Beltrán, Carolina Valeria vs. Nestlé Argentina S.A. s.
Despido
CNTrab. Sala X; 06/11/2024; Rubinzal Online; RC J 12394/24
Sumarios de la sentencia
Salario en especie - Gift card - Carácter remunerativo
Las declaraciones de los testigos corroboraron la postura de la accionante en el
sentido que la demandada le entregaba a la actora todos los meses una “Gift
Card” o tarjetas de regalo con un monto que era previamente acreditado por la
demandada. No se advierte la existencia de elementos de juicio válidos que
posibiliten entender que la entrega de dicha “tarjeta” a la actora -que se
efectuaba con una periodicidad mensual- y con un importe de dinero precargado
por la empleadora, que podía ser canjeado por bienes comercializados por la
empresa Falabella a elección de la trabajadora, no hubiese constituido una
contraprestación salarial (art. 103, LCT).
Texto completo de la sentencia.-
El Dr. DANIEL E. STORTINI dijo:
1º) Vienen estos autos a la alzada con motivo de los recursos que contra la
sentencia dictada en la primera instancia interpusieron la actora y la demandada
y sus respectivas réplicas. A su vez, la representación y patrocinio letrado de la
accionante apela -por propio derecho- los emolumentos que le fueron asignados
por estimarlos reducidos.
2º) Por una razón de método abordaré de comienzo el recurso de la demandada.
Se agravia la parte respecto de la fecha de ingreso al empleo tenida por cierta
en el fallo anterior (esta es: 29/12/2009), al aducir que el vínculo laboral con la
actora habría iniciado con fecha 1/7/2011, pero anticipo que el contenido del
recurso no posibilita apartarse de la solución adoptada en el fallo anterior.
Repárese, en que los testigos traídos a juicio por la actora efectuaron un relato
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debidamente circunstanciado y con debida razón de sus dichos (art. 90 L.O.) que
da cuenta del inicio de la prestación de servicios de la actora para la aquí
demandada Nestle Argentina S.A., con anterioridad a la fecha que la accionada
insiste en hacer valer (ver testimonios de Ventola, French, Mendoza y García
reproducidos en lo pertinente en el fallo anterior al que me remito por razones de
brevedad). Y sus dichos sobre el punto, no han sido desvirtuados por prueba
válida (art. 386 del CPCCN). Obsérvese que ninguno de los deponentes traídos
a juicio por la demandada pudo precisar la época de ingreso al empleo de la
actora (ver declaraciones de Ropoz, Cappiello y Ferian, reproducidas en lo
pertinente en el fallo anterior).
A lo expuesto, cabe adunar que la prueba informativa a la que alude la propia
recurrente en su memorial, no favorece la postura de la parte a poco que se
aprecie que según surge del informe brindado por la empresa Trading
Internacional S.A., la actora fue "destinada a prestar tareas de CALL CENTER a
la empresa NESTLE ARGENTINA S.A." en la época que aquí se trata (ver
informe a fs. 212 del expediente digital).
No empecé a lo expuesto, la circunstancia a la que alude la apelante, en el
sentido que la mencionada empresa Trading Internacional S.A. hubiese figurado
como "empleadora" de la actora durante el lapso anterior a la registración de la
trabajadora como "dependiente" de la parte. Ello es así, porque no se demostró
en la causa mediante prueba válida (at. 386 del CPCCN) que la prestación de
servicios de la actora en beneficio de la demandada durante dicho lapso se
hubiese enmarcado en un supuesto de contratación eventual y en cumplimiento
con los recaudos legales exigidos por ley para habilitar una contratación bajo la
referida modalidad (arts. 29 y 99 de la L. C. T. y 31 y 72 de la Ley 24013).
Al respecto, es menester remarcar que tanto la Ley de Contrato de Trabajo como
la Ley 24013 privilegian la contratación por tiempo indeterminado (conf. art. 90
L.C.T. y art. 27 de la L.E.) y que la celebración de contratos "eventuales" está
contemplada como excepción para los supuestos que determina la propia
normativa legal: necesidades extraordinarias y/o transitorias de la empresa
usuaria (conf. arts. 29 último párrafo, 29 bis y 99 de la L.C.T.; arts. 77/80 ley de
empleo y decreto 1694/2006).
En otras palabras, por tratarse dicha modalidad de contratación una excepción al
principio general de "indeterminación" del plazo, sólo puede considerarse válida
en aquellos supuestos en que los requisitos exigidos por las normas que rigen el
instituto sean acreditados, lo que anticipo no ha acontecido en la presente
contienda.
Repárese, en que no ha sido demostrado el cumplimiento de la exigencia de
instrumentar por escrito el contrato de trabajo con la actora con una expresión
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precisa y clara de la causa que habilite el empleo de la modalidad contractual de
excepción referida (arts. 31, 69 y 72 de la ley 24.013), pues no ha sido aportado
a la contienda el respectivo instrumento contractual requerido por la norma
aludida.
Por ende, sugiero desestimar este segmento del recurso.
3°) Cuestiona asimismo la demandada la inclusión en la base de cómputo de los
rubros "telefonía celular" y "Gift Card".
Sobre el particular, esta Sala ha tenido ocasión de expedirse reiteradamente
mediante la recepción del denominado concepto amplio de la remuneración a
través del dispositivo del art. 103 LCT, según el cual: "... Se entiende por
remuneración la contraprestación que debe percibir el trabajador como
consecuencia del contrato de trabajo". Es por ello que, en principio, merece
incluirse en la definición apuntada a toda prestación que suponga un ingreso
efectivo o evita un gasto al dependiente.
En el caso de autos, cabe señalar que la propia demandada reconoció al
contestar la acción que proveyó a la actora de un "teléfono celular", aunque
adujo que el mismo estaba destinado al cumplimiento de las labores asignadas a
la trabajadora (ver escrito de responde a fs. 99vta).
No obstante cabe remarcar que ningún elemento de juicio válido (art. 386 del
CPCCN) aportó la parte a fin de demostrar que el uso del servicio de telefonía
celular otorgado a la actora fuese una mera facilidad operativa suministrada por
la empleadora para el cumplimiento de las tareas del accionante y restringido al
uso laboral.
Nótese, en ese sentido que de los testimonios de los antes mencionados
deponentes Garcia, French y Mendoza, se desprende que la accionante se
desempeñaba como "secretaria" y/o "asistente" de "gerente de ventas" y "tenía
un celular que se lo proveyó la empresa (...) sin restricciones (Garcia y French),
y cuyo costo y gastos estaba "a cargo de la empresa", circunstancia esta última
corroborada incluso por el testimonio de la deponente Cappiello, traída a juicio
por la demandada y por el peritaje contable del cual surge el detalle de los
gastos abonados por la demandada por el servicio de telefonía de la actora.
A lo dicho, cabe adunar que ninguna constancia documental y/o elemento de
juicio válido (art. 386 del CPCCN) aportó la demandada que diese cuenta de la
existencia de una política y/o de pautas fijadas para la asignación y/o uso de la
telefonía celular por ella provista y menos aun de su efectiva notificación a la
actora.
En tal contexto, cabe considerar que se trata de una empleada con un cargo en
un sector gerencial, a quien la adjudicación de la telefonía celular móvil, le evitó
la realización del gasto respectivo. En consecuencia, importó para el
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dependiente una ventaja patrimonial que debe considerarse contraprestación
salarial (en igual sentido, SD 13.818 del 16/07/05 en autos "Copolechio, Daniel
Julio c/Elvetium S.A. s/ despido" y SD 12.988 del 14/09/2004 en autos "González
Genaro Jesús c/ Modulec S.A. y otros s/ despido", entre otras).
Similar reflexión cabe efectuar respecto del rubro "Gift Card".
Así lo sostengo, por cuanto las declaraciones de los testigos traídos a juicio de la
actora, corroboraron la postura de la accionante en el sentido que la demandada
le entregaba a la actora "todos los meses" una "Gift Card" que "son tarjetas de
regalo" (Ventola, Mendoza, García y French) de "Falabella" (French yGarcía) y
con un "monto que era previamente acreditado por la demandada" (Ventola,
French y Gacia) y que rondaba sumas de entre "$ 3.000 o $ 5.000" (French).
A su vez, cabe tener en cuenta que del informe brindado por la empresa
"Fallabela" se desprende que "la 'gift card' es una tarjeta de regalo (...) prepaga"
y "quien la adquiere carga el importe que considere para que luego sea
entregada a un tercero (como obsequio por eso el nombre gift card)" y "puede
cambiarlo por bienes en las Tiendas Falabella". A su vez, en dicho informe se
acompaña un detalle con las sucesivas compras de dicho producto realizadas
por Nestle Argentina S.A. en la época que aquí se trata (fs. 207/210).
En tal contexto, no se advierte la existencia de elementos de juicio válidos (art.
386 del CPCCN), que posibiliten entender que la entrega de dicha "tarjeta" a la
actora -que se efectuaba con una periodicidad mensual- y con un importe de
dinero precargado por la empleadora, que podía ser canjeado por bienes
comercializados por la empresa oficiante a elección de la trabajadora, no
hubiese constituido una contraprestación salarial para la parte (art. 103 LCT).
Por ende sugiero desestimar este segmento de la queja.
4°) Distinto temperamento cabe adoptar respecto del rubro "voucher".
Digo ello, porque la solitaria manifestación formulada por el testigo García en su
testimonio en el sentido que "cree" que "también les daban Vouchers de regalo,
para ir a comer (...) a restaurantes de primer nivel" (sic), se aprecia imprecisa y
sin debida razón de sus dichos (art. 90 L.O.). y no ha sido corroborada por otros
elementos de juicio válidos (art. 386 del CPCCN) en la causa.
Por ende sugiero revocar este segmento del fallo y excluir de la base salarial la
incidencia de dicho rubro.
5°) Sentado lo anterior abordaré el tratamiento de los agravios formulados por la
demandada respecto de la cuantía de los rubros salariales y su incidencia en la
composición de la base salarial fijada para el cómputo indemnizatorio (esta es: $
68.966).
Para comenzar, considero pertinente destacar que advierto que asiste razón a la
accionada, en el sentido que no se desprende de la sentencia de grado una
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expresión clara, precisa y detallada de cuáles serían los rubros que habrían sido
admitidos- y/o de la cuantía determinada respecto de cada uno- y que se habría
considerado para fijar el importe de la base de cálculo. Obsérvese que -como
también lo señalad la recurrente-, a lo largo de las consideraciones vertidas en el
pronunciamiento de grado y -en particular al abordar el tratamiento de los
extremos mencionados- se hacen diversas referencias (tales como que la actora
se desempeñaba en el "Hotel Soffitel Cardales" -sic- y/o de rubros como "gastos
de movilidad, prepaga especial Medicus y/o bono anual" -sic-), que se reiteran
en diversos segmentos del fallo y que no se condicen con las constancias de la
causa.
En tal contexto, a fin de clarificar la cuestión, y dejar sentado cuáles serán en
definitiva los rubros que prosperarán y su cuantía y cómo quedará integrada la
base salarial, me expediré respecto de cada uno de los conceptos (arts. 99 y 104
y 116 L.O.).
Respecto del rubro "Gift Card", al tener en cuenta los valores que se desprenden
de la antes merituada prueba testifical y los denunciados por la propia actora al
inicio (fs. 12) -y sin considerar la incidencia de los "vouchers" según lo resuelto
en este voto- , sugiero fijar su cuantía en la suma de $ 4.000 (arts. 56 L.O. y 56
LCT).
En lo atinente a la telefonía celular, cabe señalar que del detalle de las facturas
exhibidas por la demandada a la perito contadora, correspondientes al servicio
de telefonía celular otorgado a la actora, se advierte que los valores facturados y
abonados por dicho servicio durante los últimos doce meses del vínculo laboral
fueron variables (ver fragmento del dictamen contable reproducido en el
pronunciamiento anterior al cual me remito).
En tal contexto, al tener en cuenta que no resulta posible determinar con
precisión cuál era la porción del gasto efectivamente destinado al uso laboral y
cuál al personal, estimo que el valor denunciado por la propia actora por dicho
rubro al inicio (este es: $ 1.000) se aprecia razonable, por lo que sugiero fijar su
cuantía en dicho monto (arts. 56 y 56 LCT).
En cuanto al rubro convencional "adicional por antigüedad". Cabe considerar
que, en virtud de la solución adoptada en el apartado 2° de este voto, resultan
admisibles las diferencias salariales constatadas en el peritaje contable,
generadas con motivo de la insuficiencia de las sumas liquidadas por la
demandada por dicho concepto en la época que aquí se trata, al no haber
empleado para su cómputo la antigüedad total acumulada por la trabajadora.
Por ende, sugiero fijar dichas diferencias en la suma de $ 5.930,27 (ver el puntos
6° y 10° del peritaje contable).
En virtud de lo expuesto, corresponde incluir la incidencia de las diferencias por
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dicho rubro en el cómputo de la base salarial.
En cambio, respecto de las reclamaciones formuladas por las diferencias
generadas por el "congelamiento" del salario, cabe señalar que asiste razón al
apelante en el sentido que, según se desprende del peritaje contable no se
constataron diferencias en favor de la actora en la época que aquí se trata (ver
puntos 7° y 8° de la pericia contable y 2.3 de la respuesta a la impugnación
formulada), por lo que dicho rubro no resulta admisible.
6°) En suma, en virtud de lo hasta aquí expuesto sugiero fijar la base salarial de
cómputo en la suma de $ 63.150,29. Ello es así, al tener en cuenta las escalas
salariales para la categoría convencional ostentada por la actora (esta es:
categoría "B" del CCT 68/69 rama "Nutrición Animal") para la época que aquí se
trata (mes de junio del año 2019) y según la antigüedad en el empleo confirmada
en este voto (ver peritaje contable punto 10°), así como también los conceptos
que integraron los salarios liquidados a la actora en forma mensual, normal y
habitual durante el último año del vinculo laboral (ver anexo I del dictamen
contable) y la incidencia de los rubros "gift card" y "telefonía celular" según lo
antes resuelto (arts. 56 L.O. y 56 LCT).
7°) En orden a los planteos formulados respecto del agravante del art. 1º de la
Ley 25323, si bien advierto que asiste razón a la demandada en el sentido que
en las consideraciones vertidas en el fallo de grado al abordar dicha
reclamación, también se hizo mención de rubros que no han integrado la
presente "litis". Y que, la conclusión plasmada en el pronunciamiento sobre el
punto expresa que "no puede entenderse como una indebida registración" -sic-,
lo cual no se condice con la posterior inclusión del rubro en la liquidación
practicada en el fallo. Al tener en cuenta los planteos formulados por la actora en
su memorial recursivo (ver apartado II. A) "Contradicción acerca de la multa
establecida en el art 1 de la ley [Link] potencial") y lo resuelto en el
apartado 2° de este voto. Lo decisivo para el caso es que -como allí se dijo-, no
se logró demostrar que el desempeño laboral de la actora durante el primer
lapso del vínculo laboral se hubiese enmarcado en la modalidad de contratación
"eventual" (conf. 1ro. y 2do. párr. del art. 29 LCT).
En tal contexto, la registración laboral efectuada por quien no era la real
empleadora de la trabajadora durante el referido lapso -en el caso por la
empresa Trading Internacional S.A.- debe considerarse como no efectuada
(conf. doctrina expuesta en el fallo plenario N° 323 in re "Vázquez, María Laura
c/Telefónica de Argentina S.A. y otro s/despido", acta N° 2.552 del 30/06/2010),
lo cual torna procedente el agravante del ant. cit. art. 1° de la Ley 25323.
8°) En cambio, no será receptada la queja formulada por la demandada
respecto de la procedencia de los rubros salariales e indemnizatorios
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correspondientes a la liquidación final.
Digo ello porque, si bien el pago al que alude la recurrente surge del informe
brindado por el banco ICBC -e incluso fue reconocido por la actora al inicio como
"pago a cuenta"- y fue descontado del total de la condena practicada en el fallo
anterior. Es menester considerar que la accionante reclamó como impagos los
conceptos en cuestión y la accionada no demostró su efectiva cancelación del
modo exigido por el art. 138 de la L.O., al no haber aportado a la contienda el
correspondiente recibo de sueldo suscripto por la trabajadora.
Obsérvese, en ese sentido que en la oportunidad de contestar el traslado
conferido en los términos del art. 71 L.O., la actora formuló el desconocimiento
de la prueba documental aportada por la demandada (fs. 131) y no se demostró
mediante prueba válida (art. 386 del CPCCN) que las firmas insertas en los
recibos de fs. 73 y 74 correspondiesen a la accionante.
Sobre la cuestión considero menester remarcar que el art. 138 de la LCT
dispone que los recibos de sueldo legales suscriptos por el trabajador
constituyen la única prueba válida del pago de salarios. Si bien es cierto que el
art. 125 de la misma ley admite las constancias bancarias como prueba del
extremo, dicha norma debe interpretarse armónicamente con la de los arts. 138
y 141 "in fine" del mismo cuerpo legal y precisamente, de esta interpretación
resulta que, además de la constancia bancaria, resulta imprescindible la
concreta y específica imputación del deudor (es decir, el empleador) respecto del
concepto que requiere cancelar como así también el recibo de pago firmado por
el trabajador.
En otros términos, si bien es válido el pago en las denominadas "cuentas
sueldo", para su validez en juicio es menester de modo insoslayable que la
obligada -empleadora - haya aportado además al litigio el respectivo recibo de
pago suscripto por el trabajador, con imputación de o de los conceptos que
abona (arts. 138 y 141 "in fine" ya cit.), lo cual en virtud de lo expuesto no ha
acontecido en la contienda.
Por ende sugiero desestimar este tramo del recurso.
9°) Tampoco prosperará la objeción formulada por la demandada respecto del
incremento indemnizatorio del art. 2° de la Ley 25323.
Digo ello, porque no fue materia de debate que la demandada dispuso la
extinción del vinculo laboral por despido directo sin invocación de causa (ver
piezas postales aportadas por ambas partes a fs. 54 y fs. 75) y la actora dio
cumplimiento con la interpelación fehaciente exigida por la norma en procura del
pago de las indemnizaciones de los arts. 232, 233 y 245 de la LCT (pieza postal
a fs. 55 e informe del correo a fs. 198) y se vio obligada a acudir a la instancia
judicial en procura del mismo.
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No obstante lo expuesto, y dado que el importe fijado en el fallo anterior por
dicho agravante (este es: $ 147.044), es inferior al valor que resultaría de
efectuarse su cómputo de acuerdo a las pautas fijadas en este voto, no
corresponde incursionar en el punto por aplicación del principio de prohibición de
la "reformatio in peius" reconocido por reiterados pronunciamientos del Alto
Tribunal del país. 10°) Es turno ahora de dar tratamiento a las pretensiones
recursivas de la actora.
Será receptada la queja de la parte respecto de la omisión de expedirse acerca
de la reclamación por efectuada por falta de pago del salario correspondiente al
mes de junio del año 2019.
Ello es así, porque dicho concepto fue reclamado como impago por la
accionante y la demandada no demostró su efectiva cancelación del modo
establecido por la ley al no haber aportado a la causa el correspondiente recibo
de pago suscripto por la trabajadora (art. 138 L.O.).
Por ende sugiero admitir dicho rubro.
11°) Lo propio acontece con el agravio acerca del rechazo de la indemnización
reclamada con sustento en el art. 80 de la LCT (art. 45 de la 25345).
Digo ello, porque la accionante requirió la entrega de los certificados de trabajo
establecidos por el cit. art. 80 una vez extinguido el vínculo laboral (ver pieza
postal a fs. 55 e informe del correo argentino a fs. 198) y no fue demostrado en
la contienda que la empleadora hubiese dado debido cumplimiento con su deber
legal, pues los instrumentos aportados al contestar la acción no reflejan los
reales datos del vinculo laboral según la solución adoptada en este voto.
Por ende sugiero admitir el agravante en cuestión.
12°) En virtud de lo resuelto precedentemente, corresponde efectuar el cómputo
de la condena.
Para ello, tendré en cuenta que el vínculo laboral se extendió desde el
29/12/2009 y hasta el 1/7/2019 (fecha esta última en la que se perfeccionó el
despido) y el nuevo importe de la base salarial fijado: $ 63.150,29.
En definitiva, la acción prosperará por los siguientes montos y conceptos: 1)
indemnización por antigüedad: $ 631.502,90 ($ 63.150,29 x 10 ); 2)
indemnización sustitutiva del preaviso con más la incidencia del s.a.c.: $
136.825,62 ($ 63.150,29 x 2 + 10.525,04; 3) integración del mes de despido con
más el s.a.c.: $ 66.205,95 (30 dias), 4) salario del mes de junio del 2019: $
63.150,29; 5) agravante art. 2º ley 25.323: $ 147.044; 6) agravante art. 1°
25.323: $ 631.502,90; 7) indemnización art. 80 de la LCT : $ 189.450,87 ($
63.150,29 x 3), 8) vacaciones proporcionales: $ 24,068 , 9) SAC proporcional $
31.575 y 10) Diferencias salariales: $ 5.930,27, lo cual hace un total de $
1.927.255,80 y al cual corresponde descontar la suma de $ 685.763 (pago a
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cuenta: art. 260 LCT), al no haber merecido objeción el modo en el que se
efectúo el descuento de dicho pago en el fallo anterior (art. 116 L.O.), todo lo
cual hace un total de $ 1.241.492,80.
13°) Es turno ahora de dar tratamiento a las apelación formuladas por ambas
partes en materia de intereses.
Cabe señalar sobre el punto que mediante el precedente "Oliva" (Fallos 347:100)
la Corte Suprema de Justicia de la Nación observó la capitalización periódica y
sucesiva delineada en el acta de CNAT 2764, mientras que por el reciente
pronunciamiento dictado en "Lacuadra" (13/08/2024) objetó el mecanismo
previsto en la posterior acta 2783, indicando que el método utilizado no aplicaba
una tasa de interés fijada según las reglamentaciones del Banco Central.
También expresó en el mismo decisorio que "la imposición de accesorios del
capital constituye solo un arbitrio tendiente a obtener una ponderación objetiva
de la realidad económica a partir de pautas de legítimo resarcimiento. Si ello no
opera de ese modo, el resultado se vuelve injusto objetivamente y debe ser
corregido por los magistrados" (ver sent.). Allí la Corte practica una referencia
expresa, entre otros, al caso "Mieres"(Fallos 315:2558), en donde se dijo que la
previsión inicial contenida en la sentencia definitiva "... estaba destinada a
obtener un pronunciamiento razonable para computar la depreciación monetaria;
empero, producido un desfase importante en la evolución económica con motivo
de la hiperinflación de los meses aludidos, no puede pensarse en mantener el
método allí contemplado cuando su aplicación deriva en una grave e importante
reducción del crédito ejecutado" (el destacado es de esta Cámara).
En consecuencia, corresponde efectuar en estas actuaciones la labor de
ponderación requerida por el Máximo Tribunal y verificar el resultado que surge
de la aplicación de intereses al caso en particular.
Así se observa que la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde
la fecha inicial de cómputo hasta el dictado del fallo "Lacuadra" arroja una
variación prácticamente 10 veces mayor, comparada con la eventual aplicación
de la tasa de interés prevista en la última de las actas del Fuero (2658) que no
ha sido objetada, lo que permite deducir que las tasas bancarias fijadas al
presente, conforme a la regulación del BCRA no ofrecen una razonable tutela del
crédito en juego, al no conjurar en una medida apropiada el efecto inflacionario
producido durante el período en examen.
De acuerdo con lo dicho, se impone la realización de un mecanismo de
corrección que opere dentro del marco socioeconómico actual y atienda a la
protección de la dignidad de la persona humana del trabajador, garantizada en
nuestra Constitución Nacional a partir de la conceptualización del derecho del
trabajo como disciplina social dada por el art. 14 bis (1957) y fortalecida
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intensamente con la reforma constitucional de 1994 al introducir la normativa
internacional de los derechos humanos con igual jerarquía constitucional. (art. 75
inciso 22). Repárese en la preferente tutela de la que goza la persona
trabajadora, lo cual implica que tal cuestión debe estar regida por la prudencia,
razonabilidad y los imperativos de justicia y equidad (CSJN, "Vizzoti", Fallos
327:3677).
En ese sendero, se advierte nítidamente que el sistema jurídico laboral posee
conceptos específicos a través de los cuales se puede brindar solución a casos
de corrección monetaria como el de autos.
De este modo, se hace objetivamente operativa la noción de equidad inserta en
el art. 11 LCT, sobre cuyo contexto al que atiende se ha dicho que "no es un
caso de carencia de normas, sino de inadecuación (injusticia) de la norma
aplicable en razón de su generalidad que no considera debidamente las
circunstancias particulares de él" (J. López,N. Centeno, J.C. Fernández Madrid,
Ley de Contrato de Trabajo Comentada, 3era ed., tomo I, pág. 188).
Lo expuesto no implica soslayar la existencia de normas sobre nominalismo
monetario (arts. 7° de la Ley 23928 y 4° de la Ley 25561), sino evidenciar que la
aplicación de las mismas al caso concreto se ha tornado insostenible al
desnaturalizarse el derecho en cuestión. De allí que corresponda, como lo dijera
la Corte Suprema, declarar la inconstitucionalidad de normas que - aunque no
ostensiblemente incorrectas en su inicio -devienen indefendibles desde el punto
de vista constitucional, pues el principio de razonabilidad exige que deba
cuidarse especialmente que los preceptos legales mantengan coherencia con las
reglas constitucionales durante el lapso que dure su vigencia en el tiempo, de
suerte que su aplicación concreta no resulte contradictoria con lo establecido en
la Constitución Nacional (CSJN, "Vega", Fallos 316:3104). En tal criterio
hermenéutico, se ha dicho que, de no reajustarse los créditos laborales desde
que fueron exigibles y no se abonaron por culpa del deudor moroso, el deterioro
beneficia indebidamente a quien con su conducta provoca el litigio y obliga a
ocurrir a las instancias judiciales importando un manifiesto desmedro patrimonial
para el acreedor, en términos que lesionan el derecho de propiedad y los
llamados derechos sociales consagrados, respectivamente, por los arts. 14, 17 y
14 bis de la Constitución Nacional (CSJN, doctrina de Fallos 301:319).
Desde esta perspectiva, habiendo agotado esta Cámara las etapas de análisis
posibles antes de llegar a la del sistema jurídico, no queda otra ultima ratio
alternativa que declarar la inconstitucionalidad de oficio de las mencionadas
disposiciones legales, teniendo en cuenta para ello que, siguiendo los
parámetros fijados por el Máximo Tribunal en el precedente "Blanco" (Fallos:
341:1924), que reafirma la doctrina que se desprende del precedente "Rodríguez
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Pereyra" (Fallos: 335:2333, voto mayoritario y voto concurrente del juez Fayt), el
control de constitucionalidad de las normas constituye: i) un deber ineludible de
los tribunales de justicia que debe realizarse en el marco de una causa concreta;
ii) debe efectuarse aun de oficio sin que sea exigible una expresa petición de
parte interesada; y iii) solo resulta procedente en la medida en que quede
palmariamente demostrado en el pleito que el gravamen invocado puede
únicamente remediarse mediante la declaración de inconstitucionalidad de la
norma que lo genera (CSJN, Fallos 343:345, voto del juez Rosatti); supuestos
todos que concurren en la especie.
En tales condiciones, atento que la mera adición al capital histórico de las tasas
contempladas en el art. 768, inciso c), del CCyC reduce de manera notoria la
integridad del crédito laboral, corresponde una interpretación armónica de la
totalidad del ordenamiento jurídico y de sus principios y garantías de raigambre
constitucional (CSJN,"Bagnat", Fallos 311:255), con aplicación preferente de la
normativa propia del derecho social del trabajo, para garantizar un legítimo
resarcimiento en el que su resultado no sea objetivamente injusto.
A tal fin, resulta pertinente revisar el punto, declarar la inconstitucionalidad de los
arts. 7° de la Ley 23928 y 4° de la Ley 25561 por inconstitucionalidad
sobreviniente y reconocer a la actor una suma dineraria respecto de los parciales
del crédito, que compense el desfasaje mencionado, con aplicación del Índice de
Precios al Consumidor (IPC) desde la exigibilidad de cada crédito hasta el
momento del efectivo pago, integrándose de esta manera la misma.
14°) Para concluir, considero menester memorar que los jueces no tienen
obligación de expedirse sobre todas y cada una de las alegaciones vertidas por
las partes, sino sólo sobre las que resulten conducentes para la dilucidación del
pleito. En este sentido, el máximo Tribunal ha señalado que no resulta necesario
seguir a las partes en todas y cada una de sus argumentaciones, bastando
hacerse cargo de las que resulten conducentes para la decisión del litigio (Fallos
272:225, 274:113, 276:132, 280:320). Desde dicha perspectiva, no encuentro
eficaces las demás argumentaciones vertidas en los respectivos memoriales
recursivos y sus réplicas para rebatir lo hasta aquí resuelto.
15º) En atención a la modificación de la condena propuesta, corresponde dejar
sin efecto lo resuelto en materia de costas y honorarios y adecuarlos al resultado
del pleito, de conformidad con lo establecido por el art. 279 CPCCN, por lo que
el tratamiento de los recursos deducidos a tal fin deviene abstracto.
En relación con las costas de la anterior instancia, propicio mantener las mismas
a cargo de la demandada vencida en lo sustancial de la contienda (art. 68,
primer párrafo CPCCN).
En cuanto a los honorarios regulados a la representación y patrocinio letrado de
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las partes los mismos se aprecian razonables en función de la labor profesional
cumplida en la anterior etapa por lo que impulso su confirmación, solo que ahora
se efectivizarán sobre el nuevo monto de la condena y sus accesorios según lo
resuelto en este voto (art. 38 L.O.).
Por todo lo expuesto, de prosperar mi voto correspondería: 1) Modificar
parcialmente la sentencia de primera instancia y fijar el monto total de la
condena en la suma de $ 1.241.492,80 (PESOS UN MILLON DOSCIENTOS
CUARENTA Y UN MIL CUATROCIENTOS NOVENTA Y DOS CON OCHENTA
CENTAVOS) y dejar sin efecto lo resuelto en materia de intereses y declarar la
inconstitucionalidad de los arts. 7° de la Ley 23928 y 4° de la Ley 25561 y
reconocer a la actora una suma dineraria respecto de los parciales del crédito,
con aplicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde la exigibilidad
del crédito hasta el momento del efectivo pago. 2) Mantener lo resuelto en
materia de costas y honorarios (art. 279 del CPCCN), sin perjuicio de aclarar que
estos últimos ahora se efectivizarán sobre el nuevo monto de la condena y con
más los accesorios. 3) Imponer las costas de alzada a la demandada vencida en
lo sustancial de las pretensiones recursiva (art. 68, primer párrafo del CPCCN).
4) Regular los honorarios de alzada de la representación y patrocinio letrado de
las partes por su intervención en esta instancia en el 30 % a cada uno de lo que
les corresponde percibir por su actuación en la etapa anterior (art. 38 L.O.).
El Dr. LEONARDO J. AMBESI dijo: por compartir los fundamentos del voto que
antecede, adhiero al mismo.
Por lo que resulta del acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE: 1)
Modificar parcialmente la sentencia de primera instancia y fijar el monto total de
la condena en la suma de $ 1.241.492,80 (PESOS UN MILLON DOSCIENTOS
CUARENTA Y UN MIL CUATROCIENTOS NOVENTA Y DOS CON OCHENTA
CENTAVOS) y dejar sin efecto lo resuelto en materia de intereses y declarar la
inconstitucionalidad de los arts. 7° de la Ley 23928 y 4° de la Ley 25561 y
reconocer a la actora una suma dineraria respecto de los parciales del crédito,
con aplicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde la exigibilidad
del crédito hasta el momento del efectivo pago. 2) Mantener lo resuelto en
materia de costas y honorarios (art. 279 del CPCCN), sin perjuicio de aclarar que
estos últimos ahora se efectivizarán sobre el nuevo monto de la condena y con
más los accesorios. 3) Imponer las costas de alzada a la demandada (art. 68,
primer párrafo del CPCCN). 4) Regular los honorarios de alzada de la
representación y patrocinio letrado de las partes por su intervención en esta
instancia en el 30 % a cada uno de lo que les corresponde percibir por su
actuación en la etapa anterior (art. 38 L.O.). 5) Cópiese, regístrese, notifíquese,
oportunamente, cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la Ley 26856 y con la
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acordada de la CSJN Nº 15/2013 y devuélvase.
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