0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas3 páginas

Marx

Cargado por

Mónica
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas3 páginas

Marx

Cargado por

Mónica
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL MATERIALISMO HISTÓRICO DE MARX

KARL MARX (1818-1883)


En el s. XIX algunos filósofos adoptaron una posición muy crítica respecto de la filosofía
clásica. Lo que rechazará Marx de la tradición anterior será lo siguiente:
1) A Kant lo consideró un “ideólogo”. La moral kantiana no sería más que una ficción
filosófica para encubrir la realidad y legitimar el estado de privilegio de la burguesía alemana,
frenando cualquier intento revolucionario. La crítica de Marx a Kant no atiende a los
argumentos internos kantianos, se la descalifica desde fuera como ideología.
2) Aunque se sitúa en la línea socialista surgida de la ilustración, a Marx todos los
socialismos anteriores le parecieron, por uno u otro motivo, socialismos utópicos, esto es, sin
una base teórica apropiada que los hiciera verdaderamente realizables en la práctica.
3) Marx toma de Hegel el método dialéctico para explicar el proceso evolutivo de la
realidad, pero invirtiendo la posición idealista hacia el materialismo. En Marx la realidad
también evoluciona dialécticamente, sólo que el punto originario no es el Concepto o la Idea,
no es la conciencia en ningún sentido, sino la realidad material concreta. Si para Hegel la
historia de la humanidad debía entenderse como un proceso racional determinado por la
Esencia del Espíritu, para Marx la historia sólo puede ser comprendida a partir del proceso
material mismo de lucha del hombre con la naturaleza por su supervivencia. Es aquí donde
tendría lugar el proceso dialéctico. La negación sería siempre un “extrañamiento” o
“enajenación” de la realidad humana concreta, natural, que se haría algo ajeno a sí misma en
el trabajo alienado, y que en la dimensión social adoptaría la forma del enfrentamiento entre
clases.
4) La crítica fundamental de Marx a la izquierda hegeliana, personificada en la figura de
Feuerbach, consiste en achacarle una falta de radicalidad en la crítica que hace a la religión.
Así, no basta con denunciar la religión como “ilusión de la conciencia humana”, porque la
cuestión decisiva reside en las causas reales, es decir, materiales (socioeconómicas) que llevan
a los hombres a crear tales ilusiones y a creer en ellas.
EL MATERIALISMO HISTÓRICO: TESIS FUNDAMENTALES
1. Las condiciones materiales de producción de la vida como motor de la
historia.
La tesis fundamental de su pensamiento consiste en creer que el factor esencial y
determinante de la vida humana es el modo como el hombre lucha socialmente con la
naturaleza para obtener de ella cuanto necesita para su vida. Cualquier otro aspecto humano,
incluido su pensamiento, estará fundado y condicionado por esta base material. A esta “base
material” Marx la engloba bajo el concepto de infraestructura material, por oposición a los
elementos abstractos o ideales de la vida humana, a los que recoge bajo el título de
superestructura.
Los elementos fundamentales de la infraestructura son dos: las fuerzas productivas y las
relaciones de producción. Las fuerzas productivas son el trabajo físico que el individuo realiza
con su cuerpo para producir los productos necesarios para la existencia. Como el hombre no
vive aislado, sino que lo hace siempre y en todo momento en sociedad, las fuerzas productivas
son inseparables del modo en que se ejercen socialmente, son inseparables de las relaciones
sociales en que tienen lugar. Estas son las relaciones de producción. Las relaciones de
producción constituyen el meollo de la estructura de una sociedad y engloban las relaciones de
poder que se establecen entre sus miembros.
En cualquier momento de la historia de la humanidad, la infraestructura es lo que permite
entender los elementos superestructurales, como la religión, la filosofía, las instituciones, …
Para explicar los acontecimientos históricos, no debemos fijarnos en lo que los hombres
piensan de ellos, sino en la situación real material que los caracteriza.
Los cambios históricos son causados por cambios en los modos de producción, resultado
del enfrentamiento entre las clases sociales que los protagonizan. Así, el proceso es un proceso
dialéctico entre condiciones materiales y clases sociales concretas.
2. Teoría de la verdad, ideología y ciencia verdadera
a.- La Ideología.
Ideología es todo lo que una determinada clase social piensa del hombre, de la sociedad
y del mundo en general, sin darse cuenta de que todo eso que piensa, lo piensa así debido a la
estructura económica material de la sociedad a que pertenece y al lugar (a la clase social) que
ocupa en dicha estructura.
Este concepto de ideología está emparentado con la teoría de la falsa conciencia, según
la cual los hombres se forjan una concepción falsa de sí mismos y del mundo, para ocultarse a
sí mismos y a los demás la verdadera situación que les resulta inasumible. La falsa conciencia
o ideología trata de tapar y ocultar la situación real material de dominio sobre otros hombres.
La ideología suele coincidir con las ideas de la clase dominante, de aquella que tiene en
propiedad las fuerzas productivas; por ello la ideología es en sí misma muy difícil de evitar.
Cualquier clase social, ya sea la dominante o la dominada, tendrá su ideología. Sin embargo, es
la ideología de la clase dominante la que se impone y la que pasa a la historia. Sólo cuando
surge una clase revolucionaria el pensamiento de la clase oprimida encuentra alguna vía de
expresión, pues la clase revolucionaria quiere siempre integrar, superándolas, las ideologías
contrapuestas de la clase dominante y dominada (es el momento de la síntesis de la
dialéctica).
b.- La ciencia verdadera
A partir del concepto de ideología, ¿cómo entender el valor de la propia filosofía de Marx?
La verdad es el materialismo histórico: haber reconocido que el pensamiento está determinado
por las circunstancias materiales. El materialismo histórico habría alcanzado finalmente la
verdad, finalmente el hombre habría desenmascarado la deformación ideológica determinada
por sus intereses de clase, y habría logrado captar su verdadera esencia, habría alcanzado la
plenitud de la reflexión, de la autoconciencia, a saber, que lo decisivo del hombre son las
circunstancias materiales en que reproduce su vida. Una vez alcanzada la verdad, ésta se hará
material, real, en su aplicación práctica política, es decir, en la consumación de unas nuevas
relaciones de producción que eviten las condiciones tradicionales de explotación de una clase
por otra, es decir, en la realización del comunismo.
Marx pensaba que esta ciencia verdadera, el materialismo, alcanzaría un rigor
equiparable al de las ciencias naturales, es decir, al de las ciencias que se basan en el
conocimiento de los sentidos.
Esto nos sitúa ante la teoría de la verdad de Marx.
¿Qué es la verdad para Marx? Marx no niega la existencia de la verdad objetiva; dice más
bien que no basta con pensar (interpretar el mundo) o con contemplar la verdad: hay que
llevarla a la práctica. El conocimiento que se alcanza en la reflexión filosófica tiene que
repercutir en la vida real.
d.- La religión como ideología.
La religión, ideología, se presenta en dos formas, según que sea religión de la clase
dominante o religión de la clase dominada. Como religión de la clase dominante expresa la
complacencia de una parte de la sociedad con la situación material concreta en que vive, y la
legitima. Como religión de la clase dominada se convierte en válvula de escape de lo
insoportable de la situación real concreta; por eso toma la forma de una escatología, es decir,
de la esperanza en un mundo futuro (el “más allá”), en el que los males de éste ya no
existirán. Es la famosa tesis marxista de “la religión como opio del pueblo”, según la cual ésta
inhibiría la capacidad revolucionaria de la clase oprimida.
En cualquiera de los dos casos la religión es ideología, porque deforma la realidad
duplicándola y situando lo decisivo de ella justamente en la parte abstracta irreal (ficticia) del
más allá. Esto devalúa el mundo real y con él a los hombres, que pierden la conciencia de que
el mundo real puede ser revolucionado y valorizado y sólo ellos pueden hacerlo.
3.- El análisis marxista de la sociedad capitalista y burguesa del siglo XIX.
El análisis de la sociedad industrial y capitalista de su época era pilar fundamental de la
teoría marxista de la historia. Sobre la base del estudio de las fuerzas productivas y de las
relaciones de producción del capitalismo del siglo XIX Marx desarrolla los aspectos más
concretos de su teoría.
La alienación. Valor de uso y Valor de cambio. Mercancía y dinero. Plusvalía y capital.
El trabajo es para Marx la actividad fundamental del ser humano. A través del trabajo el
hombre se va produciendo o realizando a sí mismo. Las muy difíciles condiciones de vida de los
trabajadores en el siglo XIX y el concepto hegeliano de extrañamiento o enajenación son la
base sobre la que Marx va a construir su concepto de alienación.
Las relaciones de producción del capitalismo, y en particular la propiedad privada, son
las que hacen que el trabajador asalariado viva enajenado o alienado. El trabajador sólo recibe
por su trabajo un pequeño salario; en cambio, los objetos que produce no le pertenecen, la
propia actividad y el tiempo que consagra a producirlos tampoco le pertenecen, pues sólo sirve
para producir algo que le es completamente ajeno. En consecuencia, el trabajador no se
reconoce ni en el producto, ni en la actividad que emplea en producirlo. Una parte
importantísima de su vida (la que emplea en trabajar) la vive, pues, como ajena, expropiada: el
hombre deja de ser un fin en sí mismo en aras del producto (la mercancía), que es lo que
verdaderamente importa.
La oposición entre patronos burgueses y trabajadores asalariados, la diferencia entre
ambas clases, tiene su origen en la distribución de la propiedad privada. La burguesía es
propietaria de los medios de producción y del capital, esto le permite no sólo apropiarse de los
medios productivos (locales, materiales para la producción, utensilios…), sino también de las
fuerzas del trabajo, es decir, de la actividad humana productiva de los trabajadores. Se
produce de este modo un círculo vicioso: el exceso de propiedad privada que el capital permite
a la clase dominante (en la que va incluida la compra del trabajo de los asalariados), es el
mismo que expropia a éstos sus vidas, que los enajena o aliena.
Lo decisivo está en que el origen de este círculo reside en la propiedad privada; es ésta
la que produce la alienación de los hombres, y, a la larga, todo el proceso capitalista. El
capitalista deposita todo su interés en la producción de valores de cambio, no de valores de
uso. El valor de cambio es el precio en dinero que cualquier mercancía tiene o adquiere en la
sociedad; sólo es posible gracias a la existencia del dinero, en el que, de alguna manera, todas
las mercancías se enajenan (es decir, en el dinero están de algún modo las mercancías, pero
transformadas en otra cosa, a saber, en dinero). El capitalista se desentiende del valor de uso
de las mercancías, no busca producir cosas necesarias, sino que lo que busca es producir
dinero. Él mismo, entonces, vive también alienado, pues queda extrañado en el dinero. Como
consecuencia de ello, ya no ve en el trabajador una persona, es decir, un fin en sí mismo, sino
una mercancía necesaria para producir más dinero, por lo que no resulta raro que trate de
reducir su coste para aumentar la plusvalía. Comenzaría así, según Marx el diabólico juego del
capitalismo.
El capitalista no invierte el dinero para producir mercancías, sino para producir dinero a
través de la plusvalía. El mismo mecanismo vale para cualquier mercancía, por tanto, también
para el trabajo asalariado. Cuanto más produzca el trabajador y menos se lleve para él, mayor
será la plusvalía. Esta es la cadena diabólica del capitalismo, la enorme tentación del
capitalista: alienar al máximo al trabajador en su trabajo para que el capital se incremente al
máximo.
4. ¿Cómo revolucionar el sistema capitalista?
Si la causa de la alienación de los trabajadores y de las contradicciones entre éstos y la
burguesía reposa en la propiedad privada, la superación de estas contradicciones sólo será
posible eliminándola. ¿Cómo se llevará a cabo esta revolución? Siguiendo una serie de pasos:
1º) Elevación del proletariado a clase dominante. (Dictadura del proletariado).
2º) Una vez en el poder, el proletariado irá “arrancando a la burguesía todo el capital”,
centralizando los medios de producción en el Estado.
3ª) Una vez desaparecida la propiedad privada, y con ello las distintas clases sociales,
habríamos llegado al final de la historia. La historia (movida hasta ese momento por la lucha de
clases) habría alcanzado su grado máximo de progreso: el paraíso en la tierra, en donde no hay
opresores ni oprimidos, ni ideología, ni alienación. Sería entonces cuando el hombre habría
alcanzado la verdad y la libertad. Estas tesis son las que han dado lugar a la interpretación
humanista del marxismo.

También podría gustarte