Citas
La encamación del ciborg - situada fuera de la historia de la salvación- no
existe en un calendario edípico que tratara de poner término a las terribles
divisiones genéricas en una utopía simbiótica oral o en un apocalipsis post
edípico.
No tiene relaciones con la bisexualidad, ni con la simbiosis preedípica, ni con el
trabajo no alienado u otras seducciones propias de la totalidad orgánica,
mediante una apropiación final de todos los poderes de las partes en favor de
una unidad mayor.
Es, para terminar, un ser no atado a ninguna dependencia, un hombre en el
espacio. Según el
sentido humanístico occidental, una historia que trate del origen depende del
mito de la unidad original, de la plenitud, bienaventuranza y terror,
representados por la madre fálica de la que todos los humanos deben
separarse.
Ni el lenguaje, ni el uso de herramientas, ni el comportamiento social, ni los
acontecimientos mentales logran establecer la separación entre lo humano y lo
animal de manera convincente.
La escritura, el poder y la tecnología son viejos compañeros de viaje en las
historias occidentales del origen de la civilización,
inocente. La escritura ciborg no será sobre la Caída, sobre la imaginación de la
totalidad de un érase una vez anterior al lenguaje, a la escritura, al Hombre. La
escritura ciborg trata del poder para sobrevivir, no sobre la base de la
inocencia original, sino sobre la de empuñar las herramientas que marcan el
mundo y que las marcó como otredad.
una no ha poseído nunca el lenguaje original, no ha contado la historia original,
no ha residido en la armonía de la legítima heterosexualidad en el jardín de la
cultura y, por lo tanto, no puede basar la identidad en un mito o en una pérdida
de la inocencia o del derecho a los nombres naturales del padre o de la madre
no a través de su inocencia, sino de su habilidad para vivir en los límites, para
escribir sin el mito fundador de la totalidad original, con su inescapable
apocalipsis de retomo final a una
unidad mortal que el Hombre ha imaginado para la inocente y todopoderosa
Madre,
La escritura es, sobre todo, la tecnología de los ciborgs, superficies grabadas al
aguafuerte en estos años finales del siglo XX. La política de los ciborgs es la
lucha por el lenguaje y contra la comunicación perfecta, contra el código que
traduce a la perfección todos los significados, el dogma central del
falogocentrismo. Se debe a eso el que la política de los ciborgs insista en el
ruido y sea partidaria de la polución, regodeándose en las fusiones ilegítimas
de animal con máquina.
En ausencia del sueño original de un lenguaje común o de una simbiosis
original que prometa protegerla de la hostil separación ‘masculina’, pero
escrita en el juego de un texto que no tiene lectura final privilegiada o historia
de salvación, reconocerse ‘una misma’ como totalmente implicada en el
mundo, libera a la mujer de la necesidad de enraizar la política en la
identificación, en los partidos de vanguardia, en la pureza y en la maternidad.
No se trata solamente de deconstrucción literaria, sino de transformación
liminal. Cada historia que comienza con la inocencia original y que privilegia la
vuelta a la totalidad, imagina el drama de la vida como una individuación, una
separación, el nacimiento del yo, la tragedia de la autonomía, la caída en la
escritura, la alienación; es decir, la guerra, templada por la tregua imaginaria
en el seno del Otro.
Pero existe otra ruta que no pasa por la Mujer, por lo Primitivo, por Cero, por el
Estadio Especular ni por su imaginario, sino por las mujeres y otros ciborgs
ilegítimos del tiempo presente, no nacidos de Mujer, pero ser Uno es ser una
ilusión y, por lo tanto, verse envuelto en una dialéctica de apocalipsis con el
otro. Más aun, ser otro es ser múltiple, sin límites claros, deshilachado,
insubstancial. Uno es muy poco, pero dos son demasiados.
No existe separación ontológica, fundamental en nuestro conocimiento formal
de
máquina y organismo, de lo técnico y de lo orgánico.
¿Por qué nuestros cuerpos deberían terminarse en la piel o incluir como mucho
otros seres
encapsulados por ésta?
La máquina no es una cosa que deba ser animada, trabajada y dominada, pues
la máquina somos nosotros y, nuestros procesos, un aspecto de nuestra
encarnación
La máquina no es una cosa que deba ser animada, trabajada y dominada, pues
la máquina somos nosotros y, nuestros procesos, un aspecto de nuestra
encarnación.
Quisiera sugerir que los ciborgs tienen más que ver con la regeneración y
desconfían de la matriz reproductora y de la mayoría de las natalidades. Para
las salamandras la regeneración tras la pérdida de un miembro requiere el
nuevo crecimiento de la estructura y la restauración de la función con la
constante posibilidad de gemelamiento o de cualquier otra extraña producción
topográfica en el sitio de la herida. El miembro crecido de nuevo puede ser
monstruoso, duplicado, poderoso. Todas nosotras hemos sido profundamente
heridas. Necesitamos regeneración, no resurrección, y las posibilidades que
tenemos para nuestra
reconstitución incluyen el sueño utópico de un mundo monstruoso sin géneros.
A pesar de que los dos bailan juntos el baile en espiral, prefiero ser un ciborg
que una diosa.
Un deseo consciente de separarse de la tradición anglosajona, la aparición de
relaciones con la tradición colonial e indígena, el hecho de ser consumidores de
tecnología más que productores y, finalmente, la representación de una crítica
social, política y económica. «[en la ciencia ficción latinoamericana es posible
leer] la formación del imaginario social, político y utópico, con la construcción
de subjetividades identitarias de todo tipo (desde el género hasta lo
comunitario), o de la otredad como problema ontológico y político, así como
una meditación en torno a las consecuencias sociales, biológicas, ambientales
y éticas del desarrollo de la tecnología durante el avance del capitalismo
tardío».
Los saberes de los pueblos originarios sean concebidos como discursos que
entran en diálogo con las ciencias hegemónicas occidentales.
nunca por la afirmación de su presente sino por la posibilidad de su futuro.
la ciencia occidental, la tecnología, el zen, los ritos de los pobladores
originarios, el positivismo, la espiritualidad, el ocultismo y la magia.
Concibamos un mundo en el que gracias a los conjuros del ciberchamanismo y
los futuros andinos espaciales, ahora los guacamayos vuelen entre galaxias,
canten himnos espacio-temporales y embellezcan con sus colores a nuestra
madre universo.
Lo que Nietzsche aseveraba era el fin del estatuto de auto evidencia atribuido
a la naturaleza humana, el fin del sentido común y de la fe en la estabilidad
metafísica y la validez universal del sujeto humanístico europeo. 17
Como resultado de este estado de inseguridad, el objetivo impuesto
socialmente no es el cambio, sino la conservación o la supervivencia. 21
La situación posthumana se caracteriza por una cuota significativa de
momentos inhumanos. 20
una representación de la humanidad posthumana a la altura de la era global.