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N º 876

N º 876
Boletín de historia y antigüedades

Artículos / Articles
La arqueología marítima en Colombia y su contexto global
JUAN GUILLERMO MARTÍN
JOSÉ BETTENCOURT
Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741 en la Bahía de Cartagena de Indias

Boletín de historia y antigüedades


(Colombia)
CARLOS DEL CAIRO
JESÚS ALBERTO ALDANA
LAURA VICTORIA BÁEZ
GABRIELA CARO
ANDRÉS DAVID PEÑARETE
La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé
SANDRA L. DÍAZ DE ZAPPIA
Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de Antonio Nariño y la campaña
admirable de Simón Bolívar, 1813-1814
ÁLVARO ACEVEDO TARAZONA
Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia
ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA
José María Melo Ortiz. Presidente, general, conspirador y jefe popular
RODRIGO LLANO ISAZA
Elementos para una historia internacional colombo-brasileña durante la primera mitad del siglo XIX
DANIEL EMILIO ROJAS
Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet en el Museo Nacional de
Historia Natural de París
ÁLVARO HERNÁNDEZ BELLO

Discursos, conversatorios y conferencias / Speeches, forums and conferences


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia y sobre sus recomendaciones Volumen CX, No. 876, enero - junio de 2023. ISSN 0006-6303
CARLOS RODADO NORIEGA
Observaciones críticas a las recomendaciones de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

Academia Colombiana de Historia


ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA
Evaristo Sourdis: un hombre y una época
ADELAIDA SOURDIS NAJERA
Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez
TERESA MORALES DE GÓMEZ
El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América
ANTONIO JOSÉ RIVADENEIRA
0006 6303
ISSN 0006-6303

Volumen CX, No 876, enero - junio de 2023. ISSN 0006-6303 Academia Colombian a de H istoria
Boletín de historia y antigüedades
Órgano de la Academia Colombiana de Historia
Volumen CX, No. 876, enero – junio de 2023
ISSN Impreso: 0006-6303 / digital: 2357-6553
Boletín de Historia
y Antigüedades
Órgano de la Academia Colombiana de Historia
Volumen CX, No 876, enero . junio de 2023
ISSN Impreso: 0006-6303 / digital: 2357-6553

DIRECTOR
Roberto Lleras Pérez

ACADEMIA COLOMBIANA
ASISTENTE EDITORIAL DE HISTORIA
Calle 10 No. 8-95
Ana María Jaimes López Bogotá D.C., Colombia
PBX: (571) 7420848
Bogotá D.C., Colombia
COMITÉ EDITORIAL
Correo electrónico:
Diana Bonnett Vélez boletin@[Link]
Doctora en Historia, Universidad de los Andes [Link]

Arístides Ramos Peñuela Capítulo V: De las publicaciones,


Doctor en Historia, Pontificia Universidad Javeriana Artículo 21, parágrafo b de los estatutos:
El contenido de las publicaciones que
Efraín Sánchez Cabra realice la Academia sólo compromete
Doctor en Historia, Academia Colombiana de Historia la responsabilidad de sus autores.

Impreso en Colombia
COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL
agosto de 2023
Anthony McFarlane
Doctor en Historia, University of Warwick, UK Diseño original:
Torre Gráfica Limitada
Frank Safford
Doctor en Historia, Northwestern University, USA Diagramación e impresión:
Xpress Estudio Gráfico y Digital S.A.S.
Germán Carrera Damas Kimpres Xpress
Doctor en Historia, Universidad Central de Venezuela
Catherine Legrand
Doctora en Historia, McGill University, Canadá
Marco Palacios
Doctor en Historia, El Colegio de México

Esta publicación se ha financiado m ­ ediante la


transferencia de recursos del ­Gobierno ­Nacional
a la Academia Colombiana de H ­ istoria. El Min-
isterio de Educación ­Nacional no es ­responsable
de las o­ piniones aquí expresadas.
Boletín de Historia
y Antigüedades
Volumen CX, No 876
enero - junio de 2023

Contenido
C o nt e nt s

Presentación

A r t í c u l o s / Ar t i c l e s

17 La arqueología marítima en Colombia y su contexto global


JUAN GUILLERMO MARTÍN
JOSÉ BETTENCOURT

67 Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741


en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)
CARLOS DEL CAIRO
JESÚS ALBERTO ALDANA
LAURA VICTORIA BÁEZ
GABRIELA CARO
ANDRÉS DAVID PEÑARETE

97 La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de


Cuentas de Santafé
SANDRA L. DÍAZ DE ZAPPIA

119 Creación militar y emocional del enemigo en la campaña


del sur de Antonio Nariño y la campaña admirable
de Simón Bolívar, 1813-1814
ÁLVARO ACEVEDO TARAZONA

147 Los actores del proyecto monárquico


en la República de Colombia
ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA

163 José María Melo Ortiz. Presidente, general,


conspirador y jefe popular
RODRIGO LLANO ISAZA

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023 [5 ]


173 Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX
DANIEL EMILIO ROJAS

195 Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet


en el Museo Nacional de Historia Natural de París
ÁLVARO HERNÁNDEZ BELLO

Discursos, conversatorios y conferencias / Speeches, forums and conferences

211 Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la Enseñanza


de la Historia y sobre sus recomendaciones
CARLOS RODADO NORIEGA

229 Observaciones críticas a las recomendaciones de la Comisión


Asesora para la Enseñanza de la Historia
ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA

251 Evaristo Sourdis: un hombre y una época


ADELAIDA SOURDIS NAJERA

259 Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez


TERESA MORALES DE GÓMEZ

271 El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América


ANTONIO JOSÉ RIVADENEIRA

Vida Académica

287 Nuevos Estatutos de la Academia Colombiana de Historia

305 Sesión conjunta con la Academia Antioqueña de Historia.


Homenaje al General José María Córdova y conmemoración de los 203 años
de la batalla de Chorros Blancos.

331 Proposición en los 200 años del Colegio Santa Librada

333 Proposición de duelo por Álvaro Pablo Ortiz

335 Proposición en los 50 años del Centro de Historia de Jericó

337 Posesión como Académica Honoraria de Pilar Jaramillo

[6 ] Boletín de Historia y Antigüedades


341 Proposición en los 50 años del Centro de Historia del Santuario

343 Entrega de la Orden Centenario a Alonso Valencia Llano

347 Presentación del libro “Una modernidad política


iberoamericana. Siglo XIX. Formación, relaciones
internacionales y representaciones de la nación”
Ceremonia y lanzamiento de libro en Simacota, Santander

349 Presentación de libro y entrega de cuadros


de Antonio Obando en Simacota

351 Proposición de duelo por Alicia Dussan de Reichel

353 Listado de Académicos y Asociación Iberoamericana


de Academias

Del Boletín

363 Normas editoriales Boletín de Historia y Antigüedades y libros

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023 [7 ]


Pres enta ci ón

El año 2023 marca para la Academia Colombiana de Historia una nueva


época en su reglamentación estatutaria. Como lo indicamos en el número
anterior de este Boletín, empezamos el año con una nueva carta de navegación
que representa para nuestra corporación nuevas oportunidades y nuevos desa-
fíos. En buena parte, esta circunstancia determinó que tuviéramos un primer
semestre con una actividad académica inusualmente intensa, como lo veremos
más adelante.
Desde el campo editorial hemos proseguido con la iniciativa de abrir la
revista institucional a nuevas miradas, enfoques y temas, sin perder por ningún
motivo nuestra función tradicional de divulgar la producción académica de
nuestros miembros. Este nuevo número del Boletín de Historia y Antigüedades,
el 876, refleja precisamente esa combinación de producción interna y externa,
que resulta en interesantes combinaciones de artículos, conferencias y discursos
de diversa índole y orientación. En el orden de aparición dentro de la revista las
contribuciones incluidas son las siguientes.
Abre el Boletín el artículo La arqueología marítima en Colombia y su
contexto global de los profesores Juan Guillermo Martín (Colombia) y José Be-
ttencourt (Portugal). Los autores hacen un muy bien documentado balance del
potencial que Colombia ofrece para la investigación arqueología subacuática:
dos océanos con más de 900.000 km2, un sinnúmero de ríos, ciénagas, lagos
y lagunas, aprovechados hace milenios por los antiguos pobladores. Todo lo
cual contrasta con una aproximación temática restringida geográficamente
a la bahía de Cartagena y temporalmente al periodo colonial. Tras examinar
detenidamente varios ejemplos de hallazgos y trabajos arqueológicos, los pro-
fesores Martín y Bettencourt se preguntan sobre el futuro de la investigación
subacuática en nuestro país.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 9 - 14 [9 ]


Presentación

Un trabajo colectivo que reunió a antropólogos, arqueólogos e historia-


dores – Carlos del Cairo, Jesús Alberto Aldana, Laura Victoria Báez, Gabriela
Caro y Andrés David Peñarete – lleva por título Teatro operacional defensivo de
la confrontación bélica de 1741 en la bahía de Cartagena de Indias (Colombia). El
equipo de investigadores conjugó información de historia marítima contenida
en archivos y textos y evidencias de contextos arqueológicos para examinar
y contrastar las diversas interpretaciones sobre el asedio inglés a Cartagena y
postular la existencia de un sistema defensivo encaminado a dilatar y desgas-
tar la mayor cantidad de tiempo posible las tropas británicas para mantener el
control hispánico de la plaza-fuerte.
Sandra Liliana Díaz de Zappia, contribuyente habitual de este boletín,
nos presenta en esta oportunidad un trabajo documental sobre La creación de
la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé. Díaz rescata
documentos inéditos del Archivo General de la Nación (AGN) para explorar las
razones que llevaron a la creación de este cargo en la capital virreinal a finales
del siglo XVIII. Los antecedentes, el desorden de los archivos, la inconsistencia
de las cuentas y los daños causados por incendios y terremotos en el estado del
edificio parecen estar detrás de la decisión tardía y reactiva de crear el cargo y
poner orden en los documentos del Tribunal de Cuentas.
Que la guerra es un asunto con un componente emocional muy fuerte es
algo para todos evidente. Sin embargo, el asunto no es para nada sencillo. En
su artículo Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814, Álvaro
Acevedo Tarazona se da a la tarea de comprobar cuidadosamente cómo Nariño,
primero y, luego Bolívar, desplegaron una verdadera estrategia retórica persua-
siva para movilizar a las tropas. El enemigo realista, al que había que combatir
y eliminar, fue retratado como una horda cruel, salvaje y destructiva dispuesta
a aniquilar. Esta estrategia fue fundamental para establecer una clara diferencia
entre los patriotas americanos y los realistas españoles.
La historia oficial sorprendentemente olvida que en las postrimerías de su
gobierno como presidente de Colombia, Simón Bolívar y su Consejo de Minis-
tros concibieron y empezaron a poner en práctica un proyecto para instituir un
gobierno monárquico e instalar a un príncipe europeo a su cabeza. Al parecer
Bolívar se sentía inquieto por el ambiente anárquico que se iba apoderando de
América y pensaba que se requería el apoyo de un estado fuerte y un regulador
que pudiese emplear la fuerza si fuere necesario. La idea de buscar estas condi-
ciones fue adelantada por unos actores concretos que entablaron comunicación
con Charles Bresson, comisionado del rey Carlos X de Francia en Bogotá, y el

[ 10 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Presentación

coronel Patrick Campbell, encargado de negocios de la Gran Bretaña. El aca-


démico Armando Martínez Garnica reconstruye este episodio en Los actores
del proyecto monárquico en la República de Colombia.
José María Melo Ortiz es, a juicio del académico Rodrigo Llano Isaza, el
presidente que peor prensa ha tenido. Así encabeza el investigador su artículo
José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular. A Melo,
sin tregua, se le ha querido mostrar como un dictador que mancilló las páginas
de nuestra historia y se dice que era un ser ignorante y atrabiliario. Esto desco-
noce, sin embargo, que fue un hombre culto, rector de un colegio, que hablaba
el alemán y el español con propiedad. La oligarquía Gólgota-conservadora no le
perdonó a Melo ser un líder popular y gobernar con el pueblo y para el pueblo.
Al cabo de sus luchas, Melo y sus seguidores fueron objeto de expulsiones de sus
territorios. Unos 200 combatientes fueron llevados a Cartagena y luego, a orillas
del río Chagres en Panamá, para morir allí por las enfermedades tropicales.
El profesor Daniel Emilio Rojas ha venido realizando una serie de trabajos
sobre las relaciones internacionales América Latina – Europa en el siglo XIX.
En esta oportunidad, para su posesión como Académico Correspondiente
de la ACH, Rojas disertó sobre Elementos para una historia internacional co-
lombo-brasileña durante la primera mitad del siglo XIX. El texto estudia esta
historia basándose en las nociones de interés nacional y equilibrio de fuerzas.
Rojas muestra con agudeza cómo, a pesar de las acciones diplomáticas, son los
cálculos hemisféricos y continentales los que explican muchas de las decisiones
que tomaron los diferentes gobiernos durante este periodo. Este conjunto de
factores tuvo mucha incidencia en las negociaciones de fronteras y la proyección
internacional de ambos países.
Paul Rivet conserva un lugar muy especial en la historia de las ciencias
sociales en Colombia. En su texto Ciencia por correspondencia: los fondos docu-
mentales de Paul Rivet en el Museo Nacional de Historia Natural de París, Álvaro
Hernández Bello nos revela los contenidos del archivo documental, en donde se
encuentra una extensa correspondencia de 1901 a 1958. Esta correspondencia
científica es especialmente interesante por abarcar temas de lingüística, arqueo-
logía y etnografía. Rivet sostenía discusiones prolongadas con otros científicos
de todas partes del mundo a través de cartas; su correspondencia es el testimo-
nio del estado de la investigación en antropología en el ámbito internacional y
especialmente en Colombia.
La Sección de Discursos, Conversatorios y Conferencias está encabezada
por dos conferencias sobre el tema de la enseñanza de la historia en la educa-
ción en Colombia. Para empezar, es importante recordar que la Ley General

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 9 - 14 [ 11 ]


Presentación

de Educación, Ley 115 de 1994, abolió la enseñanza de la historia como una


materia independiente en el currículo escolar y la subsumió en la asignatura
general de las ciencias sociales en la educación básica y media. Desde entonces
se han hecho varios intentos infructuosos para restablecer la enseñanza de la
historia como una materia independiente. Buena parte de estos trámites se han
realizado en el marco de las deliberaciones de la Comisión Asesora para la En-
señanza de la Historia (CAEH), creada por la Ley 1874 de 2017, y reglamentada
mediante el Decreto 1660 de septiembre 12 de 2019, en la cual ha participado
la Academia Colombiana de Historia. Esta Comisión entregó su Informe Final
a finales de abril de 2022 al Ministerio de Educación Nacional bajo el título
La Enseñanza de la Historia de Colombia. Ajustes posibles y urgentes para la
consolidación de una ciudadanía activa, democrática y en paz. Las conferencias
que reproducimos en esta entrega están relacionadas con este informe y con
los procesos que llevaron a él.
La primera conferencia es del académico Carlos Rodado Noriega, quien
fue el último representante de la ACH en la Comisión Asesora, y se titula Re-
flexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza de la historia y sobre sus
recomendaciones. La segunda conferencia es del académico Armando Martínez
Garnica, presidente de la Mesa Directiva de la ACH, y su título es Observaciones
críticas a las recomendaciones de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la
Historia. En conjunto, las dos intervenciones plantean un marco crítico de aná-
lisis, que no se limita al asunto de la enseñanza de la historia y las normas que la
definen, sino que enmarca la discusión en el problema mismo de la definición
de historia y memoria, el Informe de la Verdad y otros asuntos nacionales que
inciden en la forma como se concibe y enseña el pasado.
En cumplimiento de lo dispuesto en los nuevos estatutos de la corporación,
cuatro académicos de número fueron ascendidos a la categoría de Académico
Honorario, la máxima distinción que otorga la Academia a quienes se han dis-
tinguido por una vida de servicios y logros en la institución. Fueron ellos, en
orden de posesión: Adelaida Sourdis Nájera, Pilar Jaramillo de Zuleta, Teresa
Morales Gómez y Antonio José Rivadeneira Vargas. No se presentó conferencia
en la posesión de la Dra. Pilar Jaramillo. Las otras tres conferencias se reproducen
en este boletín. Adelaida Sourdis Nájera nos presentó una sentida conferencia
sobre Evaristo Sourdis y sus 40 años de historia política, en la cual recordó,
además de su faceta pública, varias anécdotas familiares muy significativas. En
su intervención, Teresa Morales de Gómez se hizo acompañar de la memoria
de Marco Fidel Suárez, un estadista conservador que llegó a la presidencia de
Colombia y dejó una profunda huella de dignidad difícilmente superable. Por

[ 12 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Presentación

su parte, Antonio José Rivadeneira Vargas recordó a varios de los más desta-
cados miembros de la familia Paúl en América y exaltó las ejecutorias de estos
personajes y sus aportes al desarrollo de nuestro país.
La sección de Vida Académica es, como previamente lo anunciamos,
bastante densa. Empezamos con la publicación de los nuevos estatutos de la
Academia Colombiana de Historia, en vigencia desde el 16 de enero de 2023. Es
importante anotar que los nuevos Estatutos habían sido publicados previamente
como Cuadernillo y están también en línea en el Portal de la Academia: https://
[Link]/estatutos/
Un evento muy destacado en el semestre fue la sesión conjunta realizada
entre la Academia Colombiana de Historia y la Academia Antioqueña de Histo-
ria. El evento, realizado el 7 de marzo pasado, incluyó el descubrimiento de un
óleo del General José María Córdova obsequiado por la academia antioqueña a
la colombiana. En la sesión llevaron la palabra un académico de la ACH y dos
académicos de la AAH. Se reproducen los textos de Orlando Montoya Moreno,
Importancia de Chorros Blancos en la independencia de Colombia y de Mauricio
Restrepo Gil, Chorros Blancos y sus protagonistas patriotas. Para terminar, se
entregó la Orden Centenario al Centro de Historia de Santafé de Antioquia.
Se incluyen en esta sección, además: la Proposición en los 200 años del
Colegio Santa Librada; la Proposición de duelo por Álvaro Pablo Ortiz; la Propo-
sición en los 50 años del Centro de Historia de Jericó; la Posesión como Académica
Honoraria de Pilar Jaramillo; la Proposición en los 50 años del Centro de Historia
del Santuario; la Entrega de la Orden Centenario a Alonso Valencia Llano y la
Proposición de duelo por Alicia Dussan de Reichel.
El 11 de mayo se realizó la presentación del libro Una modernidad política
iberoamericana. Siglo XIX. Formación, relaciones internacionales y representa-
ciones de la nación, producido por el Instituto de Investigaciones Históricas de
la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, con la colaboración de
la Université Grenoble Alpes, la Università degli Studi di Salerno y la Universidad
Tecnológica de Pereira, y editado por Pierre Géal, Sebastián Martínez, Grazia-
no Palamara y Daniel Emilio Rojas. En el evento llevaron la palabra Sebastián
Martínez, Daniel Emilio Rojas, Roger Pita Pico y Roberto Lleras Pérez.
El domingo 28 de mayo se cumplió un evento especial en la población
de Simacota, con la presencia de la Mesa Directiva de la Academia. Se hizo la
presentación del libro Un patriota antiguo: autobiografía y recopilación documen-
tal sobre el general Antonio Obando, del académico Roger Pita Pico. En cuatro
instituciones se hizo entrega de sendas copias del óleo del General Antonio
Obando, del maestro José María Espinosa, pintado alrededor de 1850.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 9 - 14 [ 13 ]


Presentación

Como siempre el Boletín se cierra con los listados actualizados de acadé-


micos, honorarios, de número, correspondientes y correspondientes extranjeros,
así como el de la Asociación Iberoamericana de Academias. Las Normas edito-
riales Boletín de Historia y Antigüedades y libros están a disposición de quienes
quieran presentar sus contribuciones a esta revista.

Roberto Lleras
Editor
Julio de 2023
Boletín de Historia

[ 14 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia
y antigüedades
Volumen CX, No. 876
enero – junio de 2023

Ar tí c u l o s
Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

L a arqu e ol o g í a marítima
en C ol ombi a y su c ontexto g l ob a l

Juan Guillermo Martín1


José Bettencourt2

Resumen

Colombia cuenta con un gran potencial para el desarrollo de la ar-


queología marítima. Cuenta con dos océanos, que suman más de 900.000
km2 de extensión, además de un sinnúmero de ríos, ciénagas, lagos y
lagunas. Son ambientes que, desde hace milenios, fueron aprovechados
por los antiguos pobladores de este territorio. Aunque en distintos lugares
del mundo se vienen abordando diversas temáticas en torno a la relación
de los seres humanos con el agua, en Colombia las aproximaciones a los
ambientes acuáticos, desde la arqueología, prácticamente se han restringido
geográficamente a la bahía de Cartagena de Indias y, temporalmente, al

1
Laboratorio de Arqueología, Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia
Centro de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Culturales - CIHAC AIP, Panamá
Orcid ID - 0000-0002-8791-5793 jgmartin@[Link]
2
Faculdade de Ciências Sociais e Humanas - Universidade Nova de Lisboa, CHAM - FCSH/
UNL e UAç
Orcid ID - 0000-0002-7722-5115 jbet@[Link]

Cómo citar este artículo

Martín, Juan Guillermo y Bettencourt, José. “La arqueología marítima


en Colombia y su contexto global”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 17-65.

[ 17 ]
Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

periodo colonial y a la Carrera de Indias. Nos hemos dejado llevar por las
historias de riquezas, tesoros y piratas, lo que nos obliga a preguntarnos,
¿tendrá futuro la investigación científica en este campo en Colombia?

Palabras clave: arqueología marítima, patrimonio cultural sumer-


gido, legislación patrimonial

Maritime archaeology in Colombia and its global context

Abstract

Colombia has a great potential for the development of maritime


archaeology. It has two oceans, which add up to more than 900,000 km2,
as well as countless rivers, swamps, lakes, and lagoons. Those are envi-
ronments that, for millennia, were used by the ancient inhabitants of this
territory. Although, different themes around the relationship between
human beings and water are being developed in other parts of the world,
in Colombia the approaches from archeology to aquatic environments
have practically been restricted geographically to the bay of Cartagena de
Indias and, temporarily, to the colonial period and the Carrera de Indias.
We have been carried away by the stories of wealth, treasures, and pirates,
which forces us to ask ourselves, will scientific research in this field have
a future in Colombia?

Keywords: Maritime archaeology, underwater cultural heritage,


heritage legislation

Una aproximación a la arqueología marítima, suba-


cuática y un largo etcétera

Keith Muckelroy en su libro Maritime Archaeology, publicado en 1978,


definió en su momento la arqueología marítima como una nueva disciplina
científica que se dedicaba al estudio de los restos materiales producidos por el

[ 18 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

ser humano y a las actividades humanas asociadas con los océanos3. Este enfo-
que, a su vez, generó la posibilidad de ampliar el campo de acción hacia nuevas
temáticas, más allá del estudio detallado de los barcos, buscando acercarse a
otros aspectos de la navegación, como el equipamiento, la carga, los pasajeros
y las tripulaciones4.

Figura 1. Balsa de oro muisca. Representación de una embarcación prehispánica en orfebrería (Colección
Museo del Oro) (Tomada de [Link]
yo-sol-resplandeciente_9064).

Siguiendo esa misma perspectiva, Jean-Yves Blot, hizo énfasis en la im-


portancia del barco y su universo material, que él denomina hecho social total.
Es decir, el estudio científico de los barcos permite a las ciencias humanas
acercarse al contexto social en el que se construyeron y utilizaron estas embar-
caciones5, debido a que sus restos, evidenciados en los naufragios, asumieron
de una u otra forma un papel determinante en la vida social de las comuni-
dades costeras, tuvieron una estrecha relación en los procesos de intercambio

3
K. Muckelroy, Maritime Archaeology (Cambridge University Press, 1978).
4
K. Muckelroy, Maritime Archaeology, 6.
5
Jean Yves Blot, “O navio como Fait Social Total (para uma epistemologia da arqueologia em
contexto náutico”, Velhos e Novos Mundos. Estudos de Arqueologia Moderna, Vol. 2. (Lisboa:
Centro de História de Além-Mar, 2012), 595

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 19 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

económico y comercial del pasado, fueron una de las máquinas más grandes y
complejas inventadas por el ser humano y, como espacio social, constituyeron
un microcosmos con especificidades que reflejan, de una u otra forma, tradi-
ciones culturales asociadas con las tripulaciones, los pasajeros y los espacios y
la cultura material que los vincula6. De otro lado, es importante recalcar que los
barcos han jugado un papel importante en las comunicaciones, ya sean políti-
cas, económicas o rituales, así como en las representaciones simbólicas entre
las comunidades costeras, ribereñas o lagunares (Figura 1), convirtiéndose en
depósitos arqueológicos de un momento determinado que los hace ver como
cápsulas del tiempo conservadas en condiciones únicas7.
En cuanto a la arqueología subacuática se refiere, esta se encarga del estudio
de los restos arqueológicos que yacen bajo el agua. Es un campo que evolucionó
asociado con el desarrollo de las técnicas de buceo y se estableció con propiedad
a mediados del siglo XX, cuando se comenzaron a adaptar metodologías de
trabajo de campo terrestre en ambientes sumergidos, lo que a la postre definió
la adquisición sistemática de datos en contextos de este tipo8.
La investigación en contextos sumergidos requiere la aplicación de diver-
sas metodologías y tecnologías. Por ejemplo, la fase inicial de la prospección
subacuática ha venido adoptando los avances tecnológicos aplicados por otras
ciencias del mar. En ese sentido se ha consolidado el uso de la geofísica, durante
las etapas preliminares de investigación, específicamente la magnetometría y
el sonar de barrido lateral9. La magnetometría resulta muy útil para la identifi-
cación y delimitación de sitios de la colonia temprana o contemporáneos, que
a menudo presentan elementos estructurales de aleación de hierro (Figura 2).
Por su parte el sonar de barrido lateral permite detectar restos sobre el fondo
marino, mediante la generación de un reflejo acústico de este. En las últimas
décadas, la batimetría ha generado datos más precisos y detallados a través
del sistema multihaz10. En la actualidad se utilizan sonares de barrido lateral y

6
George F. Bass, “The Development of Maritime Archaeology”. The Oxford Handbook of Ma-
ritime Archaeology. Ford, Ben, Donny L. Hamilton and A. Catsambis (eds.) (Oxford: Oxford
University Press, 2012); Blot, “O navio como...”, 2012.
7
Jon Adams, “Ships and boats as archaeological source material”. World Archaeology 32(3)
(2001): 292-310. [Link]
8
Bass, “The Development of Maritime…”.
9
Robert Gearhart, “Archaeological Interpretation of Marine Magnetic Data”, The Oxford Han-
dbook of Maritime Archaeology, ed. Ford, Ben, Donny L. Hamilton and A. Catsambis, (Oxford,
Oxford University Press, 2011); Rory Quinn, “Acoustic Remote Sensing in Maritime Archaeo-
logy”, En The Oxford Handbook of Maritime Archaeology editado por Ford, Ben, Donny L.
Hamilton and A. Catsambis, (Oxford: Oxford University Press, 2012).
10
Ruth Plets, Rory Quinn, Wes Forsythe, et al., “Using multibeam echo-sounder data to iden-
tify shipwreck sites: archaeological assessment of the Joint Irish Bathymetric Survey data”, In-

[ 20 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

otros equipos con vehículos submarinos de operación remota (AUV y ROV),


proporcionando una cobertura sistemática más rápida y eficiente en grandes
áreas del océano11.

Figura 2. Magnetómetro de vapor de Cesio Geometrics G-882, utilizado para la detección de anomalías
magnéticas (Juan G. Martín).

Estos métodos también se utilizan en la documentación no intrusiva12 o el


monitoreo13 de sitios sumergidos, lo que permite igualmente la descripción del
ambiente en el que se encuentra el contexto arqueológico, así como el estudio
de los procesos de formación de sitio. Se avanza con fuerza en estudios cuyo
objetivo se concentre en la caracterización de los depósitos enterrados, buscando
generar nuevo conocimiento arqueológico sin destruir el objeto de estudio14.
ternational Journal of Nautical Archaeology Vol.40 No.1 (2011): 87-98.
11
Marco Reggiannini and Ovidio Salvetti, “Seafloor analysis and understanding for underwa-
ter archeology”, Journal of Cultural Heritage 24, (2017): 147-156
12
Rory Quinn, “Acoustic Remote Sensing in Maritime Archaeology”, En The Oxford Handbook
of Maritime Archaeology editado por Ford, Ben, Donny L. Hamilton and A. Catsambis, (Oxford:
Oxford University Press, 2012).
13
M. Manders, Multibeam recording as a way to monitor shipwreck site. MACHU Final Report,
3, (2009).
14
Ruth Plets, Justin Dix et al, “Mapping of the Buried Yarmouth Roads Wreck, Isle of Wight,
UK, using a Chirp Sub-Bottom Profiler”, International Journal of Nautical Archaeology Vol:
37 No. 2 (2008): 360-373; Ruth Plets, Justin Dix et al, “The use of a high-resolution 3D Chirp
sub-bottom profiler for the reconstruction of the shallow water archaeological site of the Grace

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 21 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

Figura 3. Fotogrametría del pecio Nuestra Señora de la Luz, hundido en Porto Pim en 1615, isla de Faial
(Azores, Portugal). (Juan G. Martín).

Figura 4. Ortomosaico y modelo digital de elevación del pecio Parede 1, naufragio del siglo XVIII en la entra-
da del río Tajo, Portugal. Orientación y georreferenciación por aproximación, a partir de datos geofísicos; coordenadas
relativas a una Z arbitraria (Proyecto SUNK) (José Antonio Bettencourt).

[ 22 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Por su parte, las técnicas de excavación y documentación de un sitio suba-


cuático son una adaptación de aquellas utilizadas en tierra, habiéndose puesto
a prueba desde la década de 196015. Sin embargo, la documentación fotográfica
ha evolucionado significativamente, a partir del desarrollo de la fotogrametría y
la modelación en 3D (Figura 3). A partir de imágenes superpuestas, las técnicas
fotogramétricas permiten la adquisición de datos espaciales precisos y de alta
resolución, utilizando equipos cada vez más económicos y programas fáciles
de usar e incluso de licencia gratuita. Sus aplicaciones generalizadas abarcan la
documentación y registro de naufragios de distintas cronologías y estructuras
sumergidas a distintas profundidades, incluso con baja visibilidad16. Esta tec-
nología ofrece diferentes productos que van desde los ortomosaicos, modelos
digitales de elevación y modelos 3D, que además se pueden incorporar a un
sistema de información geográfico. Es información valiosa a la hora de evaluar
los procesos de formación de sitio y la interpretación de estos (Figura 4).
En los últimos años ha habido un avance importante en la arqueología
subacuática, alcanzando yacimientos a más de 2000 m de profundidad17. La
exploración de estos yacimientos comenzó en el Mediterráneo, en la década
de 1980, luego del descubrimiento de diferentes restos de naufragios en aguas
profundas durante obras de infraestructura. Los primeros intentos de adelantar
arqueología en aguas profundas no permitieron la documentación sistemática
de dichos contextos. En el caso del naufragio Cap Bénat 4, ubicado a 328 m de
profundidad, la misión realizada en 1981 solo se limitó a la toma de fotografías
aleatorias y a la recuperación de algunas ánforas. Sin embargo no fue posible
realizar una cartografía detallada del yacimiento. Ahora mismo las condiciones
tecnológicas son otras, y se cuenta ya con la experiencia de proyectos científi-

Dieu (1439), River Hamble, UK”, Journal of Archaeological Science Vol. 36 No. 2(2009)
15
Bass, “The Development of Maritime…”.
16
J. McCarthy, J. Benjamin, T. Winton et al. (eds.), 3D Recording and Interpretation for Mariti-
me Archaeology, Springer, Cham: Coastal Research Library, 2019.
17
Rodrigo Pacheco-Ruiz et al., “Deep sea archaeological survey in the Black Sea – Robotic
documentation of 2,500 years of human seafaring”, Deep Sea Research Part I: Oceanographic
Research Papers, 152, (2019)103087.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 23 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

cos de naufragios profundos ubicados en el Mediterráneo francés18, en el Mar


Negro19 y Turquía20.
El estudio de sitios de aguas profundas requiere alta tecnología, que
incluye el uso obligatorio de dispositivos robóticos y sumergibles, equipados
con equipos geofísicos, cámaras de video y fotografía, iluminación, sistema de
posicionamiento, brazos mecánicos, entre otros21. Es un equipo tecnológico que
requiere el concurso de especialistas altamente calificados, lo que dificulta el
control arqueológico de las intervenciones (Figura 5). Las experiencias arqueo-
lógicas son escasas pero se destacan los avances realizados en Francia, durante
la investigación del Lune, un barco hundido en 1664, cerca de Toulon. El sitio
se ubica a 91 m de profundidad y sirvió como ejemplo para la experimentación
de equipo en desarrollo que permitiera el levantamiento y la excavación con-
trolada del contexto, garantizando la extracción sistemática de los sedimentos,
implementando un complejo sistema de mapeo de alta precisión, haciendo uso
de imágenes de alta definición y modelos 3D. Por primera vez se recrearon entor-
nos virtuales 3D del yacimiento, con el propósito de planificar las excavaciones
arqueológicas, probando técnicas de recuperación de artefactos y el muestreo
sistemático del pecio22. En el marco del proyecto Maritime Archaeology Project,
adelantado en el Mar Negro, se registraron 65 naufragios que datan del siglo IV
a. C. al siglo XIX d. C., ubicados en aguas de Bulgaria, entre profundidades que
oscilaron entre los 40 y los 2200 m, utilizando vehículos de operación remota,
que facilitaron la captura de millones de fotografías y videos de alta definición,
además de acústica batimétrica, láser, sonar de barrido lateral y datos sísmicos23.
Los datos de fotogrametría en arqueología resultan determinantes ya que
son base fundamental para el análisis de naufragios y, en especial, la observación

18
Luc Long, “L’archéologie sous-marine à grande profondeur: fiction ou réalité”, En Archeolo-
gia Subacquea, Come opera l’archeologo sott’acqua. Storie dalle acque, VIII ciclo di lezioni sulla
ricerca applicata in archeologia, editado por Giuliano Volpe, (Certosa di Pontignano: Universitá
di Siena, 1998); Michel L’Hour, and Vincent Creuze, “French Archaeology’s Long March to the
Deep—The Lune Project: Building the Underwater Archaeology of the Future”. Experimental
Robotics, (2016).
19
Pacheco-Ruiz et al. “Deep sea archaeological…”
20
Ballard et al. “Deepwater Archaeology of the Black Sea: The 2000 Season at Sinop, Tur-
key”, American Journal of Archaeology, 105 (2001).
21
Brian Bingham, Brendan Foley et al. “Robotic tools for deep water archaeology: Surveying
an ancient shipwreck with an autonomous underwater vehicle”. Journal of Field Robotics, 27
(2010); Pierre Drap, Julien Seinturier et al. “The ROV 3D Project”. Journal on Computing and
Cultural Heritage, 8 (2015); L’Hour y Creuze, “French Archaeology’s Long”; Pacheco-Ruiz et al.
“Deep sea archaeological…”
22
L’Hour y Creuze, “French Archaeology’s Long”
23
Pacheco-Ruiz et al. “Deep sea archaeological…”

[ 24 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Figura 5. Naufragio griego del siglo IV, encontrado y documentado a 2122 m de profundidad en el Mar Negro,
Bulgaria (Rodrigo Pacheco-Ruiz, University of Southampton).

y estudio de los detalles de construcción naval. En la excavación arqueológica


del naufragio Xlendi, hallado frente a la costa de Gozo en Malta, a una profun-
didad de 110 m, los datos recuperados y modelados en 2D/3D, facilitaron el
análisis del contexto y se difundieron abiertamente24, buscando que su consulta
permita nuevas aproximaciones e interpretaciones a través de la información
visual disponible25.
Por su parte la arqueología náutica se ocupa del estudio de los restos de
embarcaciones y es reconocida como un campo especializado desde el siglo XIX.
En su momento, basado fundamentalmente en el análisis de fuentes escritas e
iconográficas, se enfocaba principalmente en el aspecto exterior de los barcos
y se concentraba en cuestiones asociadas a la forma general de los cascos, la
tipología de los mástiles y velas, los sistemas de propulsión, la decoración o la
evolución de los sistemas de dirección (Figura 6). Sin embargo, ahora mismo
la arqueología náutica tuvo un giro a partir de las décadas de 1960 y 1970, con

24
Drap et al. “2015 Underwater Photogrammetry and Object Modeling: A Case Study of Xlen-
di Wreck in Malta”. Sensors 15(12):30351-30384. [Link]
25
Ben Ellefi et al. “Ontology-based web tools for retrieving photogrammetric cultural heritage
models”. International Archives of the Photogrammetry, Remote Sensing and Spatial Information
Sciences, XLII-2/W10 (2019): 31–38. DOI: 10.5194/isprs-archives-XLII-2-W10-31-2019; Mc-
Carthy et al. 3D Recording and.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 25 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

el desarrollo de la arqueología subacuática, que finalmente permitió el acceso


a sitios y naufragios desde una perspectiva cronológica mucho más amplia26.

Figura 6. Foto del hundimiento del Prinz August Wilhelm en 1918. (Archivo Enrique Yidi).

La posibilidad de acceder a los restos materiales de embarcaciones hundi-


das ha permitido ampliar los temas de investigación, hacia una dimensión más
técnica que no se conseguía con la documentación escrita e iconográfica. En la
actualidad, el estudio arqueológico de las prácticas y métodos de construcción
naval apoya la identificación y el análisis preciso de las materias primas y la ca-
racterización de las técnicas utilizadas en los procesos constructivos del pasado.
Ahora se pueden ofrecer datos relacionados con la organización de los astilleros
-selección, gestión y procesamiento de materias primas o la organización de la
producción-, lo que conlleva a profundizar otros aspectos como las relaciones
económicas, sociales y culturales. Por otra parte, el estudio sistemático de la
forma, disposición y tamaño de los distintos elementos y técnicas de ensamble
permite acercarse a aspectos relacionados con la carpintería especializada,
la capacidad tecnológica, la secuencia de montaje del casco, los medios de
propulsión y la función o condiciones del espacio del barco27. El análisis de la
secuencia constructiva es también una etapa clave de los estudios centrados
en los principios del diseño del casco, fase anterior a la construcción, en una
26
J. Richard. Steffy, Wooden shipbuilding and the interpretation of shipwrecks, (College Station:
Texas A&M University Press, 1994); Pomey y Rieth, L’Archéologie navale (Paris: Errance, 2005);
Bass, “The Development of ”.
27
Pomey y Rieth, L’Archéologie navale, 19.

[ 26 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

cadena operatoria condicionada por aspectos económicos y funcionales que


subyacen al proyecto arquitectónico naval28. Además, el estudio arqueológico de
los barcos es también un campo de interés para el análisis de procesos sociales
y culturales, como se mencionó anteriormente29.

Figura 7. Escaneo de un mascarón de proa, con los resultados en tiempo real del proceso de documentación
(Juan G. Martín).

En este campo la tecnología también ha jugado un papel importante en


los últimos años. Aunque los principios y métodos de estudio fueron definidos
hace tiempo, las técnicas de documentación han evolucionado desde el 2D ana-
lógico al 3D digital. En el campo, la fotogrametría se convirtió en el estándar
para el registro in situ de botes y barcos30. En cuanto a la documentación de la
madera, el primer método adoptado implicó la digitalización por contacto de
28
Pomey y Rieth, L’Archéologie navale, 20- 25.
29
Jonathan R. Adams, A maritime archaeology of ships: innovation and social change in late
medieval and early modern Europe (Oxford: Oxbow Books, 2013)
30
McCarthy et al. 3D Recording and.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 27 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

las maderas de los barcos, lo que implicaba el rastreo de todas las características
y contornos significativos (Figura 7). En los últimos años, este enfoque que
consume mucho tiempo, ha sido reemplazado por el escaneo de todas las piezas,
que posteriormente se utiliza para registrar observaciones sobre los detalles de
las maderas y los procesos de construcción31. Este método en ocasiones es re-
emplazado o complementado por la fotogrametría, proporcionando texturas de
mejor calidad. Ambos métodos proporcionan un registro tridimensional preciso
de todos los elementos de madera, que ha servido de base para la impresión y
reensamblaje de los cascos y/o para su reconstrucción virtual. Hoy en día, el
grado de detalle de estos últimos puede ir desde planos hasta propuestas de
reconstrucción completa32.
La propuesta de Muckelroy33 permanece actualizada con respecto al es-
tudio de los barcos como estructuras, espacios sociales y representantes de un
sistema social y económico. Sin embargo, este autor establece de inmediato una
división rígida entre la arqueología de los ambientes anegados y la arqueología
de los contextos costeros, porque asume que las sociedades costeras, al estar en
espacios terrestres, establecen sus relaciones con comunidades circundantes,
evidenciadas en su cultura material y las conexiones marítimas, se presentarán
solo de manera marginal. Afirma incluso que muchos de los artefactos utilizados
en las actividades marítimas, rara vez estarán presentes en tierra, por lo que no
son sitios que reflejen, arqueológicamente, la verdadera comunidad marinera. Si
bien incluye en el campo de análisis de la arqueología marítima estructuras con
una evidente relación con las actividades marítimas, como rampas o puertos,
Muckelroy excluye de su campo de trabajo otros restos terrestres.
Se trata de una división que aún sigue vigente en muchos proyectos de
investigación, aunque la disciplina ha evolucionado en las últimas décadas,
incluyendo restos arqueológicos tanto sumergidos como terrestres. Por lo
tanto, la arqueología marítima abarca gran parte de la arqueología subacuática
y casi toda la arqueología náutica extendiéndose a tierra adentro, debido a la
influencia de los ambientes acuáticos a cientos de kilómetros de las costas o las
riberas de los ríos.
Actualmente, existe una perspectiva de análisis que ha venido adquiriendo
importancia en las últimas tres décadas. Se trata del concepto de paisaje cultu-
ral marítimo, propuesto por primera vez por Christopher Westerdahl durante

31
Van Damme et al. “The 3D annotated scans method: a new approach to ship timber recor-
ding”, Heritage Science 8, 75 (2020).
32
Pat Tanner, The Reconstruction and Analysis of Archaeological Boats and Ships, Volume 1.
Doctor of Philosophy, (University of Southampton, Faculty of Humanities, 2020).
33
Muckelroy, Maritime Archaeology.

[ 28 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Figura 8. Vista aérea de los atajos o corrales de piedra prehispánicos en el Archipiélago de las Perlas, Pana-
má (Juan G. Martín).

estudios realizados en Suecia entre 1975 y 198034. Con esta propuesta le dio las
herramientas teóricas y metodológicas a la arqueología de ambientes acuáticos
que facilitó su articulación con los naufragios en un contexto náutico. Una de
las novedades que introduce este enfoque es la mejora de la cohesión entre los
restos culturales marítimos ubicados tanto en tierra como en los medios acuá-
ticos, pero también la relevancia de los aspectos cognitivos, culturales y sociales
de las actividades marítimas dentro del área de estudio35. Esta ampliación del
campo de investigación tuvo consecuencias en cuanto a las fuentes utilizadas,
ya fueran arqueológicas, escritas u orales. Se fomentó el análisis de parámetros
como la toponimia, las estructuras portuarias, las actividades costeras, los siste-
mas defensivos, el poblamiento y los puertos o la localización de los naufragios
(Figura 8). Dichos parámetros culturales, tanto terrestres como submarinos, se
analizan en el marco de un medio ambiente en constante mutación, debido a
cambios naturales (ecológicos, geomorfológicos o hidrográficos) y/o a la trans-
formación antrópica. Estos cambios dan forma a diferentes paisajes, de poder,

34
Christer Westerdahl, “The Maritime Cultural Landscape”, International Journal of Nautical
Archaeology Vol.: 21 No.1(1992)
35
Christer Westerdahl, “The binary relationship of the sea and land”, en The archaeology of
maritime landscapes. When de land meets the sea, editado por Benjamin Ford, (Nueva York:
Springer, 2011). DOI: 10.1007/978-1-4419-8210-0_16.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 29 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

económico o cognitivo, por ejemplo, y en capas a lo largo del tiempo36. En la


actualidad el estudio de los paisajes culturales marítimos se ha experimentado
en todo el mundo37, con ejemplos interesantes en Irlanda38, Canadá39, Australia40
o los Países Bajos41.
A partir de la arqueología marítima y con el evidente desarrollo de la ar-
queología subacuática, se han venido sumando temas de investigación asociados
a los paleopaisajes. Durante el Último Máximo Glacial, hace 26.500 y 19.000 años
atrás, el descenso del nivel del mar, a nivel mundial, alcanzó un promedio de
-127,5 + -7,5 m. Esto significa que grandes porciones de todos los continentes,
ahora sumergidos, habrían estado secos y disponibles para la ocupación humana
en el pasado. Según Dobson, se estima que 22 millones de kilómetros cuadrados
quedaron expuestos en todo el planeta. Los datos disponibles indican también
que hace alrededor de 14.500 años, los niveles de los océanos comenzaron a
subir hasta los actuales42.
Un número significativo de sitios arqueológicos tempranos, relacionados
con grupos humanos que explotaron los recursos marinos hace más de 15.000
años, ahora están sumergidos. Investigaciones recientes han demostrado que
el análisis detallado del lecho marino, utilizando técnicas geofísicas, permite la
reconstrucción de paisajes actualmente sumergidos, facilitando la detección de
sitios arqueológicos tempranos43.

36
Westerdahl, “The binary relationship”.
37
Ben Ford (ed.). The archaeology of maritime landscapes. When the land meets the sea series,
(New York: Springer, 2011).
38
McErlean, McConkey et al., Strangford lough: An archaeological survey of the maritime cul-
tural landscape, (Blackstaff Press, 2002).
39
Benjamin Ford, “Lake Ontario maritime cultural landscape”, PhD Thesis, (Texas A&M Uni-
versity, 2009). [Link]
40
Brad G. Duncan, “The maritime archaeology and maritime cultural landscapes of Queens-
cliffe: A Nineteenth Century Australian coastal community”. Tesis de PhD, (Queensland: James
Cook University, 2006). [Link]
41
Yftinus T. Popta, Westerdahl et al., “Maritime Culture in the Netherlands: accessing the late
medieval maritime cultural landscapes of the north‐eastern Zuiderzee”, International Journal
of Nautical Archaeology Vol.: 48 No. 1 (2018).
42
Jerome Dobson, “Aquaterra incognita: lost and beneath the sea”. Geographical Review 104(2)
(2014):123-138.
43
Geoffrey Bailey y Nicholas C. Flemming, “Archaeology of the continental shelf: Marine
resources, submerged landscapes and underwater archaeology”, Quaternary Science Reviews
27(23–24) (2008);
Jonathan Benjamin, et al. (eds.), Submerged Prehistory. (Oxbow Books, 2011); Claire Noël, et
al., “Application of the Multi-sensor fusion method for underwater landscape modeling”, en:
Underwater Seascapes editado por Musard, Olivier, et al., (Springer, Cham, 2014); Caroline
Wickham-Jones, Landscape beneath the waves: The archaeological investigation of underwater
landscapes, 1st ed. Vol. 4. (Havertown: Oxbow Books, 2018).

[ 30 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

En lo que respecta a los primeros asentamientos americanos, la reconstruc-


ción de paisajes sumergidos comienza a brindar posibilidades de investigación
en la búsqueda de sitios asociados con las primeras oleadas migratorias, que se
movieron rápidamente desde Beringia hasta la Patagonia, colonizando final-
mente todo el continente44.
En otras partes del planeta, las reconstrucciones de paleopaisajes han dado
como resultado la identificación de numerosos sitios, agregando un nuevo tema
al alcance de la arqueología marítima y planteando nuevos desafíos teóricos y
metodológicos, para comprender y explicar las relaciones tempranas entre los
humanos y los océanos45.

Antecedentes en Colombia

El desarrollo de la arqueología marítima en Colombia ha sido intermitente


y desarticulado. Se han hecho esfuerzos aislados46 sin conseguir el apoyo y par-
44
Todd J. Braje et al., “Working from the known to the unknown: Linking the subaerial ar-
chaeology and the submerged landscapes of Santarosae Island, Alta California, USA”. Open
Quaternary 5(10) (2019); Jon M. Erlandson, et al. “Paleoindian seafaring, maritime technolo-
gies, and coastal foraging on California’s Channel Islands”. Science Vol.: 331 No. 6021 (2011);
Michael K. Faught, “Submerged paleoindian and archaic sites of the Big Bend, Florida”. Journal
of Field Archaeology Vol.: 29 No. 3-4 (2002); Quentin Mackie et al. “Archaeology and sea level
change on the British Columbia coast”. Canadian Journal of Archaeology Vol.: 42 No.1 (2018):
74–91.
45
Geoffrey Bailey y Hardy, Coastal prehistory and submerged landscapes: Molluscan resources,
shell-middens and underwater investigations, 2021; Surdez et al., “Flooding a landscape: im-
pact of Holocene transgression on coastal sedimentology and underwater archaeology in Ki-
ladha Bay (Greece)”. Swiss Journal Geosciences 111 (2018): 573–588.
46
Carlos Del Cairo, “Arqueología subacuática de los restos de una construcción militar del
siglo XVII en Tierrabomba (Cartagena de Indias): Bateria de la Chamba”, (Tesis de grado,
Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia, 2004); Del Cairo, Ar-
queología de la guerra en la Batería San Felipe: Isla de Tierra Bomba, Cartagena de Indias, siglo
XVIII, (Bogotá: Universidad de los Andes, 2009); Del Cairo, “Tácticas defensivas y tácticas
ofensivas: arqueología de una batalla en la isla de Tierra Bomba, Cartagena de Indias, siglo
XVIII”. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana 5(2011):11-34; García,
“Mapa arqueológico e histórico de la bahía de Cartagena: Una propuesta metodológica para la
gestión del patrimonio cultural subacuático”, (Tesis de grado, Departmento de Antropología,
Universidad Nacional de Colombia, 2004); García, “Arqueología histórica e historias arqueo-
lógicas en tierra y agua”. Memorias Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe
colombiano Vol. 7 (2007), Del Cairo, Arqueología de la guerra en la Batería San Felipe: isla de
Tierra Bomba, Cartagena de Indias, siglo XVIII. Bogotá: Universidad de los Andes, 2009; Del
Cairo and García (ed.), Memorias Curso de protección y conservación del patrimonio cultural
sumergido, (Bogotá: Ministerio de Cultura, Colombia, 2002); J. Martín et al., La ciudad inven-
cible: paisaje cultural de la bahía de Cartagena de Indias, (Barranquilla: Universidad del Norte,
2013); J. Martín et al. “¿El primer puerto español en Tierra Firme? Arqueología en Bahía La
Gloria, Colombia”. Arqueología Iberoamericana, 28(2015): 62-69, J. Martín et al. “Una mirada

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 31 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

ticipación directa del Estado, ni la consolidación de programas de investigación


a largo plazo. En buena medida, y desde hace más de cuatro décadas, la historia
marítima colombiana se ha obsesionado con la localización del galeón San José,
hundido en 1708, y la recuperación de su carga.

Figura 9. Paisaje cultural marítimo de la bahía de Portobelo, Panamá (Juan G. Martín).

Se podría decir que el primer proyecto de arqueología subacuática en


el país se llevó a cabo en 1991, con el apoyo la Fundación de Investigaciones
Arqueológicas Nacionales y la participación de la Universidad de los Andes y
el Museo Naval del Caribe. Un proyecto que buscaba la formación de arqueó-
logos en buceo y la supuesta excavación subacuática en el bajo de Salmedina,
al frente de Cartagena de Indias (Figura 9). De esas actividades subacuáticas se
recuperaron algunos artefactos del fondo del mar (cañones y balas), sin contar

crítica a la arqueología marítima en Colombia: apuntes sobre pecios y restos de la batalla por
Cartagena de Indias en 1741”. Magallánica. Revista de Historia Moderna Vol. 6 No.11 (2019):
203-237; Mc Bride, John, Proyecto bajo la cota cero. Prospección e inventario de los recursos
culturales sumergidos en la bahía de Cartagena de Indias. Avance de Investigación. Cartagena
de Indias: Astrolabio Editores, 2003; C. Uribe, “Los inicios de la arqueología submarina en
Colombia: Salmedina I”, En Historias sumergidas: hacia la protección del patrimonio cultural
subacuático en Latinoamérica editado por Del Cairo, C., García, C. Bogotá: Universidad Ex-
ternado de Colombia, 2006.

[ 32 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

con la infraestructura y la formación para garantizar su adecuada conservación47.


Desde hace años, buena parte de esos artefactos, se encuentran abandonados y
en un acelerado proceso de corrosión.
Luego de esa desafortunada experiencia, que no dejó informes ni registro
fotográfico alguno, se presentaron esporádicos y fallidos intentos de cazatesoros y
pseudohistoriadores, buscando localizar y saquear distintos naufragios asociados
con la Carrera de Indias, como el caso de la flota de Tierra Firme, comandada
por Luis Fernández de Córdoba en 1605, que se hundió en los alrededores de los
cayos de Serranilla48. Desafortunadamente los principios y objetivos científicos
se han visto opacados por los intereses privados y de comercialización que pre-
tenden desconocer que el patrimonio arqueológico colombiano nos pertenece
a todos y es inalienable, imprescriptible e inembargable49.
No es sino hasta el año 2001 cuando por iniciativa del Ministerio de Cultura
y el respaldo de la Armada Nacional y el Museo Naval del Caribe, se organiza
un curso sobre protección y conservación del patrimonio cultural sumergido,
involucrando oficiales y suboficiales de la Armada, así como estudiantes de
pregrado de diferentes universidades del país. Los objetivos se centraban en
la formación de buzos profesionales, la sensibilización a los miembros de la
Armada Nacional sobre la importancia del patrimonio cultural sumergido y
la realización de una práctica subacuática en un naufragio previamente iden-
tificado en la bahía de Cartagena de Indias, buscando que los participantes se
familiarizaran con las técnicas y métodos de la arqueología subacuática. De esa
campaña se reiteró la hipótesis que se había manejado antes, y era la de que
esos restos correspondían a una nave de la flota española, conocido como El
Conquistador, el cual fue hundido intencionalmente en 1741, durante la defensa
del puerto durante el ataque del almirante Edward Vernon50. Sin embargo, la
escasa investigación de fuentes primarias, la imprecisión del registro subacuático
adelantado y el insuficiente análisis cartográfico siguen generando inquietudes
en torno a su plena y correcta identificación51.
El primer proyecto científico que ha generado una línea base para el desa-
rrollo de la disciplina en el país ha sido el desarrollado por Juan Felipe Pérez y

47
C. Uribe, “Los inicios de”.
48
Juan Guillermo Martín et al., “Underwater Archaeology in Colombia: Between Commercial
Salvage and Science”, International Journal of Historical Archaeology 26, (2022): 457–473.
49
Artículo 72, Constitución Política de Colombia.
50
García y del Cairo, Memorias Curso de protección; Martín et al. “Underwater Archaeology
in”.
51
Martín et al. “Una mirada crítica”.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 33 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

Luis René Romero52. Estos investigadores adelantaron una minuciosa revisión


documental que ofreció un inventario de 119 naufragios en el Caribe colombiano,
desde el golfo de Urabá hasta el golfo de Maracaibo, entre los siglos XVI hasta
XVIII53. En la actualidad es una fuente de información histórica sistematizada,
con un robusto inventario de naufragios coloniales que nos aproximan a la
variedad de yacimientos sumergidos en el Caribe colombiano54.
La mayoría de proyectos que se han adelantado en Cartagena de Indias,
se han concentrado en un solo evento de su larga historia, el ataque de Vernon
de 1741. De este evento hay numerosas publicaciones, la mayoría de ellas con
el mismo enfoque, los mismos problemas metodológicos y sin nuevos aportes
en torno a este evento, desde el punto de vista arqueológico e histórico55. Esta
profusa producción bibliográfica ha llevado a otros estudios recientes a basarse
en los mismos errores con información imprecisa56. Por ello, los recurrentes
problemas metodológicos de estos esfuerzos han sido debidamente evidenciados
en la falta de investigación de fuentes primarias y en el manejo incorrecto de
la cartografía de la época57.
En este mismo puerto se han adelantado proyectos asociados con el
desarrollo de metodologías para el manejo de patrimonio cultural sumergido
en Cartagena de Indias58 e incluso ejercicios experimentales para evaluar los
procesos de formación de sitios sumergidos59. A finales del año 2012 hubo otro
proyecto asociado con el paisaje cultural marítimo de Cartagena de Indias, el cual
incorporó, por primera vez, el uso de geofísica aplicada en las tareas de prospec-
ción, haciendo uso de un sonar de barrido lateral del Centro de Investigaciones

52
Juan Felipe Pérez y Luis René Romero, Naufragios y puertos marítimos en el Caribe colombia-
no, (México: Siglo XXI Editores, 2005)
53
Romero y Pérez, Naufragios y puertos; J. F. Pérez, “Naufragios coloniales del caribe colom-
biano. Consideraciones investigativas, políticas y patrimoniales”, Memorias: Revista Digital de
Historia y Arqueología desde el Caribe colombiano 38 (2019),7-45.
54
Martín et al. “Underwater Archaeology in Colombia”
55
(Del Cairo 2004, 2006, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2020, Del Cairo y García 2006, Del
Cairo et al. 2020, Del Cairo et al. 2020, Del Cairo et al. 2022)
56
Quintana-Saavedra et al. “Characterization of four shipwrecks from 1741 in Cartagena
bay”. International Hydrographic Review (27 (2022): 55-74. DOI: 10.58440/ihr-27-a05
57
Martín et al. “Una mirada crítica”.
58
M. Catalina García, Mapa arqueológico e histórico de la bahía de Cartagena: Una propuesta
metodológica para la gestión del patrimonio cultural subacuático, Tesis de grado, Departamento
de Antropología, Universidad Nacional de Colombia, 2004; Juan F. Pérez. “Naufragios colonia-
les del caribe colombiano”.
59
R. Borrero, “Procesos de formación de sitios arqueológicos sumergidos en la Bahía de Car-
tagena de Indias estudio experimental sobre degradación de materiales orgánicos empleados
en la construcción naval y/o contenidos en los fletes coloniales”, (tesis de maestría, Departa-
mento de Antropología, Universidad de Los Andes, 2011).

[ 34 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Oceanográficas e Hidrográficas y un magnetómetro del National Park Service,


que dieron como resultado mapeos en el área de Castillo Grande y un sector del
bajo de Salmedina (Figura 10), con el respaldo de una beca de investigación de
la National Geographic Society y del Waitt Institute (Beca W276-13)60.

Figura 10. Tareas de documentación subacuática en el Bajo de Salmedina (Fritz Hanselmann, University of
Miami).

Fuera de este puerto del Caribe, se han adelantado proyectos arqueoló-


gicos en la Bahía de la Gloria, en el golfo de Urabá, asociado el programa de
investigaciones financiado por el Instituto Colombiano de Antropología e
Historia (ICANH), en el lugar que ocupó Santa María La Antigua del Darién,
cuyo objetivo era el de identificar el puerto marítimo que sirvió a esta temprana
fundación española en América61.
En Puerto Colombia, en el departamento del Atlántico, se adelantó un
proyecto subacuático relacionado con el vapor alemán Prinz August Wilhelm,
hundido por su tripulación a finales de la Primera Guerra Mundial en marzo
de 1918 (Figura 11). Este barco, previamente identificado62, ha venido siendo

60
Martín et al., “¿El primer puerto”; Martín et al., “Una mirada crítica”.
61
Martín et al., “¿El primer puerto”.
62
Enrique Yidi y Alvaro Mendoza, De la gloria al olvido: el hundimiento del vapor Prinz August
Wilhelm en Puerto Colombia, 1918, (Puerto Colombia: Fundación Puerto Colombia, 2014).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 35 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

monitoreado para evaluar las condiciones de conservación de los restos, dadas


las extremas condiciones meteomarinas de la zona63.

Figura 11. Levantamiento con sonar de barrido lateral del vapor alemán Prinz August Wilhelm hundido en
1918 en Puerto Colombia (Bathymetric Solutions).

De igual forma, se han abordado otros temas relacionados con la arquitec-


tura naval tradicional, desde la antropología marítima, específicamente con el
estudio etnográfico de la construcción tradicional de botes de madera por parte
de las comunidades afrodescendientes, en el corregimiento de Coquí, Chocó64.
Hace unos años, los intereses de investigación también se han derivado
hacia el Archipiélago de San Andrés, con una propuesta metodológica innova-
dora, haciendo uso no solo de fuentes primarias, sino la exhaustiva revisión de
otras fuentes de información, en donde sobresale el análisis de relatos, cuentos,
historias y novelas, que mediante una evaluación sistemática, permiten generar
un inventario de patrimonio cultural sumergido, base importante para futuras
investigaciones en esta región del país65.
Desde el año 2013 se vienen adelantando, en paralelo, numerosos proyec-
tos de arqueología preventiva, asociados con el desarrollo de infraestructura
portuaria, dragados, exploración de hidrocarburos en mar abierto, generación
63
Martín et al. “Arqueología subacuática en Puerto Colombia. Avances sobre el vapor Prinz
August Wilhelm”. Arqueología Iberoamericana 36(2017):60-65.
64
Fuquen, Logboats of Coquí: An Ethnographic Approach to Maritime Material Culture, (doc-
toral Thesis, Faculty of Humanities, University of Southampton, 2014).
65
W. Gomez-Pretelt et al., “Shipwrecks on Roncador Cay, the Caribbean Sea and Their Rela-
tionship with Hurricanes, 1492-1920”, International Journal of Historical Archaeology 26,
(2022); Gomez Pretelt et al. “Combining Historical, Remote-Sensing, and Photogrammetric
Data to Estimate the Wreck Site of the USS Kearsarge”, Heritage 6 (2023).

[ 36 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

de energía eólica, protección costera e infraestructura subacuática (cableado de


interconexión, tuberías, entre otras), que han venido implementando métodos y
técnicas geofísicas en distintos lugares del país, pero sus resultados permanecen
en reportes no publicados que reposan en el archivo documental del ICANH66.
Recientemente, la arqueología subacuática ha venido incursionando en
otro tema, la búsqueda de personas dadas por desaparecidas. En el marco del
conflicto armado en Colombia, hay reportes de miles de víctimas que fueron
arrojadas a ríos y al mar y sus restos aún no han sido recuperados. El tema ha
exigido la preparación y el diseño de metodologías arqueológicas, que se ajus-
ten a las necesidades forenses. Por ahora solo hay un proyecto piloto en el río
La Miel67 que demuestra el incipiente conocimiento en el tema y evidencia las
serias limitaciones que tiene la búsqueda de víctimas del conflicto armado en
ambientes acuáticos y su poca probabilidad de éxito.

La legislación mundial en torno al patrimonio cultural


sumergido

Las amenazas potenciales para la conservación del patrimonio arqueológico


han aumentado en las últimas décadas. Las obras portuarias y los dragados de
puertos y canales de navegación llevan varios siglos encontrando y destruyendo
restos arqueológicos sumergidos. De igual forma se ha venido consolidando la
exploración y explotación de hidrocarburos costa afuera. El cambio climático
y la erosión costera han promovido la construcción de barreras artificiales, que
además del impacto directo sobre los sitios ubicados en las áreas de construcción,
pueden desencadenar también impactos secundarios como resultado de las
alteraciones que generan en la dinámica sedimentaria. Se busca también evitar
la pérdida de territorio costero mediante la reposición de playas con arenas que
se extraen de lugares cuyo potencial arqueológico muchas veces se desconoce.
Es por ello que la arqueología subacuática se ha hecho cargo del diseño de
un conjunto de medidas para garantizar la protección del patrimonio cultural
subacuático. En varios yacimientos en riesgo se han implementado diversas
soluciones de protección física. En muchos países, los proyectos de ingeniería
integran en los procesos de evaluación de impacto ambiental, el componente
arqueológico, como un medio para minimizar el impacto, generar conocimiento

66
Martín et al., “Underwater Archaeology in”
67
Ana Guatame-García et al. “Metodología interdisciplinaria para la búsqueda forense de
cuerpos de personas desaparecidas dispuestas en contextos fluviales en Colombia”, Revista La-
tinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 3(2)(2022): 691-708.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 37 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

y garantizar la conservación del patrimonio cultural subacuático. Las medidas


adoptadas incluyen la caracterización de las áreas de intervención, mediante
investigación de archivo y fuentes secundarias, el relevamiento visual realizado
por buzos o mediante la implementación de métodos geofísicos. En la mayoría
de los casos, los trabajos de dragado incluyen un seguimiento arqueológico.
Paralelamente, cuando se encuentran restos arqueológicos durante la fase de
evaluación, se definen medidas específicas que garanticen su conservación.
Estas pueden incluir desde prospecciones arqueológicas, instalación de pro-
tección física, excavación del contexto, teniendo en cuenta criterios científicos
y patrimoniales68.
Por otro lado, los sitios arqueológicos submarinos, particularmente los
naufragios, han estado desprotegidos legalmente durante décadas, careciendo
de regulaciones que aseguren su investigación y conservación. Normalmente
han sido vistos como sitios con tesoros y objetos que se pueden vender, en par-
ticular los asociados a la Carrera de Indias69, lo que ha fomentado su saqueo y
destrucción por parte de empresas cazadoras de tesoros, en ocasiones operando
legítimamente y con el apoyo de algunos gobiernos.
El patrimonio cultural subacuático representa la relación histórica y di-
námica entre los seres humanos y los océanos, ríos y lagos, como lugares de
tránsito y comercio, por donde han circulado bienes, ideas y poblaciones. En
última instancia es una evidencia que une a las naciones con historias compar-
tidas, convirtiéndolo en un patrimonio común.
La normativa relacionada con este tema es relativamente reciente. En tér-
minos generales, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del
Mar (UNCLOS, por sus siglas en inglés), adoptada en Montego Bay en 1982 y
ratificada por 168 países, incluyó algunos aspectos relacionados con este tema;
sin embargo no solo fue insuficiente sino también contradictoria70. Esta Con-
vención, particularmente en los artículos 149 y 303, promueve la protección y
preservación de los restos históricos y arqueológicos sumergidos, así como la
soberanía total en las aguas territoriales. Sin embargo, no se estableció ninguna

68
José Bettencourt, “Coastal construction projects and rescue archaeology: the case of Horta
bay (Azores, Portugal)”, en Proceedings of the 5th International Congress on Underwater Ar-
chaeology (IKUWA) - A heritage for mankind, Negueruela, Iván, Martínez, Ignacio, Castillo,
Rocío and Patricia Recio (coord.), (Cartagena: Museo Nacional de Arqueología Subacuática,
Cartagena, 2016)
69
Robert Grenier, “La protection du patrimoine culturel subaquatique – Convention de
l’UNESCO de 2001”, Revista de Arqueología Americana 26 (2008).
70
Tullio Scovazzi, “The law of the Sea Convention and Underwater Cultural Heritage”, en The
1982 Law of the Sea Convention at 30. Successes, challenges and new agendas, (The Netherlands:
Brill | Nijhoff, Leiden, 2013).

[ 38 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

regulación fuera de la zona contigua y la zona económica exclusiva. Tampoco se


aclaró el significado de la ley de salvamento y otras normas de almirantazgo71.
Es decir, se planteó la preocupación pero las medidas no ayudaron a reducir el
constante saqueo y destrucción de dicho patrimonio.
La Carta sobre la Protección y Gestión del Patrimonio Cultural Subacuático,
ratificada en la Asamblea General del Consejo Internacional de Monumentos y
Sitios -ICOMOS- en Sofía, Bulgaria, en 1996, se convirtió en el primer documen-
to internacional destinado a la protección y gestión de dicho patrimonio. Esta
carta promulga su carácter internacional, así como define una serie de acciones
encaminadas a evitar su destrucción, ya sea por obras de infraestructura, como
puertos y dragados, o por la actividad de cazadores de tesoros, motivados por
el lucro y los intereses particulares. Al mismo tiempo, describe en términos
generales los criterios y principios científicos que deben regir todas las inter-
venciones en sitios submarinos, incluidos los “sitios y estructuras sumergidos,
los sitios de naufragios y los restos, y su contexto arqueológico y natural”72.
Con base en esta carta, un grupo internacional de expertos, liderados por
países de América Latina y el Caribe, diseñó y redactó un documento para proteger
el patrimonio cultural subacuático a nivel mundial. Así surgió la Convención de
la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, adoptada
en 200173. Este tratado internacional entró en vigor el 2 de enero de 2009, cuando
20 estados lo ratificaron. Hasta el momento (julio 2023) ha sido ratificada por
72 estados de los 193 estados miembros74, esperando que potencias marítimas
como Estados Unidos de América, Alemania, la Federación Rusa, Países Bajos,
Noruega, Reino Unido y Australia también la ratifiquen, otorgándole el respaldo
que tal iniciativa necesita.
Esta convención se basa en principios fundamentales para la protección
del patrimonio cultural subacuático, promoviendo la cooperación internacional
entre los Estados parte y proporcionando un conjunto de reglas prácticas para

71
Tullio Scovazzi, “The law of the Sea Convention and Underwater Cultural Heritage”, The
International Journal of Marine and Coastal Law 27 (2012), pp. 758.
72
ICOMOS, Charter on the Protection and Management of Underwater Cutural Heritage,
1996. [Link]
ters-and-standards/161-charter-on-the-protection-and-management-of-underwater-cultu-
ral-heritage). Visitado el 20 de enero de 2023.
73
Pilar Luna Erreguerena, “Mexico: A leader in ratification of the UNESCO Convention on
the Protection of the Underwater Cultural Heritage”. Journal of Maritime Archaeology 5 (2010):
143-152.
74
UNESCO, Annex II Status of Ratification of Conventions and Agreements adopted under the
auspices of UNESCO (as at 1 July 2021),
[Link]
11. 8 de febrero de 2023.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 39 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

la gestión e investigación de este patrimonio, además aclarando las contradic-


ciones de UNCLOS, relacionadas con la ley de salvamento y la ley de hallazgos,
totalmente rechazadas por la Convención de 200175.
En el ámbito de este Convenio, se entiende por patrimonio cultural su-
bacuático “todos los vestigios de la existencia humana que tengan un carácter
cultural, histórico o arqueológico y que hayan estado parcial o totalmente bajo
el agua, de forma periódica o continua, durante al menos 100 años”76.
En consecuencia, los principios básicos de la Convención de 2001 son los
siguientes:
A). la obligación de preservar este patrimonio, no necesariamente investi-
gándolo sino tomando medidas específicas para su protección. Además, la
Convención busca fomentar la investigación científica, así como el acceso
público a este patrimonio.
B). Se recomienda la conservación in situ como primera opción, antes de
realizar cualquier tipo de intervención. Se recomienda el uso de tecnología
que minimice las intrusiones en estos contextos, a menos que sea necesario
y esté respaldado por un proyecto científico.
C). Queda terminantemente prohibida la explotación comercial de este
patrimonio, con fines especulativos o lucrativos, así como su dispersión
en colecciones privadas.
D). Se fomenta la cooperación internacional, con el fin de proporcionar
formación especializada, así como el intercambio de información con el
fin de fomentar la conciencia pública.
E). Las disputas relacionadas con la propiedad de este patrimonio deben
ser discutidas por los Estados Parte involucrados77.

Además de los principios generales que sustentan esta Convención, se


incluyen una serie de normas relativas a las actividades científicas sobre patri-
monio cultural subacuático en un anexo que hace referencia a las herramientas
metodológicas a tener en cuenta en los proyectos de arqueología subacuática,
siendo la primera opción la conservación in situ y dándole prioridad al uso de

75
Ver Convención UNESCO 2001 en UNESCO, Underwater Cultural Heritage, 2001 Conven-
tion, [Link]
76
UNESCO, Underwater Cultural Heritage, Artículo 1
77
UNESCO, Underwater Cultural Heritage, 2001 Convention, [Link]
ark:/48223/pf0000126065

[ 40 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

técnicas geofísicas no destructivas78. Incluso países que no han ratificado la Con-


vención han adoptado este anexo, como es el caso del Reino Unido, en 200579.
Durante la primera sesión de la Convención, los estados miembros es-
tablecieron un Cuerpo Consultivo Científico y Técnico (STAB) integrado por
expertos designados por los Estados Parte. El papel de este cuerpo consultivo
es asesorar en cuestiones científicas o técnicas80.
A pesar de que los principios que inspiran esta convención cuentan con la
aprobación de la disciplina, las potencias marítimas aún están preocupadas por
algunos aspectos, particularmente en lo que respecta a la política y la práctica.
De acuerdo con Dromgoole81, aún existen dudas sobre la incómoda relación
entre esta convención y el derecho del mar, especialmente en relación con el
marco regulatorio y su impacto en los principios de dicha ley, lo que genera
problemas en términos de jurisdicción dentro de la zona económica exclusiva
y la plataforma continental.
Del mismo modo, existe cierta preocupación por el tratamiento de los buques
de guerra hundidos. Según Dromgoole82, el tema de la inmunidad soberana no
está claro, ya que cualquier actividad dirigida hacia los buques de guerra hundidos
debe requerir la autorización del Estado del pabellón. Asimismo, se entiende que
los estados ribereños tienen derecho a exigir informes de las embarcaciones de
bandera o de otros estados sobre sus actividades y descubrimientos. En última
instancia, hay evidencia de un antagonismo entre los estados del pabellón y los
estados costeros, ambos reclamando su soberanía. Los mejores ejemplos son
España, Reino Unido y Portugal, con un vasto patrimonio sumergido diseminado
a nivel mundial83. En el caso de Portugal y España, la protección y el estudio del
patrimonio cultural subacuático se reclama “en beneficio exclusivo de la ciencia,
la cultura y la humanidad”84. En este sentido, la noción de Enlaces Verificables

78
UNESCO, All about the 2001 Convention. [Link]
10 de enero de 2023.
79
John Gribble, “The UNESCO Convention on the Protection of the Underwater Cultural
Heritage 2001. An impact review for the United Kingdom: Project design”, Journal of Maritime
Archaeology 6 (2011): 77-86.
80
Amanda Evans et al. “Local Resources, Global Heritage: An Introduction to the 2001 UNES-
CO Convention on the Protection of the Underwater Cultural Heritage”. Journal of Maritime
Archaeology 5 (2010).
81
Sarah Dromgoole, “Reflections on the position of the major maritime powers with respect
to the UNESCO Convention on the Protection of the Underwater Cultural Heritage 2001”,
Marine Policy 38 (2013):116-123.
82
Dromgoole, “Reflections on the position”, 119.
83
Gribble, “The UNESCO Convention”.
84
Francisco Alves, “Portugal’s declaration during the negotiation of the 2001 UNESCO Con-
vention on the Protection of the Underwater Cultural Heritage: International protection and

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 41 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

introducida por la Convención busca superar estos problemas que involucran


a los estados costeros y del pabellón85.
De todas maneras, la UNESCO ha insistido en que esta Convención no
regula la propiedad de los naufragios ni modifica los derechos soberanos de
los estados86, ni cambia las zonas marítimas definidas por UNCLOS. Lo que sí
prohíbe abiertamente es la destrucción de este patrimonio para su explotación
comercial, en todas las aguas y espacios marítimos.87
Uno de los principios más criticados por los cazadores de tesoros es la
conservación in situ (como norma y principio jurídico) como primera opción.
Según ellos, prohíbe cualquier intervención en los pecios, impidiendo que el
público admire este patrimonio88. Sin embargo, existe un amplio consenso
científico en que esta alternativa es la decisión técnica más razonable, cuando
las circunstancias jurídicas y políticas lo permiten, y no es una norma impe-
rativa. Se trata de la posibilidad de garantizar la conservación de los contextos
históricos y naturales para preservar su autenticidad y asegurarla para futuras
investigaciones89.
También es claro que este principio sí implica una serie de acciones
técnico-científicas que requieren información pública, estabilización del sitio
arqueológico (sin intervención invasiva), vigilancia y protección, evitando la
intervención no científica, teniendo en cuenta que, aún hoy, el conocimiento
científico no ha podido evitar cierto deterioro, propio del cambio radical en las
condiciones de los restos submarinos90.

cooperation versus possession”, Journal of Maritime Archaeology 5 (2010), 161.


85
Thijs Maarleveld Maarleveld, “The notion of ‘Verifiable Links’ in the 2001 UNESCO Con-
vention on the Protection of the Underwater Cultural Heritage”, Art Antiquity and Law Vol.:19
No.2 (2014): 101-119.
86
Ulrike Koschtial, “The 2001 UNESCO Convention on the Protection of the Underwater
Cultural Heritage: advantages and challenges”. Museum International Vol.: 60 No.4 (2008): 63-
69.
87
Ulrike Guérin and Barbara Egger, “Guaranteeing the protection of submerged archaeologi-
cal sites regardless of their location: The UNESCO Convention on the Protection of the Un-
derwater Cultural Heritage”, Journal of Maritime Archaeology 5 (2010) 97-103.
88
Mariano Aznar, “In situ preservation of underwater cultural heritage as an international
legal principle”, Journal of Maritime Archaeology 13 (2018): 67-81; Grenier, “La protection du”.
89
Aznar, “In situ preservation”; Thijs Maarleveld et al. (eds.), Manual for activities directed at
underwater cultural heritage, (Paris: UNESCO, 2013), [Link]
derwater/pdf/[Link].; ICOMOS, “Archaeological remains, in situ preservation”,
en Proceedings of the second ICAHM international conference, October 11–15, 1994. Montréal
(Quebec) (Canada: ICOMOS, 1996). [Link]
mos/pub_1994_icomos-canada_archaeological_remains_pages_000-[Link].
90
Aznar, “In situ preservation”.

[ 42 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Este principio técnico está bien sustentado, en términos científicos, lo que


llevó a que el 6 de noviembre de 2003, Canadá, Francia, los Estados Unidos de
América y el Reino Unido, estos dos últimos sin ratificar la Convención, firmaran
un acuerdo para la preservación in situ del Titanic (hundido en 1912 en aguas
internacionales) como resultado de un amplio debate técnico91.
Por supuesto, todavía hay muchos países que no han ratificado la Con-
vención, por las razones expuestas anteriormente o porque tienen ya un marco
legal que trata este tema. Portugal, por ejemplo, logró cambiar la legislación
que permitía la actividad de los cazadores de tesoros y ratificó la convención
en 200692. En otros casos, como el de EE. UU., los arqueólogos subacuáticos
del país han adoptado el anexo técnico dentro de sus prácticas profesionales
sin estar obligados a ratificarla93. En la región de Asia-Pacífico, la situación es
compleja ya que solo cuatro países han ratificado la Convención. Esta región
se caracteriza por el saqueo y las intervenciones con fines comerciales. Cerca
de 70 naufragios fueron saqueados entre 1963 y 2010, ocho de ellos con la par-
ticipación de autoridades locales y arqueólogos profesionales94.
En América la situación es similar aunque los casos no son tan numero-
sos. Panamá, por ejemplo, el primer país en ratificar la Convención en 2001,
permitió que una empresa de cazadores de tesoros interviniera los restos del
galeón San José, hundido en 1631, en las inmediaciones del Archipiélago de las
Perlas, en el océano Pacífico. Este saqueo y destrucción fue minuciosamente
documentado por miembros del STAB de la UNESCO en 2015, a pedido del
gobierno panameño. Se trató de una operación comercial en la que participó
un profesor de la Universidad de Panamá. Colombia, por su parte, no ratificó
el convenio pero diseñó su propia herramienta legal (Ley 1675 de 2013) que
permite la explotación comercial del patrimonio cultural sumergido en aguas
territoriales del país, con una remuneración de hasta el 50% de lo que el Estado
colombiano no considera patrimonio. En este caso particular, intereses priva-
dos lograron redactar una ley e involucrar a funcionarios gubernamentales y
profesionales, nacionales e internacionales, en el supuesto rescate del galeón
San José, hundido en 1708, donde varios arqueólogos se implicaron, directa e
indirectamente, contraviniendo la ética y los principios que rigen la arqueología95.
91
Aznar, “In situ preservation”.
92
Alves, “Portugal’s declaration during”.
93
Grenier “La protection du”.
94
Chihiro Nishikawa, “Underwater cultural heritage in Asia Pacific and the UNESCO Con-
vention on the Protection of Underwater Cultural Heritage”, International Journal of Asia Paci-
fic Studies Vol.: 17 No. 2 (2021): 15–38.
95
Martín et al. 2022; J. Rivera y J. G. Martín, “La patrimonialización de la arqueología en Co-
lombia”, en Historia del Patrimonio en Colombia, (Bogotá: Ministerio de Cultura - Penguin

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 43 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

Lo mismo sucede en Uruguay, donde el supuesto rescate y comercio de


dicho patrimonio es legal, y también se han involucrado algunos arqueólogos,
lamentablemente, porque el Decreto 692 de 1986 obliga a la Comisión de Pa-
trimonio a actuar como asesora de proyectos comerciales. La República Domi-
nicana también ha sido objeto de un intenso saqueo y comercio de patrimonio
arqueológico subacuático, debido a acuerdos legales entre cazadores de tesoros
y el gobierno. Finalmente, en 2021, este país ratificó la Convención y le cerró la
puerta definitivamente a esta actividad comercial y destructiva.
Es claro que el patrimonio cultural subacuático motiva múltiples intereses,
muchos de los cuales buscan satisfacer utilidades comerciales por encima de los
criterios científicos. Los buscadores de tesoros cuentan con recursos, capacidad
técnica e incluso asesoramiento profesional. También tienen la posibilidad de
establecer contactos de alto nivel, modificando las leyes de un país, como en el
caso de Colombia. Por estas razones, se requiere un marco legal internacional
que asegure unánimemente la preservación de este patrimonio para las gene-
raciones futuras, adoptando los principios que sustentan la Convención de la
UNESCO de 2001.
Hace más de una década se presentó un sonado litigio legal internacional
entre el reino de España y la empresa cazatesoros Odyssey Marine Explorations,
relacionado con el saqueo de la carga de la fragata Nuestra Señora de las Mer-
cedes96, hundida en 1804, con un cargamento de más de 590.000 monedas de
oro y plata. Este pecio fue saqueado por Odyssey en 2007, trasladando luego
el botín a los Estados Unidos de América. Tras un largo proceso judicial, un
tribunal federal de Tampa, Florida, ordenó a esta empresa, en junio de 2009,
devolver a España absolutamente todo lo encontrado, sentando un precedente
en esta materia97. Actualmente, todo el cargamento se encuentra en España, en
la reserva del Museo de Arqueología Subacuática–ARQUA (Figura 13)98.

Random House, 2018).


96
Filipe Vieira De Castro, “O naufrágio da fragata española Nuestra Señora de las Mercedes,
afundada pelos ingleses ao largo Cabo de Sta. Maria, em 1804”, Revista Portuguesa de Arqueo-
logía 1(2)(1998): 219-230. 2008.
97
Michael Nelson, “Finders, weepers-losers, keepers? Florida court says U.S. company must
return recovered treasure to kingdom of Spain”, Law and Business review of the Americas 16(3)
(2010): 587-599.
98
Xavier Nieto, “El cargamento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes: un proyecto
arqueológico y museístico” en Arqueología subacuática española. Actas de I Congreso de arqueo-
logía náutica y subacuática española, (Cádiz, Universidad de Cádiz, 2014).

[ 44 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Figura 12. Traslado de ancla de almirantazgo en la bahía de Cartagena de Indias para conservación in situ
(Andrés Zuccolotto).

Figura 13. Laboratorio de conservación Arquatec, en Cartagena, Murcia-España. Uno de los laboratorios más
completos del mundo (Juan G. Martín).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 45 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

La legislación colombiana

Colombia cuenta con una robusta legislación asociada con la investigación,


protección y gestión de su patrimonio arqueológico. Desde la Constitución Po-
lítica de 1991, el patrimonio arqueológico se rige por lo previsto en los artículos
7º, 8º, 63º, 70º, 71º y 72º. De igual forma se refuerzan numerosos aspectos con
el artículo 6º de la ley 397 de 1997, modificado por el artículo 3º de la ley 1185
de 2008. Se cuenta también el Decreto 1080 de 2015, modificado por el Decreto
138 de 2019, que precisa los alcances de los programas de arqueología preventiva.
Recientemente, con la Resolución 1748 de 2021, se definieron las directrices en
torno a los programas de arqueología con componente subacuático. Al final, lo
que quedaba claro era que el patrimonio arqueológico es de la Nación, por tanto
inalienable, inembargable e imprescriptible y todo ello, cobijaba el patrimonio
cultural sumergido. Sin embargo, se encontró un vacío que permitió formular
cambios importantes y desafortunados para la protección del patrimonio ar-
queológico colombiano.
En el año 2012 el gobierno colombiano decidió adelantar un proyecto de
ley que permitiera explotar económicamente el patrimonio cultural sumergido,
facilitando además la operación legal de empresas cazadoras de tesoros. Fue un
proceso legislativo rápido, que contó con una fuerte oposición de científicos
nacionales e internacionales; sin embargo, en junio de 2013, se promulgó la
Ley 167599.
Si se revisa ligeramente la Ley 1675 de 2013, no se encontraría nada malo.
El artículo 1, “… tiene por objeto establecer las condiciones para proteger, visi-
bilizar y recuperar el Patrimonio Cultural Sumergido establecido en el artículo
2 de esta ley, así como ejercer la soberanía y generar conocimiento científico
sobre el mismo”. del parágrafo del artículo 2, surge la verdadera esencia de la
misma: ¿qué no se considera patrimonio por parte del Estado colombiano?. No
se considera patrimonio cultural sumergido: 1. Los cargamentos comerciales
de materias en estado bruto, cualquiera que sea su origen, tales como perlas,
corales, piedras preciosas y semipreciosas, arenas y maderas, 2. Bienes inmuebles
seriados que hubieran tenido valor de cambio, tales como monedas y lingotes,
3. Cargas industriales.
Asimismo, la Ley concede a través de una estructura jurídica de Asocia-
ción Público-Privada —denominada APP— exploraciones y salvamentos con
posibilidad de pagar a una empresa privada el 50% de la extracción de artefactos

99
J. Martín, “Otras voces sobre el patrimonio”, Boletín OPCA, 13 (2017): 15-16;E. Carlo E.
Piazzini, “Patrimonio cultural sumergido: negocios y política”. Boletín OPCA, 13 (2017):18-27.

[ 46 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

arqueológicos que el Estado colombiano no reconoce como patrimonio, con


el simple argumento de falta de tecnología y personal especializado para este
tipo de proyectos. Contradictoriamente, desde el año 2013 se vienen adelantado
proyectos de este tipo con uso de equipo geofísico, cooperación interinstitucio-
nal y fondos internacionales100. De esta forma se desmintió la afirmación del
Ministerio de Cultura sobre la incapacidad profesional de los investigadores
colombianos y la falta de recursos y apoyo técnico.
Posteriormente, la Ley 1675 de 2013 fue demandada ante la Corte Cons-
titucional. Por un lado, la Sentencia C264-14, resolvió declarar inexequibles los
numerales 1 y 2 del artículo 3, relativos a los criterios de representatividad y
unicidad. Por otra parte, se declaró exequible el criterio de repetición del cuar-
to párrafo del artículo 3, aclarando que el Estado debe reservar una muestra
representativa (sin precisar las características de esa muestra), involucrando
directamente al Consejo Nacional del Patrimonio Cultural, para decidir qué
debe o no ser considerado patrimonio nacional en una operación subacuática
comercial. Lamentablemente este fallo, dejó abierta la posibilidad de comercia-
lizar bienes en serie, a pesar que desde el punto de vista científico hacen parte
de un contexto arqueológico y resultan ser todas piezas únicas.
No cabe duda que la arqueología subacuática es una disciplina científica
donde los pecios y su contenido son patrimonio y no tesoros, y así deben ser
tratados siempre y en todo el mundo. Por ello la UNESCO formuló la Convención
en 2001, para proteger este patrimonio, dejándolo por fuera de cualquier circuito
comercial. Sin embargo, Colombia no estuvo de acuerdo con esos principios
y por ello nunca ratificó la Convención, a diferencia de veinticuatro países de
Iberoamérica y el Caribe que si lo hicieron, demostrando, en el caso particular
de México, que es viable realizar proyectos desde el Estado, sin participación
de empresas privadas. De hecho, si Colombia hubiera decidido ratificar esta
Convención, habría cerrado la puerta a las empresas cazadoras de tesoros, que
en algunos casos pueden presionar a los gobiernos de turno para que ajusten
la legislación a sus intereses particulares101.

El galeón San José. La obsesión por un tesoro

El sistema de flotas fue impuesto por Felipe II para controlar el comercio


y garantizar la seguridad de las embarcaciones que conectaron la península
ibérica con sus colonias americanas. A partir de 1561 se implementaron las dos
100
Martín et al., “Underwater Archaeology in”.
101
Rivera y Martín, “La patrimonialización de”.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 47 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

flotas; la de Tierra Firme, que conectaba Sevilla con Cartagena de Indias, y la


feria de Portobelo, y la de Nueva España, que se dirigía a Veracruz. Ambas flotas
luego se encontraban en La Habana, para hacer el tornaviaje juntas, sumando
así poder defensivo para enfrentar a piratas y corsarios102.
La Muerte de Carlos II, en noviembre de 1700, generó una inestabilidad
política en España. El monarca no había dejado descendencia, y era el último
representante de la Casa de Habsburgo, lo que permitió a los Borbones hacer-
se de la corona, a través de Felipe V. La disputa entre ambas Casas llevó a una
guerra, conocida como la de Sucesión, que culminó en 1713 con la firma del
tratado de Utrecht. Esta situación llevó a que el sistema de flotas se suspendiera
temporalmente, lo que conllevó al represamiento de oro y plata extraídos de
las minas americanas.
En 1698 se construye uno de los últimos galeones de la corona española, el
galeón San José, con capacidad aproximada de 1,066 toneladas, el cual estuvo a
cargo de tareas de patrullaje en aguas europeas, antes de incorporarse a la Flota
de Tierra Firme, en 1700. El objetivo de esta flota, comandada por el Conde
de Casa Alegre, Don José Fernández de Santillán, a partir de 1702, era la de
reestablecer la conexión comercial entre España y sus colonias. Dicho viaje solo
pudo realizarse, dado el conflicto armado, hasta el año de 1706103.
El 10 de marzo de ese año, las flotas de Tierra Firme y de Nueva España
salieron de Cádiz rumbo a América sumando 22 naves entre ambas flotas. La
flota de Tierra Firme llegó a Cartagena de Indias el 27 de abril de 1706, con
un viaje tranquilo en medio de la guerra. Aunque la orden era dirigirse con
prontitud a Portobelo, la presencia de naves enemigas merodeando el puerto,
retrasó los planes. Finalmente en enero de 1708 la flota capitaneada por el ga-
león San José, se dirige a Portobelo en donde le esperaban más de 7 millones
de pesos provenientes del Virreinato del Perú. La feria terminó en mayo de
ese mismo año y la flota, de 16 naves cargadas, enfiló su rumbo nuevamente
hacia Cartagena de Indias. Cuando la flota ya divisaba Bocachica, a la altura
de las islas del Rosario, se encontró con un escuadrón inglés comandado por el
comodoro Charles Wager, que pretendía hacerse al tesoro. Sin embargo, luego
de una fuerte batalla, el 8 de junio de 1708, el San José estalla y se hunde con
casi toda su tripulación y pasajeros, cerca de 600 personas. El resto de la flota,

102
C. Fernández Duro, Armada española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón,
(Madrid: Museo Naval, 1972).
103
Carla Rahn-Phillips The Treasure of the San José: Death at Sea in the War of the Spanish
Succession. (Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 2007).

[ 48 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

comandada luego por el galeón San Joaquín, consigue alcanzar las aguas seguras
de la bahía y resguardarse definitivamente del ataque104.
Este evento histórico ha despertado la codicia de cazadores de tesoros y
cierto interés por parte del mundo académico. Incluso, el incipiente desarrollo de
la arqueología subacuática en Colombia ha estado de una u otra forma influen-
ciada por este mítico naufragio. Desde la década de 1970 distintos interesados,
ninguno científico a la fecha, han establecido contacto y alcanzado acuerdos
con los gobiernos de turno105. Se han otorgado permisos, se ha denunciado su
hallazgo, se han presentado ofertas pero ninguna de ellas había llegado muy
lejos. Es por ello que en 2012 el gobierno Santos de turno impulsa la Ley 1675,
que finalmente se sanciona en el 2013, debido a que se necesitaba un marco
jurídico que impidiera que el tesoro del San José, y su contexto, se consideraran
patrimonio arqueológico, y facilitara la operación legal de empresas cazadoras de
tesoros en aguas colombianas, para pagarles con hasta el 50% de aquello que ya
no se considera patrimonio cultural sumergido106. Un año después se sanciona
el Decreto 1698 de 2014 que reglamenta la ley, y cuyas exigencias permiten la
actividad de saqueadores de naufragios con total impunidad107.
En diciembre de 2015, en Cartagena de Indias, el trámite de esta normativa
se aclaró cuando el presidente Santos anunció el descubrimiento del galeón San
José y su legendario tesoro. Todos los titulares se centraron en el valor comercial
de su cargamento y las supuestas reclamaciones del Gobierno español e incluso
de otros países latinoamericanos, como Perú y Bolivia. Una forma de desviar la
atención, exacerbando el sentimiento nacionalista e hispanofóbico para evitar
mencionar a la empresa que financiaba el proyecto, la selección de especialistas,
denominada dream team, y la estrategia metodológica que lo sustentaba108.
Desde el hallazgo, un grupo de académicos nacionales e internacionales se
opusieron al proyecto, solicitando al Gobierno colombiano respetar el contexto
arqueológico, el patrimonio cultural sumergido, el principio fundamental de
la conservación in situ, buscando la posibilidad de diseñar un proyecto con
cooperación internacional y tecnológica. Aunque el Gobierno rechazó las jus-
tificadas denuncias, continuó con sus gestiones y logró constituir la asociación
público-privada para el supuesto salvamento y la construcción de un museo.
Sin embargo, cuestiones legales relacionadas con una demanda colectiva en el

104
Carla Rahn-Phillips, The Treasure of the San José
105
J. Bendeck, El galeón perdido ¿Dónde está el San José? (Bogotá: Villegas Editores, 2003); F.
Muñoz, Galeón Señor San José. Patrimonio indivisible, (Bogotá: Editorial Panamericana, 2019)
106
Martín et al. “Underwater Archaeology in”; Rivera y Martín, “La patrimonialización de”.
107
Rivera y Martín, “La patrimonialización de”.
108
Martín et al. “Underwater Archaeology in”.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 49 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

Tribunal Superior de Cundinamarca por parte del exmagistrado César Duarte, y


el embargo del galeón San José por parte del abogado colombiano de la empresa
Sea Search Armada, obligaron a trasladar este problema a el siguiente presidente,
Iván Duque, quien de inmediato lo delegó en la Vicepresidencia.
En octubre de 2018, la Vicepresidente Marta Lucía Ramírez, convocó
a los integrantes de la Red Universitaria de Patrimonio Cultural Sumergido,
para escuchar la posición académica sobre el proyecto San José. Se plantearon
varias objeciones desde el punto de vista legal, científico, técnico y cultural. A
raíz de esta reunión, y de la presión de la Red sobre este proceso, el Gobierno
decidió declarar Bien de Interés Cultural el contexto del galeón San José109 lo
que garantiza ahora que ningún objeto, eventualmente recuperado, pueda ser
vendido. Posteriormente, en el 2022, se canceló definitivamente la APP del
San José porque los objetivos, que se fundamentaban en el aprovechamiento
económico del contexto arqueológico, ya no eran viables legalmente.
Recientemente, en una operación de la Dirección General Marítima y la
Armada Nacional, se adelantó una exploración al pecio mediante el uso de un
vehículo de operación remota, que sugieren una serie de intervenciones pre-
vias no autorizadas. Desafortunadamente se trató de una aproximación que no
tenía objetivos científicos ni académicos, como lo demuestra la publicación de
esta operación110, que finalmente no aporta nada nuevo al tema y solo deja en
evidencia la escasa experiencia y, como es de suponer, la nula preparación de
la Armada Nacional en investigación arqueológica subacuática.

Consideraciones finales

La investigación arqueológica subacuática se enfrenta a numerosos retos que


se han ido superando en los últimos años gracias a los avances tecnológicos. Sin
embargo, la conservación sigue siendo un problema importante. El patrimonio
cultural subacuático se encuentra en condiciones anóxicas, es decir, con poco
oxígeno disuelto, lo que favorece la conservación de los materiales arqueológi-
cos. Su remoción de condiciones estables exige procedimientos complejos de
conservación y restauración que requieren mucho tiempo y, en la mayoría de
los casos, son bastante costosos e invasivos111.
109
Ministerio de Cultura. Resolución 085 del 23 de enero de 2020.
110
(ver DIMAR 2022)
111
G. M. Crisci et al. “Study of archaeological underwater finds: deterioration and conserva-
tion”. Applied Physsics A 100 (2010): 855–863. DOI: 10.1007/s00339-010-5661-9; Ben Ferrari
and Jon Adams, “Biogenic modifications of marine sediments and their influence on archaeo-
logical material”, International Journal of Nautical Archaeology 19 (1990): 139-151; Sorna

[ 50 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

Figura 14. El Vasa, hundido en 1628 y reflotado en 1961. Actualmente es el museo sueco con más visitantes
al año (Eduardo Roa-Brynildsen).

Por ejemplo, en 1961 el gobierno sueco tomó la decisión de reflotar el bu-


que de guerra Vasa, hundido en su viaje inaugural en 1628. Esta decisión, cuyo
principal objetivo era construir un museo dedicado exclusivamente al barco,
implicó el diseño de un complejo programa de conservación, aún en curso el
día de hoy (Figura 14). Esta es quizás, la mejor experiencia en el mundo relacio-

Khakzad and Konraad Van Balen, “Complications and effectiveness of In situ preservation
methods for underwater cultural heritage sites”, Conservation & Management of Archaeological
Sites Vol.: 14 No. 1–4 (2012): 469–478; Rodgers, B. The Archaeologist’s Manual for Conserva-
tion: A Guide to Non-Toxic, Minimal Intervention Artifact Stabilization, (New York: Kluwer
Academic/Plenum Publishers, 2004)

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 51 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

nada con la preservación completa de un barco y de las implicaciones técnicas


y económicas que tiene el reflotarlo y exhibirlo al público112.
Museos similares como el Mary Rose, hundido en 1545, también enfrentan
problemas de conservación similares y buscan actualizar los protocolos a través
de la investigación y la implementación de nuevas estrategias para garantizar
su integridad para las generaciones futuras113.

Figura 15. Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España – ARQUA. Vista de la exhibición perma-
nente (Juan G. Martín).

En este sentido, los museos se han convertido en los principales difusores


del conocimiento, explicando el papel de la arqueología marítima, las relacio-
nes milenarias entre el ser humano y los medios acuáticos, convirtiéndose en
los custodios de este patrimonio y velando por su conservación para el futuro.
Algunos ejemplos destacados son el Museo ARQUA en Cartagena, España
(Figura 15), el Museo de Barcos Vikingos en Roskild, Dinamarca y el Museo
de la Ruta de la Seda en Guangdong, China, donde la atracción principal es un
acuario construido en las instalaciones para albergar el Nanhai One, un barco
mercante chino hundido durante la dinastía Song del Sur (1127-1279 d.C.). Esta
112
Fred Hocker. Vasa. A Swedish Warship, (Riga, Medströms Bokförlag et al. 2015).
113
Joanne Preston et al. “The Effects of Mary Rose Conservation Treatment on Iron Oxidation
Processes and Microbial Communities Contributing to Acid Production in Marine Archaeolo-
gical Timbers”. Plos One 9(2)(2014): e84169. DOI: 10.1371/[Link].0084169

[ 52 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

nave está siendo excavada en el museo y los visitantes pueden ver el trabajo a
través de enormes ventanales a ambos lados del acuario114.

Figuras 16a y 16b. Pecio El Ángel. Registro de los restos del casco (fondo). Proyecto Inventario y diagnóstico
del patrimonio arqueológico e histórico sumergido en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro. Archivo INAH-
SAS (M. Segura).

114
Jon Arambarri Basáñez y Unai Baeza Santamaría, “Museos virtuales. Un caso práctico: Mu-
seo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA)”, Virtual Archaeology Review 3:7 (2012):
31–33; Li Jiao, “Unprecedented excavation brings maritime Silk Road to life”, Science Vol: 328
No. 5977 (2010): 424–425; Mats Roslund. “Søren Sindæk and Athena Trakadas (editores): The
world in the Viking Age. The Viking Museum in Roskild, Roskilde”. Norwegian Archaeological
Review 48(1)(2015): [Link]: 10.1080/00293652.2014.1001433

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 17 - 65 [ 53 ]


Juan Guillermo Martín y José Bettencourt

Sin embargo, dadas las dificultades de conservación relacionadas con el


patrimonio cultural subacuático, se han ideado una serie de alternativas para
asegurar la conservación y difusión de este patrimonio (Figura 16). En algunos
lugares se han creado parques arqueológicos sumergidos e incluso virtuales que,
a través del turismo controlado, permiten acercar a la ciudadanía a este patrimo-
nio, favoreciendo su conservación en el mismo entorno donde fue descubierto y
permanece estable. Esta estrategia requiere el compromiso de las comunidades
locales, marinos y pescadores, en coordinación con las autoridades locales, para
prevenir el saqueo y asegurar la conservación de dicho patrimonio115.
El futuro de la arqueología marítima también pasa por la adopción de
metodologías de mínimo impacto, que permitan un estudio sostenible del patri-
monio cultural subacuático. La tecnología actual facilita el estudio de contextos
sumergidos con gran precisión, limitando al máximo las actividades intrusivas.
Se puede obtener valiosa información mediante la aplicación de técnicas geofí-
sicas, fotogrametría y modelado 3D, acercando al público a estos contextos sin
mojarse los pies. La arqueología marítima se orienta así a brindar información
al público en general y consolidar el desarrollo de proyectos interdisciplinarios
basados en la cooperación internacional.
En el caso colombiano la situación a futuro es incierta. La normativa legal
permite el aprovechamiento comercial del patrimonio cultural sumergido y
la actividad legal de empresas cazadoras de tesoros. El Estado no ha diseñado
políticas públicas encaminadas al inventario, investigación y conservación
de este patrimonio. Los escasos esfuerzos e iniciativas se han concentrado en
Cartagena de Indias y en un único evento de su larga historia. Finalmente la
Armada Nacional y la DIMAR se han convertido en las entidades a cargo de
velar por la seguridad de este patrimonio, pero han excedido sus funciones,
intentando, de forma fallida, hacer investigación en un campo que no conocen,
no han estudiado y no tienen experiencia. Las instituciones académicas nacio-
nales e internacionales observan desde la distancia sin que se les haya invitado
a diseñar programas de investigación que faciliten la cooperación internacional,
la formación de profesionales locales y la transferencia de tecnología.

115
Barbara Davidde, “Underwater archaeological parks: a new perspective and a challenge for
conservation—the Italian panorama”, International Journal of Nautical Archaeology, 31(1)
(2002): 83-88; Timmy Gambin et al. “Making the invisible visible: Underwater Malta—A vir-
tual museum for submerged cultural heritage”, Remote Sensing Vol.: 13 No. 8 (2021): 1558; Fre-
derick Hanselmann. Captain Kidd’s lost ship: the wreck of the Quedagh merchant, (Gainesville,
University Press of Florida, 2019); Spirek, James and Della A. Scott-Ireton. Submerged Cultural
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[ 54 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La arqueología marítima en Colombia y su contexto global

El galeón San José y, en general, el patrimonio cultural sumergido colom-


biano, se encuentran en riesgo, esperando que se derogue la Ley 1675 de 2013,
cuyo borrador reposa en el Ministerio de Cultura desde el inicio del gobierno
Petro, y se abone el camino para adelantar investigación científica de calidad y
que responda a objetivos arqueológicos, con proyectos interdisciplinares.

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Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Teatro operacional defensivo de la


c onf ronta ci ón b éli c a d e 1741 en
l a Ba h í a d e C ar t ag ena d e Ind i as
(C ol ombi a)

Carlos Del Cairo Hurtado1


Jesús Alberto Aldana Mendoza2
Laura Victoria Báez Santos3
Gabriela Caro León4
Andrés David Peñarete Lugo5
1
Antropólogo Universidad Nacional, Máster en Antropología Universidad de los Andes.
Máster en Historia Universidad París 1, Máster en Patrimonio y Gestión de la Universidad
de Padova, Máster en Gestión Cultural de la Universidad de Évora. Director de Arqueología
del PEMP Fuerte Bahía de Cartagena - Escuela Taller de Cartagena de Indias y Ministerio de
Cultura. Miembro Fundación Colombia Anfibia, carlosdelcairo@[Link].
2
Arqueólogo Facultad de Estudios de Patrimonio Cultural de la Universidad Externado, Es-
pecialista en Patrimonio Cultural Sumergido, Énfasis en Arqueología Subacuática. Proyectos
de investigación en contextos terrestres y sumergidos en Colombia. Miembro Fundación Co-
lombia Anfibia, jesusalbertoaldanamendoza@[Link]
3
Arqueóloga Universidad Externado. Tesis financiada por Fundación de Investigaciones Ar-
queológicas Nacionales, semestre de intercambio en Escuela Nacional de Antropología e His-
toria. Estudiante del máster Techniques, Patrimoine, Territoires de l’Industrie de la Universi-
dad Paris 1 con las universidades de Padova y Evora. Miembro Fundación Colombia Anfibia;
victoriabaezsantos@[Link]
4
Arqueóloga e Historiadora de la Universidad Externado, dos diplomados en Gestión del
Patrimonio Audiovisual de Universidad Jorge Tadeo Lozano y en Aplicaciones de sistemas de
información geográfica para arqueología de la Universidad Externado. Miembro Fundación
Colombia Anfibia; [Link]@[Link]
5
Historiador Universidad Javeriana, Magister en Conservación del Patrimonio Cultural In-

Cómo citar este artículo

Hurtado, Carlos Del Cairo, et al. “Teatro operacional defensivo


de la confrontación bélica de 1741 en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 67-95.

[ 67 ]
Carlos Del Cairo Hurtado et al.

Resumen

La batalla entre ingleses y españoles en Cartagena de Indias (Co-


lombia) en 1741 configuró todo un teatro operacional defensivo enca-
minado a dilatar y desgastar la mayor cantidad de tiempo posible las
tropas británicas para mantener el control hispánico de la plaza-fuerte.
Investigaciones provenientes de distintas áreas del conocimiento han
permitido identificar y analizar los componentes que estructuraron este
sistema fortificado, constituido no solo por fuertes sino también por
embarcaciones. Específicamente, desde una aproximación científica en-
marcada en la arqueología e historia marítima, ha sido posible entender
interdisciplinariamente las múltiples fuentes de información remanentes
de esta reconocida confrontación bélica, en términos tanto documentales
como materiales. Así pues, el propósito del presente artículo consiste en
exponer algunas de las interpretaciones generadas en los últimos años
alrededor del asedio inglés a Cartagena de Indias a partir del estudio con-
junto de las fuentes escritas consultadas y la cultura material recuperada
en distintos contextos arqueológicos.

Palabras clave: Historia Marítima, Arqueología Marítima, Naufra-


gios, Cartagena de Indias, Colombia.

mueble de la Universidad Nacional, Gestor Cultural y docente en universidades Externado y


Piloto de Colombia. Líneas de investigación: patrimonio cultural, contraculturalidad y cultura
de paz; andrespenarete@[Link]

[ 68 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Defensive operational theater of the war of 1741 in the


Bay of Cartagena de Indias (Colombia)

Abstract

The battle between the English and the Spanish in Cartagena de


Indias (Colombia) in 1741 configured an entire defensive operational theater
aimed at delaying and wearing down the British troops as long as possible
in order to maintain Hispanic control of the fortress-site. Research from
different areas of knowledge has made it possible to identify and analyze
the components that structured this fortified system, consisting not only
of forts but also of ships. Specifically, from a scientific approach framed
by archaeology and maritime history, it has been possible to understand
in an interdisciplinary way the multiple sources of information remai-
ning from this well-known confrontation, both in terms of documents
and materials. Thus, the purpose of this article is to present some of
the interpretations generated in recent years about the English siege of
Cartagena de Indias from the joint study of written sources and material
culture recovered in different archaeological contexts.

Keywords Maritime History, Maritime Archaeology, Shipwrecks,


Cartagena de Indias, Colombia.

Introducción: asedio inglés de 1741

En la historia de Cartagena de Indias han sido diversas las coyunturas en


las cuales acontecieron confrontaciones bélicas que involucraron actores de
diversos orígenes y con variados propósitos6. Además de los ataques a la ciudad
realizados por los ingleses en 1586 y los franceses en 1697, resalta la batalla de
1741 enmarcada en la Guerra de Asiento (1739-1748), una lucha interoceánica
a gran escala a causa de los controles marítimos y territoriales de Inglaterra y
España a nivel global7. Bajo esta premisa, casi doscientas embarcaciones inglesas
6
M, Casado, Cartagena de Indias: La Bahía más codiciada. Mares fortificados. Protección y
defensa de las rutas de globalización en el siglo XVIII, (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2018).
​​
7
Carlos Del Cairo, Polyvalence, superposition et conjonction des paysages maritimes de la gue-
rre á Bocachica au XVIIIeme siecle, (Paris : Universidad Pantheon Sorbonne Paris, 2011).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 69 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

(lideradas por Sir Edward Vernon) arribaron en marzo a las costas cartageneras
y asediaron durante casi tres meses una Bahía controlada por la Corona Espa-
ñola y defendida (bajo el liderazgo del Virrey Sebastián de Eslava y Don Blas
de Lezo) por seis navíos de línea y casi una docena de embarcaciones de menor
porte8. De aquella lucha, aún se preservan múltiples documentos escritos, grá-
ficos y cartográficos, así como contextos arqueológicos en tierra y en agua, que
actúan en conjunto como remanentes tangibles de una batalla que reconfiguró
el escenario sociopolítico y militar de todo el Caribe y el Atlántico9.
Muchas de estas fuentes de información han sido abordadas en múltiples
aproximaciones disciplinares al Asedio Inglés de 1741, donde particularmente
resaltan diarios de la batalla, grabados, derroteros, cartografía antigua y demás
documentos escritos, en el plano histórico10; por su parte, en el caso arqueológico,
se encuentran construcciones militares (fuertes, baterías, plataformas, escolle-
ras), naufragios, muelles, asentamientos y en general infraestructuras civiles11.
Por supuesto, el valor agregado de este completo y complejo teatro operacional
defensivo consiste en la diversidad de elementos que lo constituyen integralmente
y que se han preservado hasta la actualidad12. Por consiguiente, es clave que
las fuentes de información primarias y secundarias (derivadas de la batalla) se
encuentren en constante diálogo entre sí y se interrelacionen continuamente
para una mejor comprensión de este particular fenómeno que produjo tantos
impactos en los itinerarios locales, regionales e intercontinentales13.
En consecuencia, la interdisciplinariedad ha adquirido puntual relevancia
en la aproximación científica a estos escenarios físicos y los documentos que
relatan lo allí acontecido. Esto, puesto que las fuentes de información no de-

8
Carlos Del Cairo, Jesús Aldana & Victoria Báez, V. “Bocachica Bajo Asedio. Historia Militar
y Política del Mundo Moderno”, Revista Desperta Ferro Historia Moderna, No. 48; Historia
Militar y Política del Mundo Moderno, Siglos XVI – XIX, ISSN 2255-0542, (2020).
9
Fundación Terrafirme, Plan de relocalización de los restos de un naufragio de Manzanillo 15
en el marco de dragado y profundización del Canal de Manzanillo y Bocachica, (Bogotá: Funda-
ción Terrafirme - Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH, 2016).
10
J. Zapatero, “Fortalezas españolas en América: Cartagena de Indias”. Revista Geográfica Es-
pañola, (1967).
11
Del Cairo, Entre naves y fuertes: Arqueología de las batallas costeras de 1697 y 1741 en Boca-
chica. Isla de Tierrabomba, (Cartagena de Indias: Instituto Colombiano de Antropología e His-
toria, ICANH, 2013a).
12
Carlos del Cairo. “Documentos Escritos y Representaciones Bélicas en Cartagena de Indias:
La Historia Sumergida de una Construcción Militar del Siglo XVIII, en Historias Sumergidas.
Hacia la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático en Latinoamérica, editado por Carlos
Del Cairo y María Catalina Chaves. (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2006).
13
Jesús Aldana, Propuesta metodológica para la construcción de una matriz de indicadores ar-
queológicos e históricos para la identificación de naufragios: El caso de un navío colonial ubicado
en el Canal de Bocachica, (Cartagena de Indias: Universidad Externado de Colombia, 2019)

[ 70 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

ben tratarse de forma independiente ni aislada; por el contrario, se considera


fundamental que los múltiples datos que se obtienen desde las distintas áreas
del conocimiento se interrelacionen y permitan entender en mejor medida lo
acontecido en un periodo y momento particular14. Este ha sido el caso de las
aproximaciones interdisciplinarias que se han venido adelantando, desde variadas
iniciativas y en momentos distintos pero interconectados, para el estudio de la
batalla de 1741 en Cartagena de Indias15. Donde se han integrado profesionales
y datos vinculados con disciplinas tales como la historia, arqueología, geografía,
antropología, oceanografía, hidrografía, biología marina, entre otras16. A partir
de allí, diversas fuentes de información han sido consultadas, recopiladas, siste-
matizadas y analizadas con el propósito de entender poco a poco la confrontación
bélica entre ingleses y españoles para caracterizar sus orígenes, desarrollos y
consecuencias; planteando particular atención, en el caso del presente escrito,
a estos dos últimos aspectos.
Así pues, el objetivo de este artículo consiste en exponer y discutir algunas
de las interpretaciones interdisciplinarias, aunque con mayor énfasis en el ámbito
de la historia y arqueología marítima, establecidas en los años recientes alrede-
dor del asedio inglés a la Bahía de Cartagena de Indias. Lo anterior, por medio
de la interpretación conjunta de las fuentes escritas consultadas en archivo y la
cultura material analizada en los contextos arqueológicos estudiados. Se trata,
por lo tanto, de una aproximación que articula dos áreas del conocimiento es-
trechamente vinculadas que, como resultado, permiten entender integralmente
el denominado teatro de operaciones derivado de la batalla que involucró tro-
pas, fuertes, embarcaciones, manglares y mosquitos en la denominada Ciudad
Heroica, bastión de los españoles en el Caribe Colonial.
Para todo esto, el artículo se encuentra divido en varias partes: el primero,
en lo relacionado al desembarco de las tropas inglesas a la ciudad; el segundo
vinculado con la disposición estratégica de los efectivos españoles en la Bahía
de la plaza-fuerte; y finalmente las consideraciones finales donde se presenta
una reflexión alrededor de las memorias y los olvidos derivados de esta con-
frontación. Este esfuerzo busca ser una visión interdisciplinaria al análisis de lo
escrito y lo material como un frente interpretativo unificado que interrelaciona
distintas fuentes de información que cuentan un mismo relato.

14
Aldana, Propuesta metodológica para.
15
Del Cairo, et al., V. “Bocachica Bajo Asedio”.
16
Fundación Terrafirme, Investigación arqueológica y de las medidas de protección, interven-
ción y divulgación de un pecio colonial localizado en espacios subacuáticos en la zona de Bocachi-
ca, Cartagena de Indias, (Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) - Instituto
Nacional de Vías (INVIAS), 2017).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 71 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

La inminente llegada: desembarco de las tropas ingle-


sas en las costas de Cartagena de Indias

Los sucesos de marzo y abril de 1741 en Cartagena de Indias fueron parte


de un conflicto bélico entre España y Gran Bretaña que se desarrolló en las costas
occidentales de Cartagena de Indias e hizo parte de la Guerra del Asiento, una
guerra entre las dos potencias occidentales que se desarrolló entre 1739-1748.
En ese momento las tropas inglesas estaban compuestas por 195 embarca-
ciones de las cuales 10 eran navíos de tres puentes, 32 tenían 60 a 70 cañones, 6
fragatas de 40 a 50, las restantes eran fragatillas, brulotes, bergantines, embar-
caciones mercantes y de transporte de tropa17. Además, contaban con cerca de
veintiocho mil soldados, venían desde el caribe para ocupar la ciudad. Existen
varias versiones sobre el desembarco de los ingleses en Cartagena. Así, el 15
de marzo de 1741 llegaron los primeros buques en la zona de Playa Grande al
norte de la ciudad amurallada, posteriormente intentaron desembarcar en La
Boquilla, aunque esto no fue posible debido a la defensa española de la zona.
Por este motivo, días más adelante deciden tomar rumbo a Bocachica con una
escuadra de 12 buques. Según Mollet, el Princess Amélia “debía concentrar su
fuego contra la batería Falsine y al mismo tiempo, Didfield, …… disparando
contra la pequeña vatería de la Chamba”18. Adicionalmente el Norfolk, el Russll
y el Shewsbury comienzan a atacar la batería de Santiago y la de San Felipe de
Bocachica, que fueron abandonadas tras tres horas de combate. Así, los ingleses
al ver que estas baterías habían sido abandonadas deciden tomarlas y posterior-
mente destruirlas para evitar su uso contra las embarcaciones19.
La batería de Chamba era una fortificación que según los ingleses en 1741
“estaba sin concluir y no tenía ni un cañón instalado”20. Sin embargo, “al analizar
las fuentes españolas, se puede evidenciar que es probable que esta fortificación
fuera anterior al conflicto y que al momento de la batalla ya se encontrara en
desuso”21. Los restos de la batería de Chamba actualmente se encuentran su-
17
Jorge Cerdá Crespo, La guerra de la oreja de Jenkins: un conflicto colonial (1739-1748). (Ali-
cante: Universidad de Alicante, 2008)
18
Roberto Arrázola, Historial de Cartagena, año 1533: documentos originales de la toma de
Cartagena por el Barón de Pointis y de la Expedición del Almirante Vernon contra esta ciudad,
(Colombia: Tipografía Hernández, 1961)
19
Instituto de Historia y Cultura Naval. Armada Española, R. Beatson, “Relación del ataque a
Cartagena de Indias”, en Naval and military memories of Great Britain from 1727 to 1783,
1804.
20
R, Arrázola, Historial de Cartagena.
21
Carlos del Cairo, Arqueología subacuática de una construcción militar del siglo XVIII en la
Isla de Tierrabomba, Cartagena de Indias: Batería de la Chamba, (Bogotá: Universidad Nacio-
nal de Colombia. 2004), 63.

[ 72 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Ilustración 1. “A plan of Fort St. Louis, St. Joseph, St. Jago & of St. Philip scituated at ye entrance of Car-
tagena Harbour or Boca-Chica with ye parts adjacent and also of the attacks made against the said forts” Mapa en
donde se observan las fortificaciones de la Isla de Tierrabomb en 1741. Library of Congress No. 2004632081

mergidos. Es posible observar algunas concentraciones de piedra coralina con


cortes casi geométricos en un área de 30x40m. Además, allí se encontró un
cañón y una acumulación de ladrillos.
Por su parte, las baterías de Santiago y San Felipe eran fortificaciones
costeras y estaban realizadas con piedra caliza, ladrillo y argamasa que en 1741
estaban a cargo del capitán de fragata Lorenzo Alderte22. Estas habían sido
construidas con el objetivo de ser un primer nivel de defensa23. En la cartografía
histórica, los nombres de las baterías son intercambiables, lo que ha generado
confusiones en su reconocimiento con los restos arqueológicos. La primera de

22
J. Cerdá. La guerra de.
23
Carlos del Cairo, Arqueología de la guerra en la batería de San Felipe: Isla de Tierra Bomba,
Cartagena de Indias, siglo XVIII, (Bogotá: Universidad de los Andes, 2009)

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 73 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

ellas se trata de una batería de forma cuadrangular con muros de piedra caliza
y techos de ladrillo24.
La segunda, posiblemente construida entre 1707 y 1720, es una fortifica-
ción de forma semicircular en un área de 40x20m, también elaborada en piedra
caliza y argamasa con techos en ladrillo25. Esta tenía una capacidad para utilizar
once cañones de los cuales nueve tenían las troneras dirigidas hacia mar abierto
y dos buscaban defender la retaguardia. Las investigaciones arqueológicas han
dado cuenta de dos espacios: uno para el posible alojamiento de soldados y otro
para el almacenamiento de la artillería y pólvora. Entre los artefactos hallados
se encuentran fragmentos de esquirlas, de bombas de mortero, cerámicas tanto
locales como importadas, balas, botellas de vidrio, tejas, piedras de chispa para
armas de corto alcance, entre otros26. Adicionalmente, las excavaciones en la zona
han mostrado evidencias de la ocupación inglesa en esta batería, encontrándose
elementos tales como botellas y cerámicas de tipo inglés27. Así mismo, a través
del análisis de la distribución de las esquirlas ha sido posible identificar que la
zona de mayor actividad tanto para la defensa como para el ataque de la batería
fue la zona oeste y suroeste28.
Una vez los ingleses lograron su ubicación en estas baterías deciden
construir una batería en la playa con el fin de “asegurar un sitio limpio de pe-
ligros donde pueda desembarcar nuestra tropa. Este sitio puede ser en el que
encontréis más conveniente, siempre que el quede ubicado29. De igual forma,
los españoles, en uno de los reconocimientos que hacen de su enemigo, narran
que se encuentran “bien atrincherados a lo largo de esta playa”30. Al respecto,
a nivel arqueológico cabe resaltar el hallazgo de algunas balas por parte de los
habitantes locales en esta zona31.
Estas baterías protegían el castillo de San Luis de Bocachica localizado
también en la isla de Tierrabomba. Esta fortificación había sido planificada por
Somovilla y posteriormente construido por Bautista Antonelli en el siglo XVII,
sin embargo, tras la toma de Pointis en 1697, sufrió algunas transformaciones

24
L. Palacio y C, Del Cairo, Estudio arqueológico y formulación del Plan de Manejo Arqueológi-
co en el marco del Proyecto Tendales en las baterías de Santiago y San Felipe en el corregimiento
de Bocachica, Cartagena de Indias (departamento de Bolívar), (Cartagena: Investigación en cur-
so, 2020)
25
Del Cairo. Arqueología de la guerra.
26
Del Cairo. Arqueología de la guerra.
27
L. Palacio y Carlos Del Cairo. Estudio arqueológico y.
28
Del Cairo. Arqueología de la guerra.
29
Arrázola. Historial de Cartagena.
30
Arrázola. Historial de Cartagena.
31
Del Cairo, Entre naves y fuertes.

[ 74 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Ilustración 2. Sistema fortificado de Cartagena de Indias. Del Cairo et al, Componente Arqueológico del Plan
Especial de Manejo y Protección - PEMP FORT BAHÍA, Cartagena de Indias e Inmediaciones, (Cartagena de Indias:
Ministerio de Cultura - Escuela Taller de Cartagena de Indias,2022)

elaboradas por Juan de Herrera y Sotomayor en 1715 32. En 1741 el Castillo sólo
contaba con 68 hombres para su defensa. Mientras los ingleses tomaban las
baterías colaterales, el comandante Lestock intentaba bombardear el fuerte de
San Luis de Bocachica con sus dos buques el Principe Federico y el Hatoncour. Al
avistar este comportamiento, los navíos África y San Felipe disparan de vuelta,
logrando afectar una de las embarcaciones33.
Con el objetivo de atacar la fortificación también desde la zona terrestre, se
construyeron dos baterías temporales por parte de los ingleses. La primera fue
elaborada en mortero entre los fuertes de San Felipe y Santiago34. Al respecto
cabe señalar el hallazgo de 20 balas de distinto calibre y un cañón de hierro
con el escudo del Rey Jorge II de Inglaterra en esta zona. Esta batería tenía más
de 20 troneras a partir de las cuales se ubicaban ocho cañones hacia los barcos
32
Del Cairo, Entre naves y fuertes.
33
Cerdá, La guerra de.
34
Arrázola, Historial de Cartagena.

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Carlos Del Cairo Hurtado et al.

españoles y 12 cañones para disparar a la fortificación. Esta línea de ataque se


complementa con aquella de los navíos ingleses de Aldeney y Terrible35.
Paralelo a este combate, la batería de San José también se sumaba a los
disparos. Esta batería ubicada en un islote en Barú, fue construida con el objetivo
de reforzar la defensa del Castillo de San Luis apuntando a la arboladura, más-
tiles y jarcias de los navíos36. La fortificación había sido construida entre 1714
y 1725 por Juan Herrera y Sotomayor en una isleta anegadiza37. En 1741, esta
batería contaba con 20 cañones y era comandada por el capitán de infantería de
marina Francisco Garray38. Este fuerte estaba reforzado por una línea de rocas
a modo de escollera que impidiera el desembarco del enemigo en esta zona39.
La batería de San José estaba a su vez reforzada por otras fortificaciones
de flor de agua hechas de fajinas y protegidas con haces de madera construidas
a lo largo del terreno del islote del fuerte y Varadero40 La primera de ellas se
denominaba varadero, contaba con cinco cañones y era comandada por Don
Gerónimo Loyzaga, oficial de Marina41. La segunda batería denominada Punta
Abanico o de San Sebastián, comandada por Pedro Mas, Mallorquin, era de ma-
yores dimensiones que al anterior con 14 cañones de 24 toneladas42 La tercera,
tenía cinco cañones y se encontraba al sur de la fortificación43.
Estas fortificaciones fueron atacadas en la madrugada del 29 al 30 por
lo cual fueron abandonadas por los españoles. Los ingleses percatándose de
esto desembarcan en esta zona e intentan tomarla. Sin embargo, detrás de esta
fortificación improvisada se encontraba una balandra a cargo del teniente de
fragata Jerónimo Kuisaga que buscaba ayudar en su defensa y cubrir la tropa

35
Del Cairo, Entre naves y fuertes.
36
R. Segovia, Las fortificaciones de Cartagena de Indias: Estrategia e histori,. (Bilineata Publi-
shing & El Áncora Editores, 1987)
37
Carlos Del Cairo, García Chávez, J.P Cruz, C, Ortiz Castro, & R, Borrero, Estudio Arqueoló-
gico en el marco de la consultoría Estudios técnicos y proyecto de restauración integral en el fuerte
de San Fernando y la Batería de San José, Bocachica, Cartagena de Indias, Bolívar. (Fuerte de
San Fernando, Vol. 53, 2012).
38
Cerdá, La guerra de.
39
Carlos Del Cairo, et al., Estudio Arqueológico en.
40
Carlos Del Cairo y Laura Victoria Báez Santos. Prospección Arqueológica Para El Programa
De Arqueología Preventiva Del “Proyecto Obra Marítima Construcción Espolones Isla Draga”,
(Cartagena De Indias, Departamento de Bolívar. Bogotá, 2021).
41
Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), S. Eslava. Diario de todo lo ocurrido en la expugna-
ción de los fuertes de Bocachica, y sitio de la ciudad de Cartagena de las Indias, 1741.
42
BLAA, S. Eslava. Diario de todo.
43
Carlos Del Cairo y Laura Victoria Báez, Prospección Arqueológica Para El Programa De Ar-
queología Preventiva Del “Proyecto Obra Marítima Construcción Espolones Isla Draga”. (Bogotá:
2021).

[ 76 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

en caso de necesidad de retirada44. Por este motivo, al verse atacados la embar-


cación lanzó fuego a la batería para abatirla, por lo cual el virrey Sebastián de
Eslava menciona que:
Pero les costo considerable perdida de gente la faccion; porque no precabiendose de
una balandra que estaba surta, al abrigo de la Bateria del Baradero, por creerla des-
amparad, a causa de que su Patron Pedro Mas, Mallorquin, tenia cubierta su gente
para mejor lograr el lance el pasar contra la otra Batería , descargo sus Pedreros, y
Cañones, prevenidos con metalla, y aprovecho su Fusileria, de forma que les mato
más de doscientos hombres, y les hirió otros muchos45.

El combate en esta zona perduró por varios días con la llegada de más
buques ingleses que buscaban destruir las defensas españolas del sur del Canal
de Bocachica. La respuesta a esta acción fueron los disparos desde el navío San
Felipe y África. Posteriormente, los barcos ingleses de Burfford, Oxford, un
paquebote y 14 lanchas logran pasar la ensenada de Abanicos, generando el
abandono de la fortificación de esta zona por parte de los españoles. Así entre
el 3 y 4 de mayo se destruyó la batería de Abanicos46. El combate continuó hacia
las otras fortificaciones y hacia el canal. Este último contaba con la defensa de
las diferentes fortificaciones, la actividad de las embarcaciones y adicionalmente
había una cadena que impedía el paso entre los fuertes siendo “se havia cons-
truido una fuertisima Barrera, compuesta de Cables, y de Cadenas, y Poleas,
q[u]e ocupaban toda la entrada del Puerto”47.
De igual manera, otros factores naturales jugaron un papel fundamental
en la defensa de la bahía, siendo por ejemplo los mosquitos, los manglares, el
sol y el calor elementos que retrasaron o dificultaron la toma de la ciudad por
parte de los ingleses48. Logrando el abandono y destrucción del fuerte de San
José y del Castillo de San Luis Bocachica, las tropas de ambas fortificaciones
comienzan a subir a bordo de embarcaciones pequeñas o bien en los navíos
españoles especialmente en el San Carlos y el Galicia.

44
J. Cerdá. La guerra de.
45
BLAA, S. Eslava. Diario de todo.
46
Cerdá, La guerra de.
47
Archivo del Museo Naval (AMN), Blas de Lezo. Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias
desde el día 13 de Marzo de 1741 hasta 20 de Mayo del mismo año que remite a S[u] M[ajestad]
D[o]n Blas de Lezo, 1741.
48
Carlos Del Cairo, “Mentiras verdaderas o la topología de la guerra. Aproximación arqueoló-
gica a la cartografía colonial de Bocachica, Cartagena de Indias”, Apuntes. Revista de estudios
sobre patrimonio cultural, Vol.: 26 No. 1 (2013b) 186‑203. [Link]
[Link]

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 77 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

Actualmente, de la inmensidad del castillo de San Luis de Bocachica que-


dan algunos restos arqueológicos de la fortificación que pueden ser observados
en las fotografías aéreas de Google Earth. Entre las evidencias arqueológicas
se pueden encontrar muros de hasta un metro de ancho compuestos de arga-
masa, piedra coralina con cortes geométricos y restos de ladrillos que siguen
la traza de la fortificación en su parte abaluartada y otra agrupación de piedras
de forma lineal posiblemente de la estructura del foso. Adicionalmente se han
encontrado diferentes tipos de cerámicas, esquirlas de balas, balas completas,
vidrio, entre otros49. Estos se encuentran en la zona de la playa, bajo el poblado
actual de Bocachica o bien bajo el agua a escasa profundidad50.
Por su parte, del fuerte de San José, hoy en día se conservan sus restos. Sin
embargo, cabe resaltar que tras la destrucción en la batalla este fue reconstruido,
siendo parte de la estructura que se observa hoy en día. Las investigaciones ar-
queológicas en esta fortificación han logrado identificar el sistema de pilotajes
de escalonamiento negativo sobre el cual está construido, identificando el uso
de canoas como parte de la cimentación. Adicionalmente, se ha logrado iden-
tificar las diferentes fases constructivas, teniendo evidencias del apisonamiento
original sobre el cual se asienta el inmueble. Igualmente se encontraron restos
cerámicos locales y foráneos, materiales de vidrio como botellas, fragmentos
de pipa, piedras de chispa, entre otros artefactos51.

Disposición estratégica y táctica durante la batalla:


efectivos defensivos navales de la corona española

Como resultó evidente, con el asedio a Portobello (actual Panamá) dos


años antes por parte de la flota británica, las defensas españolas proyectaban
un escenario adverso ante la inmensidad de la armada enemiga que se divisó en
las fortificaciones vigías de la ciudad aquel marzo de 174152. Para constituir una
estrategia defensiva lo suficientemente sólida, los líderes de la batalla, a saber,
Sebastián de Eslava y Blas de Lezo, pensaron un escenario en el que, a pesar de
49
A. Herrera Díaz, A. Samudio Tral C. Del Cairo, Plan Especial de Manejo y Protección del
sistema conformado por el fuerte de San Fernando y sus baterías colaterales Santiago y San Juan
Francisco de Regis, los vestigios del Castillo San Luis, las ruinas de las baterías Santiago, San
Felipe y Chamba, (Bogotá, Ministerio de Cultura, 2010).
50
Del Cairo, Entre naves y fuertes.
51
Carlos Del Cairo et al., “Estudio Arqueológico en el marco de la consultoría Estudios técni-
cos y proyecto de restauración integral en el fuerte de San Fernando y la Batería de San José,
Bocachica, Cartagena de Indias, Bolívar”, Fuerte de San Fernando, Vol. 53, (2012).
52
N. Arias, Arqueología de la Batería de Santiago en la Isla de Tierrabomba, (Bogotá, Universi-
dad Externado de Colombia, 2011).

[ 78 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

las diferencias de números, se le sacara el máximo provecho a los componen-


tes naturales y antrópicos presentes en la Bahía53. No obstante, las particulares
propiedades que ofrecen estos condicionantes de estrés próximos a una batalla,
conllevaron a la confrontación de dos posiciones algo distintas en la forma de
defender el puerto a toda costa.
Por un lado, el Virrey presentaba una posición defensiva en la que, ante la
inmediatez de una amplia avanzada inglesa, los componentes defensivos tales
como fortificaciones y naves debían ser abandonadas en la retirada y/o, en el
caso de los buques, hundirlos para bloquear el acceso por los canales de nave-
gación.54 Por su parte, Lezo, a pesar de que comprendía el eventual escenario de
sacrificar determinados componentes, entendía que era necesario salvaguardar
la mayor cantidad de tiempo posible los elementos móviles que podían proteger
distintos puntos tácticos de la Bahía55.
Precisamente, las embarcaciones que actuaron como los efectivos vitales
tanto en la planeación previa de la batalla (estrategia) como durante la misma
(táctica), configuraron en buena medida la complejidad del escenario bélico
en la totalidad de la batalla y sus escenarios marítimos56. Los españoles, dadas
las condiciones de la batalla con unas tropas inglesas que avanzaban por su
inmensidad con relativa facilidad, deciden entonces constituir como sacrificios
de guerra aquellos navíos y barcos mercantes que bloqueaban los canales de
acceso de Bocachica y Manzanillo57. Por supuesto, en esta debilitada pero cons-
tante resistencia, los fuertes y baterías también tuvieron un rol clave (como se
observa no sólo en las fuentes históricas sino también en las arqueológicas)58,
así como los elementos naturales tales como los manglares y los mosquitos y sus
impactos vinculados a enfermedades entre los británicos59. Para ambos casos,
no sólo se resalta su rol en las fuentes históricas60, sino también en las diferentes
excavaciones arqueológicas que encuentran un relato común en lo descrito en
los documentos61.
53
F. Suárez, Transcripción: Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el día 13 de mar-
zo de 1741 hasta 20 de Mayo de 1741 del mismo año, que remite a S.M dn Blas de Lezo. (Archivo
del Museo Naval de Madrid. Ms. 1211.2015).
54
BLAA, S. Eslava. Diario de todo.
55
AMN, Blas de Lezo. Diario de lo.
56
Aldana, Propuesta metodológica para.
57
Fundación Terrafirme. Investigación arqueológica y.
58
Carlos Del Cairo, et al., Componente Arqueológico del Diagnóstico del PEMP Fort Bahía,
Cartagena de Indias e Inmediaciones, (Ministerio de Cultura - Universidad Externado de Co-
lombia - Escuela Taller de Cartagena de Indias, 2020).
59
E. Dorta, Cartagena de Indias: Puerto y Plaza Fuerte, (Fondo Cultural Cafetero, 1960).
60
Casado, Cartagena de Indias.
61
Del Cairo, Polyvalence, superposition et.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 79 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

No obstante, en términos de flujo de tropas para desembarco y avanzada


terrestre en distintos puntos de la plaza, y por ende en función de la conectividad
marítima al interior de la Bahía, las embarcaciones tuvieron ese rol protagónico
latente en tantas narrativas asociadas a ataques y defensas de entornos marítimos
y costeros62. De allí que en este espacio dedicado a la disposición estratégica de
los efectivos defensivos españoles se les prestara particular atención a las de-
nominadas fortificaciones flotantes, elementos que por las condiciones tácticas
de la batalla (ante una consideración que databa de la planeación misma de la
contienda) terminaron hundiéndose (en su totalidad de forma intencional) en
áreas específicas de la Bahía63.
A partir de allí, antes de entrar en detalles sobre cada uno de estos buques, se
manifiesta la necesidad de entender cuál fue la necesidad y la finalidad de hundir
estratégicamente estos barcos en puntos neurálgicos de Cartagena de Indias.
Para intentar comprender esto, se puede acudir principalmente a la cartografía
histórica (contrastable en términos geográficos con lo relatado en los diarios
de la batalla) donde se resaltan dos áreas que fueron claves en el desarrollo de
la contienda: los accesos de Bocachica (al sur de la Isla de Tierrabomba) y de
Manzanillo (apertura a la Bahía Interna de la ciudad)64.
En ambos puntos de interés, la Corona contaba con componentes militares
que en conjunto garantizaban, en teoría, un frente sólido de artillería que dila-
tara la mayor cantidad de tiempo posible la presencia de tropas enemigas tanto
en tierra como en agua. Por un lado, en el Canal de Bocachica se encontraban
las ya reseñadas fortificaciones de San Luis, San José, Santiago, San Felipe y
Varadero y Punta Abanico (todos eventualmente invadidos y destruidos total
o parcialmente); y los navíos de línea San Carlos, África, San Felipe (hundidos
intencionalmente, pero sin cumplir su objetivo inicial, por medio de barrenado
o incendio) y Galicia (que posteriormente se replegaría hacia Manzanillo). Todo
esto, en los primeros días de la batalla, cuando los ingleses tomaron Bocachica
y pudieron avanzar con relativa facilidad al interior de la Bahía65.
Por el otro lado, en el Canal de Manzanillo se encontraban los fuertes de San
Juan y Santa Cruz y fueron ubicados inicialmente los navíos de línea Conquis-
tador y Dragón (y posteriormente el recién llegado Galicia), así como casi una
docena de naves mercantes confiscadas por Sebastián de Eslava y Blas de Lezo.
Todo esto para que, por medio de un frente inicial de artillería y posteriormente

62
Del Cairo, Entre naves y fuertes.
63
Aldana, Propuesta metodológica para.
64
Suárez, Transcripción: Diario de lo.
65
G, Zúñiga, San Luis de Bocachica, Un gigante olvidado, (Cartagena: Punto Centro Fórum,
1996).

[ 80 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

una barrera con los palos y vergas de los buques (cuando fueran igualmente
hundidos), siguieran dilatando el rápido movimiento enemigo hacia el sector
amurallado de la ciudad66. Táctica que, a pesar de parecer muy fructífera en el
papel, presentó falencias en su aplicación en el calor de la contienda. Allí se
acentúo la disputa entre Eslava y Lezo, cuando se hizo patente que la táctica tan
defensiva del primero rendiría sus frutos al final, pero al costo de perder recursos
defensivos vitales en el marco de la contienda, como señalaba el segundo67. Sobre
todo, cuando las tropas inglesas en su avanzada por Manzanillo tomaron bajo
su control el navío Galicia y lo apropiaron como un recurso en la invasión68.
El navío África fue una embarcación de 64 cañones distribuidos en dos
cubiertas y construida por Juan de Acosta en el Real Astillero de La Habana
entre 1731 y 1734, junto con una pequeña flota compuesta por naves llamadas en
honor a cuatro continentes: África, América, Asia y Europa. Tras varias misiones
en el Mediterráneo y en el Caribe, hacia 1739 se une a la flota de Blas de Lezo
en Cartagena de Indias para defender la ciudad ante el eventual ataque enemigo
por la ya iniciada Guerra de Asiento. Durante los primeros días de la batalla en
abril de 1741, tanto Blas de Lezo como el Virrey acuerdan hundir el buque al
barrenarlo ante la rápida avanzada inglesa por las fortificaciones de Bocachica,
bloqueando parcialmente el acceso pero no deteniendo por mucho tiempo el
paso de la flota enemiga (puesto que una de las dos naves que lo acompañaban,
como se verá, no pudo ubicarse en la zona de bloqueo planeada69. En los años
recientes, en el marco de las obras de dragado del canal de navegación de la
zona, este naufragio cuenta con una prospección geofísica con sensores remotos
marinos para ubicar y caracterizar preliminarmente el yacimiento.

66
Fundación Terrafirme. Plan de relocalización.
67
BLAA, S. Eslava. Diario de todo.
68
Suárez, Transcripción: Diario de lo.
69
AMN, Blas de Lezo. Diario de lo.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 81 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

Ilustraciones 3.1 y 3.2. “A new and correct plan of the harbour of Carthagena in America seated 16 degrees
26 minutes lat. North and 75 Degrees 21 long. West of London. From a draught brought to England by pet. Chas-
sereau archi: also a view of the fleet as they anchor´d on ye 1741” Mapa donde se representa el naufragio del navío
África

El navío San Carlos, edificado en 1724 en el Real Astillero de Guarnizo el


cual contaba con 64 cañones ubicados en dos cubiertas de artillería, diseñado y
construido por Lorenzo de Arzueta y bajo la dirección de Antonio de Gaztañeta.
Durante los años posteriores a su botadura, realizó travesías por el Atlántico
para conectar la Península Ibérica con las colonias españolas en el continente
americano, hasta que en 1739 es igualmente destinado a Cartagena de Indias
para la defensa de la ciudad. En abril de 1741, el bloque defensivo que configuró
este buque junto con el ya reseñado África y el San Felipe (así como el Galicia)
tuvo como principal propósito bloquear y dilatar el movimiento inglés hacia la

[ 82 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Ciudad Amurallada. Al igual que el África, es ubicado en el medio del canal de


navegación para su posterior taladrado y forzar su hundimiento para que los
palos y vergas expuestos en la superficie evitaran el paso de naves enemigas;
objetivo que tampoco es cumplido por la ausencia de efectivos en el bloqueo70.
Este naufragio, próximo al África en el antiguo canal de navegación, también
cuenta con su correspondiente registro y mapeo preliminar gracias a la pros-
pección geofísica adelantada durante las obras de navegación del dragado del
actual Canal de Bocachica71.

Ilustraciones 4.1 y 4.2. “A new and correct plan of the harbour of Carthagena in America seated 16 degrees
26 minutes lat. North and 75 Degrees 21 long. West of London. From a draught brought to England by pet. Chas-
sereau archi: also a view of the fleet as they anchor´d on ye 1741” Mapa donde se presenta el hundimiento del San
Carlos

70
N. Mercapide, Crónica de Guarnizo y su Real Astillero (Desde sus orígenes hasta el año 1800).
(Institución Cultural de Cantabria, Centro de Estudios Montañeses, Diputación Provincial de
Santander, 1974).
71
Fundación Terrafirme, Investigación arqueológica y.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 83 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

El navío San Felipe fue construido al igual que el San Carlos en el Astillero
de Guarnizo en 1726 (también bajo el liderazgo de Arzueta y Gaztañeta), aunque
esta nave contaba con alrededor de 80 cañones distribuidos en dos cubiertas.
Desde 1731 fue parte de varias campañas de la Real Armada Española para la
defensa y control de varios puntos estratégicos del Atlántico y el Mediterráneo,
hasta que en 1740 se dirige al Caribe dado el inicio de hostilidades por la Guerra
de Asiento. Previo al inicio de las confrontaciones en el Asedio Inglés a Carta-
gena de Indias, se decide ubicarlo en Bocachica junto al San Carlos, el África
y el Galicia. Como se observó, los dos primeros son barrenados y el tercero se
repliega a las proximidades de la ciudad, sin embargo, el San Felipe que iba a
tener el mismo destino que los navíos naufragados en el canal de acceso no
lo logra. Pues su hundimiento intencional con el objetivo de barrenarlo no se
cumple (debido al intenso intercambio de proyectiles y los estreses cotidianos
de este tipo de confrontaciones en espacios relativamente reducidos) y se le
prende fuego. La embarcación deriva por varias horas a causa de los fuertes
vientos registrados en aquella jornada y encalla en un bajo próximo al canal,
produciendo que no ocupe su lugar en la línea defensiva constituida por las
tres embarcaciones destinadas para retrasar a toda costa la avanzada inglesa72.

72
N. Mercapide, Crónica de Guarnizo.

[ 84 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Ilustraciones 5.1, 5.2, 5.3 y 5.4. “A new and correct plan of the harbour of Carthagena in America seated 16
degrees 26 minutes lat. North and 75 Degrees 21 long. West of London. From a draught brought to England by pet.
Chassereau archi: also a view of the fleet as they anchor´d on ye 1741” y “Most humbly inscribed to the Rt. Honble.
Sir Charles Wager. First lord comissioner of the admiralty, this plan of the harbour, town and several forts of Cartage-
na 1741” Mapas donde se expone el San Felipe cuando se incendiaba.

El presente naufragio también fue identificado durante las labores de


dragado del Canal de Bocachica, cuando durante los recorridos de buceo por
un equipo de biólogos en 2015, se observaron a 5 metros de profundidad unos
elementos de madera. Hasta 2019, se adelantaron varias intervenciones arqueo-
lógicas para abordar temáticas como su origen espaciotemporal, su identidad,
su distribución, dispersión, el evento de hundimiento, el proceso de formación
de sitio, entre otros. Para ello, se identificaron, documentaron y analizaron ele-
mentos tales como la quilla, sobrequilla, las cuadernas, tablas de forro interno

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 85 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

y externo, piedras de lastre, fragmentos cerámicos, placas de forro en plomo y


elementos de sujeción73.
Ahora bien, para el caso del Canal de Manzanillo, las naves allí presentes
tuvieron varios aspectos en común con sus iguales de Bocachica tanto en tér-
minos de concepción y construcción (según los datos disponibles en las fuentes
históricas) y de destino final. Allí se encontraban tres navíos de línea: el Galicia
que arribaba recién derrotado de Bocachica, el Conquistador y el Dragón; por
su parte, también se ubicaron la casi docena de embarcaciones mercantes con-
fiscadas y que fueron ubicadas linealmente en el canal con el objetivo de evitar
o, al menos, demorar el paso de las fuerzas enemigas: el San Francisco de Paula,
el Nuestra Señora de la Concepción, San Miguel y San Cayetano, el San Francisco
Xavier, el Nuestra Señora del Rosario, el Nuestra Señora de los Dolores, el San
Jorge, así como otras embarcaciones sin identificar.
En general, poco se sabe de estas últimas embarcaciones dispuestas en
las proximidades del Fuerte San Juan de Manzanillo ya que su presencia en las
fuentes históricas escasea en información en comparación con los navíos de
línea. Como consecuencia, hay una manifestación clara de esta situación hoy
día, puesto que cuando se detallan los componentes navales defensivos de la
batalla se suele señalar que únicamente se encontraban seis embarcaciones en
toda la ciudad, invisibilizando en buena medida el rol jugado por estas naves
de menor porte en las confrontaciones de la Bahía Interna.
En el aspecto relacionado con la cultura material, los múltiples dragados
a los cuales se ha visto expuesto el canal ha ocasionado la pérdida parcial o
total de muchos de los contextos náuticos asociados a la batalla, registrándose
esporádicamente el hallazgo de evidencias aisladas y desarticuladas74. Precisa-
mente, esto fue lo que aconteció durante las recientes labores de dragado en
2015, cuando se registraron a 16 metros de profundidad casi medio centenar de
maderos desarticulados o parcialmente ensamblados vinculados posiblemente
a elementos como la quilla, la sobrequilla y algunas secciones de cuadernas; por
su parte, también se identificó un cañón de hierro75. Este contexto arqueoló-
gico, se vinculó con una de las embarcaciones mercantes confiscadas y que se
ubicaron en esta sección del canal para formar el frente táctico de defensa que
73
Carlos del Cairo y Jesús Aldana, “Propuesta de Indicadores Arqueológicos para la Identifi-
cación de Naufragios Coloniales en la Bahía Cartagena de Indias”, Boletín Científico Cen-
tro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH), 40 (1) (2021) [Link]
org/10.26640/22159045.2021.563
74
Fundación Terrafirme. Plan de relocalización.
75
Carla Riera, “Conservación yacimientos arqueológicos subacuáticos: Naufragio de Manza-
nillo Cartagena Indias, Colombia”, Entre ciência e cultura: da interdisciplinaridade à transversa-
lidade da arqueologia. Actas das VIII Jornadas de Jovens em Investigação Arqueológica, (2016).

[ 86 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

imposibilitara el paso enemigo. Como se ha mencionado, los buques allí pre-


sentes fueron así mismo barrenados, aunque tampoco cumplieron su objetivo,
ya que los ingleses sortean los obstáculos del espejo de agua y avanzaron sin
resistencia, acercándose al sector amurallado y al Castillo San Felipe de Barajas76.
Ahora bien, en lo vinculado a los navíos de línea de Manzanillo en primer
lugar se encuentra el Conquistador, buque de 64 cañones distribuidos en dos
cubiertas construido por Pedro Torres y botado hacia 1730 en el Real Astillero
de La Habana. Después de varias misiones en el Mediterráneo, toma rumbo a
Cartagena de Indias para actuar como guardacostas de la ciudad, formando en
1741 la columna vertebral defensiva del espacio marítimo ante el arribo inglés.
De la misma forma que sus similares, es barrenado intencionalmente en el Ca-
nal de Manzanillo pero, mientras se hundía, la avanzada de la flota británica lo
desplaza del sitio de ubicación de bloqueo y deja una apertura para el acceso
de las tropas transportadas77.
Desde los años noventa, este sitio ya había sido identificado por la Ar-
mada Nacional y la Dirección General Marítima con labores de buceo y, más
adelante, de prospección geofísica. Hacia el año 2001, en un curso de formación
interinstitucional de Patrimonio Cultural Sumergido liderado por jóvenes inves-
tigadores de distintas universidades del país, se realizó un estudio no intrusivo
del naufragio. Durante las prácticas de buceo del curso, se llevó a cabo la do-
cumentación y el levantamiento planimétrico del contexto arqueológico donde
se observaron variadas estructuras metálicas que no fueron identificadas, gran
cantidad y amplia distribución de piedras (cantos rodados de río) pertenecientes
al lastre de la embarcación, acumulaciones de ladrillos, fragmentos cerámicos
aislados y/o elementos completos, un ancla, alrededor de 10 cañones, y algunos
elementos estructurales en madera78.

76
Fundación Terrafirme. Plan de relocalización.
77
C. Del Cairo y M. García, Generalidades de un Yacimiento Sumergido. Curso de Protección y
Conservación del Patrimonio Cultural Sumergido. (Cartagena de Indias: Ministerio de Cultura
de Colombia - Museo Naval del Caribe - Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla”, 2002)
78
Del Cairo y García, Generalidades de un.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 87 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

Ilustraciones 6.1 y 6.2. “A new and correct plan of the harbour of Carthagena in America seated 16 degrees
26 minutes lat. North and 75 Degrees 21 long. West of London. From a draught brought to England by pet. Chasse-
reau archi: also a view of the fleet as they anchor´d on ye 1741” Mapa donde se representan los navíos Conquistador
y Dragón naufragados.

Hacia la misma área, en segundo lugar, se encuentra el navío el Dragón, un


buque de 1737 muy similar al Conquistador puesto que contaba con la misma
cantidad de piezas de artillería (64) en el mismo número de cubiertas (2) y com-
partía astillero de origen en La Habana. Previo a su incorporación hacia 1740
a la flota defensiva de Blas de Lezo en Cartagena de Indias, transitaba el mar
Caribe como parte de un convoy encargado de varias misiones de vigilancia y
control. Eventualmente en la contienda, cuando se ubica entre las fortificaciones
de Castillo Grande y Manzanillo es barrenado y hundido en línea con el Con-
quistador. Sin embargo, debido al vacío dejado por este último la flota traspasa

[ 88 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

el bloque defensivo sin resistencia y el Dragón, a pesar de cumplir su objetivo, se


convierte en un sacrificio que no detiene como se esperaba el ingreso británico
a la Bahía Interna79. Durante las labores de dragado de este canal, como sucedió
en los demás casos expuestos hasta acá, se adelantó la prospección geofísica
del área lo cual permitió ubicar este sitio y realizar un reconocimiento inicial
de sus características tales como la distribución y dispersión de las evidencias
allí presentes80.
Finalmente, en tercer lugar se encuentra el navío de línea Galicia, nave
capitana e insignia de la flota defensiva, donde Blas de Lezo se encargó de dirigir
en campo toda la operación táctica defensiva del teatro operacional configu-
rado. Construido en 1729 en el Astillero de La Graña – Ferrol por Lorenzo de
Arzueta, contó con dos cubiertas armadas por 70 cañones permitiendo que el
buque participara en varias misiones de la Real Armada Española, hasta que
en 1740 se dirige a Cartagena de Indias. Como se ha venido mencionando, fue
uno de los buques que defendía inicialmente el Canal de Bocachica, no obstan-
te, la relativamente rápida victoria de los ingleses en el sector produjo el retiro
inmediato de la nave hacia Manzanillo81.
Ya allí, Lezo y Eslava discuten por la necesidad de abandonar los buques
para barrenarlos y hundirlos, muy a pesar del primero que debe abandonar su
capitana. Sin embargo, al momento de sellar el destino de la nave para actuar
como otro componente defensivo del bloqueo del área, la labor no se conclu-
ye y los británicos capturan el barco y, ante la impotencia de Blas de Lezo, se
convierte ahora en un componente ofensivo de la flota invasora, atacando en
los días siguientes a la ciudad y al Castillo San Felipe de Barajas. Al final de la
contienda, cuando los ingleses se retiraron concluyendo abril, deciden hundirla
para evitar su futura operatividad por parte de los españoles82. Hasta la fecha no
existe y/o no ha sido publicado indicio alguno del paradero de este naufragio
en la Bahía de Cartagena de Indias, pues en las fuentes primarias y secundarias
consultadas hasta la fecha no se posee ni siquiera una aproximación de dónde
fue hundido el buque o una ubicación relacionada a los restos asociados a él.

79
AMN, Blas de Lezo. Diario de lo.
80
Fundación Terrafirme. Plan de relocalización.
81
BLAA, Eslava. Diario de todo.
82
Aldana, Propuesta metodológica para.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 89 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

Consideraciones finales: las memorias y los olvidos de


la batalla

Como se observó a lo largo del presente escrito, para la victoria española


en la batalla de 1741 fue necesaria toda una planeación estratégica y una apli-
cación táctica constituida por múltiples componentes terrestres y acuáticos. En
el caso de estos últimos, con un rol protagónico al momento de adentrarse en
contextos sumergidos, fueron necesarias una gran cantidad de pérdidas para
alcanzar la victoria española. Al final, todos estos esfuerzos sí dieron fruto,
puesto que los sacrificios navales cumplieron el objetivo planteado: retrasar y
desgastar la avanzada inglesa. Durante los casi tres meses de intercambio de
fuego, las tropas españolas diseñaron y rediseñaron un complejo teatro opera-
cional con evidentes cimientos defensivos con el objetivo de alargar el mayor
tiempo posible el asedio. Esto implicó un desgaste continuo de las tropas y las
naves que las transportaban, dando como resultado una gran cantidad de pér-
didas humanas y materiales que se reflejó, principalmente en el bando local, en
las fuentes documentales escritas y cartográficas. A su vez, como se evidenció,
los remanentes de aquella confrontación aún yacen en las aguas de Cartagena
de Indias como un reflejo complementario en la comprensión integral de este
paisaje fortificado y las luchas que allí acontecieron83.
Este teatro operacional defensivo de la confrontación, por lo tanto, se puede
observar en la actualidad como un espacio asociado a múltiples memorias que
se reflejan tanto en lo escrito sobre la contienda como en la cultura material
remanente de ella, incluso hasta hoy día casi 300 años después. Memoria la-
tente en la cotidianidad contemporánea de la Bahía, en la cual ha persistido
esta batalla por sus famosos relatos heroicos y las considerables diferencias de
fuerzas y tropas entre ambos bandos. En función de esto, las investigaciones de
los últimos años reseñan un vacío en términos de información, principalmente
arqueológica, asociada a las pérdidas inglesas y los remanentes que pudieron
dejar en las aguas de la Bahía y sus alrededores84. Su presencia en las fuentes
históricas es limitada, sin embargo, sí que puede reseñarse alguna información
que contribuya ahora a establecer un potencial sobre el estudio de su estancia
en las semanas que duró el asedio85. Allí se observa, por consiguiente, uno de
los olvidos de la batalla.

83
Del Cairo, et al., Componente Arqueológico del.
84
Del Cairo, Entre naves y fuertes.
85
IHCN, Beatson. “Relación del ataque”.

[ 90 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
en la Bahía de Cartagena de Indias (Colombia)

Esto último, también se puede vincular con una de las embarcaciones


españolas reseñadas con anterioridad, el navío insignia en el cual Blas de Lezo
dirigió el principio de la contienda: el Galicia. Del destino de esta embarcación,
como se detalló previamente, poco se sabe a partir de su toma por parte de los
ingleses y su más que probable hundimiento cuando se retiraron aquel mayo
de 1741. En las fuentes de información históricas tanto españolas como ingle-
sas, poco o nada se detalla sobre su destino final, por lo que su posesión para
atacar la ciudad y posible ubicación al momento de su posterior hundimiento
intencional sigue siendo una incógnita86. En el ámbito interdisciplinario de la
arqueología marítima y subacuática, y en el marco de la aplicación de métodos
y técnicas de otras ciencias del mar, no se ha logrado adelantar identificación
alguna sobre el paradero final de este navío.
A pesar de los diferentes naufragios que han sido registrados y documenta-
dos, por ejemplo, con prospección geofísica (sensores remotos marinos) no hay
certeza aún ni de la ubicación espacial ni reconocimiento alguno de la identidad
de esta nave. Para ello, se requiere de un estudio detallado de cada uno de los
contextos arqueológicos vinculados a las embarcaciones naufragadas que han
sido registradas en la ciudad, en términos de una aproximación que relacione
los distintos datos de las fuentes disciplinares del conocimiento87. Es decir, que
la eventual excavación que se llegue a adelantar se vincule interpretativamente
con las demás fuentes de información disponibles (incluyendo análisis de las
denominadas ciencias duras) para apuntar a una posible identificación y rastreo
del navío Galicia.
Precisamente, esta es una de las máximas de una historia y arqueología
marítima que logre vincular e interconectar la mayor cantidad de datos posibles
de diversos orígenes para responder las preguntas, de distintas escalas, que surgen
alrededor de un evento en particular. La batalla entre ingleses y españoles en la
Bahía de Cartagena de Indias en 1741, ofrece un complejo pero completo con-
texto de análisis que permite entender desde múltiples perspectivas elementos
tan puntuales como la identificación de un navío español naufragado; algo un
poco más complejo, cuando se rastrean los vacíos de las fuentes inglesas y se
da pie a la localización de sus componentes ofensivos en la Bahía de la ciudad;
o en su amplia expresión, el teatro operacional defensivo de la confrontación
bélica. Donde el principal propósito radica en responder distintos tipos de
interrogantes que siempre apunten a la vinculación e interrelación de múlti-
ples áreas de conocimiento para responder, siempre desde una perspectiva lo

86
F. Suárez, Transcripción: Diario de lo.
87
Aldana. Propuesta metodológica para.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 91 ]


Carlos Del Cairo Hurtado et al.

más integral posible, aquellas preguntas derivadas de las actividades humanas


en el pasado y los remanentes que dejaron atrás, los cuales hoy día se pueden
encontrar en un archivo, un catálogo, enterrados, parcialmente sumergidos, o
en el fondo del mar.

Agradecimientos

Las distintas aproximaciones interdisciplinarias desarrolladas tanto en


escritorio como en campo para la comprensión integral del sistema defensivo
implementado en el Asedio Inglés de 1741, fueron posibles gracias a múltiples
instituciones y personas que contribuyeron en distinta medida al desarrollo de
las investigaciones. En particular, extendemos un agradecimiento a la Dirección
General Marítima (DIMAR), la Armada Nacional de Colombia (ARC), el Centro
de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH), el Departamento de
Buceo y Salvamento (DEBUSA), el Ministerio de Cultura de Colombia (MIN-
CULTURA), el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), el
Instituto Distrital de Patrimonio Cultural de Cartagena (IPCC), la Escuela Taller
de Cartagena de Indias (ETCAR) y, especialmente, a José Pardo y toda su familia.

Bibliografía

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de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el día 13 de Marzo de 1741 hasta 20
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[ 92 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Teatro operacional defensivo de la confrontación bélica de 1741
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Centro Fórum, 1996.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 67 - 95 [ 95 ]


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

La creación de la plaza de archivero


en el Tr ibun a l Mayor d e Cu ent as
d e S antafé

Sandra L. Díaz de Zappia1

Resumen

Sobre la base de documentación inédita conservada en el Archivo


General de la Nación de Colombia, se propone un estudio de las cir-
cunstancias que condujeron a la creación de la plaza de archivero en el
Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé, examinando tanto los antecedentes
como las razones esgrimidas para justificar la necesidad de contar con
dicho oficial, con el objetivo de establecer si, como sucedió con otras
instituciones hispanoamericanas, se siguió en este caso el principio de
racionalidad administrativa defendido tanto por teóricos como por otros
agentes durante el siglo ilustrado.

1
Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho (Buenos Aires, Argentina). Instituto
Feijoo de Estudios del Siglo XVIII (Oviedo, España). [Link]@[Link]

Cómo citar este artículo

Díaz de Zappia, Sandra L. “La creación de la plaza de archivero


en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 109: 875 (2022): 97-117.

[ 97 ]
Sandra L. Díaz de Zappia

Palabras clave: Archivero; Pedro de la Lastra; Tribunal Mayor de


Cuentas de Santafé.

Abstract

On the basis of unpublished documentation kept in the National


Archives of Colombia, the circumstances that led to the creation of the
post of archivist at the Tribunal Mayor de Cuentas of Santafé will be
studied, examining both the background and the reasons given to jus-
tify the need for such an officer. The aim is to establish whether, as was
the case in other Hispanic institutions, the principle of administrative
rationality advocated by theoreticians as well as by other actors during
the Enlightenment Century, was pursued.

Keywords: Archivist; Pedro de la Lastra: Tribunal Mayor de


Cuentas of Santafé.

Introducción

Existen algunos estudios sobre los primeros archiveros de la época colonial


en Hispanoamérica y muy pocos relativos a las circunstancias en las que sus
plazas fueron creadas. A modo de ejemplo, vale recordar las figuras de Buena-
ventura de Salinas y Córdoba y su actuación en la secretaría de la gobernación
del virreinato del Perú en el siglo XVII, y la designación de Antonio de Somaza
en 1781 para realizar el arreglo del archivo del cabildo de Lima2. Para el caso
2
Martín Benavente Zavala, “La historia de los archivos en el Perú”, en Voces y quehaceres
archivísticos en el Perú. Homenaje a Mario Cárdenas Ayaipoma (Lima: Pontificia Universidad
Católica del Perú, 2003), 42-43. Sin embargo, el empleo ya existía en la planta de la Audiencia,
pues el propio Salinas y Córdoba mencionó en otro escrito que entre los ministros y oficiales
de dicho Tribunal existía al momento de su fundación, “un alcalde y guarda de los papeles del
archivo” (Buenaventura de Salinas y Córdoba, Memorial de las historias del Nuevo Mundo Perú
(Lima: por Gerónimo de Contreras, 1631), discurso II, cap. IV, 151). En la memoria que el vi-
rrey Montesclaros dejó a su sucesor, se explica la cuestión del secreto que debía ser mantenido
en los acuerdos de la Audiencia, expresando que “a esto se encamina el depósito y llaves del
archivo que entregaré a vuestra excelencia”, sin mencionar si existía o no un responsable de su
arreglo (“Relación que hizo de su gobierno don Juan Manuel de Mendoza y Luna, Marqués de
Montesclaros, Virrey del Perú, a don Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache, su

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La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

de Buenos Aires, los trabajos disponibles analizan la necesidad de crear la plaza


en la secretaría del virreinato, empleo que ejercería por primera vez Lorenzo de
Fuentes, y la labor desarrollada por Gregorio Ramos Mejía en el mismo carácter
en el archivo del cabildo porteño3.
En el ámbito neogranadino y, en particular, el de la Audiencia y Tribunal
Mayor de Cuentas con asiento en Santafé, no se cuenta, hasta donde se sabe,
con estudios específicos sobre cuáles fueron los antecedentes y circunstancias
en que se decidió instaurar el cargo. Los denominados Tribunales de Cuentas de
Indias se crearon en Lima, México y Santafé según las regulaciones contenidas
en las Ordenanzas de 1605, siendo su misión fiscalizar “las rentas, cuentas y, en
definitiva, la hacienda y el gobierno del territorio bajo su jurisdicción”. Se trataba
en definitiva de “auténticas audiencias y sus contadores verdaderos jueces”. El
Tribunal santafereño tenía bajo su control todas las cajas reales comprendidas
en la jurisdicción de la Audiencia de Santafé, dejando fuera por ende las de
la provincia de Quito. En lo que atañe a sus miembros, estaba compuesto por
cuatro contadores mayores, cinco contadores ordenadores, un archivero, dos
oficiales de libros, un escribano y un portero4.
Sobre la base de documentación inédita conservada en el Archivo Ge-
neral de la Nación de Colombia, se propone un estudio de las circunstancias
que determinaron la creación de la plaza de archivero en el citado Tribunal,
examinando tanto los antecedentes como las razones esgrimidas para justificar
la necesidad de contar con dicho oficial, con el objetivo de establecer si, como
sucedió en otras instituciones hispanoamericanas, se siguió allí el principio
de racionalidad administrativa defendido tanto por teóricos como por otros
agentes durante el siglo ilustrado.

sucesor” (1615), § 89, f. 46v., en Biblioteca Nacional de España, Mss/3077,


[Link] Sobre la figura de Salinas y Córdo-
ba, v. Archivo General de Indias [en adelante, AGI], Indiferente, leg. 193, N. 123, ff. 679r.-684v.
3
José M. Mariluz Urquijo, Orígenes de la burocracia rioplatense, (Buenos Aires: Ediciones
Cabargón, 1974), 88-92; Abelardo Levaggi, “Gregorio Ramos Mejía, regidor y archivero del
cabildo de Buenos Aires (1725-1808). Su informe sobre el origen, variaciones y regulación de
los oficios concejiles (primera parte)”, Investigaciones y Ensayos, 30 (enero-junio 1981): 367-
399; Sandra L. Díaz de Zappia, Los archivos rioplatenses y su organización: imagen y realidad,
(Oviedo: Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII / Ediciones Trea (ACESXVIII, 8), 2021),
70-76,
[Link] (noviembre 2021).
4
Fernando Mayorga García, Juana M. Marín Leoz y Adelaida Sourdis Nájera, El patrimonio
documental de Bogotá, siglos XVI-XIX. Instituciones y archivos, (Bogotá: Alcaldía Mayor de Bo-
gotá-Universidad del Rosario, 2010), 70-71.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [ 99 ]


Sandra L. Díaz de Zappia

Antecedentes

La cuestión del arreglo del archivo del Tribunal Mayor de Cuentas llamó
la atención de Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres durante su visita a Nueva
Granada. Habiendo obtenido en 1777 licencia para pasar a Indias5, Gutiérrez de
Piñeres llegó a Santafé el 6 de enero de 17786. Según José Joaquín Pinto Bernal,
en 1778, la visita de Gutiérrez de Piñeres al Tribunal Mayor de Cuentas da una
idea del poco avance que se había obtenido en el manejo uniforme y puntual de las
cuentas de cada caja. En efecto, para 1778 se pudo constatar que de los siete libros
que debía llevar el Tribunal de Cuentas solo se contaba con el de presentación de
las cuentas fenecidas y por fenecer, una copia incompleta del libro de acuerdos y un
plegable que reportaba algunas de las fianzas pagadas por los oficiales reales. Por
otra parte, no en todas las cajas se cumplía con la diligencia de corte y tanteo de
manera uniforme7.

Siguiendo a Pinto Bernal, el visitador solicitó al contador mayor los libros


que tenía obligación de llevar, según lo reglamentado por las Leyes de Indias,
y cuyo detalle era el siguiente:
a. El libro de memoria para llamar a cuentas y en el que debían consignarse
los nombres de aquellos quienes han recibido hacienda.
b. El de receptas, que contenía las multas.
c. El libro inventario de cuentas fenecidas y por fenecer.

5
En ese año, se le concedió la licencia para pasar a Indias conjuntamente con Santiago Ignacio
de Casadevante, Pedro Posada y Posada y Manuel Cachón Álvarez como criados; Francisco
Fernández de Córdoba, secretario de la visita general del Nuevo Reino de Granada y sus cria-
dos Diego Francisco Caamaño y Lemus y Francisco Sánchez; Pedro Fernández de Madrid,
subdelegado de la visita general del Nuevo Reino de Granada y su criado Juan del Castillo
y Concha; Juan Antonio Barquín, amanuense; y Pedro González de la Riega, escribano de la
visita (“Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Francisco Gutiérrez
de Piñeres, regente de la Real Audiencia de Santa Fé y visitador general del Nuevo Reino de
Granada y provincias de Tierra, al Nuevo Reino de Granada”, en AGI, Contratación, 5523, N.
2, R.76).
6
John Leddy Phelan, El pueblo y el rey: la revolución comunera en Colombia, 1781 (Bogotá:
Editorial Universidad del Rosario, 2009), 30). Sobre la actuación del visitador, v. Phelan, El pue-
blo y el rey, 27-57; Jaime Jaramillo Uribe, “Entre bambalinas burocráticas de la Revolución Co-
munera de 1781”, Historia Crítica, 6 (1992): 99-105, [Link]
(febrero 2021); Decsi Astrid Arévalo Hernández y Oscar Rodríguez Salazar, “La fiscalidad bajo
un régimen de dominación colonial: el caso de la Caja Real de Cartagena, 1738-1802”, Anuario
Colombiano de Historia Social y de la Cultura, 35 (2008): 19-64, [Link]
[Link]/achsc/article/view/18280 (febrero 2021).
7
José Joaquín Pinto Bernal, Reformar y resistir: la Real Hacienda en Santafé, 1739-1808, (Iba-
gué: Universidad del Tolima, 2019), 54-55.

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La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

d. El libro de alcances, en el cual estaban consignados los a favor y en contra


de la Real Hacienda, que habían sido satisfechos o estaban pendientes.
e. El libro de rentas y otros efectos, en el que se asentaba la naturaleza de
las imposiciones, su método de recaudo y administración, así como las
reales órdenes que las hubieren instaurado o modificado.
f. El libro de acuerdos, en el cual se registraban los votos que cada uno de
sus miembros hubiera emitido en torno a diversas materias.
g. Libro de fianzas pagadas y pendientes de los oficiales de Real Hacienda8.

De los libros requeridos, se verificó que apenas “se contaba con el de


presentación de cuentas, una copia incompleta del libro de acuerdos y solo un
plegable con algunas fianzas”. Tras revisarlos, Gutiérrez de Piñeres los devolvió
al contador Francisco Vergara y solicitó a los oficiales del Tribunal “noticia de
la existencia de anteriores visitas al Tribunal e indicando las medidas que se
derivaron de ellas”, “un listado completo de los empleados” que hubiera tenido
el Tribunal entre 1740 y 1780, “un estado exacto de las cuentas presentadas,
fenecidas y por fenecer”, “la totalidad de las cuentas fenecidas a la fecha, ya
que se descubrió que faltaban todas las del año de 1778”, “una relación exacta
de los alcances pendientes”, un “estado exacto de las fianzas pendientes”, así
como que explicaran por qué el Tribunal no funcionaba los lunes, miércoles
y viernes en horario vespertino y que establecieran “los derechos que han de
pagar los escribanos y porteros del Tribunal con estricta referencia a las leyes
que los amparan”9.
Los contadores procuraron explicar las inconsistencias y lagunas señaladas
por el visitador. En la parte que aquí interesa, y más allá de la obvia falta de or-
den que presentaban los papeles del Tribunal, la cuestión del estado del archivo
apareció directamente mencionada en relación al primero de los requerimientos:
los contadores explicaron que, como resultado de los sismos que habían tenido
lugar en la ciudad en 174310, el archivo había tenido que ser trasladado “a un
8
El detalle obedecía a lo establecido por las leyes 7, 8, 9, 10, 11, 38 y 52, libro octavo, título
primero de las Leyes de Indias (Pinto Bernal, Reformar y resistir, 62).
9
Pinto Bernal, Reformar y resistir, 62-63.
10
El terremoto en cuestión se produjo el 18 de octubre de 1743, y tuvo una magnitud de 6.2
(MW), ocasionando “el colapso de las iglesias de Fómeque y Fosca y [...] daños severos en las
de Cota, Chía, Une, Ubaque, Chipaque y Choachí. En Santafé hubo daños en casas e iglesias
como la de Monserrate, Guadalupe, Santa Clara y Santa Inés, entre otras. En la Hacienda Apiay,
la cual era un centro de misiones de los jesuitas y se encontraba ubicada en el sitio donde hoy
está Villavicencio, así como en la población de San Martín se reportó que el sismo se sintió de
forma violenta y que los árboles se quebraron” (“Sismo de 1743/10/18”, en Servicio Geológico
Colombiano, Sismicidad Histórica de Colombia, [Link]
metodo=irAInfoDetallada&idSismo=25 (enero 2021). Según el relato de dos testigos, fray José

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Sandra L. Díaz de Zappia

local provisional y el orden del mismo no era el indicado”, razón por la cual el
visitador supo que se contaba con una noticia parcial de la visita que el fiscal
Juan Cornejo había realizado a mediados del siglo anterior, aunque descono-
ciéndose las fechas exactas de su inicio y finalización11.

Detonantes

La Audiencia de Santafé fue inaugurada formalmente el 7 de abril


de 155012, y ocupó en un principio un espacio alquilado. Por un testimo-
nio de los oficiales reales fechado en 1561 se sabe que para esa fecha la
Audiencia funcionaba en un casa que había sido adquirida por “cuatro
mil ochocientos pesos de buen oro”, local que desde entonces pasó a ser
conocido como palacio o casas reales. Ya en el siglo XVIII, el virrey Messía
de la Cerda reseñaba en 1761 que dicho edificio era un espacio reducido
y de fábrica antiquísima, que:

al tener incorporada a la vivienda los almacenes con los productos derivados de los
tributos de los indios (muchos de los cuales se echaban a perder por la humedad de
los cuartos bajos) y las salas de fundición de metales manifestaba evidente riesgo de
incendiarse frecuentemente ‘por su mala construcción, antigüedad de fábrica y ser
sumamente baja de techos’, así, teniendo en cuenta que otras viviendas colindantes,
como el cuartel de infantería, tenían los mismos defectos, planteaba reparar los
inmuebles para evitar su ruina, presupuestando el coste de las obras entre 12.000 y
16.000 pesos y proponiendo la sufragación de su costo del ramo de penas de cámaras13.

Frente a los ingentes gastos de su reparación en 1764, se propuso a la Corte


la construcción de un nuevo edificio, sobre lo que el entonces virrey Flórez volvió
a insistir en 1776 y que finalmente sería aprobada en 1777. Como no existía en
Santafé ninguna persona idónea para diseñar el nuevo proyecto, se solicitó al

Trelleras y Eguiluz y Francisco de Isla Samaniego, se conoce el detalle que el sismo y sus pos-
teriores réplicas ocasionaron en las iglesias de la ciudad y algunos otros edificios. Sin embargo,
dichos testimonios no mencionan la cuestión del traslado del archivo del Tribunal (Rufino
Gutiérrez, Monografías, t. I (Bogotá: Imprenta Nacional, 1920), 48-49 y 124-125).
11
Pinto Bernal, Reformar y resistir, 63. Para la visita de Juan Cornejo, v. Fernando Mayorga
García, Real Audiencia de Santafé en los siglos XVI-XVII. Historia, visitas, quejas y castigos del
primer Tribunal con sede en la ciudad. (Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2013), 241-268.
12
Mayorga García, Real Audiencia de Santafé, 26.
13
G. Romero-Sánchez e I. Panduro Sáez, “El proyecto de Juan Jiménez Donoso para la cons-
trucción del palacio virreinal de Bogotá”, Archivo Español De Arte XCIII: 371 (2020): 260-262,
[Link] (febrero 2021).

[102 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

ingeniero militar Antonio de Arévalo, apostado en Cartagena de Indias, enviar


a alguien que pudiera cumplimentar el encargo. La comisión recayó en el inge-
niero Juan Jiménez Donoso, quien visitó Santafé entre 1779 y 1780, oportunidad
en que levantó varios planos de la construcción existente y diseñó el proyecto
del nuevo palacio. Al respecto, un plano fechado en Santafé el 21 de mayo de
1779 registra que, si bien existían algunas partes de “sólida mampostería” entre
las que se contarían “el perímetro de las escaleras, los pilares del corredor de
acceso al patio, la escribanía, la escribanía de cámara, el juzgado de difuntos y
el depósito de bienes de difuntos”, las paredes de la cárcel y del palacio eran “de
tierra en la mayor parte y sus piezas están apuntaladas”14.

Figura 1. “Antigua acera sur de la plaza de Bolívar”. Dibujo de Ramón Torres (1885). Publicado en Papel
Periódico Ilustrado, año IV, n. 93, Bogotá, 15 de junio de 1885, 336-337, [Link]
collection/p17054coll26/id/378 (febrero 2021).

El temor a un posible incendio ya anticipado por el virrey Messía de la


Cerda se vería confirmado tiempo después, cuando el fuego irrumpió en algunas
habitaciones de la precaria construcción el 28 de mayo de 1786. El primero en
llegar al lugar fue el militar e ingeniero Domingo Esquiaqui y García15, a cuya
diligencia se habían encargado diversos trabajos de reconstrucción de la ciudad

14
Romero-Sánchez y Panduro Sáez, I., “El proyecto de Juan Jiménez Donoso”: 262 y 267. So-
bre el papel de los ingenieros en la construcción de edificios públicos, v. Horacio Capel Sáez,
“Ciencia, técnica e ingeniería en la actividad del cuerpo de ingenieros militares. Su contribu-
ción a la morfología urbana de las ciudades españolas y americanas”, en Técnica e ingeniería en
España. El Siglo de las Luces. De la ingeniería a la nueva navegación, ed. Manuel Silva Suárez
(Zaragoza: Institución “Fernando el Católico” Prensas Universitarias; Real Academia de Inge-
niería, 2005), 354-362.
15
Esquiaqui había nacido en Nápoles en 1737, y falleció en Cartagena de Indias en 1820 (Juan
Carrillo de Albornoz Galbeño, “Domingo Esquiaqui y García”, en Real Academia de la His-
toria, Diccionario biográfico, [Link]
(diciembre 2020).

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Sandra L. Díaz de Zappia

luego del terremoto del año anterior16. El 31 de mayo de 1786 Esquiaqui elevó
al virrey el parte con el detalle del suceso y la relación de los trabajos que había
realizado en el lugar, expresando que se había logrado
por sus providencias atajar y cortar el fuego que seguía por el Tribunal de Cuentas,
secretaría del virreinato, sala de gobierno y por la parte de la repostería, cocheras,
etcétera, como asimismo haberse salvado el achivo de cajas reales y su tesoro con el
mejor orden y precauciones necesarias en semejantes casos, y últimamente quedan
desenterrando las ruinas y maderas para la total extinción del fuego sufocado [sic]
en el resto del edificio quemado.

En lo que atañe al archivo, el oficial dejó constancia de que:


los papeles del Tribunal de Cuentas se sacaron libres, sala de gobierno y particularmente
el archivo de papeles de estas cajas reales, como asimismo el tesoro. Traslarándolo
[sic] a su nuevo destino, que la semana pasada se había concluido con puertas y
dos cerrojos, construido el todo con rosca de bóveda17, se ha acelerado bastante esta
obra, y por todo el mes venidero, desde luego pueden establecerse en ella las reales
cajas y contaduría en el paraje que vuestra excelencia se sirvió aprobar se hiciere
la trasladación en los cuartos y tiendas bajo el colegio máximo de San Bartolomé.

Además, Esquiaqui advirtió al virrey que “todas las paredes que se están
derribando, y que peligran no se ve en ellas otra cosa más que polvo, con des-
uniones en sus espesores, etcétera, de manera que bien se echa de ver que con
jus[to] motivo se había mandado construirse un nuevo palacio”18, proyecto para

16
En el Aviso del terremoto se expresó entonces que “el señor comandante de artillería de la
plaza de Cartagena don Domingo Esquiaqui, que por fortuna se halla en esta capital, salió el
momento que se sintió el terremoto con la gente de su mando, artesanos y peones, y fue muy
oportuna y útil su asistencia, para que el tumulto de gente que allí se juntó [en la iglesia y
convento de Santo Domingo] no causase por falta de quien dirigiese más daño que provecho”
(Aviso del terremoto sucedido en la ciudad de Santafé de Bogotá el día 12 de julio del año de 1785,
3).
17
Millán Urdiales Campos explica que la rosca era la “faja de material que, sola o con otras
concéntricas, forma un arco o bóveda” (Millán Urdiales Campos, “Léxico arquitectónico del
siglo XVIII”, Archivum: Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, 37-38 (1987-1988): 476.
18
Esquiaqui al virrey, Santafé, 31 de mayo de 1786, en Archivo General de la Nación de Co-
lombia [en adelante, AGN CO], Historia Civil, SC.29, 4, D.13, fs. 306r.-307r.). Asimismo, existe
una certificación de Manuel de Revilla, contador oficial real de las Reales Cajas, sobre el accio-
nar de Esquiaqui en aquella ocasión: “Don Manuel de Revilla, contador oficial real de las reales
cajas matrices de la ciudad de Santafé de Bogotá del Nuevo Reino de Granada, y comisario de
guerra de las tropas auiliares y demás cuerpos militares de la guanición de ella, etc. Certifico
para ante los señores que la presente vieren, que habiendo ocurrido la noche antecedente por
el fuego prendido en las salas principales del palacio morada de los excelentísimos señores
virreyes de este Nuevo Reino, a poner en salvo los caudales de Su Majestad sacándolos del
riesgo de que se derritieran o extraviaran, y lo mismo los papeles de su archivo; encontré al

[104 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

el cual Donoso había previsto un espacio destinado a archivo en la primera


planta o “zona noble” de los edificios19.

Creación de la plaza

Fundamentos

Dos días después del inicio del incendio, el Tribunal de Cuentas informó
al virrey Caballero y Góngora que, dada la gravedad del siniestro, los papeles
del Tribunal habían sido sacados “sin orden ni arbitrio”, por lo que los legajos
se encontraban “revueltos todos”. Para remediar la situación eran necesarios
“un prolijo escrutinio y excesivo trabajo”, a fin de reconocer los papeles por
“sus asuntos y años” y, de este modo, “volver a colocarlos en estado de utilidad,
para las ocurrentes diar[ias] y extraordinarias ocupaciones, en que se versa el

señor don Domingo Esquiaqui, teniente coronel comandante de la plaza de Cartagena de In-
dias comisionado por real orden en esta capital en objetos del real servicio, con los ministros,
peones y demás personas que sirven bajo su dirección, que estaba en el mismo palacio dando
las más activas y eficaces providencias, con hachas y otros intrumentos para cortarlo y que no
se engrosase e hiciese universal propagándose o extendiéndose a las inmediatas oficinas de la
Real Audiencia, Tribunal de Cuentas y demás que se hallan colocadas en este edificio; con cuyo
motivo, ví las ardientes [sic] intrepidez con que atropellando peligros del fuego, superaron
sus providencias en voraz progreso de él; señalando parajes y haciendo cortaduras por varias
partes, para que aun cuando la desgracia o el viento lo aumentase, no hallase pábulo donde
cebarse; y principalmente advertí en él un celo sobresaliente al real servicio por lo impreso que
tenía en su idea, lo mismo que me refería, que avisaría cuando era tiempo de sacar el tesoro
y papeles, y viendo el riesgo que corrían y la urgencia e instancia con que yo clamaba por su
seguridad, de acuerdo con los señores de la Real Audiencia mandó que se extrajesen los cau-
dales del rey y papeles de su cuenta y razón; lo que se ejecutó con felicidad por las órdenes del
citado comandante, de suerte que a no haber presenciado y providenciado tan oportunamente
estas cosas, con la confusión, ahogo del humo y muchedumbre de gentes que ocurrieron a la
novedad se hubieran experimentando fatales graves consecuencias, y a los edificios reales y
a los demás de esta capital; y por el honor y pureza, integridad y desempeño con que dicho
señor se portó en el obsequio del rey y de la causa pública en esta ocasión y en las demás que
se han ofrecido, y tiene a su confianza, de su requerimiento verbal, doy la presente en Santafé
a treinta de mayo de mil setecientos ochenta y seis. Manuel Revilla. Es copia de la certificación
original que me manifestó el señor comandante de artillería don Domingo Esquiaqui con la
que corregí y concerté la presente y se halla conforme y de su requerimiento y mandato verbal
como escribano que despacho los negocios de su cuerpo en esta capital, firmo la presente ha-
biendo devuelto la original a la parte (que firmó su recibo) en Santafé a veintiséis de junio de
mil setecientos ochenta y seis años. Manuel de Aramarugoytia [rubricado] Escribano militar.
Domingo Esquiaqui [rubricado] (AGN CO, sección colonia, CACIQUES_INDIOS, 23, D.16,
ff. 99r.-99v.).
19
Romero-Sánchez y Panduro Sáez, “El proyecto de Juan Jiménez Donoso”: 270.

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Sandra L. Díaz de Zappia

Tribunal”. Con tal objeto, solicitó al virrey mandase “librar de real hacienda
hasta 200 pesos para gratificar a los oficiales encomendados de esa laboriosa
tarea”20. El 12 de junio siguiente el Tribunal señaló al virrey tanto el estado de los
papeles como la ruina del edificio. Respecto de lo primero, reiteró lo acaecido
en el incendio de la noche del 28 de mayo, que:
había dejado los papeles del Tribunal en una confusión y agregación desordena-
da, que después de visto y experimentado, por la aplicación que se ha puesto con
incesante trabajo, a separarlos y a utilizarlos, se ha conocido ser miserabilísimo y
obra de muchos días, y de quien con destino solo y únicamente a esa separación y
colocación esté dedicado, y siendo todo el gobierno de nuestros ministerios, de las
vistas, y fenecimientos de cuentas, y del continuado recurso de informes del superior
gobierno, tanto de real hacienda, como de otros interesantes asuntos, el tener listos,
arreglados y con toda armonía los papeles, en cuyo registro, y pronta expedición
consiste todo buen despacho; que a esa importantísima obra, no podemos dar re-
medio los contadores mayores ni los dos ordenadores, pues sobre ser pocos y escasos
para la tarea ordinaria de los empleos y ocupaciones, no es posible ocurrir a esa
extraordinaria, cuya necesidad y utilidad es urgentísima para subvenir y ocurrir a
ella, solo por medio de las superiores facultades con que se halla vuestra excelencia
prevenido para asuntos y casos de esta calidad.

Además, el Tribunal llamó la atención sobre el estado del edificio, desta-


cando “lo ruinoso y lastimado de sus paredes” y los trabajos que había realizado
Esquiaqui, quien había “hecho apuntalar la ordenación, con ocho puntales, dos
en cada esquina, que sobre ser corta [la] pieza, se ocupa con esos ocho bultos
de vigas, y así se irán entreteniendo los demás daños y sus reparos, hasta que
vuestra excelencia otra cosa mande”.
Para solucionar el primero de los problemas observados, el Tribunal señaló
cuán “necesario, útil y convenientísimo” resultaría el nombramiento de:
un archivero que recoja, separe, coloque y conserve los papeles para el uso y ejerci[-
cio] de ellos y de nuestros oficios, y sin lo cual, nada útil se podrá lograr ni tener:
como la experiencia l[roto] enseñaría a vuestra excelencia, y por eso establecería
justísima[mente] el archivero para la secretaría del superior gobierno, cuanto más
en el Tribunal, con la ruina presente, con la que perurge [sic] ese empleo, por el que
siempre ha propendido este Tribunal, y así lo pidió en la visita del señor Gutiérrez
de Piñeres, con los ejemplares de Lima y México, y sí la utilidad de la conservación
de los papeles, así lo demandaba hoy la necesidad por el suceso expuesto al princi-

20
Francisco de Vergara al virrey, Santafé, 30 de mayo de 1786, en AGN CO, sección colonia, 6,
2, D. 4, ff. 137r.-137v.

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La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

pio, no deja arbitrio a otra resolución: que habiéndose ahorrado en el Tribunal dos
plazas mayores, a costa de la tarea doblada que hemos tenido, solos dos contadores
mayores, desde julio de 1778 que murió el señor Nariño, y que se han ahorrados
dos ordenadores, que se suprimieron, es visto no sea sin prudente proporción esta
proposición.

De ser aceptada la propuesta, el cuerpo sugirió que para dicho cargo podría
“ser nombrado, con la experiencia, conocimiento e idoneidad que ha adquirido
don Pedro de la Lastra”, quien para entonces se desempeñaba como “entretenido
en el Tribunal por real orden desde el año pasado de [1]782, esto con el salario
de 400 a 500 pesos, que será muy moderado para tan prolijo trabajo”. Acerca
del edificio —aspecto que se tratará más adelante—, el Tribunal sugirió que
podría ocuparse la casa en la que había funcionado la aduana, a fin de “hacer
sus ministerios, sin los temores y recelos que ofrece esta ruinosa y peligrosa
antigua casa, por eso tantas veces apuntalada y temida”21.
El pedido fue pasado a la vista del fiscal interino, José Antonio Berrío, que
el 21 de agosto de 1786 dictaminó
que para que se remedie el desorden y confusión en que quedaron los papeles
extraídos precipitadamente del archivo del Tribunal de Cuentas a fin de
salvarlos del incendio del palacio virreinal acaecido el 28 de mayo, propone
el Tribunal por conveniente que se nombre un archivero que recoja, separe
y coloque los papeles, los ponga con separación y método, para su fácil uso
y manejo, y si vuestra excelencia fuere servido podrá así resolverlo, creando
dicha plaza con el sueldo de los 400 pesos que señala el Tribunal, y confirién-
dolo a la persona que propone, pero con la calidad de no ser perpetua sino
temporal y durante el tiempo en que se considere necesaria su subsistencia,
y que para ello se libre[n] las providencias convenientes22.

Pedro de la Lastra

De este archivero del Tribunal de Cuentas se sabe que había nacido en


Santafé en 1767. Su padre, don Nicolás de Lastra y Riva Agüero, fue contador
de Mompox y contador decano del Tribunal de Cuentas de Santafé. Pedro de
la Lastra había comenzado su carrera administrativa en la Contaduría de Or-

21
El Tribunal de Cuentas al virrey Antonio Caballero y Góngora, Santafé, 12 de junio de 1786,
en AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 139r.-140v.
22
Dictamen del fiscal Berrío, Turbaco, 21 de agosto de 1786, en AGN CO, sección colonia, 6,
2, D. 4, ff. 141r.-141v.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [107 ]


Sandra L. Díaz de Zappia

denación de Cuentas en 1782, donde fue admitido “en calidad de entretenido”,


y dos años después, fue designado “oficial primero de libros y archivero en el
mismo Tribunal”23.
Las fuentes consultadas omiten información sobre su actuación como
archivero del Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé. Tras su designación, so-
licitó al virrey Ezpeleta en calidad de “oficial primero y archivero del Tribunal
de Cuentas de Santafé” la aprobación para permutar su empleo con un capitán
del regimiento de Saboya. El pedido fue elevado el 31 de enero de 1793 en los
siguientes términos:
Pedro de la Lastra oficial primero y archivero del Tribunal de Cuentas de Santafé
a la real persona de Vuestra Majestad hace presente, que el capitán del regimiento
de Saboya don Mateo Manrique y yo tenemos tratado permutar nuestros empleos,
solicitando para ello vuestra real aprobación, en cuya consecuencia lo hago por mi
parte presente a Vuestra Majestad suplicando humildemente se digne aceptar este
ofrecimiento que hago de mi juventud floreciente a la carrera militar, deseoso de
ejercitarme en ella, con más actividad que la que me permitía el empleo de alférez
de milicias disciplinadas, por considerarla más proporcionada a los deseos que tengo
de sacrificar mi vida en servicio de Vuestra Majestad; y que esto sea sin perjuicio
de los ascensos que en el intermedio de la consecución de la real gracia me puedan
corresponder24.

El expediente hallado no incluye la resolución del pedido. Puede deducirse


su denegatoria considerando que en el estado general del virreinato para 1794
se indicó que el Tribunal Mayor de Cuentas contaba con Pedro de la Lastra en
calidad de oficial primero y archivero, con un sueldo anual de 800 pesos plata
fuerte25.
Pedro de la Lastra figura a comienzos del siglo XIX como suscriptor de
la Sociedad Patriótica del Nuevo Reino de Granada, establecida en Santafé en
180126. Hacia 1810, Lastra trabajaba como “contador ordenador del Real Tribu-
nal de la Contaduría Mayor de Cuentas”. En ese mismo año, “la Junta Suprema
de Santafé” lo nombró “agente diplomático cerca del gobierno de los Estados
Unidos en compañía del padre Omaña”27. Sobre esta misión se ha afirmado que

23
Armando Martínez Garnica y Daniel Gutiérrez Ardila, Quien es quien en 1810. Guía de
forasteros del Virreinato de Santa Fe, (Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2010), 209.
24
AGN CO, sección colonia, MISCELANEA, SC.39,72,D.74, fs. 769r.-770v.
25
Joaquín Durán y Díaz, Estado general de todo el Virreynato de Santafé de Bogotá en el presen-
te año de 1794, (Bogotá: Banco de la República, 2012), 53-54.
26
Pedro M. Ibáñez, Crónicas de Bogotá, t. II (Bogotá: Imprenta Nacional, 1915), 190.
27
Martínez Garnica y Gutiérrez Ardila, Quien es quien, 209.

[108 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

el otrora archivero “desempeñó con lealdad y grande ligereza la comisión de ir a


los Estados Unidos del Norte, a comprar fusiles para defender la independencia
patria; y no cesó un momento en su actividad republicana, hasta que Morillo
lo capturó e hizo fusilar en Santafé, el 20 de julio de 1816”28.

El edificio

La solución del problema del edificio estuvo lejos de ser inmediata y motivó
un largo intercambio de comunicaciones. El 31 de agosto de 1786 se remitió
el expediente a Esquiaqui, a fin de que pasara “personalmente a reconocer las
piezas del Tribunal de Cuentas” y luego informara “con puntualidad si se hallan
en disposición de poder continuar en ellas su despacho sin conocido riesgo, o
en términos de no poderlo verificar, y de obligar por lo tanto a trasladarlo a otro
distinto sitio”. En octubre de ese año, Esquiaqui informó que:
habiendo presenciado todos los acasos que se ofrecieron la noche del fuego, como
latamente dio parte correspondientemente de aquellos acontecimientos a la superio-
ridad de su excelencia, como asimismo había quedado el Tribunal de Cuentas con
las ruinas inmediatas, con varios puntales, o pies derechos, puestos provisionalmente
en la escribanía y cuartos bajos de la Real Audiencia del doctor don Bernardo
Calvo; todas estas piezas quedaron afianzadas por sus cuatro ángulos y maestra
medianil; igualmente la pieza última superior que es la ordenación del Tribunal,
y su suelo bajo corresponde también a la escribanía de la Real Audiencia por su
inmediación; todas estas piezas quedan en estado de seguridad en cuanto permite,
a que de un golpe se derrumbe todo de una vez, por cuyas circunstancias se hallan
estas dos piezas en peligro para demorar en ellas sin riesgo de algún acaso repentino
de zozobro; por cuyas razones y de haberse permeditado [sic] con toda la atención
de prespicacazion [sic] se halla por más conveniente que respecto que las demás
salas o piezas esto es: la del gabinete, la sala siguiente del dosel, y principal, la de la
escribanía del Tribunal, quedan bien examinadas y reconocidas, sin inconveniente
de poderse usar francamente en ellas y que por lo perteneciente a las dos nominadas,
la escribanía del Tribunal y sala de ordenación, no hay paraje en donde puedan
establecerse, y hacen considerable falta sus usos en continua asistencia para los
contadores, ordenadores y escribanía.

28
S. Vergara y M. L. Scarpetta, Diccionario biográfico de los campeones de la libertad de Nueva
Granada, Venezuela, Ecuador y Perú. Que comprende sus servicios, hazañas y virtudes, (Bogotá:
s. d., 1879), 254-255; Ibáñez, Crónicas de Bogotá, 224 y 433.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [109 ]


Sandra L. Díaz de Zappia

Esquiaqui observó que, a fin de contar con estancias adecuadas para una
“escribanía del Tribunal y sala de ordenación”, resultaba
necesario que en el patio y frente posterior, en el paraje donde hay una pequeña
huerta, se construyan las dos piezas o salas explicadas, contiguas por la extremida-
des de ambas partes con el lado del mismo Tribunal de Cuentas y Real Audiencia:
terreno nada servible ni embarazoso para la unión de ambos edificios, lográndose
con esta obra que el archivo y la Real Audiencia se mantengan en su ser y todo unido
el despacho a que debe estar recontrenzado [sic]: de la construcción de esta obra,
que por su tanteo más o menos puede ascender a 3000 pesos, aprovechando algunos
materiales de las ruinas del palacio resultan también aplicables sus cuartos bajos
para el depósito de las bulas, o papel sellado etcétera29.

La propuesta fue remitida al fiscal30 el 15 de noviembre de 1786. Dos días


después este último elevó un parecer negativo:
El fiscal dice: que ya componiéndose las antiguas piezas del Tribunal Mayor de Cuen-
tas, o ya levantándose semejantes en el sitio que informa el comandante de artillería
de Cartagena don Domingo Esquiaqui (a que desde luego se opone formalmente el
fiscal por dos razones. Primera porque dicha obra será siempre un pegote y chapuz,
que con el tiempo se deberá destruir; y segunda, porque en obra de tal naturaleza,
seguramente no se gastarán los 3000 pesos en que hoy se tasa, y sí 30 mil si se efectúa
por administración, y en asiento, los que la casualidad den, según los postores; pero
en el concepto de que sus defectos serán innumerables, su duración momentánea, y
los litigios sin fin) por ahora el Tribunal Mayor de Cuentas debe poner su despacho
en la casa que propone, o en la que tenga a bien; y para que se pueda providenciar
lo que convenga sobre habitación de vuestra excelencia, despacho de Tribunal, cár-
celes, oficios de escribanos, archivos, cuarteles etcétera que todo ha quedado con el
terremoto e incendios últimos en el ruinoso estado que consta a vuestra excelencia,
es de hacerse bajar el expediente sobre construcción de un nuevo palacio; y que en
su vista, expondrá y pedirá el fiscal lo que le parezca convenir, a que la real hacienda
en ridículas obras y chapuces no se desperdicie, y a que las principales oficinas del
reino sean correspondientes a los objetos de su instituto31.

29
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 145r.-145v.
30
Se trata de Antonio Vicente de Yáñez (Anthony McFarlane, Colombia Before Independence:
Economy, Society, and Politics Under Bourbon Rule, (Cambridge: Cambridge University Press,
1993), 147).
31
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 146r.-146v.

[110 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

De conformidad con ese dictamen, el virrey Caballero y Góngora deter-


minó, por decreto de 11 de diciembre de 1786, descartar por el momento el
proyecto de Esquiaqui:
comprendiéndose del informe del comandante de artillería don Domingo Esquiaqui,
que la sala o pieza principal de contaduría donde se halla el Tribunal de Cuentas se
puede usar francamente, sin el reparo que encuentra a las dos de ordenación y de
escribanía, que por ahora no conviene nuevamente fabricar, mientras no se resuelva
la obra general del palacio, tribunales, cárceles y oficios de escribanías con sus corres-
pondientes archivos, que se espera promover luego que Su Majestad determine lo que
sea de su real agrado en vista de la noticia que se dio a su soberanía de su incendio,
se prevendrá a dicho comandante, con aviso del propio Tribunal, que entre tanto se
coloquen así la ordenación como la escribanía en algunas de las piezas del mismo
palacio, que han quedado buenas y sin servicio; de suerte que sin salir el Tribunal de
su propia casa logre en ella la comodidad y seguridad que desea, sin ocasionar costos
al real erario que acaso serían inútiles en la nueva fábrica proyectada de piezas con
la general que naturalmente ha de hacerse luego que lo permitan las circunstancias
del tiempo y lo mande Su Majestad32.

El 28 de febrero de 1787 Esquiaqui comunicó su reconocimiento del edificio


que ocupaba el Tribunal de Cuentas y la imposibilidad de que el mismo ocupase
la secretaría del virreinato, dado los efectos que en ella había causado el incendio:
Consecuente al superior decreto de su excelencia de 11 de diciembre pasado en
cuanto al anterior informe que di correspondiente al edificio del Tribunal Real de
Cuentas, y del modo que había quedado de resultas del incendio del palacio de vuestra
excelencia y que parecía más conveniente establecer dos salas para equivalente a
las de ordenación, escribanía y su archivo, hallándose imposibles por el riesgo que
tienen de su seguridad a cualquiera acontecimiento que haya; y como la reflexión
de emplearse para dicho efecto entre tanto que Su Majestad resuelva lo que fuere
de su soberana determinación; se coloquen así la ordenación, como la escribanía
en algunas de las piezas del mismo palacio que han quedado buenas y sin servicio.
Debo decir a vuestra excelencia con la veneración correspondiente que lo que ha
quedado servible es la secretaría de vuestra excelencia por aquella parte; pero su
entrada, como es por la escalera principal del que era palacio, ha quedado toda
lastimada amenazando riesgo su frecuente uso: en caso que hubiese quedado sin
riesgo y servible su entrada por la calle, sería conocido extravío concurrir desde el
Tribunal a la expresa[da] secretaría del virreinato: y si se inte[n]tase abrirle puerta de
comunicación ha[ría] visible el inconveniente de mediar entre el expresado Tribunal

32
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 147r.-147v.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [111 ]


Sandra L. Díaz de Zappia

de Cuentas, y la nominada secretaría, todo lo largo de la cárcel de corte, desviando


como se deja conocer la unión que es indispensable tengan en su residencia con sus
archivos los contadores, escribanos, etcétera para trabajar los asuntos a que están
dedicados según sus estatutos. Que es cuanto puedo informar a vuestra excelencia
sobre el particular33.

El nuevo informe de Esquiaqui fue agregado al expediente y nuevamente


remitido al fiscal Yáñez. El 19 de abril de 1787 este último recordó que el 17 de
noviembre de 1786, “instruido de cuanto hoy informa don Domingo Esquiaqui”,
había expresado “que el Tribunal Mayor de Cuentas interinamente debía poner
su despacho en la casa que proponía, o en la que tuviese por conveniente”34. En
consecuencia, se ordenó avisar al Tribunal de Cuentas que:
no pudiendo tener efecto el arbitrio conceptuado por providencia de once de diciem-
bre del próximo año pasado, según lo que nuevamente ha informado don Domingo
Esquiaqui, disponga su translación [sic] interina a las casas de la real aduana,
que se hallan desocupadas, en el modo y forma que lo considere más conveniente
al intento y ocupación de su ministerio, sin los temores ni r[e]celos que ofrecen las
antiguas de su establecimiento35.

Sin embargo, un nuevo oficio del Tribunal de Cuentas de 30 de junio de


1787 –firmado por Francisco de Vergara y Nicolás de la Lastra— advirtió al
virrey Caballero y Góngora la imposibilidad de cumplir con lo mandado:
Por superior decreto su data Turbaco abril 26 de este año, que acompaña vuestra
excelencia a su superior carta de fecha mayo 23 manda vuestra excelencia que supuesto
a haberse pasado ya [los] oficiales reales a sus nuevas oficinas, y desembarazado
la casa de aduana se mude a ella el Tribunal. En carta de noviembre 15 de 1786 se
representó a vuestra excelencia no ser conveniente ni útil esa translación [sic] que
se había antes pensado, por estar ya colocados los papeles, con orden y disposición
de servir; sería preciso turbar su establecido orden, formar allá estantes y volverlos
a colocar, gastando y perdiendo tiempo en estos afanes, con dispendio del despacho
del Tribunal, que cesaría por eso, y sería de mucho perjuicio, y esto sobre el gasto que
sería preciso hacer, no corto para toda buena disposición en ese departamento y su
habilitación. A más de esto, hoy ocurre que el administrador de alcabalas don Juan de
Herrera, para cuyo empleo se destinó esa casa, ha vuelto a ella y la ocupa ya, de que

33
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 148r.-148v.
34
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, f. 149v.
35
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, f. 150r.

[112 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

dice ha dado noticia a vuestra excelencia, con que no hay proporción, conveniencia
ni utilidad en esa translación [sic], en cuya inteligencia estará vuestra excelencia36.

Tras el agregado de este nuevo oficio, el expediente pasó al fiscal interino


Berrío para dictamen. Este último expresó el 26 de octubre de 1787 que:
estando útiles las principales piezas del Tribunal y apuntaladas la de ordenación
deberá subsistir en estos términos hasta que se haga la obra nueva de todo el palacio
y oficinas por no gravar ahora la real hacienda con gastos para lo que no hay fondos
ni arbitrios, supuesto que el todo se ha de costear a expensas del producto que el
proyecto que se ha de formar consecuente a lo que Su Majestad tiene mandado, y
para cuya verificación se han pedido varios informes que no debiéndose retardar ya
será pronta la reedificación del palacio [manchado] pueden proporcionarse [roto]
Tribunal de Cuentas con e[roto]dose el mapa del todo de la [roto] a que deberá dar
más comodidad el terreno [roto] sin los embarazos de la fábrica provisional que
ahora se hiciera en cuya inteligencia deberá continuarse como hasta aquí aunque
con alguna incomodidad en las salas de ordenación mediante a la dificultad que
propone don Domingo Esquiaqui para que se ocupara y sirviera de desahogo la se-
cretaría del palacio virreinal lo que así podrá vuestra excelencia mandar se conteste
al Tribunal o lo que sea más de su superior agrado.

De acuerdo con lo manifestado por el fiscal, el 20 de noviembre de


ese mismo año se contestó por oficio de secretaría37 la disposición de
mantener el statu quo, demorando la solución definitiva hasta la reedifi-
cación de todo el inmueble.

Conclusiones

A diferencia de lo que hasta ahora se sabe ocurrió en otras ciudades his-


panoamericanas en las que tanto autoridades centrales como locales decidieron
establecer la plaza de archivero a partir de informes más o menos omnicom-
prensivos que fundamentaban la conveniencia de contar con dicho agente, las
autoridades neogranadinas postergaron su implementación, ignorando tanto
las reconvenciones del visitador Gutiérrez de Piñeres como los efectos que
sobre el archivo había tenido el terremoto de 1743 y los temores de un poten-
cial incendio del ya precario edificio que lo albergaba. En última instancia, la

36
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 151r.-151v.
37
AGN CO, sección colonia, 6, 2, D. 4, ff. 154r.-154v.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [113 ]


Sandra L. Díaz de Zappia

creación del empleo fue consecuencia directa del previsible incendio del edifi-
cio. Pese a disponer de antecedentes continentales e incluso recomendaciones
locales previas, se terminó actuando de manera reactiva, llegándose incluso a
entrever la condicionalidad de la existencia de la plaza a la realización de una
tarea específica, evidentemente impostergable. De este modo, queda claro que la
medida no se enmarcó en las líneas rectoras de la administración dieciochesca,
que recomendaban contar con un responsable que, siguiendo el criterio de la
racionalidad administrativa, velara por mantener un archivo arreglado que
contribuyera a garantizar la continuidad de las medidas de gobierno. La apari-
ción de esta plaza en el Tribunal de Cuentas respondió más bien a una situación
extraordinaria antes que al cumplimiento de las recomendaciones que en su
momento había hecho Gutiérrez de Piñeres, probando que no siempre se pro-
curó el logro de un eficiente manejo de los papeles, insistentemente defendido
tanto por teóricos de la ciencia administrativa como por los mismos agentes
encargados de la función38.
Por otro lado, y a pesar de que la plaza fue creada de manera condicional, la
continuidad del cargo y la posible negativa dada a la petición que Lastra presentó
en 1793, sugerirían que en la práctica las autoridades debieron convencerse no
solo de la utilidad del empleo sino también de los beneficios que, ahora aplicando
máximas ilustradas, resultaban de contar con un agente experimentado en el
arreglo del archivo. La cuestión del mérito individual jugó un papel de cierta
importancia, acorde al pensamiento ilustrado39. Dado que se trata de una época
en la que la actuación del archivero no era concebida como “profesión” sino
como “función o cometido”40, su accionar no estaba sujeto a pautas determi-
nadas por un aprendizaje específico. Al mismo tiempo, su actuación tampoco
fue condicionada por una experiencia concreta en una función similar. Por el
contrario, y como sucedió por ejemplo en el ámbito rioplatense41, la experiencia
previa de Pedro de la Lastra en otros ámbitos del Tribunal de Cuentas prueba la
importancia de contar con ciertos conocimientos de la institución cuyo archivo
se pretendía organizar.

38
Sandra L. Díaz de Zappia, “Cómo lidiar con archivos de oficinas públicas: la visión de dos
papelistas españoles”, Anuario Escuela de Archivología 11 (2019), 31-54, [Link]
[Link]/[Link]/anuario/article/view/30085 (diciembre 2020).
39
Mariluz Urquijo, Orígenes de la burocracia, 14.
40
José Ramón Cruz Mundet, Qué es un archivero, (Gijón: Ediciones Trea, 2009), 15.
41
Díaz de Zappia, Los archivos rioplatenses, 117.

[114 ] Boletín de Historia y Antigüedades


La creación de la plaza de archivero en el Tribunal Mayor de Cuentas de Santafé

Figura 2. “Antiguo palacio del virrey, primera casa de teja que hubo en Bogotá”. Dibujo de José María Gutié-
rrez de Alba (1871),
[Link] (diciembre 2020).

Bibliografía

Archivos

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toria Civil; Caciques Indios; Colonia.
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Banco de la República (Bogotá, Colombia).
Servicio Geológico Colombiano (Bogotá, Colombia).

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Sandra L. Díaz de Zappia

Documentos, seriados y obras de época

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julio del año de 1785 (1785).
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Artículos y libros

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Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 97 - 117 [117 ]


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

C re a ci ón m i lit ar y emo c i ona l d el


enemigo en la campaña del sur
d e Anton i o Nariño y l a c amp aña
admirable de Simón Bolívar, 1813-
1814 1

Álvaro Acevedo Tarazona2

Resumen

El presente artículo realiza un análisis de la creación de la figura de


enemigo tanto en la Campaña del Sur ejecutada por Antonio Nariño como
en la Campaña Admirable llevada a cabo por Simón Bolívar en Cúcuta
y el occidente de Venezuela, entre los años de 1813 y 1814. A partir del
análisis de fuentes primarias y de historiografía sobre el periodo, se estudia
la retórica de emociones desplegada por ambos militares para movilizar

1
Este artículo se deriva del proyecto de investigación Ciudad alterada: los imaginarios de
violencia, seguridad y territorio al encuentro con el “otro” en Bucaramanga (Santander), la cual
ha sido financiada por la Vicerrectoría de Investigación y Extensión de la Universidad Indus-
trial de Santander.
2
Profesor titular Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia. Miembro
Correspondiente Academia Colombiana de Historia. acetara@[Link]

Cómo citar este artículo

Acevedo Tarazona, Álvaro. “Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur
de Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 119-146.

[119 ]
Álvaro Acevedo Tarazona

a la población para la Independencia de España. Se concluye que dicha


estrategia, enmarcada en una retórica persuasiva para movilizar a las
tropas, concibió un enemigo realista al que había que combatir y eliminar
en un momento en el que era fundamental establecer una diferencia y
antagonismo irreconciliable entre americanos y españoles.

Palabras clave: Independencia, Simón Bolívar, Antonio Nariño,


discurso de odio, emociones.

Abstract

This article analyses the creation of the image of the enemy, both
in the Southern Campaign carried out by Antonio Nariño and the Ad-
mirable Campaign carried out by Simón Bolívar in Cúcuta and western
Venezuela, between the years of 1813 and 1814. Based on the analysis
of primary sources and historiography of the period, the rhetoric of
emotions deployed by both soldiers to mobilise the population to fight
for independence from Spain is studied. We conclude that this strategy,
outlined in a persuasive rhetoric to mobilise the troops, conceived a
monarchical enemy that had to be fought and eliminated at a time when
it was essential to establish an irreconcilable difference and antagonism
between Americans and Spanish.

Keywords: Independence, Simón Bolívar, Antonio Nariño, hate


speeches, emotions.

Introducción

El presente artículo analiza la creación del enemigo realizada por Antonio


Nariño y Simón Bolívar en el marco de las guerras de Independencia. Se trata,
a juicio de Clément Thibaud, de un momento excepcional, pues la supuesta
concordia entre las Provincias Unidas y Cundinamarca abrió la posibilidad de
una guerra en la que se podía llegar a distinguir radicalmente dos naciones: la

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Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

de los españoles y la de los americanos3. Los dos ejércitos ya no combatían en un


conflicto fratricida, sino que sistemáticamente se enfrentaron a un enemigo que
había empezado a perfilarse luego de los sucesos de 1810 y que ahora adquiría su
dimensión completa, pues las advertencias de los jefes realistas, Toribio Montes
en el Sur y Domingo de Monteverde en Venezuela, hacían presagiar un avance
sobre el territorio independizado.
Para el periodo analizado (1812-1814) las experiencias políticas surgidas de
las juntas tenían un bagaje considerable. Ya había emergido y caído la confedera-
ción de Venezuela, iniciativa forjada bajo las directrices de Caracas y que contó
con la oposición de la ciudad de Coro y otras más ciudades que se declararon
abiertamente partidarias del Rey. En la Nueva Granada, por otra parte, se había
consolidado el Estado de Cundinamarca, heredero directo de la Junta de Santa
Fe, pero sin posibilidad de acuerdo con otras demarcaciones provinciales que se
habían reunido en las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Una guerra civil,
la primera de nuestros territorios, había estallado a partir de finales del año 1811
cuando fue evidente la imposibilidad de definirse entre una soberanía unitaria,
concentrada en la figura presidencial ejercida desde la otrora capital virreinal,
o una soberanía local, impulsada por las provincias que constituirían el nuevo
pacto político y social. Conducido por Nariño, el Estado de Cundinamarca anexó
la totalidad de las provincias de Neiva, Mariquita y Socorro, y estuvo cerca de
anexarse toda la provincia de Tunja. Sólo las alarmantes noticias del Sur, donde
cayó en manos de los súbditos del Rey la provincia de Popayán, pusieron un coto
al conflicto fratricida. En Venezuela, por el contrario, la efímera campaña fue de
los seguidores del Rey contra los republicanos; esta se libró desde la ciudad de
Coro y significó el fracaso de la élite criolla, los denominados Mantuanos, que
fueron incapaces de conectar con el pueblo llano y sectores como los indios y los
negros, quienes en su mayoría respaldaron al general Domingo de Monteverde
cuando puso final a la confederación4. Ni siquiera Francisco Miranda, veterano
de innumerables campañas y mariscal de los ejércitos de la República Francesa,
pudo salvar el experimento republicano de su patria.
Es pertinente señalar entonces que, en ese momento, se está ante una situa-
ción de conflicto social generalizado, debido a que la figura en torno a la cual
se ordenaba todo el horizonte político y social, la figura del Rey5, se encuentra

3
Clément Thibaud, Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la Guerra de Indepen-
dencia en Colombia y Venezuela (Bogotá: Planeta-IFEA, 2003), 173.
4
José Domingo Díaz, Recuerdos de la rebelión de Caracas, (Madrid: Imprenta de León de
Amarita, 1829), 22.
5
Sobre la figura del rey, véase Ernst Kantorowicz (1985), Los dos cuerpos del Rey. Un estudio
de teología política medieval. Madrid: Alianza Editorial y David Brading (1992), El orbe india-

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Álvaro Acevedo Tarazona

ausente ante la vacancia de la Corona Española, situación sustentada por las


abdicaciones de Bayona o renuncias de Fernando VII y Carlos V al trono de
España de José Bonaparte en 1808 (juzgadas como ilegítimas por la mayoría de
corporaciones políticas hispanoamericanas), la cautividad del depositario de los
derechos dinásticos, Fernando VII, y la presencia de un rey intruso en España,
José I Bonaparte. Si bien algunos políticos españoles esperaban una reacción
orgánica de parte de los vasallos de su majestad en torno a las instituciones de la
Regencia, lo cierto es que con el tiempo cada territorio tomó la representación
política, en lo que François Xavier Guerra ha delimitado como una gigantesca
“toma de palabra”6. Al no existir una postura unánime se presentaron conflictos
entre una y otra opción, especialmente entre aquellos que defendían la legitimidad
de la Regencia y esperaban el retorno del rey de España (realistas) y aquellos
que consideraron que, ante la ausencia del rey, los vasallos habían recuperado
su soberanía y eran las Juntas, que les representaban, las depositarias finales de
la soberanía política (republicanos).
Por ello, se libró un esfuerzo bélico que también significó una guerra re-
tórica, especialmente por el interés de cada uno de los bandos por convocar y
movilizar la mayor cantidad de voluntades posibles en procura de respaldar la
opción política que consideraban legítima. Señala Reinhart Koselleck que toda
historia puede ordenarse desde dentro-fuera, esto es, concebir al otro (quien está
afuera, extranjero) como un enemigo al que hay que combatir y eliminar7. Una
delimitación que inevitablemente da inicio a procesos violentos y sangrientos
mediante acciones específicas de cada momento, pero también a elaboración de
retóricas de oposición semántica cargadas de emociones para agitar los ánimos
con violencia apelando a la angustia o un padecimiento moral muy grande.
En este caso específico de análisis, la supuesta concordia entre las Pro-
vincias Unidas y el Estado de Cundinamarca fue la salida de la primera de las
guerras civiles del hoy territorio colombiano. El Estado de Cundinamarca es-
taba organizado por un gobierno unitario, mientras que las Provincias Unidas
de la Nueva Granada estaba conformada por una confederación de provincias
que en la práctica se asumían como sujetos de soberanía independiente. Esta
organización política y administrativa, vigente a partir del 27 de noviembre

no. De la monarquía católica a la república criolla. 1492- 1867. México D.F.: Fondo de Cultura
Económica.
6
Álvaro Acevedo-Tarazona y Carlos Villamizar-Palacios. 2020. “La soberanía local durante la
primera época republicana en el Nuevo Reino de Granada. Los casos de Tunja, Socorro y Ma-
riquita, 1810-1812”. HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local 12 (23) (2020): 162.
7
Reinhart Koselleck, Conceptos. Estudios sobre semántica y pragmática del lenguaje político y
social. (Madrid: Trotta, 2012), 190-196.

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Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

de 1811, estaba conformada por los Estados de Antioquia, Cartagena, Neiva,


Pamplona y Tunja8. A la cabeza del Estado de Cundinamarca brillaba la figura
de Antonio Nariño y Álvarez del Casal, conspirador de vieja data y mártir de la
libertad debido a su dilatado cautiverio en diversos presidios por sus actividades
sediciosas. A la sombra de Camilo Torres Tenorio y los demás integrantes del
triunvirato que regía en las Provincias Unidas empezaba a destacar un joven
coronel venezolano, exiliado y que guardaba aún la esperanza de llevar la libertad
a su patria: Simón Bolívar.
Los destinos de Bolívar y Nariño, sin embargo, parecían no provistos
a cruzarse en ese momento. Bolívar no formó parte de las operaciones que
pusieron en jaque, a finales de 1812, al gobierno cundinamarqués en cabeza
de Nariño. Las acciones contra el Estado centralista de Cundinamarca fueron
encabezadas por el mariscal Antonio Baraya, militar de sobrada experiencia.
Este, finalmente, el 13 de enero 1813, se encontró frente a frente con Antonio
Nariño en la Batalla de San Victorino, en los límites de la antigua capital virreinal.
El resultado favorable a los cundinamarqueses en cabeza de Nariño, permitió
que la guerra entre federalistas y centralistas quedara en un aparente empate.
Por otra parte, más allá de esta confrontación interna entre centralistas y
federalistas, noticias del flanco norte, donde Bolívar avanzaba contra los realistas
que ocupaban los Valles de Cúcuta, y del flanco sur, donde los decididos pastusos
y el presidente de Quito, Toribio Montes, ponían en aprietos al gobierno que
tenía su sede en Popayán, obligaron a hacer un alto en el camino y considerar
una posible concordia y alianza entre las Provincias Unidas y Cundinamarca
a fin de atender el desafío de las tropas leales al Rey que parecían cercar a los
noveles gobiernos por todas partes.
La necesidad de unir esfuerzos con el propósito de interrumpir el conflicto
desembocaría en dos campañas militares: una, dirigida hacia el sur para con-
tener el avance realista orquestado desde el Virreinato de Perú y otra, dirigida
hacia el noreste para libertar los pueblos de la extinta República de Venezuela
y reconstituirla. La Campaña del Sur fue dirigida por Antonio Nariño, aunque
el ejército estaba compuesto por tropas que provenían tanto de Cundinamarca
como de la Unión9. La composición mixta de las tropas bajo el mando de Nariño
era un alto riesgo para la unión necesaria que requería la campaña, pues la guerra
civil había calado en la oficialidad de la Unión que se veía subordinada al líder

8
Armando Martínez Garnica, “Credencial Historia: la confederación de las Provincias Uni-
das de la Nueva Granada”, El Tiempo, Bogotá, 9 de abril, 2010. [Link]
chivo/documento/CMS-7562430.
9
Guillermo Hernandez de Alba, Archivo Nariño. Selección de documentos (Bogotá: Biblioteca
de la Presidencia de la República, 1990), Tomo V, 185.

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Álvaro Acevedo Tarazona

de Cundinamarca10. De otra parte, la campaña de Venezuela sería dirigida por


Simón Bolívar y reconocida por el Congreso General de las Provincias Unidas.
La pretensión de Bolívar, como general de brigada de la Unión, era emplear
recursos militares neogranadinos para reconstituir la República de Venezuela
y formar una república aliada para la Nueva Granada11.
Precisamente, la pregunta que orienta este artículo es: ¿cuál fue la función
de la retórica en la creación de un enemigo realista y qué uso se hizo de las emo-
ciones en la conformación de los ejércitos vinculados a la Campaña del Sur y a la
Campaña Admirable? Si bien ambas movilizaciones militares fueron organizadas
de manera diferente, estuvieron bajo mandos distintos y se presentaron en sitios
distantes uno de otro, su finalidad era la misma: desalojar la arremetida realista
española. Para ello, Nariño y Bolívar recurrieron a discursos y retóricas con el
objeto de movilizar no solo tropas sino avivar sentimientos de quienes partici-
paban en las contiendas militares. El uso de retórica para destruir un enemigo
forma parte del primer apartado de este artículo. Posteriormente, el texto se
enfoca en la construcción del enemigo a partir de los discursos pronunciados
por Nariño y Bolívar, para terminar con un tercer apartado que se enfoca en
retórica persuasiva para convencer plenamente a las tropas en su propósito
de derrotar al enemigo realista, creado a partir de argumentos, emociones y
sentimientos. Si bien esta temática ha sido desarrollada de manera parcial por
autores como Clément Thibaud, Tomas Pérez Vejo y Luis Castro Leiva, aún es
necesario conocer la influencia de la retórica en la movilización armada que
conllevará a la invención de la nación.

Retórica como estrategia de movilización armada con-


tra el enemigo

En la retórica esgrimida por Nariño y Bolívar se presentan diversas ma-


nifestaciones que apelarán a sentimientos para movilizar las diferentes volun-
tades que requerían sus campañas. En los discursos será frecuente la alusión a
emociones, por ejemplo, la alusión al sacrificio, al compromiso con la causa,
a la exaltación de la figura del soldado para conmover y conducir voluntades,
según el parecer de quien se proponía poner en funcionamiento los resortes

10
Hernandez de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 191.
11
John Lynch, Simón Bolívar, (Barcelona: Crítica, 2006), 48.

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Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

emotivos y acorde con las medidas consideradas necesarias para realizar los
fines propuestos:
…como hijo de Venezuela y a nombre de ella tributo a V.E. los más rendidos
agradecimientos por la magnánima deliberación de enviar a libertarla a costa de
todos los sacrificios de armas, caudales, y aun la vida de sus ilustres guerreros, que
abandonan, por decirlo así, a su patria querida para marchar a redimir la de sus
hermanos esclavizados12.

Esta construcción retórica buscaba provocar un impacto en las emociones de


los individuos que recibían el mensaje. Los líderes del proceso comprendían que
la implicación emocional era la forma más efectiva de movilizar a la población
hacia su causa. El conflicto se caracterizó entonces por el calculado despliegue
emocional, en busca de una movilización armada efectiva. La manifestación de
emociones y sentimientos, su empleo en la política y en la guerra, así como la
construcción de la figura de enemigo. Así mismo, estos sentimientos permitieron
la movilización de la población a la independencia, pues el otro creado a partir
de la retórica logró crear oposición y rechazo ante los actores identificados
como enemigos, así como movilizar las voluntades necesarias para acometer
la causa libertadora: “…la suerte está echada, y los españoles sólo podrán como
lobos sedientos de sangre devastar algunas comarcas, pero jamás arrancarnos el
uso de unos derechos que están escritos en el corazón de todos los hombres”13.
Como señala Tomás Pérez Vejo, no es preciso entender las guerras de
Independencia como un conflicto entre dos naciones, pues la aspiración de
constituir una nación fue coetánea con el desarrollo del conflicto. Cuando este
último estalló, existía una disputa por el ejercicio de la soberanía en ausencia del
monarca, lo cual devino en el intento de construir identidades nacionales una
vez la guerra se recrudeció. Ni existía la nación española de la que se liberaban,
ni existían las múltiples naciones libertadas. Extrañas guerras de independencia
en las que las naciones a liberar se construían a medida que se desarrollaba el
conflicto bélico cuando no una vez concluido este. Y es que en la invención
de las nuevas naciones jugaría un papel determinante la guerra misma, una
especie de curso acelerado de nacionalización, tanto para la península Ibérica
como para América14.

12
José Manuel Restrepo, Documentos importantes para la historia de la revolución de la Repú-
blica de Colombia en la América Meridional, (Medellín: Universidad de Antioquia, 2009), 314.
13
Restrepo, Documentos importantes para, 332-333.
14
Tomás Pérez Vejo, Elegía Criolla. Una reinterpretación de las guerras de independencia hispa-
noamericanas, (México: Tusquets, 2010), 127.

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Álvaro Acevedo Tarazona

Los jefes militares de los ejércitos del bando republicano que llevaron a
cabo operaciones armadas durante las guerras de independencia han sido de-
nominados por Clément Thibaud como caudillos, entendiéndose que se trata
de individuos carismáticos, cuyas características excepcionales inspiraron a
multitudes de hombres a seguirles en una movilización armada15: “El caudillo
provoca entonces la movilización popular a su favor, a las buenas o a las malas”16.
Es decir, los caudillos tuvieron como propósito constituir los batallones para la
guerra a partir del reclutamiento, de manera persuasiva o de forma obligatoria.
De igual manera, Thibaud permite comprender el concepto de movilización a
partir de su organización o violencia:
La movilización de los hombres se hace según dos modalidades […] La primera
es legal: se trata de un alistamiento del que es responsable el Justicia mayor de la
localidad donde se lleva a cabo, debiendo el juez elaborar listas de los hombres aptos
para el servicio militar. La segunda, violenta, responde a las necesidades coyunturales
de las campañas, y no es un sistema organizado17.

En un mundo no habituado a lo militar, sin ejército regular, la movilización


armada solo fue posible al introducir variables afectivas, pues la vinculación de
la fuerza armada con su líder estará mediada por características sentimentales18.
Según Thibaud, circunstancias como la guerra, en la cual se carecía de institucio-
nalidad, permitieron el ascenso de estos líderes que dependían de su capacidad
de movilización para conformar los ejércitos que lucharon en las campañas
militares19. Por ello, Thibaud anota que “el tamaño de los ejércitos que mandan
los caudillos es, grosso modo, homotético en relación con su influencia perso-
nal”20. La necesidad de defender lo obtenido tras el proceso juntista (1810-1812)
determinó la realización de campañas militares (1812-1814) y el surgimiento
y predominancia de la figura insustituible del líder carismático, pues la guerra
se hace no desde los congresos sino desde la movilización masiva de hombres.
El despliegue emocional que buscaba conmover y afectar al receptor es
denominado por el pensador venezolano Luis Castro Leiva como patetismo.
Con el uso de este concepto se busca caracterizar la retórica capaz de movilizar
voluntades mediante la afectación en el individuo. De manera que el individuo,
al ser conmovido, actúa. Para Luis Castro Leiva este concepto remite a una afec-

15
Thibaud, Repúblicas en armas, 243.
16
Thibaud, Repúblicas en armas, 137.
17
Thibaud, Repúblicas en armas, 44.
18
Thibaud, Repúblicas en armas, 245.
19
Thibaud, Repúblicas en armas, 246.
20
Thibaud, Repúblicas en armas, 247.

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Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

tividad, a un vínculo sentimental que desarrolla el individuo con su máximo


objetivo vital: la libertad21. Según Castro Leiva, la revolución pronto demandó
una conexión sentimental de los individuos con dicha empresa, requiriendo
amor y pasión hacia este fin último22. Esta especie de militancia emocional
sería lo que pudo provocar un pleno conocimiento de la justicia y pertinencia
de la causa, pues esta identificación afectiva movilizó a todos los actores hacia
un fin último.
Se buscaba entonces movilizar los aspectos emocionales. Esto se compara
a lo señalado por Chaim Perelman acerca de la retórica, la cual puede “excitar
las pasiones, emocionar a los oyentes, de manera que determine una adhesión
suficientemente intensa, capaz de vencer a la vez la inevitable inercia y las fuerzas
que actúan en sentido distinto al deseado por el orador”23. Este orador no sería
otro que el líder militar. Por otra parte, como no era suficiente con declarar li-
bertad y soberanía, los hombres de acción se convierten en los conductores de la
República. Un hecho que condujo a la militarización del proceso independentista.
En el caso del bando republicano, el uso de estas emociones estará direc-
cionado hacia el proyecto de creación de repúblicas en los antiguos territorios
del rey. Según Castro Leiva, por más racional que pretendiera ser la élite rectora
del proceso independentista necesitaría entrar en el juego para movilizar vo-
luntades hacia su empresa. Si bien la libertad de América fue presentada como
un fin razonable, también fue conveniente, para los directores de la empresa,
expresarse de cierta manera para ampliar la base potencial de participantes,
pues conseguir una movilización desde la sensibilidad era, al parecer, más fácil
que el convencimiento racional. Así, la sensibilidad se insertará en la práctica
de lo político y también en el escenario bélico.
Esta inserción no necesariamente obedecerá a una lógica específica ni a
un cálculo de utilidad o conveniencia. Castro Leiva señala:
…si la sobreexcitación hace del despertar sentimental la «evidencia» de la presencia
ética, las acciones políticas no serán evaluadas en atención a procesos deliberativos
sino en función de la expresividad afectiva. La moción de los espíritus y de las
voluntades, junto con la intensidad de esas mutaciones, constituirán los únicos y
más decisivos elementos para intentar apreciar la bondad o maldad de las acciones
políticas. Como se comprende, si se piensa en ello, no necesariamente la intensidad

21
Luis Castro Leiva, Obras (Caracas: Fundación Polar, 2005), 44.
22
Castro Leiva, Obras, 43.
23
Chaim Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca, Tratado de la argumentación, (Madrid: Gredos,
1989), 94.

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pasional constituye «prueba» de la oportunidad, conveniencia, utilidad, y menos


de la moralidad de las acciones así gestadas24.

La relevancia de la teleología en la política de la época es evidente: la


necesidad de identificar, moralmente hablando, lo bueno y lo malo desde cada
perspectiva particular reclama el uso de la argumentación sensible como vehí-
culo para la lucha política y, en últimas, para la lucha armada. De esta manera,
la intensidad pasional se utiliza para construir una teleología política necesaria
para movilizar voluntades, señalando rápidamente al adversario político de
malvado y cargándole de adjetivos, fustigándose una inminente polarización
ante la intensidad de los recursos empleados para lograr esa movilización. La
vehemencia empleada por el emisor de la retórica no garantiza la convenien-
cia de este acto ni tampoco remite, en algunos casos, a un cálculo racional de
dicho emisor.
En el caso en cuestión, dos líderes militares, Simón Bolívar y Antonio Na-
riño, abandonaron los territorios independizados para extender la causa de la
libertad y la independencia a los territorios que todavía guardaban obediencia
al rey de España. Antes de la puesta en marcha del proceso de independencia
ambos líderes compartieron su condición de civiles. También tenían un origen
aristocrático y los dos coincidieron en que era necesario atacar los focos de re-
sistencia realista para conservar la libertad de los territorios ya independizados.
Para Bolívar y Nariño esta era una condición necesaria para la organización de
cualquier estado independiente. Pero quizás el rasgo en común más relevante de
estos dos líderes fue el uso de las emociones y los sentimientos para movilizar o
increpar a los actores que intervienen en el conflicto bélico, los cuales pueden
separarse en tres categorías: la ciudadanía, las autoridades políticas (las que se
declararon fieles al rey y las republicanas) y las tropas.
La movilización se construyó desde la retórica de estos actores quienes,
en su papel de líderes de ejércitos y libertadores, buscaron presentar sus fines
y las medidas para alcanzarlos como válidos, apelando a la sensibilidad para
llevarlos a cabo. Estos fines fueron la conservación de la libertad conseguida
por los territorios que permanecían independientes en la antigua Nueva Gra-
nada y en la antigua Venezuela, la creación de repúblicas en los territorios que
obedecían al rey o su adhesión incondicional a las repúblicas que ya regían en
esos territorios independientes y la protección de los habitantes de los territo-
rios no liberados, indicándoles el camino necesario para salir del despotismo y
recuperar su dignidad bajo la militancia en la causa de la libertad y partiendo

24
Castro Leiva, Obras, 399.

[128 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

de que tales habitantes se encontraban confundidos y obcecados por los vicios


del sistema español.
Es conveniente resaltar que al lenguaje se le puede asignar una carga no
solo enunciativa, sino también realizativa. Los argumentos discursivos que se
tratarán en el presente texto serán considerados a la luz de los conceptos de per-
suasión y convicción, desarrollados por Chaim Perelman, referidos a la inducción
hacia una acción, es decir, aquellas promesas, mandatos y cuestionamientos,
que tienen por objeto movilizar voluntades25. El uso de emociones en la retórica
de los casos en cuestión recurrirá al objetivo de convencer y movilizar a los
hombres que conforman los ejércitos, teniendo en cuenta que según Thibaud,
se trataba de milicianos principalmente, en muchos casos, “hombres de arado”26
que requerían ser persuadidos y convencidos para ser movilizados, pues en
muchos casos el bando acaudillado por los patriotas no estaba en situación de
movilizarles de manera forzosa27. Por ello, como señala Thibaud, se les debió
arengar continuamente, a través de motivos como los actos heroicos del bando
patriota, la injusticia de los enemigos, etc.

La construcción del enemigo

Una de las claves de la movilización efectiva fue la condena y el descrédito


a las autoridades pro-monarquistas y sus adherentes. La necesidad de fabricar
un adversario por medio de un despliegue de adjetivos peyorativos y supuestas
monstruosidades fue evidente si se tiene en cuenta que se estaba en medio de
una confrontación armada. Necesariamente tenía que existir un enemigo que
canalizara la movilización de las voluntades y el empleo de la fuerza bélica. Los
intercambios epistolares con dicho enemigo estuvieron pensados para subrayar
el compromiso de los habitantes de los territorios independizados con la causa
patriota, y también para presentar a las autoridades pro-españolas como inva-
soras, enemigas de la libertad y transgresoras del orden natural.
Antonio Nariño, comandante de la expedición hacia el Sur, cuyo destino
era liberar la provincia de Popayán, realizó un intercambio epistolar con las au-
toridades españolas a cargo de dicha provincia. Se destaca la carta que remitió el
día 23 de agosto de 1813, aún desde Santa Fe y a punto de salir hacia la provincia
de Popayán, al presidente de Quito, Toribio Montes. Este último buscaba una
rendición de los patriotas, afirmando que con la aprobación de la Constitución

25
Perelman y Olbrechts-Tyteca, Tratado de la argumentación, 66.
26
Thibaud, Repúblicas en armas, 247.
27
Thibaud, Repúblicas en armas, 168.

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de Cádiz quedaban subsanadas las diferencias entre ambas partes constitutivas


de la Corona española: América y la Península28. Ofreció pacificar Santa Fe y,
por tanto, acudir a sus buenos oficios para impedir la anarquía, la división y el
delito que constituía la desobediencia a la autoridad de la metrópoli29. Nariño
contestó la presunta osadía del jefe español en los siguientes términos:
Si V.S. quiere abrir los ojos a la razón y a la justicia y oír los clamores de la humanidad,
mude de intenciones y de lenguaje, y encontrará entre nosotros hospitalidad y un
asilo contra el furor del tirano de la Europa; pero si sordo a la voz de la naturaleza
quisiere adelantar sus miras de conquista, cuente V.S. que van a correr torrentes de
sangre, no sólo en el campo de batalla, sino en todos los lugares de la comprensión
de Cundinamarca que hasta ahora nada han tenido que padecer, y que si la fata-
lidad le diera a V.S. la victoria vendrá a reentronizar el despotismo sobre ruinas y
montones de cadáveres; pues estoy resuelto en el último evento a sacrificarlo todo,
y a reducir a cenizas hasta los templos, antes que volver a ver a mi patria bajo su
antigua servidumbre30.

Con el objetivo de acentuar la justicia y necesidad de la causa que defendía,


Nariño intentó persuadir a Toribio Montes acerca de la conveniencia de “mudar
de intenciones y de lenguaje”, pues no podría Montes permanecer indiferente
frente a “la razón, la justicia” y “los clamores de la humanidad”. No es casual
que el llamado haya sido a “mudar de lenguaje”, pues el conflicto era también
retórico y las palabras de Montes, muy lejano aún de Santa Fe, estaban destina-
das a convencer a sus habitantes e incitar una posible rebelión. De acuerdo con
Nariño, las acciones de Montes eran inhumanas, irracionales e injustas. Montes
era percibido como una amenaza para unos pueblos descritos como pacíficos,
no obstante, listos para inmolarse junto con su libertad en una suerte de destino.
Montes vendría a gobernar sobre las ruinas de un pueblo entero que preferiría
la muerte a regresar a la condición de servidumbre. Esta visión que implicaba
el fin de Cundinamarca, se hallaba cargada de sensibilidad; pese a que se afirma
que la causa de la independencia era racional, la decisión de fenecer con la patria
era algo emocional, solo posible por amor a esta última.
La figura del enemigo es esbozada desde la retórica. Se construyeron
imágenes que ofrecieron visiones negativas de dichos enemigos. Bolívar, quien
lideraba una campaña militar para independizar nuevamente a Venezuela, tildaba
a los españoles de invasores e irreligiosos en una epístola dirigida precisamente

28
Restrepo, Documentos importantes para, 331.
29
Restrepo, Documentos importantes para, 332.
30
Restrepo, Documentos importantes para, 334.

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Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

a los españoles y canarios que habitan en Venezuela. Esta epístola, fechada el 28


de julio de 1813 en la ciudad de San Carlos31, proponía a los españoles sumarse
activamente a la causa de la independencia, de lo contrario serían ejecutados.
La pasividad no era una opción. El ejército de Bolívar sería representado como
una maquinaria de guerra que aplastaba a sus enemigos, los cuales huían
despavoridos ante los vengadores de la humanidad: “Las bandas enemigas
desaparecen delante de nosotros, aun antes de presentarnos, porque temen una
espada exterminadora, que la justicia del Cielo ha puesto en nuestras manos
para vengar la humanidad, que tan vilipendiosamente ha sido escarnecida en
el suelo americano”32.
Se hacía énfasis en la depravación de los españoles como una ofensa al
género humano y como la venganza invocaba una especie de retaliación, que
era legítima, si se consideraban las ofensas anteriores de los españoles. El capitán
general español de Venezuela, Domingo de Monteverde, era presentado como
un hombre irreflexivo que llevaba a sus huestes a la destrucción33. En cambio,
la benignidad de los americanos les alcanzaba para perdonar a los españoles
y a estos últimos se les invitaba a vivir bajo sus principios y su sistema34. Del
lado independiente, a los que recapacitaran les espera la clemencia y la justicia:
Confiad en nuestras ofertas liberales, y temed nuestras amenazas, porque ellas son
infalibles. Todos los españoles y canarios que se han presentado a nuestro ejército,
han sido conservados en sus destinos, y son tratados como americanos, asegurándoos
que son dignos de este título, y se portan con el valor y lealtad que caracterizan a los
hijos de Colombia. Del mismo modo, han sido recibidos con amistad y clemencia
todos aquellos españoles, que han probado no ser desafectos a nuestro sistema, y
se han mantenido en inacción mientras los tiranos perseguían con el oprobio y la
muerte a los inocentes americanos. Nuestras huestes no han menester de vuestros
auxilios para triunfar; pero nuestra humanidad necesita de ejercerse en favor de los
hombres, aun siendo españoles, y se resiste a derramar la sangre humana, que tan
dolorosamente nos vemos obligados a verter al pie del árbol de la libertad35.

Era claro el binomio: los americanos eran capaces de las más loables
virtudes del género humano, siempre y cuando los españoles dejaran de ha-
cerles daño. Bolívar establece así la distinción entre españoles y americanos
como mecanismo para impulsar la confrontación, estimulando la oposición

31
Simón Bolívar, Obras completas (La Habana: Editorial LEX, 1947), Tomo II, 1017-1019.
32
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1017.
33
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1018.
34
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1018.
35
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1018-1019.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [131 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

y presentando la existencia de dos bandos irreconciliables en los que la única


resolución posible era la derrota o destrucción de alguno de los dos. Si los
españoles deseaban sobrevivir debían mudar de sentimientos y adherirse de
corazón a la causa de la independencia. Sin embargo, se aclaraba que no era
por debilidad que se realizaba tal pedido. Los patriotas eran más bien sensibles
ante el derramamiento de sangre humana y querían evitar a toda costa hacerlo
porque sus principios no lo permitían. Bolívar reforzaba el ensalzamiento del
bando que encabezaba, dejando para la posteridad ese despliegue sentimental
en el cual las miras de su espíritu estaban adornadas por las mejores virtudes
de su época. Estas acciones de Bolívar son analizadas por Clément Thibaud en
el contexto de la guerra a muerte:
Bolívar intenta, al destinar nominalmente a la masacre a un enemigo bien definido,
fundar la identidad de los dos beligerantes, e instituirlos en naciones distintas. Para
hacerlo, va a crear una ambigua ficción identitaria, donde la figura del “español”
es el chivo expiatorio de la guerra. Mediante este acto de designación del enemigo
“español” en el sentido político del término, el partido “americano” va a adquirir
sentido y consistencia en contrapartida. El objetivo de Bolívar es crear una división
en la antigua Nación, cuya soberanía es la base de la legitimidad de la Constitución
de Cádiz, con el fin de forjar un nuevo cuerpo político. Todo el problema proviene
que la gesta bolivariana es una declaración de guerra civil, lo cual es, forzosamente,
inconfesable. Conviene entonces esconder esta realidad bajo una ficción, porque los
“españoles” que deben combatir contra las tropas de la Campaña Admirable son, en
una aplastante mayoría, criollos, buenos americanos, fieles al rey y a la constitución
gaditana36.

La emergencia de dos cuerpos políticos con aspiraciones nacionales hace


parte de la retórica propagada por los jefes del bando independentista a partir
de 1813, cuando ya no solo se trataba de pronunciarse y constituirse bajo un
gobierno surgido de una junta, sino de hacer la guerra para conservar ese pri-
vilegio. Más allá, Thibaud se arriesga a postular la emergencia de la distinción
amigo-enemigo, planteada por Carl Schmitt en su obra clásica El concepto de lo
político37 para señalar la postulación de dos identidades opuestas: la española y
la americana, que necesariamente se enfrentarán y chocarán entre sí, pues los

36
Thibaud, Repúblicas en armas, 91.
37
Según Carl Schmitt, “La distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse
todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo […] El sentido
de la distinción amigo-enemigo es marcar el grado máximo de la intensidad de una unión o
separación, de una asociación o disociación”. Carl Schmitt, El concepto de lo político, (Madrid:
Alianza, 1990), 51.

[132 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

españoles han traicionado a sus hermanos americanos al sujetarlos a un gobierno


ilegítimo y despótico38. Esta enunciación retórica buscaba movilizar sentimen-
talmente a los americanos, indicándoles que su enemigo eran los españoles. Sin
embargo, Thibaud emplea la expresión guerra de opinión39 para caracterizar
tal enunciación, lo que quizás sea problemático en un contexto como el de la
Venezuela de 1814, donde puede ser cuestionable acuñar esta expresión para
caracterizar el intercambio epistolar y la producción de proclamas. La tesis de
las dos identidades opuestas también es recogida por François Xavier Guerra y
Antonio Annino:
Los términos españoles americanos y españoles europeos, que indicaban una dis-
tinción dentro del conjunto de la Monarquía, van siendo sustituidos por otros, más
simples y conflictivos, españoles y americanos, que remiten a una oposición cada
vez más irreductible, hasta tal punto que los independentistas se fundarán en ella
al presentar su empresa como el enfrentamiento de dos naciones diferentes y rivales:
la española y la americana40.

Como señalan estos autores, la identidad fue un rasgo esencial en la fun-


dación de naciones. Antonio Nariño y Simón Bolívar eran conscientes de ello y
consideraban que esta escisión identitaria podría garantizar la formación de una
incipiente identidad nacional en los americanos, lo cual le daría a la guerra el
impulso requerido. Y la forma para lograr esa escisión era el conflicto retórico,
que garantizaría una reacción contra el enemigo y fomentaría la confrontación.
Guerra y Annino utilizarán la noción guerra verbal para caracterizar el inter-
cambio retórico entre las dos naciones en pugna. Esta caracterización parece
ser más fiel al contexto de la movilización armada, pues se centra en el uso del
lenguaje, destacando Annino y Guerra que se trataba de la posibilidad de usar
el lenguaje para ahondar la brecha entre ambos bandos, y de esta manera llevar
el conflicto no solo a los campos de batalla, sino a la retórica, haciendo especial
hincapié en las atrocidades y crímenes de los españoles y sus injusticias, a fin
de lograr el rechazo hacia ese bando41. El objetivo era, como lo señalan Guerra
y Annino, dividir la nación española que supuestamente había sido sancionada
en la Constitución de Cádiz de 181242.

38
Thibaud, Repúblicas en armas, 92.
39
Thibaud. Repúblicas en armas, 94.
40
Antonio Annino y François-Xavier Guerra, Inventando la nación. Iberoamérica siglo XIX,
(México: Fondo de Cultura Económica, 2008), 210.
41
Annino y Guerra, Inventando la nación, 211.
42
Annino y Guerra, Inventando la nación, 206.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [133 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

Las emociones también jugaron un papel relevante en el contexto de las


batallas. Antonio Nariño se enfrentó en enero de 1814 a las fuerzas del brigadier
español Juan Sámano en la hacienda Calibío, a unas cuantas leguas de Popayán.
Allí tuvo su primera gran victoria sobre el ejército español, enviado por Toribio
Montes para hacer frente a las fuerzas pro-independentistas. En una comu-
nicación que remitió Nariño a su tío Manuel de Bernardo Álvarez del Casal,
quien se hallaba encargado del poder ejecutivo de Cundinamarca, dio cuenta
de la batalla y de diversos acontecimientos que permitían establecer una serie
de tragedias que demostraban la maldad de los españoles:
Confieso a vuestra excelencia que dejé correr la matanza, no por dureza de mi cora-
zón que se conmovía, sino porque estoy convencido de que es hacer un servicio a la
humanidad el exterminar esta raza maldita; y que si he publicado un indulto para los
que se presenten, es porque otra vez reunidos no continúen dándonos el espectáculo
de la degradación de nuestra especie. Que sepan los que nos tratan de irreligiosos,
que se han encontrado frontales y lienzos de santos sirviendo de sudaderos, y que
el prelado de San Agustín ocurrió a mí hace dos días a decirme que los adornos de
una escopeta que habíamos cogido se habían puesto de pedazos de patenas y de
vasos sagrados por uno de los sacerdotes que acompañan a Sámano, y de quienes
también se me ha dicho que se robaron dos niñas que no llegaban a doce años. A
los que antes hayan conocido a Sámano se les hará esto increíble como a mí mismo
se me hacía; pero cuando vean los oficios de Montes, que voy a imprimir, dirigidos
a este sobre la materia, se convencerán de lo que es capaz el hombre, cuando las
pasiones y los puestos lo ciegan43.

Nariño señala que, aunque el enfrentamiento bélico le conmovía, también


permitió que ocurriera la batalla porque las atrocidades de los españoles le
convencieron de que se trataba de una raza maldita. Nariño cita varias de estas
atrocidades, destacando los crímenes cometidos contra la religión e indicando
que los españoles despreciaban lo sagrado. Sámano es retratado como un hombre
cegado por las pasiones, siendo un ejemplo bastante obvio de la degradación de
los españoles y del acto de generosidad con el resto de la humanidad que sería su
eliminación. Todo ello buscaba ofrecer una imagen malvada de los españoles, lo
cual debía provocar repudio en quienes leían la descripción realizada por Nariño,
afectando la sensibilidad dada la retórica que se despliega. Las comunicaciones
entre Nariño y el poder ejecutivo de Cundinamarca eran publicadas en la Gaceta
Ministerial de Cundinamarca, por lo cual su interés no obedecía únicamente
a entregar un informe sino a impactar afectivamente a la población con sus

43
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 272.

[134 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

líneas. Por ello se introducen párrafos destinados a exaltar la sensibilidad de los


lectores. Es posible entonces hablar de una imagen del enemigo construida por
los líderes del proceso independentista, la cual buscaba generar sentimientos
de rechazo, de manera que la movilización armada no era solamente una orden
de un superior sino una especie de imperativo sentimental.
Expresiones como las de Nariño contribuyen a forjar lo que Tomás Pérez
Vejo define como un discurso hegemónico, que se corresponde con la retórica
de la movilización armada. Para Pérez Vejo, es claro que la distinción entre
españoles y americanos era un rasgo discursivo:
El conflicto entre peninsulares y criollos, posiblemente mucho menos agudo de lo que
tendemos a pensar, fue magnificado por la publicística de la independencia hasta
convertir los abusos de los primeros, supuestos o reales, en la causa última de los
enfrentamientos bélicos de 1810. La hostilidad hacia los «españoles» en el momento
de la proclamación de las diferentes independencias, fruto a su vez del martirologio
americano construido cuidadosamente por la prensa insurgente durante todo el
conflicto bélico y del carácter extremadamente sangriento que las guerras tuvieron
en algunos momentos, no hizo sino favorecer la aceptación de este discurso que acabó
siendo hegemónico y que sirvió, además, para forjar el nacionalismo y la identidad
nacional de los nuevos Estados nacidos de la independencia. Pero este discurso es
también, lo mismo que la nación, la consecuencia del desarrollo del propio conflicto,
no su causa. El resultado de una dinámica amigo/enemigo que acabó rompiendo
todos los puentes entre dos comunidades que originariamente ni siquiera probable-
mente se imaginaban diferentes44.

Tomás Pérez Vejo también resalta la dinámica amigo-enemigo como


resultado de la guerra y primer paso de una posible identificación que susten-
tara proyectos nacionales. Es por lo tanto desde la retórica que se construye la
dinámica amigo-enemigo y se crea una distinción de carácter propagandístico
y discursivo, que incluso es posible identificar como una invención por parte
de los líderes del proceso. Ello teniendo en cuenta que, a partir de su salida de
la población de la Plata, último centro urbano controlado por Cundinamarca
en el camino del Sur, Nariño ingresaba a un territorio en parte hostil. Un he-
cho palpable si se tiene en cuenta el recibimiento que le dio Popayán luego de
triunfar en la batalla de Calibío: la ciudad permaneció cerrada a su libertador
y sólo cuando Nariño se afianzó en el territorio decidió cooperar con él45. El
cabildo de Pasto incluso le advirtió a Nariño sobre la inconveniencia de transitar

44
Pérez Vejo, Elegía Criolla, 186.
45
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 223

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [135 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

hacia esa ciudad46. No cabe duda de la enorme distancia entre la construcción


retórica del enemigo y la realidad: la guerra de independencia fue una guerra
de americanos contra americanos, en la cual la participación de peninsulares
fue ocasional y marginal.
La guerra en sí misma también está plagada del uso de emociones. Esto
se ve tanto en los despliegues retóricos como en las acciones mismas que se
realizan. Como se ha mencionado, en un momento determinado Nariño se
dejó llevar por las emociones permitiendo que sus tropas se ensañasen con los
vencidos luego de la batalla de Calibío, tal como menciona Cuño:
La existencia de discrepancias internas y externas entre los actores del conflicto y la
diseminación de éstos por el territorio local y regional, caracterizaba sociedades de
antiguo régimen también en cuanto al uso y distribución de la violencia. Sin un ade-
cuado monopolio de una violencia sistemática, repetida, estable y duradera no existe
estado moderno, es más, no existe estado. Y esto es porque tampoco existe acuerdo
y consenso en el origen y fundamento del poder político. Por tanto, la violencia que
emana de los agentes osciles que la producen, no es legítima, sino arbitraria, al margen
del monopolio de sanciones que conforman y adecuan la violencia a un conjunto
de reglas que hacen previsible y limitada la conducta según un sistema jurídico47.

Ese escenario manifiesta una caótica situación en la cual el poder efectivo


del Estado como el uso de las fuerzas armadas y el monopolio de la violencia
no están presentes. En el territorio convivirían quienes se integraron a las
Provincias Unidas y quienes sostenían la presencia de la Corona española,
además de existir el Estado de Cundinamarca. En la práctica, para Cuño no
hubo ningún Estado presente. Aunque existía alguna avenencia a alguna de las
tres pretensiones políticas, los actores en la guerra serían quienes decidirían y
actuarían motivados por las emociones que imprimían en su retórica patética.
La advertencia de un mutuo exterminio refleja ese carácter emotivo. De algún
modo se pretendía vencer al enemigo, pero también desaparecerlo, bien por su
expulsión o bien por su exterminio, de modo que solo quedara esa población
conmocionada y movilizada en pos de la causa.
Simón Bolívar también avanzaría hacia la construcción del enemigo al
resaltar el papel de los supuestos españoles como bandidos y malvados, cali-
ficativos utilizados para favorecer la movilización armada. En una proclama

46
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 231
47
Justo Cuño, “Tristes tópicos. Ideologías, discursos y violencia en la independencia de la
Nueva Granada 1810-1821”, Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe
No. 2 (2005): 1-2.

[136 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

dirigida después de la Batalla de San Mateo48, el 24 de marzo de 1814, a la vez


que anunciaba la victoria de las tropas patriotas, afirmó que los “españoles” era
bandidos, acusándolos de toda suerte de atrocidades49. La expresión bandidos
fue usada para referirse a las tropas irregulares de José Tomás Boves, compuestas
de llaneros, las cuales eran más temibles que los soldados de Monteverde. Boves
fue calificado como “sanguinario” y fue sindicado de cometer varias masacres
en las zonas que cayeron bajo su yugo50. Según afirmaba Bolívar en la procla-
ma del 24 de marzo, las tropas de Boves lograron lo que las de Monteverde no
habían podido: los bandidos, regados por el territorio de Venezuela, cortaron
las comunicaciones51. Pueblos enteros gimieron bajo el yugo de estos soldados
del rey. Bolívar, sabedor de los padecimientos de los venezolanos, vaticina la
victoria final sobre sus enemigos, diciendo a los venezolanos: “No temáis a las
bandas de asesinos que infestan vuestras comarcas, y son los únicos que ata-
can vuestra libertad y gloria”52. La victoria estaría del lado de los venezolanos,
pues la justicia los asistía, ya que “el Dios de los Ejércitos concede siempre la
victoria a los que combaten por la justicia; y jamás protege largo tiempo a los
opresores de la humanidad […] todos los pueblos del Mundo que han lidiado
por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”53. Bolívar, sin embargo,
se refiere a la Venezuela que él bien conoce: la de los mantuanos, agrupados
en sus haciendas del valle de Aragua, muy diferente al mundo marginal de las
estepas llaneras, donde la palabra de Boves era la ley y quien había mostrado
su repulsión hacia la causa republicana. Las ciudades de Coro y Maracaibo,
con una importante población indígena y negra en su jurisdicción, seguían sin
sumarse al proyecto independentista. Por todos los flancos lo que se veía eran
opresores de la humanidad: los mismos venezolanos que hacían la guerra a sus
compatriotas partidarios de la opción republicana.
Al hacer esta exposición apelaba a provocar un sentimiento de rechazo en
el lector de su proclama. La intención era mostrar al enemigo como criminal,
intentando reforzar la distinción y justificar la conveniencia de su causa ale-
gando que procedía con justicia. Así, distinguía claramente entre agresores y
agredidos, prometiendo además la victoria final en la contienda. No se apelaba
a un discurso racionalista o académico: la militancia se basaba en dispositivos
emocionales, hábilmente proyectados. Se debían transmitir emociones positivas

48
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1062-1063.
49
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1062.
50
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1062.
51
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1063.
52
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1063.
53
Bolívar, Obras completas, Tomo II, 1063.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [137 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

en torno a la causa defendida y para el enemigo se reservaban las emociones que


generan un clima de temor, miedo, desconfianza y rechazo. La acción armada
era justificada en la retórica por el enemigo, ofreciendo una suerte de imagen
estandarizada que buscaba provocar rechazo y temor:
La legitimidad de una guerra procede de una sabia y oportuna justificación de las
violencias a través de un eficiente proceso de proselitismo a favor de la causa, un
poderoso aparato teórico que, intentando exponer principios universales, adecuados
al derecho común, o al derecho natural, otorguen el beneplácito (propio y ajeno) a
las acciones. Es imprescindible la complicidad más o menos tácita de la población.
Hay que ganar la mayoría, con los medios militares y con el ejército de la pluma;
ideología y rebelión donde la conjunción “y”, se revela como estratégica, contribu-
yendo decisivamente a resolver el destino del conflicto54.

La justificación de la guerra en la retórica que despliegan los combatien-


tes reincide en señalar una serie de fundamentos que avalan apelar al recurso
de la guerra. Se habla de un propósito tan alto que amerita el derramamiento
de sangre si es necesario, aunque en el mismo se contemplara la guerra como
último recurso. La retórica tiene una primera fase: antes de la guerra mediante
la cual se intima al enemigo a la rendición, se resalta el fin que esta pretende
alcanzar destacando otros fundamentos justificatorios. Si el alto fin es la liber-
tad, el fundamento será la conservación de la misma, por ejemplo, el Congreso
Electoral consideró que Nariño estaba llamado a conservar libres los ilustres
hijos de América. También la razón, la justicia, la religión o las señales divinas
serán empleadas en la retórica como fundamentos irresistibles que deben operar
en el enemigo una movilización a deponer la resistencia y adherir a la causa
que se presenta avalada por estos fundamentos. En el caso de Nariño, en una
comunicación dirigida a Pasto55, se puede evidenciar algún interés en convencer
al enemigo para que adhiera a su causa, pese a que advierte que el rechazo a
unírsele de buena fe conlleva a enfrentarse hasta exterminarse mutuamente.
Los pastusos, parapetados en sus impenetrables montañas, sabían que en
su provincia la guerra favorecía al defensor, así que no mudarían de opinión
solamente por la exposición retórica de Nariño, más cuando no creían que este
último estuviera en una posición de fuerza. Y advertían que, según el derecho de
gentes, era libres de darse sus instituciones; además, quien les oprimía no era el
rey sino Nariño que les invadía. Nariño, empero, apelaba siempre a la unión de los
americanos en contra de sus amos españoles. De tal manera que se reconstruye

54
Cuño, “Tristes tópicos”, 1-2.
55
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 247.

[138 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

una imagen del enemigo como nefasto y opresor, cruel y deshumanizante hacia
los americanos, y de algún modo lo identifica diferente y opuesto a quienes son
denominados como americanos. Para Nariño los pastusos debían cooperar con
él por el simple hecho de que eran americanos, en oposición clara al enemigo
español. En razón de estos calificativos para señalar al enemigo es pertinente
retomar lo mencionado por Cuño:
El fracaso de Bolívar en el proceso de ejercer el control sobre la gran mayoría de la
población motiva la invención de la “fuera a muerte” que Bolívar matiza: la guerra
no es civil, la revolución no es política; se trata de una guerra contra el extranjero;
la distinción reside en los “grupos nacionales” españoles y americanos. Distinción,
sin embargo, tan artificiosa como irreal que bien pronto Boves se encargaría de
deshacer, hasta que con su muerte y el ascenso de Páez los llaneros encontraron jefes
antiespañoles en sus propias filas56.

Bolívar empleó igualmente una retórica que implicaba diferenciar dos gru-
pos nacionales distintos desde la realidad misma en la que despliega. El énfasis
que hace Justo Cuño en la diferenciación entre grupos nacionales españoles y
americanos implica que este es un artificio empleado por Bolívar para intentar
ejercer control sobre la población. Lo cierto es que la distinción en esta retórica
no concuerda con la realidad en la cual es desplegada, y a ello se debe el fracaso
de Bolívar para poder ejercer tal control.
Esta diferenciación muestra cómo se perfila esa imagen del enemigo. El
enemigo debía distinguirse como un otro que no solo era diferente sino también
opuesto a los intereses que eran considerados como propios. Esta retórica hacía
necesario que el enemigo estuviera revestido de las cualidades que lo caracte-
rizaban como lo opuesto, no solo en los fines sino también en las actuaciones.
La imagen del enemigo, distinto y opuesto, evoca a lo tiránico o despótico, lo
cruento, lo deshumanizante y lo calamitoso:
Cortés, Anguiano, Eslava, Palacios, jefes militares españoles dirigen la máquina.
Amador ha sido siempre conocido por godo; pero yo puedo asegurar que por lo menos
es muy indiferente, y que todos sus hermanos son muy enemigos. Castillo es capaz de
todo, todo, todo, no concibo creatura más vil en la tierra […] Los actos de felonía que
se acaban de practicar, son de tal naturaleza, que se deben temer cuantos crímenes
son imaginables. A los pueblos se les ha ordenado resistirnos o fugarse; a las tropas
batirse y defender el terreno palmo a palmo. Se ha convidado a los militares que no

56
Cuño, “Tristes tópicos”, 1-2.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [139 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

quisiesen combatir contra nosotros a salir de la ciudad, y cuando han ido a buscar
pasaportes, los han llevado a calabozos inmundos, y los han cargado de grillos57.

El enemigo era por tanto los líderes del ejército español, representantes
de la nación Española. Se consideraba que la población se hallaba seducida por
un puñado de malvados, y aún los nacidos en la Península podrían ser consi-
derados americanos si militaban en la causa de la libertad. Quizás el ejemplo
más claro de ello era el general José Ramón de Leiva, peninsular de nacimiento
y segundo al mando de las tropas de Cundinamarca. No obstante, los jefes del
proceso de independencia también esgrimían esta especie de distinción en dos
grupos nacionales con el objetivo de disminuir el apoyo al enemigo y originar una
polarización que era entendida como conveniente para la movilización armada.

La retórica como acto de convencimiento tras la cons-


trucción del enemigo

La construcción del enemigo permitió un primer acercamiento emocional


de las tropas independentistas hacia los españoles. Si se retoma a Perelman,
la persuasión y la convicción hacen parte de todo discurso retórico. Si bien la
persuasión tiene un alcance individual, esta conlleva a la acción, aunque la línea
que divide a la persuasión de la convicción es tenue:
Quien busca el resultado, la acción, privilegia la persuasión, no así quien se interesa
por la adhesión racional, éste prioriza la convicción sobre la persuasión, tanto en los
medios como a la facultad a la que se orienta: la razón. Perelman, sin embargo, no
admite esta distinción y plantea, que la argumentación persuasiva es la que sirve y
es usada cuando se está ante un auditorio particular, mientras que la denominada
convincente, busca la adhesión de un auditorio universal58.

Esto quiere decir que la acción y la inteligencia forman parte de la persuasión


y la convicción, y prácticamente, las dos primeras son inherentes a las segundas
y éstas forman parte de la argumentación. Esta suerte de ambigüedad permite
cuestionar la validez de los grupos nacionales que se mencionaron anteriormente.
Santiago Mariño, general en jefe de los ejércitos venezolanos en el Oriente
y segundo de Bolívar, realizó un nuevo llamado a los soldados de Boves que
habían nacido en el territorio de Venezuela para que abrazaran la causa de la

57
Restrepo, Documentos importantes para la historia de la revolución, 442.
58
Yezíd Carrillo de la Rosa, “Aspectos básicos de la teoría de la argumentación de Perelman”,
Revista Jurídica Mario Alario D´Filippo No. 1 (2009): 93.

[140 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

independencia y de la República de Venezuela. Este llamado no alude directa-


mente a los dos grupos nacionales, pero hace hincapié en el carácter malvado
del jefe que los conduce, José Tomás Boves. Esta proclama del 6 de junio de
1814 desde la Villa de Cura fue escrita luego de una serie de triunfos del bando
independentista en las batallas de La Victoria, San Mateo, Bocachica y Carabo-
bo, y ante la expectativa de un próximo combate. Mariño se hallaba reuniendo
un enorme contingente que debía detener el avance de Boves, quien marchaba
desde los Llanos hacia el desfiladero de La Puerta, paso obligado para tomar el
camino que desde la Villa de Cura discurría hacia la ciudad de La Victoria, y
de esta manera atacar el centro de Venezuela:
¡Desgraciados hermanos y compatriotas míos! ¿Hasta cuándo ciegos y engañados
permaneceréis unidos a ese hombre inmoral, oprobio de la especie humana, que no
ha sabido sino conduciros a la muerte y la ignominia? ¿Hasta cuándo seréis los viles
instrumentos de este miserable aventurero, para hostilizar el suelo en que habéis
nacido? ¿Hasta cuándo seréis juguetes de las tramas y artificios groseros, con que
os tiene uncidos al carro de sus enormes crímenes? Ya es tiempo, amigos, que ras-
guñáis el velo con que ese monstruo tiene vendados vuestros ojos. Volvedlos a todos
los lugares por donde él os ha conducido, y los veréis todavía cubiertos de vuestra
sangre, derramada inútilmente para sostener las miras de su infernal ambición59.

La invitación de Mariño se enfocaba en describir la conducta de Boves,


su ambición, sus intenciones perversas e identifica a los soldados que militan
en su causa como una suerte de inocentes engañados por su perfidia. Señalaba
que los soldados nacidos en Venezuela no podían seguir atacando el suelo que
los había visto nacer, pues sería contrario a la naturaleza. Mariño asumió que el
gobierno en el que militaba representaba a todos los venezolanos y le atribuía la
soberanía sobre todo el antiguo territorio de Venezuela, por lo cual se dirigía a
compatriotas extraviados por el influjo de Boves. Estos soldados no eran como
Boves, quien sí era identificado como enemigo natural, pues les dice que “en
lugar de victorias, no habéis conseguido sino el oprobio y la muerte. En lugar
de felicidades, no habéis alcanzado sino vuestra propia destrucción, desvelos,
trabajos, penas y fatigas, la inquietud y la desolación”60. De una manera, pos-
tulaba la injusticia de la causa seguida por Boves, que era identificada como
de tiranía, y presentaba esta causa como opuesta a “la eterna justicia”, y por lo

59
José Félix Blanco y Ramón Azpúrua, Documentos para la historia de la vida pública del Li-
bertador de Colombia, Perú y Bolivia, (Caracas: Presidencia de la República de Venezuela,
1983), Tomo V, 102.
60
Blanco y Azpúrua, Documentos para la historia, Tomo V, 102.

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Álvaro Acevedo Tarazona

tanto opuesta irreligiosa. Este señalamiento era un grave señalamiento. Mariño


cerraba su proclama haciendo una dura advertencia:
Pero si obstinados y ciegos continuáis todavía haciendo armas contra nosotros, yo os
lo anuncio, compatriotas, vosotros sentiréis todo el peso de nuestra venganza: cuatro
mil bravos guerreros, que acaban de ganar laureles inmortales en los campos de
Carabobo, vienen bajo mis órdenes a defender los derechos de Venezuela. Escoged,
pues, entre estos partidos: o venid al seno de vuestros hermanos, o pereced al filo
de nuestras espadas61.

Mariño tipifica la existencia de dos partidos: el de Venezuela y el de los


enemigos de Venezuela. Dependía de esos soldados obstinados y ciegos escoger
si seguían haciendo la guerra contra Venezuela y los venezolanos, o si se reunían
con sus compatriotas, reconciliándose con la gran familia venezolana. Se exigía
plena identificación con la República de Venezuela, so pena de sufrir el ataque
de un ejército disciplinado, vencedor en Carabobo. El pedido de rendición
estaba destinado a salvar vidas, pues estos hombres irremediablemente caerían
fulminados por las armas patriotas. De persistir en el ejército de Boves, estos
venezolanos serían vistos como enemigos y sobre ellos caería la venganza de
los partidarios de la libertad. En esta retórica no solo se desplegaba emociones
negativas hacia la construcción de una imagen del enemigo, sino que también
buscaba justificar y alcanzar la movilización de las voluntades necesarias para la
guerra. Justo Cuño Bonito señala que “en la búsqueda del objetivo fundamental
sine qua non estaba la imperiosa necesidad de ganar la complicidad de la po-
blación para el refuerzo de uno u otro partido, y esta deambulaba vagamente
apoyando coyunturalmente a una u otra tendencia según el contexto social y
personal particulares”62. Esto reforzará el carácter que se ha encontrado en la
retórica para movilizar a la población.
Nariño debe variar la fórmula de las dos nacionalidades porque el jefe de
esta hueste, Boves, actúa al margen de la institucionalidad. Lejos de representar
políticamente al rey, es un jefe irregular que se ha alzado como líder carismático
de una masa irrefrenable de hombres: los llaneros. Por ello, Nariño se enfoca en
construirle como un líder negativo, aún más si se tiene en cuenta su peligrosidad:
domina las extensas estepas que llegan prácticamente a las goteras de Caracas, a
través del desfiladero conocido como La Puerta, situado justo delante de la villa
de Cura. Boves es nombrado como un enemigo de la humanidad, un heraldo
de la destrucción que debe ser a toda costa detenido.

61
Blanco y Azpúrua, Documentos para la historia, Tomo V, 102.
62
Cuño, “Tristes tópicos”, 3.

[142 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

Esta forma de persuasión también fue empleada para provocar el más


sonado entusiasmo en la población receptora, buscando transmitir el optimis-
mo y la fe ante las adversidades. La derrota del ejército del Sur a las puertas de
Pasto en mayo de 1814, que significó la prisión de Nariño, fue una dura prueba
para la moral y para la causa patriota, así como para la emotividad de la tropa.
El presidente del Colegio Electoral de Popayán, Andrés Ordóñez y Cifuentes,
intentó transmitir tranquilidad en sus cartas, mofándose de la actitud del ene-
migo, el cual realmente no había obtenido victorias significativas. Así lo expresa
en un oficio dirigido al general Leiva63, el 27 de mayo de 1814, con motivo
de expresar su parecer acerca de un comunicado que el comandante español
Melchor de Aymerich había remitido al propio Leiva. Ordóñez menosprecia la
victoria española a las puertas de Pasto, afirmando que “al mariscal don Melchor
Aymerich no le resulta otra ventaja de su victoria accidental e insignificante,
que la captura de algunos hombres dispersos y la posesión de pocos cañones
clavados en el momento en que él y los destrozados restos de su mando corrían
despavoridos hacia los senderos de Guáitara”64. Refiriéndose así a la retirada
emprendida por Aymerich pocas horas antes de la batalla a las puertas de Pasto,
pues Nariño había llegado invicto a las puertas de esa ciudad, las afirmaciones de
Ordóñez estaban destinadas a menospreciar al enemigo y a tildarlo de cobarde
públicamente. También se ocupó de expresar cuáles eran los sentimientos que
animaban al colegio representante de la provincia y anunciaba la llegada de una
expedición de Estados Unidos en auxilio de los patriotas65. Estas afirmaciones,
destinadas a matizar la derrota e impedir que la moral decayera, buscaban
mantener intacto el dispositivo sensible que permitía la movilización armada.

Conclusiones

Durante las guerras de independencia, Antonio Nariño y Simón Bolívar,


como líderes militares, se vieron en la obligación de garantizar la movilización
de sus fuerzas armadas, no solo mediante el reclutamiento sino mediante el
despliegue de una retórica rebosante de elementos para afectar emocional-
mente a los reclutados, y de esta manera crear un vínculo afectivo con la causa
independentista. Para conmover y movilizar a la población se hizo necesario
construir una imagen del enemigo como el otro, el opuesto a lo propio, a su
vez que se utilizaron argumentos persuasivos para convencer a la tropa acerca

63
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 351-357.
64
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 352.
65
Hernández de Alba, Archivo Nariño, Tomo V, 353.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 119 - 146 [143 ]


Álvaro Acevedo Tarazona

de la necesidad de someterse a este enemigo. De esta forma se hizo necesario


cargar con adjetivaciones al enemigo caracterizándolo como tiránico, cruento,
deshumanizado y calamitoso.
Así mismo, estas adjetivaciones imprimieron unas emociones negativas
que al impactar en la población debían generar una aversión hacia ese enemigo.
De manera semejante operó la construcción de una imagen de lo propio, pues si
lo otro fue asociado a emociones negativas, por el contrario, lo propio asumió
una carga de adjetivaciones relacionadas con el sacrificio, la razón, la justicia,
la religión, las señales divinas, etc., que transmitieron a la población emociones
positivas. Esta identificación surgida de la retórica de la movilización armada se
convirtió en el punto de partida del proyecto nacional llamado Colombia, pues
esta retórica sería nuevamente empleada en las sucesivas campañas acaudilladas
por Bolívar, repitiendo la denostación de los españoles como modo de agluti-
nar a los americanos. Por tanto, las lecciones de las campañas de 1813-1814 se
proyectaron en el tiempo, al ser este un momento crucial en el que emergió la
distinción de la cual partió la construcción de la nación colombiana: la negación
de lo español y la afirmación de lo americano. La construcción del enemigo de-
bió recurrir a la identificación de dos grupos nacionales distintos para reforzar
la imagen positiva de lo propio y la negativa del otro. Tales grupos nacionales
fueron el americano y el español, respectivamente.
La atomización de la soberanía, además, determinó respuestas particulares
a la crisis, que variaron según cada jurisdicción territorial. Por una parte, es
cierto que en amplias zonas de Venezuela y la Nueva Granada la autoridad de
los gobernadores y jefes realistas no fue cuestionada. Tales fueron los casos de
Coro y Pasto, que se convirtieron en focos de la contrarrevolución, con todo un
dispositivo retórico que defendía la soberanía regia. En el intercambio retórico,
poco importó que estas parcialidades de americanos se pronunciaran contra
la Revolución: se les definió como obcecados o seducidos por el influjo de los
malvados españoles, en el marco de la creación retórica del enemigo.
Por consiguiente, la invención de la nación se dio también a partir de una
retórica aupada por una movilización armada. Es decir, no solo la nación fue
una consecuencia del conflicto -como señala Pérez Vejo-, sino que, al estar este
conflicto mediado por aspectos emocionales proyectados en la retórica, la vin-
culación de los noveles ciudadanos con su nación fue a todas luces sentimental
y basada en la identificación de los españoles como un enemigo que debía ser
derrotado, que congregaba a las diversas soberanías locales surgidas del juntismo
de 1810 a deponer sus diferencias y a movilizarse por un objetivo común. La
forma preferida para construir la nación fue la permanente movilización armada

[144 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Creación militar y emocional del enemigo en la campaña del sur de
Antonio Nariño y la campaña admirable de Simón Bolívar, 1813-1814

como aglutinante frente a la amenaza de los leales al rey; ello funcionó aún en un
periodo tan distante como 1825, en el cual, si bien ya no existía conflicto en la
recientemente formada Colombia, sí persistía una movilización armada contra
el enemigo español. Aunque el conflicto desapareció es necesario preguntarse:
¿cómo se representó a los españoles después de la independencia?, ¿desapare-
cieron los argumentos negativos hacia los peninsulares?, si ya no existía una
persuasión entendida como acción, ¿aún se manifestaron actos de convicción
que conllevaban a una nueva mirada con respecto a los procesos de conquista
y colonización por parte de España? Estas son algunas de las nuevas agendas
de investigación que podrían responderse a partir del análisis de los discursos
de los últimos años de vida tanto de Antonio Nariño como de Simón Bolívar.

Bibliografía

Documentos y seriados

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Artículos y libros

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[146 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Los actores del proyecto monárquico


en l a Re públi c a d e C ol ombi a

Armando Martínez Garnica1

Resumen

En septiembre de 1829 el Consejo de Ministros, integrado por el


Libertador presidente y otros cinco personajes, inició gestiones para
adoptar un régimen monárquico en Colombia. La iniciativa contaba con
la simpatía de varios personajes más en las diferentes regiones del país. Al
parecer Bolívar se sentía inquieto por el ambiente anárquico que se iba
apoderando de América y pensaba que se requería el apoyo de un estado
fuerte y un regulador que pudiese emplear la fuerza si fuere necesario.
La idea de buscar estas condiciones fue puesta en práctica por unos
actores concretos que entablaron comunicación con Charles Bresson,
comisionado del rey Carlos X de Francia en Bogotá, y el coronel Patrick
Campbell, encargado de negocios de Gran Bretaña. Finalmente, pocos
meses después, el mismo Bolívar puso fin a esta aventura.

Palabras clave: Simón Bolívar, Consejo de Ministros, Monarquía.


1
Academia Colombiana de Historia.

Cómo citar este artículo

Martínez Garnica, Armando. “Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 147-162.

[147 ]
Armando Martínez Garnica

The actors of the monarchical project in the Republic of Colombia

Abstract

In September 1829 the Council of Ministers, composed by the


President Liberator and other five members, started working on a plan
to adopt a monarchical regime for Colombia. The idea had the support
of several other public figures in the different regions of the country. It
seems Bolivar was extremely anxious about the climate of anarchy that
was taking hold of America and thought that the backing of a powerful
state and the existence of a regulator who could use force if required were
needed. Several concrete actors were responsible for executing the plan;
they established communication with Charles Bresson, commissioner of
French King Charles X in Bogotá and Colonel Patrick Campbell, business
attaché of Great Britain. Finally, a few months later, Bolivar himself put
an end to this adventure.

Keywords: Simon Bolivar, Council of Ministers, Monarchy.

Mientras el general Francisco de Paula Santander marchaba hacia el exilio


europeo, el diseño del destino de la República de Colombia quedó en manos del
Consejo de Ministros que fue integrado por el Libertador presidente, presidido
por José María del Castillo Rada e integrado por los ministros de Relaciones
Exteriores (Estanislao Vergara), Guerra y Marina (general Rafael Urdaneta),
Interior (José Manuel Restrepo) y Hacienda (Nicolás María Tanco). Si Santander
estuvo sentido con Bolívar cuando este le pidió que dejase de escribirle en ade-
lante, su más grande sentimiento fue tener conocimiento de las gestiones que se
hicieron en el Consejo, durante el mes de septiembre de 1829, para la adopción
de un régimen monárquico constitucional. Por ello se esforzó por reunir los
documentos que le permitirían intentar probar, algún día, que el general Bolívar
estuvo detrás del espectro que fue gestionado contra el régimen constitucional
que había nacido en la Villa del Rosario de Cúcuta2.
En su Autobiografía, el general José Antonio Páez identificó a los hombres
que en la primera República de Colombia fueron simpatizantes de un régimen

2
Las copias de los siete documentos de septiembre de 1829 reunidos por Santander, sobre el
asunto del proyecto de monarquía constitucional concebido por el Consejo de Ministros, fue-
ron publicadas en el Archivo Santander, 1923, XVIII, 134-154.

[148 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

monárquico constitucional: en el Sur, los generales Juan José Flores, Antonio José
de Sucre y José Domingo Espinar; en Venezuela, los generales Rafael Urdaneta,
Mariano Montilla, Diego Ibarra y Pedro Briceño Méndez, así como el arzobispo
Ramón Ignacio Méndez, Martín Tovar y algunos mantuanos distinguidos de
Caracas; en la Nueva Granada, José María del Castillo y Rada, José Manuel
Restrepo, Juan García del Río y Estanislao Vergara. Este artículo identifica
a todos los actores que dejaron testimonios de su participación en la gestión
que fue realizada durante el segundo semestre del año 1829 para instaurar una
monarquía constitucional en Colombia, cuyo primer titular sería el Libertador
y, después de su muerte, un príncipe de alguna casa nobiliaria francesa.
El general José Domingo Espinar, natural de la ciudad de Panamá (1791-
1865), fue el primero en exponer el proyecto monárquico en su condición de
secretario general del Libertador presidente desde 1828, sustituyendo al general
José Gabriel Pérez. El 6 de julio de 1829 remitió desde Buijó una carta a José
María del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, para dar respuesta a la
comunicación que este le había dirigido el 25 de mayo anterior, relacionada con
las gestiones que se habían hecho ante los diplomáticos de los Estados Unidos
y el Reino Unido con el fin de obtener una mediación que ayudara a resolver
un conflicto entre el Perú y Colombia. En ese momento, la incertidumbre del
Libertador por el futuro de Hispanoamérica era grande: pese a la inminente
amenaza de una nueva expedición militar que preparaba la Monarquía española,
los nuevos gobiernos hispanoamericanos desconocían el Derecho de Gentes,
iban a la guerra contra las naciones limítrofes, las discordias civiles no cesaban,
la maledicencia contra el proyecto de la federación de los Andes se había exal-
tado y las tareas propuestas por el Congreso Anfictiónico de Panamá fueron
desdeñadas por las naciones que firmaron sus convenios.
Como la anarquía parecía estar devorando a Hispanoamérica, pese a la
amenaza española que se cernía, el Libertador había llegado a la convicción de
“la América necesita de un regulador”. Como este personaje tendría que mediar,
influir y proteger en ese vasto ámbito, tendría que proceder de “una nación
poderosa del antiguo continente”. Debería ejercer “un poder bastante para que,
en caso de ser desatendida e insuficiente su política, emplee la fuerza y haga oír
la voz del deber”, con cualquier nombre.
Todo el interés del general Bolívar con esta propuesta era que “mi Amé-
rica se ponga bajo la custodia o salvaguardia, mediación o influencia de uno
o más Estados poderosos que la preserven de la destrucción a que la conduce
la anarquía erigida en sistema, y del régimen colonial de que está amenazada”.
Estaban a la vista los ejemplos de Inglaterra, que había mediado espontánea-

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [149 ]


Armando Martínez Garnica

mente entre Brasil y el Río de la Plata, y que también intervino a mano armada
en la guerra entre Turquía y Grecia. Así que sólo proponía buscar “una tabla
de que asirnos”, para no “naufragar en el diluvio de males que inundan a la
desgraciada América”. Por ello le pedía al Consejo de Ministros que examinara
este voto del Libertador “por la felicidad de las naciones, en cuya existencia le
ha cabido no pequeña parte”3.
Tenía entonces razón Santander cuando caviló que la iniciativa de la mo-
narquía constitucional provenía del mismo Libertador presidente, pero no por la
razón de su ambición personal, sino de su sentimiento amargado de impotencia
y frustración. Solo anhelaba salvar a la Hispanoamérica independiente de su
anarquía y del riesgo que corría delante de su antigua metrópoli. Las nuevas
naciones hispanoamericanas habían ensayado ya todas las formas de gobierno,
infructuosamente, pues todo parecía indicar que los pueblos eran presa fácil
del primer ambicioso, de emprendedores audaces, de tal suerte que los ejércitos
estaban desmoralizados y las discordias civiles estaban a la orden del día.
En respuesta a esta carta del secretario general del Libertador, se organizó
en Bogotá una junta de personas notables y ocupantes de altos cargos para tratar
la propuesta de una posible adopción del régimen monárquico constitucional.
El 3 de septiembre de 1829 fue leída en el Consejo de Ministros la carta llegada
de Buijó, y se produjo un largo debate para “escogitar un medio decoroso, y
que en nada sea contrario a la independencia nacional”, para conseguir lo que
quería el Libertador: atraer a Colombia el apoyo y auxilios de alguna, o algunas
de las grandes naciones”.
Fue en esa reunión cuando se recordó que ya la propuesta había sido deba-
tida, y que se había acordado por unanimidad que una monarquía constitucional
presentaría todo el vigor y estabilidad que necesitaba el gobierno. Como este paso
solo podría darlo el Congreso nacional, solo bastaba contar con los diputados
recientemente elegidos, todos amigos del gobierno, con lo cual había mucha
probabilidad de que fuese aprobado el cambio hacia un régimen monárquico
constitucional. Se comisionó entonces al secretario de Relaciones Exteriores,
Estanislao Vergara, para que adelantara conversaciones con los agentes diplo-
máticos de Francia e Inglaterra, encargándoles que consultaran a sus respectivos
gobiernos si aceptarían que el Congreso de Colombia decretase una monarquía
constitucional y, llegado el caso, como era probable que los Estados Unidos y otras
repúblicas americanas se alarmarían y controvertirían el proyecto, si se podría

3
Carta de José Domingo Espinar, secretario general del Libertador, al Consejo de Ministros
de Colombia. Cuartel general en Buijó, 6 de julio de 1829, en Simón Bolívar, Obras Completas,
tomo IX, (2008), 60-62.

[150 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

contar con su cooperación, pues Colombia tenía el derecho indisputable a darse


la forma de gobierno que mejor le conviniera. El Consejo estuvo de acuerdo en
que el Libertador debería seguir mandando por el resto de su vida solo con este
título, y solo después de su muerte sería su sucesor quien adoptaría el título de
rey, que debería ser un príncipe de la Casa real francesa, por razones políticas
y por tener la misma religión católica romana4.
Los actores de este Consejo de Ministros eran Estanislao Vergara (ministro
de Relaciones Exteriores), José María del Castillo y Rada (presidente del Con-
sejo), general Rafael Urdaneta (ministro de Guerra y Marina) y José Manuel
Restrepo (ministro del Interior).
Estanislao Vergara Sanz de Santamaría era un santafereño nacido en el
hogar de un distinguido abogado que había sido fiscal de la Real Audiencia,
procurador del cabildo de Santafé, rector y catedrático del Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario; y por el otro lado de una señora que era hija de otro
prestigioso abogado. Su abuelo paterno había sido regente y contador mayor de
la Real Hacienda. Fue becado en el Colegio del Rosario para estudiar derecho
y obtuvo en 1812 el título de doctor y diploma de abogado. Elegido por Bogotá
al Congreso constituyente de 1830, diseñó el proyecto político que consideraba
congruente con la opción monárquica:
Un presidente, que lo será vuestra excelencia (Simón Bolívar) de por vida, con todas
las facultades del rey de Inglaterra, y con un Ministerio responsable; un Congreso
compuesto de dos cámaras, una de ellas vitalicia, y la otra de dos representantes
por cada provincia: un Consejo de Estado en que se acuerden las leyes que hayan
de presentarse al Congreso, y pueda resolver legislativamente algunas materias en
el receso de este; y juntas departamentales, con atribuciones bien detalladas, que
se ocupen en materias puramente económicas, pero sujetas siempre al influjo del
Gobierno: he aquí mi plan de la organización de Colombia5.

En su opinión, había llegado el momento de abandonar los gobiernos


alternativos, pues la experiencia política había mostrado que eran fuente de
desórdenes y conmociones, para pasar a un gobierno hereditario, “el mejor y
el más adaptable para Colombia”. La experiencia de México y de Buenos Aires
habían “probado de hecho que el gobierno alternativo no es hecho para la
América Española, y por consiguiente para Colombia”. El asunto de la sucesión
en este gobierno hereditario habría que calcularlo mejor, pues no le gustaban

4
Copia del acta de la reunión del Consejo de Ministros de Colombia. Bogotá, 3 de septiembre
de 1829, en Archivo Santander, XVIII, (1923), 136-138.
5
Carta de Estanislao Vergara al Libertador presidente. Bogotá, 29 de julio de 1829, en Memo-
rias del general O’Leary, VII, (Caracas, Imprenta de la Gaceta Oficial, 1880), 206.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [151 ]


Armando Martínez Garnica

los inconvenientes ofrecidos por la constitución de Bolivia, fundados en que


el presidente era quien escogía a su sucesor, según su voluntad, en vez de serlo
por un principio fijo, determinado e invariable. Como el general Bolívar había
nacido para darle la independencia y hacer feliz a Colombia, no podría consi-
derársele “un usurpador”, porque no había hecho más que “obedecer a la voz de
sus conciudadanos”. Le prometió al Libertador que en el Congreso constituyente
aprobarían un gobierno vitalicio para él, y después de su muerte, “hereditario en
un príncipe extranjero”; así como un gobierno fuerte y enérgico como el inglés,
con garantías individuales. Solo tenía que dejar obrar a sus partidarios, y apoyar
sus operaciones. Estaba bien que el general Bolívar nunca se intitulara rey ni
emperador, porque podría disminuir su gloria, pues con el título de Libertador,
que era de su exclusiva propiedad, podría ejercer el poder6.
José María del Castillo y Rada, el presidente del Consejo de Ministros,
era el mayor de seis hermanos nacidos en el hogar Nicolás del Castillo, un
inmigrante español que llegó a integrar la élite de Cartagena de Indias, una vez
casado con Manuela Rada de la Torre. Heredero del mayorazgo creado por su
padre, sus tutores distribuyeron a sus hermanos huérfanos a temprana edad en
varias partes, con el fin de proveerles educación, tocándoles a Nicolás y Rafael el
destino de España, donde hicieron servicios militares al rey. Vueltos a su tierra,
Rafael pudo obtener el empleo de oficial mayor en la Secretaría de Marina, pero
Nicolás no pudo colocarse en el gobierno, por una supuesta indiferencia de
Santander. José María fue enviado por sus tutores al Colegio Mayor del Rosario,
con lo cual pudo obtener el grado de doctor en derecho civil y posteriormente
la rectoría del colegio, después de ser alumno de Camilo Torres y José Joaquín
Camacho. Era sobrino de don Antonio de Narváez y Latorre, el diputado electo
del Nuevo Reino de Granada ante la Junta Central que se formó en España du-
rante la crisis política de 1808. Se involucró con la revolución desde el primer
momento y participó en el Congreso constituyente de la Villa del Rosario, donde
fue escogido para el empleo de vicepresidente interino de Colombia, y después
como su primer secretario de Hacienda. En los comicios de 1826 disputó con
Santander la vicepresidencia y en 1828 lideró la bancada del Libertador, contra
la bancada de Santander. Con estos antecedentes, era claro que Castillo lideraría
el partido de opinión adverso a Santander y, en consecuencia, favorable a las
decisiones del general Bolívar.
En su carta del 29 de julio de 1829, Castillo le dijo al Libertador que “el
destino” lo había colocado en una “situación necesaria”, y por ello, como fundador
de Colombia, debía morir rigiéndola. Su presidencia vitalicia tendría que ser

6
Carta de Estanislao Vergara al Libertador presidente, VII, 213-214.

[152 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

complementada por una sucesión hereditaria, con Senado vitalicio y hereditario.


Sólo faltaba determinar el orden de la sucesión. Era claro que, por delicadeza,
el Libertador no se pronunciaría abiertamente por el régimen monárquico
constitucional, y ni siquiera quería estar presente en la apertura del Congreso
constituyente de 1830. Pero tendría que hacer un doble sacrificio: pronunciarse
por la monarquía e instalar el evento constituyente7. Mientras tanto, Juan García
del Río estaba escribiendo unas Meditaciones colombianas por entregas, instru-
mento preparatorio del camino hacia la monarquía constitucional. Él mismo le
había proporcionado documentos importantes a su autor, así como detenidas
conferencias8. Un malentendido entre Castillo y el secretario de Guerra y Marina,
con ocasión de la orden inmediata de destierro dictada por este contra la señora
Nicolasa Ibáñez, provocó su renuncia a la presidencia del Consejo de Ministros
y suspendió su actividad en favor del proyecto monárquico.
Juan García del Río, un cartagenero que fue enviado por su padre a Cádiz,
en 1802, para educarse al lado de sus tíos, trabajó para la casa comercial de su
tío abuelo hasta que se marchó en compañía del general José de San Martín a
Inglaterra, donde contrajo matrimonio. Por invitación de José Antonio Álvarez
Condarco se trasladó a Chile, donde se convirtió en publicista y redactor de
varios periódicos, entre ellos El Argos de Chile. Durante el segundo semestre
de 1829 estaba en Bogotá y, teniendo en cuenta la preparación del Congreso
constituyente convocado por el general Bolívar, se decidió a publicar, por en-
tregas sucesivas, cinco Meditaciones colombianas, intentando fijar un derrotero
a su patria nativa.
La cuarta Meditación, dedicada al Congreso constituyente de 1830, fue
firmada por este publicista el 30 de octubre de 1829. Después de examinar la
situación política de Colombia, propuso la adopción de una monarquía cons-
titucional, o por lo menos acercarse a este régimen de gobierno, en cuanto le
fuese posible. La razón aducida fue la siguiente:
Cuando la cosa pública ha vagado tantos años entre las teorías y los desastres; cuando
hemos visto predominar el deseo de innovarlo todo, y que los ensayos hechos bajo
el sistema democrático no han producido más que males… ¿no sería el colmo de la
demencia y de la obstinación empeñarnos en continuar marchando por la misma
ruta donde antes nos extraviamos, y que nos condujo, junto con la patria, hasta el
borde la ruina?... ¿No es, por el contrario, un deber del legislador buscar en un sis-

7
Carta de José María del Castillo y Rada al Libertador presidente. Bogotá, 29 de julio de 1829,
en Memorias del general O’Leary, VII, (Caracas, Imprenta de la Gaceta Oficial, 1880), 69-70.
8
Carta de José María del Castillo y Rada al Libertador presidente. Bogotá, 29 de septiembre
de 1829, en Memorias del general O’Leary, Caracas, Imprenta de la Gaceta Oficial, 1880, VII,
81.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [153 ]


Armando Martínez Garnica

tema opuesto del que se ha seguido hasta aquí, los bienes que aún no hemos podido
hallar? Creo que así lo dicta la razón y lo aconseja la experiencia9.

José Manuel Restrepo Vélez, ministro del Interior desde 1821, comunicó
al Libertador, ya en abril de 1829, que el Consejo de Ministros había estado
meditando sobre la conveniencia de preparar un proyecto constitucional para
presentar al Congreso constituyente convocado para el año 1830. Mientras más
barruntaban el tema, más se persuadían que la América española tendría que
cambiar de régimen constitucional, fundándolo en una sucesión hereditaria
del poder ejecutivo. Aunque las dificultades de ese cambio eran previsibles, no
las creían insuperables si se contaba con el apoyo del Libertador y del Ejército
colombiano10. Restrepo (1781-1863) era natural de Envigado y había estudiado
filosofía y derecho canónico en el Colegio Mayor de San Bartolomé. Se había
vinculado al proceso revolucionario en la provincia de Antioquia, donde fue
asesor y secretario del gobierno provincial, incluso en los tiempos del dictador
Juan del Corral. Fue constituyente en la Villa del Rosario de Cúcuta y el primer
historiador de la experiencia republicana, tanto de Colombia como de la Nueva
Granada.
Una vez comprobó que el Libertador presidente estaba de acuerdo con la
introducción de reformas constitucionales, le informó que el Consejo de Mi-
nistros había estado trabajando activamente para ganar la opinión, ganándola
incluso entre los enemigos del gobierno. Era prioritaria la tarea de promover
la elección de diputados favorables para el Congreso constituyente, que era el
cuerpo político encargado de hacer la reforma del régimen político. Las dudas
se centraban en la casa nobiliaria europea que reemplazaría al Libertador des-
pués de su fallecimiento, pues sería en esa familia en la que se perpetuaría “la
Corona por herencia”11. No había más que un camino para remediar la anarquía
de Hispanoamérica:
El llamamiento de un príncipe extranjero, que sea rey o jefe supremo hereditario de
Colombia. Llamando, por ejemplo, a un príncipe de Francia que sucediera a usted,
que no tendría otro título que Libertador, no dudo que el influjo y crédito de la
Francia daría al Gobierno una grande fuerza moral, para reprimir toda anarquía…
El ejército y el clero me parece que apoyarían esta idea, y tenemos indicaciones por
buena parte de que el Gobierno francés no la recibiría mal. Varias veces he oído decir

9
Juan García del Río. Meditaciones colombianas, 2 ed., (Bogotá, Ministerio de Educación,
1945 (Biblioteca Popular de Cultura Colombiana), 133-134.
10
Carta de José Manuel Restrepo al Libertador presidente. Bogotá, 8 de abril de 1829, en Me-
morias del general O’Leary, VII, (Caracas: Imprenta de la Gaceta Oficial, 1880), 280.
11
Carta de José Manuel Restrepo al Libertador presidente, 285.

[154 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

a usted que Colombia no tenía otro remedio que llamar a un príncipe extranjero, y
que si la nación lo llamara, usted lo apoyaría con todo su influjo12.

Las monarquías constitucionales, en su opinión, habían demostrado con su


experimentación que eran buenas formas de proteger la verdadera libertad de los
pueblos. Colombia, que había sufrido tantos males bajo el régimen republicano,
podría dar en América un ejemplo de una buena organización social bajo ese
nuevo régimen monárquico. Como primer historiador de Colombia, Restrepo
narró las vicisitudes que había tenido el proyecto monárquico y concluyó que
su profesión de fe política se reducía a un presidente vitalicio y a un Senado
hereditario. Como esta fue su íntima convicción, fueron “calumnias gratuitas
sin fundamento alguno” las versiones que le atribuyeron sus enemigos acerca
de una supuesta aspiración a una monarquía en Colombia. Concluyó que los
pensamientos de Bolívar siempre habían sido nobles, “elevados y republicanos”,
y que todos sus planes solo se dirigían a “consolidar la verdadera libertad de
los pueblos”13.
El general de división Rafael Urdaneta, natural de Maracaibo e hijo de un
caballero español, era secretario de Guerra y Marina. El 22 de mayo de 1829
había escrito al Libertador para exponerle su compromiso con el cambio de
régimen político:
El proyecto de una monarquía constitucional está muy válido; y en esta capital,
que ha sido el centro de los facciosos, no pasan de diez las personas que no se han
pronunciado decididamente en favor. Los no pronunciados tampoco muestran opo-
sición; uno u otro mentecato han dicho que se irán de Colombia, y es lo mejor que
pueden hacer. Están todos persuadidos de que la cosa va a suceder sin remedio. De
todas partes, hasta donde yo he podido obtener comunicaciones sobre la materia,
se ha aplaudido la idea como necesaria a nuestra existencia política. La materia es
hoy objeto de conferencia universal, y aunque las ideas no estén fijas en cuanto al
modo de hacerlo, y nombre que haya de dársele, en lo principal todos convienen14.

En el mes de marzo de 1829 ya se habían reunido algunos de estos mi-


nistros en la residencia de José Manuel Restrepo, y allí se había propuesto en
secreto este proyecto, que solo fue resistido por el obispo de Tricala, Mariano

12
Carta de José Manuel Restrepo al Libertador presidente, 292-293.
13
José Manuel Restrepo. Historia de la revolución de la República de Colombia en la América
Meridional, (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2009), 709-733.
14
Carta del general Rafael Urdaneta al Libertador presidente. Bogotá, 22 de mayo de 1829, en
Caracciolo Parra Pérez. La monarquía en la Gran Colombia, Madrid, Ediciones Cultura Hispá-
nica, 1957), p. 400.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [155 ]


Armando Martínez Garnica

Talavera, y dos abogados. Ese proyecto no había encontrado opinión favorable


ni entre los jóvenes ilustrados ni entre las mujeres, que, según se dijo, general-
mente odiaban al general Bolívar. Dos ministros, el general Madrid y Leandro
Palacios, fueron instruidos para entenderse con los gabinetes de Saint James y
de las Tullerías. Charles Bresson, comisionado de Francia, consultó al Duque
de Montebello, y este lo hizo al rey Carlos X, sugiriendo que un príncipe de la
Casa de Orleans podría ser candidato.
Por otra parte, la carta franca y sin reservas que el general Bolívar escribió
al coronel Patrick Campbell desde Guayaquil, el 5 de agosto de 1829, confirma
su autoría del proyecto. Como este le había sugerido un príncipe europeo como
su sucesor, le respondió que esa propuesta no lo cogía por sorpresa, aunque sabía
de los mil inconvenientes, pero en cuanto a él, no habría ningún inconveniente,
pues estaba determinado a dejar el mando ante el siguiente Congreso constitu-
yente que sería reunido, como en efecto ocurrió. Pero advirtió que habría que
tener en cuenta la ambición de los jefes militares colombianos, los celos de los
ingleses ante la selección de un príncipe Borbón y la oposición, tanto de los
nuevos Estados de Hispanoamérica, como de los Estados Unidos, “que parecen
destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de
la Libertad”. Todos los publicistas liberales se pondrían en cruzada contra “los
cómplices de traición a la libertad, de adictos a los Borbones y de violadores
del sistema americano”. Concluyó entonces diciéndole que no se opondría a la
reorganización de Colombia con un régimen monárquico constitucional, cuyas
instituciones ya habían sido bien experimentadas por “la sabia Europa”, pero que
se reservaba dar su dictamen definitivo cuando supiera la respuesta de Inglaterra
y Francia sobre los dos temas: el cambio de sistema y la elección de dinastía15.
El ministro de Relaciones Exteriores, Estanislao Vergara, se dirigió a mon-
sieur Charles Bresson (1788-1847), comisionado del rey Carlos X de Francia en
Bogotá, y al coronel Patrick Campbell, encargado de negocios de Gran Bretaña.
Les dijo que el Consejo de Ministros se habían persuadido que un gobierno
electivo no era el que convenía a Colombia, como lo probaban la Cosiata de
1826, “una consecuencia de la reelección del vicepresidente Santander”, neu-
tralizada solo por el regreso del Libertador. La disolución de la Convención de

15
Carta del Libertador a Patrick Campbell. Guayaquil, 5 de agosto de 1829, en Simón Bolívar,
Obras Completas, IX, (2008), 124-125. Hay que llamar la atención a que cuando Bolívar calificó
la política de los Estados Unidos en términos de parecer “destinados por la Providencia para
plagar la América de miseria a nombre de la Libertad”, lo hizo en el contexto de la oposición
que seguramente manifestarían ante el proyecto monárquico para Colombia. Solo a finales de
la década de 1960 fue que alguna izquierda latinoamericana extrajo la frase del contexto para
presentar al general Bolívar como el primer campeón del antimperialismo yanqui.

[156 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

Ocaña había sido benéfica, pues había mostrado cuál era “la voluntad de los
pueblos”: un gobierno fuerte, vigoroso y enérgico, con el Libertador a su frente.
Las “teorías” republicanas no habían sido del “gusto nacional” y los “verdaderos
patriotas” se convencieron de la necesidad de “mudar la forma de gobierno”.
Con el título de Libertador, el general Bolívar debería gobernar hasta su muer-
te, pero después de su ocurrencia, su sucesor debería ser una príncipe de una
casa monárquica de Francia, con “quien por mil motivos conviene a Colombia
estrechar sus relaciones”. Este era el proyecto político unánimemente formulado
por el Consejo de Ministros, que no había contado con “la opinión precisa del
Libertador”, fundado en el derecho que tenía Colombia para darse libremente
las instituciones que le acomodaren mejor, y en la creencia de que el Gobierno
de los Estados Unidos se opondría a su realización, por considerarlo contrario
a sus intereses. Por ello se les quería consultar: 1. Si su Gobierno aprobaría el
establecimiento de un gobierno monárquico constitucional en Colombia. 2. Si
podría intervenir eficazmente en el planteamiento y éxito de las instituciones
monárquicas16.
Las instrucciones dadas por el ministro de Relaciones Exteriores a Leandro
Palacios y a José Fernández Madrid, diplomáticos colombianos en Francia y Gran
Bretaña, insistieron en la descalificación del sistema electivo como estrategia
para escoger al presidente del Poder Ejecutivo, presentándolo como “el origen
de los males que han venido a nuestra común Patria”, y fuente de inestabilidad
política. Aseguraron que los hábitos de los pueblos eran monárquicos, dados
los siglos de gobierno monárquico anterior, y expusieron el camino del “tránsito
suave” hacia la monarquía constitucional: “olvidándose los pueblos de elecciones,
y acostumbrándose a ser gobernados permanentemente por el Libertador, se
dispondrán a recibir a un monarca”. Insistieron también en que los príncipes
de la Casa Real de Francia serían los más convenientes para Colombia. Por ello
pidieron el Gobierno francés darle a Bresson poder para celebrar el tratado de
amistad, comercio y navegación que se había ofrecido, una intervención que
le daría a Colombia la seguridad de contar con su protección y de mantener
relaciones comerciales. Las instituciones monárquicas que se acogerían serían
un Senado hereditario, la base de una nueva aristocracia. Advirtieron que en
estas negociaciones no debería comprometerse el nombre del Libertador, pues
de este solo se había obtenido la promesa de que sostendría lo que aprobara el
Congreso constituyente, en el caso de variase la forma de gobierno17.
16
Cartas de Estanislao Vergara a Monsieur Charles Bresson y a Patrick Campell. Bogotá, 5 de
septiembre de 1829, en Archivo Santander, XVIII, (1923), 138-143.
17
Cartas de Estanislao Vergara a Leandro Palacios y a José Fernández Madrid. Bogotá, 8 de
septiembre de 1829. Archivo Santander, 1923, XVIII, 145-154.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [157 ]


Armando Martínez Garnica

El economista suizo Jean Charles Léonard Sismondi, bien enterado de


lo que pasaba en Colombia, se encontró con Santander en París, durante una
velada en casa del general Lafayette, en la tarde del 16 de marzo de 1830. Le
relató que acababa de llegar de Bogotá el duque de Montebello, quien había
acompañado a monsieur Bresson en su misión, y le había dicho que el gobierno
de Colombia estaba en las manos de cinco o seis personas (Consejo de Minis-
tros), que la oposición también era muy pequeña, y que la masa de la población
era políticamente inerte. En esas circunstancias, ya no podía ese país tener un
gobierno republicano18.
Pero toda esta aventura monárquica terminó el 22 de noviembre de 1829,
cuando el Libertador escribió a Estanislao Vergara para decirle que se había
“adelantado demasiado” en un asunto tan delicado, con lo cual sería el Con-
greso constituyente, como árbitro de Colombia, quien “obrará en el sentido de
la voluntad nacional, a la cual debe estar todo sometido”19. Solo cuatro meses
largos había durado esta aventura intelectual, que el Libertador cortó en seco,
y muy lejos estuvo la Convención constituyente de 1830 de mencionar esta
opción política. Por supuesto, gran indignación produjo en el Consejo de
Ministros esta última carta del Libertador, cuyos miembros juzgaron que este
debió evitarles los riesgos y sinsabores que experimentaron si hubiese hablado
claramente desde el principio contra esa difícil empresa, pues desde el mes de
mayo le habían hablado del proyecto, es decir, cuatro meses antes de la reunión
del 3 de septiembre que puso en marcha las consultas europeas. Fue así como,
burlados por el Libertador, los ministros abandonaron para siempre el proyecto
monárquico y solo pensaron en su renuncia20.
Pero el ministro Vergara dejó en claro que, al buscar el amparo de Francia
y la Gran Bretaña, no habían hecho otra cosa que “someterse a la disposición
del Libertador, consignada en términos tan claros, tan expresos y terminantes
en la nota de V.S., fechada en Buijó a 6 de julio último”. Y que si la habían com-
binado con el sistema monárquico solo fue porque así obtenían más fácilmente
la decisión de esas potencias, pues sus dirigentes no gustaban de las formas re-
publicanas, tan mal probadas en América y fuente de sus desgracias. El Consejo

18
Francisco de Paula Santander. Diario de viaje por Europa y los Estados Unidos, Bogotá, Fun-
dación Santander, 1989, 1, 120.
19
Carta de Bolívar a Estanislao Vergara. Popayán, 22 de noviembre de 1829, en Obras Comple-
tas de Simón Bolívar, 2008, IX, 265.
20
Efectivamente, tras las renuncias de los ministros que habían participado en la gestión del
proyecto monárquico fueron reemplazados, tan pronto llegó el Libertador a Bogotá, por Ale-
jandro Osorio (Interior), el general Domingo Caicedo (Relaciones Exteriores), el general Pedro
Alcántara Herrán (Guerra y Marina) y Nicolás Tanco (Hacienda). Solo Castillo y Rada conti-
nuó como presidente del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado.

[158 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

no había hecho más que buscar el medio para realizar los deseos del Libertador,
y si este había suspendido el proyecto, “¿qué confianza podrían tener en un
Ministerio que había obrado precipitadamente y sin meditar un negocio tan
grave?”21. La respuesta dada por el secretario general del Libertador insistió en
la improbación dada al proyecto por este, considerando que su reputación sería
mancillada “por un acto contradictorio de su carrera y de sus principios”, con
lo cual no podía “entrar en la trillada senda de los monarcas”. Conviniera o no
un solio a Colombia, “el Libertador no debe ocuparlo”. Más aún, “monarquizar
la República y establecer una pacífica sucesión es, a la verdad, empresa sobre-
humana”. Al negar su aprobación, el Libertador había descargado al Consejo de
“una tremenda responsabilidad” y detenido “un proyecto que probablemente
precipitaría al gobierno en un abismo de desgracias”22.
El ministro José Manuel Restrepo se disculpó con el Libertador, recor-
dando que los cuatro ministros que habían firmado el acuerdo que permitió la
apertura de las negociaciones con los enviados de Francia e Inglaterra lo habían
hecho “en virtud de órdenes de usted”. Así que pudieron haber entendido mal
“una orden repetida” y equivocarse, que era lo que responderían a la Nación “si
algún día se nos llama al juicio que nos indica la improbación de usted”. Como
la improbación del Libertador se había emitido en Popayán, donde el Libertador
se hallaba reunido de “una atmósfera liberal”, podría adivinar “quién ha influido
en que usted diera tan fuerte golpe a sus consejeros”. Por ello, no le quedaba más
remedio que presentar su renuncia al Consejo de Ministros, porque no podía
permanecer en él “sin arruinar enteramente mi honor y mi pequeña reputación”.
Si con sus colegas había promovido una medida que podría resultar funesta a la
Nación, “la prudencia dicta que deje el puesto, y que usted cambie el Ministerio,
poniendo en nuestro lugar hombres que marchen por otra senda, conforme a
las ideas de usted”23.
Desaparecido el 17 de enero de 1830 el Consejo de Ministros que había
administrado la aventura monárquica, la nueva nómina ministerial sólo se ocupó
de preparar el Congreso constituyente que tomaría todas las decisiones. Se había
esfumado el proyecto monárquico. Solo el general Santander siguió ocupándose
del tema, desde Europa, pues la documentación que reunió le podría servir
21
Carta de Estanislao Vergara a José D. Espinar, secretario general del Libertador. Bogotá, 8 de
diciembre de 1829, en Caracciolo Parra Pérez. La monarquía en la Gran Colombia, Madrid,
Ediciones Cultura Hispánica, 1957, 532-534.
22
Carta de José D. Espinar, secretario general del Libertador, a Estanislao Vergara. Japio, 18 de
diciembre de 1829, en Caracciolo Parra Pérez. La monarquía en la Gran Colombia, Madrid,
Ediciones Cultura Hispánica, 1957, 534-535.
23
Carta de José Manuel Restrepo al Libertador presidente. Bogotá, 7 de diciembre de 1829, en
Memorias del general O’Leary, Caracas, Imprenta de la Gaceta Oficial, 1880, VII, 302-303.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [159 ]


Armando Martínez Garnica

políticamente algún día para descalificar moralmente al general Bolívar y a su


Consejo de Ministros, especialmente de su presidente, José María del Castillo y
Rada, de quien había escrito, de su puño y letra, una biografía para demostrar
que a él se debía la disolución de la Gran Convención de Ocaña, y que por él
se había erigido el poder absoluto que rigió a Colombia en 1829, “dejándola
cubierta de oprobio y baldón”24.
Pero la verdad fue otra: antes de terminar el mes de diciembre de 1829,
cuando el Libertador marchaba hacia Bogotá para presentar su renuncia de la
Presidencia de Colombia para siempre, valoró la moderación como el carácter
político distintivo de la Nueva Granada, en general, y ya había llegado a discurrir
que el nuevo gobierno de Colombia debía volver a la forma que había recibido
en la Ley fundamental aprobada en Angostura el 17 de diciembre de 1819: dos
vicepresidentes para cada una de las dos grandes secciones (Venezuela y Quito),
escogidos por voto popular y con grandes atribuciones, y cada una de ellas con
una cámara legislativa de representantes. Había llegado entonces a la opción
de tres estados soberanos y confederados, en donde él todavía podría jugar un
papel de mediador y conciliador, como generalísimo de un ejército unido. En
ese momento ya estaba animado del deseo de conciliarlo todo25. Pero ya era
demasiado tarde: los departamentos de Venezuela declararon su independencia
en diciembre de 1829, y el Estado del Sur en el Ecuador lo haría el 13 de mayo
de 1830. Así que solamente le quedó el camino del exilio hacia Europa.
Desde Europa, Santander estuvo dispuesto a declarar ante toda Colombia
que había existido un plan para adoptar una monarquía para Bolívar. Adujo como
pruebas las cartas de Rafael Urdaneta y Pedro Briceño Méndez, la reunión que
había organizado en su casa José María del Castillo Rada para tratar el asunto
seriamente, las Meditaciones que publicó Juan García del Río con el fin de crear
opinión favorable y el papel del Duque de Montebello, comisionado en Bogotá
para hacer la gestión ante el gobierno de París en favor del proyecto26. Como

24
Francisco de Paula Santander. José María del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, sin
fecha, en Archivo Santander, 1923, XVIII, 131-134.
25
Carta de Bolívar al ministro José María del Castillo y Rada. Buga, 27 de diciembre de 1829,
en Obras Completas de Simón Bolívar, 2008, IX, 298-300.
26
Santander sabía que el rey Carlos X de Francia envió al Duque de Montebello ante el primer
ministro, el Duque de Polignac, y que este no quiso oír nada del asunto, dando como pretexto
sus ocupaciones, porque su política no era poner un príncipe francés en Colombia, sino que
fuese reincorporada a la Corona de España, un propósito que compartía con el vizconde de
Chateaubriand. Pero también hay que tener en cuenta que la Revolución de Julio de 1830 de-
rrocó a Carlos X y elevó al trono a Luis Felipe I, apoyado por la burguesía liberal, modificando
la política exterior francesa. Santander también sabía que el coronel José Leandro Palacios,
agente de Bolívar en París, pidió audiencia al Duque de Polignac y que éste se negó a conceder-
la.

[160 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Los actores del proyecto monárquico en la República de Colombia

Santander no pudo saber que el propio Bolívar había detenido el proyecto, lo


atribuyó a la separación de Venezuela, a finales de 1829, que en su opinión había
sido “lo que hizo romper el cántaro de leche”. Bendijo entonces al general Páez,
quien tuvo “la idea de desencadenarse y unirse al movimiento de los ilustres
patriotas de Venezuela”27. Desde su lejana percepción, habían sido los revolucio-
narios venezolanos quienes le habían quitado el mando dictatorial al Libertador,
dejando a Colombia en “la anarquía, la inmoralidad, los odios y el desorden”.
No podía saber que aquel había dejado el mando por su propia voluntad.
Don Edmundo O’Gorman examinó en su obra clásica, La supervivencia
política Novo-Hispana (1969), las dos posibilidades históricas que había barajado
México: mantener la tradición del virreinato en una monarquía constitucional
o construir una república, adoptar la tendencia democrática republicana de
inspiración ilustrada y americanista, o mejor la corriente del tradicionalismo
monárquico hispano-europeo. Aunque al final se inclinó por la república en
su ser político, no por ello dejó de experimentar varias veces una monarquía
constitucional. El subsuelo ideológico de la revolución en la Nueva España tuvo
aquí sus vacilaciones, oscilaciones y pugnas. En contraste, podemos decir que
en Colombia no hubo más que la posibilidad republicana, porque la opción
monárquica constitucional fue efímera y vergonzante, quizás porque su subsuelo
político fue el de un virreinato de segundo orden.

Bibliografía

Archivo Santander, 1923, XVIII, 134-154.


Bolívar, Simón. Obras Completas. 2008.
Cartas y mensajes de Santander, 1955.
Parra Pérez, Caracciolo. La monarquía en la Gran Colombia. Madrid:
Ediciones Cultura Hispánica, 1957.
O’Leary, Simon (ed.). Memorias del general O’Leary. Caracas: Imprenta
de la Gaceta Oficial, 1880.
Restrepo, José Manuel. Historia de la revolución de la República de Colombia
en la América Meridional. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2009.
del Río, Juan García. Meditaciones colombianas, 2 ed. Bogotá: Biblioteca
Popular de Cultura Colombiana, Ministerio de Educación, 1945.
Santander, Francisco de Paula. Diario de viaje por Europa y los Estados
Unidos. Bogotá: Fundación Santander, 1989.
27
Carta de Santander a Francisco Soto. Roma, 12 de diciembre de 1830, en Cartas y mensajes
de Santander, 1955, VIII, 106-107.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 147 - 162 [161 ]


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Jos é Mar í a Mel o Or tiz. Pre si d en-


t e , G e n e r a l , C o n s p i r a d o r y Je f e
Popu l ar 1

Rodrigo Llano Isaza2

Resumen

José María Melo3 es quizás el Presidente que peor prensa


ha tenido, se le ha querido mostrar como un dictador que
mancilló las limpias páginas de nuestra historia y un ser
ignorante y atrabiliario, desconociendo que fue un hombre
culto, rector de un colegio, que hablaba el alemán y el espa-
ñol con propiedad. El gobierno de Melo fue el producto del

1
Este artículo es producto del discurso pronunciado en Chaparral el 17 de abril de 2012, en
la conmemoración de los 158 años del golpe popular de los artesanos
2
Veedor Nacional del Partido Liberal Colombiano y Miembro de Número de la Academia
Colombiana de Historia.
3
Su partida de bautismo dice que nació el 9 de octubre de 1800 en Chaparral, Tolima, y fue
bautizado el 16 de octubre por el Dr. Vicente de la Roche, cura párroco de la iglesia de San Juan
Bautista. Hijo de Manuel Antonio Melo y de María Francisca Abadía, oriundos de Cartago.
Abuelos maternos Antonio Hortiz y María Ignacia Freire. Padrinos de bautizo su tío materno
José María Hortiz y su abuelo materno Antonio Hortiz.

Cómo citar este artículo

Llano Isaza, Rodrigo. “José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 163-172.

[163 ]
Rodrigo Llano Isaza

clima social y político de lo que en la historia colombiana se


conoce como la revolución del medio siglo. Melo, el avezado
militar de las guerras de independencia, no supo afrontar la
reacción Gólgota-conservadora; él y sus seguidores fueron
objeto de expulsiones de sus territorios hasta por ocho años,
pero, a los combatientes, unos 200 de ellos, los sacaron de
la capital, los llevaron a Cartagena y luego, a orillas del río
Chagres en Panamá, donde murieron.

Palabras clave: José María Melo, revolución del medio siglo, Chaparral.

José María Melo Ortiz. President, General, Conspirator and Popular


Leader

Abstract

José María Melo is probably the president with the worst press
image. He has been depicted as a dictator that disgraced the supposedly
clean pages of our history and a rude and ill-tempered being, thus igno-
ring that he was a cultured man, principal of a school and that he spoke
Spanish and German fluently. The government of Melo was the product
of the social and political environment known in Colombian history
as the mid-century revolution. Melo, the experienced military of the
Independence wars, was unable to confront the conservative-Golgotha
reaction: he and his followers were expelled for up to eight years, but the
warriors, some 200 of them, were taken from the capital, led to Cartagena
and then to the banks of the Chagres river in Panama where they died.

Keywords: José María Melo, Mid-century revolution, Chaparral.

[164 ] Boletín de Historia y Antigüedades


José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular

Figura 1. José María Melo Ortiz. Tomado de:


[Link]
C3%A9_Mar%C3%ADa_Melo.jpg

Hoy, se me cumple un sueño, conocer a Chaparral, y se cumple doblemen-


te pues vengo a rendir emocionado homenaje a quien hoy, hace exactamente
158 años, a la cabeza del pueblo colombiano asumió el mando de la república.
Fue la segunda y última vez que en nuestra historia el pueblo como tal tuvo
el mando en nuestra patria. La primera ocasión había ocurrido cuando José
María Carbonell4, el gran agitador del 20 de julio de 1810, al frente de la Junta
Revolucionaria de San Victorino, se apoderó de las calles de Santafé de Bogotá
y le puso sus condiciones a la camarilla gobernante que encabezaba el señor
Pey y Andrade. Sumados los dos períodos de poder popular, el de Carbonell y
el de Melo, llegamos a 247 días de los 73.473 que han corrido en estos más de
dos siglos de independencia del poder colonial español, lo que representa el
3.36 por mil del tiempo que tenemos como nación, y a algunos les parece que
el pueblo ha gobernado mucho.
También vengo a rendirle homenaje a esta población de Chaparral que
siempre ha concitado mi curiosidad y admiración, porque a la par con la pobla-

4
Rodrigo Llano Isaza, José María Carbonell, agitador y mártir, (Bogotá: Academia Colombia-
na de Historia, 2010).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 163 - 172 [165 ]


Rodrigo Llano Isaza

ción de Marmato en Caldas, donde nacieron Tomás O. Eastman, Max Grillo y


el Negro Marín, connotado guerrillero que se hiciera famoso en la guerra de los
mil días luchando por el Partido Liberal en estas tierras del Tolima. Y aquí en
Chaparral vieron la luz tres expresidentes de Colombia: el general de división
José María Melo; don Manuel Murillo Toro, el más ínclito de los Liberales de
Colombia; y, el Maestro Darío Echandía, además del inmolado Presidente de
la Corte Suprema de Justicia Alfonso Reyes Echandía y Mamá Carmenza, para
solo mencionar algunos de los fallecidos.
¿Cómo puede ser que, en poblaciones tan aisladas como éstas, lejos de
los centros de poder, muy pequeñas en población y sin muchas posibilidades
educativas se produjera semejante pléyade de personalidades que tanto lustre
le han dado a nuestro país? Tiene que ser que son tierras pródigas donde brota
la inteligencia “bajo el influjo próvido de espirituales lluvias”, como decía Barba
Jacob en su “canción de la vida profunda”.
Qué magnífica excusa ésta de la venida a Colombia de los descendientes
mexicanos del General José María Dionisio Melo Ortiz, para que hoy, al conme-
morar los 158 años del golpe de los artesanos que encabezó Melo, le rindamos
un sentido y Liberal homenaje a este héroe de mi Partido, el único presidente
con sangre indígena en sus venas, que ha tenido Colombia y el único cuyos
restos están por fuera de las fronteras patrias.
Hace poco más de un mes, en ciudad de México, hablando ante Las juven-
tudes del PRI reunidas en la Conferencia Jesús Reyes Heroles, les dije: “Amigos,
ahora que el PRI, después de doce años de ostracismo, le está viendo nuevamente
la cara a la victoria, necesito una ayuda de Uds. que van a representar a la nación
mexicana, para que me colaboren identificando los restos del expresidente José
María Melo y repatriarlos a Colombia”. Me preguntaron quién era y me pro-
metieron que después de posesionado, el 1 de diciembre de este año, Enrique
Peña Nieto, como nuevo Presidente de México, se comprometían conmigo a
colaborar en este propósito Liberal y nacionalista. Esperemos que así sea para
que los vientos cálidos de nuestra nación vuelvan a acariciar a este gran cons-
pirador, guerrero, mandatario y dirigente popular, orgullo de todos nosotros.
Y digo conspirador porque nadie en nuestra historia, diferente a Melo,
puede decir válidamente que participó, con resultado diverso, en movimientos
que tendían a cambiar el establecimiento político en cuatro países: Colombia,
Venezuela, Guatemala y México.
Melo es quizás el presidente que peor prensa ha tenido, se le ha querido
mostrar como un chafarote, un dictador que mancilló las limpias páginas de
nuestra historia y un ser ignorante y atrabiliario, desconociendo que fue un

[166 ] Boletín de Historia y Antigüedades


José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular

hombre culto, rector de un colegio, el San Simón de Ibagué, que hablaba el


alemán y el español y que en su estadía en Bremen vivió de cerca la primera
ley de protección obrera que amparaba el trabajo de los niños y fue la época del
cambio de gobierno de Federico Guillermo III al IV, que sería el comienzo de
las grandes concesiones reales a la burguesía naciente. Esa fue la época de la
fundación de la Asociación de Obreros Alemanes y la organización de la Liga
de los Justos, uno de cuyos fundadores fue Federico Engels, donde habría de
surgir el gran socialista utópico Wilhem Weitling, autor del libro La sociedad
tal como es y tal como debiera ser. Situaciones todas que conoció y vivió Melo
de primera mano.
Sobre su obra de gobierno, excúsenme que me cite a mí mismo, pero en
el libro Los Draconianos que publicó Editorial Planeta en el año 2005, página
97, afirmo:
La dictadura de Melo podríamos calificarla de dictablanda, no se cometió ningún
exceso de fuerza, nadie puede, válidamente, asegurar que se abusó de la autoridad,
no se fusiló a nadie, se respetó la libertad de prensa, no se restringió ninguna libertad,
no hubo un solo robo contra la propiedad en ninguno de los almacenes de la capital,
nadie sacó a sus familiares de Bogotá por miedo a los golpistas5.

Jamás la capital de Colombia fue tan segura para sus habitantes. Melo recu-
rrió menos que cualquier otro gobierno de la época a las expropiaciones o a los
empréstitos forzosos. Y en cuanto al juicio que lo sacó del país, no pasó de un
juicio civil y ya nadie se acordó de la sublevación militar ni de la muerte del cabo
Quiroz, sus enemigos se dieron por satisfechos con su extrañamiento del país.
Melo, el avezado militar de las guerras de independencia, el triunfador en
Junín y Ayacucho no supo afrontar la reacción Gólgota-Conservadora, la me-
nospreció. Cuenta, en alguno de sus escritos, el Alacrán Joaquín Pablo Posada
que siempre que le decían a Melo que las tropas de la reacción se acercaban a
la capital, él contestaba “tranquilos, yo tengo un plan” y, ya derrotados, el bri-
llante periodista, director del periódico 17 de abril, órgano del melismo, le dijo:
“General, por fin supe cuál era su plan, que nos cogieran a todos, porque aquí
estamos presos todos sus amigos”6.
Se salvó don José María del genocidio draconiano. Con Melo y sus segui-
dores se ensañaron los victoriosos del 4 de diciembre de 1854. Hasta entonces
la generosidad con el vencido había sido una constante. De 1820 a 1854, en
solo 35 años, se habían presentado siete amnistías, veintiséis indultos y cuatro

5
Rodrigo Llano Isaza, Los Draconianos (Bogotá: Planeta Editores, 2005).
6
Rodrigo Llano Isaza (ed.), Anecdotario Político, (2010).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 163 - 172 [167 ]


Rodrigo Llano Isaza

medidas combinadas, pero, para Melo y los suyos no existió la piedad. Sin em-
bargo, la retaliación no fue pareja, a los dirigentes los trataron de una manera
y al pueblo de otra, como si para conseguir la paz, la generosidad únicamente
pudiera pactarse entre las élites y al pueblo hubiera que condenarlo al peor de
los círculos del averno de que nos hablara el Dante.
Melo y sus seguidores fueron objeto de expulsiones de sus territorios hasta
por ocho años, pero, a los combatientes, a unos 200 de ellos, los sacaron de la
capital, amarrados con lazos y a pie los llevaron a Cartagena y luego, en buque,
a orillas del río Chagres en Panamá, donde estos pobres tierras frías fueron
víctimas de la fiebre amarilla. Ninguno de ellos regresó a sus hogares, todos
murieron, espantoso genocidio que la historia rosa colombiana ha cubierto con
piadosos velos de silencio.
El gobierno de Melo no fue un producto de la casualidad o del capricho
de la historia, fue el producto del clima social y político de lo que en la historia
colombiana se conoce como la revolución del medio siglo. Esa revolución del
medio siglo fue importada, llegó a la Nueva Granada como reflejo de la revo-
lución burguesa de 1848 en Francia que derribó la monarquía orleanista, como
producto de la creciente inconformidad social y la expansión del capitalismo
que crecía en medio de la revolución industrial, alimentado generosamente por
los escritos de Víctor Hugo y Lamartine.
En nuestro país, el cerebro que movía los hilos del descontento era un
boyacense, nacido en Miraflores, que había comenzado su vida política como
Convencionista de Ocaña y que era el señalado por las fuerzas que comenzaban
a llamarse Liberales como el presidente que debía suceder a Mosquera en el pri-
mer empleo de la nación: Don José Ezequiel Rojas Morales, quien el 16 de julio,
en el número 25 del periódico El Aviso publicó un escrito que llevó por título
La Razón de mi Voto, donde explicaba por qué debía votarse por José Hilario
López y que se considera el acta fundacional del Partido Liberal Colombiano.
Así el Liberalismo, entre los partidos políticos actualmente vigentes, es el sexto
en antigüedad en el mundo, después de los dos partidos ingleses, el demócrata
de los Estados Unidos y los dos partidos uruguayos, el blanco y el colorado,
que nacieron el mismo día.
La idea liberal no era nueva. Desde los tiempos del imperio romano, se
hablaba de empleos serviles, los que hacían los esclavos, y de empleos liberales, los
que desempeñaban los hombres libres. El concepto Liberal nació en la Asamblea
francesa con la proclamación de los derechos del hombre y el ciudadano. Pero
fue en el Diccionario Crítico Burlesco publicado por Bartolomé José Gallardo en
1812, donde se definieron las ideas Liberales como aquellas que propenden por

[168 ] Boletín de Historia y Antigüedades


José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular

el amor y la posesión de la libertad, además de extender su benéfica influencia


a toda la sociedad.
Y, políticamente, fue en las Cortes de Cádiz de 1810 a 1813, donde el tér-
mino Liberal se utilizó para denominar a quienes abogaban por la libertad y a
sus contrarios los denominaron serviles o godos:
...los liberales. Palabra era ésta que hasta entonces no había tenido en España otra
aceptación que la de generoso, dadivoso o desprendido, pero que desde aquella tempo-
rada gaditana comenzó a designar a los que siempre llevaban el nombre de libertad
en los labios, así como ellos (y parece que fue don Eugenio de Tapia el inventor de
la denominación) dieron en apodar a los del bando opuesto con el denigrativo mote
de serviles. Las Cortes, dotadas de poderes constituyentes, se propusieron establecer
una monarquía constitucional que le pondría fin al régimen absolutista español. Se
desarrolló entonces una intensa polémica que dividió a sus diputados en dos grandes
grupos: los partidarios del mantenimiento de las tradiciones monárquicas absolutistas
(“serviles”), y los defensores de las libertades individuales y del establecimiento del
Estado de derecho (“liberales”)7.

En Colombia, el remoquete de Liberal, comenzó a utilizarse en la Con-


vención de Ocaña, para denominar a los partidarios del General Francisco de
Paula Santander y diferenciarlos de los partidarios de Bolívar.
La elección del General caucano José Hilario López, prócer de la indepen-
dencia en lo que la historia deformada de Colombia ha llamado Los puñales
del siete de marzo, dio origen al más importante cambio social, económico y
político del siglo XIX, pues con la revolución del medio siglo se desmontaron las
instituciones coloniales y comenzó en firme la vida independiente de nuestra
nación, vinculando a la Nueva Granada a la división internacional del trabajo
y dando paso a dos generaciones de empresarios en ascenso: los comerciantes
y los exportadores.
Medidas económicas8: abolida la prisión por deudas; se establece la expro-
piación por utilidad pública, previa indemnización a los propietarios; Murillo
Toro, en el Congreso de 1850, propuso que el cultivo fuera la base de la propie-
dad de la tierra; se limitó la tasa legal de los intereses; comenzó la construcción
del ferrocarril de Panamá; se creó la Comisión Corográfica encomendada al
7
Marcelino Meléndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, (Madrid: Biblioteca de
autores cristianos, 1967). Tomo II, libro VII, cap. II, no. III (Abolición del Santo Oficio por las
Cortes de Cádiz), p. 710. Tomado textualmente del escrito del Dr. Armando Martínez Garnica,
historiador santandereano, quien escribió, con este mismo título, una magnífica y extensa ex-
posición sobre el tema, que me envió con la gentileza que a él le caracteriza.
8
Rodrigo Llano Isaza, Historia Resumida del Partido Liberal Colombiano, (Universidad Coo-
perativa de Colombia. Medellín. 2009). Página 33.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 163 - 172 [169 ]


Rodrigo Llano Isaza

Coronel italiano Agustín Codazzi; abolidos los resguardos indígenas y some-


tidas sus tierras a la libre oferta y demanda del mercado lo que pauperizó a los
indígenas; se eliminaron la alcabala, los diezmos y los censos; se acabaron los
estancos de tabaco y aguardiente; se eliminaron los impuestos de quintos, de
hipoteca y de registro. Una de las medidas económicas más importantes fue el
desarrollo de la Comisión Corográfica que encabezó el Coronel Agustín Coda-
zzi, la cual inició labores el 3 de enero de 1850 y se prolongó aún después de la
muerte del italiano Codazzi el 7 de febrero de 1859; esta Comisión se considera
la segunda gran empresa científica desarrollada en Colombia después de la
Expedición Botánica que dirigió el sabio gaditano José Celestino Mutis y Bossio;
sus primeros ayudantes fueron Manuel Ancízar (cronista), José Jerónimo Triana
(médico, químico y botánico), Santiago Pérez (después presidente de la Nueva
Granada, fue el relator de la Comisión) y los dibujantes Carmelo Fernández,
Enrique Price y Manuel María Paz; hicieron nueve grandes viajes hasta cuando
apareció el gobierno de Mariano Ospina que no alcanzaba a comprender su
importancia; ellos fueron los que sentaron las bases científicas de esta nación.
Medidas políticas: eliminada la pena de muerte (en 1849 para delitos
políticos y en 1863 para delitos comunes, lo que mereció el elogio del célebre
escritor francés Víctor Hugo) y también la condena infamante o de vergüenza
pública que afectaba a las familias de los reos y que los hacía, frente al sistema
judicial, en cuasicómplices, porque la condena les llegaba por extensión; se con-
sagra la libertad de pensamiento, la libertad de imprenta, libertad de enseñanza,
libertad para ejercer una profesión (1851); se dio libertad a los esclavos (ley del
21 de mayo de 1850), pagándole a los dueños su valor de un fondo público de
manumisión y, en su artículo 15, le pidió al Gobierno del Perú, la libertad de los
esclavos que habían sido vendidos por los esclavistas caucanos, especialmente
al aristócrata conservador y negrero Julio Arboleda, para evitar la liberación
obligatoria, que tampoco fue gratis; se estableció el juicio por jurados popula-
res; se definió la elección popular de Gobernadores y la supresión del ejército
permanente (1853).
El proceso de la liberación de los esclavos en Colombia comenzó con la
constitución de Cartagena del año 1812, cuando, por presiones británicas, se
legisló a favor de la eliminación del comercio negrero; siguió con Antioquia,
donde Félix Restrepo y Juan del Corral definieron la libertad de vientres con
la ley del 20 de abril de 1814; continuó con la liberación de los esclavos que
combatían en las tropas de Simón Bolívar, como cumplimiento del pacto que
hiciera con Petión en Haití; en la constitución de Cúcuta se definió la libertad
de vientres y se reglamentó el trabajo semilibre; y ya no había más de 20.000

[170 ] Boletín de Historia y Antigüedades


José María Melo Ortiz. Presidente, General, Conspirador y Jefe Popular

esclavos en la Nueva Granada cuando llegó el decreto liberador del Partido


Liberal, con las reformas del medio siglo en la administración de José Hilario
López, medida a la que se opusieron con firmeza los esclavistas del sur del país
donde estaban el 63% de los esclavos que había en la nación, especialmente en
las provincias de Popayán, Barbacoas, Buenaventura y Chocó. Con la libera-
ción de la mano de obra esclava se buscaba, claramente, más que una medida
humanitaria, una medida económica, que liberaba brazos para el trabajo y se le
daba un golpe mortal a los grandes latifundistas que tenían en este rubro una
ventaja comparativa con aquellas zonas del país donde prácticamente no había
africanos o descendientes suyos.
La revolución del medio siglo, hecha por el Partido Liberal, sacó a Colombia
del siglo XVIII e incrustó al país en el siglo XIX. En ella se formaron los revo-
lucionarios que habrían de dar el golpe del 17 de abril de 18549. Obando pudo
regresar al país, gracias a la amnistía plena decretada por Mosquera, Melo fue
reintegrado al ejército, se formaron los clubes de artesanos. La primera sociedad
democrática la fundaron Lorenzo María Lleras y Florentino González con el
nombre de “Sociedad Democrática Republicana de artesanos y labradores pro-
gresistas de Bogotá”, y el propósito de educar a sus miembros, pero se extingue
en 1840; en 1844, los artesanos reviven la institución, toman un giro político y
apoyan la candidatura de Eusebio Borrero en contra del General Tomás Cipriano
de Mosquera y de Rufino Cuervo, publicando en Medellín, el 11 de julio, una
proclama con el nombre de Grito de la Democracia, que de nada sirvió porque
Mosquera de presidente nombró como Ministro de Hacienda a Florentino
González y éste dio rienda suelta al libre cambio, perjudicando notablemente
a las clases populares; el 4 de octubre de 1847, el sastre Ambrosio López fundo
la Sociedad Democrática de Bogotá, ahora con el objetivo de la defensa, mejora
y promoción de sus oficios; a ella se vincularon, inicialmente, algunos de quie-
nes después hicieron parte de la Escuela Republicana, pero pronto se vieron
enfrentados cachacos y de ruana y los intelectuales salieron de ella. Llegado
el año 1849, los artesanos y las democráticas apoyaron resueltamente a José
Hilario López, de quien se sintieron defraudados; buscaron entonces el apoyo
a José María Obando y se aliaron al jefe del ejército General José María Melo
y participaron activamente en el golpe de Estado de éste el 17 de abril de 1854.
Gólgotas y Draconianos fue la primera disidencia del partido liberal en
su historia. Las principales tesis que movieron a los Draconianos fueron el pro-
teccionismo, la defensa del ejército, el patronato eclesiástico, la designación de
Gobernadores, el voto restringido y la defensa de la pena de muerte. Y uno de

9
Llano Isaza, Los Draconianos.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 163 - 172 [171 ]


Rodrigo Llano Isaza

los más distinguidos draconianos fue el chaparraluno José María Melo Ortiz,
honor a su nombre y a su Partido y a esta tierra fecunda que hoy nos acoge.
Para terminar, permítanme la libertad de hacer una acotación personal,
pero es que el primer detenido ese 17 de abril de 1854, fue el colegial de San
Bartolomé, Teodomiro Llano Botero10, mi tío bisabuelo, según cuenta Alirio
Gómez Picón en su libro El Golpe Militar del 17 de abril de 1854.

Bibliografía

Llano Isaza, Rodrigo. Los Draconianos. Bogotá: Planeta Editores, 2005.


Llano Isaza, Rodrigo. Historia Resumida del Partido Liberal Colombiano.
Medellín: Universidad Cooperativa de Colombia. 2009.
Llano Isaza, Rodrigo. José María Carbonell, agitador y mártir. Bogotá:
Academia Colombiana de Historia, segunda edición, 2010.
Llano Isaza, Rodrigo. Anecdotario Político. 2010.
Meléndez Pelayo, Marcelino. Historia de los heterodoxos españoles. Madrid:
Biblioteca de autores cristianos, 1967.

10
Andrés Teodomiro Llano Botero nació en El Retiro-Antioquia el 4 de febrero de 1830 y fue
bautizado al día siguiente por Sinforiano Pérez, cura párroco de la iglesia de Nuestra Señora
del Rosario. Hijo de José Antonio Llano Marulanda y María Antonio Botero Restrepo. Abuelos
paternos José Antonio de Llano de la Portilla y María Rita Marulanda Londoño; abuelos ma-
ternos Rafael Botero y María Antonia Restrepo. Padrinos de bautizo Manuel María de Llano
y Dolores Puerta. Fue presidente encargado del Estado soberano de Antioquia y autor de un
libro sobre José María Córdova.

[172 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Elementos para una historia inter-


n a c i on a l c o l om b o - br a s i l e ñ a d u -
r ante l a pr i m er a mit ad d el sig l o
XIX 1

Daniel Emilio Rojas2

Resumen

Este artículo propone un enfoque transnacional para estudiar la


historia colombo-brasileña entre 1821 y 1853, basado en las nociones de
interés nacional y equilibrio de fuerzas. Pese a la importancia de las accio-
nes diplomáticas individuales, los cálculos hemisféricos y continentales

1
Conferencia pronunciada en la Academia Colombiana de Historia para su posesión como
Miembro Correspondiente, el 24 de agosto de 2022.
2
Profesor de Historia contemporánea de América Latina de la Universidad Grenoble Alpes.
ILCEA4. Dr. en Historia de las relaciones internacionales de la Universidad Paris 1 (2013).
Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia, del laboratorio Mundos
Americanos (EHESS-CNRS, Francia) y del Laboratorio para la investigación de la historia in-
ternacional suramericana (INEST, UFF, Brasil). Editor de los libros Una modernidad política
iberoamericana (Marcial Pons, 2023); International recognition. A Historical and Political pers-
pective (Mohr Siebeck, 2022); Amérique latine globale. Histoire connectée, globale et internatio-
nale (L’Harmattan, 2017). [Link]@[Link]

Cómo citar este artículo

Rojas, Daniel Emilio. “Elementos para una historia internacional colombo-brasileña


durante la primera mitad del siglo XIX”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 173-193.

[173 ]
Daniel Emilio Rojas

explican muchas de las decisiones que tomaron los diferentes gobiernos


instalados en Río de Janeiro y Bogotá durante este periodo. Como se verá
en las siguientes páginas, los países del entorno inmediato de Colombia
como Perú, Venezuela y Ecuador, e incluso las potencias europeas y los
Estados Unidos, tuvieron un papel destacado en el establecimiento de
una relación de fuerza entre la República de Colombia/Nueva Granada
y el Imperio del Brasil. Esa relación, a su vez, impactó las negociaciones
de fronteras respectivas y la proyección internacional de ambos países.

Palabras clave: República de Colombia/Nueva Granada, Imperio


de Brasil, Historia de las Relaciones internacionales, Siglo XIX, Equilibrio
de fuerzas

Elements for an international Colombo-Brazilian history during the


first half of the 19th century

Abstract

This article proposes a transnational approach to study the Colom-


bian-Brazilian history between 1821 and 1853, based on the notions of
national interest and balance of forces. Despite the importance of individual
diplomatic actions, hemispheric and continental estimates explain many
of the decisions made by the governments installed in Rio de Janeiro and
Bogotá in this period. As will be seen in the following pages, the coun-
tries in the immediate vicinity of Colombia such as Peru, Venezuela and
Ecuador, and even the European powers, played a prominent role in the
establishment of a balance of power between the Republic of Colombia/
New Granada and the Empire of Brazil. The balance of power, in turn,
impacted their border negotiations and the international projection of
both countries.

Keywords: Republic of Colombia/New Granada, Empire of Brazil,


History of International Relations, 19th century, Balance of power

Al estudiar las relaciones entre Colombia, la Nueva Granada y el Imperio


del Brasil en la primera mitad del siglo XIX me he propuesto escribir una his-

[174 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

toria internacional que, sin descuidar los aspectos diplomáticos, sea capaz de
incluir las decisiones políticas, los intereses geoestratégicos y las divergencias
entre nuestra república y el imperio en el marco de la formación de un sistema
de Estados en América del Sur3.
La primera década del siglo XIX fue la matriz sobre la que se construye-
ron las relaciones entre los dos países. Muchas de las pautas que explican las
estrategias y las decisiones que se tomaron durante el resto del siglo surgieron
en ese periodo. Entre 1821, año de la fundación de la República de Colombia, y
1853, cuando empezaron las negociaciones en torno a la apertura de la cuenca
amazónica a la navegación internacional, ocurrieron acontecimientos y procesos
que moldearon la trayectoria histórica del sur del continente y le dieron forma
a la interacción colombo-brasileña: la coyuntura independentista, acompañada
de la formulación de una política externa para obtener el reconocimiento de las
potencias y articular las nuevas naciones al sistema internacional; la disolución
de la unión colombiana y el regreso de Pedro I de Brasil a Europa, que inaugu-
raron en uno y otro país el tránsito acelerado a los modelos de gobierno federal;
las diversas conferencias y tratados que reunieron a los actores de las relaciones
internacionales en el Congreso de Panamá (1826), el primer y segundo Con-
greso de Lima (1847 y 1865) y en el Tratado continental (1856); la afirmación
del Brasil como potencia regional tras el reconocimiento de la independencia
del Paraguay (1845)4; y finalmente, la definición de unos objetivos de política
externa para los nuevos Estados, que ocurrió mientras se creaba un discurso
de identidad nacional.
La literatura que ha estudiado la interacción entre Colombia y Brasil su-
braya que la definición de los ámbitos jurisdiccionales y la clarificación de los
derechos de navegación de los ríos amazónicos fueron los problemas de mayor
trascendencia en la primera mitad del siglo XIX, pero es importante recordar que
no fueron los únicos5. Los informes, cartas y memorias sobre temas fronterizos
y fluviales elaborados antes de 1870 advierten que los avances y retrocesos en

3
Este documento toma como punto de partida el discurso que sostuve en Bogotá el martes 24
de agosto de 2021 ante los miembros de la Academia Colombiana de Historia para formalizar
mi ingreso como académico correspondiente.
4
Relatorio da repartição dos negocios estrangeiros apresentado a Asambléa geral legislativa, na
quarta sessão da sexta legislatura (1845) pelo respectivo ministro e secretario de Estado Barão
de Cayrú, Rio de Janeiro, Typographia imperial e constitucional de J Villeneuve et Com., Rua
d’Ouvidor, No. 65, 1846.
5
Un trabajo reciente que esclarece aspectos innovadores de la historia internacional brasileña
y que debe consultarse es Barcelos Ribeiro da Silva, Ana Paulay Passetti, Gabriel (Eds). Nas
teias da diplomacia. Percursos e agentes da politica externa brasileira no século XIX, (Rio de
Janeiro, Mauad X, 2022).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [175 ]


Daniel Emilio Rojas

las negociaciones entre Bogotá y Río de Janeiro dependían de los intereses y de


la proyección internacional de Peruanos, Venezolanos, Ecuatorianos, e incluso,
de Franceses, Ingleses y Estadounidenses, quienes también codiciaban los terri-
torios, recursos, mercados y vías de comunicación de América Latina y Asia. El
entorno inmediato de Colombia y el Brasil en América del sur fue tan importante
como las relaciones que se establecieron con las potencias nor-atlánticas, algo
que se reflejó, por ejemplo, en el papel que desempeñaron Ecuador y Perú en la
proyección internacional de Colombia, o el Paraguay y las Provincias unidas del
Río de la Plata en el caso del Brasil. La historia internacional colombo-brasileña
estuvo permanentemente moldeada por problemas y dinámicas de naturaleza
continental y transnacional, difícilmente perceptibles a través del prisma de
una escala local o nacional. Es evidente que semejante afirmación contrasta con
varios de los trabajos escritos en Colombia a partir de 1930, que estudiaron los
temas de fronteras como objetos legales desvinculados de las relaciones de domi-
nación consubstanciales a cualquier orden internacional, y que conceptualizan
los fenómenos históricos en su acepción puramente descriptiva y jurídica, sin
preocuparse por situarlos en el ámbito de la política internacional.
En el caso colombiano, la profesionalización de los estudios históricos
y de otras disciplinas sociales transformó la forma en la que se estudiaba el
pasado internacional. La necesidad de combinar las herramientas heurísticas
de la historia, el derecho, las relaciones internacionales, la ciencia política y la
economía para estudiar la historia internacional fue reconocida e impulsada
por estudios que empezaron a publicarse desde la década de 1970. Las com-
pilaciones de fuentes documentales y de estudios consagrados a la historia
han jugado un papel crucial en este ámbito. Los Documentos para la historia
diplomática de Colombia, compilados por Germán Cavalier, y la Colección de
documentos del gobierno de Brasil, del Center for Research Libraries, que ilustra
las virtudes de la digitalización de la documentación de cancillería para la
conservación de la memoria y del patrimonio documental, son dos trabajos
pioneros sobre los que se han apoyado varias investigaciones destacadas. La
Nueva historia de Colombia, editada por Alvaro Tirado Mejía, la Enciclopedia
de Cambridge de América latina, de Leslie Bethell, la colección coordinada por
Eduardo Posada Carbó con motivo del bicentenario de la independencia y las
publicaciones de la Fundação Alexandre de Gusmão, en particular los Cadernos
do Centro de historia e documentação diplomática, son lecturas obligadas para
los estudiantes, investigadores y responsables políticos deseosos de contrastar
sur propias hipótesis y conclusiones con otros trabajos. El germen de un diálogo
interdisciplinar se halla presente en todos estos textos, tanto como la invitación

[176 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

a asumir el necesario desafío de establecer las periodizaciones, las permanencias


y las discontinuidades de la historia internacional colombiana y brasileña de
los siglos XIX y XX.

Las escalas hemisféricas y transnacionales

Figura 1. « Vue de Tabatinga, Haut Amazone, Brésil ». Expédition dans les parties centrales de l’Amérique du
Sud, de Rio de Janeiro à Lima, et de Lima au Para, 1843-1847, par ordre du Gouvernement français, 2e partie, Vue
et scènes, planche 60, P. Bertrand, Editeur, 53, rue Saint André des Arcs. Imprimerie Lemercier.

La primera evidencia que surge al explorar los archivos colombianos y


brasileños del siglo XIX es la dependencia que se estableció entre los temas de
demarcación, navegación, construcción del Estado y formulación de una política
internacional. La afirmación de los derechos de posesión sobre los territorios
amazónicos reactivó el problema irresuelto tras las independencias sobre qué
principios y normas debían regir al derecho público americano; la política de
poblamiento y sedentarización de los pueblos indígenas, que respaldaba la pose-
sión de hecho o de derecho, estaba subordinada a la acción de las comunidades

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [177 ]


Daniel Emilio Rojas

misioneras y, en consecuencia, a las relaciones entre los gobiernos y el vatica-


no6; la ocupación de los litorales fluviales estaba supeditada a la adquisición de
barcos de vapor capaces de navegar los caudalosos y dispares ríos amazónicos,
lo que a su vez dependía de la capacidad de endeudamiento de ciertos grupos
económicos y del respaldo de los gobiernos; en fin, la navegación de los ríos
no sólo estaba sujeta a las alianzas internacionales que se habían establecido
secreta o públicamente entre los países suramericanos, sino también a los inte-
reses de las potencias del Atlántico norte, que además de poseer territorios en
la región, esperaban penetrar la cuenca amazónica para establecer corredores
comerciales. Es evidente que todos estos factores no obedecían a una dinámica
bilateral. Por eso la pauta metodológica y teórica para entender las interacciones
internacionales entre Colombia, la Nueva Granada y el Brasil debe construirse
sobre escalas hemisféricas y transnacionales, pues son estas las que explican las
decisiones y las acciones de los responsables políticos de ambos países.
En varios de mis trabajos anteriores he insistido en la necesidad de estudiar
las estrategias de interacción entre Colombia y Brasil en el marco de la historia
atlántica y suramericana, pues fue en esos escenarios donde se definieron algunas
de las pautas de la acción diplomática de Bogotá y Río de Janeiro a lo largo del
siglo XIX. A lo ya mencionado en esos escritos quisiera agregar otro elemento
de análisis. Pese a las múltiples rupturas provocadas por las independencias,
los factores de continuidad entre los proyectos geoestratégicos de los imperios
ibéricos en el siglo XVIII y los objetivos de política externa de los Estados latinoa-
mericanos en el siglo XIX, también son indispensables para entender la historia
internacional colombiana y brasileña de la primera mitad del XIX.
La irrupción de la modernidad en el plano internacional no escapó a las
ambivalencias y a las ambigüedades entre lo viejo y lo nuevo7. Es innegable que
la diplomacia independentista que surgió en las décadas de 1810 y 1820 fue
uno de los hechos más novedosos de la transición entre el Antiguo régimen
y la modernidad política, pero algo diferente ocurrió con los objetivos de la
política externa formulados por los nuevos gobiernos en las décadas de 1830
y 1840. En la correspondencia epistolar de los responsables políticos america-

6
Pilar García Jordán, Cruz y arado, fusiles y discursos. La construcción de los Orientes en el
Perú y Bolivia, 1820-1940, (Lima: Instituto francés de estudios andinos, 2001); Catherine Hey-
mann, L’Oriente péruvien entre construction régionale, intégration nationale et internationalisa-
tion du marché, 1845-1932, (Paris, Presses Universitaires de Rennes—CNED, 2015).
7
Que me sea permitido citar a este respecto “Una modernidad iberoamericana: conceptos,
problemas y debates”, introducción de la obra coeditada junto a otros colegas”. Pierre Géal,
Sebastián Martinez, Graziano Palamara, Daniel Rojas. Una modernidad política iberoamerica-
na. Siglo XIX. Formación, relaciones internacionales y representaciones de la nación, (Madrid,
Marcial Pons, 2023).

[178 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

nos, en reflexiones publicadas en panfletos y ensayos acerca de la definición


de unos objetivos y de unos intereses nacionales, en fin, en justificaciones de
la acción política para proyectar una u otra política frente a temas de la agenda
internacional empezaron a emerger síntesis y proyecciones de los proyectos
geoestratégicos españoles y portugueses concebidos en los siglos XVII y XVIII
para las posesiones ultramarinas. Más que simples referencias a viejas ideas,
las élites americanas de Venezuela, Ecuador, Perú, Nueva Granada y Brasil
diseñaron y proyectaron una política internacional independiente de la mano
con la recepción crítica del legado español y portugués. A ese respecto vale la
pena mencionar que proyectos tan importantes como la Comisión corográfica
liderada por Agustín Codazzi, la construcción del ferrocarril de Panamá y la
navegación del río Amazonas tenían antecedentes en las expediciones botánicas
del siglo XVIII o en las ideas de Carlos V y del Marqués de Pombal para construir
rutas que unieran al Pacífico y al Atlántico.

Figura 2. « Vue de la place du Palais et Vue générale de la ville du côté de la mer ». Jean Baptiste Debret, 3e
Partie, Lithographie de Thierry Frères, successeur de Engelmann & Co. (référence incomplète).

Finalizada la primera época de diplomacia hemisférica y transcontinental,


que tuvo como principal objetivo la obtención del reconocimiento, inició un
nuevo periodo de la historia suramericana en el que se impusieron gobiernos
federales de una radicalidad inusitada, allí donde antes existieron gobiernos

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Daniel Emilio Rojas

centralizados. En el caso del Imperio del Brasil, las exigencias de participación


política de las élites provinciales condujeron a la reorganización del modelo
territorial y administrativo creado tras la independencia8. El acto adicional
de 1834 sancionó la creación de las asambleas provinciales y de una nueva
forma de gobierno que restringió las competencias del monarca y disminuyó
notablemente la influencia de la corte en la estructura social. En el caso de la
República de Colombia, es evidente que la consecuencia más visible, y quizás la
que más influyó en su existencia internacional posterior, fue su disolución. La
creación de tres Estados diferentes donde años atrás se había erigido uno sólo
transformó abruptamente la cartografía geopolítica suramericana. Tal como lo
sostengo en otro trabajo, además de impactar las construcciones nacionales y
de crear interrogantes entre las élites suramericanas sobre el Estado, el territo-
rio, el comercio y la identidad nacional, las contingencias y los problemas que
resultaron de la apropiación del modelo federal en su declinación monárquica
o republicana constituyen un proceso de reorganización político complejo que
inauguró un nuevo periodo de la historia internacional suramericana9.
Los años que transcurrieron entre 1831 y 1854 fueron cruciales en la for-
mación de la conciencia geo-estratégica de las élites neogranadinas y brasileñas,
y de forma general, en la articulación de un espacio internacional suramericano
con características propias, que a pesar de la injerencia permanente de Inglate-
rra y Francia, no poseía los mismos patrones de funcionamiento del consenso
vienés. Estoy convencido de que para entender ese espacio, las relaciones entre
la Nueva Granada y el Brasil constituyen un observatorio privilegiado, pues
permiten identificar varios de los patrones que estructuraron la vida interna-
cional de la región durante el siglo XIX. De hecho, la diversidad de temas que
se encontraban en la agenda era sorprendente:
a) los innumerables esfuerzos científicos e institucionales para crear
una gramática coherente que sintetizara en un discurso nacional a la
población, el clima y el territorio; b) el desarrollo de los servicios y de
las jurisdicciones consulares;
c) la formulación de un conjunto de objetivos de política externa que
encarnaban el interés nacional;

8
Myriam Dohlnikoff, O pacto imperial: origens do federalismo no Brasil, (São Paulo, Globo,
2005).
9
El libro próximo a publicarse titulado El comportamiento internacional de Colombia en el
siglo XIX. Interlocutores, actores y temáticas, editado por Muriel Laurent, Sandra Borda y Diego
Jaramillo, constituirá un insumo importante para discutir la periodización de la historia inter-
nacional colombiana.

[180 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

d) el surgimiento de una percepción internacional en ciernes al formular


diagnósticos sobre los intereses nacionales de los vecinos;
e) la internacionalización de los conflictos políticos internos;
f) la consolidación de actores económicos capaces de interactuar con la
economía mundial; y, en fin,
g) la elaboración de estrategias basadas en la creación de alianzas o en la
instrumentalización de rivalidades para respaldar las ambiciones terri-
toriales y trazar las fronteras.

La historia suramericana en las relaciones internacio-


nales del siglo XIX

Imaginar una historia internacional de América del Sur no es una inten-


ción discordante con el objetivo más ambicioso de expandir los horizontes de la
historia de las relaciones internacionales. Como cualquier otro campo específico
de la historia, el de las relaciones internacionales se basa en hipótesis que estu-
dian fenómenos con una extensión temporal y espacial concreta. A su vez, las
hipótesis se apoyan en cronologías y áreas geográficas que permiten demostrar
o refutar la existencia de coyunturas, patrones y discontinuidades en la gestión y
la repartición del poder internacional. En nuestro modesto oficio, cada certeza
suele surgir junto a un nuevo cuestionamiento, y por eso quisiera describir las
hipótesis que me han ayudado a entender la interacción entre Colombia y el
Brasil, antes que concentrarme en el abordaje empírico del problema.
Mi primera hipótesis sostiene que las relaciones entre el Brasil y la Nueva
Granada entre 1831 y 1854 correspondieron a dos periodos diferentes de la
historia internacional suramericana. El primero, entre 1831 y 1842, tuvo como
denominador común en ambos países una tendencia al aislamiento ocasionada
por la recomposición de los pactos políticos y de las relaciones de fuerza do-
mésticas. Los jefes de Estado y sus colaboradores no tuvieron ni el poder ni la
autonomía suficientes para liderar estrategias de política exterior ambiciosas.
La vida política y económica se aglutinó en torno a diferentes subsistemas
interestatales en el Caribe, los Andes y el Atlántico sur, cuyo funcionamiento
respectivo permitió a las élites suramericanas formular diagnósticos sobre los
intereses territoriales y comerciales de los países vecinos. Aunque hubo una
oposición general al surgimiento de la hegemonía internacional de la Confe-
deración Perú-Boliviana (1836-1839), que se acompañó de misiones e inter-
cambios epistolares entre quienes percibieron el proyecto de Andrés de Santa

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [181 ]


Daniel Emilio Rojas

Cruz como una amenaza, en términos generales, la interacción diplomática a


nivel continental fue limitada.
A diferencia de lo ocurrido durante el primer periodo, en el segundo, que
se sitúa entre 1842 y 1854, la interacción entre los países de la región aumentó
ostensiblemente. Varios factores lo explican. El primero fue el incremento de
los volúmenes de exportaciones de productos como el café y el tabaco, que tuvo
como efecto la extensión de las redes consulares en América del Sur a lo largo
del Atlántico. El papel de los servicios consulares ha tendido a subvalorarse por
la importancia atribuida a las misiones diplomáticas, pero es indudable que
los cónsules y vicecónsules actuaron como agentes de la política internacional
neogranadina al multiplicar los contactos entre los núcleos políticos y econó-
micos de diferentes países. Es importante insistir sobre este punto: el estudio
de la documentación de los consulados y viceconsulados es crucial para ac-
tualizar los estudios internacionales sobre el siglo XIX. El segundo factor fue la
necesidad de deslindar y trazar las fronteras internacionales, una tarea larga y
accidentada que tuvo consecuencias domésticas e internacionales. En el ámbito
interno, la afirmación de la soberanía se expresó a través de la voluntad de los
poderes ejecutivos por conocer e integrar poblaciones y territorios que habían
permanecido al margen de los espacios nacionales. La creación de misiones
científicas como la Comisión Corográfica o la erección de instituciones como
el Museo Nacional del Brasil, incentivaron el conocimiento de la población y la
naturaleza en regiones de nueva colonización y buscaron dotar a la nación de
una identidad histórica y simbólica. En el ámbito externo proliferaron misiones
diplomáticas y consulados que recopilaron información y negociaron conven-
ciones de navegación y tratados preliminares de fronteras públicos y secretos.
Finalmente, el tercer factor fue el diseño y la ejecución de estrategias de política
internacional para defender las reivindicaciones territoriales y afirmar el control
sobre las cuencas fluviales y los espacios marítimos.
La segunda hipótesis sostiene que América del Sur fue un sistema multipolar
fundado en reglas políticas westfalianas, cuyos miembros defendieron sus inte-
reses nacionales con estrategias para mantener o alterar los equilibrios de fuerza
internacionales. Dos de las principales características del sistema fueron a) la
oposición general a la aparición de una potencia hegemónica y b) que los Estados
coexistían con unidades de poder no estatales como los poderes provinciales o
las redes transnacionales de solidaridad entre caudillos10. La conciencia de un
10
Carlos Espinosa, “Ecuador se inserta en el sistema de Estados: las relaciones internacionales
de Ecuador entre 1830 y 1870”, en Relaciones internacionales a la luz del bicentenario, Beatriz
Zepeda (Compiladora) (Quito: FLACSO, Sede Ecuador, 2009). Para ilustrar la tesis de la coe-
xistencia entre diferentes tipos de unidades de poder en el caso de la Europa decimonónica o la

[182 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

parentesco profundo, o la necesidad de crear escenarios de concertación que


favorecieran la negociación en vez del enfrentamiento, no hizo que los ejecutores
de la política internacional suramericana perdieran de vista las rivalidades que
sostenían con sus vecinos. El recurso a la fuerza como forma de resolución de
los conflictos estuvo presente durante todo el siglo XIX. En el caso de las élites
vinculadas a la toma de decisiones y a la representación internacional de los
Estados, la proyección de una geografía diplomática de alianzas y antagonismos
sobre el espacio suramericano fue uno de los principales vectores para conocer
y explotar el territorio, identificar los intereses estratégicos de los adversarios
y calcular sus ventajas y limitaciones. La comprensión de las relaciones de
fuerza a nivel regional y mundial le permitió a la Nueva Granada, Venezuela
y Ecuador diseñar una estrategia para contener la hegemonía del Imperio del
Brasil en la década de 1850. Inversamente, al conocer los grupos políticos y las
divergencias que existían entre las repúblicas del septentrión suramericano, los
diplomáticos imperiales pudieron explotar rivalidades para amparar sus propias
pretensiones territoriales.
La tercera hipótesis consiste en diferenciar la defensa de los intereses na-
cionales en el ámbito internacional de la construcción social de las naciones y
de los Estados suramericanos en el ámbito doméstico. La diferenciación étnica
y social, la existencia de élites regionales poderosas que desafiaban la autoridad
de las instituciones políticas centrales, y la ausencia de cohesión territorial entre
un mosaico de regiones vastas y distantes, explican que la nación moderna en
América del Sur durante la primera mitad del siglo XIX fuera un proyecto en
construcción. Sin embargo, como ocurrió en el caso neogranadino, las guerras
de independencia y la inserción al sistema internacional condujeron a dife-
rentes sectores vinculados al poder político y económico a establecer valores
y prioridades de gobierno asimilables a la promoción y a la defensa del interés
nacional. Entre ellos se encontraban el republicanismo, el respeto al derecho, la
defensa de la libre navegación y la protección de la población y el territorio11. La
formulación de tales objetivos no requirió ni de naciones cohesionadas desde
el punto de vista social, ni de estructuras estatales acabadas desde el punto de
vista administrativo. Al contrario. Al definir las prioridades que debían guiar
la política internacional como el acceso a los mercados internacionales o el
control de las cuencas fluviales, los pactos políticos entre las élites provinciales
y los poderes centrales se transformaron y adquirieron una nueva fisonomía.

Guerra fría, ver: Raymond Aron, Paix et guerre entre les nations, (Paris: Calmann-Lévy, 1984).
11
Sobre las diferentes concepciones del interés nacional ver: Pierre Renouvin et Jean Baptiste
Duroselle, Introduction à l’histoire des relations internationales, (Paris, Librairie Armand Colin,
1964).

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [183 ]


Daniel Emilio Rojas

Objetivos y estrategias de la política exterior: los ca-


sos neogranadino y brasileño

Expuestas las hipótesis con las que he estudiado la interacción internacio-


nal entre las repúblicas de Colombia/Nueva Granada y el Imperio del Brasil, es
oportuno ofrecer una síntesis de los objetivos y de las estrategias de la política
exterior brasileña y neogranadina en el periodo estudiado.
Tras la disolución de la unión colombiana, las élites de la Nueva Granada
defendieron a) su condición de Estado ribereño del río Amazonas, b) la pose-
sión de una extensa franja selvática que llegaba hasta la desembocadura del río
Negro y c) la apertura de los ríos a la navegación internacional. La situación
bioceánica de la Nueva Granada y sus puertos sobre el Istmo de Panamá explican
que la navegación fluvial de las planicies selváticas ecuatoriales no revistiera el
mismo grado de importancia que tuvo en Ecuador o Perú, quienes dependían

Figura 3. «Mapa de la república de la Nueva Granada dedicado al Barón de Humboldt, a quien se deben los
primeros conocimientos geográficos y geológicos de este vasto territorio, por el Coronel de artillería Joaquín Acosta,
1847, diseñador por J. B. L. Charle, geógrafo. Arreglado al sistema federal de 1858 por José María Samper». Grava-
do por A. Orgiazzi, Grabador del Depósito de la Guerra, 14, rue Chanonoise, Paris. Colección digital de la Biblioteca
Nacional de Colombia.

[184 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

del Amazonas para acceder a los circuitos comerciales del Atlántico sin pagar
derechos de tránsito por el istmo o sin circunnavegar el sur del continente12.
Para los neogranadinos, la observancia del derecho público que emanaba
de los acuerdos entre España y Portugal pareció suficiente para garantizar el
control de los territorios amazónicos que se hallaban en disputa13. En efecto,
desde la llegada de la primera legación colombiana al Brasil en 1827, la estrategia
de negociación para respaldar la posesión sobre los ríos Negro, Caquetá, Putu-
mayo y Amazonas reposó en la validez del tratado inter-Imperial de 1777 o de
San Idelfonso, es decir, en una interpretación del principio de uti possidetis que
establecía una continuidad entre el orden territorial y administrativo establecido
por España y Portugal, y aquel sancionado por las naciones independientes de la
antigua América ibérica14. Mientras Colombia permaneció unida, y sobre todo,
mientras los ejércitos y los generales colombianos tuvieron un papel influyente
en la política peruana y boliviana, no fue necesario amparar esa posición legal
con una relación de fuerza que obligara al Brasil a considerar que la negocia-
ción para el deslinde debía efectuarse sobre la base de aquellos tratados. Sin
embargo, la pérdida del liderazgo internacional colombiano y la disolución de
la unión transformaron el equilibrio de fuerzas. Entre 1831 y 1854, la Nueva
Granada sostuvo la vigencia de los tratados inter-imperiales, pero no impulsó
proyectos de colonización interna en los territorios amazónicos, ni fomentó
ningún mecanismo político para oponerse al avance colonizador del Brasil15.
La estrategia legal sólo se acompañó de una estrategia de política internacional
a partir de 1854, cuando, por iniciativa del influyente político y militar vene-
zolano Antonio Leocadio Guzmán, se discutió la creación de una alianza entre

12
La extensa costa caribeña venezolana también facilitaba el acceso al Atlántico, algo que ex-
plica los paralelismos que pueden establecerse con la Nueva Granada al estudiar la inclusión
(o exclusión) de los territorios amazónicos en los proyectos nacionales de la primera mitad del
siglo XIX.
13
Carlos Zarate Botía, “Introducción: la Universidad nacional y la demarcación de la frontera
amazónica”, en José María Quijano Otero, Memoria histórica sobre los límites entre la República
de Colombia i el Imperio del Brasil (1869), (Bogotá: Facultad de Ciencias Humanas e Instituto
amazónico de investigaciones de la Universidad Nacional de Colombia, 2018), 22.
14
Archivo General de la Nación (AGN), Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), T.
IX, Instrucciones Al señor coronel Leandro Palacio Enviado es=Traordinario y Mtro. Plenipoten-
cio de Colombia cerca de S. M. Brasiliense, Secretaría de Estado en el Despacho de Relaciones
exteriores, Bogotá, 6 de junio de 1826.—16 de la independencia. ff. 20-21. También mi artículo
“Relations diplomatiques colombo-brésiliennes, 1821-1831”, Bulletin de l’Institut Pierre Renou-
vin, 2014/1, No. 39, 141-146.
15
Hay comentarios sobre la iniciativa de José María Melo para erigir un fuerte militar en la
conjunción de los ríos Caquetá y Apaporis, pero por el momento no hay evidencia documental
que permita afirmar o negar la existencia del proyecto.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [185 ]


Daniel Emilio Rojas

la Nueva Granada, el Ecuador y Venezuela para contrarrestar las pretensiones


territoriales brasileñas16.
El imperio del Brasil, por su parte, articuló su política amazónica en
la primera mitad del siglo XIX en torno a cinco objetivos: a) reinterpretar y
continuar con la política de expansión territorial luso-brasileña b) integrar el
espacio amazónico a un proyecto nacional que hasta entonces se había apoya-
do en las provincias del litoral y del centro-sur, c) oponerse a las pretensiones
territoriales y comerciales de las potencias europeas, de los [Link]. y de las
repúblicas meridionales suramericanas d), controlar el acceso y la navegación
del río Amazonas (o Solimões, como se conoce en portugués), y finalmente e)
defender la esclavitud en el ámbito doméstico. La reinterpretación del legado
portugués se materializó en la búsqueda de una salida al océano Pacífico, y en
la continuación de una política de colonización interna dirigida a controlar la
población indígena por medio de las misiones religiosas. También se buscó ocupar
las cabeceras de los ríos amazónicos17. La integración del Grão-Pará al proyecto
político del emperador Pedro II se efectuó a través de la afirmación del poder del
emperador sobre las élites provinciales de Belem y gracias al control aduanero
de la desembocadura del Amazonas. Ante los países de la cuenca amazónica y
del pacífico, y en contraste con su política de intervenciones militares en el río
de la Plata, el Brasil privilegió el diálogo diplomático y la dilación para resolver
las controversias con las repúblicas andinas.
A diferencia de la Nueva Granada, Brasil impugnó los tratados inter-im-
periales de 1750 y 1777. Sostuvo, como el Perú, que la base de cualquier ne-
gociación limítrofe en la cuenca amazónica debía ser la posesión de hecho del
territorio al momento de la emancipación y creación de los nuevos gobiernos
entre 1821 y 1822. Varias generaciones de la Repartição dos Negocios Estrangeiros
participaron en la construcción de una estrategia legal y diplomática basada en
la prescripción anulatoria de los tratados inter-imperiales como consecuencia
del estado de guerra entre Portugal y España en 180118. Las dilaciones de los
ministros de relaciones exteriores brasileños para iniciar cualquier arreglo de
límites con Colombia, primero, y con la Nueva Granada, después, se explican
por la necesidad de ganar tiempo para enviar misiones diplomáticas que, como

16
“Legación en el Perú. Manual Ancízar al Secretario de Relaciones Exteriores de la Nueva
Granada”, Lima, 11 de mayo de 1854, en Quijano Otero y Zárate Botía, Memoria histórica, 641;
Arthur Cezar Ferreira Reis, A Amazônia e a conquista internacional, (São Paulo, Companhia
Editora Nacional, 1970).
17
Lewis Tamb, “Brazil’s expanding frontiers”, The Americas, Vol. 23, No. 2 (Oct., 1966), 165-
179; Cervo, A. L. y Bueno, C. (1986). A política externa brasileira, 1822-1985. Editorial Ática.
18
Quijano Otero, Memoria histórica sobre, 264.

[186 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

Figura 4. «Carta corographica do Imperio do Brazil, dedicado ao Instituto historico e geographico brazileiro
pelo colonel engenheiro & socio effectivo Conrado Jacob de Niemeyer». Lithographada no estabelecimento de Heaton
& Rensburg, Rio de Janeiro, 1846, Colección digital de la Biblioteca de Rio de Janeiro.

la de Manuel Cerqueira Lima, debían clarificar las ambiciones de los gobier-


nos que reclamaban territorios en las selvas amazónicas19. Esa estrategia era
coherente con la defensa de los territorios adquiridos en las diferentes fases de
expansión de sertanistas y bandeirantes que, desde el siglo XVII, habían llevado
a los súbditos portugueses a colonizar el hinterland continental y los territorios
amazónicos desde el litoral Atlántico. La necesidad de aprovechar todos los po-
blamientos e hitos establecidos en el siglo XVIII en detrimento de la soberanía
española explican y prefiguran varias de las acciones de la diplomacia brasileña
entre 1831 y 1854: como había ocurrido en el siglo del reformismo pombalino,
los estadistas del Brasil independiente continuaron estableciendo puntos que

19
Arquivo Histórico do Itamaraty (ahi), 1844, 3.a sección, Instruçôes para Manoel Cerqueira
Lima, 202/2/17; Relatorio da Repartição dos Negocios Estrangeiros do ano 1844 apresentado á
Asamblea Geral Legislativa a 13 de Janeiro de 1845 na 1a sessão da 6a Legislatura Pelo respec-
tivo ministro e secretario d’Estado Ernesto Ferreira França. Ministerio de Asuntos Exteriores
de Brasil. Typographia Universal de Laemmert, Rio de Janeiro, Rua di Lavradio, n.o 53, 1845.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [187 ]


Daniel Emilio Rojas

debían permitir el avance de la colonización interna y el posterior trazado de


líneas fronterizas, no lo contrario20. Esta modalidad de ocupación del territorio
amazónico fue una de las marcas de continuidad entre las reformas ilustradas
del Marqués de Pombal y la historia imperial brasileña del siglo XIX.
Al invalidar los tratados inter-imperiales y defender la posesión sobre
la base del poblamiento, se creó un nuevo patrón de negociación en América
del Sur, que privilegiaba la fuerza normativa de los hechos en el plano legal y
el pragmatismo político en el plano internacional. Durante toda la década de
1830, y en los primeros años de la de 1840, las misiones diplomáticas brasileñas
enviadas al Perú, Ecuador, Venezuela y la Nueva Granada acumularon docu-
mentos y mapas, estudiaron los diferentes grupos que formaban la vida política
nacional, y subrayaron las divergencias políticas y los contenciosos fronterizos
entre aquellas repúblicas con un propósito claro: identificar las relaciones de
fuerza establecidas entre los miembros de la extinta Colombia y el Perú para
ponerlas al servicio de la defensa de los intereses nacionales del imperio en las
negociaciones fronterizas y fluviales21.
Aun cuando no esté directamente relacionado con el tema de este trabajo,
quisiera mencionar que en los archivos colombianos que consulté para escribirlo,
encontré varias referencias a las colecciones de la emperatriz Teresa Cristina
Borbón-Dos Sicilias, que pueden permitir reconstruir gráficamente algunas de
las piezas de la colección que se perdieron con el incendio del Museo Nacional
de Río de Janeiro en el 2018. De acuerdo con el subdirector del museo, tras el
fatídico incendio de la Quinta da Boa Vista, esa colección fue consumida en su
totalidad por las llamas. Es posible, sin embargo, que a nuestros colegas brasileños
pueda interesarles el hecho de que parte de los catálogos de dichas colecciones
están en el Archivo General de la Nación de Colombia (AGN). Por otro lado,
también quiero evocar las memorias de Andrés Peixoto, un médico fluminense
de mediados del siglo XIX que desarrolló varios tratamientos experimentales a
base de Guano para tratar a los enfermos de Lepra. Las memorias que Peixoto
envió al poder ejecutivo neogranadino por medio de su consulado en Río de

20
La Relatorio da repartição dos negocios estrangeiros apresentado à Assambléa geral legislativa
na segunda sessão da nona legislatura pelo respectivo Ministro e Secretario de Estado Antonio
Paulino Limpo de Abreu, Rio de Janeiro, Typographia Universal de Laemmert, Rua dos Invali-
dos, 61 B, 1854.
21
La política internacional del Brasil ante las repúblicas del Pacífico y Venezuela estaba, a su
vez, supeditada a los intereses imperiales en el Río de la Plata. En el primer frente los conflictos
debían resolverse por la vía diplomática, mientras que en el segundo debía contemplarse el
empleo de la fuerza. Moniz Bandeira. O expansionismo brasileiro e a formação dos Estados na
Bacia do Prata. Da colonização à Guerra da Tríplice Aliança. Rio de Janeiro, Revan.

[188 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

Janeiro a partir de 1848 constituyen unos de los documentos brasileños más


valiosos y completos del AGN.

A modo de conclusión

Restringir la interacción entre la república neogranadina y el imperio bra-


sileño a una dimensión legal equivale a ignorar la complejidad y la riqueza de la
historia internacional entre 1831 y 1854. Pese a la importancia que tuvieron los
principios de derecho público para respaldar la posesión territorial, las estrategias
de política internacional elaboradas desde Bogotá, Río de Janeiro, Lima, Caracas
y Quito resultaron decisivas en la formación de los espacios nacionales en la
cuenca amazónica. De hecho, la historia de las relaciones colombo-brasileñas
revela que las ambiciones territoriales se transformaron a medida que se mo-
dificaron las relaciones de fuerza, o dicho en otros términos, que la proyección
de las jurisdicciones nacionales cambió por efecto de la acción política.

Imagen 5. «Mapa que comprende todo el distrito de la audiencia de Quito en que se manifiesta con la maior
individualidad los pueblos y naciones barbaras que hay por el Rio Marañon y demás que en el entran. Para acompañar
a la descripción del nuevo Obispado que se proyecta en Maynas […] Por Don Francisco Requena, Ingeniero Ordinario
Gobernador de Maynas y Primer Comisario de Límites el año de 1779 (completar referencia).

En los cálculos de los estadistas y diplomáticos neogranadinos, la transfor-


mación de los equilibrios de poder debía impactar las negociaciones fronterizas

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Daniel Emilio Rojas

y actuar como mecanismo de presión ante el Brasil. En realidad, no era algo


muy diferente de lo que Brasil y Perú habían hecho durante la década de 1840
para ocupar el litoral de los ríos amazónicos y favorecer el control exclusivo de
la navegación. La alianza con el Perú, ideada y ejecutada por el perspicaz Duarte
da Ponte Ribeiro, fue la punta de lanza que le permitió al Imperio ejercer el
dominio sobre el Amazonas hasta 1864, cuando por la presión de las potencias
nor-atlánticas y de las repúblicas septentrionales suramericanas, Brasil cedió
y abrió la navegación a vapor por el gran río. Sin embargo, la diferencia de lo
ocurrido en 1854 fue que los actores involucrados en las alianzas para contener
al imperio brasileño eran los países de la extinta Colombia, y que las rivalidades
que buscaron explotar no le oponían al imperio tan sólo un bloque de países
sudamericanos, sino también a las grandes potencias europeas y los Estados
Unidos. En alguna medida, para hacerle frente al Brasil, la Nueva Granada ideó
un pragmatismo periférico que debía preservar sus intereses nacionales, aun
cuando se favoreciera el intervencionismo de naciones extra-suramericanas.
Por otro lado, el papel de Ecuador, Venezuela y Perú en las relaciones entre la
Nueva Granada y el Brasil ilustra hasta qué punto la obtención de beneficios
territoriales dependía de equilibrios continentales, y en consecuencia, de acciones
que sobrepasaban la lógica bilateral.
El estudio de la interacción entre Estados, poderes regionales y redes
transnacionales es un postulado analítico imprescindible para escribir la his-
toria de las relaciones colombo-brasileñas, y de forma general, toda la historia
internacional suramericana de la primera mitad del siglo XIX22. Al interpretar
los intereses nacionales propios y ajenos, diplomáticos como José María Gómez,
Antonio Leocadio Guzmán, Manuel Ancízar, Duarte de Ponte Ribero, Manuel
Cerqueira Lima y Limpo de Abreu no ignoraron que en esta región del mundo
existían fuentes de poder y legitimidad que coexistían con los Estados, como
las élites regionales y las redes transnacionales. Las redes de solidaridad entre
caudillos que atravesaban la frontera entre la Nueva Granada y el Ecuador, sólo
para citar un ejemplo, actuaron como vectores de internacionalización de las
relaciones de fuerza domésticas, y a su vez, permearon las estrategias brasileñas
de acercamiento e interacción con las repúblicas de la frontera noroccidental.
Junto a la diplomacia y la política internacional, la ciencia fue determinante
en la formación de la identidad geo-estratégica de la Nueva Granada y del Brasil.
La irrupción de la región amazónica en la opinión pública y en la política exter-
na neogranadinas coincidió con un periodo de producción de conocimientos

22
Sobre la coexistencia de diversas unidades de poder dentro de un sistema de Estados ver:
Aron, Paix et guerre, pp. 103 y ss.

[190 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

científicos y cartográficos. En 1847, Joaquín Acosta publicó su Geología de la


Nueva Granada y Jean-Baptiste Boussingault y François Désiré Roulin dieron
a conocer su Viajes científicos a los Andes Ecuatoriales. En 1850 iniciaron los
trabajos de la Comisión Corográfica dirigida por Agustín Codazzi, que trans-
formaron radicalmente la visión de la población y el territorio. Finalmente,
en 1852, Tomás Cipriano de Mosquera publicó su Memoria sobre la geografía
física y política de la Nueva Granada23, acompañada por el mapa que subrayaba
el territorio usurpado por el Brasil, y que con el paso de los años, se convirtió
en uno de los documentos fundamentales del irredentismo neogranadino en
la cuenca amazónica.
Para finalizar este documento, que ha de registrarse en los anales de la
Academia Colombiana de Historia como mi discurso de entrada en tanto que
académico correspondiente, me parece oportuno mencionar que la proyección
de intereses geoestratégicos sobre la cuenca amazónica creó un subsistema
internacional en América del Sur a mediados del siglo XIX, que desde entonces
coexistió con los del Caribe, el Atlántico Sur y el Pacífico Central. Este nuevo
subsistema se convirtió en un factor estructurante de las relaciones entre los
dos países. La necesidad de navegar e incorporar aquella extensa y profunda
franja de selvas y de sistemas fluviales ecuatoriales a los espacios nacionales
sudamericanos, o a las posesiones ultramarinas de Inglaterra y Francia, creó una
competencia por la adquisición de poblaciones indígenas, recursos, territorios,
vías de comunicación y ventajas comerciales. Los [Link]. entraron a esa com-
petencia auspiciados por la Nueva Granada, pues para equilibrar la relación de
fuerzas con el imperio brasileño los neogranadinos acudieron a las empresas y
al gobierno de aquel país para ejercer actos de soberanía con barcos de vapor
fabricados por astilleros estadounidenses, e impulsar una colonización amazó-
nica republicana: las alianzas y los antagonismos le dieron forma a la geografía
política y diplomática suramericana, y en particular, a las nuevas relaciones de
fuerza establecidas en torno de la cuenca amazónica.

23
Alejandro Ramírez Palacios, “Cartografía, territorio y nación en Colombia. De la Indepen-
dencia a la Regeneración”, en La República, 1819-1880, Pablo Rodríguez Jiménez, (Bogotá: Edi-
torial de la Universidad del Rosario, 2019), p. 198.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [191 ]


Daniel Emilio Rojas

Bibliografía

Documentos y seriados

a. Fuentes de archivo

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T. IX, Instrucciones Al señor coronel Leandro Palacio Enviado es=Traordinario y
Mtro. Plenipotencio de Colombia cerca de S. M. Brasiliense, Secretaría de Estado
en el Despacho de Relaciones exteriores, Bogotá, 6 de junio de 1826.—16 de la
independencia. ff. 20-21.
Arquivo Histórico do Itamaraty (AHÍ), 1844, 3.a sección, Instruçôes para
Manoel Cerqueira Lima, 202/2/17.

b. Fuentes impresas

Quijano Otero, José María. Memoria histórica sobre los límites entre la Re-
pública de Colombia i el Imperio del Brasil (1869). Bogotá: Facultad de Ciencias
Humanas e Instituto amazónico de investigaciones de la Universidad Nacional
de Colombia, 2018.

c. Fuentes de colecciones digitales

Center for Research Libraries [CRL], Brazilian Collection of Governement


Documents
Relatorio da Repartição dos Negocios Estrangeiros do ano 1844 apresentado á
Asamblea Geral Legislativa a 13 de Janeiro de 1845 na 1a sessão da 6a Legislatura
Pelo respectivo ministro e secretario d’Estado Ernesto Ferreira França. Ministerio
de Asuntos Exteriores de Brasil. Typographia Universal de Laemmert, Rio de
Janeiro, Rua di Lavradio, n.o 53, 1845.
Relatorio da repartição dos negocios estrangeiros apresentado a Asambléa geral
legislativa, na quarta sessão da sexta legislatura (1845) pelo respectivo ministro
e secretario de Estado Barão de Cayrú, Rio de Janeiro, Typographia imperial e
constitucional de J Villeneuve et Com., Rua d’Ouvidor, No. 65, 1846.
Relatorio da repartição dos negocios estrangeiros apresentado à Assambléa
geral legislativa na segunda sessão da nona legislatura pelo respectivo Ministro e

[192 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Elementos para una historia internacional colombo-brasileña
durante la primera mitad del siglo XIX

Secretario de Estado Antonio Paulino Limpo de Abreu, Rio de Janeiro, Typogra-


phia Universal de Laemmert, Rua dos Invalidos, 61 B, 1854.

Artículos y libros

Aron, Raymond. Paix et guerre entre les nations, Paris, Calmann-Lévy,


1984. (1a Ed. 1964).
Barcelos Ribeiro da Silva, Ana Paula y Passetti, Gabriel (Eds). Nas teias da
diplomacia. Percursos e agentes da politica externa brasileira no século XIX. Rio
de Janeiro: Mauad X, 2022.
Cervo, A. L. y Bueno, C. A política externa brasileira, 1822-1985. Sao Paulo:
Editorial Ática, 1986.
Dohlnikoff, Myriam. O pacto imperial: origens do federalismo no Brasil.
São Paulo: Globo, 2005.
Ferreira Reis, Arthur Cezar. A Amazônia e a conquista internacional. São
Paulo: Companhia Editora Nacional, 1970.
García Jordán, Pilar. Cruz y arado, fusiles y discursos. La construcción de
los Orientes en el Perú y Bolivia, 1820-1940, Lima: Instituto francés de estudios
andinos, 2001.
Heymann, Catherine. L’Oriente péruvien entre construction régionale, in-
tégration nationale et internationalisation du marché, 1845-1932, Paris: Presses
Universitaires de Rennes — CNED, 2015.
Lewis Tamb. “Brazil’s expanding frontiers”, The Americas, Vol. 23, No. 2
(Oct., 1966), 165-179.
Ramírez Palacios, Alejandro. “Cartografía, territorio y nación en Colombia.
De la Independencia a la Regeneración”, en La República, 1819-1880, Rodríguez
Jiménez, Pablo. Bogotá: Editorial de la Universidad del Rosario, 2019.
Renouvin, Pierre et Duroselle, Jean Baptiste. Introduction à l’histoire des
relations internationales. Paris: Librairie Armand Colin, 1964.
Rojas, Daniel. “Relations diplomatiques colombo-brésiliennes, 1821-1831”,
Bulletin de l’Institut Pierre Renouvin, 2014/1, No. 39, 141-146.
Zepeda, Beatriz (Compiladora). Relaciones internacionales a la luz del
bicentenario. Quito: FLACSO, Sede Ecuador, 2009.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 173 - 193 [193 ]


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

C i en ci a p or c orre sp ond enc i a: l os


fondos documentales de Paul Rivet
en el Mus e o Nac i ona l d e Histori a
Natur a l d e París

Álvaro Hernández Bello1

Resumen

El archivo documental de Paul Rivet en el Museo Nacional de His-


toria Natural de París contiene una extensa correspondencia que abarca
desde 1901 hasta 1958. La correspondencia científica es especialmente
interesante desde el punto de vista académico, ya que abarca temas de
lingüística, arqueología y etnografía, entre otros. Rivet llevaba a cabo
discusiones prolongadas con otros científicos de todas partes del mundo
a través de cartas. Dicha correspondencia es el testimonio del estado de la
investigación en antropología en el ámbito internacional, pero especial-
1
Universidad Nacional de Colombia ahernandezbe@[Link]. Candidato a Doctor en An-
tropología de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, en codirección de tesis con la Uni-
versité Sorbonne-Nouvelle, Paris 3. Magíster en Estudios Culturales, Pontificia Universidad
Javeriana. Licenciado en Educación, Universidad de La Salle.

Cómo citar este artículo

Hernández Bello, Álvaro. “Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 195-207.

[195 ]
Álvaro Hernández Bello

mente en Colombia, donde se encuentra el mayor número de remitentes.


Este trabajo brinda un panorama general sobre dicha correspondencia y
destaca la importancia de estas fuentes documentales para el estudio de
la antropología y la historia de sus subdisciplinas.

Palabras Clave: Paul Rivet, Correspondencia, Colombia, Antropo-


logía, Historia de la Antropología.

Abstract

Paul Rivet’s archive at the National Museum of Natural History in


Paris contains extensive correspondence from 1901 to 1958. The scientific
correspondence is particularly interesting from a scholarly point of view,
covering topics in linguistics, archaeology and ethnography, among others.
Rivet conducted lengthy discussions with other scientists from all over
the world through letters. Such correspondence is a testimony regarding
the state of anthropological research internationally, but especially in
Colombia, where the largest number of senders are to be found. This
paper provides an overview of this correspondence and highlights the
importance of these documentary sources for the study of anthropology
and the history of its sub-disciplines.

Keywords: Paul Rivet, Correspondence, Colombia, Anthropology,


History of Anthropology.

Introducción

La 61 rue de Buffon era el destino de innumerables cartas que llegaban


dirigidas de todas partes del mundo a un intelectual francés de la primera mi-
tad del siglo XX. Las oficinas del Museo Nacional de Historia Natural de París,
que entonces hospedaban a los encargados del área de etnografía, hoy están
destinadas a burós de la editorial y de alguna que otra asociación científica. La
puerta principal se encuentra escoltada por dos amplias placas de mármol que

[196 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París

indican que allí vivieron y trabajaron Jean Baptiste Lamarck y Georges-Louis


Leclerc de Buffon.
Años antes desde Ecuador, dicho intelectual envió a este Museo sendas
colecciones botánicas y zoológicas, algunas de las cuales llevan su nombre dentro
de la nomenclatura científica: riveti. Miembro de la misión geodésica francesa,
el joven médico militar Paul Rivet conoció de la medición de las estrellas, de la
geografía y de los ecosistemas andinos con la misma pasión con la que empezó
a interesarse por el ser humano, ya no desde el punto de vista de la fisiología y
la anatomía, sino desde su ser social y cultural.
Esta visión panorámica del mundo que se obtiene al intentar medir la
circunferencia de la tierra a miles de kilómetros del país natal, inmerso en la
experiencia de la alteridad integral, es decir la de otro ecosistema, otra fauna,
otra flora y otras sociedades, fue complementada después por la experiencia de
trabajar en un museo, al tanto de las colecciones que perseguían la ilusión de
comprender, a partir de su gran diversidad, el mundo en su unidad.
Luego de viajar por el continente americano, ya por el exilio de la segun-
da guerra europea (especialmente acogido por Colombia en el gobierno de
Eduardo Santos), ya por las múltiples ocupaciones científicas, Paul Rivet vuelve
a su trabajo en el Museo del Hombre, el cual fundó él mismo y que fue el lugar
donde continuará llegando su correspondencia durante muchos años. Allí vive
y trabaja hasta su muerte en 1958, a sus 82 años de edad.
Muchos años después de su muerte, su archivo personal vuelve de nuevo
al Museo Nacional de Historia Natural, esta vez a la Biblioteca Central ubicada
al lado derecho del edificio principal, frente a la Gran Mezquita de París y de
espaldas al Jardin des Plantes, cuyos inmensos árboles históricos hoy vigilan
celosamente su memoria escrita a pocos metros de la 61 rue de Buffon.

Origen y composición del archivo de Paul Rivet

De los manuscritos de Paul Rivet reunidos en el Fondo Documental que lleva


su nombre, la correspondencia ocupa la parte más importante, numéricamente
hablando. Fue organizada por Françoise Weil2 y ocupa el periodo desde 1901
a 1958, año de la muerte de Rivet. Las cerca de 7000 cartas que componen este
voluminoso archivo dan cuenta de la prolífica actividad académica y política
de Paul Rivet. Dentro de sus remitentes y corresponsales, que escriben desde
todas partes del mundo, los más numerosos son los colombianos, con más de
2
Françoise Weil, “La correspondance Paul Rivet”. Gradhiva : revue d’histoire et d’archives de
l’anthropologie 1 (1986): 39.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [197 ]


Álvaro Hernández Bello

100 personajes de la vida nacional, razón por la cual me voy a concentrar en


esta correspondencia sin dejar de hacer alusión al conjunto de la misma ni a la
que intercambia con grandes personalidades de la historia de la antropología.
Desde 1986, la correspondencia en general y su catálogo en particular
no habían sido revisados con el fin de reorganizarlos y corregir ciertos errores
debidos principalmente a confusiones por el origen del remitente o su apellido
correcto. He tenido la ocasión de revisar en detalle estos errores para el caso de
la correspondencia con Colombia y de sugerir las modificaciones al Archivo
del Museo Nacional de Historia Natural, incluyendo la identificación de algu-
nas cartas no identificadas así como recuperar páginas dispersas en una sola
correspondencia.
Este archivo se encuentra clasificado en el catálogo en línea de archivos y
manuscritos de las bibliotecas universitarias francesas Calames3 el cual sin duda
alguna es una herramienta muy útil para la consulta e investigación.

Visión panorámica de la correspondencia de Paul Ri-


vet

El archivo de Paul Rivet que se encuentra en el Museo Nacional de Historia


Natural de París se compone de 5 secciones catalogadas de la siguiente manera:
1. 2 AP 1 A Archives linguistiques
2. 2 AP 1 B Archives Paul Rivet
3. 2 AP 1 C Correspondance de Paul Rivet
4. 2 AP 1 D Lettres de Paul Rivet
5. 2 AP 1 PHO Archives photographiques

El archivo fotográfico más grande se encuentra en el Museo Quai Branly.


Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre del año 2021 consulté
el archivo concentrándome en la sección C: “Correspondance de Paul Rivet”.
En efecto, toda la correspondencia (es decir, las cartas que fueron enviadas a
Rivet) se encuentra dispuesta en 22 cajas distribuidas en orden alfabético según
el apellido del remitente. Dentro de cada caja se encuentran 6 carpetas enume-
radas alfabéticamente (a, b, c, d, e, f) dentro de las cuales se pueden hallar las
cartas sin legajar ni empastar, lo cual facilita mucho su consulta y lectura. Las
cartas de cada remitente se encuentran resguardadas dentro de un pliego de

3
[Link]

[198 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París

papel doblado a la mitad (se conocen como chemises) con la inscripción del
nombre, de las fechas de envío y del número de documentos por cada fecha.
Este criterio de clasificación es muy útil pues facilita la búsqueda por
autor y el acceso es directo. Todos los archivos se encuentran en buen estado y
son cuidadosamente conservados por el personal de la biblioteca. Durante mis
consultas tuve ocasión de cambiar algunos clips de metal por unos de plástico
y ordenar cronológicamente algunas cartas que se encontraban desordenadas.

Figura 1. Carta de Eduardo Posada a Paul Rivet, dirigida a la 61 Rue de Buffon. Museo Nacional de Historia
Natural de París.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [199 ]


Álvaro Hernández Bello

Más allá del criterio archivístico de clasificación, las cartas a Paul Rivet
pueden clasificarse por el tipo de contenido de la siguiente manera que propongo:
1. Cartas personales/privadas4: son cartas que comunican asuntos per-
sonales, saludos o notificaciones.
2. Cartas de carácter administrativo: se trata de cartas que anuncian el
despacho o arribo de paquetes (varios de ellos referentes a libros u
objetos para las colecciones del museo), trámites relacionados con
librerías, museos, publicaciones científicas y viajes.
3. Cartas científicas: corresponde a la voluminosa correspondencia de
Rivet que trata de asuntos científicos: lingüística, arqueología, et-
nografía, entre otros. Es el tipo de correspondencia más interesante
desde el punto de vista académico y se compone en su mayoría de
sendos informes y discusiones prolongadas que muestran el tipo de
internacionalismo científico que bien ha descrito Christine Laurière a
propósito de las relaciones Boas-Rivet5.
4. Cartas de carácter político: se refieren a la amplia actividad política
de Rivet, desde su labor en la resistencia antifacista como en su coo-
peración con entidades de carácter transnacional como la UNESCO,
entre otras a las que el ilustre francés pertenecía.

Por supuesto, es de esperar que algunas cartas pertenezcan a más de una


categoría y que las fronteras entre una y otra no siempre sean fáciles de distin-
guir. Sin embargo, me parece que esta clasificación es pertinente y se sostiene
en sí misma cuando se analiza el contenido de dichas cartas. A continuación,
voy a profundizar en la correspondencia de carácter científico.

Ciencia por correspondencia

Al otro lado de la Biblioteca Central del Museo de Historia Natural, atrave-


sando el Jardin des Plantes, se llega directamente al río Sena. Si se lo franquea se
llega a la Gare de Lyon, estación de trenes donde Paul Rivet recogió y despidió
a muchos de sus invitados ilustres que lo visitaban en París. Girando al oeste,

4
En general, la correspondencia hacia Rivet tiene un tono personal que muestra que los lazos
académicos pasan por unas relaciones personales muy cultivadas. Esta familiaridad en el trato,
los constantes saludos a las esposas, esposos, hijos e hijas de los remitentes, dan cuenta de una
especial habilidad de Rivet para crear redes que atraviesan el interés inmediato y se soportan
en una fraternidad extendida y cultivada.
5
Christine Laurière, “L’anthropologie et le politique, les prémisses. Les relations entre Franz
Boas et Paul Rivet (1919-1942)”. L’Homme 187-188 (2008ª): 69-92.

[200 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París

en el corazón parisino existe una estación de metro llamada Châtelet y bauti-


zada Pont au Change puesto que varias líneas se cruzan allí y a la cual se puede
ingresar por alguno de sus 15 accesos. Es la estación subterránea más grande
de la ciudad y posiblemente del mundo.
Por sus dimensiones, por sus conexiones, por ser un paso obligado para
llegar a muchos destinos, Châtelet – Pont au Change se convirtió para mí en
una metáfora de la persona de Paul Rivet. Quien quiera hacerse una idea de la
historia de la antropología, y en especial de la americanista, tendrá que pasar
por Rivet-Châtelet y esperar a que alguna de las líneas de metro llegue. Podrá
llegar la línea de los etnólogos de museo como Erland Nordenskiöld desde el
Museo de las Culturas del Mundo en Suecia, Theodore Koch-Grünberg desde
el Museo Linden en Alemania o Jacinto Jijón y Caamaño desde sus colecciones
privadas en Ecuador. Si se toma uno de los túneles que conecta con otra línea
podría uno subirse al vagón de los lingüistas, muchos de ellos misioneros en
tierras americanas como Marcelino Castellví en Colombia, Cesáreo de Arme-
llada en Venezuela, así como otros lingüistas, por no citar a Boas que podría
venir de más de una línea.
Podría uno acceder a otro túnel y esperar aquellos vagones más antiguos,
fundamentales como los de Mauss, Malinowski, Preuss y Frazer, o de persona-
lidades más recientes como Metraux, Nimuendajú, Steward, Kirchhoff, entre
tantos otros. A sus discípulos que luego serán grandes etnólogos como Alicia
Dussan, Gerardo Reichel-Dolmatoff y el mismo Claude Lévi-Strauss se les es-
cucha venir por una línea construida casi que por sus propias manos. Por una
salida alterna, se puede escuchar que arriban una caravana de latinoamericanos:
mexicanos, peruanos, venezolanos, ecuatorianos y por supuesto, colombianos,
los cuales superan el número de 100 remitentes; sin duda alguna la correspon-
dencia más numerosa.
Para alguien nacido a mediados de los 80’s y quien tuvo su primer correo
electrónico a los 10 años, la correspondencia escrita, mucha de ella a mano,
resulta algo novedoso y dotado de un aura particular: el documento original,
la tinta, la caligrafía, las firmas, los tachones y adiciones componen un ámbito
íntimo el cual da la sensación de acceder a la trastienda del pensamiento de un
colectivo de etnólogos que estaban, —en un trabajo claramente colaborativo—
fundando una disciplina.
El contenido de las cartas varía entre colaboraciones bibliográficas (algunas
con resúmenes y comentarios), vocabularios de infinidad de lenguas, dibujos
sobre los hallazgos arqueológicos, comentarios sobre congresos, y las más de

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [201 ]


Álvaro Hernández Bello

las veces, informes y conversaciones sobre el estado de la disciplina y sobre las


descripciones y análisis logrados en campo.
La impresión que deja esta correspondencia es que los antropólogos de la
primera mitad del siglo XX se encontraban muy conectados entre sí y que sus
ideas y proyectos eran socializados antes, durante y después de su ejecución. Por
supuesto, el espíritu de coleccionismo propio de los museos hizo que las redes
de trabajo estuvieran compuestas de corresponsales, por lo cual una buena parte
de la correspondencia de Rivet se compone de informes detallados, reportes
de trabajo de campo, o respuestas a solicitudes explícitas de parte del fundador
del Museo del Hombre.
Los corresponsales de Rivet, enviados y contratados por él no eran los
únicos que reportaban datos y objetos para el Museo. También se encontraba
una gran red que sabía de la importancia de su trabajo al frente a esta institución
científica, los cuales consideraban que esta vitrina mundial le daba un alcance
a sus textos que no conseguirían con la difusión local, razón por la cual hacían
llegar con bastante agilidad y generosidad reportes, colecciones, datos, hallazgos.
Este interés de varios intelectuales por dar a conocer sus trabajos locales
en estos escenarios metropolitanos estaba bien fundado, pues se encontraba
precedido por el influjo de dos grandes publicaciones seriadas. La primera,
sin duda, era el Zeitschrift für Ethnologie (hoy Journal of Social and Cultural
Anthropology) publicado en Alemania y que fue lugar de difusión de la etno-
logía alemana y en la cual se publicaron trabajos de varias partes del mundo.
La segunda, fue el Journal de la Societé des Americanistes, del cual Rivet fue
secretario durante muchos años. Esta revista acogió un gran número de reportes,
noticias y artículos científicos sobre las sociedades americanas que venían de
varias partes del mundo.
El estudio de la correspondencia de Rivet deja ver su papel determinante
en la vida tanto del Journal como de la Societé des Americanistes. Desde allí
no sólo presentó a varios americanistas para que fueran miembros de la Societé
(lo cual era muestra de una forma de poder/prestigio muy interesante en el
concierto de la academia antropológica mundial) sino que tejió una extensa
red de colaboradores del Journal que le otorgaron un reconocimiento y utilidad
indiscutibles para el desarrollo de la nueva ciencia antropológica.
Así, en medio de miles de cartas, se puede observar cómo se teje una red
muy eficiente de colegaje científico cuyo uno de los nodos, quizás el más central
para la primera mitad del siglo XX, era Paul Rivet, quien sin duda fue una figura
institucional que cimentó el edificio de un campo del saber que buscaba con-
solidarse. Este hombre-institución, que retrata de manera formidable Christine

[202 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París

Laurière en su biografía6, sirvió de plataforma para que la antropología ameri-


canista naciera con un impulso determinante y se consolidara en el escenario
académico europeo como un campo de estudio apasionante y que requería del
concurso de más y nuevos participantes.

La correspondencia con Colombia: un programa de


investigación

En 1996, el lingüista y antropólogo Jon Landaburu inició la publicación


de una voluminosa obra en cuatro tomos llamada Documentos sobre lenguas
aborígenes de Colombia del Archivo de Paul Rivet, en la cual presentó al público
los archivos lingüísticos que componen el fondo del ilustre investigador francés,
organizados según regiones geográficas y acompañado de ensayos de destacados
investigadores colombianos.
El balance que hace Landaburu sobre el gran acervo documental que se
conserva en los fondos de los archivos de Rivet permite ver la importancia de
esta documentación, en principio para los lingüistas interesados tanto en las
lenguas indígenas colombianas como en la historia de la investigación sobre
las mismas; pero también para aquellos investigadores interesados en el amplio
campo de la antropología en Colombia, área que se vino a llamar en el ámbito
internacional como colombianismo. El cuidadoso trabajo que Christine Laurière
realizó en el archivo para reconstruir la biografía de Rivet7, nos permite también
entender la relevancia que este personaje -a la vez académico y político- tiene
para las ciencias sociales.
Los archivos de Rivet se componen, en su inmensa mayoría, de los diver-
sos reportes y comunicaciones que su amplia red de corresponsales de todas
partes del mundo le enviaban. Si bien los archivos lingüísticos ocupan un área
importante de este fondo, es la correspondencia en sí misma la que se lleva el
papel protagónico. Paul Rivet guardó celosamente las cartas que recibía, dado
que no sólo venían acompañadas de informes y hallazgos, sino que incluían un
rico intercambio de ideas que dan cuenta de los principales debates y tenden-
cias que, en las áreas de la arqueología, la lingüística, la antropología social y
física, se estaba adelantando en el continente. Si bien otros investigadores han
señalado la importancia del intercambio epistolar de Rivet en casos específicos

6
Christine Laurière, Paul Rivet: Le savant et le politique, (Paris: Publications Scientifiques du
Muséum National d’Histoire Naturelle, 2008b).
7
Laurière, Paul Rivet.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [203 ]


Álvaro Hernández Bello

como los de Franz Boas8 y Theodor Koch-Grünberg9, el intercambio científico


con Colombia ha sido apenas estudiado en profundidad, con la excepción del
trabajo de Clara Isabel Botero sobre José de Recasens10. Se puede decir que, vista
en su conjunto, esta correspondencia es el diario colectivo de investigación del
americanismo de principios del siglo XX. Una verdadera sociedad de america-
nistas, no sólo francesa sino decididamente internacional, se tejió a través de
este intercambio epistolar.
Al momento en que Landaburu hace su investigación, no era posible trabajar
sobre la correspondencia: “Toda esta correspondencia es muy interesante y po-
dría contribuir a la historia de la antropología colombiana, desafortunadamente
todavía no es del dominio público”11. Más de dos décadas después, con ocasión
de una estancia de investigación de doctorado que realicé en París, obtuve los
permisos de parte del Museo Nacional de Historia Natural para consultar la co-
rrespondencia y poder detallar con mis propios ojos, el volumen e importancia
que los archivos del fondo Paul Rivet tienen para la historia del gran campo de
la arqueología, la lingüística y la antropología social de nuestro país.
De septiembre a noviembre de 2021 trabajé en el archivo del Museo y tomé
cuenta de toda la correspondencia que trataba sobre Colombia, sea que se haya
enviado o no desde el país. Extendí la búsqueda también a Ecuador y Venezuela,
teniendo en cuenta que no siempre los límites geográficos coincidían con los
límites de influencia y trabajo de los numerosos investigadores – corresponsales
de Rivet. Revisé las más de 500 cartas compuestas por más de 1200 páginas e
hice un primer intento de catalogación y análisis que expuse a comienzos del
2022 como parte de la agenda académica de la exposición Casas de Vidrio: Paul
Rivet y la diversidad humana del Museo Nacional de Colombia12.
Fruto de mi trabajo de archivo enfocado en la correspondencia con Co-
lombia, logré revisar 561 cartas y 1285 páginas, las cuales catalogué por autor,
fecha, lugar e institución. En total, 116 corresponsales desde 83 lugares distin-
tos intercambiaron correspondencia con Paul Rivet sobre temas directamente
8
Laurière, “L’anthropologie et”.
9
Michael Kraus, “Amistades internacionales como contribución a la paz. La correspondencia
entre Paul Rivet y Theodor Koch- Grünberg en el contexto de la primera guerra mundial”,
Antípoda: Revista de Antropología y Arqueología, n.o 11 (2010): 25-41.
10
Clara Isabel Botero, “José de Recasens. La construcción de una tradición científica en Co-
lombia”, Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, n.o 11 (julio 2010): 285-338.
11
Jon Landaburu, ed. Documentos sobre lenguas aborígenes de Colombia del Archivo de Paul
Rivet, (Santa Fe de Bogotá: Ediciones Uniandes - Centro Colombiano de Estudios de Lenguas
Aborígenes – Colciencias, 1996).
12
Álvaro Hernández Bello, “Ciencia por correspondencia. Mapeando las redes de Paul Rivet”,
en Casas de Vidrio: Paul Rivet y la diversidad humana, (Bogotá: Museo Nacional de Colombia,
2022).

[204 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
en el Museo Nacional de Historia Natural de París

relacionados con Colombia. Fueron 95 instituciones diferentes desde las cuales


se emitieron las cartas, si bien pueden hacerse precisiones sobre estas cuando
el estudio se profundice aún más.
La primera carta fue enviada por P. Lecomte el 26 de agosto de 1904 desde
Santa Elena, Ecuador, con unos datos interesantes sobre arqueología del suroc-
cidente que incluye a Colombia. La siguiente será emitida el 6 de agosto de 1906
desde Bogotá por Eduardo Posada, quien envía unos artículos publicados en
el Nuevo Tiempo sobre las cartas de Humboldt. La última carta es enviada por
H. Lehman desde París, el 23 de noviembre de 1957, precedida de una de Luis
Duque, desde Bogotá, el 30 de agosto de 1957.
Los cinco corresponsales más prolíficos fueron Constant Tastevin (58 car-
tas), Henri Lehmann (52 cartas), el Padre Henri Rochereau (41 cartas), Gerardo
Reichel Dolmatoff (38 cartas) y José de Recasens (26 cartas). Los cinco lugares
desde donde más se enviaron cartas fueron Bogotá (233), París (53), Popayán
(36), Medellín (27) y Pamplona (18). Y para completar este breve panorama,
las cinco instituciones identificadas desde donde oficialmente se enviaron más
cartas fueron el Instituto Etnológico Nacional (31), el Centro de Investigacio-
nes Lingüísticas y Etnográficas de la Amazonía (9), el Instituto Etnológico del
Magdalena (9), el Instituto Francés de América Latina de México (7) y el Centro
de Historia de Nariño (6). Si bien 287 cartas se identificaron como de carácter
científico, eventualmente tratan temas institucionales aunque no de manera
oficial. 59 cartas fueron identificadas como de carácter personal.

Conclusión

Las fuentes para el estudio del gran campo de la antropología (a saber, la


arqueología, la lingüística, la antropología social y física) no siempre se encuen-
tran a disposición de los investigadores y mucho menos del público interesado.
Es más, no siempre dichas fuentes corresponden a estudios publicados; antes
bien, existe todo un acervo documental -comúnmente denominado literatura
gris- que presenta unas cualidades excepcionales para el estudio antropológico
y arqueológico, así como para la reconstrucción de la historia de las disciplinas
y de los debates que le dieron forma a lo largo del tiempo.
En sus orígenes en Colombia, la arqueología, la antropología social y la
lingüística no se encontraban separadas una de la otra de manera clara y pre-
cisa. Con el impulso que se dio debido a la creación del Instituto Etnológico
Nacional estas disciplinas eran practicadas igualmente por los investigadores
e investigadoras pioneros. Guiados por su propia experiencia en campo, su

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [205 ]


Álvaro Hernández Bello

formación heterogénea y por la inserción en redes científicas internacionales,


mucho del trabajo tras bambalinas, de los debates e intercambios en torno a las
disciplinas, así como de otra información importante, no figura en los informes
ni publicaciones finales; hoy todo este acervo de información puede ser de gran
utilidad para las investigaciones contemporáneas.
Es el caso de la red científica que se configuró alrededor de la figura de Paul
Rivet (1896-1958), ilustre etnólogo francés, quien durante su estancia y refugio
en Colombia de 1941 a 1943, ayudó a fundar el Instituto Etnológico Nacional,
y de manera directa, a los primeros arqueólogos y antropólogos reunidos en el
proyecto de la Escuela Normal Superior. Rivet fue muy meticuloso en guardar
su correspondencia, la cual no es otra cosa que el testimonio en tiempo real del
desarrollo de la naciente ciencia etnológica.
La correspondencia sobre Colombia del fondo Paul Rivet, cuyo panorama
general presento en este artículo, es sin duda un testimonio del internaciona-
lismo científico que fundó nuestras disciplinas a comienzos del siglo XX. Su
estudio representa sin duda una gran contribución a la historia de la antropo-
logía, pues ayuda a desentrañar la rica compleja trama de sus antecedentes. En
la actualidad, me encuentro preparando la publicación de un estudio crítico
de dicha correspondencia que ofrecerá al público erudito así como al general
nuevas fuentes para el estudio y comprensión de nuestros campos de saber,
instituciones y personajes clave.

Bibliografía

Botero, Clara Isabel. “José de Recasens. La construcción de una tradición


científica en Colombia”. Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, n.o 11
(julio 2010): 285-338. [Link]
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Bogotá: Museo Nacional de Colombia, 2022.
Kraus, Michael. “Amistades internacionales como contribución a la paz.
La correspondencia entre Paul Rivet y Theodor Koch- Grünberg en el contexto
de la primera guerra mundial”. Antípoda: Revista de Antropología y Arqueología,
n.o 11 (2010): 25-41.
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del Archivo de Paul Rivet. Santa Fe de Bogotá: Ediciones Uniandes - Centro
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Ciencia por correspondencia: los fondos documentales de Paul Rivet
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Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 195 - 207 [207 ]


Boletín de historia
y antigüedades
Volumen CX, No. 876
enero – junio de 2023

Di s c ur s os , c onver s ator i o s
y c on feren c i a s
Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Reflexiones sobre la Comisión


As e s or a p ar a l a en s eñ an z a d e l a
h i stor i a y s obre su s re c om en d a -
ci ones

Carlos Rodado Noriega

Por designación que me hizo el entonces presidente de la Academia Co-


lombiana de Historia, doctor Rodolfo Segovia, empecé en febrero de 2022 a
representar a esta institución en la Comisión Asesora del Ministerio de Educa-
ción Nacional para la Enseñanza de la Historia. Durante los dos años anteriores
habían estado representando a la Academia los doctores Eduardo Durán Gómez,
Rodrigo Llano y Alonso Valencia. Desde la primera reunión a la que asistí, me
llamó mucho la atención el número de personas que tenían asiento en la Comi-
sión y, sobre todo, que asistieran como invitados permanentes varios delegados
de la llamada Comisión de la Verdad1. Eran evidentes los vasos comunicantes
entre las dos comisiones.

1
También asisten como invitados permanentes la Asociación Nacional de Escuelas Normales
– ASONEM, los Colectivos de Mujeres, la Comisión IV del Espacio Nacional de Consulta
Previa de Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros, la Comisión Pedagógica
Nacional de las Comunidades Negras, y líderes indígenas que asistieron en diferentes momen-

Cómo citar este artículo

Rodado Noriega, Carlos. “Reflexiones sobre la Comisión Asesora


para la enseñanza de la historia y sobre sus recomendaciones”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 211-227.

[211 ]
Carlos Rodado Noriega

La presencia de los delegados de la Comisión de la Verdad en el seno de


la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia, fue un privilegio que no
tuvieron otros grupos de la sociedad con opiniones diferentes sobre un proceso
tan complejo como el de la violencia que ha padecido el país, no sólo durante
los últimos sesenta años sino en el curso de toda su historia. Al respecto, el
sociólogo Carlos Eduardo Jaramillo en su libro Los guerrilleros del novecientos,
publicado en 1991 y reeditado por Editorial Planeta en 2022, sostiene que los
antecedentes del último conflicto armado, que aún persiste, se remontan a la
Guerra de los Mil Días. “Esa guerra - según el autor - fue la escuela de los que
iniciaron el nuevo ciclo de violencia en el país”. Particularmente, el surgimien-
to de la guerra de guerrillas con sus tácticas de emboscada y reclutamiento,
aunque con variaciones en las formas de financiación, porque desde finales del
siglo XX, el narcotráfico se convirtió en la principal fuente de recursos. Afirma
Jaramillo que no es que la violencia haga parte del ADN nacional sino que su
recurrencia la ha convertido en conducta social. Una de las imperfecciones de
la democracia colombiana es que convive con la violencia, “es parte integral del
modelo que tenemos en el país”.
Como es bien sabido, el Informe Final de la Comisión de la Verdad, pre-
sidida por el padre Francisco De Roux, ha generado muchas críticas porque
su relato se fundamenta en un enfoque reduccionista, que coloca el énfasis en
los crímenes y atrocidades de una de las partes involucradas en el conflicto y
presenta una visión parcializada sobre el mismo, pues reconoce como verdad
sólo a una parte de ella ya que apenas escuchó a una parte de las víctimas. El
extenso documento adolece de vacíos e inconsistencias y omite o silencia as-
pectos importantes del conflicto en su génesis o en su evolución. Sin embargo,
el Informe de la Comisión Asesora del Ministerio de Educación Nacional acoge
el relato del sacerdote jesuita como la verdad histórica definitiva que debe ser
enseñada en escuelas y colegios, a pesar de que el propio De Roux reconoce
en entrevista con El Espectador que le faltaron testimonios importantes de
empresarios, de militares y de académicos y, consciente de eso, manifiesta: “lo
que entregamos no es una verdad acabada; es un documento con verdades muy
serias que ponemos en discusión para que se enriquezcan, se complementen, o
se corrijan si hay otras interpretaciones que expliquen mejor”2. Sin embargo, el
denominado Informe de la Verdad ya se está divulgando en escuelas y colegios,
sin que haya advertencia alguna sobre la veracidad y confiabilidad del mismo.

tos específicos.
2
El Espectador, 10 de septiembre de 2022.

[212 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

La Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia fue creada por la


Ley 1874 de 2017, y reglamentada mediante el Decreto 1660 de septiembre 12
de 2019. En este último se estableció que el informe de dicha comisión debía
ser elaborado en un plazo máximo de dos años contados a partir de la instala-
ción de la Comisión, hecho que ocurrió en diciembre de 2019. Por lo tanto, la
Comisión debía culminar su trabajo en diciembre de 2021, pero por razones de
la pandemia se extendieron sus sesiones durante cuatro meses más. A finales
de febrero de 2022 el Informe de la Comisión estaba prácticamente concluido
y se encontraba en su etapa de revisión final, pues el vencimiento del plazo
para entregarlo al Ministerio de Educación Nacional era inminente. El informe
titulado: La Enseñanza de la Historia de Colombia. Ajustes posibles y urgentes
para la consolidación de una ciudadanía activa, democrática y en paz, se entregó
a la Ministra de Educación a finales del mes de abril de 2022 y su circulación se
restringió a los miembros de la Comisión. Ninguna otra persona podía leerlo
porque el link se bloqueó. Cuando el Informe se hizo público, la Academia
Colombiana de Historia realizó varios intentos para concertar una reunión con
funcionarios del Ministerio o con directivos de la Comisión para que se escucha-
ran las inquietudes y comentarios que varios miembros de la Academia tenían
sobre el documento, pero no fue posible lograr que ese encuentro se realizara.
Ahora bien, es un hecho bastante conocido que los estudiantes de educación
básica y media, en su mayoría, desconocen la historia de su país, circunstancia
que les impide participar como actores conscientes de una historia de la que
ellos también hacen parte. Lamentablemente, desde 1984, cuando en los planes
de estudios se eliminaron las asignaturas y se reemplazaron por áreas, la historia
de Colombia se refundió en el dilatado campo de las ciencias sociales y empezó
a perder identidad e importancia. No sobra advertir que para enseñar la relación
que existe entre los acontecimientos históricos y los que se originan en otras
disciplinas de la ciencia no se necesita fusionar esas disciplinas y hacer de ellas
un batiburrillo que dificulta ver las interconexiones de los diferentes saberes.
Más aún, hay relaciones que no son tan evidentes pero que deben ser conocidas
si se aspira a mejorar la calidad de la enseñanza en general y de la historia en
particular. Así, por ejemplo, muchos maestros desconocen la relación que hay
entre el pensamiento crítico y el análisis matemático elemental que se inicia con
la aritmética analítica. Aunque se trata de operaciones con números y símbolos,
es allí donde se empieza a discernir y pensar racionalmente.
También la dialéctica y la lógica constituyen herramientas fundamentales;
la primera, porque es una técnica de razonamiento para saber argumentar me-
diante preguntas y respuestas que nos van aproximando a la verdad; y, la segunda

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [213 ]


Carlos Rodado Noriega

porque estudia la corrección o incorrección de los razonamientos implicados


en la construcción del conocimiento. Lamentablemente, hoy no se enseña
dialéctica y la filosofía se mira con desdén y se considera como una ciencia del
saber especulativo que no tiene utilidad práctica. Es una concepción errónea,
porque estas dos disciplinas tienen aplicación en la conversación diaria y son
indispensables en el pensamiento crítico. Si esas bases no están debidamente
establecidas, difícilmente podrá el estudiante realizar con eficacia el proceso
mental de separar o distinguir lo verdadero de lo falso. Esta falencia en el sistema
educativo colombiano explica por qué muchos alumnos al finalizar su educación
básica o media obtienen resultados deplorables en las pruebas donde se mide la
competencia en resolución de problemas y en comprensión de textos.
Un aspecto en el que se insiste a lo largo del extenso documento de la
Comisión es el de estimular el pensamiento crítico. A este respecto vale la pena
señalar que si alguna institución ha promovido el pensamiento crítico en la
construcción de la historia de nuestro país ha sido la Academia Colombiana de
Historia. Esta corporación ha sido un laboratorio de investigaciones históricas
donde han tenido cabida todas las corrientes y formas de pensamiento. Los
trabajos presentados y las obras publicadas por la Academia, así como los foros
y eventos organizados por sus directivos evidencian una pluralidad de opiniones
que representan diversas formas de pensar.
La palabra crítica, entendida como la acción de discernir, tiene un ancestro
etimológico en el verbo griego krinein y este, a su turno, en la raíz indoeuropea
krei (cortar, separar, decidir) o, mejor aún, formarse un juicio para decidir. De
esa raíz proviene la palabra criba, el instrumento usado para cernir o separar la
cáscara del cereal de las partículas finas. El pensamiento crítico es la criba que
debe utilizar el ser racional para distinguir lo ficticio de lo real, los prejuicios del
juicio bien fundado, las creencias y supersticiones de las hipótesis comprobadas
empíricamente.
Pero en la enseñanza del pensamiento crítico, el papel del maestro es fun-
damental y, por lo mismo, un factor determinante del logro de la calidad de la
educación. Pueden perfeccionarse los planes de estudio, mejorarse los textos
escolares, trazarse lineamientos curriculares, construirse espaciosas edificacio-
nes, pero sin docentes competentes no se podrá lograr el perfeccionamiento en
la enseñanza de la historia, como lo reconoce el propio Ministerio de Educa-
ción Nacional3. Si se evidencia una deficiencia de conocimiento crítico en los
alumnos, lo más probable es que esa falencia también esté en sus preceptores,
muchos de los cuales no tienen una adecuada preparación en la disciplina que

3
Manual de la evaluación de competencias. MEN, 2015.

[214 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

enseñan ni en la pedagogía del pensamiento crítico. Sobre este aspecto de la


idoneidad de los educadores, ya sea para la enseñanza en general o para las
ciencias sociales en particular, el Informe no contiene un análisis sobre las causas
que están detrás de la deficiente calidad que se observa en la educación ni de la
estrategia que debería adoptarse para remediarla. Únicamente se analizan las
pruebas periódicas mediante las cuales se evalúan las competencias básicas de
los estudiantes y se concluye que se deben replantear las pruebas de Estado que
realiza el ICFES, porque las preguntas no guardan pertinencia con la realidad
en que están inmersos los educandos ni miden las capacidades y habilidades del
pensamiento histórico. Pero falta un análisis crítico sobre las evaluaciones que
se les practican a los docentes y directivos docentes. Al respecto es pertinente
señalar que, además de la prueba para el ingreso al servicio educativo estatal
que realiza la Comisión del Servicio Civil, el Decreto-Ley 1278 de 2002 establece
tres tipos de evaluaciones: la del período de prueba, la de desempeño laboral
y la de competencias.
Un aspecto que ha debido analizarse a profundidad es por qué si los
docentes pasan por todo este sistema de evaluaciones, sus conocimientos y
métodos pedagógicos no se reflejan en la calidad de la educación, a juzgar por
los deficientes resultados de los estudiantes colombianos en las pruebas de
Estado o en las internacionales como la llamada PISA (Programme for Interna-
tional Student Assessment), realizada por la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo (OCDE). Una conclusión lógica es que los estudiantes no están
recibiendo una adecuada preparación para contestar correctamente el tipo de
preguntas que les hacen. En esas pruebas no sólo se evalúa el conocimiento sobre
conceptos o datos, sino también cómo emplearlos para resolver problemas en
situaciones de la vida cotidiana y para comprender textos y adoptar posturas
críticas sobre los mismos. Esta falencia no se resuelve si no se va al meollo de
lo que está impidiendo un avance notable en la calidad de la educación en
Colombia. Nuestra opinión es que los resultados tienen mucho que ver con la
deficiente idoneidad de los maestros, y es por allí por donde se debe empezar. Si
esa situación no se encara, la recomendación que hace el Informe de fomentar
el pensamiento histórico basado en un análisis crítico difícilmente se podrá
lograr en las condiciones en que hoy se desenvuelve la enseñanza en nuestro
país. Este no es un temor infundado, si se tiene en cuenta que en algunos países
que empezaron a fomentar el pensamiento crítico en la historia mucho antes
que Colombia y con un sistema educativo de mejor calidad que el nuestro se ha
comprobado experimentalmente la dificultad que hemos anotado. El profesor
Nilson Ibagón, uno de los redactores del Informe de la Comisión Asesora, rea-

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [215 ]


Carlos Rodado Noriega

lizó en compañía del profesor Andrea Minte Münzenmayer una investigación


que tuvo como objetivo principal comprender cómo se fomenta a través de la
enseñanza de la historia el pensamiento crítico en estudiantes de enseñanza
media chilenos. Se utilizaron tres fuentes de información: los lineamientos
curriculares del Ministerio de Educación, los textos escolares y la práctica do-
cente, que los investigadores observaron durante dos meses en aulas de clase.
La conclusión enfática de la investigación es que existe un abismo entre los
objetivos plasmados en documentos curriculares y el quehacer del docente en
el aula. Se evidenció una falta de congruencia entre el discurso ministerial y los
textos escolares, la mayoría de los cuales no promueven las habilidades cogni-
tivas de orden superior. Los profesores observados en sus clases no posibilitan
el desarrollo del pensamiento crítico, las clases son expositivas y no se otorga
espacio para debates que propicien el análisis, la interpretación, la inferencia y
la emisión de juicios4. Hubiera sido importante realizar un estudio similar para
el caso colombiano y hacer las recomendaciones pertinentes en ese contexto.

La encuesta diagnóstica

Además de examinar documentos oficiales y normativos de la política edu-


cativa, bibliografía especializada y 87 Planes Territoriales de Formación Docente,
la Comisión realizó una encuesta que estuvo dirigida a seis grupos poblacionales
(padres o acudientes, directivos docentes, historiadores, maestros que enseñan
historia, estudiantes de básica primaria, de básica secundaria y de educación
media). La encuesta debió realizarse de manera virtual porque se realizó en
pleno período de pandemia durante los años 2020 y 2021 y contiene informa-
ción útil para la toma de decisiones, sin embargo se advierten inconsistencias
y diferencias apreciables en las respuestas de los diferentes grupos indagados.
En la encuesta se preguntó a los cuidadores de los estudiantes: padres,
madres, familiares o cualquier otro acudiente, si consideran que los docentes
son idóneos. Los resultados fueron estos: casi siempre 39%; siempre 39%, me-
dianamente 14%; pocas veces 8%; y no son idóneos 0%. La Comisión interpreta
que, según las respuestas, más del 90% de los encuestados considera que los
docentes son idóneos, y destaca que ningún cuidador, madre o padre de familia,
considera que exista algún docente que no sea idóneo. Esta conclusión suscita

4
Minte-Münzenmayer, Andrea e Ibagón-Martín, Nelson Javier, “Pensamiento crítico ¿com-
petencia olvidada en la enseñanza de la historia?”, en Entramado, julio-diciembre 2017, Vol. 13,
No.2, pp. 186-198.
[Link]

[216 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

muchas dudas por la forma como están hechas las preguntas que se prestan a
interpretaciones erróneas. En efecto, ¿qué significado cuantitativo tienen expre-
siones como: casi siempre, medianamente o pocas veces? Concluir que el 90%
de los docentes son idóneos no es consistente con el deplorable desempeño de
los alumnos en las diferentes pruebas nacionales o internacionales. El propio
informe de la Comisión dice en otra parte: “Se reconoce que en la formación
docente hay falencias en cuanto a los modos en que los docentes en ejercicio
aprendieron la historia, principalmente en el ámbito de la escuela y, en menor
medida, en la secundaria”. Estos maestros no pueden ser maestros idóneos a
pesar de que los padres y acudientes digan que no hay uno solo que no sea idó-
neo. Más aún, cuando se les pregunta a los directivos docentes como valoran el
desempeño de los educadores que enseñan historia, casi un 25% de los directivos
advierte una significativa deficiencia en el desempeño de los docentes que ellos
evalúan anualmente.
En cuanto a los recursos y herramientas que se utilizan en el proceso edu-
cativo un 93% de los estudiantes de básica primaria y un 89% de los de básica
secundaria respondieron que se utiliza el cuaderno tanto en clase como para
las tareas, lo que indica que se sigue privilegiando el método escritural que no
estimula la autonomía ni la creatividad, pues coloca el énfasis en lo prescriptivo
a partir de los textos escolares, exactamente como aconteció en Chile.
En cuanto a formación profesional, sólo un porcentaje bajo de quienes
enseñan ciencias sociales tienen licenciatura, y el porcentaje es aún más bajo
cuando se trata de maestrías o doctorados. Para estos casos el Informe recomienda
al Ministerio de Educación Nacional que estructure y financie programas dise-
ñados para lograr niveles más avanzados de profesionalización de los docentes.
Somos conscientes de que los títulos por sí solos no garantizan que el educador
sea un buen docente, pero la prueba de que existe una deficiencia, tanto en
conocimiento disciplinar como en la didáctica, es el hecho de que durante los
últimos treinta años no se ha logrado enseñar adecuadamente la relación trans-
versal que existe entre los acontecimientos históricos y el conocimiento que se
origina en otras disciplinas de las ciencias sociales. Es decir, no se ha cumplido
el objetivo de la interdisciplinariedad que es fundamental en la construcción
del conocimiento, a pesar de que se ha venido proponiendo desde la primera
reforma curricular en 1984. Esta situación evidencia un déficit de competencia
en el profesorado que enseña ciencias sociales, un asunto que debería merecer
atención prioritaria en todos los niveles de gobierno.
Respecto a la evaluación de los docentes, hoy en día se considera satis-
factorio el nivel de competencias específicas y de desempeño laboral cuando

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [217 ]


Carlos Rodado Noriega

el evaluado logra una calificación de 60 puntos sobre 100, un porcentaje que


nos parece bajo, pues debería ser mínimo de 75 sobre 100. El mejoramiento de
la calidad de la educación en nuestro país exige esfuerzos mayores para darle
una respuesta adecuada a la crisis que afronta el sistema de educación pública
en Colombia. Algunos aspectos del Decreto-Ley 1278 deberían ser revisados,
especialmente lo relacionado con la permanencia del docente cuando su desem-
peño es deficiente. En este contexto, nos parece inconveniente lo que establece
el artículo 36, según el cual el docente que en la evaluación de desempeño anual
obtenga una calificación inferior a 60 puntos durante dos (2) años consecutivos,
será excluido del escalafón y retirado del servicio. Esta norma es demasiado laxa
porque durante dos años ese docente sigue enseñando y los alumnos sufren las
consecuencias de un mal profesor.
Pasemos ahora a analizar aspectos legales y conceptuales del Informe de
la Comisión Asesora del Ministerio de Educación Nacional para la Enseñanza
de la Historia.

Los fundamentos legales

El marco regulatorio del servicio público de la educación en Colombia es


la Ley 115 de 1994, conocida como Ley General de Educación. Esta ley fue mo-
dificada parcialmente por la Ley 1874 de 2017, que en su artículo 1º. prescribe:
La presente ley tiene por objeto restablecer la enseñanza obligatoria de la Historia
de Colombia como una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las
ciencias sociales en la educación básica y media, con los siguientes objetivos:
a) Contribuir a la formación de una identidad nacional que reconozca la diversidad
étnica cultural de la Nación colombiana;
b) Desarrollar el pensamiento crítico a través de la comprensión de los procesos
históricos y sociales de nuestro país, en el contexto americano y mundial;
c) Promover la formación de una memoria histórica que contribuya a la reconci-
liación y la paz en nuestro país.

La Academia Colombiana de Historia ha venido aplicando estos principios


en el proceso de sus investigaciones históricas, incluso antes de que fueran es-
tablecidos por una ley. Sin embargo, las discrepancias con la Comisión Asesora
en relación con estos objetivos surgen por la forma como se plantea el pensa-
miento crítico y la forma como se construye la memoria histórica, asuntos que
analizaremos más adelante.

[218 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

El texto final de la Ley 1874, aprobado por el Congreso, modificó la pro-


puesta original de la senadora Vivian Morales, que contemplaba la enseñanza
de la Historia como una disciplina con entidad propia, tal como acontece en
Estados Unidos y en Europa. Pero entre los cambios introducidos por la Ley
1874 hay uno que merece un comentario especial, porque tiene sabor a mico
legislativo. Ese injerto se ha prestado para una interpretación amañada sobre la
enseñanza de la historia de Colombia, ya que la reduce a la historia del último
conflicto armado, fenómeno que todavía continúa y de manera muy sangrienta,
aunque se vendió internacionalmente la idea de que ya se había puesto fin al
fenómeno violento de los últimos 60 años, una afirmación que la trágica realidad
nacional contradice diariamente, porque no se logró la paz ni siquiera con el
grupo con el que se pactó.
La modificación que se introdujo en el artículo 5 de la referida ley, reza así:
Adiciónese un parágrafo al artículo 30 de la Ley 115 de 1994: Objetivos específicos
de la educación media académica:
Parágrafo. Los estudios históricos de Colombia integrados a las Ciencias Sociales,
a que se refiere el literal h) del artículo 22, pondrán énfasis en la memoria de las
dinámicas de conflicto y paz que ha vivido la sociedad colombiana, orientado a
la formación de la capacidad reflexiva sobre la convivencia, la reconciliación y el
mantenimiento de una paz duradera.

Lo primero que se debe precisar es que la forma en que se redactó el pa-


rágrafo alteró el significado prístino del literal h) del artículo 22 de la ley 115,
pues allí no se dice que el estudio de la historia esté integrado a las Ciencias
Sociales, como se da por sentado en la parte inicial del parágrafo, sino que esté
apoyado por otras ciencias sociales, expresión que tiene un significado distinto.
En efecto, el literal h) al que alude el injerto como referencia, dice textualmente:
h) El estudio científico de la historia nacional, latinoamericana y mundial, apoyado
por otras ciencias sociales, dirigido a la comprensión y análisis crítico de los procesos
sociales de nuestro país en el contexto continental y mundial.

Otro aspecto que requiere precisión es el relacionado con la interpretación


que se le ha dado a la parte inicial del parágrafo, pues el texto legal establece
que los estudios históricos de Colombia “pondrán énfasis en la memoria de
las dinámicas de conflicto y paz que ha vivido la sociedad colombiana…”, es
decir, de todos los conflictos que han ocurrido en nuestro país. Sin embargo,
una interpretación forzada convierte la preposición de en la contracción del5,

5
Del es una contracción de la preposición de y el artículo el.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [219 ]


Carlos Rodado Noriega

y entonces las dinámicas de conflicto se reducen a las dinámicas del conflicto.


Con esa transmutación morfológica y semántica se dice que es la ley la que
ordena poner el énfasis en “el conflicto armado”, que en el lenguaje corriente se
interpreta como el fenómeno de violencia que ha sufrido el país en los últimos
sesenta años. Además, si se tiene en cuenta la autonomía de la que gozan las
instituciones educativas y la influencia que ejerce FECODE sobre la mayoría de
los docentes afiliados a esa federación, la enseñanza de la historia de Colombia
devendrá en la narrativa del llamado conflicto armado. Por supuesto, ese con-
flicto se debe estudiar, tanto en sus raíces como en su desarrollo, pero no como
el único que ha ocurrido en un país que desde la independencia hasta hoy ha
estado en guerra intestinas que han polarizado a la opinión pública, circuns-
tancia que ha impedido materializar un genuino acuerdo sobre lo fundamental.
La Ley 1874 en su artículo 6º creó la Comisión Asesora del Ministerio de
Educación Nacional para la Enseñanza de la Historia, como órgano consultivo
para la construcción de los documentos que deben orientar el diseño curricular
de todos los planteles de educación básica y media del país. Y el Decreto 1660
de 2019, reglamentó la composición y funcionamiento de dicha Comisión, que
fue conformada así:
1. Un (1) representante de las academias de Historia reconocidas en el país.
2. Un (1) representante de las asociaciones que agrupen historiadores
reconocidos y debidamente registrados en el país.
3. Un (1) representante de facultades de educación, específicamente de las
licenciaturas en ciencias sociales.
4. Un (1) representante de las facultades y/o departamentos que ofrecen
programas de historia en instituciones de educación superior, escogido a
través de las organizaciones de universidades.
5. Un (1) representante de los docentes que imparten enseñanza de las
ciencias sociales en instituciones de educación básica y media, escogido a
través de las organizaciones de maestros.
6. Un (1) representante del Ministerio de Educación Nacional, designado
por el Viceministerio de Educación Preescolar, Básica y Media.

Debemos reconocer que la Comisión está integrada por personas que


tienen una buena formación académica y, particularmente, en la disciplina
de historia. Las diferencias ideológicas o conceptuales que uno pueda tener
en relación con el Informe de dicha Comisión no son óbice para reconocer la
competencia profesional de quienes la conforman. Por lo tanto, el análisis del
Informe que ella elaboró debe hacerse con rigor intelectual, y para ello se deben

[220 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

distinguir los aspectos legales que constituyen un mandato que sólo puede ser
controvertido por vía legislativa o judicial, de los aspectos conceptuales o de
vacíos en el diagnóstico y en las recomendaciones que sí pueden ser cuestionados
con razones fundamentadas.
En el Informe de la Comisión Asesora, las recomendaciones se desagregan
en seis tópicos, o grandes temas, que se ponen de relieve para que sean tenidos
en cuenta en el proceso de rediseño y actualización de los lineamientos curri-
culares de enseñanza de las ciencias sociales Esos tópicos son: 1) los propósitos
de la enseñanza de la historia; 2) los enfoques en perspectiva histórica para la
enseñanza de la historia; 3) las didácticas para la enseñanza de la historia; 4)
la evaluación y la enseñanza de la historia; 5) las condiciones contractuales y
laborales del magisterio que enseña historia; y 6) la formación de docentes que
enseñan historia.

Lo conceptual

El Informe de Recomendaciones contiene mucha elaboración teórica incluso


en los apartados de recomendaciones, por eso estas quedan bastante diluidas
sobre todo si se tiene en cuenta que se refieren a seis tópicos diferentes y en cada
uno de ellos las recomendaciones están dirigidas a cuatro actores diferentes: al
Estado colombiano en cabeza del MEN; a las instituciones que forman docen-
tes; al magisterio que enseña historia y a la sociedad colombiana. A lo largo de
todo el documento se insiste en tres categorías de la epistemología histórica:
pensamiento histórico, conciencia histórica y cultura histórica, sobre los cuales
no hay un consenso científico sino diferentes interpretaciones que dan lugar
a diferentes líneas de pensamiento. Los redactores del Informe, aunque no lo
dicen explícitamente, adoptan la línea del historiador alemán Jörn Rüssen, que
fue precisamente quien introdujo esas categorías. El propio Informe reconoce
las dificultades que surgen cuando se trata de definir una cualquiera de ellas,
y al respecto señala: “definir como categoría el pensamiento histórico es una
labor compleja, debido, por un lado, a la diversidad de propuestas y modelos
que hacen uso del término, y por otro, a la convergencia parcial que tiene con
otras categorías como razonamiento histórico, conciencia histórica, etc”.
A partir de los años sesenta del siglo XX un grupo de historiadores alema-
nes, entre los que se cuentan el propio Rüssen, Jürgen Kocka, Reinhart Kose-
lleck y los hermanos Hans y Wolfang Mommsen, pusieron un gran énfasis en
la función social de la historia, es decir la historia aplicada a la sociedad, y la
llamaron historia social crítica.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [221 ]


Carlos Rodado Noriega

La teoría de Rüssen es una teoría de creación de sentido histórico en el que


la memoria histórica es el componente fundamental de la conciencia histórica, y
ambas se movilizan para conformar una cultura histórica. Para Rüssen la historia
es una forma elaborada de memoria, pues va más allá del horizonte vital del
individuo, uniendo pedazos del pasado que se recuerdan en una unidad temporal
que permite una interpretación de los cambios que se han dado en el tiempo.6
Pero Rüssen, como sus colegas de generación, estaban muy impactados por
los horrores del nazismo y, particularmente del holocausto, por eso le tomaron
un gran interés a la historia y la convirtieron en una narrativa sobre la historia
contemporánea. Un enfoque similar adopta la Comisión Asesora para la Ense-
ñanza de la Historia en Colombia cuando reduce la historia nacional al pasado
reciente y, para ese efecto, hace suyo el Informe de la Comisión de la Verdad,
dándole el carácter de verdad completa y acabada sobre el último conflicto ar-
mado. Más aún, recomienda que se haga pedagogía de dicho conflicto en el aula
y silencia a los demás conflictos que han ocurrido en el transcurso de la historia
nacional, así como a otras opiniones que se han expresado sobre ese conflicto.
Dice el Informe, en su página 40:
La promoción de la memoria histórica para la reconciliación … implica la comprensión
de los fenómenos … de nuestra historia reciente. … También deben incorporarse a
las prácticas de la enseñanza de la historia, … los materiales y aportes sustantivos
al conocimiento de la historia y de la memoria del conflicto realizados por el Centro
Nacional de Memoria Histórica, (CNMH),7...

Como se puede apreciar el Informe de la Comisión Asesora acoge como


verdad definitiva el Informe de la llamada Comisión de la Verdad, con lo cual
incurre en una contradicción, ya que el propio Informe recomienda alejarse de
“modelos de reproducción acrítica de información”.
Esta postura de una verdad unívoca y definitiva tampoco es congruente
con las enseñanzas de Rüssen, el historiador que trazó la línea de pensamiento
a los redactores del Informe, aunque sus ideas y conceptos se citan a través de
historiadores de segunda o tercera mano, casi todos del siglo XXI. En efecto,
para el maestro alemán las fuentes de la memoria colectiva son multifacéti-
cas, de tal manera que la interpretación única no tiene cabida en un mundo
6
Lucía Cataño Balseiro, “Jörn Russen y la conciencia histórica”, Historia y sociedad, No. 21
(Julio- Diciembre 2011). También Jörn Russen, “How to Make Sense of the Past - Salient Issues
of Metahistory”, en The Journal of Transdisciplinary Research in Southern Africa, Vol.: 3, No 1
(2007) p. 169.
7
Como se sabe, el CNMH es el encargado de preservar la memoria del conflicto armado y fue
creado por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de 2011. Es decir, versa sobre el
mismo tema sobre el que se enfoca la Comisión de la Verdad.

[222 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

pluralista, donde la variedad de versiones le hacen contrapeso a versiones que


pretenden ser únicas y globales. En lugar de reducir la enseñanza de la histo-
ria a una sola versión a la manera de una crónica roja, se debe estimular a los
estudiantes para que consulten diferentes fuentes y versiones sobre las raíces
profundas de la violencia irracional que ha ensangrentado a nuestra nación y,
sobre todo, cómo y por qué durante los últimos decenios el narcotráfico ha sido
un factor común de la violencia cometida por actores de diferentes ideologías
y con diferentes intereses. La violencia en Colombia no ha sido únicamente un
fenómeno de los últimos sesenta años. Y aún si se quiere analizar el pasado con
el cristal del presente se debe traer el pasado completo que permite ver factores
políticos sociales, económicos y psicológicos que se han venido perpetuando
tanto como la violencia misma. No se puede silenciar un trecho considerable
de nuestra historia, porque así no es posible realizar un buen diagnóstico del
problema que se trata de afrontar. Las violaciones a los derechos humanos y al
derecho de gentes han signado la historia de Colombia y los actores de todos
los pelambres siempre esgrimen razones para justificar su proceder aunque no
sean convincentes ni pasen el test de la racionalidad.
Un aspecto en el que se insiste mucho en el documento es que “la historia
no es un contenido ya hecho que se va a buscar a algún lugar, más precisamente
al pasado, es decir no se descubre, sino que es una construcción que los histo-
riadores realizan desde el presente y a partir de preocupaciones actuales que
surgen en el seno de la propia sociedad…”. Este mensaje, sin embargo, lanzado
sin un caveat, sin una advertencia a alumnos que no han sido formados para un
pensamiento crítico, puede hacer más daño que beneficio en la enseñanza de la
historia. En efecto, lo que allí está planteado es un asunto que ha dado lugar a
uno de los debates más intensos sobre la naturaleza del conocimiento histórico,
sobre qué es un hecho histórico y cómo se selecciona, sobre su interpretación
y a qué se le da primacía, si al hecho mismo o a la reflexión que sobre él hace
el historiador. Se debe tener mucho cuidado con la aplicación de la tesis según
la cual la historia la construye el historiador, especialmente cuando se utilizan
los testimonios como la fuente principal para construir una historia cultural. Es
cierto que una cosa es conocer la historia y otra bien diferente es pensar histó-
ricamente, pero ese pensamiento no se puede basar únicamente en testimonios
que, como todos los de origen humano, no están exentos de pasiones políticas,
religiosas o de intereses económicos.
En el siglo XIX, en plena época victoriana, cuando Inglaterra ejercía el
control del mundo basado en el dominio de los mares y los pensadores ingleses
tenían una visión optimista de todo lo que analizaban, prevaleció el fetichismo

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [223 ]


Carlos Rodado Noriega

decimonónico de los hechos. La historia consistía en “la compilación de la


mayor cantidad posible de datos irrefutables y objetivos”. Pero los hechos no
hablan por sí solos, hablan a través del historiador que casi siempre apela a los
documentos. El fetichismo de los hechos venía complementado y justificado por
el fetichismo de los documentos ante los cuales el historiador debía postrarse
reverente como si se tratara de objetos sagrados.
Después de la Segunda Guerra Mundial las cosas ya no se veían con el
optimismo decimonónico y el mundo era más propenso a una filosofía de la
historia que se proponía quitarle prestigio a los hechos. Robin Collingwood fue
uno de los primeros en mostrar un quiebre y sostuvo que el historiador es el
hacedor de la historia. Pero hay que tener mucho cuidado con esta concepción
de que la historia es lo que el historiador construye, pues puede llevar a des-
cartar toda historia objetiva y a concluir que construir historia es como armar
un rompecabezas con el que se puede construir la figura que al intérprete le
apetezca. Eso no sería historia sino una novela tejida a partir de hechos que
pueden ser reales8.
Por supuesto, los hechos no llegan en un estado puro; cuando el copista
los redacta o cuando un historiador los interpreta ya nos llegan con una refrac-
ción, como cuando una onda pasa de un medio a otro sea líquido o gaseoso.
Esta reflexión cobra mucha vigencia respecto al llamado Informe de la Verdad.
Frente a la violencia continuada de Colombia no basta con auto flagelarnos y
preguntarnos por qué hemos dejado que esto acontezca. La mera crónica roja
no cambia el comportamiento de las personas. La historia sola no dice todo, es
fundamental apoyarse en la interdisciplinariedad y buscar las causas de nuestra
idiosincrasia violenta en la sociología, la psicología y la economía, porque los
factores que la explican son múltiples. A este aspecto no se le da mucha tras-
cendencia en el Informe de la Comisión Asesora.
El planteamiento de que la historia es una construcción que los historia-
dores realizan desde el presente nos lleva a formular algunos interrogantes que
no fueron planteados explícitamente en el Informe de la Comisión Asesora
para la Enseñanza de la Historia: ¿Están nuestros alumnos de educación media
preparados para hacer la tarea de recolectar la información pertinente sobre el
caso histórico que investigan? ¿Están capacitados para hacer un análisis crítico
de la historia si muestran un desempeño tan deficiente en comprensión de
lectura? ¿Están nuestros maestros capacitados para enseñar pensamiento crí-
tico? ¿Qué causas están detrás del apartheid educativo que se advierte entre la
educación pública y la educación privada?¿Cuál ha sido el papel de FECODE

8
Edward Carr, Qué es la historia? (Barcelona: Editorial Seix Barral, 1981), pp. 35-40.

[224 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

durante sus sesenta y tres años de existencia y cuál ha sido su incidencia en la


calidad de la educación en Colombia? Estas preguntas y otras relacionadas con
estos interrogantes se deberían haber formulado en la encuesta que se realizó
durante 2020 y 2021 y habrían sido muy útiles para tomar medidas encaminadas
a mejorar la enseñanza de la historia. En los capítulos de recomendaciones a
diferentes estamentos hizo falta uno que debió ser titulado: Recomendaciones
a la Federación Nacional de Educadores, pues ha sido un actor influyente en el
proceso educativo de nuestro país. Las huelgas y parálisis en un servicio público
tan esencial como la educación, así como la protección a docentes que en la
evaluación muestran una deficiencia apreciable en su desempeño, han tenido
efectos nocivos sobre la calidad que se pretende mejorar, pero sobre estos as-
pectos el Informe guarda silencio.
Una de las recomendaciones del Informe de la Comisión Asesora tiene
que ver con el reconocimiento de la diversidad cultural y étnica de la nación
colombiana, y en relación con este asunto plantea el respeto a la cultura de los
grupos étnicos que contribuyeron a nuestro mestizaje. También se recomienda
que se les dé a esos grupos excluidos más visibilidad como actores de la historia
nacional y constructores de nuestra nacionalidad. La Academia Colombiana de
Historia no sólo comparte ese criterio sino que ha sido la institución que más
ha promovido, durante los últimos sesenta años, investigaciones relacionadas
con grupos étnicos que fueron tradicionalmente excluidos del relato histórico,
como también lo han sido de los beneficios sociales y económicos que una so-
ciedad democrática debe garantizar a todos sus ciudadanos. Afortunadamente,
el marginamiento en la investigación histórica se ha ido corrigiendo a partir de
los esfuerzos pioneros de Juan Friede, ucraniano de nacimiento pero colom-
biano por nacionalidad y miembro de la Academia Colombiana de Historia.
Su obra El indio en lucha por la tierra (1944) fue uno de los primeros estudios
en el que los aborígenes empezaron a tener un protagonismo en las páginas de
nuestra historia. Siguieron luego las investigaciones de Jaime Jaramillo Uribe y
sus numerosos alumnos que han realizado una abundante investigación sobre
la historia social de Colombia, en la que los esclavos y los afrodescendientes han
entrado en la escena de la narrativa histórica de nuestra nación.
Otro avance significativo se produjo en el ámbito político, con la apertura
democrática a las minorías étnicas, asunto en el que Colombia ha avanzado
quizá más que cualquier otro país de América Latina. El gran impulso provino
de la Constitución Política de 1991, que se impuso el objetivo de construir una
identidad nacional basada en nuestra diversidad étnica y cultural. Por eso, se
consagró como principio constitucional el reconocimiento de dicha diversidad

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [225 ]


Carlos Rodado Noriega

y el deber del Estado de protegerla (Art. 7o.). Y en el artículo 10o. de la Carta


establece que las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales
en su territorio y la enseñanza que se imparta en comunidades con tradiciones
lingüísticas propias debe ser bilingüe. También se estableció en el artículo 246
que “las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones juris-
diccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias
normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y
leyes de la república”.
A partir de esta base constitucional, los pueblos indígenas del país empezaron
a diseñar sus procesos de autogobierno y a construir su propio marco normativo
en diferentes áreas de la acción comunitaria, como la salud y la educación. Esta
última fue regulada a través del Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP), en-
caminado a garantizar la pervivencia de las culturas aborígenes a través de una
educación propia e intercultural, para los 115 pueblos indígenas reconocidos
legalmente. Quizá por eso, algunas organizaciones indígenas manifestaron, a
través de los voceros de la Comisión Nacional del Trabajo y Conservación para
los pueblos Indígenas (CONTCEPI), que ellos no se sentían representados en la
Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia. El proyecto educativo que
estas comunidades reclaman es uno que respete sus tradiciones, su cosmovi-
sión, sus usos y costumbres y su territorio, incluida la naturaleza, la economía
y una autonomía administrativa en el ámbito de la educación. Sin embargo, los
conceptos de jurisdicción territorial y autonomía no deben ir más allá de lo que
establece la Constitución Política porque si se rebasa la letra y el espíritu de la
Carta, se puede llegar a la formación de repúblicas independientes. El objetivo
fundamental es preservar sus saberes ancestrales, pero en coordinación con la
política educativa nacional. De ahí que se hayan nombrado etnoeducadores
bilingües para esos grupos indígenas. La soberanía nacional no se puede frag-
mentar y la autonomía administrativa no significa soberanía.
En relación con los afrodescendientes el Informe recomienda darle im-
portancia a la enseñanza de la historia de África, así como a las resistencias
de los esclavos y de sus descendientes como una manera de comprender los
problemas sociales e interculturales del presente. Esa enseñanza debe estar
en consonancia con los objetivos curriculares que deben ser rediseñados para
que los estudiantes conozcan el trato discriminatorio y opresivo que sufrieron
sus antepasados, para que no se repitan con ningún grupo étnico. Aquí es per-
tinente señalar que las investigaciones que han realizado varios miembros de
esta Academia, han contribuido a visibilizar el aporte de afrodescendientes no
sólo en el proceso independentista sino en la construcción de nuestra nación.

[226 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Reflexiones sobre la Comisión Asesora para la enseñanza
de la historia y sobre sus recomendaciones

Es cierto que hubo un período durante el cual se silenciaron las valiosas con-
tribuciones de los esclavos y de los afrodescendientes, pero la orientación de la
narrativa histórica se ha venido modificando y, en ese cambio de tendencia, la
Academia Colombiana de Historia ha sido un actor importante. En los últimos
decenios se ha despertado un interés investigativo sobre temas relacionados con
los afrodescendientes como debe ser, pues la sangre africana es uno de los tres
componentes principales de nuestro mestizaje, elemento fundamental de nuestra
identidad nacional; además, muchas manifestaciones de la cultura africana hacen
parte de nuestra forma y prácticas de vida. Compartimos la recomendación de
tener un conocimiento más amplio de la cultura africana, pero no nos parece
adecuado que se estigmatice el estudio de la cultura que nos llegó de Europa
porque ese es otro componente de nuestra identidad que no se puede borrar.
España ha estado aquí durante cinco siglos y sigue estando en la lengua que
hablamos, en nuestras tradiciones, en muchas de las instituciones y en el culto
cristiano que profesa la mayoría de la población colombiana.
El Informe de la Comisión Asesora recomienda también darle importancia
a la historia regional y local con sus problemáticas particulares, un anhelo que
quedó evidenciado en la encuesta realizada durante los años 2020 y 2021, donde
un porcentaje apreciable de los encuestados manifestaron que se debía estudiar
más de su propia historia local. En ese objetivo nuestra Academia ha estado
muy activa promoviendo eventos regionales para visibilizar hechos históricos
de una gran significación que han sido silenciados en la enseñanza tradicional
que se imparte en las escuelas y colegios de Colombia. Muchas de las investiga-
ciones realizadas por académicos han sido publicadas en libros y boletines que
lamentablemente no llegan a las instituciones educativas y por eso se desconoce
el valioso esfuerzo investigativo que nuestra Academia ha realizado para dar a
conocer la historia que se ha construido desde las regiones.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 211 - 227 [227 ]


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Obser vaciones críticas a las re-


comendaciones de la Comisión
As es or a p ar a l a E ns eñanza d e l a
Hi stor i a

Armando Martínez Garnica1

La Academia Colombiana de Historia tiene, como uno de sus propósitos


estatutarios, el fomento de la enseñanza de la historia, pero “con criterios de
imparcialidad y exactitud”. Por ello ha intervenido, en todas sus épocas, en
los debates suscitados por las decisiones públicas dirigidas al fomento, o a la
disminución, de la enseñanza de la historia en el sistema público de educación
básica. Desde hace varias décadas ha expresado su inconformidad con la elimi-
nación de las asignaturas llamadas Historia y Geografía en la escuela básica, y
su subsunción en una asignatura no disciplinaria llamada Ciencias Sociales, un
cajón de sastre, que se acompañó de un proceso que paulatinamente disminuyó
su intensidad horaria semanal, hasta llegar a solo dos o tres horas lectivas por

1
Academia Colombiana de Historia. Esta postura del autor solo lo compromete a él, pues no
es una posición mancomunadamente aceptada por todos los miembros de la Academia Co-
lombiana de Historia, antigua institución asesora de los gobiernos nacionales, fundada en
1902.

Cómo citar este artículo

Martínez Garnica, Armando. “Observaciones críticas a las recomendaciones


de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 229-250.

[229 ]
Armando Martínez Garnica

semana. Ha lamentado la férrea oposición de los funcionarios del Ministerio


de Educación a la restauración de la autonomía de la enseñanza de la historia
nacional en el currículo escolar, pese a algunas disposiciones legales que han
sido gestionadas en el Congreso de la República. Fue por ello designó varios
representantes en la Comisión Asesora creada por el Ministerio de Educación
para una eventual restauración de la enseñanza de la historia, y fue firmante
del documento final entregado a la ministra de Educación durante el año 2022.
A una larga serie de frustraciones derivadas de la resistencia del MEN a
restaurar la cátedra de enseñanza de la Historia vino a agregarse recientemente
otra, derivada del documento final de recomendaciones para el diseño y ac-
tualización de los lineamientos curriculares de Ciencias Sociales, entregado al
Ministerio de Educación por la Comisión Asesora. Se trata de 118 páginas de
un texto demasiado largo, farragoso y difícil de leer, que es necesario someter
a crítica en tres de sus dimensiones, en el entendido que la Academia Colom-
biana de Historia debe mantener —en lo sucesivo— su autonomía respecto de
la Comisión, para preservar una voz crítica y defender los cánones de la ciencia
de la Historia y el interés de la nación colombiana:
1. La dimensión del contenido temático que debería tener la enseñanza de
la historia nacional, en la cual la Academia debe mantener su independencia
respecto de la corriente ideológica que fue consignada en el documento entre-
gado al Ministerio.
2. La dimensión de las cuatro recomendaciones básicas entregadas al MEN,
pues de ellas dos son despropósitos, otra una imposición de una particular
memoria ideologizada, y la última una incoherencia con el objeto propio de la
historia nacional.
3. La dimensión de las habilidades que deberían ser formadas en todos los
escolares que reciban un curso de enseñanza de la Historia.

Pasemos a enumerar las críticas en estas tres dimensiones.

El contenido temático de una historia nacional

La Academia debe dar una respuesta alternativa a la pregunta básica que


permitió la integración de la Comisión. La pregunta era: en el caso de que la
enseñanza de la historia fuese acogida de nuevo en el currículo de la educación
básica de la nueva generación de colombianos, como un saber disciplinar autó-
nomo, respecto de las ciencias sociales, ¿cuáles son las representaciones históricas
qué deberían enseñarse por los maestros y aprendidas por los estudiantes?

[230 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

Pese a que la Comisión sostiene, en su ingenuidad, que los maestros poseen


un “pensamiento histórico” y que pueden enseñar a sus estudiantes a “pensar
históricamente”, la realidad es que tanto historiadores como maestros solo pueden
enseñar representaciones sobre lo acontecido, según la peculiar interpretación
que, ojalá, esté soportada en las mejores fuentes disponibles. Como la historia
científica es inseparable de los historiadores, la Academia tiene que decir que
las representaciones históricas que deben ser enseñadas en la enseñanza básica
son las representaciones de los historiadores, no las de los ideólogos políticos.
Una cosa es que el actual presidente se represente, y diga en una tribuna pública,
que la violencia de los colombianos fue causada por una historia de “irracional
distribución de las tierras”, que debe ser enseñada a los estudiantes, y otra cosa
es probar esa afirmación con una representación basada en las mejores fuentes
documentales existentes.
Los maestros y los alumnos no se reúnen para pensar, a la manera de los
pensadores que llamamos filósofos, sino para estudiar juntos representaciones
que el maestro ha seleccionado, tomadas de alguna memoria popular o de
algunos textos conseguidos al azar. Por ello la competencia básica que deben
adquirir ambos grupos humanos no es la del pensar, sino la de leer. ¿Leer qué?
O fuentes documentales éditas, o representaciones escritas por historiadores.
Tolle lege: este es el mandato de quienes enseñan historia. Este fue el mandato
celestial que recibió Agustín de Hipona en la voz de un niño. Fue después de
acudir a la lectura de una epístola de San Pablo a los romanos, que encontró la
iluminación. La lectura juiciosa de los textos de los historiadores, o de la lec-
tura crítica de documentos seleccionados, tanto por los alumnos como por sus
maestros, tolle lege, es la actividad fundamental de un currículo de enseñanza
de la historia. La labor de los maestros es enseñar a los estudiantes a leer docu-
mentos éditos, o textos de los historiadores, para poder construir sus personales
representaciones bien fundadas.
Todo texto de historia es el resultado de una selección de un tema elegido
por un historiador, cuya arbitrariedad depende de su singular historia personal.
Pero de lo que se trata aquí es de otra decisión arbitraria: las lecturas que han de
ser seleccionadas para las actividades en las clases de historia, en el entendido
que se trata de leer. Cada historiador hará una selección particular de lecturas,
según su criterio para determinar lo que vale la pena de ser comunicado, pero,
tratándose de la enseñanza de la historia nacional, la selección debería atender
prioritariamente al criterio de la construcción de una representación histórica
de la nación colombiana. Esto significa que serán los historiadores de la nación
colombiana quienes deberían hacer la selección, no los historiadores particula-

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 229 - 250 [231 ]


Armando Martínez Garnica

res de las regiones, de los gitanos, de los afrodescendientes militantes, o de las


mujeres. Finalmente, los indígenas ya han manifestado que a ellos no les interesa
esta historia de blancos, y que seguirán con sus representaciones mágicas por
los siglos de los siglos. Que les vaya bien. Aquí estamos tratando de la historia
de una universalidad de ciudadanos, de una universalidad de los vasallos de
los reyes de Castilla en varios continentes, y de una universalidad de los grupos
aborígenes antes de su conquista por huestes de españoles.
Hay que recordar que la nación colombiana nació en la Villa del Rosario de
Cúcuta durante el año 1821. Esto implica que la época nacional de nuestra histo-
ria solo ha tenido una duración de dos siglos. Pero, antes de la época nacional y
durante tres siglos, existió otra época histórica que nos marcó: la de las distintas
gobernaciones indianas de la Monarquía española, dependientes del gobierno
superior de una real audiencia y del Real y Supremo Consejo de las Indias. En
esta se distinguía un gobierno espiritual y un gobierno temporal, pues todos
los vasallos dependieron tanto del Papa de Roma como de la Corte del rey de
Castilla y las Indias2. Y antes de que este cuerpo moral de vasallos del rey y de
siervos de Dios existiera, tuvimos otra época histórica: la de los caciques de los
cientos de grupos aborígenes que fueron encontrados por los colonos españoles,
o que habían desaparecido antes de su llegada3. El escudo de la Academia da
cuenta, con sus tres rostros, de las tres épocas de nuestra historia, a despecho
del cuarto que recientemente introdujo la corrección política.
En cada una de las tres épocas históricas básicas, hay que diferenciar las
experiencias generales que se acontecieron, asimilables al concepto de período
temporal. A modo de ejemplo, podemos aventurar que en los dos siglos de la
época nacional colombiana se pueden reconocer al menos nueve experiencias
históricas:
1. La experiencia de la revolución que condujo a las declaraciones de
independencia respecto de la monarquía absoluta, y su restablecimien-
to, frente el episodio de la corta restauración impuesta por el Ejército
expedicionario de Tierra Firme. El tiempo revolucionario se extiende
entre la crisis peninsular de 1808 y finales de 1819. Los estados provin-
ciales fueron el régimen adoptado ante la imposibilidad de concertar

2
En su reciente libro, titulado El gobierno espiritual de Cartagena de Indias de los siglos XVI a
XVIII (2021), Manuel Serrano García establece la diferencia entre los dos gobiernos y sus rela-
ciones, en especial bajo el regalismo borbónico del siglo XVIII.
3
Carl Henrik Langebaek publicó en el año 2001 una síntesis de la historia aborigen de los
primeros 14.000 años de poblamiento humano en el actual territorio colombiano, pero se equi-
vocó en el título, “Antes de Colombia”, pues debió decir “Antes de las gobernaciones indianas”.

[232 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

la realización de un congreso general del reino, con las consecuencias


negativas sobre la aspiración a la creación de una nación granadina.
2. La experiencia colombiana comprendida entre 1820 y 1830, cuando
fue probada una manera de construir una sola nación a partir de un
amplio número de provincias de vasallos que habían estado subor-
dinadas a los gobiernos superiores de tres reales audiencias distintas
(Santa Fe, Caracas y Quito). El hombre del momento fue el Libertador
Simón Bolívar, y la resistencia contra su autoridad suprema la causa
del fracaso de esta experiencia.
3. La experiencia granadina, comprendida entre 1831 y 1857, en la que
se probó la manera republicana viable, legitimada por el uti possidetis
de 1809, de construir una nueva nación de ciudadanos subordinados
a un estado soberano republicano. Una rebelión de jefes provinciales
puso este régimen político a prueba (1840-1841), así como el golpe
militar dado en 1854 por el general Melo al presidente Obando puso
a prueba el poder legislativo dominado por los liberales radicales.
4. La experiencia federal, comprendida entre 1858 y 1885, en la que se
probó una manera inédita de integrar las antiguas provincias y un
modo radical de entender la soberanía popular, debilitando el poder
ejecutivo nacional para que fuese implantado un régimen municipal.
A partir de 1880 las reformas constitucionales de muchos estados
señalaron el agotamiento de esta experiencia, marcada por guerras
civiles entre los estados y al interior de algunos de ellos.
5. La experiencia de regeneración política fundada en la Carta de 1886,
en la que fue resuelto el problema de la soberanía nacional y el con-
flicto con la Iglesia Católica. Los gobiernos de un único partido fueron
probados como medio de obtener la obediencia ciudadana al régimen
político centralizado, pero la guerra de los Mil Días y la separación del
departamento de Panamá mostraron sus deficiencias. La experiencia
del quinquenio de Reyes (1904-1909) la cerró, mostrando las limita-
ciones políticas del régimen de exclusión de la oposición liberal en las
legislaturas y en las gobernaciones.
6. La corta experiencia del republicanismo bipartidista que controló el
poder ejecutivo entre 1910 y 1914, anunciada por la Administración
González Valencia (1909-1910), una prueba de las bondades del bi-
partidismo en la conducción de los poderes públicos y en su intención
de obtener la obediencia de los ciudadanos. El actor principal de esta

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 229 - 250 [233 ]


Armando Martínez Garnica

experiencia fue la Asamblea Nacional Constituyente de 1910 que de-


volvió al Congreso la facultad para reunirse anualmente.
7. La experiencia de la confrontación bipartidista en las legislaturas y
en las administraciones, comprendida entre 1914 y 1958, marcada
por el régimen de las legislaturas bipartidistas como escenario de una
disputa permanente entre los dos partidos históricos alrededor de la
representación política de las sociedades regionales, de las relaciones
del Estado con la Iglesia Católica y de los caminos de la integración
social de la nación. Incluye la clausura temporal del Congreso (1949-
1950 y 1953-1957) y las experiencias de poderes ejecutivos autoritarios
que reunieron Asambleas Nacionales Constituyentes para reformar
por diversos procedimientos la Carta constitucional de 1886. James
Henderson ha aventurado la hipótesis de que entre 1949 y 1957 colapsó
el arreglo político bipartidista, haciendo posible un período de abierta
violencia política que desangró el país. El plebiscito ciudadano de 1958
cerró este período con la novedad de la experiencia de la ciudadanía
femenina.
8. La experiencia legislativa y administrativa del Frente Nacional, com-
prendida entre 1958 y 1990, que incluye la experiencia de reforma
constitucional de 1968 y 34 legislaturas ordinarias (L a LXXXIII) que
funcionaron durante los 16 años del pacto bipartidista y en los 16 años
siguientes, cuando el Congreso mantuvo una exitosa experiencia de
concordia básica que contribuyó a la pacificación de los ciudadanos,
excepto por la irrupción de las guerrillas.
9. La experiencia legislativa y administrativa reciente, comprendida entre
1991 y 2022, iniciada con los debates dados en la Asamblea Nacional
Constituyente de 1991 y seguida por la experiencia de 30 legislaturas
ordinarias que produjeron un gran conjunto de disposiciones que
amplió el espectro de las garantías de los derechos fundamentales de
los ciudadanos, derivado de la novedosa Carta de 1991.

En los tres siglos de la experiencia hispana se pueden reconocer al menos


las tres experiencias siguientes:
1. La experiencia de los descubrimientos ultramarinos de los navegantes
hispanos, de las conquistas armadas de miles de grupos aborígenes en
todas las Indias y del establecimiento de las primeras seis gobernacio-
nes indianas: Tierra Firme, Santa Marta, Cartagena, San Juan, Nuevo
Reino de Granada y Popayán.

[234 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

2. La experiencia de las gobernaciones subordinadas al gobierno superior


de la Real Audiencia de Santafé entre 1551 y 1717.
3. La experiencia de las gobernaciones y de dos audiencias subordinadas
al virrey de Santafé entre 1718 y 1810.

En los 14.000 años de experiencia aborigen en el territorio que hoy per-


tenece a la nación colombiana, Carl Henrik Langebeak ha distinguido las tres
grandes experiencias históricas siguientes:
1. La experiencia de los grupos cazadores-recolectores en movimiento
2. La experiencia de las primeras aldeas de los agricultores intensivos
3. La experiencia de los grupos muiscas

Aunque las dos primeras épocas no pertenecen estrictamente al relato


de la historia nacional, sus respectivos relatos contribuyen a iluminar nuestra
historia general, pues hemos de ser conscientes de que alguna vez fuimos una
sociedad aborigen, que después fuimos un conjunto de gobernaciones indianas
del Estado monárquico español, y solo hace dos siglos estamos intentando con-
vertirnos en una nación de ciudadanos. Ese haber sido tanto aborígenes, como
vasallos de una monarquía, es la impronta de las sociedades hispanoamericanas
que se integraron a los nuevos cuerpos morales de las naciones de ciudadanos.
Es necesario preparar una colección de textos históricos que sirvan al
propósito de enseñar y aprender historia nacional mediante la lectura asistida.
Como no hay algún historiador capaz de escribir una historia de las tres épocas de
nuestra historia, tendrá que ser una colección de textos de muchos historiadores.
Dos ejemplos tenemos: los Textos fundamentales para la historia de Europa que
preparó don Miguel Artola en 1968 para los universitarios españoles, y el maletín
Historia Hoy, con una colección de 528 documentos y textos de historiadores,
que el Ministerio de Educación entregó a 14.110 instituciones escolares en el
año 2009. La Academia y la Asociación de Historiadores podrían hacer, con el
concurso de muchos de sus miembros y de historiadores no afiliados a nada,
una colección de textos de historiadores para cada una de las tres épocas de
nuestra historia, instrumento que podría ponerse masivamente al servicio de
los maestros del país.
Pero el problema esencial de la enseñanza y del aprendizaje de la historia
nacional es el mismo problema que aqueja a toda la sociedad nacional: la mayoría
de sus miembros no tiene ni la voluntad ni la motivación para leer libros. En
los Estados Unidos, el Centro de Investigación Pew encontró, en una encuesta
aplicada en enero y febrero del año 2021, que casi la cuarta parte de los estadou-

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Armando Martínez Garnica

nidenses adultos no habían leído un libro en el año inmediatamente anterior,


en ninguno de los formatos accesibles. Por supuesto, entre los adultos de origen
hispano esa cifra ascendió al 38%. No tenemos cifras para Colombia de esa
naturaleza, pero puede estimarse, a ojo de cubero, que al menos la mitad de los
adultos no leyó un libro durante el pasado año. Las escuelas son lugares donde,
por definición, se lee todos los días, porque, por definición, son lugares de ocio
subsidiado. Pero los maestros han expresado la dificultad que encuentran para
que los estudiantes lean textos de historia y comprendan efectivamente lo leído.
Hay que recordar el sentido original de la acción de leer. Tal como nos
informa su raíz indoeuropea (leg-), se trata de la acción de recoger, colectar o
reunir algo. La palabra latina derivada (lego) es más explícita, pues designa la
operación de reunir palabras que aparecen ante nuestros ojos, escritas sobre
un soporte, y entender la idea que expresan. Quien se pone a leer quiere reco-
ger ideas que otros expresaron por medio de signos gráficos, y lo hace porque
quiere estar informado o saber más de lo que le interesa. Los lectores tienden
a agruparse para estar siempre entre los que recoge y reúne la información, y
es por ello que la inteligencia significaba originalmente estar entre y en medio
de lo que se ha recogido y colectado: palabras, experiencias, habilidades, com-
petencias. La desinteligencia sería entonces estar separado del cuerpo social,
o de quienes leen. Fray Diego de Santiago comparó a los lectores de libros con
las abejas pues, aunque estas repasan todas las flores no por ello toman algo de
todas ni el todo de algunas, ya que solamente escogen lo que requieren para la
fabricación de sus panales. Del mismo modo, el lector solamente escoge lo que
necesita, o lo que le place; con lo cual nos recordó que la palabra leer significa
originalmente tomar y reunir aquello que se va escogiendo:
Compáranse las abejas a los que leen un libro, pues aunque las abejas repasen todas
las flores ni toman algo de todas, ni el todo de algunas; de estas sólo escogen lo que
hace a la fábrica de sus panales. Y quien lee, escoge de lo que sólo necesita, o lo que
sólo le place. Por eso esta voz leer, además de lo que de ella entendemos, significa
igualmente tomar escogiendo4.

Crítica de las cuatro recomendaciones básicas

Los consejeros, jóvenes impetuosos e ideologizados, algo normal en las


universidades públicas, están muy orgullosos de sus recomendaciones al Mi-

4
Fray Diego de Santiago: Dolores de María Santísima, historiados, ponderados y enseñados,
1790.

[236 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

nisterio de Educación. Como a los funcionarios del MEN ningún cuidado les
dará un documento que ya debe estar bien archivado, aquí solo se presenta una
crítica de esas recomendaciones, solo como inútil ejercicio intelectual, para
dejar constancia en el archivo. Recordemos las cuatro recomendaciones, antes
de examinarlas:
Recomendación 1: En todo el sistema escolar del país debe establecerse el
propósito de fomentar en los escolares la competencia del pensamiento histórico.
Recomendación 2: Desarrollar en los escolares la conciencia histórica como
base de la identidad individual y colectiva.
Recomendación 3: Promover la memoria histórica que contribuye a la
reconciliación y la paz territorial.
Recomendación 4: El currículo de enseñanza de historia debe construir
una ciudadanía activa y democrática a partir de: a) Comprender y reivindicar
los enfoques étnicos de los pueblos indígenas, los pueblos negros, afrocolom-
bianos, raizales, palenqueros y ROM. b) Fomentar el enfoque de las perspectivas
de género, de mujeres, de identidades sexuales diversas, de clase. c) Fomentar
la perspectiva de la diversidad de las regiones, las localidades y los territorios.
Crítica de la recomendación 1: “En todo el sistema escolar del país debe
establecerse el propósito de fomentar en los escolares la competencia del pen-
samiento histórico”. Esta recomendación es un despropósito. Hay que partir del
hecho de que la historia es una ciencia positiva, cuyo objeto no es el pasado,
sino el acontecer de las sociedades, en especial esa región del ente histórico
que se llama lo ya acontecido. Como todas las ciencias, la historia no piensa, al
menos a la manera de los pensadores. La historia solo puede conocer mediante
representaciones. Representar el acontecer es esencialmente distinto de pensar
el ser de lo histórico. No tiene entonces sentido alguno esta recomendación,
dado que los escolares no son pensadores, sino receptores de alguna represen-
tación expresada oralmente por sus maestros. Estos pueden decirles cómo es
que piensan lo que aconteció, pero en realidad lo que quieren decir es cómo
representan lo que aconteció.
Martin Heidegger fue familiarizado con el concepto de representación por
Arthur Schopenhauer, quien comenzó el libro que publicó en diciembre de
1818 con el título de El mundo como voluntad y representación con la siguiente
oración: “El mundo es mi representación: esta es la verdad que vale para todo
ser viviente y cognoscente”. Los hombres nos representamos el mundo, gracias
a lo que percibimos con nuestros ojos y demás sentidos, y eso vale para lo
acontecido, lo que acontece y lo que advendrá, con lo cual, como sujetos que
nos representamos el mundo, es posible que existan las ciencias. Desde Des-

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Armando Martínez Garnica

cartes, el sujeto es aquello que todo lo conoce, la condición de todo lo que se


manifiesta, pues “lo que existe solo existe para el sujeto”. El mundo como objeto
ante sujetos cognoscentes tiene que ser solo representación del hombre que se
representa el mundo de alguna manera. Como ser racional, el hombre es el ser
que representa. De la representación inmediata e intuitiva, los hombres pasan a
la reflexión, a los conceptos discursivos y abstractos de la razón, es decir, pasan
del sentimiento al saber, con lo cual el opuesto del saber es el sentimiento. Todas
las ciencias asumen este supuesto: un objeto, en tanto sector de lo ente, y un
sujeto que quiere conocerlo conforme a un organon (principio de razón). La
ciencia de la historia tiene como problema el acontecer humano en gran escala
y su organon propio: la crítica de las mejores fuentes disponibles.
La ciencia de la Historia es una representación porque se funda en un rela-
cionamiento del investigador con lo acontecido, que ya no puede estar ante su
presencia, pero que puede ser traída ante su presencia por un procedimiento de
la retención de la presencia. La conducta de representar es un situar algo ante sí,
a partir de sí mismo. Se trata de una retención de entes históricos que tuvieron
presencia para otros, haciéndolos venir a la presencia mediante representaciones.
La estrategia de los historiadores consiste en considerar la historia acontecida
(pasado en lenguaje vulgar) como un objeto, en el que el acontecer transcurre
y pasa. Como un modo particular del representar, la ciencia de la Historia in-
vestiga, se informa y hace visible lo que alguna vez tuvo presencia. Esta ciencia
hace presente lo que alguna vez existió. Gracias al procedimiento de crítica de
fuentes, el historiador busca, selecciona, confirma, valora, preserva e interpreta
las fuentes. Este método tiene como meta representar un acontecer que alguna
vez estuvo presente en alguna parte del mundo, retenerlo en la conciencia como
un presente que hay que tener a la vista. Como investigación, esta ciencia es una
explicación de lo ya acontecido.
Como de hecho existe un abismo temporal entre el historiador y su obje-
to, el historiador tiene que representarse en el presente lo que alguna vez tuvo
presencia. Necesita entonces noticias y fuentes sobre lo que ya aconteció, pero
estas deben ser auténticas. Requiere entonces de un método de comprobación
de la veracidad de las fuentes, el de sus críticas de las fuentes: diplomática, jurí-
dica e histórica. Como ciencia, la historia es una interpretación de fuentes que
ya han sido aseguradas por la crítica filológica e histórica, pero, por su objeto,
el conocimiento histórico es una forma típica de conocimiento de sí mismo.
Hay que insistir en que el conocimiento histórico requiere el descubrimiento, la
crítica e interpretación de fuentes disponibles y, solo después, de la exposición
de lo que ha sido hallado.

[238 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

Como resulta así que la historia es inseparable del historiador, según lo


estableció Henri I. Marrou (1954), las representaciones que fabrican los histo-
riadores también pueden convertirse en objeto de investigación, constituyendo
una disciplina que denominamos historiografía, la cual hace parte de la crítica
de las fuentes porque las representaciones de los historiadores tienen que ser
sometidas a la crítica, dado que son fuentes contaminadas por las representa-
ciones culturales y por los proyectos políticos de los ciudadanos que ejercen
la profesión de historiador. En sociedades de origen hispano y con una honda
impronta católica romana de muchos siglos, los historiadores no son conscien-
tes del peso de esa impronta cultural en sus representaciones, pero sus rasgos
están a la vista: beaterías, igualitarismo primitivo, odio evangélico a los ricos,
providencialismo y milenarismo, resentimientos sociales y tozuda resistencia
a la modernidad y al poderío del Estado.
Todos esos rasgos pueden ser detectados en la mayoría de las representacio-
nes de los historiadores colombianos, capturados desde su temprana formación
por el izquierdismo imperante en las universidades públicas y privadas. Es claro
que en esas representaciones el Estado siempre pierde, a despecho de que buena
parte de los historiadores colombianos se ganan la vida como servidores públicos
y que la Hacienda Nacional paga sus salarios y sus primas. Hoy en día asistimos
a una situación peor: el gran sindicato de maestros es uno de los socios de la
coalición que eligió al actual jefe del Estado, su defensor a ultranza, pero sigue
predicando que lo que hace el Estado es lo que se espera del establecimiento.
Lamentablemente, el peso de esta impronta cultural en los historiadores de to-
das las devociones no ha sido sometida a una crítica implacable, con lo cual la
historiografía que aquí se cultiva es también una fuente de devociones religiosas,
al menos si se examinan los balances decenales que han presentado en el Boletín
Cultural y Bibliográfico Jorge Orlando Melo, Eduardo Rueda y Gilberto Loayza.
Resulta entonces un despropósito de la Comisión pretender no solo que
los historiadores cuenten con un pensamiento histórico, sino que este pueda
ser difundido y fomentado entre los escolares de la enseñanza básica como
competencia suya. La pregunta que debería responder la Comisión, y también
la Academia Colombiana de Historia, debe ser otra: ¿Cuál, entre todas las re-
presentaciones históricas producidas por los historiadores, debe ser difundida
entre los escolares? Esta pregunta supone ya una posición intelectual: la que
privilegia las representaciones de los historiadores profesionales, dedicados al
avance de la ciencia de lo acontecido, respecto de las representaciones de las
personas dedicadas a las religiosidades, a las ideologías políticas y a las magias.

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Armando Martínez Garnica

Estas últimas tampoco son resultado del pensar, y sus representaciones no están
soportadas en las mejores fuentes disponibles para cada asunto ya acontecido.
El punto de partida de la respuesta que debería dar la Academia a la pre-
gunta es este: la historia que debería enseñarse es la representación fabricada
por los historiadores profesionales conforme a su método científico: la crítica
de todas las fuentes disponibles. Esta posición anuncia ya una ruptura con las
ideologías políticas, las religiosidades y las magias ancestrales, es decir, una
toma de partido por los resultados de las ciencias positivas con pretensiones
de universalidad de sus representaciones.
Crítica a la recomendación 2: Desarrollar en los escolares la “conciencia
histórica como base de la identidad individual y colectiva”. Esta recomendación
también es un despropósito, porque la voluntad de ser de una nación de ciu-
dadanos libres e iguales no puede estar basada en unos relatos populares que
no han sido sometidos a crítica por las ciencias sociales. La conciencia histórica
que un grupo social tiene, en algún momento de su derrotero histórico en algún
territorio, es un conjunto de representaciones vagas que, en general, portan
sobre lo acontecido a su propia sociedad. Digamos que es un relato que da un
mínimo sentido a su acontecer y que nunca es sometido a crítica alguna, por-
que hunde sus raíces en la conciencia que tuvieron sus antepasados, recogido
por varias generaciones de relatos recibidos en las escuelas o difundidos tanto
en medios populares como en conmemoraciones públicas. “Uno tiene alguna
conciencia” vaga de lo acontecido, porque alguien se lo relató en alguna ocasión.
Por definición, la conciencia de lo ya acontecido es una representación cons-
truida colectivamente por muchas voces anónimas, en muchos escenarios, sin
que haya sido alguna vez confrontado con las mejores fuentes disponibles. Se
trata de una memoria grupal que no ha sido revisada por la crítica intelectual.
Un ejemplo paradigmático es la singular conciencia histórica que portan
muchos miembros del grupo santandereano, pues en esencia es la conciencia de
un cristiano primitivo. Ese relato es religioso porque se inspira en los mártires
que dieron su vida en defensa de la fe verdadera, y en un cristianismo al que le
es inherente un pesimismo innato. Hay que recordar que el cristianismo, tanto
como el islamismo, es una religión que glorifica a los mártires que dieron su vida
por profesar la fe, y no considera deseable en lo más mínimo la perpetuación de
la especie humana, pues nunca deja de anunciar la proximidad de su extinción,
tras la cual todos seremos juzgados5. Este arraigo en el cristianismo primitivo

5
Jacob Burckhardt. “El cristianismo y el culto de los mártires. Sobre el ascetismo y su papel
en la Iglesia”, en Juicios sobre la historia y los historiadores, (Madrid: Katz Editores/Liberty
Fund, 2011), 51-53.

[240 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

es la causa de que la conciencia histórica de los santandereanos sea pesimista


y esté fundada en las figuras de mártires seleccionados que dieron su vida en
la defensa de la patria. Por estar basada en un relato pesimista de mártires sa-
crificados en patíbulos y batallas, esta conciencia histórica solo glorifica a los
perdedores que, por su martirio, lograron traspasar el arco de la gloria. La más
clara representación escultórica de esto puede verse en el conjunto monumental
del Parque Nacional del Chicamocha, debido al artista Guillermo Vallejo, quien
se inspiró en el relato pesimista de Germán Arciniegas sobre los Comuneros de
1781 para edificar un arco de la gloria, por donde cruza el alma de Galán que
se desprende de su caballo.
Ese relato pesimista fue construido por hombres y mujeres de letras como
una sucesión de episodios históricos regionales, para seguir el relato novelesco
sobre la historia española del siglo XIX que nos dejó don Benito Pérez Galdós,
si bien el relato santandereano está marcado por una peculiar trama literaria:
la tragedia. La sublevación de los comuneros del Socorro es el primero de esos
episodios, y aunque recientemente se fabricó el episodio trágico de la batalla del
Pienta, podemos cerrar el relato con el episodio del sacrificio del sacerdote Camilo
Torres Restrepo en Patio Cemento, expresión del espíritu cristiano primitivo
de los curas que condujeron durante un buen trecho al grupo de campesinos
guerrilleros que se hicieron llamar Ejército de Liberación Nacional. Esta trama
trágica que nutre la conciencia histórica de los santandereanos es una ficción
fundacional fabricada por la literatura, pero casi todo el mundo cree que es un
producto de la historia, con lo cual le atribuyen una verosimilitud que no resiste
la crítica de la ciencia de la historia. Por ejemplo, todos ignoran que Manuela
Beltrán es un personaje ficticio de una novela romántica de Constancio Franco,
no una persona real que vino al mundo y fue bautizada en Charalá.
Así como el burgués gentilhombre de Moliere, Monsieur Jourdain, no
sabía que hablaba en prosa, tampoco los santandereanos saben que los relatos
históricos que dan sentido a su pasado, su conciencia histórica, son prosa beata
de cristianos primitivos, religión secular inspirada en los mártires que dieron su
vida en defensa de una fe verdadera, con sus efectos en una visión pesimista de
su acontecer. En una trama trágica del relato de la historia santandereana, los
héroes son sacrificados para que pueda brillar la libertad respecto de los enemigos
externos o la liberación respecto de los enemigos internos. Esta trama trágica
es la que da sentido a la conciencia histórica de los santandereanos, con lo cual
el pesimismo y el morbo que caracterizan a esta sociedad son consecuencias no
deseadas de ese relato histórico fabricado por hombres de letras, algunos muy
educados, que nos han hecho creer que eran historiadores. La historia crítica

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 229 - 250 [241 ]


Armando Martínez Garnica

tiene que demoler esos relatos, no solo para poder contar con un relato festivo
de nuestra existencia colectiva, sino para eliminar el pesimismo y el morbo del
relato regional.
En conclusión, la conciencia histórica es un dato de la realidad social, algo
ya heredado por tradición, lo que permanece en las conversaciones de nuestros
contemporáneos. La pregunta que debió hacerse a la Comisión es entonces esta:
¿Para qué quieren que este relato religioso y ajeno a la crítica científica sea la
“base de la identidad individual y colectiva” de los futuros ciudadanos colom-
bianos? Es preciso entonces revisar el concepto de identidad que esos consejeros
portan para poder entender este despropósito.
La identidad es la respuesta que los ciudadanos modernos dan a la siguiente
pregunta: desde mi dignidad y libertad intrínsecas, de mi derecho a hacerme
libremente una personalidad, ¿qué quiero ser en adelante? Es una pregunta de
la modernidad política, de los tiempos de las naciones de ciudadanos libres e
iguales, bajo el precepto “un ciudadano igual un voto”. Se trata de la libre voluntad
para llegar a ser lo que todavía no se es. Esto significa, como estableció Ernst
Tugendhat, que, si mi ser actual hay que definirlo en términos de las posiciones
que he logrado alcanzar, la problemática de mi futura identidad tengo que de-
finirla en términos de las disposiciones que quiero alcanzar. La dificultad que
define a una disposición es lo que hace a la identidad futura algo problemático,
pues su logro solo puede ser el resultado del empeño de toda la voluntad para
ser lo que no se es. Tugendhat distinguió varias categorías de disposiciones a
alcanzar6: las técnicas, o sea las habilidades que deben ser adquiridas para hacer y
deshacer; las de pertenecer a una comunidad, poniendo empeño en ser parte de
una comunidad que se construye con cualquier dimensión grupal; las necesarias
para desempeñar un papel en la sociedad, como llegar a ser madre, político,
profesor, funcionario, tecnólogo; y las disposiciones para llegar a tener cualida-
des de carácter personal, que son el resultado del cultivo de virtudes morales.
Como estas distintas disposiciones son las que configuran mi propio ser
en el futuro, entonces queda claro que la pregunta por la identidad es proble-
mática, dado que es difícil hablar y decidirse respecto a cómo quiero vivir y
qué tipo de persona quiero ser en el futuro. Se trata de problemas prácticos,
que comprometen al individuo a decidir logros en la vida, en el entendido que
una vida lograda es la realización de la identidad que fue proyectada hacia el
futuro. En las circunstancias en que hoy vivimos nuestra vida, la pregunta por
la identidad se determina por las condiciones de la existencia en una sociedad

6
Esta clasificación se debe a Ernst Tugendhat en su artículo “Identidad personal, nacional y
universal”, en revista Ideas y valores, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, (1995), 3-18.

[242 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

moderna. En esta, el hombre se relaciona con su futuro de una manera libre,


lo que significa que lo que proyecte como vida lograda es algo abierto. Y al
proyectar la identidad futura, el hombre moderno se percibe a sí mismo como
un individuo frente a la humanidad. Esta percepción redefine sus disposiciones
en términos universales e igualitarios. Los derechos del hombre moderno son
entonces derechos humanos universales y, en consecuencia, la ética moderna
es universal.
Tugendhat polemizó con el filósofo Jürgen Habermas, quien en una confe-
rencia leída en Stuttgart7 durante el año 1974 negó la legitimidad del empeño de
construirse una identidad nacional, pues en las condiciones de la modernidad
una identificación con una nación sería una regresión, por cuanto la ideología
nacionalista puede ser interpretada como una resistencia opuesta a la formación
de una identidad cosmopolita. Pero Tugendhat distinguió entre ese nacionalis-
mo negativo, que se cierra a la humanidad y se torna agresivo hacia el exterior,
respecto de otra identidad nacional que se identifica positivamente con el resto
de la humanidad. De esta suerte, aunque la referencia moderna de la identidad
es la humanidad, existen comunidades más pequeñas, como las naciones y las
provincias, que se distinguen de las otras. Estas identidades con comunidades
más pequeñas que la humanidad pueden ser positivas en tanto representen una
resistencia a la uniformización de la humanidad, a la pérdida de la singularidad
que cada grupo humano ha definido y aún mantiene, en vistas a su proyección
hacia el futuro del ser colectivo. La identidad personal lograda puede entonces
ser al mismo tiempo universal, nacional y local, al modo de círculos sociales
concéntricos construidos alrededor de los individuos. Por otra parte, es inútil
combatir la identidad nacional, porque la idea de una identidad universal no
se construye en contra de las identidades nacionales sino por encima de ellas.
Si el problema de la identidad hace referencia a un ser futuro deseado y
decidido libremente por los ciudadanos de la modernidad, un llegar a ser libre-
mente elegido, es claro que la Comisión la ha confundido con la tradición, es
decir, con aquello que proviene, como reliquia, de lo ya acontecido. La conciencia
histórica es entonces un lastre para la decisión de llegar a ser otro distinto de lo
que se es, para la que lo importante es un proyecto. Fincar el futuro de la nueva
generación de colombianos en la tradición, en lo que ya fue, conforme a una
conciencia histórica no sometida a crítica, es una propuesta política retrógrada.
Pongamos el ejemplo del cacareado pueblo rom, que los cristianos llama-
mos gitanos, para ilustrar esta diferencia entre tradición e identidad. Según

7
Jürgen Habermas, ¿Es posible que sociedades complejas desarrollen una identidad nacional?,
1974.

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Armando Martínez Garnica

las cifras del DANE, los gitanos se redujeron de 4.857 personas del año 2005 a
solo 2.649 personas en el año 2018, es decir, se disminuyeron en un 45,5% en
solo 13 años. En el año 2018 apenas representaban el 0,006% de la población
colombiana. Aunque su pirámide poblacional muestra a este ínfimo grupo más
envejecido que la pirámide de la nación, recibe mejor cobertura de internet y
de educación primaria que el total nacional, y resulta que un 35% de ellos ya
no habla la lengua gitana. Estas cifras poblacionales tan ínfimas no soportan la
alharaca de su denominación de pueblo rom, pero permiten registrar su nueva
identidad: ciudadanos que solo hablan español, van a la escuela primaria y
secundaria, y usan más internet que el promedio nacional. Así que la retórica
de su victimización solo se dirige a beneficiarse de las ventajas que les da la
discriminación positiva en servicios de salud pública subsidiada. La tradición
es solo un argumento para beneficiarse de la discriminación positiva, pero no
es su proyecto futuro (identidad) mantenerse aislados de la nación colombiana.
Pretender entonces que la conciencia histórica de este grupo de 2.649 personas
sea la “base de la identidad individual y colectiva” de la nueva generación de
colombianos es un despropósito de la Comisión.
Crítica de la recomendación 3: “Promover la memoria histórica que contri-
buye a la reconciliación y la paz territorial”. Todos los académicos que leyeron
el documento de recomendaciones sintieron que esta recomendación es una
imposición, sin crítica alguna, del informe fabricado por la Comisión Nacional
de Memoria del Conflicto Armado entre los maestros y escolares del país, una
versión posible de la memoria sobre las últimas seis décadas, con lo cual esta
singular memoria de un tiempo corto se quiere hacer pasar por historia de la
Nación.
La memoria solo es una fuente para el historiador: la suya propia, como
espectador de acontecimientos de la sociedad de su tiempo, o la de sus contempo-
ráneos, para empezar. Pero también la de las generaciones anteriores, consignada
en libros de memorias, en diarios o en tradiciones orales que sobrevivieron. Como
toda fuente, tiene que ser sometida a crítica, porque expresa la parcialidad y las
limitaciones de todo recuerdo, cercado de olvidos. La memoria de lo que hemos
sido es un peculiar arreglo de recuerdos y olvidos, de sobrevivencias que mues-
tran y al mismo tiempo ocultan, de voluntad de rememorar y de olvidar. Este
arreglo que envía sucesos al olvido y mantiene otros en la memoria se construye
como consenso y luchas entre todos los intereses grupales. Periódicamente se
producen revisiones de la memoria para intercambiar sucesos con el olvido, de
tal suerte que nada está definitivamente sepultado en el olvido o instaurado en
la memoria, y creo que es difícil que exista alguna memoria hegemónica, como

[244 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

predican algunos. Las transferencias dependen de lo que vamos definiendo


como identidad futura, pues es en favor de los proyectos que se trae la fuerza de
lo recordado, soslayando aquello que debemos olvidar para dar fuerza a lo que
queremos ser. En cualquier caso y en cada momento, la memoria es un consenso
inestable sobre lo que nos conviene mantener socialmente para fortalecer un
proyecto elegido de ser, de nuestra identidad futura.
Pero si la memoria es un consenso social interesado, construido colec-
tivamente con ocultaciones, simulaciones, tergiversaciones y certezas, la his-
toriografía es en cambio un consenso inestable de especialistas obtenido por
exámenes críticos de las fuentes disponibles. Obediente o insubordinada, la
memoria colectiva es llevada ante el tribunal de los historiadores. Allí es acusada
de mentalidades, ideologías o imaginarios, así como reo de los feos delitos de
idolatría y supercherías. Los fiscales de la memoria social van denunciando sus
mitologizaciones, sus intereses anacrónicos, sus cuentas erradas, sus malversa-
ciones y sus hipocresías. Si el tribunal historiográfico es implacable, resultará una
nueva memoria capaz de obtener un consenso más inteligente. Pero si los jueces
son venales y los fiscales no logran probar cabalmente las culpas de la memoria
colectiva, esta porfiará en su rebeldía y sus actuaciones siguientes serán vistas
con sospecha por las nuevas generaciones. Esta situación empeorará cuando
los jueces, convencidos de la inocencia de la memoria social, pasan a repetir en
lo sucesivo los taimados argumentos de la acusada. Pero la memoria sabe más
por vieja que por diabla. Así que sabe atraer a los jóvenes cuando muestra su
cara amable: las tradiciones del saber hacer y del saber nombrar. Solo que este
grano bueno debe ser extraído de en medio de la paja. Para ello los historiadores
deben ofrecer a la memoria una oportunidad de regeneración, una vez purgadas
sus culpas, porque en la memoria se albergan las sobrevivencias de unas largas
tradiciones del hacer y del nombrar. La historiografía contribuye a actualizar esas
sobrevivencias, pidiendo para ellas un lugar en las nuevas situaciones de la vida.
La memoria es, en todo caso, una fabricación personal y grupal, como lo
es el encubrimiento y el olvido. Así como la historia es inseparable de los his-
toriadores, la memoria es inseparable de los fabricantes de memoria. ¿Quiénes
son los fabricantes de memoria? Básicamente, los ideólogos de la vida política,
los falsarios, los encubridores. Por eso es tarea de los historiadores acometer
la crítica de esa fuente tramposa que llamamos memoria. Resulta ahora que la
Comisión quiere que los maestros se dediquen a “promover, entre sus escolares,
una memoria histórica”. Bueno señores: pero ¿cuál de todas las memorias? Solo
la que contribuye a la reconciliación y la paz territorial. Y, ¿quién es su fabricante?
La Comisión de la Memoria del padre Roux. Soslayan que este fabricante de me-

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Armando Martínez Garnica

moria es solamente uno de los fabricantes posibles. ¿Por qué elegir este? Porque
sirve a un proyecto político en marcha, actualmente a cargo del jefe del Estado.
No obstante, el relato politizado de una memoria de las últimas seis décadas
no puede sustituir al relato de las tres épocas de la historia de los colombianos,
pues sería un presentismo al servicio de un proyecto político.
Crítica a la recomendación 4: El currículo de enseñanza de historia debe
construir una ciudadanía activa y democrática a partir de la “comprensión y
reivindicación de los enfoques étnicos de los pueblos indígenas, los pueblos negros,
afrocolombianos, raizales, palenqueros y ROM. También de fomento del enfoque
de las perspectivas de género, de mujeres, de identidades sexuales diversas, de clase,
y del fomento de la perspectiva de la diversidad de las regiones, las localidades
y los territorios”. Esta recomendación es una incoherencia entre el propósito
de construir una historia nacional de la universalidad de los ciudadanos, y los
reclamos de visibilidad de grupos sociales emergentes, construidos por ingenieros
sociales al calor de un proyecto político de discriminación positiva sin límites
temporales algunos. ¿Por cuántos siglos seguirán los indígenas uniformados
bloqueando carreteras e invadiendo tierras? La constitución nacional de 1991
abrió la puerta a la discriminación positiva de las nuevas etnias indígenas, a las
cuales se les ofreció jurisdicción especial, pero no se impuso un límite temporal
para lograr sus propósitos. Cualquier ingeniero social puede seguir diseñando
esta suerte de cazadores de rentas públicas. La intemporalidad abrió el camino
de la perversión del propósito del constituyente, con lo cual no han parado de
aumentar los grupos sociales que proponen una identidad particular para obtener
los beneficios de la discriminación positiva. Los partidos políticos que apoyan
la actual administración nacional encontraron en esta perversión política un
medio para atraer votantes, aquellos que aceptan con fervor la tendencia del
buenismo. ¿Cuál alma buena se va a oponer a resolver alguna injusticia social?
Pero presentada como deuda histórica, una ideología que pone a pagar a los
vivos las deudas de los muertos, sin que las hubieran adquirido, el propósito
constitucional se convirtió en el camino de la disolución de la nación, en tanto
cuerpo moral al que se adscriben todos los ciudadanos.
El objeto propio de la historia nacional es la nación, un cuerpo moral
imaginado, en tanto libre determinación de una identidad a construir, como
cuerpo universal de ciudadanos libres, pero en esencia iguales y fraternales. La
incoherencia con este propósito la pone la Comisión al decir que el objeto de
la historia en el currículo escolar son las minorías de la sociedad colombiana:
el pueblo rom (0,006% de la población nacional), los palenqueros (0,013%), los
raizales (0,05%), los LGTB (1,4%), los indígenas (4,4%), los que se consideran

[246 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

negros o afrodescendientes (5,79%) y las mujeres (51,2%). En vez de estudiar la


historia de la totalidad de los ciudadanos, quiere poner a los escolares a estudiar
solamente a estas minorías sociales, justamente las que esquivan la identidad
de nacionales iguales y reclaman privilegios estamentales, como ocurría bajo
el Estado monárquico español. Es notorio el despropósito: trasladar la discri-
minación positiva de las políticas públicas al estudio de la historia de la nación
colombiana, haciendo pasar las pequeñas partes privilegiadas por el todo.
Contra esa propuesta de fundar la enseñanza de la historia en enfoques
étnicos, perspectiva de género y diferenciación regional, lo cual privilegia las
partes sobre la totalidad, la Academia Colombiana de Historia tiene que seguir
sosteniendo, como su objeto de estudio propio, a toda la nación. Los antropó-
logos y sociólogos pueden seguir estudiando las minorías sociales, y el gobierno
pueden seguir con sus políticas de discriminación positiva que llaman de enfoque
diferencial. Pero la historia nacional, en cuanto representación de la identidad
que hace 200 años se formuló en la Villa del Rosario, es la universalidad de los
ciudadanos. Hacer otra cosa es una incoherencia entre el objeto formulado y el
enfoque de las minorías sociales.

Hacia el futuro deseable

Corresponde al Ministerio de Educación Nacional acoger, o desechar, las


recomendaciones de la Comisión. Pero la Academia debería deslindarse de los
despropósitos, de la tarea de imponer una particular memoria ideologizada en
los escenarios escolares, y de la incoherencia de hacer pasar la historia de las
minorías como historia de la nación.
¿Qué es lo que debería hacer un maestro motivado a enseñar historia de
la nación colombiana? Ya lo hemos dicho: leer y hacer leer a sus estudiantes
representaciones de historiadores previamente seleccionadas. El saber peda-
gógico disponible le dirá cómo proceder en esta tarea con eficiencia, pero lo
que importa aquí es reconocer que el maestro necesita fuentes documentales
para poder hacerla. Es seguro que los maestros que enseñan ciencias sociales
en las miles de instituciones escolares del país no tienen biblioteca propia en
la cual puedan encontrar esas fuentes, ni la tienen en sus instituciones, pero el
Ministerio de Educación podría ser la institución que podría proveerlas, siempre
y cuando otra institución especializada la prepare para su difusión masiva en
formato digital, de modo que desde cualquier lugar del país puedan los maestros
descargarlas y usarlas con sus estudiantes. ¿Cuál institución? ¿La Academia de
Historia, un departamento de historia de una universidad o una institución

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 229 - 250 [247 ]


Armando Martínez Garnica

privada? El interés nacional exigiría que fuese una institución que sepa leer el
propósito nacional, y ejecutar la tarea con esa orientación.
¿Cómo se organizarían esas fuentes digitales en un sitio web? Primero, por
las tres épocas de nuestra historia. Segundo, en cada una de ellas, por actividad
social: formas de socialización, organización política de las sociedades dife-
renciadas, producción, distribución, cambio y consumo de bienes materiales;
formación de comunidades morales, producciones intelectuales, patrimonios
materiales e inmateriales legados, etc.
¿Cómo podría ayudar la Academia de Historia? Los boletines publicados
durante los últimos 120 años, que la Academia pronto pondrá en su web, es una
fuente básica para historiadores y maestros, pero no están bien organizados sus
índices ni por épocas ni por temas, con lo cual una nueva indización de sus artí-
culos con estos criterios podría incrementar las posibilidades de su utilización.
Es entonces necesario que todos los académicos, y los historiadores invitados por
la Academia, propongan para cada época, y para todas las experiencias de cada
época, una selección de los mejores textos de los historiadores seleccionados.
La historia es un relato, construido mediante una lectura previa de las
mejores fuentes disponibles, sobre lo que le aconteció a una sociedad deter-
minada. Esos relatos los escriben los historiadores, conforme al canon de esta
ciencia. El lector que los recibe debe adquirir unas habilidades básicas, que se
listan a continuación:
• La conciencia de que los mejores relatos históricos se hacen con las mejores
fuentes disponibles en cada momento. Hay que acostumbrarse a pregun-
tar: ¿con cuáles fuentes fueron construidos los relatos históricos que son
leídos? ¿Hizo el escritor de estos relatos una crítica juiciosa e implacable
de las fuentes a las cuales tuvo acceso? ¿Qué puede ser dado por verosímil
con las fuentes encontradas por el escritor?
• La conciencia de que el relato histórico es una interpretación, entre varias
posibles, y que la pugna entre las interpretaciones por la mayor verosimilitud
depende directamente de las fuentes seleccionadas para la construcción
del relato.
• La distinción entre el mundo presente en el que nos tocó vivir, el mundo
acontecido que ya no nos tocó vivir, y el mundo que vendrá. Hay que acos-
tumbrarse a percibir que el mundo acontecido es distinto del mundo actual,
y del que advendrá, en todas las dimensiones: los modos de producción y
de consumo, las comunidades morales, las creencias y las ideologías, las
relaciones de poder entre todas las personas, las instituciones, las palabras y
conceptos usadas para nombrar las cosas del mundo. El mundo acontecido

[248 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Observaciones críticas a las recomendaciones
de la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia

es un mundo extraño, que solo puede entenderse con sus propias claves.
Hay que acostumbrarse a identificar los juicios anacrónicos con los que se
predica sobre lo acontecido en otra época, pues a cada época corresponde
preguntas y respuestas propias de su contexto particular. Hay que hacer-
se con una representación cronológica de lo acontecido, distinguiendo
entre el pasado (lo acontecido), el presente (lo que está aconteciendo) y
el futuro (lo que advendrá), y graficándolo en líneas de tiempo. En esta
representación continua, hay que reconocer las continuidades en la larga
duración y los cambios relativamente rápidos, así como entender que las
periodizaciones son construcciones culturales.
• La distinción entre lo que ocurre en el lugar en el que se vive y lo que ocurrió
en otros lugares distintos al nuestro, en el que sus experiencias particula-
res fueron distintas a las experiencias nuestras. Hay que acostumbrarse a
identificar los juicios atópicos con los que se predica sobre nuestro lugar
con conceptos de lo acaecido en otros lugares.
• Distinguir es la habilidad básica que debe adquirir un estudiante de his-
toria: lo que sucedió en cada época y en cada lugar, comparándolo con lo
que sucede en nuestra época y en nuestro lugar.
• Escribir relatos históricos es la mejor experiencia personal para aprender
qué es historia, pues implica formular preguntas históricas, obtener datos
de fuentes y evaluarlos, contextualizarlos y exponerlos en una narración
inteligible.

Conclusión

La Academia Colombiana de Historia siempre será partidaria de la ense-


ñanza de la Historia en la enseñanza básica de la nueva generación de nacionales
colombianos, y entiende que la historia que debe ser enseñada es la historia de
la nación de ciudadanos que existe hace dos siglos, pero también de las expe-
riencias previas que formaron las provincias de vasallos del Estado monárquico
español y de las experiencias aborígenes hasta su conquista e incorporación a la
sociedad indiana. Es fácil que pueda construir un consenso sobre este propósito
con la Comisión asesora para la enseñanza de la historia.
La autonomía de la Historia como asignatura es la garantía de la enseñan-
za de las habilidades básicas que debe formar, pues al subsumirla en ese cajón
de sastre llamado Ciencias Sociales se pierde de vista tanto el objeto como el
método de la ciencia de la Historia. La defensa de esta autonomía, como los
geógrafos deben hacerlo con su propia ciencia, es una tarea permanente contra

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 229 - 250 [249 ]


Armando Martínez Garnica

quienes han impuesto lo contrario: la Universidad Pedagógica Nacional y los


funcionarios del MEN.
Las representaciones históricas que han de enseñarse son las escritas por los
historiadores profesionales que han consultado las mejores fuentes disponibles
para escribir sus textos. El aprendizaje de la historia es una actividad comparti-
da de maestros y estudiantes sobre textos historiográficos seleccionados, ojalá
distribuidos masivamente por el Ministerio de Educación, y de fuentes éditas
para su examen.
Las habilidades que deben ser adquiridas por los maestros y estudiantes
que se ocupen de estudiar Historia versan sobre la distinción entre el mundo
presente y el mundo acontecido, entre lo que sucedió en la sociedad a la que
pertenecemos y lo que acaeció en sociedades distintas a la nuestra. Se trata de
una distinción entre lo propio y lo extraño, de comparaciones entre lo que ya
fue y lo que es, ejercitando la comprensión del cambio social permanente que se
produce en la historia de las sociedades humanas. La cacería de anacronismos,
de afirmaciones históricas infundadas, o provenientes de la ficción literaria,
la crítica del uso político de la historia, son ejercicios de aprendizaje de gran
utilidad en las aulas escolares.

[250 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

Evaristo Sourdis: un hombre y una


época1

Adelaida Sourdis Nájera

Esta conferencia resume la biografía de mi padre durante cuarenta


años dedicados al ejercicio de la política al servicio de Colombia y de
la región Caribe. Tiene como base la investigación que he desarrollado
durante más de un lustro para descubrir quién era Sourdis, el hombre
público, el estadista, el luchador sin pausa para cumplir una vocación y
un ideal al servicio del país y de la región de sus afectos. En lo esencial
este texto reproduce la introducción y algunos fragmentos de capítulos
del libro Evaristo Sourdis: un hombre y una época. 40 años de historia política,
publicado por la Universidad del Norte, institución a la que agradezco,
así como a su Rector, el Dr. Adolfo Meisel Roca.
Me lancé a este dispendioso y para mí conmovedor trabajo casi que
contra mis deseos, porque pensaba que por haber perdido su archivo
escrito en una lamentable inundación, me había quedado sin mi fuente
principal de información. Eso pensaba, pero la cosa fue distinta. Una
noche, en medio de una tenida de amigos con los académicos Armando

1
Conferencia de posesión como Académica Honoraria de la ACH, 21 de febrero de 2023.

Cómo citar este artículo

Sourdis Nájera, Adelaida. “Evaristo Sourdis: un hombre y una época”.


Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 251-258.

[251 ]
Adelaida Sourdis Nájera

Martínez Garnica y Fernando Mayorga García en un agradable restaurante


del norte de Bogotá, hablamos de todo un poco. La historia, desde luego,
fue nuestro tema central. Me plantearon ambos la obligación que tenía de
escribir la biografía de Evaristo Sourdis. Alegué la dolorosa pérdida de
sus documentos, por lo cual no me era posible hacerlo o hablar de ello.
Me manifestaron, entonces, algo que cambió en adelante mi camino: que
cuando no se podía tocar un tema era porque había un gran dolor no
afrontado, y que yo llevaba esa historia en la memoria y debía escribirla.
Decidí enfrentar la situación y asumir el reto. Me quedaba su ar-
chivo periodístico constituido por miles de recortes de prensa nacional
e internacional relacionados con él, que Judith Díaz, su incomparable
secretaria, había recopilado desde 1947 hasta su muerte en 1970. Tuve
la fortuna, que Jorge Palacios Preciado (q.e.p.d.), mi gran amigo y jefe en
el Archivo General de la Nación dispuso que se microfilmaran los doce
tomos de recortes y se digitalizaran para conservarlos en el AGN, de los
cuales tengo copia, pues los originales reposan en el Archivo Histórico
del Atlántico.
Empecé a investigar reconstruyendo la memoria, aprendiendo cosas
y, ¡oh sorpresa!, me di cuenta de que Evaristo Sourdis me era bastante
desconocido. Mirarlo desde la historia, escudriñar su pensamiento con
ojos de observadora, hasta donde me fue posible, ha sido una novedosa
y apasionante aventura. Añadí a mis fuentes noticias de los periódicos
de Barranquilla: La Prensa, Diario del Caribe, El Heraldo, El Conservador y El
Nacional para completar la historia. Dado que en los años que vivió mi
padre el medio de comunicación y difusión de los sucesos diarios era la
prensa, y en menor grado la radio, los periódicos los relataban con lujo de
detalles y sus cronistas y reporteros manejaban el lenguaje con lindeza. La
prensa, entonces, se constituyó en fuente principalísima de información
sobre la vida de la época. En sus páginas encontré discursos, informes,
entrevistas y fotografías en abundancia. En fin, descubrí a Sourdis el
hombre público, su pensamiento y su entorno vital. No obstante, algo
me faltó: los momentos conservados en mi memoria. Después de darle
vueltas y vueltas a la idea, me he atrevido a incluir algunos recuerdos,
pues creo que pueden complementar la narración.
Seguí cronológicamente la vida de Sourdis desde el inicio en su
natal Sabanalarga hasta su muerte en Barranquilla. Recorrí su trayec-
toria política en la Asamblea Departamental del Atlántico, el Congreso
Nacional, varios despachos ministeriales, la Contraloría General de la

[252 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Evaristo Sourdis: un hombre y una época

República, su consagración como internacionalista en la Organización


de Naciones Unidas y en conferencias mundiales en representación de
Colombia, transcurridos los hechos durante los gobiernos de Mariano
Ospina Pérez, Roberto Urdaneta Arbeláez, Gustavo Rojas Pinilla y Car-
los Lleras Restrepo. Finalmente, su último esfuerzo: su candidatura a la
presidencia de la República en nombre de la región Caribe y del Partido
Conservador, y su muerte.
He querido escribir algo más que una biografía; aspiro que al relatar
la vida de Evaristo Sourdis haya logrado mostrar un poco los avatares de
la política en una época no lejana, anterior a la Constitución de 1991, y
los de un costeño que le enseñó al país y a la región Caribe que Colombia
es una y había que integrarla.
Evaristo nació en Sabanalarga, el 29 de marzo de 1905, cuando el
departamento del Atlántico, creado por Rafael Reyes ese año, había sido
suprimido y Sabanalarga y Barranquilla pertenecían nuevamente al de-
partamento de Bolívar. Fueron sus padres los sabanalargueros Arístides
Sourdis Navarro y Raquel H. Juliao Tatis, descendientes ambos de padres
judíos sefardíes, llegados de Saint Thomas y de Curazao y de madres
católicas, nacidas en Sabanalarga. Formaron familias de mixta religión
en un país rígidamente dominado por la Iglesia católica, y sufrieron por
ello tristezas y sinsabores, pero gracias a su cultura y capacidad de trabajo
supieron integrarse a la comunidad y construir nación.
Cuando Evaristo viajó a Bogotá para estudiar Derecho, Monseñor
Carrasquilla, rector del Colegio del Rosario, lo recibió con displicencia,
leyó la carta de recomendación de su tío el general, la arrugó en la mano
que la sostenía y la arrojó lejos con desprecio. “No hay cupo”, fue lo único
que dijo y despachó con desprecio a ese joven de 17 años, que venía por
primera vez al frío de una ciudad lejana, después de un largo y difícil
viaje por el Magdalena desde Barranquilla a La Dorada y de allí subiendo
montaña en ferrocarril hasta Bogotá. La actitud del prelado lo humilló
y le produjo honda desazón. “Nunca olvidaré ese momento, recuerdo
la actitud despectiva y soberbia del sacerdote recostado en su silla y la
impresión tan profunda que me produjo”, contó alguna vez a su hija, ha-
ciendo un gesto con su mano como quien espanta un recuerdo doloroso.
Era la primera vez que se separaba de su familia y su radio de acción
seguramente no había sobrepasado a su natal Sabanalarga, a Barranquilla
y a Cartagena. Se sintió perdido, volvió a su alojamiento a cavilar sobre
su situación. No podía regresar, estaba muy consciente del esfuerzo que

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 251 - 258 [253 ]


Adelaida Sourdis Nájera

significaba para su padre enviarlo y mantenerlo en Bogotá, y era vehemente


su deseo de estudiar derecho y labrarse un futuro para él y su familia.
Perseveró y, al cabo del tiempo reglamentario, culminó su carrera y
se graduó en enero de 1929. El periódico conservador de Bogotá, El Nuevo
Tiempo, lo informó en noticia destacada y publicó el laudatorio concepto
sobre su tesis, que emitió el internacionalista José María Yépez. Versó sobre
la capacidad jurídica de las personas ante el derecho internacional priva-
do; fue muy bien comentada, y su director le dedicó elogiosas palabras.
Entró a la política local al final del gobierno de Abadía Méndez,
cuando en medio de reuniones y corrillos se discutía y elucubraba so-
bre la suerte del Partido Conservador, cuyas mayorías, sin discusión, se
reflejaban en el Congreso y en la Administración. Al cabo de cuarenta
años de gobiernos que salvaron el país de la disolución y la anarquía, la
república conservadora había logrado, al fin después de la más devastadora
guerra civil, enrumbarlo por los senderos de la paz y el progreso. Pero
en ese 1929, el agotamiento de su modelo de gobierno y de la república
decimonónica se acercaba a su fin a pasos agigantados, aunque muchos
no se dieron cuenta.
Derrotado el Partido Conservador en 1930, aceptó su caída con
incredulidad y asombro en el convencimiento de que volvería al poder,
pues conservó sus mayorías parlamentarias. Pero el modelo azul de-
cimonónico estaba agotado y los gobiernos de esta segunda república
liberal emprendieron la liberalización del país por diversos medios que
generaron violencia y muerte en el interior del país, especialmente en los
departamentos de Boyacá, Tolima y los Santanderes. El conservatismo se
sentía perseguido y desarticulado. Surgió entonces el líder que lo aglutinó
y enfrentó la situación: Laureano Gómez, la figura más representativa del
partido. Bogotano, educado por los jesuitas, reconocido estandarte del
catolicismo inició una férrea confrontación con los gobiernos liberales.
Parlamentario formidable, lanzó al conservatismo a la oposición; al decir
de Silvio Villegas, “a una oposición implacable sin cuartel y sin tregua”.
En este contexto, el joven abogado se propuso hacerse elegir a la
Asamblea por la provincia de Sabanalarga, en el departamento del At-
lántico, creado definitivamente por la Ley 21 de 1910 y conformado por
las provincias de Sabanalarga y Barranquilla. La poderosa Asamblea
Departamental había dispuesto la organización del novel departamento
y era el reducto de los dirigentes políticos de ambos partidos, pues desde

[254 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Evaristo Sourdis: un hombre y una época

el gobierno del general Reyes se había establecido la participación de las


minorías en los cuerpos de elección popular.
Años más tarde y, tras desempeñarse en forma brillante en su región,
fue elegido para el periodo 1947 -1951 en el Congreso de la República;
pero Sourdis asistió a él por pocos meses, pues en septiembre el presi-
dente Ospina lo nombró, en representación del Senado, miembro de la
delegación colombiana a la II Asamblea General de las Naciones Unidas,
que presidió el expresidente Alfonso López Pumarejo. Su designación se
recibió en Barranquilla como un justo reconocimiento a la región, que se
sentía olvidada por el gobierno nacional. “Un Atlanticense en la ONU”
fue el titular de El Nacional que rezumaba en su crónica el sentimiento
de marginación regional.
Como lo vaticinó López, cinco meses más tarde el presidente Ospina
llamó a Sourdis a formar parte de su gabinete en el Ministerio del Trabajo.
El país se debatía en una delicada situación laboral frente a las huelgas de
las petroleras y las demandas de los sindicalistas y se había roto nuevamente
la Unión Nacional por la determinación de los liberales de marginarse
del gobierno al no poder manipular las posiciones del Ejecutivo. Sourdis
regresó de Nueva York a Barranquilla, donde apenas tuvo tiempo para
organizar algunos asuntos y dejar en manos de sus hermanos, David y
Eduardo, el manejo de Río Dulce, la finca de sus afanes y su querencia.
Viajó a Bogotá con su esposa y sus dos hijas menores; el pequeño, de
escasos dos años, permaneció en Barranquilla con su suegra. Mientras
se organizaba en la capital, la familia se instaló en casa de los Schwettge,
amigos muy cercanos, situada en el barrio Teusaquillo. Tomó posesión
del Ministerio el 27 de marzo, día en que cumplía 43 años. En familia y
con algunos amigos celebró discretamente el acontecimiento; la difícil
situación política no estaba para fiestas.
Se reunía en Bogotá la IX Conferencia Panamericana por invitación
de Colombia con el fin de discutir la carta de solidaridad continental.
Sourdis asistía como integrante de la delegación colombiana. Era la
“Conferencia de Bolívar”, como lo expresó el delegado del Brasil en su
discurso inaugural, quien manifestó que el porvenir de los países ame-
ricanos estaba en la solidaridad. El espíritu del Libertador inspiraba la
Asamblea, en que Colombia entraba a tener una importancia interna-
cional como sede de la magna asamblea que reunía a los cancilleres de
América; veintiuna delegaciones asistieron. Encabezaba la delegación
de los Estados Unidos el secretario de Estado, general George Marshal,

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 251 - 258 [255 ]


Adelaida Sourdis Nájera

y venía con la intención de que la Conferencia adoptara medidas contra


el comunismo internacional y los gobiernos americanos llegaran a un
consenso sobre el punto.
Sourdis, en medio de estas funciones se vio enfrentado a los sucesos
del 9 de abril de 1948 durante los cuales apoyó al gobierno de Ospina
Pérez. Una vez que se restableció el orden, el presidente le encomendó
a Sourdis aprovechar el estado de legalidad excepcional que se decretó
a raíz de los sucesos del 9 de abril, para dar al país un código sobre pro-
cedimiento en los juicios de trabajo. En efecto, por Decreto 1239 del 10
de abril de 1948 se declaró turbado el orden público y en estado de sitio
todo el territorio de la república, lo cual permitía al Ejecutivo legislar
sobre cualquier asunto por medio de decretos leyes firmados por el pre-
sidente y todos sus ministros, que en posterior oportunidad se sometían
al congreso para su revisión.
Las leyes laborales, integradas por normas dispersas y desconectadas,
no conformaban un bloque unificado, sino que eran resultados deshilva-
nados originados en la necesidad de tipificar situaciones repetitivas que,
por su complejidad, requerían de la intervención estatal. Constituían un
verdadero caos judicial en que se debatía el país, que demoraba y entor-
pecía el ejercicio de la justicia y los derechos de los ciudadanos. La tarea
encomendada era compleja y dispendiosa. Con base en un proyecto de
código, que había fracasado en las cámaras, y en las ponencias y debates
que se surtieron en el Congreso, empezó el trabajo. Convocó una comisión
de expertos con la colaboración de los magistrados del Tribunal Supre-
mo del Trabajo, doctores Castor Jaramillo Arrubla, Diógenes Sepúlveda
Mejía y Luis Alberto Bravo, y comenzó la agotadora gestión de elaborar
el Código Procesal del Trabajo.
A las dilatadas sesiones de la comisión asistían, además, profesio-
nales de todas las tendencias y hombres del trabajo y de la industria
que ofrecieron su experiencia y conocimientos. “La labor principal del
ministro fue la de provocar la colaboración de los expertos nombrados y
aludidos en el examen y revisión del abundante material disperso que ya
existía en el Ministerio y en otras partes. Todos ellos reunidos conmigo
trabajaron con verdadero desinterés y afán”, manifestó con modestia
al reportero del periódico El Tiempo que lo entrevistó con motivo de la
expedición del Código.
El proyecto fue presentado al Consejo de Ministros y el código se
convirtió en ley mediante el decreto legislativo 2158 de junio de 1948 so-

[256 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Evaristo Sourdis: un hombre y una época

bre “Procedimientos en los Juicios de Trabajo”. No sin precisas, y algunas


veces injustificadas, críticas, el liberalismo elogió la expedición del código.
El 8 de octubre de 1952 Sourdis fue designado para presidir la dele-
gación de Colombia en la ONU. Como tal representó al país en el Con-
sejo de Seguridad. Arreciaba la Guerra Fría entre el sistema capitalista de
Occidente, liderado por los Estados Unidos, y el comunismo de Rusia y
los países soviéticos. Se debatía el problema del armisticio y unificación
de Corea para finalizar la guerra, en la cual Colombia fue el único país
latinoamericano que contribuyó con hombres y armamento en el Batallón
Colombia, que formó parte del contingente de tropas de las Naciones
Unidas. Como ministro de Relaciones Exteriores en 1950 Sourdis había
aceptado por Colombia la solicitud que hizo el señor Trigve Lie, secre-
tario general de las Naciones Unidas, de cooperación en la lucha por las
libertades humanas en Corea. La misión diplomática tuvo, además de la
responsabilidad de participar en los esfuerzos de la ONU para mantener
la paz y evitar una nueva conflagración, la de promover la elección de
Colombia como uno de los seis miembros no permanentes del Consejo
de Seguridad, lo cual se logró. Encargado nuevamente de dirigir la po-
lítica exterior de Colombia, su sólido conocimiento y experiencia en las
lides del derecho internacional, su talante conciliador, amante de la paz
y el entendimiento, muy acorde con el espíritu caribe, fueron derroteros
de su gestión.
Tras el golpe de estado del General Gustavo Rojas Pinilla y frente a la
preeminencia que cobró el ejército en el gobierno, Sourdis se convirtió en el
puente entre civiles y militares y a medida que la posición castrense se endure-
cía, su gestión mediadora se hizo indispensable. Quiso renunciar cuando vio
que los militares dilataban la solución civil al gobierno, pero como su vocero
en el gobierno el expresidente Ospina, lo presionaba a quedarse como último
canal de comunicación en una situación que se deterioraba rápidamente. Desde
comienzos de 1955 los periódicos especulaban sobre una crisis ministerial, pero
se quedó sacrificando prestigio y tranquilidad personal, buscando maniobrar la
situación hacia las instituciones tradicionales. En 1956 cuando se hizo patente el
propósito de Rojas de hacerse reelegir por la Asamblea Nacional Constituyente,
el 8 de septiembre dejó el gobierno y al día siguiente ocupó su sitio en dicha
corporación, a la cual había sido elegido por el Atlántico, para votar en contra
del proyecto del general-presidente.
Ya en el gobierno del Frente Nacional de Carlos Lleras Restrepo fue nom-
brado para presidir, otra vez, la Delegación Colombiana a la XXI Asamblea de la

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 251 - 258 [257 ]


Adelaida Sourdis Nájera

ONU, en septiembre de 1966. En estas circunstancias, Sourdis dejó la Contraloría


que hasta entonces venía ejerciendo para asumir la presidencia del Directorio
Nacional Conservador. Se dedicó especialmente a dirigir el equipo de hombres
que junto con la Dirección Nacional Liberal debía elaborar los programas de
base del Frente Nacional y a propiciar la unión del Partido Conservador. En
los documentos programáticos que se concretaron en el Pacto de la Casa de la
Moneda, suscrito por los dirigentes de ambos partidos, se tradujeron sus ideas
sobre descentralización del poder y de los recursos, desequilibrio regional y
desarrollo de las provincias abandonadas.
Trabajó incansablemente por la unión de su partido, y esta se logró, no
solo porque se estaba ante una presidencia conservadora y había voluntad de
hacerla, sino también porque sus buenos oficios y su actitud nada dogmática lo
facilitaron. Por otra parte, mucho se debió a que fuera otro costeño, Raimundo
Emiliani Román, quien presidía el grupo laureanista, orientado por Álvaro
Gómez después de la muerte de su padre Laureano Gómez en julio de 1965.
El once de julio de 1969 en Barranquilla, un grupo importante de amigos:
Fernando Gómez Martínez, Eduardo Martínez Gómez, Juan H. Simán, Andrés
Gómez Támara, Germán Angulo, Ernesto Suárez, Luis Eduardo Pochet, Miguel
Ernesto García, Ramón Emiliani Helibron y Álvaro de La Espriella Arango, le
ofreció un nutrido homenaje en el Hotel del Prado, con asistencia de gentes
de todo el país. Representantes de los siete departamentos del litoral y de la
intendencia de San Andrés lo postularon a la presidencia. Su discurso fue
una estudiada y cuidadosa síntesis de su filosofía. Se centró en el momento
político que vivía el país, en el hombre colombiano, en su concepción sobre la
democracia inspirada en la doctrina social católica y en su pensamiento sobre
la Costa Atlántica.
Fiel a las reglas del juego democrático, Sourdis participó en la convención
conservadora que, por votación, escogió su nombre como candidato presidencial
para el periodo 1970-1974. A pesar del nutrido apoyo popular, el expresidente
Mariano Ospina Pérez manipuló las palancas de la política en favor del otro
candidato, Misael Pastrana, que a la postre resultó electo como Presidente de
Colombia. Sourdis aceptó este resultado con nobleza y se retiró a su tierra en
donde falleció poco después, el 23 de septiembre de 1970. Fue una vida plena
de servicio desinteresado y marcada por la búsqueda de la concordia y el en-
tendimiento. A su funeral asistieron personajes de todos los colores políticos
que lo reconocían como un hombre de cualidades excepcionales.

[258 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

D esp e di d a en c omp añí a d e Marc o


Fi d el Su áre z 1

Teresa Morales Gómez

En esta tarde de despedida he solicitado la compañía de don Marco Fidel


Suárez. Me ha parecido legítimo hacerlo, ya que me ha acompañado en todas
mis tenues intervenciones en este hermoso espacio y me ha susurrado al oído
cuando me ha sentido vacilar. Así que estas palabras están dichas en su memoria.
Académico él mismo de nuestra corporación, cuento con su ayuda en el difícil
trance de despedirme.
Al hacer memoria de las ejecutorias de Suárez, recordé una sentencia
que dice que lo que se gana en extensión, se pierde en profundidad. Y recordé
también que don Vicente García de Diego en su homenaje a Suárez el 30 de
junio de 1955 decía: “A Suárez le achacan algunos la dispersión de sus esfuerzos,
pues tuvo que moverse en las más dispares direcciones, sin poder aquietarse
en una sola dedicación. A veces por gusto y las más por necesidad, siguió los
caminos más apartados del saber. En Suárez su sentido matemático, filosófico
y literario se descubre en toda su producción. Hasta en las áridas disquisiciones
de gramática, pregona que no fue tiempo perdido el de su dispersa erudición.”

1
Conferencia de posesión como Académica Honoraria de la ACH, 6 de junio de 2023.

Cómo citar este artículo

Morales Gómez, Teresa. “Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez”.


Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 259-270.

[259 ]
Teresa Morales Gómez

Continúa el señor García de Diego:


Quizás para Suárez una dedicación integral a una sola disciplina hubiera sido,
con su privilegiado talento el pedestal de una fama comparable a la de las grandes
figuras de la filología.

Tal vez, sí. Pero entonces no habríamos podido disfrutar de la sabiduría


tumultuosa que corre por toda su obra. En los Sueños de Luciano Pulgar, sus
escritos se parecen a “un cajón de sastre”, como él mismo dice, pero están llenos
de historia, de poesía y de humor. Le encantaba contar historias y ceder a ese
impulso de saberlo todo. No competía con Pico de la Mirándola, quién en pleno
renacimiento, desafiaba al mundo diciendo: “Lo sé todo.”, pero buscaba, investi-
gaba, leía y leía y leía. Quería llegar al fondo de las cosas. Y llegaba, ciertamente.
Quisiera admirar la extensión de sus intereses: la historia, la lengua, la
política. Pero también asomarme a la profundidad de su filosofía y de su fe.
Y después de todas las batallas, a sus reflexiones sobre la justicia y el poder.
Lo llamaré filólogo y a veces historiador, pero no olvidaré al internacionalista
ni al estudiante de la naturaleza. Y en ciertas contadas ocasiones al cuentista
antioqueño que narra sus aventuras con mucha gracia y picardía. Veremos su
extensión y su profundidad para sacar cierta la afirmación inicial.
Marco Fidel Suarez es hijo de una muchacha campesina que se gana la
vida lavando ropa en el riachuelo de La Garcìa, en Hatoviejo, un pueblito an-
tioqueño. Su padre es don José María Barrientos, un muchacho que pertenece
a una familia cuyo árbol genealógico se remonta a España del siglo XVI y que
ocupa un puesto preeminente en la historia de Antioquia. Entre sus miembros
están don Francisco Javier Barrientos firmante de la Constitución del Estado
Soberano de Antioquia en 1812 y don Alejandro Vélez Barrientos, gobernador
de Antioquia en 1830. Estamos a mediados del siglo XIX en Antioquia profunda
y el hijo ilegítimo de una lavandera no puede formar parte de una familia tan
principal. Marco Fidel será guiado por sacerdotes que conocen la situación y
no lo desamparan nunca.
Llegó al Seminario de Medellín cuando era un niño, asistido por sacerdotes
que se daban cuenta de la inteligencia asombrosa de ese niño, de su memoria,
su aplicación y su intensa seriedad. y allí estuvo estudiando toda su infancia y
su primera juventud. Estudiaba ciencias humanas y divinas. Historia profana,
historia de la Iglesia, matemáticas, retórica, castellano superior, teología dogmá-
tica, liturgia y hermenéutica2. Enseñaba filosofía, física y química, latín y algo
de griego. Además, caligrafía. Su letra, bellísima, se fue achicando con la edad

2
Copio estos datos de la biografía de Jorge Sánchez Camacho.

[260 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez

y se convirtió en preciosos dibujos, a veces inextricables. Llegó al Seminario a


estudiar y no salió sino a los 25 años.
Al terminar sus estudios, Marco Fidel mira a su alrededor: vacila entre
ser maestro o minero como refiere en El Sueño de los Refranes. Se decide por la
docencia y a mediados de agosto de 1876 se emplea como director interino de
la escuelita de Hatoviejo. El informe de un visitador escolar en 1878 describe
así la escuelita:
es de tapia muy espaciosa, situada en la parte occidental de la plaza i pertenece al
Distrito de Medellín”. A ella concurrían 84 niños que estudiaban lectura, escritura,
aritmética, religión y zoología. El mobiliario constaba de 12 bancos, once mesas, un
tablero, 48 pizarras y cien gises. Además, 16 aritméticas, 23 gramáticas y i botella
de tinta.

No debemos asombrarnos al saber que 1878, cuando se declara la guerra


civil en el Estado Soberano de Antioquia, el joven maestro líe sus bártulos,
abandone las pizarras, los gises y la botella de tinta y se aliste en el ejército
como soldado raso.
Al salir de su mundo, aunque fuera el sencillo mundo de un maestro de
escuela rural, tiene que tomar partido por sus principios que veía amenazados.
Por esa razón, cuando se le viene encima la realidad, hasta entonces solamente
sospechada, se va a la guerra sin vacilación. Es una guerrita corta, pues no dura
sino dos meses, pero con su participación en ella paga la cuota de colombiano
revolucionario del siglo XIX. Esta aventura marca en su vida una ruptura defi-
nitiva: desamarra las ataduras campesinas y decide alistarse en las montoneras
revolucionarias. El recuento que hace de esta aventura la dejamos para más
adelante, cuando lo miremos como narrador de su propia historia.
Ya sabía que no podría ser sacerdote por la irregularidad de su origen y
tampoco podría seguir en la escuela de Hatoviejo. Y es así como estimulado
por su amigo, el padre Baltasar Vélez y empujado por su sangre trashumante,
Marco Fidel decide probar suerte en Bogotá. Con sus cartas de recomendación
y el certificado de sus estudios se presentó en el Colegio del Espíritu Santo,
acreditado entonces en toda la nación. Contaba con un grupo de profesores
de la más alta calidad, patriotas y políticos que trabajaban por la formación de
una juventud hasta entonces obsesionada por las guerras civiles y las pugnas
partidistas. Suárez recuerda entre ellos a Miguel Antonio Caro, a Santiago Pérez,
Aníbal Galindo. Clímaco Calderón y muchos otros.
Desde 1881 empieza, él mismo, a dictar clases. Entre sus discípulos están
Antonio José Cadavid. José Vicente Concha y Miguel Abadía Méndez. Los
volverá a encontrar más adelante, en medio del camino de la vida, no siempre

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 259 - 270 [261 ]


Teresa Morales Gómez

como sus partidarios. En ese entorno, Suárez conoce a don Miguel Antonio
Caro. La religión, el castellano y la política los unen para toda la vida, Pero no
había personalidades más diferentes, ni temperamentos más opuestos. Caro
encuentra en el joven antioqueño todas las características que lo hacen un buen
discípulo y lo guía y promueve porque sabe que Suárez cumplirá. Lo nombra
su reemplazo en la Dirección de la Biblioteca Nacional cuando debe asistir a
las sesiones de la Constituyente de 1886.
Déjenme hacer aquí un paréntesis. Se ha dicho que Suárez fue nombrado
portero de la Biblioteca. No es cierto. También se dijo que viajó a pie de Medellín
a Bogotá y algunos más radicales lo hacen marchar descalzo. Tal vez el deseo
de exaltar su espíritu de superación hace que algunos biógrafos lo describan
como un héroe.
En 1885, al cumplir treinta años, entra de Oficial Mayor de la Secretaría de
Relaciones Exteriores, en reemplazo del Dr. Carlos Calderón, elegido Delegata-
rio al Consejo Nacional Constituyente y en 1892 es nombrado Canciller por el
presidente Carlos Holguín. Creo que aquí tiene visos de historiador, al analizar
algunos de sus textos de política internacional. Suárez es una figura señera en
el mundo de las relaciones exteriores de nuestro país. En la Presidencia de la
República, en la Cancillería de San Carlos y en la Comisión Asesora de Rela-
ciones Exteriores, su interés por los asuntos atinentes a las relaciones exteriores
de su país produjo un cuerpo doctrinario que ha tenido vigencia por más de
cien años. Todas las fronteras de nuestro país fueron estudiadas y vigiladas por
Suárez, pero es en el manejo de las relaciones con los Estados Unidos donde
dejó una doctrina imperecedera.
Veamos su planteamiento de la doctrina del Respice Polum. Dijo:
Sí, Señor. Establecida por causas irremediables una demora de diez y seis años, per-
judicial a los intereses de la nación y peligrosa para su porvenir la norma no podía
ser dormir, sino obrar, estorbar sino despejar. Las pruebas de amistad provenientes
del partido y del gobierno del presidente Wilson hubieron de modificar la parte
sentimental del asunto, reemplazando la aversión política con la amistad nacional.
Por esto el mismo individuo de quién venía yo hablando, se atrevió a decir que si
algún día hubiera de cifrar Colombia en una letra la sustancia de su política exterior,
ese lema debería se Respice Polum, aludiendo a la atracción que los Estados Unidos
tienen que ejercer sobre nuestro pueblo en razón de las masas y de las distancias.

Tal concepto, evidentemente fundado, fue ocasión de una de las arremetidas


más fieras de las Euménides. Así mismo, cuando ese magistrado se convenció
de que si las modificaciones propuestas por los Estados Unidos al tratado de
1914 no se aceptaban, se perdería la ocasión de concluir este negocio del mejor

[262 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez

modo posible, no vaciló en aceptar constitucionalmente las reformas y en echar


sobre sí la responsabilidad de modo legal, porque de otro modo, el negocio por
lo menos alargaría los años de discusiones y controversias. Entonces, al dar este
paso, escribió en un cuadernito: “Ocurriendo frecuentemente en el gobierno el
evitar un mal mayor con un mal menor, este queda visible y permanente, aquel
queda invisible y en la nada. De esta manera la historia será siempre adversa al
abnegado, y solo Dios en su tribunal tendrá presente la intención.”
En efecto, las críticas sobre esta doctrina fueron feroces. Muchos colombianos,
que no olvidaban el despojo de Panamá, no querían ni oír hablar de reanudar
la amistad con los Estados Unidos, y mucho menos aceptar una compensación
por la pérdida de su territorio.
Pero debe decirse que en ese momento Colombia necesitaba urgentemente
entrar al siglo XX, ordenar sus finanzas por medio de un Banco Central y or-
ganizar las comunicaciones destruidas después de cien años de guerras civiles.
La Doctrina de Respice Polum, planteada en 1914 sigue vigente. Se la
cita en el siglo XXI, y ha servido de guía en las relaciones de Colombia con
los Estados Unidos. Son notables sus escritos como Canciller de José Vicente
Concha durante la Primera Guerra Mundial, cuando proclamaba su Doctrina
de la Neutralidad de las Naciones y protegía la posición de Colombia ante las
amenazas de los beligerantes.
Entre los muchísimos conflictos que solucionó Suárez en la Cancillería,
el de la doble nacionalidad de don Santiago Pérez Triana no es uno de los más
trascendentales. Pensemos solamente en la importancia de los Tratado de Lími-
tes con Venezuela o el Tratado Urrutia Thomson con los Estados Unidos, pero
es tan atractivo y admirable su lenguaje, su manejo de la lógica, la claridad al
analizar el enredo, la forma sencilla y demoledora como va deshaciendo el nudo
de los argumentos de su contrario, que no vacilo en recordarlo como ejemplo
de historia patria. Ahora sí, lo podemos leer como narrador de acontecimientos
históricos. Por ejemplo, en el de la revolución de 1879, cuenta don Marco su
propia aventura, bajo el nombre de Frutos Calamocha, en el Sueño del Padre
Nilo, el último de los Sueños de Luciano Pulgar, escrito el 9 de marzo de 1927:
Lo que a este respecto nos contaron en el pueblo de Pulgar es que en los días que
mediaron entre 1878 y 1879, los conservadores antioqueños, no pudiendo soportar
el régimen tiránico establecido allí desde el 5 de abril de 1875. Se lanzaron a una
guerra desatentada sin preparación suficiente y sin el acuerdo necesario. El plan
consistía en levantarse en diferentes partes, con armamentos improvisados, sin
los recursos indispensables y debajo del mando de patriotas meritorios, pero sin
la cooperación de otros conservadores que siempre habían velado por la causa. El

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Teresa Morales Gómez

levantamiento debía dirigirse por varios lados contra la capital del estado, donde la
desesperación hacía imaginar que montoneras armadas de palos serían capaces de
vencer los aguerridos batallones de la guardia colombiana que sostenían al tirano.
Tocó al valeroso don Braulio Jaramillo, conservador muy notable de Copacabana.
formar el contingente militar de los pueblos septetrionales del valle, y situarlo en el
alto de Guarne, como amenaza a la capital, para bajar contra ella en combinación
de las fuerzas de oriente, que acometieron por el camino de Santa Helena. En la
fuerza del coronel Jaramillo se incorporó un individuo de Bello, que dirigía la es-
cuela primaria y que, llevado de caprichoso impulso, se metió en aquella andanza
sin ninguna meditación.
En el alto de Guarne, al través de la profunda cañada de Bocaná presenció el coronel
Jaramillo con sus compañeros, la derrota conservadora del Cuchillón. Fue esta una
acción muy sangrienta, por el arrojo legendario de los marinillos y por la superioridad
de las fuerzas del gobierno, que barrieron cruelmente a los conservadores en el bosque
y en la sabana de aquellos sitios- Los del alto de Guarne. Cuya inerme situación no
mereció ni caso de parte de las milicias oficiales, emprendieron la retirada, durante
la noche por la cordillera que corre sobre Copacabana y Girardota.
Fabricio-En esos pueblos hemos estado también Lorenzo y yo.
Lorenzo- Pero yo sigo con mi relación para contar la aventura del maestro de Bel-
valle, patriota fugitivo, a quién animaba el valeroso “Mono Chuzo” como llamaba
la gente por cariño al coronel Jaramillo, distinguido también por sus habilidades en
el manejo de los mejores caballos que había entonces en esa tierra.
El maestrico que se llamaba Frutos Calamocha, descendió con los restos del batallón
al río Medellín, por la loma de Barbosa. Esguazó el río sobre un caballejo tamaño
como una cabra, pero cuyos alientos crecieron magnéticamente por contagio de la
zozobra y resolución de su dueño. Subieron aquellas fuerzas, nada parecidas a las
de Jenofonte, a Donmatías. Allí cenaron y durmieron dos horas antes que llegara
a alcanzarlos el enemigo, que se ocupaba, entre otras cosas, en fusilar crucifijos.
Siguió el batallón Jaramillo, reducido a mínima expresión, buscando a Santa Rosa
de Osos; y por gracia de Dios y del sobresalto, llegó Frutos a esa plaza, caballero en
la cabra, pero sobre su propia montura y llevando siempre en el arzón su escopeta
muy buena de dos cañones.
Pintar lo que sufrió Frutos en la villa no del Oso sino de los Osos, recordar el agrio
genio de otro coronel que redujo a Frutos a trabajos forzados haciéndole menear los
pulgares de día y de noche; traer a cuento la pérdida de su escopeta, que le arrebató
aquel jefe; imaginar el cansancio de Frutos en las marchas y contra marchas noc-
turnas, de Santa Rosa al Venteadero, cuando el despiadado jefe de estado mayor lo
hacía desmontar de un alazanito aguililla que le había deparado el noble general

[264 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez

don Lucas Misas; y pensar en la inconciencia de Frutos, al dirigirse a las Cruces con
la fuerza que iba a oponerse a la invasión del coronel Ocampo, metamorfoseado a
última hora, recordar o imaginar esto será privilegio exclusivo que la historia men-
tal reserva a Calamocha. En fin, en las Cruces, nuestro teniente, sin escopeta ya y
armado de un palo verde, vio muerto al joven Juvenal Jaramillo sobre un “belillal”
de allá o “chital de aquí y contempló también al que parecía cadáver del general
Joaquín Berrío.
Luciano- Abreviemos, que se nos hace muy tarde.
Fabricio- Pues abreviando diremos que el teniente Calamocha, grado con que lo había
recompensado el desalmado jefe de Santa Rosa, fue a dar a la hacienda de Santa
Isabel, en Yarumal, cerca de Malabrigo, donde el generoso dueño y el otro patriarca
no menos bueno, don Sebastián Mejía le dieron hospitalidad. El teniente recuerda
con gratitud inefable a don Carlos Cárdenas y a sus hijos. Esta posada la halló Frutos
a los cuatro días del fusilamiento de Mac Ewen debajo del eucalipto memorable.

Dejémoslo aquí como Historiador. Pasemos ahora a otra vertiente. Y es


la del idioma, la filología.
La prosa tersa y fluida de Suárez, tan eficaz en sus escritos de temas di-
plomáticos, era muy antigua. En el Seminario, había empezado a escribir muy
tempranamente y se había ocupado de temas gramaticales y filológicos. Sabe-
mos que había estudiado la Gramática de Bello por muchos años y que, cuando
supo del concurso abierto por la Academia Colombiana para conmemorar el
centenario de don Andrés Bello, no vaciló en enviar su trabajo. En la crónica
de ese histórico día encontramos a Marco Fidel triunfante ante un público que
reunía lo más granado de la intelectualidad bogotana: El acto se llevó a cabo en
la Casa de las Aulas, hoy Museo Colonial.
Me atrevería a afirmar que si a Suárez se le preguntara en qué instante
de su vida se había sentido más cercano a la felicidad y al entusiasmo y con el
cielo más despejado y luminoso, hubiera contestado que en la tarde en que fue
nombrado miembro de la Academia Colombiana porque el premio del Concurso
era la membresía de la Academia y la edición de su trabajo por la famosa Casa
de Antonio Pérez Dubrull.
Hacía poco más de un año que el jovencillo, como lo describe don Antonio
Gómez Restrepo en su crónica de esa ocasión, había llegado a Bogotá. El joven
antioqueño, ahora académico, había conquistado la lejana y brumosa ciudad de
sus sueños; le faltaban todavía por vivir triunfos y amarguras. Tendría todos los
honores y conocería también la deshonra, como él mismo dice, tan bellamente.
Pero no cabe duda de que ese momento único iluminará para siempre el largo
y tortuoso camino de su vida

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Teresa Morales Gómez

En sus Estudios Gramaticales, Suárez expone las teorías de don Andrés


Bello, analizándolas minuciosamente, rastreando su origen, comparándolas
con otros trabajos teóricos de gramáticos antiguos y modernos y sacando con-
clusiones sobre su aplicación. No siempre está en completo acuerdo con don
Andrés y muy respetuosamente, como corresponde, rectifica y discute algunas
de sus afirmaciones.
Se dedica a buscar y cotejar ciertos vocablos que le parecen interesantes y
que le permiten explorar la historia de la lengua. Le apasiona el habla de la gente
del común, que recoge cuidadosamente en trocitos de papel con su hermosa y
menuda caligrafía, indicando dónde y cuándo los escuchó para apuntarlos en
sus Diccionarios, con la idea de construir, cuando tuviera tiempo, una verdadera
gramática histórica.
En una carta escrita en París, don Rufino José Cuervo dice a don Miguel
Antonio:
Felicito a Suárez de corazón por la muestra de gramática histórica y lo intereso para
que no desmaye hasta darle fin. Los Estudios Gramaticales los devoré: tienen infinitas
cosas buenas y discretas, solo me da grima que me cite más de lo debido con elogios
que desespero merecer. Felicíteme a Suárez con la mayor cordialidad y deme razón
de cómo va la Gramática Histórica que es un desiderátum.

Hay que anotar que, desde esas fechas en adelante, don Marco Fidel de-
dica su tiempo y su interés al mundo de la política tan ajeno a su espíritu y a
su formación.
En 1907 escribe sus comentarios a la novela Pax, escrita por don Lorenzo
Marroquín y don José María Rivas Groot. El Análisis Gramatical de Pax es un
demoledor y a veces injusto comentario a los dislates gramaticales de la novela.
El rigor de Suárez no le permitía apreciar algunas metáforas de la narración.
Cuando analiza la pura gramática su crítica es válida, no lo es tanto cuando,
con sutil ironía, desbarata las licencias poéticas de los autores.
El 7 de julio de 1910, durante las festividades patrias, don Hernando Holguín
y Caro lee en la Academia Colombiana el discurso titulado El Castellano en mi
tierra, un trabajo en donde Suárez recoge decires y modismos antioqueños para
buscar su origen y su verdadero sentido. A pesar de la ortodoxia y de ser un
gramático atento a la corrección y al buen uso de las palabras novedosas cuando
se les ha dado carta de naturaleza, no desdeña el habla común. Le apasionan los
refranes que estudia abundantemente y hace uso frecuente del lenguaje popular
lo cual mantiene su prosa viva al encontrar siempre el giro deslumbrante y la
expresión inesperada. Cree que nuestro idioma se nutre en sabias proporciones
de arcaísmos y americanismos que lo hacen “vívido y bullente”.

[266 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez

En septiembre de 1913 se lleva a cabo el Primer Congreso Eucarístico


Nacional. En esta ocasión pronuncia su célebre Oración a Jesucristo que es una
obra maestra de la oratoria sagrada. La profundidad teológica, la claridad del
pensamiento filosófico y la hermosura de los períodos clásicos están al servicio
de un misticismo depurado y austero. Este discurso logrará para su autor un
reconocimiento internacional. Digna de ser reseñada es la Oración en alabanza
a la Virgen de Chiquinquirá. En ella hace la descripción de la imagen pintada
por Alonso de Narváez y relata el milagro de su portentosa renovación.
En El Sueño de los Refranes, escrito el 7 de julio de 1926, dice Camilo:
Por qué no hablamos un poco de los Refranes? Yo he estado este tiempo poniendo
oído al pueblo para recoger esos dichos, que también se llama adagios, proverbios y
sentencias, aunque las tres palabras pueden no ser del todo sinónimas. Las dos últi-
mas se aplican a pensamientos más o menos sucintos, que pueden tener significado
profundo. “Refrán y adagio” sí como que significan lo mismo, aplicándose a frases de
sentido popular, en que bulle una idea metafórica expresada casi siempre con cierta
cadencia y aún con cierta rima. Los pensamientos de los libros sapienciales de la
Biblia no son refranes, pero si sentencias o proverbios, a veces profundos o sublimes.
Los Adagios de Erasmo, de Correas, de don Juan de Iriarte, del señor Sbarbi recogidos
en su Refranero, esos sí son refranes por lo dicho. Así será, señores?
Luciano- Así es don Camilo. Y puede afirmarse que el refrán, como la copla o cantar.
es ingénito en todos los pueblos, que de esa manera expresan las inspiraciones de la
mente y los afectos del corazón. Por eso el caudal de los refranes y de los cantares
va naturalmente creciendo y a veces se desarrolla a la vista y en el tiempo presente.

Pero en ningún otro escrito se muestra más claramente el amor de Suárez


por nuestro idioma que en el titulado El castellano en mi tierra, discurso pro-
nunciado en la Academia Colombiana el 17 de julio de 1910. Dice:
En Colombia y tal vez en otras naciones de la América española sobresale el lenguaje
antioqueño por su genio figurado, fecundo en exageraciones y símiles expresivos y
graciosos, e indicio al mismo tiempo de los orígenes de la población. Que ésta pro-
cede de las Montañas y de las Provincias. Vascongadas de España lo revelan no solo
muchos apellidos que se incluyen en los catálogos y cuadros de Hervás y de Llorente,
sino la semejanza que liga el idioma de la que se llamó aquí la provincia, con el de
aquellas otras comarcas peninsulares. No hay pues, quizás osadía en calificar de
bastante castiza en general el habla de Antioquia; así como parece natural que el día
en que el folklore colombiano se cultive con bastante esmero, él recibirá de aquella
tierra un importante tributo. Allí, en efecto, se conservan, invariable o modificados
abundantes modos de decir castellanos, en boca de las diversas categorías sociales,
desde el labrador sencillo y aplicado hasta el operario entendido y decidor, desde el

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Teresa Morales Gómez

minero y el arriero esforzados hasta el negociante que no duerme, desde las clases
cultas hasta la gente volante y regocijada, que largando rienda a su genio de aventuras,
las remata en quieta prosperidad, o las vincula por siempre a la alegría andante.
Cuando se leen libros españoles castizos contemporáneos, al punto se nota
que en ambos lados del océano la musa del lenguaje continúa inspirando, de
un modo idéntico el habla enérgica y pintoresca de la gente ibero americana.

Estos son ejemplos del pensamiento de Suárez cuando se ocupaba de


su lengua, el primero de sus amores. Pero agotada la política y agotadas las
fronteras, volvió a su cajón de sastre. Y emprendió la gran síntesis, ya de vuelta
a su biblioteca. Al ser elegido don Marco Fidel Suárez como presidente de la
República, principiaron para él años de problemas, humillaciones y angustias
que desembocaron en su renuncia a la presidencia. Sus desventuras nada tiene
que ver con su amor por la filología, pero esos años de prueba, cuyos amargos
detalles no agregan nada al recuerdo de su talento, produjeron un espléndido
fruto; los Sueños de Luciano Pulgar, la obra que lo hizo pasar a la posteridad.
José Camacho Carreño fue quién en octubre de 1922 animó al señor Suárez
para que escribiera en forma de diálogo unos artículos que serían publicados en
un periódico capitalino, El Nuevo Tiempo, que en otros tiempos había apoyado
sus ejecutorias. En 1921 don Marco había escrito un opúsculo que tituló Honores
y Deshonra, en el que explicaba las razones que había tenido para vender sus
sueldos como presidente. Esta venta le había acarreado la acusación de indignidad
que la Cámara de Representantes. Sin capacidad parlamentaria para defenderse,
don Marco había escrito su defensa, que hizo imprimir en el taller tipográfico de
los Padres Salesianos. El folleto fue robado de la imprenta antes de que Suárez
lograra su publicación. Los ladrones divulgaron fragmentos distorsionados de
los documentos, ilustrados con caricaturas del autor y llenos de errores. Luego
los fijaron en las paredes de la ciudad, para pesadumbre de don Marco quién
no pudo informar a sus conciudadanos las razones de su conducta, que juzgaba
legítima. Necesitaba el dinero para repatriar el cadáver de su hijo, fallecido en
los Estados Unidos, víctima de la spanish influenza en 1918.
Pero, frustrado su deseo de publicar el folleto, sintió que solamente le
quedaba el recurso de los artículos periodísticos en los que, no solo defendiera
su obra de gobierno, sino también que se discutiera temas de actualidad y algo
de gramática, se narraran las vidas de ciudadanos ilustres y acontecimientos
notables para hacer los artículos más amenos y atractivos. Nacieron pues los
Sueños de Luciano Pulgar del deseo de justificación de don Marco, pero tam-
bién de compartir el cúmulo de conocimientos que había atesorado en años de
lecturas y meditaciones.

[268 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Despedida en compañía de Marco Fidel Suárez

La forma de diálogo se presta a la maravilla para un ejercicio de dialécticos;


pueden hacerse preguntas y esperar respuestas que vivifiquen y amenicen mate-
rias que de otra manera podrían ser difíciles. Hay discusión y contraposición de
ideal. Pero no siempre logra Suárez un diálogo verdadero, no hay caracterización
real de los interlocutores y no se encuentra un estudio psicológico de los per-
sonajes. Se podría decir con mayor exactitud, que es un monólogo, largamente
meditado en el que las preguntas de los amigos son solo el pretexto para que
Luciano hable de lo que tiene en la mente y en el corazón. No hay pintura de
la personalidad de sus amigos, todos hablan en el mismo tono, pero en cambio
encontramos descripciones del paisaje colombiano de sobrecogedora hermosura,
disquisiciones filosóficas de gran profundidad y muy amenas narraciones de las
aventuras y desventuras de Luciano Pulgar. Los temas políticos están tratados
con gran detalle, lo mismo que los lugares que recorrió en su larga vida.
Los Sueños muestran un claro y preciso pensamiento, una tersura en la prosa
que los hace una delicia. Un estilo que recurre a giros sugerentes y modernos y
una escogencia de los temas que los hace interesantes para todo el público. Sus
descripciones de viajes llenos de humor y picardía sorprenden en un autor que
podría pensarse como severo y solemne. Todo aquello salpicado de minucias
gramaticales y recuerdos históricos.
Los discursos que pronunció Suárez ante la tumba de personajes notables
son ejemplos de una prosa de muy difícil factura. Hermosa oración es la pro-
nunciada frente a la tumba de Nicolás Esguerra, que más tarde fue incluida en
el Sueño de los Durmientes. Allí rinde tributo de admiración a sus virtudes y
agrega hondas expresiones de afecto. Al leerlo, admira la nobleza de un escritor
que en esa época de recias pasiones políticas y siendo él mismo un hombre apa-
sionado por sus ideas vio más allá y reconoció las virtudes cívicas y morales de
sus oponentes. Esa altura de su espíritu brilla también en sus elogios de Manuel
Murillo Toro y de su gran amigo Rafael Uribe Uribe.
El discurso sobre Manuel Murillo Toro es una pieza construida al estilo
de los clásicos. En ella hace Suárez una apología del presidente, reconociendo
sus esfuerzos para abolir definitivamente la esclavitud y enumera las reformas
de orden “civil, económico y social…. impulsadas o establecidas unas veces
con acierto, otras veces con exageración”. Allí, analiza con objetividad las eje-
cutorias de su antecesor y pondera sin reservas su patriotismo. El final de este
discurso, impecable y solemne, hace recordar los discursos de Cicerón, que sin
duda estaban en la mente de su autor. Suárez manejaba con soltura los clásicos
latinos, que leía todos los días y Tácito, Horacio y Virgilio lo guiaron por el di-
fícil camino del elogio. Pero es en la despedida de Rafael Uribe Uribe donde su

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 259 - 270 [269 ]


Teresa Morales Gómez

pluma descubre su corazón. Coterráneos, amantes de las letras. Juntos habían


trabajado arduamente en la redacción del tratado con los Estados Unidos; era
su gran amigo. La manera trágica como acabó la vida del ilustre general tuerce
todas las fibras de su espíritu y escribe emocionado que si la muerte de Uribe
fue dura y crudelísima, también fue dichosa “en presencia de Jesús crucificado.”
Dice Alberto Miramón en sus Notas al volumen I de Las Doctrinas Inter-
nacionales de Marco Fidel Suárez:
Finalmente, con ocasión de haber sido condecorado el señor Suárez en 1926, por
la Sociedad Bolivariana de Colombia, expuso una vez más la base y fundamento
sobre su famosa doctrina sobre la armonía boliviana. Sus palabras son como sigue:
……Y como como resumen de mis ideas y efusión de mis afectos, el objeto de este
saludo y el fin de esta manifestación, tan honrosa para mí como lealmente agradecida
por vuestro humilde colega., me excitan recuerdos, reflexiones y sentimientos que
no puedo dejar de expresaros.
Al par de estos recuerdos, os expreso, señores, mis ordinarias pero sinceras ideas, que
miran no solo a esta patria cuyo suelo nos apoya y cuyo ambiente nos rodea, sino
a las demás patrias hermanas que son Bolivia, El Ecuador, el Perú y Venezuela, a
quienes vosotros y yo deseamos no solamente la prosperidad que una por una me-
recen, sino otra bienandanza solidaria, apoyada en su común origen, aconsejada
por el recuerdo de sus libertadores y dirigida a una labor permanente de progreso
espiritual y físico. Semejante concurso no sería una alianza pública ni privada,
sino una confederación fraternal y patente, encaminada a la conquista gradual
de la cultura, delante del orbe civilizado y en medio de la mejor amistad hacia las
repúblicas de América Latina.
Junto con estos recuerdos y conceptos se asocian también los afectos de un corazón
gastado por la edad pero no por la indiferencia o la inacción. Al contrario, él late
todavía al golpe del amor patrio y al de la hermandad más verdadera hacia la con-
federación pacífica y provechosa de las repúblicas bolivianas cuyo bienestar, decoro
y bienandanza buscaría yo y ansiaría, si estas palabras no fueran un atrevimiento
en mis humildes circunstancias.
Pero a pesar de esto y de mis flacas facultades, experimento, no un impulso dividido
e incompatible, sino solidario y fraternal. Que me haría mirar como buena dicha el
que junto al Guayas y al Rímac en las vertientes del Illimani y al pie del Avila que
dio sombra a la cuna del libertador, alguien supiera, dijera y creyera que en este
altiplano, “perenne sonrisa de la tierra colombiana”, hay un sujeto lleno de días que
al mismo tiempo lo está del deseo de ser considerado como ciudadano internacional
de la armonía de las naciones que veneran el recuerdo de Simón Bolívar.

[270 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia y antigüedades /Vol. CX, No 876, enero - junio de 2023

E l l e g a d o h i stóri c o – jurí d i c o d e
l os Paú l en nu e str a Améri c a 1

Antonio José Rivadeneira

El juramento que acabo de prestar me impone obligaciones a cumplir con


Dios, la Patria y la Historia y me otorga un honor inmerecido. Debo ante todo
manifestar que este acto de honrosa exaltación a miembro honorario de esta
docta, eminente y meritoria institución, faro y guía de la historiografía regional
y nacional, me llena de orgullo y satisfacción y a la vez me enaltece, pues con
ella culmina una ya larga tradición académica que se inició justamente el 7 de
mayo de 1985 cuando exalté la obra del bogotano José María Torres Caicedo
como precursor de la Multipatria Latinoamérica y al disculparme por los errores
cometidos no asumí responsabilidad alguna, pues considere que ella corres-
pondía a aquellos académicos que llamaron a un salvaje como yo, a compartir
labores académicas.
El presidente, maestro German Arciniegas aceptó mi disculpa y fue entonces
cuando me exaltó con el honroso apelativo de Ilustre Salvaje Boyacense, hecho
que ratificó el entonces gobernador de Boyacá, Dr. Eduardo Vega Lozano en

1
Conferencia de posesión como Académico Honorario de la ACH, 21 de junio de 2023.

Cómo citar este artículo

Rivadeneira Vargas, Antonio José. “El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América”.
Boletín de Historia y Antigüedades, 110: 876 (2023): 271-284.

[271 ]
Antonio José Rivadeneira Vargas

el acto de mi posesión como miembro de número, el 14 de diciembre de 1999,


en los siguientes términos:
Siempre he admirado en Rivadeneira Vargas, su recia personalidad y la vitalidad
de su pensamiento. Tal vez sus ímpetus en la contienda y la defensa grandilocuente
de sus ideas, fue lo que impulsó a don Germán Arciniegas a bautizarlo, con motivo
de merecido reconocimiento hecho en este mismo salón, como “el ilustre salvaje bo-
yacense”. En realidad su vehemencia corresponde a una inteligencia fina moldeada
por el conocimiento y la cultura2.

En el mismo acto de recepción desarrollé el tema “Tradición, Ciencia y


Vocación Jurídica en Boyacá” y tuve el privilegio de que el ilustre historiador
y hombre de letras doctor Otto Morales Benítez, en respuesta a mi modesta
intervención, la destacará así “la obra de Rivadeneira Vargas. Acentuemos el
descubrimiento de lo indoamericano”.
Este fervoroso propósito de dar a conocer y exaltar lo Indoamericano he
procurado implementarlo con las siguientes obras a saber: “Los dominicos en
Tunja”, en la cual destaqué los méritos de aquella comunidad que en su Seminario
educó al Cacique de Turmequé Diego de Torres, el más genuino intérprete del
derecho indoamericano.
Luego en la obra “Atisbos al léxico jurídico boyacense”, iniciado con el
“Código de Nomparem” y concluido con “La relación de los cultivadores de la
sociología jurídica en Boyacá”, y en la obra publicada en 2019 bajo el título “Ética
y estética del derecho en el imaginario boyacense y la infausta conmemoración
bicentenaria”, publicadas en los años 2005 y 2019.
La primera de tales obras la iniciamos con el análisis del “Código de Nom-
paren”, primer legislador chibcha, incluimos los “Ordenamientos de Tunja de
1575 y 1576”, el sermón de fray Antonio de Montesinos, el Cacique de Turmequé
don Diego de Torres, la identidad jurídica de la Constitución de Tunja de 1811
y los Cultores de la Sociología Jurídica en Boyacá.
La segunda obra, dedicada a don Juan de Garganta, mi profesor de historia
y literatura en el Colegio Nacional de Chiquinquirá, hoy Liceo José Joaquín
Casas, el cual mantuvo talla universitaria y en ella se destaca la Estética Jurídica
Aborigen, la Revuelta Comunera de 1781 y se culmina con el análisis de la recia
y enfática Constitución de Tunja.

2
Eduardo Vega Lozano, “Boyacá y el Dr. Antonio José Rivadeneira Vargas”, en Boletín de
Historia y Antigüedades No. 808, Vol. LXXXVII, 2000, Academia Colombiana de Historia, Bo-
gotá, pp. 51-53.

[272 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

El historiador Guillermo Vargas Paúl en su obra “Los Paúl en América”,


expresa:
Es el Hidalgo don Francisco Antonio de Paúl y Alburga, vástago ilustre de aquella
familia, quien viene a tierras de América, encuentra en Venezuela su segunda patria
y funda su hogar en Caracas. Por real cédula de su Majestad el rey Fernando VI de
España, es nombrado Escribano Mayor de la Corona en la ciudad de Santiago de
León de Caracas. Acepta tan honorífica designación y se embarca hacia la Capitanía
General de Venezuela, por el año de 17513.

Y más adelante añade:


Poco sabemos también sobre su labor y sus actividades en los primeros tiempos del
ejercicio de su cargo, sólo volvemos a tener noticias de él, cuando contrae matrimo-
nio con la distinguida dama doña Petronila Terreros, hija de españoles residentes.
Gran solemnidad debió revestir aquella pomposa ceremonia, a la cual concurrió lo
más granado y notable de la sociedad caraqueña de la época, dada la alta posición
social y oficial de los contrayentes4.

Guillermo Vargas Paúl, en su obra “Los Paúl en América”, expresa lo siguiente:


Nació Felipe Fermín de Paúl y Terreros el 7 de diciembre de 1774 en la ciudad de
Caracas, siendo sus padres, don Francisco Antonio de Paúl y Alburga y doña Petrolina
Terreros. Desde muy joven dio claras muestras de su prodigiosa inteligencia y una
decidida inclinación al estudio, sobresalió entre sus compañeros por sus relevantes
dotes de elocuencia que habrían de hacer de él, más tarde, un eminente orador y
un espíritu agudo en las complicadas disciplinas del saber humano. Dícese que en
muchas ocasiones hizo cátedra entres sus mismos colegas de estudio que gustaban
de oír el verbo elocuente, la palabra encendida, el análisis certero y sereno con que
Paúl dominaba los más intrincados y variados problemas de la época que vivía5.

Del matrimonio Paúl-Terreros desciende el prócer venezolano Felipe


Fermín Paúl y Terreros, quien obtuvo grados en teología y derecho, y en 1809
fue decano del Colegio de Abogados de su ciudad natal. El voto público lo lle-
vó a un puesto en el célebre congreso de 1811 y suscribió como presidente del
Congreso el Acta de Independencia de la República de Venezuela, en Caracas
en 5 de julio de 1811. Su hermano, Francisco Antonio, mejor conocido con el
apelativo de Coto Paúl, se distinguió como orador insigne y agitador de masas.

3
Guillermo Vargas Paúl, Los Paúl en América, Editorial Minerva, 1945, p. 31.
4
Vargas Paúl, Los Paúl en, p. 32.
5
Vargas Paúl, Los Paúl en, p. 46.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [273 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

Felipe Fermín Paúl y Terreros padeció una inaudita persecución por parte
del asturiano José Tomás Boves, gestor de la llaneridad del exterminio, la cual
desató una guerra social en Venezuela. Paúl tuvo que expatriarse y regresó en el
año de 1817. En 1820 fue designado por el Cabildo de Caracas como diputado
a las Cortes de España, en las cuales desempeñó el cargo de vicepresidente. De
regreso a Venezuela en 1823, aceptó la rectoría de la universidad de Caracas y
la ejerció hasta 1843, cuando falleció el 18 de julio.
Francisco Antonio Paúl Terreros, nació en Caracas el 2 de agosto de 1773,
sus padres fueron el escribano público español Francisco Antonio Paúl Alburga
y la caraqueña Petronila Terreros. Fueron siete hermanos, de quienes destacó
su hermano Felipe Fermín Paúl Terrenos, quien fue abogado, presidente del
Congreso Nacional en 1811, rector de la Universidad de Caracas en 1823 y mi-
nistro de Interior y Justicia en 1837. Sus otros hermanos fueron Ignacio, Joaquín,
Francisca, María y Petronila, quienes quedaron huérfanos a temprana edad.
Paúl se casó en Caracas con María de Jesús Almeida, hija de José Almeida
y de Ana María de Miranda, quien era hermana del Generalísimo Francisco de
Miranda. ​Sus hijos fueron Mauricia, Juan Antonio, Emilia y Magdalena. De
ellos, Juan Antonio apoyaría más adelante la causa federal liderada por Ezequiel
Zamora. ​Realizó estudios de Derecho en la Real y Pontificia Universidad de
Caracas, se afilia como jurista al Colegio de Abogados de la Real Audiencia de
Caracas en 1807. Debido a que sufría de bocio, que consiste en el aumento de
la glándula tiroides, que se denomina bocio o coto, se le conoció con el apodo
de Coto Paúl. El historiador Juan Vicente González en su libro Biografía de José
Félix Ribas, lo describe como:
…orador fácil, sin freno ni moderación con dos agujeros por ojos, afeado por la
viruela, de cabeza enorme, cubierta de rizadas cerdas, de ideas febriles, servidas
por una voz de trueno. El desorden preside su espíritu, que se exhala en gritos de
cólera y exclamaciones súbitas6.

Tras el triunfo de la Revolución del 19 de abril de 1810, Coto Paúl se con-


virtió en una de las principales figuras de la Sociedad Patriótica de Caracas, en
esta compartió con Francisco Espejo, Antonio Muñoz Tebar, Miguel Peña, Pedro
Gual, Simón Bolívar, Francisco de Miranda, los Hermanos Salias, Miguel José
Sanz, Francisco Javier Yánez y otros. Estando en esta pronunció un discurso
memorable donde reivindicaba la anarquía. ​
Es designado el 15 de marzo de 1811 Fiscal de la Alta Corte de Justicia,
es decir la máxima autoridad judicial de las Provincias Unidas de Venezuela.

6
Juan Vicente González, Biografía de José Félix Ribas, p.74

[274 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

Desconocida la declaración de la independencia por Valencia el 11 de julio,


acompaña a Miranda en las operaciones militares que concluyen al mediodía del
14 de julio de 1811, con la colocación de la bandera tricolor en la Plaza Mayor.
A causa de la capitulación de San Mateo el 25 de julio de 1812, emigra hacia
Curazao con varios caraqueños entre ellos Bolívar y José Félix Ribas.
Finalizada la Campaña Admirable o de Occidente y la de Oriente en 1813,
con las que Simón Bolívar logró establecer la Segunda República, asumiendo
como gobierno la dictadura; al llegar a Caracas el 6 de agosto, Bolívar lo nombra
Gobernador; luego se incorpora con jóvenes caraqueños en la lucha indepen-
dentista y en ejercicio de este cargo, organizó el escuadrón Defensor Patrio y
salió en campaña.
Con el grado de teniente coronel luchó a las órdenes del Libertador en la
batalla de Vigirima el 25 de noviembre del año 1813, contra el coronel realista
José Miguel Salomón, combate realizado entre el 23 y el 25 de noviembre de
1813, es el de mayor duración en la independencia y tenía bajo su mando los
escuadrones Agricultores y Escolares, es así que cuando Urdaneta observó a esos
imberbes soldados al mando del fogoso Coto Paúl, los denominó “El Escuadrón
de Escolares”. Igualmente estuvo triunfante en la batalla de Araure contra las
fuerzas de José Ceballos el 5 de diciembre 1813 y en sitio de San Mateo durante
el mes de marzo de [Link]én estuvo en Camoruco (Cojedes) y en otras
acciones.
Tras la caída de la Segunda República venezolana en el sitio de la Puerta, el
15 de junio de 1814 y tras la funesta emigración a Oriente, iniciada en Caracas
el 7 de julio, Coto Paúl se exilia en Curazao al igual que otros líderes patriotas
venezolanos. Coto Paúl regresa por Riohacha en 1820, donde es designado a las
órdenes del general caraqueño Mariano Montilla como Auditor de Guerra y su
secretario. Contribuyó a la liberación de la Nueva Granada, tomando parte en la
Campaña del rio Magdalena, en el Sitio y Toma de Cartagena y organizó fuerzas
para expediciones a Santa Marta. Falleció este ilustre jurista y emancipador a
los cuarenta y ocho años de malaria, posiblemente en Barranquilla en 1821,
desconociéndose el día y mes. El libertador le escribe una carta a su hermana
María Antonia, fechada en Lima el 7 de abril de 1825 en la que le menciona:
“reconociendo la virtud de este ilustre venezolano (Coto Paúl) y en gratitud,
ordeno la entrega de 500 pesos”.
Don Rafael de Paúl y Motta, hijo del prócer venezolano Felipe Fermín Paúl
y Terreros, traído a Bogotá por el Libertador Simón Bolívar y colocado por él,
en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Don Rafael contrae matrimonio en
Bogotá con doña Florentina Vargas Gaitán y de este hogar nacen Rafaela, José

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [275 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

Telésforo, y Felipe Fermín, el primero ilustre jerarca de la iglesia y el segundo


presidente del Consejo de Delegatarios de 1886 y Ministro de Estado.
Otro distinguido descendiente del prócer venezolano fue Juan Pablo Rojas
Paúl, hijo de Isidro Rojas y Mercedes Paúl, quien fue un distinguido político y
ejerció la presidencia de Venezuela en el período de 1888 a 1890. EnlaHistoria
Constitucional de Colombia incluí el texto de mi discurso de ingreso titulado
“Juan Pablo Rojas Paúl, Estampa de un Prócer Civil”, cuando fui aceptado como
miembro correspondiente en la Academia de Historia de Venezuela emitiendo
los siguientes conceptos:
Colombia, mi Patria, como las demás patrias americanas, nacieron a la libertad
por la inspiración del genio de Bolívar y la furia de las espaldas de los Libertadores,
pero en la vorágine pasional de la contienda cuán difícil e inútil resulta establecer
de qué costado manó más sangre, de qué campos provinieron mayores recursos y de
qué escuadrón de patriotas procedió mayor derroche de valor.
Pienso que, como en mi caso personal, al escuchar el rudo palpitar de mis arterias, no
puedo identificar qué sangre las golpea con más fuerza; si la que recibí por herencia
de mi madre, por cuya estirpe se remonta hasta la que animó el brioso corazón del
Prócer Felipe Fermín Paúl y Terreros e inspiró la elocuencia de Coto Paúl, el apasio-
nado exaltador de la anarquía; o la que proviene por línea paterna de mi ancestro
campesino, identificado con lo elemental del cielo y de la tierra boyacense, fatigada hoy
de gloria y de silencio. Entonces comprendo por qué se dice que la sangre es espíritu.
En testimonio de reconocimiento declaro sin ambages que me inclino respetuoso
ante los designios de la Providencia que me ha otorgado el triple privilegio de ha-
ber nacido en América, el Continente de la Libertad; de participar de la gloria de
nuestro Padre común, Simón Bolívar, y de tener desde ahora y para siempre como
compatriotas a los venezolanos7.

Nació José Telesforo Paúl y Vargas en Bogotá el 5 de enero de 1831, en el


hogar de Rafael de Paúl y Mota y doña Florentina Vargas Gaitán, desde niño
mostró vocación por la vida eclesiástica, y aunque quedó huérfano a tierna edad,
siempre dio muestras de clara inteligencia y agudo talento. Muy joven entró de
novicio a la compañía de Jesús, en la cual fue admitido de 26 de noviembre de
1844. Al poco tiempo fue trasladado a Popayán y allí siguió estudios superiores
de filosofía y teología.
En 1850 lo trasladaron a Bogotá y cuando entró en vigencia el decreto de
21 de mayo de ese año, expedido por el presidente José Hilario López, sobre ex-

7
Antonio José Rivadeneira Vargas, Historia Constitucional de Colombia 1510-1978, Editorial
Horizontes, Bogotá, p. 258.

[276 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

pulsión de los jesuitas, aunque tenía el privilegio de ser excluido, optó por seguir
la suerte de sus compañeros. Completó su educación en Europa en el Instituto
Brasselete de Bruselas, Bélgica, donde siguió cursos de filosofía, matemáticas y
ciencias naturales. En Francia, adelantó estudios de teología y recibió las órdenes
sagradas de subdiaconado y diaconado; y en España, fue nombrado presbítero,
el 25 de diciembre de 1855. Viajó por Centroamérica y allí adelantó misiones
humanitarias especialmente en Guatemala, donde contrajo la enfermedad del
cólera que años más tarde acabó con su vida. Tornó a Colombia hacia 1857, tras
salir de Guatemala en forma oculta, pues desde el Arzobispo y el Presidente de
la República se oponían a su partida.
En 1861, por encima de la soldadesca enfurecida, absolvió de sus pecados a
Plácido Morales, Andrés Aguilar, y Ambrosio Hernández, condenados a muerte
por el General Mosquera, y cuando dicho Presidente en 1865 desterró a los
Jesuitas, Paúl retorno a Guatemala, y de allí pasó a Salvador, y luego a Panamá
y fue entonces, cuando el Pontífice Pio IX lo exaltó a la silla episcopal de esa
Nación el 5 de marzo de 1876. En aquel país, y durante los nueve años de su
apostolado, fundó hospitales, atendió misiones y se hizo querer de las gentes.
Tuvo el privilegio de ser padrino del hijo del Conde Fernando de Lesseps, el
contratista del canal de Panamá.
El 29 de junio de 1884 el Papa León XIII lo designó Arzobispo de Bogotá,
para sustituir al Arzobispo Arbeláez, su antecesor, y con ese motivo llegó a
Bogotá el 11 de febrero de 1865 y fue recibido con muestras de aprecio y cariño
por la ciudad. El Arzobispo participó en la redacción de la Constitución de 1886
y promovió la suscripción del Concordato con la Santa Sede, para restablecer
la paz religiosa en el país. Recrudecida la enfermedad del cólera, se afectó en
tal forma su salud en la población de Tocaima, que tuvo que ser trasladado de
urgencias a Bogotá. A los 58 años deja de existir en la población de La Mesa, el
día 8 de abril de 1889, sin embargo, su funeral tuvo lugar en Bogotá y sus res-
tos mortales están en el mausoleo construido y donado por su hermano Felipe
Fermín Paúl, que se encuentra en la Catedral Primada.
Felipe Fermín Paúl y Vargas, canciller y constituyente de 1886: hijo de Rafael
de Paúl y Motta y de Florentina Vargas Gaitán, nació en Bogotá el 6 de febrero
de 1833, quedó huérfano de padre a los nueve años y por razones de trabajo se
alejó del hogar hacia 1850, para ayudar a atender los gastos de familia. Como
su hermano Felipe Fermín, se educó en el Colegio de San Bartolomé dirigido
por los padres Jesuitas en el cual se supone adquirió el grado en Derecho.
En Ibagué y Mariquita desempeñó labores transitorias y a su regreso a
Bogotá se vinculó a la Casa Francesa que explotaba las minas de esmeraldas de

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [277 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

Muzo, siendo nombrado administrador. En desempeño del cargo viajó varias


veces a Europa a negociar la venta de las preciosas piedras, y en su paso por Bo-
yacá, en la población de Caldas conoció a la joven Visitación Cortés, con quien
contrajo matrimonio. Se desempeñó también como administrador de Hacienda
en el municipio de Cartagena, donde se relaciona con Rafael Núñez, con quien
tuvo una gran amistad y una estrecha colaboración, él lo incorporó al partido
Independiente y lo comisionó para organizar la reforma de la Constitución
de 1863. Por la Ley 39 de 1880, se creó el Banco Nacional y Núñez lo designó
director, de manera que su firma apareció en los billetes que se emitieron en
ese entonces.
En 1882 entró Paúl a formar parte de la administración de Francisco Javier
Martínez de Zaldúa y Racines, como Ministro de Fomento y por algún tiempo
estuvo encargado de la Secretaría de Guerra. Con la batalla de la Humareda,
librada en 1885, los grandes vencidos fueron los radicales y entonces el presi-
dente Núñez pudo exclamar “La Constitución de 1863 ha dejado de existir” y
procedió a convocar el Consenso Nacional Constituyente para que redactara la
nueva Carta Política y entonces Paúl es elegido Delegatario por Panamá.
Instalado el Consejo de Delegatarios, Paúl fue designado como presidente
de la Comisión Redactora que elaboró el texto de la Constitución de 1886 y
allí actuó como patriota abnegado e insigne servidor de la cosa pública. A los
críticos de la reforma les manifestó “No se trata de dividir para reinar, sino de
dividir para administrar mejor”.
Según Guillermo Vargas Paúl “secundo con eficacia la fecunda labor de su
hermano El arzobispo de Bogotá y la de su compañero de delegación don Miquel
Antonio Caro”. En efecto, tanto a este como a monseñor Paúl se debe en su mayor
parte la Constitución de 1886, se dice que ambos pasaban horas de la noche
redactando y discutiendo lo que más convenía para el bien y la tranquilidad de
Colombia. Felipe Fermín Paúl y Vargas, falleció en la ciudad de Bogotá el día
30 de junio de 1912. El Gobierno Nacional por medio del Decreto No. 668 de
1 de julio de 1912, firmado por el presidente Carlos E. Restrepo y su ministro
de Gobierno Pedro María Carreño declararon duelo nacional y el Congreso de
Colombia, por medio de la Ley 9 de 1912, honró su memoria.
Académico de la Historia, Guillermo Vargas Paúl: nació en Chiquinquirá
el 01 de enero de 1914. Hizo estudios en el seminario y en el colegio de la Salle
de Bogotá. En 1930 viajó a Europa, se estableció en la ciudad de Berlín donde
hizo estudios de comercio exterior y recibió clases de piano. En 1932 regresó
al país, ingresó a la Universidad Comercial de Bogotá y en ella obtuvo la licen-
ciatura en Comercio con la tesis “La Institución Consular”. Su pariente Héctor

[278 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

José Vargas Martínez, Superintendente Bancario, lo vinculó a la entidad como


subauditor del Banco Cafetero.
En 1945 publicó en la Editorial Minerva “Los Paúl en América” la cual nos
ha sido de gran utilidad para este trabajo. Se incorporó a la Academia Colom-
biana de Historia, como miembro correspondiente y luego como numerario,
ocupó la silla 28 y por varios años se desempeñó como secretario de la Cor-
poración. El 2 de julio de 1963 al tomar posesión como miembro de número
presentó el trabajo “El Arzobispo Paúl y la transformación política de 1886”.
Entre sus trabajos históricos sobresalen: “Bolívar y Humboldt”, y las semblanzas
de los académicos José Joaquín Casas, Gustavo Otero Muñoz, y Nicolás García
Samudio. Falleció en Bogotá el día 13 de julio de 1985 y en los funerales tuve
el privilegio de que, por sugerencia del presidente de la Academia Luis Duque
Gómez, se me adjudicara la silla 28, que Guillermo Vargas con su muerte había
dejado vacante.
Señor Presidente, colegas académicos, invitados todos, por cuanto por
razones de tiempo y para no interrumpir esta solemnidad, permítame que haga
una breve intervención sobre los tres tipos de genética que surgen del tema “El
legado histórico jurídico de los Paúl en nuestra América”. Tales son el legado
legítimo que nos enorgullece a los Paul y Vargas, el espurio e insolente que
caracterizó al cantante Pedro Vargas y el legado del Ilustre Salvaje Boyacense,
con que me honró el maestro Germán Arciniegas, en un acto académico de
auténtica genética virtual.
Hubo además otro legado en mi tierra que tuvo lugar cuando el coronel
Pedro Celis Pirela, oriundo de Maracaibo, paso por Chiquinquirá, conoció a
la Joven María Josefa Bermúdez Suarez, hija del patriota, político y hacendado
Miguel Domingo Bermúdez y de doña Micaela Suarez. Se casó con ella y tuvo
un hijo del mismo nombre, el cual se desempeñó como alto oficial del ejército,
quien fue padre de Eustaquio Celis y abuelo del antropólogo boyacense Eliecer
Silva Celis.
Detalles sobre este episodio se encuentran en mi libro la “TRILOGÍA
DE LA GLORIA, Carlos Soublette, Laurencio Silva y Pedro Celis Pirela; Tres
héroes epónimos y una sola lealtad verdadera”, publicada en la editorial arte
S.A. de Caracas.
Los Vargas en Chiquinquirá, fueron educadores, políticos y hacendados,
entre ellos descuellan Antonio María Vargas Vargas, mi abuelo materno; sus
hermanos los ciegos Manuel y Eduardo Vargas, el uno rezandero y el otro músico;
Héctor José Vargas Martínez, Superintendente Bancario; Narciso Vargas Peña,
Director del Detectivismo, durante la administración del presidente Eduardo

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [279 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

Santos; Jorge Vargas Franco, casado con mi hermana Mercedes; Rafael Vargas
Páez, senador de la República y gobernador de Boyacá; y mis tíos Miguel, Carlos
José, Adán y el Académico Guillermo Vargas Paúl.
El caso del cantante Pedro Vargas, es audaz y entretenido porque él fue
hijo natural del hacendado Pablo Vargas Villamil, propietario de la Hacienda
Quebraditas, ubicada en la vereda de Carapacho del municipio de Chiquin-
quirá, quien tuvo el hijo con la arrendataria. Nuestro cantante trabajó como
empleado en casa de las señoritas Farías, junto con su madre; perteneció a los
coros del seminario y cuando la coronación de la Virgen el 10 de julio de 1919,
fue llevado a Bogotá y allí lo comprometieron a viajar a México, adonde llego
adolescente y se hizo famoso.
En la ciudad mexicana de San Miguel de Allende se inscribió una partida
de nacimiento en la cual aparecen como padres dos campesinos mexicanos José
Cruz Vargas y Rita Mata, sin embargo, tuve la fortuna de encontrar la partida de
bautizo, inscrita en el archivo Parroquial de Chiquinquirá e inscrita en el libro
de bautizos No. 22, el día 12 de diciembre de 1906, en la que aparece nacido el
4 de diciembre del mismo año.
Señor Presidente, mis distinguidos colegas académicos, mi amable y cari-
ñosa esposa Alicia y mis afectuosos hijos José Luis, Jorge Alberto, Antonio José,
María Piedad, Martha Alicia y Fernando, nietos y bisnietos, parientes, invitados
y amigos todos; mi agradecimiento perdurable por haberme acompañado en este
solemne y enaltecedor homenaje, que lo recibo con humildad y satisfacción y
así mismo, lo transfiero a mis maestros y alumnos de colegios y universidades,
a mi noble, heroica y gloriosa Boyacá y a mi tierra chiquinquireña, donde mi
madre Magdalena Vargas Paúl, me enseñó a venerar y acogerme al amparo de
la Virgen bendita, donde cursé mis estudios de bachillerato, en el hoy Liceo José
Joaquín Casas y donde pergeñé mi primer ensayo histórico titulado “Antonio
Paniagua Valenzuela y Fajardo, Docente y Forjador de Cultura y fundador del
colegio Jesús María y José”, publicado por la Universidad Nacional en 1962.
Agradezco también en este importante e histórico recinto a esta ilustre
Academia la publicación de mis dos libros “El Poder del Saber y los Arquetipos
de la Universidad Colombiana” y “Los artistas Chiquinquireños Rómulo Rozo
y Pedro Vargas, eximios exponentes del mestizaje indoamericano”.
Además, debo consagrar mi gratitud imperecedera a quienes me formaron
para el bien y la ciencia: Mi maestra de Soatá Celmira Osorno Cújar, al rector
del colegio Nacional médico Julio César Téllez, al profesor español Juan de
Garganta, a Pio Alberto Ferro Peña, a los maestros Ricardo Hinestrosa Daza y
Darío Echandía, juristas eméritos, y en particular a Gonzalo Vargas Rubiano,

[280 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

quien además de mi profesor fue mi padrino de matrimonio. Prometo seguir


laborando con las temáticas jurídicas e históricas, de manera que pueda concluir
la “Historia del Derecho en Colombia” y redactar el “Léxico Constitucional San-
tanderino”, o “Quinquenio de la Pluma (1816- 1821) ”, en homenaje al insigne
hombre de las leyes. Seguiré honrando mis apellidos y mis tradiciones, porque
en mi reciente viaje por España, tuve la oportunidad de recorrer el Camino
de Santiago de Compostela y recoger agua del rio Neira, afluente del Miño, en
Galicia, y tuve la satisfacción de saber, lo que de niño me preguntaba, ¿de dónde
proceden mis apellidos y mi sangre?
Permítanme cerrar este solemne acto con la invocación a nuestra Virgen
milagrosa, para que me permita seguir cumpliendo aquellos preceptos que el
presidente Santiago Pérez, el 18 de diciembre de 1874, dirigió a su gobernados
y que parece vigente a la situación actual, cuando recomendó practicar a sus
compatriotas lo que hoy es de obligatorio cumplimiento:
Preconizar la Ciencia no como poder, sino como verdad, mantener el orden,
no como esclavitud, sino como armonía; y enseñar a amar la libertad no
como belleza, sino como justicia.

Finalmente, me permito dejar testimonio que en mi viaje por España tuve


el honor y la satisfacción de condecorar con la Orden Juan de Castellanos a don
Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española de la Lengua
y entregarle el libro homenaje al poeta Julio Flores. Así mismo, hoy hago entrega
al señor presidente de mi último libro titulado “La Academia Colombiana de la
Lengua y la Virgen de Chiquinquirá – 16 de Julio de 1919”, publicada con el apoyo
del rector del Liceo José Joaquín Casas, Licenciado José Francisco Huertas, en la
cual describo los pormenores de esa sesión en homenaje a nuestra Patrona por
su proclamación como Reina de Colombia e incluyo mis palabras de agradeci-
miento cuando fui aceptado como numerario de aquella ilustre Corporación.
A continuación, y a manera de anexo, presento el escrito del maestro An-
tonio Gómez Restrepo, publicado en el periódico El Tiempo sobre el libro “Los
Paúl en América”, que fue la base para el trabajo de esta disertación:

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [281 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

A propósito del libro que acaba de aparecer, titulado “Los Paúl en América”,
el maestro Don Antonio Gómez Restrepo, ha dirigido al señor Guillermo Vargas
Paúl, la siguiente carta que nos complacemos en publicar:

Bogotá, abril 25 de 1946.


Señor Don Guillermo Vargas Paúl.
Mi estimado amigo:
Me ha proporcionado usted ratos muy agradables, con la lectura de su simpático
libro “Los Paúl en América”.
Los jóvenes cumplen un piadoso deber al conservar el recuerdo de sus antecesores
y enaltecer su memoria. Con ello se sirven no solo a la familia sino también a la
patria, pues la historia de ellos es de sus hijos preclaros. Hoy es tanto más urgente
la tarea de revivir figuras del pasado, cuanto es más notoria la tendencia actual de
cubrir con la expresa sombra del olvido a los hombres que figuraron, como si esas
glorias pretéritas perjudicaran en algo al brillo de los presentes.
Por eso ha realizado usted una obra muy oportuna al reducir en un haz los re-
cuerdos de los numerosos personajes que aquí y en Venezuela honraron el apellido
que lleva por legítimo orgullo la respetable matrona madre de usted y es mayor su
mérito, porque no se ha limitado a la reproducción de documentos, sino que los ha
presentado en un libro de muy agradable lectura y que usted ha escrito con espíritu
sereno, con criterio imparcial, con especial modestia y discreción.
Para mí tiene especial interés el libro, porque tuve la suerte de conocer y de tratar
a los dos personajes de quienes habla usted con mayor extensión: el arzobispo de
Bogotá, monseñor José Telésforo Paúl y su hermano el eminente hombre público y
abuelo de usted, don Felipe. Debí esta fortuna a la circunstancia de que el presidente
de la República, don Carlos Holguín, me nombró, cuando aún no había cumplido
la mayoría de edad, su secretario privado, lo cual me puso en contacto con los más
ilustres personajes de la época.
¡Qué gran figura era la del arzobispo! Cuando se presentaba en público, con
sus vestiduras de gala, tenía la majestad de un príncipe. Y lo era en efecto por la
superioridad de su inteligencia y de su cultura, por su elocuencia persuasiva, por
la luz que iluminaba su rostro, por la gracia de su conversación, en que brillaba el
donaire bogotano, por el prestigio que emana sin perjuicio de los seres de selección.
Llegó a su sede arzobispal en un momento crítico de la historia del país, y sorteó las
inmensas dificultades que diariamente se le presentaban, con espíritu de abnegación

[282 ] Boletín de Historia y Antigüedades


El legado histórico – jurídico de los Paúl en nuestra América

y servicio. Sufrimientos morales, que no podía compartir con nadie, abreviaron


probablemente su corta existencia. Su muerte fue una gran pérdida para la patria.
Singular prestigio lo acompañó desde su juventud. Las familias bogotanas recordaban
con admiración los sermones del Padre Paúl, cuando era arzobispo de Panamá, y fue
incluido dentro de los colombianos más ilustres en el concurso nacional que abrió el
“Papel Periódico Ilustrado” de Alberto Urdaneta cuando el gran Lesseps vino al istmo
para iniciar los trabajos del canal, trató al obispo y sintió por él tanta admiración
que quiso que su último hijo llevara por nombre el apellido del prelado y que este
fuera su padrino de bautizo. No pudiendo asistir personalmente a la ceremonia, fue
representado por nuestro ministro en Inglaterra y en España el ilustre don Carlos
Holguín, a quien acompañó como madrina la Reina Isabel de Borbón. De don Miguel
Antonio Caro se dijo que solo dos hombres han ejercido sobre él una gran influencia:
el arzobispo Paúl y el doctor Rafael Núñez. Cuando el primero llegó a Bogotá, Caro
le consagró un bellísimo soneto, tributo de admiración sincera y respetuoso afecto.
Don Felipe era un hombre formado en buena escuela para la vida pública. Tenía
basta información y una gran experiencia del mundo, aquilatada con los viajes al
exterior. Su criterio sereno e imparcial, le permitía juzgar sin apasionamientos los
sucesos políticos. Pero cuando lo exigían las circunstancias, era enérgico sin desplantes,
como lo demostró en un grave momento de la administración Zaldúa, cuando evitó
un conflicto sangriento que se preparaba contra el Senado y que habría manchado la
historia de la República. Desempeñó con honor varios ministerios, y el señor Caro,
le dijo en una carta célebre “a nadie cedéis ventaja como jurisconsulto”. Fue uno de
los colaboradores del doctor Núñez en la transformación política que culminó con la
Constitución de 1886 que aseguró la unidad nacional y restableció la paz religiosa en
el país. Como miembro del Consejo Nacional contribuyó a la discusión de la Carta
Fundamental. A pesar del encono con el que ha sido atacado el grupo independiente
que acompañó al doctor Núñez, don Felipe Paúl fue siempre mirado con respeto.
Nadie dudó de su integridad personal ni de la sinceridad de sus convicciones.
La personalidad de Núñez sigue siendo signo de contradicción; y sus adversarios
hablan de él con el apasionamiento que en las luchas políticas se suelen gastar con
los vivos. Puede decirse que de todos los presidentes de Colombia, solo Santander
y Núñez continúan siendo objeto de violentas luchas en el campo de la historia y
del periodismo. No pretendo establecer comparaciones entre el prócer y el estadista;
me limito a hacer constar un hecho. Pues evidente que ni José Hilario López, ni
Mosquera, ni Murillo, ni Reyes, son temas actualmente de polémicas como aquellos
dos personajes.
Es cierto que no ha faltado modernos historiadores que juzguen al estadista del
bando contrario con espíritu más sereno; y respecto de Núñez, me complazco en

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 271 - 284 [283 ]


Antonio José Rivadeneira Vargas

citar los libros, muy bien documentados de José Ramón Vergara y de don Indalecio
Liévano Aguirre.
Si dispusiera de tiempo, entraría con gusto a comentar algunos de los conceptos
emitidos por usted; por ahora me limito a felicitarlo cordialmente por el tributo que
ha rendido a ilustres miembros de su familia.

Quedo de usted afectísimo seguro servidor y amigo.


Antonio Gómez Restrepo.

[284 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia
y antigüedades
Volumen CX, No. 876
enero – junio de 2023

Vi d a a c a d ém i c a
ESTATUTOS DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA
(en vigencia desde el 16 de enero de 2023)

Introducción

A partir del 6 de septiembre de 2022 se realizó el proceso de reforma de


los Estatutos de la Academia con la designación por parte del Presidente de la
Mesa Directiva de una comisión encargada de estudiar y preparar su reforma,
en aplicación de la norma estatutaria:
Las modificaciones o adiciones de estos Estatutos serán confiadas
a una comisión para que los estudie y someta luego, con el informe
respectivo, a la consideración de la Academia. Se aprobarán en dos
sesiones distintas por las dos terceras partes de los Numerarios,
Honorarios y Correspondientes que hayan asistido, en número no
inferior a diez y ocho (18) académicos.

La Comisión de Reforma de Estatutos estuvo integrada por los académicos


Rodrigo Llano Isaza y Camilo Gutiérrez Jaramillo. Durante cinco semanas se
preparó el proyecto de texto, con base en un análisis de aquellos artículos que
merecían precisión. Esta reforma se realizó en atención a los requerimientos
de la Secretaría Jurídica de la Alcaldía Mayor de Bogotá para ajustar dos de los
artículos de los Estatutos de acuerdo con la normatividad vigente, ocasión que
fue aprovechada para realizar algunas actualizaciones en el articulado. Se entregó
el informe del texto de los artículos propuestos para modificación, documento
que fue presentado a la Mesa Directiva y posteriormente distribuido el 16 de
octubre entre los académicos a través de correo electrónico.
Se programaron las dos sesiones virtuales de debate y votación para el 1 de
noviembre y el 6 de diciembre de 2022 a través de la plataforma Zoom y fueron
convocados los 143 académicos Honorarios, de Número y Correspondientes
mediante anuncios en sesiones ordinarias y citación por correo electrónico.
En síntesis, fueron aprobados de manera definitiva con la votación reque-
rida en ambas sesiones los nuevos artículos 1, 3, 4, 5, 6, 8, 10, 14, 19, 27 y 32;
además, se aprobó un nuevo artículo, el número 29, sobre creación del Premio
Nacional de Historia. Se realizó una revisión integrada y compilada con las
modificaciones aprobadas en las votaciones efectuadas en las sesiones citadas.
Para su inscripción en la Cámara de Comercio de Bogotá fue enviado el
16 de diciembre de 2022 el texto de las actas correspondientes a las dos sesiones
de debate y votación, además de lo cual fue adjuntado el cuadro comparativo

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [287 ]


Vida Académica

que mostraba el articulado vigente y el articulado aprobado. En atención a las


observaciones emitidas por la Cámara de Comercio, mediante el mecanismo de
revisión previa, se procedió a consignar de manera detallada los procedimientos
efectuados para la convocatoria, registro y asistencia de los votantes, todo lo
cual se ajustó a los requisitos establecidos por esa entidad y por la normatividad
vigente.
A continuación, se publica el texto que fue inscrito en la Cámara de Co-
mercio y que entró en plena vigencia el dieciséis (16) de enero de 2023. Se da así
cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 34 que señala que, después del registro
en la Cámara de Comercio se publicarán en el órgano oficial de la Academia.

Estatutos de la Academia Colombiana de Historia

CAPÍTULO I
DE LA NATURALEZA, EL DOMICILIO Y LOS OBJETIVOS
DE LA CORPORACIÓN

ARTÍCULO 1.- NOMBRE, NATURALEZA Y DOMICILIO. La Academia


Colombiana de Historia es una corporación cultural autónoma, fundada en
1902, de derecho privado y con personería jurídica, sin ánimo de lucro y con
patrimonio propio, su duración será por cien años, hasta el 31 de diciembre del
año 2122 y con domicilio en la ciudad de Bogotá, D. C.
ARTÍCULO 2.- OBJETIVOS. Los objetivos fundamentales de la Academia
son los siguientes:
a. Investigar, analizar y difundir la historia de Colombia para contribuir a
la formación de la identidad nacional y de la ciudadanía.
b. Trabajar en la actualización y revisión de conceptos y métodos aplicados
a la historia y demás disciplinas relacionadas con ella.
c. Designar comisiones temporales para el estudio de temas históricos
específicos; para este fin se podrá invitar a participar a personas o entidades
externas a la Academia.
d. Colaborar con otras instituciones en la conservación del patrimonio
documental de la Nación, y en la defensa y preservación del patrimonio histó-
rico, cultural y artístico del país.
e. Efectuar, fomentar y sistematizar investigaciones, estudios, publicaciones,
transcripción de documentos, cursos de metodología de la investigación histó-

[288 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

rica, actualización y crítica históricas, y enseñanza de la historia con criterios


de imparcialidad y exactitud.
f. Ejercer las funciones de órgano consultivo del Gobierno Nacional (Leyes
24 de 1909, art. 6º, y 49 de 1958, art. 1º).
g. Absolver o conceptuar sobre consultas acerca de diversos aspectos de la
historia nacional, por iniciativa propia o a solicitud de personas y/o entidades
públicas o privadas.
h. Recibir y estimular la donación de libros, documentos, memorias, ob-
jetos y trabajos históricos con destino al Archivo Histórico y a la Biblioteca de
la Corporación.
i. Fomentar en los departamentos del país la organización de Academias de
Historia y en los municipios de Centros Locales de Historia y promover entre
los existentes la comunicación y acciones conjuntas.
j. Ampliar los acuerdos de reciprocidad con otras Academias Nacionales
de Historia de Iberoamérica y promover, entre los existentes, acciones conjuntas
en la realización de conmemoraciones y propiciar estudios comparados.
k. Suscribir convenios de cooperación con entidades culturales afines y
asesorar mediante contratación interinstitucional, estudios e investigaciones de
carácter histórico o interdisciplinario.
l. Fomentar la difusión de acontecimientos históricos y conmemoraciones
a través de los diversos medios de comunicación.
m. Estimular los espacios de comunicación con los centros docentes e
investigativos de carácter histórico de Colombia y el exterior.
n. Establecer vínculos con los departamentos de historia de las universi-
dades colombianas y del exterior.
o. Fomentar la aproximación a las actividades de la Academia de docentes,
investigadores, estudiantes y público en general a través de la página web, la
consulta en biblioteca y las sesiones públicas.
p. Fomentar los vínculos y las actividades interinstitucionales con las
Academias que integran el Colegio Máximo de las Academias Colombianas.

CAPÍTULO II
DE LA ELECCIÓN, LOS DEBERES Y LAS OBLIGACIONES
DE LOS ACADÉMICOS

ARTÍCULO 3.- INTEGRANTES DE LA ACADEMIA. Conforman la


Corporación académicos en las categorías de honorarios, numerarios y corres-
pondientes nacionales y del exterior.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [289 ]


Vida Académica

En las categorías de honorarios no habrá límite en su cantidad. En la cate-


goría de académicos de número hasta cuarenta (40). Los académicos correspon-
dientes nacionales hasta ciento treinta (130) y no hay límite para los académicos
correspondientes del exterior elegidos por la Academia o mediante acuerdos de
reciprocidad con otras academias nacionales de Iberoamérica.
Académicos honorarios. La categoría de académico honorario es la distin-
ción más alta de la corporación y comporta los mismos derechos de los acadé-
micos de número, sin la obligación de aceptar comisiones o encargos onerosos.
Habrá dos opciones para acceder a esta categoría:
a. Al cumplir ochenta (80) años los académicos de número pasarán auto-
máticamente a la categoría de honorario.
b. Por elección cuando sea postulado por algún académico honorario o
de número, propuesta que será considerada, aprobada o reprobada por la Mesa
Directiva.
Académicos numerarios. Para ascender a miembro de número, el acadé-
mico correspondiente deberá llenar los siguientes requisitos:
a. Haber sido postulado por no menos de cinco académicos honorarios o
de número. Los aspirantes deberán demostrar interés en las labores de la cor-
poración, haber cumplido con sus deberes estatutarios y realizado y publicado
nuevos trabajos históricos.
b. Haber asistido al menos al 50% de las reuniones regulares de la Academia
en el año inmediatamente anterior.
c. Presentar un trabajo inédito sobre un tema histórico o de una disciplina
afín que refleje alguna investigación novedosa. Este trabajo será evaluado por
pares designados por la Mesa Directiva de la corporación. Una vez aprobado
por los pares, será sustentado por el aspirante en sesión solemne que será citada
para tal efecto.
d. El trabajo será publicado en el Boletín de Historia y Antigüedades de
la corporación.
Académicos correspondientes. Para ser electo miembro correspondiente
se requiere dedicación al estudio de la historia de Colombia y competencia
probada, mediante la publicación, edición o producción impresa, electrónica o
audiovisual de por lo menos dos trabajos históricos de su autoría, respaldados
por un sello editorial reconocido y al menos cuatro artículos en revistas o ca-
pítulos de un libro de alta calidad. Para ser electo, también se tendrá en cuenta
la trayectoria en docencia e investigación.

[290 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

La elección y el desempeño de los numerarios se regulan así:


a. El carácter de académico de número se adquiere al tomar posesión de
la silla respectiva.
b. Tienen derecho a voz y voto en las deliberaciones de la corporación.
c. En virtud de acuerdos celebrados con otras academias nacionales y
extranjeras, los individuos de número de estas podrán adquirir la calidad de
miembros correspondientes de la Academia Colombiana de Historia.
d. La muerte, la no posesión en el tiempo reglamentario y la renuncia
son causas de vacancia de la silla, salvo enfermedad, residencia en el exterior o
excusa justificada y aceptada por la Academia.
e. En sesión posterior al día en que se cumplan tres meses de la vacancia
por deceso, renuncia o promoción, los miembros honorarios y de número po-
drán proponer por escrito, con cinco (5) firmas por lo menos, los nombres de
los candidatos para llenar el sillón respectivo. El secretario académico enviará
a los electores la lista de los trabajos históricos de los candidatos, publicados o
editados con posterioridad a su aceptación como académicos correspondientes,
y registrará sus actividades culturales, asistencia y cumplimiento de los deberes
académicos. Y en la siguiente sesión se procederá a la elección por votación
secreta.
ARTÍCULO 4.- CANDIDATURAS. Las candidaturas para académicos
correspondientes se presentarán por escrito, en sesión ordinaria, por un mínimo
de dos (2) académicos honorarios o de número. Para numerarios y honorarios
por un mínimo de cinco (5) académicos honorarios o de número. A la presen-
tación se acompañará la hoja de vida y por lo menos dos obras publicadas o
editadas por el candidato, en la forma prescrita en el inciso anterior.
Parágrafo. Al inicio de cada periodo de gestión de Mesa Directiva, la Pre-
sidencia designará una comisión permanente integrada por tres (3) académicos
de número que rendirá a la corporación un informe sobre los candidatos a
miembros correspondientes. De la comisión de candidaturas no podrán hacer
parte los miembros de la Mesa Directiva de la corporación.
ARTÍCULO 5.- ELECCIÓN DE LOS ACADÉMICOS. El siguiente es el
procedimiento para la elección de académicos:
a. Honorarios. Se eligen con una votación de las dos terceras partes de los
votos, con un cuórum conformado por un mínimo de dieciséis (16) académicos
honorarios o de número.
b. Numerarios y correspondientes nacionales. Su elección requiere la
mayoría simple de votos; de no alcanzar la mayoría afirmativa, la votación será

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [291 ]


Vida Académica

inválida. Pero en ningún caso la votación afirmativa de la candidatura puede


ser inferior a nueve (9) votos.
c. Correspondientes extranjeros. Con excepción de los académicos que
asumen la dignidad de correspondientes en virtud de convenios de reciprocidad
con academias de otros países, la elección de los correspondientes extranjeros
se efectúa a propuesta de la Mesa Directiva y con el mismo procedimiento de
los correspondientes nacionales.
ARTÍCULO 6.- RENUNCIAS. Son renunciables las investiduras de aca-
démico honorario, de número y correspondiente. La Academia conocerá de
estas renuncias en sesión ordinaria.
ARTÍCULO 7.- RESPONSABILIDADES. Es responsabilidad de los
académicos de número y correspondientes, residentes en Bogotá, contribuir
con sus trabajos a los fines de la Academia, asistir a las sesiones ordinarias y
extraordinarias, desempeñar las comisiones que se les confíen y concurrir a los
actos públicos que promueva la Academia con motivo de los festejos patrios, o
de cualquier otra conmemoración patriótica.
ARTÍCULO 8.-POSESIÓN DE ACADÉMICOS. Los siguientes son los
aspectos centrales de la posesión de los académicos:
a. Honorarios. En sesión solemne en la que se les entregará diploma de
académico honorario. Cuando no son miembros de número, también recibirán
la venera de la Academia. El recipiendario presentará un trabajo de naturaleza
histórica.
b. Numerarios. En sesión extraordinaria de la Academia, dentro de los seis
(6) meses siguientes a su elección. El nuevo académico de número pronunciará
un discurso de fondo, original e inédito, y le dará respuesta otro académico de
número sugerido por el recipiendario y designado para tal efecto por la presi-
dencia. Si esta formalidad no se cumpliere dentro del plazo fijado, el elegido
informará por escrito a la presidencia las razones que le impiden cumplir con
este requisito y solicitará un nuevo plazo, que en ningún caso excederá el ori-
ginalmente fijado, el cual se le concederá también por escrito. Vencido dicho
término, se producirá la vacancia de la silla para la cual fue designado el elegido,
y el secretario académico dará cuenta de ello a la corporación. Su candidatura
solo podrá volver a presentarse pasados dos años del último plazo concedido.
c. Correspondientes nacionales. Los residentes en Bogotá tomarán posesión
de su cargo en sesión ordinaria de la Academia, dentro de los seis (6) meses
siguientes a la notificación de su elección.

[292 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

En el acto de posesión presentarán un estudio original e inédito de investi-


gación histórica. Los no residentes en Bogotá enviarán un trabajo similar dentro
del mismo plazo, en el evento de que no puedan comparecer personalmente.
La Presidencia designará dos evaluadores que revisarán el texto y darán
concepto por escrito sobre la originalidad, metodología investigativa y pertinen-
cia. Si el concepto resultare positivo, el nuevo académico tendrá un plazo de seis
(6) meses para entregar el trabajo de posesión y tres (3) meses adicionales para
posesionarse. El incumplimiento de estos términos invalida la elección como
académico correspondiente y su aspiración solo podrá volver a presentarse
pasados dos años de la última fecha.
d. Correspondientes extranjeros. Salvo lo estipulado en convenios de
reciprocidad con academias de otros países, los correspondientes extranjeros
acogidos por la corporación, si no pudieren asistir a la ceremonia de posesión,
enviarán un trabajo académico, y por Secretaría se les harán llegar el diploma
y las insignias institucionales de la corporación.
Parágrafo 1: La elección de miembros honorarios que no sean miembros
numerarios y miembros correspondientes, se hará, exclusivamente, por votación
entre los miembros honorarios y numerarios de la corporación.
Parágrafo 2: Pérdida de la membresía. Un miembro honorario, numerario
o correspondiente dejará de pertenecer a la Academia Colombiana de Historia
en caso de ser condenado a pena privativa de la libertad o que tenga medida
de aseguramiento en firme, excepto por delitos culposos o políticos, o cuando
su comportamiento entrañe dolo o actos comprobados contra el patrimonio o
el buen nombre de la Academia Colombiana de Historia.
Parágrafo 3: Los miembros numerarios o correspondientes que en un lapso
de tres años no hayan tenido ninguna participación de importancia dentro o
afuera de la Academia Colombiana de Historia, podrán ser sometidos a la co-
misión de candidaturas para evaluar si bajarán de categoría, así: los numerarios
bajarán a correspondientes y los correspondientes dejarán de ser miembros de
la Academia Colombiana de Historia.
ARTÍCULO 9.- DERECHOS Y PRECEDENCIA. Los derechos y precedencia
del académico de número empiezan a regir a partir de la fecha de su posesión.

CAPÍTULO III
DE LA MESA DIRECTIVA, LOS DIGNATARIOS Y LOS EMPLEADOS

ARTÍCULO 10.- MESA DIRECTIVA. Constituyen la Mesa Directiva el


presidente, el vicepresidente, el secretario académico, el tesorero, el coordinador

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [293 ]


Vida Académica

de biblioteca, archivo histórico y medios electrónicos, y el director de publica-


ciones. Su integración y funcionamiento se regulan así:
a. Período de dos años, para todos los miembros de la Mesa Directiva, sin
considerar el cargo que se desempeñe, con posibilidad de una única reelección
individual para el período inmediatamente siguiente. Todos los dignatarios de
la Academia serán elegidos individualmente con un número superior a nueve
(9) votos afirmativos.
Parágrafo transitorio: La actual Mesa Directiva cumplirá el período para
el cual fue elegida.
b. Sus dignatarios son elegidos durante la última sesión ordinaria del mes
de julio del año respectivo.
c. Su posesión tendrá lugar en la sesión solemne estatutaria, celebrada en
la semana del siete de agosto, aniversario de la batalla de Boyacá del año inicial
de sus funciones.
d. En caso de falta temporal de uno de sus dignatarios, la Mesa Directiva
designa el remplazo por el resto del período, de lo cual da cuenta a la corpora-
ción. Y, en el evento de falta absoluta, la corporación procede a elegirlo.
e. En ausencia del presidente y el vicepresidente presidirá la sesión, en su
orden: el tesorero, el coordinador de biblioteca, archivo histórico y medios elec-
trónicos, o el director de publicaciones. Y cuando haya ausencia del secretario
académico, el presidente de la sesión designará un secretario ad hoc entre los
miembros de la Mesa Directiva.
ARTÍCULO 11. - Son atribuciones de la Mesa Directiva:
a. Adoptar el reglamento interno de la administración y el funcionamiento
de las distintas dependencias y el manejo presupuestal de la Academia, con la
aprobación de por lo menos las dos terceras partes de sus integrantes.
b. Estimular la colaboración y actividades conjuntas con los centros de
formación universitaria en historia y áreas conexas.
C. Estimular la conciencia ciudadana alrededor de los procesos históricos
de la Nación a lo largo de los siglos.
d. Colaborar con las entidades públicas y privadas en los programas y
actividades de promoción de la ciudadanía.
e. Crear y proveer cargos, remover empleados y fijar sus sueldos, de lo cual
dará cuenta a la corporación en la siguiente sesión ordinaria.
f. Gestionar donaciones y aportes de personas y entidades en beneficio de
los fines de la Academia.
g. Sesionar con una frecuencia mensual y consignar sus decisiones en
actas y acuerdos.

[294 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

h. Atender los asuntos urgentes durante el receso anual de la corporación.


ARTÍCULO 12.- PRESIDENTE. Es el representante legal de la Academia
y sus funciones principales son las siguientes
a. Ejercer la personería de la Corporación en los negocios y contratos que
formalice y suscriba, en los litigios que se le presenten y en las gestiones ante
las ramas y órganos del Poder Público. En tal virtud, otorgará los poderes y
mandatos que sean necesarios.
b. Presidir las sesiones de la Academia y dirigir los debates, representarla en
los actos oficiales y particulares a que fuere invitado y que requieran su asistencia.
c. Velar por la ejecución del reglamento y los acuerdos, y ejercer las atri-
buciones especiales que le confíe la Academia.
d. Diligenciar los asuntos administrativos y, cuando estos revistan impor-
tancia especial, someterlos a juicio de la Corporación.
e. Rendir informes periódicos a la Corporación sobre los resultados de
su gestión.
f. Propender por la vinculación a la Academia de los más reconocidos
investigadores colombianos de la historia y de los colombianistas.
g. Fomentar entre los académicos el trabajo en equipo mediante la confor-
mación de comisiones de investigación, fomento a la educación de la historia y
divulgación de los procesos históricos de la Nación, entre otras, y que informarán
periódicamente de sus logros.
h. Participar o delegar en otros miembros de la Mesa Directiva o de acadé-
micos de número la asistencia a las sesiones en los órganos directivos de entida-
des públicas en las que por ley tiene esa responsabilidad: Archivo General de la
Nación, Consejo Filatélico, Consejo Nacional de Cultura, Consejo Nacional de
Patrimonio, Consejo Distrital de Patrimonio, Fundación para la Conservación
del Patrimonio del Banco de la República y las demás que la ley señale.
ARTÍCULO 13.- VICEPRESIDENTE. Remplaza al presidente en las faltas
temporales o absolutas con las mismas atribuciones de aquel.
Tendrá a su cargo el fomento de las relaciones con las academias departa-
mentales y centros de historia.
Representará a la Academia en aquellos actos en los que lo delegue el
presidente.
ARTÍCULO 14.- SECRETARIO ACADÉMICO. Son sus deberes y funciones:
a. Convocar, en coordinación con el presidente, a las sesiones de la corpo-
ración, las comisiones y demás reuniones que se acuerden.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [295 ]


Vida Académica

b. Atender y tramitar la correspondencia que se recibe y envía, las cuentas


de correo y mensajería y la organización del archivo de gestión documental
impreso y los archivos electrónicos.
c. Coordinar con el presidente y la Mesa Directiva las estrategias de gestión
de comunicaciones a través de la página web y las redes sociales.
d. Preparar y registrar los diplomas y demás certificaciones de documentos
que hayan de expedirse.
e. Elaborar los informes a la corporación sobre candidatos a promoción
y su desempeño en los períodos que determinen los reglamentos, y el informe
anual de labores.
f. Fomentar la actualización periódica de las hojas de vida de los académicos
y las comunicaciones con las academias nacionales de historia en el exterior.
g. Velar por el mantenimiento de la sede y fungir como jefe de personal
de la Academia.
h. Las demás que le delegue el presidente.
ARTÍCULO 15.- TESORERO. Las siguientes son sus funciones:
a. Dirigir la preparación de presupuestos de ingresos y egresos que deben
ser aprobados por la Junta Directiva y vigilar la ejecución de los mismos.
b. Dirigir el manejo de fondos de la Academia y el correcto funcionamiento
de los sistemas de contabilidad y estadística.
c. Presentar mensualmente las cuentas a la Mesa Directiva.
d. Proponer a la Mesa Directiva los mecanismos y procedimientos de pla-
neación, control y vigilancia de la administración de los recursos y mantener
informado al presidente de su ejecución.
e. Coordinar y supervisar el registro contable y las conciliaciones de las
cuentas corrientes y de ahorros de la Academia con los ingresos y la ejecución
del gasto autorizado por presidencia.
f. Informar bimestralmente a la Asamblea sobre los estados contables,
procesos de evaluación y control de la ejecución del presupuesto.
g. Coordinar con el contador y el revisor fiscal la presentación de los
informes legales de ejecución de contratos, convenios y manejo presupuestal
a los órganos de control de la Alcaldía Mayor y los que deba presentar a los
órganos de interventoría y control del Gobierno Nacional, en coordinación con
el presidente y el secretario académico.
h. Preparar y presentar a la Asamblea el proyecto de presupuesto de in-
gresos y gastos con base en el informe financiero, el estado de resultados del
ejercicio y cálculo de ingresos. Con base en las observaciones hacer los ajustes
y preparar el acuerdo de aprobación del presupuesto de la siguiente vigencia.

[296 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

i. Preparar y proponer estrategias de gestión de nuevos recursos financieros


como donaciones y aportes de personas y entidades en beneficio de los fines de
la Academia, con base en los estímulos tributarios.
j. Promover la realización y actualización de los inventarios de los bienes
y activos de la Academia.
k. Apoyar la labor del Revisor fiscal y facilitar la información para el cum-
plimiento de sus responsabilidades de vigilancia y control y para los informes
que aquel deberá rendir a la Asamblea.
Parágrafo a. En la primera sesión de noviembre, el tesorero presentará a
consideración de la Corporación el presupuesto de ingresos y gastos para el año
siguiente. Realizados los ajustes se procederá a votar su aprobación y la Mesa
Directiva expedirá un acuerdo.
Parágrafo b. En el curso de cada vigencia fiscal, la Mesa Directiva, por
intermedio del tesorero, dará cuenta a la Corporación sobre las adiciones y
traslados de presupuesto y sobre la ejecución como se estipula en las funciones
del tesorero.
Parágrafo c. La Asamblea designará un revisor fiscal por el mismo perío-
do de la Mesa Directiva y recibirá los informes bimestrales sobre la ejecución
presupuestal y en forma extraordinaria cuando lo determine la Mesa Directiva.
ARTÍCULO 16.- COORDINADOR GENERAL DE LA BIBLIOTECA,
ARCHIVO HISTÓRICO Y DE MEDIOS ELECTRÓNICOS. Sus funciones
son las siguientes:
a. Avanzar en la modernización de los sistemas, catalogación, consulta en
la red, de préstamo y, en general, el funcionamiento de la Biblioteca y servicios
a los académicos y al público.
b. Establecer planes de fomento a la actualización de sus colecciones me-
diante canje y donación.
c. Vigilar y proteger la integridad de las colecciones, la divulgación, la
digitalización de sus colecciones y consulta en la página web.
d. Desarrollar los sistemas de registro estadístico y apoyar en esta labor
los informes de Secretaría.
e. Promover el enriquecimiento y la consulta de las colecciones de docu-
mentos y ejercer el control de la documentación del Archivo Histórico.
f. Actualizar los inventarios de sus colecciones y la incorporación a los
catálogos de las novedades que ingresen por donación y canje o adquisición a
la Biblioteca y al Archivo Histórico.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [297 ]


Vida Académica

g. Establecer vínculos, convenios y fórmulas de cooperación con otras


bibliotecas, nacionales y extranjeras, especializadas en el área de historia y
ciencias sociales.
ARTÍCULO 17.- DIRECTOR DE PUBLICACIONES. Son sus funciones:
a. Planear el diseño y edición del Boletín de Historia y Antigüedades y demás
colecciones bibliográficas.
b. Proponer los candidatos a la conformación de los comités científicos y
de pares de evaluación de acuerdo con la política editorial.
c. Diseñar y desarrollar los sistemas de evaluación y edición de los textos
de los académicos y de colaboraciones externas.
d. Fomentar los vínculos y enlaces entre la Academia y los editores de otras
publicaciones afines al Boletín.
e. Coordinar las actividades del Comité de Publicaciones de la Academia.
f. Gestionar la cesión de derechos de reproducción y difusión de textos e
imágenes.
Parágrafo: El director de publicaciones será el director del Boletín de His-
toria y Antigüedades.

CAPÍTULO IV
DE LAS SESIONES

ARTÍCULO 18. DE LAS SESIONES. La Academia realizará sesiones


ordinarias, extraordinarias y solemnes. Sesionará en forma ordinaria, dos
veces al mes, el primer y tercer martes y su cuórum no será inferior a nueve
académicos de número.
Las extraordinarias y solemnes pueden ser convocadas por la Corporación,
por la Mesa Directiva o por el presidente en fechas que se fijarán oportunamente.
En la semana del siete de agosto se realizará una sesión pública solemne
para conmemorar la batalla de Boyacá. En esta el secretario académico dará
lectura al informe anual de labores de la Academia y un académico designado
previamente por la Mesa Directiva o la Presidencia leerá el tradicional discur-
so de fondo. En el año que corresponda, los dignatarios de la Mesa Directiva
tomarán posesión de sus cargos.
ARTÍCULO 19.- CUÓRUM Y DERECHO A VOTO. El cuórum regla-
mentario para sesionar es de por lo menos nueve (9) miembros de número. Con
excepción del cuórum que se requiere para la elección de académicos (art. 5°),
todo acto o resolución de la Academia requiere el voto de por lo menos nueve
(9) miembros honorarios o de número. Los académicos correspondientes tienen

[298 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

derecho a voto, excepto cuando se trate de la elección de la Mesa Directiva y de


un académico honorario o numerario, pero podrán votar para elegir académi-
cos correspondientes y para la aprobación del presupuesto de la corporación.

CAPÍTULO V
DE LAS PUBLICACIONES

ARTÍCULO 20.- ÓRGANO OFICIAL. El órgano oficial de publicidad


de la Academia es el Boletín de Historia y Antigüedades, con una periodicidad
al menos semestral y tendrá una edición impresa y una versión digital que será
ubicada en la página web de la Academia, previa autorización de sus colabora-
dores a la Academia.
ARTÍCULO 21.- DEL COMITÉ DE LAS PUBLICACIONES DE LA
ACADEMIA. Un comité evaluará y recomendará ante la Mesa Directiva la
aprobación y edición, en diversos medios, de los libros que publicará en las
distintas colecciones auspiciadas por la Academia, así como las ediciones con-
juntas realizadas con otras entidades públicas o privadas.
Parágrafo a.- Todas las publicaciones se entregarán a las entidades que
ordenan las leyes vigentes, a los miembros honorarios, de número y a los co-
rrespondientes nacionales que asistan a la Academia, y a correspondientes que
lo soliciten por escrito.
Parágrafo b.- El contenido de las publicaciones que realice la Academia
solo compromete la responsabilidad de sus autores.

CAPÍTULO VI
DE LA BIBLIOTECA, LA HEMEROTECA Y EL ARCHIVO HISTÓRICO

ARTÍCULO 22.- La Biblioteca “Eduardo Santos” está al servicio de los


académicos y del público en general.
ARTÍCULO 23.- En el Archivo Histórico se custodiarán los documentos
históricos de propiedad de la Academia, lo mismo que microfotografías de docu-
mentos y en sistema digital, colecciones de mapas y de fotografías o grabados de
interés histórico. La Academia procurará la publicación de dichos documentos
en forma sistemática y la formalización de canjes de microfotografías y copias
digitales con instituciones análogas, nacionales o extranjeras.
ARTÍCULO 24.- Bajo la responsabilidad del coordinador general de
biblioteca, archivo histórico y medios electrónicos, los fondos documentales
estarán abiertos a la consulta de los académicos y de los particulares.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [299 ]


Vida Académica

CAPÍTULO VII
DEL PATRIMONIO DE LA ACADEMIA

ARTÍCULO 25.- Conforman el patrimonio de la Academia:


a. Bienes inmuebles o muebles que posea o adquiera a cualquier título.
b. Dineros de convenios o contratos con la Nación, los Departamentos o
los Municipios.
c. Donaciones y legados, o contratos de prestación de servicios a particulares.
d. Ingresos por venta de publicaciones.
e. Rendimientos financieros y económicos.

CAPÍTULO VIII
DEL DIPLOMA, INSIGNIAS Y PREMIOS

ARTÍCULO 26.- DIPLOMA. Los académicos recibirán un diploma


firmado por el presidente, el vicepresidente y el secretario académico, con el
sello de la Academia, como título que acredita su carácter, que será registrado
en los libros respectivos. Además, los numerarios recibirán la venera que tiene
realzado el blasón de la Corporación.
Parágrafo: La Mesa Directiva podrá acordar la expedición de diplomas
de reconocimiento a benefactores de la Academia con el título de benefactor
emérito. También podrá expedir diplomas a visitantes ilustres, conferencistas,
así como acuñar medallas recordatorias.
ARTÍCULO 27.- BLASÓN. El blasón de la Academia, adoptado en la
sesión del 15 de julio de 1904 y la reforma de 2021, es el siguiente: en campo
de plata cuatro bustos semi-sobrepuestos en faja al natural, el de un indígena
americano, el de un conquistador europeo del siglo XVI, el de un africano y el
de la Libertad, como símbolo de tres épocas de nuestra historia: la aborigen, la
hispánica con la incorporación de comunidades afro y la República. La bordadura
de sinople cargada con la siguiente inscripción en letras de oro: ACADEMIA
COLOMBIANA DE HISTORIA y abajo la divisa VERITAS ANTE OMNIA. El
escudo irá soportado por una estrella de oro de cinco puntas.
ARTÍCULO 28.- BANDERA. Adoptada por la Academia el 29 de julio
de 1969, tiene las siguientes especificaciones: color verde o sinople, símbolo de
esperanza, constancia, intrepidez, abundancia, libertad, fe, amistad y servicio, y
color heráldico del mes de mayo, en el que se fundó la corporación; lleva colocado
en cotiza, del extremo superior derecho al extremo inferior izquierdo, el tricolor
nacional, como homenaje a la patria, y en el centro el blasón de la Academia.

[300 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

La bandera, junto con el pabellón nacional, se iza en las fechas acostum-


bradas; se ostenta en los salones de actos públicos y de sesiones ordinarias de la
misma; con ella se cubre el féretro de los académicos honorarios y de número
fallecidos, hasta el momento de su inhumación, y durante nueve días perma-
necerá a media asta en la sede de la Academia.
Los académicos correspondientes recibirán con el diploma que los acredita
como integrantes de la Corporación la insignia en la ceremonia de posesión.
ARTÍCULO 29. PREMIO NACIONAL DE HISTORIA. Créase el Premio
Nacional de Historia de la Academia Colombiana de la Historia. El premio será
organizado cada dos años con el propósito de estimular el estudio de la historia
y destacar las obras de investigación en esta disciplina.
Las obras que sean presentadas al concurso serán evaluadas y calificadas
por una comisión especial designada por la Mesa Directiva integrada por tres
miembros de la Academia. La Mesa Directiva queda facultada para elaborar el
reglamento del concurso, señalando para tal efecto, las fechas de presentación, la
extensión, el formato y los términos necesarios para la plena operación del mismo.
Decididos los nombres de los ganadores del primero y segundo puesto,
la decisión será anunciada en un diario de circulación nacional. En ceremonia
especial de la Academia serán entregados los premios y el texto de los trabajos
serán incluidos en la agenda editorial de la Academia.

CAPÍTULO IX
DISPOSICIONES VARIAS

ARTÍCULO 30.- PROHIBICIONES. En las sesiones de la Academia es


prohibido discutir cuestiones personales, de política partidista, de exclusivismos
étnicos y fundamentalismos religiosos, cuando se aparten del debate historiográ-
fico y académico, ponderado. En tal evento y si a ello hubiere lugar, el presidente
suspenderá la discusión. En las sesiones solemnes no se interrumpirá el orden
fijado por la Presidencia, y solo con permiso de esta se presentarán proposi-
ciones directamente relacionadas con el objeto de la sesión, o por motivos de
extraordinaria oportunidad referentes a asuntos propios de la Academia.
ARTÍCULO 31.- PERÍODO DE RECESO. Cada año la Academia entrará
en receso por 15 días hábiles desde el 18 de diciembre. Empero, la Mesa Directiva
atenderá los asuntos urgentes.
ARTÍCULO 32. DISOLUCIÓN DE LA ACADEMIA. La disolución de
la Academia ocurrirá en el evento de presentarse cualquiera de las siguientes
causales:

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [301 ]


Vida Académica

a) El vencimiento del término de duración previsto en los estatutos.


b) Por la imposibilidad de desarrollar sus objetivos y propósitos.
c) Por decisión de los Académicos honorarios y de número, tomada antes
del vencimiento del término de duración, con el cuórum y requisitos reglamen-
tarios que obran en el inciso siguiente.
d) Por presentarse el agotamiento del patrimonio de la Academia.
e) Por decisión de autoridad competente.
La disolución de la Academia será acordada en tres (3) sesiones que ten-
drán lugar con un intervalo de dos semanas entre ellas, a partir de un estudio
detallado sobre su viabilidad. Esta decisión se adoptará con el voto afirmativo
al menos de veinticinco (25) académicos honorarios y de número.
Parágrafo 1. Liquidador. Decretada la disolución, la Academia procederá
a designar un liquidador y su suplente. Mientras no se hagan dichos nombra-
mientos actuará como liquidador el presidente de la corporación. En el evento
de que el presidente no asuma el cargo de liquidador, el máximo órgano de la
Academia deberá designarlo. Una vez designado el liquidador, deberá inscri-
birse ante la entidad de registro competente, para lo cual, aportará el acta que
aprobó la disolución y en estado de liquidación. Cuando el representante legal
no asuma la liquidación y el máximo órgano social no lo designe, se procederá
a la solicitud de liquidación judicial.
Parágrafo 2. Liquidación. Con cargo al patrimonio de la Academia, el liqui-
dador publicará tres (3) avisos en un periódico de amplia circulación nacional,
por un lapso de quince (15) días, en el que informará a la ciudadanía sobre
el proceso de liquidación, para que los acreedores hagan valer sus derechos.
Pasados quince (15) días se iniciará el proceso de liquidación realizando los
pagos correspondientes a las obligaciones contraídas con terceros. El liquidador
presentará el trabajo de liquidación para la aprobación de la cuenta final ante
la Academia en pleno. Efectuado este trámite, se ordenará el registro del acta
ante la entidad de registro competente. Terminado el trabajo de liquidación y
cubierto el pasivo, el remanente, si lo hubiere, pasará en calidad de donación
a una entidad sin ánimo de lucro con objetivos similares o cualquier otra sin
ánimo de lucro que determine la corporación.
ARTÍCULO 33.- MODIFICACIÓN DE LOS ESTATUTOS. Las modifi-
caciones o adiciones de estos Estatutos serán confiadas a una comisión para que
los estudie y someta luego, con el informe respectivo, a la consideración de la
Academia. Se aprobarán en dos sesiones distintas por las dos terceras partes de
los numerarios, honorarios y correspondientes que hayan asistido, en número
no inferior a dieciocho (18) académicos.

[302 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

ARTÍCULO 34.- VIGENCIA. Los presentes Estatutos entrarán en vigor


el día de su aprobación y registro por la Cámara de Comercio de Bogotá. Se
publicarán posteriormente en el órgano oficial de la Academia.

En Bogotá, D.C., a los dieciséis (16) días del mes de enero de dos mil
veintitrés (2023),

El Presidente, El Secretario Académico,


Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [303 ]


SESIÓN SOLEMNE CONJUNTA ENTRE
LA ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA
Y LA ACADEMIA ANTIOQUEÑA DE HISTORIA

Homenaje al General José María Córdova y conmemoración de los


203 años de la batalla de Chorros Blancos.

El 7 de marzo de 2023 en la sede de la Academia Colombiana de Historia


se celebró la sesión solemne conjunta a la que alude el título de esta noticia. Para
el evento contamos con la grata presencia de la Junta Directiva de la Academia
Antioqueña de Historia y de algunos otros miembros de esa corporación. Como
preámbulo a la sesión propiamente dicha se develó el óleo del General José
María Córdova del maestro Jesús Aristizábal García, gentilmente obsequiado
por la Academia Antioqueña a la Academia Colombiana. El cuadro se exhibe
en la pared norte del vestíbulo del segundo piso de la sede.

Oleo de José María Córdova, General de División de los ejércitos patriotas (1799 – 1829)

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [305 ]


Vida Académica

En la sesión solemne llevaron la palabra los académicos Daniel Gutiérrez


Ardila (ACH), Orlando Montoya Moreno (AAH) y Mauricio Restrepo Gil
(AAH). Reproducimos los discursos pronunciados por los académicos Montoya
y Restrepo, el otro discurso no estuvo disponible para esta publicación.

Importancia de Chorros Blancos en la independencia de Colombia


Orlando Montoya Moreno1

Chorros Blancos fue una de las muchas acciones militares por largo tiem-
po olvidada en la historiografía nacional. Ocurrió en Yarumal, municipio del
Norte antioqueño, en un paraje de igual denominación que, a su vez, recibió el
nombre de la quebrada que lo surca, en cuyas márgenes orientales tuvo lugar
la contienda el 12 de febrero de 1820, a escasos seis meses después de la Batalla
de Boyacá, entre las tropas patrióticas del entonces teniente coronel José María
Córdova y las realistas comandadas por el coronel Francisco Warleta.
Por fortuna, al elaborar la agenda para conmemorar el bicentenario de la
Campaña Libertadora de 1819 se escucharon los clamores de muchas pobla-
ciones que reclamaban un lugar en la historia de la gesta heroica2 por cuanto la
Independencia de la República no se logró con un hecho único ni en una fecha
única ni en un lugar único. La Independencia resultó de la sumatoria de muchos
esfuerzos, de muchas regiones, de muchos momentos y de variadas luchas en
remotos sitios de provincia, hitos que, concatenados entre sí, contribuyeron
antes o consolidaron luego, el significativo triunfo de los campos de Boyacá, a
no dudarlo, una estocada mortal al corazón del virreinato.
Valga entonces preguntarse ¿Cuál fue la importancia de la lejana y des-
conocida contienda de Chorros Blancos? La respuesta pasa por considerar

1
Académico de Número de la Academia Antioqueña de Historia. Palabras pronunciadas el 7
de marzo de 2023 en la Academia Colombiana de Historia con motivo de la donación del óleo
de José María Córdova por parte de la Academia Antioqueña de Historia.
2
Por esta razón, la programación de la agenda conmemorativa del bicentenario de la Campa-
ña Libertadora de 1819 en el Gobierno del presidente Iván Duque, se extendió entre los años
2018 al 2022. La apertura protocolaria tuvo lugar el 18 de diciembre de 2018 en Pore, Casa-
nare, en rescate del hito histórico conocido como “Declaración de Pore”, un temprano acto
constituyente de soberanía e independencia estatal. La pandemia por covid-19 se interpuso en
la celebración presencial de muchos de los festejos programados que esperábamos culminar el
24 de diciembre de 2022 en memoria de la Navidad Negra de Pasto.
El
acto conmemorativo del bicentenario de la Batalla de Chorros Blancos fue el segundo de la
agenda del año 2020 y pudo realizarse sin contratiempos, en Yarumal, con la presencia del
presidente y la vicepresidente de la República. Tres semanas después se diagnosticó el primer
caso por covid-19 en Colombia y sobrevino el confinamiento como medida preventiva.

[306 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

necesariamente la estruendosa derrota del ejército español el 7 de agosto de


1819 y sus efectos inmediatos.
Boyacá significó no solo una derrota militar sino un desplazamiento de
la sede y de la autoridad administrativa en nombre de España, pues el día 9
de agosto de 1819, el virrey y su cuerpo de oficiales abandonaron a Santafé de
Bogotá, presos de un terror pánico de tal magnitud que ni siquiera se atrevie-
ron a envalentonar la defensa. Muy por el contrario, el virrey se despojó de sus
vistosas prendas de autoridad y colgó sobre su cuerpo un humilde vestido que
le permitiera pasar ante los ojos del público como un campesino cualquiera de
la sabana. Huyeron en desbandada por la vía del río Magdalena divididos en
dos frentes: unos, hacia el Sur; otros, con el virrey a la cabeza, hacia el Norte,
con destino a Cartagena, donde estarían a buen seguro y recibirían todo tipo
de refuerzos y protección.
La Campaña Libertadora diseñada por Bolívar en la aldea Setenta pareció
a muchos una idea suicida. No solo por la intrepidez de atravesar el páramo de
Pisba, sino por pretender avanzar a Nueva Granada sin haber liberado comple-
tamente a Venezuela, pues solo estaban en manos de patriotas las provincias de
Caracas, Barcelona, Cumaná, Isla Margarita, Barinas y Guayana. Sus propios
hombres desconfiaron del plan. El capitán Martel, dijo que estaban “sumidos en
la última desgracia, que Bolívar estaba loco”3. José Manuel Restrepo registró en el
Diario Político y Militar su duda razonable: “¿Cómo, pues, viene Bolívar dejando
un flanco tan enorme en descubierto como el del Orinoco desde Guayana? Esto
es un problema irresoluble”4. Para alimentar más suspicacias, tampoco Bolívar
develaba su plan completo. Se limitaba a impartir órdenes. A Santander, por
ejemplo, le escribió el 20 de mayo de 1819: “Para ejecutar una operación que
medito sobre la Nueva Granada, conviene que usted reúna todas sus fuerzas
(…) para entrar al interior inmediatamente que reciba usted las ordenes que le
comunicaré (…) me limito a indicar a usted el movimiento para que se prepa-
re, y a encargarle con el último encarecimiento el secreto (…) usted solo, solo
debe saberlo”5.
El plan de Bolívar, aunque no lo manifestó, era definir y cerrar un corredor
por el centro de Venezuela y Nueva Granada que fragmentara el territorio en
tres grandes fajas para aislar las tropas realistas por encima y por debajo de las

3
Alberto Lleras Camargo, “El Congreso de Angostura” en Boletín de Historia y Antigüedades,
vol. LVI, no. 651-653, 1969, pp.53-57.
4
José Manuel Restrepo, Diario político y militar. Tomo I, (Bogotá: Imprenta Nacional, 1954),
p.17.
5
República de Colombia, Administración Virgilio Barco, Cartas Santander – Bolívar, (Bogo-
tá: Ed. Nomos, Bogotá, 19880, tomo I), p. 92.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [307 ]


Vida Académica

fronteras de ese corredor central. Este se erigía en una barricada mental, que
no física, pero con efectos militares pocas veces bien ponderados. Por eso, la
estrategia no se ocupó de liberar a ninguna de las dos naciones por completo
sino de avanzar entre ellas y sumar a las provincias ya liberadas de Venezuela,
las que resultaron igualmente libres tras los triunfos de Boyacá. Lo que seguiría,
el dominio de Antioquia y Chocó, cerraría la puerta, con lo que se obtenía una
gran ventaja territorial en la región septentrional de Nueva Granada, cuyos
confines iban desde las fronteras de Antioquia al Valle del Cauca, en sentido
Norte-Sur; y desde los Valles de Cúcuta hasta el Chocó, en el eje oriente-oc-
cidente. En parte, era una táctica similar a la empleada por los españoles en
Venezuela, cuando establecieron un cerco que impidiera a los patriotas avanzar
hacia Caracas. Ahora, el juego se libra en sentido contrario con el propósito de
mantener separados los ejércitos del rey, impedir su reunificación y malograr
cualquier intento de avanzar hacia Santafé de Bogotá para recuperarla, pues
de lograrlo, desmoronaba lo que en principio fue un éxito rotundo frente a la
independencia de la América andina.
Sámano confiaba en recibir refuerzos de todo tipo: por el Caribe, de Pablo
Morillo; por el Sur, de Salvador Jiménez de Enciso, obispo de Popayán, y del
militar y presidente de la Audiencia de Quito Melchor de Aymerich.
La provincia de Antioquia ocupaba la mente del virrey Sámano. Hacia este
territorio, o por lo menos hacia sus fronteras, debían avanzar ambos cuerpos
militares (los que huyeron de la capital hacia el Caribe y el Sur) ya repotenciados.
Y agrupados en uno solo, marcharían a tomarse a Santafé.
Si tal era el plan del virrey, se colige que los derrotados no abandonaron
la República, no retornaron a España ni se resignaron con el fracaso. Por el
contrario, se replegaron para permanecer, para fortalecer el ejército y plantear
nuevas estrategias de ataque, sin escatimar esfuerzo alguno en su empeño por
recuperar lo perdido. No podían ser inferiores al compromiso de defender los
dominios de Su Majestad en ultramar. El reto quedaba servido en bandeja de
humo y sangre. Por eso, consecuencia del significativo triunfo patriota de Bo-
yacá fue el avivamiento de una estela sucesiva de confrontaciones en variados
lugares de nuestra geografía6. Boyacá no fue, en consecuencia, una batalla de
punto final, liberó sí, la región centro-oriental y encendió en modo trascedente
la hoguera de la libertad.
Antioquia era por entonces un territorio aislado y acostumbrado a vivir
sin mayores sobresaltos. Ni siquiera durante la primera fase de la reconquista

6
Bien lo tituló el periódico El Nuevo Siglo en su edición especial del 9 de agosto de 2019:
“Boyacá, madre de todas las batallas”.

[308 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

fue objeto de grandes confrontaciones7. De modo que no parecía despertar


sospechas. No obstante, Antioquia también atravesó las mentes de Córdova y
de Bolívar, por separado, estando cada uno en lugares distintos el primero, en
Honda; el segundo, en Santafé y, por coincidencia, en un mismo momento del
tiempo. Antioquia podía ser el lugar por donde el virrey desarrollara la con-
traofensiva. No se equivocaron.
El 11 de agosto de 1819 un día después de la entrada triunfal de Bolívar a
Bogotá, llegó la retaguardia del ejército libertador, comandada por José Antonio
Anzoátegui, en cuyas filas militaba José María Córdova. Bastó con recibirlos
para ordenarles dar vuelta en persecución del virrey. Con ese propósito deshi-
cieron el camino hacia Honda, pero al llegar supieron que el virrey les llevaba
cuatro días de ventaja. El resultado sería infructuoso, lo mejor era encausar esas
energías en cosas más útiles a la patria.
El día 13, Córdova, mediante escrito, solicitó a Bolívar le permitiera dirigirse
a liberar su patria chica. El mismo día, por intermedio de Carlos Soublette, jefe
de Estado Mayor, Bolívar -sin recibir aún la misiva del joven militar, le orde-
naba idéntica comisión. A Anzoátegui se le instruyó para entregar a Córdova
cincuenta hombres con sus armas. Este oficial venezolano intuyó esa cantidad
insuficiente para defender la provincia y en vez de entregar cincuenta soldados,
dispuso de ciento dieciocho. ¡Prueba de que supo estimar la importancia de la
región y el peligro latente!
Córdova salió de Honda el 20 de agosto. En término de cinco días estaba
en las goteras de Antioquia. Realizó múltiples movimientos, incrementó el
número de efectivos en su División, entrenó reclutas, reparó armas, recabó
información sobre las posiciones del enemigo, lo ubicó camino al Norte de la
provincia y acudió a enfrentarlo tanto en Antioquia como en el actual Chocó
(por entonces dos provincias conocidas con los nombres de Citará y Nóvita).
Para esto último, anticipó el despacho de un destacamento militar al mando
del capitán de ingenieros Juan María Gómez Pastor. Para las del Norte movilizó
tropas por las actuales municipalidades de Barbosa, Donmatías, Santa Rosa
de Osos, Angostura, Campamento y Yarumal. En ambos casos, la estrella de
vencedores estuvo de su lado. La de Chorros Blancos se desplegó en la fracción
rural de Yarumal, más concretamente en el alto Boquerón.

7
En Antioquia la reconquista de 1816 fue transada pacíficamente, sin derramamiento de
sangre, sin necesidad de ejecutar las drásticas medidas que caracterizó la célebre “pacificación”.
Tras breves amagamientos en la ceja alta de Cancán, el 22 de marzo de 1816, el coronel realista
Francisco Warleta venció al ejército patriótico mal preparado para la ofensiva y recibió con
docilidad la República federal de Antioquia para restituirle la constitución monárquica.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [309 ]


Vida Académica

Chorros Blancos hizo añicos el objetivo y los planes del virrey. Se interpuso
en el camino de Antioquia, contuvo el avance de los ejércitos del rey, impidió la
toma de este territorio, el servirse de sus riquezas como botín de guerra, frustró
la reunificación de los militares españoles que avanzaban desde el Caribe y el
Sur; imposibilitó atacar a Santafé y mantuvo incólume la liberación lograda en
los campos de Boyacá porque blindó ese triunfo al cerrar las fronteras de un
escudo invisible.
Liberadas Chocó y Antioquia, quedó configurada la barricada propuesta
al unirse con las regiones libres del altiplano y las de Venezuela. Diezmó la
posibilidad de interacción de las tropas del rey en sentido norte-sur, y las dejó
aisladas en sus lugares de refugio.
La trascendencia de Antioquia, y en nombre de esta, la de su epónimo
Chorros Blancos, en cuanto la firmeza de los resultados logrados en la Batalla
de Boyacá y la frustración de recuperar la otrora capital del virreinato, se en-
tiende mejor en boca de los protagonistas. El 10 de noviembre de 1819 Sámano
le manifestó a Pablo Morillo:
el trastorno de Antioquia es justamente lo que trastornó mis ideas, o a lo
menos ha dificultado su verificación por bastante tiempo, pues las tenía
de tentar pasar al Sur, arregladas estas provincias, con el fin de juntar allí
fuerzas llevando de aquí armas y pertrechos al efecto, y el fin de acercarme
lo más pronto a Santafé8.

¿Cuál era ese trastorno de Antioquia? No era Chorros Blancos. Aún faltaban
tres meses para ocurrir la contienda. Fue la llegada de Córdova ante quien, a pesar
de su juventud, varias autoridades al servicio del rey prefirieron emprender la
fuga en vez de enfrentarlo, como era su deber, tan solo con tener noticias de que
el héroe estaba cerca. Tal fue el caso de Carlos Tolrá, gobernador de Antioquia;
de Faustino Martínez, su segundo al mando; de Juan Aguirre, gobernador del
Chocó, y del propio Warleta, en Chorros Blancos, entre muchos otros.
Sámano reaccionó ante esta dificultad con un plan tenaza para abrir ca-
mino hacia la capital. Su amenaza apretaba por varios frentes: a la actual región
de los Santanderes, por Cúcuta, San Cristóbal y Cácota de Suratá; al Chocó,
por el Atrato; a Antioquia, por Zaragoza y Remedios; y ya se acercaban a Nare
varias embarcaciones artilladas, al tiempo que avanzaban las filas que venían
de Popayán. Estas imponían un cerco directo e indirecto sobre la provincia

8
Sergio Elías Ortiz (compilador), Colección de Documentos para la Historia de Colombia.
Biblioteca de Historia Nacional, Academia Colombiana de Historia, vol. CV, segunda serie,
(Bogotá: Ed. Kelly, 1965): p.238.

[310 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

antioqueña. Tal fue la previsión de Córdova al tomar acciones militares sobre


el litoral pacífico poco antes de Chorros Blancos.
Veinte días antes y hasta una semana después de la batalla de Chorros
Blancos, Santander desconocía noticias sobre la suerte de Antioquia y de Cór-
dova. En su copiosa correspondencia dirigida a Bolívar dejó evidencias de su
extrema preocupación por el peligro que representaba para la libertad de la
Nueva Granada la eventual caída de Antioquia:
El 20 de enero de 1820 (23 días antes de Chorros Blancos), manifestó que
de todas las localidades presionadas por el virrey, “la que amenaza a Antioquia
me da únicamente algún cuidado”.
El 29 del mismo mes (14 días antes de Chorros Blancos), tan pronto los
ejércitos realistas iniciaron la invasión a la provincia, Santander lanzó la siguiente
proclama a los antioqueños: “Si Antioquia ha sido la primera invadida, después
del restablecimiento de la República, Antioquia será el primer pueblo, que casti-
gará a sus opresores, se cubrirá de gloria, dará honor a la América del Sur (...).”9
Al evaluar las seis direcciones en que los enemigos acechaban a la República,
Santander le manifestó a Bolívar el 5 de febrero (una semana antes):
Yo podría disponer ahora de 800 fusiles para ir al Cauca, quitándolos a Antio-
quia (…), pero me parece peligroso debilitar los puntos de Antioquia y Nare
(…) y quedar por de contado expuestas las provincias de Nueva Granada.
Debilitados Antioquia, Chocó y Nare (…) al fin no vendría la República a ser
otra cosa ni a tener más territorio que el campo en que estuviesen situadas
nuestras tropas.

El 19 de febrero de 1820, una semana después de Chorros Blancos escribió:


“Me ha parecido de grande importancia ocurrir con preferencia a Antioquia,
por ser de las provincias más interesadas y porque perdida ésta tendremos muy
fácilmente al enemigo reunido en Honda, y por supuesto en Santafé.”
Sentíase tan apurado, que en la misma fecha despachó una segunda carta
al Libertador y comentó: “En Antioquia, Córdova, que había marchado en busca
de Warleta, estaba el 5 del corriente a cinco leguas de él, y si la desgracia nos ha
visitado también por este lado, los embarazos aumentan.”
Terminó de redactar la carta, la cerró y volvió a abrirla para incluir una
posdata en la que recalcaba: “Lo del sur no es de despreciarse y Antioquia mucho
menos. Perdida Antioquia, perdemos el Chocó, precisamente, y los enemigos
quedan en posesión de las provincias de Popayán, Antioquia y Chocó que, en
dinero sólo, tienen innumerables recursos”.

9
Proclama fechada el 29 de enero de 1820.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [311 ]


Vida Académica

Incluso Santander se atrevió a modificar órdenes impartidas por Bolívar,


respecto de cómo disponer las tropas. Por tal motivo le manifestó al comandante
en jefe que, en el caso de Antioquia, no estaba bien informado. Ese sustento le
sirvió para desoír algunas órdenes del Libertador y mantener la protección de
Antioquia.
Así las cosas, después de Chorros Blancos, cerrado el corredor estratégico,
se facilitó por hablar solo de Nueva Granada, la posterior liberación del terri-
torio caribeño, con las exitosas campañas de los ríos Cauca y Nechí, Majagual,
Mompox, Tenerife, Corozal, Santa Marta y Cartagena.
Lograda la liberación anterior, se procedió a consolidar con fuerza y mayor
seguridad el control de las regiones del sur de Nueva Granada nada fáciles por
cierto. Entre cuyas acciones memorables recordamos a Bomboná, Yacuanquer,
Pasto, Tacines, Cebollas y Juanambú, y poco después, las del sur de la América
andina, como Pichincha, Junín y Ayacucho, muchas de las cuales contaron con la
participación de Córdova y de los soldados que batallaron en Chorros Blancos.
Tanto Bolívar, Córdova, Anzoátegui y Santander, de un lado; como Sámano,
del otro, comprendieron en su momento que Antioquia era pieza clave para el
buen éxito de sus planes tan disimiles. La acción que habló por Antioquia fue
Chorros Blancos, ahora sí, un serio trastorno para los españoles.

Chorros Blancos y sus protagonistas patriotas


Mauricio Restrepo Gil10

Chorros Blancos es una de las epopeyas de la Independencia colombiana


que han sido injustamente olvidadas, y por lo tanto sus repercusiones milita-
res, trascienden del norte antioqueño a la provincia misma, y de esta a toda la
Nueva Granada, porque en sus filas lucharon hombres de diversas provincias
de entonces: Casanare, Mariquita, Cundinamarca, Santa Marta, Popayán y
Antioquia, a juzgar por la procedencia de los patriotas cuya nombre y cuna se
conocen. Esta acción cambiaría, pues, el rumbo militar de la independencia y
abriría las puertas para nuestra libertad, pues con este triunfo y una consecuti-
va serie de jornadas exitosas se lograría en Ayacucho, cinco años más tarde, la
emancipación de la América del sur.

10
Miembro de Número de la Academia Antioqueña de Historia. Palabras leídas en la Acade-
mia Colombiana de Historia la noche del 7 de marzo de 2023, con motivo de la entronización
de un óleo del General de División José María Córdova.

[312 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

En nuestra independencia hubo muchísimos hombres que entregaron los


mejores años de su existencia, incluso su vida, en favor de la causa libertaria.
Algunos lo hicieron desde muy jóvenes, como el mismísimo José María Córdova;
otros, ya mayores, como el sacerdote Jorge Ramón de Posada, de Marinilla; y
los más, desde cualquier circunstancia desde la cual apoyaron sin reservas, ya
con dinero, ya con sus familiares o ya con su trabajo.
El doctor Laureano García Ortiz, ilustre patricio rionegrero, escribió sobre
los soldados que la provincia entregó para la patria, lo siguiente:
En cuanto al contingente de hombres con que Antioquia contribuyó a la
Guerra de la Independencia y al establecimiento y organización de la na-
cionalidad, juzgamos que en Colombia estaríamos dispensados de indicarlo
en por menor. Este no sería posible en lo que respecta a los innumerables
héroes sin nombre, cuyos huesos quedaron esparcidos desde Guayana hasta
La Paz, cuya muchedumbre fue tal que hizo decir a Santander (…), con
acento impresionante: “Esta provincia no quisiera que diera ya un hombre11.

Con esta premisa de García Ortiz, los hombres que lucharon en Chorros
Blancos ascendieron a casi quinientos, pero sus nombres se perdieron casi por
completo, toda vez que nadie se preocupó en su momento por recogerlos para la
posteridad. Solo se salvaron algunos, casi de milagro, por memorias, biografías,
cartas o referencias mínimas de algunos contemporáneos.
Córdova, después de la batalla de Boyacá, fue enviado a libertar a su pro-
vincia del yugo español, con el título de Gobernador y un pequeño contingente
que traía desde Honda: 118 hombres, más los 125 que reclutó en Marinilla y
los que sumó en Rionegro, mal vestidos, sin más armas que lanzas, machetes y
algunos rifles sin municiones, con los que se dio a perseguir el resto de ibéricos
o adeptos a ellos, con poder en el Ejecutivo provincial.
Entre los meses de octubre y diciembre de 1819 Córdova comenzó a for-
mar una Columna de Cazadores compuesta por cuatro compañías, algunos con
experiencia, pero la mayoría “jóvenes de familias distinguidas, de educación, y
que prometen ser excelentes oficiales,”12 al decir del gobernador y comandante
general de Antioquia en carta al Libertador.
En comunicación enviada por Córdova y su Gobernador Civil, José Ma-
nuel Restrepo, a los alcaldes de los cantones y distritos, en la que se exhortaba

11
Laureano García Ortiz, Estudios históricos y fisonomía colombianas, serie primera, (Bogotá:
Editorial A B C, 1938), p.35.
12
Pilar Moreno de Ángel, Correspondencia y documentos del general José María Córdova.
Tomo I, (Bogotá: Editorial Kelly, 1974), p. 18.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [313 ]


Vida Académica

a generar entre los antioqueños sentimiento patrio y jóvenes para formar un


ejército, entre otras cosas así escribieron:
(...) hemos resuelto organizar unas milicias para defender la Provincia en
caso de que sea atacada por los enemigos. Esmérense en conseguir muchachos
guapos y robustos que aprendan a manejar el fusil y mándelos a esta plaza
donde les enseñen el manejo del arma y puedan salir cuando se necesite con
el comandante. Levanten la opinión en nuestro favor para que consigan
escopetas y pistolas, y hagan repartir el empréstito de guerra, para que, Deo
volante, lleguemos a ser libres como lo son los mismos españoles13.

El batallón de Cazadores de Antioquia que lideró el futuro héroe de Aya-


cucho José María Córdova y que combatió al ejército español comandando por
el coronel Francisco de Paula Warleta y Franco en Chorros Blancos, se formó
con cuatro compañías comandadas por una plana mayor, conformada al 16 de
octubre de 1819, así:
• Plana mayor: comandante, el teniente coronel José María Córdova;
ayudante primero, el teniente Joaquín Rodríguez; ayudante segundo,
el subteniente Pedro Carrasquilla, y abanderado, el subteniente Sal-
vador Córdova.
• Primera Compañía: capitán Carlos Robledo, teniente Joaquín Mejía,
teniente Cástor Gómez, subteniente Ramón Palacios y subteniente
Antonio Silvestre.
• Segunda compañía: capitán José Aguilar, teniente Celedonio Benítez,
teniente José Manuel Montoya, subteniente Ventura Correa, subteniente
Pablo Morales y agregado Manuel Collante.
• Tercera compañía: capitán Juan Antonio Gómez, teniente Raimundo
Menéndez, teniente Benedicto González, subteniente Emigdio Cárde-
nas, subteniente José María Botero y agregado Manuel María Borrero.
• Cuarta compañía: capitán José Urrea, teniente Manuel Alzate, teniente
Manuel Ortiz, subteniente Joaquín Viana y subteniente Pioquinto
Gómez14.

Entre todos los combatientes fue de fama la cuarta columna, conformada por
casi un centenar de marinillos que salieron a instancias del padre Jorge Ramón

13
Gonzalo Uribe Villegas, Notas y documentos históricos para la biografía del general D. Braulio
Henao, (Medellín: Imprenta del Departamento, director Lino R. Ospina, 1902), pp. 19 y 20.
14
José María Restrepo Sáenz, Gobernadores de Antioquia, tomo II, (Bogotá: Editorial Lumen
Christi, 1970), pp. 10 y 11.

[314 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

de Posada y otros líderes de esa localidad, quienes sirvieron con entusiasmo y


con patriotismo. Dicha columna estuvo formada, según Abraham Moreno, por:
el patriarca José María Gómez (a. Chócolo) hijo del entonces coronel don
Pedro Gómez y hermano de Fermín, herido en la jornada de Sinamarca.
José Antonio Ramírez, Antonio Gómez Tobón, Antonio Gómez H., Miguel
Hoyos, Fermín Gómez H., Camilo Vélez, Juan Duque Giraldo, Manuel Duque,
Joaquín Viana, Jesús Duque Castro, Sacramento Arteaga, Miguel García Z.,
Francisco Giraldo Z., Fidel Peláez, Ramón, Gabriel, Juan A., José Antonio
y Manuel Gómez, Francisco Castaño, Domingo Gallo, Fernando Montes,
Narciso Gómez, Juan Salazar, José A. Velásquez, Salvador Zapata, Juan N.
Jiménez, Vicente Gómez A., Bernardo Posada (liberto), Antonio Giraldo O.
(padre del valeroso coronel Ricardo M. Giraldo), Fermín y José María Gómez,
Pioquinto Gómez, nuestro gallardo y venerado tío, los tres Alzates: Andrés,
Salvador y Antonio María15.

La cálida y fértil población de Barbosa fue el lugar de acuartelamiento


en el que los jóvenes de la provincia fueron preparados de forma relámpago,
con el manejo de las pocas armas con que contaban: machetes, lanzas, pistolas
o bayonetas, y unas mínimas instrucciones en tácticas de guerra. Quien más
tiempo invirtió en disciplinar los cuerpos de reclutas y de milicias fue el subte-
niente hondano Pedro Carrasquilla, y dos de sus más hábiles colaboradores en
la organización y educación de los futuros próceres antioqueños Félix Suárez
Tobón y Manuel Dimas del Corral.
A los improvisados cuarteles de Rionegro, primero y, Barbosa, luego,
comenzó a llegar lo más granado de la juventud antioqueña. Exceptuando a
los marinillos ya mencionados, la historia guardó el nombre de los siguientes
rionegreros: Benedicto González, José Manuel Montoya, Juan N. Escobar,
Ramón Palacio, Idelfonso Pineda, Manuel Ortiz, Francisco Uribe U., Manuel
y Dionisio Bravo, Ignacio Mejía Gutiérrez, Rafael Navarro, Francisco Estrada,
Francisco Villa, Santiago Jaramillo, Miguel González, José María Ruiz, Leandro
Castrillón, José Antonio Cambas, entre otros16; de Envigado a la cabeza del
padre José A. Montoya de la Calle, quien actuaría como capellán en Chorros
Blancos, llegaron decenas de muchachos, de los que solo se salvaron los nom-
bres de Mariano Barreneche, Fernando Escobar, Joaquín Uribe y José María
Ochoa, “salió personalmente con sus feligreses a las campañas de Barbosa y

15
Abraham Moreno, “Oriente en la independencia”, El Colombiano, n.° 175, Medellín, julio 25
de 1913.
16
Manuel I. García O., La Juventud, n.° 43, Rionegro, abril 27 de 1907.

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Vida Académica

Yarumal manifestando su valor y entusiasmo, haciendo de caudillo (…);”17 de


Sonsón, por el entusiasmo del párroco Tomás Henao, se unieron 25 jóvenes,
entre quienes venían Braulio Henao y su hermano Félix, Miguel Antonio Alzate,
Isidoro Villegas, Lucas Arango, Domingo Gallo y Liborio Bernal; de Carolina
del Príncipe, se unieron José María Meneses y Vicente Landaeta, y como estos
ejemplos documentados, llegaron muchos más de otras poblaciones a engrosar
las filas del glorioso batallón de Cazadores de Antioquia.
Con esta introducción, se hará una breve semblanza biográfica de algunos
de esos obreros de la independencia que estuvieron en Chorros Blancos:
1. Salvador Alzate Rincón. (Marinilla, mayo 24 de 1801– Marinilla, julio
18 de 1855). Fue el más joven de los hijos de doña Simona, la afamada
heroína que entregó a sus cinco hijos al servicio de la independencia.
Comenzó su carrera militar con José María Gutiérrez (a. el Fogoso) en
la campaña del Sur; hizo las campañas de Antioquia, del Magdalena y a
la rendición del sitio de Cartagena en 1821. Colaboró con la liberación
de Santa Marta en 1823, y estuvo en Venezuela en 1826. Posteriormente,
estuvo en el ejército que combatió a Córdova en su insurrección de 1829;
defendió al Gobierno en 1840, en 1851 y en 1854 para el restablecimiento
del orden constitucional, cuando tenía el grado de teniente coronel de
infantería del ejército.
2. Miguel Antonio Alzate Vargas. (Rionegro, diciembre 6 de 1793 – Car-
tago, abril de 1862). Prestó sus servicios militares en Antioquia, costa
Atlántica y Panamá; se halló, además, en las acciones de Riofrío, Ciénaga
y Popa, con Mariano Montilla. Terminada la guerra de independencia,
se entregó a las labores del campo en su adoptiva Sonsón. Entre los de-
cenios de 1850 y 1860 tomó las armas en favor de los ejércitos liberales
de Colombia y víctima de los odios políticos, con una cadena al cuello,
este ilustre general fue fusilado en Cartago en abril de 186218.
3. Mariano Barreneche Escobar. (Envigado, marzo 23 de 1804 – Antioquia,
?). Participó en las campañas de Antioquia y de la costa, hasta la rendición
de Cartagena. De allí viajó a las campañas del sur del continente: Pichin-
cha, Junín y Ayacucho, al lado del bravo Córdova y de otros valerosos
antioqueños. Después de la independencia, fue fiel a los Córdovas en sus
alzamientos de armas en contra de dictaduras e hizo parte de algunas
guerras civiles en el decenio de 1860. Fue tío del general Marceliano Vélez,
17
Pbro. Javier Piedrahita E., Monografía de Chorros Blancos, (Medellín: Imprenta Departa-
mental, 1972), p.111.
18
Heriberto Zapata Cuéncar, “Apuntes para la historia de Rionegro”, en: Rionegro, Narraciones
sobre su historia, (Medellín: Editorial Granamerica, 1967), pp. 205 y 206.

[316 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

a quien educó y formó para la vida política y militar de la patria19. Fue


uno de los cofundadores del municipio de Amalfi.
4. Celedonio Benítez López. (Medellín, marzo 4 de 1795 – Medellín, mayo
24 de 1832). Tuvo una significativa formación intelectual para su época;
estudió con el doctor José Félix de Retrepo y el sabio Francisco José de
Caldas, con el último fue cadete del cuerpo de ingenieros en 1814. Hizo
diversas expediciones militares: a Bogotá, Cartagena, Barinas, Maracaibo,
Popayán, Pasto, alto Pasto, Quito, Guayaquil, Lima, alto Perú y se halló
en todas sus campañas20. Formó parte de la segunda compañía de la
columna Cazadores comandada por el capitán José Aguilar y se batió en
Chorros Blancos. Hizo la campaña del Magdalena y siguió hasta el Sur.
En Lima, el propio Bolívar lo ascendió a capitán y le confió la segunda
compañía del tercer batallón vencedor.
5. José Antonio Bernal Robledo. (Rionegro, junio 6 de 1799 – Medellín,
junio 18 de 1864). Cuando estuvo en las acciones de Chorros Blancos y
Tenerife, ostentaba el grado de subteniente; posteriormente ascendió a
capitán.
Desde el año de 1819 hasta el de 1824 sirvió en clase de oficial
en los cuerpos que se levantaron en esta provincia para repeler al
comandante Warleta que venía a tomarla; que después siguió en el
batallón Girardot en la campaña del Magdalena y que se halló en el
bloqueo del pueblo de la Ciénaga; que también estuvo en el tiempo
que duró el sitio de la clase de Cartagena; que también asistió en la
campaña de Maracaibo; que después fue destinado al valle de Upar
a disciplinar a las tropas21.
Después de la independencia, abrazó la vida religiosa, prestando sus
servicios en Rionegro, San Jerónimo, Anzá, San Pedro de los Milagros,
El Retiro, Girardota, Córdova (Sopetrán), Medellín y fue capellán de coro
de la catedral de Antioquia.
6. José María Botero Villegas22. (Rionegro, julio 17 de 1797 – Rionegro,
febrero 20 de 1876). Alcanzó el grado de sargento mayor; comenzó su

19
Gabriel Arango Mejía, Genealogías de Antioquia y Caldas, tomo I, 3ª edición, (Medellín:
Editorial Bedout, 1973), p.132.
20
José Antonio –El Cojo-Benítez, Carnero, y miscelánea de varias noticias, antiguas, y moder-
nas, de esta villa de Medellín, (Medellín: Ediciones Autores Antioqueños, volumen 40, 1988), p.
379.
21
Pbro. Javier Piedrahita E., Monografía de Chorros Blancos, (Medellín: Imprenta Departa-
mental, 1972), p.111.
22
Mauricio Restrepo Gil, “Cinco próceres de la provincia de Antioquia: Félix Suárez Tobón,
José María Botero, José María Meneses, Vicente Landaeta y Pbro. Gabriel María Gómez”, Re-

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Vida Académica

vida militar en 1813 al lado del Fogoso Gutiérrez en las expediciones


militares al sur, y tres años después es aprendido por los españoles donde
es condenado a servir con los realistas. Posteriormente huyó y se unió a
José María Córdova y los demás jóvenes que hicieron las campañas de
Antioquia y el Magdalena. Se halló al lado de Córdova, Montilla, Padilla,
Bolívar y Sucre, en Panamá, Pasto y Ecuador. Participó en el sitio de El
Santuario en octubre de 1829, con los entusiastas amigos de Córdova,
en contra los ejércitos bolivarianos al mando de O’Leary. Terminadas
estas contiendas buscó el refugio de los suyos, ganándose el pan con la
labranza de la tierra que ayudó a liberar.
7. Pedro Tomás Carrasquilla C. (Honda, febrero 7 de 1793 – Cartagena,
julio 9 de 1849). Coronel de la república que desde muy joven comenzó
su carrera militar, primero en la guardia de honor del prócer Antonio
Nariño, y en 1813 disciplinando las Milicias del Estado Libre y Soberano
de Antioquia. Después, sirvió en Mariquita y Cundinamarca, y por su
valentía Córdova lo trajo a Antioquia, donde fue notable su presencia;
“en la que se halló en la acción de Chorros Blancos dada el 12 de febrero
de 1820, después de la cual montó primero que nadie la altura a donde se
habían replegado los enemigos y a cuya toma fueron destinadas dos com-
pañías.”23 También estuvo en las acciones del bajo Cauca y el Magdalena;
lo mismo que en Panamá. Al culminar el proceso independentista ocupó
diversos cargos y comisiones, tales como: gobernador civil y militar de las
provincias de Pamplona y del Chocó, jefe político del cantón de Bogotá,
representante de la Convención de Ocaña en 1828, entre otros cargos en
el altiplano y la costa. Formó su hogar con Cruz Ortega Nariño, padres
del escritor costumbrista, poeta, filósofo y educador Ricardo Carrasquilla
y abuelos de monseñor Rafael María Carrasquilla.
8. Salvador Córdova Muñoz. (Concepción, mayo 17 de 1801 – Cartago,
julio 8 de 1841). Fue el hermano del general José María, y el abanderado
de Chorros Blancos, en donde una bala de cañón impactó y destrozó
la asta; él tomó una astilla del suelo y siguió enarbolando el pabellón y
excitando a los patriotas a triunfar rotundamente sobre los españoles24.
El teniente coronel Salvador Córdova se distinguió en las campañas de
Antioquia, costa Atlántica, sur de la patria, Perú y Ayacucho, donde fue

pertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia, año 108, n° 26 (nueva etapa), (ene-
jun 2014): pp. 26-30.
23
AGN, Tomo 12, folio 359 v.
24
Fray Berardo Ocampo (O.F.M.), Apuntaciones Biográficas sobre el General Braulio Henao,
Prócer de la Independencia, (Medellín, Tipografía del Comercio, 1902), p.120.

[318 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

herido. En todas las acciones luchó con denuedo y con eficacia, por lo
que recibió de sus superiores reconocimientos. Pasadas las contiendas
independentistas, hizo parte del levantamiento de su hermano contra
Bolívar en 1829; luego, entre 1831 y 1841, estuvo inmerso en medio de
los vaivenes políticos y militares de la época, como jefe y organizador.
Tomás Cipriano de Mosquera, lo hizo fusilar canallescamente en Cartago,
con otros seis compañeros, sin juicio ni justicia.
9. Manuel Dimas del Corral Arrubla. (Santa Fe de Antioquia, marzo 25
de 1801 – Santa Fe de Antioquia, noviembre 12 de 1870). Con quince
años hizo parte de las fuerzas que intentaron proteger la provincia de
Antioquia de la reconquista española. Actuó con carácter y valor en la
acción de Chorros Blancos; luego, participó en las campañas del bajo
Cauca y el Magdalena donde su arrojo e intrepidez le granjearon altos
honores de sus superiores, y cuya hazaña le valió la gratitud eterna del
pueblo costeño, especialmente de los majagualeros; allí, a su mando un
poco más de media centena de hombres derrotó a más de medio millar25,
victoria que abrió a los patriotas los ríos Cauca y Magdalena, para acabar
tiempo después con cualquier asomo español en Cartagena. En 1834,
Santander le concedió el grado de teniente coronel y la comandancia de su
ciudad natal. También fungió como jefe político del cantón de Antioquia,
miembro y presidente de la municipalidad y, a partir de 1866, se encargó
de la Prefectura del Departamento de Occidente.
10. Tomás Escobar Escalante26. (Rionegro, septiembre 16 de 1801 – Caro-
lina del Príncipe, mayo 30 de 1883). A comienzos del año 1883 solicitó
pensión en los siguientes términos “de una manera pública y notoria fui
militar de la independencia y en esa guerra titánica presté en calidad de
patricio los servicios que me correspondían como sargento (…)”. Acom-
pañó a José María Córdova en sus campañas de Antioquia y de la costa
Caribe e incluso llegó hasta los campos de Junín y de Ayacucho. En la
sonora Carolina del Príncipe, reducido a la cama, falleció sin recibir una
merecida pensión como prócer. Su hermano Ramón, también luchó en
la independencia.
11. Pioquinto Gómez Hoyos. (Marinilla, mayo 15 de 1803– Marinilla, enero
14 de 1861). Sus primeros acercamientos militares datan de 1819 cuando,
con el grado de subteniente formó la brava y aguerrida compañía de ma-
25
Manuel D. Del Corral, “Campaña de Antioquia en 1820”, El Liberal Ilustrado, n.° 1360, tomo
IV, Bogotá, mayo 15 de 1915.
26
Mauricio Restrepo Gil, Carolina del Príncipe, (Bogotá: Panamericana Formas e Impresos
S.A., 2017), pp. 64 y 65.

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Vida Académica

rinillos que estuvo en Chorros Blancos. Hizo la campaña del Magdalena


y “concurrió al bombardeo de Cartagena y la Popa, de 9 de mayo a 10
de octubre, y a los cinco últimos días del sitio de 1821, hasta rendirse las
fuerzas con su jefe el gobernador, brigadier Torres.”27 Combatió a los
indios de la Guajira el 7 de julio de 1824 y los venció. Entre los decenios
de 1830 y 1840 sirvió como jefe militar de la provincia de Antioquia.
12. Antonio Gómez Tobón. (Carmen de Viboral, junio 3 de 1800– Pá-
cora, marzo 6 de 1888). En el solaz de las horas hogareñas, el viejo
sargento segundo Gómez Tobón, relataba la evocación efusiva de
su vida militar en la independencia, la que posteriormente quiso
reseñar por escrito para enseñanza familiar íntima. Allí contó,
entre otras cosas que, empuñó las armas desde el 1 de septiembre
de 1819, desde cuando participó y venció en combates por ciudades
o parajes como Chorros Blancos, Zaragoza, Nechí, Majagual, Barran-
quilla, Ciénaga, Cartagena, Turbaco, Santa Marta Pivijay, “Durante mis
servicios a la patria hasta el 30 de noviembre del año 26 día en que fue
dada mi licencia, firmada por el General Montilla. En Chorros Blancos
fui ascendido a cabo 2º, en Tenerife a cabo 1º y en la toma de Cartagena
a sargento 2º.”28
13. Gabriel María Gómez Zuluaga.29 (El Santuario, diciembre 18 de 1799
– Marinilla, junio 18 de 1850). Muy joven se presentó como voluntario,
en clase de soldado, “yo marché gusto con el célebre general Córdova,
cuando hicimos la campaña de Yarumal; y luego que la patria no necesitó
de mis servicios, me retiré al país de mi nacimiento a esperar que ella me
llamase”30, escribió el futuro sacerdote. En 1822 recibió su ordenación
sacerdotal en Venezuela; trabajó en Marinilla, Rionegro, Santa Fe de An-
tioquia y San Vicente. Fue uno de los que más defendió al gobierno en la
Revolución de los Supremos, al punto de ser descalzado y amarrado en
mitad de la plaza pública de Marinilla; cofundó el célebre colegio San José
de Marinilla en 1838; su educación y facilidad para la palabra lo llevaron
a ser el orador sagrado más notable y elocuente de su tiempo, y su pluma

27
Mauricio Restrepo Gil, Carolina del Príncipe, p.186.
28
Abraham Moreno, “Oriente en la independencia”, El Colombiano, n.° 178, Medellín, agosto
5 de 1913.
29
Mauricio Restrepo Gil, Pbro. Gabriel María Gómez, un ilustrado prócer marinillo, (Bogotá:
Editorial Buena Semilla, 2021).
30
Pbro. Gabriel María Gómez, Al Público imparcial, (Medellín: Imprenta de Manuel Antonio
Balcázar, 1935).

[320 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

dejó impresas en tinta y papel decenas de hojas sueltas y folletos en las


primeras imprentas de Antioquia.
14. Juan Antonio Gómez Zuluaga. (Marinilla, septiembre 18 de 1796– Oca-
ña, ca. 1861). Comenzó su carrera militar activa el 1 de enero de 1815,
e hizo parte de las campañas del Sur, con las columnas de antioqueños.
El triunfo de los patriotas en Boyacá, le permitió alistarse y “de nuevo
bajo las banderas de la República en el movimiento independiente de
Marinilla iniciado por el capitán José Urrea, movimiento que contribuyó
en forma decisiva a apresurar la fuga del gobernador Tolrá”31, apoyó la
causa de la libertad. Luchó en las campañas de Antioquia, bajo Cauca,
Magdalena y hasta el sitio de Cartagena. Pasada la contienda indepen-
dentista, se dedicó a la vida política, actuó como gobernador en Santa
Marta, Maracaibo y Antioquia.
15. Juan María Gómez Pastor. (Santa Fe de Antioquia, mayo 6 de 1798
– Facatativá, febrero 27 de 1850). Realizó estudios con José Félix de
Restrepo y el sabio Francisco José de Caldas en Medellín. Con el último,
sentó plaza en el cuerpo de Ingenieros, en clase de cadete, el 30 de mar-
zo de 1814. Trabajó en Bogotá como capitán de ingenieros, y luego del
triunfo en Boyacá, regresó a Antioquia fue comisionado por Córdova
para libertar la provincia del Chocó. Sus conocimientos cartográficos y
militares fueron muy útiles en la campaña de Yarumal. Siguió a la costa
y posteriormente al sur del continente, donde el mariscal Sucre, elogió
su celo y capacidad. Fue ministro de Estado, parlamentario, diplomático
y negociador de límites con el Brasil; fungió como gobernador de Santa
Marta y de Antioquia, lo mismo que senador de la república.
16. Benedicto González Zapata. (Rionegro, marzo 21 de 1798 – El Santuario,
octubre 17 de 1829). Estudió con Caldas en la Maestranza y fue com-
pañero de Córdova. Hizo las campañas de Antioquia (incluida Chorros
Blancos) y de la costa Atlántica, entre ellas las de Barbacoas, Majagual
y Tenerife. Estuvo en las memorables batallas de Junín y Ayacucho, los
días 6 de agosto y 9 de diciembre de 1824. Vivió algunos cortos años
dedicado al comercio y en 1829, apoyó a Córdova en El Santuario y allí
murió heroicamente. José María Arango y Carvajal, lo describió como
un “joven bellísimo, de la más elegante figura y gracioso rostro.”32

31
José María Restrepo Sáenz, Gobernadores de Antioquia, p. 410.
32
José María Arango y C., El Santuario, 2ª edición, Academia Colombiana de Historia, (Bogo-
tá: Editorial Kelly, 1980), p. 55.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [321 ]


Vida Académica

17. Elías González Villegas. (La Ceja, diciembre 20 de 1784 – Manizales,


1848). Comenzó su vida militar al lado de Antonio Nariño en la campa-
ña del Cauca, y en 1819, estuvo al lado de Córdova en Antioquia, bajo
Cauca, Magdalena y hasta el sitio de Cartagena. En 1830, combatió la
dictadura de Rafael Urdaneta y, en 1841, hizo parte de la Revolución de
los Supremos, donde fue uno de los héroes en el combate de Salamina.
Cuando no estaba en la guerra, vivía colonizando tierras. Fue fundador
de Manizales, Salamina y Neira. Lo llamaban el señor de la tierra, pues,
como socio de la empresa González, Salazar y Cía. monopolizó las tierras
de viejo Caldas, entre los ríos Pozo y Chinchiná. Murió asesinado en el
río Guacaica, en virtud de un pleito, como apoderado de unos latifundios.
18. Braulio Henao Duque. (El Retiro, marzo 26 de 1802 – Sonsón, septiembre
14 de 1902). En noviembre de 1819, con una veintena de jóvenes paisanos
de Sonsón, se presentó ante José María Córdova en Rionegro, para servir
a la patria. Después de Chorros Blancos, hizo parte del batallón Girardot
que salió hacia la costa, donde luchó con reconocimiento de sus jefes. Ya
con el grado de teniente, estuvo en las peligrosas guarniciones de Panamá,
Chagres y Portobelo. En 1829, acompañó a José María Córdova, cuando
éste se sublevó contra Bolívar. Posteriormente, participó por más de cua-
renta años en las guerras civiles que azotaron el país; en la Guerra de los
Supremos y su sólida campaña que culminó con la victoria en Salamina
el 5 de mayo de 1841; fue defensor del puente de Bosa en 1854; entre
los decenios de 1860 y 1870 lidió con las diferentes contiendas civiles, y
todavía en 1885, octogenario, prestó a la causa de la Regeneración sus
últimos esfuerzos33.
19. Modesto de Hoyos Zuluaga. (Marinilla, febrero 20 de 1791– El Peñol,
noviembre 16 de 1867). Contrajo nupcias con Margarita Urrea Ramírez,
mujer de armas tomar, quien lo acompañó en algunas campañas de la
independencia y gracias a sus súplicas -disfrazada de monja Carmelita-,
los españoles le perdonaron la vida a este, en 1816. El teniente coronel
Hoyos, hizo la campaña de 1813 y a partir de entonces apoyó a Antonio
Nariño, Liborio Mejía, José María Cabal, y a otros próceres. En los años
de 1819 y siguientes sirvió, con José María Córdova, a Antioquia y el
Magdalena, hasta la rendición de Cartagena. Al fallecer su esposa, cum-
plió los votos recíprocos que se habían prometido, partió hacia Popayán,
donde concluyó sus estudios y recibió la ordenación sacerdotal en 1827.
Trabajó en Marinilla, Cocorná, Guatapé, San Jerónimo y El Peñol.

33
Gonzalo Uribe Villegas, Notas y documentos históricos.

[322 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

20. Clemente Jaramillo Restrepo. (Medellín, noviembre 24 de 1798 – Medellín,


ca. 1865). Siendo casi un niño se presentó en la escuela de ingenieros de
Medellín, en épocas del sabio Caldas, donde recibió instrucciones, además,
del francés Serviez; parte de su formación la recibió posteriormente en
Tunja. Participó en las campañas de Antioquia, bajo Cauca, Magdalena,
Maracaibo –Venezuela-, donde fue hecho prisionero el 13 de noviembre
de 1822, “permaneciendo como tal hasta que fue canjeado y continúo
la guerra contra dicha plaza.”34 Luego de la independencia, como casi
todos los militares de la época, empuñó las armas en las guerras civiles.
Tuvo un próspero almacén de mercancías en su tierra natal, y casi al fin
de su existencia, encabezó una fallida rebelión que lo llevó al escarnio
público, siendo reducido al calabozo por meses. Todo ello no lo pudo
resistir, pues murió loco y atormentado por la culpa.
21. Juan Nepomuceno Jiménez. (Marinilla, diciembre 17 de 1801– Cali, abril
11 de 1862). Fueron sus hermanos el futuro obispo de Medellín, Valerio
Antonio, y otros militares olvidados: Ramón y Fabián. Estuvo activo en
los ejércitos patriotas entre 1813 y 1826. Viajó con el Fogoso Gutiérrez al
sur del país, e hizo parte de las fuerzas que defendieron las murallas de
Cartagena hasta la rendición en 1815, ante Morillo. Se incorporó poste-
riormente al ejército que formó Córdova en Antioquia, con el que estuvo
en Chorros Blancos y en la campaña del bajo Magdalena, “se halló y peleó
valerosamente en la toma de Cartagena, en los combates de Majagual,
Tenerife, Puerto Cabello en Venezuela &, &; distinguiéndose, además, por
su honradez y subordinación.”35 Pasada la independencia, este valiente
oficial protegió sus ideales conservadores y participó, en el decenio de
1860, en los combates de San Bartolo, Carolina, Honda, Santo Domingo
y Cali, donde falleció peleando en el combate de Cabuyal.
22. Vicente Landaeta Hoyos36. (Carolina del Príncipe, junio 4 de 1798 –
Guadalupe, diciembre 1 de 1891). Inició su carrera de las armas al lado
de Córdova, Manuel Dimas del Corral y de Manuel Antonio Jaramillo. Se
halló en las campañas de Majagual, de Tenerife e incluso llegó hasta Car-
tagena. El 1 de diciembre de 1834, “habiendo acreditado suficientemente
al soldado Vicente Landaeta hallarse inválido a consecuencia de heridas
recibidas en acción de guerra ha tenido a bien el Gobierno concederle

34
M. Leonidas Scarpetta y Saturnino Vergara, Diccionario biográfico de los campeones de la
libertad de la Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Perú, que comprende sus servicios, hazañas
y virtudes, (Bogotá: Imprenta de Zalamea, por M. Díaz, 1879), p.243.
35
Boletín Oficial N.º 126, Medellín, junio 24 de 1876.
36
Mauricio Restrepo Gil, Carolina del Príncipe, pp.62-64.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [323 ]


Vida Académica

retiro (…)”. Para ello le otorgó un cuarto de su sueldo mensual para vivir
dignamente, lo que no se cumplió sino por poco tiempo, pues en 1883
solicitaba una pensión, declarando, “soy inválido de un brazo y conservo
otras cicatrices de las heridas que recibiera en los combates de la inde-
pendencia.”37 Entonces recibió una ración diaria de cuarenta centavos.
23. José María Meneses González38. (Carolina del Príncipe, noviembre 2 de
1804 – Carolina del Príncipe, febrero 24 de 1890). Humilde soldado de
tez morena y vestir humilde. De quince años ingresó a las filas patriotas,
combatiendo en Yarumal, Zaragoza, Tenerife, Mompox, Santa Marta y
Cartagena. Poco tiempo después, viajó al Sur del continente y participó
activamente en la independencia del Perú y el Ecuador. Gracias al buen
comportamiento y a la lealtad del soldado Meneses, Córdova le otorgó el
grado de sargento y lo recomendó al Libertador. Cuando contaba 23 años
de edad, servía en el Palacio de San Carlos, como repostero de Simón
Bolívar. La noche del 25 de septiembre de 1828, Meneses salía tarde del
palacio y observó que el Libertador estaba en el balcón y a punto de saltar
a la calle, por lo que lo siguió y lo ayudó; un historiador del siglo XIX,
escribió: “Sin más compañía que un fiel criado, su repostero José María,
que le viera huir y le siguiera.”39
24. Pbro. José Antonio Montoya de la Calle. (Envigado, febrero 28 de 1788
– Fredonia, noviembre de 1865). “digan también si les consta -escribió
el padre Montoya en un documento de octubre de 1820- y es público y
notorio mi patriotismo y amor a la causa de la libertad y los sacrificios que
por ella he hecho con mis intereses y exhortaciones y saliendo en persona
a la campaña en compañía de mis feligreses”.40 Fue capellán de Chorros
Blancos. Recibió su ordenación en 1818, haciendo su trabajo pastoral en
Envigado, Amagá y Fredonia.
25. José Manuel Montoya Zapata. (Rionegro, noviembre 1 de 1800 – Bogotá,
julio 23 de 1833). De niño fue condiscípulo y compañero de juegos de
José María Córdova. Cursó primeras letras con don Manuel Bravo, y fi-
losofía bajo la dirección del doctor José Félix de Restrepo. También hizo
la campaña de la costa Caribe, se halló en las acciones de Pinto, Tacaloa,
Buenavista, Turbaco, Tenerife, Cartagena, Maracaibo, Simanca (Venezuela),
Santa Marta, Valledupar, Bogotá, Antioquia, Neiva, Cundinamarca, a las
órdenes, entre otros, de Hermógenes Maza, José M. Córdova, Mariano
37
Archivo Histórico de Antioquia, Tomo 2645, documento n.° 3 de 1883.
38
Mauricio Restrepo Gil, Carolina del Príncipe, pp. 59-62.
39
Manuel J. Calle, Leyendas de tiempo heroico, (Quito: Imprenta Nacional, 1928), p. 210.
40
Pbro. Javier Piedrahita E., Monografía de Chorros Blancos, p.111.

[324 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

Montilla, Simón Bolívar, Daniel F. O’Leary. En 1833, oponiéndose a una


dictadura, murió en Bogotá.
26. José Antonio Ramírez Hoyos. (El Santuario, enero 13 de 1799– Santa
Marta, enero 24 de 1870). Se distinguió en Chorros Blancos, Tenerife,
Cartagena, Ciénaga y en la batalla naval del lago de Maracaibo en 1822,
siempre incorporado al batallón formado por los bravos y efectivos
antioqueños. Participó en el choque sangriento de Moján, “peleando
con el agua hasta los pechos y poniendo fuego con su propia mano a
una de dos flecheras que el enemigo había abandonado y que nosotros
no pudimos sacar de su varado.”41 Finalmente, en el combate naval del
lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, entre José Prudencio Padilla
y la escuadra de la Armada española a cargo del capitán de navío Ángel
Laborde y Navarro, se aseguró la independencia de la Gran Colombia.
Terminada la guerra independentista, el sargento mayor Ramírez siguió
al servicio de la infantería de marina hasta el año 1855.
27. Joaquín Rodríguez Velásquez. (Medellín, agosto 17 de 1798 – Mede-
llín, julio 19 de 1850). Era casi un niño cuando se presentó en clase de
cadete a la escuela de ingenieros y recibió clases de Caldas y del militar
francés Manuel Serviez. Salió hacia el Sur con la columna formada por
antioqueños entre 1813 y 1816; en 1819, hizo la campaña de Antioquia,
el bajo Magdalena, después en Venezuela y, finalmente como goberna-
dor de Chocó, donde contrajo matrimonio. Consumido y diezmado por
las enfermedades adquiridas en climas malsanos y por las privaciones
sufridas durante tantos años falleció en su natal Medellín. En una nota
necrológica se dijo: “es un sagrado deber honrar la memoria de los hom-
bres que como el señor Rodríguez consagraron a la patria su existencia,
y con sus virtudes cívicas sirvieron de ornamento a la sociedad.”42 El
teniente Rodríguez fue colonizador de Amalfi, donde fue propietario de
12.000 fanegadas de tierras.
28. Julián Santamaría Tirado. (Medellín, enero 28 de 1800 – Caracas, ju-
nio 13 de 1845). El Libertador Simón Bolívar lo tuvo como uno de los
hombres de confianza, le confirió el título de edecán y le encomendó
algunas de las misiones más trascendentales de la independencia: llevar
y traer cartas y documentos de clasificación reservada para garantizar
las victorias patriotas. Comenzó su vida militar en Chorros Blancos y

41
Luis Capella Toledo, Biografía del comandante José Antonio Ramírez, (Bogotá: Imprenta de
Gaitán, 1879), p.79.
42
“El teniente coronel Joaquín Rodríguez”, Nuestra opinión, n.° 5, Medellín, julio 15 de 1850.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [325 ]


Vida Académica

de allí, en pocos meses, pasó a las campañas del Magdalena a órdenes


de Ricaurte, Córdova y Montilla. De aquellos lares, pasó con su fuerza a
Maracaibo –Venezuela- con el bravo Padilla, donde Santamaría se portó
con tanto valor y actividad que logró ascenso a teniente. Se halló en los
campos de Pasto, Ecuador y el Perú. Después de la muerte de Bolívar las
cosas no fueron muy halagüeñas para Santamaría y su familia, así que,
hacia 1834 lio sus bártulos hacia Caracas donde dejó sus huesos43.
29. Camilo Scarpetta Roo. (Popayán, 1787 – Cali, agosto 4 de 1857). Llegó
a Antioquia hacia 1814. Hizo parte del ejército que se formó para apoyar
a Nariño en el sur, con Mejía, Serviez y Córdova. Más tarde, formó parte
del batallón de Cazadores de Antioquia que estuvo en Chorros Blancos y
posteriormente fue de los veteranos que integró el novel Batallón Girardot
bajo las órdenes de Ricaurte. Después de la campaña a la Costa, regresó a
Antioquia, donde vivió en Rionegro y en Medellín. En esta última ciudad
tuvo tienda en la plaza mayor, donde vendía “los almanaques para el
año entrante de 1823 al precio de tres reales”. Poco después, este capitán
graduado fijó su residencia en Cali y en otras poblaciones vallecaucanas,
donde se dedicó al comercio y a la enseñanza primaria.
30. Félix Suárez Tobón44. (Rionegro, febrero 21 de 1796 – Medellín, septiem-
bre 1 de 1858). Desde muy joven comenzó a servir en clase de soldado,
primero en el Cauca y luego en la campaña libertadora. De Boyacá salió
el 8 de agosto de 1819 a revienta cinchas a traer la noticia de este triunfo
a su natal Antioquia. El general Braulio Henao certificó que, “lo vi de
subteniente primero en Medellín, disciplinando una compañía del Bata-
llón Antioquia, y que estuvo conmigo en la acción de Chorros Blancos, a
las órdenes del general José María Córdova.”45 Luego, solo empuñó las
armas para acompañar a su amigo Córdova en la revolución de octubre
de 1829, donde falleció aquel. Dedicó el resto de su vida a cuidar de su
familia y al ejercicio del comercio.
31. Juan Uribe Mondragón. (Medellín, febrero 17 de 1786 – Medellín, agosto
15 de 1839). Fue uno de los hombres más ricos de su época, gracias al
establecimiento de la primera casa de comercio de importaciones y expor-
taciones de la ciudad, capital con el que logró iniciar la colonización del
suroeste antioqueño y darse lujos increíbles, como traer desde Jamaica,
un piano y un vehículo movido por carrozas, y apoyar a la construcción
43
Raimundo Rivas, “El mensajero de la victoria”, Repertorio Histórico de la Academia Antio-
queña de Historia, Nos. 5 a 7, Medellín, julio de 1925, pp. 159-161.
44
Mauricio Restrepo Gil, “Cinco próceres de, pp.23-26.
45
El Centenario, n.° 16, Medellín, junio 15 de 1910.

[326 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

del primitivo teatro de Medellín. Su casa en la plaza mayor (hoy parque


Berrío) era de dos pisos. El muy confiable historiador rionegrero Manuel
I. García Ortiz, señala que Uribe Mondragón, renunció a las comodidades
a las que estaba acostumbrado y para garantizar la expulsión definitiva
de los españoles, él mismo, en clase de soldado, “prestó sus servicios a
Córdova en Chorros Blancos en 1819; y elegido miembro de la Conven-
ción de Cúcuta en 1821, se excusó de concurrir.”46
32. José Urrea Ramírez. (Marinilla, noviembre 9 de 1789– Carmen de Vibo-
ral, marzo 28 de 1875). Acompañó a José M. Gutiérrez (a. el Fogoso), en
la primera expedición al sur de la patria, en compañía de 125 jóvenes de
Marinilla. Después de la batalla de Boyacá, éste fue clave para Córdova,
pues su decisión y deseo de paz y de democracia lo llevaron a formar un
cuerpo de milicias, el cual según un informe de Urrea fechado en agosto
de 1819, “nos hemos reunido más de 40 hombres, y algunos que se nos
van agregando, resueltos a morir antes que entregarnos al bárbaro brazo
del tirano español.”47 Y Córdova, en carta a Santander, decía que el 28 de
agosto de 1819 llegó a Marinilla y “encontré este pueblo ya independiente
del gobierno español, pues el ciudadano José Urrea, vecino de ésta, levantó
la voz y ya tenía recibidos cien hombres armados con cinco fusiles, lanzas
y machetes (…)”48 Estuvo en Chorros Blancos, la costa Atlántica y en
las decisivas batallas de Pichincha y de Ayacucho.
33. Joaquín Viana Jiménez. (Marinilla, ca. 1800– Santa Marta, septiembre
19 de 1858). Comenzó su vida militar en la campaña del Sur en 1813, en-
contrándose en los campos del Palo, Calibío, Tacines, Juanambú y Tablón
de los Gómez49. Posteriormente, hizo parte de la cuarta compañía de la
columna del batallón Cazadores de Antioquia, formada por sus coterráneos
marinillos, columna aguerrida y resistente, en la cual Córdova confiaba
ciegamente, con la que combatió en Chorros Blancos, en las campañas del
Magdalena y en el sitio de Cartagena hasta su rendición en 1821. Viana
recorrió con los libertadores los campos de Ecuador y del Perú, y en sus
últimos años, se quedó sirviendo a la patria como jefe instructor de la
Guardia Nacional de Santa Marta y el rango de sargento mayor.

46
Manuel I. García O., “Próceres de la independencia de la provincia de Antioquia”, El Correo
Liberal, n.° 37, Medellín, agosto 11 de 1913.
47
“Antioquia”, Correo del Orinoco, No 44, Angostura, Venezuela, noviembre 20 de 1819.
48
Pilar Moreno de Ángel, Correspondencia y documentos, p.158.
49
Pbro. Gabriel María Gómez, Representación que varios vecinos de Marinilla dirigen a S.E. el
Presidente de la República, firmada por 318 marinillos, (Medellín: Imprenta de Manuel Anto-
nio Balcázar, enero 7 de 1842), p. 2.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [327 ]


Vida Académica

Otros próceres que estuvieron en la campaña que expulsó a los españo-


les definitivamente de la Provincia de Antioquia, y cuyos nombres guardó la
historia fueron: Pbro. Esteban Antonio Abad Jiménez, Fermín Agudelo, José
María Aguilar, Isidoro Barrientos Villa, Ño Liborio Bernal, Dionisio y Manuel
Bravo Bernal, Ciriaco Cadavid, Eustaquio Cadavid, José Antonio Cambas E.,
Juan Emigdio Cárdenas, Vicente Cardona, Francisco Castro, Manuel Collante.
Manuel Correa, Ventura Correa, Francisco Domínguez, Juan Duque Giraldo,
José Antonio Echeverri, Sebastián Echeverri, Vicente Echeverri, Ramón Es-
cobar Escalante, José Miguel Estrada y Córdoba, Fernando Escobar Correa,
Ignacio Gallo Medina, Domingo Gallo Mejía, José Antonio Giraldo Zuluaga,
José Manuel del Gordo López de Castilla, Manuel Gómez Zuluaga, Vicente
Gómez Arbeláez, Ruperto Henao Dávila, Fermín Gómez Hoyos, Juan Nicolás
de Hoyos, Cosme de Hoyos Gómez, Miguel Hoyos Vallejo, Cástor Gómez Pastor,
Eduardo González Villegas, Ismael Gutiérrez (a. Cascarita), Pastor Hoyos, Polo
Jaramillo, Diego Lince, Lorenzo Llano Marulanda, Hilario Mejía, Ignacio Mejía
Gutiérrez, José A. Mejía Vallejo, Francisco Misas Macías, Juan Salvador Mena,
José María y Raimundo Menéndez Díaz, Julián Molina, Fernando Montes,
Joaquín Montoya Vélez, José Vicente Moreno, Víctor Ortega, Ramón Palacio,
Leandro Pérez, Pablo Pineda Gómez, Bernardo Posada, Agapito Posadas, Luis
Restrepo Escobar, José María Ricaurte y Nariño, José Rivera Escobar, Pedro
Rodríguez, Juan Salazar, José María Sepúlveda, José Benito de la Serna, Juan
N. Sossa, Joaquín Tirado, Cristóbal de Uribe, Vicente Uribe Mondragón, Juan
Bautista Uribe Vélez, Mateo Uribe, José Antonio Velásquez, Francisco Villa,
Policarpo Villegas, Isidoro Villegas Restrepo, Lucas Zuleta Correa, José María
Zuluaga, Manuel C. Zuluaga.

[328 ] Boletín de Historia y Antigüedades


ORDEN CENTENARIO
CENTRO DE HISTORIA DE LA CIUDAD DE ANTIOQUIA

Como último componente de esta sesión solemne conjunta, se leyó el


Acuerdo no. 16 de la Mesa Directiva por el que se otorgó la Orden Centenario
de la Academia Colombiana de Historia al Centro de Historia de la ciudad de
Antioquia.

ACUERDO No. 16
Marzo 7 de 2023
(Acta No. 08 de Mesa Directiva)

El Consejo de la Orden Centenario de la Academia Colombiana de Historia,


en uso de sus atribuciones y teniendo en cuenta:

1º. Que la Orden Centenario de la Academia Colombiana de Historia fue


creada especialmente para “[…] honrar y enaltecer a personas e instituciones
nacionales y extranjeras que hayan contribuido de manera significativa al avance
y perfeccionamiento de la historia colombiana o que se hayan distinguido por
su decidido apoyo a la Academia, contribuyendo decididamente al progreso
de la Institución”.

2º. Que el Centro de Historia de la ciudad de Antioquia cumplirá el 8 de


marzo de 2023 cien años de vida institucional. Que fueron sus fundadores los
doctores Miguel Martínez Villa, Arturo Velásquez Ortiz, Pedro Antonio Mar-
tínez Martínez, Roberto Villa Villa y Roberto Pardo Martínez.

3º. Que a lo largo de este siglo de vida institucional el Centro de Historia ha


contribuido de manera significativa a través de sus publicaciones y actividades
académicas a la recuperación de la memoria histórica de Santa Fe de Antioquia,
ciudad de gran relevancia histórica desde tiempos coloniales con gran influencia
en el ámbito regional.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [329 ]


Vida Académica

4º. Que a través de su trayectoria este Centro de Historia ha mantenido


fructíferas relaciones interinstitucionales y ha cooperado de manera activa con
la Academia Colombiana de Historia y la Academia Antioqueña de Historia.

ACUERDA:

Primero. - Conceder la Orden Centenario de la Academia Colombiana de


Historia al Centro de Historia de la ciudad de Antioquia.

Segundo. - La condecoración respectiva se hará en la sesión solemne que


tendrá lugar el 12 de marzo en Santa Fe de Antioquia cuando se hará entrega
de la medalla y del diploma que acredita la concesión de esta distinción

Bogotá, D.C., marzo 7 de 2023.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

[330 ] Boletín de Historia y Antigüedades


PROPOSICIÓN

La Academia Colombiana de Historia

Considerando:

1º Que el 29 de enero de 2023 se cumplen 200 años del decreto de creación


del Colegio de Santa Librada de la ciudad de Cali,
2º Que su creación hizo parte del innovador proyecto educativo plantea-
do por el vicepresidente Francisco de Paula Santander durante el proceso de
formación de las bases de la naciente República,
3º Que es deber de la Academia Colombiana de Historia destacar estas
efemérides y estimular a las directivas, profesores, graduados y alumnos para
que continúen afianzando su sentido de pertenencia e identidad a esta histórica
institución insignia de la ciudad de Cali.
Por las razones que se dejan expuestas, la Academia Colombiana de Historia

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO. La Academia Colombiana de Historia se une a


las actividades académicas, artísticas y culturales que se realizarán en el marco
de la conmemoración de la Institución Educativa de Santa Librada en sus 200
años de creación.

ARTÍCULO SEGUNDO. Exhortar al Ministerio de Educación Nacional,


a la Secretaría de Educación del Valle del Cauca y a la Secretaría de Educación
de la ciudad de Santiago de Cali para que acompañen estas expresiones de
reconocimiento a la trayectoria de esta centenaria institución educativa y para
que se emprendan las acciones dirigidas a su fortalecimiento institucional y al
mantenimiento de su prestigio reconocido por varias generaciones de estudiantes,

ARTÍCULO TERCERO. Entregar copia del presente Acuerdo a las directi-


vas de la Institución Educativa de Santa Librada y al Presidente de la Academia
de Historia del Valle,

ARTÍCULO CUARTO. Publicar en el Boletín de Historia y Antigüedades


en la sección Vida Académica el texto del presente acuerdo

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [331 ]


Vida Académica

Dada en la ciudad de Bogotá a los veinticuatro (24) días del mes de enero
de dos mil veintitrés.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

[332 ] Boletín de Historia y Antigüedades


PROPOSICIÓN DE DUELO

La Academia Colombiana de Historia

Considerando:

1° Que a sus 67 años falleció el historiador Álvaro Pablo Ortiz Rodríguez,


Académico Correspondiente de la Corporación;
2° Que estudió Filosofía, Letras e Historia en la Universidad del Rosario
y obtuvo el título de Especialización en Docencia Universitaria de este mismo
centro universitario. Desde el año 1987 se vinculó como docente de esta alma
mater y participó en varios proyectos en el Centro de Investigaciones, Estudios
y Consultorías.
3º Que ingresó como miembro Correspondiente de la Academia Co-
lombiana de Historia el 25 de mayo de 2004 con su disertación “Intentos de
implantar la instrucción científica y técnica desde los Borbones hasta el inicio
de la Universidad Nacional”.
4° Que entre su prolífica obra como historiador vale destacar sus libros:
Historia de la enseñanza secundaria en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del
Rosario; Geo Von Lengerke: constructor de caminos; Historia de la Facultad de
Filosofía y Letras del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, 1930-1999 y
Reformas borbónicas: Mutis catedrático, discípulos y corrientes ilustradas, 1750-
1816. Además, cuenta con una amplia serie de artículos publicados en revistas
indexadas.
Por las razones que se dejan expuestas, la Academia Colombiana de Historia

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO. Lamentar la muerte del Académico Correspondiente


Álvaro Pablo Ortiz Rodríguez y guardar un minuto de silencio en su memoria.

ARTÍCULO SEGUNDO. Enviar copia de esta proposición a la familia del


académico desaparecido y a la Universidad del Rosario en donde desarrolló
buena parte de vida laboral y docente.

ARTÍCULO TERCERO. Publicar en el Boletín de Historia y Antigüedades


en la sección Vida Académica el texto de la presente proposición.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [333 ]


Vida Académica

Dada en Bogotá, D. C. a los veintiún (21) días del mes de marzo de dos
mil veintitrés.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

[334 ] Boletín de Historia y Antigüedades


PROPOSICIÓN

La Academia Colombiana de Historia

Considerando:

1 - Que el 29 de marzo de 2023 el Centro de Historia de Jericó cumple 50


años de fundación,
2 - Que desde su creación ha cumplido una importante labor cultural y
académica en el municipio de Jericó, enalteciéndolo con el título de “Atenas
del Suroeste”,
3 - Que durante estos años ha realizado 36 concursos de investigación, ha
formado una completa pinacoteca de 140 óleos, ha publicado 178 volúmenes
de autores jericoanos, ha manejado un Archivo Histórico de 900 volúmenes y
una hemeroteca con publicaciones entre 1908 y 2021, ha entregado 205 placas
conmemorativas en lugares históricos y ha otorgado 34 Distinciones al Mérito
de los Fundadores.

Por las razones que se dejan expuestas, la Academia Colombiana de Historia

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO. La Academia Colombiana de Historia se une


a las actividades académicas y culturales que se realizarán en el marco de la
conmemoración de los 50 años de fundación del Centro de Historia de Jericó.
ARTÍCULO SEGUNDO. Entregar copia del presente Acuerdo a las directi-
vas del Centro de Historia de Jericó y al Presidente de la Academia Antioqueña
de Historia,
ARTÍCULO TERCERO. Publicar en el Boletín de Historia y Antigüedades
en la sección Vida Académica el texto del presente acuerdo

Dada en la ciudad de Bogotá a los veintiún (21) días del mes de marzo de
dos mil veintitrés.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [335 ]


ACTO DE POSESIÓN DE PILAR JARAMILLO DE ZULETA
COMO ACADÉMICA HONORARIA

El presidente Armando Martínez Garnica designó una Comisión de Mesa


Directiva con el objetivo de realizar el día 13 de abril de 2023 una visita a la
residencia de la académica de Número Pilar Jaramillo de Zuleta para hacerle
entrega del diploma y de la banda que la distingue como académica de Número,
de acuerdo a la más reciente reforma de estatutos. La Comisión estuvo integrada
por Pablo Fernando Pérez Riaño, Coordinador de Biblioteca; Roberto Lleras
Pérez, Director de Publicaciones y el Secretario Académico Roger Pita Pico.

A continuación, se transcriben las palabras pronunciadas por el Secretario


Académico en esta ceremonia:

“La Doctora Pilar Jaramillo de Zuleta se graduó como Licenciada en Historia


del Arte de la Universidad Javeriana y posgrado en Historia de la Universidad
Externado de Colombia. Con posterioridad hizo estudios de Especialización en
la Universidad de Nueva York y en la New School for Social Research, además
de otros estudios en México y en la Universidad Nacional de Colombia.

Se desempeñó como profesora de Museología y asesora en las cátedras


de Historia en Inuniversitas. Fue asistente de Dirección del Museo de Arte
Colonial y Directora del Museo Iglesia de Santa Clara en donde colaboró en la
elaboración de la Guía de la casa museo que fue publicada por Colcultura en
1995. Fue directora encargada del Museo Nacional de Colombia.

Es autora de varios estudios sobre el arte religioso, tema de su especiali-


dad, entre los cuales cabe destacar: El arte popular piadoso, Coro alto de Santa
Clara; En olor de Santidad, aspectos del Convento colonial, Santa Clara 1647,
Conventos femeninos en el Nuevo Reino de Granada, La producción intelectual
de los Rosaristas. Catálogo bibliográfico.

Hizo parte de otras instituciones como miembro Correspondiente Extranjera


de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, de la Academia Paraguaya de
Historia, miembro de Número de la Academia de Historia de Bogotá, integrante
del Centro de Investigaciones, Estudios y Consultoría del Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario. Hoy se hará entrega del diploma que la acredita
como miembro de la Academia Dominicana de Historia.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [337 ]


Vida Académica

Me permito recordar que la académica Pilar Jaramillo de Zuleta ingresó


a la Academia Colombiana de Historia como miembro Correspondiente el
20 de junio de 1995 mediante dictamen unánime pronunciado por el Comité
de Candidaturas integrado por el general Jaime Durán Pombo, Eduardo Ruiz
Martínez y Roberto Velandia, resaltándose “su brillante trayectoria cultural y
sus servicios al país”. En su acto de posesión disertó sobre el tema: La Casa de
Recogidas de Santafé, custodia de virtudes, castigo de maldades. Orígenes de
la Cárcel del Divorcio.

Su ascenso a la categoría de Académica de Número tuvo lugar el 16 de


octubre de 2001 gracias a la proposición que en tal sentido presentaron los
Académicos de Número Fernando Restrepo, Carmen Ortega Ricaurte, Teresa
Morales de Gómez y el Padre Luis Mantilla y ocupó la silla No. 38 en reemplazo
de Monseñor Mario Germán Romero. Su tema de disertación fue la prostitución
femenina en la época colonial.

Ha colaborado con varios artículos en el Boletín de Historia y Antigüe-


dades, nuestra revista institucional, especialmente con varias reseñas de libros
sobre el comercio de libros y sobre la vida cotidiana en el Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario.

De acuerdo con la más reciente reforma de Estatutos que entró en vigencia


desde el pasado 16 de enero se fijó como nueva opción para acceder a la cate-
goría de Honorario a aquellos académicos de Número que cumplan ochenta
(80) años de edad. Tal como está estipulado en el artículo 3º de los Estatutos, la
categoría de académico honorario es la distinción más alta de la Corporación
y tiene los mismos derechos de los académicos de Número.

En nombre del presidente Armando Martínez Garnica, de la Mesa Direc-


tiva y de los 144 miembros de nuestra centenaria institución, es un inmenso
honor para esta Comitiva hacer entrega a la Doctora Pilar Jaramillo de Zuleta
del diploma y de la banda que la acredita como Académica Honoraria de la
Academia Colombiana de Historia”.

[338 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

La Dra. Pilar Jaramillo luciendo su banda de Académica Honoraria, con uno de sus nietos

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [339 ]


PROPOSICIÓN

La Academia Colombiana de Historia

Considerando:

1 - Que el 26 de mayo de 2023 el Centro de Historia de El Santuario cum-


ple 50 años de fundación, habiéndose propuesto como objetivo “velar por la
conservación del patrimonio histórico”,
2 - Que desde su creación ha cumplido una importante labor cultural y
académica en el municipio de El Santuario a través del rescate de su historia
local y su promoción en el contexto regional
3 - Que durante estos años ha plasmado su trabajo investigativo en la revista
Perfiles Históricos que ha circulado desde 1976 y ha organizado innumerables
actividades académicas dentro de las cuales vale destacar la que se realizó en
1979 cuando fue sede de la Asamblea de Centros de Historia del Departamento
de Antioquia con motivo del sesquicentenario de la Batalla de El Santuario.
Por las razones que se dejan expuestas se

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO. La Academia Colombiana de Historia se une a las


actividades académicas y culturales que se realizarán en el marco de la conme-
moración de los 50 años de fundación del Centro de Historia de El Santuario.
ARTÍCULO SEGUNDO. Entregar copia del presente Acuerdo a las di-
rectivas del Centro de Historia de El Santuario y al Presidente de la Academia
Antioqueña de Historia,
ARTÍCULO TERCERO. Publicar en el Boletín de Historia y Antigüedades
en la sección Vida Académica el texto del presente acuerdo

Dada en la ciudad de Bogotá a los veintiún (25) días del mes de abril de
dos mil veintitrés (2023).

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [341 ]


ACUERDO No. 17
Abril 25 de 2023

(Acta No. 10 de Mesa Directiva)

El Consejo de la Orden Centenario de la Academia Colombiana de His-


toria, en uso de sus atribuciones y teniendo en cuenta que:

1º. Que la Orden Centenario de la Academia Colombiana de Historia fue


creada especialmente para “[…] honrar y enaltecer a personas e instituciones
nacionales y extranjeras que hayan contribuido de manera significativa al avance
y perfeccionamiento de la historia colombiana o que se hayan distinguido por
su decidido apoyo a la Academia, contribuyendo decididamente al progreso
de la Institución”.

2º. Que el doctor Alonso Valencia Llano es Licenciado en Historia de la


Universidad del Valle, Maestro en Historia con mención en Historia Andina
de FLACSO, Diplomado en Estudios Avanzados en Historia de América de la
Universidad Pablo de Olavide y Doctor en Historia en esta misma universidad
española con calificación Cum Laude.

3º. Que el Académico Valencia Llano es profesor titular del Departamento


de Historia de la Universidad del Valle desde 1987. Ha sido jefe del Departamento
de Historia, director de la Especialización en la Enseñanza de las Ciencias Sociales,
director de la Maestría en Historia, director del Doctorado en Humanidades y
Vicedecano de Investigaciones y Postgrados de la Facultad de Humanidades.
Entre 2010 y 2011 fue director de la Sede Pacífico de la Universidad del Valle
en San Buenaventura, y entre 2012 y 2015 director de la Sede Palmira de la
Universidad del Valle. Es desde 2016 Director del Centro de Estudios Regionales
de la Universidad del Valle. Ha sido director de la Revista Región y de la Revista
Historia y Espacio. Fue ganador del Premio Jorge Isaacs de Autores Vallecau-
canos y cuenta con una amplia experiencia en la realización de documentales.

4º. Que ha tenido una figuración destacada como docente e investigador


a lo largo de su trayectoria académica que lo ha consolidado como uno de los
académicos más importantes sobre la historia del suroccidente colombiano.
Entre sus libros se destacan: Estado Soberano del Cauca: Federalismo y Rege-
neración; Empresarios y políticos en el Estado Soberano del Cauca, Resistencia

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [343 ]


Vida Académica

militar indígena en la Gobernación de Popayán, Afrodescendientes en el Valle


del Cauca. Ensayos históricos, Marginados y sepultados en los montes: orígenes
de la insurgencia social en el Valle del río Cauca, Entre la resistencia y la acción
política: de bandidos a políticos y Dentro de la ley, fuera de la ley: insurgencia
social en el Valle del Cauca.

5º. Que ingresó como académico Correspondiente de la Academia Colom-


biana de Historia el 15 agosto de 2017 y ha contribuido de manera significativa
con las actividades de la institución, tanto en la publicación de artículos como
en la elaboración de conceptos y en la participación de eventos académicos, en
especial en el marco de la conmemoración de la Independencia de Colombia.

6º. Que ha sido activa su participación en otras sociedades académicas


y científicas como Miembro de Número de la Academia Colombiana de His-
toria de la Ingeniería y las Obras Públicas, Consultor y Miembro Honorario de
la Academia de Historia del Valle del Cauca y Miembro correspondiente de la
Academia Caldense de Historia.

ACUERDA:

Primero. - Conceder la Orden Centenario de la Academia Colombiana


de Historia al Académico Correspondiente Alonso Valencia Llano.

Segundo. - La condecoración respectiva será en la sesión solemne del día


de hoy 25 de abril.

Tercero.- El Presidente de la Academia hará entrega de la medalla y del


diploma que acredita la concesión de esta distinción.

Bogotá, D.C., abril 25 de 2023.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

[344 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

El académico recipiendario Alonso Valencia con la Mesa Directiva de la ACH en la ceremonia de entrega

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [345 ]


PRESENTACIÓN DEL LIBRO “UNA MODERNIDAD POLÍTICA
IBEROAMERICANA. SIGLO XIX. FORMACIÓN, RELACIONES
INTERNACIONALES Y REPRESENTACIONES DE LA NACIÓN”

En un evento especial realizado en la sede de la Academia Colombiana


de Historia el jueves 11 de mayo se presentó el libro cuyo título reproducimos
en el encabezamiento de esta noticia. Este libro es un volumen editado por el
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San
Nicolás de Hidalgo, con la colaboración de la Universite Grenoble Alpes, la
Università degli Studi di Salerno y la Universidad Tecnológica de Pereira. El
diseño y la impresión corrieron a cargo de Marcial Pons (Madrid, 2022). Sus
editores, Pierre Géal, Sebastián Martínez, Graziano Palamara y Daniel Emilio
Rojas reunieron nueve textos escritos por diez autores europeos y latinoame-
ricanos que agruparon en dos grandes secciones: 1. Formación de la nación y
relaciones internacionales en Iberoamérica y 2. Representaciones de la nación.
Hay, además, una introducción de los editores e índices toponímico y onomástico.
En el evento llevaron la palabra los editores Sebastián Martínez y Daniel
Emilio Rojas quienes hicieron breves presentaciones sobre el concepto de mo-
dernidad, tal como se trata en los diversos artículos del libro y de la intención
académica de la publicación. Por la Academia Colombiana de Historia llevaron
la palabra los académico Roger Pita Pico y Roberto Lleras Pérez quienes pre-
sentaron sendos comentarios sobre el contenido y estructura del libro y sobre
el concepto de modernidad en la historiografía latinoamericana.

Presentación del libro sobre la modernidad política latinoamericana en la sede de la ACH

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [347 ]


PRESENTACIÓN DE LIBRO Y ENTREGA
DE CUADROS DE ANTONIO OBANDO EN SIMACOTA

El domingo 28 de mayo se cumplió un evento especial en la población de


Simacota, Santander. Con la presencia de la Mesa Directiva de la Academia en
pleno, se realizaron cuatro eventos sucesivos relacionados con la historia del
municipio y de uno de sus hijos ilustres, el General Antonio Obando Salazar
(1788-1849). Algunos días antes de esta fecha la Academia Colombiana de His-
toria había puesto en circulación el libro “Un patriota antiguo”: autobiografía
y recopilación documental sobre el general Antonio Obando, del cual es autor
el Secretario Académico Roger Pita Pico. El libro del académico Pita sacó a la
luz la vida y las ejecutorias de quien fuera uno de los más importantes hombres
públicos de la época de la independencia y la primera república, infortunada-
mente muy desconocido hasta ahora.
En el primer evento, realizado en la Casa de la Cultura de Simacota, el
Presidente de la Mesa Directiva, Armando Martínez Garnica, puso de presente
la importancia de recordar y relevar los hechos históricos positivos en lugar de
centrarse en los fenómenos violentos. El académico Roger Pita, a su vez, presentó
su obra. Las autoridades municipales, encabezadas por la alcaldesa municipal,
Lucila Franco Castilla, entregaron al presidente Martínez una condecoración;
aquí se entregó el primer cuadro del General Obando, fiel copia del óleo del
maestro José María Espinosa, pintado alrededor de 1850 (Museo de la Inde-
pendencia - Casa del Florero).
En un segundo evento realizado en el Colegio Antonio Obando se entregó
una segunda copia y se tuvo la oportunidad de escuchar la banda del Colegio y
una declamación de uno de los estudiantes. La tercera copia se entregó al Con-
cejo Municipal de Simacota en su sede del Palacio Municipal. Y, finalmente, se
entregó una cuarta copia en la catedral de la población para que se integrara a
la galería de pinturas de ese centro religioso. De esta forma la Academia con-
tribuyó a recuperar la memoria e historia de un personaje ilustre en el lugar
que fuera su propia cuna.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [349 ]


Vida Académica

Figura 1. Ceremonia de entrega de la copia del óleo en el Colegio Antonio Obando, a lado y lado del cuadro el
Presidente de la MD Armando Martínez y la Alcaldesa Lucila Franco.

Figura 2. Óleo del General Antonio Obando. José María Espinosa, 1850.

[350 ] Boletín de Historia y Antigüedades


PROPOSICIÓN DE DUELO

La Academia Colombiana de Historia

Considerando:

1° Que a sus 102 años falleció en la ciudad de Bogotá la doctora Alicia


Dussán de Reichel-Dolmatoff, pionera de la Antropología en Colombia.

2° Que hizo parte de la primera generación de estudiantes del Instituto


Etnológico Nacional, creado por el francés Paul Rivet en 1941. Que junto con su
esposo Gerardo Reichel-Dolmatoff crearon en 1946 el Instituto Etnológico del
Magdalena, el Museo de Arqueología, Etnología y Folklor en la ciudad de Santa
Marta, pioneros en la institucionalización de la Antropología y la Arqueología
en el caribe colombiano.

3º Que a través del mencionado Instituto contribuyó de manera significativa


a la formulación e implementación del primer programa integral de investi-
gación antropológica y arqueológica de la costa Caribe, principalmente sobre
los antiguos pueblos Tairona, las culturas prehispánicas de los ríos Ranchería
y Cesar, así como a la investigación sobre las relaciones género en Taganga y
de los procesos de cambios e identidad de la cultura indígena Kankuamo de la
población de Atánquez, en el Cesar.

4° Que desde la ciudad de Cartagena contribuyó al reconocimiento y


significación de los sitios arqueológicos ubicados en la margen izquierda del
río Magdalena hasta el golfo de Urabá, excavando y analizando las primeras y
más antiguas manifestaciones de surgimiento de aldeas, formas de agricultura
y cerámica de Colombia y América del Sur.

5º Que fueron importantes sus aportes en la enseñanza y formación del


programa de Antropología con la cofundación del Departamento de Antropología
de la Universidad de Los Andes, en 1963, el primer programa universitario de
esta disciplina en Colombia. Que además se ha destacado en el ámbito nacional
e internacional como una de las científicas más relevantes en el campo de las
ciencias sociales y la arqueología americana, y la única arqueóloga colombiana
durante casi 30 años. Que su obra y centenaria vida estuvieron enfocadas en la
investigación y divulgación de la diversidad sociocultural del país y la creación

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [351 ]


Vida Académica

de una cultura y práctica de respeto y tolerancia, valores reconocidos por la


Constitución de 1991.

6º Que en reconocimiento a su trayectoria y, con motivo de sus 100 años


de vida, la Academia Colombiana de Historia le otorgó el pasado 20 de octubre
de 2020 la Orden Centenario que se otorga a personas o instituciones que han
contribuido de manera significativa al avance y perfeccionamiento de la historia
colombiana. A este homenaje se sumó otro que organizó el Museo Nacional de
Colombia con la exposición “Piezas en diálogo” en reconocimiento a su labor
como investigadora.
Por las razones que se dejan expuestas, la Academia Colombiana de Historia

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO. Lamentar la muerte de la antropóloga Alicia


Dussán de Reichel-Dolmatoff y guardar un minuto de silencio en su memoria.

ARTÍCULO SEGUNDO. Enviar copia de esta proposición a la familia de


la antropóloga fallecida.

ARTÍCULO TERCERO. Publicar en el Boletín de Historia y Antigüedades


en la sección Vida Académica el texto de la presente proposición.

Dada en Bogotá, D. C. a los seis (6) días del mes de junio de dos mil veintitrés.

Armando Martínez Garnica Roger Pita Pico


Presidente Secretario Académico

[352 ] Boletín de Historia y Antigüedades


ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA

MESA DIRECTIVA
Periodo 2022-2024

Presidente ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA


Vicepresidente ALBERTO GÓMEZ GUTIÉRREZ
Secretario ROGER PITA PICO
Tesorero RODRIGO LLANO ISAZA
Coordinador de Biblioteca y Archivo PABLO FERNANDO PÉREZ RIAÑO
Director de publicaciones ROBERTO LLERAS PÉREZ

ACADÉMICOS HONORARIOS
POR ANTIGÜEDAD DE POSESIÓN

Orden Nombre Orden Nombre


1 Antonio Cacua Prada 6 Adelaida Sourdis Nájera
2 Javier Ocampo López 7 Pilar Jaramillo de Zuleta
3 Jorge Arias de Greiff 8 Teresa Morales de Gómez
4 Gonzalo Correal Urrego 9 Antonio José Rivadeneira
5 Malcolm Deas

ACADÉMICOS DE NÚMERO POR ANTIGÜEDAD DE POSESIÓN

Orden Nombre Silla Orden Nombre Silla


1 Camilo Riaño Castro 25 21 Roberto Lleras Pérez 32
2 Alberto Corradine Angulo 27 22 Ricardo Esquivel Triana 40
3 Jorge Morales Gómez 6 23 Rodolfo Segovia Salas 15
4 Luis C. Mantilla Ruiz 2 24 Victoria Peralta de Ferreira 34
5 Fernando Mayorga García 19 25 Gustavo Altamar Laiseca 21
6 J. Roberto Ibáñez Sánchez 33 26 Pablo Fernando Pérez 26
7 Carlos José Reyes Posada 37 27 Armando Martínez Garnica 39
8 Luis H. López Domínguez 29 28 Juan Camilo Restrepo Salazar 23
9 Roberto Pineda Camacho 16 29 Carlos Rodado Noriega 8
10 Napoleón Peralta Barrera 17 30 Alberto Gómez Gutiérrez 9
11 María Clara Guillén de I. 22 31 Inés Arias Arias 24
12 Efraín Sánchez Cabra 18 32 Egberto Bermúdez Cujar 13

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [353 ]


Vida Académica

13 Juan C. Rodríguez Gómez 12 33 José A. Ocampo Gaviria 5


14 Gentil Almario Vieda 36 34 Álvaro Tirado Mejía 14
15 Eduardo Durán Gómez 10 Vacante 1
16 Fernán González González 30 Vacante 7
17 Benjamín Ardila Duarte 4 Vacante 20
18 Rodrigo Llano Isaza 3 Vacante 28
19 Roger Pita Pico 11 Vacante 35
20 Santiago Luque Torres 31 Vacante 38

[354 ] Boletín de Historia y Antigüedades


ACADÉMICOS CORRESPONDIENTES DE NACIONALIDAD
COLOMBIANA POR ORDEN ALFABÉTICO

1. Abello, Alberto 2012/24/07-Bogotá


2. Acevedo Tarazona, Álvaro 2016/04/10-Bucaramanga
3. Acosta Medina, Amylkar 2017/24/10-Bogotá
4. Almario García, Oscar 2015/ 16/05-Medellín
5. Báez Osorio, Myriam 2010/07/09-Tunja
6. Ballestas Morales, Rafael 2003/15/07-Cartagena
7. Barbosa Delgado, Francisco Roberto 2011/04/20-Bogotá
8. Bastidas Urresty, Edgar 2011/16/08-Bogotá
9. Betancourt Mendieta, Alexander 2008/9/12-San Luis Potosí (M)
10. Bonnet Vélez, Diana 2007/23/10-Bogotá
11. Borja Gómez, Jaime Humberto 2015/28/07-Bogotá
12. Bravo Betancur, José María 2005/17/05-Medellín
13. Cardona Angarita, Jorge Mauricio 2016/06/09-Bogotá
14. Corradine Mora, Magdalena 2011/22/03-Bogotá
15. Correa Restrepo, Juan Santiago 2010/16/11-Bogotá
16. Cuartas Chacón, Carlos Julio 2022/06/07-Bogotá
17. Cuartas Coymat, Álvaro 1992/19/05-Ibagué
18. Cuellar, Luis Antonio 2021/10/01-Cali
19. Cuellar Montoya, Zoilo 2004/13/04-Bogotá
20. Cuervo Jaramillo, Elvira 2001/12/06-Bogotá
21. Dangond Uribe, Alberto 1980/ 19/02-Bogotá
22. Díaz Díaz, Rafael Antonio 2008/15/07-Bogotá
23. Díaz López, Zamira 2010/06/07-Popayán
24. Eastman Vélez, Jorge Mario. 2001/ 04/12-Bogotá
25. Espinel Riveros, Nancy 1999/23/11-Villavicencio
26. Falchetti Monti, Ana María 2004/26/10-Bogotá
27. 28 Figueroa Pedreros, Erika Constanza 2022/23/08-Bogotá
28. Galvis Arenas, Gustavo 1987/ 08/09-Bucaramanga

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [355 ]


Vida Académica

29. Garrido Otoya, Margarita 2003/ 03/06-Bogotá


30. Gartner Posada, Álvaro 2022/03/05-Bogotá
31. Garzón Marthá, Álvaro 2009/14/04-Bogotá
32. Gómez Aristizábal, Horacio 1983/17/05-Bogotá
33. Gómez Casabianca, Luis Henrique 2006/28/03-Bogotá
34. Gómez Gómez, Ignacio 2017/ 06/06-Bogotá
35. González Pérez, Marco 2017/29/08-Bogotá
36. Groot de Mahecha, Ana María 2005/30/08-Bogotá
37. Guerra Curvelo, Wieldler 2008/06/0-Riohacha
38. Guerrero Barón, Javier 2018/08/05-Tunja
39. Guerrero Vinueza, Gerardo León 2019/18/06-Cumbal
40. Gutiérrez Ardila, Daniel 2011/29/11-Bogotá
41. Gutiérrez Jaramillo, Camilo 2018/17/04-Bogotá
42. Herrera Ángel, Marta Clemencia 2003/01/03-Bogotá
43. Herrera Soto, Roberto 2011/06/09-Bogotá
44. Huertas Ramírez, Pedro Gustavo 1994/04/10-Tunja
45. Langebaek Rueda, Carl Henrik 2010/18/05-Bogotá
46. Londoño Paredes, Julio 1975/04/02-Bogotá
47. Meissel Roca, Adolfo 2004/18/08-Bogotá
48. Mejía Pavony, Germán Rodrigo 2006/17/10-Bogotá
49. Múnera Cavadia, Alfonso 2008/26/02-Barranquilla
50. Muñoz Cordero, Lydia Inés 2005/15/03-Pasto
51. Navas Sierra, J. Alberto 1994/05/04-Guadalajara (M)
52. Nieto Olarte, Mauricio 2002/11/06-Bogotá
53. Niño Vargas, Juan Camilo 2022/03/15-Bogotá
54. Ocampo Cardona, Ángel María 2021/11/16-Manizales
55. Ospina Cubillos, Carlos Enrique 1993/03/12-Bogotá
56. Pabón Cadavid, Johnny Antonio 2017/04/07-Nueva Zelanda
57. Pabón Villamizar, Silvano 2023/04/11-Bogotá
58. Pachón Muñoz, Álvaro Enrique 2022/03/29-Bogotá
59. Páez García, Luis Eduardo 2019/04/06-Ocaña
60. Palacios Rozo, Marco 1986/20/03-México

[356 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

61. Pardo Rueda, Rafael 2008/03/06-Bogotá


62. Pérez Ochoa, Eduardo 2005/24/05-Brasil
63. Plazas Vega, Luis Alfonso 1988/18/10-Bogotá
64. Posada Carbó, Eduardo 2005/19/07-Bogotá
65. Ramos Peñuela, Arístides 2009/28/03-Bogotá
66. Restrepo Manrique, Cecilia 2008/27/05-Bogotá
67. Restrepo Manrique, Daniel 1996/03/09-Madrid (E)
68. Restrepo Olano, Margarita 2012/03/07-Medellín
69. Ripoll, María Teresa 2022/20/09-Bogotá
70. Rivera Sierra, Jairo 1985/05/09-Bogotá
71. Rojas Castro, Daniel Emilio 2021/08/24- Bogotá
72. Salas Ortiz, Camilo Francisco 2007/24/04-Medellín
73. Sanclemente Villalón, José Ignacio 1996/22/09-Bogotá
74. Santos Molano, Enrique 2011/15/11-Bogotá
75. Soto Arango, Diana 1998/07/07-Tunja
76. Sotomayor Tribín, Hugo Armando 2016/18/10-Bogotá
77. Toquica Clavijo, Constanza 2012/04/09-Bogotá
78. Toro Gutiérrez, Rafael Iván 2022/04/10-Bogotá
79. Uribe-Urán, Víctor 2010/27/07-Miami
80. Urrutia Montoya, Miguel 1974/04/11-Bogotá
81. Valencia Llano, Albeiro 2017/19/06-Manizales
82. Valencia Llano, Alonso 2017/15/08-Cali
83. Vela Orbegozo, Bernardo Eugenio 2016/20/09-Bogotá
84. Villalón Donoso, Jorge 2010/05/10-Bogotá
85. Viloria de La Hoz, Joaquín 2002/05/10-Santa Marta
86. Zuluaga Salazar, Orestes 2019/09/07-Medellín

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [357 ]


Vida Académica

ACADÉMICOS CORRESPONDIENTES
DEL EXTERIOR ELEGIDOS POR LA ACH

ALEMANIA • Peláez del Rosal Manuel


• Puig Samper-Mulero, Miguel Ángel
• Konig, Hans Joachim
• Ruíz Rivera, Julián
• Saranyana Closa, Joseph Ignasi
BELGICA
• Laurent, Muriel ESTADOS UNIDOS

BRASIL • Arbena, Joseph L.


• Beerman, Eric
• Almeida, Jaime de
FRANCIA
CHILE
• Thibaud, Clement
• Bravo Lira, Bernardino
• Dougnac Rodríguez, Antonio GRAN BRETAÑA
• Martínez Baeza, Sergio
• McFarlane, Anthony
COSTA RICA
ITALIA
• Sáenz Carbonell, Jorge Francisco
• Antei, Giorgio
ECUADOR • Splendiani de Diaz, Ana
María
• Huerta Montalvo, Francisco
• Jurado Noboa, Fernando
MÉXICO
ESPAÑA • Lira González, Andrés
• Arauz Mercado, Diana • Vásquez, Josefina Zoraida
• Borrego Pla, María del Carmen
• Cuño Bonito, Justo PANAMÁ
• Del Molino García, Ricardo • Samudio Aizpurúa, Edda
• Del Pino Díaz, Fermín Otilia
• Del Rey Fajardo, José
• Domínguez Ortega, Montserrat PUERTO RICO
• Lucena Giraldo, Manuel
• Luque Alcalde, Elisa
• Szásdi León-Borja, István
• Moreno Cebrián, Alfredo

[358 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Vida Académica

SUIZA • Canessa de Sanguinetti, Marta


• Helg, Aline
VENEZUELA
URUGUAY • Carrera Damas, Germán
• Bidegaín, Ana María • Quintero, Inés

ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE ACADEMIAS


ACADÉMICOS CORRESPONDIENTES DEL EXTERIOR POR
CONVENIOS DE RECIPROCIDAD CON LA ACH

Todos los Miembros de Número o su equivalente, activos, de las siguientes


corporaciones:

Argentina Academia Nacional de Historia de la República Argentina


Presidente: Natalio R. Botana
Bolivia Academia Boliviana de la Historia
Presidente: María Luisa Soux
Brasil Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro
Presidente: Victorino Coutinho Chermont Miranda
Chile Academia Chilena de Historia
Presidente: Joaquín Fernandois Huerta
Costa Rica Academia de Geografía e Historia de Costa Rica
Presidente: Manuel Araya Incera
Ecuador Academia Nacional de Historia del Ecuador
Presidente: Franklin Barriga López
El Salvador Academia Salvadoreña de la Historia
Presidente: Gustavo Herodier
España Real Academia de la Historia
Presidente: María del Carmen Iglesias Cano
Guatemala Academia de Geografía e Historia de Guatemala
Presidente: Jorge Antonio Ortega Gaytán
México Academia Mexicana de la Historia
Director: Javier Garciadiego Dantan

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 287 - 360 [359 ]


Vida Académica

Nicaragua Academia de Geografía e Historia de Nicaragua


Director: Jaime Incer Barquero
Paraguay Academia Paraguaya de la Historia
Presidente: María Graciela Monte de López Moreira
Perú Academia Nacional de la Historia
Directora: Margarita Guerra Martinière
Puerto Rico Academia Puertorriqueña de la Historia
Presidente: Jorge Rodríguez Beruff
República Academia Dominicana de la Historia
Dominicana Presidente: José Felipe Chez Checo
Venezuela Academia Nacional de la Historia de Venezuela
Directora: Carole Leal Curier

[360 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Boletín de historia
y antigüedades
Volumen CX, No. 876
enero – junio de 2023

D el B ol e tí n
NORMAS EDITORIALES
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Y LIBROS ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA

El Boletín de Historia y Antigüeda- periódicas) enmarcados en el


des, es el órgano oficial de la Academia tema de la historia o disciplinas
Colombiana de Historia; se publica afines.
semestralmente (enero–junio y ju-
lio–diciembre), en idioma español. El Será requisito indispensable para
Boletín contiene tres secciones abiertas la recepción de contribuciones en cual-
a contribuciones de los miembros de la quiera de las tres secciones arriba nom-
Academia y de autores externos a ella: bradas que los textos propuestos no
hayan sido previamente publicados,
• Sección artículos: Los textos re- total o parcialmente, en cualquier medio
cibidos para esta sección pueden impreso o digital, en Colombia o en
ser producto de investigación, cualquier parte del mundo.
reflexión teórica o compilación La Academia publica libros sobre
crítica de otros textos. Deben temas de historia y disciplinas afines,
cumplir con todas las normas de acuerdo con una programación
de citación, referencias y biblio- anual que se somete a consideración
grafía. Los artículos deben en- de la Mesa Directiva de la corpora-
marcarse en el campo temático ción en la última reunión de cada año
de la historia o de las disciplinas calendario. No obstante lo anterior, se
sociales afines. pueden recibir solicitudes y sugerencias
• Sección discursos, conversatorios de publicación en cualquier momento;
y conferencias: En esta sección cada una se tratará de acuerdo con las
se aceptarán textos de reflexión, prioridades definidas por la Mesa Di-
difusión u opinión sobre temas rectiva y entrará a un turno de edición
de historia y disciplinas afines, e impresión determinado. En general se
discursos y conversatorios infor- prefiere que los libros contengan mate-
males; no será necesario que ellos rial inédito y novedoso, aun cuando se
observen las normas de citación considerarán las reediciones, ampliadas
y referencias o bibliografía. y corregidas o no, cuando el interés
• Sección reseñas de libros: Se re- del libro, su demanda en el mercado
cibirán reseñas que anuncien, o las circunstancias históricas así lo
analicen y/o evalúen publica- justifiquen.
ciones (libros o publicaciones

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 363 - 368 [363 ]


Del Boletín

La publicación física se realiza los derechos de autor y garantizan al


en dos formatos: Normal (formato Boletín el derecho de realizar la primera
de 17 x 24 cms. aproximadamente), y publicación del trabajo. Así mismo, la
Bolsilibro (formato de 14 x 20 cms.). La revista cuenta con una licencia Creative
Dirección de Publicaciones decidirá el Commons Attribution [[Link]
formato a emplear para cada texto que [Link]/licenses/by-nc-nd/2.5/
se publique, de acuerdo con la longi- co/] de Reconocimiento No Comer-
tud del texto y otras consideraciones. cial–Sin Obra Derivada.
En casos especiales se podrá adoptar El Director de Publicaciones y
otro formato. Comité Editorial se reservan el derecho
Solamente se recibirán textos de hacer todas las correcciones de estilo
(artículos o discursos para el Boletín, que se juzguen necesarias para la buena
capítulos de libros o libros) en idioma presentación de los textos. De acuerdo
español; si el texto propuesto está escrito con los Estatutos de la Academia Co-
en un idioma diferente al español y lombiana de Historia, capítulo V: de las
tiene un interés especial para la Aca- publicaciones, artículo 21, parágrafo b:
demia se podrá estudiar la posibilidad el contenido de las publicaciones que
de traducirlo para su publicación. Una realice la Academia sólo compromete
vez recibidos, los artículos, capítulos de la responsabilidad de sus autores.
libros o libros serán remitidos a árbitros Las publicaciones de la Academia
externos, quienes rendirán concepto siguen las directrices de la 2nd World
sobre el documento: este proceso de Conference on Research Integrity,
evaluación es anónimo. El resultado Singapur, Julio 22-24 de 2010 [http://
de la evaluación será estudiado por el [Link]/files/Interna-
Director y el Comité Editorial, quienes tional%20standard_editors_for%20
tomarán la decisión definitiva sobre la website_11_Nov_2011.pdf]. Las di-
publicación. Los textos enviados para rectrices para autores se pueden con-
la Sección discursos, conversatorios y sultar en: [[Link]
conferencias, así como las reseñas de files/International%20standards_au-
libros del Boletín no se someterán a thors_for%20website_11_Nov_2011.
evaluación externa. pdf], como parte de su ética y buenas
Una vez los artículos son acep- prácticas en publicación. A su vez, como
tados para su publicación, los autores parte de su declaración de privacidad,
autorizan por medio de una licencia la información manejada en su base de
de uso la edición, publicación, repro- datos (nombres, direcciones de correo
ducción, distribución y comunicación electrónico, etc.) es de uso exclusivo
pública de la obra tanto en medio físico, para los fines expresados por la Aca-
como digital. Los autores conservan

[364 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Del Boletín

demia y no estará disponible para otro • Sin sangría al empezar nuevo


propósito o persona. párrafo
Los artículos y/o discursos, con- • El título principal debe ir en
ferencias y conversatorios deben en- la misma fuente en tamaño 14
tregarse en medio magnético al correo: puntos, centrado.
[Link]@[Link] (durante • Los subtítulos de primer nivel
el periodo agosto 2022 a agosto 2024). deben ir en negrilla, de segundo
En caso de que los archivos enviados nivel en cursiva, de tercer nivel
sobrepasen los límites normales del subrayados. No debe haber más
correo electrónico (20 Gbs aproxima- de tres niveles de subtítulos.
damente) estos deberán enviarse por • Las citas textuales que sobrepa-
WeTransfer, Google Drive u otro de los sen los cuatro renglones irán en
servicios de transferencia de Internet. un párrafo aparte, con margen
Estos deben remitirse en la aplicación derecho reducido (dos espacios
Microsoft Office Word, con una ex- de tabulador), en cursiva, fuente
tensión de máximo 20.000 palabras 12 puntos.
(incluyendo resumen, notas al pie, • Los términos en latín, palabras
anexos y bibliografía, cuando aplican). extranjeras o palabras resaltadas
Las especificaciones de presentación por el autor, deben ir en letra
son las siguientes: cursiva.
• La bibliografía, ubicada al fi-
• Tamaño de página: carta (21.59 x nal del texto, debe presentarse
27.94 cms), orientación vertical. en la misma fuente, tamaño y
No insertar hojas con orienta- espaciado del texto central, en
ción horizontal, ni siquiera para orden alfabético y organizada en
cuadros. Documentos y seriados (fuentes
• Fuente Times New Roman, ta- primarias como archivo, revistas,
maño 12 puntos para el texto prensa, y libros dependiendo de
central, bibliografía y anexos; su estado) o Informes y senten-
10 puntos para las notas a pie de cias, Artículos y libros (fuentes
página o notas al final del texto. secundarias) y Recursos de In-
• Interlineado 1.15 espacios ternet. Cada referencia a nota
• Alineación: justificado de pie de página en el artículo
• Espaciado: anterior 0 puntos, debe llevar su correspondiente
posterior 0 puntos. mención en la bibliografía, no se
• Un espacio adicional entre pá- incluirán aquellas que no hayan
rrafo y párrafo. sido referenciadas.

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 363 - 368 [365 ]


Del Boletín

• La página inicial del artículo proceso editorial y puede resultar


debe incluir título y resumen en en que el manuscrito se devuelva
español e inglés, que no supere al autor para su corrección.
las 150 palabras, palabras clave
(de tres a cinco) en los dos idio- Ilustraciones
mas, nombre del autor o auto- Cuando, a juicio del autor o por
res, filiación institucional actual, sugerencia del editor, se inserten ilustra-
ciudad, país, correo electrónico ciones (cuadros, fotografías, grabados,
y cualquier otra información dibujos, mapas, gráficos, etc.) en el texto,
biográfica que el autor o autores estas deben seguir las siguientes normas:
consideren relevante, sin sobre- • Se deben entregar separadamen-
pasar 40 palabras por autor. Si te los archivos de cada ilustración
el artículo es resultado de una en un formato gráfico apropiado
investigación financiada, debe que garantice la mejor calidad
incluir el nombre del proyecto, (.jpeg, .tiff, .bmp, .png, .pdf, etc.)
nombre de la institución y fecha con una resolución de 300 dpi o
de aprobación. superior. No se aceptarán ilus-
• Se recomienda muy especial- traciones que vengan insertas
mente a los autores: no cambiar dentro del documento Word, ya
los parámetros de Disposición que su calidad es muy baja para
que trae el programa Word por el proceso de impresión; solo
defecto, tales como Márgenes, los gráficos se pueden entregar
Orientación de papel, Sangrías, en formato Word o Excel. Los
Espaciados (antes y después); mapas georreferenciados de for-
no insertar Cuadros de texto ni mato ArcGis o similares también
Encabezados de página o Pies de deben presentarse en uno de los
Página (excepto para las Notas formatos gráficos especificados.
al Pie); no usar Efectos de tex- • En el texto central el autor se-
to y tipografía; en ningún caso ñalará claramente el lugar en el
cambiar el Color de Fuente; no que desea que se inserte cada
usar Resaltado de Texto, no usar ilustración.
tablas dinámicas. Todos estos • Las ilustraciones deben ir nu-
cambios se tienen que borrar al meradas en forma consecutiva.
realizar la edición, así que cual- En texto aparte se deben incluir
quier efecto que busque el autor los pies de ilustración en fuente
al insertarlos quedará anulado: Times New Roman, tamaño 10
su presencia en los manuscritos puntos, negrilla.
solamente dificulta y demora el

[366 ] Boletín de Historia y Antigüedades


Del Boletín

• Los artículos del Boletín pueden S: Apellido y Apellido, tres pala-


llevar hasta 30 ilustraciones; los bras del título, 35
textos de la sección discursos, B: Apellido(s), Nombre, y Nombre
conversatorios y conferencias Apellido(s). Título completo. Ciudad:
tendrán un máximo de 15 ilus- Editorial, año.
traciones y las reseñas de libros Libro (de cuatro o más autores):
una sola ilustración. No se fija un N: Nombre Apellido(s) et al., Tí-
tope para el número de ilustra- tulo completo (ciudad: Editorial, año),
ciones de los libros y bolsilibros. 35-80.
S: Apellido et al., una palabra del
Referencias título…
El Boletín de Historia y Antigüe- B: Apellido(s), Nombre, et al. Tí-
dades utiliza una adaptación del Chi- tulo completo. Ciudad: Editorial, año.
cago Manual of Style, en su edición Libro editado:
número 15, versión Humanities Style N: Nombre Apellido(s) y Nombre
[[Link] Apellido(s), ed., Título completo (Ciu-
tools_citationguide.html]. En el texto, dad: Editorial, año), 35-80.
la nota al pie (1), debe ir después de la S: Apellido y Apellido, ed., una
palabra o al finalizar la cita sin espacio. palabra del título…
Luego de la primera citación, no se B: Apellido(s), Nombre, y Nombre
utilizan Ibíd, Ibídem, cfr ni op. cit. A Apellido(s), ed. Título completo. Ciudad:
continuación se utilizan los siguientes Editorial, año.
ejemplos para diferenciar la forma de Libro de autor institucional:
citar en las notas a pie de página (N), N: Dependencia, País, Título del
la segunda citación (S) y en la biblio- libro (Ciudad: Editorial, año), 35.
grafía (B): S: Tres palabras del título…, 35
Libro (de un solo autor): B: Dependencia, País. Título del
N: Nombre Apellido(s), Título libro. Ciudad: Editorial, año.
completo (Ciudad: Editorial, año), 35. Artículo en libro:
S: Apellido, tres palabras del tí- N: Nombre Apellido(s), “Título
tulo, 35 artículo”, en Título completo, ed. Nom-
B: Apellido(s), Nombre. Título bre Apellido(s) y Nombre Apellido(s)
completo. Ciudad: Editorial, año. (Ciudad: Editorial, año), 35.
Libro (de dos a tres autores): S: Apellido, “dos palabras del título
N: Nombre Apellido(s) y Nombre artículo”, 35-36.
Apellido(s), Título completo (Ciudad: B: Apellido(s), Nombre. “Título
Editorial, año), 35-80. artículo”. En Título completo, editado

Vol. CX No 876, enero - junio de 2023, 363 - 368 [367 ]


Del Boletín

por Nombre Apellido(s) y Nombre Ape- Fuentes de archivo:


llido(s). Ciudad: Editorial, año, 35-80. La primera vez se cita el nombre
Artículo en revista: completo del archivo y la abreviatura
N: Nombre Apellido(s), “Título ar- entre paréntesis.
tículo”, Título revista Vol.: No (año): 35. N: Nombre completo del archivo
S: Apellido, “dos palabras del título (sigla), Sección, Fondo, vol./leg./t., f. o ff.
artículo”, 35-36. (lugar, fecha y otros datos pertinentes).
B: Apellido(s), Nombre. “Título S: Siglas del archivo, Sección, Fon-
artículo”. Título revista Vol.: No (año): do, vol./leg./t., f. o ff.
35-80. B: Nombre completo del archivo
Artículo de prensa: (sigla), Ciudad-País, Sección, Fondo,
N: Nombre Apellido(s), “Título vol./leg./t.
artículo”, Título periódico, Ciudad, día Entrevistas:
y mes, año, 35. Entrevista a Apellido(s), Nombre,
S: Apellido, “dos palabras del título Ciudad, fecha completa.
artículo”, 35-36. Publicaciones en Internet:
B: Apellido(s), Nombre. “Título N: Nombre Apellido(s), Título
artículo”. Título periódico, Ciudad, día completo (Ciudad: Editorial, año) http://
y mes, año, 35-40. [Link]/founders (fe-
Tesis: cha de consulta).
N: Nombre Apellido(s), “Título S: Apellido, Dos palabras del título
tesis” (tesis pregrado/maestría/doc- artículo, 35-36.
toral/postdoc., Universidad, año), 35. B: Apellido(s), Nombre. Título
S: Apellido, “dos palabras del título completo. Ciudad: Editorial, año. http://
artículo”, 35-36. [Link]/founders.
B: Apellido(s), Nombre. “Título
tesis”. tesis pregrado/maestría/doctoral/
postdoc., Universidad, año.

[368 ] Boletín de Historia y Antigüedades

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