Panel iluminado con el
texto de la Declaración
Universal de Derechos
Capítulo 1 Humanos en el Centro
de Convenciones
¿Qué son los derechos Internacional de
Barcelona. © AFP/
humanos? Adrian Dennis
Definición
Los derechos humanos son derechos que tiene toda persona en virtud de su
dignidad humana
Los derechos humanos son derechos inherentes a todas las personas. Definen las
relaciones entre los individuos y las estructuras de poder, especialmente el Estado.
Delimitan el poder del Estado y, al mismo tiempo, exigen que el Estado adopte medidas
positivas que garanticen condiciones en las que todas las personas puedan disfrutar de
sus derechos humanos. La historia de los últimos 250 años ha sido moldeada por los
esfuerzos realizados para crear esas condiciones. Comenzando con las revoluciones
francesa y americana a finales del siglo XVIII, la idea de los derechos humanos ha
inspirado más de un movimiento revolucionario encaminado a dar poder efectivo a los
ciudadanos y control sobre los que ostentan el poder, en particular los Gobiernos.
19
Los derechos humanos son la suma de derechos individuales y colectivos
establecidos en constituciones nacionales y en el derecho internacional
Los Gobiernos y otros titulares de deberes tienen la obligación de respetar, proteger y
cumplir los derechos humanos, que constituyen la base legal para la reivindicación de
derechos y la demanda de reparación en caso de incumplimiento (véase el capítulo 2).
En realidad, la posibilidad de demandar y exigir reparación es lo que distingue a los
derechos humanos de los preceptos propios de los sistemas de valores éticos o
religiosos. Desde un punto de vista jurídico, los derechos humanos pueden definirse
como la suma de derechos individuales y colectivos reconocidos por los Estados
soberanos y consagrados en su legislación nacional y en las normas internacionales
de derechos humanos. Desde la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas
han desempeñado un papel de primer orden en la definición y la promoción de los
derechos humanos, que hasta entonces habían tenido lugar principalmente dentro del
Estado-nación. El resultado es que los derechos humanos han quedado codificados en
diversos tratados e instrumentos internacionales y regionales que han sido ratificados
por la mayoría de los países. Hoy en día, representan el único sistema de valores
universalmente reconocido.
Los derechos humanos son múltiples
Los derechos humanos atañen a todos los aspectos de la vida. Su ejercicio permite a
hombres y mujeres conformar y determinar su propia vida en condiciones de libertad,
igualdad y respeto a la dignidad humana. Los derechos humanos comprenden no sólo
derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, sino también los derechos
colectivos de los pueblos (véase el recuadro 1).
Recuadro 1 Ejemplos de derechos humanos
En la esfera de los derechos civiles y políticos
• El derecho a la vida
• El derecho a no sufrir torturas ni tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes
• El derecho a no ser sometido a esclavitud, servidumbre o trabajos forzosos
• El derecho a la libertad y la seguridad de la persona
• El derecho de las personas detenidas a ser tratadas humanamente
• La libertad de circulación
• El derecho a un juicio imparcial
• La prohibición de las leyes penales retroactivas
• El derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica
• El derecho a la vida privada
• La libertad de pensamiento, conciencia y religión
20
• La libertad de opinión y expresión
• La prohibición de la propaganda en favor de la guerra y de la apología del odio
nacional, racial o religioso
• La libertad de reunión
• La libertad de asociación
• El derecho a contraer matrimonio y formar una familia
• El derecho a participar en la dirección de los asuntos públicos, a votar y ser
elegido y a tener acceso a las funciones públicas
En la esfera de los derechos económicos, sociales y culturales
• El derecho a trabajar
• El derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias
• El derecho a fundar sindicatos y a afiliarse a ellos
• El derecho a la seguridad social
• La protección de la familia
• El derecho a un nivel de vida adecuado, incluidos alimentos, vestido y vivienda
adecuados
• El derecho a la salud
• El derecho a la educación
En la esfera de los derechos colectivos
• El derecho de los pueblos a:
– la libre determinación;
– el desarrollo;
– el libre uso de su riqueza y sus recursos naturales;
– la paz;
– un medio ambiente saludable.
• Otros derechos colectivos:
– derechos de las minorías nacionales, étnicas, religiosas y lingüísticas;
– derechos de los pueblos indígenas.
21
Principios básicos de derechos humanos
Los derechos humanos son universales
“Los derechos humanos no son ajenos a ninguna
cultura y son naturales de todas las naciones; son
universales”.
Kofi A. Annan, ex Secretario General de las Naciones
Unidas, discurso pronunciado en la Universidad de
Teherán el Día de los Derechos Humanos, 10 de diciembre
de 1997.
Los derechos humanos son universales porque están basados en la dignidad de todo
ser humano, con independencia de la raza, el color, el sexo, el origen étnico o social,
la religión, el idioma, la nacionalidad, la edad, la orientación sexual, la discapacidad o
cualquier otra característica distintiva. Puesto que son aceptados por todos los Estados
y pueblos, se aplican de forma igual e indiscriminada a todas las personas y son los
mismos para todas las personas en todos los lugares.
Recuadro 2 Los derechos humanos: ¿un concepto occidental?
En algunas ocasiones se ha puesto en tela de juicio la universalidad de los
derechos humanos con el argumento de que son un concepto occidental, parte
de una actitud neocolonial que se propaga por todo el mundo. Un estudio
publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 19681 mostró claramente que las aspiraciones
profundas que subyacen en los derechos humanos corresponden a conceptos
—los conceptos de justicia, integridad y dignidad de la persona, la ausencia
de opresión y persecución, y la participación en los empeños colectivos— que
aparecen en todas las civilizaciones y en todas las épocas. No obstante, siguen
produciéndose en una diversidad de contextos aseveraciones de que los
derechos humanos no son universales. Por ejemplo, los Estados a menudo han
cuestionado la universalidad de los derechos humanos para justificar violaciones
de los derechos de las mujeres en el nombre de la cultura. Estas prácticas suelen
fundamentarse en estereotipos dañinos sobre el papel de la mujer en la sociedad.
La obligación de eliminar estos prejuicios y estereotipos es obvia conforme al
derecho internacional de los derechos humanos. La perspectiva de los derechos
humanos reconoce que la cultura cambia a lo largo del tiempo, pero también
interroga si las mujeres ejercen alguna influencia en los procesos de adopción de
decisiones que definen la cultura de una comunidad determinada. Hoy en día,
la universalidad de los derechos humanos queda de manifiesto por el hecho de
que la mayoría de los países, pertenecientes al abanico completo de tradiciones
culturales, religiosas y políticas, han adoptado y ratificado los principales
instrumentos internacionales de derechos humanos.
1 Le droit d’être un homme, antología de textos preparada bajo la dirección de Jeanne Hersch, la UNESCO y
Robert Laffont, 1968.
22
Los derechos humanos son inalienables
Los derechos humanos son inalienables: ninguna persona puede ser despojada de sus
derechos humanos, salvo en circunstancias legales claramente definidas. Por ejemplo,
el derecho de una persona a la libertad puede verse restringido si un tribunal la declara
culpable de un delito al término de un juicio imparcial.
Los derechos humanos son indivisibles e interdependientes
Los derechos humanos son indivisibles e interdependientes. Dado que cada derecho
humano trae consigo otros derechos humanos y depende de ellos, la violación de
un derecho afecta al ejercicio de otros. Por ejemplo, el derecho a la vida presupone
el respeto del derecho a los alimentos y a un nivel de vida adecuado. Negar el
derecho a la educación básica puede influir en el acceso de una persona a la justicia
y su participación en la vida pública. La promoción y protección de los derechos
económicos y sociales supone la libertad de expresión, de reunión y de asociación.
En consecuencia, los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales son
complementarios e igualmente indispensables para la dignidad e integridad de toda
persona. Además, el respeto de todos los derechos es un requisito fundamental para la
paz y el desarrollo sostenibles.
La comunidad internacional afirmó el concepto integral de los derechos humanos en la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993.
“Todos los derechos humanos son universales,
indivisibles e interdependientes y están
relacionados entre sí. La comunidad internacional
debe tratar los derechos humanos en forma global
y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad
y dándoles a todos el mismo peso. Debe tenerse
en cuenta la importancia de las particularidades
nacionales y regionales, así como de los diversos
patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero
los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus
sistemas políticos, económicos y culturales, de
promover y proteger todos los derechos humanos y
las libertades fundamentales”.
Conferencia Mundial de Derechos Humanos, Viena, 1993,
Declaración y Programa de Acción de Viena, párr. 5.
Recuadro 3 Los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y
sociales son universales, indivisibles y están relacionados entre sí
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, ha proporcionado pruebas empíricas
de que todos los derechos humanos son indivisibles e interdependientes. En
sus investigaciones sobre las hambrunas, por ejemplo, observó que existe un
vínculo claro e inequívoco entre las hambrunas, la gobernanza y el respeto de
todos los derechos humanos, entre países ricos y pobres por igual. Cuando los
gobiernos respetan los derechos civiles y políticos, las personas pueden expresar
23
sus preocupaciones, y los medios de comunicación, aumentar la sensibilización
general respecto a los riesgos de hambruna. En consecuencia, los líderes son
conscientes de los peligros que conlleva ignorar estos riesgos y es más probable
que se les exijan responsabilidades por sus políticas, incluidas aquellas que
afectan a los derechos económicos, sociales y culturales2.
El derecho a la igualdad y la prohibición de la discriminación
Algunas de las violaciones más graves de los derechos humanos se han derivado de la
discriminación contra grupos concretos. El derecho a la igualdad y la prohibición de la
discriminación, explícitamente consagrados en los tratados internacionales y regionales
de derechos humanos, son por tanto fundamentales para la protección de todos
los derechos humanos. El derecho a la igualdad obliga a los Estados a velar por la
observancia de los derechos humanos sin discriminación por motivo alguno, incluidos
el sexo, la raza, el color, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el
origen nacional, étnico o social, la pertenencia a una minoría nacional, la posición
económica, el nacimiento, la edad, la discapacidad, la orientación sexual o la condición
social o de otro tipo. Asimismo, es importante tener en cuenta que la discriminación no
sólo consiste en una “distinción, exclusión o restricción”, sino que incluye también una
“preferencia” inexcusable con respecto a ciertos grupos. Hoy en día, la lucha contra la
discriminación sigue siendo un reto para muchas personas en todo el mundo.
Recuadro 4 El derecho a la igualdad y la prohibición de la
discriminación
• La no discriminación es uno de los pilares en que se basan los
derechos humanos.
• Las diferencias ante la ley deben estar basadas en diferencias entre los hechos.
• Las distinciones requieren una justificación razonable y objetiva.
• Debe observarse el principio de proporcionalidad.
• Las características que han sido, y siguen siendo, utilizadas como motivo de
discriminación comprenden las siguientes: sexo, raza, color, idioma, religión,
opinión política o de otro tipo, origen nacional, étnico o social, pertenencia a
una minoría nacional, posición económica, nacimiento, edad, discapacidad,
orientación sexual y condición social o de otra índole.
La diferencia en los hechos puede justificar la diferencia ante las leyes
No toda distinción constituye discriminación. Las distinciones tanto de hecho como de
derecho basadas en criterios razonables y objetivos pueden estar justificadas. La
carga de la prueba recae en los Gobiernos: deben demostrar que cualquier distinción
que se aplique es realmente razonable y objetiva.
2 Amartya Sen, Poverty and Famines: An Essay on Entitlements and Deprivation, Clarendon Press, 1982.
24
Recuadro 5 Diferenciación justificada en relación con el empleo
Dos directivas de la Unión Europea sobre igualdad racial e igualdad en el empleo3
permiten a los Gobiernos autorizar un trato diferenciado en ciertas circunstancias.
Así, se permite la diferenciación en un número reducido de casos relacionados
con trabajos cuyo desempeño requiere realmente una distinción en relación con
el origen racial o étnico, la religión o las creencias, la discapacidad, la edad o la
orientación sexual. Como ejemplo cabe citar las profesiones de modelo o actor, en
los que la autenticidad o el realismo pueden exigir que los interesados sean de un
origen o una edad determinados, o algunos puestos en la iglesia u organizaciones
análogas que entrañan el contacto con el público (a diferencia de otras funciones
en los mismos órganos, como las labores administrativas o la distribución de
comidas) en las que debe emplearse a personas de determinada confesión
o creencia.
Instrumentos específicos para grupos determinados
Los principios de igualdad, universalidad y no discriminación no son óbice para
reconocer que los miembros de ciertos grupos necesitan una protección particular.
Se han diseñado mecanismos e instrumentos de derechos humanos específicos para
proteger los derechos de las mujeres y de grupos determinados, como los extranjeros,
los apátridas, los refugiados, las personas desplazadas, las minorías, los pueblos
indígenas, los niños, las personas con discapacidades, las personas LGBT (lesbianas,
gais, bisexuales y transgénero), las personas con albinismo, los trabajadores migrantes
y las personas privadas de libertad.
Recuadro 6 Derechos de los pueblos indígenas
Conforme al artículo 32 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los
derechos de los pueblos indígenas (A/RES/61/295, de septiembre de 2007), los
Estados tienen la obligación de obtener el consentimiento libre e informado de los
pueblos indígenas antes de aprobar cualquier proyecto que afecte a sus tierras
o territorios y otros recursos, particularmente en relación con el desarrollo, la
utilización o la explotación de recursos minerales, hídricos o de otro tipo.
Recuadro 7 Derechos de las personas con discapacidades
En el Reino Unido, la Ley de igualdad de 2010 obliga a los empleadores y a
los proveedores de servicios a realizar “ajustes razonables” en la organización
de tareas y en las instalaciones para facilitar el acceso a trabajadores con
discapacitad. Esta ley contiene una lista pormenorizada de los tipos de medidas
que se necesitan.
3 Directivas del Consejo 2000/43/CE, de 29 de junio de 2000, por la que se aplica el principio de igualdad de
trato entre personas con independencia de su origen racial o étnico, y 2000/78/CE, de 27 de noviembre de
2000, por la que se establece un marco general para la igualdad de trato en el empleo y la ocupación.
25
En Costa Rica, la Ley de 1996 de igualdad de oportunidades para las personas con
discapacidad estipula la obligación de capacitar prioritariamente a las personas
con discapacidad mayores de dieciocho años que, como consecuencia de su
discapacidad, no hayan tenido acceso a la educación.
En Ecuador, la Ley Orgánica de Discapacidades de 2012 establece que el Estado
adoptará las medidas de acción afirmativa en el diseño y la ejecución de políticas
públicas que fueren necesarias para garantizar el ejercicio pleno de los derechos
de las personas con discapacidad.
Medidas especiales temporales
Con el fin de corregir los efectos a largo plazo de una discriminación ejercida en épocas
anteriores, en ocasiones es preciso aplicar medidas especiales de carácter temporal.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial4 estipula que “[e]l concepto
de medidas especiales se basa en el principio de que las leyes, políticas y prácticas
adoptadas y aplicadas para cumplir las obligaciones previstas en la Convención [sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial] deben complementarse,
cuando las circunstancias lo aconsejen, con la adopción de medidas especiales
temporales destinadas a garantizar el disfrute pleno e igual de los derechos humanos y
las libertades fundamentales por los grupos desfavorecidos”5.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW)6
define esas medidas como “una amplia gama de instrumentos, políticas y prácticas
de índole legislativa, ejecutiva, administrativa y reglamentaria, como pueden ser los
programas de divulgación o apoyo; la asignación o reasignación de recursos; el trato
preferencial; la determinación de metas en materia de contratación y promoción;
los objetivos cuantitativos relacionados con plazos determinados, y los sistemas
de cuotas”7.
Por ejemplo, los sistemas de cuotas de carácter temporal diseñados para dar a las
mujeres un trato preferente en relación con el acceso a determinados puestos de
trabajo, órganos políticos de adopción de decisiones o la educación universitaria
pueden considerarse medidas afirmativas encaminadas a acelerar el logro de una
igualdad de género real en ámbitos en los que las mujeres han estado, desde siempre,
insuficientemente representadas y han padecido discriminación. En el artículo 4 de la
Convención se alientan específicamente esas medidas de carácter temporal que, por
consiguiente, no se considerarán discriminatorias contra los varones. No obstante, en
el momento en que se hayan alcanzado los objetivos de la igualdad de oportunidades
4 Los órganos que vigilan la aplicación de los instrumentos internacionales de derechos humanos dan más
detalles acerca de los distintos derechos y las correspondientes obligaciones de los Estados en forma de
“recomendaciones generales” y “observaciones generales”. Para más información véase el Capítulo 5.
5 Recomendación general N° 32 sobre el significado y alcance de las medidas especiales en la Convención
Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (2009).
6 Para más información sobre el CEDAW y los parlamentos, véase el Manual para parlamentarios: la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y su Protocolo
Facultativo, UIP, Ginebra (2003).
7 Recomendación general N° 25, relativa al artículo 4, párrafo 1, de la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, acerca de las medidas especiales temporales (2004).
26
y la igualdad de trato, esas medidas deberán abandonarse. De otro modo, supondrían
privilegios injustificados para las mujeres y, en consecuencia, discriminación contra
los varones.
De conformidad con la recomendación general N° 25 del Comité CEDAW, no se
necesita prueba de discriminación en el pasado para que se adopten esas medidas:
“Si bien la aplicación de medidas especiales de carácter temporal a menudo repara
las consecuencias de la discriminación sufrida por la mujer en el pasado, los Estados
Partes tienen la obligación, en virtud de la Convención, de mejorar la situación
de la mujer para transformarla en una situación de igualdad sustantiva o de facto
con el hombre, independientemente de que haya o no pruebas de que ha habido
discriminación en el pasado”8.
Recuadro 8 Medidas especiales temporales: un ejemplo
Se debe hacer hincapié en que la discriminación por motivos de género no
se limita únicamente a las mujeres. Por ejemplo, en Noruega, el Ombudsman
encargado de la cuestión de igualdad de género ha prestado particular atención
a los varones en el contexto de la igualdad de género. El resultado es que la
legislación en materia de licencia de maternidad ha sido enmendada para ampliar
a los varones los derechos correspondientes. Uno de los cambios consiste en que
ahora cuatro de las semanas del período de licencia están reservadas al padre. Si
éste no hace uso de este derecho, conocido como “cuota del padre”, la familia
pierde su derecho a esa parte de la licencia. La “cuota del padre” fue introducida
en 1993 y en los dos años siguientes el porcentaje de nuevos padres que tomaron
la licencia de paternidad pasó del 45 % al 70 %. El Ombudsman propuso aún más
medidas positivas en favor de los hombres en un número limitado de ocupaciones
relacionadas con la atención con el fin de activar el potencial de los varones en
esa esfera y con ello contrarrestar la estricta segregación de géneros en ese
segmento del mercado laboral y para ofrecer a los niños un concepto menos
estereotipado de los papeles de cada sexo.
Derechos humanos y soberanía del Estado
“La promoción y protección de todos los derechos
humanos y libertades fundamentales deben ser
consideradas como un objetivo prioritario de
las Naciones Unidas, de conformidad con sus
propósitos y principios, en particular el propósito
de la cooperación internacional. En el marco
de esos propósitos y principios, la promoción
y protección de todos los derechos humanos
8 Ibid.
27
es una preocupación legítima de la comunidad
internacional”.
Conferencia Mundial de Derechos Humanos, Viena, 1993,
Declaración y Programa de Acción de Viena, párr. 4.
En otras épocas, cuando los derechos humanos aún se consideraban un asunto
interno de cada país, se impedía la intromisión de otros Estados y de la comunidad
internacional incluso en los casos más graves de violaciones de los derechos humanos,
como el genocidio. Esa actitud, que se apoyaba en el argumento de la soberanía
nacional, se puso en tela de juicio durante el siglo XX, especialmente a consecuencia
de las actuaciones de la Alemania nazi y las atrocidades cometidas durante la Segunda
Guerra Mundial, y posteriormente también por el fracaso de la comunidad internacional
a la hora de evitar atrocidades masivas como las perpetradas en Camboya, Rwanda y
Bosnia y Herzegovina. En la actualidad, el concepto de soberanía como argumento que
prohíbe la intromisión de otros países se ha visto reemplazada en gran medida por el de
la responsabilidad, según el cual se considera a los Estados responsables del bienestar
de sus pueblos.
La responsabilidad de proteger
El 16 de septiembre de 2005, los Jefes de Estado y de Gobierno, reunidos con motivo
de la Cumbre Mundial 2005 en el marco de la Asamblea General, aprobaron por
unanimidad los principios que conforman la Responsabilidad de Proteger (R2P, según
sus siglas en inglés). En el párrafo 138 del documento final de la Cumbre Mundial
2005 (A/RES/60/1), adoptado sin votación, enfatiza que cada Estado es responsable de
proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y
los crímenes de lesa humanidad. Esto conlleva la prevención de dichos crímenes, o la
incitación a su comisión, mediante la adopción de las medidas apropiadas y necesarias.
En el documento final también se reafirma que la comunidad internacional debe alentar
y ayudar a los Estados a ejercer esa responsabilidad. En el párrafo 139, los líderes
mundiales reconocieron la responsabilidad de la comunidad internacional con respecto
a la utilización de los medios diplomáticos, humanitarios y otros medios pacíficos
apropiados, por medio de las Naciones Unidas, de conformidad con los Capítulos VI y
VIII de la Carta, para ayudar a proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes
de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Según se expresa
en el mismo párrafo, si los medios pacíficos resultan inadecuados, y es evidente
que las autoridades nacionales no protegen a sus poblaciones de dichos crímenes,
la comunidad internacional está dispuesta a tomar “medidas colectivas” por medio
del Consejo de Seguridad, “de manera oportuna y decisiva” en cada caso concreto
y en colaboración con las organizaciones regionales pertinentes cuando proceda, de
conformidad con la Carta, incluido su Capítulo VII. Estas actuaciones pueden consistir
en medidas coercitivas, como las sanciones y, en última instancia, la fuerza militar.
El Secretario General (véase A/63/677) resumió los compromisos adoptados en la
Cumbre Mundial como la representación de tres pilares no secuenciales e igualmente
importantes: “la responsabilidad de proteger que incumbe al Estado” (primer pilar),
28
“asistencia internacional y formación de capacidad” (segundo pilar) y “respuesta
oportuna y decisiva” (tercer pilar).
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reafirmó los principios de la
responsabilidad de proteger, según quedaron establecidos en el documento final de
la Cumbre Mundial 2005, en su resolución 1674 (2006) relativa a la protección de los
civiles. En 2011, invocó la R2P en las resoluciones 1970 y 1973 sobre la situación
en Libia, en la resolución 1975 sobre la situación en Côte d’Ivoire, en la resolución
1996 sobre la situación en Sudán del Sur, y en la resolución 2014 sobre la situación
en Yemen. En la resolución 1973 en particular se autorizan “todas las medidas
necesarias (…) para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén
bajo amenaza”.
Las primeras ocasiones en que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas pidió a un Estado que cumpliera “su responsabilidad de proteger a su
población” se produjeron en las resoluciones adoptadas durante el período
extraordinario de sesiones sobre Libia (véase A/HRC/RES/S-15/1) y Siria (A/HRC/
RES/S-18/1). Tres resoluciones del Consejo de Derechos Humanos (A/HRC/RES/19/22,
A/HRC/RES/20/22 y A/HRC/RES/21/26) van más allá al indicar “el hecho de que las
autoridades sirias hayan incumplido manifiestamente su obligación de proteger a la
población siria”. Asimismo, el Consejo de Derechos Humanos emitió resoluciones
en las que se condenan las violaciones perpetradas en estas situaciones, estableció
comisiones de investigación y, en el caso de Siria, envió una misión de determinación
de los hechos del ACNUDH.
La R2P sienta nuevas bases conceptuales al fijar una serie de principios que
proporcionan una guía sobre la forma de responder con eficacia, sin dejar de observar
la Carta de las Naciones Unidas, cuando los derechos humanos se encuentran en
una situación de mayor riesgo. En lugar de establecer un derecho discrecional para
la intervención de cada Estado (como prevé el “derecho de intervención por razones
humanitarias”), la R2P considera que la comunidad internacional en su conjunto tiene
la obligación de utilizar todas las medidas prescritas, y circunscritas, por la Carta de las
Naciones Unidas con el fin de evitar las violaciones más atroces y responder ante ellas.
La R2P se apoya en una obligación indiscutible conforme al derecho internacional: la de
evitar el genocidio en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito
de Genocidio, que a su vez también refleja el derecho internacional consuetudinario.
Desde una perspectiva parlamentaria, la Asamblea de la Unión Interparlamentaria
reconoce que los parlamentos de todo el mundo deberían estudiar la manera de poner
en práctica y aplicar la R2P de manera oportuna, coherente y eficaz, a fin de evitar una
situación donde la comunidad internacional se encuentre estancada sobre la necesidad
de actuar y sobre los medios de prevenir o de hacer cesar la masacre de civiles9.
9 Resolución: Responsabilidad de proteger; el rol del parlamento en la protección de los civiles, adoptada por la
128a Asamblea de la UIP, Quito, 27 de marzo de 2013.
29
Democracia, derechos humanos y parlamentos
“Como ideal, la democracia trata
fundamentalmente de mantener y promover
la dignidad y los derechos fundamentales del
individuo, garantizar la justicia social, facilitar el
desarrollo económico y social de la colectividad,
reforzar la cohesión de la sociedad, impulsar la
tranquilidad nacional y crear un clima propicio para
la paz internacional. Como forma de gobierno, la
democracia es el mejor modo de conseguir esos
objetivos; es también el único sistema político
capaz de corregirse a sí mismo”.
Unión Interparlamentaria, Declaración Universal sobre la
Democracia, El Cairo, septiembre de 1997, párr. 3.
Durante el último decenio se ha estudiado de forma exhaustiva la relación entre
la democracia y los derechos humanos. La democracia ha dejado de considerarse
simplemente un conjunto de normas de procedimiento para el ejercicio del poder
político; hoy en día también se ve, junto con los derechos humanos, como una
forma de preservar y promover la dignidad de la persona. En 1995, la Unión
Interparlamentaria emprendió la elaboración de una Declaración Universal sobre
la Democracia con el fin de promover las normas internacionales y contribuir a
la democratización en todo el mundo. En la Declaración, adoptada en 1997, la
democracia y los derechos humanos están inseparablemente vinculados.
Aunque la expresión de la democracia pueda diferir en los distintos contextos, sus
valores centrales son universales. Éstos se encuentran consagrados en la Declaración
Universal de Derechos Humanos (DUDH) y en el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCP). Tanto la Declaración como el Pacto establecen derechos que
toda democracia debería promover y proteger y en los que las democracias deberían
basarse. Entre éstos se incluyen en particular los derechos a la libertad de expresión,
asociación y reunión pacífica, el derecho a participar en los asuntos públicos y en los
procesos de adopción de decisiones, y los derechos del acceso a la justicia, de un juicio
imparcial y de reparaciones por las violaciones de los derechos humanos.
Además, la existencia de instituciones sólidas y responsables, junto con procesos de
adopción de decisiones transparentes e inclusivos, constituyen el requisito para lograr
un sistema eficaz y legítimo de gobernanza democrática que respete los derechos
humanos. El parlamento, órgano soberano constituido mediante elecciones periódicas
para velar por el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, es por tanto una
institución clave de la democracia. Como órgano facultado para legislar y mantener las
políticas y las medidas del poder ejecutivo bajo un escrutinio constante, el parlamento
también desempeña un papel fundamental en la promoción y la protección de los
derechos humanos. Además, los parlamentos establecen el marco jurídico que
garantiza el estado de derecho, pilar básico de la democracia y de la protección de los
30
derechos humanos10. Por todos esos motivos, los parlamentos son fundamentales para
la democracia y los derechos humanos.
Lecturas complementarias:
– Manual para parlamentarios sobre la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad
(2007), http://www.ipu.org/PDF/publications/disabilities-s.pdf.
– Aplicación de la Declaración de la Tribunal Penal Internacional sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Manual para parlamentarios N° 23 (2014), http://www.ipu.org/PDF/publications/indigenous-sp.pdf.
10 “Para el sistema de las Naciones Unidas, el estado de derecho es un principio de gobernanza en el que todas
las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, deben rendir cuentas a
leyes promulgadas públicamente, ejecutadas por igual y adjudicadas por separado, que son conformes con
las normas internacionales de derechos humanos. Exige, asimismo, medidas que velen por la adherencia
a los principios de supremacía de la ley, igualdad ante la ley, rendición de cuentas ante la ley, imparcialidad
en la aplicación de la ley, separación de poderes, participación en la toma de decisiones, seguridad jurídica,
ausencia de arbitrariedad y trasparencia legal y procedimental”; Nota orientativa del Secretario General sobre
el enfoque de las Naciones Unidas a la asistencia al estado de derecho.
31