Amor en Silencio
Te amo en el secreto de los días grises,
cuando el sol apenas se asoma por la ventana,
y la lluvia cae con suavidad
como si fuera un susurro, un eco lejano.
Te amo en la calma de las noches,
cuando el mundo duerme y el silencio despierta,
y solo queda el latido constante
de un amor que no se puede expresar en palabras.
Es un amor que vive en rincones ocultos,
que se esconde en gestos, en miradas fugaces,
como el viento que roza las hojas
sin que nadie pueda verlo.
No busco que me entiendas, ni que me sientas,
porque mi amor es mi secreto,
un rincón profundo de mi alma
que, a solas, guarda la verdad.
1
Las Huellas de Tu Ausencia
Caminé por los lugares donde alguna vez reímos,
buscando las huellas de tu presencia,
como quien busca migas de pan en el bosque,
esperando hallar el camino de regreso a ti.
Cada rincón guarda tu sombra,
cada calle sabe tu nombre,
y, sin embargo, solo queda el vacío,
un eco distante que se aleja más cada vez.
Recuerdo las promesas que tejimos,
como estrellas bordadas en el manto de la noche,
promesas que ahora se disuelven
como la bruma al primer rayo de sol.
Hoy llevo tus ausencias en mi piel,
las acaricio como a viejas cicatrices,
y aunque me duelan,
me enseñan a vivir sin ti.
2
El Tiempo en Mis Manos
El tiempo es un río que fluye sin pausa,
escapando entre mis dedos como arena fina,
y aunque trato de retenerlo,
solo me quedan recuerdos en las palmas abiertas.
Recuerdos de días llenos de luz,
de risas que parecían no tener fin,
de palabras que creí eternas,
y que hoy se pierden en el viento.
¿Qué somos sino espejismos del tiempo?
Fragmentos de momentos fugaces,
reflejos de un pasado que ya no es,
buscando en vano la eternidad.
En mis manos, sostengo el tiempo que se fue,
como un tesoro frágil que se desmorona,
y aprendo a vivir con la certeza
de que nada, ni siquiera el amor, es eterno
3
Nostalgia de Ti
Hoy el mundo parece un lugar vacío,
como si le faltara algo esencial,
una nota en la melodía de la vida,
una chispa en el fuego que alguna vez ardió.
Es tu risa la que echo de menos,
tu voz que llenaba el aire de alegría,
y ese abrazo tuyo, tan cálido y sincero,
que hacía que todo cobrara sentido.
A veces cierro los ojos y estás allí,
como un sueño que no quiero despertar,
una brisa suave que me acaricia el alma,
recordándome todo lo que fue.
Y aunque el tiempo sigue su curso,
y la vida me arrastra con su marea,
llevo tu recuerdo como una llama encendida,
un fuego eterno que nunca se apagará.
4
Paz en la Soledad
He encontrado paz en la soledad,
en el silencio de las noches sin nombre,
cuando solo el latido de mi propio corazón
rompe la quietud que me envuelve.
Aquí no hay máscaras ni falsos reflejos,
solo yo, en mi esencia desnuda,
sin el peso de las expectativas,
sin las voces que me empujan a ser alguien más.
Es en esta calma profunda,
donde mis pensamientos se desnudan,
y encuentro las respuestas a preguntas
que nunca me atreví a formular.
Hoy abrazo mi soledad como a una amiga,
como a una llama que ilumina el camino,
y me enseña que, a veces,
la verdadera paz solo se encuentra en uno mismo.
5
Poema tubare
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Poema de la cautiva
Era la tarde, y la hora en que el sol la cresta dora de los Andes. El Desierto
inconmensurable, abierto, y misterioso a sus pies se extiende; triste el semblante,
solitario y taciturno como el mar, cuando un instante el crepúsculo nocturno, pone
rienda a su altivez. Gira en vano, reconcentra su inmensidad, y no encuentra la
vista, en su vivo anhelo, do fijar su fugaz vuelo, como el pájaro en el mar. Doquier
campos y heredades del ave y bruto guaridas, doquier cielo y soledades de Dios
sólo conocidas,
que El sólo puede sondar. A veces la tribu errante sobre el potro rozagante, cuyas
crines altaneras flotan al viento ligeras, lo cruza cual torbellino, y pasa; o su
toldería 1 sobre la grama frondosa asienta, esperando el día duerme, tranquila
reposa, sigue veloz su camino. ¡Cuántas, cuántas maravillas, sublimes y a par
sencillas, sembró la fecunda mano de Dios allí! ¡Cuánto arcano que no es dado al
mundo ver! La humilde yerba, el insecto, la aura aromática y pura; el silencio, el
triste aspecto de la grandiosa llanura, el pálido anochecer