Setencia 2
Setencia 2
El 1 de diciembre de 2011, fue recibido en esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,
proveniente de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, extensión Cumaná, el
oficio N° 2011-1107 del 23 de noviembre de 2011, mediante el cual se remitió el expediente signado con
el alfanumérico RP01-O-2011-000014 (numeración de esa Corte), contentivo del recurso de apelación
ejercido el 7 de noviembre de 2011, por el abogado Rafael Alberto Latorre Cáceres en representación del
ciudadano FRANCISCO JAVIER LÓPEZ, venezolano, mayor de edad y titular de la cédula de identidad N°
4.189.511, contra la decisión dictada el 4 de noviembre de 2011 por la referida Corte de Apelaciones, y
mediante la cual declaró inadmisible la acción de amparo constitucional que interpuso en su condición
de víctima, el 25 de octubre de 2011, contra la decisión del 25 de mayo de 2010, dictada por el Tribunal
Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del mismo Circuito Judicial Penal, mediante la
cual negó la orden de aprehensión solicitada por la Fiscalía Segunda del Ministerio Público contra el
ciudadano Milton Felce Salcedo, con ocasión del proceso penal que se le sigue al prenombrado
ciudadano por la presunta comisión de los delitos de estafa y forjamiento de citación.
El 7 de diciembre de 2011, se dio cuenta en Sala y se designó ponente a la Magistrada Carmen Zuleta de
Merchán.
El 8 de febrero de 2012 el abogado Rafael Alberto Latorre Cáceres consignó diligencia con anexos. En
esta misma fecha, se dio cuenta en Sala y se acordó agregarlos al expediente.
Los días 8 de agosto y 18 de diciembre de 2012, el abogado Rafael Latorre Cáceres consignó diligencias,
informando que aún no se había presentado el acto conclusivo ni se había celebrado la audiencia, y
solicitó pronunciamiento en la presente causa.
En reunión de Sala Plena del 8 de mayo de 2013, se eligió la Junta Directiva de este Tribunal Supremo de
Justicia, quedando la Sala Constitucional constituida de la siguiente manera: Gladys M. Gutiérrez
Alvarado, en su condición de Presidenta, Francisco Antonio Carrasquero López, como Vicepresidente, y
los Magistrados y Magistradas Luisa Estella Morales Lamuño, Marcos Tulio Dugarte Padrón, Carmen A.
Zuleta de Merchán, Arcadio Delgado Rosales y Juan José Mendoza Jover; ratificándose en la ponencia a
la Magistrada Carmen Zuleta de Merchán, quien con tal carácter suscribe el presente fallo.
Realizado el estudio individual del expediente, esta Sala procede a decidir, previas las siguientes
consideraciones:
El abogado Rafael Alberto Latorre Cáceres, actuando como apoderado judicial de la víctima identificada
como Francisco Javier López, presentó acción de amparo contra la decisión dictada, el 25 de mayo de
2010, por el Tribunal Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del
Estado Sucre, extensión Cumaná, que negó la orden de aprehensión solicitada por la Fiscalía Segunda del
Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Sucre, contra el ciudadano Milton Felce
Salcedo, con ocasión del proceso penal que se le sigue al prenombrado ciudadano por la presunta
comisión de los delitos de estafa y forjamiento de citación, fundamentando la acción bajo los siguientes
argumentos que la Sala resume:
Que “[E]n fecha 10 de septiembre de 2004, mi representado antes identificado interpuso ante la Fiscalía
Superior del Estado Sucre, formal Denuncia contra los ciudadanos MILTON FELCE SALCEDO, EDUARDO
JOSÉ HURTADO RUSSO y MIGUEL EDUARDO RAMÍREZ por la comisión de los delitos de ESTAFA Y
FORJAMIENTO DE CITACION (sic) perpetrados en su contra…”.
Que “[E]l 15 de septiembre de 2004, la Fiscalía Segunda, comisionó a la Delegación del Cuerpo de
Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas con sede en Cumaná…para que realice todas las
diligencias tendientes a la comprobación de la materialidad de los hechos denunciados y sus autores”.
Que “Todos los entrevistados como testigos fueron contestes en señalar las circunstancias en que mi
representado recibió de manos del abogado MILTON FELCE SALCEDO quien era su apoderado para la
fecha, un préstamo por UN MILLÓN DE BOLÍVARES…para la fecha; que el dinero lo fue dado en efectivo y
que para garantizar la devolución del mismo le exigió a mi mandante la firma de una letra en blanco
basado en la confianza derivada del vínculo profesional con el imputado quien era su abogado para la
fecha y además por si necesitaba más dinero”.
Que “[E]n vista de las probanzas cursantes en las actas de investigación y habida cuenta que EL CICPC
(sic) devolvió el 20 de abril de 2005 el expediente F2-01051 a la fiscalía II (sic);…solicité el 03 de agosto
de 2005 se dictara el Acto Conclusivo”.
Que “[E]l 13 de abril de 2005 y mediante oficio 226-05 el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil, Agrario, Bancario y del Tránsito del Primer Circuito Judicial del Estado Sucre remite al
(sic) EL CICPC (sic) Copia Certificada del 18.076 contentivo del procedimiento que por Intimación (sic) y
mediante una componenda fraudulenta entre el imputado MILTON FELCE SALCEDO quien con artificios y
medios capaces de sorprender la buena fe de mi representado, aprovechándose de su condición de
abogado de mi mandante, lo indujo en error conduciéndolo a la sede de dicho Tribunal haciéndole creer
que iba a firmar una también supuesta garantía por el préstamo usurero de los Bs.[Link] (sic) de
los antes, confabulándose con los mencionados alguaciles de ese tribunal para FORJAR LA CITACION (sic)
y quedar emplazado sin saberlo para contestar el sedicente juicio donde se produjo el efecto jurídico de
ser condenado a pagar la millonaria suma de CIENTO CINCUENTA MILLONES DE BOLÍVARES…a quien
repetimos era su abogado para la fecha ”.
Que “[E]l 14 de abril de 2005, le fue tomada prueba manuscrita al imputado MILTON FELCE SALCEDO en
el CICPC (sic)”.
Que “[E]l 20 de abril de 2005, el CICPC (sic) remite a la Fiscalía Segunda del Ministerio Público el
citado expediente F2-01051”.
Que “[C]ursan en el expediente innumerables oficios emanados durante el año 2005 de las
distintas entidades bancarias donde se notifica al CICPC (sic) que el imputado MILTON FELCE no posee
fondos ni montos suficientes que justifiquen mantener relaciones comerciales con las mismas ni poseer
cantidades dinerarias relacionadas con la cantidad demandada fraudulentamente”.
Que “[E]l 14 de febrero de 2006 es citado para ser imputado el codenunciado (sic) MILTON FELCE
SALCEDO y el 03 de marzo de 2006 consigna escrito excusándose de no haber comparecido el día
anterior por razones de salud ”.
Que “[E]l 21 de febrero de 2006, mediante escrito a la Fiscalía II (sic) el referido ciudadano MILTON
FELCE manifiesta que no tiene abogado y que le designen defensor público”.
Que “[E]l 03 marzo de 2006, el imputado MILTON FELCE SALCEDO consigna escrito en la Fiscalía Segunda
mediante el cual consigna reposo medico (sic) y solicita se fije nueva oportunidad para su declaración”.
Que “[E]n fecha 23 de marzo de 2006 el imputado ciudadano MILTON FELCE consigna nuevo permiso
médico y solicita se fije una nueva oportunidad para declarar”.
Que “[M]ediante oficio 1650 del 4 de abril de 2006, la Fiscal Auxiliar Segunda…remite al Juzgado de
Control el Acta de fecha 21 de febrero de 2006 a los fines de imputar al ciudadano MILTON FELCE por
el delito de ESTAFA y solicita le designe un defensor público de presos”.
Que “[E]l 22 de mayo de 2006 el abogado suscrito en vista de las actuaciones realizadas por EL CICPC
(sic) demostrativas de la ocurrencia del hecho investigado solicita formalmente a la Fiscalía II (sic)
requerir del Tribunal de Control dictar medida cautelar de prohibición de enajenar y grabar (sic) sobre el
inmueble propiedad de mi representado el cual había sido objeto de medida de embargo ejecutivo y
eventualmente sería rematado en base al sedicente juicio cursante en el tribunal Civil fundado en la
cambial forjada por el imputado”.
Que “[E]l 09 de octubre de 2006 esto es Cinco (sic) (5) meses después de nuestro legítimo pedimento, la
para (sic) entonces titular de la fiscalía Segunda del Ministerio Público…, trastocando los límites de su
autoridad, desconociendo la naturaleza de estricto orden público de los delitos denunciados de ESTAFA,
AGAVILLAMIENTO, FORJAMIENTO DE CITACION (sic), demostrando una parcialidad hacia el imputado a
quien reconoció públicamente como ser su amigo y de su esposo, NIEGA nuestro legítimo pedimento…”.
Que “[E]n fecha 10 de mayo de 2010, el abogado PEDRO JOSE (sic) ARAY en su carácter de Fiscal
Segundo del Ministerio Público mediante sendo escrito dirigido al Tribunal de Control y mediante una
narración suscinta (sic) y cronológica de cómo han acaecido los hechos que dieron origen a la
Investigación Penal desde el 15 de septiembre de 2004, solicitó formal ORDEN DE
APREHENSION (sic) CON SU RESPECTIVA PRIVACIÓN PREVENTIVA DE LIBERTAD al ciudadano MILTON
FELCE SALCEDO por el delito de ESTAFA previsto y sancionado en el artículo 462 del Código Penal, por
encontrarse llenos todos los extremos del artículo 350 del Código Orgánico Procesal
Penal especialmente el peligro de fuga y de Obstaculización (sic); pero en una evidente componenda y
no dudamos previa notificación informal con premura al requerido en aprehensión MILTON FELCE
SALCEDO, éste ciudadano quien A LO LARGO DE UN PROCESO DE INVESTIGACION (sic) DE MAS (sic) DE
SIETE (07) AÑOS mediante escrito presentado el 13 de mayo de 2010, es decir, TRES (03) DIAS (sic)
DESPUES (sic) DE PRESENTADA LA SOLICITUD DE ORDEN DE APREHENSION (sic), sin haber sido
NOTIFICADO, presentó sendo escrito solicitando el Sobreseimiento de la Causa aduciendo que las
denuncias y acusaciones en su contra son temerarias y aventureras, acompañando asimismo otro
sedicente Informe Médico sin ninguna base seria como lo ha hecho durante todo el periodo de la
investigación así como las tácticas dilatorias referidas a designación de defensores indistintamente en
Caracas y aquí en Cumaná para después a su conveniencia finalmente designar un Defensor Público de
Presos (sic) como lo ha hecho en la causa (Querella) RP01-P-2004-174 y que constituye NOTORIEDAD
JUDICIAL para esta Corte de Apelaciones,…”.
Que “…en una temeraria, ilógica e infundada decisión sin que tuviese el más mínimo interés en buscar un
correctivo a la situación planteada e instruida durante estos SIETE (07) AÑOS DE IMPUNIDAD, que la
AGRAVIANTE mediante auto del 25 de mayo de 2010, con el singular argumento de que NO SE
ENCUENTRA acreditado el numeral Tercero del artículo 250 del Código Orgánico Procesal Penal NIEGA
LA ORDEN DE APREHENSION (sic) solicitada por el Ministerio Público al margen de lo acreditado en las
Actas de Investigación (sic) efectuada por el CICPC (sic) y el Ministerio Público, y también de los principios
que inspiran el Código Orgánico Procesal Penal en función ya no solo (sic) de la protección de los
derechos de la víctima sino de la reticencia, tácticas dilatorias, influencias sobre alguaciles, escribientes y
demás operadores de justicia que a los (sic) largo de los SISTE (07) años ha desplegado el imputado…y
con la gravedad que este mismo Juzgado Segunda (sic) de Control ha producido en otras llevadas por el
suscrito, sin siquiera acreditada la materialidad de los delitos ni de ESTAFA NI DE ACOSO Y
HOSTIGAMIENTO, dictó sendas ORDENES (sic) DE APREHENSION (sic) contra los ciudadanos…y que por la
naturaleza ninguno de los mismos sin prejuzgar sobre el fondo del asunto, ninguno tenía asignada una
pena superior a cinco años”.
Que “…desde que mi representado interpusiera la denuncia hasta la presente fecha han
transcurrido más de SIETE (07) AÑOS sin que hasta la presente fecha haya dictado el Acto Conclusivo
respectivo ni se haya podido materializar ni la APREHENSION (sic) del ciudadano MILTON FELCE
SALCEDO; ni la imputación formal de los otros ciudadanos señalados en la denuncia; a pesar de constar
todas las probanzas (entrevistas, experticias, etc) que demuestran la comisión de los delitos de ESTAFA,
FORJAMIENTO DE CITACION (sic) AGAVILLAMIENTO, APROPIACION (sic) INDEBIDA CALIFICADA, entre
otros; como quiera que hemos recurrido por las vías legales agotando los recursos procesales
como solicitar formalmente en el año 2007 conforme lo dispone el artículo 313 del Código Orgánico
Procesal Penal una audiencia para que se le fije a dicha Fiscal un plazo perentorio para la culminación
de la investigación conforme consta en el expediente RP01-P-2007-510 llevado por el tribunal Quinto de
Control de esta Circunscripción Judicial, no obstante ello y en virtud de que se han dado dos audiencias
en dicha causa, y el entorpecimiento que tuvo la investigación con la participación de la destituida Fiscal
Segunda quien como señalamos supra se negó a ello a pesar de haber tenido en su poder el expediente
con todos los elementos de juicio y justificar incluso como argumento para considerar la improcedencia
de dicha solicitud que esa audiencia debía solicitarle es el propio imputado y no la víctima, lo que por
supuesto obviamente es absurdo por ser el menos interesado que se dicte acto conclusivo en su contra y
que EL CICPC (sic) lo tenía en su poder para efectuar una prueba que ella mandó a evacuar referente a la
autoría de la letra que el propio denunciado confesó haberla efectuado”.
Que “…es evidente que nos encontramos ante una situación de impunidad que ha permitido daños
patrimoniales a mi mandante y su familia tanto en el ámbito económico como moral y lamentablemente
extensivo y con detrimento y grave perjuicio en la propia Administración de Justicia donde como hemos
manifestado ha habido (sic) participación activa de funcionarios de este Circuito Judicial”.
Que “[E]s evidente igualmente que nos encontramos frente a un comportamiento DENEGATORIO DE
JUSTICIA Y RETARDO PROCESAL INJUSTIFICADO por parte de LA AGRAVIANTE, conduciendo esta causa a
la impunidad por la violación ostensible y grosera de las Garantías Constitucionales a la TUTELA
JUDICIAL EFECTIVA, IGUALDAD, DEL DEBIDO PROCESO Y DEL DERECHO A LA DEFENSA y otras contenidas
en la Constitución Nacional (sic) ya que ni siquiera tuvo en mente NOTIFICAR ni a la víctima ni al
Ministerio Público de la NEGATIVA DE ACORDAR LA ORDEN DE APREHENSIÓN SOLICITADA ya que LA
AGRAVIANTE trastocando los límites de su autoridad y competencia, en forma deliberada ordenó remitir
inmediatamente de producida la ilegal decisión, el expediente contentivo de la totalidad de las
actuaciones con el perverso y ostensible fin de que transcurra el tiempo para que se consuma la
PRESCRIPCION (sic) de los delitos denunciados con el Fraude a mi representado y con detrimento a la
correcta Administración de justicia ya que tanto los delitos de ESTAFA previsto y sancionado en el artículo
462 del Código Penal así como el delito de FORJAMIENTO DE CITACION (sic) previsto en el artículo 222 del
Código de procedimiento Civil y que también está comprobada su comisión por los alguaciles
denunciados no solo daña a mi representado, sino que también perjudica la Administración de Justicia ya
sorprendida primeramente ante el órgano Jurisdiccional Civil que se vio sorprendido el Juez respectivo
quien actuó con buena fe creyendo que la citación de mi mandante se practicó en forma regular y que el
instrumento fundamental de la acción, es decir, la cambial acompañada por el imputado MILTON FELCE
SALCEDO fue firmada y llenada de la misma forma por mi patrocinado; para producir una sentencia
ilegal e injusta que tuvo como efecto jurídico el haber condenado a mi representado a pagar algo que no
debe y a la eventual pérdida de su único bien inmueble donde vive con su familia y que es objeto de una
medida de Prohibición (sic) de Enajenar (sic) y Grabar (sic) ”.
Que “ La participación activa de LA AGRAVIANTE no sólo al haberse desestimado la legítima solicitud del
Ministerio Público de la Orden de Aprehensión, sino al no haber desplegado su actividad CONTRALORA al
no haber dispuesto ni fijado término para efectuarse el Acto Conclusivo Acusatorio en su oportunidad
legal como lo solicitáramos hace más de TRES (03) años, demuestra sin lugar a dudas que los
argumentos esgrimidos por el Ministerio Público y por mi mandante hacen vigente el entorpecimiento y
obstrucción del imputado en la realización de la Justicia, el desprecio que tiene LA AGRAVIANTE por el
cumplimiento legal de las funciones que le son propias como Tribunal de Control, por el respecto de la
Administración de Justicia y el recto cumplimiento de sus funciones como garante de la Protección de los
Derechos de la Víctima que en este caso mi representado se ve sumido en la incertidumbre de lo que va a
suceder”.
Que “La toma arbitraria de decisión al margen de lo contenido en las actas procesales, la FALTA DE
NOTIFICACIÓN OPORTUNA tanto AL FISCAL SEGUNDO DEL MINISTERIO PUBLICO (sic) como a LA VICTIMA
para ejercer los recursos legales que ha (sic) bien tuviera contra la decisión de fecha 25 de mayo de 2010,
a que nos hemos referido y que ahora estamos accionando en Amparo dados los graves vicios que la
afectan, y los graves daños que se están acusando de difícil reparación a mi mandante, por la violación
flagrante de los dispositivos de rango legal y constitucional que hemos señalado arriba y que pondremos
en evidencia en la debida oportunidad procesal a que haya lugar asisten a mi patrocinado para acudir a
esta vía judicial”.
Que “…LA AGRAVIANTE no hizo otro esfuerzo que justificar en beneficio del imputado MILTON FELCE
SALCEDO la negativa de la Orden de Aprehensión y mantener la Impunidad (sic) y Denegación (sic) de
Justicia reinante con los criterios formalistas referidos a que la pena que debe merecer el delito atribuido
en la Orden de Aprehensión debe ser superior a DIEZ AÑOS al margen del primero de un análisis
exhaustivo de los elementos obrantes en las actas de investigación, de los principios y naturaleza de la
ORDEN DE APREHENSION (sic) que el operador de justicia debe adoptar y ponderar cuando se dan los
supuestos de OBSTRUCCIÓN, OBSTACULIZACIÓN y ENTORPECIMIENTO en la investigación y para que SE
DE (sic) LA JUSTICIA y en segundo lugar obviando y sin mostrar la más mínima intención de buscar una
solución o efectuar la actividad contralora sobre la suerte de la investigación, de la solicitud de Plazo
Prudencial, de la solicitud de MEDIDAS CAUTELARES SOBRE LOS OBJETOS ACTIVOS Y PASIVOS DE LA
COMISION (sic) DE LOS DELITOS INVESTIGADOS, y lo que es mas (sic) grave aún sin ANALIZAR
EXHAUSTIVAMENTE los pormenores de la solicitud y de las actas de Investigación (sic) al amparo de lo
previsto en EL (sic) Código Orgánico Procesal Penal y la propia Constitución Nacional (sic) que prevé o
permite la privación de libertad cuando las circunstancias del caso concreto lo ameriten para que en
definitiva se realice la Justicia como se impone en derecho en el presente asunto”.
Que “La Acción de Amparo Constitucional que estamos interponiendo contra la conducta Arbitraria,
Denegatoria de Justicia y violatoria del derecho al Debido Proceso, a la Tutela Judicial efectiva y a la
defensa y otros derechos inherentes a la persona, por la negativa a (sic) acordar la Orden de
Aprehensión solicitada por el Fiscal Segundo del Ministerio Público el 10 de mayo de 2010, por no haber
sido Notificada de la misma ni LA VICTIMA (sic) ni el propio solicitante FISCAL SEGUNDO DEL MINISTERIO
PUBLICO (sic), por la Denegación (sic) de Justicia al devolver sin fórmula de juicio ni solución al legítimo
derecho de mi representado que se acuerden Las (sic) Medidas Cautelares ni se haga justicia como
quedó suficientemente demostrado en los hechos narrados a lo largo del presente libelo y que el
Ministerio Público también narró en su fundamentación a la solicitud de Orden de Aprehensión tantas
veces referida; sin que tampoco se haya podido lograr que se acuerde la medida cautelar de suspensión
de los efectos del juicio forjado que ha subido en varias oportunidades tanto a la Sala de Casación Civil
como a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, desconociendo loa (sic) respectivos
magistrados que el sedicente juicio civil se basa en un documento forjado y que en sí constituye dicha
causa un verdadero Fraude Procesal sin que repetimos se ha realizado efectivamente la Justicia y por ello
esta Corte de Apelaciones debe asumir y avocarse al conocimiento de la presenta causa por estar
involucrado el ORDEN PUBLICO (sic), asumir el pleno conocimiento de la causa 01051 que actualmente
reposa en a sede de la Fiscalía Segunda del Ministerio Pública de esta misma Circunscripción Judicial
como lo ordenara LA AGRAVIANTE, EL RESTABLECIMIENTO DEL ORDEN JURÍDICO INFRINGIDO Y EN
CONSECUENCIA DECRETAR LA NULIDAD DE LA DECISIÓN PROFERIDA POR EL AGRAVIANTE por no haber
sido debidamente notificada y haber sido basada en el falso supuesto de que la entidad del delito no la
amerita ”.
Que “…la conducta denegatoria de justicia y la negativa de dictar la orden de aprehensión se excede en
la interpretación exegética de la norma contenida en el artículo 250 numeral 3° (sic) del Código Orgánico
Procesal Penal, soslayando los principios Constitucionales contenidos en los artículos 21, 26, 44, 49 y
257”.
Que “[l]a presente Acción de Amparo Constitucional contra la Decisión del Juzgado Segundo de Control
de esta Circunscripción Judicial, de fecha 25 de mayo del año 2010, la fundamentamos en la violación
flagrante por parte de LA ACCIONADA de los artículos 21, 26, encabezamiento del artículo 49 y sus
numerales 1, 3 y 8 y 257 entre otros de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en
cuanto al desacato a principios de orden público, así como la violación de los derechos y garantías
constitucionales referidos principalmente a la defensa, a la Tutela Judicial Efectiva y a la persona
humana, al margen de todos principio de legalidad”.
Que “[e]n este mismo orden de ideas al ser advertido el solicitado en aprehensión de la solicitud en su
contra que motivó su presencia a los tres días de interpuesta, se observa la poca transparencia en la
administración de justicia y la injerencia de personal adscrito al circuito judicial para favorecer al
imputado y ni siquiera se presumió el acceso del Ministerio Público como parte de buena fe y en ejercicio
de su legítimo derecho como dueño de la investigación y de la acción penal, no oyendo ni su
planteamiento y proceder ajustado a la Ley, a la doctrina y jurisprudencia; no hubo ni siquiera la tutela
judicial efectiva en el desempeño de la función jurisdiccional contralora y que pone en tela de juicio la
objetividad e idoneidad de que debe revestirse la justicia”.
Que “[l]a acción que interponernos persigue la restitución de los derechos que le han sido conculcados a
mi mandante y al Ministerio Público, en cuanto a una Tutela Judicial efectiva, el derecho a la Defensa, a
la no alteración del debido proceso, a la vulneración de principios de orden público generadores de
incertidumbre sobre el verdadero ejercicio del derecho a tener acceso a los Tribunales de Justicia, que
podría agravar aún más el daño al derecho al consumarse la Prescripción y hacerlo irreparable por la
ilegalidad de la referida decisión al aplicarse criterios distorsionantes del Derecho Sustantivo y Procesal
Penal para impedir la realización de la justicia, la fundamentamos en los artículos 21, 22, 26 y 27,
encabezamiento y numerales 1, 3 y 8, del artículo 49 y 257 de la Constitución, en concordancia con los
artículos 1, 2 y 4 de la Ley Orgánica de Amparo Sobre (sic) Derechos y Garantías Constitucionales, el
último dada la incompetencia funcional en que incurrió LA ACCIONADA, en virtud de la violación
flagrante de los artículos 26 y 49 numerales 1., 3., y 8. Constitucionales (sic)”.
Que “…la actuación incompetente desde el punto de vista funcional en que incurrió la Accionada (sic)
quien para beneficiar a uno de los imputados, procede supuestamente a interpretar la Ley de manera
restrictiva y sobrevalorando la norma general en detrimento de los principios constitucionales
mencionados”.
Que “…existe una actuación desmedida dirigida sólo a favorecer la impunidad a favor de los imputados y
el de legitimar que los operadores de justicia así como asistentes y alguaciles de los tribunales pueden
actuar arbitrariamente y obstruir la realización de la justicia por sí y que la Decisión dictada por la
Agraviante (sic) convalida; por último y dentro de la pertinencia del análisis que hacemos, es evidente el
grave daño de carácter irreparable que le está causando a mi representado y su familia tras mas (sic) de
SIETE (07) años injustificados de impunidad ahora convalidada por el Organo (sic) Jurisdiccional
soslayando los citados dispositivos constitucionales con su actuación personal y arbitraria al margen del
ordenamiento jurídico”.
En cuanto a la determinación de la Competencia señaló el accionante que “[d]ada la gravedad del daño
que en lo personal le causa la Decisión (sic) del tantas veces citado Juzgado Agraviante que estamos
Accionando en Amparo y que en lo Institucional causaría al Poder Judicial por la desconfianza e
inseguridad que se alimentaría con semejante criterio jurídico, compete a ésta (sic) Corte de Apelaciones
como órgano Superior Jerárquico natural, el conocimiento de la presente solicitud, de tal forma que su
decisión, en razón de la violencia constitucional referida sirva de orientación para que no se vuelvan a
presentar situaciones de esa naturaleza que ponen en tela de juicio el deber ser de nuestro Poder
Judicial, admitiendo siempre la primacía de nuestra Carta Magna y la prelación del estado de derecho
sobre cualquier otra situación coyuntural y que por esencia le sea ajena”.
Como petitorio solicitó que “…la presente solicitud sea admitida, tramitada y sustanciada conforme a
derecho, se considere procedente y se DECRETE EL AMPARO solicitado con todos los pronunciamientos de
Ley y la expresa REVOCATORIA de la DECISIÓN ACCIONADA dictada en fecha 25 de mayo de 2010 por la
Juez (sic) Segunda de Primera Instancia en Funciones (sic) de Control del Primer Circuito Judicial del
Estado Sucre, por ser contraria a derecho, se ordene a otro juez de Control adoptar una decisión
conforme a derecho, esto es, conforme a los principios que rigen nuestro ordenamiento procesal penal y
constitucional basado en las actas de investigación contenidas en el expediente RP01-P-2007-000510,
actualmente archivado en la Fiscalía Segunda del Ministerio Público donde esta signado con la
nomenclatura 19-F02-1C-1051-04”. Asimismo, solicitó a la Corte de Apelaciones que “…para una mejor
apreciación de las actas procesales solicite con carácter de Urgencia (sic) las actuaciones originales que
reposan en la citada Fiscalía Segunda del Ministerio Público, las cuales LA AGRAVIANTE (sic) ordenó
remitirlas inmediatamente después de proferida la decisión recurrida que nunca se notificó al solicitante
Fiscal ni a la Víctima y su apoderado”.
II
DE LA SENTENCIA APELADA
El 4 de noviembre de 2011, la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, declaró
inadmisible la acción de amparo interpuesta por el abogado Rafael Latorre Cáceres, en su carácter de
apoderado judicial del ciudadano Francisco Javier López, bajo los fundamentos siguientes:
En primer lugar, hemos de partir por dejar claramente establecido, el carácter extraordinario de la acción
de amparo constitucional, de acuerdo al criterio reiterado de la Sala Constitucional de nuestro Máximo
Tribunal de la República, entre ellos el de la sentecia N° 80 de fecha 09/03/200, mediante la cual, entre
otras cosas estableció lo siguiente:
OMISSIS: “El amparo constitucional es una acción de carácter extraordinario, por lo que su procedencia
debe estar limitada sólo a los casos en los que se vean violados a los solicitantes de manera directa,
inmediata y flagrante, derechos subjetivos de rango constitucional o previstos en instrumentos
internacionales sobre derechos humanos, para cuyo restablecimiento no existían vías procesales
ordinarias, eficaces, idóneas y operantes”.
Esta particular situación resulta de suma importancia, cuando nos encontramos frente al ejercicio de una
acción de amparo; pues, ha sido reiterada y constante nuestra jurisprudencia patria en cuanto a
considerar que el amparo es un recurso extraordinario, como ha quedado dicho; y como tal es
improcedente si existen recursos ordinarios a hacer valer contra la decisión causante del agravio. En ese
caso, el juez de la apelación, o aquél que conoce de la invalidación o de la tercería, según el caso, está
llamado a velar por la tutela de los derechos constitucionales que resulten vulnerados por la decisión
impugnada, en el ejercicio del control difuso de la constitucionalidad de las normas, que tiene
establecida por disposición del artículo 334 Constitucional. De allí que en primer lugar ha de dejarse
establecido o no de recursos ordinarios por parte del accionante, propios para atacar la decisión que
considera lesionó los intereses y derechos de su persona.
En consecuencia de lo antes expuesto, en fecha 27/10/2011 se solicitó por este Tribunal Colegiado la
debida información al Tribunal A Quo cuya sentencia emitida se pretende enervar mediante la presente
acción de Amparo, recibiendo la debida respuesta en fecha 28/10/2011, tal como se evidencia al folio
117, donde se deja expresa constancia que los ciudadanos “Abogado Rafael Latorre Cáceres y el
ciudadano Francisco Javier López, NO ejercieron ningún Recurso Ordinario en contra de la decisión de
fecha 25/05/2010.”
De manera que, ante la existencia de un medio procesal ordinario, el cual no ha sido agotado por los
aquí accionantes, ausencia ésta que se entiende como una falla de impulso procesal, con ello está
consintiendo tácitamente en la acción u omisión que presuntamente ha vulnerado el derecho o la
garantía Constitucional que pretende invocar. Es así como es este el planteamiento centrado en la
Sentencia N° 188 de fecha 08/02/2002 de la Sala Constitucional, con ponencia del magistrado Dr. José M.
Delgado Ocando.
Así, para respaldar aún más lo antes dicho, hemos de citar un extracto de la sentencia dictada por la Sala
Constitucional (N° 12, de fecha 20/02/2003) en la cual, declara inadmisible el amparo por no hacerse
valer las vías judiciales ordinarias de impugnación del fallo, con la siguiente fundamentación:
OMISSIS: “…por cuanto el accionante dispone de una vía judicial ordinaria para impugnar el fallo y en el
presente caso, se configura la causal de inadmisibilidad de la acción de amparo prevista en el artículo 6°,
numeral 5, de la Ley Orgánica de Amparo, por cuanto el accionante disponía de una vía judicial ordinaria
para impugnar el fallo que consideró desfavorable…”
De manera que debió el accionante, si estimaba, injusto o ilegal, lo accionado ejercer el recurso de
apelación y no proceder erróneamente al ejercicio de la acción de amparo contra la decisión que negaba
la orden de aprehensión solicitada, presentado como ya había sido el acto conclusivo por parte del
Ministerio Público.
De allí que, no existe confusión alguna que sea objeto de discusión respecto de que, si el agraviado no
hace uso de la vía ordinaria de impugnación; llámese apelación; recurso de hecho cuando ésta sea
negada; recurso de tercería; de invalidación o de casación, implícitamente renuncia a la acción de
amparo.
Lo antes afirmado nos lleva, en segundo lugar, a reafirmar que el amparo no está llamado a sustituir las
vías procesales que el legislador otorga para la impugnación de las sentencias. Este criterio fue ratificado
en reiteradas ocasiones por la Sala Constitucional, al establecer que resulta adverso al propósito y razón
de ser de la institución del amparo constitucional, el que se pretenda y se permita sustituir vías
procesales ordinarias que el legislador otorga, por el ejercicio de la acción de amparo constitucional. De
allí que, ante la interposición de una acción de amparo constitucional, sugiera la Sala Constitucional que
los tribunales deberán revisar si fue agotada la vía ordinaria o fueron ejercidos los recursos, y de no
constar tales circunstancias, la consecuencia será la inadmisión de la acción, sin entrar a analizar la
idoneidad del medio procedente.
Es así como, para mayor ilustración de lo antes dicho, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, mediante sentencia N° 963, de fecha 05/06/2001, dejó sentado lo siguiente:
OMISSIS: “Que las acciones de amparo constitucional operan en su área específica de encauzar las
demandas contra actos, actuaciones, omisiones o abstenciones lesivas de derechos constitucionales,
bajo las siguientes condiciones: A) una vez que los medios judiciales ordinarios han sido agotados y la
situación jurídico – constitucional no ha sido satisfecha; o B) ante la evidencia de que el uso de los
medios judiciales ordinarios, en el caso concreto y en virtud de su urgencia, no dará satisfacción a la
pretensión deducida.”
Ahora bien, como un segundo alegato en el contenido planteado en la Acción de Amparo incoada,
podemos ver de igual manera que la Decisión que se pretende impugnar se remonta a la fecha
25/05/2010. Así tenemos como el accionante señala en diversas ocasiones en su escrito presentado, lo
siguiente:
Señaló además: “Es así como en una temeraria, ilógica e infundada decisión sin que se tuviese el más
mínimo interés en buscar un correctivo a la situación planteada e instruida estos SIETE (07) AÑOS DE
IMPUNIDAD, que LA AGRAVIANTE mediante auto de fecha 25 de mayo de 2010, con el singular
argumento de que NO SE ENCUENTRA acreditado el numeral tercero del artículo 250 del Código
Orgánico Procesal Penal NIEGA LA ORDEN DE APREHENSIÓN…”
En el artículo 6° numeral 4 de la Ley Orgánica Sobre (sic) Derechos y Garantías Constitucionales, consagra
el lapso de Caducidad de SEIS (6) meses después de la alegada violación o amenaza para el
mantenimiento de la paz social y constituye un presupuesto para el ejercicio de la acción.
Así, una vez transcurrido dicho lapso de SEIS (6) meses, será inadmisible la interposición de la Acción de
Amparo Constitucional, por ser éste un requisito de admisibilidad (presupuesto procesal).
De manera que en criterio de este Tribunal Colegiado, la presente acción de amparo incoada, cuando no
se han agotado las vías ordinarias que el legislador penal concede a las partes procesales; así como por
el transcurso del lapso de Caducidad de SEIS meses establecido, en los numerales 4 en su primera aparte
y 5 del artículo 6 de la Ley Orgánica de Amparo Sobre (sic) Derechos y Garantías Constitucionales, há de
ser declarada la pretendida Acción de Amparo Constitucional incoada INADMISIBLE, en fundamento en
todo lo que ha quedado expuesto conforma lo señalado. Y ASÍ SE DECIDE.”
III
FUNDAMENTO DE LA APELACIÓN
El abogado Rafael Latorre Cáceres, actuando en su carácter de apoderado judicial del ciudadano
Francisco Javier López, mediante diligencia consignada, el 7 de noviembre de 2011, en la Unidad de
Recepción y Distribución de Documentos del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, extensión Cumaná,
interpuso recurso de apelación contra la decisión dictada el 4 de noviembre del mismo año, por la Corte
de Apelaciones del referido Circuito Judicial Penal y, el 8 de febrero de 2012, el referido abogado
consignó ante la Secretaría de esta Sala Constitucional escrito mediante el cual fundamenta los alegatos
de su apelación, en los términos que de seguida se resumen:
Que “[a]ún cuando no se encuentra establecido un procedimiento especial en esta etapa de apelación y
dado que considera de suma importancia para que esta Suprema Instancia se pueda ilustrar mejor para
adoptar una decisión ajustada a derecho conforme a lo planteado en la acción interpuesta por haberse
vulnerado sistemáticamente durante más de SIETE (7) AÑOS, todas las garantías relativas al Debido
Proceso, a la Tutela Judicial Efectiva, a La (sic) Defensa, a la Igualdad y en fin a otras garantías
inherentes a la persona humana y a la propiedad, y dado que los jueces de la recurrida no se avocaron ni
requirieron del Agraviante las actas de investigación, consigno en esta oportunidad Dos (02) Piezas,
contentivas la primera de 412 y la segunda de 227 folios útiles respectivamente, de Copias debidamente
Certificadas de las Actas procesales del Expediente RP01-P-2007-000510 (Contentiva de la Solicitud de
Plazo Prudencial interpuesta el 24 de febrero de 2007 que nunca han sido proveídas en donde se
demuestra ostensiblemente la Denegación de Justicia en la presente causa que se remonta desde el
mismo 15 de septiembre de 2004 cuando se interpuso la denuncia contra el ciudadano abogado MILTON
FELCE SALCEDO quien prevalecido de la confianza derivada la (sic) relación profesional de abogado para
entonces de mi representado FRANCISCO JAVIER LOPEZ (sic) mediante maquinaciones y actos
fraudulentos en componenda con dos alguaciles forjó su citación logró una sentencia condenatoria que
tuvo como efecto ser condenado a pagar BS. [Link] tal como consta en las copias certificadas
que se acompañan al presente…”.
Que “…[d]e las Entrevistas (sic) y Declaraciones (sic) ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas,
Penales y Criminalísticas… [surgen] elementos probatorios que demuestran por si solas la materialidad
de los delitos de ESTAFA, FORJAMIENTO DE CITACION (sic), AGAVILLAMIENTO, APROPIACIÓN (sic)
INDEBIDA CALIFICADA, USURA y otros delitos”.
Que “[e]l sedicente juicio Civil que se llevó en el Juzgado Primero Civil de la Circunscripción Judicial del
Estado Sucre Expediente 18076 donde se produjo la sentencia condenatoria, causa que por notoriedad
judicial conoce esta Sala por haber subido en Revisión donde figura mi representado y el imputado
Milton Felce Salcedo como partes y que constituyen la consecuencia o efecto jurídico de las conductas
desplegadas por los acusados donde se practicó embargo ejecutivo contra todos los bienes muebles e
inmueble de mi patrocinado… ”.
Luego de transcribir cronológicamente el iter procesal que utilizó para la interposición de la acción de
amparo constitucional, continuó de la forma siguiente:
Que “[n]uestra Solicitud de MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA de fecha 22 de mayo de 2006…la cual en
fecha 09 de Octubre de 2006 La (sic) Ex Fiscal titular Jenny Ramírez Rosales (amiga del acusado) solo (sic)
proveyó CINCO MESES DESPUES (sic) en forma negativa el 09 de octubre de 2006…aduciendo que ella
revisó el Sistema IURIS Y CONSTATÓ LA EXISTENCIA DE LA CAUSA RP01-P-2004-00974 la cual es una
querella por el delito antes mencionado de ESTAFA demostrando primeramente el interés de proteger al
denuinciado (sic) y desconociendo la Naturaleza (sic) de Acción Pública de los delitos
de APROPIACION (sic) INDEBIDA CALIFICADA, ESTAFA, FORJAMIENTO DE CITACIÓN, AGAVILLAMIENTO,
USURA y otros”.
Que “[l]a nueva Solicitud al Tribunal de Control de fecha 04 de febrero de 2007 de Fijar Audiencia para
el ESTABLECIMIENTO DE UN LAPSO PRUDENCIA (sic) conforme a lo dispuesto en el artículo 313 del
Código Orgánico Procesal Penal y solicitud de dictar acto conclusivo… la cual mediante tácticas y
negativas tampoco se proveyó al no remitirse oportunamente el expediente por parte de la fiscalía tal y
como se desprende de mis escritos de fecha 06 de marzo de 2005, 02 de octubre de 2001, 12 de
noviembre de 2001…;08 de abril de 2008…”.
Que “[l]a oportuna solicitud al Tribunal de Control del 04 de agosto de 2006 de la ex Fiscal Segunda
Auxiliar Eslenys Muñoz Vásquez que en contraposición a la actitud parcializada y denegatoria de justicia
de la entonces Fiscal II (sic), titular Jenny Ramírez, observó elementos de juicio para procesar al
denunciado MILTON FELCE SALCEDO por el delito de ESTAFA requiriendo se le designe un Defensor
Público de presos donde quedó notificado para comparecer el 02 de marzo de 2006, solicitud que
produjo la designación del Defensor Público Jesús Amaro lo cual no se ha efectuado hasta la presente
fecha”.
Que “[e]l auto de fecha 13 de noviembre de 2007…que acordó fijar para el 13 de diciembre de 2007 la
audiencia de PLAZO PRUDENCIAL en comento la cual siendo la oportunidad respectiva… compareció la
Fiscal Titular sin llevar el expediente como oportunamente se la había requerido la Juez de Control a
sabiendas que del mismo se iba a desarrollar la audiencia para fijar el plazo”. Que “[E]l acta de fecha 29
de febrero de 2008 donde consta que tampoco la ex fiscal Jenny Ramírez cumplió su obligación de
remitir el expediente como lo requiriera la Juez Quinta de Control, y tampoco compareció el denunciado
MILTON FELCE, lo que produjo un nuevo diferimiento para el 08 de mayo de 2008…”.
Que “[e]l acta de fecha 08 de mayo de 2008 donde consta no compareció el defensor Público del
denunciado MILTON FELCE SALCEDO a quien este Revocó, y el Juez Quinto de Control acordó que fijaría
por auto separado cuando conste en autos la designación nueva de Defensor que hiciera el supra
denunciado…”.
Que “[e]l 12 de noviembre de 2008 presenté nueva Solicitud con carácter de URGENCIA al Tribunal de
Control de acordar MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA…”.
Que “[e]l 28 de noviembre de 2008 mi representado presentó nueva Solicitud con carácter de
URGENCIA al Tribunal de Control de acordar MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA…”.
Que “[e]l 04 de mayo de 2009 siendo oportunidad de la nueva audiencia tantas veces fijada para
dilucidar el LAPSO PRUDENCIAL se dejó constancia de la no comparecencia del imputado ni de su
Defensora Pública Inhibiéndose (sic)…la Juez (sic) por enemistad con el abogado imputado MILTON
FELCE SALCEDO”.
Que “[e]l 04 de junio de 2009 siendo oportunidad de la nueva Audiencia (sic) tantas veces fijada para
dilucidar el LAPSO PRUDENCIAL se dejó constancia de la no comparecencia del imputado ni de su
Defensora Pública”.
Que “…en vista de todos los incidentes de esta causa que repetimos se remonta al año 2004, que el
nuevo Fiscal Segundo del Ministerio Público del Primer Circuito Judicial del Estado Sucre el 10 de mayo
de 2010, solicitó ORDEN DE APREHENSION (sic) CON SU RESPECTIVA PRIVACION (sic) PREVENTIVA DE
LIBERTAD contra el ciudadano MILTON FELCE SALCEDO por considerar que se encuentran llenos todos
los extremos para decretarla por emerger los mismos de las Actas Procesales y dada la reiterada
contumacia a no asistir al llamado de la autoridad, tácticas dilatorias y ostensible obstaculización en la
investigación para que no se de (sic) el juicio y no dudamos que siendo advertido de esta solicitud
introdujo a través de un abogado que cabe decir en tres (03) años nunca tuvo en mientes (sic) nombrar
el 13 de mayo de 2010 (sin ser notificado de la medida solicitada) a escasos par de días de interpuesta la
misma y habérsele dado entrada el 11 de mayo de 2010, sendo escrito de oposición a la medida,
consignando un sedicente reposo médico donde descaradamente solicita el sobreseimiento de la
causa y la recurrida en Amparo trastocando los límites de su autoridad y funciones contraloras, simple y
llanamente mediante la temeraria decisión producida el 25 de mayo de 2010 desechó la solicitud fiscal
bajo el falso supuesto de No (sic) existir Peligro (sic) de fuga y una errónea y tergiversada interpretación
del artículo 250 del Código Orgánico Procesal Penal, dejando incierta la suerte de la investigación y lo
más grave aún sin buscar ningún tipo de correctivo y ordenando devolver con inusitada premura sin
NOTIFICACIÓN ALGUNA al solicitante Fiscal ni a la VICTIMA de la negativa de su pedimento”.
Que “[l]a decisión recurrida en amparo repetimos NUNCA fue notificada ni al Fiscal del Ministerio
Público, Ni (sic) a mi representado ni mucho menos al suscrito constituido como Representante (sic) de la
víctima como el Tribunal A Quo pretende Justificar su inadmisibilidad por supuestamente no haber
apelado de la referida decisión. Ni tampoco procedente por haber transcurrido mas (sic) de seis meses de
promulgada la decisión cuando al no ser notificada no procede dicho lapso sino desde la fecha cierta del
conocimiento de la misma y mas (sic) grave aún cuando en este caso en concreto se ve ostensiblemente
involucrado y afectado el ORDEN PUBLICO (sic) por ser un hecho Grave (sic) donde están involucrados la
comisión de los delitos de ESTAFA, FORJAMIENTO DE CITACION (sic), APROPIACION (sic) INDEBIDA
CALIFICADA, USURA entre otros y donde están involucrados auxiliares de justicia; donde desde hace mas
(sic) de OCHO (08) AÑOS se puso en funcionamiento no solo (sic) a un tribunal de Primera Instancia en lo
Civil, a un Juzgado Superior, a la Sala de Casación Civil y a esta Sala Constitucional para que Honorables
Magistrados como los que la integran y en especial la que la preside vayan a cohonestar un verdadero
FRAUDE PROCESAL donde lamentablemente la Corte de Apelaciones quien ni siquiera tuvo en mientes
(sic) requerir las actuaciones originales de la totalidad del expediente y que produjo la decisión recurrida
se ha hecho virtualmente cómplice de tan groseras artimañas en un procedimiento penal donde nunca se
han buscado soluciones concretas ni proveído ni nuestras solicitudes de medidas cautelares ni las del
Ministerio Público todo al margen de la Ley e irrespeto a los justiciables”.
Que “…rogamos que se adentren a los pormenores de las actas procesales que rodean ese SORDIDO (sic)
CASO y que es de NOTORIEDAD EN TODA LA CIUDAD DE CUMANA (sic) en virtud de los intereses y las
partes involucradas; se adopte una decisión PRONTA, CLARA y expedita que conmine a la Agraviante (sic)
a adoptar los correctivos que le impone la Ley no solo (sic) para Fijar (sic) un Lapso (sic) Prudencial (sic)
que obligue al Ministerio Público a culminar la Investigación (sic), sino también de Enjuiciar (sic) al
imputado y que se Decrete (sic) la Medida Cautelar Innominada solicitada por nosotros en varias
oportunidades y desde hace mas (sic) de cinco años y que ahora solicita el Ministerio Público el 14 de
octubre de 2011…y tampoco la quiere proveer La (sic) Agraviante (sic) aduciendo que explique las
razones de la solicitud respectiva… como si no hablasen por si solas las Actas Procesales o no pudiese
efectuar un análisis del contenido de las actas de Investigación que repetimos hablan por si solas y que
tanto aquel como la víctima hemos explanado en nuestras solicitudes; y que en definitiva…no solamente
de (sic) tranquilidad a mi mandante y su familia que han sido víctimas de un sedicente juicio donde
incluso ya estuvieron a punto de ser sacados de su vivienda sino a todos los justiciables que están
cansados de los innumerables casos de Denegación de Justicia donde son perjudicados en sus derechos
patrimoniales por el proceder inescrupuloso de funcionarios del poder judicial y profesionales del
derecho”.
IV
DE LA COMPETENCIA
Debe previamente esta Sala determinar su competencia para conocer de la presente apelación, y a tal
efecto observa que mediante sentencia Nº 1 del 20 de enero de 2000 (caso: Emery Mata Millán), se
estableció, a la luz de los postulados de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el
régimen competencial para conocer de las acciones de amparo constitucional, y, en tal sentido, señaló
que le correspondía a esta Sala Constitucional conocer las apelaciones sobre las sentencias de los
Tribunales Superiores (a excepción de los competentes en materia contencioso administrativa), de las
Cortes de lo Contencioso Administrativo, y de las Cortes de Apelaciones en lo Penal cuando éstos hayan
decidido una acción de amparo en primera instancia.
Asimismo, se observa que, conforme al contenido del artículo 25 numeral 19 de Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia, esta Sala Constitucional es competente para conocer las apelaciones
contra las sentencias que recaigan en los procesos de amparo constitucional autónomo que sean
dictadas por los Juzgados Superiores de la República, salvo que se incoen contra la de los Juzgados
Superiores en lo Contencioso Administrativo.
Ahora bien, en el caso sub iudice la sentencia apelada fue dictada el 4 de noviembre de 2011, por la
Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, actuando en funciones constitucionales
como Tribunal de primera instancia, con respecto a la acción de amparo interpuesta contra el Tribunal
Segundo de Primera Instancia en funciones de Control de ese Circuito Judicial Penal, y tomando en
cuenta la reiterada jurisprudencia sobre este aspecto, así como lo señalado en la vigente Ley Orgánica
del Tribunal Supremo de Justicia y el artículo 35 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales, esta Sala resulta competente para conocer de la presente apelación, y así se
declara.
Según el referido cómputo, el recurso de apelación fue ejercido dentro del lapso de tres días previsto en
el artículo 35 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, por lo que
dicha impugnación fue interpuesta tempestivamente. Así se declara.
Ahora bien, debe esta Sala pronunciarse respecto a la tempestividad del escrito de fundamentación de la
apelación presentado, el 8 de febrero de 2012, por el abogado Rafael Latorre Cáceres en su carácter de
apoderado judicial del ciudadano Francisco Javier López. En tal sentido, el escrito en referencia se
introdujo luego del vencimiento del lapso de 30 días que establece el artículo 35 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales para la resolución de la segunda instancia del
proceso de amparo constitucional, razón por la cual los argumentos esgrimidos no podrán ser valorados
por esta Sala para la resolución de la presente apelación, sino que la misma se decidirá con fundamento
en las actas que constan en el expediente; todo ello en virtud de que esta Sala considera que el plazo
establecido en el artículo 35 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales
debe considerarse preclusivo para que las partes interpongan cualquier escrito en relación con el
expediente (ver Sentencia N° 442 del 04 de abril de 2011, Caso: Estación de Servicios Los Pinos S.R.L). Así
se decide.
A los fines de delimitar el objeto de la presente controversia, esta Sala observa, que la acción de amparo
constitucional se interpuso contra la decisión dictada por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en
funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, extensión Cumaná, el 25 de mayo de
2010, mediante la cual negó acordar la orden de aprehensión solicitada por el Ministerio Público contra
el ciudadano Milton Felce Salcedo; así como el haberse “negado a pronunciarse sobre la solicitud de
medida cautelar innominada y otras solicitudes legítimas de mi representado”.
En tal sentido, la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, declaró inadmisible la
acción de amparo interpuesta, con base en lo dispuesto en el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales, al considerar que el accionante disponía del medio
procesal idóneo, como lo es el recurso de apelación; y seguidamente, también declaró inadmisible la
acción de amparo interpuesta, con fundamento en el artículo 6.4 eiusdem, debido a que la acción fue
incoada una vez transcurrido el lapso de seis (6) meses previsto en la norma, decisión esta que es el
objeto de la presente apelación.
Ahora bien, en el presente caso la acción de amparo es interpuesta por el abogado de la víctima, contra
una decisión que negó la solicitud de orden de aprehensión efectuada por el Ministerio Público ante el
Tribunal Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Sucre, así como contra presuntas omisiones incurridas por el mismo Tribunal de Control.
Sobre la base de tales consideraciones, no es posible aplicar a la acción de amparo interpuesta la causal
de inadmisibilidad prevista en el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, debido a que, en el presente caso, la víctima -no querellada- no podía ejercer la
apelación como un medio para impugnar la decisión, ya que su ejercicio correspondía al Fiscal del
Ministerio Público.
Asimismo, la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre decretó la inadmisibilidad
de la acción de amparo contra la decisión dictada por el Tribunal Segundo de Primera Instancia en
funciones de Control del mismo Circuito, con fundamento en el artículo 6.4 de la ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales, por haber operado la caducidad para intentar la acción en
el presente caso.
Al respecto, alega el recurrente que presuntamente no fue notificado de la decisión dictada por el
Tribunal Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Sucre. No obstante, luego del análisis minucioso de las actas, se observa que el abogado Rafael Latorre
Cáceres consignó ante la Unidad de Recepción y Distribución de Documentos del Circuito Judicial Penal
del Estado Sucre, extensión Cumaná, diligencia el 11 de junio de 2010 mediante la cual solicitó copia
certificada de todas las actas procesales a partir de la solicitud de orden de aprehensión del imputado
formulada por el Ministerio Público, indicando expresamente en su diligencia lo siguiente: “solicitud que
formulo dados los graves vicios en la sustanciación de esta causa que tiene mas (sic) de seis años; la
negativa del Tribunal en acordar el legítimo pedimento fiscal;…”; y así se observa en los folios 170 y su
vuelto, del presente expediente.
Tal elemento determina que, en la causa penal que motivó el amparo de autos operó la notificación
tácita, es decir, el accionante tenía conocimiento acerca de la decisión dictada el 25 de mayo de 2010,
por el Tribunal Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial del Estado
Sucre, extensión Cumaná, mediante la cual negó la solicitud de orden de aprehensión formulada por el
Ministerio Público.
En este sentido, resulta evidente que, en el presente caso, se consumó el lapso de caducidad para
intentar la acción y así se desprende al observar que el amparo fue interpuesto el 25 de octubre de 2011,
contra la decisión dictada por el Tribunal Segundo de Primero Instancia en funciones de Control del
Circuito Judicial del Estado Sucre, extensión Cumaná, el 25 de mayo de 2010, con lo cual es evidente que
transcurrió un lapso muy superior a los seis meses dispuestos por el artículo 6.4 de la ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, siendo el caso que conoció de la decisión
adversada con el amparo el 11 de junio de 2010, según se desprende de la diligencia que consta en
autos.
Sobre este particular, la Sala Constitucional en sentencia No. 364 del 31 de marzo de 2005, (caso: Hotel,
Bar, Restaurant, La Toja, C.A.), estableció que:
“(…) Este lapso de caducidad creado por el legislador tiene como función primordial el mantenimiento de
la paz social, y resulta ser un presupuesto de validez para el ejercicio de la acción. En este sentido, señala
el procesalista Enrique Véscovi:
De igual manera, en sentencia No. 1328 dictada por esta Sala Constitucional el 26 de junio de 2005,
(caso: Comercializadora Makro S.A.), asentó:
“Observa la Sala que la demanda fue admitida el 31 de julio de 2003, y el accionante según indica la
decisión del amparo, se dio por citado expresamente en dicho proceso el 10 de septiembre de 2003, por
lo que, para el momento en que se presenta la acción de amparo, el 26 de marzo de 2004, transcurrieron
seis (6) meses y dieciséis (16) días, por lo que efectivamente, se produjo la caducidad que señala el
artículo 6 numeral 4° de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, y
siendo ello así, la acción sería inadmisible. Por otra parte, tampoco se desprende de los hechos narrados
y de los recaudos remitidos, que se haya producido una violación que afecte las buenas costumbres o el
orden público, por lo cual no procede la excepción que contempla el artículo 6 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, ya que tal como lo ha señalado la Sala en
numerosas sentencias, el concepto de orden público a los efectos de la excepción, ‘...se refiere a la
amplitud en que el hecho supuestamente violatorio del derecho o norma constitucional afecta a una
parte de la colectividad o al interés general, más allá de los intereses particulares de los accionantes...’
(Sentencia de la Sala N° 1689 del 19 de julio de 2002. Caso: (Duhva Ángel Parra Díaz y Yender Halit
Pineda Márquez). Tal como lo afirma el Superior, no se evidencia ninguna vulneración que desborde la
esfera subjetiva de las partes en el proceso, que motivó la decisión que se impugnó, sino una falla en
cuanto al momento en que debió presentarse la acción. En consecuencia, la Sala considera que
efectivamente la acción de amparo, se interpuso estando vencido el lapso de seis (6) meses que
contempla la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, para considerar la
caducidad de la acción y siendo ello así, la Sala declara sin lugar la apelación y confirma en todas sus
partes la sentencia impugnada que declaró inadmisible la acción de amparo propuesta, y así se
declara...”.
A tenor de lo anterior, observa esta Sala que en el presente caso ha operado irremediablemente el lapso
de caducidad, establecido como causal de inadmisibilidad para el ejercicio de la acción de amparo, la
cual se confirma, toda vez que no se encuentra involucrado el orden público, ya que el retardo procesal
que advierte el accionante sólo afecta su esfera particular de derechos y no los de la colectividad.
En virtud de las anteriores consideraciones, esta Sala declara sin lugar la apelación interpuesta por el
abogado Rafael Latorre Cáceres, en su condición de apoderado judicial del ciudadano Francisco Javier
López; y confirma, en los términos expuestos en el presente fallo, la decisión dictada el 4 de noviembre
de 2011 por la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, que declaró inadmisible
la acción de amparo constitucional interpuesta de conformidad con lo dispuesto en el artículo 6.4 de la
Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales. Así se decide.
Sin perjuicio de lo anterior, esta Sala considera oportuno efectuar las siguientes consideraciones
respecto al proceso penal que motivó el aparo de autos:
Del análisis minucioso de las actas que conforman el presente expediente, se observa que el abogado
Rafael Latorre Cáceres y su representado Francisco Javier López, quien figura como víctima en el proceso
penal que inició mediante denuncia interpuesta en el año 2004, contra el ciudadano Milton Felce
Salcedo, por la presunta comisión de los delitos de estafa, forjamiento de citación, entre otros,
manifiestan su temor fundando debido al tiempo que sigue transcurriendo sin que el Ministerio Público
culmine la investigación con el acto conclusivo correspondiente, lo cual no ha sido posible en gran
medida por la conducta contumaz del procesado al no acudir a las distintas audiencias; todo lo cual
conllevaría a que opere irremediablemente la prescripción de la acción penal.
1.- Esta Sala, dentro de su función de exhaustividad constitucional y como garante de la administración
de Justicia que es pilar fundamental de la tutela judicial efectiva, consagrada en el artículo 26 de la
Constitución, y sin que ello implique ninguna opinión sobre el fondo del asunto, considera propicio traer
a colación el criterio establecido en la sentencia N° 3267/2003, según el cual ante la ausencia de
acusación por parte del Fiscal, la víctima tiene la potestad de presentar directamente su acusación,
criterio este que fue reiterado mediante sentencia vinculante N° 1268/2012.
En tal sentido, la sentencia N° 3267 del 20 de noviembre de 2003 (caso: Francesco Porco Gallina Pulice),
estableció lo siguiente:
Ahora bien, en el nuevo proceso penal venezolano, la víctima del delito tiene extremo interés en las
resultas del proceso debido a la lesión que recibe; en todo caso, debe dársele un trato igual que al
imputado, sobre todo cuando la ley no lo prohíbe, sino que por el contrario lo establece como principio
del proceso en el artículo 12 del Código Orgánico Procesal Penal, en virtud del derecho a la igualdad
procesal de las partes como expresión del derecho a la defensa.
“Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías dentro de un plazo razonable, por un
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la
sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus
derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”.
En correspondencia con el derecho a la igualdad como expresión del derecho a la defensa y el debido
proceso coexiste el derecho a la tutela judicial efectiva. La Sala, en la sentencia del 10 de mayo de 2001
(Caso: Juan Adolfo Guevara y otros), asentó:
“El derecho a la tutela judicial efectiva, de amplísimo contenido, comprende el derecho a ser oído por los
órganos de administración de justicia establecidos por el Estado, es decir, no sólo el derecho de acceso
sino también el derecho a que, cumplidos los requisitos establecidos en las leyes adjetivas, los órganos
judiciales conozcan el fondo de las pretensiones de los particulares y, mediante una decisión dictada en
derecho, determinen el contenido y la extensión del derecho deducido, de allí que la vigente Constitución
señale que no se sacrificará la justicia por la omisión de formalidades no esenciales y que el proceso
constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia (artículo 257). En un Estado
social de derecho y de justicia (artículo 2 de la vigente Constitución), donde se garantiza una justicia
expedita, sin dilaciones indebidas y sin formalismos o reposiciones inútiles (artículo 26 eiusdem), la
interpretación de las instituciones procesales debe ser amplia, tratando que si bien el proceso sea una
garantía para que las partes puedan ejercer su derecho de defensa, no por ello se convierta en una
traba que impida lograr las garantías que el artículo 26 constitucional instaura.
De allí que, a juicio de la Sala, en el ámbito del derecho procesal penal, los órganos jurisdiccionales se
encuentran en la obligación de garantizar la vigencia plena de los derechos de la víctima, dentro de los
cuales se encuentran, tanto los derechos y garantías establecidos en el texto constitucional para todos
los ciudadanos, como los derechos específicos que consagra a su favor la ley adjetiva penal, en varias de
sus disposiciones normativas, las cuales, en todo caso, deben ser interpretadas de manera amplia y
concordada a fin de que se logre la finalidad del proceso y, en definitiva, se garanticen los referidos
derechos y garantías constitucionales.
En el presente caso, las víctimas del delito objeto de la investigación estiman violado el derecho a la
tutela judicial efectiva, en virtud de la falta de diligencia del Ministerio Público en presentar el acto
conclusivo.
Al respecto, observa la Sala que, el artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal, establece al
Ministerio Público la obligación de procurar dar término a la fase preparatoria del proceso -fase de
investigación- con la diligencia que el caso requiera.
Dicha falta de actividad, a tenor de lo previsto en el citado artículo 313, confiere al imputado la
posibilidad de requerir al Juez de Control -pasados seis (6) meses de su individualización- la fijación de un
plazo prudencial -no menor de treinta (30) ni mayor de ciento veinte (120) días- para la conclusión de la
investigación, cuyo vencimiento o el de la prórroga de ser el caso, sin que el Fiscal del Ministerio Público
presente la acusación o solicite el sobreseimiento, da lugar al decreto de archivo por parte del Juez de
Control -archivo judicial-, el cese inmediato de todas las medidas de coerción personal, cautelares y de
aseguramiento impuestas y la condición de imputado.
Ahora bien, no consagra la referida norma -ni ninguna otra disposición de la ley adjetiva penal- que la
víctima, ante la inactividad del Ministerio Público de dar término a la investigación, pueda requerir al
Juez de Control la fijación de plazo al Ministerio Público, menos aún la sanción en caso de vencimiento
del lapso prudencial fijado.
Precisa la Sala que, la falta de previsión al respecto coloca a la víctima en una situación de desigualdad
ante la ley y, por ende conculca su derecho a la defensa y a la tutela judicial efectiva.
En efecto, en sentencia del 20 de junio de 2002 (Caso: Tulio Alberto Álvarez) la Sala asentó:
“El artículo 26 de la Constitución expresa que toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de
administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, y a la
tutela efectiva de los mismos.
El acceso a la justicia se le garantiza así directamente a toda persona natural o jurídica, mediante el
ejercicio de su derecho de acción a través de la demanda, la cual, para ser admitida, debe cumplir
determinados requisitos, pero la acción, como llave para mover la jurisdicción, la tienen todas las
personas capaces que solicitan justicia, sin necesidad de utilizar intermediarios para ello, a menos que se
garanticen una serie de derechos que obliguen al intermediario a actuar.
El artículo 11 del Código Orgánico Procesal Penal, con exclusividad, otorgó la acción penal al Estado para
que la ejerza a través del Ministerio Público, quien está obligado a ello, salvo las excepciones legales.
Tal exclusividad de ejercicio por parte del Ministerio Público en los delitos de acción pública, no puede
desplazar el verdadero interés de la víctima para perseguir penalmente al victimario, lo que logra
mediante una serie de mecanismos que le permiten instar y controlar el ejercicio de la acción por parte
de su titular; y ello ha sido reconocido por esta Sala, en sentencia de 3 de agosto de 2001 (Caso: José
Felipe Padilla). Caso que así no fuere, se estaría infringiendo el artículo 26 Constitucional”(resaltado de la
Sala).
Por ello, a juicio de la Sala, dicha falta de previsión legal del Código Orgánico Procesal Penal -que es
preconstitucional- estaría limitando los derechos constitucionales consagrados a las víctimas de delitos, a
quienes igualmente debe tutelarse el derecho del ejercicio de la acción penal.
En tal sentido, la Sala, en aras de garantizar la vigencia plena de los derechos constitucionales de la
víctima, dispone como mecanismo que le permite a la víctima instar y controlar el ejercicio de la
acción por parte de su titular -el Ministerio Público- poder requerir al Juez de Control -sólo en los casos
en que el Ministerio Público no procure dar término a la fase preparatoria del proceso con la diligencia
que el asunto requiera- la fijación de un plazo prudencial para la conclusión de la investigación. Para la
fijación de dicho plazo el Juez de Control deberá oír al Ministerio Público y al imputado y tomará en
consideración la magnitud del daño causado, la complejidad de la investigación y cualquier otra
circunstancia que a su juicio permita garantizar los derechos de las partes. Vencido dicho plazo o la
prórroga de ser el caso, la víctima -si se tratare de delitos de acción pública- podrá formular una
acusación particular propia contra el imputado. Así se declara. (Resaltado y subrayado de este fallo).
Más recientemente, la referida Doctrina fue reiterada y extendida con carácter vinculante a los procesos
iniciados con ocasión a los delitos previstos en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, mediante sentencia N° 1268/2012 del 14 de agosto, caso: Yaxmira Elvira
Legrand, en la cual se estableció que la víctima -directa o indirecta- de los hechos punibles investigados
en dichos procesos, puede, con prescindencia del Ministerio Público, presentar una acusación particular
propia contra el imputado, cuando ese órgano fiscal no haya concluido la investigación dentro de los
lapsos establecidos en la ley especial para hacerlo.
Así, la Sala observa que el 24 de febrero de 2007, la víctima acompañada de su abogado, presentó ante
el Tribunal de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, solicitud de conformidad con el
artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal –numeración que corresponde al texto adjetivo vigente
para esa fecha- a los fines de que le fuera fijado al Ministerio Público un lapso prudencial para concluir la
investigación. Sin embargo, de las copias certificadas consignadas por el accionante y de la diligencia
presentada el 18 de diciembre de 2012 se desprende que, para esa fecha aún no se había presentado
acto conclusivo ni se había celebrado la audiencia correspondiente para fijar el referido plazo razonable
que fuera solicitado por la víctima en el año 2007; imposibilidad ésta que –como se señaló supra- en
gran medida se ha debido a la inasistencia tanto del procesado como de su defensor.
Cabe destacar que situaciones como estas, incuestionablemente producen una gran preocupación a esta
Sala, pues se configuran hechos que atentan no solo contra la tutela judicial efectiva sino contra una
justicia expedita y un proceso sin dilaciones indebidas, lo que en definitiva perjudica ostensiblemente la
confianza que debe inspirar el Sistema de Justicia a todos los ciudadanos.
Visto que el 24 de febrero de 2007, la víctima identificada como Francisco Javier López solicitó al Tribunal
de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre que convocara a
la audiencia respectiva para que le fijara al Ministerio Público un plazo razonable, de conformidad con el
artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal, la cual no ha podido realizarse, esta Sala dispone aplicar
al presente caso la doctrina vinculante establecida y reiterada en las referidas sentencias 3267/2003 y
1268/2012, en los términos siguientes:
Si para la fecha de publicación del presente fallo, el Ministerio Público no hubiere presentado aún el acto
conclusivo de la investigación, el Tribunal Segundo de Primera Instancia en funciones de Control del
Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, deberá convocar a la celebración de la audiencia prevista en el
artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal vigente para ese entonces – ahora, artículo 295 -
correspondiente a la solicitud interpuesta por la víctima el 24 de febrero de 2007, con la prioridad que
amerita dar respuesta oportuna a la misma, en aras de salvaguardar la tutela judicial efectiva consagrada
en el artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Así se declara.
2.- Por otra parte, visto que gran parte de la dilación aquí advertida ha sido consecuencia de los distintos
diferimientos acordados por el Tribunal ante la ausencia tanto del procesado como de su abogado
defensor, a las distintas audiencias para las cuales han sido convocados, siendo además de destacar que
los jueces que han conocido la causa no han desplegado suficientemente su poder coactivo a los fines de
posibilitar el juzgamiento efectivo del procesado; evidentemente, ello ha traído como consecuencia la
prolongación excesiva del juicio en perjuicio de la víctima por cuanto tales circunstancias pudieran
conllevar a la caducidad de la acción.
Empero, la Sala estima pertinente traer a colación el contenido del artículo 110 del Código Penal, según
el cual opera la prescripción judicial o extraordinaria de la acción penal cuando el proceso se haya
prolongado por un término aplicable a la prescripción ordinaria más la mitad del mismo, siempre y
cuando esta se haya verificado sin culpa del imputado.
Ello así, el supuesto anterior –culpa del imputado- se verifica cuando este ha asumido dentro del proceso
penal una conducta contumaz mediante tácticas dilatorias, bien por él mismo o su defensor, como
consecuencia que no pueda verificarse la prescripción judicial cuando sea constatado que la
prolongación excesiva del juicio es consecuencia de dicha contumacia; de allí que es importante, invocar
el precedente vinculante contenido en la sentencia N° 730/2007 (caso: Pedro Belisario Flames), en el
cual la Sala estableció, a los fines de garantizar una justicia expedita y sin dilaciones indebidas, lo
siguiente:
“Ahora bien, ante la negativa injustificada del acusado a comparecer a la audiencia de juicio, cabe
preguntarse: ¿Puede el acusado abusar de su condición procesal y lograr con su contumacia o rebeldía
obstruir la justicia en su provecho?.
Para dar respuesta a tal interrogante es oportuno precisar que la conducta contumaz en el proceso penal
es aquella proveniente de la rebeldía de todo imputado, detenido o en libertad, de presentarse o
comparecer a la sede de los juzgados en los cuales es procesado. Esa rebeldía, se traduce en una
renuncia manifiesta al derecho de ser oído en un acto público al cual ha sido llamado por la autoridad
competente, la cual es contraria a lo dispuesto en el artículo 257 de la Carta Magna que establece que el
proceso es un instrumento para el logro de la justicia, así como al artículo 26 eiusdem, que prescribe el
derecho a una tutela judicial efectiva, específicamente, a celebrase un juicio sin dilaciones indebidas.
(…)
Por lo tanto, es deber de todo Juez velar para que se haga efectivo el traslado de un imputado que se
encuentra detenido a la sede judicial. Si la orden de traslado no se lleva a cabo, el Juez debe verificar
cuáles fueron las causas que lo impidieron y, en el caso de que observe que la misma no se hizo efectiva
por voluntad del propio imputado, debe tomar en cuenta la contumacia para que ello no obstruya la
culminación del proceso.
Además, esta Sala considera útil señalar que el Juez de Juicio como director del proceso, está en la
obligación de hacer todo lo necesario para que se efectúe una audiencia de juicio oral y público. En
efecto, con el objeto de buscar la verdad de los hechos y aplicar una justicia equitativa, todo Juez penal
debe velar para que se lleven a cabo todos aquellos actos en los cuales deben estar presentes las partes,
en especial, el imputado o acusado.
Así pues, si el acusado se encuentra en libertad y éste no quiere presentarse en la Sala de Juicio, sin
manifestar alguna excusa valedera, el Juez deberá hacer uso de la fuerza pública, aplicando en forma
extensiva el contenido del artículo 357 del Código Orgánico Procesal Penal, para garantizar la
presencia del acusado y evitar que se realice un juicio sin dilaciones indebidas. Ahora, si el acusado se
encuentra recluido, en virtud de que en su contra se decretó una medida de de privación judicial
preventiva de libertad, el Juez debe usar, igualmente, la fuerza pública, por cuanto el Estado está
obligado a ejercer su ius puniendi y evitar que, por voluntad de la persona que se encuentre detenida,
los juicios se paralicen indefinidamente. De modo que, en principio, el Juez de Juicio ordenará que, a
través de la fuerza pública, sea trasladado el acusado a la sede del Tribunal, así se encuentre recluido,
para lo cual oficiará a los organismos competentes para que el traslado se lleve cabo, respetando la
integridad física del acusado; pese a ello, de no ser posible el traslado del detenido, el Juez apreciará
la rebeldía del acusado y motivará la actuación procesal que considere pertinente dictar para la
efectiva realización de la audiencia, ello de conformidad con los artículos 26 y 257 de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela.
No puede aceptar el Estado, a través del ejercicio del ius puniendi, que quede en manos del acusado la
intención de que se inicie o celebre el juicio oral y público. El Estado tiene el deber de que el juicio se
celebre, sin dilaciones indebidas, por cuanto está ejecutando, con la celebración de juicio, un control
social formal y público que debe existir en toda sociedad. Así se declara.” (Negrillas de este fallo)
Corolario de lo anterior, debido al temor fundado alegado por el ciudadano Francisco Javier López en su
condición de víctima y ante los distintos diferimientos ocurridos en el proceso ante la inasistencia tanto
del imputado como de su abogado defensor, así como a los fines de salvaguardar la tutela judicial
efectiva, el Juez de Control competente deberá, de cara a los precedentes vinculantes citados en el
presente fallo, concretar el efectivo juzgamiento en el presente caso, no sin antes verificar la conducta
contumaz del imputado. Así se decide.
VI
DECISIÓN
Por las razones expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitucional, administrando
justicia en nombre de la República por autoridad de la Ley, declara:
PRIMERO.- SIN LUGAR la apelación interpuesta por el abogado Rafael Latorre Cáceres, en su carácter de
apoderado judicial del ciudadano Francisco Javier López.
SEGUNDO.- CONFIRMA la decisión dictada el 4 de noviembre de 2011 por la Corte de Apelaciones del
Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, que declaró inadmisible la acción de amparo constitucional
interpuesta por el abogado Rafael Latorre Cáceres, en su carácter de apoderado judicial del ciudadano
Francisco Javier López, contra la decisión dictada el 25 de mayo de 2010 por el Juzgado segundo de
Primera Instancia en funciones de Control del referido Circuito Judicial, en los términos expresados en el
presente fallo.
TERCERO.- Se INSTA al Juez de Control competente para que, de conformidad con los precedentes
vinculantes citados en el presente fallo, examine si se ha verificado la contumacia del imputado.
Publíquese, regístrese y remítase copia certificada del presente fallo al Juez de Primera Instancia en
funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre que actualmente conoce de la causa
penal. Remítase el expediente al tribunal de origen.
Dada, firmada y sellada en el Salón de Sesiones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, en Caracas, a los 15 días del mes de julio de dos mil trece (2013). Años 203º de la
Independencia y 154º de la Federación.
La Presidenta,
Los Magistrados,
Ponente
El Secretario,
Exp.- 11-1498
CZdM/ncgc/jarm
Quien suscribe, Magistrado Marcos Tulio Dugarte Padrón, concurre con la mayoría respecto del fallo
que antecede en el cual se declaró sin lugar el recurso de apelación ejercido y, en consecuencia,
confirmó la decisión dictada por la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre que
decretó la inadmisibilidad de la acción de amparo constitucional interpuesta por el apoderado judicial
del ciudadano Francisco Javier López, contra la decisión dictada el 25 de mayo de 2010, por el Juzgado
Segundo de Control del referido Circuito Judicial Penal.
“…De tal manera que, dispone esta Sala que si para la fecha de publicación del presente fallo, el
Ministerio Público no hubiere presentado aún el acto conclusivo de la investigación, el Tribunal Segundo
de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, deberá
convocar a la celebración de la audiencia prevista en el artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal
vigente para ese entonces - ahora, artículo 295 correspondiente a la solicitud interpuesta por la víctima
el 24 de febrero de 2007, con la prioridad que amerita dar respuesta oportuna a la misma, en aras de
salvaguardar la tutela judicial efectiva consagrada en el artículo 26 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela. En el supuesto que, una vez vencido el lapso fijado en la referida audiencia sin
que el Ministerio Público hubiere concluido la investigación, la víctima podrá formular la acusación
particular propia contra el imputado. En el caso que, se haya celebrado la referida audiencia y el Tribunal
haya fijado el plazo razonable para que el Fiscal del Ministerio Público concluyera la investigación, sin
que lo hubiera hecho, igualmente la víctima podrá presentar su acusación particular
propia…”. (Subrayado propio).
En este sentido, quien concurre de la mayoría sentenciadora, advierte que el criterio citado en el fallo
que antecede, contenido en sentencia N° 1268 del 14 de agosto de 2012, (caso: “Yaxmira Elvira
Legrand”), en el cual con carácter vinculante se estableció la posibilidad de que “…en los procedimientos
especiales de violencia contra la mujer, la víctima -directa o indirecta- de los hechos punibles
investigados en dichos procesos, puede, con prescindencia del Ministerio Público, presentar una
acusación particular propia contra el imputado, cuando ese órgano fiscal no haya concluido la
investigación dentro de los lapsos establecidos en la ley especial para hacerlo…”, fue dictado con la
justificación de garantizar la defensa de los derechos de la mujer como víctima de delitos de género, no
con el fin de exonerar al Ministerio Público del deber de investigar en la búsqueda de la verdad y de
realizar el enjuiciamiento de quienes sean responsables de delitos.
…omissis…
3) Ordenar y dirigir la investigación penal de la perpetración de los hechos punibles para hacer constar
su comisión con todas las circunstancias que puedan influir en la calificación y responsabilidad de los
autores o las autoras y demás participantes, así como el aseguramiento de los objetos activos y pasivos
relacionados con la perpetración”. (subrayado añadido).
Por su parte el Código Orgánico Procesal Penal, establece en su artículo 108, en lo atinente a las
atribuciones del Ministerio Público:
“Artículo 108 Corresponde al Ministerio Público en el proceso penal:
2. Ordenar y supervisar las actuaciones de los órganos de policía de investigaciones en lo que se refiere a
la adquisición y conservación de los elementos de convicción;
Siendo ello así, la legislación venezolana es clara al identificar al Ministerio Público como titular de la
acción penal y de otorgarle la responsabilidad de la dirección de la investigación en los procesos penales
y para ello contempló lapsos suficientes para concluir la misma y evitar así, tanto el retardo injustificado
en la investigación, como la posibilidad de que la lesión ocasionada por el sujeto activo desaparezca por
el transcurso del tiempo antes de que dicha investigación llegue a la obtención de la verdad.
A juicio de quien concurre, el sólo establecimiento por parte de la Sala de la facultad de la víctima -
directa o indirecta- de los hechos punibles investigados en dichos procesos de presentar una acusación
particular propia contra el imputado con prescindencia del Ministerio Público, con el único requisito que
el órgano fiscal no haya concluido la investigación dentro de los lapsos establecidos en la ley especial
para hacerlo, contrapone principios y garantías procesales contenidos en el título preliminar del Código
Orgánico Procesal Penal, a saber, el juicio previo y debido proceso (artículo 1) presunción de inocencia
(artículo 8), y la garantía de la protección de las víctimas (artículo 23).
En efecto, esta Sala mediante sentencia del 20 de junio de 2002 (Caso: Tulio Alberto Álvarez), indicó lo
siguiente:
“El artículo 26 de la Constitución expresa que toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de
administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, y a la
tutela efectiva de los mismos.
El acceso a la justicia se le garantiza así directamente a toda persona natural o jurídica, mediante el
ejercicio de su derecho de acción a través de la demanda, la cual, para ser admitida, debe cumplir
determinados requisitos, pero la acción, como llave para mover la jurisdicción, la tienen todas las
personas capaces que solicitan justicia, sin necesidad de utilizar intermediarios para ello, a menos que se
garanticen una serie de derechos que obliguen al intermediario a actuar.
El artículo 11 del Código Orgánico Procesal Penal, con exclusividad, otorgó la acción penal al Estado para
que la ejerza a través del Ministerio Público, quien está obligado a ello, salvo las excepciones legales.
Tal exclusividad de ejercicio por parte del Ministerio Público en los delitos de acción pública, no puede
desplazar el verdadero interés de la víctima para perseguir penalmente al victimario, lo que logra
mediante una serie de mecanismos que le permiten instar y controlar el ejercicio de la acción por parte
de su titular; y ello ha sido reconocido por esta Sala, en sentencia de 3 de agosto de 2001 (Caso: José
Felipe Padilla). Caso que así no fuere, se estaría infringiendo el artículo 26 Constitucional”.
Adicionalmente, se observa que en el presente fallo no se determinó quien realizará la investigación con
la cual se enjuiciará al acusado, si la investigación sería de carácter privado y no público y de ser así,
quién controlaría la misma, en especial en cuanto a la obtención de elementos de convicción tales como
inspecciones, declaraciones, reconocimientos, entre otros.
Siendo ello así, el criterio contenido en el fallo del cual se concurre, lejos de solventar la problemática
advertida por la Sala en cuanto a la poca respuesta dada por el Ministerio Público a la denuncia recibida,
sólo crea un procedimiento de acusación particular propia que se aparta de los principios y garantías
establecidos en la legislación de la República Bolivariana de Venezuela, que primordialmente destaca el
monopolio de la acción pública en manos del Ministerio Público.
A juicio de quien concurre, se debió omitir de la sentencia esta posibilidad de que en un delito ordinario
como lo es el investigado en el caso que antecede, el denunciante en su condición de víctima, pueda
interponer acusación particular propia con prescindencia del Ministerio Público.
Fecha ut retro.
La Presidenta,
Los Magistrados,
Magistrado concurrente
11-1498