0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas33 páginas

Historia de Cuba: Luchas por la Independencia

Cargado por

abrucarrere1423
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas33 páginas

Historia de Cuba: Luchas por la Independencia

Cargado por

abrucarrere1423
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Cuba

UNIDAD 1. AGUILAR: CUBA 1860-1934


En el decenio de 1860, Cuba, la más rica y más poblada de las dos colonias que a España le quedaban en América, se
encontró ante serios problemas económicos y políticos. El periodo de crecimiento sostenido que a partir de finales
del s. XVIII transformara la isla en el principal productor de azúcar del mundo había empezado a flojear durante el
decenio anterior. Seguían aumentando la producción y la exportación de azúcar, producto principal del país, pero la
creciente competencia del azúcar de remolacha europeo y norteamericano y la explotación de nuevas regiones
productoras de caña de azúcar planteaban una amenaza el futuro.

Desde el decenio de 1840 muchos hacendados (propietarios de ingenios de azúcar), conscientes de dicha amenaza,
empezaron a esforzarse por modernizar la industria (lo que en esencia significaba mecanizarla), al mismo tiempo que
redoblaban sus exigencias de que se reformara el arcaico sistema de comercio colonial. La debilidad económica de
España y en concreto su carencia de refinerías de azúcar, asi como su incapacidad para absorber la producción
azucarera de Cuba, hacían cada vez mas evidente el dilema colonial de Cuba: una creciente dependencia económica
de mercados y tecnología que la metrópoli no podía proporcionarle.

Por otra parte, el futuro de la esclavitud, que durante siglos había sido elemento esencial de la producción de azúcar,
era muy poco esperanzador. La trata de esclavos destinados a Cuba era ilegal a raíz de los tt firmados entre España y
Gran Bretaña en 1817. Y aunq el tráfico logro continuar, luego de una vigilancia mas estricta descendió. En 1960 el
infame comercio había desaparecido virtualmente.

A mediados de aquella década, la mayoría de la elite económica cubana buscaba obtener de España las reformas
necesarias que le asegurasen la libertad de comercio, la abolición gradual de la esclavitud con la compensación por
sus pérdidas y una participación creciente en el gobierno colonial; mientras que los peninsulares más intransigentes,
denunciaban toda reforma entendiéndola como un paso previo a la independencia.

Convencidos de que España no quería o no podía conceder ninguna reforma, una minoría de cubanos era, en efecto,
partidaria de la independencia. Algunos de ellos, bajo la influencia del sentimiento nacionalista, veían una Cuba libre
y soberana, con estrechos lazos económicos con los Estados Unidos. Otros querían poner fin a la dominación
española y luego, como hiciera Texas en el decenio de 1840, procurar la anexión por parte de los Estados Uni dos país
que a sus ojos simbolizaba tanto el progreso económico como la democracia.

Durante el decenio anterior la oposición a España no sólo había aumentado sensiblemente, sino que, además, se
había extendido a todos los sectores de la población. Abrumados con impuestos altos e injustos (entre otras cosas,
Cuba fue obligada a sufragar total o parcialmente la expedición española a México en 1862, las campañas militares
de España en el norte de África, la guerra naval contra Perú y Chile en 1866, asi como los salarios de todo el cuerpo
diplomático español en América Latina), gobernados de forma arbitraria por un creciente enjambre de burócratas
españoles, víctimas de discriminación por parte de los peninsulares, que se creían superiores a la población nativa,
muchos cubanos, entre ellos los negros libres, que constituían el 16% de la población, empezaban a expresar su
malestar. La isla se estaba dividiendo en dos campos hostiles: los cubanos contra los españoles.

En 1865 el movimiento partidario de la reforma cobro ímpetu. En España hubo cambios políticos y los liberales
subieron al poder, asimismo, se convocó una Junta de Información integrada por miembros elegidos en Cuba, Puerto
Rico y las Filipinas, que se reuniría en Madrid para hablar de reformas constitucionales y de la cuestión de la
esclavitud. La junta, no obstante, fue disuelta bruscamente en 1867 y el gobierno español no hizo el menor caso de
sus propuestas.

Durante el verano de 1868 los conspiradores intensificaron sus actividades: se extendió la negativa a pagar
impuestos, la propaganda se volvió más agresiva y se enviaron emisarios a La Habana en un esfuerzo fútil por
persuadir a los reformistas a secundar la rebelión. En contra de los deseos de líderes más impacientes tales como
Cespedes, en julio los conspiradores acordaron que la rebelión empezara en diciembre.

Varios acontecimientos precipitaron la crisis: el fin al reinado de Isabel II; la adopción de una actitud pasiva de
autoridades coloniales en Cuba; la disposición –pese a la derrota- de numerosos grupos puertorriqueños, a continuar
la lucha; y, finalmente, los rumores en Oriente según los cuales las autoridades españolas estaban informadas de la
conspiración y se disponían a tomar las medidas oportunas. X lo q, convencido de que esperar sería desastroso,
Céspedes decidió forzar las cosas. El dia 10 de octubre, sin consultar con los otros líderes y con unos pocos
seguidores, enarboló la bandera de la rebelión La Demajagua, su plantación, y proclamó la independencia de Cuba.

Céspedes pese a una derrota inicial, aumentó su banda reclutando cubanos descontentos y dominicanos con
experiencia bélica, y alcanzó a atacar y tomar la población de Bayamo, con lo q acalló temporalmente las acusaciones
de actuar movido x la ambición personal y confirmó q él era el líder de la insurrección. Se movilizo la población
cubana, se alzaron en armas, y a principios de 1869, el gob colonial desp de quitarle importancia a la insurrección, se
encontró cada vez ante una rebelión más general. Había empezado la 1º guerra de la independencia de Cuba.

La guerra duró diez años, limitada a la región oriental a la isla, obligó a España a mandar más de 100mil soldados a
pelear. Varios factores ayudaron a los rebeldes, como el apoyo de los campesinos y el conocimiento del terreno les
daban una movilidad superior. Sabedores con frecuencia de los movimientos de las tropas españolas, podían escoger
las mejores zonas para combatir u ocultarse. Se volvieron expertos en la guerra de guerrillas, cuyo aliado más fuerte
era el clima cubano. Al no estar acostumbrados a los trópicos, muchos soldados españoles enfermaron de fiebre
amarilla y malaria. La fatiga y el agotamiento, la tradición de corrupción burocrática y el favoritismo político,
desbarataron las operaciones del ejército español y minaron todo esfuerzo futuro.

Entre los cubanos hubo internas también. Para 1874, muchos de los miembros de la elite que empezaron la guerra,
ya habían muerto o estaban en exilio –como Aguilera, Céspedes-; pero el liderazgo fue tomado por el dominicano
Máximo Gómez y el mulato cubano Antonio Maceo. Gómez había derrotado a las fuerzas españolas en Las Villas y se
dispuso a llevar su plan a la práctica cuando disputas internas malograron su proyecto, y al volver a Oriente para
restaurar el orden, fue finalmente obligado a dimitir; y con esto el ímpetu revolucionario de la isla se apaciguaría.

En la aldea de El Zanjón se firmó el tt de paz por el cual la autonomía concedida recientemente a Puerto Rico se
extendería a Cuba. Gómez. Maceo y muchos otros líderes cubanos se exiliaron y termino la primera guerra de la
independencia de Cuba.

El conflicto, conocido en Cuba por el nombre de «guerra de los Diez Años, contribuyó al crecimiento y la madurez de
una conciencia nacional. El vago sentimiento de identidad colectiva que había aparecido a comienzos del s. XIX dio
paso a otro más profundo, ardiente. Los recuerdos de los héroes y las victorias de Cuba -y de la brutalidad española
(Ej. la ejecución de 7 estudiantes universitarios en 1871) - despertaban emociones patrióticas que hacían que la
reconciliación total fuera dificilísima. En el bando español la guerra incrementó la animosidad contra los cubanos y la
desconfianza que albergaban los peninsulares más intransigentes.

La destrucción de centenares de ingenios de azúcar en la región oriental abrió aquellas provincias a fuerzas
expansionistas en el nuevo sector modernizado de la industria azucarera. Finalmente, la guerra provoco la
decadencia de la aristocracia hacendada cubana, diezmada y arruinada por el largo conflicto u obligada por las
autoridades españolas a vender sus tierras e ingenios. En muchos casos, capitalistas norteamericanos adquirieron
ambas cosas a precios muy bajos, lo cual representó el principio de la penetración económica estadounidense en
Cuba.

En 1895 comenzaría la 2º Guerra de Independencia, y entre este período –desde la paz de El Zanjón- los
acontecimientos más importantes fueron:

1. El auge y la decadencia del partido Autonomista.


2. El desplazamiento de España por EEUU como metrópoli económica de Cuba.
3. Formación y creciente influencia del Partido Revolucionario Cubano de José Martí.
En La Habana, pocos meses después de finalizar la guerra los Diez Años miembros destacados del viejo grupo
reformista y numerosos cubanos que anhelaban la reconstrucción y la prosperidad fundaron un partido liberal, el
Partido Autonomista. El objetivo principal de esta poderosa organización nacional era conquistar la autonomía de
Cuba empleando medios pacíficos. Cuando en 1880 el general Calixto García y otros líderes rebeldes intentaron un
levantamiento, el partido se apresuró a condenarles por ello y a proclamar su lealtad a España.

Diez años después del tt de El Zanjón, aunque España había abolido definitivamente la esclavitud y concedido ciertos
dd políticos a los cubanos, predominaba la desigualdad. En 1890 ej. Con gran desanimo de los autonomistas, España
proclamo el sufragio universal, pero excluyó a Cuba. Los autonomistas terminaron x perder la confianza de la mayoría
y, el nuevo Partido Revolucionario Cubano de Marti había logrado unir a la mayor parte de los grupos que pedían la
independencia. Una nueva crisis económica hizo que se desvanecieran las últimas esperanzas de los autonomistas. En
1894 una nueva guerra por la independencia se cernió sobre el horizonte.

En 1890 España importaba productos por valor de 7 millones de pesos, y los Estados Unidos por valor de 61 millones
de pesos. Debido a esta dependencia económica, la isla era muy vulnerable a cualquier cambio de la política
comercial norteamericana. Cuando el gobierno norteamericano aprobó el arancel Wilson sobre las importaciones de
azúcar, las repercusiones fueron desastrosas en Cuba. Las exportaciones a los Estados Unidos descendieron de
800mil toneladas a 225mil toneladas en 1 año. De esta manera la crisis en la industria del azúcar, que ya padecía a
causa del descenso de los precios y del aumento de la competencia ii, se agudizó, creando un ambiente favorable a
una nueva rebelión.

El comienzo de la 2º guerra de la independencia se centró en José Marti, el forjador de la unión de los patriotas
cubanos y fundador del Partido Revolucionario Cubano. En 1870, debido a una carta ingenua en la que criticaba a un
colega que se había alistado en el ejército español, las autoridades coloniales le condenaron a 6 años de trabajos
forzados. Deportado a España, tras unos cuantos meses de prisión publicó su 1º libro, El presidio político en Cuba,
que no expresaba sólo ira, sino también compasión por los opresores. En el prólogo escribió lo que seria el lema de su
vida: «El amor es lo único que crea». Después de terminar sus estudios en la Universidad de Zaragoza, Marti viajo por
toda Europa, trabajó de periodista en México y fue maestro en Guatemala. Volvió a Cuba en 1878, pero las
autoridades españolas le obligaron a salir de la isla y se trasladó a Venezuela. En 1881 se instaló en Nueva York,
donde su reputación de escritor le permitió vivir de los artículos que enviaba a diversas publicaciones
latinoamericanas. La prosa insólitamente apasionada de Marti y su original estilo poético aumentaron su reputación
en los círculos literarios latinoamericanos. Finalmente concentró todas sus energías en la lucha por la independencia
de Cuba. Su primera tarea, unir a los grupos de exiliados cubanos que reñían unos con otros, se vio dificultada todavía
mas por su falta de experiencia militar. Con sus viajes, conferencias y publicaciones venció las críticas y suspicacias,
reavivó el entusiasmo de los cubanos y creo una base para la unión. En 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano.
Con su fervor habitual. Marti movilizo todos los recursos disponibles para una guerra justa y necesaria. Su sensación
de que la tarea era apremiante se vio estimulada por la conciencia de crecientes tendencias imperialistas en los
Estados Unidos.

Hombre de profunda convicción democrática. Martí hizo un llamamiento a los cubanos de todas las razas y clases
sociales para que luchasen por una república económica y políticamente independiente que garantizase la justicia y la
igualdad, no sólo para todos los cubanos, sino tb para los españoles que decidieran quedarse en la isla. Temiendo que
una guerra larga provocara a ascensión de caudillos militares, la destrucción de la riqueza de Cuba y la intervención
de los Estados Unidos. Martí trazó planes para una lucha que fuese diferente de la guerra de los Diez Años.

Una rebelión de masas estallaría simultáneamente en todas las regiones de la isla con fuerza suficiente para
garantizar una victoria rápida. Con el apoyo de unos cuantos cubanos ricos y de la mayoría de los cubanos que
trabajaban en la industria del tabaco en Florida, Marti reunió laboriosamente tanto dinero como pudo y trabajo
febrilmente para hacer acopio de pertrechos con destino al primer golpe. En enero de 1895 tenía pertrechos militares
para 3 expediciones en puerto de Fernandina, Florida. De pronto el día 14 de enero, las autoridades norteamericanas
confiscaron los barcos y todo el material.
El desastre altero de forma drástica el proyecto de Martí y puso a las autoridades españolas al corriente de la
magnitud de la conspiración. Aplazar la fecha de la insurrección hubiera puesto en peligro a todas las personas
comprometidas en ella que se encontraban en Cuba. Después de un último esfuerzo desesperado por obtener
nuevos pertrechos, Marti fijó la fecha para la rebelión y fue a reunirse con Máximo Gómez en la República
Dominicana.

De acuerdo con el plan, el día 24 de febrero grupos reducidos se alzaron en armas en Oriente, Camagüey. Las Villas.
Matanzas y La Habana. En las dos últimas regiones (que eran más pequeñas), donde se hallaba concentrado el
poderío militar español, la rebelión fue dominada rápidamente. Una vez más la región oriental de la isla soportaría lo
más reñido de la lucha. Maceo desembarco en Oriente el 1 de abril. El día 15, después de que en la República
Dominicana se proclamara el manifiesto de Monte Cristi, que exponía las causas de la guerra, Marti y Gómez
embarcaron con destino a Oriente. En el mes siguiente Marti, que había chocado con el general Maceo al defender la
necesidad de un gobierno civil capaz de equilibrar el poderío de los generales, resultó muerto en una escara muza
con las fuerzas españolas en Dos Ríos.

La muerte de Marti privo a la rebelión de su autoridad civil más distinguida y respetada. Sin el freno de su presencia,
los generales Gómez y Maceo procedieron a organizar un gobierno revolucionario que se ajustara a sus ideas. Ambos
reconocían la necesidad de una organización política que pudiera obtener aceptación ii y ayuda militar. Pero no
habían olvidado las rencillas destructivas que habían complicado la guerra de los Diez Años. Esta vez ninguna
autoridad civil se inmiscuiría en sus planes militares. En septiembre de 1895, en la población de Jimaguayú, una
Asamblea Constituyente reunida a toda prisa aprobó una Constitución, cuyo Art. IV afirmaba: “El consejo de gobierno
intervendrá en la dirección de las operaciones militares solo cuando lo juzgue absolutamente necesario para la
consecución de otros objetivos políticos”. Salvador Cisneros Betancourt, rico aristócrata que había luchado en la
guerra anterior, fue elegido presi y a Tomás Estrada Palma, el último presi en armas en 1878, se le confirmó como
delegado y representante de la república en el exterior. Máximo Gómez fue nombrado comandante en jefe del
ejército y Antonio Maceo, segundo jefe. Ambos recibieron suficiente autoridad como para considerarse casi
independientes de restricciones civiles.

La convención de Jimaguayú simbolizo otros cambios en el carácter de la guerra. Pocos de los delegados pertenecían
a familias aristocráticas, la esclavitud había desaparecido como problema divisivo, no se mencionó la anexión y la
mayoría de los delegados eran hombres jóvenes e inexpertos. Como dijo Enrique Collazo, distinguido veterano de la
guerra de los Diez Años y futuro historiador de este periodo, “esta revolución fue la revolución de los pobres y los
jóvenes”. Sin embargo, contrariando la visión de Marti, fue también una guerra de generales.

Tras constituirse jurídicamente el gobierno revolucionario –Cisneros Betancourt presidente, Estrada Palma como
delegado y representante exterior, Gómez y Maceo como comandante en jefe del ejército y segundo jefe
respectivamente-, se procedió a poner en práctica el plan revolucionario e invadir las regiones occidentales. España
resistiría fuertemente bajo el comando de Martínez Campo quien lideraría la construcción de una serie de tronchas
para proteger las provincias e impedir el avance rebelde (cosa q permitió a los cubanos tomar la ofensiva), y luego
por medio de Valeriano Weyler conocido por ser un general muy duro, y quien llegó con numerosos esfuerzos.

Weyler, al cabo de 9 meses de guerra de exterminio, solo había pacificado 2 pcias cubanas, en diciembre de 1896
empero, apuntó su éxito más espectacular: “La muerte del “titán de bronce”, Antonio Maceo muere combatiendo en
La Habana, lo q fue una sacudida para ambos adversarios. El gobierno trataba de reafirmar cierta autoridad
recortando el poder personal de Gómez. La reacción del general rayó en la insurrección. La muerte del «titán de
bronces fue una sacudida para ambos adversarios. La muerte heroica de su hijo al lado de Maceo añadió un aura
trágica a la reputación de Gómez. Asimismo, la declaración del presidente Grover Cleveland de que un gobierno
cubano civil era una “mera apariencia” puso de relieve la necesidad de encontrar una solución intermedia. El
gobierno dejó el poder de Gómez intacto al mismo tiempo que el general aseguraba públicamente a los
norteamericanos que el gobierno en armas elegido libremente era la autoridad suprema para todos los rebeldes
cubanos.
Las esperanzas de victoria de los españoles renacieron con la muerte de Maceo. Weyler concentró 40mil soldados en
donde Gómez tenía su cuartel general, y, lleno de confianza, anunció que la provincia seria pacificada en cuestión de
semanas. Con sólo 4mil hombres Gómez libró su mejor campaña. Esquivando al enemigo, hostigando sus columnas,
atacándole por sorpresa, el viejo general consiguió, no solo sobrevivir, sino, además, infligir grandes pérdidas a los
españoles. En mayo de 1897 la ofensiva de Weyler ya había perdido ímpetu. Mientras tanto, en Oriente,
aprovechando que el ejército español estaba concentrado en Gómez, el general Calixto Garcia atacó y tomo las
poblaciones de Jigua ni y Victoria de las Tunas, la última de las cuales era una encrucijada estratégica. 2 meses
después Weyler recibió la orden de volver a España. Las victorias de los cubanos, el asesinato en España del protector
de Weyler, el ministro Cano vas del Castillo y la creciente preocupación de los norteamericanos ante lo que ocurría en
Cuba convencieron a Madrid de que habia llegado el momento de intentar el apaciguamiento. El nuevo ministro
moderado Práxedes Sagasta ascendió al general Ramón Blanco al cargo de capitán general y le envió a Cuba. Al llegar
a La Habana, el general Blanco proclamó la autonomía de la isla y nombró a varios autonomistas como miembros del
nuevo gobierno.

A esas alturas la situación en Cuba ya se había convertido en un asunto de importancia en los Estados Unidos. Al
ocupar la presidencia William McKinley, la campaña antiespañola adquirió proporciones emocionales. Los cubanos
pasaron a ser víctimas inocentes que eran asesinadas por carniceros como Weyler. Imbuidos de las ideas sobre el
poderío marítimo, ideas expansionistas como Theodore Roosevelt veían con agrado la bandera norteamericana en el
Caribe. Y algunos hombres de negocios norteamericanos, que ya no creían que España fuese capaz de proteger sus
intereses en Cuba, se mostraban cada vez más favorables a la intervención de los Estados Unidos.

Habida cuenta de las circunstancias, el presidente McKinley dio muestras de notable comedimiento. En su mensaje
anual al Congreso el 6 de diciembre de 1897, se negó a reconocer la beligerancia o la independencia de Cuba y
propuso que se aguardaran los resultados de la recién proclamada autonomía. El periodo de espera fue breve. Los
rebeldes se negaron a reconocer la legitimidad del nuevo régimen y a principios de 1898 elementos pro-españoles de
La Habana protagonizaron manifestaciones violentas contra el general Blanco y la autonomía cubana. Alarmado en
exceso, el cónsul norteamericano, Fitzhugh Lee, pidió al capitán del acorazado Maine, que se encontraba en estado
de alerta cerca de Key West desde diciembre, que se preparara a zarpar con destino a La Habana. El día 24 de enero
el gobierno norteamericano recibió permiso para mandar el buque a Cuba en visita amistosa. Al día siguiente una
multitud silenciosa presenció en el puerto de La Habana la llegada del Maine. El capitán había esperado hasta
mediodía para que los españoles tuvieran sobrada oportunidad de contemplar el símbolo del poderío naval
norteamericano.

Si bien la prolongada visita del Maine molestó a las autoridades españolas, un incidente diplomático vino a aumentar
la tensión. Los revolucionarios cubanos interceptaron una carta particular del ministro español en Washington y la
hicieron llegar a la prensa; en la carta se hablaba en tono despectivo del presidente McKinley y de los autonomistas
cubanos. Ni la dimisión del ministro ni las excusas que presentó España sirvieron para calmar los ánimos. La prensa se
con centró en la insinceridad española en relación con las reformas en Cuba y en la hostilidad a los Estados Unidos. La
agitación aún no había disminuido cuando el día 15 de febrero el Maine hizo explosión y murieron 260 de sus
tripulantes. Las autoridades españolas no escatimaron esfuerzos por socorrer a los supervivientes y determinaron
que la causa del desastre había sido un accidente interno. Los Estados Unidos nombraron su propia junta de
investigación para que se ocupara del suceso. Pero los que estaban interesados en que hubiera guerra encontraron
una justificación y una consigna popular: “Recordad el Maine, al infierno con España". El 25 de febrero, actuando por
iniciativa propia, Theodore Roosevelt, subsecretario de Estado, puso la armada en situación de alerta total. Al
aumentar las posibilidades de que estallara una guerra, el futuro de Cuba se convirtió en objeto de debates. En
Norteamérica las opiniones iban desde prestar ayuda a los cubanos para que obtuvieran la independencia total hasta
la anexión de la isla.
Sin embargo, la postura del gobierno de los Estados Unidos no experimento ningún cambio: bajo ninguna
circunstancia debía reconocerse a un gobierno rebelde. El 9 de abril, doblegándose de nuevo ante la presión
norteamericana, el gobierno español ofreció a los rebeldes una tregua inmediata e incondicional: fue rechazada.
España no podía hacer nada más para evitar la guerra. El 11 de abril el presidente McKinley envió al Congreso un
mensaje en el cual, en nombre de la humanidad, en nombre de la civilización y en nombre de los intereses
norteamericanos en peligro, pedía poderes para intervenir con la fuerza en Cuba. Cinco días más tarde, tras
acalorados debates, el Congreso declaraba que “el pueblo cubano es y por derecho debería ser libre e
independientes” y afirmaba que “los Estados Unidos por el presente –Articulo- niegan cualquier disposición intención
de ejercer soberanía, jurisdicción o control sobre la citada isla… y afirman su decisión… de dejar el gobierno y el
control de la isla a su pueblo”. Al cabo de 4 días, estalló la guerra. La existencia de un gobierno rebelde cubano se
pasó completamente por alto.

Mal informados de las complejidades de la política de Washington, en gal los rebeldes cubanos acogieron con alegría
la entrada de los Estados Unidos en la guerra. Marti, que temía esa posibilidad, y Maceo, que se oponía a ella, habían
muerto, F pray for respects :c. Vemos un clima donde estaban dispuestos a cooperar con un aliado que había
prometido la independencia y garantizado la victoria. El general Calixto Garcia, que en 1897 había escrito “los
norteamericanos no tienen motivo para inmiscuirse en nuestros asuntos políticos”, y, por otra parte, “no estamos
luchando para convertirnos en una fábrica yanqui”, estaba convencido de que los Estados Unidos respetarían la
soberanía de Cuba: y Máximo Gómez, rechazando el llamamiento que a última hora hizo el general Blanco pidiendo
que españoles y cubanos juntaran sus fuerzas para luchar contra el enemigo común de nuestra raza, había
contestado “Solo conozco una raza, la humanidad... hasta ahora sólo he tenido motivos para admirar a los Estados
Unidos .. No veo el peligro de exterminio a manos de los Estados Unidos que usted menciona... Si eso sucede, la
historia los juzgara... es demasiado tarde para un entendimiento entre su ejército de usted y el mío”. Todos boludos.

A las fuerzas rebeldes había que ayudarlas y usarlas, pero sólo en escala limitada y para fines estrictamente militares.

Mientras el vecino del norte ponía en práctica su plan militar inicial, movilizando la marina y enviando apoyo a los
rebeldes cubanos, la escuadra naval española bajo el comando de Cervera logró entrar en Santiago de Cuba. Para el 3
de julio de 1898 la totalidad de la escuadra española fue aniquilada por la flota norteamericana de una superioridad
verdaderamente aplastante.

El gobierno militar norteamericano en Cuba (1899-1902) se encontró con problemas graves y apremiantes. La isla
estaba devastada después de tres años de guerra. La posibilidad de una confrontación armada entre los antiguos
aliados empezaba a preocupar a Washington.

El gobierno militar reacciono con energía eficiente. En 2 años el ejército cubano fue disuelto pacíficamente, se
mejoró la salud pública (el médico cubano Finlay y el doctor Reed descubrieron finalmente la cura de la fiebre
amarilla) y se ampliaron las comunicaciones. Comenzó a aparecer un nuevo sistema de educación. Al mismo tiempo
empezó la recuperación económica. Con menos requisitos de tierra y capital que el azúcar, la industria del tabaco se
recuperó rápidamente. La producción azucarera cubana aumento más despacio, lo cual era debido a los bajos precios
ii y al efecto discriminatorio de las barreras arancelarias norteamericanas (las importaciones de azúcar de Puerto Rico
y las Filipinas estaban exentas.

Favorecido por el control norteamericano de la isla -y por el debilitamiento capital local-, el capital norteamericano
amplio su penetración en la industria azucarera y empezó a controlar los ferrocarriles, las empresas de servicios
públicos, el tabaco y los minerales. El resultado inmediato de esta dominación creciente fue la formación de un
poderoso grupo de presión en Washington que pretendía mejorar las relaciones comerciales con Cuba. Ya en 1902 el
presidente Roosevelt recomendó un tt de reciprocidad con Cuba y afirmo que “es muy importante para nuestros
propios intereses controlar el mercado cubano”.

Después de la guerra el futuro político de Cuba aparecía nublado. La victoria en la «espléndida guerrita» había
estimulado tendencias expansionistas norteamericanas que no veían ninguna diferencia entre Cuba, Puerto Rico y las
Filipinas. La enmienda Teller (art. 4), sin embargo, había negado oficialmente todo interés de los Estados Unidos por
la ocupación permanente y muchos políticos no querían ni pensar en infringir abiertamente el acuerdo. Su inquietud
aumentó en 1899 cuando el líder filipino Emilio Aguinaldo, héroe de la lucha contra España, se rebeló contra las
fuerzas norteamericanas. El nacionalismo cubano también demostró ser demasiado fuerte para descartarlo
fácilmente. La disolución del ejército cubano se babia efectuado por el coste mínimo de 3 millones de dólares
norteamericanos, pero persistía la desconfianza en relación con las intenciones de los norteamericanos.

Garcia murió en 1899. Máximo Gómez, el más popular de los símbolos de la revolución cubana rehusó ir a La Habana
para la izada de la bandera estadounidense en el castillo del Morro. Escribió que “la nuestra es la bandera cubana, la
bandera por la que tantas lágrimas y sangre se han derramado… debemos permanecer unidos con el fin de poner fin
esta ocupación militar injustificada”. En el año siguiente, se celebraron las elecciones municipales en Cuba,
decepcionando a los norteam, los candidatos nacionalistas ganaron en casi todas partes. En los EEUU mientras tanto,
grupos antiimperialistas se unieron a los demócratas para atacar la política “colonialista” de la administración
McKinley. Debido a la presión y estando cerca de las elecciones presidenciales, McKinley instauró un gobierno en
Cuba. Un gob dependiente y amistosos parecía preferible a una batalla en torno a la anexión.

De acuerdo con la ley electoral decretada por las autoridades norteamericanas, el dd al voto estaba restringido a los
varones mayores de 21 años que se hubieran convertido en ciudadanos cubanos al amparo de las condiciones del tt
de paz y que cumplieran, como mínimo, 1 de otros 3 requisitos: saber leer y escribir, tener propiedades por valor de
250 dólares oro norteamericanos o haber servido en el ejército rebelde cubano. Estas restricciones, que privaron de
voto a grandes sectores de la población, no disminuyeron el entusiasmo- por unas elecciones que anunciaban la
independencia. El 5 de noviembre de 1900, en el teatro Marti de La Habana, se reunieron 31 delegados que
representaban las 6 provincias de Cuba y empezaron las sesiones de convención constitucional.

A finales de enero de 1901, tras redactar una constitución basada en el modelo norteamericano los delegados
empezaron a trabajar en el delicado asunto de las rr cubano-norteamericanas. Luego el general Wood expuso a la
convención las exigencias concretas de los Estados Unidos. Entre ellas estaba el dd de los norteamericanos a
intervenir en Cuba y a instalar una base naval en Guantánamo. Horrorizados y furiosos, los delegados hicieron varias
contrapropuestas cuya finalidad era salvar la soberanía de Cuba. El asunto se debatió apasionadamente en Cuba.
Mientras tanto, empero, el Congreso estadounidense aprobó una resolución presentada por el senador Platt
(conocida en lo sucesivo por el nombre de enmienda Platt) que daba cuerpo a las aspiraciones norteamericanas y
debía sumarse a la constitución cubana. Las disposiciones de la enmienda, especialmente el art. 3, que daba a los
Estados Unidos el dd a intervenir para el “mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de la vida, las
propiedades y las libertades individuales”, provocó una oleada de protestas en la isla. Una delegación enviada a
Washington recibió garantías de Root, el secretario de Estado, en el sentido de que intervenir no era sinónimo de
entrometerse o inmiscuirse en los asuntos cubanos, pero no consiguió que los norteamericanos modificasen sus
exigencias. El dilema de Cuba era claro: una república protegida o ninguna república en absoluto. El 28 de mayo de
1901, por 15 votos contra 14, la convención adoptó el apéndice a la constitución que se le proponía.

Una vez promulgada la Constitución, se celebraron elecciones en las cuales Máximo Gómez, el venerado líder de la
independencia rehusó a ser nombrado candidato, y las ganó finalmente, Tomás Estrada Palma, que había sido
presidente de la “república en armas” durante la guerra de los Diez Años y habia sustituido a Martí como jefe de la
junta revolucionaria cubana en el exilio. Aquel mismo dia las tropas norteamericanas empezaron a evacuar la isla. Al
presenciar la izada de la bandera cubana en el castillo del Morro en La Habana, el anciano Máximo Gómez expreso las
emociones de muchos cubanos: ¡Por fin hemos llegado!.

La recuperación económica y la honradez en los asuntos públicos caracterizaron su presidencia (1902-1906). Un tt de


reciprocidad que se firmó con los EEUU daba al azúcar cubano trato preferencial en el mercado estadounidense,
reducía los dd sobre las importaciones norteamericanas y estimulaba nuevas inversiones estadounidenses en la isla,
con lo que la economía cubana quedaba atada con mayor fuerza al mercado de los EEUU.
Debido a la situación, la política se convirtió en el principal camino para mejorar económicamente y en uno de los
accesos a los recursos nacionales. En consecuencia, los partidos políticos se convirtieron pronto en “cooperativas
organizadas para el consumo burocrático”. Los programas de gran alcance y la lealtad a los principios eran
sacrificados en aras de las ventajas políticas inmediatas. La sombra permanente, cada vez mayor, de la dominación
norteamericana y la presencia de una población española numerosa y creciente, eran otros dos obstáculos a la
formación de un sistema político responsable y maduro en la isla. Los viejos vicios coloniales, la corrupción política, el
caudillismo local y el desprecio de la ley reaparecieron pronto. La forma en que los veteranos de la guerra de la
independencia «recibieron» su compensación fue penosamente sintomática. En vez de distribuir tierra, como
sugerían algunos líderes patrióticos, Sanguily entre ellos, el Congreso decidió pagar en metálico.

Alarmado por estas tendencias. Estrada Palma, hombre honrado, tozudo y reservado, decidió seguir el consejo de
algunos de sus ayudantes y presentarse a la reelección. Al parecer. Washington era favorable a ello, pero el
presidente se había equivocado al juzgar la situación. No solo carecía de simpatías populares, sino que, además, se
había indispuesto con muchos de sus seguidores del principio, incluido Máximo Gómez, que murió en 1905 lleno de
temores acerca del futuro de la república. La decisión de Estrada Palma empujo a sus 2 adversarios principales, el
general Jose Miguel Gómez y Alfredo Zayas, a unir sus fuerzas y formar un poderoso partido liberal con los 2 líderes
como candidatos a la presidencia y la vicepresidencia. Decididos ganar a toda costa los líderes del Partido Moderado,
que apoyaba a Estrada Palma, echaron mano de los recursos y las fuerzas del gobierno para romper la oposición. Una
serie de enfrentamientos violentos que culminaron con el asesinato de Enrique Villuendas, popular figura liberal
persuadieron a los liberales a abstenerse de la campaña presidencial. Como era el único candidato, Estrada Palma,
que probablemente desconocía la magnitud del fraude, fue reelegido.

Después de esta victoria, el gobierno no hizo ningún intento de conciliación. Los liberales continuaron viéndose
hostigados y excluidos de los puestos burocráticos. En el verano de 1906 la oposición ya se preparaba abiertamente
para alzarse en armas. Como la república no tenía ejército, el gobierno hizo frente a la crisis con una guardia rural
cuyos efectivos eran escasos y se encontraban desplegados en el interior. Al estallar la rebelión, Estrada Palma, que
confiaba plenamente en el respaldo de los Estados Unidos, no vio más remedio que pedir a Washington que
interviniera por él. Sin embargo, el presidente Theodore Roosevelt, que andaba muy ocupado con el asunto del canal
de Panamá, no quería hacer nada más que pudiera interpretarse como imperialista. Tratando de evitar una
intervención, mando 2 emisarios a La Habana para que buscaran una fórmula intermedia entre el gobierno y la
oposición. Estrada Palma se tomó esa imparcialidad como un voto de censura a su gobierno y dimitió, e hizo q su
gabinete dimitiese también, dejando la república sin gobierno y obligando a los Estados Unidos a hacerse con el
control de la isla. Roosevelt proclamo inmediatamente que los Estados Unidos se habían visto obligados a intervenir
en Cuba y que su único propósito era crear las condiciones necesarias para unas elecciones pacíficas.

El hombre escogido para llevar a cabo este programa limitado fue Charles. Magoon, abogado, ex gobernador de la
zona del canal y ministro en Panamá, hombre trabajador, conciliador. Magoon no consiguió impresionar a los
cubanos, pero como gobernador interino su gestión fue bastante acertada. Sin dejarse impresionar por sus
amenazas, Magoon informo de que la mayoría de los cubanos querían poner fin a la intervención. Consciente de que
eran necesarias reformas económicas y sociales profundas, pero frenado por sus instrucciones, Magoon puso en
marcha un programa de obras públicas e intento apaciguar a los grupos políticos enfrentados, para lo cual ofreció
empleos y puestos burocráticos (lección que los cubanos no se les pasó por alto). También promovió la formación de
un partido conservador que sustituyera a los desacreditados moderados y modificó las leyes electorales para
garantizar que las elecciones fuesen honradas. La reorganización política chocó con el obstáculo de la poca
disposición de la clase de los propietarios a participar en la política, actitud que el gobernador encontraba
contratante e irresponsable. Siguiendo las instrucciones de Roosevelt, Magoon también acometió la tarea de
organizar un pequeño ejército profesional que fuese capaz de aplastar cualquier insurrección.
Para agosto de 1908, restaurado por completo el orden, se celebraron elecciones municipales y provinciales en las
que los conservadores obtuvieron una victoria sorprendente ante un dividido Partido Liberal. Comprendiendo la
derrota iba a ser inevitable en las prox elecciones presidenciales si permanecían desunidos, los líderes liberales José
Miguel Gómez y Alfredo Zayas se unieron una vez más en la misma candidatura presidencial como en 1905. Los
conservadores presentaron al general Mario García Menocal y a Rafael Montoro, famoso orador ex autonomista. En
noviembre, después de una campana ordenada y teñida de antinorteamericanismo, los liberales vencieron con
facilidad. Un pequeño partido formado por negros, el Partido Independiente de Color, que más adelante seria
significativo, no hizo ningún progreso. El 28 de enero de 1909, aniversario de José Marti. Magoon entregó
oficialmente el poder al presidente José Miguel Gómez. Las tropas norteamericanas permanecieron un poco más en
la isla para garantizar una transición pacifica, pero luego se retiraron. Con optimismo excesivo, el presi Gómez
declaro “Una vez más los cubanos tienen en sus manos el destino de su nación”.

La 2º intervención norteamericana (1906-1909), aunque breve, tuvo una repercusión profunda en la vida de Cuba.
Provocada por ellos mismos, pareció justificar las dudas de los cubanos acerca de su capacidad de autogobernarse.
Minó el nacionalismo cubano y reforzó la mentalidad plattista que prefería dejar en manos de Washington las
decisiones políticas de naturaleza definitiva. La actitud sumisa de muchos grupos económicos poderosos, que había
enojado a Magoon, hizo que aumentara el abismo entre la elite que controlaba la economía cubana y las masas. La
decadencia del nacionalismo y el aumento del cinismo político alarmaron a muchos intelectuales cubanos que, como
Enrique José Varona y Manuel Sanguily, trataban de mantener vivos los ideales de Marti.

José Miguel Gómez heredó una república con poco más de 2 millones de habitantes (el 70% de ellos de raza blanca),
una prospera economía y una deuda pública de 12 millones de dólares dejada por la administración Magoon. Hombre
simpático y popular, el presidente mostró respeto por las instituciones democráticas, se opuso a la intervención
directa de los norteamericanos en los asuntos nacionales y demostró, enriqueciéndose y permitiendo que otros
siguieran su ejemplo, que la política podía ser muy provechosa. Apodado “el tiburón”, dio comienzo a una época de
corrupción pública. Durante sus mandatos volvieron las peleas de gallos, y otrora condenadas como vicios coloniales,
y la lotería evoluciono hasta convertirse en una eficiente máquina de degradación política.

2 problemas pusieron en peligro la paz y la soberanía de la república en este periodo:

 La llamada “cuestión de los veteranos”, lo provoco la permanencia de elementos españoles o pro españoles en
puestos públicos que los veteranos de la guerra de la independencia consideraban que les correspondían
legítimamente a ellos. La agitación para que se expulsara a estos enemigos» de Cuba se volvió amenazadora. La
oposición de muchos grupos cubanos, el temor a otra intervención norteamericana y algunas concesiones que
hizo el gobierno contribuyeron calmar a los veteranos.
 El Partido Independiente de Color, fundado en 1907 por extremistas negros que, con argumentos válidos,
acusaban a la republica de traicionar a la población negra, se encontró con que su desarrollo político era
bloqueado por la ley Morua que prohibía los partidos políticos basados en la raza o la religión. Por medio de
sociedades secretas de origen africano como los nanigos o en camputus abiertas, los independientes lucharon
por la abrogación de la ley, En mayo de 1912 los independentistas se rebelaron, provocó una oleada de pánico en
la isla. Igualmente alarmado, el gobierno de los Estados Unidos desembarco infantes de marina y anunció que
tomaría mas medidas si el gobierno cubano no protegía la vida o las propiedades de los ciudadanos
norteamericanos. El presidente Gómez protesto contra la intervención estadounidense y ordenó al ejército que
aplastara la rebelión. En junio los líderes de la insurrección ya habían muerto y sus seguidores habían corrido la
misma suerte o se habían dispersado. El miedo y el resentimiento que dejó el episodio obstaculizaron la
participación de los negros en la política cubana durante muchos años.

Al aproximarse las elecciones presidenciales, Gómez anunció que no se presentaría en busca de la reelección. Los
conservadores escogieron al general Mario Garcia Menocal como candidato una vez más, con Enrique José Varona,
probablemente el intelectual cubano más respetado de la época, como candidato a la vicepresidencia. Un detalle
sintomático es que la consigna de la campaña era “Honradez, paz y trabajo”. Alfredo Zayas era el candidato de un
partido liberal supuestamente unido. Pero antes de las elecciones, el antiguo antagonismo entre miguelistas
(partidarios del presidente Gómez) y zayistas afloro de nuevo a la superficie y escindió el partido en 2 facciones
irreconciliables. La alianza subsiguiente de los miguelistas con los conservadores condeno al fracaso los esfuerzos de
Zayas, y Menocal venció en 5 de las 6 provincias. El 20 de mayo de 1913 Gómez dejo la presidencia, y prestó
juramento un presidente conservador. El presidente Woodrow Wilson escribió a Menocal diciéndole: Esta
transmisión ordenada de la autoridad es sumamente satisfactoria y parece indicar que el pueblo cubano ha pasado
con éxito una de las pruebas más serias del gobierno republicano.

El nuevo presidente, licenciado en ingeniería por la universidad de Cornell, se había distinguido como líder militar y
administrador de Chaparra, el mayor ingenio de azúcar de Cuba, propiedad de la poderosa Cuban-American Sugar
Company, con la que Menocal tuvo una larga y provechosa asociación. Aristocrático y reservado. Menocal afectaba
desdeñar la política y desplegaba un conservadurismo paternalista ante la chusma trabajadora. Cumpliría 2
mandatos.

En el 1º de ellos (1913-1917) cumplió parcialmente sus promesas electorales:

De un modo u otro se frenó la corrupción oficial


A pesar del tradicional faccionalismo del Congreso, se promulgaron algunas leyes que hacían mucha falta. La
Ley de Defensa Económica, que unificó las FFAA, reguló la exportación de tabaco y creó una moneda cubana,
y la Ley de Accidentes del Trabajo son dos ejemplos destacados.

En 1915 se celebró el 1º congreso obrero en La Habana, que demostró la fuerza incipiente de la clase trabajadora, la
influencia predominante del anarquismo, que había penetrado x 1era vez en la isla en el s. XIX x medio de las orgs
que constituían, un proletariado rural. Al mejorar las condiciones económicas debido a la 1GM y ver que su
popularidad iba en aumento, Menocal decidió presentarse a la reelección. Como de costumbre, la noticia provoca
una reacción hostil a escala nacional.

Los liberales formaron un frente unido detrás de la candidatura de Alfredo Zayas y el coronel Carlos Mendieta. En el
verano de 1916 la tensión política estaba ya tan cargada de violencia, que el presidente Wilson, preocupado, advirtió
que la ley y el orden debían mantenerse en Cuba a toda costa. Por consiguiente. Menocal, el representante de la ley y
el orden, recibió pleno apoyo de los norteamericanos.

El 1 de noviembre de 1916 se celebraron elecciones, que fueron ruidosas pero, en general, pacificas. Los primeros
resultados indicaron que Zayas iba a ganar por un amplio margen, pero con el gobierno controlando los boletines de
información el nº de votos para Menocal empezó a aumentar. Las protestas de los liberales fueron tan intensas, que
se evitó un conflicto declarado sólo cuando ambos partidos acordaron permitir que el Tribunal Supremo decidiera el
resultado. Después de deliberar brevemente, el tribunal declaró que los liberales habían ganado en las provincias de
Camagüey y La Habana, y los conservadores, en las de Pinar del Rio y Matanzas. Habría que celebrar nuevas
elecciones en Oriente, donde los 2 partidos estaban empatados, y en Las Villas, tradicional baluarte de los liberales.

En febrero de 1917, bajo el liderazgo del ex presidente José Miguel Gómez y acusando al gobierno de represión
persistente, los liberales se rebelaron en varias provincias: tomaron rápidamente Santiago de Cuba, Camagüey y
diversas poblaciones importantes del interior. Pareció que se repetía la pauta de 1906: es decir, una rebelión que
desde las provincias se propagaba victoriosamente hacia La Habana. Sin embargo, a diferencia de Estrada Palma,
Menocal era un líder militar capacitado, tenía un ejército bajo su mando y podía contar con la ayuda de los Estados
Unidos. Detenidos por la tenaz resistencia de los militares en Las Villas, los rebeldes se desanimaron todavía más con
la publicación de unas notas diplomáticas (un poderoso símbolo del control de sus asuntos políticos internos por
parte de los norteamericanos) del Departamento de Estado a William González, el ministro norteamericano en Cuba,
que hacían hincapié en el apoyo estadounidense sólo a los gobiernos constituidos legalmente. Las notas fueron
acompañadas de cierto despliegue de fuerzas militares norteamericanas, rodeado, José Miguel Gómez tuvo que
rendirse en Las Villas.
El 2º mandato de Menocal (1917-1921), que empezó en circunstancias tan poco propicias, cayó muy por debajo del
nivel del primero. La corrupción se disparó, el fraude aparecía en todas las elecciones y a pesar de la prosperidad
económica, la popularidad del presidente descendía sin parar. Para empeorar las cosas, durante el último año de
Menocal en el poder los precios del azúcar cayeron de repente y sumieron a Cuba en su peor crisis económica al
mismo tiempo que añadían una nueva y dramática dimensión a la campaña presidencial de 1920.

Alfredo Zayas era el candidato del Partido Popular Cubano, pequeña facción ex liberal, a la vez que José Miguel
Gómez se presentaba. Las posibilidades de vencer que tenía Zayas fueron remotas hasta que Menocal decidió
respaldarle con todos los recursos del poder. Durante las elecciones la violencia y el fraude fueron tan escandalosos,
que otra insurrección liberal pareció inminente. De nuevo intervinieron los Estados Unidos. El gobierno cubano no
había sido consultado y Menocal protesto ante semejante medida unilateral, pero la única respuesta que obtuvo fue
“no ha sido costumbre ni se considera necesario que el presidente de los Estados Unidos obtenga el consentimiento
previo del presidente de Cuba para enviar a un representante especial a conferencias con él”. En enero de 1921
Crowder entró en La Habana a bordo del acorazado Minnesota.

Antes de ocuparse de la crisis económica, Crowder intentó resolver la crisis política. Al verificar la magnitud del
fraude electoral, creó nuevos reglamentos para evitar que se repitiera y fijo el 15 de marzo como fecha para las
nuevas elecciones. Unos días antes de esa fecha, alegando que no tenían garantías de que las elecciones serían libres
y limpias, los liberales decidieron abstenerse. Al presentarse sólo él, Alfredo Zayas fue elegido presidente. El 20 de
mayo, en medio del descontento popular y de terribles condiciones económicas, Menocal abandonó la presidencia.
Al cabo de un mes José Miguel Gómez murió en Nueva York.

Durante los 8 años de Menocal en el poder. Cuba había experimentado transformaciones profundas, por razones que
tenían que ver con el azúcar más que con la política. En 1912 el precio del azúcar era de 1.95 centavos la libra (0,45
kg.), el más bajo desde principios de siglo. La 1GM y el derrumbamiento casi total de la producción europea de azúcar
de remolacha cambiaron la situación e inauguraron un deslumbrante periodo de prosperidad. A partir de 1914 el
precio del azúcar aumento progresivamente y en 1920 alcanzó la asombrosa cifra de 23 centavos la libra. Pero luego
bajó hasta quedar en 3,5 centavos la libra. La “danza de los millones” terminó bruscamente en la bancarrota y la
miseria.

En 1921 asume, en plena crisis, Alfredo Zayas –abogado culto oportunista-, quien no tuvo más remedio que ceder a la
presión ejercida por Crowder para efectuar una serie de reformas:

 Formó un nuevo gabinete apodado el “gabinete honrado”


 Reducción del presupuesto nacional de 130millones a 55millones de dólares
 Administración honrada del sistema de lotería
 Esfuerzo serio x controlar la corrupción publica

Sin dudas, la actuación de Crowder provocó una fuerte oposición en Cuba. En junio de 1922 hasta el Congreso, que
habitualmente era dócil, adoptó una resolución condenando las injerencias de Crowder en los asuntos internos de
Cuba y recordándole la interpretación que Root hiciera en un principio de la enmienda Platt, en el sentido de que
rechazaba tales injerencias.

En 1923 el gobierno Zayas recibió un préstamo de 50 millones de dólares de la House of Morgan y Zayas considero
que ello le permitía ejercer su autoridad. Inclinándose convenientemente ante el nacionalismo reinante, plantó cara
a Crowder y desmantelo el gabinete honrado. A mediados de año, el antiguo sistema de chanchullos ya volvía a
funcionar. Afortunadamente para Zayas, Crowder no podía hacer nada para oponerse a ello. Crowder se vio obligado
a mantener un diplomático mutismo.

Sin embargo, el ambiente que predominaba en Cuba ya no era pasivo. Desde 1922 se generalizó el descontento y las
movilizaciones, destacándose entre los factores las proclamas de los estudiantes argentinos en la universidad de
Córdoba -1918- y bajo la influencia de los sentimientos “antiyanquis” de la mayoría de los intelectuales
latinoamericanos (ej. Vasconcelos, mex. Ugarte, arg.), así como los acontecimientos revolucionarios en México, los
estudiantes de la universidad de La Habana exigían q se forjara una “nueva Cuba”, libre de corrupción y tutela yanqui.
Al mismo tiempo, jueves profesionales y líderes de las asociaciones obreras mejor organizadas unieron sus voces para
expresar el descontento, e incluso los colonos y los hacendados manifestaron sin grandes preocupaciones su
descontento.

Significativamente, en 1923 una alianza libre de muchos de estos grupos formó la asociación de veteranos patriotas,
q hizo un programa para la reconstrucción nacional que preveía la abrogación de la enmienda Platt, el sufragio para
las mujeres y la participación de los trabajadores en las empresas comerciales. Casi simultáneamente, un grupo de
intelectuales jóvenes publicó una resonante “protesta de los trece” condenando, no sólo la corrupción del gobierno
Zayas, sino la totalidad del sistema político cubano. El apoyo que recibieron sorprendió incluso al impasible Zayas. Los
tiempos han cambiado, dijo confidencialmente al senador Wifredo Fernandez. Pero el presidente no cambió.

En 1925 antiguos organizadores laboristas como Carlos Balino, líderes estudiantiles como Julio Antonio Mella y varios
ex anarquistas desencantados fundaron el Partido Comunista Cubano. Su influencia directa fue mínima, pero en los
escritos de la nueva generación pronto aparecieron conceptos marxistas, que probablemente no habían sido
estudiados a conciencia. Joaquin Martínez Sáenz, abogado y futuro revolucionario (fue el principal organizador del
ABC, organización secreta contra Machado), diría más adelante que “nos deslumbraban la sencillez y la claridad
aparentes de las teorías marxistas... todos los problemas cubanos podían explicarse por medio de la lucha de clases y
el imperialismo yanqui”.

El nuevo ambiente político dio una importancia especial a las siguientes elecciones presidenciales. Un revitalizado
Partido Liberal, con el general Gerardo Machado como candidato suyo, se opuso al ex presidente Menocal, que una
vez más era el candidato de los conservadores. La campaña liberal a favor de la regeneración y el lema honradez,
carreteras y escuelas de Machado encendieron el entusiasmo de la nación. Zayas, a quien es probable que Machado
hubiese sobornado, se mantuvo neutral, aun cuando su partido se colocó al lado de los liberales, garantizando que
las elecciones serían honradas. Machado venció en 5 de las 6 provincias.

Veterano de la guerra de la independencia, con una carrera política larga pero no muy distinguida, Machado era
franco, enérgico y duro. Creía firmemente que solo una mano fuerte podía salvar a Cuba de los políticos corruptos y
nunca titubeaba en recurrir a métodos duros cuando la oposición entorpecía su camino. Durante los 1eros 2 años de
su mandato se cumplieron muchas de las esperanzas de los cubanos. El gobierno era honrado:

 Se promulgaron leyes para proteger los productos cubanos, diversificar la agricultura y regular la industria
azucarera
 Un amplio programa de obras públicas y construcción de carreteras, entre ellas central de La Habana a Santiago
de Cuba, proporciono empleo a miles de cubanos

Alineados detrás del presidente, los partidos políticos tradicionales siguieron una política de cooperativismo y con
ello trans formaron el Congreso en una institución dócil. Sin una verdadera oposición política y en medio de las
alabanzas colectivas, Machado gobernó como ningún otro presidente cubano había gobernado jamás. Sólo pequeños
grupos de estudiantes al gobierno y algunos líderes obreros criticaban por incrementar la deuda pública mediante
nuevos préstamos y por recurrir a métodos brutales al tratar con huelguistas. La Unión Nacionalista que fundo el
coronel Carlos Mendieta y, hasta cierto punto, el recién fundado Partido Comunista (1925) eran motivo de
preocupación para el gobierno, pero ninguno de estos grupos tenía mucho peso en 1927. La Unión Nacionalista no
era más que una variante de los antiguos partidos tradicionales de Cuba, y los comunistas, ejercían poca influencia
entre los trabajadores.

Impulsado por su propia maquinaria política y por su ambición personal, Machado dio un paso claro hacia la
dictadura en 1927. Con el pretexto de abolir el dd de reelección presidencial, una asamblea constitucional elegida y
partidaria de Machado amplió los mandatos presidenciales a 6 años e invitó a Machado a aceptar una nueva
permanencia en el poder. Luego, en 1928, el Congreso aprobó una ley de emergencia que prohibía el nombramiento
de candidatos presidenciales por todos los partidos salvo por el Liberal, el Conservador y el Popular, todos los cuales
habían nombrado a Machado. Esta inconstitucionalidad con la que Machado llevaba a cabo el proceso y los métodos
de sus políticas dictatoriales, estimularon a la oposición, y se movilizaron con vehemencia -estudiantes universitarios
más que nada-.

Machado, sin inmutarse, respondió con la censura y actos esporádicos de brutalidad. En el verano de 1929 se jacto
de contar con el apoyo del pueblo y se burló de la oposición, que, según él, consistía en «un grupo de políticos
corruptos y un hatajo de chiquillos mal aconsejados».

La caída de Wall Street en octubre de 1929 alteró drásticamente el equilibrio de fuerzas en Cuba. En el periodo 1920-
1921 la baja repentina de los precios del azúcar había creado una profunda crisis económica en la isla, pero los
préstamos y las inversiones estadounidenses habían ayudado a aliviar la situación. Esta vez fue el mercado
norteamericano el que se hundió, arrastrando a Cuba hacia una crisis económica todavía peor. La producción y las
exportaciones de azúcar descendieron mucho. Entre 1928 1932 el precio del azúcar fue la cifra más baja de todos los
tiempos. Cayeron los sueldos y salarios, el paro creció desmesuradamente. Y esta vez no había paliativos.

La crisis económica mermo la popularidad de Machado y animo a la oposición a desafiar abiertamente al régimen. En
1930, la violencia fue en aumento después de que un mitin político en Artemisa terminara con derramamiento de
sangre. En noviembre los estudiantes ya tenían un mártir en la persona de Rafael Trejo, que había muerto en un
enfrentamiento con la policía, y un público nacional que los admiraba. Mientras tanto, los políticos tradicionales que
unieron sus fuerzas a las de Mendieta y Menocal para luchar contra Machado provocaron las iras de la joven
generación debido a sus estrechos contactos con la embajada norteamericana y sus intentos de obtener el franco
apoyo de la misma. La nueva política prudente de Washington los tenía desconcertados. Tocaba a su fin la era de la
intervención directa, de los desembarcos de la infantería de marina y de las notas buscas de: Departamento de
Estado. Ahora Washington pretendía ocultar sus intenciones detrás de una nube de palabras enigmáticas.

Mientras tanto una clase diferente de lucha política agitaba a Cuba. Antes la violencia se había limitado a choques
esporádicos entre grupos políticos, pero ahora participaban en la lucha sectores enteros de la sociedad cubana,
desde los trabajadores hasta los abogados, y los elementos más radicales de la oposición empezaban a usar un arma
nueva y terrible: el terrorismo urbano. Terrorismo, represión: más terrorismo, más represión: los conocidos ciclos de
la dictadura seguían su marcha en Cuba. En agosto de 1931, adoptando tácticas tradicionales Mendieta y Menocal
intentaron una sublevación en el interior de la isla, supuestamente coordinada con algunos segmentos del ejército de
Machado. Todo salió mal y los 2 líderes fueron capturados fácilmente en Rio Verde, una zona de Pinar del Rio.

El alivio de Machado duró poco. El fracaso de los viejos líderes permitió que la joven generación pasara a la
vanguardia y radicalizase la lucha. El ABC, nueva organización revolucionaria secreta formada al principio por
profesionales de clase media, publicó un análisis profundo y serio de las causas de la crisis de Cuba, y sembró el
temor en los círculos gubernamentales con bombas y ataques terroristas. En un 2do plano, la continua decadencia de
las exportaciones cubanas seguía aumentando el paro y la miseria. Sin apenas poder pagar al ejército, acosado por un
nº creciente de enemigos, el gobierno se encontraba en una situación dificilísima. Pese a ello, Machado distaba de
haber sido derrotado. A principios de 1933 podía decirse que la situación política en Cuba se hallaba en un punto
muerto: la brutalidad oficial no había podido aplastar a la oposición y esta, a su vez, no tenía ninguna esperanza
realista de derribar a Machado. Por consiguiente, la elección de Franklin D. Roosevelt y su anuncio de que seguiría
una política de “buen vecino” para con América Latina llenaron a Cuba de ansiosas expectativas. Una vez más la
actuación de Washington iba a ser decisiva.

Comprometido con una política de no intervención en los asuntos latinoamericanos, el presidente Roosevelt decidió
mandar un enviado especial a Cuba con el fin de que resolviera la crisis. En mayo de 1933. Benjamin Sumner Welles,
que tenía experiencia diplomática adquirida en la República Dominicana, llego a La Habana en calidad de embajador
extraordinario. En esencia, su misión consistía en buscar una solución jurídica y evitar una revolución en Cuba que
pudiera poner en peligro la nueva política de Roosevelt. Exceptuando el directorio de estudiantes, que tachó a
Sumner Welles de “otro procónsul del imperialismo yanqui”, y los comunistas (a los que, naturalmente, no se invitó),
todos los grupos de la oposición, inclusive el ABC, aceptaron la mediación del tipo este. Cada vez más convencido de
la necesidad de librarse de Machado, Welles empezó a favorecer a la oposición insistiendo en formular exigencias
que forzosamente tenían que debilitar el poder del presidente y convencer a los cubanos de que Machado había
perdido el apoyo de los Estados Unidos.

El 27 de julio, consciente por fin de las maniobras de Welles, pero todavía convencido de que el embajador se excedía
en la aplicación de sus instrucciones, Machado aseguró al Congreso que defendería la soberanía de Cuba y pidió su
apoyo contra la “intervención extranjera”. Mientras la mediación evolucionaba hacia un enfrentamiento frontal entre
Welles y Machado, un acontecimiento inesperado alteró la situación drásticamente. El día 4 de agosto, una pequeña
huelga de conductores de autobús se convirtió en una huelga general que paralizó La Habana. Machado llegó a un
acuerdo con los líderes comunistas para que le ayudaran a romper la huelga, pero antes de que pudieran entrar en
acción, una radio clandestina anunció que el presidente había dimitido y las multitudes se echaron jubilosamente a la
calle. El inevitable choque sangriento con la policía condenó al gobierno. Al día siguiente casi todas las actividades
quedaron interrumpidas a lo largo y ancho de la isla. Después de que se rebelaran algunos oficiales del ejército,
Machado dimitió y abandono el país. Inmediatamente, Carlos Miguel Céspedes (hijo del héroe de la guerra de los
Diez Años) prestó juramento como presidente interino de la república.

A pesar del apoyo de Welles y de la participación del ABC, el gobierno de Céspedes parecía demasiado titubeante y
comedido en una situación de crisis económica y tensión revolucionaria. El 4 de septiembre, aprovechando la
desmoralización de la oficialidad del ejército, se sublevaron los sargentos, que exigieron mejores condiciones de vida.
Inmediatamente secundaron la rebelión los líderes del directorio de estudiantes, que habían denunciado el gobierno
de Céspedes acusándolo de instrumento del embajador yanqui. Los estudiantes convencieron a los sargentos, a los
que ahora mandaba Fulgencio Batista, para que marcharan sobre el palacio presidencial y depusieran a Céspedes.
Como escribió uno de los actores transformaron “un levantamiento militar en una auténtica revolución”.

Tras un intento de instaurar una pentarquía gobernante, los estudiantes proclamaron presidente de la república a
Ramón Grau San Martin, que era profesor universitario. Aunque únicamente duró 4 meses, este gobierno
revolucionario se convirtió en la expresión de la mayoría de las tensiones y aspiraciones que se habían acumulado en
Cuba desde el decenio de 1920. Con el joven Antonio Guiteras como su líder más dinámico, el gobierno:

 Abrogó la enmienda Platt


 Proclamó una reforma agraria
 Fomentó los sindicatos obreros
 Dio el voto a las mujeres
 Recortó el poder de las compañías norteamericanas
 Decretó la obligación de que el 50% de los trabajadores de todas las industrias fuesen cubanos

Pero carecía de un partido político que pudiese organizar el apoyo de las masas y tuvo que hacer frente a demasiados
enemigos. Mientras los comunistas, siguiendo las tácticas de la 3º internacional, lo atacaban por considerarlo un
lacayo –pou XD- del imperialismo yanqui. Sumner Welles recurrió a toda su influencia en Washington para convencer
a Roosevelt de que no debía reconocer al gobierno revolucionario porque era demasiado izquierdista y no podía
garantizar el orden público.

El gobierno revolucionario logro aplastar un fútil intento de ex oficiales del ejército que querían reconquistar el
poder, y también una rebelión del ABC, pero no fue capaz de restaurar el orden ni de aplacar el temor de muchos
sectores cubanos (empresariales y obreros) ante el desastre económico que se avecinaba si los Estados Unidos se
negaban a comprar la zafra. Al aumentar el radicalismo del gobierno, menguaron las filas de sus seguidores. Dividido
internamente, el directorio de estudiantes se disolvió, y los sargentos que ahora eran coroneles, se sentían cada vez
más alarmados. En diciembre, Batista, que había mantenido contactos estrechos con Sumner Welles, conspiraba
francamente contra el gobierno. El 15 de enero de 1934, a pesar de los esfuerzos desesperados de Guitera por
organizar unidades paramilitares. Batista contaba con suficiente respaldo político como para exigir la dimisión de
Grau. El 17 de enero, mientras Grau, Guiteras y muchos líderes estudiantiles partían para el exilio, fue proclamado
presidente Carlos Mendieta, que era un político honrado pero muy ingenuo. Al cabo de 5 días, el embajador Jefferson
Caffery, que había sustituido a Sumner Welles, hizo extensivo al nuevo gobierno el reconocimiento diplomático oficial
de los Estados Unidos. Aquel mismo año un tt entre Cuba y los Estados Unidos abrogo la enmienda Platt.

Con todo, la agitación del periodo 1930-1934 resultó ser mucho más que otro episodio de violencia política en Cuba.
Las fuerzas nacionalistas, sociales y políticas desatadas durante el conflicto transformaron la isla y dieron comienzo a
una nueva era. Los líderes, los partidos y las ideas que aparecieron en 1935 dominarían y controlarían los destinos de
Cuba durante los siguientes 25 años. La sociedad cubana que Fidel Castro encontró en 1959 e incluso la subida al
poder del propio Castro no pueden entenderse sin tener en cuenta los profundos efectos que la frustrada revolución
de 1933 surtió en la historia de Cuba.
UNIDAD 3. WINOCUR, M.: LAS CLASES OLVIDADAS EN LA REVOLUCIÓN CUBANA
1. LA BURGUESÍA AZUCARERA.

Como se recordará, el camino a la independencia pasaba por sacudirse la metrópoli en tato competidora. A medida
que avanzaba el proceso de mecanización y cobraban fuerza como clase los hacendados, se comenzaron a preguntar
¿quién hace negocios, nosotros o la metrópoli? Claramente España se aferraba fuertemente a Cuba ya que era una
de sus últimas colonias.

La primera guerra patria estalla en oriente por 1868; sin embargo no se gana el apoyo de los hacendados de
occidente. Ya en la segunda encontraremos a hombres de distinta procedencia social. Ésta se da en 1895, ya no bajo
la tutela de los hacendados, sino contando como dirigentes a hombres de otra extracción social y otra mentalidad,
más bien ligados a los intereses de las masas rurales, clase obrera y pequeña burguesía. Es en esta que muere José
Martí en batalla –líder cívico de la revolución, que también mencionaba los peligros de EEUU:

Tres años después de Ia muerte de José Martí el anexionismo se imponía desde ambas orillas. No sólo como
materialización de una realidad imperialista, sino también facilitado por la isla “doy a usted la seguridad más
completa de la cooperación del ejército cubano con las fuerzas militares de los Estados Unidos” (carta que mando un
hacendado, Estrada Palma, al pte de EEUU) –o sea, EEUU iba a ayudar a “liberar” a Cuba de los españoles, después de
3 años de guerra. El 20 de abril comenzó el bloqueo de Ia isla por la flota de guerra norteamericana. La intervención
precipitó el desenlace de la guerra; así se cerraba el capítulo de luchas independentistas en Cuba.

Sin necesidad de un acto jurídico, eran pactadas las condiciones con los inversionistas norteamericanos, la economía,
o por lo menos los ámbitos más productivos/pesados de la misma, servirían para beneficio de Estados Unidos. Bajo
estas condiciones el hacendado continuó siendo el protagonista nativo (en las plantaciones).

Básicamente se pasó de Colonia a semicolonia y de esclavismo Independiente a capitalismo dependiente. Las


palancas del poder cubano estaban afuera, y dictaban la fórmula siguiente: Monocultivo del azúcar, más cuota de la
misma, no industrialización, más tarifas aduaneras preferenciales; todo esto porque Estados Unidos que estaba en
expansión Industrial necesita una ración de azúcar que no podía producir domésticamente, pero no necesitaba
cualquier cantidad de azúcar sino que necesitaban una cantidad fija determinada por su capacidad de consumo, de
ahí la necesidad de establecer una cuota: Tanto compran los Estados Unidos y ni un gramo más. Al tener este
comprador seguro no iban a necesitar levantar fábricas, a cambio del azúcar todo lo manufacturado lo proveen los
Estados Unidos; y por último unas tarifas aduaneras preferenciales a favor de los Estados Unidos, así la competencia
de otros abastecedores quedaba neutralizada, y es así como se cierra la fórmula. El hecho de que se base en la
exportación de un monocultivo explica los problemas básicos de su desarrollo económico. Pocos países dependen de
su comercio exterior en tan alto grado como Cuba.

Ya en el siglo XX, los años 20 fueron buenos, los 30 por la crisis fueron malos, los 40 de recuperación modesta
favorecidos por la Segunda Guerra. Se repetía siempre la misma historia, no bastaba producir, había que colocar el
azúcar en los mercados. Es así que llegamos a los años 50, con una oscilación entre dos políticas: Producción libre sin
limitación, o producción restringida debajo de la capacidad productiva de La Isla. Fue Libre hasta 1952, y se produjo
como nunca antes, pero esto no aportó riqueza sino que un 30% de la producción quedó como excedente; la
consecuencia fue que la producción se restringiera a partir de 1953. Disminuyó el ingreso nacional, la recaudación
fiscal, las exportaciones y las importaciones, cerrándose el balance de pagos con déficit. Cuba debía competir o
perecer.

Desde la otra orilla nadie estaba dispuesto a ayudar, un senador americano decía "así como los cubanos tienen que
defender sus intereses yo tengo que defender los de mis electores (...) cuba se ha excedido en la producción (...) los
que permitimos producir a nuestro país somos nosotros"; y en cierta manera tenía razón, había que pedir permiso al
vecino del Norte antes de dar luz verde al azúcar, porque ¿de qué servía producirlo y el principal cliente rehusaba
comprarlo?
-teniendo en cuenta que por tener excedente los años sig se produce menos- Para un país el puente de trabajo
número 1 esa producción, lo sucedido representaba más brazos disponibles y nada que hacer con ella, más bocas que
alimentar y menos que poner en ellas. En 1955 la producción cayó al nivel más bajo de la década.

Había una presión social generalizada que, desde la base hacia la cúspide de la pirámide, actuaba sobre la burguesía
tras la demanda de cambios en la política económica; una expresión combativa lo había constituido en la huelga
general azucarera a fines de 1955. Obraba la presión social generalizada y obraba la burguesía desde sus propias
contradicciones e intereses de clase. La burguesía azucarera se protegía siempre con el eslogan "sin azúcar no hay
país" (teniendo en cuenta que ellos eran los "dueños" del azúcar).

Para 1958, tras huelgas, brotes Insurgentes y lucha armada en la sierra, la guerra civil Poco después se acudiría al
país de un extremo al otro.

Los Rebeldes le declaran guerra total a Batista: Una mecánica de protesta - represión - protesta, iba en ascenso y no
encontraría fin ya que la dictadura no conocía límites en el empleo de la represión, ni el pueblo pararía en su
respuesta. Entonces cuando la burguesía azucarera prestó atención a los sucesos.

Fidel Castro tenía audacia pero quizá demasiado para el gusto de la burguesía, y para reconsiderar políticamente sus
posiciones, exigió ciertas garantías. Y Fidel Castro se las dio. En un reportaje dijo "Sé que la revolución parece una
medicina amarga a muchos hombres de negocios. Pero después del primer shock encontrarán que ella le significaba
un beneficio, no más recaudadores de impuestos ladrones, no más jefes y oficiales del ejército hambrientos de
exacciones que les chupan la sangre. Nuestra Revolución es tanto moral como política."

En un momento histórico donde la revolución advertía la proximidad del enfrentamiento militar decisivo y con este la
necesidad de acumular en un polo todas las fuerzas sociales capaces de cerrar paso o restar apoyo a la dictadura. No
sin vicisitudes que arribó al que se bautizara como pacto de Caracas, el 20 de julio de 1998, qué constituye el
documento fundamental de unidad de las fuerzas de oposición (el pacto reclamaba explícitamente la unión de
obreros, estudiantes, comerciantes, industriales, colonos, campesinos y hacendados). El pacto de Caracas convocaba
a la nación entera con expresa mención de los hacendados. "Señores, la revolución es un hecho. No debemos
permanecer alejados de quienes están llamados a escalar el poder". Claramente dentro del grupo de los hacendados
y algunos más radicales que otros, unos que hacía rato estaban en contacto con el movimiento 26 de julio, otros más
comprometidos con el gobierno que se justificaban con que debían proteger los intereses que eran de la nación.

2. LA CLASE OBRERA.

Igual que las había madurado su proceso autoconsciente de clase; los obreros del Cañaveral, y de otras ramas de la
Industria, también lo hicieron. Ante el eslogan "sin azúcar no hay país", los obreros accionan: "sí, pero sin obreros no
hay azúcar". Comienza la huelga; reivindicando salir del indiferenciado el lugar en qué lo había colocado la burguesía
azucarera, en sus brazos, sin su fuerza de trabajo, no existía la producción de azúcar. "Sin azúcar no hay país y sin
obreros no hay azúcar ", luego "Sin obreros no hay país".

Mientras el grueso de la clase Obrera descendía de la masa de esclavos del cañaveral, una rama creció en forma
autónoma, la de los trabajadores del tabaco, que a diferencia del azúcar no se conoció en general asentamiento
latifundista, sino a través de Pequeños y medianos propietarios; y no empleo mano de obra esclava sino libre. Allí se
ganaron voluntades para la Segunda Guerra independentista bajo el influjo de José Martí.

Adivino la república, la clase Obrera fue creciendo el número y organización; se crea una central única de
trabajadores que adhieren a las posiciones de la tercera internacional. Dentro de este contexto se destaca la huelga
general que derribó la dictadura de Gerardo Machado y dio paso a un gobierno de nuevo tipo en 1933.

Fue este una de los años malos que siguieron a la crisis mundial, con la producción azucarera en descenso. Como
ocurriría luego en los años 50, eso repercutió en el plano social y político, creándose un movimiento histórico
revolucionario.
La huelga general política de 1933 mostró la fuerza que en el seno de la sociedad había cobrado la clase obrera.
Como resultado del movimiento popular asumió Un gobierno nacionalista de izquierda, presidido por Raúl San
Martín, que intentó desatar algunos nudos de la dependencia, lo que derivó en su caída en enero de 1934.

Todavía la isla bajo la sombra de la Enmienda Platt, los acontecimientos se suceden bajo presión ¿intervendrían los
norteamericanos? Es en este contexto de confusión en el que aparece en escena urgencia Batista que consuma un
golpe de estado derribando el gobierno nacionalista de izquierda en 1934.

La Enmienda Platt fue derogada en 1934. La Habana era sede de una misión militar norteamericana y en Guantánamo
estaba instalada una base naval donde regía el principio de extraterritorialidad a favor de los Estados Unidos; pero la
pieza fundamental de los nuevos mecanismos políticos era el golpe de estado. Cuando se prendió las luces rojas de
peligro el gobierno civil era derrocado, así sucedió en 1934 y también cuando amenazaban encenderse en 1952, con
un golpe preventivo para impedir las elecciones convocadas para ese año.

La guerra fría llega y con ella la estructura económica cubana crujía, con el shock de las zafras de azúcar restringidas.
Fulgencio Batista con los tanques a la calle en la madrugada del 10 de marzo de 1952; no tarda en conocerse la
decisión de restringir la producción azucarera y de inmediato es bienvenido por la Guerra Fría. Se siguen los consejos
de EEUU y se ilegaliza a toda la oposición (con ella tmb al PC), y se rompen relaciones con la URSS.

Ante el golpe de 1952 no hubo movilización masiva, el gobierno civil se había desmoronado sin ofrecer resistencia y
la corriente liberal mayoritaria tampoco fue capaz de dar proporcionada respuesta a la asonada militar.

Desata una gran ofensiva contra los trabajadores organizados: Los sindicatos fueron asaltados, cegada su vida
democrática, los fondos copados, y una burocracia gangsteril se adueñó de sus direcciones; así fue posible consumar
la división del movimiento obrero, no pudo organizar resistencia y quedó en estado de desarme.

La estructura de clase se puede dividir según localización, concentración y grado de especialización. Así
distinguiremos en primer nivel al obrero industrial -utiliza maquinaria y cuenta con alta concentración por lugar de
trabajo-, por un lado en las fábricas textiles, tabacaleras y de alimentación, caminan como propietarios la burguesía
cubana; y en los servicios públicos -electricidad, comunicación, trasporte- las refinerías de petróleo y las minas,
dominaba como propietario el capital norteamericano. En segundo lugar distinguiremos los empleados de comercio
mayor, admin pública, bancos, etc, con concentración media y sin maquinaria; en tercer lugar los asalariados de
manufacturas, comercio menor, talleres de reparación, muy poco concentrados. En cuarto lugar el agro, por un lado
los del sector más desarrollado, y por el otro, los macheteros del azúcar que trabajaban 3 meses al año y otrs
recolecciones de tipo colectivo como el café.

La curva de crecimiento demográfico aumentaba a su vez que aumentaba el deterioro económico, que alcanza su
pico en 1955 como ya vimos. Fueron los más afectados por la reducción de la zafra de 1955, por lo que lanzaron una
huelga en diciembre, antes de comenzar la zafra de 1956. Al mismo tiempo crecía la movilización estudiantil con
paros en las casas de estudio y enfrentamientos en la calle con la policía, destacándose un acontecimiento insólito, la
represión televisada del 4 de diciembre en el campo de juego del estadio del cerro (se estaba transmitiendo un
partido).

- esta huelga concierne al cuarto nivel de los que nombramos antes, el más importante en Cuba económica y
socialmente.

- las masas ya no gritaban solamente por el pago del diferencial sino también por la derrota de la tiranía, es decir, el
contenido va evolucionando hacia lo político.

- anticipan solidariamente a otros sectores sociales Como por ejemplo la FEU (Federación Estudiantil Universitaria).
- la recuperación del movimiento obrero no es extraña a los comunistas quienes venían trabajando clandestinamente
en la organización de los comités pro defensa de las demandas obreras y por la democratización de la CTC.

¿Cómo evolucionaba la coyuntura política? Con el golpe se produce un vacío en el campo de la oposición. La
respuesta comenzaría a vislumbrarse casi un año y medio después cuando el 26 de julio de 1953, luego de una
minuciosa preparación, un grupo de jóvenes dirigidos por Fidel Castro marcharon al asalto de 2 cuarteles. La
operación estaba concebida como el inicio de una insurrección popular.

Entonces comenzó a darse respuesta a las cuestiones que la situación planteaba: sectores radicalizados de la
pequeña burguesía asumían la vanguardia de la lucha antidictatorial; en el campo de la oposición surgió una nueva
dirección con Fidel Castro y su movimiento 26 de julio; se proponía la vía Armada como idónea para enfrentarse con
la dictadura.

Queda descubierto el grado de la naturaleza represiva del régimen: decenas de prisioneros fueron fusilados luego de
tortura en la tarde de ese mismo 26.

Los dos hechos relevantes del lapso 1953-1955, se articulan tras un objetivo común: dar por tierra con el régimen. El
asalto a los cuarteles Moncada en Santiago y de Bayamo señalaban la vía armada a las masas, y la huelga azucarera
incorporada a éstas a la resistencia.

Fidel Castro, luego de esta operación, cae preso; pero una campaña popular le devolvió, junto a otros presos
políticos, la libertad. Decide partir al exilio en 1955, ya que los funcionarios del gobierno hicieron de Castro objeto de
provocación (era probable su muerte). El 2 de diciembre de 1956 el Yate Granma costas cubanas, a su bordo la
expedición mandada por Fidel Castro; que es bien recibido por sus compatriotas. Cuando se entabla el combate
armado, el escenario pasa a ser la Sierra Maestra, donde la población rural (pequeños campesinos y cultivadores,
como el cuarto nivel que antes nombramos) soldó una alianza militar con Fidel Castro.

La primera ciudad que recogió este eco fue Santiago de Cuba, capital de la provincia de Oriente; donde el 30 de
noviembre de 1956 se sublevan los militantes del 26 de julio. Fallida esta sublevación, se trató de hacer llegar ayuda a
los expedicionarios del Granma. De Santiago partieron voluntarios –dirigidos por Frank País-, armas y
abastecimientos para la guerrilla de la Sierra Maestra. Así Santiago-Sierra Maestra se constituye en el eje
revolucionario del país desde 1957. Como la Capital de La Rebeldía, Santiago sufre la represión y la tortura –que
empeora el malestar económico y social; el 4 de enero de 1957 una manifestación de mujeres vestidas de negro
recorre las calles portando un cartel "Cesen los asesinatos de nuestros hijos".

El 30 de julio el escondite de Frank País es detectado por la policía, cayendo junto a otro compañero; Santiago se
siente herida. El 31 de Julio al grito de libertad una manifestación de mujeres recibe al embajador norteamericano, y
se le entrega una nota donde se pide que cesen los Estados Unidos su apoyo al gobierno de Fulgencio Batista.

1-5 agosto. 14 cuadras llenas de personas acompañan el cortejo de País y su compañero Pujol. Comienza la huelga
general, se dan choques armados. Se extiende la huelga en toda la isla. Las garantías constitucionales suspendidas y
ese establecida la censura de prensa., ya que de lo contrario el gobierno hubiera caído en esos días.

Si la insurrección no se extendía a lo largo de la isla La dictadura no sería derribada. Es por eso que el instrumento
clave era la huelga general revolucionaria.

La revolución irá finalmente a golpear las puertas del reducto de Fulgencio Batista, el cuartel Columbia en La Habana.
Tres huelgas escalonan ese proceso: Precedido por el conflicto bancario y por una intensa movilización estudiantil, el
paro azucarero de diciembre de 1955; precedida de una escalada del crimen, bajo el impacto emocional de la muerte
de Frank País, la huelga general de agosto de 1957. La tercera declarada en enero de 1959, es de la que hablaremos
ahora.

Recordemos el parto de Caracas firmado en 1958; esta huelga se encuentra en orden del día, y plantea una estrategia
común de lucha: Derrocar la tiranía mediante la insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los
frentes de combate, armando a los miles de cubanos que estén dispuestos a combatir por la libertad. Movilización de
todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales, económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una huelga general,
y el bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país.

En los últimos días de 1958, partieron dos expediciones de la Sierra Maestra, una al mando de Camilo Cienfuegos, y
otra del Che Guevara; llegaron rápidamente al centro de la isla.El país entero estaba vuelto contra el régimen, las
masas abrían paso a los efectivos del Ejército Rebelde, y éste cobraba las victorias sobre los desmoralizados cuerpos
enemigos. El 31 de diciembre por la noche, Batista, viendo perdida la situación, abandona la isla.

Fidel Castro invita a todo el país, pero predominantemente a Santiago, a parar (excepto las centrales de electricidad
para que el pueblo pudiera escuchar por radio lo que sucedía). El país entero se paralizó bajo la Consigna de "Todo el
poder al Ejército Rebelde". Y es así como Fidel Castro un año después, en su discurso del 18 de noviembre, pudo
afirmarlo con "toda la autoridad que nos da el haber sido actores de aquellas horas decisivas (...) fue la huelga
general la que dio todo el poder a la revolución"

En el movimiento participaron los cuatro niveles de la clase Obrera cubriendo la totalidad del territorio, incluso La
Habana. Por primera vez los trabajadores se presentan organizativamente coordinados y respondiendo a una
dirección sindical clandestino unificada.

DESCRIPCIÓN DE LOS 3 GRANDES MOVIMIENTOS DE HUELGA HABIDOS EN LOS AÑOS 50´

ÉPOCA DE DURACIÓN ÁREA GREMIOS NIVELES ACATAMIENT CARÁCTER


LA HUELGA ADHERIDOS INTERVINIENTES O OBRERO DEL
DE LA CLASE CONFLICTO
OBRERA

1955 Entre 1 y 2 Rural Del azúcar 4º Masivo Pacifico-


DICIEMBRE semanas violento

1957 6 días Urbana Huelga 1º,2º y 3º Masivo, salvo Adopta


AGOSTO general occidente formas
violentas

1959 1 semana Urbana Huelga Todos Masivo Violento-


ENERO y rural general pacifico

OBJETIVO Y RESULTADOS DE LOS 3 GRANDES MOVIMIENTOS DE HUELGA HABIDOS EN LOS AÑOS 50´

ÉPOCA OBJETIVO RESULTADO RESULTADOS MEDIATOS


INMEDIATO
DESCRIPCIÓN CALIFICACIÓN SOBRE LA SOBRE LA SOBRE EL
DEL RECLAMO DICTADURA CLASE EJÉRCITO
OBRERA REBELDE

1955 Reimplantación Reivindicativo Positivo Deterioro En la -


DICIE de diferencial laboral (logro resistencia
agregado al parcial) antidictatorial
salario

1957 Contra la Político Negativo Deterioro En la ofensiva Revaloriza


AGOST represión la huelga
como
instrumen
to político

1959 Liquidación de Politico (en Positivo Extinción Como Confluye


ENERO la dictadura y grado protagonista decisivam
secuelas insurreccional) de la ente a
revolución otorgarle
el poder

PRECISIONES COMPLEMENTARIAS RESPECTO DE LOS 3 GRANDES MOVIMIENTOS DE HUELGA EN LOS AÑOS 50´

ÉPOCA DE ACTITUD DEL PROMOTOR DEL PRECEDENTES CONTEXTO SOCIAL


LA HUELGA SINDICALISMO MOVIMIENTO INMEDIATOS
OFICIALISTA

1955 Desfavorable Comités pro Defensa Huelga bancaria Solidaridad de la pequeña


DICIEMBRE Demandas Obreras y y agitación burguesía del entorno
Democratización CTC estudiantil

1957 En contra Declarado Auge de la Solidaridad de la pequeña


AGOSTO espontáneamente represión burguesía; y en oriente de los
sectores no azucareros de la
burguesía

1959 En contra FONU Victorias del Todas las clases nativas acuerdan
ENERO ejército rebelde el cese de la dictadura

UNIDAD 3. DOMINGUEZ, J.: CUBA, 1959 –1990


Fulgencio Batista había sido la figura dominante en los asuntos nacionales de Cuba durante un cuarto de siglo.
Directa o indirectamente, había gobernado el país desde el golpe militar del 4 de septiembre de 1933, exceptuando
una interrupción de 1944 a 1952, durante la cual habían gobernado los Auténticos.

Batista había parecido seguro de sí mismo y poderoso hasta las postreras semanas de su última presidencia. Pero de
pronto, Batista se fue. Abandonó la isla en la víspera de Año Nuevo de 1958, llevándose buena parte de los altos
funcionarios de su gobierno. Y entonces entró en La Habana un líder nuevo.

En enero de 1959 la revolución sube al poder, erigiéndose como defensor del nuevo Estado revolucionario, aquél
ejército rebelde liderado por Fidel Castro, y que desplazaría a los partidos que habían estructurado la vida política
decenios anteriores. Sólo quedaba intacto el partido comunista (el Partido Socialista Popular o PSP), prohibido por
Batista en los años cincuenta pero restaurado en 1959. La caída del antiguo régimen significó la necesidad de crear
nuevas normas, reglas e instituciones que sustituyeran a las anteriores. Durante los treinta años siguientes, Cuba
atendió las necesidades de la creatividad revolucionaria y la creación de un orden partiendo de la revolución.

LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER REVOLUCIONARIO (1959-1962)

Por su ubicación geográfica, siempre ha estado influida por asuntos internacionales.

En 1959 el gobierno estadounidense observó con preocupación los asuntos de un país que parecía encontrarse fuera
de su control. Cuba tenía importancia para Estados Unidos debido tamo a su situación estratégica como a su
envergadura económica. Estados Unidos utilizaba una base naval en Guantánamo al amparo de las cláusulas de un
tratado de 1903 que reconocía la soberanía nominal de Cuba pero que le garantizaba a EEUU el derecho a hacer uso
de la base durante todo el tiempo que Washington lo deseara. Si bien hacía varios decenios que no había en Cuba
fuerzas militares estadounidenses (exceptuando las de Guantánamo) y aunque los funcionarios del gobierno de
Estados Unidos contaron con un papel reducido en la política interna de Cuba, en los 50, el embajador de Estados
Unidos continuó siendo la segunda de las figuras políticas más importantes del país, después del presidente. En 1959
Cuba era el 2do país de Latinoamérica en el que más invertía EEUU; a su vez, tenían una enorme relación y
dependencia con respecto a importaciones y exportaciones.

Fidel Castro y otras fuerzas que habían participado en la guerra revolucionaria pretendían afirmar el nacionalismo
cubano; se hacía mucho hincapié en la necesidad de capacitar a los cubanos para que se hicieran cargo de su historia.
Durante la guerra revolucionaria, sólo se dirigieron críticas a la política del gobierno de Estados Unidos y a las activ.
de las empresas norteamericanas en Cuba, además de criticar la ayuda militar que prestaron al gobierno Batista en su
momento. También se había hablado de la expropiación de las compañías de servicios públicos cuyos dueños eran
estadounidenses, sin embargo, durante las últimas fases de la guerra de guerrillas, se abandona este discurso.

Durante los primeros meses de la revolución tres fueron los temas principales en las relaciones cubano-
estadounidenses.

En primer lugar, había desconfianza y enojo por las críticas que recibía Cuba por parte de EEUU. El gobierno cubano
procesó a muchos que habían servido al gobierno Batista, la mayoría de esos prisioneros fueron declarados culpables
y muchos fueron ejecutados. Los procesos fueron muy criticados, porque se respetaron pocas garantías procesales
que amparaban los derechos de los acusados y por la severidad de las sentencias. El principio de las malas relaciones
entre Cuba y Estados Unidos a partir de enero de 1959 fue consecuencia de este choque entre los valores de la
justicia y el castigo que tenían los revolucionarios y los “valores de equidad y moderación que una sociedad liberal
aplicaba”.

El segundo factor importante fue el efecto de la revolución en las empresas estadounidenses que trabajaban en
Cuba. La frecuencia de las huelgas aumentó de forma acentuada en 1959 porque los trabajadores aprovechaban la
situación política para presentar reivindicaciones a los patronos. La ley de reforma agraria (1959), tenía muchos
aspectos nacionalistas; por ej. El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) intervenía con prioridad las
explotaciones agrícolas que eran de propiedad extranjera. Estos conflictos locales, deterioraron las relaciones de
EEUU con Cuba.

El tercer factor es el cambio de las actitudes cubanas ante la inversión privada extranjera y la ayuda oficial extranjera.
Fidel Castro, en febrero de 1959 le da la bienvenida a los capitales e inversiones extranjeras, especialmente a las
norteamericanas. Ahora bien, para abril del mismo año, se agenda un viaje de representantes del gobierno cubano a
EEUU (en busca de fondos), este viaje se convierte en una fecha límite para tomar una serie de decisiones, respecto a
establecer o no una estrecha relación con EEUU, a permitir o no que Cuba fuese un país abierto a las empresas
multinacionales, etc. Finalmente, un reducido número de líderes revolucionarios llegó a la conclusión de que era
imposible llevar a término una revolución en Cuba sin un grave enfrentamiento con Estados Unidos. Una revolución
requeriría que se cumplieran las promesas de efectuar extensas reformas agrarias e intervenciones del Estado en las
empresas de servicios servicios públicos, azúcar, minería, y en otros sectores industriales.

A comienzos de marzo de 1960 un barco belga cargado con armas y municiones para el gobierno cubano, hizo
explosión en el puerto de La Habana. El primer ministro, Castro, acusó al gobierno estadounidense de sabotaje. En
público, el gobierno de Washington protestó, pero en privado, el 17 de marzo de 1960 el presidente Eisenhower
autorizó a la CIA para que organizara la preparación de exiliados cubanos con vistas a una futura invasión de Cuba.

El empeoramiento de las relaciones entre los dos países se aceleró en 1960. A finales de junio, el gobierno cubano
solicitó a las refinerías de propiedad extranjera que refinaran crudo comprado de la Unión Soviética; ante la negativa
de dichas refinerías, el gobierno terminó por expropiarlas. Al mismo tiempo, en el Congreso de Estados Unidos se
debatía una ley sobre el azúcar, y una cláusula del proyecto de ley, autorizaba al presidente a cortar la cuota
azucarera cubana. El día 5 de julio, el consejo de ministros cubano autorizó la expropiación de todas las propiedades
estadounidenses en Cuba. El 6, Eisenhower canceló la cuota azucarera de Cuba. El 15 el Banco para el Comercio
Exterior se convirtió en el único organismo cubano autorizado para el comercio en el extranjero. El 7 de agosto se
llevó a cabo la expropiación de todas las grandes empresas industriales y agrarias pertenecientes a estadounidenses;
el 17 de septiembre se confiscaron todos los bancos estadounidenses. El 9 de octubre, el gobierno de EEUU prohibió
las exportaciones a Cuba, exceptuando los alimentos y medicamentos que no estuviesen subvencionados. Siguió la
expropiación en Cuba de las industrias norteamericanas (ahora medianas y pequeñas) que aún no habían sido
expropiadas. Estados Unidos retiró al embajador Philip Bonsal el 29 de octubre. Las relaciones diplomáticas se
rompieron final y oficialmente durante los últimos días del gobierno de Eisenhower, en enero de 1961.

Poco a poco iban forjándose vínculos con la Unión Soviética. Los primeros contactos oficiales con la Unión Soviética
se dieron en El Cairo, en junio de 1959, a través de Ernesto «Che» Guevara (en ese momento las rr eran
insignificantes como antes de la revolución). Las relaciones con Moscú experimentaron un cambio cualitativo a partir
de octubre de 1959, y en febrero de 1960 firmaron un acuerdo económico bilateral de importancia entre los dos
países y se apunta a fomentar otras relaciones. Las relaciones cubano-soviéticas mejoraron visiblemente durante ese
año. El 9 de julio de 1960 el primer ministro, Nikita Kruschev, declaró que los misiles soviéticos estaban dispuestos
para defender a Cuba «en sentido figurado». El primer acuerdo militar oficial entre los dos países se firmó pocas
semanas después de que la Unión Soviética prometiera que usaría todos los medios a su disposición para impedir una
intervención armada de Estados Unidos contra Cuba.

El 22 de marzo de 1961 varios líderes clave de los exiliados acordaron formar el Consejo Revolucionario Cubano
presidido por José Miró Cardona, que había sido el primer ministro deI gobierno revolucionario cubano en enero y
febrero de 1959. Al derrocar al régimen revolucionario, el Consejo se convertiría en gobierno provisional de Cuba
bajo la presidencia de Cardona.

Kennedy, al tomar cargo de la presidencia, había heredado ese plan de invasión. Los partidarios de la invasión argüían
que esta debía tener lugar pronto, antes de que el gobierno de Castro recibiera ayuda de la Unión Soviética. El día 3
de abril el gobierno de EEUU publicó un libro blanco acusando a Castro y a sus partidarios de “traicionar lo que había
sido una revolución auténtica”, Cuba necesitaba una transformación que no fuera comunista. Kennedy accedió a que
la fuerza invasora preparada por la CIA siguiera adelante con sus planes, siempre y cuando no se utilizaran fuerzas
estadounidenses.

Finalmente, el 15 de abril de 1961, aviones pilotados por exiliados cubanos bombardearon varios campos de aviación
de cuba –aunque causaron poco daño. El 17, la Brigada 2506 desembarca en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos. Las
fuerzas cubanas (las fuerzas regulares como la milicia), capitaneadas por el mismo Fidel Castro, finalmente derrotan a
la fuerza invasora en menos de dos días; terminaron por tomar 1.180 prisioneros, que fueron retenidos para ser
procesados e interrogados, a finales de 1962 serían puestos en libertad a cambio de medicinas y otros artículos de
EEUU. Castro anunció triunfante que la de Cuba era una revolución socialista consolidada, capaz de derrotar a sus
enemigos internos del país, así como a la superpotencia situada al norte de la isla.

Si la puesta en práctica de una revolución radical en Cuba requirió una ruptura con EEUU, la defensa de una
revolución radical, ante el ataque de ese país, requería apoyo de la URSS. Fidel Castro, proclamó que sostendría su
condición marxista-leninista hasta la muerte. En julio de 1962 Raúl Castro, el ministro de las fuerzas armadas, viajó a
Moscú en busca de respaldo militar soviético. Por parte soviética, la posibilidad de instalar misiles estratégicos en
Cuba parecía una brillante jugada política y militar. Una base estratégica soviética en Cube correría pareja con las
bases de EEUU que rodeaban a la URSS.

La crisis de los misiles comprendió quizás uno de los momentos históricos de mayor tensión entre las dos
superpotencias de la guerra fría, que hubiera llevado directamente al enfrentamiento militar entre aquellas. En 1961,
la URSS instala en Cuba 42 misiles ofensivos de medio alcance. La administración de Kennedy responde impulsando
una cuarentena naval a la isla, impidiendo la llegada de más armamento, y por supuesto, demandando la retirada de
aquellos misiles soviéticos. En este momento, había parecido tan inminente una guerra nuclear, despertando un gran
miedo en el planeta entero. Esta crisis terminó cuando la Unión Soviética –sin consultar a Cuba, se echó atrás y retiro
todas sus fuerzas estratégicas a cambio de la promesa norteamericana de no invadir la isla.
Fue decisivo para la política interna de Cuba, el nombramiento de Raúl Castro como Ministro de Defensa (título que
luego se cambiaría por el de Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) el día 15 de octubre de 1959. Fue el
artífice de la organización y la potenciación de las fuerzas armadas cubanas y de las victorias que obtendrían. La
organización militar fue la única indudablemente efectiva que se creó en los primeros treinta años de gobierno
revolucionario. Raúl Castro también asumió el cargo de segundo de su hermano mayor en todos los asuntos de
Estado.

A finales de noviembre la mayoría de los moderados o liberales que quedaban en el consejo de ministros fueron
obligados a dejar sus cargos. De los 21 ministros nombrados en enero de 1959, 12 habían dejado sus cargos al
finalizar el año. 4 más se irían en 1960 a medida que la Revolución fue acercándose cada vez más a un sistema
político marxista-leninista (que fue declarado oficialmente en el 61).

El gobierno creó su aparato organizativo durante 1960 y 1961. Luego de la obtención del control de la FEU
(Federación Estudiantil Universitaria) y la CTC (Confederación de Trabajadores Cubanos), en 1959, los líderes crearon
una milicia con la finalidad de incrementar el apoyo e intimidar a los enemigos internos. En 1960 son creadas la
Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) con el fin de identificar a los
enemigos de la revolución, y la Asociación de Juventud Revolucionaria (AJR), donde se fundían las juventudes del
antiguo Partido Comunista (que se llamaba PSP - Partido Socialista Popular), del Directorio Revolucionario y del
Movimiento 26 de Julio -al cabo de unos años la AJR se transformó en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), afiliada
juvenil del Partido Comunista-. En 1961 se fundó la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP); quedaron
excluidos de ella los propietarios de explotaciones agrícolas medianas (que serían expropiadas en 1963). En 1961,
bajo el nombre de Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), se funda el nuevo partido comunista –con las 3
agrupaciones que ya nombramos. Pero dentro de ellas predominó, en un principio el PSP: la organización de células
del partido, la selección de los miembros, y todos los ascensos y expulsiones tenían que pasar por el despacho del
secretario de organización, Aníbal Escalante del PSP, quien daba preferencia a sus viejos camaradas del PSP,
principalmente quienes eran personalmente leales a él. Esto resultaba inaceptable para los antiguos miembros del 26
de Julio y especialmente para los comandantes militares de la guerra de guerrillas. En 1962, Fidel Castro lo acusa de
sectarismo y lo destituye del cargo, mandándolo a exiliar a Checoslovaquia; tuvo lugar entonces, una amplia
restructuración de las ORI; que en 1963 cambian su nombre por el de Partido Unido de la Revolución Socialista
(PURS).

Se puede afirmar que para 1962, el poder revolucionario ya estaba consolidado y la amenaza de los Estados Unidos,
empezó a retroceder como consecuencia de la resolución de la crisis de los misiles. Fidel había afianzado su dominio
sobre la política cubana y su supremacía sobre todos los rivales; pero más allá del carisma de este líder, la
organización del gobierno revolucionario ya estaba en marcha, si bien se haría efectiva para la década de los 70.

A lo largo de toda la isla, los adversarios del régimen se alzaron en armas durante la primera mitad de los años
sesenta, lo que se podría entender como la guerra civil del 60-65, que fue totalmente controlada para el 65. Cabe
destacar que, con la emigración de muchos cubanos del mismo parecer, el régimen exportó su oposición.

MEDIDAS Y RESULTADOS ECONÓMICOS.

Para 1959, la economía cubana comenzó a recuperarse. La mayor pretensión del gobierno revolucionario era
estimular el crecimiento económico y al mismo tiempo, alcanzar sus objetivos de redistribución sobre un cambio en
la estructura de la demanda, es así que los salarios reales subieron acentuadamente y los alquileres de las viviendas
se redujeron hasta en un 50%.

El experimento de economía mixta fue muy breve, la idea de trasfondo fue en todo momento socializar la economía
(se socializan la mayoría de los medios de producción durante la época de tensión con EEUU, como vimos antes con
las industrias y la ley de reforma agraria), lo que implicaba el aseguramiento de la seguridad nacional, y de que la
propiedad y el control directo de los medios de producción queden en manos del Estado, quien planificaría
racionalmente la economía –se sostenía que el crecimiento económico se garantizaría a través de la centralización.
Las primeras medidas económicas que se tomaron en la Cuba revolucionaria, tenían por meta el desarrollo mediante
la industrialización rápida, se crearon ministerios estatales centrales y se formuló un plan de desarrollo con ayuda
procedente de numerosas fuentes, pero especialmente de la Unión Soviética y de los países de la Europa oriental. El
Che Guevara, ministro de Industria y arquitecto de esta estrategia de gobierno, sostenía que la industria era el futuro
evidentemente, ya que ningún país de vanguardia no había desarrollado su propia industria. Es importante recalcar
que Cuba no estaba en absoluto preparada para una economía de planificación centralizada, ya que carecía
totalmente de técnicos para aquello (porque quienes tenían experiencia estaban en la cárcel o exiliados): “Por
primera vez en la historia de Cuba el Estado pasó a desempeñar un papel importante como propietario y
administrador directo de actividades productivas. A diferencia de la mayoría de los otros países importantes de
América Latina, Cuba no había creado un sector estatal y empresarial de la economía antes de 1959; por
consiguiente, la experiencia sobre cómo había de administrarlo era muy escasa”.

Los planes elaborados, exigían que se alcanzaran espectaculares tasas de crecimiento. En vez de ello, la economía
cubana se derrumbó en 1962. El gobierno congeló los precios e impuso el racionamiento para la mayoría de los
productos de consumo. La cartilla de racionamiento, combina dos aspectos de los resultados económicos obtenidos
por el gobierno: un fracaso relativo del intento de generar crecimiento económico; unido al éxito relativo en lo que se
refiere a proteger las necesidades de los más pobres y reducir las desigualdades en el acceso a artículos y servicios
básicos. Se contó con escalas salariales que fijaban los salarios máximos y mínimos. Además, el gobierno cambió la
moneda de la noche a la mañana; los que no tenían sus fondos en bancos estatales, no pudieron cambiar sus pesos
viejos por los nuevos.

La economía cubana cayó todavía más en 1963. La producción de azúcar descendió a consecuencia de las medidas
que tomó el gobierno para diversificar la producción; al descenso de los ingresos obtenidos de la exportación del
azúcar, se sumaron al aumento de las importaciones de maquinaria y equipo para acelerar la industrialización, lo que
generó una crisis de la balanza de pagos. En junio de 1963 el primer ministro, anunció una nueva estrategia que hacía
hincapié en la producción de azúcar y frenaba los esfuerzos dirigidos a la industrialización (en 1964 se firma un
tratado con la URSS que ayudaría a garantizar el desarrollo cubano por medio de la industria azucarera, con
subvenciones soviéticas).

Internamente, se da un debate de alto nivel sobre la naturaleza de la organización económica socialista. “Un bando,
encabezado por el ministro de Industria, Che Guevara, argüía que la parte de la economía que era propiedad del
Estado formaba una sola unidad. El dinero, los precios y el crédito debían funcionar solamente al tratar con los
consumidores cubanos o los países extranjeros. La ley de la oferta y la demanda podía y debía eliminarse para
avanzar rápidamente hacia el comunismo. La planificación central era la clave. Todas las empresas serían ramas de
ministerios centrales. Toda la financiación se haría a través del presupuesto central por medio de subvenciones sin
intereses y no reembolsables. El Estado cubriría todos los déficits de las empresas. Las compras y las ventas entre
empresas estatales serían sencillas transacciones contables. El dinero sería una unidad de cuenta, pero no se
utilizaría para medir la rentabilidad. Se eliminarían poco a poco los incentivos materiales de los trabajadores. El
gobierno central asignaría los recursos mediante la planificación

El otro bando argüía que la parte de la economía cubana que era propiedad del Estado no consistía en una sola
unidad económica, sino en diversas empresas independientes propiedad de y explotadas por el Estado. Las
transferencias de una empresa a otra llevaban aparejadas compras y ventas, lo cual tenía profundas consecuencias
para la asignación de recursos. Se necesitaba dinero y créditos para mantener controles efectivos sobre la producción
y para evaluar los resultados económicos. Las empresas tenían que correr con sus propios costes de producción en
vez de dejar que sencillamente el banco central saliera de fiador de sus déficits; tenían que generar sus propios
fondos para nuevas inversiones, para el mantenimiento y para la innovación. Los incentivos materiales para el trabajo
eran esenciales con el fin de mantener la productividad y la calidad, así como reducir los costes. Si el primer modelo
requería una centralización extraordinaria, el segundo exigía más autonomía económica para cada empresa.”

El debate se resolvió finalmente cuando Che Guevara dejó el Ministerio de Industria en 1965 (para emprender
campañas revolucionarias en África y América del Sur hasta su muerte en 1967). Algunos de los aliados políticos de
Guevara en otros ministerios perdieron su empleo. Sin embargo, las medidas de Guevara se adoptaron de forma
general y su ejecución se llevó hasta el extremo. “En gran parte, los calamitosos resultados económicos de los últimos
años sesenta se debieron a la concepción defectuosa de Guevara, así como al caos administrativo desatado por Fidel
Castro y sus colaboradores, como el propio Castro reconocería en un discurso dramático el 26 de julio de 1970,
cuando la economía cubana estaba en ruinas”.

El modelo radical exigía una centralización más completa de la economía. Ya en 1963 se promulgó una segunda ley
de reforma agraria para expropiar las explotaciones agrícolas medianas. A finales de 1963 el Estado poseía el 70% de
toda la tierra y en el sector privado sólo quedaban pequeñas explotaciones agrícolas. El apogeo de la colectivización
llegó con la «ofensiva revolucionaria» de 1968, momento en que el Estado asumió la propiedad y la administración
de los establecimientos de servicios a los consumidores, restaurantes y bares, talleres de reparaciones, artesanía,
puestos callejeros, etc.; a finales de los sesenta, ninguna actividad económicamente productiva era posible sin pasar
por algún organismo del gobierno.

Cuando la economía pasó a estar centralizada por completo se abandonaron los medios de planificación y control
centrales. A finales del de la década de 1960 no existían ni verdaderos planes nacionales de carácter anual ni
planificación a medio plazo. A partir de finales de 1966 sólo hubo planificación por sectores. También dejó de hacerse
un presupuesto central. La contabilidad y la inspección financieras se abandonaron. Determinar los costos de
producción era una tarea imposible.

Igualmente espectaculares fueron los cambios que experimentó la política laboral. La eliminación gradual de los
incentivos materiales debía ir acompañada de una mayor insistencia en los incentivos morales: la conciencia
revolucionaria del pueblo garantizaría el incremento de la productividad y la calidad, y las reducciones del coste. Los
obreros cobrarían lo mismo sin que importaran las variaciones en el trabajo o en la calidad. Hacer horas extras se
consideraría como resultado de una decisión voluntaria. El dinero era considerado una fuente de corrupción
capitalista. La alta tasa de paro anterior a la revolución, se había reducido rápidamente a comienzos de los años
sesenta. Al subir el empleo y descender la producción, la productividad por trabajador bajó mucho. Sin embargo,
esto fue un extraordinario logro humano: dio a la mayoría de los cubanos la dignidad de hacer algún trabajo y el
compromiso de utilizar su talento de una manera constructiva.

Debido a que la naturaleza de la industria del azúcar era estacional, antes de la revolución, se trabajaba mucho
cuando se tenía empleo, con el fin de ahorrar para el desempleo previsto de la “estación muerta”. Cuando el
gobierno revolucionario garantizó empleo durante todo el año a todos los que pudieran trabajar, se elimina una
frecuente fuente de desdicha -el miedo a la indigencia- , pero se debilita el incentivo estructural para trabajar que
existía, y no se sustituyó por otros, para un trabajo de alta calidad. El problema de la productividad baja y decreciente
empeoró. Es por esto que el gobierno recurrió a la movilización de las masas para trabajar en los campos de caña de
azúcar y en otros sectores de la economía.

En 1970 el crecimiento económico de Cuba presentaba un aspecto desolador. El nivel de vida no era bueno y el
descontento aumentaba. Es así que Castro, asumió personalmente la responsabilidad del desastre, y cambió la
política económica en la primera mitad de la década del 70.

Sin embargo, a comienzos de los 70 el alivio para la economía cubana proviene del mercado del azúcar, ya que
subieron estrepitosamente los precios de la misma. Ante el crecimiento de los ingresos que le significó esto, el
gobierno tomó medidas para reformar la organización económica interna, adaptando el modelo económico soviético
de los planes quinquenales. El primer plan quinquenal adoptado por cuba en el 75, no alcanzó sus objetivos de
crecimiento económico, ya que fue demasiado optimista, porque se basó en la idea de que los precios del azúcar
seguirían aumentando en mayor medida de lo que en realidad sucedió; a pesar de esto, fue el plan más realista que
se llevó a cabo para esa época. A partir de 1977 volvió a formularse y a ponerse en práctica un presupuesto general.
Se instituyeron la contabilidad y la inspección, se dieron reformas de las políticas monetarias, de precios y salariales.
Cabe destacar que la Unión Soviética aportó recursos considerables para que la economía cubana saliera a flote.
Al comenzar los años ochenta, se permitió que los agricultores vendieran el excedente de sus cuotas estatales en
mercados donde los precios no estaban regulados y las transacciones tenían lugar entre personas privadas; esto
ocurrió también en los mercados de artesanía y en la contratación de servicios fuera del horario de trabajo y durante
los fines de semana. En este mismo período, las empresas estatales recibieron mayor autonomía para contratar
trabajadores; además, se les permitía a cada empresa retener parte de las ganancias para repartirlas entre los
directivos y los trabajadores, mejorar la empresa y sus condiciones de trabajo.

La economía prosperó de forma espectacular durante la primer mitad de los 70, pero, con excepción de 1978, la
economía se estancó durante la segunda mitad del decenio, provocando la 3er recesión de la Cuba revolucionaria. En
gran medida, los débiles resultados económicos de principios de los 80, en parte, se debieron a la presión sobre los
pagos de la deuda exterior. Un factor importante que marcó la diferencia entre los dos períodos de resultados
económicos fue el precio del azúcar, que subió ininterrumpidamente de 1970 a 1974, pero que durante Ia segunda
mitad de los setenta descendió hasta situarse en un promedio de aprox 8 centavos por libra (cuando antes había
llegado por encima de los 20). Después de una efímera subida a finales de 1980 y comienzos de 1981 el precio
mundial del azúcar bajó. A su vez, la Unión Soviética, que tenía sus propios problemas a causa de los débiles
resultados económicos, en 1981 rebajó el precio que pagaban por el azúcar cubano al mismo tiempo que subían los
precios que cobraba por las exportaciones a Cuba. La recuperación del precio que pagaban los soviéticos por el
azúcar cubano en años posteriores evitó una crisis económica más seria, aunque los términos de intercambio no
volvieron a ser los mismos que en la década del 70.

Fidel Castro dijo al tercer congreso del partido en 1986, que Cuba seguía sufriendo por “falta de una planificación
nacional exhaustiva para el desarrollo económico”. Añadió que el nuevo sistema de gestión, después de un buen
comienzo, no tuvo una continuación consecuente que lo mejorase, pues se perdió la iniciativa y jamás se materializó
la creatividad que se necesitaba para adaptar este sistema a las condiciones propias de Cuba. Además afirmó que
hasta el presupuesto seguía siendo ineficaz, ya que, en lugar de regular el gasto, lo fomentaba.

Para 1986, Castro puso en marcha un proceso llamado de “rectificación”, por lo que se abandonó los mecanismos del
mercado con el objeto de mejorar la producción y la eficiencia; denunció a los jefes de las empresas estatales por
haberse convertido en aprendices capitalistas. Se prohibieron los mercados de agricultores que se habían legalizado
en 1980, y Castro pedía nuevamente incentivos morales para edificar una sociedad mejor. El hecho de que la
economía entrara en recesión en 1986-1987 reflejó en parte la ineficacia de estas medidas encaminadas a librar a
Cuba de los vestigios de capitalismo. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la segunda mitad del decenio de
1970 fue también el periodo de las dos importantes guerras africanas y para las cuales se envió un gran número de
cubanos, para lo que era necesaria la movilización de reservistas. Algunos de los mejores directivos, técnicos y
trabajadores se sustrajeron de la economía nacional para destinarlos al ejército en el extranjero, lo cual contribuyó a
un descenso de la productividad y la eficiencia en diversos sectores desde finales del decenio de 1970 .

El gobierno revolucionario cubano procuró generar crecimiento económico desde el momento en que subió al poder,
pero sus medidas con tal fin no dieron buenos resultados, exceptuando la recuperación de principios de los años
setenta.

La estructura de la producción sólo se diversificó un poco. El azúcar siguió siendo el principal ingreso de las
exportaciones; sin embargo, el gobierno también había seguido una estrategia de industrialización de sustitución de
importaciones, que evolucionó gradualmente en los setenta y continuó en los ochenta, decenios después de que
estrategias de este tipo aparecieran en la mayoría de los principales países latinoamericanos. “Las fábricas de Cuba
proporcionaban ahora una variedad más amplia de productos de las industrias ligera y media. Sin embargo, su
ineficacia y la baja calidad de sus productos siguieron siendo un problema a la vez que la producción agrícola ajena al
azúcar continuaba dando malos resultados con pocas excepciones. Cuba no ha podido diversificar en gran medida sus
relaciones económicas internacionales: existía una dependencia abrumadora de un solo producto (Caña de azúcar) y
de un solo país (Unión Soviética).”
Donde sí triunfó la economía cubana fue en la redistribución, el gobierno revolucionario si pudo brindar para los 60 la
base mínima a todos los cubanos, específicamente, el incremento de los salarios, el fin del desempleo manifiesto, la
reducción de los alquileres y el acceso garantizado a las necesidades básicas, incluyendo la educación y la asistencia
sanitaria.

TENDENCIAS SOCIALES.

-En principios de los 60 se dio un baby boom, probablemente por la mejora de las condiciones económicas de las
familias más pobres; además los anticonceptivos ya no llegaban a la isla por el bloqueo estadounidense. En un
principio el baby boom no fue tan notorio por la emigración, hasta la interrupción de la misma con la crisis de los
misiles. La educación primaria, los servicios sociales a los jóvenes, etc, debieron mejorar/aumentar. Los nacimientos
se redujeron para finales de los 60, y siguieron en descenso en las décadas siguientes.

-La experiencia de las mujeres cambió totalmente durante el gobierno revolucionario. Las mujeres podían casarse,
divorciarse y elegir tener o no hijxs, ya que el aborto se legalizó en 1964. La proporción de mujeres en el trabajo
aumentó gradualmente, aunque el gobierno establecía cuáles eran las tareas permitidas para cada uno de los sexos
(alegando que algunos trabajos podían ser nocivos para la salud de las mujeres, sin fundamentos científicos,
claramente). También hubo un incremento de la presencia de mujeres en el sistema educativo, incluso en las
universidades (aunque estaban poco representadas en carreras como ingenierías, agronomía, entre otras similares, y
demasiado representadas en pedagogía y humanidades), pero con cuotas limitadas para no fomentar su presencia en
ciertas áreas donde el gobierno prefería a los varones. Por otro lado, en lo político la participación de las mujeres se
demoró mucho; estaban nulamente representadas en los cargos altos hasta que en 1986 ingresó Vilma Espín –esposa
de Raúl Castro- al buró político, y muy poco representadas en las filas medias. Todo esto hace notar que, pese a los
esfuerzos del gobierno, con un código de familia aprobado a mediados de los 70 que buscaba igualar la condición de
los cónyuges dentro de la familia, persistían los estereotipos sexuales en el hogar, en el trabajo y en la política.

-Antes de la revolución, las personas racializadas eran las más pobres en Cuba, por lo que, económicamente, las
medidas del gobierno revolucionario las beneficiaron. A su vez, el gobierno eliminó las pocas barreras jurídicas de
discriminación racial que existían antes de la revolución, pero el efecto de la medida fue modesto. Tenían poca
representación en los altos puestos de la política hasta el congreso del partido de 1986 donde Castro declaró que era
política del partido incrementar la participación negra en sus órganos superiores; sin embargo nunca se logró una
representación equitativa, pero como el gobierno afirmaba que había resuelto el problema racial, argüir que éste
persistía era un acto subversivo. El gobierno prohibió las asociaciones de intelectuales y políticos negros que existían
antes de la revolución. Varios de los que insistieron con el tema, se exiliaron.

-La educación y la asistencia sanitaria, comprenden los mayores logros del gobierno de Castro en cuba, la
universalización de la educación pública primaria, una gran disminución en la población analfabeta (incluyendo
campañas para adultos), y las mejoras significantes en el campo de la salud pública. La transformación educativa en
Cuba, hizo avanzar la modernización social en la isla. El gobierno había expropiado para el momento todas las
escuelas privadas, reduciendo las diferencias en el acceso a la educación de calidad entre la Cuba urbana y la rural; y
un generoso programa de becas contribuyó a reducir las diferencias clasistas en el acceso a la educación en los
niveles posteriores a la escuela primaria. Dentro del campo de la educación, cabe destacar que las universidades se
organizaron de acuerdo con un amplio “modelo industrial”, para formar personal profesional en un sistema
jerárquico. Restaron importancia al cultivo de las artes liberales o a la posibilidad de una crítica intelectual cuyo
blanco fueran grandes problemas políticos, sociales, económicos o culturales. Los criterios políticos estaban entre los
factores que guiaban las decisiones relativas a la admisión de estudiantes.

-Obtuvieron un éxito apreciable las medidas y las políticas gubernamentales en el campo de la asistencia sanitaria. El
gobierno se apresuró a decretar que la asistencia sanitaria era un derecho de todos los ciudadanos y amplió y mejoró
el sistema de asistencia gratuita. Se hicieron avances sobre todo en las zonas rurales, acortándose la diferencia entre
estas y las zonas urbanas. El mayor logro con respecto a esto fue la reducción de la desigualdad en el acceso a la
asistencia médica entre clases sociales y regiones; la ventaja de La Habana con respecto al resto de Cuba, disminuyó
considerablemente.

-Con respecto a la asignación/construcción de viviendas, no fue prioridad para el gobierno. El problema de la vivienda
fue aliviándose por la disminución de la natalidad, y sobre todo por la emigración (muchas casas quedaban vacías).

Si se desea cierto balance sobre los resultados de las políticas del gobierno revolucionario, se puede afirmar que
tanto en la economía del país, en el desarrollo del sistema sanitario o educativo, fue mucho mejor la redistribución
entre las clases sociales y regiones geográficas de aquellas medidas, que en crecimiento o profundización de las
mismas.

POLÍTICA Y GOBIERNO.

No hay dificultad en ver que la figura central de la política revolucionaria en cuba era Fidel Castro y su liderazgo
indiscutiblemente carismático, ya que no dependía del convencimiento de que sus seguidores le eligiesen (no hubo
elecciones de 1959 a 1976), este se veía a sí mismo como elegido de alguna autoridad sobrenatural, o producto de la
“fuerza histórica”. Él mismo dijo que lo condenen, que la historia lo absolvería. La causa, la idea, la historia
encarnada, elige al líder para que gobierne. La influencia de Castro en sus colaboradores y en muchos ciudadanos ha
sido el hecho político más notable de la historia contemporánea de Cuba.

El estilo político de Castro recalcaba el compromiso activo en vez de las actividades teóricas; destacaba el poder de la
autodisciplina y la acción consciente, a diferencia de los comunistas prerrevolucionarios que esperaban que las
condiciones objetivas madurasen. La voluntad subjetiva era el recurso fundamental para que los líderes
revolucionarios vencieran los obstáculos objetivos en la guerra, la política o la economía. Una vanguardia, una elite,
debía conducir al pueblo y despertarle para que asumiera sus responsabilidades históricas. Asimismo, sólo era válido
hacer el máximo esfuerzo posible por el objetivo óptimo.

Esta forma de hacer la política llevó a la revolución cubana al poder y a obtener buenos resultados; aunque esto
necesitó de varios golpes en el camino. Con respecto a esos errores, este estilo de liderazgo dio alimentó la
intolerancia para con los críticos, los disidentes, o incluso las personas que sencillamente se apartaban un poco de lo
convencional. Este estilo de gobierno rechazaba la hipótesis de que las medidas que tomaba el gran líder podían ser
erróneas... hasta que sobrevino el desastre.

La legitimación, no sólo se dio por el carisma, sino también por los resultados; los nuevos líderes afirmaban haber
liberado al país de un sistema político terrorista, corrupto, abusivo e ilegitimo. Su gran arma fue su excelente
oratoria, además del dominio y uso de los medios de comunicación bajo sus fines, el empleo de la radio y la
televisión. “Se movía de forma incesante por todo el país como profeta revolucionario que tocaba, conmovía,
educaba y daba ánimos a su pueblo para el combate: para que luchase por una nueva vida, un futuro mejor, contra
enemigos conocidos y desconocidos”.

El gobierno siempre hizo hincapié en el éxito de las políticas de redistribución, en beneficio de las personas de bajos
ingresos, y especialmente con respecto a la salud y la educación, reconociendo incluso algunos errores en las
medidas económicas que ponían en marcha para encaminar a Cuba al crecimiento económico. El nacionalismo,
cumplió siempre en este aspecto una fuerte de legitimidad del gobierno, afirmando la integridad cultural, política e
histórica de la nación cubana.

Las organizaciones de masas creadas en 1960-1961 movilizaron desde entonces a la población con el fin de crear
apoyo político para el gobierno y frenar a los enemigos internos. Sin embargo, en el decenio de 1970 mostraban
tendencias propias de grupos de intereses. La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en parlicular era
un fuerte grupo de presión en defensa de los intereses campesinos privados en los primeros sesenta y de nuevo
desde mediados de los setenta hasta mediados de los ochenta. La FEU fue disuelta entre 1967 y 1971; el radicalismo
de la época no toleraba ninguna manifestación de autonomía o disentimiento típicos de los estudiantes
universitarios. Sin embargo, en los años setenta hasta los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) habían
cambiado ya, si bien su objetivo principal seguía siendo la vigilancia revolucionaria, adaptaron otras misiones
encaminadas a mejorar la comunidad. Las organizaciones de masas participaron en la mayoría de las campañas que
pusieron en marcha los líderes.

El papel de los sindicatos obreros a fina les de los sesenta consistía en apoyar a las directivas. La misión de los
sindicatos era luchar por incrementar la producción y la productividad, sobrepasar los objetivos señalados en los
planes económicos, organizar la competencia entre los trabajadores para que alcanzaran los objetivos oficiales, y
reducir los costes. Los trabajadores debían alzarse por encima de los intereses estrechos y temporales, para
sacrificarse por el bien del pueblo. Se exhortaba a los trabajadores a hacer esfuerzos heroicos y a responder a
incentivos morales, y el “trabajo voluntario” se convirtió en un eufemismo debajo del cual se ocultaban las horas
extra no remuneradas. Al llegar la segunda mitad de los setenta los obreros ya estaban hartos. Organizaron una
huelga general, a pesar de que habían sido ilegales desde los primeros días de la revolución. Los cambios de política
que empezaron a hacerse, respondieron en parte al papel del proletariado, que comunicó al gobierno que las
medidas radicales ya no eran aceptables para los trabajadores.

A fines de los años 70, los CDR y la FMC (Federación de Mujeres de Cuba), abarcaban alrededor de cuatro quintas
partes de la población adulta -y de mujeres adultas la segunda-. En cuanto a la vida y pertenencia de la organización
de las masas, para los años 80 era un requisito previo triunfar en la vida de Cuba; los cargos de responsabilidad eran
reservados para quienes se habían integrado en el proceso revolucionario al pertenecer a una o más de estas
organizaciones; además era imposible adquirir ciertos bienes (por ej, electrodomésticos) sin pertenecer a ellas.

En 1975 es creado el Comité Central formado por 100 miembros, el cual sería el buró político encargado de tomar las
decisiones políticas básicas, y el Secretario tendría la misión de ponerlas en práctica. En su primer congreso (1975),
cabe destacar la aprobación del borrador de la nueva Constitución Nacional, que un referéndum popular aprobaría al
año siguiente; por otro lado, aprobó el primer plan quinquenal y otras medidas económicas. Con relación a la
Constitución de 1976, las organizaciones de masas y otras instituciones políticas y burocráticas se encontraban
subordinadas al Partido Comunista de Cuba (PCC, comienza a llamarse así en el 65).

El Partido Comunista, creció a grandes pasos con el pasar del tiempo, pasando de tener 50.000 miembros en el
momento de su fundación en 1965, a tener 523.639 miembros para la celebración del tercer congreso en 1986. En el
aspecto político, quizás uno de los puntos a remarcar comprende que para los años 60 las fuerzas armadas,
capitaneadas por Raúl Castro, comprendían el único segmento verdaderamente bien organizado de la sociedad
cubana, pero al terminar el período radical del gobierno revolucionario, se registró una gran expansión de los modos
de organización que no eran militares.

➢ Órganos superiores del Poder Popular:

o Asamblea Nacional del Poder Popular: Poder legislativo, con diputados elegidos. Elije el Consejo de Estado.

o Consejo de Estado: Entre sus funciones ejecuta los acuerdos de la ASPP. El Jefe de Estado es a su vez Jefe de
Gobierno.

o Consejo de Ministros: Constituye el Gobierno de la República, siendo el máximo órgano ejecutivo y administrativo.
Su presidente es el Jefe de Gobierno (Primer Ministro).

o Consejo de Defensa Nacional

-En 1976 también entra en vigor una nueva división política y administrativa del territorio nacional (en lugar de 6
provincias habría 14). La CN creó gobiernos provinciales y municipales que serían elegidos, aunque no de manera
directa (o sea, se elige de manera directa la asamblea municipal, que elige al comité ejecutivo de cada municipalidad,
a los delegados de las asambleas provinciales y a los diputados de la Asamblea Nacional, algunas de estas cosas
cambian con la nueva CN de 2019). Lógicamente el único partido que se presentaba a elecciones era el PCC, (y acá
vengo yo a salvar las papas pq se ve que quien hizo este texto es medio facho) sin embargo tiene un papel secundario
de acompañamiento y observación del proceso eleccionario, no postula ni elige candidatos a ninguna de las
instancias electorales, por lo que en las Asambleas del Poder Popular, a todos los niveles, se observa una
heterogeneidad representativa de la propia caracterización poblacional de su territorio.

Resultaban evidente las limitaciones a las libertades individuales de los cubanos, en lo que respectaba a derechos
específicos, tales como la libertad de expresión o el derecho de huelga –las cuales habían sido prohibidas. Desde la
primavera del 60 todos los medios de comunicación se encontraban en manos del estado exceptuando algún que
otro periódico. El material contrario a la revolución no sería publicado, ni mucho menos las críticas existentes al
gobierno; sólo aquellas a medidas específicas. La política cultural del régimen se podría resumir en la siguiente frase
de Fidel Castro: “Dentro de la revolución, todo: fuera de la revolución, nada”. Los homosexuales fueron objeto de la
máxima hostilidad a finales de los años sesenta y nuevamente en 1980. Había libertad de expresión para las personas
que apoyaban a la revolución.

Por otro lado, cabe destacar que Cuba no hacía hincapié en el “realismo socialista” como forma dominante de
producción artística, como si se hacía en la Unión Soviética; por el contrario, las formas artísticas y literarias podían
escogerse libremente. En lo intelectual, a partir de los 70 se comienzan a hacer grandes esfuerzos por difundir el
conocimiento teórico marxista-leninista.

“Al comenzar el decenio de 1980, era claro que el régimen había consolidado su dominación. Podía decirse que se
trataba de una oligarquía consultiva bajo un líder indiscutible. Fidel Castro seguía desempeñando el papel
fundamental que había marcado la política cubana desde 1959, pero había delegado parte de su responsabilidad en
sus colaboradores más allegados y ello daba al régimen un aspecto más oligárquico, en vez de sencillamente
personal.” En los órganos de poder comienza a haber poca renovación auténtica.

RELACIONES INTERNACIONALES.

Amenazado por EEUU, que después de resolverse la crisis de los misiles en 1962, boicoteó todas las relaciones
económicas con Cuba y procuró que otros gobiernos ayudaran a estrangular la economía cubana para provocar la
caída del gobierno de Castro y todavía sin saber con seguridad el alcance del compromiso soviético, el gobierno
cubano formuló una política exterior mundial destinada a defender sus intereses. La supervivencia del gobierno
revolucionario en Cuba, exigía una política exterior que fuera tanto global como activista. Cuba forjó un servicio
exterior grande y capacitado, experto en diplomacia, economía internacional, espionaje, asuntos militares. Desde el
principio también procuraron utilizar la política exterior como medio de obtener recursos para la transformación
social y económica de Cuba. La relación con la Unión Soviética era el elemento central de ambas prioridades. Al
mismo tiempo, La Habana procuró mantener buenas relaciones con el mayor número posible de gobiernos de todo
el inundo. Otra prioridad era ampliar la influencia en movimientos izquierdistas de carácter internacional.

A la cumbre de líderes cubanos, no les interesaba solamente la influencia de su régimen socialista en el mundo, sino
que también les interesaba el fomento real de las revoluciones, ya que, “su futuro sería más seguro en un mundo
donde hubiera numerosos gobiernos revolucionarios y antiimperialistas”. “No bastaba con dejar que la historia se
desenvolviera (…) Era deber de los revolucionarios hacer la revolución”. Sin embargo, era difícil conciliar esta postura
con las buenas relaciones diplomáticas con el mayor número de gobiernos.

A mediados de los 60, el gobierno cubano forjó una política exterior independiente que a menudo le hizo chocar con
la Unión Soviética. Cuba apoyó materialmente a revolucionarios que se encontraban en países centroamericanos y
andinos, como también, a revolucionarios de África; y por otro lado, a gobiernos revolucionarios amigos tales como
el del Congo, el de Argelia y el de Vietnam del Norte; y también fue sede de una conferencia tricontinental, en la que
se crearon diversas organizaciones de cooperación sur-sur, tales como la Organización para la Solidaridad con los
Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAL) y la Organización para la Solidaridad Latinoamericana (OLAS).
También, los líderes cubanos criticaban a los que no recurrían a la lucha armada para alcanzar la victoria
revolucionaria, la mayoría de los partidos comunistas latinoamericanos afines a Moscú fueron atacados por su
prudencia excesiva, cuando no su cobardía; muchos fueron tratados de trotskistas. Cabe destacar las críticas de
Ernesto “Che” Guevara al comportamiento de la Unión Soviética como superpotencia, la cual forjaba lazos de total
dependencia de la isla para con ella, y las críticas a la miserable ayuda que la superpotencia le prestaba a la
revolución cubana. Esta crisis se resolvió por declaraciones de Castro en apoyo a la intervención de la URSS en
Checoslovaquia en 1968.

Por otro lado, las relaciones de Cuba con China se verían dificultadas y reducidas a medida que aumentaba el
conflicto del país asiático con la Unión Soviética, demandándole el primero un apoyo total en contra de la URSS.

En el ámbito Americano, cuando sorprendieron a Cuba ayudando activamente a los revolucionarios venezolanos, el
gobierno de Venezuela presentó cargos de agresión que culminaron con la condena de Cuba al amparo de las
cláusulas del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (el Pacto de Río) en 1964. El hemisferio impuso
sanciones colectivas a Cuba, requiriéndose a todos los signatarios el suspender las relaciones políticas y económicas
con Cuba; Estados Unidos y todos los países latinoamericanos (excepto México) obedecieron.

La política exterior tropezó con otros problemas graves con la muerte de Che Guevara y de otros miembros del
Comité Central del Partido Comunista Cubano en el corazón de Bolivia, donde habían ido con el propósito de
encender una revolución, esto representó un revés significativo. En un plano más general, la estrategia consistente
en fomentar la revolución por medio de la lucha armada fracasó en toda América Latina; más bien, las estrategias no
violentas que prometían cambios parecían más viables (ej. Allende).

A pesar de estas dificultades, se cumplieron las prioridades más fundamentales de la política exterior de Cuba. El
régimen revolucionario sobrevivió, lo cual fue por sí sólo un logro notable. La pauta de lo político daba prioridad a las
buenas relaciones con la Unión Soviética por encima de la promoción de revoluciones. El gobierno cubano no hubiera
podido mantenerse en el poder sin apoyo soviético; que consistió primordialmente de subvenciones. Estas
subvenciones reforzaron las relaciones comerciales cubano-soviéticas, el comercio con la URSS representó el 60% del
comercio cubano a principios de los 80. Un elemento notable de la ayuda soviética a Cuba era militar; además de la
protección frente a Estados Unidos, ayudó a convertir las fuerzas armadas cubanas en las principales de América
Latina.

En los años 80, la alianza soviético-cubana era estrecha y compleja, respondía a los intereses percibidos de ambos
aliados, respetaba la independencia de cada uno de ellos y les permitía formular su propia política en estrecha
colaboración mutua. Aunque las victorias de Cuba no habrían sido posibles sin apoyo soviético, también es verdad
que las victorias soviéticas no se habrían logrado sin las fuerzas cubanas.

Cuba había mantenido buenas relaciones comerciales con varios estados de Europa occidental, incluso con la España
de Franco. También conservó relaciones diplomáticas correctas con el gobierno mexicano, evitando la tentación de
apoyar las protestas izquierdistas contra el gobierno en 1968-1971. A principios de los setenta Cuba se esforzó por
mejorar sus relaciones con la mayoría de los gobiernos. Las relaciones económicas con los países de la Europa
occidental y con Japón mejoraron todavía más cuando la economía cubana se recuperó de los estragos de los años
sesenta. En 1975 se levantaron las sanciones políticas y económicas colectivas interamericanas, y varios países
latinoamericanos cultivaron relaciones comerciales con Cuba.

Las relaciones de Cuba con África y Asia también mejoraron en el decenio de 1970. Cuba había ingresado en el
movimiento de países no alineados en 1961 y, a pesar de que su alianza militar con la Unión Soviética era cada vez
más estrecha, Cuba se convirtió en líder del movimiento durante un período de tres años. En las relaciones con estos
países influyó significativamente el despliegue de muchos cubanos que servían en misiones de ayuda exterior.

La más decisiva estrategia de política exterior fue el apoyo en 1977 a los insurgentes sandinistas que luchaban contra
el gobierno de Somoza en Nicaragua; después de la victoria de los revolucionarios, Cuba cosechó estrechas relaciones
con el gobierno sandinista; y también con el gobierno revolucionario que adquirió el poder en Granada en 1979. El
triunfo de la primer revolución Americana después de la Cubana en Nicaragua, alarmó al gobierno de Reagan que
amenazó con una invasión a la isla de Cuba, e invadió Granada en 1983, provocando un choque militar
estadounidense-cubano, ya que el gobierno de la isla había enviado ayuda militar allí tanto como a Nicaragua.

“La revolución cubana había estallado sobre el mundo desde una pequeña isla del Caribe y poco a poco fue
convirtiéndose en uno de los asuntos centrales de la política internacional. La política exterior cubana logró asegurar
la supervivencia del régimen revolucionario y obtener recursos de la Unión Soviética. Influyó en muchos gobiernos
africanos, pero no le fueron tan bien las cosas en lo que se refiere a convertir la insurgencia en gobiernos
revolucionarios en América. Sus líderes llamaron la atención del mundo: su política debían seguirla muy de cerca
estadistas de todos los países, a su pueblo se le podía encontrar en todo el globo. El escenario de la revolución
cubana se había hecho universal porque sus preocupaciones y su política afectaban a millones de amigos y enemigos
suyos en muchos países”.

También podría gustarte