CIBERACOSO.
Fundamentación.
El ciberacoso, definido como el hostigamiento, intimidación o amenaza a través de medios digitales
como redes sociales, correos electrónicos o mensajes instantáneos, se ha convertido en un
fenómeno de gran preocupación. Este tipo de acoso ha crecido exponencialmente debido al
aumento del acceso a internet y al uso masivo de redes sociales, especialmente entre los más
jóvenes.
Según un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 2019,
aproximadamente 1 de cada 3 jóvenes en 30 países ha sido víctima de acoso en línea. En Ecuador, el
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) reporta que el 40% de los adolescentes ha sufrido
algún tipo de ciberacoso. Estos datos reflejan la creciente prevalencia de este fenómeno y su
capacidad para afectar a grandes sectores de la población, especialmente aquellos más vulnerables
como adolescentes, mujeres y minorías.
Un ejemplo reciente de ciberacoso que generó gran impacto mediático en Ecuador es el caso de un
adolescente acosado en las redes sociales, lo que le provocó una crisis emocional que terminó en un
intento de suicidio. Noticias como esta resaltan el impacto devastador que tiene el ciberacoso en la
salud mental de las víctimas.
Además, a diferencia del acoso físico, el ciberacoso permite que los ataques continúen en cualquier
momento, incluso cuando la víctima se encuentra en casa, aumentando el nivel de angustia y
vulnerabilidad. Esto no sólo tiene consecuencias emocionales y psicológicas, sino que también puede
afectar la vida social y académica de las víctimas.
La humillación pública, la difusión de rumores y la invasión de la privacidad son habituales en este
tipo de agresiones, que afectan directamente a la autoestima y al bienestar general de quien las
sufre. Ante este panorama, resulta imprescindible investigar el ciberbullying desde una perspectiva
criminológica; Comprender el perfil de los agresores, los factores que facilitan su conducta y cómo se
presenta este fenómeno en los diferentes grupos sociales es fundamental para el diseño de
estrategias preventivas.
Reflexion.
El estudio del ciberbullying es fundamental en la sociedad actual debido a la creciente digitalización
de la vida cotidiana y al profundo impacto que este fenómeno tiene en las víctimas, especialmente
en los jóvenes, las mujeres y otros colectivos vulnerables. El ciberacoso trasciende los límites físicos y
su capacidad para infiltrarse en los espacios privados de las personas lo convierte en una amenaza
constante de la que es difícil escapar. Este problema no sólo genera graves daños emocionales, como
ansiedad, depresión y, en casos extremos, suicidio, sino que también afecta la vida social, académica
y profesional de las víctimas, perpetuando así su [Link]ás, el ciberacoso refleja la
evolución de la delincuencia en el entorno digital, donde las normas y leyes sociales no se adaptan a
los desafíos de la era tecnológica. Desde el punto de vista de la criminología, el estudio de este
fenómeno es fundamental para analizar el comportamiento de los perpetradores, identificar
patrones y diseñar políticas preventivas efectivas. Al mismo tiempo, disciplinas como el trabajo social
juegan un papel clave en la intervención directa, apoyando a las víctimas y trabajando en campañas
de sensibilización y educación para prevenir la normalización de estas conductas..
BIBLIOGRAFIA.
Malavé Mora, J. J. (2022). Medición de la influencia del ciberacoso en estudiantes de séptimo de
básica.
Do Pará, C. B. CIBERVIOLENCIA Y CIBERACOSO.