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EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL
CATALINA CAJAMARCA GARCÍA
JUAN PABLO GONZALEZ LEGUIZAMON
LAURA STEFANIA MORALES PEREZ
LILY FERNANDA CELY ROJAS
UNIVERSIDAD MILITAR NUEVA GRANADA - SEDE CAMPUS NUEVA
GRANADA
FACULTAD DE DERECHO
DERECHO - DERECHO PENAL ESPECIAL 5B
CAJICÁ (COLOMBIA)
18/09/2024
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EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL
CATALINA CAJAMARCA GARCÍA
JUAN PABLO GONZALEZ LEGUIZAMON
LAURA STEFANIA MORALES PEREZ
LILY FERNANDA CELY ROJAS
INVESTIGACIÓN SOBRE LA EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL
EFRAÍN RODRÍGUEZ CÁRDENAS
(DOCENTE)
UNIVERSIDAD MILITAR NUEVA GRANADA - SEDE CAMPUS NUEVA
GRANADA
FACULTAD DE DERECHO
DERECHO - DERECHO PENAL ESPECIAL 5B
CAJICÁ (COLOMBIA)
18/09/2024
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Contenido
1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................ 4
2. GLOSARIO....................................................................................................................................................................... 7
3. RESUMEN - ABSTRACT ........................................................................................................................................ 10
4. OBJETIVOS .................................................................................................................................................................. 12
5. MARCO TEÓRICO..................................................................................................................................................... 13
6. MARCO HISTÓRICO ................................................................................................................................................ 34
Beccaria y la Proporcionalidad de las Penas ................................................................. 42
Fundamentos y Objetivos ................................................................................................... 44
Plazos ....................................................................................................................................... 45
Extinción de la Acción Penal por Prescripción.............................................................. 46
Cuando el plazo de prescripción se cumple sin que el Estado haya iniciado o concluido
el proceso penal, la acción penal queda extinguida. Esto significa que ................................. 46
Prescripción de la Pena ....................................................................................................... 46
Extinción de la Acción Penal en los Códigos Penales del Siglo XIX .......................... 48
Evolución de los Códigos Penales en América Latina en el Siglo XIX ...................... 49
Principales Características de los Códigos Penales del Siglo XIX en América
Latina ....................................................................................................................................... 50
Extinción de la Acción Penal en las Codificaciones Modernas .................................. 51
Codificaciones Modernas en América Latina y Europa ............................................... 53
Prescripción de Delitos ....................................................................................................... 55
Amnistía y Extinción de la Acción Penal ......................................................................... 56
Indultos.................................................................................................................................... 57
Crímenes Internacionales y su Impacto en la Extinción de la Acción Penal ......... 58
Principales Factores que Influyeron en la Extinción de la Acción Penal ............... 59
Otros Mecanismos de Extinción de la Acción Penal..................................................... 61
Causas de Extinción de la Acción Penal en la Actualidad ........................................... 62
Tendencias Actuales y Derecho Internacional .............................................................. 64
7. MARCO CONCEPTUAL .......................................................................................................................................... 66
8. MARCO NORMATIVO............................................................................................................................................. 76
9. CONCLUSIÓNES ........................................................................................................................................................ 90
10. BIBLIOGRAFIA .......................................................................................................................... 93
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1. INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se abordarán todos los aspectos y conceptos que
integran la extinción de la acción penal, es importante resaltar cuando el estado
deja de tener la autoridad para procesar y castigar un delito. Este fenómeno
ocurre por diferentes motivos, como la prescripción, el cumplimiento de la pena,
el perdón de la víctima o la muerte del acusado, entre otros, estas razones
buscan equilibrar los derechos de las víctimas, los acusados y la sociedad en
general, asegurando que el uso del poder punitivo sea justo y limitado. Por lo
que se buscará analizar las razones por las cuales se puede dar por finalizada
una acción penal, así como las consecuencias legales y sociales que esto
conlleva. El objetivo es entender cómo este proceso contribuye a garantizar la
seguridad jurídica y proteger los derechos fundamentales.
Es importante entender que el ejercicio del ius puniendi del Estado se encuentra
regulado por diferentes principios que son el resultado de un largo proceso de
lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos. Los principios
penales de legalidad, lesividad, proporcionalidad y humanidad, entre otros,
fueron estatuidos para limitar y controlar el poder punitivo del Estado. Esta
finalidad también es cumplida por las llamadas causales de extinción de la
acción penal y de la pena. Se trata de un conjunto de circunstancias de carácter
político, legal, natural o privado, ajenas al hecho punible, que extinguen la
posibilidad de perseguir al responsable o de someterle a una sanción efectiva
(ejecución de la pena). Por ello, se afirma que estas circunstancias sobrevienen
después de la comisión del delito y anulan la acción penal o la pena.
La extinción de la acción penal es importante porque garantiza la seguridad
jurídica y el equilibrio entre los derechos de las personas involucradas en un
proceso penal, ya que permite que el estado no pueda perseguir
indefinidamente a una persona por un delito, lo que protege al individuo de una
incertidumbre prolongada y evita que se viva bajo la constante amenaza de un
proceso penal, de igual manera contribuye a proteger derechos como el debido
proceso, el derecho a la paz y la estabilidad personal, y el principio de legalidad,
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garantizando que las penas y la persecución penal se ajusten a tiempos y
causas específicas. Reconoce que, con el paso del tiempo, la capacidad de
obtener pruebas fiables y garantizar un juicio justo se debilita, lo que puede
poner en riesgo la equidad del proceso judicial.
En algunos casos, la extinción de la acción penal refleja un reconocimiento de
que las personas pueden rehabilitarse y que, después de cierto tiempo o bajo
determinadas circunstancias, el Estado puede optar por no continuar el castigo
o la persecución penal y de esta misma forma permite que el sistema judicial
enfoque sus recursos en casos que aún son relevantes, evitando la sobrecarga
de procesos antiguos o de poca relevancia para la justicia social, Además,
extinción de la acción penal promueve la justicia restaurativa, al reconocer que
la sanción no siempre es la única forma de abordar el delito. Ofrece la
posibilidad de cerrar ciclos y reintegrar a los individuos en la sociedad,
contribuyendo a su rehabilitación y reduciendo la probabilidad de reincidencia.
Este enfoque, al mismo tiempo que apoya la rehabilitación, permite una gestión
más equilibrada y justa del sistema penal.
El papel del funcionario judicial es crucial en este proceso, ya que debe actuar
con rigor y cuidado para establecer la responsabilidad o inocencia del procesado.
Esto implica no solo el análisis del delito en sí, sino también la recolección de
pruebas que evidencien los perjuicios sufridos por las víctimas. Para lograr un
restablecimiento efectivo de los derechos de los afectados, el funcionario judicial
puede emplear mecanismos legales disponibles, de esta manera, la
investigación debe enfocarse en todas las causales de extinción de la acción
penal, evaluando cómo contribuye al restablecimiento de las víctimas y qué
consecuencias tiene para los procesados. Esto implica un análisis profundo de
cómo se implementan estas medidas en los despachos judiciales y su impacto
en la justicia penal, así como en el bienestar de las víctimas. En definitiva, se
busca no solo la imposición de sanciones penales, sino también un enfoque más
holístico que contemple la reparación de los daños y el restablecimiento de los
derechos de las víctimas.
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Cabe señalar, finalmente que en nuestra investigación se analiza el derecho
comparado y se menciona como otros sistemas jurídicos utilizan
denominaciones parecidas a la de nuestro código (Articulo 82, código penal
colombiano). Así, por ejemplo, el código penal argentino se refiere a extinción de
acciones y penas (Título X del Libro Primero), a la extinción de la acción y de la
pena (Capítulo V, del Título IV del Libro Primero). Y el código mexicano que
adopta la fórmula de la extinción de la responsabilidad penal (Título Quinto del
Libro Primero), muy semejante, pese a su diferencia cronológica, al que emplea
el código penal cubano, en el que se habla de extinción de la responsabilidad
penal (Título VIII del Libro I).
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2. GLOSARIO
1. Amnistía propia: La ley 1820 de 2016 en su artículo 7 inciso 2, define como
mecanismo de extinción de la acción penal, disciplinaria, administrativa y
fiscal, cuya finalidad es otorgar seguridad jurídica a los integrantes de las
FARC-EP o a personas acusadas de serlo, tras la firma del Acuerdo Final de
Paz con el Gobierno nacional y la finalización de las
hostilidades, en lo que respecta a la sanción disciplinaria o administrativa,
la amnistía tendrá también el efecto de anular o extinguir la
responsabilidad o la sanción disciplinaria o administrativa impuesta por
conductas relacionadas directa o indirectamente con el conflicto armado
(perdona el delito).
2. Cosa juzgada: La Real Academia Española lo define como la vigencia del
resultado de un proceso, en el sentido de que una vez que se ha juzgado un
asunto y deviene firme la resolución recaída en el proceso, dicho asunto no
puede juzgarse de nuevo dentro del mismo proceso o en proceso distinto. En
derecho penal se presenta cuando el litigio sometido a la decisión del juez,
ya ha sido objeto de otra sentencia judicial; produce efectos tanto procesales
como sustanciales, por cuanto impide un nuevo pronunciamiento en el
segundo proceso, en virtud del carácter definitivo e inmutable de la decisión.
3. Coetáneo: Permite nombrar dos cosas o seres vivos de la misma edad o
contemporáneo, comparten la condición de coincidir en una misma época.
4. Exención: La Real Academia Española lo define como la exclusión singular
de la aplicación de la norma que impone un deber o carga por razón de un
supuesto de hecho concreto.
5. Exceptio rei iudicatae: La excepción de cosa juzgada obsta siempre que
entre las mismas personas se vuelva a suscitar la misma cuestión.
6. Extinción de la acción penal: La Real Academia Española lo define como
la terminación de la acción penal por muerte del culpable o por renuncia de
la persona ofendida. La renuncia, atendida la naturaleza pública del proceso
penal, sólo procede en el caso de los delitos perseguibles únicamente a
instancia de parte. Se habla de extinción de la acción penal cuando muere el
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culpable, sin que se extienda a la acción civil derivada de delito que subsiste
frente a herederos y causahabientes.
7. Indulto: La Real Academia Española lo define como acción concedida
excepcionalmente por el jefe del Estado, por la cual perdona total o
parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna, donde se extingue
la responsabilidad penal.
8. Iuris tantum; La Real Academia Española lo define como la presunción sólo
de derecho que ordena admitir como probado en juicio un hecho, mientras no
se tenga prueba de lo contrario.
9. Muerte clínica: Life Source define como el cese (detención) del bombeo de
sangre del corazón de un paciente a través del cuerpo e, inevitablemente, va
emparejado con la falta de respiración, es una emergencia médica, sin una
intervención inmediata.
10. Muerte legal: Life Source define como el cese irreversible de las funciones
cardiaca y respiratoria o la muerte cerebral irreversible y requiere el examen,
la determinación y la firma de un profesional médico cualificado.
11. Mediación penal: La Ley 906 de 2004 define la mediación como el
mecanismo de justicia restaurativa por medio del cual “un tercero neutral,
particular o servidor público designado por el Fiscal General de la Nación o
su delegado, […] trata de permitir el intercambio de opiniones entre víctima y
el imputado o acusado para que confronten sus puntos de vista y, con su
ayuda, logren solucionar el conflicto que les enfrenta”.
12. Sanción penal: Consiste en una respuesta de carácter aflictivo impuesta por
el Estado a un individuo como medio de lucha contra el delito; consecuencias
jurídicas derivadas del delito, impuestas por el juez o tribunal sentenciador en
el seno de un proceso penal.
13. Oblación: La Real Academia Española lo define como terminación del
proceso penal en el que solo se impone una unidad de multa, previa tasación
de la indemnización que pueda corresponder, mediante el pago de la suma
fijada por el juez.
14. Pro libertatis: Es un principio que se vincula con los derechos de la persona
humana, su libertad, dignidad e igualdad dentro de la esfera constitucional lo
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cual se detalla a partir de su origen histórico, la Corte en sentencia C-
296/2002, lo definió como aquella que tiene lugar antes de la resolución de la
situación jurídica del servidor investigado, por cuanto una vez se ha proferido
dicha medida, la Administración está en la obligación de separar al encartado
de su cargo.
15. Poder punitivo: La Real Academia Española lo define como la potestad del
Estado para castigar mediante los dos sistemas represivos existentes en
nuestro derecho: el derecho penal, que es aplicado por los jueces y
tribunales, y el derecho administrativo sancionador, que es aplicado por la
Administración.
16. Preclusión: es una institución establecida en el artículo 331 del Código de
Procedimiento Penal, y se concibe como la figura por medio de la cual se
pone fin a la actuación penal sin la culminación de todas las etapas
procesales, bien, porque no se tienen elementos materiales probatorios para
sostener la imputación o la acusación, o bien, porque sobreviene alguna
situación que impide objetivamente seguir con la acusación.
17. Venganza privada: Se le conoce como “derecho penal privado” o de la
“venganza privada” que fue un periodo histórico en el que las personas
hacían justicia por sus propias manos, es la materialización de la “ley del
Talión” del ojo por ojo, diente por diente, pan por pan.
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3. RESUMEN - ABSTRACT
La extinción de la acción penal en Colombia es de vital importancia para el
derecho penal, ya que esta, es la que determina las causales por las cuales se
puede invocar la extinción de la acción para el acusado, igualmente, indica en
qué situaciones puede ser llevada a cabalidad; esto entonces, sería la
imposibilidad de continuar con la persecución y castigo penal.
Este proyecto tiene como objetivo, analizar a profundidad los mecanismos
legales que regulan, limitan la aplicabilidad de esta acción, siguiendo
jurisprudencias, normas, literatura jurídica, criterios de expertos en la materia y
en derecho penal, igualmente, se analizaran casos representativos, en el cual,
se busca proporcionar una visión integral sobre la aplicación y regulación del
artículo 82 al 87 del Código Penal. La investigación abordará los siguientes
aspectos clave: las disposiciones establecidas en el Código Penal Colombiano y
otras normativas relacionadas para comprender los fundamentos legales que
sustentan esta forma jurídica, se identificará y clasificará las diversas causas que
pueden llevar a la extinción de la acción penal, se evaluarán las implicaciones
prácticas de la extinción de la acción penal para las víctimas, los imputados, y el
funcionamiento general del sistema judicial. Por lo tanto, tenemos como
resultado la aclaración de acción penal, extinción de la acción penal, y la sanción
penal, todas estas, estipuladas en el Código Penal Colombiano y comparadas
con el discernimiento de estudiosos, adicionalmente, la evolución que ha tenido
esta figura a través del tiempo y distintos lugares del mundo. En conclusión, la
extinción de la acción penal, asegura que el sistema de justicia penal funcione
con equidad y justicia, evitando la perpetuidad de las persecuciones judiciales y
protegiendo los derechos fundamentales de los individuos.
The extinction of the criminal action in Colombia is of vital importance for criminal
law, since it is what determines the causes for which the extinction of the action
can be invoked for the accused, likewise, it indicates in which situations it can be
carried out fully; This, then, would be the impossibility of continuing with the
criminal persecution and punishment.
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This project aims to analyze in depth the legal mechanisms that regulate, limit the
applicability of this action, following jurisprudence, standards, legal literature,
criteria of experts in the field and in criminal law, likewise, representative cases
will be analyzed, in the which seeks to provide a comprehensive vision of the
application and regulation of articles 82 to 87 of the Penal Code. The investigation
will address the following key aspects: the provisions established in the
Colombian Penal Code and other related regulations to understand the legal
foundations that support this legal figure, the various causes that can lead to the
extinction of the criminal action will be identified and classified, They will evaluate
the practical implications of the termination of the criminal action for the victims,
the accused, and the general functioning of the judicial system. Therefore, we
have as a result the clarification of criminal action, extinction of criminal action,
and criminal sanction, all of these, stipulated in the Colombian Penal Code and
compared with the discernment of scholars, additionally, the evolution that this
figure has had. through time and different places in the world. In conclusion, the
extinction of criminal action ensures that the criminal justice system functions with
equity and justice, avoiding the perpetuity of judicial persecutions and protecting
the fundamental rights of individuals.
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4. OBJETIVOS
Objetivo general
Analizar detalladamente los mecanismos de la extinción penal, basándonos en
su fundamento legal, su aplicación práctica y su impacto en el sistema de justicia,
de igual manera se examinará cómo estos mecanismos afectan los derechos de
las víctimas y la percepción pública de la justicia, así como su rol en la
rehabilitación y reintegración de los infractores a la sociedad y la prevención de
futuros delitos.
Objetivos específicos
1. Investigar los criterios y procedimientos que se deben seguir para que
cada mecanismo de extinción de la acción penal sea aplicable, incluyendo
los requisitos formales y sustantivos necesarios para su efectiva
implementación.
2. Evaluar cómo los mecanismos de extinción de la acción penal influyen en
la protección y el acceso a la justicia para las víctimas, investigando cómo
cada mecanismo atañe a la satisfacción de las víctimas con el proceso
judicial y su percepción de justicia restaurativa.
3. Determinar los pasos y requisitos que deben cumplirse para que se
aplique cada forma de extinción de la acción penal, como las condiciones
para la prescripción, el proceso para solicitar un indulto o amnistía, y los
procedimientos para el perdón. Se analizarán los documentos necesarios,
las autoridades competentes y los plazos involucrados, dependiendo de
cada causal de la extinción de la acción penal.
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5. MARCO TEÓRICO
La extinción de la acción penal es un concepto fundamental en el derecho penal
que se refiere a la desaparición de la facultad del Estado para perseguir y
sancionar un delito. En Colombia, la legislación establece diversas formas de
extinción de la acción penal, siendo una de las más relevantes el artículo 82 del
Código Penal. Este marco teórico explora en profundidad el artículo 82, su
contexto legal, y sus implicaciones prácticas, teóricas y sociales, es importante
destacar que hay una diferencia entre la extinción de la acción y extinción de la
sanción penal: La primera se refiere a hechos o circunstancias específicas de
índole personal, legal, social o político que hacen paralizar la pretensión penal
estatal. La segunda se da un hecho típico, antijurídico y culpable ya declarado
que hace que, por mandato de la ley, la pena o medida de seguridad no sean
aplicables.
Primero partiendo de lo general a lo particular hablamos de la facultad del Estado
para imponer sanciones penales, está regulada por una serie de principios
fundamentales que han surgido a lo largo de un extenso proceso histórico de
lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos. Estos principios se
han desarrollado para prevenir el uso arbitrario y abusivo del poder punitivo del
Estado y de sus órganos, por lo que el proceso de configuración y consolidación
de límites y garantías contra el poder punitivo del Estado se manifiesta a través
de las causales de extinción de la acción penal y de la pena. Estas causales
constituyen un conjunto de circunstancias que, a pesar de la comisión de un
delito, extinguen la posibilidad de persecución penal o la ejecución de la pena.
Estas circunstancias pueden ser de carácter político, legal, natural o privado. A
continuación, hablaremos de cada una de las causales de la extinción de acción
penal.
Extinción de la acción penal por muerte del acusado, este principio se basa
en razones tanto naturales como jurídicas, y refleja una adaptación del derecho
penal a la realidad de que la acción penal y la pena están dirigidas a una persona
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viva, ya que la pena tiene un propósito funcional y preventivo que pierde su
sentido una vez que el condenado ha fallecido. Como señala Bustos Ramírez,
"Desde la perspectiva del principio de la dignidad de la persona, el derecho penal
aparece con un carácter estrictamente personal e intransferible en su contenido;
de ahí que la muerte del reo le signifique al derecho penal la pérdida de su
función y sentido. La intervención del Estado más allá de la vida no tiene ninguna
legitimación posible." cuando hablamos de muerte del reo tenemos
necesariamente que remitirnos a los tipos de muerte que se han clasificado y
es, muerte clínica, que es aquella donde el individuo está en un estado
irreversible de incapacidad para interactuar con su entorno, la acción penal y la
ejecución de la pena se consideran extinguidas, la muerte clínica implica la
imposibilidad de que el individuo cumpla una pena o se beneficie de cualquier
medida punitiva, dado que la pena sólo puede promover efectos en un ser vivo.
Así, desde una perspectiva práctica y legal, el derecho del Estado para perseguir
o imponer una pena a alguien en estado de muerte clínica ya no subsiste; y
encontramos la muerte presunta, que es aquella donde hay una suposición iuris
tantum que permite la declaración de extinción de la acción penal y de la pena si
se tiene evidencia de circunstancias que permiten asumir razonablemente la
muerte del condenado. Por ejemplo, en situaciones como incendios en centros
penitenciarios o catástrofes que hacen imposible verificar el estado físico del
condenado, la acción penal puede considerarse extinguida conforme a la
presunción de fallecimiento. La jurisprudencia colombiana establece que la
extinción de la acción penal por muerte debe acreditarse formalmente. En la
práctica judicial colombiana, se requiere la presentación de prueba documental
como el certificado de defunción para declarar la extinción de la acción penal. Un
ejemplo relevante es la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Colombia,
que establece que "si se ha acreditado con partida de defunción, instrumento
público pertinente, la muerte del procesado, resulta procedente declarar la
extinción de la acción penal conforme a lo establecido en la legislación penal."
En el contexto de la muerte clínica, la jurisprudencia también sugiere que se debe
presentar una declaración médica oficial que certifique el estado de muerte
clínica del individuo. En casos de muerte presunta, la extinción de la acción penal
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se basará en la eficacia de la presunción legal de fallecimiento, como reflejan las
decisiones judiciales.
La amnistía propia, se basa en la necesidad de ajustar la política penal del
Estado a las circunstancias cambiantes, como puede ser la búsqueda de
reconciliación política o la transformación social. Según Bustos Ramírez,
"Estimamos que la amnistía y el indulto sólo pueden basarse en la necesidad de
la pena. En relación a la amnistía, las precisiones sobre la necesidad de la pena
requieren de una diferenciación según se trate de determinados delitos
cometidos con ocasión de una guerra, o bien de delitos comunes." es decir, los
delitos relacionados específicamente con el desarrollo de la rebelión cometidos
con ocasión del conflicto armado, como las muertes en combate compatibles con
el Derecho Internacional Humanitario y la aprehensión de combatientes
efectuada en operaciones militares, los delitos en los cuales el sujeto pasivo de
la conducta es el Estado y su régimen constitucional vigente, como por ejemplo
la obtención de cédula de ciudadanía falsa, la violación ilícita de correspondencia
o el espionaje, y las conductas dirigidas a facilitar, apoyar, u ocultar el desarrollo
de la rebelión.
No serán objeto de amnistía, indulto, ni beneficios equivalentes los delitos de
lesa humanidad, como genocidio, tortura, desaparición forzada y ejecuciones
extrajudiciales, así como crímenes graves de guerra, toma de rehenes, y
violencia sexual como el acceso carnal violento. Además, se excluyen de estos
beneficios los delitos relacionados con el desplazamiento forzado, el
reclutamiento de menores y otros delitos graves conforme al Estatuto de Roma,
así como los delitos comunes que no hayan sido cometidos en el contexto de
una rebelión o cuya motivación haya sido obtener beneficios personales o para
terceros. Estas excepciones reflejan un firme compromiso con la justicia y la
protección de los derechos humanos, de igual forma hablamos de la amnistía de
iure, que es la que procede por ministerio de la ley y que podrá ser aplicada por
las autoridades judiciales ordinarias a cargo de los respectivos procesos o por el
Presidente de la República, dependiendo de si existe o no un proceso judicial,
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para los excombatientes guerrilleros que hayan cometido delitos políticos y los
delitos conexos taxativamente consagrados en la ley de amnistía.
La prescripción de la acción penal, por su parte, se define como el transcurso
del tiempo que extingue la posibilidad de perseguir un delito o de ejecutar una
pena. Desde un enfoque técnico, se entiende como la pérdida del poder del
Estado para ejercer el ius puniendi en un caso concreto. Como lo expresa
Rodríguez Devesa, la prescripción implica "la extinción por el transcurso del
tiempo del derecho del Estado a imponer o hacer ejecutar la pena ya impuesta".
Adicionalmente, la prescripción tiene efectos sobre la antijuricidad del hecho
punible y la culpabilidad del autor, invalidando el delito y sus consecuencias
según Del Toro Marzal. Rey Gonzáles resalta que la prescripción está
fundamentada en principios constitucionales como la presunción de inocencia y
el derecho a un juicio sin dilaciones indebidas, vinculados al principio de
seguridad jurídica. Bustos Ramírez añade que la prescripción responde a la
necesidad de pena, ya que, tras un tiempo determinado, la pena se considera
innecesaria por razones preventivas y de utilidad social. Morillas Cueva amplía
esta visión al destacar que el paso del tiempo reduce el interés represivo,
extingue los efectos antijurídicos del hecho y facilita la seguridad jurídica al
eliminar la incertidumbre en las relaciones entre el delincuente y el Estado. Por
tanto, el fundamento esencial de la prescripción en Colombia radica en la
necesidad político-criminal de limitar el ejercicio del ius puniendi y promover la
seguridad jurídica. (Rodríguez Devesa, J. M. (1986). Derecho Penal Español.
Parte General. Décima Edición. Dykynson. Madrid). (p. 681).
El término de prescripción para las conductas punibles de desaparición forzada,
tortura, homicidio de miembro de una organización sindical, homicidio de
defensor de Derechos Humanos, homicidio de periodista y desplazamiento
forzado será de treinta (30) años. En las conductas punibles de ejecución
permanente el término de prescripción comenzará a correr desde la perpetración
del último acto. La acción penal para los delitos de genocidio, lesa humanidad, y
crímenes de guerra será imprescriptible. Cuando se trate de delitos contra la
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libertad, integridad y formación sexuales, o el delito de incesto, cometidos en
menores de 18 años, la acción penal será imprescriptible. En las conductas
punibles que tengan señalada pena no privativa de la libertad, la acción penal
prescribirá en cinco (5) años. Para este efecto, se tendrán en cuenta las causales
sustanciales modificadoras de la punibilidad. Al servidor público que, en ejercicio
de las funciones de su cargo o con ocasión de ellas realice una conducta punible
o participe en ella, el término de prescripción se aumentará en la mitad. Lo
anterior se aplicará también en relación con los particulares que ejerzan
funciones públicas en forma permanente o transitoria y de quienes obren como
agentes retenedores o recaudadores. También se aumentará el término de
prescripción, en la mitad, cuando la conducta punible se hubiere iniciado o
consumado en el exterior. En todo caso, cuando se aumente el término de
prescripción, no se excederá el límite máximo fijado.
Para establecer el término de prescripción, antes de la formulación de la
imputación el lapso que configura esta figura corresponde al máximo de la pena
fijada en la ley. Después de dicho acto el espacio temporal corresponde a la
mitad de la pena fijada, sin que en ningún caso la prescripción sea inferior a tres
años, conforme lo establece el artículo 292 del Código de Procedimiento Penal
(Ley 906 del 2004).
Del mismo modo, precisó la corporación que cuando le corresponda a una
persona un máximo punitivo de tres años de prisión por la comisión de una
conducta punible la extinción de su acción penal ocurre luego de la formulación
de la imputación y hasta antes de que se dicte sentencia de segunda instancia.
Lo precedente toda vez que con esta y por virtud de lo regulado en el artículo
189 de la Ley 906 se suspende el término de prescripción, por el trascurrir de un
tiempo no inferior a tres años. Es oportuno recordar que resulta forzoso que la
Fiscalía al momento de fijar su pretensión punitiva en la acusación precise todos
los hechos que considere pertinentes o relevantes, como que no hacerlo equivale
a no imputar un ilícito en particular, frente al cual estaría imposibilitado el juez
(M.P. Luis Guillermo Salazar Otero).
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El desistimiento de la acción penal, es una facultad otorgada al Ministerio
Público, que le permite solicitar la suspensión de la persecución penal cuando
durante la investigación se determina que no existen pruebas suficientes para
fundamentar una acusación. Este principio está alineado con los objetivos del
proceso penal, que buscan esclarecer los hechos, proteger al inocente, evitar la
impunidad del culpable y reparar los daños causados por el delito. Si el Ministerio
Público, tras analizar la investigación, concluye que no hay elementos
probatorios sólidos, debe presentar sus motivos de desistimiento en audiencia, y
la autoridad judicial correspondiente debe decretar el sobreseimiento de
inmediato. El desistimiento debe ser fundamentado y debe ser comunicado al
juez, quien deberá decidir si acepta o rechaza el desistimiento, el fiscal General
debe actuar en conformidad con el principio de legalidad y respetar los derechos
fundamentales durante el proceso de desistimiento.
Desistimiento de la querella. En cualquier momento de la actuación y antes del
inicio de la audiencia de juicio oral, el que-rellante podrá manifestar verbalmente
o por escrito su deseo de desistir de la acción penal. Si al momento de
presentarse la solicitud no se hubiese presentado escrito de acusación, le
corresponde a la Fiscalía verificar que ella sea voluntaria, libre e informada, antes
de proceder a aceptarla y archivar las diligencias. Si se hubiere presentado
escrito de acusación le corresponderá al juez de conocimiento, luego de
escuchar el parecer de la Fiscalía, o del acu-sador privado, según sea el caso,
determinar si acepta el desistimiento. En cualquier caso, el desistimiento se hará
extensivo a todos los autores o partícipes de la conducta punible investigada, y
una vez aceptado no admitirá retractación.
La oblación, está regulada en el artículo 87 del código penal colombiano, se
determina cuando la conducta punible sólo tenga pena de multa, el procesado
podrá extinguir la acción penal pagando, solo opera cuando es tasada en
unidades progresivas porque si es en salarios mínimos quiere decir que va
acompañado de la pena privativa de la libertad. es importante destacar que aquí
se presenta una gran problemática porque hay que investigar que tan legal está
siendo esta oblación y si está libre de sobornos, corrupción, etc., y que tan
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efectivo es el sistema penal para declarar en qué casos se puede tomar la
oblación y en cuáles no, pues la aceptación de un soborno u oblación en sí
misma no debería extinguir la acción penal, sino que puede ser parte del proceso
judicial en el sentido de que se investiga, se sanciona y se toma en cuenta dentro
del contexto del delito. Sin embargo, en algunos sistemas legales, la legislación
puede ofrecer mecanismos para que el acusado se beneficie de algún tipo de
reducción de pena o condiciones especiales si coopera plenamente.
La rehabilitación para las sanciones privativas de derechos cuando operen
como accesorias, la rehabilitación de los derechos afectados por una pena
privativa de los mismos, cuando se imponga como pena accesoria, sigue estas
reglas:
Rehabilitación Automática: Una vez cumplido el término de la pena impuesto
en la sentencia, la rehabilitación de los derechos afectados se concede
automáticamente. Para ello, el interesado debe presentar una solicitud
acompañada de los documentos pertinentes ante la autoridad correspondiente.
Rehabilitación Anticipada: Antes de que venza el término impuesto en la
sentencia, se puede solicitar la rehabilitación si la persona ha demostrado una
conducta ejemplar en lo personal, familiar y social, no ha evadido la pena, y ha
cumplido con los requisitos adicionales como el pago de perjuicios civiles y la
presentación de documentos de respaldo. Si la pena privativa de derechos no ha
concurrido con una pena privativa de libertad, la rehabilitación puede pedirse dos
años después de la ejecutoria de la sentencia, siempre que haya transcurrido la
mitad del término impuesto. Si la pena privativa de derechos ha concurrido con
una pena privativa de libertad, la solicitud de rehabilitación puede hacerse solo
después de dos años contados desde que se haya cumplido la pena privativa de
libertad, siempre que haya transcurrido la mitad del término impuesto.
Suspensión Condicional: Si se concede la suspensión condicional de la pena
privativa de libertad y no se exceptúa la pena accesoria, ésta se extingue al
cumplir el período de prueba fijado en la sentencia. Si se exceptúa la pena
accesoria, la rehabilitación de la misma solo puede solicitarse dos años después
de la ejecutoria de la sentencia, si ha transcurrido la mitad del término impuesto.
20
La rehabilitación no procede en los casos previstos en el inciso 5 del artículo 122
de la Constitución Política de Colombia, que se refiere a las inhabilidades e
incompatibilidades de los servidores públicos y ciertas sanciones graves.
Para solicitar la rehabilitación, el interesado debe presentar la solicitud formal
ante la autoridad competente, junto con los documentos requeridos que
demuestren el cumplimiento de los requisitos establecidos para la rehabilitación.
La rehabilitación busca restaurar los derechos del individuo y asegurar su
reintegración plena en la sociedad. Este marco legal proporciona un camino claro
para la rehabilitación de derechos afectados por penas accesorias, asegurando
que el proceso sea transparente y cumpla con los principios de justicia y
reintegración social.
La exención de punibilidad en los casos previstos en la ley. La exención de
punibilidad en el contexto del derecho penal colombiano se refiere a situaciones
en las que, a pesar de que un acto pueda ser considerado delictivo, la ley
establece que no debe imponerse una pena al infractor. Estas exenciones
pueden derivarse de diversas circunstancias legales que justifican la no
imposición de sanciones penales. y según lo establecido por la ley son:
Error de Tipo: Cuando el autor de un delito actúa bajo un error de hecho que le
impide conocer la ilicitud de su conducta.
Estado de Necesidad: Cuando una persona comete un delito para proteger un
bien jurídico mayor que está en peligro inmediato y no tiene otra alternativa para
evitar el daño.
Legítima Defensa: Cuando una persona actúa para protegerse a sí misma o a
otros de una agresión actual e injusta, siempre que la defensa sea proporcionada
y necesaria.
Consentimiento del ofendido: En algunos delitos, si la víctima consiente la
acción delictiva (como en ciertos delitos sexuales en algunos contextos), puede
haber una exención de punibilidad.
Algunas exenciones de punibilidad están previstas para delitos específicos o
circunstancias especiales, como lo son:
21
Delitos Cometidos por Funcionarios Públicos: En ciertos casos, los
funcionarios públicos pueden estar sujetos a normas especiales que excluyen o
modifican la punibilidad dependiendo del contexto y el acto cometido.
Delitos de menor gravedad: En algunos casos de delitos menores, la ley puede
prever la exención de punibilidad si se cumplen ciertos requisitos, como la
reparación del daño y el comportamiento ejemplar del infractor.
Delitos Cometidos por Menores: Los menores de edad pueden estar sujetos a
un régimen penal especial que puede incluir la exención de punibilidad bajo
ciertas condiciones. (Código de infancia y adolescencia, ley 1098 del 2006)
Las causas adicionales de exención de punibilidad, mencionadas en el artículo
82 del código penal, reflejan un enfoque dinámico del derecho penal que se
ajusta a las necesidades de justicia y rehabilitación en diferentes contextos. La
inclusión de nuevas causas puede estar basada en políticas públicas,
necesidades sociales, o cambios en la jurisprudencia, y según diferentes autores
llegan a la conclusión de que la posibilidad de incorporar nuevas causas de
extinción asegura que el sistema de justicia penal pueda responder de manera
efectiva a las necesidades emergentes y a las reformas normativas. Cada una
de estas causas de extinción de la acción penal tiene implicaciones significativas
para el funcionamiento del sistema judicial colombiano. Juntas, proporcionan un
marco para la aplicación flexible y justa de la ley, asegurando que el sistema
penal sea capaz de adaptarse a diversas circunstancias y necesidades, estas
causas permiten que el proceso penal sea más humano, equitativo y eficaz, y
promueven la justicia restaurativa y la reintegración social. La comprensión y
aplicación adecuada de estas causas son fundamentales para garantizar que el
sistema de justicia penal funcione de manera óptima. Los operadores jurídicos,
incluidos jueces, fiscales y defensores, deben tener un conocimiento profundo
de estas causas para aplicar la ley de manera justa y adecuada. Asimismo, la
continua evaluación y reforma de estas causas pueden contribuir a la mejora del
sistema penal, asegurando que se mantenga alineado con los principios de
justicia, equidad y respeto a los derechos humanos.
22
La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia determinó que la extinción de la
acción penal por indemnización integral procede cuando se cumplen los
siguientes requisitos: i) que el delito por el que se proceda sea de aquellos
autorizados por el legislador en el artículo 42 de la Ley 600 del 2000 (antiguo
Código Penal); ii) que el daño ocasionado haya sido reparado integralmente en
los términos del dictamen pericial correspondiente o el acuerdo de las partes
sobre su valor o, en su defecto, que el afectado haya hecho manifestación
expresa sobre la satisfacción total de los perjuicios causados; iii) que no exista
decisión de preclusión de la investigación o cesación de procedimiento a favor
del procesado por la misma razón en otro proceso, dentro de los cinco años
anteriores, y iv) que la reparación se realice antes de que se profiera fallo de
casación o el auto que inadmita la demanda. Con base en ello, la providencia
precisó que en los procesos regidos por la Ley 906 del 2004 (actual Código
Penal) es aplicable por favorabilidad la extinción de la acción penal por
indemnización integral prevista en el artículo la Ley 600. (M. P. Luis Antonio
Hernández Barbosa).
Otras causales de extinción de la acción penal
Conciliación penal
La conciliación no se encuentra definida por la ley procesal penal. Según la Corte
Constitucional, la conciliación es una institución en virtud de la cual se persigue
un interés público, mediante la solución negociada de un conflicto jurídico entre
partes, con la intervención de un funcionario estatal, perteneciente a la rama
judicial o a la administración, y excepcionalmente de particulares. Ahora bien, en
la Ley 906 de 2004, la conciliación puede ser de dos clases, dependiendo del
momento procesal en el que opere: (1) la conciliación preprocesal; y (2) la
conciliación en el incidente de reparación integral.
Delitos con los que procede
Conciliación penal en los delitos querellables. El artículo 522 de la Ley 906
de 2004 establece que la conciliación preprocesal constituye un requisito de
23
procedibilidad para el ejercicio de la acción penal en los delitos querellables, la
Corte Suprema de Justicia ha sostenido que en los delitos querellables en los
que el sujeto pasivo no sea un menor de edad uno de los requisitos de
procedibilidad de la acción penal es haber adelantado una “diligencia de
conciliación en la que las partes no hayan llegado a un acuerdo o a la que no
haya asistido, sin justa causa, el querellado”. Así, la conciliación preprocesal
procede para todos los delitos querellables indicados en el artículo 74 de la Ley
906 de 2004.
Excepciones al requisito de agotar la conciliación preprocesal. Es
importante aclarar que, de acuerdo con el parágrafo del artículo 74 de la Ley 906
de 2004, “no será necesario querella para iniciar la acción penal respecto de
casos de flagrancia o en los cuales el sujeto pasivo sea menor de edad,
inimputable o se refieran a presuntas conductas punibles de violencia contra la
mujer”. La intención del legislador fue que en esos cuatro supuestos la
investigación se inicie de oficio, como un mecanismo para facilitar el acceso a la
administración de justicia de sujetos de especial protección constitucional o para
eliminar cargas irrazonables a los ciudadanos que han sido víctimas de un delito.
En todo caso, aunque la conciliación procesal no es un requisito de procedibilidad
en los supuestos descritos en el parágrafo del artículo 74 de la Ley 906 de 2004,
los delitos querellables conservan su carácter de conciliables.
Efectos
Efectos frente a la extinción de la acción penal. La conciliación preprocesal
constituye un requisito de procedibilidad para ejercer la acción penal en los
delitos querellables, por lo cual, su desarrollo es una condición para el ejercicio
de la acción penal por parte de la Fiscalía. Así, el desarrollo de una conciliación
extraprocesal exitosa tiene como efecto la extinción de la acción penal, ya sea
por el archivo dentro del proceso ordinario o de la preclusión en el proceso
especial abreviado.
Además, la conciliación ofrece a las víctimas una mayor participación en el
proceso penal, permitiéndoles expresar sus necesidades y alcanzar una
24
satisfacción que va más allá de la mera imposición de una pena. Por otro lado,
para los infractores, esta alternativa puede significar una oportunidad para
asumir responsabilidad y evitar las consecuencias más severas de un juicio
penal. En resumen, la conciliación no solo contribuye a la extinción de la acción
penal, sino que también promueve la justicia restaurativa, favoreciendo un
enfoque más humano y efectivo en la resolución de conflictos, es por ello que es
muy importante hablar de la conciliación en la extinción de la acción penal.
Principio de oportunidad
El principio de oportunidad es la posibilidad que tiene la Fiscalía General de la
Nación, para suspenderla, interrumpirla o renunciar a la persecución penal, en
contra de una persona que ha cometido un delito, cuando se cumplen los
requisitos establecidos en la ley, y está regulado en la ley 1312/2009 (artículo
323, código penal colombiano)
El principio de oportunidad en Colombia se aplica a delitos con pena privativa de
libertad de hasta seis años, siempre que se haya reparado integralmente a la
víctima. También se considera en situaciones de extradición, colaboración del
imputado para desarticular organizaciones criminales, daño grave sufrido por él,
y cuando la persecución penal represente riesgos a la seguridad del Estado.
Asimismo, es pertinente en delitos que afectan mínimamente bienes jurídicos
colectivos, siempre que se garantice la reparación y no se generen problemas
sociales más significativos. El principio se extiende a conductas culposas de
escasa significación jurídica y a aquellos casos en que el juicio de culpabilidad
sea de baja consideración. La decisión de aplicarlo debe ser revisada por un juez
de control de garantías, garantizando la legalidad y la presunción de inocencia.
Sin embargo, no se aplica a delitos graves como crímenes de guerra o lesa
humanidad, ni a quienes hayan colaborado con grupos armados, el principio
busca equilibrar la justicia penal con la reparación a las víctimas y la eficiencia
del sistema judicial.
25
La preclusión
En Colombia, la Fiscalía General de la Nación es la depositaria de la acción
penal, conforme al artículo 250 de la Constitución Política. Con la
implementación de la Ley 906 de 2004, se adoptó un sistema penal de tendencia
acusatoria en el que la Fiscalía tiene la responsabilidad de investigar y acusar.
En este contexto, la Fiscalía puede solicitar la preclusión de la acción penal
según lo estipulado en los artículos 331, 332 y 333 del Código de Procedimiento
Penal.
La preclusión se utiliza cuando la Fiscalía no cuenta con suficientes elementos
probatorios que permitan inferir razonablemente la responsabilidad del imputado
en los hechos investigados. Así, la Fiscalía no puede presentar la imputación o
la acusación sin contar con pruebas sólidas que sustenten su caso. Además,
tanto la defensa como el Ministerio Público también tienen la facultad de solicitar
la preclusión, lo que refleja un sistema que busca asegurar la justicia y la defensa
de los derechos de los implicados.
En la práctica judicial, la preclusión es una figura frecuentemente utilizada y ha
sido objeto de desarrollo y análisis por parte de la jurisprudencia de las Altas
Cortes. Esto ha permitido que su aplicación se ajuste a las necesidades del
sistema penal, garantizando que solo se persigan aquellos casos que tengan
mérito suficiente. La jurisprudencia ha establecido criterios claros sobre las
causales y procedimientos para la solicitud de preclusión, contribuyendo a la
transparencia y eficacia del sistema penal.
Así, la preclusión no solo actúa como un mecanismo de cierre en la investigación,
sino que también protege los derechos del imputado y evita la sobrecarga del
sistema judicial con casos sin fundamento. Esto refuerza la idea de que la acción
penal debe ejercerse con responsabilidad y fundamentación sólida, alineándose
con los principios de un debido proceso y una justicia efectiva. En Colombia, la
Ley 906 de 2004 establece dos oportunidades para solicitarla: durante la fase de
investigación, solo el fiscal puede pedirla basándose en siete causales, y durante
26
la fase de juzgamiento, donde se limitan a dos causales, y pueden solicitarla el
fiscal, el ministerio público y la defensa. Estas causales son la imposibilidad de
continuar con la acción penal y la inexistencia del hecho investigado. El sistema
penal acusatorio colombiano comprende tres fases: la indagación e
investigación, la intermedia y el juicio oral. La fase de juzgamiento incluye
momentos como la presentación de la acusación y la audiencia preparatoria. El
principio de concentración e inmediación de la prueba establece que las
decisiones de responsabilidad deben basarse en pruebas presentadas durante
el juicio. El Congreso Nacional tiene la facultad de regular los procedimientos
judiciales, garantizando derechos de defensa y acceso a la justicia, sin
transgredir límites constitucionales. La regulación de la preclusión, en este
sentido, promueve y desarrolla dichas garantías, asegurando un proceso justo.
Legitimidad para solicitar la preclusión
El artículo 331 y el parágrafo del artículo 332 del Código de Procedimiento Penal
(C.P.P) regulan la legitimidad para solicitar la preclusión de la investigación en
Colombia. En la etapa de investigación, solo la Fiscalía puede presentar la
solicitud por cualquiera de las siete causales establecidas en el artículo 332. Sin
embargo, durante la etapa de juzgamiento, tanto la Fiscalía como la defensa y el
Ministerio Público pueden solicitar la preclusión, pero únicamente basándose en
las causales uno y tres.
Es relevante destacar la sentencia C-591 de 2005 de la Corte Constitucional, que
declaró inexequible la expresión "a partir de la formulación de imputación" del
artículo 331. Esta decisión subraya que la Fiscalía tiene la facultad de solicitar la
preclusión desde la etapa de indagación, no solo tras la imputación. La Corte
argumentó que limitar la intervención del juez de conocimiento a partir de la
imputación restringía la capacidad del fiscal para tomar decisiones en las fases
previas del proceso. Por lo tanto, la inexequibilidad parcial buscó garantizar la
coherencia con las disposiciones sobre la extinción de la acción penal,
permitiendo que la Fiscalía actúe en defensa de los derechos y la justicia desde
etapas tempranas del proceso. (Corte Constitucional, sentencia C-599/2005)
27
De igual manera en la sentencia C-118 de 2008, la Corte Constitucional destacó
las etapas del proceso penal en Colombia. La primera etapa, la fase de
investigación, es responsabilidad de la Fiscalía General de la Nación. Su objetivo
es establecer, con un grado mínimo de certeza, si el hecho investigado ocurrió,
si está tipificado en la ley penal y quiénes son los autores o partícipes. Durante
esta fase, la Fiscalía recauda elementos materiales probatorios y evidencia física
que le permitan imputar cargos y, posteriormente, acusar con probabilidad de
verdad. Este proceso se desarrolla en dos subfases: la indagación previa a la
imputación y una fase preparatoria al juicio. (Corte Constitucional C118/2008)
La segunda etapa es la fase de juzgamiento, que se lleva a cabo ante un juez
de conocimiento. En esta fase, los elementos probatorios recogidos se
convierten en evidencia sujeta a contradicción. Aquí se produce una controversia
activa entre el fiscal, la defensa, la víctima y el Ministerio Público. Esta etapa se
caracteriza por la oralidad y la publicidad, donde las partes presentan sus
argumentos para convencer al juez sobre la verdad de sus posiciones. Esto
refuerza los derechos de contradicción, defensa y acceso a la justicia,
garantizando así un proceso equitativo y transparente.
Causales de preclusión
Las causales de preclusión están establecidas en el artículo 332 del Código de
Procedimiento Penal y se clasifican en siete, de las cuales las causales 1 y 3 son
objetivas, mientras que las causales 2, 4, 5, 6 y 7 son subjetivas.
Imposibilidad de iniciar o continuar el ejercicio de la acción penal: Esta
causal objetiva se refiere a situaciones como la muerte del procesado o la
prescripción de la acción penal, según lo estipulado en el Código Penal y el
Código de Procedimiento Penal. Puede ser solicitada en cualquier etapa del
proceso, ya sea por la Fiscalía o por otros actores en la fase de juzgamiento.
28
Existencia de una causal que excluya la responsabilidad: Esta causal
subjetiva permite discutir si hay alguna razón legal que impida la responsabilidad
penal del investigado, según el artículo 32 del Código Penal.
Inexistencia del hecho investigado: También objetiva, esta causal se activa
cuando se demuestra que el hecho que se investiga nunca ocurrió.
Atipicidad del hecho investigado: Esta causal implica analizar si la conducta
del investigado encuadra dentro de un tipo penal. La Corte ha establecido que
ciertas conductas pueden ser típicas, pero no antijurídicas, como en el caso de
consumidores de estupefacientes.
Ausencia de intervención del imputado en el hecho investigado: Se requiere
demostrar que el imputado no participó en el hecho delictivo. La Corte ha
afirmado que esta causal se configura al evidenciar que el investigado es
totalmente ajeno a la conducta punible.
Vencimiento del término máximo para la acción penal: es una causal
subjetiva que, según la Corte Constitucional en la sentencia C-920 de 2007, no
implica una discusión sobre la responsabilidad del imputado. Esta causal se
activa cuando el fiscal no acusa, solicita la preclusión o aplica el principio de
oportunidad dentro de un plazo de 30 días, como se establece en el artículo 294
del Código de Procedimiento Penal. Si el fiscal no actúa dentro de este término,
pierde competencia y el caso es reasignado a otro fiscal, quien dispone de otros
30 días para tomar una decisión. Si transcurre este segundo plazo sin que se
resuelva el caso, se genera la causal de preclusión, resultando en la libertad del
imputado. Aunque esta causal no aborda la responsabilidad penal del acusado,
se encuentra vinculada exclusivamente a la fase de investigación y no debería
ser incluida en el contexto de las causales que se aplican durante el juzgamiento.
29
Extinción de la acción penal por indemnización
La figura de la extinción de la acción penal por indemnización integral se introdujo
en Colombia con el Código de Procedimiento Penal de 1987, inicialmente
concebida como un desistimiento por reparación de perjuicios. A lo largo del
tiempo, se han establecido diversas normas que buscan facilitar la
descongestión judicial mediante la extinción de procesos cuando se realiza una
indemnización. El Código de Procedimiento Penal de 1991 reiteró esta
posibilidad, estableciendo la preclusión de la investigación si se cumplía con la
reparación del daño, y modificándose posteriormente por la Ley 81 de 1993 para
incluir el registro de estas decisiones y requerir un avalúo pericial de los
perjuicios. La Ley 23 de 1991 y su reglamentación también abordaron la
descongestión, trasladando competencias a funcionarios administrativos y
promoviendo la conciliación. El mecanismo de oblación, que permite extinguir la
acción penal mediante el pago de una multa, se ha ampliado en el Código Penal
vigente, permitiendo que más conductas punibles se beneficien de esta figura,
facilitando así la resolución de casos de menor importancia y evitando el
desgaste judicial.
El Código de Procedimiento Penal colombiano, en los artículos 45 a 55, regula
la parte civil en el proceso penal, abarcando aspectos como la titularidad, quiénes
deben indemnizar, la oportunidad para constituirse como parte civil, y los
requisitos y procedimientos para la demanda. La constitución de parte civil puede
hacerse desde la resolución de apertura de instrucción hasta antes de la
sentencia de segunda instancia, según el artículo 47. Si la demanda cumple con
los requisitos del artículo 48, debe ser admitida, y se pueden presentar hasta
antes de que la sentencia quede ejecutoriada.
El artículo 56 se ocupa de la liquidación de perjuicios, mientras que el artículo 60
establece medidas cautelares para garantizar el pago. La ley permite amplias
oportunidades para que el afectado busque el resarcimiento, lo que refleja un
enfoque garantista de derechos. También existen otras vías para obtener
30
compensación durante la investigación penal, que serán analizadas en la
investigación.
Daño emergente y lucro cesante en el daño: El artículo 1613 del Código Civil
colombiano define el daño emergente como la pérdida o perjuicio que resulta de
un incumplimiento contractual, donde se reflejan los gastos que el perjudicado
debe afrontar debido a las consecuencias de un hecho delictivo. Este daño
puede abarcar tanto gastos por atención médica en caso de lesiones o muerte,
como reparaciones de bienes muebles o inmuebles dañados. Así, el daño
emergente incluye todos los costos necesarios para restablecer el patrimonio de
la víctima a su estado anterior.
Por otro lado, el lucro cesante, definido en el artículo 1614, se refiere a las
ganancias que el perjudicado deja de percibir como consecuencia del
incumplimiento. Este se manifiesta, por ejemplo, en los ingresos que las
personas dependientes de una víctima dejarían de recibir tras su fallecimiento.
Para calcular el lucro cesante, se considera la productividad de los bienes y la
duración del vínculo económico perdido. La jurisprudencia ha adoptado métodos,
como el sistema de liquidación de Egidio Garuffa, que multiplican el monto del
daño por un interés técnico y la corrección monetaria, para determinar la
compensación adecuada. En resumen, el daño emergente y el lucro cesante son
conceptos clave para entender la compensación en casos de responsabilidad
civil y penal.
El Consejo de Estado, concretó las diferencias entre las tres clases de perjuicios
que se deben indemnizar en Colombia:
- Los materiales, que tienen un claro contenido patrimonial y económico.
- Los morales, que tienen un contenido emocional y afectivo.
- Los fisiológicos que se relacionan con la integridad fisiológica y funcional del
ofendido y que lesiona su vida normal y placentera.
31
Obligación de resarcimiento: El artículo 46 del Código Procesal Penal (Ley
600/2000) establece que las personas responsables penalmente están obligadas
a reparar el daño y resarcir los perjuicios causados por su conducta punible.
Además de estos responsables, el Código Civil amplía esta obligación a otras
personas que, aunque no estén vinculadas al proceso penal, deben indemnizar
debido a la responsabilidad que tienen sobre individuos a su cargo, como hijos
menores, pupilos o dependientes. Esto se respalda en el artículo 94 del Código
Penal, que afirma que la conducta punible genera la obligación de reparar tanto
los daños materiales como morales, en concordancia con el artículo 96. En
resumen, la obligación de indemnizar es solidaria y abarca a diversos actores,
no solo a los penalmente responsables.
Reparación de los perjuicios: La reparación integral de los perjuicios busca
garantizar que todos los daños causados por un delito sean completamente
indemnizados, incluso sin el consentimiento de la víctima, siempre que se realice
un avalúo pericial y se efectúe el pago total. La normativa sugiere que esta
indemnización puede extinguir la acción penal, aunque no aclara si también
extingue la acción civil.
Hay un debate sobre si es necesario que la víctima reciba la indemnización para
extinguir la acción penal, especialmente si no se ha constituido como parte civil.
El profesor Bernal Cuellar argumenta que la terminación del proceso no es
procedente si solo se indemniza a uno de varios perjudicados, destacando que
"integral" implica la necesidad de satisfacer a todos los afectados. Esto subraya
la importancia de una indemnización completa para todos los perjudicados,
asegurando así que se reparen todos los daños del delito.
El artículo 42 del Código de Procedimiento Penal: establece los delitos en los
que se puede extinguir la acción penal por indemnización integral de los
perjuicios. Estos incluyen:
1. Homicidio culposo y lesiones personales culposas, siempre que no
existan causales de agravación punitiva contenidas en los artículos 110 y
32
121 del código penal, como conducir bajo efectos de sustancias o
abandonar el lugar del hecho etc., no podrá gozar de este beneficio.
2. Lesiones personales dolosas, con secuelas transitorias, ya que
cualquier secuela permanente excluye este beneficio, Este tipo penal fue
introducido por el artículo 42 de la Ley 600 de 2000.
3. Delitos contra el patrimonio económico, cometidos sin violencia, como
el hurto simple, que no están sujetos a la limitación de los 200 salarios
mínimos mensuales, ya que esta restricción fue declarada inexequible por
la Corte Constitucional. Esto significa que cualquier persona procesada
por un delito de hurto simple puede solicitar la extinción de la acción penal
si indemniza integralmente.
4. Delitos contra los derechos de autor, con excepción de violaciones a
los derechos morales y mecanismos de protección.
De igual forma el artículo 45 del Código de Procedimiento Penal establece que
la acción civil, ya sea individual o popular, puede ser ejercida por las personas
naturales o jurídicas afectadas, sus herederos, el Ministerio Público o actores
populares en casos de intereses colectivos. Si el titular de la acción no tiene la
libre administración de sus bienes, puede ejercerla en el proceso penal a través
de un representante legal designado conforme a la ley. En caso de que el incapaz
no tenga representante o haya un conflicto entre progenitores, se asignará un
curador ad-litem por el juez.
Aplicación a la extinción de la acción penal por indemnización integral: La
extinción de la acción penal por indemnización integral puede aplicarse en
cualquier momento del proceso, ya sea durante la etapa de investigación,
instrucción o juzgamiento. Según el artículo 42 del Código de Procedimiento
Penal, se menciona la posibilidad de terminación del proceso mediante
preclusión de la investigación o cesación de procedimiento.
El doctor Bernal Cuellar sostiene que esta figura solo puede aplicarse durante la
instrucción y juzgamiento, excluyendo la etapa de investigación previa. Sin
embargo, otros expertos argumentan que puede ser válida en cualquier fase,
33
incluso en la investigación, destacando que su objetivo es descongestionar los
despachos judiciales y restablecer los derechos de las víctimas, no solo
determinar la responsabilidad penal.
Por ultimo cabe señalar que la normativa permite la preclusión por
indemnización, especialmente en delitos conciliables como el hurto agravado,
donde los daños son evaluados económicamente. No obstante, no todos los
delitos son susceptibles a este tipo de arreglo, lo que resalta la diversidad de
intereses entre las víctimas y la naturaleza de los ilícitos. En 2010, en Medellín,
de 143 hurtos agravados registrados, solo 9 casos aplicaron la figura de
preclusión por indemnización, evidenciando su limitada implementación.
34
6.MARCO HISTÓRICO
La extinción penal hace referencia al proceso mediante el cual se pierde la
potestad del Estado para imponer o ejecutar una sanción penal. A lo largo de la
historia, este concepto ha evolucionado en el marco del derecho penal,
influenciado por cambios en las estructuras sociales, las ideas de justicia y los
sistemas políticos.
A continuación, se presenta un marco histórico general de la extinción penal:
Antigüedad (Roma y Grecia):
En la antigua Roma, el derecho penal se regía por normas y principios que son
fundamentales para entender cómo se ha desarrollado la justicia penal a lo largo
del tiempo. En este texto hablaré sobre las leyes que controlaban el sistema de
justicia penal en la Roma antigua. En la antigua Roma, había diferentes reglas
que controlaban la vida de la gente y cómo funcionaba la sociedad. Existen
diferentes tipos de normas: las normas jurídicas, las normas religiosas y las
normas morales. Las normas jurídicas indicaban los derechos y obligaciones de
los ciudadanos, así como las consecuencias por no cumplirlas. Se apoyaban en
leyes como la Ley de las XII Tablas, que consideraba como delitos públicos el
falso testimonio, el incendio, el perjurio, la difamación, el soborno al juez, la
hechicería, el perduellio y el parricidio. Las normas religiosas dictaban cómo se
debía llevar a cabo el culto a los dioses, así como los rituales y ceremonias
religiosas. No seguir estas reglas podría traer problemas tanto en la sociedad
como ante los dioses. Las normas morales eran los principios y valores que
debían guiar la conducta de las personas. A pesar de no ser aceptados
legalmente, podían ser rechazados socialmente por su comportamiento
transgresor. En la antigua Roma, las leyes eran fundamentales para organizar la
sociedad y garantizar la justicia. Además, las normas religiosas y morales
afectaban la vida diaria de los romanos, fomentando la virtud y la rectitud en su
comportamiento. Durante la República se establecieron comisiones de
investigación para analizar y juzgar diversos delitos públicos como la traición, el
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parricidio y otros. Un magistrado lideraba las comisiones, las cuales estaban
conformadas por ciudadanos. El prisionero sentenciado a muerte podía apelar
ante los ciudadanos a través de un proceso llamado provocatio ad populum. Sin
embargo, el condenado podía evitar la pena de muerte exiliándose, renunciando
a sus posesiones y sin poder regresar a Roma, so pena de muerte. En el siglo III
a.C. se formaron comités que investigaban y castigaban a los gobernadores de
provincia por actos de corrupción como extorsión y enriquecimiento ilegal.
Después de la creación de la primera comisión permanente, surgieron otras que
se encargaban de investigar diferentes delitos, como el ambitus, que consistía
en interferir en la libertad de voto. Al formar estas comisiones permanentes, se
comienza a establecer un sistema procesal más consistente para todos los tipos
de delitos. Las leyes y decisiones de los jueces romanos, como Ulpiano y
Justiniano, ayudaron a organizar el derecho romano y tuvieron un impacto
importante en el sistema jurídico de Europa. Estudiar las leyes de la antigua
Roma es adentrarse en los fundamentos del derecho que todavía influye en
nuestras sociedades actuales.
Transcurso de la Antigüedad a la Edad Media
En las primeras civilizaciones, el derecho penal era extremadamente severo y
las penas eran impuestas sin considerar factores de extinción. En estos tiempos,
la ley del talión ("ojo por ojo") o la venganza privada predominaban, y no existía
un marco formal para la extinción de las penas.
Mesopotamia y Egipto: En las primeras civilizaciones del Oriente Próximo, las
leyes eran estrictas y las penas muchas veces se basaban en el principio de
venganza.
En Mesopotamia: Los sistemas legales y las prácticas judiciales estaban
muy influenciados por el código de leyes, como el Código de Hammurabi.
Este código, que data del siglo XVIII a.C, proporcionaba un conjunto de
leyes y penas para diversos delitos.
36
En Egipto: El sistema legal también era influenciado por una mezcla de
leyes formales y normas tradicionales, con un fuerte énfasis en la moral y
la justicia administrativa basada en los valores religiosos.
Tanto en Mesopotamia como en Egipto, los conceptos de extinción de la acción
penal no se manejaban con los matices y formalidades de los sistemas legales
contemporáneos. Las prácticas judiciales estaban basadas en códigos de leyes,
costumbres y la voluntad de las autoridades en lugar de sistemas estructurados.
Derecho romano: El Derecho Romano fue uno de los primeros en
introducir un sistema penal más formal. El concepto de prescripción
(extinción de la acción penal tras un periodo de tiempo) comenzó a
esbozarse, aunque de manera rudimentaria. La "prescripción" como figura
jurídica aún no estaba desarrollada plenamente, pero se reconocían
plazos para determinados delitos.
Edad Media
Durante la Edad Media, el derecho penal no era uniforme, ya que estaba
fuertemente influenciado por el derecho consuetudinario, el derecho canónico y
el derecho feudal, con variaciones significativas entre regiones y reinos. La
extinción de la acción penal no se abordaba de manera formal como en los
sistemas modernos, pero sí había circunstancias y mecanismos que hacían que
las acciones penales perdieran vigencia o que no pudieran seguir su curso.
Algunos de estos mecanismos eran los siguientes:
Prescripción: El concepto de prescripción (es decir, la extinción de la
acción penal por el paso del tiempo) era incipiente, y su aplicación no era
uniforme. En algunos lugares, los delitos se consideraban
imprescriptibles, especialmente los crímenes graves como el homicidio o
la herejía. Sin embargo, para delitos menores, el tiempo transcurrido
podía jugar un rol, especialmente si no había suficientes pruebas o si el
delito había sido olvidado con el paso de los años.
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Perdón o indulgencia: El perdón era una figura muy común en la Edad
Media. Los monarcas y señores feudales tenían la facultad de conceder
indultos o perdones a los delincuentes. Este perdón podía ser
condicionado (por ejemplo, a cambio de servicio militar o pagos) o
incondicionado, dependiendo del caso. También la Iglesia, mediante la
figura de la indulgencia, podía otorgar la extinción de la pena o la
absolución de delitos, especialmente los que se consideraban pecados
ante Dios.
Compensación económica (composición): En muchos sistemas
jurídicos medievales, especialmente en las tradiciones germánicas y
visigodas, los crímenes podían resolverse mediante un sistema de
compensación económica a la víctima o a sus familiares. Este mecanismo
se denominaba composición o weregild (en los pueblos germánicos). En
algunos casos, el pago de una suma de dinero podía extinguir la acción
penal sin necesidad de un castigo corporal o de otra índole.
Venganza privada y acuerdos: Durante gran parte de la Edad Media,
especialmente en los primeros siglos, la venganza privada y las
reconciliaciones entre familias o clanes eran un medio legítimo de resolver
conflictos penales. Si se alcanzaba un acuerdo entre las partes, la acción
penal quedaba extinguida. Este tipo de acuerdos solía incluir
compensaciones económicas o matrimonios entre familias para resolver
los conflictos.
Presión social y costumbres locales: En muchas sociedades
medievales, el derecho consuetudinario (las costumbres locales) era más
fuerte que las leyes escritas. Las costumbres podían imponer que se
olvidara el crimen después de cierto tiempo o si el delincuente había
cambiado su comportamiento. Así, la extinción de la acción penal podía
depender de la memoria colectiva y de las normas locales más que de un
marco jurídico formal.
Inmunidades y fueros: En la Edad Media, muchas personas gozaban de
inmunidades o privilegios especiales, como los clérigos o los nobles.
Estas inmunidades podían hacer que ciertos delitos no fueran
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perseguidos penalmente o que, al ser juzgados por tribunales
eclesiásticos, se extinguiera la acción penal en los tribunales seculares.
Además, las ciudades y los territorios con fueros especiales podían tener
sus propias normas sobre la persecución y extinción de delitos.
Muerte del delincuente: La muerte del delincuente solía extinguir la
acción penal en la mayoría de los casos, ya que no había un concepto
desarrollado de la responsabilidad penal post mortem. Sin embargo, en
ciertos contextos, como en casos de herejía o traición, la deshonra podía
recaer sobre los descendientes o la familia del criminal, aunque no se les
castigara de forma directa.
Influencia de la Iglesia: La Iglesia tuvo una influencia importante en el
derecho penal medieval, y muchas veces la acción penal podía
extinguirse si el delincuente recibía el perdón eclesiástico. El asilo
eclesiástico era un mecanismo a través del cual los criminales podían
refugiarse en una iglesia y, en muchos casos, evitar la persecución penal
o lograr la extinción de la acción mediante la expiación o arrepentimiento.
En resumen, la extinción de la acción penal en la Edad Media no era tan
estructurada como en los sistemas jurídicos modernos. Estaba
profundamente influenciada por el derecho consuetudinario, el poder
feudal y eclesiástico, y las costumbres locales, donde el perdón, la
compensación y la reconciliación jugaban un papel crucial en lugar de un
sistema penal centralizado y organizado.
Renacimiento:
El Renacimiento trajo consigo la consolidación de las monarquías absolutas en
Europa, lo que permitió una mayor centralización del poder y, con ello, una mayor
unificación de las leyes. El derecho canónico y el derecho romano resurgieron
como referencias principales para la creación de sistemas jurídicos en muchos
países, especialmente en lo que respecta al derecho penal.
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Formas de Extinción de la Acción Penal en el Renacimiento
A pesar de la centralización del poder y la evolución jurídica, muchas prácticas
de la Edad Media todavía tenían vigencia durante el Renacimiento. No obstante,
las nuevas doctrinas legales y el aumento del poder estatal comenzaron a
transformar el panorama de la acción penal y su extinción. Estas son algunas
formas de extinción de la acción penal que prevalecían en el Renacimiento:
Prescripción: Durante el Renacimiento, el concepto de prescripción comenzó a
tener una mayor formalización en el derecho penal, especialmente bajo la
influencia del derecho romano redescubierto y aplicado. Esto significaba que
ciertos delitos menores ya no podían ser perseguidos después de un cierto
período de tiempo. Sin embargo, los delitos graves como el asesinato, la herejía
o la traición seguían considerándose imprescriptibles en muchas jurisdicciones.
Indultos y perdones reales: Los monarcas seguían ejerciendo el poder de
otorgar indultos o perdones a los delincuentes. Estos actos podían ser por
razones políticas, como en el caso de traidores o criminales cuya pena podía ser
conmutada si ello beneficiaba a la estabilidad del Estado. Durante el
Renacimiento, con el auge del poder absoluto de los reyes, el indulto real era
una herramienta utilizada frecuentemente, tanto como un acto de magnanimidad
como un mecanismo de control político.
Compensación económica y acuerdos (Composición): Aunque el sistema de
compensación económica por crímenes (similar a la "composición" medieval)
seguía teniendo un lugar en algunas sociedades, en el Renacimiento esta
práctica comenzó a desaparecer en favor de castigos más severos y
centralizados, aplicados por el Estado. En las zonas rurales o en las áreas menos
controladas por el Estado, estos acuerdos entre familias para evitar la venganza
privada todavía podían tener lugar.
Paz perpetua y amnistía: En ciertos casos, especialmente en conflictos civiles,
rebeliones o guerras, se concedía una amnistía general o una paz perpetua,
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mediante la cual se perdonaban delitos pasados. Esto solía suceder en el
contexto de acuerdos políticos entre facciones opuestas o tras la conclusión de
guerras civiles, donde era necesario restaurar el orden y la estabilidad social.
Asilo eclesiástico: Fue una práctica heredada de la Edad Media que permitió a
los criminales buscar refugio en un lugar sagrado y evitar temporalmente la
acción penal. Sin embargo, durante el Renacimiento, el creciente poder de los
estados-nación y la centralización del sistema de justicia redujeron la efectividad
y extensión del asilo eclesiástico. Aunque en algunos casos la Iglesia seguía
ejerciendo cierta influencia sobre el perdón y la extinción de la acción penal, el
control del Estado sobre la justicia se consolidaba cada vez más.
Abjuración y expatriación: Algunos sistemas legales permitían que los
delincuentes evitaran la acción penal si aceptaban abjurar de sus crímenes o
exiliarse. Este tipo de acuerdos se daban, por ejemplo, en el caso de herejes que
aceptaban retractarse de sus creencias para evitar castigos más severos.
También, en algunos lugares, se permitía que un criminal se expatriara (o fuera
desterrado) en lugar de enfrentar una condena.
Siglo XVIII (ilustración y el Código Penal Napoleónico (1804)
El Siglo XVIII es conocido como el Siglo de las Luces o Siglo de la Ilustración.
Fue un periodo en el que se promovió el uso de la razón, la ciencia y los derechos
humanos como base para reformar la sociedad, política y economía. Los
filósofos ilustrados como Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Kant, entre otros,
cuestionaron las monarquías absolutas, el poder de la Iglesia, y promovieron
principios como la igualdad ante la ley, la libertad de pensamiento y la separación
de poderes.
Los valores de la Ilustración influyeron en los procesos revolucionarios como la
Revolución Francesa (1789) y, más tarde, en los principios que inspiraron el
Código Napoleónico.
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El Código Penal Napoleónico fue parte de una serie de reformas legales llevadas
a cabo bajo el mandato de Napoleón Bonaparte. En 1804 se promulgó el Código
Civil Napoleónico, y aunque el Código Penal exacto se aprobó en 1810, ya desde
antes existía una preocupación por crear una legislación penal unificada y clara.
Este conjunto de leyes modernizó el sistema legal francés y tuvo gran influencia
en otros países europeos y latinoamericanos.
Principios del Código Napoleónico:
1. Igualdad ante la ley: Todas las personas serían tratadas de manera
igualitaria ante los tribunales, eliminando privilegios de clase.
2. Laicismo: Se separaba la influencia de la religión de los asuntos legales.
3. Simplicidad y claridad en las leyes: El Código buscaba eliminar la
complejidad innecesaria y establecer procedimientos más transparentes.
La extinción de la acción penal se refiere a la terminación de la persecución o
proceso penal por varias razones, como el cumplimiento de la pena, la amnistía,
el perdón del ofendido, o la prescripción del delito (cuando pasa un determinado
tiempo sin que se persiga el delito, se extingue la posibilidad de hacerlo).
El Código Penal Napoleónico fue uno de los primeros en establecer normas
claras sobre cuándo y cómo se podía extinguir la acción penal. En su época, la
prescripción era una de las formas más comunes, lo que significaba que,
después de cierto tiempo, los delitos ya no podían ser perseguidos. Además, la
amnistía o el indulto otorgados por el poder soberano también podían extinguir
la acción penal.
Podemos decir que la Ilustración influyó en los principios de igualdad y derechos
humanos que más tarde formarían parte de los códigos civiles y penales además
el Código Penal Napoleónico estructuró una base clara de cuándo y cómo podía
cesar la acción penal, incluyendo conceptos de prescripción y amnistía.
Beccaria y la proporcionalidad de las penas: Cesare Beccaria, un destacado
filósofo y jurista del siglo XVIII, es conocido principalmente por su obra "De los
delitos y las penas" (1764). En ella, planteó una serie de ideas revolucionarias
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sobre el sistema de justicia penal, que tuvieron una gran influencia en Europa y
en América Latina, particularmente en el desarrollo de los códigos penales
durante el siglo XIX. Entre sus contribuciones más notables está el concepto de
proporcionalidad de las penas, y aunque Beccaria no se refiere directamente a
la extinción de la acción penal, sus ideas sobre justicia penal son fundamentales
para entender la evolución del derecho penal moderno, incluida la forma en que
se extingue la persecución penal.
Beccaria y la Proporcionalidad de las Penas
Beccaria argumentaba que las penas debían ser proporcionales al delito
cometido y que el objetivo principal de las sanciones penales no era el castigo
en sí mismo, sino la prevención del delito y la protección de la sociedad. Las
penas desproporcionadas, en su visión, no cumplían su función disuasoria y sólo
contribuían a la violencia y la injusticia.
Algunos de sus principios claves relacionados con la proporcionalidad y la justicia
penal incluyen:
1. Rechazo de penas crueles y desmedidas: Beccaria se opuso
fuertemente a las penas capitales (la pena de muerte) y a las torturas, las
cuales consideraba desproporcionadas y brutales.
2. Claridad y certeza en la ley: Para que una pena fuera efectiva y justa,
Beccaria defendía la necesidad de que las leyes fueran claras y que la
sociedad conociera de antemano las consecuencias de cometer un delito.
3. Imparcialidad: Las penas debían aplicarse sin discriminación,
asegurando que todos los individuos, independientemente de su estatus
social o riqueza, recibieran castigos equitativos en relación con la
gravedad del delito.
4. Proporcionalidad como prevención: Beccaria creía que las penas
desproporcionadas no cumplían con su objetivo preventivo. Al imponer
sanciones que correspondieran a la magnitud del delito, se lograba una
mayor disuasión, ya que la severidad injustificada podía llevar a la rebelión
o a un mayor desprecio por la ley.
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Aunque Beccaria no discute directamente la extinción de la acción penal, su
enfoque en la proporcionalidad de las penas y la racionalidad del sistema de
justicia penal se refleja en los principios que, más tarde, guiarían la extinción de
la acción penal en los códigos penales modernos.
La proporcionalidad también se manifiesta en la prescripción de los delitos, que
es una de las formas más comunes de extinción de la acción penal. Según
Beccaria, si la pena o el proceso judicial se prolongaban excesivamente en el
tiempo, se perdía el efecto disuasorio, ya que la pena debía ser inmediata y
proporcional al delito. De este modo, los códigos penales del siglo XIX en
América Latina adoptaron mecanismos de prescripción, que extinguían la acción
penal si había pasado demasiado tiempo desde la comisión del delito,
basándose en la idea de que el castigo debía estar estrechamente relacionado
con el tiempo del delito.
En los códigos penales latinoamericanos, inspirados en las ideas de Beccaria,
se incluyeron normas de prescripción para asegurar que los delitos menores no
fueran perseguidos indefinidamente. Esto está alineado con su concepto de
proporcionalidad, ya que no sería justo perseguir a alguien por un delito menor
después de que ha pasado un tiempo considerable y las circunstancias han
cambiado.
La amnistía y el indulto, como formas de extinción de la acción penal, también
pueden verse en términos de proporcionalidad, al perdonar o reducir penas en
situaciones excepcionales, asegurando que el castigo no sea desmedido o
excesivo en relación con la situación actual del delincuente o el contexto político-
social.
Las ideas de Beccaria tuvieron un impacto profundo en los sistemas penales de
América Latina durante el siglo XIX. Muchos de los códigos penales
latinoamericanos se inspiraron en sus principios sobre la proporcionalidad de las
penas y la necesidad de un sistema penal justo y racional. Los juristas
latinoamericanos que redactaron las leyes penales en países como México,
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Argentina, Chile y Colombia tomaron sus ideas sobre el castigo proporcional y la
necesidad de una justicia penal enfocada en la prevención del delito.
En conclusión, Beccaria propuso la proporcionalidad de las penas, un principio
que influyó profundamente en los sistemas penales modernos, incluyendo las
causas de extinción de la acción penal. Aunque Beccaria no abordó directamente
la extinción de la acción penal, su enfoque sobre la racionalidad y
proporcionalidad en el castigo fue fundamental para el desarrollo de mecanismos
como la prescripción, amnistía e indulto, que extinguen la acción penal cuando
el castigo o el proceso judicial dejan de cumplir una función legítima o preventiva.
Su pensamiento ayudó a consolidar una visión humanitaria y equitativa de la
justicia penal, que influyó en las reformas legales en América Latina durante el
siglo XIX.
Prescripción de delitos
La prescripción en derecho penal es el plazo de tiempo durante el cual el Estado
tiene la potestad de investigar, perseguir y sancionar a una persona por la
comisión de un delito. Si transcurre este plazo sin que se haya iniciado o
concluido un proceso penal, el derecho a la acción penal se extingue, y la
persona ya no puede ser procesada o sancionada por ese delito. Este
mecanismo es considerado una forma de garantizar la seguridad jurídica tanto
para el Estado como para los acusados, evitando que una persona viva
indefinidamente bajo la amenaza de un proceso judicial.
Fundamentos y Objetivos
1. Seguridad jurídica: La prescripción evita que las personas estén sujetas
a ser perseguidas penalmente de manera indefinida, lo que generaría una
incertidumbre perpetua.
2. Desinterés social: Con el tiempo, el interés del Estado y la sociedad en
castigar un delito puede disminuir, especialmente en casos de menor
gravedad.
3. Desvanecimiento de las pruebas: A medida que pasa el tiempo, las
pruebas pueden perderse, las memorias de los testigos pueden volverse
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poco fiables, y las circunstancias pueden cambiar, dificultando un juicio
justo.
4. Proporcionalidad del castigo: La prescripción busca mantener una
relación adecuada entre la gravedad del delito y la oportunidad de aplicar
la pena. Si pasa mucho tiempo, aplicar un castigo podría resultar
desproporcionado.
Plazos
Los plazos de prescripción varían según el tipo de delito y su gravedad. Estos
plazos están definidos en los códigos penales de cada país y generalmente
siguen una lógica donde los delitos más graves tienen plazos de prescripción
más largos, mientras que los delitos menores prescriben en plazos más cortos.
Delitos leves: (hurtos menores, fraudes pequeños, etc.): Generalmente
prescriben en un plazo que va de 1 a 5 años.
Delitos graves: (homicidio, robo con violencia, violación): Pueden prescribir en
plazos que oscilan entre los 10 y 20 años.
Delitos imprescriptibles: Algunos delitos considerados extremadamente
graves, como los crímenes de lesa humanidad, genocidio, tortura o desaparición
forzada, son imprescriptibles en muchos países, lo que significa que pueden ser
perseguidos en cualquier momento, sin importar cuánto tiempo haya
transcurrido.
El plazo de prescripción generalmente comienza a contarse desde el momento
en que se comete el delito, pero existen varias circunstancias que pueden
modificar este cálculo:
1. Inicio del plazo: En la mayoría de los casos, el plazo empieza a correr
desde el momento en que se comete el delito. Sin embargo, en algunos
delitos continuados o de efectos permanentes (como la desaparición
forzada), el plazo puede empezar a contar desde que cesan los efectos
del delito.
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2. Interrupción de la prescripción: Si durante el plazo se realizan actos
judiciales relevantes que demuestran la intención de perseguir el delito
(por ejemplo, la apertura de una investigación formal, la citación a juicio,
la imputación o incluso la condena), el plazo de prescripción puede
interrumpirse. Cuando se interrumpe, el plazo se reinicia desde cero.
3. Suspensión de la prescripción: Existen situaciones excepcionales en
las que la prescripción se suspende temporalmente (por ejemplo, si el
acusado es un menor de edad o está en el extranjero). Durante ese
tiempo, el plazo de prescripción no corre, y se reanuda una vez que cesa
la causa de la suspensión.
Extinción de la Acción Penal por Prescripción
Cuando el plazo de prescripción se cumple sin que el Estado haya iniciado o
concluido el proceso penal, la acción penal queda extinguida. Esto significa que:
No se puede iniciar un proceso judicial por ese delito, incluso si se
descubre evidencia nueva.
Si ya se había iniciado un proceso, pero no se concluyó antes de que
prescribiera, el juicio debe archivarse.
La persona queda libre de cualquier persecución penal relacionada con
ese delito.
Prescripción de la Pena
Es importante diferenciar entre la prescripción de la acción penal y la prescripción
de la pena. La primera se refiere al tiempo que tiene el Estado para iniciar un
proceso judicial, mientras que la segunda se refiere al tiempo que tiene el Estado
para ejecutar la pena una vez que hay una condena firme. Si la pena no se
ejecuta dentro del plazo prescriptivo establecido, también se extingue.
Delitos Imprescriptibles: Algunos delitos de una gravedad extrema son
imprescriptibles debido a su impacto en los derechos humanos y la sociedad.
Ejemplos comunes son:
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Genocidio
Crímenes de guerra
Tortura
Desaparición forzada
Crímenes de lesa humanidad
En muchos países, la legislación penal ha sido modificada para declarar estos
delitos como imprescriptibles, en consonancia con tratados internacionales y la
doctrina de los derechos humanos.
En conclusión, la prescripción de delitos es un mecanismo clave en la extinción
de la acción penal, que permite que el Estado pierda el derecho a perseguir
judicialmente a una persona después de que ha transcurrido un determinado
plazo de tiempo desde la comisión del delito. La duración del plazo de
prescripción varía según la gravedad del delito y está sujeta a interrupciones y
suspensiones. Sin embargo, ciertos delitos, debido a su gravedad, son
imprescriptibles.
Siglo XIX (Códigos Penales en América Latina)
Durante el siglo XIX, América Latina vivió importantes transformaciones políticas
y sociales, marcadas por las guerras de independencia y la creación de nuevos
Estados nacionales. Una de las principales tareas que enfrentaron estos nuevos
Estados fue la codificación de sus leyes, incluidos los códigos penales, que
debían regular el comportamiento delictivo y establecer un sistema coherente de
justicia.
El Derecho Penal de la época fue fuertemente influenciado por la Ilustración y el
pensamiento de juristas europeos, como Cesare Beccaria (especialmente su
obra De los delitos y las penas) y por los códigos penales de Francia y España,
en particular el Código Penal Napoleónico (1810) y el Código Penal Español
(1822 y 1848). Estos códigos introdujeron ideas sobre la proporcionalidad de las
penas, la racionalidad en el castigo y la necesidad de establecer plazos para la
persecución de delitos, es decir, la prescripción penal.
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Extinción de la Acción Penal en los Códigos Penales del Siglo XIX
Uno de los aspectos clave en los códigos penales latinoamericanos del siglo XIX
fue la inclusión de normas sobre la extinción de la acción penal, especialmente
mediante la prescripción. La extinción de la acción penal es el proceso mediante
el cual se termina o finaliza la capacidad del Estado para perseguir judicialmente
a una persona por la comisión de un delito.
Principales Formas de Extinción de la Acción Penal
Durante el siglo XIX, los códigos penales de América Latina adoptaron
mecanismos basados en el derecho penal europeo, con varias formas de
extinción de la acción penal, entre las que se destacan:
1. Prescripción Penal: La prescripción es el medio más común de extinción
de la acción penal y establece que, si no se ha iniciado o concluido un
proceso penal dentro de un plazo determinado, la acción penal expira.
Esta figura fue ampliamente adoptada en los códigos latinoamericanos y
ajustada a la realidad de cada país.
Plazo de prescripción: Los plazos variaban según la gravedad del delito. Los
delitos menos graves, como los hurtos o los fraudes, tenían plazos cortos de
prescripción, mientras que los delitos graves, como el homicidio o la violación,
tenían plazos más largos.
Inspiración en el Código Penal Napoleónico: Este código introdujo el principio
de que los delitos deben prescribir después de cierto tiempo, para evitar
persecuciones indefinidas y garantizar la estabilidad jurídica. Los códigos
latinoamericanos siguieron esta lógica, aunque adaptaron los plazos de
prescripción a sus contextos nacionales.
2. Indulto y Amnistía: Otro medio de extinción de la acción penal, aunque
menos común que la prescripción, era el indulto o la amnistía otorgados
por el poder ejecutivo o legislativo. Estas medidas borraban la
responsabilidad penal del acusado, ya fuera por razones políticas,
sociales o humanitarias.
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3. Indulto: Es una medida de gracia individual que puede conceder el jefe
del Estado, normalmente para reducir o eliminar la pena impuesta a una
persona ya condenada.
Amnistía: Es una medida más amplia que generalmente se aplica a grupos de
personas, especialmente en el contexto de delitos políticos, y que borra los
efectos del delito, impidiendo cualquier persecución futura.
4. Muerte del Imputado: En muchos códigos penales, la muerte del
acusado también era una causa de extinción de la acción penal, ya que,
lógicamente, no se podía continuar persiguiendo a una persona fallecida.
5. Arrepentimiento Eficaz o Rehabilitación: Algunos códigos
contemplaban que la rehabilitación o el arrepentimiento eficaz del
delincuente, que implicaba la reparación del daño o la cooperación con
las autoridades, podía ser una forma de extinguir la acción penal o reducir
considerablemente la pena.
Evolución de los Códigos Penales en América Latina en el Siglo XIX
A medida que los países de América Latina se independizaron, cada uno fue
desarrollando su propio código penal, influido por las ideas europeas y adaptado
a las circunstancias locales. A continuación, se presentan algunos ejemplos de
códigos penales que incorporaron la prescripción y otras formas de extinción de
la acción penal:
México: El primer Código Penal mexicano fue promulgado en 1871 y se inspiró
en el Código Penal Español de 1848. En este código se introdujeron plazos de
prescripción basados en la gravedad del delito, con el fin de garantizar que la
justicia se aplicara de manera proporcional y oportuna.
Argentina: El Código Penal argentino de 1886 fue uno de los más avanzados
de su tiempo en América Latina, inspirado en el derecho penal europeo y en las
ideas de Beccaria. Este código establecía plazos claros para la prescripción de
los delitos, limitando el tiempo en que el Estado podía perseguir a los
delincuentes. La duración de estos plazos dependía de la gravedad del delito.
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Chile: El Código Penal chileno de 1874 es otro ejemplo de una legislación que
incluyó la prescripción como forma de extinción de la acción penal. Este código
sigue vigente, aunque ha sido reformado en numerosas ocasiones, y en su
versión original ya establecía plazos diferenciados para la prescripción de delitos
graves y leves.
Colombia: El Código Penal colombiano de 1837 fue uno de los primeros códigos
en el continente y también fue influido por el Código Penal Napoleónico. Al igual
que otros códigos latinoamericanos, contemplaba la prescripción y el indulto
como formas de extinguir la acción penal.
Perú: El Código Penal peruano de 1863, que también siguió modelos europeos,
adoptó mecanismos de extinción de la acción penal similares a los del Código
Penal Napoleónico y del español, con una marcada influencia en la prescripción.
Principales Características de los Códigos Penales del Siglo XIX en
América Latina
1. Prescripción de delitos: La mayoría de los códigos establecían la
prescripción de la acción penal como un derecho fundamental para evitar
persecuciones interminables.
2. Proporcionalidad de las penas: Siguiendo las ideas de Beccaria, los
códigos latinoamericanos buscaban que las penas fueran proporcionales
al delito, tanto en la gravedad del castigo como en el tiempo que se podía
perseguir un delito.
3. Humanización del castigo: Se abolieron progresivamente las penas
crueles y se adoptaron medidas para mejorar el tratamiento de los reos,
además de establecer límites temporales para la persecución de ciertos
delitos.
4. Influencias extranjeras: Los códigos penales latinoamericanos del siglo
XIX estuvieron profundamente influidos por el derecho penal europeo, en
especial por los códigos napoleónicos y españoles.
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En conclusión, durante el siglo XIX, los códigos penales de América Latina
establecieron un marco jurídico que incluía formas de extinción de la acción
penal, principalmente mediante la prescripción de delitos. Este mecanismo,
inspirado en los códigos europeos y ajustado a las realidades locales, fue clave
para limitar el tiempo en que el Estado podía perseguir delitos, garantizando la
seguridad jurídica y la proporcionalidad en el castigo. A lo largo del siglo, la
extinción de la acción penal se convirtió en un aspecto fundamental del derecho
penal en la región, y muchos de estos principios siguen vigentes en las
legislaciones actuales.
Siglo XX: Codificaciones modernas
El siglo XX fue un periodo de importantes cambios en la estructura legal y social
de los países, incluyendo la evolución de los códigos penales. Las nuevas
constituciones, los tratados internacionales de derechos humanos y las
transformaciones sociales impulsaron una revisión profunda de las normativas
penales en todo el mundo, y en particular en América Latina y Europa.
El objetivo de estas codificaciones modernas fue actualizar el derecho penal para
alinearlo con los principios de justicia, derechos humanos y estado de derecho.
En este contexto, el concepto de la extinción de la acción penal también se
desarrolló, prestando especial atención a la prescripción y a las situaciones en
las que el Estado ya no podía ejercer su potestad punitiva.
Extinción de la Acción Penal en las Codificaciones Modernas
La extinción de la acción penal en los códigos del siglo XX sigue centrada en
mecanismos como la prescripción, pero con nuevos enfoques basados en el
avance de los derechos humanos, la proporcionalidad de las penas y la
adaptación a las nuevas realidades del delito. A continuación, se exponen los
aspectos más relevantes:
Prescripción de Delitos: La prescripción sigue siendo la forma principal de
extinción de la acción penal en las codificaciones modernas, aunque con
reformas que reflejan los cambios sociales y políticos del siglo XX:
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Plazos más largos para delitos graves: En las nuevas codificaciones del siglo
XX, se incrementaron los plazos de prescripción para delitos graves como el
homicidio, violación y secuestro, reflejando la gravedad de estos delitos.
Imprescriptibilidad de ciertos delitos: Un cambio clave en el siglo XX fue la
introducción de la imprescriptibilidad para algunos delitos considerados
especialmente graves. Estos incluyen crímenes de lesa humanidad, genocidio,
tortura, desaparición forzada y, en algunos países, terrorismo. La idea es que
estos crímenes son tan atroces que la sociedad nunca debe perder su interés en
sancionarlos, sin importar cuánto tiempo haya pasado.
Por ejemplo, en la legislación internacional, tratados como la Convención sobre
la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa
Humanidad (1968) impulsaron a muchos países a modificar sus códigos penales
para declarar estos delitos imprescriptibles.
Modificación de los plazos de prescripción según el delito: Las
codificaciones modernas ajustaron los plazos de prescripción según la gravedad
del delito y en función de la pena máxima establecida en el código penal. Delitos
menores pueden prescribir en plazos cortos (5 años o menos), mientras que los
delitos graves pueden prescribir en plazos de hasta 20 o 30 años, dependiendo
del país.
Suspensión e interrupción de la prescripción: Las codificaciones modernas
también clarificaron y detallaron las circunstancias en que la prescripción puede
ser suspendida o interrumpida:
Interrupción de la prescripción: Ocurre cuando se inicia un proceso judicial o
se realiza alguna acción judicial relevante, como la formulación de cargos o la
citación a juicio. Al interrumpirse, el plazo de prescripción vuelve a contarse
desde cero.
Suspensión de la prescripción: Algunas codificaciones prevén que el plazo de
prescripción se suspenda temporalmente en circunstancias excepcionales, como
la permanencia del acusado fuera del país o la existencia de causas de fuerza
mayor que impidan la persecución del delito.
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Otras Formas de Extinción de la Acción Penal
Además de la prescripción, las codificaciones del siglo XX incluyen otras formas
de extinción de la acción penal, que en muchos casos reflejan avances en la
protección de los derechos humanos y la evolución de la justicia penal:
1. Amnistía: Las amnistías han sido una forma importante de extinción de
la acción penal, especialmente en contextos de transición política, como
fue el caso en muchos países latinoamericanos después de dictaduras
militares o conflictos armados internos. A través de la amnistía, el Estado
renuncia a perseguir ciertos delitos, por lo general delitos políticos.
2. Indulto: El indulto es otra figura que subsistió en los códigos penales
modernos, aunque generalmente se restringe a casos excepcionales. El
indulto es una medida de gracia otorgada por el poder ejecutivo que
extingue la responsabilidad penal de una persona ya condenada, lo que
impide la ejecución de la pena.
3. Rehabilitación o arrepentimiento: En algunos casos, la legislación
penal permite que la acción penal se extinga si el delincuente demuestra
un arrepentimiento eficaz o si lleva a cabo actos de reparación del daño
causado. Esta forma de extinción se utiliza especialmente en delitos
menores o en delitos que afectan a bienes jurídicos individuales (como los
delitos económicos).
4. Muerte del imputado: La muerte del imputado sigue siendo una causa
tradicional de extinción de la acción penal, ya que el proceso pierde
sentido si la persona acusada fallece.
Codificaciones Modernas en América Latina y Europa
América Latina: Durante el siglo XX, muchos países latinoamericanos
revisaron y modernizaron sus códigos penales, inspirados en modelos
europeos, pero también teniendo en cuenta las realidades locales y los
desafíos específicos de cada país, como el crimen organizado, el
terrorismo y las violaciones de derechos humanos.
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México: El Código Penal Federal de 1931 introdujo reformas importantes,
ampliando los plazos de prescripción para delitos graves y adoptando la
imprescriptibilidad para ciertos crímenes, como los de lesa humanidad. A lo largo
del siglo XX, este código fue reformado en numerosas ocasiones para adecuarlo
a los cambios sociales y políticos.
Argentina: El Código Penal argentino ha sufrido varias modificaciones desde su
primera versión en 1921. En particular, las reformas de finales del siglo XX
incorporaron la imprescriptibilidad para los crímenes de lesa humanidad y el
terrorismo, alineándose con los tratados internacionales de derechos humanos.
Chile: En Chile, el Código Penal de 1874 sigue en vigor, aunque ha sido
modificado en repetidas ocasiones. Una de las reformas más significativas fue la
introducción de la imprescriptibilidad para crímenes de lesa humanidad después
de la dictadura militar, lo que permitió juzgar a responsables de violaciones de
derechos humanos ocurridas décadas antes.
Colombia: El Código Penal de 1980 introdujo un enfoque más moderno en la
regulación de la prescripción y la extinción de la acción penal. Colombia,
además, se enfrentó al reto de incorporar normas específicas para delitos como
el narcotráfico y el terrorismo, extendiendo los plazos de prescripción para estos
crímenes.
Europa: En Europa, muchos países también actualizaron sus códigos penales
durante el siglo XX, particularmente después de la Segunda Guerra Mundial. La
experiencia de los crímenes cometidos durante la guerra impulsó a muchos
países a adoptar la imprescriptibilidad para crímenes de guerra y genocidio.
Francia: El Código Penal francés de 1994 reemplazó el antiguo Código
Napoleónico y se adaptó a los estándares internacionales. Introdujo la
imprescriptibilidad para ciertos crímenes y estableció plazos más largos de
prescripción para delitos graves.
España: El Código Penal español de 1995 es un ejemplo de una codificación
moderna que actualizó los plazos de prescripción y estableció la
imprescriptibilidad para crímenes graves como el genocidio y el terrorismo.
55
Las codificaciones penales modernas del siglo XX representan una evolución
significativa en la forma en que los países abordan la extinción de la acción penal,
especialmente con la introducción de la imprescriptibilidad para ciertos crímenes
y la ampliación de los plazos de prescripción para delitos graves. Estos cambios
reflejan una mayor sensibilidad hacia los derechos humanos y un esfuerzo por
adecuar las leyes penales a las realidades sociales y políticas del siglo XX.
Siglo XX
El siglo XX fue testigo de grandes cambios en el derecho penal, influenciados
por dos guerras mundiales, dictaduras, la Guerra Fría, la creación de
instituciones internacionales y el auge de los derechos humanos. Las
legislaciones penales de muchos países se transformaron para adecuarse a
nuevas realidades, lo que también impactó en las formas en las que la acción
penal podía extinguirse.
La extinción de la acción penal se refiere a las circunstancias en las que el Estado
pierde su facultad de ejercer su potestad punitiva contra un individuo acusado de
un delito. Esto puede suceder por diversas razones como la prescripción, la
amnistía, el indulto o la muerte del imputado, entre otras. A lo largo del siglo XX,
cada uno de estos mecanismos fue evolucionando en función de las necesidades
y cambios sociales.
Prescripción de Delitos
La prescripción es uno de los mecanismos más comunes para la extinción de la
acción penal. Se refiere al transcurso de un período de tiempo después del cual
el delito ya no puede ser perseguido judicialmente. A lo largo del siglo XX, los
países ajustaron los plazos y condiciones de la prescripción en función de la
gravedad de los delitos.
Plazos más amplios para delitos graves: Muchos códigos penales
extendieron los plazos de prescripción para delitos graves, como
homicidios, violaciones y otros delitos violentos. Algunos países
56
extendieron la prescripción hasta 20 o 30 años, dependiendo de la
gravedad del delito.
Delitos imprescriptibles: Hacia el final del siglo XX, ciertos delitos
comenzaron a ser declarados imprescriptibles, especialmente los
crímenes de lesa humanidad, genocidio, tortura y desaparición forzada.
Esto significa que el paso del tiempo no podía extinguir la acción penal
para esos delitos. Este cambio estuvo motivado por la necesidad de juzgar
a los responsables de crímenes cometidos en el contexto de dictaduras y
conflictos armados, así como por tratados internacionales como la
Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de
los Crímenes de Lesa Humanidad (1968).
América Latina: Tras la caída de las dictaduras en países como Argentina, Chile
y Uruguay, se adoptaron reformas legales que permitieron perseguir crímenes
de lesa humanidad, incluso décadas después de haber sido cometidos,
eliminando así la posibilidad de que prescribieran.
Europa: En países europeos, especialmente después de la Segunda Guerra
Mundial, también se impulsaron normas para hacer imprescriptibles los crímenes
cometidos durante los conflictos bélicos y genocidios.
Interrupción y suspensión de la prescripción: En las legislaciones del siglo
XX, los códigos penales también comenzaron a prever mecanismos más claros
sobre cómo se podía interrumpir o suspender la prescripción. Por ejemplo, si una
persona es acusada formalmente de un delito o se inicia un proceso penal, el
plazo de prescripción podría reiniciarse o detenerse temporalmente, evitando
que la inacción judicial lleve a la extinción de la acción penal.
Amnistía y Extinción de la Acción Penal
Durante el siglo XX, las amnistías jugaron un papel clave en la extinción de la
acción penal, especialmente en el contexto de transiciones políticas y conflictos
armados. La amnistía implica la renuncia por parte del Estado a seguir
persiguiendo ciertos delitos, generalmente por razones de reconciliación o
estabilidad política.
57
Amnistías tras conflictos armados y dictaduras: En muchos países,
especialmente en América Latina, las leyes de amnistía permitieron extinguir la
acción penal para delitos cometidos durante dictaduras o guerras civiles. Por
ejemplo:
Argentina: Las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida a mediados de la
década de 1980 pusieron fin a las acciones penales contra los responsables de
violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar.
Chile: Tras la dictadura de Augusto Pinochet, se promulgó una ley de amnistía
que cubría los delitos cometidos entre 1973 y 1978, lo que impidió, durante años,
la persecución de militares responsables de graves violaciones de derechos
humanos.
Sin embargo, hacia finales del siglo XX, la percepción sobre las amnistías
cambió, especialmente en el ámbito internacional, donde se empezó a
considerar que las amnistías generales para crímenes graves violaban los
principios de justicia y derechos humanos.
Anulación de amnistías: En países como Argentina y Chile, a finales del siglo
XX, las leyes de amnistía fueron derogadas o declaradas inconstitucionales,
permitiendo reabrir casos de crímenes de lesa humanidad y eliminar la
posibilidad de que estos crímenes quedaran sin castigo.
Indultos
El indulto es una medida de gracia otorgada por el poder ejecutivo que puede
extinguir la pena impuesta a una persona, incluso después de haber sido
condenada. A lo largo del siglo XX, los indultos continuaron siendo utilizados en
diversos países, aunque con ciertas limitaciones para delitos graves.
Restricciones a los indultos: Hacia el final del siglo XX, muchos países
comenzaron a limitar la concesión de indultos, especialmente en relación con
delitos graves o violaciones de derechos humanos. En algunos casos, los
indultos no podían aplicarse a personas condenadas por delitos de lesa
humanidad o genocidio, para evitar la impunidad.
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Crímenes Internacionales y su Impacto en la Extinción de la Acción Penal
El desarrollo de las instituciones de justicia penal internacional tuvo un impacto
decisivo en la extinción de la acción penal a finales del siglo XX. La creación de
tribunales internacionales y la consolidación de normas de derecho penal
internacional cambiaron la forma en que se veían los crímenes de guerra y los
crímenes contra la humanidad.
Tribunales Internacionales: La creación del Tribunal Penal Internacional
para la ex-Yugoslavia (1993), el Tribunal Penal Internacional para Ruanda
(1994) y finalmente la Corte Penal Internacional (2002) fue un reflejo de
la necesidad de perseguir crímenes internacionales sin que el paso del
tiempo pudiera extinguir la acción penal. Estos tribunales garantizaron que
los autores de genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa
humanidad pudieran ser juzgados independientemente de cuánto tiempo
hubiera transcurrido desde la comisión de los crímenes.
Justicia Restaurativa y Formas Alternativas de Extinción
Hacia finales del siglo XX, algunas legislaciones empezaron a adoptar enfoques
basados en la justicia restaurativa para ciertos delitos menores o delitos que
afectaban bienes jurídicos individuales. En estos casos, se introdujeron
mecanismos alternativos de extinción de la acción penal:
Reparación del daño: En algunos casos, la acción penal podía extinguirse si el
acusado reparaba el daño causado a la víctima, lo que permitió que ciertos
delitos fueran resueltos fuera del sistema penal, mediante acuerdos entre las
partes.
Arrepentimiento eficaz: En ciertos sistemas, el arrepentimiento eficaz o la
colaboración con la justicia podían llevar a la extinción de la acción penal,
especialmente en delitos relacionados con el crimen organizado o el terrorismo,
donde los colaboradores aportaban información clave para desarticular
organizaciones criminales.
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El siglo XX marcó una evolución en las normas sobre la extinción de la acción
penal, con un enfoque creciente en los derechos humanos y la justicia
internacional. Mientras que la prescripción siguió siendo un mecanismo central,
la imprescriptibilidad de crímenes graves y la limitación de amnistías e indultos
para esos delitos cambiaron las reglas del juego. A su vez, el desarrollo de
tribunales internacionales garantizó que los crímenes más graves no quedaran
impunes.
Finales del Siglo XX
Hacia finales del siglo XX, muchos países atravesaron importantes
transformaciones políticas, sociales y jurídicas, lo que llevó a reformas
significativas en los códigos penales. Entre los eventos más influyentes de esta
época están la caída de dictaduras en América Latina, el fin de la Guerra Fría, el
auge de los derechos humanos y la creciente influencia del derecho
internacional. Estos cambios influyeron directamente en las reformas penales,
particularmente en la regulación de la extinción de la acción penal.
Principales Factores que Influyeron en la Extinción de la Acción Penal
Derechos Humanos y Crímenes de Lesa Humanidad
Tras las dictaduras y conflictos armados, especialmente en América
Latina y Europa, surgió un fuerte enfoque en la imprescriptibilidad de
ciertos crímenes, como los crímenes de lesa humanidad, genocidio,
tortura, desaparición forzada, entre otros.
Los tratados internacionales, como la Convención sobre la
Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa
Humanidad de la ONU (1968), llevaron a muchos países a modificar sus
códigos penales y a declarar estos delitos imprescriptibles, lo que impedía
la extinción de la acción penal, sin importar el tiempo transcurrido.
Establecimiento de Tribunales Internacionales
La creación de tribunales internacionales como el Tribunal Penal Internacional
para la ex-Yugoslavia (1993), el Tribunal Penal Internacional para Ruanda
(1994), y más tarde la Corte Penal Internacional (2002) marcó un punto de
60
inflexión en la persecución de crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa
humanidad. Estos tribunales ayudaron a consolidar la imprescriptibilidad de
estos delitos y a garantizar que los perpetradores pudieran ser procesados en
cualquier momento.
Reformas de los Códigos Penales Nacionales
Muchos países reformaron sus códigos penales a finales del siglo XX para
ajustarse a los principios internacionales de derechos humanos y a las nuevas
realidades criminales. Estas reformas tuvieron un impacto significativo en las
reglas sobre la extinción de la acción penal, especialmente en lo relacionado con
la prescripción.
Prescripción de Delitos
La prescripción siguió siendo la forma más común de extinción de la acción
penal, pero con cambios importantes en los plazos y en la manera en que se
aplicaba:
Delitos imprescriptibles: Como ya se mencionó, uno de los cambios más
importantes hacia finales del siglo XX fue la declaración de imprescriptibilidad
para ciertos crímenes graves, principalmente aquellos relacionados con
violaciones masivas de derechos humanos, como genocidio, tortura y
desapariciones forzadas.
Por ejemplo, en Argentina y Chile, tras las dictaduras, las reformas penales
eliminaron los plazos de prescripción para crímenes de lesa humanidad,
permitiendo el enjuiciamiento de responsables de violaciones de derechos
humanos cometidas décadas atrás.
Plazos más amplios para delitos graves: Los códigos penales modernizados
extendieron los plazos de prescripción para delitos graves como el homicidio,
violaciones sexuales y otros delitos violentos. El objetivo fue garantizar que el
Estado tuviera más tiempo para investigar y procesar estos delitos, reconociendo
que muchos de ellos pueden no ser denunciados de inmediato o pueden ser
difíciles de investigar. En varios países, los plazos de prescripción para delitos
graves como homicidio o terrorismo se extendieron a 20, 25 o incluso 30 años.
61
Interrupción y suspensión de la prescripción: Se implementaron normas más
detalladas sobre la interrupción y suspensión de la prescripción para evitar que
los delitos queden impunes por retrasos en el proceso judicial. Por ejemplo, en
muchos códigos penales se estableció que la fuga del acusado o su permanencia
en otro país podría suspender el plazo de prescripción, lo que permitió procesar
a personas que lograron escapar de la justicia por muchos años.
Amnistías y Comisiones de la Verdad
Las amnistías y las comisiones de la verdad jugaron un papel importante en la
extinción de la acción penal en países que salían de dictaduras o conflictos
armados. Sin embargo, hubo un cambio en la percepción de la amnistía como
forma de extinción de la acción penal:
1. Amnistías condicionadas: A finales del siglo XX, se criticó ampliamente el
uso de amnistías generales e incondicionales para delitos graves, como los
crímenes de lesa humanidad. En algunos países, las leyes de amnistía fueron
derogadas o modificadas para excluir estos delitos de su alcance.
Por ejemplo, en Argentina, la Ley de Punto Final y la Ley de Obediencia Debida,
que habían cerrado la posibilidad de enjuiciar a los responsables de crímenes
durante la dictadura, fueron anuladas en los años 2000, permitiendo la reapertura
de juicios.
2. Comisiones de la Verdad: Muchas Comisiones de la Verdad, como la de
Sudáfrica (tras el apartheid) y varias en América Latina, jugaron un papel en la
extinción de la acción penal para ciertos delitos, pero con el objetivo de promover
la reconciliación y establecer la verdad histórica, en lugar de garantizar la
impunidad.
Otros Mecanismos de Extinción de la Acción Penal
Además de la prescripción y las amnistías, otros mecanismos tradicionales de
extinción de la acción penal continuaron utilizándose, como:
Indultos: Los indultos siguieron siendo una medida de gracia utilizada por los
gobiernos, pero hacia finales del siglo XX, su uso se fue restringiendo. En
62
muchos países, los indultos no pueden aplicarse a delitos graves o crímenes de
lesa humanidad.
Reparación del daño y mecanismos alternativos: En algunos sistemas
penales, la extinción de la acción penal también podía producirse si el imputado
reparaba el daño causado, especialmente en delitos menores. Este enfoque fue
parte de una tendencia más amplia hacia la justicia restaurativa, que prioriza la
reparación a las víctimas sobre el castigo.
Hacia finales del siglo XX, la extinción de la acción penal se transformó
significativamente bajo la influencia de los derechos humanos y el derecho penal
internacional. Las principales reformas incluyeron la imprescriptibilidad de
crímenes de lesa humanidad, el aumento de los plazos de prescripción para
delitos graves y una creciente limitación en el uso de amnistías e indultos. Estas
reformas reflejaron un cambio hacia la protección de las víctimas y el
fortalecimiento de la justicia penal en el ámbito internacional y nacional.
Actualidad
En el mundo contemporáneo, la extinción de la acción penal sigue siendo un
tema clave en los sistemas jurídicos de todo el mundo. Se refiere a las
situaciones en las cuales el Estado ya no puede perseguir a una persona por un
delito, ya sea porque ha transcurrido cierto tiempo o por decisiones judiciales o
políticas que cancelan la capacidad de perseguir la acción penal. Existen varias
causas para la extinción de la acción penal, que varían según las legislaciones
nacionales, aunque los principios generales suelen ser comunes.
Causas de Extinción de la Acción Penal en la Actualidad
1. Prescripción de delitos: la prescripción sigue siendo una de las causas más
frecuentes de extinción de la acción penal en la actualidad. Cada país establece
plazos específicos de prescripción, que varían según la gravedad del delito.
Plazos ajustados: En muchos países, los plazos de prescripción para delitos
graves como el homicidio, el terrorismo o la corrupción se han extendido o
incluso eliminado.
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Interrupción y suspensión: La prescripción puede ser interrumpida o
suspendida, por ejemplo, cuando el acusado se encuentra prófugo o cuando se
inician acciones judiciales dentro del plazo.
Imprescriptibilidad: Cada vez más delitos, especialmente aquellos que implican
graves violaciones de los derechos humanos (como genocidio, tortura,
desaparición forzada), son considerados imprescriptibles, lo que significa que
pueden ser perseguidos en cualquier momento.
2. Amnistia: La amnistía sigue siendo utilizada en algunos países para extinguir
la acción penal, aunque su uso ha sido más limitado debido a su potencial para
crear impunidad, especialmente en delitos graves. En muchos casos, las
amnistías ahora están condicionadas y no se aplican a delitos graves como
crímenes de lesa humanidad o terrorismo.
Amnistías condicionadas: Las amnistías suelen ser concedidas en procesos
de reconciliación nacional o al final de conflictos armados, pero con criterios más
estrictos que en el pasado, excluyendo violaciones graves de derechos humanos.
Comisiones de la verdad: Estas comisiones, como las de Sudáfrica o Colombia,
han utilizado amnistías parciales en el contexto de procesos de paz, con el
objetivo de promover la reconciliación y evitar nuevas guerras civiles.
3. Indulto: Los indultos, que permiten la extinción de la acción penal o la pena
impuesta, se siguen utilizando en la actualidad. Sin embargo, muchos países han
restringido el uso del indulto para delitos graves, particularmente aquellos que
afectan los derechos humanos.
Indultos limitados: Aunque los presidentes o monarcas pueden conceder
indultos, su aplicación en delitos graves, como los crímenes de lesa humanidad,
ha sido restringida o prohibida por la legislación nacional o por compromisos
internacionales.
4. Muerte del imputado: En casi todas las legislaciones actuales, la muerte del
imputado extingue la acción penal. Al fallecer, el individuo ya no puede ser
64
objeto de persecución penal, aunque los procedimientos pueden continuar para
esclarecer los hechos o reparar a las víctimas en el ámbito civil.
Justicia Restaurativa y Medidas Alternativas
En las últimas décadas, ha habido un auge en la aplicación de medidas
alternativas a la justicia punitiva, como la justicia restaurativa, que en algunos
casos lleva a la extinción de la acción penal.
Acuerdos reparatorios: En delitos menores o en aquellos que afecten
principalmente bienes individuales, las partes pueden llegar a acuerdos que
impliquen la reparación del daño, lo que puede llevar a la extinción de la acción
penal sin necesidad de un juicio formal.
Colaboración eficaz: En delitos relacionados con el crimen organizado o el
terrorismo, algunos sistemas permiten que un imputado colabore con la justicia
a cambio de una reducción o extinción de la pena, lo que ayuda a desarticular
redes criminales más grandes.
Tendencias Actuales y Derecho Internacional
Justicia Penal Internacional y la Imprescriptibilidad:
En la actualidad, el derecho penal internacional ha tenido un impacto importante
en la regulación de la extinción de la acción penal, especialmente en el contexto
de crímenes graves como genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa
humanidad. En este sentido, el Estatuto de Roma (que estableció la Corte Penal
Internacional) y otros tratados internacionales han contribuido a que estos delitos
se consideren imprescriptibles en prácticamente todas las legislaciones
modernas.
Corte Penal Internacional (CPI): La CPI tiene la capacidad de juzgar crímenes
graves, como el genocidio y los crímenes de guerra, y dichos delitos no
prescriben, lo que significa que la acción penal nunca se extingue para esos
casos.
Lucha Contra la Corrupción
La corrupción ha ganado relevancia como un delito de interés global, y en
muchos países se han reformado los plazos de prescripción o incluso se ha
65
adoptado la imprescriptibilidad para ciertos delitos de corrupción, especialmente
cuando involucran altos funcionarios o grandes sumas de dinero.
Convenciones Internacionales: La Convención de las Naciones Unidas contra
la Corrupción (CNUCC) ha promovido cambios en la legislación de muchos
países para alargar los plazos de prescripción de los delitos de corrupción o
impedir que altos funcionarios se beneficien de la extinción de la acción penal
por este tipo de delitos.
Derechos Humanos y Delitos Imprescriptibles
La evolución de los derechos humanos ha influido significativamente en la
extinción de la acción penal, imponiendo límites estrictos a mecanismos que
pudieran extinguir la persecución de delitos que afecten gravemente los
derechos humanos.
Tribunales regionales de derechos humanos, como la Corte Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH), han declarado inconstitucionales leyes de
amnistía en varios países de América Latina y han establecido que ciertos
crímenes no pueden ser objeto de extinción por medio de prescripción o amnistía.
Mecanismos de Amnistía
En contextos de conflictos armados o procesos de paz, sigue habiendo
controversia sobre el uso de amnistías para promover la reconciliación. El
desafío es encontrar un equilibrio entre la justicia, la verdad y la paz, sin caer en
la impunidad.
Por último, la extinción de la acción penal en la actualidad sigue siendo un tema
fundamental del derecho penal, con énfasis en la lucha contra la impunidad para
delitos graves, especialmente los relacionados con los derechos humanos y la
corrupción. La tendencia es hacia la imprescriptibilidad de crímenes de lesa
humanidad, genocidio y corrupción, así como la limitación del uso de amnistías
e indultos para estos casos. Al mismo tiempo, se promueven formas alternativas
de justicia, como la justicia restaurativa, en delitos menos graves.
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7. MARCO CONCEPTUAL
Este marco conceptual aborda cómo surgió la acción penal, el Capítulo Quinto
de la ley 599 de 2000 (Código Penal Colombiano), (Normativo, 2000) en donde se
destaca la acción penal, causales de extinción, iniciación del término de prescripción
de la acción, renuncia a la prescripción, interrupción y suspensión del término
prescriptivo de la acción y la oblación.
Para lograr comprender qué es la extinción de la acción penal, primero se debe
comenzar por definir qué es la acción penal, el cual se refiere al derecho de iniciar un
proceso penal o una demanda contra una persona acusada de cometer un delito, es
ejercida por el Estado a través de sus representantes legales, como los fiscales o los
procuradores, y su propósito es llevar a cabo la persecución y enjuiciamiento de los
presuntos delincuentes, esta figura generalmente está sujeta a ciertas limitaciones,
como los plazos de prescripción, que establecen un período de tiempo dentro del cual
se debe iniciar la acción, y requiere que existan pruebas suficientes y razonables para
fundamentar una acusación formal contra el presunto delincuente. En Colombia, en
1991 se creó un ente autónomo y especializado encargado de los actos de instrucción
y del ejercicio de la acción penal, denominado Fiscalía General de la Nación, cuyo
génesis se remonta a la Constitución promulgada en ese año, y que derogó la de 1886,
la acción penal se encuentra regulada por el Código de Procedimiento Penal y su
titularidad se encuentra en cabeza de la Fiscalía General de la Nación conforme con el
artículo 250 de la Constitución Política de 1991 y el artículo 24 del Decreto 2700 de
1991, con lo anterior, la Fiscalía tiene la competencia de ejercer esta acción punitiva en
Colombia, esto es, la facultad de investigar y perseguir los delitos, así como acusar y
llevar a juicio a los presuntos responsables. Esta acción se inicia mediante la
presentación de una denuncia o querella por parte de la víctima o de cualquier
67
persona que tenga conocimiento de la comisión de un delito. También puede iniciarse
de oficio por parte de la fiscalía general de la Nación cuando tenga conocimiento de la
comisión de un delito no querellable, según la lista descrita en el artículo 74 del C.P.P.
68
La Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Penal, mediante la sentencia
AP1529-2016 radicación N°44.679, (Justicia, 2016) define la extinción de la acción
penal como una forma de dar por terminada la actuación cuando se presenta una
circunstancia que impide al Estado continuar con la pretensión punitiva, y de contera,
exonera al sujeto pasivo de la acción, de sufrir la imposición de una sanción, al tener
efectos de cosa juzgada como lo dispone el artículo 80 de la Ley 906 de 2004, no
obstante, no se aplicará a la acción civil que surja del agravio ni a la acción para la
extinción de dominio; la Corte en sentencia C- 1490 de 2000 consideró que “[definir las
causales de extinción del proceso penal, es una competencia exclusiva del legislador,
que las establece previo el ejercicio de ponderación que efectúa de los fenómenos de
la vida social que tipifica como delitos y del mayor o menor daño que, en su criterio,
ciertos comportamientos puedan estar causando o llegar a causar en el conglomerado
social”. (corte, 2000) En igual sentido, la sentencia C- 899 de 2003 estimó que “las
causales de extinción del proceso penal constituyen materia sujeta a la libre
configuración del legislador, y a menos que resulten desproporcionadas y atentatorias
de los derechos fundamentales constitucionales, aquellas pueden ser diseñadas de
acuerdo con la política criminal acogida por la ley”. (suprema, 2003)Sobre el particular,
cabe señalar que, en algunos casos, la Corte ha declarado inexequibles ciertas
regulaciones de las causales de extinción de la acción penal, un ejemplo de esto lo
encontramos en la sentencia C- 591 de 2005, donde el juez constitucional declaró
inexequibles ciertas disposiciones que facultaban a la Fiscalía a decretar la extinción
de la acción penal, por cuanto se desconocían los derechos de las víctimas a la verdad,
la justicia y la reparación.
Se trata de un conjunto de circunstancias diferentes de carácter político, legal,
natural o privado, que son ajenas al hecho punible, pero que extinguen su posibilidad
de persecución (acción penal) o de sanción efectiva (ejecución de la pena). Cuello
Calón afirma: «Las causas de extinción de la responsabilidad penal
69
son determinadas circunstancias que sobrevienen después de la comisión del delito y
anulan la acción penal o la pena. Se diferencian de las causas de exención de
responsabilidad penal en que estas son anteriores a la ejecución del delito, o
coetáneas, es decir, surgen en el momento de su realización (la legítima defensa),
mientras que las causas de extinción de la responsabilidad penal sobrevienen no sólo
después del delito sino aún después que la justicia ha comenzado su persecución y, en
ciertos casos, con posterioridad a la sentencia condenatoria». Especificando aún más
esas diferencias, Roy Freyre también ha afirmado que: «la diferencia está en que las
causas "extintivas" cancelan una responsabilidad penal que se supone ya surgida o
que se tuvo por incuestionable; por tanto, miran al pasado. En cambio, las causas
"eximentes" impiden el nacimiento de una responsabilidad penal; en consecuencia,
tienen en perspectiva el futuro». Cabe resaltar, que la denominación que se le está
haciendo a las causales analizadas, no es uniforme, ya que también son llamadas
causas de extinción de la responsabilidad penal.
Según Carrara, cuando la ley penal y/o civil mencionan esta extinción de la
acción, hacen referencia a la relación jurídica objeto de la pretensión o al delito si es en
relación personal, pero no como hecho que pueda suprimirse, si no como ente jurídico,
lo que quiere decir que lo que se extingue es la relación de que el delito como ente, es
elemento.
Ahora, siguiendo con Cesare Beccaria, en su libro “De los delitos y de las penas”
en el capítulo XI “De la captura”, hace énfasis en que “un hombre acusado de un delito,
encarcelado y después absuelto, no debiera llevar consigo nota alguna de infamia”, con
esto quiere hacer alusión, a que en el sistema criminal moderno, según la opinión de
los hombres, prevalece la idea de prepotencia sobre la de justicia, ya que, el acusado
y el ya convicto, son encerrados juntos y tratados de la misma forma, entonces, esto
hace entender que la prisión en lugar de ser una custodia es una súplica para el reo,
porque la fuerza interna protectora de las leyes está separada de la externa, cuando
deberían ir unidas, es entonces, cuando comprendemos que antes de tomar medidas
hacia el acusado se deben
70
ver todas las opciones disponibles para no cometer un error, o bien sea, para no causar
un daño mayor, esto siendo dirigido por un ente juzgador neutro, que no se deje llevar
fácilmente por el solo comentario, debe conseguir e investigar las pruebas que
conduzcan a la conducta cometida, para examinar y saber la gravedad del hecho, esto,
para poder imponer una medida que sea proporcional al delito o daño causado y
mantener la dignidad del acusado.
Finalmente, Bustos Ramírez hace énfasis en que «es mucho más correcto hablar
de extinción de la responsabilidad criminal y no de extinción de la responsabilidad
penal, ya que las causas de esta extinción no están conectadas con la función y el
sentido de la pena, sino con el sentido y función de la responsabilidad; como
mencionaba anteriormente Beccaria, se debe tener un apoyo sobre las pruebas que se
presentan, se debe tener claridad sobre los límites y fundamentación de la intervención
penal, se debe cuidar la dignidad de la persona, de los bienes jurídicos y la necesidad
de la pena, porque estos son los principios que informan el problema de los límites, no
es justo que se le viole la honra al acusado sin haber hecho un estudio a profundidad.
Es por esto que considera que las únicas causales de extinción de la acción penal son
la muerte del reo y el cumplimiento de la condena.
La doctrina establece varias propuestas de clasificación que toman
en cuenta la efectividad de la causal, su origen o sus alcances, estas son:
En relación a su efectividad se diferencia a las causales atendiendo a que ellas
proyectan sus efectos únicamente sobre el autor (la muerte del imputado), o que ellos
abarquen conjuntamente al autor y a los partícipes del hecho punible (la prescripción).
Atendiendo a su origen, las causales se subdividen en aquellas de etiología natural
(muerte del imputado), legal (amnistía e indulto) o privada (perdón del ofendido).
En torno a sus alcances las causales pueden afectar exclusivamente la persecución
del delito (extinguen la acción penal) o su sanción punitiva (extinguen la pena).
71
Roy Freyre, siguiendo a Maggiore y Núñez, ha sistematizado las causales
de extinción de una manera idónea y práctica a partir de dos indicadores:
1. Según el alcance extintivo del ius puniendi. En este ámbito se detectan causas que
extinguen la acción penal y la pena como la muerte del reo o la prescripción. Pero
también hay causales que sólo extinguen la acción penal como la cosa juzgada o el
desistimiento; y causales que únicamente suprimen la pena, caso del indulto o el perdón
del ofendido.
2. Gira en torno a los responsables que comprende la causal extintiva. Aquí se
incorporan causales subjetivas o personales que sólo benefician a los autores o
partícipes en quienes se cumplen los presupuestos específicos de la causal: la muerte
del imputado o la prescripción. Luego se ubican, también, causales subjetivas que
alcanzan a todos los responsables sin atender a sus niveles de intervención en el delito,
como la amnistía. Y, por último, se incluyen causales mixtas que reúnen aspectos
subjetivos y objetivos como la renuncia del titular del interés ofendido.
Encontramos como causales de la extinción de la acción penal siguiendo
el Decreto supremo N°017-90-JUS:
a. El derecho de gracia: Sus antecedentes los encontramos en la debatida regulación
del «indulto de procesados» que tuvo lugar a través del Decreto Supremo N° 017-90-
JUS del 02 de octubre de 1990. (supremo, 1990) Su fundamento está referido a la
necesidad de un juzgamiento que resuelva la situación jurídica del imputado en un
tiempo razonable. Sin embargo, lo equívoco de su naturaleza jurídica, así como lo poco
ideográfico de su denominación, han generado un justificado desconcierto en la
doctrina, al extremo que Roy Freyre le niega la condición de «institución del Derecho»,
y la asimila a una atípica praxis de corte de secuela del proceso. Su fundamento radica
en la necesidad de que se resuelva judicialmente, en un tiempo razonable, la situación
jurídica del imputado.
b. Autoridad de la cosa juzgada: El legislador nacional ha regulado la garantía
procesal del ne bis in ídem, la cual, nos vincula con la autoridad de la cosa juzgada.
Roy Freyre, siguiendo a Manzini, ha señalado que la cosa juzgada sería «la esencia de
la decisión conclusiva del juicio contenida en una providencia jurisdiccional con carácter
de sentencia de absolución o de condena
72
constituida en irrevocable». En cambio, la autoridad de la cosa juzgada sería un efecto,
«la fuerza reconocida por la ley a la decisión del juez para regular jurídicamente en
forma de relativa inmutabilidad (esto es, fuera de las hipótesis de mutabilidad
expresamente previstas por la ley) el caso decidido, de manera que se imponga
positivamente con eficacia coercitiva, o sea ejecutiva (llamada actio iudict), y
negativamente con eficacia prohibitiva, o sea como preclusión que prohíbe la repetición
total o parcial del juicio sobre el mismo objeto (excpetio rei iudicatz). San Martín Castro,
se limita a definir que «la cosa juzgada es un efecto procesal de la sentencia firme, que,
por elementales razones de seguridad jurídica, impide que lo que en ella se ha resuelto
sea atacado dentro del mismo proceso (cosa juzgada formal) (supremo, 1990) o en
otro diferente (cosa juzgada material). En este último aspecto el efecto de la cosa
juzgada material se manifiesta fuera del proceso penal, y hacia el futuro, impidiendo la
existencia de un ulterior enjuiciamiento sobre los mismos hechos».
Sólo puede afirmarse la presencia de cosa juzgada si concurren los siguientes
requisitos:
Identidad del agente o unidad del sujeto imputado en el proceso precedente y en el
actual. A ello se denomina límite subjetivo de la cosa juzgada.
Identidad del hecho denunciado o unidad del hecho punible en el proceso precedente
y con el actual.
Este límite objetivo de la cosa juzgada, sin embargo, no implica exigir una identidad en
la tipicidad asignada al mismo hecho en ambos procesos. Lo importante es verificar
que el hecho ya juzgado sea el mismo que aquél que ahora es sometido a proceso
c. Desistimiento y la transacción: El desistimiento consiste en una manifestación de
voluntad, por la cual el agraviado renuncia a continuar promoviendo la acción entablada
o a entablarse, Esta renuncia a la acción penal determina la extinción de
responsabilidad penal, y es únicamente posible en los delitos perseguibles por el
ejercicio privado de la acción. La
73
transacción consiste, en cambio, en un acuerdo bilateral, conciliatorio, entre la víctima
y el autor del delito, con el objetivo de concluir el proceso.
A continuación, se mencionan los artículos que el código penal colombiano ha
establecido para el ejercicio de la extinción de la acción penal:
ARTÍCULO 82. Extinción de la acción penal: Son causales de extinción de la acción
penal:
1. La muerte del procesado.
2. El desistimiento.
3. La amnistía propia.
4. La prescripción.
5. La oblación.
6. El pago en los casos previstos en la ley.
7. La indemnización integral en los casos previstos en la ley.
8. La retractación en los casos previstos en la ley.
9. Las demás que consagre la ley.
ARTÍCULO 83. Término de prescripción de la acción penal: La acción penal prescribirá
en un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la libertad,
pero en ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá de veinte (20). Para los
siguientes delitos se resumirá así:
El texto establece los plazos de prescripción de la acción penal según el tipo de delito:
1. Delitos con pena privativa de libertad: La prescripción será igual al máximo de la pena
fijada por la ley, con un mínimo de 5 años y un máximo de 20 años.
74
2. Delitos graves (desaparición forzada, tortura, homicidio de sindicalistas, defensores
de derechos humanos, periodistas, desplazamiento forzado): Prescripción de 30 años.
3. Delitos de ejecución permanente: La prescripción empieza desde el último acto del
delito.
4. Genocidio, lesa humanidad, crímenes de guerra: Imprescriptibles.
5. Delitos sexuales contra menores y homicidio agravado (Art. 103A): Imprescriptibles.
6. Delitos sin pena privativa de libertad: Prescripción de 5 años.
7. Aumento del término de prescripción: Se incrementa en un 50% para delitos
cometidos por servidores públicos o por particulares que ejerzan funciones públicas, y
para delitos iniciados o consumados en el exterior. No se puede superar el límite
máximo de prescripción.
8. Delitos tributarios (Art. 402, 434A, 434B de la Ley 599 de 2000): La prescripción se
suspende durante el tiempo que dure un acuerdo de pago con la administración
tributaria, con un máximo de 5 años. La prescripción se reanudará tras el cumplimiento
o incumplimiento del acuerdo.
Este texto fue adicionado por la Ley 2277 de 2022. (normativo, 2022)
ARTÍCULO 84. Iniciación del término de prescripción de la acción.
Plazos de prescripción de la acción penal:
1. Conductas punibles de ejecución instantánea: La prescripción empieza desde el
día de la consumación del delito.
2. Conductas punibles de ejecución permanente o tentativa: La prescripción
comienza desde la perpetración del último acto del delito.
75
3. Conductas punibles omisivas: La prescripción comienza cuando cesa el deber de
actuar.
4. Varios delitos en un mismo proceso: El término de prescripción se calcula de
forma independiente para cada conducta punible investigada y juzgada.
ARTÍCULO 85. Renuncia a la prescripción. El procesado podrá renunciar a la
prescripción de la acción penal. En todo caso, si transcurridos dos (2) años contados a
partir de la prescripción no se ha proferido decisión definitiva, se decretará la
prescripción.
ARTÍCULO 78, Ley 906 de 2004. TRÁMITE DE LA EXTINCIÓN. La ocurrencia
del hecho generador de la extinción de la acción penal deberá ser manifestada por la
Fiscalía General de la Nación, la Fiscalía deberá solicitar al juez de conocimiento la
preclusión. Podrá renunciar a la prescripción de la acción penal dentro de los cinco (5)
días siguientes a la comunicación del archivo de la investigación. (Senado, 2004)
ARTÍCULO 86. Interrupción y suspensión del término prescriptivo de la acción.
La prescripción de la acción penal se interrumpe con la resolución acusatoria o su
equivalente. Tras la interrupción, el término de prescripción se reinicia por un tiempo
igual a la mitad del plazo original establecido en el Artículo 83, con un mínimo de 5 años
y un máximo de 10 años. (Senado, 2004)
ARTÍCULO 87. La oblación. El procesado por un delito que sólo conlleva una
multa podrá finalizar el proceso pagando la cantidad que le determine el juez, siempre
que se haya tasado la indemnización correspondiente y dentro de los límites
establecidos en el Artículo 39. (Senado, 2004)
ARTÍCULO 196 DE LA LEY 906 DE 2004. REVISIÓN DE LA SENTENCIA:
1. Establece que se declarará sin valor la sentencia motivo de la acción y dictará la
providencia que corresponda cuando se trate de prescripción de la acción penal,
ilegitimidad del querellante, caducidad de la querella, o cualquier otro evento generador
de extinción de la acción penal, y la causal aludida sea el
76
cambio favorable del criterio jurídico de sentencia emanada de la Corte. En los demás
casos, la actuación será devuelta a un despacho judicial de la misma categoría.
Decretará la libertad provisional y caucionada del procesado. No se impondrá caución
cuando la acción de revisión se refiere a una causal de extinción de la acción penal.
(Senado, 2004)
.
77
8. MARCO NORMATIVO
Para complementar la información previa, se creó el siguiente Marco Normativo
en el cual se presenta una breve reseña de las distintas normativas que rigen y
reglamentan la extinción de la acción penal en Colombia.
MARCO NORMATIVO
Normas Constitucionales
Año Ley/Artículo Tipo de norma Descripción
1991 Art 29 Constitución Estipula el debido
Política de proceso, nadie
Colombia podrá ser juzgado
sino conforme a las
leyes preexistentes
al acto que se le
imputa.
78
Art. 250 Constitución Atribuye el ejercicio
1991 Modificado acto Política de de la acción penal a
legislativo 3 del Colombia la Fiscalía General
2002 de la Nación.
Investigación
No podrá:
Suspender
Terminar
Renunciar
interrumpir
Salvo en los casos
estipulados.
Leyes
2000 Ley 599 Código Penal
Colombiano
2000 Ley 600 Antiguo Código de
Procedimiento Penal
2000 Ley 589 Por medio de la cual
se tipifica el
genocidio, la
desaparición
forzada, el
79
desplazamiento
forzado y la tortura,
el articulo 14
estipula que los
delitos descritos en
la presente ley no
son amnistiables ni
indultables.
2002 Art 13 Ley 733 de 2002 Artículo
13:AMNISTÍA E
INDULTO. En
ningún caso el autor
o partícipe de los
delitos de
terrorismo,
secuestro o
extorsión, en
cualquiera de sus
modalidades, podrá
ser beneficiado con
amnistías e indultos,
ni podrán
considerarse como
delitos conexos con
el delito político,
dada su condición
de atroces.
80
Ley 906 Código actual de
2004 procedimiento
penal.
2004 Decreto 2770 Corrigió/modificó el
código de
procedimiento penal
Ley 906 2004.
2009 Art 1 Ley 1312 Modificó el art 323 de
la Ley 906 del 2004
referente a la
aplicación del
principio de
oportunidad.
2010 Art 1 Ley 1426 Modificó el inciso 2
del artículo 83 de la
Ley 906 del 2004
2011 Art 108 Ley 1453 Modificó el artículo
74 de la ley 906 del
2004 frente a los
delitos que
requieren querella.
2012 Art 2 Ley 1452 Artículo 2°.
Suprímanse del
numeral 2, del
81
artículo 74 de la Ley
906 de 2004,
Código de
Procedimiento
Penal, modificado
por el artículo 108
de la Ley 1453 de
2011, las
expresiones:
violencia
intrafamiliar (C. P.
artículo 229); e
inasistencia
alimentaria (C. P.
artículo 223).
2014 Art 99 Ley 1709 En su artículo 99, la
presente ley
modifica el artículo
89 de la ley 599 del
2000 referente al
término de
prescripción de la
acción penal.
2014 Art 16 Ley 1719 Modifíquese el
inciso segundo del
artículo 83 de la Ley
599 de 2000
modificado por la
Ley 1426 de 2010
82
Leyes Ordinarias
2004 Art 73 Código Caducidad de la
Procedimiento querella.
Penal
Colombiano
2004 Art 74 Código Conductas que
Procedimiento requieren querella.
Penal
Colombiano
2004 Art 76 Código Desistimiento de la
Procedimiento querella.
Penal
Colombiano
2004 Art 77 Código Estipula las
Procedimiento causales de
Penal extinción de la
Colombiano acción penal.
2004 Art. 78 Código Trámite de la
Procedimiento extinción de la
Penal acción penal.
Colombiano
2004 Art 81 Código Establece la
Procedimiento continuación de la
persecución penal a
83
Penal quienes no
Colombiano concurran en las
causales de
extinción.
2000 Art. 82 Código penal Establece las
colombiano causales de la
Extinción de la
acción penal en
Colombia
2000 Art. 83 Código penal Se establece el
colombiano término de
prescripción de la
acción penal
2000 Art. 84 Código penal Iniciación del término
colombiano de prescripción.
2000 Art. 85 Código penal Renuncia a la
colombiano prescripción
2000 Art. 86 Código penal Interrupción y
colombiano suspensión del
término prescriptivo
de la acción.
2000 Art. 87 Código penal La oblación.
colombiano
84
2000 Art. 88 Código penal Extinción de la
colombiano sanción penal
2000 Art. 92 Código penal La rehabilitación
colombiano
2000 Art. 93 Código penal Extinción de las
colombiano anteriores
disposiciones
2004 Art 332 Código Establece las
Procedimiento causales en las
Penal cuales se podrá
Colombiano solicitar la
preclusión
Jurisprudencia
2002 C - 695 Sentencia Declara exequible el
Constitucional artículo 13 de la Ley
733 de 2002.
2003 C -899 2003 Sentencia La Corte resuelve
Constitucional acción pública de
inconstitucionalidad,
en la cual se
demandó la
inexequibilidad
85
parcial de los
artículos 38 (parcial),
42, 48 (parcial), 52
(parcial), 55, 57
(parcial) de la Ley
600 de 2000, por
considerar que
contraría varias
disposiciones
constitucionales.
2005 C-591 Sentencia Dentro de su
Constitucional importancia,
amplitud y riqueza
argumentativa y de
decisión, se puede
resaltar en razón del
objeto de estudio en
razón al archivo de
actuaciones y quien
está autorizado para
su realización según
la oportunidad/
etapa en la cual se
encuentre el
proceso.
2007 Radicado N°28492 Corte Suprema de Manifiesta y
Justicia Decision reafirma la
AP 26 imposibilidad de
continuar con la
86
acción penal cuando
se presenta la
causal de “Muerte
del procesado” en
razón que la
responsabilidad es
de carácter personal
e indelegable.
2010 C-828 Sentencia Resuelve acción de
Constitucionalidad inconstitucionalidad
frente a los art 82
(parcial ) Ley 599
del 2000 y 77 (
parcial) de la ley 906
de 2004, al
considerar que se
violentan los arts 1,
2, 21, 29, 58 y 229
constitucionales, así
como los artículos 8,
21.2 y 25 de la
Convención
Americana sobre
Derechos Humanos.
13 Radicado N°35946 Auto Dispuso una serie de
abril requisitos y momentos
2011 procesales para que
el principio de
favorabilidad y la
87
norma fuesen
aplicables en materia
de reparación integral
como causal de
extinción de la acción
penal.
2016 Radicación N° Decision AP 1529 Decide frente a
44.679 solicitud de
preclusión por
muerte del
procesado.
2017 Radicado N° Decision AP 336 Resuelve discusión
48759 jurídica en relación a
solicitud de
preclusión por
prescripción de la
acción penal.
2020 Radicado N°53293 Decision AP 2671 Argumentó la
existencia de diversas
instituciones que
hacen incompatible e
innecesario el
principio de
favorabilidad
normativa.
Estipula como
oportunidad procesal
para operar dicho
88
principio los casos
presentados previo a
esta decisión.
2022 SP 3966 Sentencia Contribuyó al dilucidar
la controversia
existente frente a la
aplicabilidad o no de
la norma en materia
de reparación integral
como causal de
extinción de la acción
penal.
REPARACIÓN INTEGRAL COMO CAUSAL DE EXTINCIÓN DE LA ACCIÓN
PENAL
En el transcurso de los últimos años, se han suscitado diversas posturas
referentes a la aplicabilidad de este “beneficio” o “excepción” sobre la regla que
ofrece la política criminal colombiana, donde se busca en gran medida evitar un
desgaste innecesario del aparato judicial en aquellos casos donde la mediación
de las partes y el resarcimiento oportuno permite disolver una conducta delictiva
sin ocasionar de este modo un sufrimiento innecesario al autor, buscando
siempre la existencia de un balance entre la justicia y la reparación de la víctima.
Si bien la regla general incluida en el artículo 250 de la Constitución Política
Colombiana establece que la Fiscalía General de la Nación está en
obligatoriedad del ejercicio de la acción penal, la investigación y persecución de
quien cometa un delito, lo cual implica la obligación de NO RENUNCIAR, NO
INTERRUMPIR Y NO SUSPENDER, se presenta esta excepción a la norma
encaminada hacia el principio “pro libertatis” en la solución consensuada o
justicia restaurativa dispuesta por la política criminal.
89
El auto del 13 de abril de 2011, radicado 35946 dispuso una serie de requisitos
y momentos procesales para que el principio de favorabilidad y la norma fuesen
aplicables:
“Es así que, conforme al artículo en mención, constituyen requisitos de
procedibilidad de la extinción de la acción penal por indemnización integral.
i) El delito por el que se procede debe ser de aquellos autorizados por el
legislador en el aludido artículo 42.
ii) No puede recaer en los injustos de hurto calificado, extorsión, violación a los
derechos morales de autor, defraudación a los derechos patrimoniales de autor
y violación a sus mecanismos de protección.
iii) El daño ocasionado con el injusto se debe haber reparado integralmente en
los términos del dictamen pericial correspondiente o el acuerdo de las partes
sobre su valor, o en su defecto, el perjudicado tendrá que haber hecho
manifestación expresa sobre la satisfacción total de los perjuicios causados.
iv) No debe existir decisión de preclusión de la investigación o cesación de
procedimiento a favor del procesado por la misma razón en otro proceso, dentro
de los cinco años anteriores.
v) La reparación se debe haber producido antes de que se profiera fallo de
casación. (Auto Casación 37918 de
2011).”
Este auto sirvió como doctrina para la solución de este conflicto normativo hasta
el año 2020 con la decisión AP 2671 radicado 53293, en el cual la corte
argumentó la existencia de diversas instituciones incluidas en la Ley 906 de 2004
que posibilitan la extinción de la acción penal dentro del marco de la justicia
restaurativa que hacen innecesario e incompatible el método dispuesto en la
ley 600 del 2000, decisión que hasta el día de hoy (2024) sigue vigente, sin
embargo la corte admite todos aquellos casos que se hubiesen presentado
previo al 14 de octubre del año 2020 en los cuales no se haya dictado un auto
que las rechace, esto brinda una seguridad jurídica..
La aplicación del artículo 42 de la Ley 600 de 2000 en asuntos tramitados por la
actual Ley 906 de 2004 refiere al Principio de Favorabilidad Normativa, el cual
90
establece que “en materia penal la ley permisiva o favorable, aun cuando sea
posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable” sin embargo,
esta será aplicable únicamente si se trata de normas reguladoras de institutos
procesales análogos, siempre y cuando no exista contravención al sistema
acusatorio, teniendo en cuenta que actualmente en Colombia los dos modelos
de procedimiento coexisten y se encuentran vigentes. Un ejemplo práctico de
cómo la corte aplicó lo previamente expuesto es la sentencia: SP 3966 - 2022:.
“Así las cosas y contrariamente a lo considerado por mayoría en el Tribunal,
encuentra la Sala plenamente acreditados los requisitos legales necesarios para
declarar la extinción de la acción penal por indemnización integral acorde con el
artículo 42 de la Ley 600 de 2000, aplicable a este asunto por favorabilidad y
decretar consiguientemente la cesación de todo procedimiento adelantado en
contra de Yaneth Cecilia Caselles Rincón dentro de las presentes diligencias.”
En esta sentencia de la Corte Suprema de Justicia, se cumplen a cabalidad todos
los requisitos dispuestos por la Ley 600 del 2000 así como la oportunidad
procesal dispuesta en la decisión AP 2671 radicado 53293 del año 2020, por lo
cual permite que la decisión considere factible casar el fallo impugnado y siendo
de vital importancia en cuanto la misma contribuyó al dilucidar la controversia
existente frente a la aplicabilidad o no de la norma. Este caso permite ejemplificar
de manera clara cómo puede operar el principio de favorabilidad normativa en
los eventos que dos disposiciones de sistemas procesales distintos se
relacionan.
91
9. CONCLUSIÓNES
1. Es importante tener en cuenta, que el derecho debe ser entendido como un
reflejo de la sociedad y debe enfocarse en buscar la solución a los problemas
que esta demande, su desarrollo debe ser conjunto e incluso, debe ser en
muchos casos el derecho el que estipule un punto de partida para generar un
cambio en las personas, como ejemplo de ello, son las distintas normas las
cuales protegen a los animales, desconocidas por completo años atrás, pero que
su creación y aplicación trajo consigo un cambio generacional del pensamiento
y del trato que se le deben dar a los mismos.
2. La acción penal es de carácter personal e indelegable, va contra el sujeto que
comete la conducta delictiva diferenciándola, por ejemplo de la acción de
extinción del derecho real de dominio , la cual recae sobre las cosas/bienes, es
por ello que la muerte o desaparición no afecta en ningún caso la persecución
del bien, pero si cesa por completo la persecución penal, ya que es ilógico
condenar a alguien que no puede hacer ejercicio de sus derechos y por ende
tampoco pueden limitarse con una pena.
3. La importancia referente a la extinción de la acción penal radica esencialmente
a la necesidad, estructurada con el transcurso de los años y la evolución social,
con el fin de crear un sistema legal efectivo y justo, siendo entonces un
mecanismo jurídico indispensable, el cual garantiza la resolución de los procesos
de una forma justa limitando a su vez el poder punitivo del estado o también
llamado el ius puniendi , impidiendo que se prosiga con la persecución penal de
una persona en aquellos casos en los cuales se certifiquen que se cumplen con
los requisitos establecidos por las distintas leyes, evitando de este modo se
generen vulneraciones a los derechos fundamentales de los acusados.
4. Muchos doctrinantes incluso, consideran que la prescripción de la acción penal
es muestra de la inoperancia por parte del Estado en el ejercicio de su facultad
punitiva, y es la “Sanción” que se le impone a la misma, por otra parte, surgen
92
las posturas que consideran fundamental la existencia de un tiempo estipulado
en relación al interés de persecución de una conducta delictiva, lo cual garantiza
que la investigación se realizará de manera oportuna buscando siempre
salvaguardar tanto las pretensiones como los derechos que se vieran
vulnerados.
.
5. Permitir el cierre de casos con el pasar del tiempo garantiza la seguridad
jurídica, entendiendo que los intereses perseguidos por la justicia se ven
disminuidos, buscando a su vez evitar el desconocimiento de principios
fundamentales del derecho, como el non bis in idem, principio de legalidad,
principio de oportunidad, principio de favorabilidad entre otros. Casos en los
cuales de no existir estas garantías se podrían presentar injustos, donde no
exista una limitación de la pena e incluso se pueda llegar a acusar a una persona
dos veces por un mismo hecho generando de este modo una incertidumbre
constante en la persona.
.
6. La eliminación de casos sin relevancia, en los cuales el acusado ya ha
fallecido, se encuentran prescritos o entre muchos otros de los motivos
expuestos en las páginas anteriores, contribuyen al descongestionamiento de un
aparato judicial que actualmente se encuentra colapsado, garantizando un
ejercicio más efectivo del derecho al permitir que los administradores de justicia
se centren de fondo en procesos que requieran una atención inmediata gracias
a la liberación de una carga laboral innecesaria.
7. En un país garantista y “pro libertatis” como lo es Colombia, es vital recordar
que la pena busca una retribución justa, la prevención de la comisión de delitos
y sobre todo la reinserción de la persona a la sociedad, es por ello, que al
cumplimiento efectivo de una pena debe garantizarse la segunda oportunidad
del acusado y en ningún caso la extinción de la acción penal se entenderá como
un desconocimiento o caso omiso frente a los delitos cometidos, por el contrario,
será una optimización para el Estado en su ejercicio de administración de justicia
93
y operará como una garantía para quien cometa un delito de que los mismos no
enfrentan una pena indefinida e injusta.
94
10. BIBLIOGRAFIA
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