NOVIOS:
HONROSO MATRIMONIOS
Texto base
Hebreos 13:4 Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los
fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios
INTRODUCCIÓN
Los Matrimonios son un blanco perfecto de satanás para destruir a la familia.
Según las estadísticas en los treinta, uno de cada siete matrimonios terminó en divorcio. En
los sesenta era uno de cada cuatro. De las 2.4 millones de parejas que se casarán este año en
los Estados Unidos, se predice que al menos el 50% no sobrevivirán, el enemigo está
amenazando en destruir a las nuevas generaciones con la nueva modalidad, de la ideología
de género.
Al principio no se tenía que salvar el matrimonio porque Adán y Eva eran perfectos, no
había conflictos en la personalidad de ellos, temperamento, caracteres, ya que ellos eran
perfectos, hasta que entro el pecado en ellos, el carácter de ellos se desformó. La felicidad
del matrimonio no depende de un año de esfuerzo haciendo lo mejor para construir un buen
matrimonio, la felicidad del matrimonio es un proceso, riéndose, llorando, jugando,
tropezando, construyendo, el matrimonio es una escuela que nos matriculamos, pero nunca
nos graduamos, viviendo pidiendo perdón y perdonando, en las buenas y no tan buenas y
nunca darle un fin.
Si el fin llegó a tu matrimonio, ocupamos estos principios.
1. RECONOCER QUE TU MATRIMONIO TIENE PROBLEMAS
Examínate a ti mismo, porque ante los ojos de Dios estamos al descubierto. Apocalipsis
3:17-18 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo
necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18 por
tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y
vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge
tus ojos con colirio, para que veas.
Laodicea era la última y la peor de las siete iglesias de Asia, por no reconocer su error.
2. VE Y ARREGLAS LAS CUENTAS CON DIOS
Salmos 127:1 Si Jehová no edifica la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová
no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. Para edificar nuestro hogar, nuestro amor
solo no puede satisfacer las necesidades de nuestro cónyuge e hijos. Solamente el amor
vasto y profundo de Jesús puede satisfacer. Sin embargo, a veces velamos arduamente y
edificamos solo por falta de búsqueda de Dios. La falta de búsqueda de Dios nos hace
depender de nuestros recursos y fuerzas. Edificar un hogar es trabajo arduo que debemos
hacerlo construyendo sobre Dios y Su palabra, reconociendo que Él está con nosotros. El
que confía en Dios, Dios le da esfuerzo y paz.
Sin Dios es difícil edificar el matrimonio, debemos depender de Él.
3. TU TOMA LA INICIATIVA DE SALVAR EL MATRIMONIO
No justifique el problema, ni culpes, ¡corrígelo! Efesios 4:26 Si se enojan, no
pequen. No permitan que el enojo le dure hasta la puesta del sol, ni den lugar al
diablo.
No debemos permitir de que lo que nos está molestando llegue al punto de
perder el control. Es importante tratar con el problema que nos está
perturbando, antes de alcanzar un punto crítico.
4. CONVERSA CON TU CONYUGUE
Amos 3:3 ¿andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
conversar para encontrar una solución a los conflictos conyugales.
5. VUELVE A SER LA PERSONA QUE ERAS
1 CORINTIOS 13:4-7
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es
jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se
irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la
verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree. Todo lo espera, todo lo soporta.
Vuelve hacer las cosas que enamoran a nuestra pareja, respetando, amándose y
confrontando la adversidad, no con suplicas ni humillándose, todo sea hecho
con amor, seguridad y la frente en alto.
CONCLUSIÓN
No sabemos en qué estado real está tu matrimonio hoy, pero si sabemos que nuestro
Padre Celestial nos ha dejado las herramientas, para que aquellos que vivimos con la
identidad de hijos de Dios, podamos ponerlas en práctica y resolver cualquier tipo de
crisis. No es fácil, pero con paciencia y humildad y en obediencia a la palabra de Dios,
si es posible. Frecuentemente se requiere de una ayuda externa calificada. Búscala hoy
mismo.
Acude a un Pastor, consejero matrimonial, psicólogo, no espere a que se colapse tu
matrimonio, busca personas que sus matrimonios estén sólidos, no busque personas
equivocadas que lejos de ayudarte te destruyan o te juzguen.