ESTATUTOS DE LA RENOVACION
CARISMATICA CATOLICA EN EL ESPIRITU SANTO
NATURALEZA
La Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo es un camino entre muchos
otros con que Dios está realizando un nuevo Pentecostés en su Iglesia. Se trata de un
movimiento de espiritualidad. En ese sentido su apostolado se centra en la conversión y
transformaci6n interior profunda de los bautizados, para impulsarlos a una vida
plenamente cristiana; enraizados en la palabra de Dios, al ritmo de la liturgia, y encausados
a la caridad y al compromiso social. Jr. 7-3, Am 5.14-15. Es una expresión de la acción
del Espíritu Santo para la renovaci6n eclesial. Movimiento laical, incluyente, Cristo
céntrico que se propaga con gran dinamismo, fuerza en el anuncio de Jesús vivo, alegría
grupal y entusiasmo apostólico. Da respuesta a ciertas exigencias importantes, a
necesidades humanas, acentúa valores evangélicos y nos hace caer en la cuenta de la
realidad del Dios vivo presente y actuante en su pueblo. Gal. 5-22. Este camino es la
experiencia de la gracia recibida en el "Bautismo" y actualizada por el Espíritu Santo.
Implica participación en forma estable en las actividades fundamentales de la
Renovación Carismática, "La vida en el Espíritu" y la comunidad eclesial de base,
insertada en la parroquia y consiguientemente en la Diócesis. 1Cor 12- 13. El actuar de
los miembros del movimiento se ubica en el área específica de la Pastoral Diocesana,
realidad que permite concretar el ser y hacer de las fuerzas vivas de la Iglesia. La
actualización del bautismo es la invasión del Espíritu Santo en el corazón del hombre,
unida al don de la experiencia consciente del hombre al estar lleno del Espíritu. Jn 20-22
Hech. 2-4. Esta efusión del Espíritu se realiza de múltiples maneras: primeramente, en el
sacramento del bautismo y los demás sacramentos; también se da a través de la oración
de fe que hace un grupo de personas por alguien que desea alcanzar dicha gracia. Jn. 3-5
LA VIDA EN EL ESPIRITU.
Es el ejercicio del sacerdocio común, realizado como unión plena y constante con Jesús,
con docilidad al espíritu en todas las circunstancias de la vida, en obediencia a la
voluntad divina en la realizaci6n de la vida humana en los diversos aspectos personales
y sociales. 29 Cor. 6-1. La vida en el Espíritu es así un vivir en el Espíritu Santo y actuar
con su poder. El corazón del hombre se convierte al encuentro con el Dios vivo en
medio de las realidades creadas, haciendo de la misma vida un acto de fe que glorifica al
padre, objeto de nuestra alabanza. Gal. 5-25. La presencia y actividad de los carismas,
tanta de los ordinarios como extraordinarios tienen su campo y sentido dentro de esta vida en
el Espíritu; son para la construcción de la iglesia y el hombre. 19 Cor. 12-7 La comunidad
entendida como un elemento de evangelización necesaria en la iglesia es la comunidad
eclesial de base, definida en Evangeli Nuntiandi y Puebla, como la expresi6n de nuestra
comunión con el padre y el hijo. El bautismo en el Espíritu Santo es la base de la
comunidad cristiana y conduce necesariamente a su realizaci6n. Rom. 6.3-4. La
comunidad existe en donde se comparte la vida concreta de fe y también sus
deficiencias, la experiencia de Dios, sus llamados, los frutos de la obediencia a la
voluntad divina y la mutua ayuda para crecer en la vida de fe dentro de un proceso de
salvaci6n que incluye al hombre integralmente. Jn 17-21 1a Ped 3-8. La comunidad
cristiana comienza cuando empezamos a cuidar la fe del hermano a partir de su realidad
concreta y así la vida de Dios en el corazón de cada hombre se va robusteciendo
progresivamente en la caridad con ayuda de los hermanos en la fe. Fil. 2.2-5
OBJETIVOS
Promover y vivir la experiencia personal con Dios vivo, por la acción del Espíritu Santo
a lo largo de la vida, siguiendo un proceso profundo de conversión cristiana y de
compromiso apostólico que se manifieste en el testimonio de vida de sus miembros.
Propiciar una apertura decisiva hacia la persona del Espíritu Santo, su presencia y su poder.
Jn. 14.16-17. Fomentar la recepción y el uso de los dones espirituales (carismas), no
solamente para la Renovación Carismática, sino para la Iglesia entera. 1s Cor. 12-5.
Animar la obra de evangelización con el poder del Espíritu Santo, promoviendo la
participación en la misión de la iglesia y proclamando el evangelio con palabras y obras.
Impulsar el crecimiento progresivo en santidad, mediante la participación en una rica
vida sacramental y la progresiva formación en la doctrina católica guiada por el
magisterio de la Iglesia y la participación en el plan pastoral de la misma. Lev. 11.44,
19.2,20.26
5 PASOS PARA LOGRAR LOS OBJETIVOS DEL MOVIMIENTO
El movimiento de Renovación Carismática Católica ha surgido en la iglesia, se encuentra
en el corazón de la iglesia y es para la iglesia, se siente y se sabe parte del pueblo de
Dios, que expresa su vida de comunión y servicio evangelizador por el impulso del
Espíritu de Dios y a la luz de los ojos y corazón del genera humano. 1.- Encuentra
personal con Crista vivo, bajo el poder del Espíritu y de la mirada amorosa de Dios padre. 2.-
Impulsar un crecimiento progresivo en santidad mediante: La participación en una rica
vida sacramental y litúrgica. Aprecio por la tradición de la Iglesia y un esfuerzo para la vida
de oración. Formación progresiva en lo humano y en la doctrina católica guiada por el
magisterio de la iglesia. El uso correcto de los dones y carismas. La participación en el
plan pastoral de la Iglesia Diocesana y Parroquial. 3.- Renovación interior profunda. 4.-
Una autentica y constante conversión cristiana, que lleve a vivir el Señorío de Jesús. 5.-
Manifestar la recepción y uso de los carismas en el compromiso apostólico a ejemplo de
María Santísima.
ESPIRITUALIDAD DEL MOVIMIENTO
Es la mística que debe envolver las 24 horas de nuestro día, es la vivencia continua de la
docilidad al Espíritu Santo que nos hace vivir como hijos amados Rom 8-15 y proclamar a
Jesús el Señor de nuestra vida 1ra Cor. 12.3. Es un itinerario laical expresado en todos los
campos y circunstancias del hombre, que parte de la experiencia inicial "Reavivamiento
espiritual" y así ir avanzando progresivamente en el crecimiento de las virtudes teologales y
dando frutos verdaderos en el Espíritu, que han de manifestarse cada día en la participación,
la subjetividad, subsidiariedad y la solidaridad, que no son otra cosa que signos e
instrumentos de la comunión de los hombres con Dios y con todo el genera humano entre sí.
CAMPO ESPECÍFICO DE ACCION DE LA RENOVACION CARISMATICA
Por ser Iglesia, participa en todas las actividades de la Iglesia. Tiene los mismos deberes,
derechos y obligaciones que los demás grupos y movimientos. Ch.F.L. 25. Pero como en
el cuerpo no todos tienen la misma función 1ra Cor. 12.28 así en la iglesia, la Renovación
Carismática tiene su campo especifico. El campo de la Renovación está en el área
Especifica de la Pastoral Diocesana. La acción concreta del movimiento se realiza por el
KERYGMA; que es el anuncio gozoso y testimonial con la fuerza del Espíritu Santo, de
que Jesús de Nazaret, muerto por nuestros pecados está vivo, ha resucitado y ha sido
constituido único Señor y Salvador. El Kerigma se dirige a todas las personas, en todos
los lugares, en todo momento y por todos los medios dispuestos para su realización. El
método empleado, son las palabras y obras de quien anuncia. Existen tiempos específicos
en donde la renovación proclama el kerigma: Curso de iniciación o seminario de vida en
el Espíritu. Asambleas de oración. Grupos de oración. Eventos evangelizadores especiales.
Los elementos facilitadores en la proclamación específica del kerigma son: La Intercesión.
El canto. Predicación de la palabra de Dios. La acción concreta del movimiento establece
las bases para ser sujeto de un proceso de conversión en donde la comunión, la
participación, la autogestión del desarrollo o madurez humana y espiritual, la
subsidiaridad y la solidaridad, se vivan en armonía y en la mejora continua en la vida de
la Iglesia. C.P.D.
4 MEDIOS FUNDAMENTALES PARA EL LOGRO DE OBJETIVOS
Se asumen del patrimonio común de la iglesia cuatro medios propios, imprimiéndoles su
estilo, método y programación particulares, acentuando e insistiendo a través de ellos, en
la fidelidad y el respeto de valores evangélicos que deben ser custodiados por la Iglesia.
1.- Evangelización fundamental, conocido también como curso de iniciación, primer
anuncio, kerigma, no es una enseñanza de carácter puramente doctrinal. Es la proclamación
viva del mensaje de salvación en un clima de oración, que conduzca a una experiencia
del amor de Dios, de Jesús como Señor y Salvador y del Espíritu Santo como fuente de
la vida interior. Es un tiempo de Dios, pleno de gracia y de gozo del Espíritu Santo. Es
un curso que requiere preparación, trabajo, organización, sacrificio, esperanza y amor.
Todo esto en comunión con el párroco y en el seno de la parroquia. Tiempo de
enseñanza, oración, convivencia fraterna y de testimonio del poder de Dios en nuestras
vidas.
Se ha de realizar en dos tiempos:
1. Una de preparación (7 semanas)
2. Curso de iniciación (3 días)
La planeación del curso es responsabilidad del equipo de servicio en comunión con el
párroco, apoyados en instrumentos conductores que nunca sustituirán el plan de Dios
para su Iglesia y su voluntad en el corazón del hombre.
2.- Catequesis ordenado de crecimiento en conocimientos. actitudes y forma de vivir a
la manera del Senor. Es la responsabilidad asumida por el movimiento de educar en la
fe, construir la comunidad, edificar la Iglesia y buscar concretamente cambios graduales y
progresivos en las actitudes de comunión en la familia, el trabajo, la Parroquia, en los grupos
de oración y otros movimientos, grupos y asociaciones. Los contenidos han de impartirse
de manera programada, con método aplicable a las distintas realidades de los hermanos
en proceso de crecimiento, cuidando el cumplimiento del objetivo de la clase,
empleando técnicas que favorezcan la enseñanza teórico-práctica, la vivencia, el cambio
de actitudes y ayuden al hermano a encontrar su lugar en la vida. Jn 8-32. El programa
de crecimiento debe tener un responsable, mismo que ha de integrar una cartera de
hermanos que impartan la enseñanza, previa capacitación y sujetos a actualización
permanente. Tit. 2-1.
3.- Grupos de oración. Célula vital para los miembros del movimiento que han vivido el
curso de iniciación. Grupo estable, no abierto, guiados por hermanos maduros en lo humano
y en la fe. Su finalidad es experimentar la presencia de Dios vivo, mediante la oración
espontanea y comunitaria. Jer. 29.12-13. El grupo de oración es un medio determinante
para dar continuidad al proceso iniciado en el primer anuncio. Pequeño grupo en donde
los hermanos que lo integran experimentan y se esfuerzan por una nueva manera de
vivir, de perdonar, de dejarse sanar por Jesús en un ambiente de oración, alabanza y
escucha de la palabra, respeto, prudencia, compasión y sobre todo caridad. 1a Tim. 2-8,
Hech. 2-42. Está constituido por 8 a 10 hermanos que mutuamente se edifican, conocen,
comparten experiencias y reciben enseñanza en un clima de mayor intimidad. Hech. 1-
14. Se reúnen en los hogares de los hermanos que integran el grupo, buscando un doble
efecto evangelizador a nivel de la Iglesia doméstica. La periodicidad de la reunión es
semanal (con una duración de 2 horas). Los hermanos responsables de los grupos de
oración se han de apoyar en los instrumentos que el equipo de servicio parroquial facilite
y recomiende para que el grupo de oración sea una pequeña comunidad en donde Jesús
sea el centro.
4.- Asamblea de oración. Es una reunión de oración abierta a todos aquellos que deseen
participar en ella, sean miembros del Movimiento o no. En sentido amplio, es una reunión
numerosa de personas con el propósito de hacer oración en común. Hay diferentes
asambleas de oración: el santo rosario, la hora santa, etc; todas son asambleas de
oración, pero no se pueden confundir porque tienen diferentes características que les dan
una fisonomía propia a cada una de ellas. La asamblea de oración es el vehículo natural
de acceso a este movimiento, en ella hemos descubierto y se nos ha insistido que la
alabanza más grande es la Celebración Eucarística. Es hermoso orar al Señor en el silencio
de nuestro corazón, en nuestra mente, pero es maravilloso también descubrir la riqueza de
alabarlo espontáneamente y de gozarse en la unidad de su pueblo. Los objetivos de la
asamblea: Debe ser una epifanía. Esto es una manifestación poderosa de parte de Dios,
con Jesús glorificado, para salvar a su pueblo. Jesús esta en medio de ella
manifestándose en signos de paz, alegría y gozo; los cuales llevan a la conversión de los
participantes. Jesús en la asamblea, sana, libera y transforma los corazones. Adorar,
alabar y glorificar a Dios Padre a través de Jesucristo; sintiendo los brazos amorosos
de Dios y abandonándose a Él, clamando su grandeza con verdadera admisión. Formar la
comunidad unidos a Cristo Jesús, para Dios Padre por medio del Espíritu Santo. Las
características principales de la asamblea de oración es que esta en la Iglesia, es de la
Iglesia y es parte de la Iglesia, es la comunidad inicial, actividad espiritual y medio
natural del Movimiento de Renovación, no es litúrgica, la oración es espontanea,
trinitaria, el gozo y la libertad son elementos fundamentales de la identidad de la
asamblea de oración carismática. Debe ser conducida por el Espíritu Santo,
fundamentalmente de alabanza, de acción de gracias y alegre. Siempre en compañía de
nuestra Santísima Madre María. El canto en la asamblea debe propiciar la oración y la
participación de todos los asistentes. En la asamblea no hay enseñanza, la palabra de
Dios se proclama y acoge en oración. La asamblea da lugar a los carismas que edifican a
la comunidad, reconociendo que el más importante es el carisma del amor. Elemento
importante son los testimonies personales de las maravillas de Dios en la vida de sus
hijos, los cuales deben ser auténticos, breves y centrados en Cristo. Las asambleas tienen
un responsable, en quien recae la responsabilidad de integrar los equipos de
asamblea con tres hermanos a lo máximo, buscando la diversidad y la participación de
jóvenes, adultos, hombres y mujeres. Es recomendable que cada equipo tenga definido
al coordinador de cada asamblea, con discernimiento, vida de comunión, conocimiento
de las características de la asamblea y la identidad del movimiento. Una tarea prioritaria
es reconocer y descubrir los carismas que Dios da a otros y que pueden aplicarse en la
asamblea, así como el fomentar y vivir la comunión participativa, guiando siempre en
armonía y respeto para el buen desarrollo de la misma. La preparación de cada miembro
de los equipos de asamblea, significa congruencia de vida práctica, sacramental, de
lectura, de la palabra y oración para propiciar la alabanza espontanea, libre, alegre y
gozosa al Señor. Dentro de la estructura de la asamblea están los avisos a cargo del
Coordinador Parroquial. Estos han de ser concernientes a la Iglesia, de interés para el
bien común y breves. La despedida de la asamblea ha de ser fraternal y amorosa,
haciendo una invitación para que las personas asistan a la Eucaristía y a la siguiente
asamblea de oración. Importante es el silencio suscitado por el Espíritu Santo, que ensena,
recuerda y reconforta. Una asamblea de oración se desarrolla en 2 horas, los elementos
que la constituyen son los siguientes: La ambientación. Bienvenida. Invitación a la
oración. Reflexión de la palabra de Dios Peticiones. Testimonios. Avisos. Despedida
SERVICIOS QUE ACTIVAN LOS MEDIOS FUNDAMENTALES
Al interior de la RCCES está sustentada en 10 servicios básicos o medios para que exista un
funcionamiento acorde a su naturaleza. Servicio de animación de asambleas Servicio de
grupos de oración Servicio de formación básica. Servicio de evangelización
fundamental. Servicio de intercesión. Servicio de canto y música. Servidores en la
predicación de la palabra de Dios Formación de niños, Bienvenida y acogida.
Servicio de Canto y música:
Concepto: Es una pequeña comunidad de servicio y oración.
Objetivo: Facilitar el encuentro personal con Dios de los participantes en las Asambleas,
propiciando la oración y la alabanza por medio del canto.
Estructura: Servicio integrado por un Coordinador y un grupo de hermanos que vivan la
comunión, el amor fraterno y lo proyecten a través del Canto. Apoyados o no en
Instrumentos musicales.
Perfil del Coordinador:
Encuentro personal y adhesión a Jesucristo. Haber vivido curso de iniciación y tener por
lo menos un año en el RCCES. Persona de oración y testimonio de vida. Discernimiento
para poner el canto indicado y reforzar la idea que se esté dando (en la asamblea u otro
servicio). Responsable, maduro en lo humano y en la fe con capacidad de coordinar y
vivir la comunión. Hermano que anima, acompaña, facilita, e impulsa a sus hermanos al
bien común y a la armonía de grupo.
Perfil de los Integrantes:
Encuentro personal y adhesión a Jesucristo. Haber vivido curso de iniciación y tener por
lo menos un año en la Renovación. Persona de oración y testimonio de vida. Persona de
escucha y comunión fraterna que practica la humildad y la responsabilidad. Han de
amarse, respetarse y orar unos por otros. Hermanos que muestren un interés permanente
por cultivarse.
Organización del servicio:
La puntualidad será un atributo fundamental. Los valores evangélicos, su fortaleza y las
siguientes recomendaciones han de tranquilizar su desempeño. Orar por el servicio y el
evento. De preferencia con el equipo de asamblea o con el equipo evangelizador en el
caso de curso de iniciación. Acomodarse convencionalmente por voces e instrumentos,
de manera que se facilite la comunicación entre el encargado del evento y el coordinador
del equipo de canto y música. De manera que los integrantes del equipo puedan ver a su
coordinador.
Campos de acción:
Asambleas de oración en la Parroquia. Curso de iniciación. Encuentros. Congresos.
Retiros.
Servicio de Intercesión:
Por el bautismo fuimos llamados a ser Sacerdotes, Profetas y Reyes, todos estamos
llamados a interceder por el pueblo de Dios, pero en la práctica hemos visto que ciertas
personas son llamadas especialmente por Dios a este humilde y escondido servicio.
El intercesor es una persona de fe:
Que se olvida de sí misma para pensar en los demás. Constante en su oración personal y
en la búsqueda del conocimiento de la palabra de Dios para hacerla vida en su oración de
intercesión. Humilde, no creerse especial por este llamado. Sabe ser cristiano de ultimo
banco, solo presente ante Dios. Sabe compartir, estar en disposición de dar no solo su
oración, también su ayuda material. Valiente, segura de la ayuda de Dios prioritariamente en
los momentos difíciles.
En el movimiento de RCCES, han de cuidarse y fomentarse las siguientes cualidades
del intercesor: La escucha de Dios. La Misericordia. Comprensión de las debilidades de
los demás Humildad. El perdón. Amor a los hermanos por sobre todas las cosas La
compasión. Olvido de sí mismo Hombre o mujer justo Fuerza de Intercesión La escucha.
Identificación con los pecados del hombre
UBICACIÓN DEL MOVIMIENTO
La Parroquia, comunidad de comunidades y movimientos, acoge las angustias y
esperanzas de los hombres, anima y orienta la comunión, participación y misión (SD
58). Es entonces la Parroquia el lugar privilegiado de participación. Sujeto básico y
primario de la comunión eclesial y de la actividad pastoral. El Movimiento de
Renovación es una entidad que se sitúa en su ser y hacer dentro de la Parroquia. Las
instancias que en el organigrama están por encima de la Parroquia son solo órganos
necesarios que promueven y favorecen la participación con la Diócesis, pero nunca
deben asumir un rol supletorio de la Parroquia. Funcionalmente el Movimiento de
Renovación desempeña un doble servicio: ad intra y ad extra de la Iglesia y por la
condición laical de sus miembros, la vocación particular es de trabajar en el campo
especifico (kerigma) impulsando al hombre al mundo para transformar al mundo en sus
realidades temporales partiendo de una transformación personal interior profunda. La
gracia de Dios es la fortaleza del intercesor y el Equipo, sus herramientas: La oración. El
ayuno. La limosna
NECESIDADES DEL MOVIMIENTO
La Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo para ser verdaderamente un
regalo de Dios a la Iglesia necesita: Claridad en su identidad de ser Iglesia. Ser y sentirse
hijo de Dios, vivir y convivir como tal. Saber que pertenece al cuerpo místico de Cristo y
cumplir con fidelidad la misión de la Iglesia desde un movimiento laico, inserto en la
Parroquia. Cuidado amoroso y sabia dirección de los legítimos pastores de su iglesia en
sintonía y obediencia a las directrices pastorales. Ser incluido en la vida eclesial y planes
pastorales concretes. Valoración de la aportación a la vida de la Iglesia como don del
Espíritu. Mantener la laicidad, dinamismo, organización funcional como características y
principio de orden. Ser acompañado, instruido y vigilado para que los contenidos que
sustentan el hacer del movimiento sean de acuerdo con la santa doctrina. Apertura a la
vida de comunión, fomentada por la estructura de la Iglesia y los miembros de
movimientos, grupos y asociaciones. Consolidar el proceso formativo integral en lo
humano y en la fe de sus miembros. Acceso a planes estratégicos en donde se destaque la
participación y el impacto del hacer de sus miembros
SERVICIOS QUE PUEDEN DAR LOS FIELES DE LA RENOVACION
CARISMATICA CATOLICA
Estos deben contribuir al logro del objetivo de la Vicaria Pastoral Diocesana: Construir
la iglesia, sacramento del Reino, impulsando en la Diócesis las tareas fundamentales de
la Iglesia, promoviendo agentes suficientes en número y preparación y haciéndolas
llegar a todos los destinatarios y a todos los sectores del pueblo de Dios y de la sociedad.
En el servicio los fieles de la R.C.C.E.S., han de permitir ser dirigidos a promover la
edificación de la Iglesia, misterio, comunión, propiciando que a través de una atención
pastoral, integral y especifica lleguen al encuentro con Cristo y se sientan llamados a
participar en la vida y misión de la Iglesia de un modo acorde a su estado de vida,
vocación, edad, condición y circunstancias concretas. En el servicio se velará para que
los miembros del movimiento reciban la adecuada atención humana, espiritual y
doctrinal, de acuerdo a su identidad, carisma y su adecuada integración en la vida de la
Pastoral Diocesana.
AREA DE SERVICIO Y CARIDAD
Atención de hermanos en reclusorios. Atención a hermanos enfermos o ancianos en
hospitales y reclusorios Atención a peregrinos, vagabundos o emigrantes. Atención a los
enfermos de alcoholismo y otras adicciones Atención a los más pobres. Servicio a los
templos. Cuidado y atención a sacerdotes
AREA ESPECIFICAS
Jornadas de evangelización. Visitas domiciliarias evangelizadoras o atención a casas
particulares. Ayudar a la preparación de adultos que van a recibir los sacramentos de la
iniciación cristiana Iniciar o ayudar a reintegrarse a hermanos que vienen de otras
religiones. Dar servicio de la palabra a comunidades que no tienen la Eucaristía dominical
AREA SACERDOTAL
Celebrar con la comunidad parroquial el misterio pascual de Cristo, considerando que la
Liturgia es el culmen de la vida de la Iglesia. Reconocer, respetar y aceptar que la RCCES
tiene pues, momentos y modos particulares de hacer oración. Ayudar a discernir tanto a
los individuos como a los grupos, lo que viene de Dios, lo que es un error o engaño, en
suma, ejercer sabiamente el discernimiento. Ensenar a los miembros de la renovación a
beber de la espiritualidad de la Iglesia a valorar y respetar otras formas de espiritualidad
que el Espíritu Santo hace florecer en su Iglesia.
ESTRUCTURA DEL MOVIMIENTO
EQUIPO DIOCESANO
Definición: Es un órgano de servicio responsable de la vida y funcionamiento de la
RCCES en la Diócesis, su dependencia y servicio depende del Obispo.
Funciones: Orienta a nivel diocesano en una forma concreta y practica sobre lo que es la
RCCES. Asegura la unión vital con el obispo, párrocos y los representantes diocesanos
de otros organismos apostólicos. Coordina y preside el Consejo Diocesano. Representa y
es órgano de contacto con la RCCES a nivel nacional. Invita a las personas que juzgue
oportuno para asistir a las reuniones de Consejo Diocesano. Es el responsable de que se
ejecuten los acuerdos del Consejo Diocesano S Trabaja de manera colegiada,
escuchando la opinión de todos y actuando con decisiones mayoritarias.
Integrantes: Integrado por personas en efectiva comunión con sus Obispos, Párrocos y
Superiores. Un asistente eclesiástico, nombrado por el Obispo. Es un grupo de laicos
representativo de las diversas Parroquias y/o Decanatos de la Diócesis con diversidad de
edades y genera. Si uno de los miembros por impedimentos personales no pude asistir
con regularidad a las reuniones, será sustituido por acuerdo del equipo y notificado
oficialmente. Integrado por personas con conocimiento de la realidad Diocesana, así
como plenamente identificados con el carisma propio de la RCCES.
* Para nombrar a un miembro del equipo, el Consejo Diocesano presentara los
candidatos después de haber auscultado en las diversas Parroquias y en las reuniones
Decanales. La entrada de un miembro nuevo, la decidirá el equipo Diocesano por mayoría
de votos. Se cuidará de no invitar a nadie que esté haciendo de la RCCES su medio
económico de vida. Para nombrar al coordinador del equipo se presentarán al Obispo
algunos candidatos, esperando la decisión definitiva de él, quien en última instancia
tendrá derecho a veto. El sacerdote asistente, será nombrado directamente por el Obispo,
para desempeñar las funciones. El servicio de cualquier miembro será por 3 años, al
término de los cuales la función cesará de inmediato. La decisión de prolongar por un
periodo de 3 años o más el cargo de cualquier miembro del equipo deberá ser tomada
ante la presencia del asistente, el coordinador y la mayoría de los miembros restantes. La
decisión de prolongar por un periodo de tres años o más el cargo de asistente será
tomado por el Obispo. Siempre que se realicen cambios en el equipo, se tratara de que
nunca se remueva a más de la mitad de los miembros para dar continuidad al proceso de
servicio. Toda persona llamada a colaborar como miembro del equipo, lo será en razón
de un servicio específico, es decir en función de lo que significa un carisma muy
concreto, su perfil en contraste con la tarea encomendada y probado en la comunidad en
la que, por un tiempo extenso, su vida y servicio sean a favor de la construcción del
reino de Dios. Se tendrá prudencia de no invitar a nadie como integrante del equipo, sin
haber hecho un serio compromiso de discernimiento de su riqueza personal (Dones y
carismas), misma que será puesta al servicio de la Iglesia y de la renovación.
CONSEJO DIOCESANO
Definición: Órgano de servicio a nivel Diocesano constituido por el equipo Diocesano y
representantes de cada Decanato.
De los integrantes y funciones: Integrado por el Equipo Pastoral Diocesano y los
representantes de cada Decanato. Buscará discernir la voluntad de Dios para el
movimiento de RCCES, a nivel Diocesano. Es instrumento de comunión con el Obispo,
los Párrocos y los demás Organismos Diocesanos. Toma acuerdos prácticos en relación a
los aspectos de la vida del movimiento que el Equipo Diocesano proponga. Integrado por
personas dispuestas y capaces de transmitir a nivel Parroquial y Diocesano, todo lo
concerniente a la RCCES en la Diócesis. Propone a aquellas personas consideradas como
candidatos para integrar el Equipo Pastoral Diocesano.
EQUIPO PARROQUIAL
Definición: Órgano de servicio del cual depende la vida y organización de la RCCES en
una parroquia.
De sus integrantes y funciones: Corresponde al Párroco, nombrar al coordinador y
demás integrantes, es recomendable observar los siguientes criterios: Personas que
vivan la comunión a la que somos llamados. Personas del servicio con gran respeto a la
dignidad del hombre. Con experiencia. Vida de oración. Madurez humana y en la fe. Con
conocimiento de la realidad imperante en la sociedad, la Iglesia, la Parroquia y la
Renovación. Disponibilidad de tiempo para el servicio. Convencimiento de la identidad
de la renovación. Capacidad para trabajar en equipo. Tener carisma para coordinar.
Integrado por un sacerdote asesor, un coordinador y un grupo de laicos con
responsabilidad definida: Asambleas de oración. Cursos de iniciación. Crecimiento
básico. Grupos de oración. Servidores en la predicación de la palabra. Intercesión.
Formación de niños. Bienvenida y acogida. Formación de servidores. Economía. Los
nombramientos y responsabilidades se harán por escrito. La duración de sus cargos será
de 3 años. Para nombrar al coordinador, el equipo hace su propuesta al sacerdote
asistente. Las personas llamadas a integrar el Equipo Parroquial han de tener
conocimiento de la realidad Parroquial y una experiencia mínima de dos años en la vida
de la RCCES. La decisión de prolongar por un periodo determinado el cargo de
cualquier miembro deberá ser en equipo en presencia del Párroco o Asistente. Siempre
que se realicen cambios de los integrantes del equipo, se tratara que nunca se renueve a
más de la mitad de los miembros. Orienta en forma correcta y practica sobre lo que es la
RCCES y discierne lo que Dios quiere para el Movimiento a nivel Parroquial. Es
instrumento de comunión con el Párroco, Vicarios y demás agrupaciones Parroquiales.
Invita a personas que considere oportuno (discerniendo los carismas), para trabajar en
los diferentes grupos de servicios. Es responsable de cuidar que se estén viviendo
adecuadamente todos los elementos fundamentales del Movimiento. Mediante un
respetuoso dialogo y una sabia planeación integrara las actividades del Movimiento a
una pastoral de conjunto, ayudando con esto, ser para la Iglesia y no para sí mismo. Es
responsable de la organización, coordinación y campo de acción en lo especifico,
para conservar su identidad, favorecer el orden y la participación plena de los bienes
divinos, palabra, sacramentos, plegarias, caridad, etc., y humanos. Dispone a nivel
Parroquial en estrategias de servicio que permitan auto gestionar el propio desarrollo. Debe
promover los subsidios necesarios para satisfacer las necesidades del Movimiento y
la Parroquia, cultivando en forma dinámica la participación, la amabilidad y la
responsabilidad. Guiar actos solidarios dentro y fuera del Movimiento. Trabaja siempre de
manera colegiada, escuchando la opinión de todos, viviendo el principio de comunión y
participación. Toma acuerdos en relación con la vida de la RCCES en la parroquia. Para
nombrar un miembro de este equipo, se presentarán candidatos al Párroco o
Asistente, habiendo auscultado antes a nivel Parroquial en los diversos grupos de
oración.
EQUIPOS DE SERVIDORES
Servidor: Son los miembros del equipo parroquial, además aquellos hermanos que
coordinen alguno de los servicios que activan los medios fundamentales, los
responsables de un grupo de oración y aquellos que tengan un apostolado específico.
De los requisitos: Haber realizado el curso de iniciación. Haber aprendido a vivir la
caridad y el pleno respeto de la dignidad humana. Observar crecimiento y madurez
humana, en la fe e instruido en la Santa Doctrina. Hermano que promueva y viva la
comunión, impulsando la participación guiada con su ejemplo de vida. Haber transcurrido
por lo menos dos años de su experiencia en el curso de iniciación y haber cursado el
primer nivel de crecimiento. Mostrar responsabilidad y constancia en las asambleas,
grupo de oración y servicios asignados. Ser llamados y capacitados por el Equipo de
Servicio y aceptado el compromiso de manera formal y comprometida. Asistir con
constancia a la reunión de servidores con una actitud participativa, propositiva y
buscando el bien común.
EL PERFIL DEL SERVIDOR
Tiene conciencia de Iglesia y actúa en consecuencia procurando conocer más de ella;
de Jesucristo y de su hermano el hombre. Tiene equilibrio en su vida y en cuanto a sus
actividades dentro y fuera de la Iglesia, sabe decir no cuando ese equilibrio peligra. Es
consciente de sus limitaciones y deficiencias, pero ante todo de la misericordia de Dios,
por lo que pide humildemente sanación constante para él y para sus hermanos. Sabe
descubrir la voluntad de Dios en su vida y procure se cumpla. Encuentra en las
dificultades una oportunidad de crecer en el amor, en la fe y en las virtudes. Esta consciente
de que toda bondad proviene de Dios, por lo que no alardea de su servicio. Su fuerza, su
esperanza y su sostén es Dios. Es una persona de oración y testimonio de vida. Participa
en la misa dominical, comulga frecuentemente, ore y realiza obras de misericordia. Asiste
con puntualidad a la reunión de servidores, asamblea de oración y grupo de oración.
Sabe escuchar, dar indicaciones en el respeto y acepta la guía de sacerdotes y de sus
hermanos. No confronta y justifica al hermano sin que esto le impida la ayuda fraterna.
No se deja llevar fácilmente de lo que dicen. Antes bien ore, atiende las dos caras de una
queja, medita, practica la empatía y la equidad y después toma decisiones, tomando en
cuenta las enseñanzas evangélicas.