LOS DERREPENTES SE PROVOCAN
Cuando encontramos la palabra "de repente" en la Sagrada Escritura, se nos
invita a contemplar las formas misteriosas y a menudo inesperadas en que nuestro
Dios amoroso actúa en la historia humana y en nuestras vidas individuales. El uso
bíblico de "de repente" suele significar una intervención divina que se produce sin
previo aviso, de una manera que nos sorprende e incluso nos sobresalta.
En las lenguas originales de la Biblia, la palabra hebrea "pith'owm" y la griega
"exaiphnes" se traducen frecuentemente como "de repente". Estos términos
transmiten una sensación de inmediatez, de que algo ocurre instantánea o
inesperadamente. Cuando Dios actúa de repente, a menudo es para demostrar Su
poder, Su soberanía y Su capacidad de trascender nuestra limitada comprensión
humana del tiempo y la causalidad.
El concepto de "de repente" en las Escrituras nos recuerda que nuestro Señor no
está sujeto a nuestras expectativas ni a nuestros horarios. Como bellamente
proclama el profeta Isaías: "Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos, declara el Señor" (Isaías
55:8).
Hechos 2:2-4 La Biblia de las Américas
2
De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso
que[a] llenó toda la casa donde estaban sentados, 3 y se les aparecieron lenguas
como de fuego que, repartiéndose[b], se posaron[c] sobre cada uno de ellos. 4 Todos
fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les daba habilidad para expresarse.
Hechos 9:3-4Nueva Biblia de las Américas
3
Y mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció a su
alrededor una luz del cielo. 4 Al caer a tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues?».
Hechos 16:25-26 Nueva Versión Internacional
25
A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a
Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan
fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron
todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas.
Conclusión
Génesis 22:6-14 Nueva Biblia de las Américas
6
Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tomó en su
mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos.
7
Isaac habló a su padre Abraham: «Padre mío». Y él respondió: «Aquí estoy, hijo
mío». «Aquí están el fuego y la leña», dijo Isaac, «pero ¿dónde está el cordero
para el holocausto?». 8 Y Abraham respondió: «Dios proveerá[a] para Sí el cordero
para el holocausto, hijo mío». Y los dos iban juntos.
9
Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la
leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. 10 Entonces Abraham
extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. 11 Pero el ángel
del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo: «¡Abraham, Abraham!». Y él respondió:
«Aquí estoy». 12 Y el ángel dijo: «No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le
hagas nada. Porque ahora sé que temes [b] a Dios, ya que no me has rehusado [c] tu
hijo, tu único».
13
Entonces Abraham alzó los ojos y miró, y vio un carnero detrás de él trabado por
los cuernos en un matorral. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en
holocausto en lugar de su hijo. 14 Y Abraham llamó aquel lugar con el nombre de
El SEÑOR Proveerá[d], como se dice hasta hoy: «En el monte del SEÑOR se
proveerá[e]».