NEHEMÍAS
Nehemías, el copero del rey, tuvo un llamado divino que lo llevó a reconstruir los muros de Jerusalén.
Con fe y determinación inquebrantables, abandonó el palacio y se dispuso a completar la tarea.
LECTURA BÍBLICA: Nehemías 1
VERSÍCULO MEMORIA: Nehemías 6:3
INTRODUCCIÓN:
Nehemías vivió en una época en la que los israelitas estaban en el exilio. Jerusalén, su antiguamente
gloriosa ciudad, yacía en ruinas y sus muros fueron derribados. Nehemías, aunque vivió en la
comodidad del palacio del rey persa, se preocupaba profundamente por su tierra natal.
Cuando Nehemías se enteró del estado de Jerusalén, su corazón se llenó de tristeza. Oró
fervientemente, buscando la guía y el favor de Dios. Con la bendición del rey y la mano del Señor sobre
él, Nehemías viajó a Jerusalén. Allí reunió al pueblo descorazonado y dirigió los esfuerzos de
reconstrucción. A pesar de una considerable oposición y numerosos desafíos, Nehemías persevera en
la reconstrucción de las murallas de la ciudad en 52 días.
1. ORA Y TOMA ACCIÓN - NEHEMÍAS 1:4-11
Cuando surge un problema, ¿cuál es su reacción inicial? Después de escuchar la noticia de que
Jerusalén aún estaba en ruinas, Nehemías oró a Dios (Nehemías 1:4-11). Su primera respuesta fue
recurrir a la oración.
A menudo nos enfrentamos a problemas y situaciones que nos dejan abrumados y ansiosos. En lugar
de precipitarnos a buscar una solución, es importante recordar que nuestra primera respuesta siempre
debe ser la oración. Colosenses 4:2 dice: "Dedicaos a la oración, estando alerta y agradecidos". La
Biblia nos dice que clamemos a Dios cuando estemos necesitados (Salmo 50:15). Él está siempre
presente y escucha fielmente las oraciones de sus hijos.
Después de sus fervientes oraciones, Nehemías tomó acción (Nehemías 2:5-20). Habló con el rey,
inspeccionó las ruinas de Jerusalén y reunió a su pueblo para reconstruirlas a pesar de toda la
oposición que enfrentaron al hacerlo.
De la misma manera, Dios muchas veces quiere que seamos parte de la respuesta a nuestras propias
oraciones. Es como lo que dice Santiago [Link] "Así también la fe en sí misma, si no resulta en acción,
está muerta". Entonces, después de orar y buscar la guía de Dios, pregúntese: "¿Qué pasos puedo
dar para obedecer?" Y luego, ¡tómalos con valentía!
2. SERVIR A DIOS CON PERSEVERANCIA - NEHEMÍAS 2-4
Nehemías es un ejemplo inspirador de cómo la perseverancia puede acercarnos a los planes de Dios.
Cuando Dios lo llamó a reconstruir los muros de Jerusalén, Nehemías confió en Él y asumió la
responsabilidad de enfrentar esta difícil tarea. A pesar del desánimo de los forasteros, la falta de
recursos y la oposición de los enemigos, perseveró con fuerza y coraje.
Nehemías estaba decidido a completar su misión y trabajó duro durante 52 días a pesar de todo lo que
se le oponía. No se rindió y fue fiel a su tarea. De la misma manera, debemos confiar en Dios y estar
decididos a cumplir nuestro propósito a pesar de los obstáculos que se nos presenten. Gálatas 6:9 dice:
"No nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo recogeremos la cosecha si no nos damos por
vencidos".
Mientras caminamos con Dios, debemos tener presente esta lección: el verdadero servicio a Él
requiere más que un celo momentáneo. Exige fe duradera, oración persistente y dedicación eterna.
3. SUPERAR EL DESALENTO - NEHEMÍAS 2-4
Cuando Dios llamó a Nehemías para reconstruir los muros de Jerusalén, él estaba decidido a realizar
esta tarea, sin importar la oposición que enfrentara.
Nehemías enfrentó muchos momentos de posible desánimo:
• Los enemigos hablan contra él (Nehemías 2:19)
• Falta de recursos (Nehemías 2:10)
• Muros y puertas inestables (Nehemías 4:3)
• Amenazas de ataque de enemigos (Nehemías 4:8)
• Desánimo de quienes lo rodean (Nehemías 4:4)
Vemos muchos otros ejemplos en la Biblia de personas que luchan y triunfan sobre el desaliento. A
pesar de enfrentar múltiples adversidades y encarcelamientos, Pablo declaró: "estando atribulados en
todo, pero no desanimados, estando perplejos, pero no desesperados" (2 Corintios 4:8).
Como creyentes, a menudo experimentamos desánimo en nuestro camino con el Señor. Puede provenir
de diversas fuentes, como la familia, los amigos o incluso la sociedad. A veces, podemos sentirnos
inadecuados para ser usados por Dios, o que seguir Su plan es demasiado difícil. Todos
experimentamos momentos en los que nuestra fe se pone a prueba y podemos sentirnos desanimados
o abrumados. Sin embargo, podemos encontrar consuelo en Filipenses 4:13, que nos recuerda: "Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece".
Nehemías entendió que cuánto progreso logremos en cualquier tarea no depende de nosotros. Lo que
más importa es nuestro compromiso de confiar en las promesas de Dios y servirle fielmente.
4. TODOS ESTÁN LLAMADOS A SERVIR A DIOS - NEHEMÍAS 1:11
A menudo pensamos en el ministerio como algo reservado para pastores o misioneros de
tiempo completo. Sin embargo, servir a Dios no es exclusivo de estos títulos.
Dios escogió a tres hombres (Zorobabel, Esdras y Nehemías) para reconstruir Jerusalén. Zorobabel,
un príncipe, representaba el lado político. Esdras era sacerdote y escriba, mientras que Nehemías era
un hombre común y corriente. Un funcionario que trabaja para el rey. Sin embargo, a pesar de los
esfuerzos del príncipe y el sacerdote por restaurar las murallas de la ciudad y el templo, Dios resucitó
a Nehemías para que los acompañara en su plan de reconstruir Jerusalén.
Dios tiene un papel para cada uno de nosotros. Esto no requiere un título ni una formación
formal. Simplemente la voluntad de dar un paso en fe y obediencia y usar los dones que Dios nos
ha dado.
En 1 Corintios 12:12-27, Pablo escribe que el cuerpo de Cristo está formado por muchos miembros y
funciones diferentes, pero cada uno es importante y necesario. Todos tenemos un papel que
desempeñar en la construcción del reino de Dios. Por pequeña que parezca, cada parte trabaja en
conjunto para el bien del todo. Cada creyente tiene dones y talentos únicos que pueden usarse para
glorificar a Dios, ya sea enseñando, asesorando, ayudando a los necesitados, apilando sillas o
construyendo muros.
CONCLUSIÓN
El ejemplo de oración, acción, perseverancia y superación del desaliento de Nehemías nos recuerda
cómo podemos servir y glorificar a Dios. Todos estamos llamados a servir a Dios en cualquier
capacidad que Él nos haya dado, ya sea un papel grande o pequeño. Cuando permitimos que Él obre
a través de nosotros, ningún obstáculo es demasiado grande y podemos seguir adelante con
confianza, con fe y llenos de esperanza