Biología, Geología y Ciencias Ambientales.
1º de Bachillerato
Bloque C: Historia de la Tierra y la vida
Rinocerontes y tigres dientes de sable caminando por la península
Hace 9 millones de años (Ma), mucho antes de que apareciese la especie humana, el centro de la península ibérica
tenía un clima similar al de la sabana africana. En la región había un gran lago y abundaban las praderas húmedas en
las que pastaban rinocerontes, mastodontes, jirafas de cuello corto y otros herbívoros más pequeños. El paisaje estaba
salpicado de pequeños bosques.
Entre los mamíferos carnívoros dominaban dos especies de “tigres
dientes de sable”. La más pequeña era del tamaño de un leopardo, y
la mayor y más abundante tenía la talla de un tigre de Siberia actual.
Los dientes de sable se caracterizaban por el gran desarrollo de sus
caninos superiores, unas poderosas armas para matar a sus presas.
No las asfixiaban, como hacen los felinos actuales, sino que
seccionaban la yugular y la tráquea de su presa una vez que la
inmovilizaban. Había también otro gran carnívoro, Amphicyon, una
extraña especie a mitad de camino entre un lobo y un oso.
Todo ello ha podido saberse gracias a los más de 10 000 fósiles
encontrados en el Cerro de los Batallones, en la provincia de Madrid.
El excelente estado de conservación de estos fósiles lo convierte en
uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa
para ese período de tiempo.
Además de la calidad de los fósiles y de su concentración, llamó la
atención de los investigadores el extraordinario número de
carnívoros hallados, muy superior al de herbívoros. ¿Cómo explicar
que tantos organismos quedasen sepultados? Y, sobre todo, ¿cómo
justificar ese predominio de los carnívoros? ¿Cómo se han conocido
el clima y la vegetación de la península ibérica de hace 9 millones de años?
1. Los fósiles y la información que proporcionan
Si podemos conocer los organismos que vivían hace 9 millones de años (Ma) en la península ibérica es
gracias a fósiles como los del Cerro de los Batallones, y si resulta posible reconstruir la historia de la
vida en nuestro planeta es gracias a los millones de fósiles hallados y por hallar en todo el mundo.
Un fósil es cualquier resto de un organismo del pasado o de su actividad (pisadas, galerías,
excrementos) que se ha conservado hasta nuestros días. Por convención, se considera fósil si su
antigüedad es superior a 12OOO años.
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Fosilización y momificación
Lo normal es que los organismos, tras morir sean eliminados por
carroñeros, por descomposición, por disolución, etc. Por eso la
mayoría de los individuos que han poblado la Tierra no han
fosilizado. No obstante, el elevado número medio de ejemplares
de cada especie es suficiente para que resulte probable la
preservación de algunos de ellos.
La fosilización es un proceso lento y en él suelen conservarse solo
las partes duras (esqueletos, caparazones, etc.). Sin embargo, hay
otros más rápidos en los que permanecen las partes blandas; son
los procesos de momificación, como la conservación en ámbar,
en asfalto o en hielo.
¿Qué información proporcionan los fósiles?
Los fósiles son una fuente de información insustituible, no solo para reconstruir la historia de la vida
sino también la de la Tierra. Así, su estudio permite conocer:
• La vida en el pasado. Los fósiles son las únicas evidencias que poseemos sobre los organismos
que poblaron la Tierra en otras épocas. Analizándolos pueden conocerse su anatomía, su modo
de vida, el ambiente en que vivieron, su distribución geográfica, etc.
• El medio en que se formó la roca que lo contiene.
Habitualmente, el sedimento que enterró al organismo se
transformó en la roca que hoy contiene al fósil. Por esta
razón, conocer el hábitat del organismo permite saber el
medio en que se formó la roca.
• La edad de la roca que lo contiene. Como los seres vivos
que han poblado la Tierra han cambiado de unos períodos a
otros, si conocemos cuándo vivió una determinada especie
podremos saber la edad de la roca en la que fosilizó.
No todos los fósiles son igualmente útiles para datar una roca, es
decir, para determinar su edad. Los mejores reciben el nombre de
fósiles guía y deben reunir tres características:
- Haber vivido durante un período de tiempo geológicamente corto, de manera que permitan
precisar la edad de la roca.
- Haber tenido amplia distribución geográfica, para que su interés no sea solo local.
- Ser abundantes en las rocas sedimentarias, para que se hallen con frecuencia.
El principio del actualismo
El análisis de un fósil, por ejemplo el esqueleto de un tigre dientes de sable, permite inferir el peso que
tendría el organismo vivo, su modo de desplazamiento, su alimentación, etc. Para llegar a estas
conclusiones la Paleontología utiliza su conocimiento de organismos actuales, con ellos los comparan y
establecen similitudes y diferencias.
Este método de análisis se denomina principio del actualismo. De acuerdo con él, conocer los procesos
que ocurren en la actualidad es clave para interpretar lo que sucedió en el pasado. El actualismo no
solo se utiliza para interpretar los fósiles sino que constituye un método fundamental en cualquier
estudio geológico.
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2. Métodos de datación. Edad relativa
Para reconstruir la historia de la vida y de la Tierra no basta con saber qué organismos existieron en el
pasado o qué sucesos geológicos ocurrieron, es necesario ordenarlos temporalmente. Existen dos
formas de hacerlo:
• Mediante una datación relativa, que consiste en establecer qué ocurrió antes y qué después,
sin ofrecer cifras numéricas.
• Mediante una datación absoluta, que supone indicar con números cuántos años, o millones de
años, hace que vivió un organismo u ocurrió el suceso analizado.
Principios fundamentales de la datación
En el siglo XVII Nicolás Steno, uno de los padres de la geología, formuló dos principios que se
consideran básicos para ordenar una serie de estratos según su edad:
• Principio de horizontalidad original de los estratos: los sedimentos se depositan formando
capas horizontales. De acuerdo con este principio, si hallamos un conjunto de estratos que no
están horizontales es porque han sido sometidos a algún tipo de esfuerzo que ha cambiado su
disposición original.
• Principio de superposición de los estratos: los sedimentos se depositan unos sobre otros, de
tal manera que en una serie que se encuentre en su disposición original el estrato situado más
abajo es el más antiguo y el de arriba, el más moderno.
La columna estratigráfica
Las superficies que limitan un estrato reciben el
nombre de planos de estratificación.
La parte más alta y moderna de un estrato se
denomina techo. La base de un estrato será su muro.
Los mismos términos se utilizan para referirse a la
parte superior y más moderna de una serie de estratos,
sería su techo, mientras que la parte más baja y más
antigua correspondería al muro de la serie. La distancia
medida en vertical entre el techo y el muro de un
estrato recibe el nombre de potencia.
Para representar por orden cronológico los materiales
existentes en una zona se utiliza la columna
estratigráfica. En ella se representan horizontalmente
los materiales, abajo los más antiguos, arriba los más
modernos y, además de los tipos de rocas, se indica la
presencia de fósiles y otras características.
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Criterios de polaridad
Para ordenar una serie de estratos que mantenga la horizontalidad original basta con utilizar el
principio de superposición. Sin embargo, en muchas ocasiones los estratos se encuentran verticales e
incluso invertidos, es decir, con el techo situado por debajo del muro. En estos casos se utilizan los
criterios de polaridad o criterios de techo-muro, que son un conjunto de estructuras sedimentarias
que permiten orientar los estratos:
Las grietas de desecación se forman al secarse sedimentos arcillosos. Están muy abiertas en superficie
y se cierran en profundidad. En un corte, las grietas tendrán forma de V cuyo vértice apuntará hacia el
muro del estrato.
Las rizaduras formadas por el oleaje o por el viento presentan crestas más agudas hacia el techo que
hacia el muro. Generalmente, las rizaduras originadas en el sedimento, como las grietas de desecación,
desaparecen. Pero, a veces permanecen en la roca.
La granoselección, o estratificación gradada, se forma al depositarse materiales de distinto tamaño
que eran transportados por una corriente de agua. Los materiales más gruesos se situarán hacia el
muro y los finos hacia el techo.
Con
cord
ancias y discordancias
Dos materiales se dice que son concordantes si la superficie que los separa, o contacto, es paralela a
los planos de estratificación de ambos, en caso contrario serán discordantes. La discordancia implica
que entre el depósito de un material y el siguiente ha ocurrido algún proceso. Si lo que ha sucedido es
una erosión se habla de discordancia erosiva o disconformidad. Si se han producido un plegamiento y
una erosión, la discordancia será angular.
Poner orden en la historia
Para ordenar cronológicamente los sucesos geológicos del pasado se utilizan los principios de
horizontalidad y superposición de los estratos. Además es necesario manejar otro criterio, el principio
de relaciones transversales, según el cual todo proceso geológico es posterior a los materiales y a las
estructuras que afecta. Este principio ayuda a establecer el orden en que se suceden los
acontecimientos.
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Cómo ordenar una secuencia de acontecimientos:
Queremos reconstruir la historia geológica de una zona de Andalucía representada en el siguiente bloque diagrama.
Para ello seguiremos el siguiente procedimiento:
° Hacemos una primera observación global del conjunto. Así, vemos que en la parte inferior hay cuatro tipos de
materiales que se encuentran plegados (A, B, C y D), y sobre ellos se sitúa el material E dispuesto horizontalmente.
Comprobamos si tienen fósiles y qué información proporcionan.
° Ordenamos de más antiguo a más moderno los materiales. De acuerdo con el principio de superposición, el material
situado más abajo deberá ser el más antiguo. Para comprobarlo, observamos si hay algún dato que confirma que la
serie está en disposición normal, es decir, con su muro abajo y su techo arriba. En este caso, una estratificación
gradada en 1 permite afirmar que la disposición es normal, por tanto, su orden cronológico será A, B, C, D, E.
° Reconstruimos la historia. Para ello aplicaremos los principios de horizontalidad original y superposición de los
estratos, así como el de relaciones transversales. El relato debe incluir la formación de los materiales y lo
acontecimientos más importantes que les han afectado, todo ello ordenado cronológicamente:
¿Ha estado esta zona de Andalucía sumergida alguna vez?, ¿qué nos dice al respecto la historia reconstruida?
Los materiales A, B, C y D no se encuentran horizontales en la actualidad. ¿Por qué decimos que se depositaron
horizontalmente? ¿En qué nos basamos?
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3. Métodos de datación. Edad absoluta
El uso de los criterios de datación relativa permite conocer, por ejemplo, que los fósiles de tigres
dientes de sable hallados en el Cerro de los Batallones son más antiguos que otros situados encima y
más modernos que los hallados debajo. Sin embargo, resulta insuficiente para determinar que estos
fósiles tienen 9 Ma de edad. ¿Cómo ha podido calcularse esa edad? ¿Cómo sabemos que los
dinosaurios se extinguieron hace 66 Ma, o que la Tierra se formó hace 4560 Ma?
Durante siglos, los científicos buscaron procedimientos que permitiesen medir la edad de la Tierra, así
como la de una roca o un resto óseo. El descubrimiento de los isótopos radiactivos proporcionó un
"reloj geológico" capaz de determinar esa edad en años o millones de años.
Un reloj radiactivo
Cada elemento químico tiene un número constante de protones en su núcleo, es su número atómico
(Z). En el núcleo de cada átomo también hay neutrones. La suma de protones y neutrones recibe el
nombre de número másico (A). A = Z + número de neutrones. Un elemento puede tener un número de
neutrones variable, y por tanto más de un número másico.
Se denominan isótopos a los átomos de un mismo elemento que tienen diferente número másico. Por
ejemplo, el carbono tiene tres isótopos: el 12C, el 13C y el 14C. Todos tienen 6 protones en su núcleo, pero
poseen distinto número de neutrones.
Los isótopos radiactivos son inestables, y se transforman espontáneamente en isótopos de otros
elementos más estables liberando partículas de diversa naturaleza. Este proceso se denomina
desintegración radiactiva. Así, por ejemplo, el 14C es inestable y se transforma en 14N, que es estable.
Al isótopo radiactivo inicial se le llama también elemento padre y al isótopo estable final, elemento
hijo. Esta transformación del elemento padre en el hijo se hace a un determinado ritmo que es
constante para cada isótopo radiactivo.
Se llama semivida, o período de semidesintegración, al tiempo que tarda en desintegrarse el 50 % del
elemento padre. En ella reside la clave que permite utilizar este proceso como un “reloj geológico”. La
gráfica muestra la evolución de los elementos padre e hijo en el caso del 14C/14N.
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Dataciones radiométricas
Conocido el período de semidesintegración de un isótopo radiactivo, bastará con determinar la
cantidad de elemento padre y la de elemento hijo que hay en una roca para saber el tiempo que lleva
produciéndose esta transformación; será la edad de la roca.
El cálculo de las edades absolutas basado en la desintegración de los elementos radiactivos se llama
datación radiométrica. Gracias a ella, a mediados del siglo XX, Clair Patterson calculó para la Tierra una
edad de 4550 Ma. Desde entonces apenas ha cambiado esta cifra, fijándose en 4560
4. El tiempo geológico y su división
Los materiales terrestres más antiguos de
cuantos se han hallado son unos pequeños
cristales de circón con una edad cercana a los
4400 Ma. Las rocas más antiguas tienen casi 4000
Ma. Sin embargo, la edad estimada para el
planeta es de 4560 Ma.
No debe sorprender que no se hayan encontrado
materiales con la antigüedad que se le atribuye al
planeta. Las transformaciones que experimentan
las rocas debieron ser especialmente frecuentes
en los primeros tiempos de la existencia de la
Tierra y aquellos materiales habrán sido
reciclados. La mayor parte de los meteoritos
tiene una edad próxima a los 4560 Ma y no hay
razones para pensar que su antigüedad sea
diferente a la de nuestro planeta. Llamamos
tiempo geológico a esos 4560 Ma de existencia
de la Tierra.
Para ordenar la historia de la humanidad se
diferencian edades (Antigua, Media, etc.), cuya
separación se establece en función de grandes
acontecimientos (la caída del Imperio romano, el
descubrimiento de América, etc.). De modo
similar, para estudiar la historia de la Tierra se
divide el tiempo geológico en tramos cuya
separación se realiza utilizando grandes sucesos
biológicos o geológicos.
La unidad cronológica mayor es el eón. Así, toda
la historia de la Tierra se divide en dos eones: El
Precámbrico y el Fanerozoico. Su duración es
muy desigual. El Precámbrico ocupa casi el 90 %
de la historia de la Tierra. Cada eón se divide en eras. Por ejemplo, en el Fanerozoico se distinguen el
Paleozoico, el Mesozoico y el Cenozoico. A su vez, las eras se dividen en períodos. Así, el Mesozoico se
divide en Triásico, Jurásico y Cretácico.
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5. El Precámbrico, un comienzo difícil
Hace 4600 Ma el colapso gravitatorio de una nube interestelar
constituida por gases y partículas de polvo originó el Sol. En torno a él
quedó un disco de materiales que se unirían para formar cuerpos
similares a asteroides, los planetesimales, por unión de los cuales se
originaron los planetas.
La Tierra recién formada era muy diferente a la que conocemos. Su
masa era el 60 % de la actual y sufría el continuo bombardeo de
asteroides, lo que le aportaba
nuevos materiales y generaba
tanto calor que se encontraba
parcialmente fundida. Esto
hizo que los materiales
terrestres comenzasen a distribuirse por densidades.
Si es cierta la teoría más aceptada sobre el origen de la Luna,
aún faltaba el gran impacto, la colisión de la Tierra con Theia,
un planeta del tamaño de Marte. Parte de sus componentes,
los más densos, se incorporaron a la Tierra, mientras que los
materiales proyectados al exterior por el impacto se
fusionaron, originando la Luna.
Tras el gran impacto la Tierra estaría cubierta por un océano
de magma y el proceso de diferenciación en capas se
aceleraría. Los componentes más densos, hierro y níquel,
formaron el núcleo, los volátiles originaron la atmósfera y los
de densidad intermedia, el manto, a partir del cual se diferenció una delgada corteza.
La Tierra se hace habitable
¿Cuánto duró el océano de magma? Tradicionalmente se ha pensado que todo el Hadeico, y eso
justificaría la ausencia de rocas de esta era. Entre las rocas más antiguas hay algunas que se
depositaron en el mar hace 3800 Ma. Por tanto, para entonces ya había océanos.
Así pues, puede que hace 4400 Ma la Tierra dispusiera ya no solo de atmósfera, sino también de
océanos. Esa atmósfera sería parecida a la actual de Venus, muy densa, cargada de CO2, con nitrógeno
y vapor de agua, y carente de oxígeno. Se habría formado a partir de los gases que escapaban del
interior terrestre y algunos volátiles aportados por los meteoritos que aún bombardeaban el planeta.
Y los océanos, ¿de dónde consiguieron el agua? El descubrimiento de hielo en los cometas hizo pensar
que ese podía ser el origen del agua. Los científicos consideran más probable un origen mixto, en parte
procedente de la desgasificación del planeta y en parte extraterrestre (cometas y asteroides ricos en
agua).
Determinar desde cuándo tiene la Tierra océanos es relevante porque marca el momento en que
empezó a ser habitable. Si existen desde hace 4400 Ma, se habría dispuesto de mucho más tiempo
para que se originase la vida.
Y la vida cambió el planeta
¿Cómo se pasó de la atmósfera del Hadeico a la actual? Para que se produjera este cambio hubo que
retirar enormes cantidades de CO2 y aportar oxígeno. Ambos procesos fueron obra de los seres vivos.
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Los fósiles más antiguos, universalmente aceptados como tales, son unas bacterias filamentosas de
3500 Ma, pero se han encontrado indicios de actividad biológica en rocas de hace 3800 Ma. Puede que
la presencia de vida en la Tierra sea incluso anterior. Los primeros seres vivos serían anaerobios, quizá
similares a ciertas arqueas actuales.
Más tarde aparecieron organismos fotosintetizadores, como las
cianobacterias formadoras de estromatolitos, unas estructuras de
caliza similares a arrecifes. Hace 3000 Ma empezaron a proliferar y
su actividad cambió la atmósfera más que ningún otro organismo:
• Aportaron oxígeno a la atmósfera. Su actividad
fotosintética liberó grandes cantidades de oxígeno. Dada
la alta afinidad química del oxígeno, a medida que era
producido reaccionaba con el hierro y otros elementos
disueltos en los océanos. Por eso, el oxígeno libre tardó en
empezar a acumularse en la atmósfera. La transición a una
atmósfera oxigenada se inició hace 2500 Ma.
• Retiraron grandes cantidades de CO2 de la atmósfera. Con él y con el calcio construyeron los
estromatolitos que, no por casualidad, han sido denominados “atmósfera petrificada”.
La presencia de oxígeno libre debió causar la desaparición de muchos organismos que carecían de
enzimas manipuladoras de oxígeno, pero abrió nuevas expectativas para una utilización más eficaz del
alimento mediante la respiración oxidativa.
Según la teoría endosimbionte de Lynn Margulis, hace unos 1800 Ma, a partir de la integración
simbiótica de diversas células procariotas, se originó un nuevo tipo de célula, la célula eucariota. La
existencia de eucariotas ayudó a que la vida se diversificase y explotase nuevos recursos gracias a la
aparición de los organismos pluricelulares.
Debió transcurrir el 85 % de la historia de la Tierra para que aparecieran organismos pluricelulares de
cierta complejidad.
En el tramo final del Precámbrico, los continentes se unieron formando un supercontinente,
denominado Pannotia.
6. El Paleozoico, una explosión de vida
A comienzos del Paleozoico, se produjo una diversificación
de los organismos como jamás había sucedido en la historia
de la vida. Su presencia en el registro fósil es tan brusca que
se conoce como “la explosión cámbrica”.
El Cámbrico, un período de innovaciones
En 40 Ma, menos del 1 % de la historia de la Tierra,
aparecieron casi todos los grandes grupos de animales
conocidos, además de otros grupos no representados en la
actualidad. Pareciera que la biosfera hubiese “decidido”
someter a prueba diferentes modelos generales; la mayoría
de ellos no dejaron herederos. El proceso pudo estar
relacionado con el incremento de oxígeno libre. En
cualquier caso:
• Aparecen animales provistos de caparazón. Entre aquellos organismos destacó un grupo de
artrópodos marinos con el cuerpo dividido en tres lóbulos, los trilobites.
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• Aparecen los cordados. En el Cámbrico se hallan los primeros cordados, como Pikaia que muestran
ya un cordón nervioso en posición dorsal.
• Aparecen grandes grupos que no tendrán continuidad. Como los de Burgess Shale, con formas
“extravagantes”, pertenecientes a grandes grupos que desaparecerán definitivamente. Como
Opabinia , que poseía 5 ojos y una larga probóscide flexible.
La vida invade los continentes
Hace 2500 Ma las bacterias empezaron a colonizar los continentes. Sin embargo, los organismos
pluricelulares solo lo hicieron cuando el incremento de oxígeno atmosférico permitió la formación de
una capa de ozono (O3) que protegiese de las radiaciones ultravioleta.
Hace unos 460 Ma aparecieron las plantas terrestres. Su adaptación al medio aéreo (gravedad, escasez
de agua) se logró con diferentes estrategias:
• Desarrollo de rígidas paredes celulares para mantener el porte fuera del agua.
• Desarrollo de raíces y mecanismos eficientes para la circulación del agua.
• Formación de esporas y, más tarde, semillas que permiten la multiplicación fuera del agua.
La presencia de plantas en el medio terrestre hizo posible que los
animales lo colonizasen. Entre los invertebrados, los artrópodos
parecen diseñados para el medio terrestre. Los vertebrados iniciaron
la colonización del medio terrestre hace unos 370 Ma. La definitiva
adaptación al medio terrestre ocurre a principios del Carbonífero con
los primeros amniotas, los reptiles. El huevo amniótico posee
membranas que protegen el desarrollo del embrión.
La extinción del Pérmico
Al final del Paleozoico se produjo la extinción en masa más
importante de la historia de la Tierra. Desaparecieron el 80 % de
las especies marinas y el 70 % de las terrestres. Los científicos
debaten sobre sus causas: una actividad volcánica extrema, el
impacto de un meteorito, un cambio climático motivado por el
reagrupamiento de los continentes, la reducción del oxígeno
atmosférico o, quizá, la conjunción de varias de estas causas.
Los continentes desarrollan un ciclo completo de división y
unión. Así, el Paleozoico comienza con una fragmentación de
Pannotia y finalizará con el reagrupamiento continental que
dará lugar al último supercontinente, Pangea.
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7. Mesozoico y Cenozoico: los últimos 250 Ma
Durante el Mesozoico y el Cenozoico los continentes y los seres vivos irán adquiriendo las
características que tienen en la actualidad. Todo ello requerirá no pocos cambios.
Pangea se divide
Hace 200 Ma, cuando habían pasado 80 desde su formación, comienza a fragmentarse el
supercontinente Pangea. Se origina el Atlántico central; más tarde, se separan de África; Suramérica,
India, Australia y la Antártida. Poco a poco la distribución de tierras y mares se aproxima a la actual.
La era de los dinosaurios
Durante el Mesozoico los ammonites, un tipo de cefalópodos con concha externa, ocupan todos los
mares del mundo. Su rápida evolución hace de ellos unos excelentes fósiles guía. En los continentes
son los helechos y las coníferas las plantas dominantes, y aparecen las plantas con flores.
Pero por encima de todos ellos destacan los reptiles, sus importantes logros evolutivos (tegumentos
queratinizados y huevo amniota) permitieron su extraordinaria
diversificación, colonizando hábitats muy diversos. El Mesozoico
suele conocerse como la era de los dinosaurios, aunque sería
más correcto denominarla “era de los arcosaurios”.
Los dinosaurios se caracterizan por tener las patas dispuestas
verticalmente, bajo el cuerpo, como los mamíferos, y no hacia
los costados, como los lagartos.
En los últimos años se ha multiplicado los descubrimientos de
dinosaurios emplumados, lo que ha facilitado el estudio de su
relación con las aves. Desde la perspectiva evolutiva, las aves se
consideran en la actualidad un grupo de dinosaurios. La
presencia de aves se remonta al Jurásico. Antes que ellas, en el
Triásico, se originaron los primeros mamíferos a partir de un
grupo de reptiles primitivos.
La extinción de los dinosaurios
En 1980, Walter Álvarez y su padre,
Luis Álvarez, premio nobel de Física,
encontraron en Italia una capa de
arcilla con un alto contenido de iridio. El iridio es un metal muy
raro en la corteza terrestre pero relativamente frecuente en los
meteoritos, por eso pensaron que su presencia se debía al
impacto de un gran asteroide. La capa de arcilla marcaba la
separación entre el Cretácico (K) y el Terciario (T), límite K-T o,
en su denominación actual, límite K-Pg (de Paleógeno); tenía,
por tanto, 66 Ma.
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Por la cantidad de iridio hallado, dedujeron que el asteroide tendría unos 10 km de diámetro. La
energía liberada en el impacto sería enorme y abriría un cráter de 150 a 200 km de diámetro. Los
materiales que permaneciesen en suspensión ocultarían la luz del Sol durante meses. Una catástrofe
así destruiría la vida vegetal y la vida animal dependiente de ella. El registro fósil indica que en ese
momento desapareció casi el 50 % de las especies, entre ellas los ammonites y los dinosaurios (a
excepción de algunas aves que sí sobrevivieron).
La capa de iridio se ha detectado en muchos lugares del mundo, entre ellos Caravaca (Murcia) y
Zumaya (Guipúzcoa), y se han acumulado otros datos, como la presencia en dicha capa de cristales de
cuarzo con deformaciones de impacto, o las huellas del tsunami generado tras la colisión. El cráter de
ese impacto está en la Costa del Yucatán (México). A pesar de todo ello, algunos científicos consideran
aún que la extinción del K-T pudo deberse a una actividad volcánica extrema.
La extinción fuese cual fuese su causa, no afectó a todos los organismos por igual. Los vertebrados más
pequeños, especialmente los carroñeros y los que se alimentaban de gusanos o insectos, resistieron
bien.
El Cenozoico
Tradicionalmente se ha dividido el Cenozoico en dos períodos, Terciario y Cuaternario. Durante la era
cenozoica continúa la separación continental que se había iniciado en la era mesozoica, destacando
algunos acontecimientos geológicos:
• La colisión de la placa euroasiática con la africana e indoaustraliana, levanta los orógenos
alpinos, como los Alpes, los Pirineos o las Béticas. El subcontinente indio termina su
movimiento y se origina el Himalaya.
• Continúa la apertura del Atlántico Norte produciéndose la comunicación del océano Atlántico
con el Ártico y la unión de Norteamérica y Asia por el estrecho de Bering.
• Se forma el mar Rojo y el conato de apertura de África oriental en la zona de los Grandes Lagos.
En cuanto a la vida, la desaparición repentina, en términos geológicos, de los dinosaurios dejó libres
muchos hábitats que estos ocupaban, lo que favoreció la diversificación de las aves y los pequeños
mamíferos. Ambos grupos tuvieron una gran radiación adaptativa.
Aparecen después los primeros grandes carnívoros. Posteriormente lo
hacen los carnívoros más especializados. En el terciario también hicieron
aparición los primeros homínidos. Un cambio climático que ocasionó el
retroceso de los bosques, hizo que un grupo de primates se tuviera que
adaptar a la sabana africana, lo que sería la línea evolutiva de la especie
humana.
La flora, mucho menos afectada por la extinción, prosigue la
diversificación de las angiospermas, que desarrollaron distintas
adaptaciones a diferentes ambientes.
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