Fallo
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presentó su memorial a fs. 486/498. El recurso interpuesto por la parte
demandada fue declarado desierto a fs. 544.
Corrido el pertinente traslado de ley, el memorial del actor
fue respondido a fs. 520/527 y el de la aseguradora fue contestado a
fs. 529/537.
Se dictó el llamado de autos, providencia que se encuentra
firme, quedando de esta manera los presentes en estado de dictar
sentencia.
III. Motiva el inicio de las presentes actuaciones el
accidente ocurrido el día 29 de noviembre de 2016, aproximadamente
a las 23 hs, sobre la intersección de las calles Juan B. Justo y
Paraguay de esta ciudad -intersección señalizada por semáforos- al
producirse una colisión entre la camioneta marca Ford Ranger,
dominio OPB 752 en la que se desplazaba el actor y el automóvil
marca Ford Fiesta, dominio MGF 659, de propiedad de la
codemandada Blunki SRL, que era conducido por el demandado
Matías E. Landsberg.
IV. Agravios
Se agravia la parte actora en torno a la ponderación de
los rubros “incapacidad sobreviniente”, “tratamiento psicológico”,
“gastos de asistencia, médicos y de farmacia”, “gastos de traslados”,
“consecuencias no patrimoniales”, “daños materiales” y “privación de
uso” que estima insuficientes.
Asimismo, se queja de la tasa de interés fijada por el ma-
gistrado y solicita que se apliquen intereses moratorios para el caso de
mora en el pago de la condena.
Finalmente se queja de que no se haya declarado la nuli-
dad del límite de cobertura establecido en la póliza de seguro del vehí-
culo del demandado.
La citada en garantía se agravia de la responsabilidad en-
dilgada en la instancia de grado, alegando que fue el actor el responsa-
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ble del accidente al traspasar la encrucijada violando la luz roja del se-
máforo. Se queja de que el magistrado no haya merituado la prueba
testimonial aportada por su parte,
Se agravia también de los importes fijados por “incapaci-
dad sobreviniente”, “tratamiento psicológico”, “gastos de asistencia,
médicos y de farmacia” y “consecuencias no patrimoniales” solicitan-
do su reducción “gastos de traslado”. Y de los importes admitidos por
“gastos de traslado” “daños materiales” y “privación de uso” solici-
tando su rechazo.
Asimismo se agravia de lo dispuesto en torno a los intere-
ses solicitando que se aplique la tasa del 6% anual.
V. Responsabilidad:
Adelanto que seguiré a las recurrentes en las alegaciones
que sean conducentes para decidir este conflicto (conf. CSJN Fallos:
258:304, entre otros), pues recuerdo que como todas las pruebas no
tienen el mismo peso, me apoyaré en las que resulten apropiadas para
resolver el caso (conf. CSJN, Fallos: 274:113), las que produzcan ma-
yor convicción en concordancia con los demás elementos de mérito de
la causa. Se considerarán, entonces, los hechos “jurídicamente rele-
vantes” (Aragoneses Alonso, Pedro, Proceso y Derecho Procesal); o
“singularmente trascendentes” (Calamandrei, Piero, La génesis lógica
de la sentencia civil).
En relación al encuadre jurídico aplicable al caso resulta de
aplicación lo normado por el art. 1769 Cód. Civ. y Com., que estable-
ce que en los casos de daños causados por la circulación de vehículos,
se aplican los artículos referidos a la responsabilidad derivada de in-
tervención de las cosas (arts. 1757/1758 Cód. Civ. y Com).
Al ubicarse la hipótesis en los arts. 1757 y 1758 Cód. Civ.
y Com., el factor de atribución objetivo determina que al damnificado
le basta, en principio, probar la intervención activa de la cosa y la re-
lación de causalidad con el daño producido; e incumbe al dueño y/o
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guardián de ésta la alegación y prueba de alguna de las eximentes, de
modo que se produce la correlativa inversión de la carga de la prueba
en razón de la presunción legal adversa que compromete la responsa-
bilidad del propietario o guardián del automotor quien para eximirse
de tal debía demostrar que el evento acaeció por el hecho de la vícti-
ma, o de un tercero por quien no debía responder, o el caso fortuito
que fractura el nexo de causalidad, mediante la demostración cabal de
los hechos que alegue con tal finalidad (conf. Trigo Represas, "La
Responsabilidad por los daños causados por automotores", ed. 1997,
pág. 6, "Código Civil Anotado" Tomo I, pág. 611, comentario al artí-
culo 1113; Llambías, "Tratado de Derecho Civil- Obligaciones",
Tomo IV-A, pág. 598, nº 2626; C.N.Civ. Sala J, 16/10/2020, Expte N°
51344/2016 “Ramos Miguel Alejandro c/ Aljive Sociedad de Respon-
sabilidad Limitada y otro s/ daños y perjuicios” ; Ídem, 18/2/2021,
Expte N° 51041/2016 “Tangari, Ricardo Miguel c/ Martino, Alejandro
y otro s/ Daños y Perjuicios” ; Ídem id, 11/6/2021, “Sorrentino Hugo
c/ Gordillo Sergio Gabriel y otros s/ daños y Perjuicios”; Id id
22/9/2021 Expte N° 14016/2018 “Núñez Cecilia Constancia y otro c/
Empresa Ciudad de San Fernando s/ daños y Perjuicios”; entre mu-
chos otros).
Sentado ello, es dable destacar que la convicción del
juzgador debe formarse tendiendo a un grado sumo de probabilidad
acerca del modo de producirse el evento, aunque no se tenga certeza
absoluta, porque admitida la existencia del siniestro y ante versiones
contrapuestas, debe realizarse un proceso de selección que
forzosamente conduzca a tener como realmente sucedidas algunas
circunstancias en las que se apoyan dichas manifestaciones (Conf.
CNCiv. Sala “J”, 16/10/2020, Expte N° 51344/2016 “Ramos, Miguel
Alejandro c/ Aljive Sociedad de Responsabilidad Limitada y otro s/
daños y perjuicios” ; Ídem 3/12/2020 Expte N° 68270/2017 “Aguirre
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La prueba del hecho de la víctima, en tanto causa de exo-
neración del responsable, debe ser aportada por éste en forma certera
e indubitada, sin que sea suficiente con la simple duda acerca del
modo en que sucedieron los hechos (Trigo Represas - López Mesa,
op. cit., t. II, p. 882 y sus citas; Zavalade González, Matilde, Resarci-
miento de daños, Hammurabi, Buenos Aires, 1997, t. 3, p. 186/187).
En el caso, no se encuentra discutida la efectiva colisión
ocurrida entre los vehículos referidos. Ambas partes se endilgan recí-
procamente el haber violado la luz roja del semáforo ubicado en la en-
crucijada.
Cuando el siniestro se produce en una intersección con
semáforos, el conductor debe sujetar su conducta a aquellos ya que no
es dable esperar que aquél que circula amparado por la luz verde del
semáforo tome precauciones ante la eventual súbita aparición de roda-
dos cuyo paso se encuentra vedado por tal señal lumínica. Todo con-
ductor tiene derecho a esperar que los demás respeten tan importante
norma de tránsito (Kemelmajer de Carlucci, Aída, “Código Civil y
Normas Complementarias”, Astrea, t. 5, pág. 504).
Sabido es que cuando se produce el siniestro en un
lugar que se encuentra señalizado con semáforos en correcto
funcionamiento, no rigen las presunciones legales genéricas ni las
comúnmente admitidas por la jurisprudencia como principios lógicos
de experiencia, pues es la violación de las señales lumínicas la que
hace recaer en el infractor la culpabilidad en la producción del ilícito.
En tales condiciones, la dilucidación del caso requie-
re determinar cuál de los partícipes en el evento fue el infractor del de-
ber vial. Es que, tratándose de una intersección reglada por semáforos,
la prioridad de paso otorgada por la señal lumínica desplaza a las de-
más preferencias establecidas en las leyes de tránsito y a las presun-
ciones jurisprudenciales elaboradas en la materia, por lo que carecerá
ya de trascendencia el carácter de embestidor o la localización de los
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iban por la avenida Juan B. Justo, casi llegando a Paraguay, un
automóvil que circulaba por Paraguay cruzó la intersección de dicha
arteria con la Av. Juan B. Justo, con el semáforo en rojo y colisionó
contra una camioneta que se desplazaba por Juan B. Justo y estaba
cruzando la misma intersección con luz verde a su favor (ver
filmación obrante en el sistema digital).
En los autos acumulados N°79303/17, declaró el testigo
propuesto por la aquí demandada, Sergio Castrillon, quien relató que
se hallaba caminando con unos amigos y estaba cruzando “la avenida
Juan B. Justo por la calle Paraguay, y en un momento un auto que
cruzaba por Paraguay choca con una camioneta que iba por Juan B.
Justo. Sostuvo que la camioneta iba “rapidísimo”, que “cuando se
abrió el semáforo que habilita el paso por Paraguay, el auto oscuro
salió, y yo empecé a cruzar caminando, cuando el auto está por
terminar de cruzar, aparece el otro vehículo y lo choca. Aclaró que el
auto venía por circulando por Juan B. Justo”. (fs. 191/vta del expte.
N°79303/17).
El perito ingeniero designado en autos informó que no
contaba con elementos que le permitan determinar cuál de los
vehículos protagonistas del accidente fue el que violó la luz roja del
semáforo (224 vta.).
Ahora bien, el testimonio obrante en los autos conexos del
testigo Castrillon, fue la única prueba aportada por el aquí demandado
a los fines de acreditar la ruptura del nexo de causalidad, por lo que
para que su valor probatorio sea eficaz, de manera que compense la
seguridad que brinda la concordancia con otras pruebas idóneas, al
hallarse controvertida por otras dos declaraciones testimoniales en
sentido contrario, lo expresado por aquel testigo debía ser
convincente, coherente y categórico a los efectos de desvirtuar la
restante prueba producida. Sin embargo, ello no se verifica al evaluar
tal testimonio.
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Expte. N° 70.112/2018 “Quiroga Mendiri, María Lidia c/ Luchetti,
Liliana Mónica y otros s/ Daños y Perjuicios”, entre muchos otros).
La fuerza probatoria de un testigo está vinculada con la
razón de sus dichos y, en particular, con las explicaciones que pueda
dar acerca del conocimiento de los hechos a través de lo que sus
sentidos percibieran. Recordando que en el proceso formativo de su
convicción, el Juzgador sólo excepcionalmente puede lograr una
certeza absoluta sobre la forma en que sucedieron los hechos, pero ha
de bastar para fundar su decisión haber alcanzado una certeza o
convicción moral, entendiendo por ésta el grado sumo de probabilidad
acerca de la verdad, tras el examen de la prueba aportada (CNCiv.
Sala “J” 14/12/2020 Expte N° 14845/15“Albornoz Hernán Carlos c/
Transportes Lope de Vega SA s/ Daños y Perjuicios”, entre otros
muchos).
Sentado ello, al ser contradictorios los testimonios
obrantes en las presentes actuaciones y en las causas mencionadas, y
no habiéndose aportado otros elementos que avalen la versión
expuesta por el recurrente en cuanto a que fue el actor quien violó la
señal del semáforo al momento de la colisión, la falta de pruebas de
tal circunstancia perjudica a la demandada por aplicación de la
normativa precedentemente citada.
Tal como he dicho de manera reiterada, la ausencia
probatoria con relación al estado de la luz del semáforo en la ocasión,
debe hacerse jugar de modo armónico con lo dispuesto por la
normativa aplicable al caso, lo que implica que a los sindicados
responsables es a quienes les compete la prueba de que el rodado en el
que circulaba el actor violó la señal lumínica, de modo de poder hacer
valer el hecho de la víctima invocado como eximente de
responsabilidad (CNCiv.Sala I, “Olivera Molina, Junior Ezequiel c/
Rossini, Karina Valeria y otro s/ daños y perjuicios” del 18/8/2022).
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no logró formar la convicción acerca de los hechos invocados como
fundamento de su pretensión.
En definitiva, las reglas sobre carga de la prueba no tratan de
fijar quien debe llevar la prueba, sino quien asume el riesgo de que
falte, por ello señala Devis Echandía que no es correcto decir que la
parte gravada con la carga debe suministrar la prueba o que a ella le
corresponde aportarla, es mejor decir que a esa parte le corresponde el
interés en que tal hecho resulte probado o en evitar que se quede sin
prueba y, por consiguiente, el riesgo de que falte –se traduce en una
decisión adversa- (Devis Echandía, Hernando, “Teoría General de la
Prueba Judicial”, Zavalía, Buenos Aires, 1988, T. I pág. 484).
Consecuentemente, toda vez que los argumentos ver-
tidos por la recurrente no alcanzan a conmover la conclusión a la que
arribara la distinguida colega de la anterior instancia, la que resulta
adecuada a derecho y a las constancias de autos, propongo que se des-
estime la queja planteada en este aspecto y se confirme el fallo recu-
rrido sobre el particular.
VI.Rubros indemnizatorios.
A) Incapacidad psicofísica sobreviniente.
El magistrado de primera instancia fijó por esta partida
la cantidad de pesos cien mil ($100.000). El actor se queja por consi-
derarlo insuficiente, mientras que la citada en garantía solicita su re-
ducción.
La protección a la integridad de las personas y el dere-
cho a la reparación integral se encuentra respaldada en tratados inter-
nacionales que integran el sistema constitucional en función del art.
75 inc. 22 de la Constitución Nacional, entre las cuales podemos citar
al art. 21 p. 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
al expresar que ninguna persona puede ser privada de sus bienes ex-
cepto mediante el pago de indemnización justa. Asimismo, el art. 5
del mismo cuerpo normativo, de jerarquía constitucional, ampara el
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damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en
dinero o en especie.
La incapacidad sobreviniente está representada por las
secuelas o disminución física o psíquica que queda luego de comple-
tado el período de recuperación o restablecimiento; produciéndose en-
tonces para la misma un quebranto patrimonial indirecto, derivado de
las limitaciones que presenta al reanudar sus actividades habituales y
al establecerse su imposibilidad -total o parcial- de asumirlas y cum-
plirlas adecuadamente. La incapacidad económica -o laborativa- so-
breviniente se refiere a una merma de aptitudes que sufre el individuo
para obtener lucros futuros, sea en las tareas que habitualmente suele
desempeñar o en otras, es decir, una chance frustrada de percepción
de ganancias..." (Trigo Represas, Félix A. - López Mesa, Marcelo J.;
"Tratado de la responsabilidad civil", La Ley, Bs. As., 2006, vol.
"Cuantificación del Daño", p. 231 y ss.).
Tal el criterio de nuestra Corte Suprema, que ha sosteni-
do que cuando la víctima resulta disminuida en sus aptitudes físicas o
psíquicas en forma permanente, esta incapacidad debe ser objeto de
reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo
de la actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad físi-
ca tiene por sí misma un valor indemnizable y su lesión comprende,
además de aquella actividad económica, diversos aspectos de la perso-
nalidad que hacen al ámbito doméstico, cultural o social con la consi-
guiente frustración del desarrollo pleno de la vida (C.S.J.N. Fallos:
308:1109; 312:2412; 315:2834; 318:1715; Ídem., 08/04/2008, “Aros-
tegui Pablo Martín c. Peluso y Compañía”, L. L. 2008- C, 247).
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te, ya que no sólo cabe justipreciar el aspecto laboral sino también las
demás consecuencias que afectan a la víctima. (C.S.J.N., Fallos:
310:1826; Ídem., 11/06/2003, “Cebollero, Antonio Rafael y otros c/
Córdoba, Provincia de”, Fallos: 326:1910).
Es decir que, para establecer el quantum de la
indemnización por incapacidad sobreviniente, debe considerarse la
incidencia del hecho dañoso, cualquiera sea su naturaleza, en relación
con todos los aspectos de la personalidad de la víctima, tanto en lo
laboral como en lo social, en lo psíquico como en lo físico.
A los fines de establecer el monto que debe resarcirse por
este concepto, deben tenerse en cuenta las condiciones personales de
la víctima, así como las familiares y socio-económicas, sin que el gra-
do de incapacidad comprobado científicamente por el perito médico
traduzca, matemáticamente, una cierta cuantía indemnizatoria. Sólo
constituye un parámetro de aproximación económica que debe ser
conjugado con las múltiples circunstancias vitales que contribuyen a
definir razonablemente el monto de la reparación (Conf. Sala “J”,
1/3/2021 Expte N° 14845/15 “Albornoz Hernán Carlos c/ Transportes
Lope de Vega SA s/Daños y Perjuicios”; Idem, 20/4/2021, Expte N°
15470/2016 “Ale Pezo Aurelia Concepción/ Sosa Pablo y otros s/ da-
ños y Perjuicios”; Ídem id, 13/8/2021, Expte. N° 70.112/2018, “Qui-
roga Mendiri, María Lidia c/ Luchetti, Liliana Mónica y otros s/ Da-
ños y Perjuicios”; entre otros).
En el mismo sentido, he sostenido que deben ponderarse
las limitaciones que el damnificado padece en su desempeño laboral y
social, teniendo en cuenta circunstancias particulares como su edad,
condiciones socio-económicas, actividad laboral anterior, incidencia
real de las lesiones en su actividad actual, etc. Por ende, lo que real-
mente resulta de vital importancia es el modo en que las secuelas
afectan a la víctima para desarrollar los diversos actos de la vida coti-
diana, considerando tanto la faz laboral como la vida de relación del
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individuo, ya que la “indemnización en sede civil tiende a la integrali-
dad" (SCJM. 9/8/2010, “Leiva Rubén Darío en J° 81.963/31.663 Lei-
va Rubén D. C/ Monte-Negro Martínez Miguel Ángel P/ D. y P. S/
INC.").
En la historia clínica obrante a fs. 55 de la causa penal se
consignó que el día 30 de noviembre de 2016 el actor concurrió al
Hospital Juan A. Fernández a fin de consultar “por cervicalgia …(ile-
gible)… de 20 hs de evolución”. Se consignó: “Refiere antecedente de
traumatismo indirecto por aceleración-desaceleración durante acci-
dente de tránsito el día de ayer. Al examen físico moviliza 4 miem-
bros…Se solicita Rx. Rx cervical …sin lesión ósea aguda…se indican
pautas de alarma, analgésico, calor local y control por consultorios ex-
ternos”.
El perito médico, luego de analizar las constancias obran-
tes en autos, informó: “Del examen realizado, la documental aportada
y los estudios complementarios acompañados se evidenció que actual-
mente el actor presenta secuelas del siniestro que motiva los presentes
autos. Presenta cervicalgia con compromiso radicular, secundaria a la-
tigazo cervical y lumbalgia postraumática. A nivel de rodillas, en es-
pecial derecha, presenta lesiones menisco- ligamentarias que generan
incapacidad, pero, este perito no puede relacionar dichas lesiones a los
datos con que cuenta respecto a la mecánica del siniestro”. Señaló que
“no se detectaron limitaciones en hombros y codos”. Seguidamente
consignó: “ESTIMACION DE LA INCAPACIDAD: Cervicalgia con
irradiación braquial…………8.00% Lumbalgia o dorsalgia sin irra-
diación……………4.00%. Total:.12.00%” (fs. 303/306 del expediente
digital).
Al responder la impugnación formulada por la demanda-
da el perito sostuvo: “La documental y exámenes mencionados, se en-
cuentran adjuntados a los autos, y a ellos este perito accedió de la mis-
ma forma que pueden hacerlo todas las partes, compulsando el expe-
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estimar la duración del mismo, se puede establecer 3 meses a razón de
una sesión semanal” (fs. 367/369 del expediente digital).
Al responder la impugnación formulada por el actor la
perito refirió: “Con respecto a los agentes externos al hecho de marras
se considera la personalidad de base sobre la que se instala la noxa
traumática. Se observa en su personalidad de base una fortaleza yoica
débil y defensas fallidas cuya estructuración es compatible frente a los
obstáculos sucedidos a la edad temprana del actor. Con respecto a la
concordancia entre lo orgánico y lo psicológico, no necesariamente se
corresponden. Por lo que se ratifica el Trastorno adaptativo ansioso
correspondiendo un 5% de discapacidad de los cuales el 1% se aplica
al accidente de Litis” (fs. 387 del expediente digital).
La circunstancia de que el dictamen no tenga carácter de
prueba legal no importa que quien juzga pueda apartarse
arbitrariamente de la opinión fundada del idóneo, por lo que la
desestimación de las conclusiones a las que arribara ha de ser
razonable y motivada, siendo imprescindible contar con elementos de
juicio que permitan concluir fehacientemente en el error o inadecuado
uso que el experto hubiera hecho de sus conocimientos científicos, de
los que por su profesión o título habilitante ha de suponérselo dotado
(Conf. C. N. Civ., Sala “J”, 06/07/2010, Expte. 93261/2007, “Godoy
Muñoz, Pedro c/ Villegas, Víctor Hugo y otros s/ daños y perjuicios”;
Idem., 23/6/2010, Expte. Nº 59.366/2004 “Berdier, Tristán Marcelo c/
Snitovsky, Luis y otro s/ daños y perjuicios”; Idem. Id., Expte N°
30165/2007, “Ybalo Oscar Rolando c/ La Primera de Grand Bourg
S.A. Línea 440 s/ Daños y Perjuicios”; Id id, 16/12/2020, Expte N°
24788/2018 "Costilla Ramón Honorario y otro c/ Ruiz Sebastián s/
daños y perjuicios”; Id id, 10/3/2021 Expte N°14.142/2018, “Aquino
Saldivia Adriana Andrea c/ Gómez Ariel Alberto y otro s/ daños y
perjuicios”; entre otros muchos).
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Derechos y Deberes del Hombre; 3° de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; 4°, Buenos Aires, 2 de Septiembre de 2021 - 2 -
5° y 21 del Pacto de San José de Costa Rica y 6° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos).
Es la violación del deber de no dañar a otro lo que gene-
ra la obligación de reparar el menoscabo causado, noción que com-
prende todo perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria que afecte
en forma cierta a otro en su persona, en su patrimonio y/o en sus dere-
chos o facultades (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros” y sus citas). Di-
cha reparación integral no se logra si el resarcimiento que se admite
como modo de reparar los daños ocasionados se concreta en valores
económicos insignificantes en relación con la entidad del daño que
pretende resarcirse (conf. Fallos: 314:729, considerando 4°; 316:1949,
considerando 4°, y 340:1038; entre otros).
En esa línea de razonamiento, la Corte Suprema en el
marco de una demanda laboral por daños deducida con sustento en las
normas del Código Civil ha enfatizado que “resulta inconcebible que
una indemnización civil que debe ser integral, ni siquiera alcance a las
prestaciones mínimas que el sistema especial de reparación de los ac-
cidentes laborales asegura a todo trabajador con independencia de su
nivel de ingreso salarial” (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros”), así
como también ha admitido que, más allá de que -como norma- no que-
pa en supuestos como los examinados recurrir a criterios matemáticos
ni aplicar las fórmulas utilizadas por la ley de accidentes de trabajo,
estos últimos pueden constituir una pauta genérica de referencia que
no debe ser desatendida por quienes tienen a su cargo la tarea de cuan-
tificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570).
La consideración de criterios objetivos para determinar la
suma indemnizatoria en cada caso no importa desconocer la facultad
propia de los magistrados de adecuar el monto de la reparación a las
circunstancias y condiciones personales del damnificado habida
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perjuicios”; Ídem, 19/10/2021, Expte N° 95.490/2017 “Tula,
Germán Andrés y otro c/ Gorordo, Jorge Sebastián y otro s/ daños y
perjuicios” Ídem id, 25/10/2021, Expte N° 14701/2016 “Latorre
Yapo Erik Ernesto c/ Mosconi Elisabet Josefina s/ daños y
perjuicios”; Id id, 28/12/2021, Expte. Nro. 45597/2014 “Montone
Miguel Ángel y otro c/ Monte Grande SA Empresa SA/ daños y
perjuicios”)
El porcentaje de incapacidad laboral no es una pauta
determinante que se deba inevitablemente seguir para mensurar y re-
sarcir el daño a la integridad psicofísica, cuando se demanda de acuer-
do con el derecho civil. Como lo destaca el juez Lorenzetti en su voto
(considerando catorce), si bien el porcentaje de incapacidad laboral es
una pauta genérica de referencia, el juzgador debe también valorar las
consecuencias que afecten a la víctima, tanto desde el punto de vista
individual como desde el social, lo que le confiere a dicha tarea un
marco de valoración más amplio (Fallos: 308:1109; 312:2412;
322:2658; 326:847; 327:2722 y 329:4944). Ello es consecuencia, asi-
mismo, de las diferencias que existen entre el régimen indemnizatorio
civil y el sistema especial de reparación de los accidentes laborales
(doctrina de Fallos: 305:2244 y 330:1751, disidencia del juez Loren-
zetti, considerando octavo; ver también voto del juez Rosenkrantz en
fallo citado).
Con ese alcance, cabe utilizar como criterio para
cuantificar el daño causado el de reconocer un capital, de tal modo
que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado
para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y
que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo
continuar realizando tales actividades (cfr. art. 1746 del Código Civil
y Comercial de la Nación; CNCiv. Sala B “Leguizamón, Elsa Isabel c/
Cima, Daniel s / daños y perjuicios” del 14-4-2016, entre muchos
otros).
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(C.S.J.N., 28/05/2002, “Vergnano de Rodríguez, Susana Beatriz
c/Buenos Aires, Provincia de y otro”, Fallos 325:1277).
El tratamiento psicológico constituye un rubro autónomo
e independiente de la incapacidad pues tiene por finalidad afrontar las
necesidades psicológicas derivadas de la incapacidad detectada y es
indispensable para atemperar el daño ya causado y/o evitar su agrava-
miento.
La frecuencia y duración siempre serán estimativas, y
también tendrán el sentido de una orientación para el juez. Está claro
que nadie puede predecir con certeza cuándo se curará una persona, o
cuándo la mejoría que ha obtenido ya es suficiente.
Lo científico llega hasta el momento de establecer que,
por la patología que el perito ha detectado, la persona necesita o puede
beneficiarse con un tratamiento. A partir de ese momento, se pone en
juego un criterio de apreciación, tanto para la distribución de los
porcentajes, como para la duración y costos de tratamiento. No es una
mera conjetura, porque hay elementos clínicos que la convalidan, pero
tampoco es una opinión científicamente demostrable (Conf. Risso,
Ricardo E. “Daño Psíquico - Delimitación y diagnóstico. Fundamento
teórico y clínico del dictamen pericial”, E. D. 188-985)
Por ende, es imprescindible la prudente estimación del juez
para cuantificar este rubro, destinado a afrontar un tratamiento que
ayude al damnificado a sobrellevar las secuelas del accidente y su
incidencia en los distintos ámbitos de su vida, personal, laboral,
familiar y social. (Conf. CNCiv. esta Sala, 16/12/2020, Expte N°
24788/2018 "Costilla Ramón Honorario y otro c/ Ruiz Sebastián s/
daños y perjuicios”; Ídem id, 6/5/2021 Expte 39.475/2014 “Pallero,
Patricia Alejandra c/Corredores Ferroviarios S.A. Línea San Martín y
otro s/ daños y perjuicios”; ídem id, 14/6/2021, Expte N°
63066/2015“PascaleAngely otros c/ Olivi Juan José y otros s/ daños y
Perjuicios”; ídem id, 25/10/2021, Expte N° 79.109/2014 “Vecchia
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Pezo Aurelia Concepción c/ Sosa, Pablo y otros s/ daños y
perjuicios”)
En relación a ello también se expidió nuestro Máximo
Tribunal, “Atento a la necesidad de salvaguardar el principio de la re-
paración integral del daño causado, debe integrar el resarcimiento,
aunque no hayan sido materia de prueba, los gastos médicos y de far-
macia que guarden razonable proporción con la naturaleza de las le-
siones sufridas por el actor” (C.S.J.N. Fallos 288:139).
Sin perjuicio de ello, la presunción es susceptible de re-
batirse por prueba en contrario, la que deberá producir quien alega la
improcedencia del reclamo (si el recurrente es el demandado) o pre-
tende una suma superior a la fijada por el sentenciante en uso de las
facultades que le otorga el art.165 del Cód. Procesal, cuando se trata
del accionante (Conf. C. N. Civ. Sala “J”, 21/8/2020 Expte N°
75.122/2014 “Alustiza, Eduardo Luis c/ Marquez, Guillermo Nicolás
s/ daños y perjuicios”; Ídem, 14/9/2020, Expte N° 48.250/201 “ Ga-
ranton, Alberto Daniel c/ González, Jorge Alberto y otros s/ daños y
perjuicios”; ídem id, 14/1272021,Expte N° 59625/2017 "Díaz, Sergio
German c/Malet, Eduardo Ariel y otross/daños y perjuicios”; entre
otros muchos).
En virtud de ello, en ausencia de prueba idónea que acre-
dite este rubro, dentro del marco de los presentes actuados, propongo
al Acuerdo confirmar este aspecto de la sentencia apelada.
D) Consecuencias no patrimoniales.
El Sr. juez de primera instancia fijó por este rubro la
cantidad de pesos setenta mil ($70.000). El actor se agravia por consi-
derarla insuficiente, mientras que la aseguradora propicia su reduc-
ción.
Desde una concepción sistémica -en donde la Constitu-
ción constituye el vértice o núcleo- el Derecho tutela intereses trascen-
dentes de la persona, además de los estrictamente patrimoniales. (To-
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del accidente s/ daños y perjuicios”, Fallos 329:4944; Id., 24/08/2006,
“Ferrari de Grand, Teresa Hortensia Mercedes y otros c/ Entre Ríos,
Provincia de y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 329: 3403; Id.,
06/03/2007, ORI, “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia
de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 330:
563, entre muchos otros).
Asimismo, el art. 1741 del CCyCN in fine establece que
“el monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfaccio-
nes sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reco-
nocidas” delimitando la actividad jurisdiccional y acentuando sus fun-
ciones reparatorias.
En otras palabras, el monto del resarcimiento debe per-
mitir procurarse un placer que compense o sustituya el displacer sufri-
do, criterio que jurisprudencialmente se viene aplicando de manera in-
veterada por nuestros tribunales.
En cuanto a su valuación, cabe recordar lo señalado por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido que: El dolor
humano es apreciable y la tarea del juez es realizar la justicia humana;
no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos sino de dar-
le a la víctima la posibilidad de procurar satisfacciones equivalentes a
lo que ha perdido.
Señaló nuestro Máximo Tribunal que "Aun cuando el di-
nero sea un factor muy inadecuado de reparación, puede procurar al-
gunas satisfacciones de orden moral, susceptibles, en cierto grado, de
reemplazar en el patrimonio moral el valor que del mismo ha desapa-
recido. Se trata de compensar, en la medida posible, un daño consu-
mado. El dinero es un medio de obtener satisfacción goces y distrac-
ciones para restablecer el equilibrio en los bienes extrapatrimoniales.
El dinero no cumple una función valorativa exacta, el dolor no puede
medirse o tasarse, sino que se trata solamente de dar algunos medios
de satisfacción, lo cual no es igual a la equivalencia.
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La indemnización por dichos daños cumple una función
de equilibrio patrimonial, es decir que está destinada a colocar el pa-
trimonio dañado en las condiciones anteriores al siniestro.
Sabido es que en lo que atañe al rubro en análisis no es
esencial demostrar el gasto efectuado, sino que basta con acreditar la
presencia de la lesión patrimonial, aunque no se hubiere rendido prue-
ba certera respecto de la cuantía que irrogara el desembolso a realizar
a fin de solventar el deterioro inferido a causa del ilícito.
En relación a ello, la accionada sólo está obligada a res-
ponder por la reparación del daño efectivamente sufrido y en tal senti-
do el Juez, al fijar la cuantía, debe estimarla sobre la base de lo que ra-
zonablemente el actor debió gastar para reparar el vehículo pues, de
otra manera, la cantidad asignada sería fuente de indebido lucro
(Conf. CNCiv., Sala “J”, 12/7/2019, ExpteN° 41019/2015, “Marinelli
Fabricio y otro c/ Godoy Luis Oscar y otros s/Daños y Perjuicios”; Íd.
id, 2/10/2019 Expte. n°32540/2016, Sánchez Fabricio Walter Nicolás
c/Romanello Javier Eduardo y otros s/ daños y perjuicios”; Id. Id,
19/05/2021, Expte. n°86.253/2014 “Santapaga Verónica Inés y otros
c/Sarachaga Andrés Domingo y otros s/ daños y Perjuicios”).
Se ha sostenido que en la indemnización por reparaciones
se busca colocar al damnificado en la situación en que se encontraba
con anterioridad a la producción del hecho dañoso, o bien compensar-
le económicamente los perjuicios ocasionados. Por ello, acreditada la
existencia de averías en el rodado del actor, resulta irrelevante la cir-
cunstancia de que el accionante haya efectivizado o no el pago de los
arreglos, ya que, de un modo u otro, habrá que posibilitarle al damni-
ficado que se encuentre en el estado que hubiera mantenido de no ha-
berse producido el evento (Conf. CNCiv, Sala “J”, 3/8/2020 ExpteN°
64912/2016, “CantieRahi Paul y otro c/ Rojas Néstor Guillermo y
otros s/ daños y Perjuicios”; id. íd, 2/10/2019, ExpteN° 32540/2016,
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tituir su uso por otros vehículos similares que exigen la erogación de
una suma de dinero.
Así, he sostenido que la privación de uso consiste en el
evidente perjuicio objetivo de la mera indisponibilidad del vehículo a
los efectos del traslado de su titular o usuario, sea cual fuere el uso que
se le diere (C. N. Civ., Sala “J”, 03/10/2002, Mazzitelli, Fernando A.
c. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires , D. J. 2003-1, 321; Ídem.,
id. 17/11/2009, “Méndez, Jorge Antonio c/ Peralta, Eduardo Agustín y
otros” y “Villanustre, Hugo Guillermo c/ Empresa de Transportes Los
Andes SAC y otros s/ daños y perjuicios”; id.id, 23/3/2010, Expte
89.107/2006 “Ivanoff, Doris Verónica c/Campos, Walter Alfredo”; id.
id, 20/5/2010, Expte 28.891/2001 “Techera Héctor Daniel c/Olivares
Claudio Guillermo y otro s/ daños y perjuicios”; Id id., 22/4/2021
Expte. N° 52925/2016 “Martínez Eduardo c/ Cincovial S.A. y otros s/
daños y perjuicios”; entre muchos otros).
Toda vez que, como se señaló precedentemente, en el
caso no se han aportado elementos que permitan acreditar los daños
que se produjeron en la camioneta del actor como consecuencia del si-
niestro de autos, propongo al Acuerdo admitir el agravio en estudio y
desestimar el reclamo efectuado en concepto de “privación de uso”.
VII. Intereses.
El Sr. juez de primera instancia dispuso que los intereses
relativos a los montos de condena se devengarán, desde la fecha del
hecho hasta la del efectivo pago de la condena, a la tasa activa cartera
general (préstamos) nominal, anual, vencida a 30 días del Banco de la
Nación Argentina.
El actor solicita que se disponga la aplicación de intereses
moratorios para el caso de mora en el cumplimiento de la condena.
La citada en garantía solicita que los intereses se deven-
guen a la tasa del 6% anual.
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Cyntia y otros s/ daños y perjuicios”, del 10/8/2010, entre otros mu-
chos).
En consecuencia, deberá aplicarse la referida tasa acti-
va en los casos en que la misma no genera o configura un “enriqueci-
miento indebido” único supuesto fáctico que justificaría apartarse del
principio general (conf. C.N.Civ., Sala “J”, 15/04/2010, Expte.
114.354/2003 “Rendon, Juan Carlos c/ Mazzoconi, Laura Edith”;
ídem 24/2/2017 Expte N° 51917/2009 “Suárez Adriana Soledad y otro
s/ Flecha Manuel Edmundo y otros s/ Daños y Perjuicios”.
A mi juicio, no obran en la causa constancias que acre-
diten que, con la aplicación de la tasa activa desde el día del hecho, se
configuraría el mentado "enriquecimiento indebido"; como tampoco
existen elementos que siquiera lo hagan presumir, si así fuera e impor-
tara una situación excepcional que se apartara de la regla general refe-
rida la misma debe ser probada en forma clara por el deudor en el ám-
bito del proceso (conf. art. 377 del CPCCN), circunstancia que no se
verifica en los presentes.
Consecuentemente propongo al Acuerdo confirmar este
aspecto de la sentencia.
En cuanto a la aplicación de intereses moratorios para el
caso de demora en el pago de la condena en el plazo establecido, re-
sultando prematura su consideración en esta etapa, corresponde diferir
su tratamiento para la etapa de ejecución.
VIII. Límite de cobertura.
En cuanto al límite de cobertura opuesto por la citada en
garantía, por resultar prematuro expedirse en este estado sobre la cues-
tión, propongo diferir su tratamiento para la etapa de liquidación.
IX. Pluspeticion inexcusable.
En cuanto al planteo de pluspetición introducido por la ci-
tada en garantía, al responder a la pretensión, cabe señalar que reitera-
damente se ha sostenido que es indudable, la notoria diferencia entre
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los montos que se reclaman en las demandas y los que surgen de las
condenas y que pueden advertirse en la mayor parte de los procesos
sobre daños y perjuicios (Conf. CNCiv. Sala “J”, octubre 21/2020, “T.
E., K. A, c/ F., A. D. s/ daños y perjuicios”, expte. Nº62707/2017).
No resulta sencillo distinguir en qué casos esta notoria
diferencia entre lo que se reclama y lo que en derecho corresponde, se
debe a circunstancias que necesitan ser probadas y no podían ser razo-
nablemente previstas por el demandante, o a un margen de discrecio-
nalidad para reclamar lo que cada uno puede creerse con derecho a ob-
tener, por el daño sufrido o, por el contrario, ser un intento de enrique-
cerse a costa de la parte contraria.- La pluspetición inexcusable es uno
de los supuestos en que, por configurarse un ejercicio abusivo del de-
recho de ejercer la acción, se autoriza a la jurisdicción a apartarse del
criterio objetivo de la derrota imperante en materia de costas (art. 68
del código procesal), para imponer las costas al vencedor.- Si bien
debe ser declarada por el juez al sentenciar, constituye una hipótesis
específica del abuso del derecho a estar en juicio, solo que la concien-
cia de sinrazón en la petición está focalizada en el monto injustificado
del reclamo (conf. Díaz Solimine, O.L., en "Tratado de la Buena Fe en
el Derecho", La Ley, Bs. As., 2004, págs. 878/9).
Como cualquier excepción a un principio general, para
que la misma prospere deben demostrarse claramente los extremos
fundantes de esta figura, que están dados por una conducta temeraria
del reclamante, convertido en un litigante inescrupuloso que obra a sa-
biendas y con conocimiento de la sinrazón de su reclamo.
El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación es-
tablece en el primer párrafo del artículo 72, de modo claro para su via-
bilidad que "el litigante que incurriere en pluspetición inexcusable
será condenado en costas, si la otra parte hubiese admitido el monto
hasta el límite admitido en la sentencia".- En el segundo párrafo dispo-
ne que "si no hubiese existido dicha admisión o si ambas partes incu-
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rrieren en pluspetición, regirá lo dispuesto en el artículo precedente".-
Finalmente, en su párrafo tercero, indica que "no se entenderá que hay
pluspetición, a los efectos determinados en este artículo, cuando el va-
lor de la condena dependiese legalmente del arbitrio judicial, de juicio
pericial o de rendición de cuentas o cuando las pretensiones de la parte
no fuesen reducidas por la condena en más de un 20%".
Los requisitos que la norma exige para la imposición
de costas a los demandantes son que el monto y los conceptos recla-
mados, carezcan de excusa válida. Tal calificación corresponderá a los
supuestos en que el actor por malicia o temeridad o negligencia grave
–al punto de que resulte injustificable- haya pedido más de lo que co-
rrespondía.
La propia norma ejemplifica en su párrafo tercero, los
casos de la pluspetición “excusable”, esta enumeración no es taxativa,
por lo que el juez podrá analizar en cada caso particular de pluspeti-
ción, si ella acarreará o no la condena en costas al actor excedido
(Conf. Roland Arazi, Jorge A. Rojas “Código Procesal Civil y Comer-
cial de la Nación, comentado, anotado y concordado con los códigos
provinciales”, segunda edición actualizada, editorial Rubinzal Culzo-
ni, Tomo I Pág. 352).
No resulta fácil sentar un principio general respecto
de qué proporción debe darse para que se configure la pluspetición,
máxime si se trata de valores de muy difícil determinación por las par-
tes, o si los montos dependen del arbitrio judicial, pues la mera dife-
rencia entre lo reconocido y lo reclamado no basta para configurarla.
Pero la dificultad que pueda presentar la exacta deter-
minación entre el daño sufrido y el monto pretendido no exonera al re-
clamante de realizar una labor que permita establecer la razonabilidad
del quantum de su pedido, pues, de lo contrario, el exceso podría re-
sultar injustificado e injustificable (Villagrán, Santiago, "Pluspeticion
inexcusable", LL. 2007-C, 1158).
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Se ha dicho que la inexcusabilidad, no puede fijarse en
función de una sola pauta, la numérica, desde que justamente, por tra-
tarse de rubros de difícil cuantificación y existir discrecionalidad judi-
cial, de utilizarse sólo el criterio matemático, ab initio se condena a las
víctimas al dilema de hierro de peticionar siempre una suma inferior a
la que estiman justa, sólo por temor a la pluspetición, o correr el riesgo
de la pluspetición (Conf. SCJ. Mendoza, 17/3/2007, “Vademandier
Roberto Noé en Jº 150724/38.949 Vademandier Roberto Noé c/ Em-
presa de Limpieza Cel SRL p/ d. y p. s/ inc. cas.” Cita: MJ-JU-M-
20930-AR | MJJ20930 | MJJ20930).
Asimismo cabe tener en cuenta que en los procesos de
daños y perjuicios la cuantía del resarcimiento pretendido es estimati-
va, toda vez que la ponderación del perjuicio resulta de la apreciación
jurisdiccional de las pruebas aportadas al proceso (C.N.Civ., Sala D,
Expte. N° 78.279/2003, 4/8/2006 “Duncan, Felipe c/ O’Farrel, Juana
s/ Ordinario”, ídem, esta Sala, 3/5/2012, Expte Nº 36870/2007, “Santa
Cruz, Roberto c/ Fernández, Jorge Ricardo y otros s/ daños y perjui-
cios”; ídem 5/12/2013 Expte N° 26519/2011 “Simon Pamela Beatriz
c/ Venturini Adrián Alejandro y otros s/ daños y perjuicios”; ídem id
18/2/014 Expte Nº 96524/2006 “Naso Héctor Alberto y otros c/ Viz-
caíno Héctor Gabriel y otros s/daños y perjuicios” elDial.com -
AA8592”; entre otros muchos).
En atención a los argumentos señalados y no habiendo la
accionada cumplido con el requisito que le imponía el ordenamiento
procesal para que se configure el instituto cuya aplicación pretendía
entiendo que corresponde rechazar el agravio incoado.
VIII. Conclusión.
A tenor de las consideraciones vertidas en el presente
voto propongo al acuerdo: I. Se modifique la sentencia apelada fijan-
do por “incapacidad psicofísica sobreviniente” la cantidad de pesos
novecientos mil ($700.000), por “consecuencias no patrimoniales” el
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fiere la consideración de los intereses moratorios para el caso de in-
cumplimiento de la sentencia para la etapa de ejecución y el tratamien-
to de la cuestión atinente al límite de cobertura opuesto por la citada
en garantía para la etapa de liquidación.
II. Se confirma la sentencia en todo lo demás cuanto ha
sido motivo de apelación y agravios, con imposición de costas de alza-
da a la demandada y la citada en garantía. Se deja constancia de que la
vocalía N° 18 se encuentra vacante. Notifíquese y devuélvase.
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