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Prescripción y Dilación en Sanciones BCRA

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Losicer, Jorge Alberto c/ BCRA. CSJN. 2012.

La sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal desestima los


recurso de apelación interpuestos contra la resolución del Banco Central de la República Argentina que
imponía multas por infracciones al régimen financiero por directores o síndicos de Agentar Compañía
Financiera S.A, continuadora de Pérez Artaso Compañía Financiera S.A. Contra tal sentencia Rosicler y
Punta dedujeron recurso extraordinario que fueron concedidos.
Se encontraba en discusión el alcance de la garantía de obtener un pronunciamiento sin dilaciones
indebidas (art. 18 CN y Convención Americana sobre Derechos Humanos, art. 8).

Sumario que realiza el ente rector del sistema monetario y bancario (art. 41 Ley de Entidades Financieras),
se investigaron infracciones a la normativa financiera y se aplicaron sanciones pecuniarias administrativas.
Inicialmente este sistema sancionatorio no regulaba sobre prescripción, la ley 21.526 introdujo al art. 42 de
la Ley de Entidades Financieras donde estableció que la acción sancionatoria prescribiría a los 6 años de la
comisión del hecho, interrumpiéndose por otra infracción y actos y diligencias del procedimiento sumario.
La procuradora fiscal señaló en el dictamen que a pesar de la dilatada tramitación del sumario
administrativo (casi 20 años después de los hechos) el plazo de prescripción no se cumplido por las
interrupciones por diligencias de procedimiento.

Correspondía determinar si como resultado del extenso tramite de las actuaciones administrativas se
vulneró la garantía de defensa en juicio, art. 18 CN y el derecho a obtener una decisión en el plazo
razonable del inc. 1 art. 8 de la CADH. Los recurrentes reclaman la extinción de la acción sancionatoria por
prescripción.
El art. 8 inc. 1 CADH referente a las garantías judiciales establece el derecho a ser oído, a ejercer el derecho
con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable; el art. 25 consagra la protección judicial, asegura
la tutela judicial efectiva contra cualquier acto que viole derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución Nacional, ley o convención. El derecho a obtener un pronunciamiento judicial sin dilaciones
previas resulta corolario del derecho de defensa en juicio, art, 18 CN. La garantía constitucional de la
defensa en juicio incluye el derecho de todo imputado a obtener un pronunciamiento ponga en término
del modo más rápido posible a la situación de incertidumbre de innegable restricción.
Las garantías que aseguran a todos los habitantes de la Nación se integran por una rápida y eficaz decisión
judicial, que el Estado con todos sus recurso y poder no tiene derecho a llevar a cabo esfuerzos repetidos
para condenar a un individuo sometiéndolo a molestias, gastos y sufrimientos, obligándolo a vivir en un
continuo estado de ansiedad e inseguridad y a aumentar la posibilidad de que aun inocente sea hallado
culpable.
Hay que descartar que el carácter administrativo del procedimiento sumarial pueda erigirse en un óbice
para la aplicación de los principios, en el estado de derecho la vigencia de las garantías enunciadas por el
art. 8 CADH no está limitada al Poder Judicial en el ejercicio de esa función, deben ser respetadas por todo
órgano o autoridad pública al que le hubieran sido asignadas funciones materialmente jurisdiccionales. La
CADH sostiene que cuando la convención se refiere al derecho de toda persona a ser ofidia por un tribunal
competente, esta se refiere a cualquier autoridad pública, sea administrativa, legislativa o judicial que por
resoluciones determine derechos y obligaciones de personas. Cualquier órgano del Estado que ejerza
funciones de carácter materialmente jurisdiccional tiene obligación de adoptar resoluciones apegadas a las
garantías del debido proceso legal en términos del art. 8 CADH. Posteriormente esta doctrina fue ampliada
por el tribunal que establecido que si bien el art. 8 CADHA se titula garantías judiciales, no se limita a los
recursos judiciales sino al conjunto de requisitos que deben observarse en las instancias procesales a
efectos de que las personas unten en condiciones de defender adecuadamente sus derechos ante
cualquier tipo de acto del Estado que pueda afectarlos. Cualquier actuación u omisión de los órganos
estatales dentro de un proceso, sea administrativo sancionatorio o jurisdiccional, debe respetar el debido
proceso legal, es un derecho humano el obtener todas las garantías que permitan alcanzar soluciones
justas, no estando la administración excluida de cumplir ese deber. Las garantías mínimas deben
respetarse en el procedimiento administrativo y cualquier procedimiento cuya decisión pueda afectar los
derechos de las personas (Baena y otros vs. Panamá).
Tampoco es óbice a la aplicación de las garantías el hecho de que las sanciones aplicadas por el BCRA
hayan sido calificadas por la jurisprudencia como disciplinarias y no penal. La justicia realizada en todo
proceso disciplinario y los Estados no pueden sustraerse a esta obligación argumentando que no se aplican
las debidas garantías del art. 8 CADH en el caso de sanciones disciplinarias y no penales, admitir esa
interpretación equivaldría dejar a su libre voluntad la aplicación o no del derecho de toda persona a un
debido proceso.
El plazo razonable de duración del proceso al que se alude en el inciso 1, art. 8 constituye una garantía
exigible en toda clase de proceso, difiriéndose a los jueces la casuística determinación de si se ha
configurado un retado injustificado de la decisión. Ante la ausencia de pautas temporales que indiquen la
duración razonable, tanto la CIDH como el tribunal europeo de derechos humanos han expuesto pautas
para su determinación:
A. Complejidad del asunto.
B. La actividad procesal del interesado
C. La conducta de las autoridades judiciales
D. El análisis global del procedimiento.
Criterios que sirven para apreciar la existencia de una dilación irrazonable por lo indeterminada que es la
expresión de la norma. La garantía a obtener un pronunciamiento sin demoras indebidas no podía
traducirse en un número fijo de días, meses o años.
Las pautas dan contenido concreto a las garantías y su apreciación deberá presidir un juicio objetivo sobre
el plazo razonablemente admisible para que la administración sustancie los pertinentes sumarios y
sancione las conductas antijuridicas sin perjuicio de las disposiciones de la ley de entidades financieras
sobre la prescripción de la acción.
En el subexamine luego de rechazar la prescripción del sumario administrativo, la cámara dijo que, si bien
no podía desconocerse que los actos se encontraban acreditados, el transcurso de casi veinte años en la
sustanciación del sumario era contrario al principio de celeridad, economía y eficacia que rige la actividad
administrativa e implicar una mengua en la garantía del juicio sin dilaciones indebidas.
La propia autoridad administrativa (notificada la resolución sancionatoria) había dispuesto que se
remitieran copias de las actuaciones a la gerencia de auditoría de servicios centrales para que se analizara
el cumplimiento de los plazos, considerando los prologados lapsos de inactividad procesal del expediente.
Pese a esto el tribunal a quo no descalificó la validez de la resolución administrativa, su sentencia se centró
en el examen de la prescripción. La reseña de la cámara sobre el trámite del sumario es útil para analizar la
existencia de una demora irrazonable.
El trámite sumarial ha tenido duración irrazonable. Los hechos investigados no exhiben una complejidad,
se trataba de incorrecciones contables y suministro de información distorsionada, tampoco los sumariados
habían obstaculizado el curso del procedimiento, los prolongados lapsos de inactividad procesal
manifestados por la propia autoridad administrativa atribuibles inequívocamente al BCRA son el principal
motivo de dilación del sumario que tuvo resolución después de haber transcurrido 18 años desde los
hechos y 15 de haberse dispuesto su apertura. La irrazonable dilación del procedimiento administrativo
resulta incompatible con el derecho al debido proceso amprado por el art. 18 CN y art. 8 inc. 1 CADH.
Se hizo lugar a los recursos extraordinarios y se revocó la sentencia apelada

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