UNIDAD 4: Problemas económicos del mundo actual: desarrollo y subdesarrollo,
desarrollo sustentable, desempleo, inflación, globalización.
Desarrollo, subdesarrollo y países emergentes: un mundo caracterizado por las
grandes desigualdades
En el mundo actual se pueden distinguir dos grandes conjuntos espaciales, cuyas sociedades muestran
fuertes desigualdades ante el bienestar y ante el desarrollo socioeconómico. Los diferentes indicadores
de desarrollo lo ponen de manifiesto año tras año. Son dos mundos, el Norte, donde se sitúan los
países más desarrollados, y el Sur, integrado por los países más pobres y de menor nivel de desarrollo.
La raíz de los contrastes y las disparidades entre los países del Norte y los del Sur no está en que unos
y otros dispongan de más o menos recursos económicos. Se relaciona, sobre todo, con
acontecimientos históricos, con el nivel cultural y el nivel de desarrollo técnico de la sociedad, con el
grado de eficacia en la gestión económica, con la naturaleza de las relaciones espaciales internas, con
el grado de control de las relaciones comerciales, En definitiva, la diferencia entre el Norte y el Sur
radica en su capacidad intrínseca para fomentar el crecimiento y el desarrollo en todos los ámbitos de
la economía y de la sociedad. Este hecho marca la diferencia entre los dos grandes marcos espaciales:
el mundo desarrollado, el de los países hace tiempo industrializados, y el mundo subdesarrollado o en
vías de desarrollo —también llamado Tercer Mundo—, el de los países escasamente industrializados,
algunos de los cuales experimentan hoy un fuerte crecimiento económico basado en su reciente e
intensivo proceso de industrialización, por lo que se les denomina países emergentes.
Grandes espacios geográficos
En los centros económicos y en las sociedades desarrolladas los recursos demográficos y económicos
se combinan con la coherencia cultural; el poder político se asienta sobre un sistema democrático y un
Estado de derecho, y el desarrollo reposa en la capacidad de las poblaciones para movilizar
investigación, tecnología, capitales y mercados, para aumentar la producción de bienes y servicios y
para mejorar el nivel de bienestar de toda la población. Europa, de compleja historia y cuna de la
civilización occidental, Rusia y los Estados de la CEI, protagonistas de un trascendental cambio de
sistema político y socioeconómico, Japón y Australia, modelos territoriales diferentes dentro del
desarrollo, y Norteamérica, principal modelo del desarrollo capitalista.
Lo contrario ocurre en los espacios y sociedades subdesarrolladas, también llamadas «en desarrollo»:
o faltan recursos o no hay capacidad de acumular capitales. Con frecuencia, la escasa coherencia
interna de la sociedad, una mediocre o inadecuada formación cultural y unos rígidos sistemas de
organización social y política, generan incapacidad o ineficacia ante el desarrollo. A esta tipología de
espacios del mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo pertenecen los grandes espacios de Asia
Meridional y Oriental, África y América Latina.
DESARROLLO-SUBDESARROLLO: CONCEPTOS Y REALIDADES
Con demasiada frecuencia se relaciona el concepto de desarrollo con el de crecimiento económico, en
el sentido de un aumento de la capacidad de producción de una economía. El concepto de desarrollo
supone que los frutos de la expansión o del crecimiento económico de un país vayan acompañados de
una mejor redistribución de la riqueza y de una mayor igualdad social, con el objetivo final de un
progreso generalizado de toda la sociedad.
A su vez, el concepto de subdesarrollo no se refiere sólo al país o región que ocupa una posición
retrasada en la evolución natural hacia el desarrollo, medido con índices cuantitativos, como el PIB
por habitante. Es verdad que estos países suelen ocupar la parte más baja de la lista de los países
según su riqueza por habitante; por ello se identifican también como los países más pobres o países
del Tercer Mundo, que ocupan posiciones retrasadas en casi todos los indicadores socioeconómicos
utilizados para medir la escala del desarrollo-subdesarrollo.
Naciones Unidas añadió a este elemento definidor de subdesarrollo, el hecho de que los países
subdesarrollados todavía no son capaces de llevar a cabo la explotación óptima de sus recursos
naturales y humanos. La razón de esta incapacidad hay que buscarla en el hecho de que el
subdesarrollo debe entenderse como un fenómeno histórico y estructural particular; es decir, el
cambio de rumbo que la colonización por parte de los potencias europeas introdujo en su natural
evolución histórica y la consiguiente desarticulación de los sectores económicos de las regiones
colonizadas
Los indicadores socioeconómicos y la realidad del subdesarrollo
Una aproximación a la caracterización del mundo desarrollado y subdesarrollado o en vías de
desarrollo se puede obtener analizando los indicadores socioeconómicos y comparando sus diferentes
valores. Para ello se pueden consultar los mapas de la renta per cápita, el Índice de Desarrollo
Humano, el número de calorías por habitante y día, la esperanza de vida al nacer, el número de
habitantes por médico, el índice de analfabetismo, así como el índice de natalidad y de mortalidad, el
índice de mortalidad infantil y el de fecundidad, el crecimiento natural de la población, la esperanza
de vida, la desnutrición infantil, el desigual acceso al agua potable, el consumo de energía por
habitante y el porcentaje de población activa en el sector primario.
Lo que traducen estos datos estadísticos es el contraste entre dos mundos muy diferentes y multitud de
situaciones en transición. Pero destacan las fuertes desigualdades ante la riqueza y el diferente
comportamiento en el crecimiento demográfico. En el mundo en vías de desarrollo el 80% de la
población apenas dispone del 20% de la riqueza y aproximadamente la tercera parte vive con menos
de 1 euro al día. Aunque en los últimos diez años numerosos países, sobre todo de América Latina y
Asia Meridional, han experimentado una reducción significativa, todavía se mantienen altas las tasas
de crecimiento natural; si la media mundial en los años 2000-2005 ha sido de 1,2% anual, en América
Latina fue del 2,1%, en Asia del 2,2% y en África del 2,8%. Por ello las del Tercer Mundo siguen
siendo sociedades jóvenes, con un predominio del grupo de edades menores de 20 años y con graves
dificultades de escolarización y creación de puestos de trabajo. Los indicadores socioeconómicos en
los países subdesarrollados son también manifestación de unas estructuras económicas poco
eficientes, que contrastan fuertemente con la gran capacidad productiva de los países desarrollados,
tanto en el sector industrial como en el agrario, debido a su alto nivel tecnológico y organizativo.
El Norte es por excelencia el mundo industrializado. Su enorme desarrollo está basado en la
investigación, en las grandes inversiones de capital privado y estatal y en el control de los mercados.
Por el contrario, el Sur, además de estar poco industrializado, en su sistema de producción padece
también un fuerte dualismo. Por un lado, el sector manufacturero moderno, impulsado por
multinacionales, alcanza altos índices de crecimiento y sus industrias se localizan, en su gran mayoría,
en enclaves aislados que están conectados con el exterior y apenas contribuyen al desarrollo de la
economía del país y al mayor bienestar de toda la población. A todo ello se suma una fuerte
dependencia tecnológica y financiera del mundo desarrollado que se traduce en un fuerte
endeudamiento de estos países con el exterior.
El desarrollo social y económico de las sociedades del Norte ha llevado consigo el crecimiento
espectacular de las actividades terciarias. Muchos de ellos se relacionan con la mejora del bienestar de
la población: comercio, educación, sanidad, transportes, turismo, cultura, etc. Además, no sólo es
significativa la cantidad (más del 60% de la población activa): cuanto más desarrollado se considera
un país, más eficacia y calidad de servicios ofrece y más atención dedica a las actividades del llamado
terciario superior, como la universidad, la investigación, etc.
Por el contrario, muy diferente es el sector servicios de un país del Tercer Mundo. Con una economía
mayoritariamente agraria, predominan las relaciones tradicionales y los servicios modernos están poco
desarrollados. Los servicios sanitarios, comerciales, bancarios, educativos, etc., no sólo adolecen de
graves deficiencias de funcionamiento, sino que ni siquiera llegan a la mayoría de la población.
SUBDESARROLLO Y PAÍSES EMERGENTES
En los últimos diez o quince años se han producido tales cambios en el ámbito de la economía
mundial, debido a la globalización, que hoy resulta ya muy difícil trazar la línea de separación entre
ambos. Ha surgido así un nuevo concepto, el de país o economía emergente, que se viene utilizando
de forma muy generalizada para referirse a estos países, cuyo potencial económico destaca en este
mundo globalizado de forma notable por su rápida industrialización y su creciente importancia en el
comercio internacional de materias primas, fuentes de energía o productos industriales.
Han empezado a sobresalir países —hasta ahora calificados como subdesarrollados o del Tercer
Mundo—, cuyas economías figuran en 2007 entre las 20 primeras del mundo, según datos del
Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. China, India, México, Corea del Sur, Brasil,
Turquía. Indonesia, Irán, etc
Son países con grandes economías en rápido crecimiento, mientras que un sector importante de su
población sufre las consecuencias de la extrema pobreza.
Así pues, podrían ser considerados como la etapa más avanzada del subdesarrollo, o la intermedia, es
decir, que todavía no son del todo desarrollados, pero tampoco son del todo subdesarrollados. A esto
hay que agregar la inestabilidad y fragilidad de los gobiernos y la inoperancia de la administración, lo
que tiene mucho que ver con la democracia, el equilibrio de poderes, la administración de justicia y la
legislación clara y precisa que garantice los derechos humanos, el buen funcionamiento del sistema
bancario y la seguridad de las inversiones, tanto internas como externas.
DESEMPLEO
El desempleo es un desajuste en el mercado laboral, donde la demanda de trabajo es mayor a la oferta.
Desempleo o paro significa falta de empleo. Esto significa que hay más trabajadores buscando empleo
que puestos ofrecen las empresas.
Cuando existen más personas dispuestas a ofrecer su trabajo a las empresas que tienen puestos de
trabajo disponibles se produce una situación de desempleo. Cuando hay gente que no tiene empleo se
conoce como desempleo o paro.
Para calcular la tasa de desempleo de un lugar se toman aquellas personas que estando en edad de
trabajar (entre 16 y 65 años) y buscando activamente no encuentran empleo, es decir, lo que se conoce
como población activa. Tener una tasa de desempleo alta supone un grave problema para un país, pues
afecta directamente al crecimiento económico. Además del problema social debido a que las personas
que se encuentran en situación de desempleo no generan ingresos.
Así, los efectos del desempleo, por un lado, pueden ser económicos como disminución de la
producción real, disminución de la demanda y aumento del déficit público. Pero también puede causar
efectos sociales como efectos psicológicos o efectos discriminatorios.
Según el Banco Mundial, la tasa de desempleo es la proporción de la población activa que no tiene
trabajo, pero que busca trabajo y está disponible para realizarlo. Las definiciones para calcular la
población activa y la tasa de desempleo pueden variar ligeramente según el país.
Consecuencias del desempleo
Los efectos del desempleo varían en función de cada economía, pero coinciden en las siguientes
consecuencias:
● Aumento de las desigualdades sociales: Una parte de la población dispone de un
ingreso muy ajustado que le dificulta mejorar su posición económica.
● Disminución de la calidad de vida: Cuantos menos recursos posee una persona menor
será su calidad de vida.
● Empeora la salud mental de la población: El desempleo genera una gran
desmotivación causando grandes depresiones y problemas psicológicos.
● Reducción del consumo: El consumo se incrementa o se reduce en función de la
capacidad económica de la población. Cuando una determinada economía posee altas
tasas de paro, su consumo se verá mermado.
● Mayor gasto estatal: Las prestaciones por desempleo que entrega el Estado se
incrementan generando un mayor desembolso de dinero público. De esta forma, si el
país no tiene la capacidad de hacer frente a dichas prestaciones, deberá emitir deuda.
● Pérdida de capital humano: Cuando un profesional pasa un largo período en paro sus
conocimientos se reducen.
INFLACION
Es el crecimiento generalizado y continuo de los precios de los bienes y servicios de una economía,
crecimiento medido y observado mediante la evolución de algún índice de precios.
La medición de la inflación
Decíamos que la inflación se define como el aumento del nivel general de precios, que se expresa
mediante índices de precios.
Un índice de precios puede interpretarse de dos maneras:
1.- Una media de los precios actuales, calculado en términos relativos respecto del año base y
ponderados mediante unos coeficientes que indican la proporción del gasto efectuado en cada bien
2.- Costo de comprar en el año actual un conjunto de bienes que, adquiridos en el año base,
representaban un gasto de cien.
Índice de precios al consumidor (IPC)
Representa el costo de una canasta de bienes y servicios consumidos por una economía doméstica
representativa. La inflación medida por el IPC es la tasa de variación porcentual que experimenta este
índice en el periodo de tiempo considerado.
El IPC resulta adecuado para conocer la evolución de los precios de los bienes y servicios que
generalmente adquieren los consumidores. Refleja cómo se ha encarecido la vida, pues indica el
dinero que hace falta para mantener el nivel de vida anterior.
DESARROLLO SUSTENTABLE- SOSTENIBLE
El desarrollo sustentable es el proceso por el cual se preserva, conserva y protege solo los Recursos
Naturales para el beneficio de las generaciones presentes y futuras sin tomar en cuenta las necesidades
sociales, políticas ni culturales del ser humano al cual trata de llegar el desarrollo sostenible, que es el
proceso mediante el cual se satisfacen las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y
de un medio ambiente sano de la actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas a
las generaciones futuras.
La concepción de “desarrollo sustentable” aparece por primera vez en la Declaración de Estocolmo
(1972, Principio 2) significando que es un “proceso por el cual se preservan los recursos naturales en
beneficio de las generaciones presentes y futuras”. Posteriormente, se consideró que ya no era solo “la
preservación de los recursos naturales” sino también “la conservación y protección del medio
ambiente y dentro de este los recursos naturales de manera de no comprometer las expectativas de las
generaciones futuras.
Es así que, luego de la presentación del Informe Brundtland (1987) el término de “desarrollo
sustentable” pasa a otra etapa superior, el de “desarrollo sostenible” capaz de satisfacer las
necesidades en un principio, mínimas, del ser humano: la alimentación. Las cosas que dan sustento a
la vida deben también durar en el tiempo, deben ser sostenibles.
GLOBALIZACIÓN
La "globalización" económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el
progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo,
especialmente a través del comercio y los flujos financieros. En algunos casos este término hace
alusión al desplazamiento de personas (mano de obra) y la transferencia de conocimientos
(tecnología) a través de las fronteras internacionales. La globalización abarca además aspectos
culturales, políticos y ambientales más amplios que no se analizan en esta nota.
El uso de este término se utiliza comúnmente desde los años ochenta, es decir, desde que los adelantos
tecnológicos han facilitado y acelerado las transacciones internacionales comerciales y financieras. Se
refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales de las mismas fuerzas del mercado que
durante siglos han operado a todos los niveles de la actividad económica humana: en los mercados
rurales, las industrias urbanas o los centros financieros.
Los mercados promueven la eficiencia por medio de la competencia y la división del trabajo, es decir,
la especialización que permite a las personas y a las economías centrarse en lo que mejor saben hacer.
Gracias a la globalización, es posible beneficiarse de mercados cada vez más vastos en todo el mundo
y tener mayor acceso a los flujos de capital y a la tecnología, y beneficiarse de importaciones más
baratas y mercados de exportación más amplios. Pero los mercados no garantizan necesariamente que
la mayor eficiencia beneficiará a todos. Los países deben estar dispuestos a adoptar las políticas
necesarias y, en el caso de los países más pobres, posiblemente necesiten el respaldo de la comunidad
internacional a tal efecto.
Por otra parte, la globalización ofrece grandes oportunidades de alcanzar un desarrollo
verdaderamente mundial, pero no está avanzando de manera uniforme. Algunos países se están
integrando a la economía mundial con mayor rapidez que otros. En los países que han logrado
integrarse, el crecimiento económico es más rápido y la pobreza disminuye. Como resultado de la
aplicación de políticas de apertura al exterior, la mayor parte de los países de Asia oriental, que se
contaban entre los más pobres del mundo hace 40 años, se han convertido en países dinámicos y
prósperos. Asimismo, a medida que mejoraron las condiciones de vida fue posible avanzar en el
proceso democrático y, en el plano económico, lograr progresos en cuestiones tales como el medio
ambiente y las condiciones de trabajo.
BIBLIOGRAFÍA
● AZCARATE Y LUXAN . GEOGRAFÍA REGIONAL DEL MUNDO. UNED
● MOCHON Y BEKER: CAPITULO 20 INFLACION
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