TEMA 5: UNCIÓN PARA GANAR (2 Reyes 4:8)
8 Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer
importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí,
venía a la casa de ella a comer.
Eliseo recibió la doble porción de la unción que había posado sobre Elías. Cuando él
hablaba, su palabra era expresada con autoridad y poder. Aunque la mujer sunamita era una
persona muy importante, reconoció la unción que había sobre el profeta y le abrió las
puertas de su casa, preparándole una habitación para descansar. Ella lo hacía de una manera
desinteresada; sin embargo, el profeta quiso retribuirle su amabilidad. Supo que no tenía
hijos y le trajo la promesa de parte de Dios de que en un año tendría un niño. Y así fue,
pero a la edad de 12 años el chico enfermó y murió.
1.- EL GANADOR DE ALMAS DEBE SABER CON QUÉ SE ENFRENTA
Aquella mujer quedó sumamente afligida por la muerte de su hijo, pero, con determinación,
decidió acudir al profeta en busca de una respuesta a su situación. Pudo discernir cómo el
criado de Eliseo no tenía la misma medida de fe que el profeta. Aunque Gieizi había hecho
lo que Eliseo le había mandado, no obtuvo respuestas. De modo que la mujer se dirigió
directamente al profeta y se aferró a el hasta obtener una respuesta afirmativa del siervo de
Dios. Jesús dijo: (Mateo 10:24-25)
24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de
familia llamaron Beelzeb, ¿cuánto más a los de su casa?
(2 Reyes 4:32).
32 Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre
su cama.
Eliseo se concientizó de la situación, pues sabía que el niño no estaba durmiendo, sino que
ya estaba muerto. Consecuentemente, su forma de orar debía ser con una fe determinante.
Todo ganador de almas tiene que confrontar a las personas con su condición espiritual y
hacerles ver que no están dormidas sino muertas en sus delitos y pecados, y el único que los
podrá revivir es el Señor Jesús quien dio Su vida por ellos. El día en que mi familia y yo
sufrimos el atentado, recibí 5 impactos de bala en mi cuerpo. Aunque este era un decreto de
muerte para mí, la fe de mi esposa fue determinante para que yo volviera a la vida. Claudia
me tomó del brazo y con voz de autoridad me dijo: “¡César, no te mueras”! Pude oír su voz
a lo lejos, y luego oí otra voz que me decía: “¿Crees que te mueres o que te salvas”? De mi
respuesta dependió todo. Gracias a Dios fue afirmativa, y Dios prolongó Su ministerio
concediéndome la vida. Estoy completamente seguro de que si mi esposa no se pone en la
brecha y libra la batalla por mi vida, habría culminado mi carrera. De igual manera no
debemos desmotivarnos o desfallecer por la situación que viven quienes decidieron vivir
distanciados de Dios, ni quejarnos al ver cómo los pecadores aumentan y mantienen su
corazón endurecido. Por el contrario, debemos esforzarnos y con mucha diligencia llevar
las buenas nuevas de salvación a todas las personas que Dios pone en nuestro camino. Dios
usará la palabra de nuestra predicación para hacer que penetre y deje huella en su corazón.
El Señor no quiere que salgamos a ganar a los pecadores con la incredulidad de Gieizi,
quien dejó que la frialdad del cadáver lo confundiera y no supo que hacer con la vara. No
debemos permitir que el tamaño del pecado de las personas nos espante, ni nos deje
perplejos sin saber como manejar la vara de la autoridad. Marchemos como buenos
soldados de Cristo, con la misma fe de Eliseo, quien supo exactamente lo que tenía que
hacer, porque pudo escuchar a su Dios.
2.- EL PODER DE LA COMPASIÓN
(2 Timoteo 2:1-2).
1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles
que sean idóneos para enseñar también a otros.
Eliseo fue discipulado por Elías. Éste le contó como había resucitado el hijo de una viuda,
como lo había llevado a su cuarto, lo había tomado en su regazo y había orado a Dios por el
milagro. En el caso de la sunamita, su hijo yacía muerto en su cuarto; sin embargo, Eliseo
pudo entender que en cada situación Dios actúa de una manera diferente. Y aquello que
había funcionado para ellos, no significaba que debía funcionar con él. Eliseo sabía cómo al
principio era el mismo y que si Elías había podido resucitar al hijo de la viuda, él también
podría resucitar al hijo de la sunamita, pero decidió elaborar su propio método. Mandó a
Gieizi a poner su báculo sobre el rostro del niño. Ese bastón o cayado, tipifica la enseñanza
que a veces un pastor da a su discípulo, pero sin unción, para luego enviarlo a transmitirla a
otros sin que nada suceda. El báculo se puede convertir en algo impersonal y externo, y por
lo tanto, carecerá de poder. De la misma manera, las enseñanzas que solo llegan a nuestra
mente y no descienden a nuestro corazón estarán carentes de fuerza, serán como una vara
en el rostro de una persona. Cuando la enseñanza llega al corazón y se convierte en parte de
cada uno de nosotros, alcanzamos una gran compasión por salvar a los perdidos,
disponiéndonos a clamar con todo nuestro ser por su redención. Es por tal razón que
algunos que han escuchado hermosas predicaciones en bellos auditorios no se sienten
motivados a regresar, el mensaje fue como si les hubieran puesto una vara en el rostro,
carente de poder para darles vida. Dios anhela que de nuestros corazones brote una
profunda compasión por quienes aún no son salvos, y que permitamos que el Espíritu Santo
inspire Su palabra de vida en nuestro interior, para que cuando lo proclamemos puedan oír
la voz del Señor diciéndoles: “Levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios
5:14b).
14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te
alumbrará Cristo.
3.- DEBEMOS USAR EL SENTIDO COMÚN
Eliseo no se sintió frustrado cuando su método no funcionó, por el contrario, se decidió a
probar otra forma. Por lo general, el ser humano se arraiga a las costumbres y le cuesta
arriesgarse a cualquier cambio. Años atrás invitamos a un matrimonio para que presidiera
una reunión de milagros en Bogotá. Entrenaron a un grupo de pastores, luego les
impusieron las manos y les dijeron que el día de la reunión de milagros Dios los usaría por
que ya tenían la unción. Aquella reunión fue como si Gieizi les hubiese puesto el báculo en
el rostro a las personas; pude ver como la gente salía derrotada y sin esperanza. Antes de
realizar la siguiente reunión tuve que hablar con aquella pareja, les dije: “No es necesario
que las personas entrenadas oren por la gente, pues solo pueden activar la fe a través de
ustedes, ya que toda la expectativa del evento nace por la manera como Dios los usa.
Necesitamos que den inicio a la reunión orando ustedes mismos por los enfermos, el
ambiente ha sido preparado todo un año con oración y ayuno, y sabemos que Dios se
moverá a través de sus vidas”. Aunque fue difícil para ellos tener que cambiar su esquema
de ministración, aceptaron, y esa reunión alcanzó otra dimensión. Cuando empezaron a orar
por la gente, ellos pudieron liberar su fe y los milagros sucedieron de una manera
extraordinaria.
4.- DEBEMOS CONQUISTAR TODO EN EL CUARTO DE ORACIÓN (2 Reyes
4:33).
33 Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová.
El profeta asumió de una manera personal la causa de la aflicción de esta familia, y la hizo
su carga de oración. Eliseo estaba determinado a que Dios le revelara la manera más eficaz
para interceder por este asunto. Estaba dispuesto a hacer lo necesario, con la confianza que
el niño regresaría a la vida. La amabilidad de aquella mujer hacia él en el pasado, era un
argumento poderoso a favor de ella en el mundo espiritual, tanto que el profeta se había
ofrecido para interceder a su favor ante el rey y ayudarle. En esta ocasión Eliseo sabía cual
era la necesidad de la mujer. Ella le pidió que intercediera, no ante el rey sino ante el
mismo Dios, para que Él extendiera Su misericordia y su hijo volviera a la vida. Por ese
motivo, el profeta sabía que cuando le pedimos a Dios en nuestra recámara, en secreto,
tendremos recompensa en público (Mateo 6:6).
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en
secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público
Estaba determinado a creer que Dios le respondería prontamente, el cadáver estaba justo en
su cama y sabía que no podía ser indiferente ante esa situación. El profeta no iba a acostarse
sabiendo que había una persona muerta a su lado, él sabía que debía quedarse en oración
hasta que el milagro aconteciera (1 Timoteo 2:8)
8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas,
sin ira ni contienda.
5.- DEBEMOS CONQUISTAR VIDA A TRAVÉS DE LA ORACIÓN
(2 Reyes 4:34).
34 Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de
él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió
sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor.
Eliseo puso en acción toda su fe y decidió unir su cuerpo con el cadáver del niño; lo hizo de
tal modo que juntó sus ojos, su boca y sus manos con las del pequeño, para que el cuerpo
entrara en calor y recobrara la vida. Años después, el Señor llevó en visión al profeta
Ezequiel a un valle lleno de huesos secos y le preguntó: (Ezequiel 37:3b-4).
4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de
Jehová.
Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Ezequiel tuvo que crear toda una atmósfera profética para
que pudieran vivir los huesos secos, los cuales representaban la casa de Israel. De una
manera similar, nos encontramos ante la mortandad espiritual de la gente de nuestra ciudad,
de nuestra nación, sin saber cómo poder transmitirles vida. Dios quiere que nos apropiemos
de la necesidad espiritual de nuestra ciudad y levantemos una nube de oración a favor de
ella, que nos extendamos sobre sus habitantes y juntemos nuestra Visión a la visión de
ellos, nuestros labios a los labios de ellos y nuestras manos a sus manos, confiando en que
el Señor usará esta medida de fe para darles vida. Eliseo estaba determinado en su espíritu a
que el niño dejara de ser cadáver y volviera a vivir. Lo que hizo el profeta es lo que
nosotros debemos hacer para traer vida a aquellos que están alejados de Dios (2 Timoteo
4:1-2)
1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino,
2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina.
6.- PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL GANADOR DE ALMAS:
• Contacto personal: Este contacto se puede iniciar a través de la visita. Ésta nos dará la
oportunidad de derribar los argumentos que las personas puedan tener. Así entrarán en calor
y sentirán la presencia de Dios obrando en sus vidas. Eliseo decidió entrar en contacto con
el cuerpo inerte del niño, ya helado por la muerte. Pablo dijo: (1 Corintios 6:17).
17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
El contacto del profeta con el cuerpo del niño hizo que el espíritu de vida de Eliseo fuera el
instrumento utilizado por Dios para hacer que el pequeño reviviera.
• Visualización: Las personas que no conocen a Dios, por lo general no tienen visión; me
refiero a la visión espiritual. Posiblemente tienen mucha perspectiva para hacer dinero o
para los negocios, pero están muertos espiritualmente y no saben nada acerca de la visión
espiritual. A través de nuestra Visión, los ayudaremos a sentir que ella también les
pertenece, que es sencilla y se convierte en la herramienta que Dios nos da para cumplir
con la gran comisión: (Mateo 28:19a).
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
• Pureza de labios: Los labios del profeta Eliseo fueron santificados por la presencia de
Dios y al unirlos con los del niño, no solo estaba cancelando cualquier palabra incorrecta
que hubiese dicho, sino que también colocaba un nuevo lenguaje en la boca del hijo de la
sunamita. Al tener ese tiempo de contacto con aquellos a quienes queremos dar vida,
debemos enseñarles a hablar el lenguaje de la fe.
• Unción: La unción dada a través de la imposición de manos es como una pequeña llama,
la cual no debemos dejar que se apague. Es de vital importancia alimentaria diariamente
para que sea mucho más intensa. Josué, el sucesor de moisés, fue lleno del espíritu de
sabiduría, por que MOISÉS había impuesto sus manos sobre él (Deuteronomio 34:9).
9 Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había
puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron
como Jehová mandó a Moisés.
• Perseverar en la oración (2 Reyes 4:35a).
y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete
veces, y abrió sus ojos.
Aunque el cuerpo del niño había entrado en calor, los síntomas de vida no se habían
manifestado. En momentos como ese la batalla en el mundo espiritual se hace muy fuerte,
pues el enemigo trata de sembrar la semilla de la duda. Después que Jesús maldijo la
higuera y ésta se secó, dijo a sus discípulos: (Marcos 11:22-23).
22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el
mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será
hecho.
El Señor usó esta situación de la higuera para enseñar a Sus discípulos que la fe puede
cumplir su propósito si logramos perseverar en la oración, sin permitir la duda dentro de
nosotros. No actuemos como Pedro, quien en un momento sintió que tenía toda la fe del
mundo para caminar sobre las aguas, mas al mirar las olas y los fuertes vientos, su fe se
esfumó y empezó a hundirse de una manera tan rápida que tuvo que clamar por
misericordia, y el Señor le reprendió por su falta de fe (Mateo 14:28-31)
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las
aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo:
¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por
qué dudaste?
7.- UN NUEVO ACERCAMIENTO
(2 Reyes 4:35b).
35 Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió,
y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus
ojos.
Muchas veces en la primera visita no se logra todo el objetivo con aquellos que queremos
ganar, así la reunión haya sido muy amena y las personas se hayan mostrado muy
receptivas. Con este primer acercamiento quizás tan solo se logró que entraran en calor, que
se interesaran por conocer las bendiciones que Dios tiene para ellos. Durante los siguientes
días debemos mantener el espíritu de oración a favor de ellos y prepararnos para una
segunda visita en donde repitamos el proceso: Contacto personal, visualización, pureza de
labios y unción.
8.- TESTIGOS DEL MILAGRO (2 Reyes 4: 35c).
35 Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió,
y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus
ojos.
La primera señal de vida del niño fue a través de estornudos, siete de ellos. Podemos
entender
que el número 7 habla de perfección; los 7 estornudos fueron la señal dada por Dios de
cómo el espíritu de muerte había salido del niño totalmente. Después de esto, abrió sus ojos
y pudo ver. Dios le restauró la vida y la visión. La obra de Dios siempre es perfecta, y si Él
devuelve
la vida, también rehabilitará la visión; pues sin visión, el pueblo perece. Dios no solo está
interesado en la salvación de las personas, Él también se interesa en que tengan visión.
Estos
los mantendrá activos y luchando por engrandecer el Reino de Dios.