1,2.
La Biblia relata de manera honesta y detallada las vidas de
más de 40 reyes de Israel y Judá, mostrando que incluso los
buenos reyes cometieron errores y que algunos malos reyes
también hicieron cosas positivas.
Por ejemplo, el rey David, considerado un buen rey, cometió
graves pecados al tener relaciones con Betsabé, la esposa de
otro hombre, y organizar la muerte de su esposo, Urías (2 Samuel
11:4, 14-15). A pesar de esto, Jehová lo vio como un hombre que,
en general, seguía Su voluntad (1 Reyes 14:8).
Por otro lado, el rey Roboam, considerado infiel por Jehová,
también hizo cosas buenas. Aunque fue descrito como alguien
que "hizo lo que estaba mal" (2 Crónicas 12:14), obedeció
cuando Jehová le dijo que no peleara contra las tribus rebeldes
de Israel, y fortaleció varias ciudades para proteger a su reino (1
Reyes 12:21-24; 2 Crónicas 11:5-12).
La Biblia muestra cómo Dios juzgó a estos reyes basándose en sus
acciones generales, reconociendo tanto sus aciertos como sus
errores.
4. Una diferencia clave entre los reyes fieles y los infieles era la
condición de su corazón hacia Jehová. Los reyes fieles amaban
a Jehová con todo su corazón y lo buscaban sinceramente. Por
ejemplo:
• Jehosafat fue un rey que “buscó a Jehová con todo su corazón”
(2 Crónicas 22:9).
• Josías fue otro rey que se destacó, pues “no hubo ningún rey
como él, que volviera a Jehová con todo su corazón” (2 Reyes
23:25).
En contraste, los reyes infieles no servían a Jehová con un corazón
completo:
• Salomón, hacia el final de su reinado, dejó de servir a Jehová con
todo su corazón (1 Reyes 11:4).
• Abiyam también es descrito de manera similar, ya que “no sirvió
a Jehová su Dios con un corazón completo” (1 Reyes 15:3).
La fidelidad de un rey, por lo tanto, dependía de su devoción
completa y sincera hacia Jehová.
5. Servir a Jehová con un corazón completo significa adorarlo por
amor genuino y devoción sincera, y no simplemente por
obligación o porque parezca lo correcto. Implica hacer todo lo
posible por agradar a Dios, no solo con las acciones externas, sino
también con las motivaciones internas. Además, implica
mantener vivo ese amor a lo largo de toda la vida,
permaneciendo leal y fiel a Jehová en cada circunstancia,
incluso en los momentos difíciles.
6. Podemos amar a Jehová con todo el corazón al evitar
cualquier cosa que divida nuestra devoción y debilite nuestro
amor por Él, como el entretenimiento perjudicial, el materialismo
y las malas compañías. Si notamos que algo está afectando
nuestra relación con Jehová, debemos tomar medidas de
inmediato para corregirlo, siguiendo los principios bíblicos.
• Proverbios 4:23 nos aconseja: “Por encima de todo, cuida tu
corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida”. Esto nos
anima a proteger nuestros pensamientos y sentimientos para
mantener nuestra lealtad a Jehová.
• Mateo 5:29-30 enseña que debemos tomar acciones drásticas
para eliminar cualquier cosa que nos haga tropezar
espiritualmente, aunque sea difícil.
Haciendo cambios necesarios en nuestra vida, aseguramos que
nuestro amor por Jehová permanezca fuerte y sincero.
7. Debemos tener cuidado con las cosas perjudiciales porque,
aunque participemos en muchas actividades espirituales, esas
influencias externas pueden enfriar nuestra relación con Jehová
y dividir nuestro corazón. Al igual que no dejaríamos una puerta
abierta en un día frío y ventoso mientras intentamos calentar
nuestra casa, tampoco debemos permitir que las influencias
negativas, como el “aire” de este mundo (las actitudes y
comportamientos dañinos), entren en nuestra vida.
Efesios 2:2 nos recuerda que vivimos en un mundo influenciado
por “el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia”,
por lo que debemos “cerrar la puerta” a todo lo que pueda
alejarnos de Jehová. Esto significa tomar decisiones cuidadosas
y evitar cualquier cosa que pueda debilitar nuestra espiritualidad.
8,9. Cuando los reyes David y Ezequías fueron corregidos, ambos
reaccionaron con humildad y se arrepintieron sinceramente.
• David, después de haber pecado gravemente, fue confrontado
por el profeta Natán. En lugar de justificarse o defenderse,
admitió su error y se arrepintió de corazón (2 Samuel 12:13). Las
palabras del Salmo 51 muestran que su arrepentimiento fue
genuino, no solo para quedar bien con Natán ni para evitar el
castigo (Salmo 51:3, 4, 17).
• Ezequías también pecó al volverse orgulloso, lo que provocó la
indignación de Jehová. Su orgullo quizás se debía a las
bendiciones que había recibido: riqueza, victorias sobre los
asirios, y haber sido sanado de una enfermedad. Sin embargo,
cuando fue corregido por el profeta Isaías, se arrepintió
humildemente (2 Crónicas 32:26). A pesar de su error, Jehová lo
consideró un rey fiel, reconociendo que “hacía lo que estaba
bien a sus ojos” (2 Reyes 18:3).
Ambos reyes mostraron que lo importante para Jehová no es solo
evitar el pecado, sino también la humildad y el arrepentimiento
cuando cometemos errores.
10. Cuando el rey Amasías fue corregido por un profeta de
Jehová, se puso terco y se negó a escuchar la advertencia (2
Crónicas 25:14-16). Aunque había hecho lo que estaba bien al
principio de su reinado, no lo hizo con un corazón completo, lo
que se evidenció cuando, después de vencer a los edomitas con
la ayuda de Jehová, comenzó a adorar a los dioses de ese
pueblo.
En lugar de arrepentirse y corregir su error, Amasías despreció la
corrección y rechazó el consejo de Jehová, lo que lo llevó a
perder su favor.
11. De acuerdo con 2 Corintios 7:9, 11, para que Jehová nos
perdone, debemos arrepentirnos sinceramente de nuestros
pecados y mostrarlo con nuestras acciones. Esto implica:
Reaccionar con humildad ante la corrección, reconociendo
nuestros errores en lugar de justificarlos.
Hacer los cambios necesarios en nuestra vida para evitar
cometer los mismos pecados nuevamente, mostrando un
arrepentimiento genuino y no solo de palabra.
Seguir sirviendo a Jehová con todo el corazón, demostrando que
nuestro arrepentimiento es sincero y que queremos restaurar
nuestra relación con Él.
Cuando nos arrepentimos de corazón, Jehová está dispuesto a
perdonarnos y a restaurar su favor.
12. La principal diferencia entre los reyes fieles y los infieles era
que los reyes fieles practicaban la adoración pura, dedicándose
exclusivamente a Jehová y esforzándose por eliminar la idolatría
en la nación. Aunque cometían errores, siempre buscaban
mantener la adoración verdadera y animaban a otros a hacer lo
mismo.
En cambio, los reyes infieles toleraban o promovían la idolatría y
no adoraban exclusivamente a Jehová. Sus corazones no
estaban completamente dedicados a Dios, lo que los alejaba de
Su aprobación.
Los reyes fieles no solo se arrepentían de sus errores, sino que
luchaban con todas sus fuerzas por preservar la adoración pura.
13. Jehová consideró que el rey Acab fue infiel principalmente
por su promoción de la adoración falsa y su desobediencia a los
mandatos de Dios. Aunque Acab tuvo momentos de humildad y
se sintió mal por la muerte de Nabot, así como logros en la
construcción y victorias para Israel, su influencia negativa y la
adoración de ídolos, impulsada por su esposa Jezabel, fueron las
razones clave de su infidelidad.
Acab no solo permitió la adoración de dioses ajenos, sino que
actively promoted esa adoración y se dejó influenciar por
Jezabel en lugar de seguir la voluntad de Jehová. Esta falta de
arrepentimiento y su rechazo a adorar exclusivamente a Jehová
son lo que llevó a que fuera considerado un rey infiel a los ojos de
Dios.
14. a) Jehová consideró que Rehoboam fue un rey infiel porque,
después de consolidar su reinado, dejó la Ley de Jehová y
comenzó a practicar la adoración falsa (2 Crónicas 12:1). A pesar
de haber hecho algunas cosas buenas, su falta de constancia en
la adoración y su tendencia a alternar entre adorar a Jehová y a
ídolos (1 Reyes 14:21-24) demostraron que su corazón no estaba
completamente dedicado a Dios.
b) La inmensa mayoría de los reyes infieles apoyaron de alguna
manera la religión falsa, promoviendo la adoración de ídolos y
prácticas paganas. Esto incluyó tanto la tolerancia de la idolatría
como la participación activa en cultos ajenos, lo que llevó al
pueblo a desviarse de la adoración pura a Jehová.
15. ehová le da tanta importancia a la adoración pura por varias
razones fundamentales:
Responsabilidad de los líderes: Los reyes eran responsables de
guiar al pueblo en la adoración correcta a Dios. Su liderazgo
influía directamente en la fe y las prácticas del pueblo, por lo que
su desviación a la adoración falsa afectaba a toda la nación.
Consecuencias de la adoración falsa: La práctica de la
adoración falsa conlleva a la comisión de injusticias y pecados
graves. Cuando los líderes y el pueblo se desvían de la adoración
pura, a menudo terminan ignorando los principios morales y
éticos establecidos por Dios, lo que resulta en una sociedad
corrompida.
Relación personal con Jehová: La adoración es una expresión de
la relación personal y comprometida que los siervos tienen con
Jehová. Cuando alguien que se dedica a Jehová practica la
adoración falsa, es visto como un acto de adulterio espiritual, ya
que traiciona la lealtad y la devoción que se le debe a Dios
(Jeremías 3:8, 9). Esto hace que la adoración pura sea esencial
para mantener una relación auténtica y comprometida con Él.
Protección y bienestar: Adorar a Jehová de la manera correcta
trae bendiciones y protección a su pueblo. La idolatría, en
cambio, expone a la gente a la desobediencia y a las
consecuencias negativas de alejarse de Su voluntad.
16. Para Jehová, la principal diferencia entre alguien justo y
alguien malvado radica en su disposición a servir a Dios. Según
Malaquías 3:18, la distinción se hace clara entre aquellos que
practican la adoración pura y sirven a Jehová con sinceridad, y
aquellos que no lo hacen.
Los justos se esfuerzan por seguir los caminos de Jehová,
permaneciendo activos en su adoración y dedicación, mientras
que los malvados se desvían de Su voluntad y participan en la
adoración falsa o en comportamientos que desagradan a Dios.
Esta diferencia refleja no solo las acciones externas, sino también
el corazón y la motivación detrás de las decisiones de cada
persona en su relación con Jehová.
17. Debemos tener cuidado al elegir la persona con la que nos
vamos a casar porque la influencia espiritual de nuestra pareja
es crucial para nuestra relación con Jehová. Si la persona que
consideramos para casarnos no está sirviendo a Jehová, aunque
tenga buenas cualidades, puede afectar negativamente
nuestra fe y nuestra adoración.
Como se menciona en 2 Corintios 6:14, el estar en yugo desigual
con alguien que no comparte nuestras creencias y valores
espirituales puede llevar a dificultades y tensiones en la relación.
La historia del rey Salomón es un claro ejemplo: a pesar de sus
virtudes, sus esposas extranjeras lo llevaron a desviar su corazón
hacia otros dioses (1 Reyes 11:1, 4).
Por lo tanto, es fundamental elegir a una pareja que comparta
nuestra devoción a Jehová y que nos motive a seguir en el
camino de la adoración pura, ya que esto no solo beneficiará
nuestra relación con Dios, sino también la calidad de nuestra vida
matrimonial.
18. Los padres deben enseñar a sus hijos que Jehová considera
que un rey es bueno o malo principalmente según si promueve la
adoración pura. Es fundamental que los niños comprendan que
las actividades espirituales, como leer la Biblia, asistir a las
reuniones y participar en la predicación, son prioritarias en la vida
(Mateo 6:33).
Además, los padres deben modelar este comportamiento a
través de su propio ejemplo, demostrando que servir a Jehová es
lo más importante para ellos. De esta manera, los hijos
aprenderán a valorar la adoración a Dios por sí mismos, en lugar
de verlo como una simple extensión de la fe de sus padres. Esto
ayudará a prevenir que pongan a Jehová en segundo lugar o,
peor aún, que se alejen de la verdad con el tiempo.
19. No, no está todo perdido para alguien que ha dejado de
servir a Jehová. La historia del rey Manasés ilustra perfectamente
que es posible arrepentirse y volver a ser amigo de Dios. A pesar
de los pecados graves que cometió, incluyendo la adoración a
dioses falsos y la violencia, Manasés mostró un verdadero
arrepentimiento cuando fue llevado prisionero a Babilonia. En su
angustia, se humilló, oró y buscó la ayuda de Jehová, quien lo
escuchó y lo perdonó (2 Crónicas 33:12-13).
Así como Jehová tuvo misericordia de Manasés, también está
dispuesto a perdonar a aquellos que han dejado de servirle,
siempre que demuestren un arrepentimiento genuino. Isaías 55:7
resalta esta promesa, afirmando que si el hombre malvado deja
su camino y regresa a Jehová, Dios lo perdonará
generosamente.
Por lo tanto, es fundamental que quienes han dejado de servir a
Jehová no se desanimen. Al contrario, deben dar los pasos
necesarios para regresar a Él, porque la misericordia y el perdón
de Jehová están siempre disponibles para aquellos que buscan
sinceramente restaurar su relación con Él.
20. Si imitamos a los reyes fieles y amamos a Jehová con todo
nuestro corazón, Él nos verá como personas justas a sus ojos. Esto
significa que al arrepentirnos de nuestros errores, aprender de
ellos y hacer los cambios necesarios, demostramos nuestra
devoción y compromiso hacia Él. Al practicar la adoración pura
y mantenernos alejados de la adoración falsa, también
fortalecemos nuestra relación con Jehová. Al final, si somos fieles
a Él, Él reconocerá nuestra lealtad y nos considerará dignos de su
aprobación y bendición.
¿RECUERDA LAS IDEAS PRINCIPALES?
¿Cómo podemos amar a Jehová con todo el corazón?
Podemos amar a Jehová con todo el corazón evitando cualquier
cosa que pueda dividir nuestro corazón, como el entretenimiento
perjudicial, la actitud materialista y las malas compañías. Esto
implica adorarlo por puro amor y devoción, manteniendo ese
amor vivo a lo largo de nuestra vida.
¿Cómo demostramos que estamos arrepentidos?
Demostramos que estamos arrepentidos al reaccionar con
humildad ante la corrección, hacer los cambios necesarios en
nuestra vida y seguir sirviendo a Jehová con todo el corazón. El
verdadero arrepentimiento implica no solo sentir remordimiento,
sino también un deseo sincero de cambiar y no volver a cometer
los mismos errores.
¿Cómo demostramos que practicamos la adoración pura?
Practicamos la adoración pura al adorar exclusivamente a
Jehová y alentar a otros a hacer lo mismo. Esto incluye participar
activamente en actividades espirituales, como leer la Biblia, asistir
a reuniones y predicar. También significa mantenernos alejados
de cualquier forma de adoración falsa y asegurarnos de que
nuestras acciones reflejen nuestro compromiso con la adoración
a Dios.