08/ 08/ 2004
Citar Lexis Nº 60000250
Tribunal: Corte Sup.
Fecha: 06/11/1963
Partes: Martín & Cía. Ltda., S. A. v. Nación.
Publicado: Fallos 257:99. JA 1964-II-638.
FALLO IN EXTENSO
OPINIÓN DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN.- El recurso extraordinario es
procedente por haber sido fundado en el art. 31 CN., en la inteligencia del art. 7 Tratado
Internacional Argentino-Brasileño de 1940 (ley 12688) y en otras normas federales.
En cuanto al fondo del asunto la Empresa del Estado demandada actúa por intermedio de
apoderado especial, el que ya ha asumido ante V.E. la intervención que le corresponde (fs.
255 y 287).- Ramón Lascano.
Buenos Aires, noviembre 6 de 1963.- Considerando: 1. Que el recurso extraordinario
deducido a fs. 247 y concedido a fs. 250 es procedente, con arreglo a lo dispuesto en los
incs. 1 y 3 del art. 14 y en el art. 15 ley 48.
2. Que, en efecto, el mencionado escrito está suficientemente fundado, pues contiene
mención adecuada de los hechos de la causa y de las cuestiones federales comprendidas en
ella, así como de la relación que guardan a los fines de la decisión del pleito. Habida cuenta
de que no se trata de un recaudo sacramental y que el litigio reitera precedentes que han
sido objeto de análisis en la causa, lo expuesto basta para desechar el agravio referente al
punto -doctrina de Fallos 246:221 y otros-.
3. Que, por otra parte, la materia del pronunciamiento, tanto en lo concerniente al alcance de
un tratado internacional como de las normas que se afirma lo modifican y a su respectiva
prelación y validez, es federal. A ese respecto se cumple, en los autos, el requisito de la
resolución contraria, en los términos de la jurisprudencia sobre la materia, cuando median
pretensiones encontradas, con fundamento en normas de aquel carácter -doctrina de Fallos
189:308; 247:277 y otros-. Y toda vez que la sentencia recurrida de fs. 240 las examine y
resuelve, tampoco es eficaz la aserción de la inoportunidad con que las cuestiones referidas
se dicen propuestas en la causa -Fallos 249:332; 254:65 y otros-.
4. Que es pertinente analizar, en primer término, la cuestión atinente a la jerarquía de los
tratados internacionales y de las leyes de la Nación, en cuanto unos y otras integran el
ordenamiento normativo interno de la República. La realidad de esta aserción deriva, sin
duda, de lo preceptuado por el art. 31 CN. en cuanto establece que la misma Constitución,
las leyes que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias
extranjeras son la ley suprema de la Nación. Y la consideración del punto es propia de los
jueces nacionales, al tenor de la enunciación que, en cuanto a su competencia, y reiterando
la del art. 31 -con la salvedad del art. 67 inc. 11- hace el art. 100 de la propia Constitución.
5. Que estos preceptos constitucionales y los con ellos concordantes, sustentan el orden
jerárquico de las normas que rigen en la República, tanto en el ámbito nacional como
provincial, en que el problema es susceptible de plantearse, con iguales características. Y es
con base en tal jerarquía que se sustenta incluso el control de constitucionalidad de unas y
otras, que la ley encomienda en último término a esta Corte -Fallos 248:189 y sus citas; conf.
Corwin, "The Constitution of the United States of America", p. 556 y ss.-.
6. Que corresponde establecer que ni el art. 31 ni el 100 CN. atribuyen prelación o
superioridad a los tratados con las potencias extranjeras respecto de las leyes válidamente
dictadas por el Congreso de la Nación. Ambos -leyes y tratados- son igualmente calificados
como "ley suprema de la Nación", y no existe fundamento normativo para acordar prioridad
de rango a ninguno.
7. Que esta conclusión es también la adoptada por la doctrina y la jurisprudencia
norteamericanas, con fundamento igualmente en un texto análogo al del art. 31 CN., la
"supremacy clause" de la Constitución de los EE.UU., a saber, la cláusula segunda del art. VI -
conf. Corpus iuris secundum, vol. 87, p. 943; ver también Cooley, "Constitutional limitations",
vol. 1, p. 25 y ss., nota 2; Willoughby, "Principles", p. 236 y ss.; Corwin, "The Constitution of
the United States of America", p. 418 y ss.
8. Que se sigue de lo dicho que rige respecto de ambas clases de normas, en cuanto
integrantes del ordenamiento jurídico interno de la República, el principio con arreglo al cual
las posteriores derogan a las anteriores. En su expresión clásica "Leges posteriores priores
contrarias abrogant", ha sido también admitido como consecuencia necesaria de la igualdad
jerárquica señalada, por la doctrina y la jurisprudencia norteamericana, antes recordada.
9. Que corresponde todavía señalar que el Derecho Internacional, con base en la distinción
entre los tratados en cuanto convenios entre distintas potencias y como normas del
ordenamiento jurídico nacional interno, remite también la solución, en el segundo aspecto, a
la organización constitucional respectiva -conf. Kelsen, Hans, "Principles of International
Law", 1952, Nueva York, p. 419; H. Lauterpach, "Regles Générales du Droit de la Paix", Rec.
del Cours de l'Académie de Droit International, IV, 1937 p. 144; Verdross, "Derecho
Internacional Público", 1957, Madrid, p. 72; Oppenheim, "Tratado de Derecho Internacional
Público", vol. I, 1961, Barcelona, tít. I, cap. IV, parágs. 21 y 22-. A lo que debe añadirse que la
posible cuestión de orden internacional subsistente es ajena, como principio, a la jurisdicción
de los tribunales de justicia internos. y depende de circunstancias atinentes a la conducción
de las relaciones exteriores de la Nación, sujetas a reclamo por las altas partes contratantes,
a cuyo respecto no cabe decisión por esta Corte -conf. Corwin, "The Constitution of United
States of America", p. 418 y ss.-.
10. Que el tribunal estima que el decreto ley 6575/58 -ley 14467- es modificatorio del
Tratado de Comercio y Navegación celebrado con la República del Brasil en 1940 y aprobado
por ley 12688. Cualesquiera sean las objeciones de orden técnico a la redacción del
mencionado decreto ley, no es dudosa la voluntad legislativa, en cuanto a la pertinencia del
pago de las gabelas de que trata la causa.
11. Que a ello corresponde agregar que la reforma del régimen legal no puede ser impedida
so color de la independencia del Poder Judicial, respecto de la opinión del Legislativo o
Ejecutivo. Consideraciones de tal tipo, adecuadas respecto de la práctica en la aplicación de
normas dudosas subsistentes, no lo son cuando media derogación válida, como sin duda
resulta del art. 17 CCiv. y del acatamiento que los órganos de aplicación del derecho deben a
las leyes vigentes -Fallos 249:37 y 425 y otros-; conf. Willoughby, "Principles" cit., ps. 36/37,
nota 6; Fallos 211:83, consid. 5 y sus citas-. Por lo demás, la interpretación armonizante
especialmente pertinente en supuestos de orden constitucional, no puede llegar a
desconocer el fin manifiesto de la ley, en su letra y en su espíritu -Fallos 242:128; 250:427;
253:344 y otros-.
12. Que se sigue igualmente de lo expuesto que la inconstitucionalidad alegada del decreto
ley 6575/58, con fundamento en el art. 67 inc. 19 y 86 incs. 2 y 14 CN., no es admisible. El
argumento remite, en efecto, a las cuestiones dilucidadas en los considerandos anteriores en
cuanto a la respectiva derogabilidad de leyes nacionales y tratados con las potencias
extranjeras, como integrantes del ordenamiento jurídico interno, a cuya solución corresponde
estar.
13. Que la facultad del tribunal para conocer respecto de las cuestiones propuestas en la
causa, resulta también de lo ya expresado en los considerandos, con fundamento en los
preceptos de los arts. 31 y 100 CN.
14. Que, por último, lo resuelto en anteriores precedentes de esta Corte no es óbice a la
solución a que se llega. En ellos, en efecto, la específica materia del presente
pronunciamiento -aplicación del decreto ley 6575/58- no fue objeto de solución expresa.
15. Que siendo suficientes las consideraciones que anteceden para la solución de la causa, se
hace innecesario el análisis de los demás puntos argüidos en ella.
Por ello, habiendo dictaminado el procurador general se revoca la sentencia apelada de fs.
240 en lo que ha sido objeto de recurso extraordinario. Benjamín Villegas Basavilbaso.-
Aristóbulo D. Aráoz de Lamadrid.- Pedro Aberastury.- Esteban Imaz.- José F. Bidau.
FALLO IN EXTENSO AR_JA004 JJTextoCompleto CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
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