Veblen Et Al
Veblen Et Al
1
University of Colorado, Boulder, CO, USA - 2Universidad del Comahue, Bariloche, Argentina
3
CRICYT, Mendoza, Argentina
e-mail: [email protected]
Ecología y manejo de los bosques de Argentina
Watt (1947), las caídas individuales de árboles gran escala cuyo resultado es el reemplazo
controlan a veces la dinámica de regeneración de completo del rodal (o cohorte) (Oliver y Larson,
bosques templados mésicos, creando mosaicos en 1990). Oliver (1981) propone un modelo simple de
fases de claro, fases de desarrollo y fases maduras. desarrollo aplicable a bosques donde la dinámica
El desarrollo secuencial de estas fases está dominada por disturbios de gran escala que
estructuralmente distintas constituyen el ciclo de destruyen el rodal e inician nuevas cohortes. Se
crecimiento del bosque (Watt, 1947, Whitmore, propone una serie de estadíos de desarrollo que
1982). Así un bosque en equilibrio composicional pueden reconocerse luego de un disturbio
observado en sitios particulares puede estar devastador del rodal a saber: 1) iniciación del rodal
cambiando continuamente la composición del dosel, (dominado por el establecimiento de una cohorte);
pero observado a escalas de rodal completo, el 2) exclusión de fustes (dominado por el autoraleo
patrón de reemplazo por fase de claros mantiene la luego del cierre del dosel); 3) reiniciación del
abundancia relativa de las especies dominantes sotobosque (permitido por aperturas en el dosel); y
relativamente constante. En este contexto, se ha 4) madurez (regeneración bajo claros producidos
definido el disturbio como "la muerte, por caídas dando lugar a estructuras disetáneas y
desplazamiento o daño puntual y discreto de uno o rodales estructuralmente heterogéneos). El modelo
mas individuos (o colonias) que directa o de Oliver (1981) describe apropiadamente la
indirectamente crean oportunidades de dinámica de muchos bosques de los Andes del Sur
establecimiento para nuevos individuos (o dominados por especies intolerantes a la sombra en
colonias)" (Sousa, 1984). Tanto los eventos bióticos una región donde disturbios de grano grueso son
(por ej. la herbivoría o los ataques por patógenos) relativamente comunes (Veblen et al., 1995,
como los eventos abióticos (por ej. volteos Veblen et al., 1996a).
individuales por viento), son disturbios frecuentes Relacionados con la dinámica de parches
aún en bosques que aparentan estar cercanos al encontramos los conceptos de "nicho de
equilibrio composicional (Bormann y Likens, 1979, regeneración" y "modo de regeneración." El nicho
Whitmore, 1982). De acuerdo a las nuevas de regeneración de una especie es "la expresión de
concepciones de coexistencia de especies mediadas los requerimientos para una elevada probabilidad
por no-equilibrio, gran parte de las especies y en de éxito en el reemplazo de un individuo maduro
particular las especies competitivamente inferiores, por un nuevo individuo de la siguiente
alcanzan la madurez cuando el control competitivo generación..." (Grubb, 1977). El concepto del
del sitio por especies dominantes se quiebra por nicho de regeneración se aplica al estado juvenil de
efectos del disturbio (Pickett, 1980). Por ello, aún las especies arbóreas en contraste con el concepto
en hábitats donde las condiciones del ambiente tradicional del nicho que se enfoca más en el
físico se mantienen uniformes, la acción de organismo adulto (Kimmins, 1997). Relacionado
disturbios periódicos crea heterogeneidad espacial y con el concepto tradicional del nicho es el principio
temporal en los niveles de recursos permitiendo la de exclusión competitiva de Gause (1934) que
coexistencia. declara que dos especies que compiten por los
Si bien muchas comunidades de bosque mismos recursos no pueden coexistir
poseen dinámicas dominadas por caídas individuales permanentemente. Dado la semejanza de
de árboles, otras son más afectadas por disturbios de necesidades de recursos de muchas especies
arbóreas, a veces es difícil detectar diferencias entre análisis de las estructuras de edades y los patrones
los nichos de los árboles adultos y entender como de disposición espacial de las poblaciones de
pueden coexistir unos con otros en el mismo rodal. árboles. El continuum de modos de regeneración
En contraste, según el concepto del nicho de que se dan en bosques mésicos, puede ser dividido
regeneración, diferencias importantes de nicho entre arbitrariamente en tres tipos: catastrófico, de fase
especies coexistentes podrían manifestarse de claros, y continuo. El modo catastrófico es el
únicamente durante etapas tempranas de sus establecimiento de la mayoría de las poblaciones
historias de vida. Los requerimientos en procesos locales durante un período relativamente corto de
como la iniciación de la reproducción vegetativa, tiempo, luego de una liberación repentina de
dispersión de propágulos, germinación y recursos comúnmente asociada a disturbios
establecimiento de plántulas y crecimiento de devastadores del rodal. (por ej. fuego, volteos por
juveniles pueden ser distintos en especies que viento, inundación, etc.). Sus poblaciones son
aparentemente poseen requerimientos similares inicialmente coetáneas (de edades similares),
como individuos adultos. Si bien una comprensión aunque el rango edades de la cohorte es altamente
acabada del nicho de regeneración requiere de variable y dependiente de condiciones de sitio y de
estudios de largo plazo acerca de la biología disponibilidad de propágulos. El modo de
reproductiva y especialmente la demografía de regeneración de fase de claros se refiere al
juveniles, la observación de corto plazo de mecanismo por el cual ciertos árboles son capaces
micrositios donde existe mayor supervivencia de de llegar al dosel en condiciones de claros chicos a
plántulas constituye una primera aproximación al medianos resultado de la muerte de un árbol o un
nicho de regeneración. En algunos bosques pequeño grupo de árboles (Watt, 1947, Bray,
subantárticos dominados por dos especies de 1956). Mientras el modo catastrófico se relaciona
Nothofagus, leves diferencias en el nicho de principalmente a disturbios exógenos, éste modo
regeneración como la habilidad diferencial de surge como respuesta a un proceso endógeno que
establecerse sobre troncos caídos (por ej. N. inevitablemente ocurre tanto en rodales
dombeyi o N. betuloides), la capacidad de sucesionales como en rodales cercanos al equilibrio
reproducción vegetativa (N. antarctica), o la composicional. En muchos bosques maduros, la
habilidad de persistir como plántula en el 2
regeneración en claros de aprox. 25 a 1000 m
sotobosque (por ej. regeneración de avance de N.
genera un mosaico de pequeños parches coetáneos.
pumilio) pueden explicar la coexistencia de dos
El modo de regeneración contínuo se da en
especies en el mismo rodal (Veblen, 1979, Veblen et
especies que son capaces de adquirir madurez y
al., 1981).
eventualmente llegar al dosel en ausencia de
Un primer paso para caracterizar el nicho
disturbios. A diferencia de los otros dos modos, la
de regeneración es describir su modo general de
disponibilidad de recursos requerida para su
regeneración. El modo de regeneración de una
regeneración es más baja y uniforme en tiempo y
especies está dado por su comportamiento de
espacio.
regeneración en relación al disturbio (Veblen,
1992). Se refiere a las escalas espacial y temporal a
Disturbio y Régimen de Disturbio
las que ocurre la regeneración luego de un disturbio,
lo que usualmente puede ser inferido a partir del
Los patrones de la vegetación a escalas de McDonnell, 1989). El marco para analizar las
paisaje son el resultado de dos patrones características y consecuencias de los disturbio lo
superpuestos: el de la distribución de especies da el concepto de régimen de disturbio definido
determinado por gradientes ambientales y el como el conjunto de características espaciales y
impuesto por disturbios. Durante décadas los temporales del disturbio en un paisaje dado (Paine
ecólogos se abocaron al estudio de los patrones de y Levin, 1981, Pickett y White, 1985). Los
vegetación en relación a gradientes ambientales descriptores más importantes del régimen de
(Whittaker, 1956, 1967). A su vez ha habido disturbio son: (1) la distribución espacial de la
también importantes avances en describir las ocurrencia de los eventos, en particular a lo largo
respuestas de determinadas comunidades frente a de gradientes ambientales; (2) la frecuencia de
determinados tipos de disturbio. Sin embargo, han ocurrencia; (3) el tamaño del área disturbada; (4) el
sido menos frecuentes los esfuerzos en comprender intervalo de retorno entre eventos (es decir la
cómo un cúmulo de disturbios interactúan con los inversa de la frecuencia); (5) la predecibilidad de la
gradientes físicos, determinando el patrón de la recurrencia de eventos; (6) el período de rotación
vegetación a escalas de paisaje (Harmon et al., (el tiempo requerido para disturbar un área
1983, Veblen et al., 1994). Algunas investigaciones equivalente al tamaño del área analizada); (7) la
en curso en el norte de Patagonia se están magnitud del disturbio medida ya sea directamente
desarrollando en este marco conceptual (Veblen et como intensidad del agente de disturbio o
al., 1992a, Kitzberger y Veblen, 1999). indirectamente a través del impacto sobre la
Tradicionalmente, el disturbio ha sido vegetación (es decir, la severidad), y (8) las
concebido como el mecanismo que vuelve atrás la interacciones entre los diferentes tipos de disturbios
inexorable marcha sucesional hacia el equilibrio (sinergismo). Estos descriptores se basan
(Drury y Nisbet, 1971, White y Pickett, 1985). Por fundamentalmente en la datación precisa de
ende, hasta hace poco tiempo, el disturbio per se no eventos pasados de disturbio y en la determinación
había sido incorporado en forma adecuada dentro de del área y severidad de su impacto, lo cual para
la teoría dinámica de comunidades (Pickett y White, muchos tipos de disturbio como fuego y ataques de
1985). Sin embargo, gradualmente el insectos es realizable gracias a técnicas
reconocimiento de la importancia de la acción de dendroecológicas, tal como se ilustran en
disturbios recurrentes en la estructuración de numerosos estudios del norte de la Patagonia
comunidades vegetales y paisajes ha dado lugar a (Kitzberger et al. 2000b).
una intensificación en la investigación de la La interacción entre disturbios es un
influencia de disturbios sobre la dinámica de la aspecto particularmente importante del régimen de
vegetación (White, 1979, Sousa, 1984, Pickett y disturbio, aunque su detección y cuantificación es a
White, 1985, Turner, 1987, White and Jentsch menudo dificultosa. La interacción entre disturbios
2001). como el fuego, ataques de insectos o patógenos y
La comprensión de las características volteos por viento es en ocasiones conocida
espaciales y temporales de los disturbios y de cómo (Schmid y Frye, 1977, Knight, 1987) pero
las poblaciones de plantas responden a los mismos, raramente cuantificada (Malanson and Butler,
son objetivos primordiales propios de la teoría 1984, Veblen et al., 1994). Por ejemplo, en
emergente de dinámica de la vegetación (Pickett y muchos ecosistemas de bosque, la susceptibilidad
permanecen sin contestar encontramos por ejemplo: demostrado en ciertos casos ser un buen predictor
Cómo afectan los disturbios previos de un paisaje a de daño por tormentas de viento (Foster y Boose,
los regímenes subsiguientes, sus patrones de daño y 1992, Boose et al., 1994). Las explosiones
recuperación de los ecosistemas y como varía este demográficas de insectos plaga de bosques, ocurren
potencial de la historia en distintos paisajes? a veces en relación a ciertas posiciones
El patrón de impacto del disturbio puede topográficas (Schmid y Beckwith, 1975) y la
depender del legado histórico de disturbios previos. mortalidad a causa de ciertas plagas de insectos
Los impactos de un determinado disturbio puede verse acrecentada por paisajes más
dependerán de su localización en el paisaje y de qué uniformes (Bergeron et al., 1995). La
disturbios (e impactos) le precedieron. Por ejemplo, heterogeneidad de paisajes en forma de bordes de
la carga de combustibles remanente luego de un parches de distinta estructura, puede incrementar
evento de fuego puede ser determinante del patrón las tasas de caída por viento (Franklin y Forman,
de fuegos futuros (Minnich y Chou, 1997). De 1987), por lo que ciertas modalidades de tala de
manera similar, la estructura del rodal determinada bosques puede incrementar la ocurrencia de volteos
por la historia de fuego y el estado sanitario del masivos por viento y alterar patrones de ataques de
rodal en relación a hongos y patógenos, puede insectos (Alexander, 1964, Perry, 1988, Roland,
ejercer un fuerte control sobre la respuesta del 1993). De esta breve reseña resulta claro que es
paisaje frente a temporales de viento (Everham y necesario comprender mejor la influencia de los
Brokaw, 1996). La posibilidad de que procesos patrones del paisaje y el control topográfico sobre
ecológicos como disturbio y sucesión estén los distintos agentes de disturbio y sus
influenciados y restringidos por la impronta de la interacciones.
historia, es un problema que sólo recientemente se
ha comenzado a investigar a través de análisis Influencia climática sobre la dinámica de bosques
espaciales y experimentación (por ej. Fastie, 1995,
Berlow, 1997), aunque hasta la fecha ha sido muy Uno de los desafíos más grandes en la
limitada la atención puesta sobre esta posibilidad en ecología contemporánea, es determinar cómo se
el contexto de disturbios naturales actuando sobre manifiestan a escala de paisaje los cambios
paisajes completos (por ej. Malanson y Butler, 1984, climáticos de gran escala. Sin duda la influencia de
Veblen et al., 1994, Minnich y Chou, 1997). la variación climática sobre la vegetación se hace
Dentro de un paisaje de topografía más evidente a escalas espaciales amplias y escalas
cambiante, resulta típico encontrar que los disturbios temporales largas (Prentice, 1992). Sin embargo es
se distribuyan en forma no-uniforme y para muchos a escales de décadas a siglos dónde los efectos de la
tipos de disturbio se espera que una variación en la fluctuación climática sobre la dinámica de la
frecuencia y severidad acompañe gradientes tanto vegetación han resultado menos evidentes. En el
topográficos como climáticos (Harmon et al., 1983, contexto de cambio climático global es
Swanson et al., 1988). La frecuencia de fuego, por precisamente a éstas escalas temporales donde
ejemplo, varía con la altitud y topografía (Romme y existe la urgencia de comprender los efectos de la
Knight, 1981, Turner y Romme, 1994, Turner et al., variación climática sobre el cambio en la
1994, Camp et al., 1997, Kitzberger et al., 1997). vegetación. En forma similar, es a escalas
La exposición a vientos controlada por topografía ha espaciales de paisaje a región (por ej. la escala de
un parque o reserva) donde existen mayores Betancourt et al., 1993, Szeicz y MacDonald, 1995,
demandas, particularmente por parte de y Pederson, 1998). Grandes eventos de sequía que
profesionales a cargo del manejo de áreas naturales, perduran desde un año hasta más de una década,
por comprender los efectos de la variación climática constituyen oportunidades para la aplicación de
sobre la vegetación. A pesar de estas urgencias, es técnicas históricas de análisis del impacto de las
justamente a estas escalas intermedias donde el fluctuaciones climáticas sobre los patrones de
conocimiento de los cambios vegetacionales mortalidad (por ej. Szeicz y MacDonald, 1995,
inducidos por clima ha resultado rezagado con Villalba y Veblen, 1998), incrementado así el
respecto a lo que hoy en día se conoce acerca de las conocimiento de las respuestas de los ecosistemas
respuestas tanto individuales como de biomasfrente frente a la variabilidad climática de gran escala. Si
al cambio climático. bien numerosos episodios de mortalidad de árboles
Dada la escasez de observaciones de largo adultos han sido atribuidos a sequías (Plummer,
plazo de los procesos demográficos en relación a la 1904, Hursh y Haasis, 1931, Jane y Green, 1983,
variación climática en bosques, el principal método Betancourt et al., 1993), existe escasa información
de investigación de la influencia climática sobre la sobre cómo estos eventos afectan diferencialmente
regeneración de especies arbóreas ha sido el análisis los patrones de mortalidad a lo largo de gradientes
de estructuras estáticas de edades (por ejemplo, ambientales o en relación a diferencias
Payette et al., 1989, Kullman, 1989, Baker, 1990, estructurales de los rodales. Episodios de
Little et al., 1994, Szeicz y MacDonald, 1995). La mortalidad de árboles inducida por sequía en el
mayor parte de estos estudios han sido desarrollado norte de Patagonia están actualmente siendo
en ecotonos con comunidades no-boscosas, donde la analizados en relación a grandes patrones de clima
combinación de la proximidad a umbrales sinóptico (Villalba y Veblen, 1998).
climáticos y la disponibilidad de sitios abiertos Recientemente se está reconociendo que
libres de competencia aumenta la factibilidad de una adecuada comprensión de la influencia
detectar cambios inducidos por el clima sobre las climática sobre los regímenes de disturbio
estructuras de edades de árboles. Los cambios en (particularmente el de fuego) es de vital
los patrones de reclutamiento de arbóreas en estos importancia para poder predecir los efectos de la
hábitats ecotonales han sido relacionados no sólo a variación climática sobre el cambio de la
la variación climática, sino también a cambios en el vegetación (Overpeck et al., 1990, Baker, 1990,
tipo y frecuencia de disturbios como fuego y Archer et al., 1995, Larsen, 1996). La variación
pastoreo (Archer et al., 1995). El foco de la climática influencia los regímenes de fuego a lo
mayoría de estos estudios ha recaído sobre los largo de un amplia gama de escalas temporales,
efectos de la variación climática sobre el desde cambios meteorológicos rápidos (por ej.
establecimiento y supervivencia de plántulas y cambios en la velocidad y humedad del viento a
renuevos de especies arbóreas, reflejado a través de escalas de minutos a horas) hasta tendencias multi-
estructuras de edades de las poblaciones (por ej. decadales en el clima que inducen cambios en la
Kullman, 1989, Baker, 1990, Little et al., 1994), carga de combustible de un bosque. El análisis de
mientras que son mucho más escasos los estudios las respuestas del régimen de fuego a la variación
que relacionan la mortalidad de árboles a climática a lo largo de este rango de escalas
mecanismos climáticos de gran escala (pero ver temporales, es importante para separar los efectos
Nothofagus de Tierra del Fuego (por ej. Rebertus et del género Nothofagus) se mantienen como
al., 1997) y es posible que la dinámica de estos dominantes en los rodales más viejos (Veblen y
bosques esté relacionada con cambios en los Ashton, 1978, Veblen et al., 1981). La dependencia
patrones de frecuencia e intensidad de tormentas de de los ejemplares del género Nothofagus de la
viento de aquellas latitudes. ocurrencia de disturbios de gran escala ha sido
claramente documentada en los bosques lluviosos
Algunos aspectos de la investigación actual en la del distrito Valdiviano, pero este fenómeno
región de los andes del sur también ha sido observado en el distrito del bosque
lluvioso patagónico (4320' a los 4730' S; Innes,
Dinámica de bosques de Nothofagus 1992, Szeicz et al., 1998). A mayores latitudes o
Los patrones de desarrollo de rodales en los elevaciones, o en sitios secos, con menor
bosques de Nothofagus de América del Sur resultan representación o ausencia total de especies
tanto de disturbios de gran escala, que originan el tolerantes a la sombra, la tendencia sucesional al
reemplazo de todo el rodal, así como de la caída de reemplazo de árboles del género Nothofagus por
árboles individuales, a través de una dinámica de otras especies es obviamente menor o no existe
claros de pequeña escala. Las extensas masas (Veblen, 1989b).
boscosas relativamente maduras (> 300 años de Los patrones de desarrollo de rodales en
edad) presentes en el distrito de los bosques aquellos ambientes dominados por una alta
lluviosos valdivianos (3745' a los 4320' S), están frecuencia de disturbios de gran escala han sido
dominadas por árboles siempreverdes, intolerantes a bien caracterizados por el modelo general de
la sombra, tales como algunas especies del género reemplazo total del rodal descripto por Oliver
Nothofagus, Weinmania trichosperma y Eucryphia (1981). Luego de un gran disturbio, los árboles del
cordifolia (Veblen y Ashton, 1978, Veblen, 1985a, género Nothofagus pasan típicamente a través de
Donoso et al., 1984,, 1985, Armesto y Figueroa, los siguientes estados sucesionales: (1) iniciación
1987). En rodales no alterados por disturbios, los del rodal o establecimiento (2) exclusión de fustes
renovales o brinzales de estas especies no están o autorraleo (3) reiniciación del sotobosque en
presentes, o son muy escasos. Por el contrario, las respuesta a aperturas del dosel y (4) madurez del
especies de aquellos árboles tolerantes a sombra rodal. Este modelo es aplicable tanto a bosques
(tales como Laurelia sempervirens, L. philippiana, puros o casi puros de Nothofagus en los cuales los
Persea lingue, Aextoxicon punctatum, y numerosas disturbios de gran escala producen el
Mirtáceas) son abundantes en sitios no disturbados y restablecimiento de la misma especie dominante, o
están representadas por individuos de todas las en bosques mixtos lluviosos donde el proceso de
edades (Veblen, 1985a, Donoso et al., 1984, 1985, reemplazo sucesional de especies existe. En ambos
Armesto y Figueroa, 1987). En ausencia de tipos de bosques, los estados de iniciación y
disturbios, existe una tendencia de reemplazo exclusión están dados por rodales puros o casi
sucesional gradual que favorece el dominio de estas puros con especies de Nothofagus. El autorraleo es
especies tolerantes a la sombra. En aquellos compensado por la expansión lateral de las copas
ambientes con una alta frecuencia de disturbios de de los árboles adyacentes en lugar del nuevo
gran escala, esta tendencia sucesional se trunca y los establecimiento de ejemplares en los pequeños
árboles intolerantes a la sombra (especialmente los claros. En aquellas áreas sin presencia de especies
la regeneración de N. pumilio. En los bosques del dosel, o donde el rodal fue alterado por disturbios
sur de Patagonia y d Tierra del Fuego, que no exógenos (más comúnmente vientos muy fuertes;
presentan caña en el sotobosque, N. betuloides Alvarez y Grosse, 1978, Schmidt y Urzua, 1982,
tiende a ser más tolerante a la sombra que N. Armesto et al., 1992, Rebertus et al., 1997). A
pumilio y es más abundante debajo de los claros pesar del predominio del modo catastrófico de
creados en el dosel (Schlegel et al., 1979, Rebertus regeneración de N. pumilio, el establecimiento de
y Veblen, 1993b). Los individuos pequeños de renovales en grandes aberturas del bosque es
ambas especies son liberados por la formación de inadecuado debido muy probablemente al efecto de
claros en el dosel. Normalmente, las dos especies desecación dado por la exposición contínua a
logran alcanzar el dosel principal. De esta manera, vientos muy fuertes (Roig et al., 1985). La
la regeneración bajo claros pequeños, producto de regeneración es inhibida frecuentemente por
las caídas de árboles, permite la co-dominancia, en efectos del pastoreo, ya sea por parte del ganado, el
forma continua, de N. betuloides y N. pumilio. conejo o la liebre (Mutarelli y Orfila, 1973, Roig et
Si bien existe regeneración de N. pumilio al., 1985). En el norte de Patagonia, Argentina, el
en claros pequeños, esta especie también regenera patrón de regeneración de N. pumilio en respuesta
en claros de mayor tamaño (> 0.1 ha). La estructura al fuego es errático. En algunos sitios post-fuego, la
del bosque de N. pumilio es a menudo descripta regeneración es abundante (Veblen et al. inédito),
como un mosaico de parches disetáneos de tamaño mientras que en otros es nula (Fig. 3). Este patrón
variable pero en su mayoría de más de 0.1 ha podría responder a diferencias entre sitios (por
(Alvarez y Grosse, 1978, Veblen, 1979, Veblen et ejemplo, diferencias en el tipo de suelo o el efecto
al., 1981, Schmidt y Urzua, 1982, Armesto et al., de herbivoría) o bien podría responder a las
1992, Rebertus et al., 1997). Estas estructuras variaciones climáticas.
surgen tanto en respuesta a las caídas de pequeños
grupos de árboles viejos del dosel, así como a raíz
de disturbios exógenos de gran escala. Los parches
coetáneos relativamente grandes resultan de
disturbios producidos por fuego, avalanchas,
movimientos en masa, o volteo de árboles por
fuertes vientos (Pisano y Dimitri, 1973, Mutarelli y
Orfila, 1973, Veblen, 1979, Veblen et al., 1981,
Rebertus et al., 1997). Debajo de un rodal coetáneo,
la regeneración de N. pumilio es muy escasa o nula Fig. 3. Un bosque quemado de Nothofagus pumilio al sur de Lago
Mascardi, Argentina. En este caso debido a la falta de semilleros, la
hasta el momento en que el rodal alcanza una edad regeneración de N. pumilio será lentísimo y es probable que un
matorral reemplazará el bosque. Fuente: T. Veblen
de aproximadamente 200 años (Alvarez y Grosse,
1978, Schlegel et al., 1979, Armesto et al., 1992). Dinámica de los bosques dominados por coníferas
Debido a que estos rodales pueden cubrir varias i. Araucaria araucana
hectáreas, daría la impresión de no existir El viento, la actividad volcánica y el fuego
regeneración en el bosque. Sin embargo, la son los principales disturbios naturales que afectan
regeneración está presente en aquellos lugares con las poblaciones de Araucaria en los Andes.
senecencia y muerte de grandes individuos del Normalmente la Araucaria es resistente a los
Thomas T. Veblen, Thomas Kitzberger y Ricardo Villalba
19
Ecología y manejo de los bosques de Argentina
claros. Estos renovales de Araucaria que Austrocedrus o puros de Austrocedrus, los fuegos
persistieron bajo el dosel creciendo lentamente son aún cuando infrequentes son de tipo catastróficos,
más efectivos en alcanzar el dosel que los nuevos produciendo la destrucción total del rodal. Por el
árboles establecidos en el momento que se producen contrario, en los bosques secos y más abiertos
claros por la caída de árboles. Algunos individuos localizados en el borde con la estepa, los fuegos
de Araucaria alcanzan el dosel principal solamente son menos intensos debido al menor ritmo de
luego de haber experimentado varios episodios de acumulación de material combustible en el suelo
liberación y supresión como puede deducirse de los (Veblen y Lorenz, 1988, Kitzberger et al., 1997,
múltiples episodios de liberación del crecimiento Kitzberger y Veblen, 1997). Muchos de los árboles
observados en patrones de incremento radial (Burns, adultos sobreviven estos fuegos de menor
1991). intensidad.
Burns (1991) también nota que en rodales En la zona de los bosques mésicos del
densos localizados en sitios mésicos, Araucaria noroeste de la Patagonia, el análisis de las
sobrevive parcialmente la acción de fuegos de baja estructuras de edades revela que tanto los rodales
intensidad u otro tipo de disturbios, pero de Austrocedrus, como los de N. dombeyi,
llamativamente no se observa regeneración. En regeneran luego de haber sido destriudos por el
rodales densos dominados por N. dombeyi, fuego (Veblen y Lorenz, 1987, Kitzberger, 1994).
Araucaria crece como individuos de gran porte en el La etapa de establecimiento postfuego está
dosel superior. N. dombeyi tiene una mayor dominada inicialmente (durante los primeros 20 a
velocidad de crecimiento y forma doseles 30 años), tanto en el número como en la velocidad
relativamente densos, limitando de esta forma las de crecimiento de los renovales, por N. dombeyi.
oportunidades para la regeneración de Araucaria Sin embargo, ambas especies dan origen a
(Burns, 1991). Estas observaciones sugieren que la poblaciones coetáneas luego de fuegos que
regeneración de A. araucana en sitios mésicos destruyen totalmente el rodal (Veblen y Lorenz,
respondería mas a un modo de regeneración 1987, Veblen et al., 1992a, Kitzberger, 1994).
catastrófico. Debido a que tanto N. dombeyi como
Austrocedrus, no regeneran a la sombra de los
rodales postfuego jóvenes o de mediana edad
ii. Austrocedrus chilensis (aproximadamente de 150 años), las nuevas
El viento, los movimientos sísmicos, y el poblaciones presentan estructuras de edades
fuego son los principales disturbios naturales que truncadas en las clases de edades más jóvenes.
afectan los bosques de Austrocedrus chilensis en el A medida que los rodales post-fuego de
noroeste de la Patagonia. El fuego, es sin lugar a Austrocedrus-N. dombeyi incrementan sus edades
dudas, el disturbio natural mas importante que se producen claros relativamente grandes (> 1000
afecta los bosques de Austrocedrus en el noroeste de m2) que resultan de la muerte de individuos adultos
Patagonia (Veblen et al., 1992a). Debido a su de N. dombeyi. En dichos claros, se puede
corteza relativamente delgada, Austrocedrus establecer un reducido número de ejemplares tanto
generalmente muere por fuegos intensos. En los de N. dombeyi como de Austrocedrus, y en
rodales densos y más húmedos que se ecuentran más consecuencia, es común encontrar en rodales muy
hacia el oeste, ya sean mixtos de N. dombeyi- viejos poblaciones disetáneas de estas especies
distribución norte de Austrocedrus en la región de (Schmidt y Burgos, 1977, Rodríguez, 1989, Lara,
Chile Central, las distribuciones de edades de tipo 1991), por fuegos de baja intensidad en sitios
espóradico que presentan los bosques, han sido elevados de la Cordillera de la Costa (Veblen y
también atribuidas a las variaciones climáticas Ashton, 1982, Cortés, 1990), o por deslizamientos,
(Lequesne et al. 2000). fuegos y depósitos aluviales en Argentina (Fig. 5;
Veblen et al. inédito). Asimismo, Donoso et al.
(1993) han observado regeneración de Fitzroya en
respuesta a pequeños claros en el dosel producidos
por la caída de árboles.
Fig. 7. Porcentajes (líneas verticales) de los 17 sitios de Austrocedrus chilensis en el norte de la Patagonia (Fig. 2) que registraron
incendios en el mismo año. El número de sitios incluído en el récord está indicado por las líneas horizontales referenciada en el eje de la
derecha. Los triángulos indican (de la izquierda a la derecha): 1) migración indígena desde Chile a la zona de estudio en aproximadamente
1850; 2) período de colonización europea (1880s a 1910); y 3) creación del primer Parque Nacional en la Patagonia. Datos tomados de
Kitzberger y Veblen (1997) y de Veblen et al. (1999).
deslizamientos inducidos por terremotos a lo largo en el lado chileno de los Andes, relativamente
Situada en el límite entre dos grandes sector argentino. Sin embargo, el intenso
placas tectónicas, la región de los Andes del Sur es movimiento del suelo produjo mortalidad de
un área de gran actividad volcánica y tectónica. En bosques y afectó los patrones de crecimiento de los
los bosques lluviosos templados ubicados al oeste árboles (Veblen et al., 1992a, Kitzberger et al.,
de los Andes, los terremotos de gran magnitud 1995). Ciertos rodales ubicados sobre conos
(tales como el de Valdivia de 1960 con una aluviales inestables, la mayoría de los árboles
piedras y/o barro, con la consiguiente mortalidad de tasa de crecimiento de aquellos árboles más
extensivas áreas de bosque (Veblen y Ashton, pequeños de ambas especies que sobrevivieron al
terremoto. Entre las causas que posiblemente
cubren aproximadamente las dos terceras partes del iv. Diferentes escalas de integración de las
área de estudio y varían entre los 19 y los 200 años interacciones entre la dinámica forestal y los
de edad, con una recurrencia de 20-30 años entre regímenes de disturbio en el norte de la Patagonia
mayores eventos. A diferencia de los huracanes que
afectan los bosques con especies mixtas en el este de Estudios recientes han demostrado la
los Estados Unidos, estás tormentas crean parches inestabilidad del ecotono entre los bosques abiertos
discretos discretos en los cuales todo el bosque es de Austrocedrus y la estepa norpatagónica en
destruído. Ochenta y nueve porciento de los parches relación a los cambios en el régimen de fuego
formados en los últimos 100 años fueron menores inducidos por las actividades humanas, como así
de 6 ha. Sin embargo, las caídas más extensas también los efectos de las variaciones climáticas
tienen una mayor contribución en términos del área sobre el fuego y el establecimiento de Austrocedrus
total afectada por estos disturbios. El intervalo (Veblen y Lorenz, 1987, 1988, Veblen et al.,
medio de retorno para 34 sitios fue de 145 años, con 1992a, Villalba y Veblen, 1997a, 1998). Estos
intervalos nunca inferiores a los 100 años. Esta estudios, basados principalmente en información
frecuencia de disturbio es 2 a 3 veces mayor que el dendroecológica, han sido realizados en su mayoría
observada en los rodales maduros donde los claros a la escala de rodal. Sin embargo, los cambios
pequeños producto de la caída de árboles observados a escala local han sido corroborados a
individuales representan el disturbio dominante. La nivel del paisaje regional mediante el uso de
mayoría de los rodales destruídos en el área de fotografías antiguas de 1880 a 1920 (Veblen y
estudio eran coetáneos y con un diámetro altura del Lorenz, 1988, Veblen y Markgraf, 1988). Para
pecho entre 20 y 32 cm. Muy pocos rodales integrar estos estudios a través de diferentes escalas
ubicados en pendientes vulnerables al efecto de espaciales, la aproximación dendroecológica a
fuertes vientos llegan a convertirse en bosques nivel de rodal ha sido complementada con análisis
maduros. El daño originado por las tormentas se de los nichos de regeneración de Austrocedrus y la
concentró en la parte alta de las pendientes a cuantificación a gran escala de los cambios del
sotavento, en los valles, y en aquellos lugares de las paisaje (Kitzberger, 1994, Kitzberger y Veblen,
pendientes paralelos a la dirección de los vientos. 1999, Kitzberger et al. 2000a). De esta forma es
En el mismo estudio en Tierra del posible lograr un mejor entendimiento de la
Fuego (Rebertus et al., 1997), se encontró que el dinámica del ecotono bosque/estepa a lo largo de
ramoneo por parte del guanaco ha inhibido diferentes escalas espaciales que abarcan desde los
severamente la regeneración del bosque de estudios de autoecología de los renovales de
Nothofagus durante los últimos 75 años. Se ve el Austrocedrus hasta alcanzar el nivel de paisaje.
efecto del ramoneo principalmente en los claros Además, sobre la base de un muestreo regional
pequeños y a lo largo del perímetro de los claros de extensivo (desde los 39 a los 43 S), es posible
gran tamaño. Debido a ello, algunos rodales se han relacionar las variaciones en el régimen de fuego y
transformado en pastizales abiertos de herbáceas y la dinámica forestal a las variaciones climáticas de
comunidades alpinas incipientes. larga escala (ver la siguiente sección).
En los bosques en contacto con la
estepa, la regeneración de Austrocedrus pareciera
seguir un modo complejo de regeneración
los matorrales de N. antarctica y de arbustos. La extremo sur de América del Sur como así también
reducida frecuencia de fuego durante este siglo la región suroeste del Pacífico (Veblen y Lorenz,
podría explicar la abundancia de rodales senescentes 1988, Veblen y Markgraf, 1988, Enright et al.,
de N. antarctica caracterizados por una mortalidad 1995, Veblen et al., 1995). Sin embargo, las
parcial de sus copas (Veblen y Lorenz, 1988). La evidencias ecológicas presentadas por Kalela
dispersión potencial de los fuegos en áreas (1941) para explicar la sostenida tendencia de
submésicas que antiguamente estaban formadas por aridificación en el norte de la Patagonia, han sido
parches aislados de bosque también se ha recientemente descalificadas por varios autores
modificado a medida que los árboles se regeneran y (Veblen y Lorenz, 1988, Veblen y Markgraf, 1988,
los parches de bosques quedan connectados Burns, 1991). Muchas de las interpretaciones de
ofreciendo de este modo una continuidad horizontal Kalela se basaban en el estado sanitario del bosque
en el aumento del combustible. En forma similar, y la estructura de los rodales como evidencias de
próximo al ecotono con la estepa, los antiguos un proceso de aridificación. Los autores además
bosques abiertos de Austrocedrus han sido asumían estados de equilibrio de la vegetación sin
reemplazados por rodales relativamente densos tener en cuenta la influencia de la dinámica de
durante los últimos 80 años a partir del período parches, los disturbios frecuentes y el decaimiento
libre de fuego. De esta forma, aún cuando la natural de los bosques (Veblen y Lorenz, 1988,
frecuencia de fuegos iniciados por el hombre se Rebertus et al., 1993).
mantenga relativamente baja, la mayor conectividad Patrones modernos de la
entre los tipos de vegetación suceptibles al fuego ha vegetación así como de los registros polínicos
aumentado el potencial para la rápida dispersión del fósiles (Markgraf, 1983, Veblen y Markgraf, 1988)
fuego (Turner et al., 1989). La reducción en la no respaldan la tendencia de sostenida hacia una
frecuencia de fuego en el norte de la Patagonia ha mayor aridez durante los dos últimos milenios
alterado profundamente los patrones del paisaje, de como postulaban Auer (1939) y Kalela (1941). En
manera tal que el potencial actual para la ocurrencia vez, estudios dendroclimáticos regionales
de fuegos más intensos y de rápida dispersión a muestran importantes variaciones climáticas
aumentado. durante los siglos más recientes, las coincidirían
con los cambios en los regímenes de fuego y el
v. Influencias climáticas sobre los regímenes de establecimiento de Austrocedrus en el norte de la
disturbio y la dinámica del bosque en el norte de la Patagonia (Boninsenga, 1988, 1992, Boninsenga
Patagonia and Holmes,1985, Villalba, 1990, 1994, Villalba y
Recientemente ha surgido Veblen, 1997a,b, Villalba et al., 1997a,b, 1998).
particular interés en el impacto que las variaciones En combinación con los análisis de los cambios de
climática han tenido sobre los bosques patagónicos la vegetación a diferentes escalas previamente
durante los últimos 2000 años. Por ejemplo, Auer descriptos (sección 3), estos estudios
(1939, 1958) y Kalela (1941) propusieron la dendroecológicos proveen explicaciones de los
hipótesis de una desecación climática gradual para cambios en la vegetación a escalas de clima
la región de Fuego-Patagonia durante regional y sus relaciones con los patrones de
aproximadamente los últimos 2000 años, la que circulación atmósférica a escala hemisférica o
estímuló numerosas investigaciones tanto en el global (Villalba y Veblen, 1997, 1998, Kitzberger
et al., 1997, Kitzberger y Veblen, 1997, Veblen et ocurrencia de fuego. Por el contrario, variaciones
al., 1999). climáticas de baja frecuencia (de una década o más
Análogamente a la asociación largas) son requeridas para la recuperación del
entre sequía y fuego, el establecimiento de renovales bosque. Dada la tendencia a una mayor variabilidad
y la mortalidad de ejemplares adultos de climática en la región del norte de la Patagonia a
Austrocedrus en el norte de la Patagonia están partir de aproximadamente 1850 en comparación a
fuertemente asociados con las variaciones climáticas los siglos anteriores (Villalba, 1995, Villalba et al.,
regidas por la celda subtropical de alta presión sobre 1998), la recuperación de los bosques de
el sudeste del Océano Pacífico y los eventos El Austrocedrus luego de fuegos y sequías intensas,
Niño-Oscilación del Sur (ENOS) (Villalba y podría ser menos efectiva. En forma similar, los
Veblen, 1997a, 1998, Kitzberger et al., 1997, efectos desfavorables de animales introducidos
Kitzberger y Veblen, 1997). En la cercanías del como el ciervo y el ganado sobre la regeneración
ecotono entre la estepa y el bosque, períodos de de Austrocedrus (Veblen et al., 1992b) se espera
sequía relativamente cortos (entre uno y dos años), que continúen retardando la recuperación de los
producen a la mortalidad de renovales y árboles bosques afectados por fuegos o episodios de
adultos de Austrocedrus. Por el contrario, el mortalidad inducidos por sequías.
establecimiento de nuevos ejemplares de
Austrocedrus, se ve favorecido por la ocurrencia de
períodos climáticos de larga duración (10 o más
años), caracterizados por una disponibilidad hídrica
por encima del valor medio. Tambien, el
establecimiento de Nothofagus pumilio cerca del
límite superior altitudinal de bosques muestra una
influencia significativa de ENOS (Daniels 2000).
El predominio del modo negativo
en la Oscilación del Sur, o de tipo El Niño
(anomalías positvas de temperatura del Pacífico
oriental) que se registró casi en forma permanente
desde mediados de 1970, está asociado en el norte
de Patagonia a situaciones climáticas caracterizadas Fig. 10 Relaciones entre el clima del norte de la Patagonia y El
por veranos cálidos y secos (Fig. 10), las que a su Niño-Oscilación del Sur. Las curvas de temperatura y
precipitación indican que en general que los eventos La Niña
vez están relacionadas con la falta de están asociados con inviernos-primaveras mas secas y veranos
menos secos que lo normal. Condiciones climáticas opuestas
establecimiento de Austrocedrus en los ambientes están asociadas a los eventos El Niño. Estas relaciones son
estadísticamente significativas en base a los análisis elaborados
ecotonales más secos (Villalba y Veblen, 1998). De por Daniels y Veblen (2000). Los datos meteorológicos
provienen de Bariloche (1905-1997), Esquel (1901-1997), San
esta manera las variaciones climáticas de alta Martín de los Andes (1936-1975), y Estancia Collun-co (1912-
1989).
frecuencia (de uno a dos años de duración) pueden
tener influencias negativas sobre el bosque de Además de la importancia de las
Austrocedrus al reducir significativamente la variaciones climáticas, los cambios en la frecuencia
sobrevivencia de las plántulas, aumentar la de fuego a escala de décadas en el norte de la
mortalidad de árboles adultos y favorecer la Patagonia están fuertemente asociados con los
cambios en las actividades humanas desde mediados atmosféricos en altas latitudes a escalas que van de
del siglo XIX (Kitzberger y Veblen, 1997, Veblen et las décadas a las centurias. Estos cambios en el
al., 1992, 1999). En contraposición, las variaciones comportamiento climático global ha afectado
interanuales en los regímenes de fuego reflejan también clima del norte de la Patagonia (Villalba et
estrechamente los cambios en la variabilidad al, 1997b, 1998). Además, a una escala decadal el
climática regional, lo que se expresa a través de la récord meteorológico demuestra mucha
ocurrencia de fuego en forma sincrónica a lo largo inestabilidad en las relaciónes entre ENOS y
de 400 km en dirección norte-sur y desde los patrones regionales de precipitación y temperatura
bosques lluviosos a los bosques abiertos secos del (Daniels y Veblen 2000). Por lo tanto, al intentar
ecotono con la estepa. establecer las posibles consecuencias del cambio
Las variaciones interanuales tanto climático global sobre el regimen de fuegos y la
en el clima regional como en la extensión de los dinámica de la vegetación en el norte de la
fuegos en el norte de la Patagonia están relacionadas Patagonia, es importante considerar no sólo las
con variaciones de diversos parámetros de la relaciones entre los forzantes climáticos y el clima
circulación atmosférica de gran escala (Kitzberger y regional sino también el grado de interacción entre
Veblen, 1997, Veblen et al., 1999). Las los mismos.
fluctuaciones climáticas que facilitan la dispersión
de los fuegos tanto en los bosques húmedos como en Conclusiones
los más secos, frecuentemente están relacionadas
con los eventos ENOS. Los años en los cuales el Este capítulo provee un resumen de
anticiclón subtropical del Pacífico es más intenso y algunos temas de investigación que, en relación a la
posicionado más hacia el sur (desviando la dinámica de los bosques se están desarrollando en
influencia de los vientos del Oeste hacia latitudes la región de los Andes del Sur en el contexto de los
más altas), se corresponden con años más secos y nuevos paradigmas en ecología. El desarrollo del
con fuegos más extensos. A pesar de la importante conocimiento de la ecología de bosques no
influencia del Océano Pacífico tropical, la actividad evoluciona independientemente de los estudios de
de ENOS no es el único factor determinante de las tipo empíricos, sino que se nutre de la interacción
condiciones del fuego en el norte de la Patagonia. entre la teoría y el trabajo de campo. Los avances
Los años de fuegos muy extensos están también más recientes en el entendimiento de la dinámica
asociados con una menor proporción de eventos de de los bosques en la región de los Andes del Sur,
bloqueo atmosférico a los 50-60 S. Estos eventos surgen como resultado de procesos iterativos entre
de bloqueo en altas latitudes modifican la dirección la aplicación de nuevas perspectivas conceptuales
del flujo de los vientos del Oeste forzando a las que han emergido de estudios a nivel mundial y la
masas de aire a desplazarse hacia latitudes más bajas re-evaluación del conocimiento general que surge
alcanzado el norte de la Patagonia (Veblen et al., de grandes líneas y protocolos generales de
1999). Los registros de anillos de árboles indican investigación. Un claro ejemplo es la aplicación de
que durante los últimos 250 años han ocurrido los objetivos y protocolos de investigación
importantes variaciones en la sincronía de los desarrollados en la década del 70 en los estudios de
principales centros de acción de la atmósfera tales los bosques chilenos (Veblen et al., 1980, 1981)
como los eventos ENOS y los bloqueos para luego elucidar la dinámica de los bosques de
Nothofagus en la región suroeste del Pacífico (Read de los múltiples regímenes de disturbio que afectan
y Hill, 1985, Read et al., 1990). De hecho, cuando un paisaje (por ejemplo, Veblen et al., 1994). En
surgen los estudios previamente mencionados que este contexto, los estudios de los regímenes de
relacionan la dinámica de los bosques de disturbio en el norte de la Patagonia y las
Nothofagus de Chile con disturbio (Veblen y respuestas de la vegetación a los mismos, son
Ashton, 1978, Veblen et al., 1980), el campo de la relevantes al proveer una perspectiva integral a
dinámica forestal estaba recién emergiendo de la escala regional sobre un amplio rango de diferentes
fuerte influencia de los conceptos de equilibrio tales tipos de disturbio incluyendo fuego, terremotos,
como la teoría climax de Clements (ver prólogo en caída de árboles y herbivoría.
Glenn-Lewin et al., 1992). Efectivamente, las El conocimiento que emerge
críticas modernas a los paradigmas ecológicos de sobre la dinámica de bosques en esta región está
equilibrio de Drury y Nisbet (1971, 1973) fueron basado en la premisa de un control a gran escala
raramente citados hasta comienzos de los 80. La por parte de las actividades humanas y las
demostración de la importancia que revestían los variaciones climáticas sobre la dinámica de
disturbios naturales de gran escala sobre la dinámica bosques. En particular, los estudios en el norte de la
de los bosques de Nothofagus en Chile, fue uno de Patagonia son únicos en su integración de los
los primeros intentos a escala regional para efectos del hombre y las variaciones climáticas
interpretar la dinámica de bosques dentro del sobre los disturbios y la demografía forestal a
contexto teórico cinético (Veblen et al., 1980, 1981, través de un rango de escalas espaciales que va
Veblen, 1985b) . Junto a otras investigaciones desde el individuo a la región entera y sus
similares en distintas regiones del mundo, estos relaciones con las anomalías climáticas de gran
estudios aceleraron el reemplazo en ecología de los escala. Si bien numerosas investigaciones aún
paradigmas de equilibrio por los de no-equilibrio necesitan ser desarrolladas en el norte de la
durante la década de 1980 (Sousa, 1984, Pickett y Patagonia, los estudios aquí descriptos proveen
White, 1985). Regionalmente, los estudios iniciados una base empírica diversa pero robusta que permite
a mediados de 1970 proveyeron "la base teórica y de plantear nuevas hipótesis sobre estas líneas de
terreno de la dinámica de la vegetación" para un investigación.
gran número de tipos de bosques en Chile (Donoso, Un tema relevante en este
1993, página 13). Estos estudios representaron una capítulo ha sido el estudio comparativo a través de
estrategia alternativa al esquema de desarollo en gradientes latitudinales (norte-sur) y longitudinales
fases del bosque que ignora llanamente el papel de (este-oeste) dentro de la región de los Andes
los disturbios (Schmidt, 1977, Schmidt y Urzúa, Patagónicos. Algunas de estas comparaciones han
1982) y que ha sido criticado por asumir que los sido ilustradas con los ejemplos del impacto de los
bosques se comportan en forma de organismos, tal movimientos sísmicos a lo largo del gradiente
como fuese postulado por Clements (Donoso, 1993). trans-Andino y el efecto de los fuegos desde los
Si bien numerosos estudios en las bosques pluviales hasta el ecotono con la estepa en
décadas de 1970 y 1980 documentan la importancia el norte de la Patagonia. Las comparaciones trans-
de los disturbios en la dinámica forestal a nivel océanicas con otras regiones de Gondwana también
mundial (White, 1979, Sousa, 1984), sólo han sido útiles para observar las similitudes en la
recientemente han surgido aplicaciones cuantitativas dinámica forestal y poder establecer
Los autores agradecen el apoyo económico provisto por National Science Foundation, National
Aeronautics and Space Administration, National Geographic Society, y el Consejo de Investigaciones y
Trabajos Creativos de la Universidad de Colorado, de los Estados Unidos; la Universidad de Comahue, el
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y la Fundación Antorchas. Asimismo,
los autores agradecen los comentarios sobre el manuscrito de D.C. Lorenz y A.C. Premoli.
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