LOS ELFOS
Eru, conocido como Ilúvatar, creó la raza más hermosa y más sabia que ha
existido jamás. Ilúvatar declaró que los elfos tendrían y crearían más belleza
que cualquier criatura terrena y que experimentarían la mayor felicidad y la
más profunda aflicción. Serían inmortales y siempre jóvenes. No conocerían
la enfermedad ni la peste, pero sus cuerpos serían como la Tierra en
sustancia y podrían ser destruidos. Podrían sucumbir por la acción del fuego
o del acero en la guerra, ser asesinados e incluso morir de pena.
Tienen el mismo tamaño que los hombres, pero son más fuertes de espíritu
y de cuerpo y no se debilitan con la edad, al contrario, se hacen más sabios
y hermosos.
LOS ORCOS
Se dice que en la Primera Edad de las Estrellas, Melkor cometió la mayor
blasfemia al capturar a muchos de los recién aparecidos elfos y encerrarlos
en sus calabozos.
Recurriendo a atroces torturas logró horripilantes formas de vida a partir de
las cuales creó la raza de los orcos, que resultó tan repulsiva como bella era
la de los elfos.
Los orcos fueron formas nacidas del dolor y del odio. Estas criaturas sólo
obtenían alegría del sufrimiento ajeno, y la sangre que fluía en su interior
era negra y fría. Su atrofiado cuerpo resultaba repugnante: eran
encorvados, patizambos y rechonchos. Tenían los brazos largos y recios
como los monos del sur y la piel negra como la madera chamuscada. Los
afilados colmillos que asomaban por sus bocas eran amarillos, la lengua roja
y gruesa, y las ventanas de la nariz, al igual que el rostro en general, anchas
y achatadas. Los ojos eran hendiduras carmesí, semejantes a dos finas
aberturas de una rejilla negra tras la cual ardieran las ascuas.
Eran fieros guerreros que temían más a su señor que a cualquier enemigo; y
quizá les resultaba preferible la muerte al tormento de la vida orca. Eran
caníbales y despiadados, vasallos del Señor de la Oscuridad, por lo que
temían a la luz pues los debilitaba y quemaba. Veían de noche y vivían en
repugnantes mazmorras y túneles.
LOS ENANOS
Aulë conocía el alcance de la vileza de Melkor, Señor dominador de toda la
Tierra Media, y por eso otorgó a los enanos perseverancia, un espíritu
indómito, tenacidad para el trabajo y capacidad para resistir penalidades.
Eran valientes en el combate y tenían un orgullo y una fuerza de voluntad
inquebrantables. Se dedicaban a la minería, a la construcción y a la
metalurgia. Tallaban la piedra prodigiosamente, siendo unos maravillosos
orfebres. Utilizaban barba larga y medían entre un metro veinte y un metro
cincuenta de estatura. Puesto que su tarea era larga, se les concedió una
larga vida (dos siglos y medio); sin embargo, eran mortales y podían morir
en el combate. Tenían un lenguaje propio llamado khuzdul, que preservaban
celosamente del resto de las razas. Los enanos siempre estuvieron
agradecidos a Aulë y lo reconocían como su creador, pero quien les dio la
verdadera vida fue Ilúvatar.