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Tutela contra fallo de pertenencia 2019

es una sentencia en la que se analiza el delito de acceso carnal violento

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Tutela contra fallo de pertenencia 2019

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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

Magistrado ponente

STC9771-2019
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02
(Aprobado en sesión de veinticuatro de julio de dos mil diecinueve)

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de julio de dos mil


diecinueve (2019).

Se decide la impugnación formulada por el


accionante frente al fallo proferido el 2 de julio de 2019
por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Cundinamarca, que no accedió a la acción de
tutela promovida por Manuel Antonio Pulido Garzón
contra el Juzgado Primero Civil del Circuito de Zipaquirá,
a cuyo trámite fueron vinculadas las partes e
intervinientes en el asunto que originó la queja, así como
la Superintendencia de Notariado y Registro, la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos de Zipaquirá y la
Agencia Nacional de Tierras.

ANTECEDENTES

1. El promotor del amparo reclamó la protección


Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

de sus derechos fundamentales al debido proceso,


defensa y «acceso a la administración de justicia»,
presuntamente vulnerados por el despacho judicial
accionado al no acceder a corregir la sentencia que
emitió en el juicio de pertenencia que aquél incoó.

Solicitó, entonces, ordenar al Juzgado acusado


enmendar «el artículo primero de la parte resolutiva de la
sentencia de... 30 de septiembre de 2014[,] por error
aritmético, en los porcentajes matemáticos que le
corresponden a cada uno de los demandantes en
pertenencia, según los hechos, pretensiones y pruebas
de la demanda»; o subsidiariamente, exigir a esa sede
judicial proseguir «el trámite para surtir el acto completo
de la notificación del auto de... 14 de septiembre de
2018..., para que continúe el trámite del recurso de
apelación interpuesto en términos legales» (folios 120 y
121, cuaderno 1).

2. La situación fáctica relevante para resolver el


presente asunto es la que así sintetiza:

2.1. El accionante, Carmen Elisa, José Alfredo,


Orlando, Elsa María, Pedro Ignacio y Fanny Leonor Pulido
Garzón; Carlos Lucio y Blanca Isabel Pulido Galeano
(éstos nueve como herederos de Carlos Julio Pulido); Julio
César y Héctor Apolinar Némoga Galeano (éstos dos
como herederos de Florentina Galeano); Pedro Alfonso,
María Cristina, Jorge William y Beatriz Helena Torres
Pulido (éstos cuatro como herederos de Ana Lucía Pulido

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

Galeano); María Magdalena Cifuentes, María del Pilar,


Gloria Amparo y Jorge Humberto Pulido Cifuentes (éstos
cuatro, en su orden, como cónyuge sobreviviente y
herederos de Jorge Humberto Pulido Galeano); incoaron
juicio de pertenencia contra los herederos
indeterminados de Carlos Julio Pulido, Florentina Galeano,
Ana Lucía y Jorge Humberto Pulido Galeano, respecto al
predio con folio inmobiliario Nro. 176-80772.

2.2. El 30 de septiembre de 2014 el Juzgado Civil


del Circuito de Descongestión de Zipaquirá dictó
sentencia en la que accedió a las pretensiones, declaró
que los demandantes, por vía de la prescripción
extraordinaria, adquirieron el mentado inmueble en
común y proindiviso; decisión inscrita en la respectiva
matrícula inmobiliaria el 3 de diciembre siguiente.

2.3. En el mes de febrero de 2018 los demandantes


solicitaron al Juzgado accionado enmendar el referido
fallo, en cuanto a precisar el derecho de cuota que
pertenecía a cada uno de ellos sobre el predio,
comoquiera que no debió adjudicarse en común y
proindiviso sino en atención a los derechos herenciales
específicos e individuales que a cada cual correspondían.

2.4. El 19 de abril de 2018 la sede judicial no


accedió a ese ruego al concluir que lo pretendido no era
la corrección de la sentencia sino su adición, por lo que la
petición era tardía acorde con el canon 287 del Código
General del Proceso; decisión que mantuvo el 14 de

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

septiembre siguiente al desatar la reposición propuesta


por los demandantes, a la vez que les concedió, en el
efecto devolutivo, la apelación subsidiaria que incoaron,
para cuyo trámite dispuso enviar al Superior «copia de la
demanda, de [su] subsanación..., del auto admisorio y de
la sentencia», exigiendo a los recurrentes cumplir «lo
dispuesto en el artículo 324 ibídem».

2.5. El 1º de noviembre de 2018 el Juzgador declaró


desierta esa alzada, por omitirse suministrar las
expensas necesarias para la reproducción de las piezas
dispuestas; determinación que atacó en «reposición y...
queja» el extremo recurrente, pero esas censuras no las
atendió el fallador al juzgarlas improcedentes, «como
quiera que tal mecanismo solo es viable cuando se ha
denegado el de apelación[,] conforme lo dispone el
artículo 352 del C.G.P., situación que no ocurre..., pues la
providencia atacada corresponde a aquella a través de la
cual se declaró desierta la alzada concedida, en razón a
que no se efectuó el pago de las expensas requeridas
para tal efecto».

2.6. En sede de tutela indicó el reclamante que el


Juzgado acusado debió acceder a la exigida corrección de
la sentencia porque aunque en sus consideraciones
mencionó acertadamente «el porcentaje específico de
terreno que le correspondía a cada uno de los
adjudicatarios[,] dado que para todos los demandantes
no era igual», omitió hacer lo propio en la parte
resolutiva, resultando disonante con los hechos y

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

pretensiones aducidos en lo demanda, así como con los


medios suasorios recolectados, en un claro
desconocimiento de los cánones 304 y 305 del Código de
Procedimiento Civil, hoy 280 y 281 del Código General
del Proceso; a más que tal descuido del fallador, en su
sentir, era un simple error aritmético enmendable en los
términos del artículo 286 ibídem.

Por otro lado, afirmó que como la publicación del


auto de 14 de septiembre de 2018 no se surtió
adecuadamente, en los términos que lo imponía el
precepto 295 del Código General del Proceso, en
diferentes oportunidades pidió al estrado enjuiciado que
«materializara totalmente el acto de notificación para
proceder a pagar las expensas de las diligencias
necesarias para poderlas enviar al Tribunal..., pero no se
atendieron [sus] peticiones»; por lo que la posterior
declaración de deserción de la alzada y la abstención de
tramitar los recursos interpuestos frente a esta decisión
también se tornaban irregulares (folios 102 a 121,
cuaderno 1).

3. La demanda de tutela fue formulada el 12 de


abril de 2019 y admitida a trámite por la Sala Civil-
Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Cundinamarca el día 22 siguiente (folios 122 y 124,
cuaderno 1).

LAS RESPUESTAS DE LOS CONVOCADOS

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

1. La abogada Bertha Mercedes Montero


Lancheros, quien dijo haber «actuado como apoderada
judicial de los demandantes en el proceso de
pertenencia», se pronunció frente a la solicitud de
protección sin allegar poder especial alguno para actuar
en la presente acción constitucional en nombre de
aquéllos, por lo que su manifestación no se tiene en
cuenta (folios 135 a 141, cuaderno 1).

2. El Juzgado Primero Civil del Circuito de


Zipaquirá pidió denegar el resguardo por incumplir «los
requisitos legales para su procedencia..., máxime cuando
todas las actuaciones adelantadas... se apegan a lo
establecido por la Constitución y la Ley, observando el
debido proceso» (folios 142, 143, 225 y 226, cuaderno 1).

3. El Procurador 29 Judicial II Ambiental y Agrario,


tras indicar que no le asistía razón al quejoso, destacó
que existía «un asunto de mayor jerarquía que [lo]
releva[ba] de pronunciarse al respecto», a saber, que el
sentenciador de la pertenencia «al momento de emitir el
fallo... incurrió en la violación al debido proceso y acceso
a la justicia, por desconocimiento del precedente
jurisprudencial contenido en la sentencia T-488 de 2014,
por ser evidente que se trataba de un bien inmueble
rural que de acuerdo con los medios probatorios
allegados al proceso debe presumirse baldío, y en tal
circunstancia no podría ser objeto de prescripción
adquisitiva de dominio..., y en consecuencia, se debió
negar desde la admisión de la demanda el trámite de la

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misma, y en cualquier caso haberse vinculado a la


Agencia Nacional de Tierras para que se pronunciara
sobre la acción prescriptiva».

Por lo anterior, solicitó la adopción de las medidas


que se consideraran «oportunas y necesarias para
restaurar el orden jurídico, en las circunstancias y
habilitaciones que... correspondan como juez
constitucional» (folios 167 a 170, cuaderno 1).

4. La Superintendencia de Notariado y Registro


pidió su desvinculación del trámite constitucional porque
«no ha violado ningún derecho fundamental de la (sic)
accionante», máxime cuando la situación fáctica
planteada por éste le es ajena y le corresponde
dilucidarla al Juez acusado (folios 242 a 244, cuaderno 1).

5. La Oficina de Registro de Instrumentos Públicos


de Zipaquirá, después de emitido el fallo constitucional
de primer grado, indicó que «ninguna participación tuvo
en la expedición de las determinaciones adoptadas por
el... Juez demandado, y que ahora son objeto de ataque»,
por lo que «[n]ingún pronunciamiento deb[ía] hacer
respecto de las pretensiones de la (sic) accionante» (folio
262, cuaderno 1).

6. La Agencia Nacional de Tierras, también


tardíamente, manifestó que carecía de legitimación en la
causa por pasiva porque «los hechos demandados no
aluden, con acciones u omisiones administrativas

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

acaecidas por [esa] Entidad, ya que las pretensiones


efectuadas por el accionante... no son de su
competencia» (folios 288 a 291, cuaderno 1).

LA SENTENCIA IMPUGNADA

El a-quo constitucional, tras renovar el trámite


vinculando a la Superintendencia de Notariado y
Registro, a la Oficina de Registro de Instrumentos
Públicos de Zipaquirá y a la Agencia Nacional de Tierras,
acorde con lo ordenado por esta Sala en auto del pasado
4 de junio (cuaderno 1 de la Corte); negó el amparo al
considerar insatisfechos los presupuestos de
procedibilidad de la inmediatez y la subsidiariedad.

Lo primero, respecto a la sentencia del juicio de


pertenencia cuya corrección se demandó, pues desde
que fue dictada (30 de septiembre de 2014), hasta la
formulación de esta salvaguarda (12 de abril de 2019),
transcurrieron más de cuatro años.

Lo segundo, porque «el actor contaba con otras


herramientas en su momento para debatir los derechos
que aseveran tener o que le fueron vulnerados..., como
fueron, el de haber solicitado... las adiciones,
aclaraciones o correcciones del numeral primero de la
sentencia; sin embargo, también tenemos que le fue
declarado desierto con auto de 1 de noviembre de 2018

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

el recurso de apelación que formuló contra la decisión del


Juez del Circuito de 12 de febrero de esa... anualidad,
que le negó tal requerimiento. Desidia que hoy día no se
puede superar bajo la egida de ejercer la acción
constitucional de tutela» (folios 246 a 252, cuaderno 1).

LA IMPUGNACIÓN

La formuló la parte accionante insistiendo en sus


planteamientos, los que dijo desatendidos por el Tribunal
a-quo, del que criticó, además, que erróneamente dio por
incumplido el presupuesto de la inmediatez teniendo en
cuenta para ello la fecha de emisión de la sentencia en el
juicio de pertenencia, desviando la atención respecto a
que el reclamó tutelar, en puridad, se incoó contra los
autos de 19 de abril, 14 de septiembre de 2018 y 21 de
febrero de 2019, «actuaciones simultaneas en tiempo
inmediato al momento de presentar [la] tutela», frente a
las que sí agotó los mecanismos ordinarios que
resultaban viables (folios 264 a 281, cuaderno 1).

CONSIDERACIONES

1. Conforme al artículo 86 de la Constitución


Política, la acción de tutela es un mecanismo jurídico
concebido para proteger los derechos fundamentales,
cuando son vulnerados o amenazados por los actos u
omisiones de las autoridades públicas y, en determinadas
hipótesis, de los particulares, cuya naturaleza subsidiaria
y residual no permite sustituir o desplazar a los jueces

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

funcionalmente competentes, ni los medios comunes de


defensa judicial.

Por lineamiento jurisprudencial, en tratándose de


actuaciones y providencias judiciales, el resguardo se
abre paso de manera excepcional y limitado a la
presencia de una irrefutable vía de hecho, cuando «el
proceder ilegítimo no es dable removerlo a través de los
medios ordinarios previstos en la ley» (CSJ STC, 11 may.
2001, rad. 2001-00183-01); y por supuesto, se cumpla el
requisito de la inmediatez.

2. En efecto, en los precisos casos en los cuales el


funcionario respectivo incurra en un proceder claramente
opuesto a la ley, por arbitrario o antojadizo, puede
intervenir el juez de tutela con el fin de restablecer el
orden jurídico si el afectado no cuenta con otro medio de
protección judicial.

Al respecto, la Corte ha manifestado que:

…el Juez natural está dotado de discreta autonomía para


interpretar las leyes, de modo que el amparo sólo se abre
paso si ‘se detecta un error grosero o un yerro superlativo o
mayúsculo que, abrupta y paladinamente cercene el
ordenamiento positivo; cuando tenga lugar un ostensible e
inadmisible resquebrajamiento de la función judicial; en
suma, cuando se presenta una vía de hecho, así denominada
por contraponerse en forma manifiesta al sistema jurídico, es
posible reclamar el amparo del derecho fundamental
constitucional vulnerado o amenazado... (CSJ STC, 11
may. 2001, rad. 0183, reiterada en STC4269-2015,
16 abr.).

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

Así pues, se ha reconocido que cuando el Juez se


aparta de la jurisprudencia, sin aportar argumentos
valederos o cuando se presenta un defecto sustantivo en
el proveído, entre otros, se estructura la denominada
«vía de hecho».
3. En el caso del epígrafe no cabe duda en cuanto
a que el accionante, en lo medular, critica la negativa del
fallador cuestionado en cuanto a corregir la sentencia
favorable a las pretensiones del juicio de pertenencia que
aquél incoó, junto con dieciocho personas más; enmienda
que reclamó bajo el entendido que el predio involucrado
no debió adjudicarse en común y proindiviso sino en
atención a los derechos herenciales específicos e
individuales que a cada uno de los demandantes
correspondía.

3.1. Sin embargo, de entrada, máxime cuando el


Ministerio Público al intervenir en este trámite llamó la
atención respecto a que al dictar el fallo de pertenencia
el juzgador natural «incurrió en... violación al debido
proceso y acceso a la justicia, por desconocimiento del
precedente jurisprudencial contenido en la sentencia T-
488 de 2014, por ser evidente que se trataba de un...
inmueble rural que de acuerdo con los medios
probatorios allegados... debe presumirse baldío»; resulta
oportuno recordar que el juez de tutela, cuando los
asuntos a su cargo se lo impongan, al evidenciar el
desconocimiento de garantías esenciales, está investido
de facultades especiales para emitir decisiones ultra y

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extra petita en pro del principio de prevalencia del


derecho sustancial (artículo 3º del Decreto 2591 de
1991).

Por ese sendero, precisamente en casos con matiz


similar al aquí planteado, con antelación a ocuparse de la
queja concreta propuesta por el accionante, la Corte
Constitucional, «como guardiana de la integridad y
supremacía de la Constitución Política de 1991 (art.
241)», ha considerado oportuno «juzgar en primer
momento... la legalidad de la sentencia de pertenencia»
(CC T-488/14).

En lo fundamental, así lo dejó dicho el máximo


órgano patrio en la jurisdicción constitucional:

...la Sala... encuentra que la acción de tutela gira en torno al


cumplimiento del proceso de pertenencia rural iniciado por...
Escobar Niño, con el cual se hizo propietario del predio
denominado “El Lindanal”, por haber venido ejerciendo
posesión. El Juzgado... de Orocué falló a su favor y ordenó la
respectiva inscripción en el folio de matrícula inmobiliaria.
Sin embargo, la Oficina de Registro... no acató esta decisión,
alegando que la propiedad de los terrenos baldíos
adjudicables solo puede adquirirse mediante título otorgado
por el Incoder.

Dicha negativa dio origen a la presente acción de tutela en la


cual se invocaron los derechos fundamentales al debido
proceso, la administración de justicia y la confianza legítima,
la cual fue resuelta en única instancia por el Juzgado... de
Paz de Ariporo, concediendo el amparo. El a-quo consideró
que la negativa del registrador seccional afectaba la igualdad
en la aplicación de la ley que se traduce en el principio de
seguridad jurídica.

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En sede de revisión, el Incoder reprochó que no fue


debidamente vinculado al proceso ordinario de pertenencia
ni a la acción de tutela, pese a ser la entidad responsable de
la administración y adjudicación de bienes baldíos. La
Superintendencia de Notariado y Registro, por su parte,
explicó por qué estas tierras no pueden ser objeto de
prescripción adquisitiva en el ordenamiento nacional y
defendió la negativa del registrador seccional expresada a
través de la nota devolutiva, como una expresa facultad
legal.

Conforme a la demanda y a las contestaciones allegadas, la


Sala... interpreta que la acción de tutela debe estudiar tanto
el acto del registrador de instrumentos públicos que negó la
inscripción del fallo judicial, como la sentencia de
pertenencia sobre un presunto bien baldío, en tanto origen
de la controversia legal suscitada. A partir de esto y
atendiendo que el juez constitucional tiene la obligación de
guardar la integridad y supremacía de la Constitución (art.
241) y la facultad de fallar extra y ultra petita en materia de
tutela para hacer prevalecer el derecho sustancial (art. 3
Decreto ley 2591 de 1991), la Sala formula los siguientes
problemas jurídicos:

1- ¿Trasgrede el ordenamiento constitucional y legal


colombiano la declaración de prescripción adquisitiva que
efectúe un juez sobre un terreno baldío a través de un
proceso de pertenencia?
2- ¿Vulnera los derechos fundamentales a la debido proceso,
la administración de justicia y la confianza legítima la
negativa de una Oficina de Registro de Instrumentos Públicos
a inscribir un fallo judicial que declare la pertenencia sobre
un bien baldío?

(...)

Según fue reseñado, al señor... Escobar Niño le fue declarada


la pertenencia sobre el predio rural denominado “El
Lindanal”, por el Juzgado... de Orocué. No obstante, el
Registrador de Instrumentos... se negó a realizar la
correspondiente inscripción en el folio de matrícula, al
considerar que se trataba de un bien baldío. Esta negativa
dio origen a la presente acción de tutela.

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

La Sala..., en atención a las consideraciones presentadas...


en torno al régimen de bienes baldíos en el país y en virtud
de las facultades extra y ultra petita en materia de tutela,
considera necesario juzgar en primer momento (i) la
legalidad de la sentencia de pertenencia y posteriormente
evaluar (ii) la determinación del Registrador de Paz de
Ariporo quien se negó a inscribir el respectivo fallo.

9.1. Vía de hecho en la sentencia judicial de


pertenencia proferida por el Juzgado... de Orocué...

Si bien la sentencia de pertenencia proferida por el Juzgado...


de Orocué no fue objeto directo de la acción de tutela, se
estima indispensable juzgar su contenido, en tanto el
referido fallo es el que, en últimas, origina la presente
controversia. Adicionalmente, ...la defensa del patrimonio
público es uno de los derechos de mayor connotación en el
Estado de Derecho, por lo cual el juez de tutela al asumir
conocimiento de un expediente particular puede ejercer
oficiosamente su protección. Incluso, de manera ulterior,
cuando en el momento oportuno los órganos de control y
además autoridades fallaron u omitieron sus deberes (CC T-
488/14).

3.2. En ese orden, aborda la Corte lo tocante con la


«legalidad de la sentencia de pertenencia» dictada en el
asunto fustigado el 30 de septiembre de 2014 por el
Juzgado Civil del Circuito de Descongestión de Zipaquirá,
advirtiendo que para la prosperidad de las pretensiones
de la demanda lo primero que debió auscultar fue lo
relativo a la naturaleza prescriptible del inmueble allí
denunciado, identificado con el folio inmobiliario Nro.
176-80772.

Al respecto, halla la Sala que el único análisis que


frente al particular se hizo en esa providencia, según

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

quedó consignado en su parte motiva, simple y


llanamente se limitó a lo siguiente:

...el predio a usucapir se identifica con el folio de matrícula


inmobiliaria No. 176-80772 de la Oficina de Registro [d]e
Instrumentos Públicos de Zipaquirá. De acuerdo a la
información que en aquella documental se registra, puede
afirmarse que [el] inmueble que se pretenden (sic) usucapir,
se encuentra en el comercio humano, no se trata de un bien
de uso público, tiene identidad jurídica y por la tanto, pueden
(sic) ser ganado por prescripción adquisitiva.

No obstante, esta Sala al efectuar el estudio de


dicho documento advierte que su anotación primera, del
31 de marzo de 1944, da cuenta de una falsa tradición,
en tanto que corresponde a la «venta [de] derechos y
acciones en [la] Suc. de Antonio Salgado», efectuada por
Ezequiel Cuitiva a favor de Carlos Julio Pulido a través de
escritura pública Nro. 2 del 2 de enero de 1944, otorgada
ante la Notaría de Guatavita; así mismo, tal instrumento
en su acápite de «complementación» contiene la
siguiente nota: «no es posible ampliar la historia registral
del predio, por cuanto la escritura 2 de 1944 no cita
tít[u]lo de adquisición».

De allí, al no contar el inmueble con antecedente


registral alguno de propietario inscrito, «carecía de
dueño reconocido», y por ende, en palabras de la Corte
Constitucional, «surgían elementos de juicio para pensar,
razonablemente, que... podía tratarse de un bien baldío y
en esa medida no era susceptible de apropiación por
prescripción..., situación que el juez de conocimiento no

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

analizó en ningún momento, tal y como se desprende de


la sentencia por medio de la cual declaró la prescripción
adquisitiva del bien en cuestión» (CC T-548/16).

4. Delimitado lo anterior, oportuno resulta señalar


que respecto a la prelación de la presunción de la
naturaleza baldía del bien sobre la de índole privada por
su explotación, la Corte Constitucional, como garante de
los derechos fundamentales, a través de la sentencia T-
548/16 revocó la de 16 de febrero de 2016, mediante la
cual esta Sala de Casación Civil había denegado el
resguardo allí rogado por el Instituto Colombiano de
Desarrollo Rural respecto a un juicio de pertenencia
diferente al aquí criticado (STC1776-2016); para tal
efecto, la primera colegiatura señaló allí la forma en que
debe interpretarse, desde la hermenéutica constitucional,
lo prescrito en los artículos 1º y 2º de la ley 200 de 1936
(aquel modificado por el 2º de la ley 4ª de 1973 1), y 48
de la ley 160 de 19942, que desarrollan la consagración
1
«Artículo 1°… Modificado, Articulo. 2°, L. 4 de 1973. Se presume que no son
baldíos, sino de propiedad privada, los fundos poseídos por particulares, entendiéndose
que dicha posesión consiste en la explotación económica del suelo por medio de hechos
positivos propios de dueño, como las plantaciones o sementeras, la ocupación con
ganados y otros de igual significación económica.

El cerramiento y la construcción de edificios no constituyen por sí solos pruebas de


explotación económica pero sí pueden considerarse como elementos complementarios
de ella. La presunción que establece este Artículo se extiende también a las porciones
incultas cuya existencia se demuestre como necesaria para la explotación económica del
predio, o como complemento para el mejor aprovechamiento de este, aunque en los
terrenos de que se trate no haya continuidad o para el ensanche de la misma
explotación. Tales porciones pueden ser conjuntamente hasta una extensión igual a la
mitad de la explotada y se reputan poseídas conforme a este Artículo.

Artículo 2°…Se presumen baldíos los predios rústicos no poseídos en la forma que se
determina en el Artículo anterior».

2
«Artículo 48… El Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, previa obtención de la
información necesaria, adelantará los procedimientos tendientes a:

1. Clarificar la situación de las tierras desde el punto de vista de la propiedad, con el fin
de determinar si han salido o no del dominio del Estado.

A partir de la vigencia de la presente Ley, para acreditar propiedad privada sobre la

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

de esas dos presunciones, indicando:

...el mismo sistema jurídico ha reconocido la existencia de


dos presunciones, una de bien privado y otra de bien baldío,
que pareciesen generar un conflicto normativo. No obstante,
cuando se analizan de forma sistemática permiten entrever
la interpretación adecuada ante la cual debe ceder nuestro
sistema jurídico.

En tal sentido, los artículos 1 y 2 de la Ley 200 de 1936 no


entran en contradicción directa con las referidas normas del
Código Civil, el Código Fiscal, el Código General del Proceso,
la Ley 160 de 1994 y la Constitución Nacional, ya que al
leerse en conjunto se descubre que el conflicto entre estas
es apenas aparente. Lo anterior, debido a que la presunción
de bien privado se da ante la explotación económica que
realiza un poseedor, y, como se observó, en lo que se
refiere a los bienes baldíos no se puede generar la figura de
la posesión sino de la mera ocupación.

Por lo anterior, no se puede concluir que una norma implique


la derogatoria de la otra o su inaplicación, sino que se debe
comprender que regulan situaciones jurídicas diferentes y
que deben ser usadas por el operador jurídico según el caso.
Es por ello que el legislador, de forma adecuada, previo
cualquiera de estas situaciones en el Código General del
Proceso, brindándole al juez que conoce del proceso de
pertenencia las herramientas interpretativas para resolver el
aparente conflicto normativo, así como las herramientas
probatorias para llevar a una buena valoración de la
situación fáctica. Reconociendo, sin lugar a dudas, que en
todos los casos en los que no exista propietario registrado en
la matrícula de un bien inmueble, debe presumirse que este

respectiva extensión territorial, se requiere como prueba el título originario expedido por
el Estado que no haya perdido su eficacia legal, o los títulos debidamente inscritos
otorgados con anterioridad a la vigencia de esta Ley, en que consten tradiciones de
dominio por un lapso no menor del término que señalan las leyes para la prescripción
extraordinaria.

Lo dispuesto en el inciso anterior sobre prueba de la propiedad privada por medio de


títulos debidamente inscritos con anterioridad a la presente Ley, no es aplicable respecto
de terrenos no adjudicables, o que estén reservados, o destinados para cualquier servicio
o uso público.

2. Delimitar las tierras de propiedad de la Nación de las de los particulares.

3. Determinar cuándo hay indebida ocupación de terrenos baldíos...».

17
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es un bien baldío.

En conclusión, el juez debe llevar a cabo una interpretación


armónica y sistemática de las diferentes normas existentes
en torno a tan específico asunto, tales como los artículos 1º
de la Ley 200 de 1936; 65 de la Ley 160 de 1994, 675 del
Código Civil, y 63 de la Constitución Política, sin desconocer
que existe una presunción iuris tantum en relación con la
naturaleza de bien baldío, ante la ausencia de propietario
privado registrado, pues tal desconocimiento lo puede llevar
a incurrir en un defecto sustantivo por aplicar una regla de
manera manifiestamente errada, sacando la decisión del
marco de la juridicidad y de la hermenéutica jurídica
aceptable (CC T-548/16 y T-488/14).

4.1. Por ende, no es que exista una interpretación


errada, lo que aconteció fue que la Corte Constitucional
acudiendo a la hermenéutica del balance o ponderación 3
frente a un conflicto interpretativo de estas dos
presunciones (una que beneficia al particular que explota
el terreno del que se desconoce dueño, que puede
consolidar el dominio a través del modo de la ocupación,
siempre y cuando cumpla los presupuestos de los
artículos 1º y 2º de la ley 200 de 1936; la otra señalada
en el canon 48 de la ley 160 de 1994, que ante la
inexistencia de propietario conocido, presume que es un
bien baldío), mediante una interpretación, crea una
jerarquía axiológica no dada por el legislador, derogando
para el caso en particular la primera de aquellas
presunciones y privilegiando la segunda.

4.2. Por su parte, esta Sala de Casación Civil, a


través de la sentencia revocada por la Corte
3
Ricardo Guastini. Filosofía del Derecho. Distinguiendo. Estudio de teoría y metateoría
del derecho. Editorial Gedisa. Págs. 167 a 169.

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

Constitucional, llegó a una conclusión diferente, privilegió


la presunción de la explotación económica a favor del
particular; y sacrificó la que beneficia al Estado,
partiendo de la base que el fin que se busca con la ley
200 de 1936 es la explotación económica del predio y no
su inactividad, que no genera ganancia alguna, ni para el
propio Estado, y sí se le garantiza el derecho que tiene el
campesino de acceder a la tierra.

4.3. Entonces, se trata de dos interpretaciones


diversas ante un conflicto -no de yerro alguno- ante lo
cual la guardiana de la Constitución adoptó una decisión
aplicando la interpretación de ponderación de intereses,
sobre la cual la doctrina ha dilucidado. 4

En ese orden, teniendo en cuenta el mentado


pronunciamiento de la Corte Constitucional, como
garante de los derechos fundamentales, así como por
respeto a la institucionalidad en tratándose de
precedentes, que deben observarse en virtud del
principio de igualdad y la coherencia del sistema jurídico,
la presente providencia se edificara en la interpretación
adoptada por esa Corporación.

Tal acogimiento va en concordancia con lo que ha


venido señalando la doctrina especializada, según la
cual:
Una decisión de un tribunal o un juez, tomada después de un
razonamiento sobre una cuestión de derecho planteada en
un caso, y necesaria para el establecimiento del mismo, es
4
Ob. Cit.

19
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

una autoridad, o precedente obligatorio, para el mismo


tribunal y para otros tribunales de igual... rango, en
subsiguientes casos en que se plantee otra vez la misma
cuestión; pero el grado de autoridad de dichos precedentes
depende necesariamente de su acuerdo con el espíritu de los
tiempos o el juicio de subsiguientes tribunales sobre su
corrección como una proposición acerca del derecho
existente o real.5

5. Así, de cara al sub-judice, se insiste que al


margen de los hechos narrados en la acción tuitiva, con
fundamento en las anteriores premisas, sin duda, se
muestra necesaria la intervención del Juez Constitucional,
en orden a salvaguardar la prevalencia del derecho
sustancial, que terminó desconociendo el sentenciador
ordinario a través de diferentes yerros fácticos y
sustantivos, pues además de omitir analizar las
consecuencias derivadas de la aparente inexistencia de
antecedentes registrales respecto del predio objeto de
usucapión y, por ende, presentándose dudas en punto a
que su propietario fuera un particular -lo que imponía
presumir que era baldío y, por tanto, imprescriptible-,
dejó de lado la facultad oficiosa que le asistía de cara a la
práctica de pruebas a fin de establecer la verdadera
naturaleza jurídica de ese fundo.

Y es que, como se dejara anotado líneas atrás, ese


fallador no hizo ningún estudio detallado frente a la
naturaleza jurídica del inmueble, pasando por alto el
deber de efectuar un análisis conjunto del material
probatorio en torno a tal aspecto e, incluso, de ser
5
Victoria Iturralde Sesma, El precedente en el common law, pág. 31, citando a la
definición de Chamberlain, cit. en R. Moschzisker, 1924, pág. 409.

20
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

oportuno, se itera, decretar de oficio la práctica de los


medios suasorios que se mostraban ineludibles para
despejar la incertidumbre al respecto y así poder adoptar
la decisión definitiva en el caso concreto (artículos 179,
180 y 187 del Código de Procedimiento Civil; hoy 169,
170 y 176 del Código General del Proceso).

En asuntos de similares contornos al aquí


auscultado, los que mutatis mutandis resultan aplicable
al presente, esta Sala ha tenido la oportunidad de
pronunciarse en el sentido que viene de verse.

En efecto, en pasada oportunidad un demandante


en pertenencia que obtuvo sentencia favorable y el juez
ordinario no accedió a enmendar esa decisión en punto a
especificar «el área y los linderos del predio objeto de
usucapión», acudió a la acción de tutela pretendiendo tal
corrección pero el Tribunal a-quo concedió el amparo de
manera oficiosa, restando efectos a tal providencia, al
advertir que el predio allí involucrado carecía de
antecedentes registrales y, por ende, se presumía baldío.

Fallo constitucional que confirmó esta Corporación


bajo los razonamientos que, por su correspondencia con el
sub judice, a continuación se exponen in extenso:

2. En este asunto, ...Serna Londoño, pretende, de un lado, a)


que sea corregida la sentencia dictada... en el marco del juicio
de pertenencia por él promovido contra personas
indeterminadas, en tanto que, asegura, se omitió señalar el
área y los linderos del inmueble objeto de usucapión; y por el

21
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

otro, b) que se ordene a la Oficina de Registro..., inscribir de


inmediato la mentada decisión, tal y como se estipula en su
parte resolutiva.

3. Bajo esa perspectiva, antes de descender al análisis


pertinente, necesario se hace señalar, que los jueces
constitucionales están facultados para emitir fallos ultra o
extra petita, pues lo contrario sería desconocer los fines
esenciales del Estado Social de Derecho estatuidos en el
artículo 2º de la Constitución Política, dentro de los cuales
están la efectividad de los principios, derechos y deberes allí
consagrados; por lo que, aun cuando quien instauró la
demanda de tutela fue el accionante, buscando, en últimas,
la inscripción de la sentencia que a su favor fue pronunciada
en el marco de[l] proceso de pertenencia..., en todo caso el
juez de tutela tiene la facultad de estudiar el asunto en su
completa dimensión sin restringir su análisis al contenido de
la demanda o a las precisas aspiraciones del gestor, pues «la
labor debe estar encaminada a garantizar la vigencia y la
efectividad de los preceptos constitucionales relativos al
amparo inmediato y necesario de los derechos
fundamentales» (C.C. Sentencia T-464 de 2012).

Al respecto, también se ha establecido, que

«[L]a labor del juez no debe circunscribirse únicamente a las


pretensiones que cualquier persona exponga en la respectiva
demanda, sino que su labor debe estar encaminada a
garantizar la vigencia y la efectividad de los preceptos
constitucionales relativos al amparo inmediato y necesario
de los derechos fundamentales. En otras palabras, en
materia de tutela no sólo resulta procedente sino que en
algunas ocasiones se torna indispensable que los fallos sean
extra o ultra petita. Argumentar lo contrario significaría que
si, por ejemplo, el juez advierte una evidente violación, o
amenaza de violación de un derecho fundamental como el
derecho a la vida, no podría ordenar su protección, toda vez
que el peticionario no lo adujo expresamente en la debida
oportunidad procesal. Ello equivaldría a que la
administración de justicia tendría que desconocer el mandato
contenido en el artículo 2º superior y el espíritu mismo de la
Constitución Política, pues -se reitera- la vigencia de los
derechos constitucionales fundamentales es el cimiento

22
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

mismo del Estado social de derecho» (ibídem).

4. Dicho lo anterior, para esta Corporación el fundamento


central para el análisis de la procedencia o no de la
protección constitucional invocada debe ser, sin duda, la
naturaleza del bien pretendido en usucapión, razón por la
que se abordará el estudio constitucional del fallo cuestionado,
anticipando que habrá de confirmarse la providencia de tutela
de primera instancia, pues el Juzgado accionado al decidir de
la forma como lo hizo, ciertamente incurrió en un defecto
fáctico al omitir valorar que el predio de nombre «San Juan»...
carecía de titulares de dominio anteriores, por lo que se
presumía que su naturaleza era baldía.

4.1. En efecto, el artículo 202 de la Constitución Nacional de


1886 establecía que pertenecen a la «República de Colombia»:

«1. Los bienes, rentas, fincas, valores, derechos y acciones


que pertenecían a la Unión Colombiana en 15 de abril de
1886.

2. Los baldíos, minas y salinas que pertenecían a los Estados,


cuyo dominio recobra la Nación, sin perjuicio de los derechos
constituidos a favor de terceros por dichos Estados, o a favor
de éstos por la Nación a título de indemnización.

3. Las minas de oro, de plata, de platino y de piedras preciosas


que existan en el territorio nacional, sin perjuicio de los
derechos que por leyes anteriores hayan adquirido los
descubridores y explotadores sobre algunas de ellas»
(Subraya la Sala).

A su turno, el artículo 675 del Código Civil se refiere a los


baldíos, al establecer imperativamente que «[s]on bienes de la
Unión todas las tierras que estando situadas dentro de los
límites territoriales, carecen de otro dueño», norma que se
incluyó, no como mera presunción sino como un mandato
legal.

De igual manera, la jurisprudencia constitucional ha


puntualizado, que las tierras baldías «son bienes públicos de la
Nación catalogados dentro de la categoría de bienes fiscales
adjudicables, en razón de que la Nación los conserva

23
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

para adjudicarlos a quienes reúnan la totalidad de las


exigencias establecidas en la ley» (Resalta la Sala, C.C. C-
595 de 1995).

Bajo esa perspectiva, solamente el Estado tiene el poder de


transferir los bienes baldíos a favor de los particulares por
medio de la adjudicación y con el cumplimiento de ciertos
requisitos, es más, en el trascurso de los años el legislador ha
prohibido la adquisición de esos bienes por otro modo distinto
a ese, ni siquiera por usucapión, así por ejemplo el artículo
2519 del Código Civil establece que «Los bienes de uso
público no se prescriben en ningún caso».

Luego, el artículo 3° de la Ley 48 de 1882 consagró que: «[l]as


tierras baldías se reputan bienes de uso público, y su
propiedad no se prescribe contra la Nación, en ningún caso, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 2519 del Código
Civil». Así mismo, el canon 61 de la Ley 110 de 1912 dispuso
que «[e]l dominio de los baldíos no puede adquirirse por
prescripción» y en el artículo 65 de la Ley 160 de 1994 se
estableció que:

«La propiedad de los terrenos baldíos adjudicables,


sólo puede adquirirse mediante título traslaticio de
dominio otorgado por el Estado a través del Instituto
Colombiano de la Reforma Agraria, o por las entidades
públicas en las que se delegue esta facultad.

"Los ocupantes de tierras baldías, por ese solo hecho,


no tienen la calidad de poseedores conforme al Código
Civil, y frente a la adjudicación por el Estado sólo existe
una mera expectativa» (Resalta la Corte).

Entonces, existen numerosas normas que siempre han


pregonado la imposibilidad de obtener por usucapión los
bienes del Estado y algunas se refieren en particular a los
baldíos, las cuales como se dijo, parten de la constitución
misma y en varias oportunidades han sido objeto de estudios
de constitucionalidad (Ver sentencias C 595 de 1995; C 097
de 1996; C 530 de 1996; C 536 de 1997, entre otras) las
cuales siempre han sido declaradas exequibles.

Al respecto, la Corte Constitucional en la sentencia T 488 de

24
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

2014, recoge lo esencial en materia de imprescriptibilidad de


los terrenos baldíos, y concluye que es procedente la tutela
para proteger esos bienes del Estado frente a las sentencias
que han acogido las pertenencias demandadas por tratarse de
bienes que son absolutamente imprescriptibles, y cuyo camino
para la obtención de su dominio es única y exclusivamente la
adjudicación por parte del Estado...

4.2. En ese contexto, resulta claro que los bienes baldíos son
aquellos cuya titularidad está en cabeza del Estado y se
encuentran situados dentro de los límites del mismo, y en
virtud de esa calidad, los particulares pueden hacerse dueños
de éstos sólo y exclusivamente por adjudicación
administrativa, para lo cual deberán acreditar ciertos
requisitos contemplados en la ley, no siendo posible
adquirirlos por otro modo como la usucapión.

Téngase en cuenta, que si bien... el artículo 1º de la Ley 200


de 1936 establece, que se «presume que no son baldíos sino
de propiedad privada», los inmuebles rurales que siendo
poseídos por particulares, son explotados económicamente
«por medios positivos propios del dueño, como las
plantaciones o sementeras, la ocupación con ganados y otros
de igual significación», la aludida presunción sólo es
predicable para demostrar la buena fe del colono al
momento de solicitar la adjudicación de terrenos, pues se
itera, de acuerdo con el artículo 675 del C. C., se tienen
como baldíos los fundos que carecen de otro dueño, no
siendo esta norma una presunción, luego entonces, es claro
que es una carga probatoria del demandante, demostrar
siempre la naturaleza del predio, ya sea para que le sea
adjudicado a través del trámite administrativo, o se declare
en cabeza suya la usucapión a través del proceso judicial.

4.3. Es necesario aclarar, que pese a que de antaño nuestra


legislación de manera velada o en forma directa permitía
otros modos de adquirir esos bienes especiales del Estado, y
al respecto señalaban la adjudicación, la prescripción o la
ocupación, debe advertirse que casi siempre concluían en la
imprescriptibilidad, y que cuando se referían a la ocupación,
usaban la palabra en forma gramatical y no jurídica, pues se
referían al ingreso al bien y su explotación como requisitos
para obtener una posterior adjudicación como se hizo en la

25
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

Ley 200 de 1936 y no a una verdadera ocupación jurídica


como modo de adquirir, primero, porque la ocupación se
refiere a las cosas que no pertenecen a nadie, y en el caso
de los baldíos siempre se ha sostenido que pertenecen a la
Nación, al menos como dominio eminente; y segundo,
porque dicho modo confiere el dominio directamente y en el
caso de los baldíos es apenas un requisito que puede llevar a
la adjudicación, pero no da lugar al derecho por sí misma.

Se puede discutir en favor de la confusión que se ha


generado entre abogados litigantes y sus representados,
como también en los jueces, para demandar y conceder las
pertenencias agrarias sin analizar si se trata de bienes
privados o baldíos y en algunos casos prefiriendo aquella
cuando son baldíos, a las dificultades interpretativas que
pudo ocasionar la aparición en el mundo jurídico del
procedimiento denominado «saneamiento de la pequeña
propiedad rural» establecido por el Decreto 508 de 1974 que
permitía la adquisición por prescripción agraria de cinco años
de acuerdo con la Ley 4ª de 1973, o la ordinaria o
extraordinaria de acuerdo con las normas del Código Civil, y
que tenía como punto de partida la necesidad de sanear la
pequeña propiedad rural cuando quien la estaba explotando
había ingresado a ella creyendo de buena fe que se trataba
de un baldío cuando en realidad no era así. Es más, para que
procediera la usucapión era necesario que con posterioridad
se demostrara que el bien no era baldío sino de dominio
privado, pero muchos creyeron que se estaba constituyendo
otra forma distinta de ganar el dominio sobre los bienes
baldíos.

Por lo expuesto, y sin entrar en razones de orden político


sobre la bondad o no de buscar otros medios para asegurar
el ingreso de los campesinos a la tierra, que evidentemente
son loables y que deben facilitarse para hacer efectiva la
función pública de la propiedad y que esos derroteros
constitucionales deben cumplirse por el Incoder, hoy Agencia
Nacional de Tierras, o por los entes oficiales que hagan sus
veces, cuando atendiendo los derroteros de la Ley 200 de
1936 y otras normas que la adicionan y reforman, y en
general los mandatos de la Constitución Política cuando
ordena la promoción de las formas de acceso a la propiedad
de la tierra por los campesinos (artículo 64), se debe partir

26
Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

para afrontar lo referente a la tutela que hoy se estudia, de


la imprescriptibilidad de los bienes baldíos, y por lo tanto, de
la imposibilidad de que dichos bienes sean obtenidos
mediante procesos de pertenencia ante los jueces, sea ésta
agraria o común, pero además, que si se procede por este
medio, se incurre en procedibilidad del amparo de tutela por
violación de normas sustanciales.

4.4. Visto lo anterior y de los documentos obrantes en el


expediente del proceso acusado..., se infiere que al momento
de presentarse la demanda de pertenencia el predio objeto
del litigio carecía de inscripción de personas con derechos
reales o titulares del derecho de dominio; luego entonces,
con tan solo esa circunstancia, de acuerdo a lo mencionado
en precedencia, se podía colegir que no se trataba de un
bien privado sino baldío, principalmente por carecer de
dueños, por ende, no susceptible de ser adquirido por
prescripción adquisitiva...

5. De tal manera que en esos términos procedía el amparo


pretendido, por cuanto la sede judicial convocada
ciertamente incurrió en causal de procedencia del amparo al
declarar la pertenencia de un predio presuntamente
imprescriptible, sin valorar adecuadamente el acervo
probatorio, y colocando en riesgo el patrimonio del Estado,
máxime cuando la jurisprudencia ha sido reiterativa en
considerar la imposibilidad jurídica de adquirir a través de la
usucapión el dominio de tierras de la Nación, en
concordancia con lo dispuesto en el artículo 65 de la ley 160
de 1994, a saber:

«“En efecto, ya en sentencia C-595 de 1995 la Corte


Constitucional, estableció que: «en la Constitución Política
existe una disposición expresa que permite al legislador
asignar a los bienes baldíos el atributo de imprescriptibilidad;
a saber, el artículo 63 superior que textualmente reza: “Los
bienes de uso público, los parques naturales, las tierras
comunales de grupos étnicos, las tierras de resguardo, el
patrimonio arqueológico de la Nación y los demás bienes que
determine la ley, son inalienables, imprescriptibles e
inembargables”. Explicó que dentro de los bienes de uso
público se incluyen los baldíos y por ello concluyó que “no se
violó el Estatuto Supremo pues bien podía el legislador, con

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

fundamento en este precepto, establecer la


imprescriptibilidad de terrenos baldíos, como en efecto lo
hizo en las disposiciones que son objeto de acusación”.

“En el mismo sentido el Consejo de Estado, al estudiar la


legalidad de una Resolución, mediante la cual el Incora
estipulo que un predio era del estado, pese a que con
anterioridad se había declarado pertenencia, señaló que:
«Ahora bien, como el Tribunal aduce, como parte de su
argumentación para revocar la resolución impugnada, que el
juez promiscuo de Riohacha profirió sentencia de
prescripción adquisitiva del dominio del predio La Familia en
favor, del demandante Ángel Enrique Ortiz Peláez, la Sala
advierte que esta sentencia, no es oponible a la Nación, por
varias razones: primero, porque como ya se indicó, va en
contravía, con toda la legislación que preceptúa que los
bienes baldíos son imprescriptibles; segundo, porque el
propio proceso de pertenencia, regulado por el artículo 407
del Código de Procedimiento Civil, ordenaba la inscripción de
la demanda en el registro, requisito que, en este caso, se
omitió (…), y, tercero, porque si bien es cierto la cosa
juzgada merece la mayor ponderación, el mismo estatuto
procesal civil en el artículo 332 consagra excepciones, como
es el caso previsto en el citado artículo 407, numeral 4». (CE,
Sentencia de 30 de Noviembre de 1995) (…)» (STC 3765-
2015, reiterada en STC10720-2015) (CSJ STC19651-2017,
23 nov., rad. 2017-02412-01).

6. Corolario de lo discurrido, se impone revocar la


determinación del a-quo constitucional, aunque no por
las motivos señalados por el impugnante, y en su lugar,
invalidar la sentencia que puso fin al proceso criticado,
con el fin de que la autoridad judicial acusada (ante la
extinción del Juzgado de Descongestión que dictó
aquélla) proceda a recaudar los medios suasorios
necesarios para esclarecer lo relativo a la satisfacción de
los presupuestos esenciales en la acción puesta en su
conocimiento, principalmente los referentes a la

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prescriptibilidad del predio y a la titularidad de derechos


reales sujetos a registro sobre éste, para luego proferir la
decisión que en derecho corresponda a fin de resolver la
litis, teniendo en cuenta las consideraciones aquí
vertidas.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
revoca el fallo impugnado y, en su lugar, de forma
oficiosa, declara sin valor ni efecto la sentencia
proferida el 30 de septiembre de 2014 por el Juzgado
Civil del Circuito de Descongestión de Zipaquirá, en la
cual declaró que Manuel Antonio, Carmen Elisa, José
Alfredo, Orlando, Elsa María, Pedro Ignacio y Fanny
Leonor Pulido Garzón; Carlos Lucio y Blanca Isabel Pulido
Galeano; Julio César y Héctor Apolinar Némoga Galeano;
Pedro Alfonso, María Cristina, Jorge William y Beatriz
Helena Torres Pulido; María Magdalena Cifuentes; María
del Pilar, Gloria Amparo y Jorge Humberto Pulido
Cifuentes; obtuvieron por la vía de la prescripción
adquisitiva el dominio del predio con folio inmobiliario
Nro. 176-80772; y en consecuencia, se ordena al
Juzgado Primero Civil del Circuito de Zipaquirá que, en el
término de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la
notificación de esta providencia, proceda a efectuar las
gestiones necesarias para recaudar los medios de prueba
que le permitan esclarecer lo relativo a la satisfacción de

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Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00104-02

los presupuestos axiológicos en la acción de pertenencia


sometida a su conocimiento, principalmente los relativos
a la prescriptibilidad del inmueble y a la titularidad de
derechos reales sujetos a registro sobre el mismo, y
posteriormente, en un término que no podrá exceder de
un (1) mes, profiera la decisión que en derecho
corresponda a fin de resolver tal litigio, con observancia
de lo expuesto en la parte considerativa de esta
determinación y librando las comunicaciones pertinentes
ante la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos
respectiva para que efectúe las correcciones y
adecuaciones a que haya lugar.

Comuníquese lo aquí resuelto a todas las partes e


intervinientes, por el medio más expedito y eficaz, y en
oportunidad, remítase el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión.

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE


Presidente de la Sala

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

LUIS ALONSO RICO PUERTA

Ausencia justificada
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA

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