Poesías del mar
El Mar, de Jorge Luis Borges El Mar, de Mario Benedetti (extracto)
Antes que el sueño (o el terror) tejiera ¿Qué es en definitiva el mar?
mitologías y cosmogonías, ¿por qué seduce? ¿por qué tienta?
antes que el tiempo se acuñara en días, suele invadirnos como un dogma
el mar, el siempre mar, ya estaba y era. y nos obliga a ser orilla
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento nadar es una forma de abrazarlo
y antiguo ser que roe los pilares de pedirle otra vez revelaciones
de la tierra y es uno y muchos mares ero los golpes de agua no son magia
y abismo y resplandor y azar y viento? hay olas tenebrosas que anegan la osadía
Quien lo mira lo ve por vez primera, y neblinas que todo lo confunden
siempre. Con el asombro que las cosas el mar es una alianza o un sarcófago
elementales dejan, las hermosas del infinito trae mensajes ilegibles
tardes, la luna, el fuego de una hoguera. y estampas ignoradas del abismo
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día transmite a veces una turbadora
ulterior que sucede a la agonía. tensa y elemental melancolía
el mar no se avergüenza de sus náufragos
carece totalmente de conciencia
y sin embargo atrae tienta llama
lame los territorios del suicida
y cuenta historias de final oscuro
Recuerdo el mar, de Pablo Neruda (extracto) Mar, de Federico García Lorca (extracto)
¿chileno, has ido al mar en este tiempo? El mar es
Anda en mi nombre, moja tus manos y levántalas el Lucifer del azul.
y yo desde otras tierras adoraré esas gotas El cielo caído
que caen desde el agua infinita en tu rostro. por querer ser la luz.
Yo conozco, he vivido toda la costa mía, ¡Pobre mar condenado
el grueso mar del Norte, de los páramos, hasta a eterno movimiento,
el peso tempestuoso de la espuma en las islas. habiendo antes estado
Recuerdo el mar, las costas agrietadas y férreas quieto en el firmamento!
de Coquimbo, las aguas altaneras de Talca, Pero de tu amargura
las solitarias olas del Sur, que me crearon. te redimió el amor.
Recuerdo en Puerto Montt o en las islas, de noche, Pariste a Venus pura,
al volver por la playa, la embarcación que espera, y quedose tu hondura
y nuestros pies dejaban en sus huellas el fuego, virgen y sin dolor.
las llamas misteriosas de un dios fosforescente. Tus tristezas son bellas,
mar de espasmos gloriosos.
Mas hoy en vez de estrellas
tienes pulpos verdosos.
Aguanta tu sufrir,
formidable Satán.
Cristo anduvo por ti,
más también lo hizo Pan.
Frente al mar, de Octavio Paz Dicen: La mar es triste, de Mario Manent
¿La ola no tiene forma? Dicen: la mar es triste. ¡Qué señal
En un instante se esculpe hace cada ola, cuando quiebra!
y en otro se desmorona Y veo una mar triste, pero en medio
en la que emerge, redonda. tú, como una perla.
Su movimiento es su forma. Dicen: la tierra es triste.
Las olas se retiran ¡Qué señal hace la hoja!
¿ancas, espaldas, nucas? Apenas osa.
pero vuelven las olas Vea la tierra triste, pero en medio
¿pechos, bocas, espumas? tú, como una rosa.
Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire.
7. Cómo será el mar, de Guillermo Prieto (extracto) 8. El mar triste, de Antonio Machado
Tu nombre ¡o mar! en mi interior resuena; Palpita un mar de acero de olas grises
despierta mi cansada fantasía: dentro los toscos murallones roídos
conmueve, engrandece al alma mía, del puerto viejo. Sopla el viento norte
de entusiasmo férvido la llena. y riza el mar.
Nada de limitado me comprime, El triste mar arrulla
cuando imagino contemplar tu seno; una ilusión amarga con sus olas grises.
aludo, melancólico y sereno, El viento norte riza el mar, y el mar azota
o frente augusta; tu mugir sublime. el murallón del puerto.
Serás ¡oh mar! magnífico y grandioso Cierra la tarde el horizonte
cuando duermas risueño y sosegado; anubarrado. Sobre el mar de acero
cuando a tu seno quieto y dilatado hay un cielo de plomo.
acaricie el ambiente delicioso? El rojo bergantín es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude…
Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.
El rojo bergantín es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises.
El cofrecito, de Sol Benítez Mirar el mar, de Sergio Borao.
En la playa me he encontrado Mirar el mar, a este, el norte, el sur,
un cofrecito enterrado Pintarlo en el oeste con el fuego
bajo las blancas arenas. Verdoso de las ardes otoñales.
Estaba triste y sin dueño, Ver el mar devorando a sus crepúsculos,
como sumido en un sueño Escuchar sus latidos cada noche,
de piratas y sirenas. Sus canciones de espuma y marejada,
Memoria de otras noches y otros mares.
Cofrecito, cofrecito,
tan delicado y bonito, Pintar el mar, sumirse en él, desembocarse.
que huele a sal y a verano. . . Mirar el mar, de mar, emborracharse.
Ser orilla y temblor y acantilado,
Cofrecito que no sabe Caer, caer, caer entre las olas.
dónde se esconde la llave Mirar el mar, el mar inolvidable
de su secreto olvidado. y no poder cruzarlo para verte.
Hablo con el mar, de Gabriel Celaya HACE GIMNASIA EL MAR
Sentado en estas rocas, mar, te escucho. Las olas se levantan:
No entiendo tus palabras, pero adivino a ciegas hace gimnasia el mar;
Que algo quieres decirme, mas no puedes llevarme arriba, niñas blancas,
a donde yo quisiera ¡ oh inmensidad sin centro! hacia el azul final.
No te entiendo, madre-amante, madre-muerte, madre-amor. Ahora, de puntillas,
¿o eres tu la que no entiende mi modo de hablar? tocan la inmensidad
¿hasta cuándo tengo que seguir esperando sus dedos estrellados
Mi retorno a tu origen, madre natal de agua, de luz y sal.
Se inclinan, corren, saltan
como quien va a cazar
celestes mariposas
de espuma y de cristal.
Bajo el sol de la tarde,
hace gimnasia el mar.
A ti regreso, mar, cuerpo tendido Espérame, porque volvere.
A tu poder de paz y tempestad Espérame, nunca quieto.
A tu clamor de dios encadenado, Siempre salvaje,
De tierra femenina, rodeado, Siempre en movimiento.
Cautivo de la propia libertad. Sara Buho
Jose saramago
Si no es el mar, si es su nombre 4. Mar distante (Pedro Salinas)
Es un idioma sin sus labios, Si no es el mar, sí es su imagen,
Sin pueblo, su estampa, vuelta, en el cielo.
Sin mas palabras que esta: Si no es el mar, sí es su voz
mar delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
en un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.
5. Gota pequeña (Dámaso Alonso)
Gota pequeña, mi dolor.
La tiré al mar.
Al hondo mar.
Luego me dije: ¡A tu sabor
ya puedes navegar!
Más me perdió la poca fe...
La poca fe
de mi cantar.
Entre onda y cielo naufragué.
Y era un dolor inmenso el mar.
Mira al mar infinito Walt Whitman
Mira el mar infinito.
Sobre su pecho sale a navegar un navío
Que despliega sus velas, incluidas las de gavia.
Su pendón ondea en lo alto mientras aumenta
Su velocidad de manera majestuosa.
Debajo, las olas rivalizan,
Rodean al barco, apiñándose,
Con brillantes movimientos circulares y espuma.