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AFORISTAS

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Temas abordados

  • búsqueda de sentido,
  • diferencia,
  • experiencia,
  • memoria,
  • pensamiento crítico,
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  • búsqueda,
  • ciencia,
  • pensamiento poético
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  • pensamiento poético

2023

3 Demetrio Fernández Muñoz


PRESENTACIÓN

5 Juan Manuel Uría


APOLOGÍA DEL MARGEN
Aforismos para un manifiesto

19 Jon Bengoetxea
AFOTORISMOS

23 Zahira Laherida
CONFESIONES DE UNA LECTORA DE AFORISMOS

25 Sihara Nuño
HÁPTICAS

31 Miguel Ángel Gómez


GRAN ENSAYO SOBRE EL DIABLO

36 Michel F.
INTIMIDAD CON EL ABSURDO

37 Rosendo Cid
LA MÚSICA
41 UN AFORISMO NO ES

51 Felix Trull
EL BALBUCEO DE LOS ÁNGELES

55 Estefanía González
EN EL PAÍS DEL YA NO

57 Alejandro Céspedes
VOLVER A DÓNDE

59 José Mateos
“EL BUEN AFORISTA DEBE TRABAJAR
CON LA PALABRA QUE TITUBEA”

62 Lorenzo Oliván
“EL AFORISMO DEBE PONER LA REALIDAD
Y EL YO PATAS ARRIBA”

65 Carlos Marzal
“MI CABEZA FUNCIONA DE MANERA AFORÍSTICA”

67 Fernando Menéndez
“BUSCO PLASMAR UNA ARISTA DEL MISTERIO
QUE ES LA PROPIA VIDA”

70 Aitor Francos
COLOFÓN

Coordinación y diseño gráfico: José Luis Trullo. Una publicación de Apeadero de Aforistas.
[Link]. e-mail:apeaderodeaforistas@[Link]. Edición no venal.
2
PRESENTACIÓN
Venimos afirmándolo desde hace unos años: el aforismo está en pleno
apogeo. Además, lejos del axioma, lo demuestran y sostienen una serie
generosa de hechos que alegamos habitual y razonadamente cuando
se nos presenta la feliz ocasión de explayarnos sobre el tema. Sin em-
bargo, a fuerza de repisar y repasar (sin comprobar) el discurso de
bonanza aforística, podríamos correr el peligro de convertirlo en un
cliché retórico, en un mantra protocolario, en un sedante, en cantos de
sirena… en, y aquí la amenaza, la conformación de un argumentario
dogmático a hombros de un espantapájaros. Dice el refranero que ra-
ras veces hay seso en la prosperidad…
Ya van diez años de lo que se ha llegado a entender como boom afo-
rístico y existe, por tanto, una distancia prudencial como para despejar
la euforia del momento y hacer, al raso, un balance sereno del fenó-
meno. Aquí no es el lugar para ello, pero creo que, para encontrarle
una razón más de ser a esta revista, sí puedo (y sí debo) permitirme
entrar mínimamente en materia, aunque sea sin mojarme.
Oteando desde nuestro presente la pasada década, es un hecho que,
tras el pistoletazo de salida allá por el 2013, fiat lux y, a partir de ahí,
hemos aventado al género, cada cual a su modo, para que la bala siga
en el aire hasta nuestros días. Todo en un anquilosado clima de hortus
conclusus, lleno de amorcillos, cortesías y alabanzas capaces de ador-
mecer (no sea que se despierte) el dragón de las críticas.
Sin embargo, hemos de tener en cuenta que, entre la paleta, entre la
ráfaga, ni todos los colores son cálidos ni todo hace diana. Hemos de
asumir que el fin no justifica los medios y que cualquier medio no sirve
para el fin; que hay cohetes que llegan a la estrella y cohetes que se
estrellan; que hay cartuchos de fogueo, que el aforismo no es bueno
per se; que, por el camino, como sucede con todo, ha cosechado éxitos,
pero también fracasos; ha tropezado con talentos descubiertos, pero
también con crisis encubiertas; ha vivido hermandades sonadas, pero
también silenciosos cismas… Apariciones, desapariciones y reaparicio-
nes; alistamientos y deserciones, un revoltijo demasiado explícito co-
mo para amordazarlo con el cándido optimismo aforístico que solo ve
en este el mejor de sus mundos posibles.
Tampoco estamos en el extremo contrario. Para nada quisiera plan-
tear la distopía de la aforística actual en un escenario como el de cual-

3
quier tiempo pasado fue mejor o el de la orquesta de un Titánic que,
para mayor inri, se tratara de un barquito de papel a punto de naufra-
gar en la alcantarilla. Hay logro, hay mérito, hay calidad y hay oportu-
nidad(es). De hecho, en cuanto a esto último, en toda su historia, el
aforismo jamás tuvo tal ocasión: premios, editoriales, libros, autores,
estudios, plataformas… todo el conglomerado para entrar por la puerta
grande de la Literatura. En la lista me he dejado fuera (no me he sal-
tado) a los lectores, pero eso es otro asunto que nos descentraría en
exceso. Volviendo al curso de lo que nos ocupa, deberíamos ser cons-
cientes de la extraordinaria coyuntura que está protagonizando el afo-
rismo y, por ello, responsabilizarnos del género con todas las conse-
cuencias que conlleva.
El aforismo no es un juguete roto, pero tampoco es irrompible. Co-
rresponde que, al tiempo, juntos y por separado, juguemos con él y evi-
temos que se rompa. Así: con riesgo sensato, con juicio contingente.
Tan solo quería anotar esta necesidad de compromiso, pasando por el
(propio) examen, para continuar haciendo de este pequeño género lo
que es, algo grande.
Y es con este impulso prospectivo como que nos llega Aforistas, cu-
yo título ya supone un posicionamiento al acogerse a una conquista le-
xicográfica de pleno derecho. Nomen est omen... Con orgullo, Aforistas
se dispone a dar un paso más en la historia del género y desempolvar
su clima de rey durmiente a partir de una serie de propuestas que re-
visiten los tópicos del género y sacudan el avispero en el que se esta-
ban mortificando. Lo hace en plural, Aforistas, así lo quiso; supongo
que para que salgamos de esa concepción monolítica del género a la
que parece que quiere acostumbrarnos, por paradójico que suene, el
aforismo abierta y políticamente correcto que impera hoy en día.
Desfilan por sus páginas consagrados y recién llegados. Sin estar
todos los que son, los que están, lo hacen dando la cara, cada uno la
suya, por esa nueva categoría del género a la que debería responder la
llamada de los tiempos que le conciernen. El floruit aforístico no puede
arrellanarse exclusivamente sobre los elogios de sus feligreses. “La-
dran, Sancho, señal que cabalgamos”. Si vivimos en una edad de oro
del aforismo, así debe relucir, así debe distinguirse. Rivero Taravillo
nos dice que “un aforismo no es un aforismo”. Démosle y quitémosle la
razón. Hagamos por ello. Para botón, Aforistas, una muestra.

DEMETRIO FERNÁNDEZ MUÑOZ


Director del portal Aforística Española Actual

4
Juan Manuel Uría

Juan Manuel Uría (Rentería, 1976) es uno de los aforistas más des-
tacados del panorama literario actual, por su libertad de espíritu, su
talento poético y su compromiso ético con el hombre. Entre sus li-
bros de aforismos, destacar Dos por la mañana (El Gallo de Oro,
2015), La ciencia de lo inútil (Trea, 2018), Infancia es lugar (Cypress
Cultura, 2021) y Remiúrgica (Thémata Editorial, 2022), a cuatro ma-
nos con José Luis Trullo. El presente texto es inédito.

El margen es tomar conciencia de la intemperie.

***

Un estado de vulnerabilidad, una piel expuesta.

***

El silencio musical de la intemperie es el silencio del poeta.

5
El margen no es geográfico sino existencial. Es un estado del alma.
Una condición del espíritu.

***

Jardín oriental donde no hay nadie salvo una versión de ti, una
versión sin ti, una versión de olvido.

***

El olvido al modo de un vacío generador, un espacio a construir con


pasos improvisados de danza.

***

Es la danza un modo de caminar no pautado, de caminar al margen.

***

El margen como movimiento poético.

***

Deshacerse aquí de la identidad, ser un ángel, un texto sin género.

***

Contra la identidad, contra la categoría, contra la uniformidad.

***

El valedor de la intemperie, un monigote llamado poeta.

***

También el monstruo, el que se empapa de una nada tibia, lluvia


singular.

***

6
Es la diferencia inasumible, inaceptable, la que define al monstruo.
¿Pero quién le pone una máscara, deformando su rostro? El que
tiene el monopolio de la medida. El usurpador de la razón y del
lenguaje. El configurador de la realidad.

***

El usurpador, desde su poder centrípeto, reduce a trampantojo la


realidad, convirtiéndola en ideología, en realismo.

***

Pero el margen es centrífugo, estira la realidad, la ensancha, la


abre, la hace rodar.

Se abandona así el lenguaje para recuperar la propia voz; respirar


al margen.

***

Defender los valores de los excluidos, los tarados, los marcados


por su rasgo diferencial, por el tatuaje de la etiqueta.

***

En el margen, sin embargo, la tara deviene un valor, transformán-


dose en potencia y trampolín.

***

El margen es el territorio de las desviaciones.

***

En el canto marginal, improvisado, el poeta sana su voz.

***

7
Otro lenguaje, otra mirada, otro pensamiento.

***

Otra atmósfera en la que poder respirar.

***

Respirar será recuperar cierto ritmo cardíaco, la cadencia del


corazón.

***

Inspirar un aire marginal, retenerlo unos segundos; espirarlo luego


sosteniendo en el impulso alfabetos inéditos con los que renombrar
las cosas.

***

El balbuceo que dice el mundo por primera vez. El que lo dice de


nuevo.

***

Poeta que modula palabras sin madurar.

***

En la orilla de la palabra, en su intemperie musical, se da el


pensamiento del margen, el pensamiento poético.

***

En el margen se posa el pájaro de la levedad. Pájaro inatrapable


atraído por el misterio.

***

8
Escribir una historia del margen es escribir la historia de la sed.

***

Monstruo que bebe de la fuente originaria, poética, sin saciarse


nunca, extremando su diferencia.

***

Optar por la diferencia. Ser en la diferencia.

***

El margen debe permanecer fuera de la moda. De lo contrario lle-


gará el usurpador con su calculadora y lo transformará en una
atracción para turistas.

***

Que la palabra no se convierta en un vulgar reclamo publicitario.

***

Resistirse a lo cómodo, a la simetría, al centro. La contradicción, la


indefinición y lo desequilibrado como fuentes de energía.

***

Resistir es preferir de la vida su residuo, lo que habitualmente des-


precia el usurpador por no vendible, reproducible, cuantificable,
todo lo que no puede convertirse en mercancía.

***

Frente a una realidad escaparatista, un nuevo margen, una nueva


sed. Ser más monstruo que nunca, un garabato infantil.

***

9
Monstruo, demasiado humano.

***

En la intemperie se enfrentará el monstruo, con su sola presencia,


a toda una época.

***

Desbrozar el pensamiento. Liberar la subjetividad de apreturas


ideológicas. Una tarea persistente de limpieza y expurgo.

***

Dejar al cuerpo abrirse, sentir, percibir. Donarse luego, como la luz.

***

Tararea el niño, en la formación de su mirada, una canción que no


sabe, que surge del fondo de su corazón con un ímpetu tan necesa-
rio como inaudito.

***

El que camina con su tiempo finito entre intuiciones sin tiempo.

***

Bajo las estrellas se extiende marginal y luminoso el canto.

***

Tumbarse en la hierba, mirar al cielo. Esta actitud.

***

El bostezo, la lentitud, la contemplación.

***

10
Nada que hacer, que producir. Ningún rendimiento. Desacción.

***

Contemplar las evoluciones del día. Ser testigo de las pequeñas


variaciones, mínimas, insignificantes; establecer así un diálogo entre
nuestra imaginación y lo que nos rodea.

***

Vuela la imaginación, de idea en idea, con alas de chuparrosa.

***

El margen nos acerca a la infancia, a la impureza de una palabra


incomprensible, frontera de lo maravilloso.

***

Territorio del sentido cinético y propio, nada común.

***

Como quien quiere hacer suya la idea de la flor y no puede y


finalmente inhala su perfume y la hace cuerpo, sonido, música.

***

Porque es la razón cuando se abandona a sí misma la que piensa


bellamente, la que se viste de aforismo.

***

¿Qué más moderno que la razón volcada en la intemperie como un


desperdicio?

***

11
Usar una idea gastada para introducir en ella a la razón. Lanzarla
más allá del margen, hacia el origen, donde aún surte la fuente de la
humanidad.

***

Beba la razón de esa fuente, empápese en ella; regrese después


reciclada en idea poética, razón del margen.

***

Cantar un canto sin significado ni utilidad.

***

Quietud, silencio, danza del mar, que también es margen.

***

Defender la lógica de lo disfuncional, la anarquía de gestos que no


sirven para nada.

Ser vida significativa transfundida a la raíz de cada instante.

***

Que la imagen no suplante a la vida. Acabar con el fetiche. Levantar


la cabeza, fijar un horizonte. Caminar.

Así también con la belleza: no recubrirla con el polvo de las


palabras.

***

12
No profanarla. No hacer arte.

***

Y si se hace arte que sea al modo del niño, sin vanidad, sin voluntad
de poder.

***

La razón instrumental ha convertido el mundo en un supermercado.


Su lógica es la lógica del precio y la lógica del precio es la lógica de
lo descartable.

***

Pero la belleza no tiene precio y su razón es una música incom-


prensible, canto de hontanar.

***

El canto denota a la infancia.

***

¿Y qué es el aforismo sino el pensamiento intuitivo y musical de un


niño, una nota breve con eco de sinfonía?

***

La creación en el margen es como esa luz marginal, preciosa y


necesaria, que nos permite seguir caminando en la oscuridad.

***

Margen para la pérdida. Margen y sorpresa.

***

13
Paseo sin sentido. Disponibilidad para el hallazgo.

***

El margen donde el ser humano se reapropia de su humanidad.

***

El margen o el afuera sin representación.

***

Condición de posibilidad de la belleza es la intemperie, soledad


estricta de quien dice una palabra inmadura, fresca, nutritiva,
veteada de trazos aleatorios de extrañeza.

***

Pero ¿qué es la extrañeza sino condición de posibilidad del poema?

***

El margen no tiene límites. El marginado es dueño absoluto de su


espacio inabarcable.

***

En el margen la arquitectura se modifica a voluntad. Una arquitec-


tura subjetiva, que se adecúa a las necesidades del instante.

***

¿Y la página? Por ella camina un escarabajo; haiku donde el instante


se hace eternidad, belleza del margen.

***

¿Y si nos acercamos un poco? El escarabajo de improviso echa a


volar, desplegando en nuestro interior todo su brillo.

14
También está el margen suburbial donde comienza el campo, el
horizonte, una tierra sin cartografiar.

***

En el erial, en el abandono, arrabal donde no alcanza la administra-


ción, la planificación moderna, la modelación del espíritu.

***

El humor tiene en el margen su versión más ácida, la que corroe la


mentira hasta hacer de ella una vergonzosa evidencia.

***

Y es que en la intemperie las cosas deben sostenerse por sí mis-


mas. Por eso la mentira acaba cayendo como una palabra hueca.

***

El aforismo aquí tiene una responsabilidad fundamental. Porque el


aforismo es una escritura del margen. Es la escritura del margen.
La de la palabra inspirada, veraz. Originaria.

***

No caer por ello en la facilidad de la inercia, del engaño. No caer en


la trampa.

***

Y sobre todo no ponerlas tú. No ser un tramposo, cómplice del


engaño.

***

Romper la inercia del movimiento será baile. Romper la inercia de la


palabra será poesía.

15
Contra el aforismo sobrevenido molde, pieza prefabricada. Contra el
aforismo producido en serie.

***

Márgenes del aforismo son la verdad y la belleza. Márgenes del


cuerpo, la realidad y su misterio. Margen de las cosas, el lenguaje.
Márgenes del poeta: lo posible y lo imposible.

***

Entre lo posible y lo imposible, una palabra en la intemperie, un


fulgor de humanidad.

***

En la intemperie recuperamos nuestro cuerpo y sus sentidos, su


pensamiento. Una epistemología del movimiento como danza.

***

No hay excusa para la atonía; en el margen la voz arde, los pies


bailan y la mirada se ensancha en busca de una realidad pregnante.

***

En el margen no hay esperanza. La esperanza es un espejismo


creado por el usurpador. En el margen todo es presente, lugar e
instante, tiempo entre las manos.

***

Mirada de haijin.

***

16
En el margen no se espera. En el margen se está. En el margen se
es. En el margen se canta y se ama, aquí y ahora.

***

En el margen el amor es una pasión estructural. Por ello se


alimenta constantemente a través del disparate. L’amour fou.

***

El marginal es refractario, insumiso como la poesía que representa.

***

En el margen no hay ruinas, solo huellas que van y vienen. Rastros


de una hermosa danza.

***

¿Nuestro deber? Ser dignos de esas huellas, de ese rastro. Y seguir


bailando.

17
18
Jon Bengoetxea

19
Las estrellas, los planetas, los humanos,
todos girando sobre sí mismos.

20
La felicidad depende de cosas tan pequeñas que parece
que no están ahí. Pero están ahí.

21
Sólo la intuición ayuda a conocer qué mal te conducirá
al bien y qué bien te conducirá al mal.

22
CONFESIONES DE UNA
LECTORA DE AFORISMOS
Zahira Laherida

Cada día me caen en las manos más libros de aforismos


que se me caen de las manos.

Frasecillas: simpáticas en la red, odiosas en el libro.

La endogamia aforística genera monstruos.

¿De apestado a yerno perfecto? ¡Cómo ha cambiado el


aforista!

A quien primero debe el aforista cantarle las verdades


del barquero es a otro aforista. Y ay de ambos si no lo
hace.

Tiene gracia que hablen de burbuja aforística quienes


más han hecho por hincharla.

23
Aforista, ¡a tus aforismos! O sea, lejos de lo consabido.

Si cosecha un aplauso cerrado, es aforismo adulterado, o


peor todavía: refrán precoz.

Un aforismo tiene que escribirse de perfil y leerse a la


espalda, mientras te persigue como una mosca zumbona.

¡Pobre del libro de aforismos que queda por debajo de las


ovaciones que cosecha! Tiene las páginas contadas.

¿Se le ve venir? No es un aforismo. ¿Te acaricia el pelo?


Es una obviedad. ¿Le sientas a tu mesa? Es una máxima.
¿No se marcha al caer el sol? Ya se ha convertido en un
maldito tópico.

No me hables de brevedades. Yo he leído aforismos de


mil páginas y novelas de un suspiro, incluso de una inter-
jección.

24
Sihara Nuño

Sihara Nuño, poeta pensadora, indagadora


exigente y radical, encuentra en el aforismo
un instrumento idóneo para llevar su investi-
gación sobre la verdad hasta sus penúltimos
confines. El resultado es una obra en marcha,
absorbente y centrípeta, que avanza engu-
llendo certezas para someterlas a un severo
escrutinio racional donde la imagen y la me-
táfora tienen cabida, junto al análisis severo y
el manejo de la documentación científica. Su
libro de aforismo más reciente es El olor del
espacio (Apeadero de Aforistas, 2022).

DE MIS MANOS

El método aforístico experimental me ha lle-


vado a escribir estas sentencias. Este méto-
do es la mejor herramienta de la ciencia (la
ciencia como forma de pensamiento, no de
consumo). De utilizar las manos surge el
pensamiento; entonces se creó el cerebro,
órgano que se corrige así mismo (como el
método aforístico), sólo si y si es alimentado
con la fuerza de aquellas manos que fueron
capaces de inventar el libro. El libro vestigio,
urna, el libro como indicio de que nuestra ci-
vilización no es tan autodestructiva (o estú-
pida).

25
SINAPSIS

¿Cómo se comunican las neuronas? Su lenguaje cósmico.

Desrealidad. Descrear. Deslizar.

La ingesta de conocimientos inducidos modifica y disminuye la


realidad neurológica.

Empatía: participar afectivamente en una realidad que no es la


nuestra. Es una pena que nuestra realidad actual, tenga tantos
puntos ciegos.

Entre el pulgar que impulsó el desarrollo del cerebro humano y


el dedo índice que le hace perder su musculatura.

Relatividad lingüística: la construcción cognitiva del entorno


cuando la lengua materna es un lenguaje gutural (analógico)
o digital (artificial).

Evolución: salir de la cueva, dejar atrás el contacto con la


naturaleza. Una revolución industrial que alcanzó el confort.
Digitalizar el mundo.

26
Incluso una caverna, acondicionada para vivir una experiencia
espiritual, se anuncia en Airbnb. Sobre la mesita de noche (un
tronco con musgo fresco) un enchufe USB.

A través de Google Earth viajo al pasado, visito la casa de mi


madre.

No, mis estados de Facebook no salvan el mundo.

¿Cómo se modifica la estructura cerebral ante un Ebook?

RADIACIONES

Los libros son el accidente cósmico de nuestra mente.

En una librería pueden descubrirse infinitos.

El libro es la matrix del conocimiento, mientras tanto las RRSS


son el espejo deformante.

El libro digital sin manchas de café, sin color antiguo, ni fecha, ni


anotaciones, ni hojas dobladas, ni personalidad.

27
Las páginas del libro no refractan la luz pero reflejan el
pensamiento.

Es más civilizado, incluso es más educado, convivir ignorándo-


nos frente al televisor que alrededor de una mesa hundidos en
la pantalla del móvil.

La estructura cerebral, la estructura mental, la estructura social


a golpe de like.

De activistas a protagonistas, sólo hay unos likes, de distancia.

Las sociedades se distinguían por la personalidad de sus indivi-


duos, se constituían según sus gremios. Hoy las sociedades son
meras infoesferas.

Fisonomía de la posesión. Poseer el libro, el libro objeto, fetiche.


Que el ser humano no sea un dato.

Entre asomarme a contemplar el cielo para descubrir el tiempo o


ver el pronóstico en la APP.

28
Coger el libro, que su aspereza nos obligue a estar. Que su
aroma a tinta nos impregne las fosas nasales, los pulmones,
que se active la pituitaria, que su lectura nos haga enfocar
toda nuestra energíapensamiento en su comprensión.

Que suceda algo así, como frotar la madera entre las palmas de
las manos, que nos arda la piel por la fricción, que se nos rompa
la dermis y sangre. Entonces la lectura, el libro o deslizar la
pantalla; encender el fuego o encender la vitrocerámica y no
sentir nada.

Quizá estaríamos mejor a punto de crear la primera chispa.

No, mis estados de Facebook no cuidan del ecosistema.

El libro fue el Big Bang de la tecnología y punto.

29
30
MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ

Miguel Ángel Gómez es un escritor inclasificable, desbordante, que


cultiva la poesía y el aforismo con un espíritu jovial y desenvuelto,
sin dejarse intimidar por las convenciones al uso. Influido por los
escritores del Oulipo, la salvaje fertilidad de la beat generation y el
lenguaje de la paradoja de un Vila-Matas, ha explorado las fronteras
del género más breve en libros como Caída libre (Libros al Albur,
2019) y Rol de esqueletos (Cypress Cultura, 2021).

LAS CALLES DE PARÍS LLENAS DE BASURA

Las calles de París llenas de basura.

Hoy me veo vagando por el mercado y el Poder me complace.

Cosas espantosas del Diablo en una sutil relación.

Ideas horribles flotan en un espejo.

Los trabajadores del servicio público cumplen 10 días de huelga.

Encontrar en la oscuridad al Diablo. Y él se vuelve para murmurar


¿De qué me habla? ¿De qué me habla?

31
Diferentes formas del Diablo de acuerdo con cálculos inconscientes.

La huelga es contra la reforma de las pensiones de Macron.

Los seres humanos tienen todo el aspecto de un púgil perfecto.

Terror que se hunde hasta el fondo de la conciencia.

Dónde está y dónde no está el Diablo. Debes cruzar el umbral, pero


no te olvides de todo.

La Historia del Diablo sigue funcionando con un esfuerzo que no es


sordo ni rechinante.

Decretan estado de emergencia en Dzhankói tras un ataque con


drones en Crimea.

La conducta del Diablo no es un producto de la imaginación,


siempre anda en pos de reflejos.

Tinieblas absurdas, inclusive monstruosas.

La manera de obrar del Diablo trae odio y horror.

El odio conversa también sin esfuerzo alguno.

Los días son como hojas muertas.

Despierto. Salgo de casa con precaución, me quedo mirando la


calle.

Domina tus miedos y acaba con ellos permaneciendo en silencio.

Satanás crece en proporción a nuestro arrobamiento..

32
La ética se halla asustada.

La moralidad es terca como mula.

La literatura es un milagro que está cuerdo.

El Diablo, ¿hace los mayores esfuerzos por no temer a Dios?

La Historia Sagrada vuelve a recaer en el tiempo pasado.

El Diablo teme con párpados cerrados, y tiembla.

El Ángel de la Misericordia lee pocas páginas y arroja el libro.

Esclavos de Dios escuchan el zumbido hueco de la vacía eternidad.

El Diablo divide y subdivide, con aullidos de puro terror, a los


renovados.

Alguien está sentado en el suelo.

Alguien tiene la misma sensación de pasar siempre por la misma


curva.

La ignorancia no nos hace renovados ni refrescados ni liberados.

La Herencia de Dios se desploma en el césped paradisíaco,


retorciéndose.

33
EL SER HUMANO DEBE SER UN ESTRATEGA INTERESANTE

Nuevos datos del censo muestran que medio millón de personas


abandonaron California durante la pandemia de Covid.

El ser humano debe ser un estratega interesante.

El Diablo combate como un salvaje.

El Furor religioso da vueltas en la cabeza.

Los gabinetes de Estado sufren lamentables vuelcos.

Los asuntos del mundo caminan hacia adelante.

Metamorfosis, estos días. Uno puede cambiar de pena o de gozo.

“¿Espera la tierra que acabe el sueño del señor


o es esta tierra gastada el mismo señor que duerme?”
David Jones

Tras la celda oscura: la tierra, individuos y propiedad.

Satanás tiene un conocimiento de historiador.

Relato completo antes del Diluvio y corazones destrozados por su


culpa.

Hace 50 años se publicó por primera vez El arcoíris de la gravedad.

La obra maestra de Thomas Pynchon.

Si se expresara el Diablo no tendría vagas nociones del mundo.

34
Todos los autores Thomas Pynchon descansan en sus lechos de
eternidad.

En el mismo sitio, despiertos o no, gruesas botas de trabajo.

Satanás podría decirnos cómo sedujo a Eva, qué rasgos tenía.

Oh, eternidad dorada. Queremos desplomarnos en el césped del


paraíso.

Combate contra Dios, sigue con ese trabajo.

“Muchos analistas políticos dirán que las crisis políticas se pueden


mitigar fácilmente impulsando leyes impopulares sin votos cuando
parecen que están a punto de perder en la legislatura elegida
democráticamente”.

¿Los Diablos se esfuerzan por rectificar?

Dios y el Diablo alzan la mano para saludarnos de manera romana.

Los ateos prácticos con buen corazón rebosan buena voluntad.

Feliz 136 cumpleaños a Sylvia Beach, primera editora de Ulises.

“BBC criticada por referirse al legendario músico John Eliot como


‘granjero de Dorset’”.

Satanás sabe que en la guerra no hay claridad.

35
Intimidad con el absurdo
MICHEL F.

Nihilista, pero le maravilla la belleza del petirrojo.

Entre signos de admiración, la incredulidad de la piel.

Si unes tres puntos olvídate de la recta.

Afortunado quien puede elegir sus decepciones.

Esos abogados del diablo que desconocen el fuego.

Mi intimidad con el absurdo. Respétenla.

Elegir entre precipicios.

Todo ese esfuerzo para conservar una sombra.

Dejo la tristeza y vuelvo.

36
Rosendo Cid LA MÚSICA

37
38
39
40
Se han escrito miles de aforismos acerca de qué es un aforismo, pero
menos, mucho menos, acerca de lo que no es. Ahora bien, como afirmaban
los escolásticos, omnia determinatio est negatio. ¿Y si pudiéramos apro-
ximarnos a la esencia del aforismo, tan huidiza siempre, excluyendo lo
que no es, o sea, centrifugando aforismos negativos? Hemos invitado a de-
cenas de aforistas españoles en activo a que nos envíen sus propuestas, y
hemos elegido las mejores. Aquí las tenemos, presentadas por rigurosí-
simo orden de recepción.

Un aforismo no es una frase cualquiera.


(Felix Trull)

Un aforismo no es nunca la última palabra.


(Gabriel Insausti)

Un aforismo no es una pipa.


(Francisco Ferrero)

Un aforismo no es cómplice del silencio.


(José Ángel Cilleruelo)

Un aforismo no es un mar. Es, allá en el horizonte, un barco de vela.


(Paula Díaz Altozano)

41
Un aforismo no una flecha disparada al corazón de una diana. Es el
arco, la flecha y la diana. Y el arquero y el aire por el que vuela la
flecha. Y también el acierto o el yerro.
(Ricardo Álamo)

Un aforismo no es un poema.
(Álvaro Salvador)

Un aforismo no es ni pregunta ni respuesta, sino uno más de


nuestros esfuerzos -vanos, pero imprescindibles- por delimitar
el mundo.
(Miguel Ángel Real)

Un aforismo no es un aforismo.
(Antonio Rivero Taravillo)

Un aforismo no es un verso que se quedó sin poema.


(Mario Pérez Antolín)

Un aforismo nunca es una respuesta, pero


siempre debería ser una pregunta.

(Manuel Feria)

El aforismo no es un fruto, es una semilla.


(León Molina)

Un aforismo no es con ambages.


(Juan Kruz Igerabide)

42
Un aforismo no es tanto ni tan poco. Es poco pero, ¿poco?
¿Cuánto? ¿Tanto?

(José Antonio Fernández Sánchez)

Un aforismo no es un aforismo hasta que no


demuestre lo uno y lo contrario.
(Alberto Chessa)

Un aforismo no es un caniche, sino un galgo.


(Enrique García-Máiquez)

Un aforismo no es nunca lo que crees que es, pero se aproxima.


(Ricardo Virtanen)

Un aforismo no es un repentismo azaroso, por muy adornado que


venga. Antes bien, entiendo el aforismo como razón estética.

(Gemma Pellicer)

El aforismo no es voz sino silencio.


El aforismo no es pero sucede.

(José Luis Morante)

43
Un aforismo no es aquello que se
escribe con la intención de que
parezca un aforismo: hay que saber
esperarlo, antes que forzarlo.

Un aforismo no es nunca un
pensamiento que se muerde la cola,
aunque algunos aforistas retuerzan
los suyos justo con ese antihigiénico
propósito.

Un aforismo no es casi nada, pero en


ese “casi” cabe mucho.

Un aforismo no es sino una estrategia


de perezosos; quiero decir, de gente
que trabaja mucho antes de escribir
una sola línea y luego escribe… una
sola y nada más.

Un aforismo no es sino un modo de


callarse a tiempo y que las
explicaciones por lo que falta por
escribir las den otros.

(José Manuel Benítez Ariza)

UN aforismo no es el dibujo de un sueño, ni la inspiración


de un espectro.
UN aforismo no es la experimentación de la intranquilidad.
UN aforismo no es una realidad unívoca.

(Javier Sánchez Menéndez)

44
UN AFORISMO NO ES un camino ancho, es un camino estrecho que
nuestra mente ensancha.

UN AFORISMO NO ES cuadrado, es redondo, aunque debe cuadrar


todo.

UN AFORISMO NO ES o no debe ser revelador, se rebela.

UN AFORISMO NO ES un soneto, es una oda a las pequeñas cosas.

UN AFORISMO NO ES un invierno frío, es un invierno hospitalario.

UN AFORISMO NO ES una ventana cerrada sino una ventana abierta


de par en par.

UN AFORISMO NO ES solo lo que escribe el autor, es necesario que


lo continúe el lector.

UN AFORISMO NO ES "si de ti no me acuerdo". Te tiene que


recordar.

UN AFORISMO NO ES una búsqueda en soledad sino en compañía.

UN AFORISMO NO ES una frase infeliz: es feliz, aunque, a veces, con


alguna verdad incómoda.

(Carmen Canet)

45
Un aforismo no es una declaración de un milagro, ni el registro
epifánico de una revelación. Es la constatación de la inteligencia
y la sublimación de un susurro.

Un aforismo no es sólo una indagación en la elocuencia de las


palabras. También una invitación a la contención.

Un aforismo no es, en el peso de lo que dice, nada más que utillería


del ingenio, voluta del ánimo.

Un aforismo no es una reducción, ni alienta sólo lo que clausura el


numen en su vuelo sin brida: es festejo del ala cuando se sabe aire.

(Emilio Calvo de Mora)

Un aforismo no es un intento de conseguir el aplauso del lector,


sino su aprobación.
Un aforismo no es jugar con las palabas, sino venerarlas.
Un aforismo no es sentar cátedra, sino dinamitarla.
Un aforismo no es un encuentro con la sabiduría, sino su sospecha.
Un aforismo no es mérito de escritor, sino de apóstol.

(Rafael Pérez Pleguezuelos)

46
UN AFORISMO

… no es un pájaro, aunque nos ponga alas.

… no es la luz de la vela, sino el pabilo que la alimenta.

… no es un cul-de-sac.

… no es pompa de jabón.

… no es el vértigo por más que acompañe en el vuelo.

… no es campana, por más que resuene su eco.

… no es una tapia baldía.

… no es una adivinanza.

… no es seducción sino desvelamiento.

… no es resplandor sino penumbra.

… no es cohete, sino chiribita.

… no es una senda que lleve a ningún lugar seguro.

… no es cuenco, sino fuente.

… no es estrella fugaz aunque nos deje su rastro.

… no es consigna redentora ni salvífica.

… no es tierra firme, sino arena movediza.

… no es constelación aunque esté llena de estrellas.

… no es enunciado que formalizas, sino lógica borrosa.

… no es muro sino grieta.

47
… no es espejo, sino radiografía.

… no es imagen congelada, solo, acaso, caleidoscopio


en las manos de un niño.

… no es casa estable y con techos.

… no es una epopeya, solo abre un espacio vacío para


que lo habites.

… no es crisálida en su capullo sino vuelo de indigencia.

… no es una caja fuerte con combinación secreta.

… no es poste ni mástil, si acaso pararrayos.

… no es guadaña, pero siega estrellas y cosecha


lumbre.

… no es silogismo; por contra: conclusión abierta.

… no es cuadratura del círculo.

… no es campana, aunque nos deja su eco.

… no es mirada, sino lo que esta acaricia.

… no es arco aunque dispare con flechas.

… no es nube pasajera, sino lenta lluvia que cala.

… no es claridad sobre el muro, sino prisma y arcoíris.

… no es espantapájaros, por el contrario: los alimenta.

(FLORENCIO LUQUE)

48
Un aforismo no es
la flor que se abre,
tal vez sí la semilla que esconde.

Un aforismo no es una película de espadachines,


quizás solo la escena de un reto.

Un aforismo no es un chispazo,
aunque podría ser un fuego bien hecho.

Un aforismo no es un arma,
aunque tenga algo de hierro.

No es final ni cierre de nada,


quizá pistoletazo o ventana abierta.

Un aforismo no es un señor bajito acomplejado


ni uno prepotente que presume de pequeñez,
tampoco la ausencia presente en algunas palabras
como “marque de uno en uno los números de su carnet”.

Un aforismo no es un chiste aunque pueda hacer reír.

Un aforismo no es norma, orden, ley


pero tiene potestad para apresar
pensamientos con palabras.

49
Un aforismo no es un plato exquisito,
si acaso la cuchara que va y viene.

No es una pieza perfecta


sino la que hace funcionar un engranaje.

Un aforismo no es tener que decir lo siento.

Un aforismo no es un aforismo,
ni lo contrario, ni lo parecido a lo contrario,
ni lo opuesto a esto…
Y si se le suma lo complementario,
y a esto lo diverso y similar
y se le pone un poco de lo que se ve,
de lo que enternece y enfada,
de lo que se supone,
de lo que se afirma y más tarde niega
de lo que causa duda, de lo que se sabe y conoce...

Un aforismo no es lo que es,


sino dos veces lo contrario
pues lo opuesto en un aforismo cabe
entra y sale con lo puesto
y sigue estando en pie:
un aforismo no es nada de esto
quien lo probó lo sabe.

(TIRSO PRISCILO VALLECILLOS)

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EL BALBUCEO DE LOS ÁNGELES
Felix Trull

51
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53
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Estefanía González

Estefanía González es poeta y ha publicado tres libros hasta la fecha:


Hierba de noche (2013), Raíz encendida (2014) y Dios en la ría (2022), con
el que ha obtenido la aprobación de la crítica especializada. Su actividad
aforística la viene cultivando desde hace tiempo, si bien en los últimos es-
tá cobrando una importancia creciente en su quehacer literario.

Entre la grosería y la cursilería, un desierto con cuatro arbustos


desperdigados.

No nos dejes caer, mas no nos quites la tentación, reza el hombre.

La muerte eructa. Está llena.

Qué poco se tarda en aprender a rezar.

Hay que ser moderado. Amor, el justo. Pasión, ni mucha ni poca.

Todas estas vacas yacientes, pacientes, en la hondonada, cómo me


recuerdan a ti.

Y si la vida fuera para siempre este constante desfallecer.

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No te fíes de ese: siempre dice: «No te fíes de ese: siempre dice:
“no te fíes de ese"».

A mí me gusta la música que parece que levanta viento en el día.

Te desenquistas y empieza el dolor.

Sentimiento con aspaviento, el estilo de los crispados Veinte.

Hay cosas que solo se pueden decir en este mar de la ambigüedad.

Un hermoso sitio. Un gran cielo.

Por ahí anda con sus pequeñas hipocondrías erizadas.

Antes de ver el maëlstrom mi cabello ya estaba blanco.

El dolor es uno y no tiene dueño. Amamanta a tantos…

Mi sueño más repetido es una ola gigante.

Eso no te va a ocurrir en el país del ya no.

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Alejandro Céspedes

Alejandro Céspedes es poeta, gestor cultural y crítico literario. Ha recibido


entre otros el Premio Hiperión de poesía (1994) y el Premio Iberoameri-
cano de Poesía Juan Ramón Jiménez (2022). Ha publicado, entre otros, los
libros Los círculos concéntricos (2008), Voces en off (2016), Topología de
una página en blanco (2012) y Las caricias del fuego (2018). A petición de
AFORIST@S, nos ha remitido este florilegio de aforismos y aforemas.

El poema es una patria transitoria.

**

En la imaginación nunca es posible el fracaso.

**

Las palabras heredan la orfandad de las ideas.

**

Escribir para recordar otros futuros.


Vivir para olvidar.

**

Solo la mala poesía es exhaustiva.

**

La danza es una forma de escribir en el aire.

**

Todo poema debería ser un pozo en el que ahogarse.

57
La fuerza del poema se derrite
bajo el sol de un pensamiento prescriptivo.

**

Dentro del cerebro de los malos poetas tintinean


todos los abalorios del lenguaje.

**

A veces hay más vacío en la página escrita


que en la página en blanco.

**

Toda ruina contiene las respuestas


a la imaginación de su arquitecto.

**

Aquello que está delante


es siempre un territorio inalcanzable.

**

No existe más amor que el imposible.


Y es fácil distinguirlo. No se olvida.

**

Las balas nunca ignoran su destino.


En la herida reside su certeza.

**

La ausencia quiere volver, pero ya no sabe adónde.

58
El poeta jerezano José Mateos lleva años cultivando el género más
breve, del cual ha entregado libros esenciales como Soliloquios y
divinanzas (Pre-Textos, 1998), Silencios escogidos (La Veleta, 2013),
Tratado del no sé qué (Pre-Textos, 2020) y Un pensamiento sin
máscara (Apeadero de Aforistas, 2021). En esta entrevista apuesta
por la extrema exigencia como garantía para eludir los peligros a
los que se enfrenta quien llama aforismo a una frase anotada en un
papel, un riesgo del que no se libra nadie.

59
˗Que el aforismo apunte más allá de sí mismo, que trascienda, ¿có-
mo se logra eso?

Desde que tengo más o menos uso de razón, siento que casi todo en
este mundo tiene un carácter ilusorio y el “yo” más que ninguna otra
cosa. Cuando atendemos, cuando desarrollamos nuestra atención
intensamente sobre cualquier punto, el yo casi desaparece. La aten-
ción es fundamental para el escritor de aforismos si quiere ir más
allá del sí mismo y de su literatura. Y un requisito incuestionable
para prestar atención es la humildad.

˗Usted suele defender la necesidad de un aforismo resonante...

˗Cuando las palabras que componen un aforismo remiten a su pro-


pio significado y, al mismo tiempo, a otro significado que le sobre-
viene como una revelación, entonces es cuando se produce esa re-
sonancia en el lector. A veces he definido el aforismo como “un pen-
samiento resonante” para alejarlo de esos otros aforismos que son
una mera traducción de una buena idea. Hay mucho aforismo inge-
nioso, raquítico, de corta duración que, al principio, admira pero que
después de la primera lectura se agota. Por otro lado, creo que para
que un aforismo tenga resonancia es necesario también que esté
bien ajustado en un conjunto, y este a su vez debe contener una
cosmovisión de fondo y una densidad de pensamiento expresada de
manera alada, misteriosa.

˗¿Es la poesía la gran esperanza del aforismo futuro? ¿O hay más?

˗Más que de la poesía, donde la música es sustancial, yo creo que


deberíamos hablar de pensamiento poético o simbólico. A mí ése es
el aforismo que me interesa, el que se siente a gusto buceando en
ese océano tan colmado, tan insondable que hay entre el mito y el
logos. Tanto el buen aforista como el buen poeta deben trabajar con
la palabra esencial, con la palabra que titubea. Tanto el poeta como
el aforista no sólo tienen que redimir a las palabras del fango donde
las arrojan los políticos, los periodistas, los mercaderes de objetos
e ideas, sino lo que es a veces peor tienen que rescatarlas de los
malos poetas y los malos aforistas, esos que convierten una verdad
en un estribillo que adormece, en un chiste, en una bagatela.

60
˗¿Qué importancia le da a la dimensión oracular del aforismo?

˗Todo argumento racional bien desarrollado confina con la Gran Os-


curidad, con esa dimensión sagrada, inabordable, de lo real. Con el
Misterio. Creo que un buen aforismo consiste en ahorrarnos los ar-
gumentos y asomarnos de golpe a ese Misterio. Por otra parte, me
parece que la indigencia del lenguaje para expresar eso, acerca na-
turalmente el aforismo hacia lo oracular.

˗Usted distingue entre aforismos de partida y de llegada...

˗Cualquier disciplina artística es exigente, no sólo en sus aspectos


técnicos sino también en su aspecto espiritual, de transformación
interior. Aunque no se trata, claro, de levitar, sino de estar bien
asentado en la tierra y, desde ahí, asomarse a la profundidad de
todo lo que nos rodea. Y por respeto al buen lector, que es bom-
bardeado por miles de libros cada mes, hay que controlar los impul-
sos de la vanidad e intentar entregar sólo lo más depurado, lo me-
jor. Como escritor me gustaría que las “divinanzas” que he publica-
do se vieran como una invitación a volver a los orígenes; a mirar, no
a percibir; a respirar, no perderme en consideraciones sobre la res-
piración. Me gustaría que quien las leyera pudiese volver a latir, por
un momento, en el corazón de Dios.

˗El coqueteo con el silencio, ¿puede ser la última tentación del afo-
rista autoexigente?

˗Ese coqueteo con el silencio del que hablas comporta un peligro


enorme y ha producido mucha poesía inane y afásica. Verdaderos
plomazos. El aforista, como el poeta, cuando trabaja alrededor del
silencio creo que debe hacerlo para buscar unas palabras que sean
más profundas que el silencio. Lo consiga o no. Y me gustaría se-
ñalar también que ese silencio del que hablo no es el del nihilista o
el que propugnan ciertas filosofías orientalizantes; más bien es el
silencio que se produce cuando se acallan, primero, los deseos y
pasiones malsanas, las opiniones, los prejuicios… Y uno obedece y
se hace escucha de esa obediencia, de esa fidelidad a lo que sea,
pero que nos supera absolutamente.

61
Lorenzo Oliván es un poeta, traductor y ensayista español que ha
cultivado el género más breve con profusión, reuniendo sus aforis-
mos en forma de libro con títulos como La eterna novedad del mun-
do (Comares, 1993), El mundo hecho pedazos (Pre-Textos, 1999), Hilo
de nadie, DVD, 2008 y Dejar la piel. Pensamiento y visión. 1986-2016
(Pre-Textos, 2017), donde incluía lo más granado de su aforística. En
esta entrevista precisa las pautas de su quehacer literario en el
ámbito de la brevedad, inciendo en la dimensión subversiva que
debe respetar para estar a la altura de su naturaleza esencial.

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-¿Para qué aforismos en tiempo de consignas?

Las consignas suelen responder a un fin muy estudiado, planificado,


medido. El aforismo, tal y como yo lo entiendo, es un viento libre,
que debe revolver el pelo a quien lo piensa. Creo en un aforismo que
no responda a cálculos previos, sino que sea como un arma para
entrar en los dominios del lenguaje, en la energía más viva del
lenguaje, y desde allí poner la realidad y el yo patas arriba.

-La contención propia del aforismo, ¿tiene una implicación ética?


¿Intelectual? ¿Espiritual, incluso?

La contención del aforismo es un arma de doble filo. En un aforismo


no hay tiempo para aclaraciones, matizaciones, argumentaciones.
De ello extrae su intensidad. Tiene algo de estrella fugaz del
pensamiento y de la visión. Pero su contundencia, en lo ético,
despierta rechazos y reticencias. Alguien que no duda y que no
entiende la literatura como una gran búsqueda incesante no debería
leer aforismos. Los aforismos introducen grietas en cualquier
sistema. Y en la sociedad de lo políticamente correcto eso
constituye un verdadero peligro. Yo los uso casi como bengalas en
la noche y a menudo me sorprendo con el paisaje que alumbran
fugazmente.

-¿Cómo llega un poeta al aforismo? ¿Es un proceso gradual, una


súbita epifanía, una cadencia?

Empecé haciendo nervio óptico con imágenes y metáforas, que a


medida que fui cumpliendo años se fueron llenando de pensamiento.
El aforismo me enseñó primero a conectar realidades distantes, a
desvelarlas desde un lado sutil. Después me enseñó a conectar
pensamientos, a menudo en apariencia alejados. El aforismo te
enseña tanto a trazar puentes como a volarlos.

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-Se incide con frecuencia en el carácter ambiguo, polifónico, del
aforismo contemporáneo, frente al marmóreo y frontal del clásico.
¿Consiente o disiente?

Desde principios del XIX, con Keats, vivimos en la disgregación del


yo. Después vendrían Baudelaire, Rimbaud, Whitman, Pessoa y
tantos otros remando hacia el mismo norte. Me gusta lo teatral del
aforismo, el complejo juego de voces a que responde. Lo conceptual
no suele sugerir rapidez. En un aforismo lo conceptual se llena de
dinamismo, y arrastra, y seduce. En ese proceso el yo se confunde
con un vértigo de máscaras.

-La dimensión lúdica de cierto tipo de aforismo (ese casar lo


inverosímil con lo necesario), que existe y existirá siempre ¿puede
jugarle malas pasadas?

El aforismo puede y debe incluir el juego si juega en él con la


seriedad de los niños. El aforismo que se reduce a chiste fácil no
me suele interesar. Todo depende de cómo juguemos con el
lenguaje. Quien no está abierto al juego suele ser rígido con sus
ideas y quien solo quiere jugar suele ser frívolo. No me gusta ni lo
uno ni lo otro.

-La paradoja del más con menos, tan cara al aforismo, ¿se puede
entender a todos los órdenes de la vida, como un lema existencial?

El aforismo favorece la síntesis y la conexión de lo lejano, dos ele-


mentos importantes para toda aventura existencial.

64
“Mi cabeza
funciona de
manera
aforística”
Carlos Marzal cuenta con una larga trayectoria como poeta, aun-
que también ha cultivado la novela. Como aforista, reunió su pro-
ducción en La arquitectura del aire (Tusquets, 2013), si bien desde
hace años comparte en sus redes sociales un aforismo inédito al
día. Es la suya una aforística más centrada en el concepto que en
la imagen, pues como afirma en esta breve entrevista, no cree en
el pensamiento poético, uniéndose a esos autores que reservan el
género más breve para el trabajo conceptual, cediendo el ámbito
de la imagen y la métafora a la poesía.

- Un aforismo al día, ¿desde cuándo? ¿Hasta cuándo?

Mis aforismos del día son “del día en que publico el aforismo”. Nada
más. A veces paso días, semanas o meses son escribir ninguno, y a
veces escribo una docena en un rato. Eso depende de la señora
inspiración. De las ocurrencias que me sobrevengan. Mi única re-
ceta para escribir consiste en no tener recetas.

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- Ese estado aforístico del que habló Rafael Dieste, ¿cómo se culti-
va? ¿O es fruto silvestre?

Mi cabeza funciona de manera aforística. Pienso en frases breves, si


es que pienso. Lo que en mí trato de denominar ideas se ejecuta en
destellos, y luego, si tengo que razonar por extenso, me extiendo a
partir de ese primer movimiento de la mente.

- Si los aforismos no vienen, ¿hay que convocarlos? ¿O esperarlos


sin urgencias?

Creo que todo hay que esperarlo: a veces en marcha, y a veces de-
tenidos. No obstante, creo en el trabajo, en la dedicación, en la labo-
riosidad. Los hallazgos se descubren.

- Frente al aforismo rayo, centella, relámpago, destello, chispazo,


¿hay otro? ¿Cuál?

El aforismo, según lo entiendo, es brevedad y descubrimiento. No


hace falta ser un pensador original, sino sólo saber de decir ori-
ginalmente la sabiduría que nos pertenece a todos.

El poeta, ante un aforismo, ¿debe contenerse para que no se le


vuelva poema?

No creo demasiado en el pensamiento lírico, en los aforismos poéti-


cos. El aforismo debe pensar y el poema cantar, o eso creo. Hay que
saber qué es cada cosa: un garaje no es una cabaña; ni un apar-
tamento, una gasolinera. Hay que saber qué está uno tratando de
construir en cada momento.

Sus aforistas a los que casi siempre vuelve, y que casi nunca le
fallan.

Soy muy de Jouvert, de Lichtenberg, de Chamfort, de Nietzsche.

66
“Busco plasmar
una arista del
misterio que es
la propia vida”
Usted se ha destacado por publicar sus aforismos en libros dotados
de una estructura perfectamente meditada, alejados pues del for-
mato misceláneo que viene siendo el más habitual entre los afo-
ristas. Es el caso de Tempo di silencios y Los sueños de las som-
bras. ¿Qué le llevó a optar por ese modelo?

Después de los primeros libros de aforismos que escribí, me per-


cataba que era posible construir un lugar o espacio arquitectónico
donde pudiera colocar mis aforismos con cierto sentido material y
formal. También me di cuenta de otro problema, si se escribe un li-
bro donde se pone un aforismo tras otro, se diluye lo que debería
ser profundo en la observación, exacto, conciso y agudo en la inten-
ción. Por eso mismo fui tomando conciencia de que la fuerza o la
emoción del aforismo decaía en fases distintas del libro. Para man-
tener una cierta altura o continua tensión preciso crear una es-
tructura que le de al libro de aforismos una nueva forma, una forma
plena para su lectura. También quiero precisar que aunque se tenga
una gran estructura y un buen espacio temporal, de un libro de afo-
rismos lo más importante sigue siendo la lucidez, la sutileza y el si-
lencio, elementos terminan imponiéndose en esta lectura.

67
-¿Cree que los aforismos, insertos en un libro dotado de dicha es-
tructura, pierden su insularidad esencial? ¿O esta última carece del
valor que se le suele atribuir? Es decir, ¿pueden los aforismos dejar
de dialogar entre ellos, apuntando a una unidad superior?

En mi caso no. Me apasiona el juego previo que supone la selección


y la elección de un espacio de arte imaginado a la hora de alicatar
cada libro de aforismos en toda su brevedad y dimensión. En cuanto
al valor, siempre está lo que le quiera adjudicar el erudito o el pú-
blico a este género literario, pero al final es el aforista quien busca
e impone su ritmo a su libro de aforismos.
Lo que busca el aforista es plasmar una arista del pensa-
miento, del corazón, del misterio que es su propia vida y existencia
con el otro. Siempre tengo el recuerdo de lo que decía Gesualdo Bu-
falino sobre el aforista: "El aforista es un solitario y un mal pen-
sador, un censor implacable de los vicios del mundo que posee una
opinión diferente y un desapego hacia el hipocresía del mundo”.

-Usted compone desde hace años unos cuadernos artesanales don-


de colaciona aforismos de autores nacionales y extranjeros, ilus-
trados a mano por usted uno a uno. ¿Qué valor cree que tiene esta
modalidad de edición manual, centrada en el carácter único de cada
obra, en una sociedad abrumada por la reproducción tecnológica de
lo mismo?

Con motivo al fallecimiento de mi amigo y poeta Aníbal Nuñez le


dediqué mi primer manuscrito: Memoria Escrita (1987). A partir de
ahí fui creando diversos manuscritos, todos a mano y con diversas
técnicas mixtas de ilustración. A día de hoy supone una colección de
340 manuscritos, gran parte donados a la Biblioteca Pública Jove-
llanos de Gijón. Estos manuscritos me reforzaron la idea, junto con
los fragmentos presocráticos, de escribir poesías breves, haikus,
epigramas y aforismos. Más adelante inicié una etapa de manuscri-
tos donde incluí a otros poetas y aforistas en colecciones colectivas
pero selectas, donde con el tiempo ya no sólo eran españoles, sino
también poetas y aforistas de otras lenguas. Esto me ha servido pa-
ra seguir adelante con el proyecto de unir al artesano, al poeta y
aforista en una empresa que rinde homenaje a la importancia del
creador y su ética frente a la técnica de los medios de reproducción

68
donde el valor está supeditado a lo monetario y al consumo, donde
el mundo del arte de la poesía, de la creación han pasado a ser me-
dios para el consumo, el espectáculo, festivales para mentes nor-
malizadas y planas. Por eso pienso que el compromiso, la entereza
y la discreción deben formar parte de la ética de toda la poesis de
un artesano dedicado a su obra.

-Además de mantener canales de colaboración fluida con los afo-


ristas españoles, también presta una enorme atención a la
producción de autores extranjeros, especialmente franceses, ale-
manes e italianos. ¿Cree que en España prestamos la atención que
merece a la aforística publicada en otros países?

Tengo siempre presente que el aforista como cualquier creador de-


be conocer a otros que también participar de esa búsqueda y en-
cuentro con los posibles principios de la poesis en sentido amplio
de la creación de los hombres. El creador debe ser un ser cosmo-
polita y partícipe con otros semejantes que buscan la belleza y la
verdad, para dejar de sí algún valor que mostrar a los que vienen.
Por desgracia en España hay poca cultura sobre el aforismo no sólo
español e hispanoamericano, tampoco de otras lenguas extranjeros.
Debemos y tenemos que conocer a los aforistas de otras latitudes
para enriquecer nuestra obra.

-Si tuviera que sintetizar en unos pocos aforismos (propios o aje-


nos) su propia poética de la brevedad, ¿cuáles serían?

Aunque es difícil seleccionar, pienso que cada uno de mis libros


contiene un poco de mi propia poética. Por ejemplo, a modo de
ejemplo: “Todo es fragmento hasta la muerte (Dunas, 2004); “Las
formas breves: sombras entre luz oscura” (Hilos Sueltos, 2008);
“Emboscarse en la conciencia de uno mismo” (Tira Líneas, 2010);
“Toda perfección es póstuma” (Salpicaduras, 2013). “Sólo lo desco-
nocido es inmortal” (Artificios, 2014); “Un aforismo puede perforar
un silencio” (Los sueños de las sombras, 2016); “Vivir para ser un
elogio de los pájaros” (Tempo di Silencios, 2018). Mi aforismo ajeno
favorito: “Un aforismo bien formado es todo en ocho palabras”, de
Gesualdo Bufalino.

69
COLOFÓN

Muchos dicen que el aforismo es un dardo, pero no lo es.


Se parece mucho más a un látigo.

Aforismo es cuando todos los que no se ponen de acuerdo


están en lo cierto. El no aforismo no es lo contrario.

No es aforismo lo que se sabe aforismo. No lo es el ingenio


momentáneo, aunque sea salvaje y espontáneo, si no tiene
vocación de metamorfosis incesante. No lo es tampoco aquello
que no se dice dudando.

Si el aforismo te asegura que algo es, duda de que eso sea un


aforismo. El aforismo es todo eso que no es un aforismo preci-
samente para que lo que no es un aforismo también pueda ser
un aforismo.

(AITOR FRANCOS)

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