Arte románico
Estilo artístico que se difundió en gran parte de Europa, entre los siglos
XI y XIII d. C.
¿Qué fue el arte románico?
El románico fue un estilo artístico que se difundió en gran parte de Europa entre el siglo XI y los
primeros años del siglo XIII d. C.
Se manifestó de manera más relevante en arquitectura, caracterizándose por su aspecto de solidez
y por el uso del arco de medio punto y las bóvedas de cañón y de arista. Por este motivo, cuando el
estilo comenzó a ser identificado y estudiado en el siglo XIX, se le dio el nombre de «románico» al
ser considerado una derivación del arte romano.
Su desarrollo coincidió con la expansión del feudalismo, la fundación de la orden religiosa del Cister,
la reforma de la orden benedictina que daría lugar a la orden de Cluny, las cruzadas y un intenso
movimiento de peregrinaje hacia las iglesias que poseían reliquias sagradas.
Características del arte románico
Las principales características del arte románico son las siguientes:
1. Presentó un gran número de corrientes locales con características propias.
2. La manifestación más importante del arte románico fue la arquitectura religiosa,
especialmente sobre iglesias y monasterios.
3. Las distintas disciplinas artísticas, como la pintura, escultura y el mosaico, estaban
subordinadas a la arquitectura. Las paredes de las iglesias estaban cubiertas por pinturas y
relieves que tenían una función narrativa: transmitir a los fieles, generalmente analfabetos,
los principios del cristianismo. Por ese motivo se ha llamado a las iglesias románicas «biblias
de piedra».
4. La estructura de sus construcciones sentó las bases del estilo posterior, el gótico.
5. Durante la Edad Media, tanto la arquitectura como la escultura y la pintura eran
consideradas artes mecánicas, es decir manuales, y no tenían la misma valoración que las
actividades intelectuales. Como consecuencia, los artistas románicos no tuvieron relevancia
social y sus nombres no han perdurado.
Arquitectura en el arte románico
La manifestación más clara de la arquitectura románica son las iglesias.
Muchos de estos edificios albergaban reliquias de santos, consideradas sagradas para sus fieles, y
por lo tanto fueron centros de peregrinación que recibían viajeros de toda Europa.
Para generar un espacio eficiente, tanto para la liturgia habitual como para el culto de las reliquias,
durante el románico se desarrolló un tipo de planta con naves laterales, crucero y ábside con
capillas, que permitía la circulación de los peregrinos por la iglesia.
Las iglesias se orientaban de oeste a este y la forma de esta planta, conocida como cruz latina, se
asoció simbólicamente con la crucifixión de Cristo.
Los rasgos más característicos de las construcciones fueron las coberturas abovedadas,
normalmente resueltas con bóvedas de cañón corrido y de crucería; aunque en algunas regiones de
Francia también se emplearon pequeñas cúpulas para techar los tramos de las naves. El crucero
tenía una cobertura en forma de cimborrio, generalmente con techumbre plana.
Bóveda de cañón en la iglesia de Santa Fe de Conques, Francia.
Para resistir el empuje de la cobertura abovedada, las paredes eran gruesas y macizas y sus
aberturas estrechas, de forma abocinada.
Iglesia de San Martín de Tours, en Frómista, España.
Escultura y pintura en el arte románico
La escultura y la pintura estuvieron subordinadas a la arquitectura durante el románico. Así como
pintores y escultores eran considerados artesanos que solo contribuían con el objetivo principal,
que era el edificio, estas expresiones no se consideraban relevantes en sí mismas.
Escultura
Su manifestación más característica son los relieves, especialmente los que se ubicaban en los
portales de las iglesias. Otro soporte de relieves fueron los capiteles de las columnas. Se trata, en
todos los casos, de una escultura sintética, repetitiva y esquemática, sin intención de realismo o
naturalismo.
Los temas más importantes fueron los bíblicos, sobre todo la imagen de Cristo Juez del mundo
(Pantocrátor) en el portal principal. También se representaron santos, relatos evangélicos, escenas
fantásticas y parábolas.
Tímpano de la fachada occidental de la iglesia de San Trófimo de Arlés, en Francia.
Pintura
Gran parte de la pintura románica se ha perdido. Han quedado manifestaciones de decoraciones en
iglesias, realizadas con la técnica del fresco, y escasos ejemplos de pintura sobre tabla e ilustraciones
de libros.
En Italia son comunes, además, las decoraciones realizadas con mosaico.
Del mismo modo que sucedió con la escultura, la función de la pintura era narrativa, por lo tanto, la
mayor preocupación de los artistas era la claridad y la expresividad de las imágenes. Estas toman
formas esquemáticas y sintéticas, con rasgos convencionales que se repiten en distintas obras.
Obras más destacadas del arte románico
Algunas de las obras más destacadas del arte románico son las siguientes:
La Basílica de la Madeleine en Vézelay, construida en 1037 en Francia.
La fachada sur de la catedral de Santiago de Compostela, en España, conocida como Fachada de las
Platerías.
Los frescos de la iglesia de San Clemente de Taüll, en España.
Los mosaicos de la iglesia de San Vital, en Rávena, Italia.