Comentario jurídico divergente
Por medio de la exposición de motivos de la Casación No 1253-2002-Ica se hace una
consistente diferencia entre los llamados Derechos reales y los Derechos personales o
crediticios, estos reconocidos en el artículo 2022 del Código Civil. Analizando esta
diferencia se tiene que con relación a su eficacia el doctor Gonzales Barrón Günther
menciona: “El derecho real genera oponibilidad absoluta, es decir, el titular puede
reclamar el ejercicio del derecho frente a cualquier tercero, sin restricción, sea mediante
las distintas manifestaciones de recuperación, persecución, preferencia; mientras el
derecho personal genera un efecto relativo, pues el acreedor lo ejerce exclusivamente
contra el deudor1”.
En ese sentido, se reconoce que en el presente caso la Corte Suprema se pronuncia a favor
de la persona que interpone la demanda de tercería, don Artemio Pablo Purilla Nieto.
Dejando por otro lado, en desamparo al que ostenta el derecho personal, es decir, el Banco
de Crédito del Perú que, cumpliendo con las normas del ordenamiento jurídico, basó su
confianza en los principios de publicidad y legitimación que ofrece los Registros
Públicos, sin embargo, no tuvo el debido reconocimiento y preferencia por la diferencia
de derechos que se analizaron y expusieron.
El cuestionamiento se centra en el desamparo jurídico en el que cae el acreedor respecto
a la preferencia del tercerista que, en el caso, invoca el derecho de propiedad para
favorecerse, dejando sin alterativas de respuesta al acreedor al tomar conocimiento de la
preexistencia un contrato privado de fecha cierta que no fue publicitado en su momento
y que en las circunstancias actuales se impone a su derecho crediticio demandado, pese a
ser y estar inscrito con anterioridad.
Finalmente, si bien se reconoce que en nuestro ordenamiento jurídico diversos actos
jurídicos se perfeccionan con la sola voluntad, también se debería exigir el ser inscrito en
Registros Públicos a fin de salvaguardar los intereses financieros de los terceros y
mantener la seguridad jurídica en las relaciones interpersonales. Por ello, este tipo de
sentencias deben ser tomadas como precedentes para cautelar y evitar el perjuicio a
terceros que se desenvuelven como acreedores y que se verán en la necesidad de intentar
hacer valer su derecho crediticio ante el derecho real, disminuyendo así la incertidumbre.
1
Gonzales Barrón, Günther. (2019). “Tratado de Derechos Reales” (tomo I, 4. a edición)., pág. 85.