¿Qué es la literatura?
La literatura es una de las Bellas Artes y una de las más antiguas formas de expresión
artística, caracterizada, según el Diccionario de la Real Academia Española, por la “expresión
verbal”. Es decir que alcanza sus fines estéticos mediante la palabra, tanto oral como
mayormente escrita.
Sin embargo, nunca resulta fácil justificar qué cosa es y qué cosa no es literatura, ya que éste
se trata de un concepto construido históricamente (es decir, que se escribió literatura antes de
que la idea de literatura existiera). Así, fue revisado y redefinido numerosas veces a lo largo
del tiempo, y existen múltiples posibles definiciones.
Uno de los rasgos singulares de la literatura es su uso del lenguaje, que a menudo se
denomina la “lengua literaria”, y que se diferencia del uso ordinario o cotidiano. Su uso
particular del lenguaje persigue la belleza y la reflexión sobre sí mismo, no sólo mediante el
empleo de tropos y figuras retóricas, sino también de un sentido particular del ritmo y el
sentido.
A esto, además, deben sumarse los permisos que da la ficción: situaciones, imágenes y
relatos provenientes de la imaginación o de la realidad misma, pero filtrados a través de la
subjetividad.
La literatura es un campo de estudio en sí misma: sirve de objeto de estudio a la teoría
literaria y a la crítica literaria, así como a la filología e historia de la literatura. Por otro lado,
puede hablarse también de literatura en un sentido no vinculado con el arte, sino referido a un
conjunto organizado de saberes y textos en torno a un tema: “literatura médica” o “literatura
técnica”, por ejemplo.
Características de la literatura
La literatura, en general, se caracteriza por lo siguiente:
Consiste en el uso del lenguaje verbal con fines estéticos, es decir, alejándolo del uso
cotidiano comunicativo, y concentrándose más bien en sus formas.
Acude a herramientas retóricas (figuras o tropos), al ritmo y a la imaginación o la
fantasía para componer piezas de distinta naturaleza.
Las distintas manifestaciones literarias existentes se clasifican en géneros literarios.
Los tres géneros antiguos eran la épica, la tragedia y la lírica; mientras que los géneros
modernos son la narrativa, la dramaturgia, la poesía y el ensayo.
Aquello que en una época se entiende por literatura puede cambiar en la siguiente,
incorporando o perdiendo textos a lo que se considera canónico. Esta es la razón por la
cual muchos textos escritos originalmente como textos científicos o religiosos se tienen
hoy por literatura.
Hoy en día se la divulga y reconoce más que nunca en la historia, gracias al surgimiento de un
aparato literario-editorial masivo, y a los elevados márgenes de alfabetización del mundo
contemporáneo.
“El libro de los muertos” egipcio fue una de las primeras obras literarias.
La palabra literatura proviene del latín littera, término para “letra”, común en vocablos como
litterator, que correspondía al maestro de las escuelas, encargado de la alfabetización. Sin
embargo, la noción de literatura en la antigüedad se conocía como poesía u oratoria, dado
que los inicios mismos de la literatura son, paradójicamente, previos a la invención de la
escritura.
Por otro lado, los primeros textos escritos no fueron precisamente literarios. Es difícil precisar
cuándo y dónde surgieron las primeras formas de literatura de la historia. Sin embargo, se
sabe que la primera tradición formal fue la épica, que cumplía con roles fundacionales y
contenía no sólo gestas militares, sino también las visiones cosmológicas y religiosas de sus
pueblos.
En ese sentido, son importantes ejemplos la Epopeya de Gilgamesh (2500-2000 a. C.), uno
de los textos más antiguos conocidos, compuesto en tabletas de arcilla en la antigua Sumeria;
o el Libro de los muertos egipcio, empleado en ritos fúnebres del Imperio nuevo (1540 a. C.)
hasta más o menos el año 60 a. C.
Sin embargo, la tradición literaria occidental tiene su inicio formal en la Grecia Clásica, con la
trascripción de los textos épicos atribuidos a Homero (c. siglo VIII a. C.): la Ilíada y la Odisea,
enmarcados en los eventos de la Guerra de Troya. Estos textos fueron probablemente
recitados oralmente, por lo que se componían en verso. Por otro lado, inspiraron a creadores
posteriores de la misma tradición cultural a componer las grandes tragedias griegas: los
grandes dramaturgos Esquilo (c. 525-c.456 a. C.), Sófocles (496-406 a. C.) y Eurípides (c.
480-406 a. C.).
A la misma tradición pertenecen comediantes como Aristófanes (444-385 a. C.) y el primer
teórico de la literatura, el célebre alumno de Platón: Aristóteles “El Estagirita” (384-322 a. C.).
Su Poética es el primer intento en la historia de organizar, clasificar y comprender
metódicamente la creación literaria. La importancia de este texto es tal, que aún hoy muchos
de sus términos son de uso corriente en la crítica y teoría literarias.
La literatura griega fue luego heredada por los romanos, quienes perpetuaron su tradición
estética en más de un sentido. Destaca la épica fundacional del poeta Virgilio, Eneida, en la
que vinculaba la fundación del Imperio Romano en los sobrevivientes troyanos de la guerra.
Sin embargo, la tradición grecolatina fue rechazada durante el Medioevo europeo, en que el
cristianismo impuso su imaginario religioso y sus valores, así como sus propias formas
literarias. Así, la literatura cristiana medieval se centró en la experiencia divina, la hagiografía
(vida de los santos) y la poesía mística, así como la lectura de la Biblia y de otros textos
sacros. Un buen ejemplo de ello lo constituyen las Confesiones de San Agustín, en las que
relata su descubrimiento de dios y su conversión a la Iglesia, además de reflexionar sobre
diversos conceptos religiosos y filosóficos.
Recién en el siglo XV, a finales del Medioevo y comienzos del Renacimiento europeo, nació
algo semejante a lo que hoy en día comprendemos como literatura. El arte poético hizo eco de
las transformaciones propias de la llegada del Humanismo y proliferó en muy distintas
vertientes. En este período destaca la literatura del Barroco (especialmente en España), cuyo
máximo representante es Miguel de Cervantes (1547-1616) con su Don Quijote de la Mancha,
obra que dio nacimiento al género de la novela moderna. También fue importante la literatura
isabelina con la dramaturgia de William Shakespeare (1564-1616), central en la tradición de
Occidente hasta hoy.
Desde entonces, la literatura prosiguió una marcha de constante innovación y renovación, de
la mano de las corrientes filosóficas que imperaron en adelante. Así, hubo una literatura de la
Ilustración (en la que predominó el Realismo), una literatura del Romanticismo, y finalmente
un posromanticismo que, a mediados del siglo XIX y comienzos del XX, inauguró la literatura
moderna (que bien podría llamarse contemporánea).
Con los cambios que trajo el capitalismo del siglo XX y la revolución científico-tecnológica,
nacieron las vanguardias artísticas, entre las que está la literatura como protagonista, en una
búsqueda constante de nuevas y más libres formas de expresión.
La novela fue el género más visible de la época contemporánea. Así, dio pie al surgimiento de
formas mixtas o transgenéricas, características de los inicios de la globalización de finales del
siglo XX y comienzos del XXI.
Importancia de la literatura
La literatura es una de las grandes formas de expresión artística de todos los tiempos, cuyo
material de trabajo es uno de los más característicos de la humanidad que hay: el lenguaje.
A lo largo de su vasta y compleja historia, la literatura no sólo ha experimentado en sus
formas expresivas, sino también se ha hecho eco de los cambios profundos en la cultura y la
forma de pensar del ser humano, convirtiéndose en un poderoso espejo de la época.
Tipos de literatura
La ciencia ficción fue creada en la literatura.
La literatura no posee una clasificación universal o estándar, dado que se la suele clasificar
más bien conforme a su época de producción, o a las técnicas o recursos empleados,
conformando así distintas “escuelas” literarias que, a grandes rasgos, podemos resumir en:
Literaturas antiguas. Aquellas que pertenecen a la Edad Antigua, lógicamente, y que
en su mayoría se componen de textos religiosos, épicos o de naturaleza similar.
Literaturas clásicas. Aquellas que pertenecen a la era clásica grecorromana, o sea, a
la Grecia Antigua y a la civilización romana.
Literatura moderna. Aquella que es propia de la Edad Contemporánea, o sea, de los
siglos XIX y XX.
Literatura vanguardista. Aquella que responde al mandato de las vanguardias
artísticas, que buscaba nuevas y revolucionarias formas de comprender el hecho
artístico.
Literatura mística. Aquella que responde a una cultura religiosa, y que aborda temas
religiosos o relata episodios místicos. La literatura cristiana forma parte de ella.
Literatura romántica. Aquella propia del romanticismo, cuyos valores tendían a la
exaltación de la subjetividad del artista, del mundo de las emociones y de la
irracionalidad. El término también se usa popularmente para la literatura popular del
romance o las relaciones afectivas.
Literatura de ciencia ficción. Aquella en la que se plantean dilemas propios de la
sociedad industrial, a partir de la exageración o extrapolación de las posibilidades
técnicas o científicas contemporáneas.
Literatura realista. Aquella en la que se representan ficciones que responden a los
mismos principios del mundo real.
Literatura fantástica. Aquella que se aleja del mundo real y crea las normas de su
propio universo, dando cabida a eventos mágicos, irreales, etc.
Literatura oral. Aquella que es previa a la escritura, o propia de tradiciones populares
ajenas a la escritura, y que se transmite oralmente de generación en generación.
Géneros literarios
Los géneros literarios son un horizonte de expectativas de lectura, es decir, una clasificación
previa de los tipos de obras literarias que se componen y se consumen, que nos dice antes de
siquiera abrir un libro qué tipo de contenido hallaremos.
Además, los géneros le ofrecen a los escritores un conjunto de reglas por las cuales guiarse a
la hora de componer sus obras. Sin embargo, los escritores pueden llegar a romper esas
reglas, y esa dinámica es la que introduce el cambio en el concepto de literatura.
Los géneros literarios modernos son cuatro:
Poesía. Originalmente escrita en versos rimados (aunque ahora predomine el verso
libre), la poesía es hoy el género más libre de todos, cuyo único rasgo común parece
ser el de la descripción subjetiva de una realidad cualquiera, empleando para ello
metáforas, imágenes y juegos de palabras cuyo sentido no necesariamente ha de ser
claro o comprensible.
Narrativa. El arte de relatar, de contar una historia, sobrevive hoy desde los tiempos
más remotos de nuestra historia como especie. Este género se caracteriza por la
presencia de un narrador, sea o no un personaje también, y comprende tres
subgéneros:
Cuento. Una composición narrativa breve o mediana, que puede leerse de una sola
vez y que avanza hacia su propio final, en un universo cerrado de acontecimientos.
Novela. El género narrativo más híbrido y complejo, que compone piezas de mediano a
largo aliento en las que se aborda un relato desde muy distintas perspectivas, pudiendo
incorporar información suplementaria, ripios, desvíos, demoras, y ofreciendo una
experiencia de lectura más larga y morosa que el cuento.
Crónica. A caballo entre literatura y periodismo, este género cuenta eventos reales
mediante técnicas narrativas propias de la ficción literaria, y en él suelen incluirse,
aunque no sean técnicamente lo mismo, subgéneros como el diario o la
correspondencia. Por eso a veces se prefiere hablar de “No-ficción”.
Dramaturgia. El arte de la composición de piezas teatrales, es decir, textos destinados
(o no) a una representación escénica, o sea, en un escenario, con personajes
realizando acciones en un presente continuo, desprovisto de narrador.
Ensayo. El arte de la digresión o la reflexión poética es un género moderno en el que
un autor diserta sobre un tema de su interés, ofreciendo información y conclusiones de
tipo subjetivo, sin ningún otro fin que el de abordar el tema y expresar un punto de
vista.
ACTIVIDAD
1. Ingresa en la siguiente página y escoge el cuento que mas te llame la
atención: [Link]
Responde:
a) ¿Qué cuento leíste?
El león y el ratón
b) ¿De qué trata?
El cuento narra la historia de un león que, al estar dormido, es despertado por un
pequeño ratón que corre sobre su cuerpo. El león, enfadado, atrapa al ratón, pero el
ratón suplica por su libertad, prometiendo ayudar al león en el futuro. El león,
riéndose de la idea de que un pequeño ratón pueda ayudarlo, decide liberarlo. Más
adelante, el león queda atrapado en una red de cazadores y, sorprendentemente, el
ratón llega a su rescate, mordiendo las cuerdas y liberándolo.
c) ¿Cuál es el personaje principal?
Los personajes principales son el león y el ratón, pero el ratón es quien juega un
papel crucial en la resolución de la historia.
d) ¿Qué fue lo que más te llamo la atención?
Lo que más me llamó la atención fue la idea de que incluso el más pequeño y
aparentemente insignificante puede ser de gran ayuda. La relación entre el león y el
ratón muestra que no debemos subestimar a los demás por su tamaño o apariencia.
e) ¿Te deja alguna reflexión?
Sí, el cuento me deja la reflexión de que todos, sin importar su tamaño o
posición, pueden tener un valor y ser útiles en momentos de necesidad.
Además, resalta la importancia de la amistad y la gratitud, mostrando que
ayudar a otros puede generar lazos inesperados y valiosos.
2. Para este punto debes convertirte en escritor, piensa en un tema que te llame la
atención y del cual quisieras escribir, para elaborar un cuento que tenga:
Un título o portada
Un personaje principal
El inicio, desarrollo y desenlace del escrito
Describe detalladamente todo lo que consideres necesario.
Para la elaboración de esta historia puedes utilizar un contexto real o imaginario.
El Jardín de los Sueños
Lía, una niña de diez años con una gran imaginación y amor por la naturaleza. Lía tiene
el cabello rizado y castaño, y siempre lleva una diadema de flores que ella misma hace.
Es curiosa y valiente, y sueña con tener un jardín lleno de flores mágicas.
Lía vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas y ríos cristalinos. Desde que era
muy pequeña, pasaba horas explorando el bosque cercano y soñando con aventuras.
Un día, mientras caminaba por el bosque, encontró un sendero cubierto de hojas
doradas que nunca había visto antes. Intrigada, decidió seguirlo.
El sendero la llevó a un claro oculto donde se encontraba un jardín deslumbrante.
Las flores brillaban en colores vivos, y el aire estaba impregnado de un dulce
aroma. Al acercarse, Lía notó que algunas flores parecían susurrar, como si
tuvieran vida propia. Fascinada, se agachó para oler una flor de un azul intenso que
parecía brillar.
De repente, una pequeña hada apareció ante ella. Tenía alas brillantes y una sonrisa
amistosa. "¡Hola, Lía! Soy Florina, la guardiana de este jardín. Este lugar es mágico y
solo aparece para aquellos que tienen un corazón puro y un espíritu aventurero", dijo el
hada.
Lía no podía creer lo que veía. "¿Puedo quedarme aquí y aprender sobre las flores
mágicas?", preguntó emocionada. Florina asintió y le mostró cómo cuidar el jardín.
Cada flor tenía un poder especial: algunas podían curar, otras traían felicidad y algunas
incluso podían hacer volar a quien las tocara.
Lía pasaba los días en el jardín, aprendiendo sobre las flores y ayudando a Florina. Sin
embargo, un día, una sombra oscura apareció en el jardín. Era un viejo hechicero que
había estado buscando el jardín mágico para robar su poder. Lía y Florina, aunque
asustadas, decidieron enfrentarse al hechicero.
Con valentía, Lía se plantó frente al hechicero y le dijo: "No puedes llevarte la magia de
este jardín. La magia está en el amor y el cuidado que le damos". Las flores
comenzaron a brillar intensamente, y Lía, sintiendo su energía, levantó las manos. Las
flores, unidas, crearon una barrera de luz que mantuvo alejado al hechicero.
El hechicero, sorprendido por el poder de la amistad y la valentía de Lía, retrocedió
y desapareció en la oscuridad. El jardín fue salvado, y Lía se dio cuenta de que su
amor y dedicación habían protegido el lugar mágico.
Desde ese día, Lía se convirtió en la nueva guardiana del jardín. Cada vez que alguien
con un corazón puro entraba, las flores florecían aún más. Lía aprendió que la
verdadera magia reside en la bondad, el amor y la amistad.
El Jardín de los Sueños se convirtió en un lugar donde los niños del pueblo podían
venir a soñar y jugar, y Lía siempre estaba allí, lista para compartir la magia de las
flores y las historias de valentía. Así, el jardín no solo floreció, sino que también se
convirtió en un símbolo de esperanza y amistad en el corazón de todos.