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Métodos y Técnicas en Sociología

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CAPÍTULO 4.

HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO SOCIOLÓGICO

1. La sociología como disciplina científica. Los métodos de la sociología.

La sociología consiste en lo esencial, en el estudio científico de la sociedad humana. Los dos


métodos fundamentales que orientan en la actualidad a la práctica de la sociología:

a) El cuantitativo (positivista), promovido por Comte, investiga los aspectos objetivos de la


realidad social. Hechos sociales y busca producir datos cuantitativos útiles. La información
que se quiere es numérica porque su tratamiento estadístico saca a la luz la vinculación
existente entre las variables consideradas en estudio.

b) El cualitativo (interpretativo), introducido por Weber, comprende los motivos internos de


las acciones. Opera a través del lenguaje, portador del significado con el que están dotadas
las acciones sociales.

Estos son los principales métodos que se utilizan, pero no son los únicos. Beltrán añade tres
métodos más:

c) El método histórico, pues la variable tiempo debe ser considerada en el análisis de la


realidad social. Hay que interrogarse por el curso seguido por el fenómeno de estudio (cómo
ha llegado a ser como es y por qué, de dónde vienen los procesos y las instituciones
sociales).

d) El método comparativo requiere el examen simultáneo de dos o más objetos, que presentan
a la vez semejanzas y desemejanzas. La comparación sistemática de los fenómenos en
diferentes espacios y tiempos enriquece nuestra visión del fenómeno y la liberan del
etnocentrismo.

e) El método crítico-racional, que reclama la consideración racional de los fines sociales, de


los valores y del deber ser. No se trata de asumir la tarea de fijar dichos fines, sino de
hacerlos susceptibles de una discusión científica racional y crítica.

2. Técnicas de investigación para la obtención de datos cualitativos.

Entrevista, grupo de discusión, observación y técnicas biográficas.

Método: procedimiento general que permite a las investigaciones orientarse a sus objetivos.

Técnica: instrumento específico que posibilita la recogida de información necesaria.

a) La entrevista.

Permite un tratamiento profundo de aspectos sociales.

→ La entrevista abierta: pretende profundizar en las motivaciones personalizadas de un caso


individual frente a cualquier problema social. Consiste en un diálogo cara a cara directo y
espontáneo, de una gran intensidad y concentración, entre un sujeto hablante y un investigador
capaz de orientar su discurso. La meta es lograr la “reproducción del discurso motivacional de una
persona típica en una situación social bien determinada”, para lo cual el sociólogo tendrá: conocer
las vivencias, actitudes creencias, etc. del individuo en relación al tema abordado, tratando la
información no como rasgos personales sino como aspectos inherentes a su posición social.

Dependiendo de cómo transcurra son aceptables versiones de la entrevista que van desde una
explicación escasamente dirigida hasta otra orientada. En el primer caso el entrevistador cede al
entrevistado el mando de la conversación y se abstiene de intervenir en ella lo posible. El propio
entrevistado dicta el orden y alcance de los asuntos a tratar. El entrevistador reorienta o propone
algún aspecto de interés si, avanzada la sesión aún no ha sido abordado; pero no impone el ritmo de
la conversación ni su rumbo.

→ Entrevistas estructuradas: es el investigador quien toma las decisiones fundamentales, aquí sí que
es útil valerse de un listado secuencias de preguntas que promuevan el diálogo. Ha de ser un
excelente conductor de la conversación. El tiempo de diálogo no ha de ser demasiado breve como
para desaprovechar recursos, ni demasiado largo pues el cansancio reducirá la concentración.

El objetivo tiene que ser hacernos un discurso, no con ideas sueltas y apenas desarrollo. Interesa la
reflexión sobre el tema objeto de estudio, reflexión que no llegará si desde el primer minuto damos
la impresión de conformarnos con respuestas tipo cuestionario. El guión de contenidos previstos
para la entrevista puede agotarse, con lo que quedaría invalidada y habría que repetirse con otro
personaje típico del mismo perfil social. El entrevistador y el entrevistado tienen que ser
desconocidos.

Las entrevistas deben ser transcritas lo antes posible, por dos razones:

1. Al tenerse fresca la conversación, esta tarea resulta más acertada.


2. Será la segunda vez que escuchemos al actor social: si en la presencia el entrevistado
concentró su esfuerzo en captar su discurso, ahora deberá aprovechar para atender con
detalle a los contenidos del mismo y, si es preciso, mejorar el diseño y/o la ejecución de las
próximas entrevistas.

Respecto al análisis, lo que interesa del sujeto no son sus problemas personales, sino la forma social
de la estructura de su personalidad y los condicionamientos ideológicos de su proceso motivacional
típico.

b) Grupo de discusión.

Permite captar valores, creencias, costumbres, actitudes, expectativas, temores, etc. Los
componentes clave para el diseño de cualquier investigación social por grupos de discusión son los
siguientes:

1. Selección de actuantes. Se capta un discurso estructurado desde unidades de información


independientes. Las categorías sociales que establezcamos para extraer los hablantes funcionan
como perspectivas que contienen visiones diferentes del objeto de estudio.

2. Esquema de actuación. Provocar el discurso, guiarlo hacia los objetivos de la investigación y, a


continuación, motivarlo. El moderador presenta el tema, pero no el marco, ni el proceso. El discurso
es entonces un proceso de construcción que obedece los deseos del grupo, los cuales se inscriben a
su vez en la demanda del preceptor.

3. Interpretación y análisis. Ningún miembro ha de conocer el tema. Los miembros no deben


conocerse. El moderador no busca los participantes, debe hacerlo un intermediario. Grupos de 7-8
miembros. Todos deben presentar rasgos estructurales semejantes, no posiciones enfrentadas.

c) La observación.

Puede adoptar varias formas, dependiendo de dos factores:

- Grado de participación del investigador. Puede abstenerse de hacerlo y mantenerse distante


de los sujetos observados o integrarse activamente en el lugar a fin de compartir
experiencias y actividades cotidianas.

- Tipo de aplicación:

→ Abierta, donde interesa anotar todo cuanto acontece.


→ Estructurada, donde se fija con la máxima exactitud aquello que se desea observar

La observación participante es la modalidad más empleada. Instalarse por un cierto tiempo en la


comunidad que desea conocer para registrar lo que ella acontece de la manera más natural posible.
Se integra como uno de sus miembros. No altera la normalidad de la realidad social que estudia.
Exige la anotación cuanto más inmediata mejor, conforme se van produciendo, ya que la excesiva
demora conlleva el riesgo de que falle la memoria y se pierdan contenidos. Se recoge mediante
cuadernos de campo.

d) Técnicas biográficas.

En el pasado fueron muy practicadas por la Escuela de Chicago cuyos estudios urbanos concedían
la máxima importancia los individuos y su vida cotidiana como medio para captar la realidad social.
En el siglo XX cayeron en desuso, debido al predominio de la metodología cuantitativa. Su empleo
ha sido recuperado desde los años 60 por parte de autores que apuestan por la subjetividad del ser
humano como fuente para conocer la sociedad, los estudios biográficos permiten al investigador
situarse en ese punto crucial de convergencia entre:

1- El testimonio subjetivo de un individuo a la luz de su trayectoria vital, de sus experiencias, de


su visión particular.

2- La plasmación de una vida que es el reflejo de una época, de unas normas sociales y de nos
valores esencialmente compartidos por la comunidad de la que el sujeto forma parte.

Permiten reconstruir una dialéctica individuo-sociedad atendiendo al relato autobiográfico que


efectúa un sujeto y a los diferentes documentos que aporten bien sea él u otra persona de su entorno.
Así, la confección de una historia de vida combina la realización de sucesivas entrevistas
biográficas al actor social con una revisión documental, en un proceso abierto y de continua
reflexión sobre las informaciones que se van logrando y que han de inscribirse y analizarse antes del
contexto histórico y social en el que se devuelve.
3. Técnicas de investigación para obtención de datos cuantitativos.

a) La encuesta.

Comenzó a utilizarse a finales del siglo XIX, en estudios sobre la pobreza y la marginalidad
urbanas; su origen no se halla ligado al poder o al mercado sino a los movimientos reformistas e
intervencionistas para la mejora social. En los años 30 la encuesta pasó a convertirse en el medio de
trabajo más importante del investigador social. No tardó mucho en ser considerada la técnica
fundamental de la sociología.

La utilización de la encuesta sigue siendo muy frecuente, en efecto, pero cada vez más dentro de las
estrategias multimétodo. “Una investigación realizada sobre una muestra de sujetos representativa
de un colectivo más amplio, que se lleva a cabo en contexto de la vida cotidiana, utilizando
procedimientos estandarizados de interrogación, con el fin de obtener mediciones cuantitativas de
una gran variedad de características objetivas y subjetivas de la población”. El trabajo de campo
consiste en la aplicación de un cuestionario cuya elaboración y diseño están guiados por una serie
de hipótesis a comprobar sobre el tema en cuestión.

El problema es que algún aspecto importante escape a esta previsión técnica ya que no cabe la
posibilidad de dar marcha atrás una vez que se ha dado a luz verde a la fase del trabajo de campo.

El cuestionario puede rellenarse por diversos procedimientos:

- Aplicación personal, es un medio que garantiza una mayor tasa de respuestas pero que tiene
en contra su carestía.

- Teléfono, que abarata y acorta la duración del trabajo de campo, además de procurar la
grabación instantánea de datos; pero tiene por inconvenientes que no todo el mundo posee
teléfono fijo, dada la proliferación de los móviles y la limitación del número de preguntas a
incluir.

- Cuestionarios autoadministrados, sea en su versión presencial (se aprovecha que todos los
entrevistados estén reunidos en tiempo y lugar para pasárselo. O por correo.

Sea cual sea el tipo de cuestionario en que se apoye, la encuesta calca las pretensiones del método
cuantitativo: describir y explicar los hechos sociales. Para ello se vale de códigos numéricos y en
general de análisis estadístico. Los resultados logrados se generalizan y se presumen de objetividad.

b) Fuentes de información secundaria.

La encuesta permite datos primarios o de primer orden, pero el sociólogo también tiene la
posibilidad de explotar otros ya existentes, que no han sido producidos por él sino por otros
investigadores con anterioridad: son llamados datos secundarios, cuyo análisis estadístico goza de
igual legitimidad metodológica que los suministrados por la encuesta, pero quizás no de tanta
popularidad.

Es particularmente recomendable el empleo de datos cuantitativos secundarios en el marco de


estudio que apliquen, además, técnicas de investigación de tipo cualitativo. En España disponemos
de abundantes fuentes de información secundaria. Por ejemplo:
- Centro de Investigación Sociológica (CIS)
- Instituto Nacional de Estadística.
- Estadísticas oficiales de Eurostat (Unión Europea.)
- Página web de cualquier ministerio.
- Instituto de la Juventud.
- INMERSO.
- Instituto de la Mujer.

4. Nuevas perspectivas en la investigación social: dos ejemplos de herramientas en


desarrollo.

a) La sociología visual.

Las fotografías son capaces de mostrar, mejor incluso que las palabras, los fenómenos sociales en su
contexto. Además, simplifican la recogida de datos cuando recabar un alto número de detalles de un
fenómeno social correcto. Su recomendación es taxativa: todo sociólogo debería tener un cierto
conocimiento sobre herramientas y habilidades para el uso de las imágenes, fijas y en movimiento.

El objetivo de la sociología visual es estudiar el impacto de la imagen fotográfica en el análisis


social. Se trata de analizar la fotografía como una realidad, organización, e institución social.

La sociología visual trata de enseñarnos a ver, a analizar, nuestras propias miradas y las de otros.
¿Con qué fin? El fin es el de siempre: comprender las acciones y los órdenes sociales, pero, en este
caso, considerando a las imágenes no solo como descriptoras sino también como constructoras de
esas acciones y órdenes. La fotografía no solo describe la realidad, sino que la construyen. La
fotografía nunca es inocente. Es parte de la cultura, de la sociedad, y mantiene un protagonismo
determinado dentro de esa cultura.

Los materiales audiovisuales: los programas de cámara oculta ofrecen una herramienta
incomparable al trabajo ordinario de descubrimiento (científico) de las estructuras prácticas de la
acción social, por cuanto orientan a los espectadores al examen de las estructuras sociales en y en
tanto que los detalles in vivo e in situ que hacen públicamente reconocible la realidad de algo así
como un orden social.

b) La encuesta deliberativa.

Vinculada en sus orígenes (finales de los años 80) a la investigación de la opinión pública, esta
herramienta pretende ir más allá del alcance habitual de cualquier encuesta haciendo frente, sobre
todo, a una de las principales críticas que a menudo esta recibe: hasta qué punto los individuos, al
responder un cuestionario, llegan a reflexionar sobre las cuestiones que se les va formulando o, en
cambio, van contestando una tras otra a las preguntas de un modo improvisado y sin tener realmente
una idea formada sobre el tema motivo de estudio.

Presenta como aspecto más novedoso suministrar a los encuestados información sobre el tema para
que lo debatan en grupos, en una fase de investigación intermedia entre la aplicación de dos
encuestas, una inicial o previa y otra posterior a las sesiones de deliberación.
Definen la encuesta deliberativa como “una técnica de recogida de datos cuyo objetivo principal es
la obtención de información respecto a la opinión ciudadana en torno a un tema determinado, una
vez satisfechos los requisitos de información y debate”.

5. El análisis sociológico de los datos.

El análisis de los datos sigue un proceso muy diferente según sea su naturaleza. En la metodología
cuantitativa, el análisis corresponde exclusivamente a la fase última del proceso de investigación
social, una vez que se ha dado por cerrado el trabajo de campo y se cuenta con el conjunto de datos
que han sido recogidos sobre el tema objeto de nuestra indignación. Y en la metodología cualitativa,
la tarea analítica no se lleva a cabo en ese momento culminante sino de una manera continuada.
“Análisis intenso final”, necesario a todas luces, que se acompaña de ``análisis proyectado” que se
realiza en la planificación misma de la investigación social cualitativa y del análisis “preliminar”,
que va efectuándose conforme tiene lugar el trabajo de campo. Las técnicas empleadas para el
análisis también difieren sustancialmente dependiendo del tipo de datos que trate:

a) Análisis estadístico. La metodología cuantitativa busca medir los fenómenos sociales aplicando
modelos matemáticos para conocer su incidencia en una sociedad determinada o en colectivos
específicos dentro de ella. Tanto en el marco de la investigación primaria como en el de la
secundaria, cualquier variable incluida en un cuestionario suministra datos cuantitativos. La suma
de todas ellas genera una base de datos cuyo tratamiento estadístico permite indagar sobre el objeto
de estudio en cuestión.

El análisis puede efectuarse a nivel descriptivo o añadir una dimensión explicativa, vinculando
casualmente una serie de variables.

Para aprovechar los datos cuantitativos es necesario el dominio de las diversas técnicas estadísticas
de análisis. Las más simples informan sobre la distribución de frecuencias de una variable o sus
medidas de tendencia central o de dispersión, según el nivel de medición que posea. Otras
relacionan dos variables, contrastando sus frecuencias o sus medidas aritméticas para comprobar si
existe asociación entre ellas. Las más complejas se enmarcan en análisis multivariable. La
estadística aplicada a las ciencias sociales ofrece al investigador diversas posibilidades y numerosos
indicadores que permiten concretar el grado en el que las variables se relacionan entre sí.

b) El análisis de la información cualitativa. No pretende la medición de los fenómenos sociales


en términos de variables, sino que busca interpretarlos en su contexto, a través de lo que los
individuos hacen o dicen. Esa interpretación se desarrolla en abierto: la iniciativa del investigador y
su creatividad a la hora de organizar la información recogida y captar lo transmitido por los actores
sociales, son esenciales para el aprovechamiento de los datos y, en última instancia, para la
comprensión del objetivo de estudio. Ello no significa que el análisis cualitativo carezca de
estrategias que orienten su práctica: las hay y variadas, dependiendo del tipo de materiales de
campo que se posean y de la estrategia y objetivos del investigador:
→ Teoría fundamentada. Consiste en la generación de propuestas teóricas a partir de datos
recogidos en el trabajo de campo. Resulta apropiada, en particular, para el análisis de entrevistas y
grupos de discusión. Una vez se dispone de las transcripciones, su desarrollo contempla la revisión
minuciosa de los textos en busca de aquellos fragmentos que contengan una idea similar, a los
cuales se asigna un mismo código. Es el proceso de codificación abierta, al que sigue otro de
codificación axial, cuando el investigador relaciona las categorías teóricas que han emergido de los
datos, y un tercero de codificación selectiva, cuando dichas categorías se integran sobre un eje
central, permitiendo realizar las propuestas teóricas que ayuden a comprender el objeto de estudio.
Los resultados obtenidos mediante este procedimiento inductivo no pretenden ni verificar hipótesis
previamente formuladas ni generalizarse, si no dar cuenta de realidades sociales específicas.

→ El análisis cualitativo también puede llevarse a cabo desde una perspectiva hermenéutica, que
recalca la importancia de los discursos en la comprensión de la realidad social. Alonso concibe el
análisis sociológico de los discursos como una socio hermenéutica ligada, fundamentalmente, a la
situación y la contextualización histórica de la enunciación, en tanto que interpretación ligada a la
fuerza social y a los espacios comunicativos concretos, que arman y enmarcan los discursos. Se
trata de reconstruir estratégicamente el sentido de los discursos que aportan y de comprenderlos en
su contexto histórico y social. Sus objetivos son, los usos del lenguaje antes que el lenguaje mismo:
usos que reflejan formas de vida concretas y que son claves para interpretar los discursos y
comprender sociológicamente la realidad social.

Entre las diversas propuestas del análisis del discurso, otra especialmente interesante es la de
Conde. Consiste en el análisis sociológico del sistema de discursos, tomando como unidad de
análisis no los diferentes discursos recogidos en el marco de cualquier investigación, tratados en
singular, sino el conjunto integrado de todos ellos. Ese corpus de textos debe ser abordado en su
totalidad, por encima de las segmentaciones analíticas, y constituye el material factual, cuya
interpretación y análisis conduce a la construcción del sistema de discursos siguiendo un
procedimiento ordenado: se establecen inicialmente las conjeturas preanalíticas, luego las
posiciones discursivas, las configuraciones narrativas y, por último, los espacios semánticos. En
cualquier caso, los discursos son concebidos como producciones y prácticas sociales, que operan en
el seno de la intervención social, conformando un sistema estructurado, ordenado y jerarquizado,
dentro de una compleja red de relaciones y conflictos sociales, ideológicos y simbólicos.

→ Otra posibilidad la ofrece el análisis de contenido, que puede efectuarse no obstante en el marco
tanto de la metodología cualitativa como de la cuantitativa. “no es otra cosa que una técnica para
leer o interpretar el contenido de toda clase de documentos”, principalmente escritos, aunque vienen
cobrando una importancia creciente los audiovisuales. Se basa en la lectura científica de textos
como instrumentos de recogida de información. Los textos son testimonios que permanecen en el
tiempo, tienen un profundo contenido social y permiten interpretar fenómenos difícilmente
abordables por otras vías. Los textos pueden ser producidos por el investigador o por otras personas
o instituciones. En cualquier caso, los datos y significados que contienen son interpretados como
indicadores de su contexto y deben someterse a un riguroso proceso de codificación, hasta convertir
el texto original de campo en un texto de investigación. El fin del análisis de contenido es crear (uso
cualitativo) o comprobar (uso cuantitativo) alguna hipótesis o teoría sobre el objeto de estudio.

El carácter abierto y subjetivo que tiene el análisis cualitativo, en comparación con el cuantitativo,
no desmerece su práctica, sino que le añade valor, siempre y cuando se proceda con rigurosidad. Y
en este punto tenemos que subrayar la importancia de una tarea: la transcripción. Si se quiere
aprovechar en toda su riqueza la información que aporta cualquier entrevista, su transcripción
resulta obligatoria y no debería evitarse como ocurre a veces. Tampoco ha de ser tarea delegada en
ajeno al equipo investigador dado su desconocimiento a nivel teórico del asunto estudiado:
inevitablemente, la calidad de los datos se resentirá.

6. El proceso de investigación social.

La investigación sociológica conlleva varias tareas de cumplimiento ineludible:

1ª) La inicial persigue una definición la más exacta posible del fenómeno de la realidad social
motivo de la indagación. Ningún proceso investigador debe obviar tal esfuerzo de clarificación y
concreción, que ayude a hacer operativo el objeto de estudio. En ese momento debe evitarse la toma
de decisiones apresuradas ya que un mal planteamiento repercutiría negativamente en las fases
posteriores de la investigación. Hemos de realizar un intenso trabajo de documentación y reflexión,
que aporte información preparatoria del tema y que nos permita identificarlo bien. Ello implica la
necesidad de efectuar una revisión biográfica lo más detenida posible, consultando libros y
artículos. La revisión de la biografía es una tarea imprescindible.

La literatura especializada nos aportará ideas esenciales no solo para definir nuestro objetivo de
estudio, sino también para que planteemos cuestiones iniciales de investigación, que la orienten.

2ª) Tras haber fundamentado la investigación estaremos en condiciones de organizarla y planificarla


con suficiente garantía bajo la forma de un proyecto. Debe formularse con rigurosidad cuál es el
tema o problema objeto de estudio, justificando la necesidad de que sea explorado
sociológicamente. También hemos de crear un marco teórico consistente, del que emanarán los
objetivos que deseamos alcanzar. Para elaborar un buen marco teórico hay que disponer de
información relevante, que desarrolla una capacidad de síntesis extrayendo las ideas fundamentales
de los textos que consultemos y, en tercer lugar, enlazar esas aportaciones siguiendo un hilo
argumental coherente y estructurado. Tenemos que informar acerca de la estrategia metodológica
que emplearemos, justificando su elección, así como incluir un presupuesto económico detallado y
un cronograma con las tareas a realizar y las fechas previstas para cada una de ellas.

- Estudios cualitativos: en el diseño cuantitativo el grado de estructuración es enorme, todo se


programa minuciosamente, de forma que el curso de la investigación ha de ajustarse a lo
establecido de antemano.

- Estudios cuantitativos: el estudio avanza mediante un proceso de continua toma de


decisiones y se contempla la posibilidad de modificar lo establecido en principio, de afrontar
imprevistos.

En el diseño cualitativo los pasos dados no son definitivos sino provisionales y en el proceso
investigador no domina la estrechez operativa sino la flexibilidad; además, de poco sirven las
hipótesis formuladas antes del trabajo de campo pues no harían sino constreñirlo con el
consiguiente perjuicio para los resultados. Un proceso de investigación puede ser abierto o cerrado
a la información. Está cerrado si “solo produce las informaciones previstas en el diseño” y abierto si
las obtiene aun no habiendo sido pretendidas al inicio; de manera respectiva, así se opera en la
perspectiva distributiva y en la estructural.

3ª) La fase de trabajo de campo supone la aplicación de las herramientas que se hayan considerado
para la obtención de los datos. Es hora de poner en práctica los métodos y técnicas de investigación
social, reiterando la conveniencia de integrar los enfoques cuantitativos y cualitativos en tanto que
sea posible.

4ª) La ordenación y el análisis de los datos, dando cuenta de los objetivos que se perseguían, cierran
el proceso de investigación. El tratamiento cuantitativo de los datos se centra en operaciones
matemáticas, en consonancia con la codificación numérica de la realidad social que ha guiado la
recogida de información. Con las variables incluidas en cualquier cuestionario se buscan relaciones
estadísticamente significativas que se den entre ellas, a la luz de hipótesis previamente formuladas,
con el propósito de explicar causalmente el fenómeno y generalizar los resultados. El análisis
cualitativo, en cambio, apunta al lenguaje: su meta es comprender el fenómeno abordado mediante
la interpretación, lo más profunda posible, de los discursos elaborados y transmitidos al
entrevistador por una variedad de actores sociales. Y en absoluto se trata de comprobar hipótesis
sino, al contrario, de construirla en base a los datos obtenidos en el trabajo de campo, siguiendo un
procedimiento inductivo. Análisis cuantitativo: tablas y/o gráficos. Análisis cualitativo: tiende a
mostrar fragmentos de los textos transcritos que han sido analizados por el investigador.

FASES BÁSICAS EN EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

- Definición precisa del fenómeno motivo de estudio.


- Redacción del proyecto de investigación, que debe incluir marco teórico,
objetivos, estrategia metodológica a seguir, presupuesto y cronograma.
- Trabajo de campo, con aplicación de métodos y técnicas que aporten
conocimiento empírico.
- Ordenación y análisis. Informe de resultados y conclusiones.

Todo proceso de investigación social implica un fenómeno concreto a conocer (objetivo), alguien
dedicado a ello (sujeto), y un procedimiento adecuado con el que obrar (método). La práctica
sociológica tiene la particularidad que es efectuada por un sujeto que no es impasible a la sociedad
que investiga. Ello implica riesgos en su ejecución. Es obligatorio no contaminar el trabajo con
valores personales, ni proyectar creencias y presupuesto en el proceso de investigación. Tareas
como la elaboración de un cuestionario o la moderación de un grupo de discusión exigen la máxima
precaución, y no digamos la redacción de resultados. Pero tales riesgos no invalidan los hallazgos
siempre y cuando sean logrados por rigor científico.

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