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De las evidencias

1. Cuando la música se introduce en el


interior de nuestro oído, la información
viaja a través del tallo cerebral y el
mesencéfalo hasta llegar al córtex
auditivo. La información es procesada por
el córtex auditivo primario (incluida la
parte media del giro temporal superior) y el
córtex auditivo secundario. Las pruebas
científicas nos muestran que la percepción
musical está basada en dos procesamientos
distintos por dos subsistemas neurales
diferentes: organización temporal y
organización del tono.
2. El procesamiento que el cerebro hace de la
música, se llevaría a cabo en el
hemisferio derecho.
3. Cuando un sonido excita nuestro oído se
ponen en marcha una serie de procesos
mecánicos, químicos y bioeléctricos a lo
largo de estructuras tan diversas como
tímpano, oído medio, cóclea, nervio
auditivo, tronco cerebral, tálamo y
diversas regiones corticales que casi de
un modo instantáneo concluyen con el
reconocimiento de dicho sonido y su
significado emocional. El conocimiento de
todo este proceso está siendo una ocupación
principal de diversos investigadores
4. ...La música favorece la cristalización de
diferentes estructuras funcionales del
sistema nervioso, facilita la producción de
energía ligada al estímulo del cerebro,
indispensable para pensar. El sistema
nervioso recibe el mensaje musical y se
encarga de distribuirlo armoniosamente en
el conjunto del cuerpo y el oído es el
medio más natural para efectuar estas
operaciones” (Tomatis, 2015).
5. Se ha demostrado que son muchas las
partes del cerebro involucradas en la
actividad y percepción musical en ambos
hemisferios cerebrales: “…escuchar música
activa una amplia y diseminada red bilateral
de las regiones cerebrales relacionadas con
la atención, el procesamiento semántico, la
memoria, las funciones motoras y el
procesamiento emocional” (Särkämö, 2008).
6. “Tanto la percepción como la producción
musical movilizan diversas áreas corticales
(auditiva, motora) y subcorticales
(respuestas emocionales) que implican, de
hecho, a la totalidad del encéfalo (…).
7. El hemisferio derecho es sensible a los
contornos melódicos, la prosodia, el canto, la
armonía y a los aspectos frecuenciales del
tono y detección del timbre. El hemisferio
izquierdo, por su parte, es más analítico e
interviene en informaciones que suceden
con rapidez priorizando los aspectos
temporales como el ritmo”. Jauset, J. 2013.
8. Neurocientíficos como Blood & Zatorre
(2001) evidenciaron que la música
placentera activa, en las personas que la
escuchan, diferentes regiones del cerebro en
su sistema límbico y paralímbico y que se
vinculan a respuestas eufóricas. (García
Valverde, Esther, 2014).
9. con más música hay más actividad en el
Hemisferio Izquierdo, se utiliza también
más éste para componer. Pero lo cierto es
que en la conducta musical se utiliza todo el
cerebro, teniendo en cuenta que la
inteligencia musical se manifiesta a través
de tres formas de conducta: la audición, la
ejecución o interpretación y la
composición. Cada una requiere movilizar
áreas concretas conectadas a su vez con
otras. Como vemos, es la interacción de
ambos hemisferios la que posibilita la
interpretación musical, y, si no fuera así
por alguna causa, aparecerían disfunciones
que ocasionarían dificultades o problemas de
aprendizaje, ya que se centraría la atención
en un sólo aspecto de la interpretación.
10. la música como uno de los elementos
con mayor capacidad para la integración
neurofuncional y neuropsicológica. Tiene una
compleja actividad cerebral que contribuye a
desarrollar la percepción sonora, estados
de ánimo, conductas cognitivas,
perceptivo–motrices y un largo etc. La
actividad se sintetiza en una función tanto
receptiva como ejecutiva del cerebro, que
permite modificar conductas.
11. Estudios científicos avalan la tesis de
que el aprendizaje de un instrumento
musical es de gran ayuda para la
comprensión de las matemáticas pues el
procesamiento de ambas materias lo
realizan las mismas áreas cerebrales.
12. La música estimula y mejora los
resultados en las áreas del lenguaje y
matemáticas. El aprendizaje musical
involucra más partes del córtex cerebral
por lo que los músicos, según determinados
investigadores, tienen una mayor plasticidad
sináptica que los nos músicos. Escuchar
música construye puentes entre los dos
hemisferios del cerebro infantil. la práctica
musical (una media de dos horas y media a
la semana) reforzaría las conexiones
neuronales, aumentando en un 25% el
llamado cuerpo calloso, que es la parte del
cerebro (formada por un conjunto de axones)
que conecta los dos hemisferios cerebrales.
13. La música posee varias funciones a nivel
psicológico que estimulan el desarrollo de
diversas cualidades en las personas, lo que
la hace una herramienta positiva en el
ámbito terapéutico. Algunas de las funciones
de la música son:
 Ayudar a estimular la imaginación y la
capacidad creativa,
 Ayudar a organizar y sincronizar el
movimiento,
 Ayudar a desarrollar y enriquecer la
capacidad de atención,
 Estimular y favorecer la comunicación
y expresión de sentimientos, etc.
14. La música también afecta algunas de las
capacidades de aprendizaje del cerebro, al
incrementarse el tamaño del córtex
auditivo y el motor. Aprender sintoniza el
cerebro y aumenta las respuestas tanto de
las células individuales como del número de
células que reaccionan con fuerza a los
sonidos que se convierten en importantes
para un individuo (Weinberger, 2004). Un
estudio en Alemania, que empleó
magnetoencefalografía (MEG), mostró que
un área mucho mayor del córtex auditivo
se activaba en músicos cuando éstos oían un
tono en el piano, comparado con los no
músicos (Pantev, 1998). Investigaciones
también han mostrado cómo áreas del
córtex motor correspondientes a los dedos
de la mano izquierda en específico muestran
una respuesta eléctrica aumentada en
quienes tocan el violín (Pantev, 2003). Los
músicos tienen estructuras motoras y
auditivas extendidas, lo cual indica que los
períodos largos de entrenamiento pueden
alterar la estructura básica del sistema
nervioso (Schlaug, 2003).
15. Las principales actividades que se
realizan dentro del contexto de una sesión
musicoterapeutica son la audición musical,
creación musical y recreación musical
(mediante la improvisación), las cuales no
sólo permiten una estimulación auditiva
en el paciente, sino que también producen
estimulaciones en otros sentidos, como el
visual, el táctil y el cenestésico. Es por ésta
característica multisensorial de la música
que la Musicoterapia como técnica
terapéutica puede incluir también otras artes
como la danza, el dibujo y el teatro, pero
siempre teniendo en cuenta que en
Musicoterapia, la música y sus elementos
como el ritmo, la melodía, la armonía y
hasta las vibraciones sonoras, pueden ser
utilizadas como medio se pretenden lograr
los objetivos terapéuticos.
16. La lateralización hemisférica ha
mostrado mayor eficiencia a través de los
años, el lenguaje nos da un claro ejemplo, en
promedio el 96% de las personas con
dominancia hemisférica izquierda y el 70%
con dominancia derecha, las fases
fonológicas y semánticas se encuentran
en el hemisferio izquierdo y el
hemisferio derecho queda encargado
del aspecto melódico del lenguaje. Otra
de las mayores diferencias se encuentra en
la corteza auditiva y motora, al presentar
mayor densidad de tejido neuronal,
demostrando que el entrenamiento musical
modifica la estructura cerebral, y la
diferencia es proporcionalmente mayor al
tiempo de adiestramiento.
17. la música en lo que se refiere al mapa de
frecuencias y ritmo se encuentra en el
lóbulo temporal izquierdo, el análisis
armónico y el timbre en el lóbulo temporal
derecho. Las áreas activas varían con las
experiencias y entrenamiento musical de
cada individuo.
18. Estudios de Resonancia Mgnetica han
comprobado que un intérprete profesional
presenta un aumento de la respuesta
cerebral en la corteza auditiva (hasta 25%)
a los tonos de su instrumento, y aumento del
25% a tonos musicales en el hemisferio
izquierdo; los músicos presentan un
volumen 130% mayor en esta corteza, y en
músicos que utilizan sus dos manos para
tocar su instrumento, la porción anterior del
cuerpo calloso tiene un mayor volumen.
19. Los músicos al escuchar secuencias
polifónicas activan regiones cerebrales
involucradas en el proceso cognitivo de
sintaxis musical. Los lobulillos parietales
superiores son responsables de la atención
selectiva al tono y armonía de una pieza
musical, como si fuera una partitura mental.
La introspección sugiere que el timbre, tono
y tempo pueden representarse como
imágenes auditivas (aspectos espectrales
de la música). Para discriminar el timbre se
ha encontrado que las estructuras del
lóbulo temporal derecho son importantes
en este proceso.
20. la imaginación de un tono, se activan las
áreas de asociación auditivas derechas;
el tono es vocalizable. Algunos músicos
describen una habilidad a la que le llaman
“imaginación musical”, que pueden
reproducir en su cabeza cualquier obra que
conozcan, esta habilidad se ha asociado a la
corteza auditiva secundaria y también en
algunos casos (pianistas profesionales) se ha
observado la activación de la corteza
motora primaria correspondiente a la
representación de los dedos, y en especial
los que “utiliza el teclado mental” al
escuchar la obra. Otros estudios utilizando
personas sin oído absoluto identificando 4
acordes cada uno con una letra, se observó
activación de la corteza prefrontal
dorsolateral posterior y ventrolateral, la
cual está involucrada en el mantenimiento
de componentes de memoria y recuperación
selectiva de varios eventos codificados para
un estímulo.
21. el hemisferio izquierdo dominante en
el procesamiento del ritmo. Además, se
activa la corteza lateral del cerebelo y
vermis en la producción de respuestas
motoras provocadas con paradigmas de
pulsos en el tiempo y al aprender respuestas
motoras temporales nuevas.
22. El canto en sujetos sin habilidades
musicales parece estar controlado por el
hemisferio derecho, mientras que en
profesionales los lóbulos frontales con
predominio hemisférico derecho al parecer
modulan el control. En estudios de PET se ha
demostrado que al entonar una nota se
activan la representación motora de la
cara, AMS, cíngulo anterior, ínsula,
cerebelo, giro temporal superior y
lóbulo parietal inferior. (Alonso Vanegas,
Mario A. 2010)
23. Un efecto altamente positivo que
produce la influencia del ritmo, es el de
conferir una sensación de equilibrio físico en
el oyente, así como también favorecer a la
percepción. Sin embargo, el ritmo por sí
mismo no es suficiente, debe ir además
acompañado de la armonía para que así se
produzca una empatía con la música. En ello
no sólo están involucradas las áreas
auditivas, ya que también participan el
cerebelo y los ganglios basales, así como
el córtex premotor dorsal y el área
motora suplementaria, que se encargan del
control motor y la percepción temporal.
Podemos afirmar, pues, que contamos con
interacciones entre los sistemas auditivo y
motor para el análisis del ritmo que se
activan cuando escuchamos música o la
imaginamos.
24. Diversos estudios con tomografía por
emisión de positrones han demostrado que
esta diferenciación entre canto y habla es
posible. El canto implica un incremento en
la actividad de estructuras motoras
bilaterales con predominancia en el
hemisferio derecho, particularmente en
regiones auditivas, insulares y
premotoras.
25. La interpretación musical requiere
que el músico cuente con tres controles
motores básicos: coordinación,
secuenciación y organización espacial del
movimiento. La coordinación implica una
buena organización del ritmo musical, y la
organización espacial y secuenciación del
movimiento suponen que el músico toque
las diferentes notas en su instrumento
musical. También han demostrado con
diversos estudios con neuroimagen funcional
y con pacientes con daño cerebral que
relacionan la coordinación con diversas
regiones corticales y subcorticales,
incluyendo el cerebelo, los ganglios
basales, el área motora suplementaria y
el córtex premotor dorsal. Respecto a la
secuenciación de los movimientos, incluimos
cerebelo, ganglios basales, área motora
suplementaria y área premotora
suplementaria, córtex premotor y córtex
prefrontal. Se ha podido observar que
aquellas secuencias más complejas
requieren la actividad de los ganglios
basales, el córtex premotor dorsal y el
cerebelo. En cuanto a la organización
espacial de los movimientos para tocar el
instrumento, supone la activación del
córtex parietal, sensoriomotor y
premotor, ya que implica la integración de
información espacial, sensorial y motora.
26. Al tocar un instrumento, e incluso al
escuchar música, nuestro cerebro lleva a
cabo interacciones auditivo motoras. Estas
interacciones pueden ser de dos tipos: la
proalimentación y la retroalimentación. La
proalimentación consiste en que el sistema
auditivo influye predominantemente en el
acto motor, a menudo de manera predictiva.
Por otro lado, la retroalimentación radica en
que al tocar o cantar, el músico debe
controlar el tono continuamente, escuchando
y realizando los ajustes motores apropiados.
El nexo de unión entre el sistema auditivo y
el motor se daría en el córtex premotor,
área implicada en las transformaciones
sensoriomotoras. La parte ventral del
córtex premotor y regiones posteriores
del giro inferoposterior son importantes
para el procesamiento de sonidos
relacionados con un acto motor. Para que
ocurra esta activación, la persona tiene que
tener identificada una relación sonidoacción.
Por otro lado, la parte dorsal del córtex
premotor está implicada en las
interacciones auditivomotoras durante el
tamborileo, lo cual sugiere que está
implicada en extraer información de mayor
nivel de los estímulos auditivos que implican
acciones temporales; por último, la parte
medial del córtex premotor, junto con el
área somatosensorial y el VI lóbulo del
cerebelo, se activan con sonidos que no
están relacionados con ninguna acción
motora (escucha pasiva).
27. La imaginería musical se pone en
marcha en las interacciones entre el córtex
auditivo y el córtex frontal. Cuando
intentamos acordarnos de una canción,
activamos el córtex frontal y,
simultáneamente, el córtex auditivo nos
aporta la información necesaria para
discernir entre el sonido imaginado y el real.
Cuando un músico imagina que está
tocando una pieza familiar, se ha podido
confirmar que se activan los lóbulos
frontales, el cerebelo, el lóbulo parietal
y el área motora suplementaria.
28. Contamos con suficientes datos para
confirmar que el núcleo accumbens se
activa cuando escuchamos música
agradable y que decrece la activación de la
amígdala cuando escuchamos música
relajante. Asimismo, la amígdala está
implicada en la música de suspenso.
Diversos estudios se han centrado en el
análisis de la disonancia (percepción
desagradable), y apoyan que el giro
parahipocampal y la amígdala son
estructuras clave. Pacientes con resecciones
en el córtex parahipocampal derecho o
izquierdo juzgaron erróneamente la música
disonante, la cual identificaron como
agradable. Buscar imágenes de los partes
del cerebro involucradas en la musica
29. La correcta identificación de las melodías
según el modo en el que están compuestas
implica el giro frontal inferior, el tálamo
medial y el cingulado anterior dorsal.
Otra prueba de la implicación del córtex
orbitofrontal y el córtex prefrontal
ventromedial son los signos y síntomas que
nos encontramos en muchos casos de
demencia frontotemporal, en la cual pueden
aparecer cambios en los gustos musicales,
así como musicofilia repentina.
30. La musicalidad como capacidad
cognitiva superior depende, en gran medida,
de un factor genético pero complementado
por el aprendizaje, sobre todo en lo que
respecta a sus complejas reglas abstractas.
Ya a partir de los 6 meses de vida se puede
comprobar que al niño le gustan más los
intervalos consonantes que los disonantes y
muestra tendencia a reproducir escalas con
tonos y semitonos. J. S. Bach, rodeado de
cinco de sus hijos y un nieto, todos ellos
también compositores e instrumentistas,
podría organizar conciertos en sus fiestas de
familia, constituyendo así un magnífico
ejemplo del factor genético en la música. Sin
lugar a dudas como función mental, la
música es la que tiene un componente
ambiental más reducido. De todos modos, ya
existe constancia de que la experiencia
produce modificaciones considerables en los
sistemas cerebrales relacionados con la
música: la aproximación innata al fenómeno
musical implica al hemisferio derecho y se
centra sobre todo en el aspecto melódico,
mientras que el músico entrenado echa
mano de su hemisferio izquierdo para
poner en marcha un componente analítico
adicional. Así se ha demostrado, mediante
estudios de RM, que los músicos entrenados
presentan algunas peculiaridades: a) utilizan
más el hemisferio izquierdo, pero también la
indudable implicación del hemisferio derecho
hace que la asimetría a favor del plano
temporal izquierdo sea menor que en la
población general; b) activan menos
superficie cortical para realizar un
determinado paradigma, y c) la porción
anterior de su cuerpo calloso y su cerebelo
tienen mayor tamaño.
31. El timbre se procesa y percibe
fundamentalmente en el hemisferio
derecho, la melodía en ambos
hemisferios y el ritmo y los elementos
secuenciales atañen al hemisferio
izquierdo, según se ha demostrado con
estudios de PET. En la discriminación tonal la
corteza auditiva derecha tiene un mayor
protagonismo.
32. El italiano Patrici realizó en 1896
diversas experiencias sobre la influencia de
la música en la circulación de la sangre en el
cerebro, gracias a la posibilidad cíe observar
directamente el cerebro vivo de un
muchacho a través de una herida de tres
pulgadas que le atravesó el cráneo. Mientras
el paciente no sanó, Patrici pudo realizar las
siguientes observaciones:
 La circulación de la sangre está
influida por la música.
 Al averiguar si la circulación en el
cerebro estaba influida en mayor o
menor medida que otras partes del
cuerpo, se observó que: La frecuencia
del pulso en el brazo se aceleró en
igual proporción que en el cerebro. A
veces la circulación de la sangre en el
brazo se incrementó, mientras que en
los brazos se aminoró.
 Hubo ocasiones en que el volumen de
sangre en el brazo no varió, mientras
que el volumen de sangre en el
cerebro creció.
 Se comprobó que una música viva y
energizante como La Marsellesa
incrementaba la afluencia de la sangre
en el cerebro y aceleraba el pulso. En
cambio, una música relajante hizo que
la circulación de la sangre se
lentificara y disminuyera el volumen
de sangre en el cerebro.
33. Los dos hemisferios del cerebro, que a
menudo son independientes entre sí, ambos,
producen lo que se llaman ondas cerebrales,
las cuales están todas relacionadas con
particulares estados de consciencia.
 Ondas beta (entre 13 y 30 hertz).
Se producen durante la consciencia
diurna normal, con énfasis en la
actividad, la atención intensa, el
razonamiento lógico y la lucha por
alcanzar objetivos. En nuestra
sociedad moderna, la mayoría de las
personas producen ondas beta
diariamente, en especial con el
hemisferio izquierdo del cerebro.
 Ondas alfa (entre 8 y 13 hertz).
Estas se producen durante la
consciencia diurna normal, colocando
el énfasis en la concentración, en el
relajamiento, la calma, la satisfacción,
la creatividad y el amor. Las ondas alfa
ocurren durante los períodos de
descanso, tranquilidad y meditación.
Es deseable una proporción de ondas
alfa con alrededor de 10 / 13% de
ondas beta, para una actividad normal.
 Ondas theta (entre 4 y 7 hertz). Se
producen durante el estado de
somnolencia, entre el sueño y el
despertar, o durante un sueño liviano.
Estas ondas cerebrales se producen
con una profunda relajación, con el
ensueño, la imaginación, visualización,
observación y un trance hipnótico
normal, y son responsables de las
visiones internas, la regresión y la
memoria fotográfica.
 Ondas delta (menos de 4 hertz). Se
producen durante el sueño, sin estar
dormido. Estas ondas cerebrales
pueden ayudar a recordar —en el caso
de regresiones hipnóticas— los años
de la niñez, el propio nacimiento de la
persona y el período prenatal. Las
ondas delta producen un estado
similar al de profundo trance y pueden
permitirle a la persona, alcanzar
procesos de autosanación.
Con la ayuda de diversos métodos, se
puede lograr el mejor estado alfa
deseable, al tiempo que se enfatiza la
estimulación del cerebro derecho, de
modo que finalmente se alcanza una
integración entre ambas mitades del
cerebro. Las maneras de hacer esto
incluyen la relajación y ejercicios de
yoga, la meditación, hacer mándalas, oír
música suave y tranquilizante,
visualizaciones guiadas, entrenamiento
de la memoria y de los sentidos internos,
etc. En todas estas actividades, los
cuencos cantores, ya sea interpretado en
vivo o mediante una grabación, pueden
desempeñar un papel muy útil.
34. El sistema límbico está formado por:
 El hipotálamo, que regula la temperatura
del cuerpo, el deseo de comer y las
respuestas al dolor, a la depresión y al
placer.
 El tálamo, que recibe información de los
sentidos y la devuelve a las diferentes
áreas del córtex.
 El hipocampo, que elabora la memoria
reciente y prepara sus mensajes para
que sean almacenados posteriormente
en otras áreas del cerebro.
 La amígdala, donde se elaboran los
recuerdos antiguos y los hábitos para
pesar luego al córtex.
Tomando en conjunto, por lo que parece,
el sistema límbico se encuentra
relacionado con diferentes aspectos
emocionales del comportamiento humano.
Precisamente, la necesidad de hacer
música, de bailar e imitar movimientos,
según Roederer habla de que el sistema
límbico puede ser el responsable del gozo
que produce la música y otras formas de
arte.
33. La terapia neurológica musical – neuro
musicoterapia se define como: la aplicación
terapéutica de la música en
disfunciones motoras, sensoriales y
cognitivas secundarias a alteraciones
neurológicas.
34. Se realizaron pruebas neuropsicológicas
y de neuroimagen (basal, y a tres y seis
meses) y también se valoró el estado de
ánimo y la calidad de vida. Tras finalizar el
tratamiento, observaron que los pacientes
que habían seguido el tratamiento musical
habían mejorado sus puntuaciones en
memoria verbal y atención focalizada, a
la vez que previnieron estados depresivos y
confusionales.
35. Como sabemos, la producción musical
implica que nuestro cerebro se active para
leer una partitura, realizar movimientos
específicos, mantener activa la memoria y la
atención, identificar los tonos y controlar la
afinación e incluso improvisar. No resulta
descabellado pensar que el hecho de
practicar la música diariamente durante años
tendrá repercusiones cerebrales ya que,
como sabemos, el cerebro se adapta a
nuestras necesidades, tanto funcional como
estructuralmente.
36. Estas diferencias en el tamaño del
cuerpo calloso las relacionaron con un
mayor número de fibras o fibras con mayor
mielinización. En cualquier caso, el mayor
tamaño del cuerpo calloso de los músicos
implica una mayor velocidad de
transferencia interhemisférica.
37. En un estudio sobre la simetría y
representación de la mano en la corteza
cerebral, se tomó la longitud entre surcos
de la parte posterior del giro precentral
como marcador anatómico de la corteza
motora primaria. Se pudo observar que los
músicos profesionales tienen una mayor
simetría entre los dos hemisferios, así como
un mayor tamaño. Estos resultados los
atribuyen al control de la mano no
dominante para tocar el instrumento y, como
hemos visto en otros estudios, el efecto es
más importante cuanto menor es la edad
de inicio de los estudios musicales.
38. En un estudio llevado a cabo con RM -
Resonancia Magnética, se pudo comprobar
que los músicos con tono absoluto tenían un
mayor tamaño del plano temporal
izquierdo. La asimetría entre los dos planos
temporales de los músicos con tono absoluto
es extrema. En los niños instrumentistas
aumentó significativamente el volumen de
materia gris no sólo en la corteza
sensoriomotora, sino también en el
lóbulo occipital bilateral. Como vemos,
tras cuatro años de práctica musical las
diferencias son mayores, pero, de todas
formas, debemos tener en cuenta que no son
datos de un estudio longitudinal como la
primera parte del estudio, sino que son
transversales.
39. Por otro lado, en un reciente estudio de
imagen con tensor de difusión y tractografía,
se estudió la posibilidad de que los músicos
con tono absoluto tengan una mayor
conectividad cortical en el lóbulo
temporal. Se observó que una mayor
conexión entre el giro temporal superior
posterior y el giro temporal medial
posterior izquierdos estaba
estrechamente relacionado con la posesión
de tono absoluto.
40. Hallaron que las áreas que se activan en
sus cerebros son muy diferentes, ya que la
persona que no es músico activa áreas del
lóbulo temporal relacionadas con el
procesamiento auditivo y la violinista
profesional, además de activar el lóbulo
temporal, activa también el lóbulo
frontal y áreas premotoras, lo cual nos
lleva a pensar que el cerebro de la violinista
no sólo estaba escuchando la pieza, sino que
también ‘la estaba tocando’. (Soria-Urios,
Gema. 2010)

Ejercicio I.
Apreciación de los sonidos ambiente.
Estimula el lóbulo temporal, corteza prefrontal y el
sistema límbico.

Ejercicio II.
Apreciación musical y relajación.
Estimula la corteza temporal, la corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, hemisferio
derecho y el lóbulo temporal derecho.

Ejercicio III.
Musicoterapia pasiva, relajación corporal, mental y
emocional.
Estimula la corteza temporal, el lóbulo temporal, el
hemisferio derecho e izquierdo, el cuerpo calloso, el
sistema límbico y la corteza prefrontal.

Ejercicio IV.
Musicoterapia activa y creatividad.
Estimula el hemisferio derecho, corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, corteza
prefrontal, el cerebelo y el lóbulo temporal.

Ejercicio V.
Musicoterapia pasiva - masaje sonoro.
Estimula la corteza temporal, hemisferio derecho,
cuerpo calloso, área de Wernicke, área de broca,
corteza motora, cerebelo derecho y lóbulo temporal
derecho.

Ejercicio VI.
Musicoterapia pasiva - Imágenes guiadas.
Estimula la corteza temporal, lóbulo occipital,
hemisferio derecho, cuerpo calloso, sistema límbico y
lóbulo temporal derecho.

Ejercicio VII.
Interpretación musical creativa.
Estimula el cerebelo derecho, corteza motora, corteza
visual, corteza frontal izquierda, corteza parietal
izquierda, el hemisferio derecho, cuerpo calloso y el
sistema límbico.

Ejercicio VIII.
Masaje sonoro con las vocales (m, i, e, a, o, u).
Estimula área de Wernicke, área de broca, corteza
motora, zonas de respuesta emocionales, sistema
límbico, corteza frontal izquierda, lóbulo temporal y el
hemisferio derecho.

Ejercicio IX.
Musicoterapia pasiva – masaje sonoro binaural.
Estimula la corteza frontal izquierda, la corteza
temporal, hemisferio derecho, sistema límbico y
lóbulo temporal derecho.

Ejercicio X.
Musicoterapia activa.
Estimula el hemisferio derecho, corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, corteza
prefrontal, área de Wernicke, área de broca, corteza
motora, corteza visual, el sistema límbico, el cerebelo
y el lóbulo temporal.

Ejercicio XI.
Musicoterapia activa – vocalización.
Estimula el hemisferio derecho, corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, área de Wernicke,
área de broca, corteza motora, corteza visual, corteza
prefrontal, el cerebelo derecho, el lóbulo temporal y
las zonas de las respuestas emocionales como el
sistema límbico.

Ejercicio XII.
Musicoterapia activa – los cuatro elementos.
Estimula el hemisferio derecho, corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, corteza
prefrontal, el cerebelo y el lóbulo temporal.

Ejercicio XIII
Interpretación musical - el cuerpo.
Estimula el hemisferio derecho, corteza frontal
izquierda, corteza parietal izquierda, corteza
prefrontal, corteza motora, corteza visual, lóbulo
occipital, el cerebelo y el lóbulo temporal.

Ejercicio XIV.
Relajación musical.
Estimula la corteza frontal izquierda, la corteza
temporal, hemisferio derecho, lóbulo occipital,
sistema límbico y lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XV.
Ejercicios dinámicos.
Estimula el hemisferio derecho e izquierdo, cuerpo
calloso, corteza frontal izquierda, corteza parietal
izquierda, corteza prefrontal, corteza motora, lóbulo
occipital, el cerebelo, sistema límbico y el lóbulo
temporal.

Ejercicio XVI.
Ejercicio de respiración rápida.
Estimula la corteza temporal, corteza prefrontal,
hemisferio derecho, corteza motora, cerebelo, sistema
límbico y lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XVII.
Ejercicio de escucha de la naturaleza.
Estimula la corteza prefrontal, corteza temporal, lóbulo
occipital, hemisferio derecho, sistema límbico y lóbulo
temporal derecho.

Ejercicio XVIII.
Ejercicio de la voz interior.
Estimula la corteza temporal, lóbulo occipital,
hemisferio derecho e izquierdo, cuerpo calloso,
sistema límbico, cerebelo, corteza motora, corteza
visual y lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XIX.
Ejercicio de danza con música.
Estimula la corteza frontal izquierda, la corteza
temporal, hemisferio derecho, corteza motora,
cerebelo, corteza visual, lóbulo occipital, sistema
límbico y lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XX.
Aleje el dolor cantando.
Estimula la corteza frontal izquierda, la corteza
temporal, hemisferio derecho, área de Wernicke, área
de broca, corteza motora, corteza visual, zonas de las
respuestas emocionales y del dolor, sistema límbico y
lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XXI.
Partes del cuerpo y ondas sonoras.
Estimula la corteza frontal izquierda, corteza parietal
izquierda, la corteza temporal, hemisferio derecho,
corteza motora, corteza visual, cerebelo derecho,
sistema límbico y lóbulo temporal derecho.

Ejercicio XXII.
Ejercicio con música de la naturaleza.
Estimula la corteza temporal, lóbulo occipital,
hemisferio derecho, sistema límbico y lóbulo temporal
derecho.

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