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filososfia

Descartes comienza afirmando que lo mejor repartido en el mundo es la razón, pero que la conducimos
de diferentes formas. También, afirma que a lo largo de toda su vida ha considerado como verdaderas
una gran cantidad de opiniones falsas y que todo lo construido sobre ellas no puede ser sino dudoso e
incierto; por lo que es necesario comenzar de nuevo, desde los cimientos. Para ello, es necesario aplicar
un método que nos ayude a descubrir nuevas verdades. El elemento esencial de este método será la
duda, utilizada como herramienta. Descartes duda de todo, principalmente de los sentidos.

Ahora bien, Descartes es considerado como el primer autor moderno, porque rompe con la ontología y
comienza con una nueva filosofía: la del sujeto/subjetividad. Demuestra la existencia del pensamiento
como origen de todo filosofar, pero ¿cómo demuestra la existencia de la realidad, de la “cosa externa”?
Bueno, Descartes dice que él puede ver la cosa externa, y si puede verla, existe, porque Dios es
infinitamente bueno y veraz; y si yo no la viera, Dios me estaría engañando. A no ser que exista un genio
maligno, que me engaña y me hace creer que lo que yo veo está ahí. Sin embargo, la veracidad de Dios
es más fuerte que cualquier otra cosa, por lo tanto, si yo veo la cosa externa, tiene que ser verdad que
existe.

Acá hacemos un paréntesis para explicar que, metodológicamente, Descartes se contradice: para
demostrar la existencia de la cosa externa no se remitió a su fundamento primero (el pensamiento), sino
que se remitió al viejo fundamento de la teología medieval: a Dios.

No obstante, para recurrir a la veracidad divina, primero hay que probar que Dios existe. Y esto nos hace
acordar al solipsismo: solus-ipse, “sólo yo”. entonces, para salir de mí mismo, tengo que buscar algo que
me exceda. Descartes dice: yo soy imperfecto. Tengo errores, me equivoco, no lo puedo todo, etc. Sin
embargo, yo tengo en mí la idea de la perfección, y si yo no soy perfecto, alguien que sí es perfecto, puso
esa idea en mí. Y ese alguien es Dios. A esto se lo llaman “ideas innatas”. Descartes pensaba que todas
nuestras ideas las tenemos desde antes de nacer.

Ahora bien, Descartes dice que yo puedo dudar de todo, pero sólo hay una cosa de la que no puedo
dudar: y es de que estoy dudando. Yo no puedo dudar de que estoy dudando. Porque si dudo, pienso.
Porque dudar es una forma de pensar. Y si pienso, existo. COGITO, ERGO SUM: PIENSO, LUEGO EXISTO.

Lo matemático en Descartes: Descartes se basaba en lo matemático para plantear su método porque


pensaba que allí estaba pisando “terreno seguro”. Lo único que se repite siempre, son las leyes de la
matemática y de la lógica. Yo puedo soñar con un monstruo gigante de 4 metros y 5 cabezas que me
quiere comer, pero siempre van a ser cuatro metros y cinco cabezas. Asimismo, yo no puedo pensar
nunca un triángulo que no tenga tres ángulos.

David Hume analiza las ideas de Descartes (las ideas de yo, cosa y causalidad). Se contrapone a su
racionalismo. Partamos de la concepción empirista acerca de que todo nuestro conocimiento factual se
basa únicamente en la percepción. Lo que entendemos por realidad se reduce a un conjunto de
sensaciones, que son el correlato de nuestra capacidad perceptiva.

Hume radicalizó esta tesis: llama “impresiones” a las ideas que recibimos por medio de los sentidos. No
obstante, la razón no queda excluida de esto, pero está como relegada a un segundo plano.
Ahora bien, Hume postuló tres mecanismos que sirven para conectar ideas:

Semejanza

Contigüidad en espacio-tiempo

Causalidad (siendo ésta la más importante).

Hume afirmaba que todo nuestro conocimiento factual se basaba en la relación de causa-efecto. Se
piensa en la causalidad como una conexión necesaria entre dos o más fenómenos. Dada la causa, se
sigue inevitablemente el efecto. El segundo hecho parece estar contenido en el primero: por ejemplo, el
agua y su capacidad de ahogar, el fuego y su capacidad de quemar, el frío de la nieve, etc. ¿Y cómo
llegamos al conocimiento de la causa y del efecto? Por medio de la experiencia. No es más que una
sucesión de fenómenos que, por hábito, tendemos a considerar necesaria. El efecto de la costumbre es
tal que pareciera que no nos damos cuenta.

Ahora bien, la idea de causalidad está íntimamente ligada con la idea de la inducción: por ejemplo, si yo
veo 100 gatos negros en una habitación, no puedo afirmar que todos los gatos del mundo son negros.
Asimismo, si somos 30 estudiantes que en un aula escribimos con lapicera azul, y sólo tenemos la
certeza de que 29 de ellos escriben con lapicera azul, no podemos afirmar que todos escriben con
lapicera azul, porque sería agregar un estudiante más. A eso se le llama inducción = agregar. Es un
pensamiento hipotético, no basado en la experiencia.

De la misma manera, no podemos afirmar la existencia de Dios, porque el mismo trasciende nuestra
experiencia. Hume despoja a la filosofía de la metafísica. Es fenomenalista. Pero Hume sostiene que no
podemos vivir sin el hábito o la creencia, aunque sean un error del entendimiento. No podemos vivir en
base al escepticismo.

Y por fin llegamos a Kant. Kant inicia con la filosofía crítica. Afirma que tanto el racionalismo como el
empirismo quedaron agotados. Kant en realidad no realiza una síntesis, sino que evoluciona a estas
teorías.

Para Kant, el racionalismo cae en un dogmatismo religioso. No se puede usar un fundamento de la razón
que no sea racional. Y Descartes usó a Dios. Y en Hume, no hay manera de demostrar la tesis empirista,
porque cae en el escepticismo, por lo tanto, no hay fundamento.

Tanto las ideas innatas, la idea del yo y la experiencia son pertenecientes a los OBJETOS. OBIECTUM = lo
que está en frente, fuera de mí. Mi mano es un objeto, para mí. Por lo tanto, tanto al racionalismo como
al empirismo les faltó una pata. Antes de Kant, el objeto se consideraba como algo independiente al
sujeto que conoce, y el observador era pasivo. Entonces, si todos los intentos por buscar una
fundamentación de la razón en el objeto fallaron, hay que DESPLAZARLOS para buscar una nueva
legitimación. ¿Desplazarlos en qué? En el SUJETO. ÉSE ES EL GIRO COPERNICANO. Se invierten los roles.

Kant afirma que el objeto que se conoce es producto de la subjetividad. El sujeto construye al objeto, es
activo. Y el sujeto sólo conoce el objeto que él mismo elabora. Lo real, es inaccesible al sujeto. Por
ejemplo, yo puedo conocer una flor, pero hay miles de flores. No conozco la flor real, sólo conozco la flor
que yo veo, que yo elaboro.

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