1- Breve historia de la iglesia
El inicio de los Testigos de Jehová se remonta a finales del siglo XIX,
con su origen en los Estados Unidos. Su fundador, Charles Taze
Russell (1852–1916), comenzó un estudio profundo de la Biblia en la
década de 1870 y formó un grupo de estudio bíblico que cuestionaba
las doctrinas tradicionales del cristianismo. En 1879, Russell comenzó
a publicar la revista La Atalaya, que sigue siendo una de las
principales publicaciones de los Testigos de Jehová hasta el día de
hoy.
Primeros años y desarrollo:
•Charles Taze Russell y los Estudiantes de la Biblia (1870–1916): El
movimiento de Russell se llamaba originalmente “Estudiantes de la
Biblia”. Rechazaba doctrinas cristianas como la Trinidad y la
inmortalidad del alma, y se centraba en la segunda venida de Cristo.
Russell y sus seguidores creían que Cristo ya había regresado de
forma invisible en 1874 y que el fin del mundo ocurriría en 1914.
Aunque la destrucción del mundo no sucedió, 1914 sigue siendo un
año clave en la doctrina de los Testigos, ya que creen que fue el inicio
de los “últimos días”.
•Joseph Franklin Rutherford (1917–1942): Tras la muerte de Russell,
Joseph Rutherford asumió el liderazgo. En 1931, introdujo el nombre
“Testigos de Jehová” para diferenciarse de otros grupos de
Estudiantes de la Biblia. Durante su mandato, el movimiento se
expandió y consolidó, y él fue responsable de muchas de las prácticas
distintivas de los Testigos de Jehová, como el evangelismo puerta a
puerta y la objeción de conciencia al servicio militar. Bajo su
liderazgo, el grupo también enfrentó persecución en varios países
debido a su negativa a participar en actividades patrióticas o
militares.
Expansión y cambios doctrinales:
•Nathan H. Knorr (1942–1977): Bajo Knorr, la organización creció
rápidamente en número y comenzó a formar a sus miembros para la
evangelización a través de programas de capacitación. En 1961, se
publicó la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, una
traducción de la Biblia realizada por los propios Testigos de Jehová, lo
que fortaleció su identidad separada.
•Frederick W. Franz (1977–1992): Durante su mandato, el liderazgo
pasó a ser más colegiado. Además, hubo un gran enfoque en las
profecías, particularmente en las expectativas sobre el fin del mundo,
que no se materializaron en las fechas predichas.
Tiempos recientes:
En las últimas décadas, los Testigos de Jehová han mantenido una
estricta organización jerárquica y se han expandido a nivel global,
contando con millones de miembros. Se les conoce por su
evangelización activa, sus estrictas normas morales y su separación
de las influencias “mundanas”, incluyendo la política y el servicio
militar. Aunque han enfrentado controversias y persecución en varios
países, han seguido creciendo y adaptando sus métodos, aunque sus
creencias fundamentales han permanecido bastante consistentes
desde su fundación.
Hoy en día, los Testigos de Jehová son conocidos por su énfasis en la
unidad doctrinal y en la estricta observancia de sus creencias, lo que
ha hecho que se diferencien significativamente de otros grupos
religiosos cristianos.
2- Quien fue su fundador
El fundador de los Testigos de Jehová fue Charles Taze Russell (1852–
1916).
3- Biografía de su fundador
Charles Taze Russell (1852-1916) fue el fundador del movimiento que
más tarde se convertiría en los Testigos de Jehová. Nació el 16 de
febrero de 1852 en Allegheny, Pensilvania, Estados Unidos, en el seno
de una familia presbiteriana escocesa-irlandesa. A lo largo de su vida,
Russell se interesó profundamente por la religión y los estudios
bíblicos, llegando a cuestionar muchas de las doctrinas tradicionales
del cristianismo.
Primeros años y formación
Russell creció en un entorno cristiano protestante. Durante su
adolescencia, tuvo una crisis de fe, ya que las enseñanzas
tradicionales sobre el infierno y la condenación eterna lo perturbaban
profundamente. A los 16 años, se unió a un grupo de Estudiantes de
la Biblia en Pittsburgh, donde comenzó a estudiar las Escrituras de
manera más detallada y a rechazar doctrinas cristianas como la
Trinidad, el infierno de fuego y la inmortalidad del alma.
En 1870, fundó un pequeño grupo de estudio bíblico en Pittsburgh,
que más tarde se expandiría. Su búsqueda de la verdad bíblica lo
llevó a creer que muchas enseñanzas del cristianismo tradicional eran
incorrectas, y se enfocó en la idea de que Cristo había regresado de
manera invisible y que el fin de los tiempos estaba cercano.
Ministerio y publicaciones
En 1879, Russell fundó la revista Zion’s Watch Tower and Herald of
Christ’s Presence (La Atalaya de Sión y Heraldo de la Presencia de
Cristo), ahora conocida como La Atalaya, que se convertiría en la
publicación más influyente del grupo. La revista se enfocaba en la
enseñanza de que la presencia invisible de Cristo ya había
comenzado y que el fin de los tiempos se acercaba.
Además de La Atalaya, Russell publicó varios libros, el más influyente
de los cuales fue la serie titulada Estudios de las Escrituras. Esta serie
expuso su interpretación de la Biblia y su comprensión sobre la
segunda venida de Cristo, el milenio y el plan divino para la
humanidad.
Predicciones sobre el fin del mundo
Una de las creencias más controvertidas de Russell fue que Cristo
había regresado de manera invisible en 1874 y que el mundo, tal
como se conocía, terminaría en 1914 con el establecimiento del Reino
de Dios. Aunque el fin no ocurrió de la forma esperada, 1914 sigue
siendo un año clave en la teología de los Testigos de Jehová, quienes
creen que marcó el inicio de los “últimos días”.
Fundación de la Sociedad Watch Tower
En 1881, Russell fundó la Zion’s Watch Tower Tract Society (hoy
conocida como la Watch Tower Bible and Tract Society of
Pennsylvania), que se convirtió en la organización central para la
impresión y distribución de sus escritos. Bajo su liderazgo, el
movimiento de los Estudiantes de la Biblia creció significativamente.
Muerte y legado
Charles Taze Russell murió el 31 de octubre de 1916, mientras viajaba
en un tren en Texas, a la edad de 64 años. Fue sucedido por Joseph
Franklin Rutherford, quien cambió el nombre del grupo a “Testigos de
Jehová” en 1931, formalizando aún más el movimiento.
El legado de Russell sigue siendo fundamental para los Testigos de
Jehová, aunque algunos aspectos de su enseñanza han sido
modificados o reinterpretados por sus sucesores. Su influencia
perdura en la estructura organizativa, las doctrinas y la práctica
evangelizadora del grupo.
4- Quien es Jesús es para los Testigos de Jehová
Los Testigos de Jehová niegan la divinidad de Cristo Lo llaman Hijo de
Dios, pero es una frase de conveniencia. Estudios en las Escrituras
tomo 5 dice: “Nuestro Redentor existió como espíritu antes de
hacerse carne y vivir entre los hombres. Era conocido como el
arcángel Miguel.” En la revista Atalaya, septiembre de 1961, dice:
“Cristo Jesús, Miguel, peleó con el dragón y éste fue echado a la
tierra” (Apocalipsis 12:7).
En otros libros dicen: “Jesús no era Dios Hijo.” “Miguel es realmente
Cristo Jesús.” “Cuando Dios dijo: ‘Hagamos al hombre’, hablaba con
una poderosa criatura espiritual que Él había hecho mucho antes de
crear la tierra. Estas criaturas espirituales tienen algunas de las
cualidades de Dios.” Según estas enseñanzas, Jesús es una de las
muchas criaturas espirituales creadas por Dios, y tiene algunas de sus
cualidades.
Debemos recordar que los testigos en sus libros hablan de Jesús como
el Hijo de Dios, pero con esto no quieren decir que Jesús sea Dios y
tenga todas las cualidades y los atributos de Dios.
Los Testigos de Jehová niegan la encarnación de Cristo.
Enseñan que Jesús no poseía dos naturalezas cuando estaba en la
tierra, ni tampoco las posee ahora. Se despojó de su naturaleza
espiritual cuando vino o la tierra, y se despojó de su naturaleza
humano cuando se fue de ella. Ahora es sólo un ser espiritual, aunque
quizá de un orden más exaltado que antes por causa de su
obediencia en la tierra.
“Cuando Jesús llegó o los treinta años se le abrió una nueva vida, y
fue esta nueva vida la que lo hizo el hombre más grande que haya
vivido en la tierra.”
En Estudios en las Escrituras, tomo 1, se dice que Jesús no fue una
combinación de la naturaleza humana y la espiritual; que la mezcla
de ambas naturalezas no produce ni la una ni la otra, sino una cosa
imperfecta, híbrido y ofensiva al arreglo divino; mientras Cristo
andaba en la tierra no era más que un ser humano perfecto. Como
actualmente ya no es ser humano en ningún sentido, no debemos
esperar que venga otra vez como ser humano.
Notemos los siguientes pasajes en cuanto a la encarnación de
Jesucristo: 1 Timoteo 3:16; 2:5; Hechos 1:.11; 1 Juan 1:7; Hebreos
10:11-14; Filipenses 2:6-11; Isaías 9:6.
Los Testigos de Jehová niegan la resurrección corporal de
Cristo. Dicen: ‘’Quizá su cuerpo fue disuelto en gases, o quizá sea
preservado en algún lugar. Nadie sabe.” Resucitó como ser espiritual
sin cuerpo. Para aparecer a distintas personas tomó un cuerpo paro la
ocasión
Se le apareció o Tomás en un cuerpo similar a aquel que tuvo en vida,
sólo porque Tomás no creía.
Los discípulos mismos, al ver por primera vez a Cristo resucitado,
creyeron que era sólo su espíritu. Para convencerlos
Que estaba en su cuerpo les mostró las manos y los pies horadados,
los invitó a palpar su cuerpo y comió delante de ellos.
Les enseñó que para cumplir las Escrituras eran necesarias su
muerte y resurrección al tercer día. Luego les comisionó como sus
testigos de esa verdad (Lucas 24:36-49).
La incredulidad de Tomás (quien no estuvo presente en esa ocasión)
nos provee de otra evidencia, pues no creyó que había resucitado
Jesús. Dijo que no creería a menos que pudiera meter su dedo en el
lugar de los clavos en sus manos y pies y su mano en el hueco abierto
por la lanza. Una semana más tarde, cuando Tomás estaba reunido
con los otros discípulos, Jesús se puso en medio de ellos. Para
sorpresa de todos, hizo eco de las palabras incrédulas de Tomás,
invitándole a meter el dedo en las huellas de los clavos y en su
costado. Tomás, convencido no sólo de la resurrección sino de la
deidad de Jesús, exclamó: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:19-31).
Al fin y al cabo, también en nuestros días el encuentro personal con
Cristo es la mejor evidencia de su resurrección y de su deidad y
poder.
El médico e historiador Lucas hizo una investigación cuidadosa acerca
de Jesús, narró los sucesos de su resurrección y escribió: “Se presentó
vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante
cuarenta-días y hablándoles acerca del reino de Dios” (Lucas 24;
Hechos 1:1-3).
La resurrección de Jesús es base para nuestra fe en Él (Hechos
17:30,31) Debemos notar que era el mismo cuerpo, pero
transformado en ciertos aspectos. Lo llamamos su cuerpo glorificado.
Ya no tenía las limitaciones físicas de antes: podía aparecer y
desaparecer a voluntad, traspasar puertas cerradas, ir al cielo y
volver. En 1 Corintios 15:1-58, Pablo nos da una bella exposición de
cómo Cristo resucitó, tal como la semilla enterrada brota en una
planta con el cuerpo glorificado, y cómo también los que creemos en
Él tendremos un cuerpo glorificado.
Los Testigos de Jehová niegan la venida futura de Cristo. El
fundador Russell enseñó que Cristo ya vino en 1874 y todos los
cristianos verdaderos que estaban en aquel tiempo en los sepulcros
fueron resucitados en 1878. Entonces ellos y Cristo se quedaron en la
tierra, invisibles, haciendo· una obra especial. Russell fue llamado
para ser nombrado “mayordomo fiel y prudente” al cual el Señor
ponía sobre su obra (Lucas 12:42).
Sin embargo, en sus escritos más recientes hay otras fechas. Afirman
que se cumplió en 1914 la profecía de Lucas [Link] “Entonces verán
al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.”
Luego expiraron “los tiempos de los gentiles” y Cristo empezó a reinar
como rey.
Jesús dijo que veríamos al Hijo del Hombre, como lo afirman también
otros pasajes. Notemos estas citas Bíblicas en cuanto a la futura
venida de Jesucristo: Hechos 1:11; 1 Tesalonicenses 1:10; 2:29; 3:13;
Juan 14:3. La enseñanza de los Testigos de Jehová no tiene lugar
alguno donde situar el arrebatamiento de la iglesia descrito en 1
Tesalonicenses 4:14-17
5- Demostrar Jesús que es Dios al igual que el padre.
Notemos lo que la Biblia dice en cuanto a la divinidad de Cristo:
El ya existía desde el inicio - Juan 1:1; Colosenses 1:16,17;
Apocalipsis 1:8
Tuvo nacimiento milagroso - Mateo 1:23
Ofrece eternidad - Juan 10:28
Sus discípulos recibieron confirmación que él era hijo de Dios
- Mateo 16:16
Jesús es Dios - Romanos 9:5; Tito 2:13;
Jesús fue el mismo Dios encarnado - 1 Timoteo 3:16;
Filipenses 2:6,11;
Fue anunciado por los profetas - Isaías 9:6
6- ¿Qué opinan los testigos de Jehová del infierno?
Los testigos de Jehová no creen en el infierno como un lugar de
tormento eterno. Según su interpretación de la Biblia, el concepto
tradicional del infierno no es bíblico. Creen que cuando una persona
muere, simplemente deja de existir, ya que para ellos la muerte es un
estado de inconsciencia.
En su teología, el "infierno" mencionado en algunas traducciones de
la Biblia se refiere al "Seol" o "Hades", que para ellos significa la
tumba común de la humanidad, no un lugar de sufrimiento. Sostienen
que Dios, siendo amoroso, no castigaría a las personas en un infierno
eterno. En lugar de eso, la esperanza para los muertos es la
resurrección durante el Reino de Dios, cuando aquellos que han
muerto fieles tendrán la oportunidad de vivir eternamente en la Tierra
bajo condiciones perfectas.
Por tanto, para los testigos de Jehová, la idea de un infierno de fuego
eterno contradice su comprensión de la naturaleza amorosa y justa de
Dios.
1. Naturaleza del alma: Los testigos de Jehová no creen que el
alma sea inmortal. Según su interpretación de la Biblia, el alma es
simplemente la persona en sí misma, y cuando alguien muere, el
alma deja de existir. Esto se basa en textos como Eclesiastés 9:5, que
dice: "Los muertos no están conscientes de nada". Por lo tanto, no
hay posibilidad de que el alma vaya a un infierno o lugar de castigo
consciente.
2. Seol y Hades: En la Biblia, tanto el "Seol" (hebreo) como el
"Hades" (griego) se refieren a la tumba o al estado de muerte, no a
un lugar de tormento. Los testigos de Jehová interpretan que todos
los muertos, justos e injustos, van al Seol o Hades, donde no hay
conciencia ni sufrimiento.
3. Juicio y resurrección: En lugar de un castigo eterno en el
infierno, los testigos de Jehová creen que habrá una resurrección
futura para los muertos. Según su interpretación de Juan 5:28-29,
habrá una resurrección de los justos y de los injustos. Aquellos que
resuciten durante el Reino Milenario de Cristo tendrán la oportunidad
de aprender sobre los caminos de Dios y, si son obedientes, vivir
eternamente en la Tierra bajo condiciones perfectas.
4. Destrucción eterna: En el caso de las personas que rechacen a
Dios después de la resurrección, los testigos de Jehová creen que no
serán castigadas con tormento eterno, sino que serán destruidas para
siempre, lo que ellos llaman la "segunda muerte". Esta destrucción es
vista como un castigo final y permanente, sin sufrimiento continuo.
5. El amor y la justicia de Dios: Para los testigos de Jehová, la idea
de un infierno de fuego eterno no encaja con la naturaleza amorosa y
justa de Dios, como se describe en la Biblia. Ellos creen que la
enseñanza del infierno de fuego perpetuo se desarrolló en las
doctrinas cristianas posteriores y no está basada en las enseñanzas
originales de las Escrituras.
En resumen, los testigos de Jehová ven la doctrina del infierno como
incompatible con su comprensión de Dios y las Escrituras. Para ellos,
la muerte es un estado de inconsciencia y la esperanza está en la
resurrección y la vida eterna en una Tierra paradisíaca, no en el
castigo eterno en un infierno.
7- Demostrar que el infierno es real según la
biblia.
La Biblia contiene varios pasajes que hablan sobre el infierno o la
condenación eterna, mostrando su existencia y realidad. Algunos de
los pasajes más relevantes son:
1. Mateo 25:41, 46
"Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Apartaos de mí,
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.' (...)
E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."
Este pasaje claramente habla del "fuego eterno" y del "castigo
eterno", sugiriendo que el infierno es un lugar real destinado para los
malvados y los demonios.
2. Marcos 9:43-48
"Si tu mano te es ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar manco
en la vida, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no
puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere y el fuego
nunca se apaga."
Aquí se describe el infierno como un lugar de tormento perpetuo, con
"fuego que no puede ser apagado" y "gusano que no muere", lo que
refuerza la idea de una condena eterna.
3. Lucas 16:23-24 (La parábola del rico y Lázaro)
"Y en el Hades, alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a
Abraham y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: 'Padre
Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la
punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy
atormentado en esta llama.'"
Esta parábola muestra la existencia de un lugar de tormento (Hades)
después de la muerte, donde el rico sufre en el fuego, lo cual es una
referencia al infierno.
4. Apocalipsis 20:10, 14-15
"Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y
azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán
atormentados día y noche por los siglos de los siglos."
"Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la
muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago de fuego."
El "lago de fuego" es descrito como un lugar de tormento eterno para
los condenados, incluidos el diablo, la muerte y los que no están en el
"libro de la vida".
5. 2 Tesalonicenses 1:8-9
"En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a
Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales
sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor
y de la gloria de su poder."
En este pasaje, se habla de una "eterna perdición" y de "llama de
fuego", lo que sugiere un castigo continuo lejos de la presencia de
Dios.
6. Mateo 13:49-50
"Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos
de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el
lloro y el crujir de dientes."
El "horno de fuego" es una imagen clara del infierno, un lugar de
sufrimiento y angustia eterna.
Estos pasajes subrayan que el infierno es presentado en la Biblia
como un lugar real, de tormento y castigo eterno, reservado para
aquellos que rechazan a Dios.