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Tectónica Global de Placas
INTRODUCCIÓN
Desde los albores de la humanidad el hombre tuvo necesidades y preguntas. Una vez
resueltas las necesidades de alimento y habitación, seguramente que entre las siguientes
cuestiones que se planteó estuvo la de saber en qué lugar estaba y qué forma, qué
dimensiones tenía su entorno. Las soluciones fueron numerosas, simplistas y
complicadas, como lo muestra la mitología de los pueblos antiguos. Pero si las
preguntas sobre el planeta comenzaron a formularse desde un principio, las respuestas a
la gran mayoría de ellas sólo han comenzado a darse en nuestro tiempo, en el momento
en que se plantean multitud de nuevos interrogantes nacidos del avance notable de la
ciencia.
Para poder entender la relación entre el ser humano y su medio es necesario conocer los
procesos que actúan en la Tierra. Por otro lado, estos conocimientos también son útiles
para un mejor aprovechamiento de los recursos naturales. Es de especial importancia
conocer a fondo los procesos que dan origen a los recursos no renovables pues de ese
conocimiento depende el aprovechamiento correcto de los recursos. También son
necesarios estos conocimientos para determinar los efectos que las actividades humanas
causan sobre el medio físico y así poder evitar muchas de las causas de la degradación.
Los procesos físicos y químicos de la Tierra son muy variados y ocurren en muy
diversas escalas de tiempo y espacio. Algunos ocurren con una duración de poco tiempo
(segundos-días) de tal manera que son perceptibles por el ser humano (tormentas,
temblores, explosiones volcánicas, etc.); otros ocurren lentamente y son casi
imperceptibles, tal es el caso del movimiento de los continentes. Algunas
manifestaciones que se dan en un tiempo relativamente breve, como la erupción de un
volcán, están íntimamente ligadas con fenómenos de larga duración.
Algunos de los procesos que actualmente se manifiestan no pueden ser entendidos en
profundidad si no se conoce el origen mismo del proceso, tanto desde el punto de vista
de la energía como del momento en que comenzó. Un aspecto que permite acercarnos a
estos dos conocimientos es la composición de los materiales geológicos. Puesto que en
la composición se tiene una gran información física y química, ésta puede ser utilizada
para proponer modelos que expliquen la generación y evolución de ese material
geológico.
La Configuración De La Tierra
Aunque todavía no se tiene una idea única sobre la formación de la Tierra, puede
decirse que el nacimiento de nuestro planeta ocurre en el momento en que su
solidificación produce la reunión de la mayor parte del material que aún la constituye.
Sabemos que algo de material ha sido capturado posteriormente. Como se dijo con
anterioridad, han caído meteoritos en la Tierra, pero su cantidad en relación a la masa
del planeta es prácticamente despreciable. Lo mismo puede decirse de los gases ligeros
que como el helio han sido perdidos hacia el espacio, en algunas ocasiones
constituyendo una fracción de la parte más exterior de la atmósfera.
El nivel de densidad y solidificación de nuestro planeta varía con la profundidad. Por
medio de los estudios de las ondas sísmicas se ha propuesto una configuración de la
Tierra como la de esferas concéntricas definidas por su composición química y por
algunas de sus propiedades físicas. Las ondas mencionadas, producidas por los
terremotos, se propagan de dos formas básicas: longitudinalmente (ondas "P" o de
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compresión) y transversalmente (ondas "S" o de cizalla). Las ondas "P" se transmiten a
través de cualquier material, sea sólido o líquido, modificando su trayectoria con cada
cambio de densidad. Por su parte, las ondas "S" solo se pueden propagar a través de los
cuerpos sólidos, por lo que no pueden atravesar el núcleo exterior líquido.
Así, un corte de la
Tierra muestra una serie
de capas similares a las de una cebolla. La corteza,
compuesta sobre todo por dos tipos de roca llamadas
basalto y granito, tiene un grosor de pocos kilómetros,
entre 30 y 70. Por debajo se extiende el manto,
compuesto principalmente de materiales de
composición variable y en un estado entre elástico y
plástico, con capacidad de fluir por diferencias de
densidad y de temperatura. El manto constituye la porción más importante del planeta y
abarca desde la base de la corteza hasta
2.900 km de profundidad. El manto
aumenta su densidad con la
profundidad.
Por debajo del manto se encuentra el
núcleo exterior, líquido. Está rodeado
por una capa irregular en espesor,
llamada capa “D”, que es donde se
generan los movimientos ascendentes
de material caliente hacia la corteza. Se
cree que el material del núcleo externo
se compone de hierro, níquel y
cantidades menores de azufre y otros
elementos, y que su densidad supera en
10 veces la del agua. Las teorías
afirman que las corrientes convectivas
en el núcleo externo inducen las corrientes eléctricas que generan el campo magnético
terrestre.
Aún más profundo y denso resulta el núcleo interno, donde presiones enormes (cuatro
millones de veces las que imperan en la superficie terrestre) mantienen sólidos el hierro
y el níquel a pesar de que las temperaturas superan los 5.200 ºC. El núcleo interno,
sólido, forma el corazón de hierro de la Tierra y tiene un diámetro de 2.400 kms.
Para establecer estas hipótesis sobre la configuración, se hace uso de métodos indirectos
como el estudio del magnetismo, la gravedad y la sismicidad de la Tierra. En forma
directa no es posible colectar muestras a gran profundidad ya que sólo ha sido posible
perforar unos cuantos kilómetros. Sólo pueden ser estudiados los materiales que salen a
la superficie por fenómenos naturales, como el vulcanismo, y en ellos se basa todo el
conocimiento químico directo. En algunos casos la evidencia obtenida de varias fuentes
coincide de tal manera que no es aventurada la proposición de algunas hipótesis. Por
ejemplo podemos citar a la tectónica de placas como una teoría que vino a explicar
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fenómenos observados aisladamente dentro de un sólo marco de referencia. Así los
volcanes y los temblores se estudian en ese contexto regional. La composición de las
rocas contiene información sobre la fuente y el proceso que las formaron.
Aproximadamente el 99% de nuestro planeta está constituido
solamente por 14 elementos que son Si, Ti, Al, Fe, Mn, Mg, Ca,
Na, K, P, C, O, H, N. Éstos son llamados elementos mayores.
Los otros elementos naturales (más de 70) son tan escasos que
prácticamente no intervienen en la caracterización de los
materiales. Las principales características y propiedades de la
Tierra como planeta, son principalmente determinadas por el
estado, combinación y abundancia de los elementos mayores.
La abundancia del calor interno de la Tierra da lugar a una gran actividad geológica en
comparación con otros planetas. El calor del interior provoca terremotos y erupciones
volcánicas, levanta montañas, fractura la litósfera y desplaza los continentes.
De acuerdo con lo que actualmente se conoce, la corteza y parte del manto superior
forman una zona que se halla dividida en varios fragmentos relativamente rígidos
denominados placas litosféricas, que se mueven unas con respecto a otras. La teoría que
abarca y explica las interacciones y relaciones que hay entre las placas litosféricas se
conoce como “Teoría de la Tectónica Global de Placas”.
El movimiento cortical se produce cuando las corrientes convectivas en el manto
superior provocan excesos y defectos de masa, lo que hacen en ciertas partes del manto,
como bajo las cordilleras centro-oceánicas, se produzca un alivio de presión en
materiales sobrecalentados, lo que hace que se fundan, y ese material fundido ascienda a
través de fracturas de la corteza oceánica, y al enfriarse y dilatarse, hace que se genere
un movimiento de acreción hacia ambos lados del rift, y se deslicen unos centímetros
cada año. Allí donde colisionan las placas se levantan grandes montañas, se generan
grandes fosas oceánicas y arcos de islas volcánicas. En otros casos, donde una placa se
desplaza por encima de un penacho ascendente de material del manto surgen volcanes
como los de Hawaii. Es decir que en los distintos bordes de desplazamiento entre las
placas ocurre liberación de energía en forma de calor o de movimiento.
Es por ello que si sobre un mapa del mundo marcamos todos los puntos donde hay
liberación de algún tipo de energía, inmediatamente veremos marcados los límites de las
placas con más o menos nitidez.
Las zonas de divergencia son límites en los que se separan las placas, estos márgenes
son típicos de las dorsales oceánicas; y las zonas de convergencia son límites en los que
existe una colisión entre dos placas; la placa mas densa (placa oceánica) subduce por
debajo de la placa de menor densidad (placa continental) formando una fosa o trinchera.
Ocurre lo mismo al colisionar dos placas oceánicas. En este caso es la de mayor
longitud, por ser más antigua, más fría y con mayor peso de sedimentos del fondo
marino, la que subduce por debajo de su vecina. Las fallas transformantes son límites a
lo largo de los cuales se deslizan las dos placas sin creación ni destrucción de litósfera.
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La interacción entre placas tectónicas puede estar definida por alguno de
los siguientes tipos de contacto entre ellas
Bordes Pasivos Bordes Activos
Transformantes De empuje Subducción Obducción Acreción
Las Dorsales Oceánicas
La cadena montañosa mas grande de la Tierra no son los Andes en Suramérica, o el
Himalaya en Asia. Es una cordillera submarina de 80,000 km de largo. Esta
cordillera submarina (o dorsal oceánica) se encuentra bajo la mitad del Océano
Atlántico (que emerge en Islandia) rodea África, pasa a través del océano índico,
entre Australia y la Antártida, y regresa al norte a través del Océano Pacífico.
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Las dorsales son límites entre
placas tectónicas en los que las
placas se alejan una de otra, por
esto se llaman "límites
divergentes". Cuando las placas
se separan, algo tiene que surgir
para rellenar al hueco dejado
por la separación de las dos
placas. El magma es el que se
surge por arriba de la corteza
para llenar el boquete, se
endurece, se aleja del lugar donde surgió, y de esta manera mayor cantidad de magma
sale a la superficie. Esta serie de acontecimientos crean el sistema que da origen al
fondo oceánico. En el centro de las dorsales oceánicas continuamente se separa la
corteza oceánica a ambos lados y permite el constante fluir de magma nuevo creador de
suelo oceánico joven.
Mientras que las dos caras de la dorsal se mueven lejos una de otra, el magma surge
desde el interior de la Tierra. Entonces se solidifica y se convierte en roca enfriado
rápidamente por el mar, creando nuevo suelo marino.
Esta es la causa de que la corteza continental sea más antigua que la corteza oceánica,
ya que la corteza oceánica se regenera constantemente. Las partes mas antiguas de las
placas oceánicas son reintegradas al manto en las zonas de subducción, y en las dorsales
se crea nueva corteza. Las dorsales oceánicas son cordilleras volcánicas en el suelo
marino.
La separación de la corteza del fondo oceánico se da a través de fracturas rellenadas una
y otra vez con material del manto que fluye y se solidifica. Esta secuencia de eventos se
muestra en la figura que sigue. Las manifestaciones superficiales de las zonas corticales
de separación se conocen generalmente como valles rift o dorsales oceánicas. El Mar
Rojo es un ejemplo de un rift.
La altura aproximada de las dorsales sobre las planicies que las rodean es de
aproximadamente 2 km. La topografía escarpada cerca de la cresta se suaviza en los
flancos más antiguos donde existe una capa de sedimentos.
La velocidad a la cual se crea el nuevo suelo marino varía de una región a otra.
Entre Norteamérica y Europa, la velocidad de divergencia es cerca de 3.6
centímetros ( 2.2 pulgadas ) por año. En la dorsal del Pacífico del este, que está
empujando la placa de Nazca en la costa del oeste de Suramérica, la velocidad de
divergencia es 32.2 centímetros ( 12.6 pulgadas ) por año.
En algunas ocasiones la dorsal se encuentra segmentada por fallas transformantes, por
lo que el eje de la dorsal tiene desplazamientos del orden de decenas e incluso centenas
de km. En la parte central de las dorsales, tales fracturas son el origen de muchos de los
sismos oceánicos. En las dorsales oceánicas, por lo general, no ocurren sismos de grades
magnitudes. Los sismos asociados a estos límites entre placas son someros y, en su
mayoría, de mecanismos locales, debido al régimen de esfuerzos tensional.
En los océanos Indico y Atlántico, el paralelismo entre las dorsales y los flancos
correspondientes ponen de manifiesto la deriva continental.
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Corte esquemático del globo terrestre que muestra la teoría de expansión del fondo
oceánico (Hess, 1992).
Las zonas de subducción.
El hecho de que se cree corteza nueva en las dorsales implica forzosamente que se debe
destruir corteza en algún lugar.
El lugar donde se destruye la corteza antigua es en las zonas de subducción,
caracterizadas generalmente por una fosa o trinchera que marca la zona en donde la
corteza oceánica se introduce bajo la corteza continental o bajo otra placa oceánica,
reintegrándose al mando. Este proceso se conoce como "subducción".
Esquema de la tectónica de placas y de la formación de costas de colisión y de margen
posterior; representa el perfil desde la Dorsal del Pacífico oriental hasta Sudamérica,
en la latitud de 35° (Loczy y Ladeira, 1981).
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En la figura de arriba vemos un arco de islas volcánicas formado al subducir una placa
oceánica bajo otra placa oceánica.
Otro tipo de borde donde se destruye corteza son los llamadas zonas de obducción, en
donde colisionan dos masas continentales, dando origen a cordilleras elevadas en zonas
alejadas de los mares. La placa índica introduciéndose en el continente asiático y dando
lugar a la cordillera de los Himalayas es un buen ejemplo.
Esquema que muestra las fases asociadas con una sutura continental. Obducción
La corteza oceánica actual, tiene una edad aproximada de 200 millones de años, de tal
forma que, toda la corteza oceánica anterior a 200 millones de años, que cubrió dos
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tercios de la superficie terrestre durante la mayor parte de la historia de la Tierra, tuvo
que ser reintegrada al manto a lo largo de las trincheras en todo el mundo.
Las trincheras o fosas, constituyen las zonas más profundas de la superficie terrestre,
con profundidades de 8 a 10 km. De hecho, el punto más profundo del planeta se
encuentra en una trinchera: en la fosa de las Marianas en el Pacífico occidental y supera
los 11 km de profundidad.
Tanto las trincheras o fosas, como los arcos de islas, presentan características
particulares como determinadas anomalías gravimétricas o magnéticas. Sin embargo, es
difícil generalizar sobre sus características en detalle. Las trincheras, generalmente
presentan un perfil en forma de V.
La longitud de las trincheras puede llegar a ser de hasta cientos de kilómetros, aunque
solo miden unas decenas de km a lo ancho.
En las zonas de subducción es en donde se registran los temblores más profundos.
Las fosas se asocian a una gran cantidad de sismos y volcanes. En la margen que queda
del lado continental se aprecian, por lo general, largas cadenas de volcanes paralelas a
las trincheras. La distribución de epicentros de eventos sísmicos también delimita
franjas paralelas a las fosas.
La distribución de los sismos son de suma importancia para conocer la geometría de las
trincheras en la profundidad. Los hipocentros sísmicos, son someros bajo la zona de
subducción pero aumenta su profundidad conforme se alejan de ésta. Los sismos se
desarrollan dentro de una estrecha banda de unos 15 a 20 km de ancho, la cual se hunde
a partir de la trinchera, con una inclinación que varía según las condiciones de edad de
la placa y sistemas de esfuerzos. A esta franja de sismos se le denomina "zona de
Wadati-Benioff" en honor a los científicos que descubrieron su existencia.
TIPOS DE BORDES DE PLACA
Ampliando y particularizando lo expuesto más arriba: En cada uno de los bordes en
donde las placas están en contacto se producen interacciones entre los lados de esos
bordes. Y en cada uno de ellos tienen lugar procesos relacionados al tipo de litósfera de
cada placa interactuante, al lugar donde ocurre y a las fuerzas involucradas. Esto da
lugar a los distintos Bordes de Placa, que son:
Acreción – Subducción – Obducción – Bordes Pasivos
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Acreción: (Sinónimos: Bordes Divergentes, Bordes de Construcción o Dorsales
Oceánicas) Son los lugares de la litósfera en donde se produce el crecimiento de las
placas, y por ende de la expansión del fondo oceánico y la deriva continental, entre
otros. El proceso está relacionado a la presencia de anomalías térmicas en el manto, y la
fusión parcial de sus materiales, que debilitan la corteza suprayacente, provocando su
colapso y fractura, por la falta de sustentación de los materiales fundidos al tener éstos
menor densidad que la que originalmente poseían. Este proceso, además hace que en las
fracturas corticales sea inyectado material fundido que las rellena y, al enfriarse, hacen
que se expanda unos milímetros el conjunto en forma simétrica, y se generan nuevas
fracturas e inyección de materiales fundidos en ellas. Las dorsales nacen en las zonas
continentales, debilitadas por la anomalía térmica existente bajo la zona (Ver el Rift o
Depresión Africana) y es allí donde se produce la generación del rift o dorsal, que
posteriormente se va abriendo al expandirse, los océanos vecinos comienzan a avanzar
sobre el continente a través de la depresión, hasta que se constituye una dorsal oceánica,
y suelo marino en expansión, y los bordes continentales se separan con el proceso. Es lo
que ocurrió con Sudamérica y África, por ejemplo.
Subducción: (Sinónimos: Bordes Convergentes, Destructivos o Subductivos) Son
sectores en donde se produce un encuentro entre placas convergentes. Y son de dos
tipos, convergencia Placa Océanica – Placa Continental, y convergencia Placa Océanica
– Placa Océanica.
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En estos casos, una de las placas se introduce ( Subduce ) debajo de la otra.
En el caso de convergencia océano – continente, la placa oceánica, más densa, se
introduce debajo de la continental, y genera, en este caso, una serie de fenómenos
asociados, como son la elevación de montañas (Los Andes son un buen ejemplo), la
constitución de una fosa oceánica inmediatamente sobre la placa que subduce, y que se
rellena con sedimentos que provienen del continente, y sismos y volcanes a lo largo de
todo el borde. Los volcanes se expresan sobre el continente. Ejemplo: Los Andes, Los
Apalaches.
En el caso de convergencia océano – océano, como ambas son placas oceánicas, o sea
de igual densidad, la de mayor longitud, edad y espesor, se introduce debajo de la más
nueva, corta y joven. Los fenómenos asociados son una profunda fosa oceánica en el
lugar de la subducción, luego una serie de islas volcánicas que se generan en el fondo
océanico hasta que emergen, localizadas sobre el plano de subducción, y continúa un
mar somero entre las islas y el continente cercano. Ejemplos: Archipiélago de Japón,
Filipinas, Polinesia, Aleutianas
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Obducción: (Bordes Convergentes
Continente – Continente) En el caso de que
se produzca una convergencia de placas
continentales, como ambas tienen baja
densidad, respecto de las oceánicas, y no
pueden subducir una bajo la otra, se produce
el fenómeno del título. Una de las placas, la
que avanza sobre la otra, produce
compresiones y plegamientos en los
materiales de ésta, siendo el resultado la
formación de una cordillera montañosa
intracontinental joven (no más de 200
millones de años) y muy elevada.
Ejemplo: Himalayas. Generados por la
convergencia de la India contra Asia.
Obviamente que primero se produjo una
subducción Océano – Continente, entre Asia
y el sector de placa oceánica que precedía a la India. Luego, al aproximarse y
posteriormente converger, esa zona subductada se sumergió muy profundamente, hasta
que fue incorporada al manto, y a continuación se produce el fenómeno de la obducción,
que progresa hasta tener la configuración actual.
Bordes Pasivos: Cuando nos referimos a éstos, el concepto involucra aquellos donde no
hay destrucción o construcción de corteza, aunque por tener movimiento se los
considere activos, ya que hay algún tipo de desplazamiento. Son de dos tipos: De
empuje y los asociados a Fallas de Transformación.
En el primer caso, una de las placas, la océanica, en crecimiento, empuja, sin otra
consecuencia más que desplazarlo, al continente asociado en el contacto entre ambos.
Ejemplos: Placa Atlántica Oeste empujando al subcontinente sudamericano en esa
dirección. Norteamérica es otro caso.
Fallas de transformación es el nombre que se les da a las grandes fracturas asociadas a
las Dorsales Oceánicas, producidas por las lógicas deformaciones de una placa rígida
con distintas velocidades a lo largo de sus bordes, y situadas sobre una superficie
esférica.
Vulcanismo de Intraplaca: Existe el caso de la llamada actividad Intraplaca, que no está
ligada a bordes, sino a Puntos Calientes (en inglés Hot Spots), pero que generan
actividad sísmica o volcánica, como es el caso de las Islas Hawaii. Un rosario de Islas
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Volcánicas, tres de ellas asociadas a volcanes apagados, y el cuarto a otros en actividad,
que muestran el movimiento de una placa, donde cada uno de los volcanes apagados
estuvo sobre el punto caliente, inmóvil desde hace varios centenares de millones de
años, y al moverse la placa, entró en la fase de apagado, para ser reemplazado por otros
que sufrieron idéntico proceso. Esta situación permite seguir el movimiento de la placa
y su velocidad en ese punto.