En tierras mexicanas, la Revolución estalló,
Con valientes soldados, el ejército se formó.
Un soldado raso, de noble corazón,
Seguía a Francisco Villa y luchaba con pasión
Constitución en mano, exigían justicia,
Contra un gobierno que abusaba, sembrando la malicia.
Los campesinos alzaron su voz,
Querían tierras y libertad, sin temor.
Adelita, mujer valiente y fuerte,
Se encontraba al frente de la acción
En la Revolución Mexicana, unió su corazón.
Carrancistas y villistas en una danza sangrienta
En Chihuahua y más allá, la lucha se extendía,
Con Emiliano Zapata, la rebeldía crecía.
Hambre y poder, la madre de la discordia,
Mientras las tropas avanzaban con furia.
Los caballos sangrientos de los zapatistas,
Contra el abuso lucharon
Rebeldes de Chihuahua, por la justicia pelearon
En la lucha, la esperanza no se desvanecía.
Con justicia en el alma, y armas en la mano, contra el abuso lucharon,
Venustiano Carranza, presidente en disputa, resistencia no lograba.
Entre sangrientos campos, la tierra se discute.
En la silla del poder, la lucha persiste,
Con el pueblo en pie, el cambio nació.