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Coordinación en Fundamentos de Baloncesto

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN

Enrique Guzmán y Valle


Alma Máter del Magisterio Nacional
FACULTAD DE PEDAGOGÍA Y CULTURA FÍSICA
ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN FÍSICA

PROYECTO:
METODOLOGÍA PARA EL APRENDIZAJE DE LOS FUNDAMENTOS
TÉCNICOS DEL BALONCESTO EN NIÑOS DE 10, 11 Y 12 AÑOS, ESQUEMAS
MOTORES, CAPACIDADES COORDINATIVAS
INTEGRANTES:
Arroyo Ramos, Liz Fernanda
Chuitam Tsakim, Cleyder
Perez García, Kiara
Torres Paricahua, Gerson
Valdivia Fernandez, Luigui
PROMOCIÓN:
2022-II
AULA:
F4
DOCENTE:

Mg. Germán Martínez Horna

Lima, Perú
2024

Introducción
La coordinación es un factor que influye directamente en los resultados académicos de los
niños en edad infantil, ya que sirve como base para aprendizajes futuros relacionados con la
conexión entre la mente y el movimiento. En este contexto, la coordinación juega un papel
fundamental en la Psicomotricidad, cuya principal meta es educar la capacidad perceptiva a
través del conocimiento del esquema corporal, la estructuración espacio-temporal y la
coordinación de movimientos. Con estas bases establecidas desde los primeros años, los
futuros deportistas encontrarán más sencillo realizar ejercicios coordinativos complejos.

Una observación de la realidad de la institución reveló que muchos deportistas carecen de


movimientos coordinativos al ejecutar diversos fundamentos técnicos del baloncesto, como
se determinó en el diagnóstico realizado. Esta investigación surge debido a que los
entrenadores no valoran adecuadamente la coordinación general en las etapas formativas y no
aplican una estrategia metodológica apropiada. Por esta razón, nos planteamos el siguiente
problema científico.

El estudio se centra en dos variables: la coordinación general y los fundamentos técnicos del
baloncesto, considerando referencias bibliográficas y aportes de diferentes autores como guía
en el proceso investigativo. La investigación tiene un fundamento científico y teórico, basado
en métodos como el Científico, Inductivo-Deductivo y el método estadístico.

Se realizaron encuestas a entrenadores y se aplicaron pruebas antes y después (pre-test y pos-


test) a los deportistas involucrados, lo que proporcionó información valiosa para fundamentar
esta investigación. El objetivo es implementar un programa de ejercicios y juegos
metodológicos que mejore la coordinación general en relación con los fundamentos técnicos
del baloncesto.

Finalmente, concluimos que la alternativa propuesta tiene un carácter desarrollador y un


impacto significativo en los resultados obtenidos. Es fundamental que los entrenadores
adopten una estrategia metodológica adecuada para la enseñanza y el aprendizaje de la
coordinación general en los fundamentos técnicos del baloncesto, ya que actualmente no se
les da la debida importancia a la planificación de la coordinación en las etapas formativas.
Esto ha llevado a que los deportistas enfrenten dificultades en el aprendizaje correcto de los
fundamentos técnicos del baloncesto.
1. El Proceso de Coordinación

La coordinación es crucial para el adecuado funcionamiento del cuerpo y su interacción con


el entorno. Cambeiro (1987) señala que, sin coordinación, nuestros gestos serían imprecisos,
los movimientos torpes, y lograr pequeños objetivos requeriría un esfuerzo excesivo. La
observación de movimientos coordinados revela su fluidez y eficacia, mientras que
internamente indica una buena conexión entre el sistema nervioso, que envía las órdenes, y
los músculos, que ejecutan el movimiento. El nivel de coordinación depende de la
maduración del sistema nervioso y del aprendizaje motor.

La coordinación se define como la capacidad que permite la relación entre el sistema


nervioso central y la musculatura, resultando en una sincronización efectiva de los músculos
para realizar movimientos deseados. Meinel (1987) explica que la coordinación se basa en el
control que el sistema nervioso central ejerce sobre los músculos, lo que determina la
precisión y la adecuación del movimiento en el espacio y el tiempo.

Weineck (1988) enfatiza que la coordinación es fundamental para aprender nuevos


movimientos en diversas actividades, desde deportes y danza hasta profesiones técnicas. Un
mayor nivel de coordinación se traduce en movimientos más rápidos y precisos, facilitando el
aprendizaje de nuevas habilidades.

1.1. Las Fases de la coordinación


Un movimiento coordinado implica los siguientes pasos:

● Recopilación de información y procesamiento por parte de los receptores sensitivos.


● Programación y toma de decisiones respecto al acto motor.
● Ejecución y supervisión del movimiento.

Para que estos pasos se realicen de manera efectiva, es esencial la participación de los
receptores propioceptivos y exteroceptivos, que permiten lograr el movimiento adecuado. Es
fundamental recibir la información correcta para ejecutar un movimiento coordinado. Los
receptores específicos de los sentidos son responsables de este proceso, influyendo en la
ejecución y el control del movimiento.
1.2. Factores de la Coordinación

La coordinación depende del correcto funcionamiento del sistema nervioso central y del
aparato locomotor. Si este funcionamiento se ve afectado, la coordinación también se verá
comprometida. Los factores que influyen en la coordinación se dividen en dos ámbitos:

Ámbito General:

● Nivel de desarrollo y aprendizaje motor: Influye en la capacidad de aprender y en el


momento evolutivo del individuo.
● Control corporal: Habilidad para manejar el cuerpo según las exigencias de la
actividad motriz.
● Adaptación motriz: Capacidad de adaptarse y readaptarse a nuevas experiencias
motoras.

Ámbito Particular:

● Zona del cuerpo involucrada: Determina la eficacia del movimiento.


● Destreza del miembro utilizado: Incluye aspectos como la lateralidad.
● Sentido y dirección del movimiento: Afecta la fluidez del mismo.
● Aspectos externos: Características del objeto a manipular, trayectorias, velocidad y
precisión requeridas, así como situaciones estáticas y dinámicas.

La coordinación se considera una capacidad física complementaria que permite a los


deportistas realizar movimientos ordenados y precisos, transformando movimientos básicos,
como la velocidad, resistencia y fuerza, en gestos técnicos específicos del deporte. Sin
coordinación, estos movimientos no pueden ser convertidos en acciones deportivas efectivas.

1.3. Proceso evolutivo de la coordinación

● Etapa de Infancia (0-3 años): Durante esta etapa, el niño alcanza la madurez nerviosa
y muscular necesaria para manejar su propio cuerpo. Aunque la mayoría de las
coordinaciones son globales, comienzan a desarrollarse las primeras habilidades de
coordinación óculo-manual al agarrar objetos. Entre los 18 y 24 meses, se observa un
mayor desarrollo, lo que les permite realizar acciones como abrir y cerrar puertas,
ponerse los zapatos y lavarse (Trigueros y Rivera, 1991).
● Educación Infantil (3-6 años): El repertorio de habilidades se expande con los
estímulos que recibe el niño. Las acciones coordinadas dependen del desarrollo de un
esquema corporal sólido y del conocimiento y control de su propio cuerpo. El juego,
característico de esta edad, juega un papel fundamental en la formación motriz y
cognitiva, enriqueciendo y complicando las formas motoras.

● Educación Primaria (6-12 años): Durante esta etapa, se produce un desarrollo


significativo del sistema nervioso, afectando los factores neuro-sensoriales de la
coordinación, lo que la convierte en el periodo ideal para adquirir experiencias
motrices. La falta de habilidades motoras en el primer ciclo y parte del segundo ciclo
requiere un enfoque en la repetición de ejercicios para facilitar la automatización del
movimiento. Al final del segundo ciclo y en el tercer ciclo, el desarrollo sensitivo y
cognitivo se traduce en una mejor capacidad de percepción y observación, resultando
en ajustes motores más efectivos.

● Educación Secundaria y Bachillerato (12-18 años): Desde el inicio de la pubertad


hasta el final de la adolescencia, se produce la maduración sexual y un crecimiento
general del cuerpo, lo que puede resultar en un retroceso de la coordinación en los
movimientos. Sin embargo, la coordinación mejora a medida que se desarrollan las
cualidades físicas.

2. MÉTODOS

Los métodos y técnicas principales para la recolección de información incluyen la


implementación de encuestas dirigidas a los entrenadores de la Liga Deportiva Cantonal. El
propósito de estas encuestas es evaluar la efectividad de las metodologías empleadas en el
entrenamiento y el desarrollo de habilidades en los niños. A través de este enfoque, se busca
obtener datos relevantes que puedan ayudar a identificar áreas de mejora en los métodos
actuales.
Además, se llevarán a cabo pruebas específicas para medir la capacidad de coordinación de
los fundamentos técnicos que poseen los deportistas. Estas evaluaciones se realizarán tanto
antes como después de la aplicación de la propuesta, lo que permitirá comparar los resultados
y determinar el impacto que las nuevas metodologías pueden tener en el rendimiento de los
jóvenes atletas.

Este enfoque no solo busca demostrar la efectividad de las técnicas de entrenamiento, sino
también proporcionar a los entrenadores y a las instituciones deportivas una base sólida de
información que les ayude a tomar decisiones informadas sobre la formación y el desarrollo
de los deportistas. Al evaluar sistemáticamente la capacidad de coordinación y otros aspectos
técnicos, se podrá ajustar y mejorar continuamente el proceso de enseñanza, garantizando que
los niños no solo desarrollen habilidades deportivas, sino que también disfruten del proceso
de aprendizaje y crecimiento en el deporte.

2.1 Las orientaciones didácticas para el desarrollo de la coordinación en


niños

Los niños de entre 7 y 10 años alcanzan un alto nivel en habilidades como la capacidad de
reacción, la frecuencia de movimiento, la diferenciación espacial, el equilibrio y la agilidad
fina. Esta etapa es particularmente favorable para el aprendizaje de la coordinación, ya que
los niños tienden a imitar lo que observan a su alrededor.

Basándose en este principio, el ejercicio temprano de diversas habilidades motoras puede


potenciar la coordinación. La educación en coordinación implica el desarrollo de la
motricidad global y la formación gradual del esquema motriz inicial del niño. Aunque los
aprendizajes técnicos se enfocan en la repetición de movimientos, la diversificación de
actividades permite al niño enfrentar una amplia gama de situaciones, lo que requiere que
ajuste y adapte su coordinación según el contexto.

Este proceso de adaptación puede manifestarse en diferentes formas, tales como:


La ejecución de gestos naturales que son característicos del niño.

La capacidad de adaptarse al manejo de objetos o aparatos móviles.

La habilidad para ajustarse a las acciones de sus compañeros en un entorno de juego o


deporte.

La capacidad de interactuar con aparatos fijos, integrando diferentes elementos en su


aprendizaje.

Gil (2004) afirma que “la coordinación dinámica general refleja el buen funcionamiento
existente entre el S.N.C. y la musculatura esquelética en movimiento. Se caracteriza porque
hay una gran participación muscular” (p. 401). Estoy de acuerdo con esta conceptualización,
ya que diversos autores coinciden en que la coordinación dinámica general es una capacidad
fundamental para que los niños se desarrollen de manera efectiva en cualquier disciplina
deportiva. Este desarrollo no solo fomenta el aprendizaje de habilidades específicas, sino que
también contribuye al crecimiento integral del niño, mejorando su confianza, motivación y
disfrute en la práctica de actividades físicas. Además, una buena coordinación proporciona
una base sólida que facilitará la adquisición de habilidades más complejas en el futuro,
preparando al niño para enfrentar desafíos tanto en el ámbito deportivo como en su vida
diaria.

3. Coordinación dinámica general


La coordinación dinámica general se refiere a la interacción efectiva entre el sistema
nervioso central y la musculatura durante el movimiento. Implica la acción simultánea
de múltiples segmentos musculares, tanto de las extremidades superiores como
inferiores, que pueden ejecutarse con desplazamientos rápidos o lentos. Esta forma de
coordinación se caracteriza por una alta participación muscular, lo que implica que
todos los músculos deben trabajar en conjunto para realizar un movimiento de manera
eficiente.

Un ejemplo cotidiano es cuando observamos a una persona realizar un movimiento


complejo que parece fácil; esto se debe a su excelente coordinación. Esta capacidad
agrupa y sincroniza el sistema nervioso con los movimientos de las distintas partes del
cuerpo, incluyendo la musculatura gruesa de los brazos, tronco y piernas. El objetivo
es lograr rapidez, armonía, precisión y economía del movimiento, minimizando el
gasto energético en diversas situaciones.

Para alcanzar una buena coordinación dinámica, se requiere una adecuada


organización neurológica, control del tono muscular, mantenimiento de la postura y
equilibrio, así como una sensación de seguridad. Por ejemplo, al saltar, un niño
necesita equilibrarse para mantenerse de pie, generar un impulso suficiente para
despegar ambos pies del suelo y tener la autoconfianza necesaria para realizar la
acción sin depender de ayuda externa.

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