0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas9 páginas

61 Barroco

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas9 páginas

61 Barroco

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 61.

Barroco

CONTEXTO HISTÓRICO
El estilo barroco se comenzó a usar en el siglo XVIII para definir algo asimétrico,
irregular y poco estético. El término se hizo extensible a aquellas etapas con una carga
decorativa y una ruptura del lenguaje clásico. Actualmente, es un estilo con una entidad
propia que definió la cultura y el arte de Europa durante el siglo XVII y parte del XVIII.
Se difundió por Europa y América Latina.

Este estilo puede dividirse en tres periodos diferenciados: un barroco temprano entre
1580 y 1630, con origen en Italia; un barroco pleno, entre 1630 y 1680, fase de mayor
esplendor; y un barroco tardío o decorativo, también llamado rococó, entre 1680 y 1750,
caracterizado por una preocupación extrema de la ornamentación en los interiores de los
edificios.

En su surgimiento fueron decisivos dos hechos: la afirmación de los Estados nacionales


y la consagración de la monarquía absoluta. Europa asiste al enfrentamiento entre
distintos países por la hegemonía, mientras otros Estados con identidad nacional decaen.

La guerra de los Treinta Años (1618 - 1648) fue producto de las tensiones religiosas
entre protestantes y católicos y derivó en repercusiones artísticas, pues el primer
desarrollo del barroco se dio en Roma ligado a la Contrarreforma católica. Se extendió
rápidamente adaptándose a las necesidades de cada Estado y sociedad. La iglesia
católica puso en marcha una política de reafirmación mediante la diplomática, la
enseñanza, las predicaciones, la guerra y el arte. Fundo un importante papel la
Compañía de Jesús.

De esta manera, el papado, la monarquía y las grandes jerarquías laicas y eclesiásticas


fueron los principales actores, otorgando a los súbditos el papel de receptores del arte,
con una intencionalidad artística. El arte pasó a ser una herramienta al servicio del
poder, para la difusión de la fe o la afirmación y exaltación de las monarquías o la clase
que las sustentaban. El arte deja atrás el interés científico y por el conocimiento de la
naturaleza para desarrollar una estética efectista, escenográfica y teatral para convencer,
atraer e impresionar al espectador.

El barroco supuso un momento de ruptura con lo clásico, donde predominan los


sentimientos por encima de la razón, triunfa el gusto por lo artificioso y complicado
para sorprender y causar admiración, con una tendencia al dinamismo, el movimiento,
donde se busca realismo para mostrar los aspectos más dolorosos de la vida; y una
predilección por los juegos de luces, sombras y colores, con tendencia a la
representación de volúmenes desde varios puntos de vista. La complicación de las
formas, así como la mezcla de realidad e ilusión, se fusionan para obtener la obra total,
un todo unitario donde la arquitectura es el soporte para el resto de artes. Las obras de
arte son dinámicas en su ejecución y en su dialéctica con el espectador, que abandona la
posición de observador para ser partícipe.

CARACTERÍSTICAS GENERALES: ITALIA


Italia, y más Roma, se convirtieron desde mediados del siglo XVI en un núcleo
generador del nuevo estilo. La Roma papal, centro de la Contrarreforma, marcó las
pautas que se extendieron al resto del país y el continente.

Arquitectura
La arquitectura barroca engloba al resto; escultura y pintura se someten a ella para
lograr con un lenguaje rico y peculiar, un efecto done la fantasía y el movimiento se
imponen a la racionalidad renacentista. Como piezas sustentantes y cubiertas se
emplearon elementos de la arquitectura renacentista de origen clásico como arcos de
medio punto, bóvedas de cañón, columnas, pilastras, frontones… pero con mayor
libertad creativa. Aparecen dos soportes nuevos: la columna salomónica y el estípite.
Las cúpulas adquirieron un interés por el espacio que creaban interiormente como el
plasticismo de sus volúmenes exteriores. El muro adquirió un carácter dinámico, se
ondulaba y modelaba con plantas flexibles y los vanos que se abrían en él multiplican
sus formas y posibilidades.

Se busca una arquitectura para impresionar, lujosa pero con materiales pobres, para
crear efectos decorativos ricos pero económicos. Los materiales fueron variados,
destacando la piedra, el ladrillo y el estuco. Los elementos decorativos desbordan lo
constructivo en busca de efectos visuales en las fachadas con juegos de luces y sombras.

El nuevo prototipo de templo impuesto por la Contrarreforma fue creado por los jesuitas
con la iglesia de Gesú, obra de Jacopo Vignola, aunque la fachada de Giacomo della
Porta, lo que hace perder correlación. Es un templo manierista que obedece a los
planteamientos contrarreformistas, según los cuales se necesitan espacios interiores
amplios para albergar muchos fieles y que estos se sientan atraídos mediante fachadas
llamativas. El modelo dispone de una sola nave muy amplia con capillas hornacinas,
cabecera absidal y crucero cupulado; la fachada es de tipo clásico, organizada en varios
pisos y adornada con pilastras y semicolumnas con un frontón a cuyos lados
encontramos unas alas en forma de voluta.

Los edificios se disponían de acuerdo con el urbanismo barroco. En Roma, Sixto V y el


arquitecto Doménico Fontana buscaron plasmar el triunfo de la iglesia católica mediante
el engrandecimiento de la ciudad en línea con el Concilio de Trento. La ciudad se
organizaba en forma de tridente desde la plaza del Popolo, y se abría conectando con
otras plazas de perspectivas infinitas decoradas con fuentes y monumentos. Italia
continuó a la cabeza de la arquitectura europea, donde trabajaron artistas decisivos en la
configuración del estilo.
Gian Lorenzo Bernini, arquitecto, pintor y escultor. Es considerado uno de los grandes
genios del Barroco, gozó del mecenazgo del papado y fue uno del os formuladores del
lenguaje arquitectónico barroco. Su primera arquitectura destaca por un estilo solemne,
clásico y dinámico, resultado de la universalidad de Roma.

Francesco Borromini representa el polo opuesto de Bernini, su rival. Fue un artista de


vida desdichada que sin el favor papal, sus obras fueron de menor bagaje. Se caracteriza
por un estilo muy expresivo y dinámico; concebía los edificios como si fueran
esculturas donde el predominio de la línea curva es absoluto. Su obra es el resultado de
su concepción de Roma como defensora de la fe católica.

Carlo Maderno fue uno de los primeros en incorporar planteamientos barrocos a su obra
y continuador de las obras de San Pedro del Vaticano, donde cerró la cúpula y amplió la
nave central.

Junto a estos, también contribuyeron al engrandecimiento de Roma, Pietro da Cortona,


más próximo a la línea clásica; Carlo Rainaldi y su padre Girolamo Rainaldi. Fuera de
Roma, Filippo Juvara o Guarino Guarani, defensor del expresionismo y del predominio
curvilíneo.

Escultura
La escultura alcanzó un gran desarrollo independiente y en la decoración arquitectónica.
Su carácter monumental favorece la sensación de lujo, suntuosidad y riqueza barroca.
Encontramos varias tipologías, desde la escultura monumental de tipo urbano, que
consiste en monumentos o fuentes; y una escultura menor en bulto redondo o relieve.
Fue especialmente habitual la escultura funeraria, de equema piramidal que exaltaba la
fama y virtud del difunto, cuya estatua se sitúa en el vértice y en la base se dispone el
sarcófago con dos figuras femeninas alegóricas.

Los materiales principales son el mármol, el bronce y la madera. La temática fue


esencialmente religiosa, aunque se encuentran temas mitológicos y retratos que
expresan fielmente los rasgos. La función era religiosa y propagandística, siguiendo los
planteamientos de la contrarreforma. Desde el punto de vista estético, la escultura es
soporte de la expresión de sentimientos y emociones, buscando emocionar. La obra está
llena de dinamismo y movimiento con composiciones complejas, que tienden al uso de
la diagonal y la asimetría para lograr la sensación de desequilibrio. Los volúmenes se
representan desde varios puntos de vista. Se alcanza la factura, la perfección técnica y el
virtuosismo. Es una escultura realista, que busca conmover al espectador acercándole a
su realidad cotidiana. Generalmente, está pensada para ser vista en un marco
arquitectónico, de ahí los juegos de luces, sombras y colores.

Bernini se inspiró en modelos helenísticos y desrrolló un sentido dinámico y un sobrio


realismo. Sus obras reflejan instantes de máxima tensión y carga emotiva mediante
efectos lumínicos de claroscuro y composiciones de carácter escenográfico. Sobresale
su habilidad para plasmar las texturas y pliegues de ropajes, así como la captación de
movimiento. Su David contrasta con el sentido clásico y estático de Donatello o el
manierista de Miguel Ángel. Su influencia fue absoluta en los siglos XVII y XVIII.

Alessandro Algardi se formó en el clasicismo boloñés de la pintura de los Carraci. Es un


escultor más clásico pero no exento de la influencia barroca de Bernini.

Pintura
La pintura fue una herramienta perfecta para las intenciones contrarreformistas de
persuasión y propaganda. Se produjo una iconografía eminentemente religiosa con los
temas más atacados por los luteranos, como la Inmaculada Concepción, la exaltación de
la Eucaristía o las vidas de los santos. La temática mitológica pervive y se desarrolla el
retrato, ahora de cuerpo entero. Fue novedosa la imagen del bodegón, con frutas,
viandas y objetos inanimados, los cuales eran para decorar estancias burguesas y a veces
contenían simbología religiosa. Tuvo lugar un amplio desarrollo del paisaje y la
diversidad temática se volvió más amplia.

Desde el punto de vista estético, el idealismo renacentista dio paso a un naturalismo que
buscaba la piedad religiosa a través del sentimiento. Se desarrolló una pintura realista,
mostrando aspectos dolorosos y sentimientos, con dinamismo y movimiento que se
traduce en composiciones complejas y dinámicas que tenderán al uso de diagonales y
recursos pictóricos que trasmitan inestabilidad. La luz es un instrumento importante que
se concibe con una fusión del negro y del blanco y favorece la teatralidad mediante
marcados efectos lumínicos de claroscuro. Esta tendencia encontrará su máximo
exponente en la corriente tenebrista. En la pintura barroca existe un claro predominio
del color sobre la línea. La representación del espacio se hace mediante la perspectiva
aérea, que degrada los objetos en tamaño y nitidez. Los aspectos técnicos variarán en
función de cada escuela o corriente pictórica; se mantiene la técnica del fresco para los
interiores de edificios, pero se generaliza el uso del óleo para obras exentas y de formato
menor.

En Italia distinguimos tres escuelas pictóricas diferentes: el naturalismo, el clasicismo y


un barroco decorativo.

Michelangelo Merisi, o il Caravaggio, fue máximo exponente del naturalismo,


tendencia que consiste en la búsqueda de un realismo exacerbado. Su pintura muestra
grandes misterios religiosos con personajes comunes, de calle, incluso feos y
desagradables para lograr verosimilitud y acercar la religión con un impacto visual. SU
arte era emotivo y vital, apelando a la sensibilidad. Desarrolló un tenebrismo de
violentos efectos de luces y sombras con un único foco luminoso artificial que ilumina
la escena principal, quedando el resto en penumbra. Su obra alcanzó gran difusión y fue
influencia de otros como Jose de Ribera, Rembrandt o Velázquez.
La escuela romano-boloñesa, del siglo XVII, donde pertenecen Ludovico, Agostino y
Annibale Carracci, protagonizó la continuidad clasicista con una nueva estética.
Mantuvo un naturalismo idealizado pero con uso de tipos bellos. Es un barroco más
contenido tanto en sus formas como en expresividad. Annibale Carraci fue el más
importante, trabajando en la decoración del palacio Farnesio en Roma. También
destacan Domenichino y Guido Reni.

A finales del siglo XVII y parte del XVIII se impuso una pintura dinámica y hedonista
con gran carga retórica. Esta tendencia, el Barroco decorativo, inició una tradición de
decoración de techos de iglesias y palacios, donde el ilusionismo y la artifiosidad se
materializan en falsas arquitecturas en las que flotan los seres celestiales mediante la
perspectiva axiométrica. Pietro de Cortona fue el primero, pero también destacan
Andrea Pozzo, o Lucas Jordán.

CARACTERÍSTICAS GENERALES: FRANCIA Y EL IMPERIO


El barroco francés incluía el programa político de la monarquía absolutista y la
ostentación de su propia gloria. Se desarrolló un arte denominado clasicisme. La
difusión del protestantismo provocó las guerras de religión en el Sacro Imperio Romano
Germánico. Flandes, Austria y el sur de Alemania permanecieron fieles al catolicismo.

Arquitectura
En Francia, el palacio de Versalles de Louis Le Vau y Jules Hardoin Mansart creó una
tipología palacial que sirvió de modelo en todo el país. Mientras los italianos heredaban
el carácter cerrado y macizo renacentista, los nuevos modelos se configuraban como
grandiosas estructuras abiertas que se integraban con una naturaleza urbanizada a modo
de grandes jardines. Las edificaciones religiosas quedaron relegadas a un segundo
término. También se realizaron grandes reestructuraciones urbanísticas, siguiendo el
ejemplo de la Roma papal; nace con ello la idea de ciudad-capital, en París, donde
adquirieron relevancia grandes plazas que se trazaron según esquemas geométricos y
amplias perspectivas, con la imagen del monarca como centro.

En Austria y Alemania fue mayor la importancia del movimiento contrarreformista y la


influencia italiana, con arquitectos austriacos como Fischer von Erlach o Johann Lukas
Von Hildebrandt y Jakob Prandtauer. En Sajonia, Daniel Pöppelmann y en Prusia
Andreas Schlüter.

Flandes permaneció bajo influencia española y el Renacimiento había tenido escaso


desarrollo, por lo que el barroco sustituyó casi las construcciones góticas. Se conservan
conventos y abadías de numerosas órdenes religiosas que allí se instalaron. Son
suntuosas edificaciones con influjos de arquitectura palaciega.
Escultura
La escultura en Francia estuvo sometida a las directrices del academicismo y de los
poderes civiles, aunque es heredera de la escultura italiana. Se desarrolló una estatuaria
de corte oficial que se materializó en la proliferación de bustos, estatuas ecuestres,
alegorías y temas mitológicos, presentando al rey como símbolo del absolutismo. Son
de gran importancia las tipologías monumentales asociadas a los palacios, jardines y
espacios urbanos. Destacan Charles Le Brun, Antoine Coysevox, Pierre Puget o
François Girardon.

Pintura
En Francia la influencia de la pintura italiana se mantuvo a través de la escuela de
Fontainebleau con las nuevas corrientes del Barroco. La pintura mitológica continuó su
expansión para ensalzar la monarquía con curiosas simbologías. Se empezó a desarrollar
un género, la pintura de historia, con una clara intencionalidad política y social.
Destacan artistas como Simón Vouet, Nicolás Poussin, Georges de La Tour, Claudio de
Lorena y Phillipe de Champigne.

Pero la verdadera eclosión de la pintura se produjo en Flandes y en Holanda. En Flandes


bajo la influencia católica y con los ideales de la Contrarreforma. Peter Paul Rubens se
caracteriza por el dominio del color sobre la línea, por influencia de la escuela de
Venecia y por lograr la máxima expresión de lujo, movimiento, vitalidad y fantasía del
estilo. Dotó a sus figuras de una gran sensualidad y dinamismo mediante juegos de
curvas y texturas, sus composiciones fueron complejas pero nunca desordenadas.
Cultivó todos los géneros.

Destacan también Jacob Jordaens, David Teniers, o Antón Van Dyck.

CARACTERÍSTICAS GENERALES: PAISES BAJOS Y


PROTENTANTISMO

Arquitectura
Las ciudades holandesas mantuvieron su independencia bajo el dominio de la clase
burguesa, por lo que se mantuvieron alejadas del centralismo absolutista del resto de los
países europeos. Separados de Flandes, los holandeses abrazaron el calvinismo y
consolidaron una expansión comercial que favoreció el florecimiento de una cultura
original. La arquitectura propuesta seguía las formas clásicas de Palladio. La
materialización del pensamiento barroco burgués fue la ampliación de Ámsterdam, que
destaca por su funcionalismo, ausencia de monumentalidad, calidad y originalidad en
soluciones. En ella se proponen planteamientos más acordes a la mentalidad protestante.
Inglaterra adoptó tardíamente las formas clásicas italianas, por lo que el Renacimiento y
el Barroco no fueron muy importantes, adoptando el último un tono sereno y clásico que
se centró en la arquitectura, donde destacan Íñigo Jones y Christopher Wren.

Pintura
El Barroco holandés es el producto del esplendor que vivieron las Provincias Unidas en
este siglo. La plástica coincide con las formulaciones del tenebrismo y naturalismo
italiano. Uno de los temas más característicos es el retrato en grupo, con miembros de
un mismo colectivo realizando tareas. También se realizaron obras religiosas, de
carácter más intimista y menos grandilocuente.

Rembrandt fue la figura más sobresaliente. Su vida queda dividida en dos etapas
marcadas por el fallecimiento de su esposa Saskia. La primera es más amable, colorista;
la segunda, dramática pero grandiosa. Su pintura se caracteriza por darle importancia al
color y a la luz mediante el claroscuro y la pincelada suelta y gruesa, alejada del
detallismo. Cultivó todos los temas y en sus retratos en grupo se refleja la clase
predominante: la burguesía. Sus retratos individuales reflejan una profunda captación
psicológica y su pintura religiosa se centra en el Antiguo Testamento, como en los
países protestantes.

CARACTERÍSTICAS GENERALES: ESPAÑA


El barroco español es clara expresión de la contrarreforma pero también de la crisis
económica, social y política que vivió el país en el siglo XVII y que dio lugar a dos
actitudes: la de aquellos pesimistas y la de aquellos que se refugiaron en el mundo de
fantasía para huir de la realidad.

Arquitectura
La situación y la pérdida de hegemonía de la Corona afectaron a la arquitectura, menos
ostentosa y de materiales más pobres respecto a los conjuntos europeos. Las reformas
urbanas en Madrid trasformaron la capital. La Iglesia se convirtió en el principal
promotor de las obras de arte, y el espíritu de la Contrarreforma y el auge de la
Compañía de Jesús impusieron la necesidad de nuevas tipologías arquitectónicas. Por el
escaso de la clase burguesa, los edificios civiles tuvieron una presencia más anecdótica.
Distinguimos tres fases: el estilo herreriano, el barroco pleno y una etapa final
protagonizada por un cambio de dinastía con influjos franceses.

Estilo herreriano. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XVII y se basa en el


colosalismo y la monumentalidad con un sentido estático y ordenado que impone una
austeridad decorativa. El edificio es una maza horizontal de la que sobresalen torres
angulares, coronadas por chapiteles y tejados de pizarra de inspiración flamenca.
Generalmente se usó material pobre como ladrillo rojo alternado con piedra. Destaca la
Plaza Mayor de Madrid, de Juan de Herrera y Juan Gómez de Mora. También destacan
Alonso Carbonel, Pedro Sánchez o Francisco Bautista.

El pleno barroco se alcanzó en la segunda mitad del siglo XVII. Destacan Alonso
Cano, con la fachada de la catedral de Granada, con un efecto de profundidad al hundir
sus tres arcos; los hermanos Jose Benito Churriguera, Alberto Churriguera y Joaquín
Churriguera, que dieron nombre al churrigueresco, variante del barroco; también Pedro
de Ribera, Narciso Tomé, Fernando de Casas Novoa o Vicente Acero.

Con la nueva dinastía borbónica penetraron tendencias de Italia y Francia,


imponiéndose un barroco clasicista en la arquitectura palacial. A este estilo pertenece
Teodoro Ardemans y su discípulo Juan Bautista Sacchetti.

Escultura
La escultura barroca hispana también muestra unas características específicas a raíz de
la crisis socioeconómica del siglo XVII. Las principales tipologías fueron los retablos,
sillerías de coro, pasos procesionales, imágenes de santos, etc. Continuaban con la rica
tradición de la imaginería española. Las obras se realizaron bajo la estética efectista y
realista del barroco. Distinguimos tres grandes escuelas: la castellana, la andaluza y la
murciana.

La escuela castellana tuvo a la figura de Gregorio Fernández, creador de varios tipos


iconográficos de gran éxito: cristos yacentes, crucificados, inmaculadas, etc. Su obra se
caracteriza por un patetismo y excesivo naturalismo, que conseguía mediante postizos
como lágrimas de cristal, cabellos naturales, heridas y gotas de sangre. En Madrid, los
monumentos dedicados a los reyes son obras italianas importadas de Juan de Bolonia o
Pietro Tacca, con la colaboración de Galileo Galilei en los cálculos matemáticos.

La escuela andaluza estuvo representada en Sevilla principalmente por Juan Martínez


Montañés. Representa un barroco sereno, con obras que muestran serenidad y
equilibrio, con inmaculadas y crucificados muy humanizados. Juan de Mesa, su
discípulo, desarrolló un estilo personal donde combinó el patetismo y el equilibrio.
Alonso Cano es el principal representante en Granada, caracterizado por un clasicismo,
gracia y delicadeza. Pedro de Mena, su discípulo, creó personajes de hondo misticismo.
Jose de Arce y su hija Luisa Roldán son los máximos exponentes de la escuela sevillana
cuando cambia en el siglo XVII a un estilo más dinámico y de sobrio realismo.

En la escuela murciana, Francisco Salzillo creó una escultura de tendencia italianizante


con figuras llenas de movimiento y dotadas con cierta delicadeza femenina.

Pintura
La pintura es la manifestación más notable del Barroco español y alcanzó altas cotas de
perfección, por lo que se puede hablar del Siglo de Oro de la pintura española. Es de
temática casi exclusivamente religiosa, siendo la Iglesia el principal comitente, seguida
de la monarquía. Además de los retratos, se crearon bodegones y escenas costumbristas.
En el caso de Velázquez podemos hablar de una mayor libertad por su posición en la
Corte.

Durante la primera mitad del siglo XVII se desarrolló un naturalismo equilibrado con el
acercamiento a lo desagradable de una manera filosófica. En Valencia trabajaron
Francisco Ribalta o José de Ribera, influenciado por el naturalismo tenebrista de
Caravaggio. En Sevilla se formó Francisco de Zurbarán, naturalista de obras religiosas y
bodegones. Alonso Cano se formó en Sevilla, donde desarrolló una tendencia más
clasicista que sus contemporáneos. Su obra está llena de gracia y delicadeza. Pero fue
Velázquez la figura más importante de la pintura española del siglo XVII.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez se formó en Sevilla pero trabajó en la corte de


Madrid. Su obra es un reflejo de su tiempo. En toda mantuvo su impasibilidad y se
convierte en testimonio de la realidad estando por encima de los acontecimientos.

En la segunda mitad del siglo XVII la pintura se hizo más dinámica y colorista,
consecuencia de la influencia de Rubens y Van Dyck. En Madrid destacó Antonio de
Pereda, o los pintores de la corte como Juan Carreño de Miranda y Claudio Coello,
continuadores de la obra de Velázquez e influenciados por el retrato artístico y detallista
de Van Dyck. Claudio Coello y Francisco Rizi son los máximos representantes del
Barroco decorativo español. En Sevilla trabajó Bartolomé Esteban Murillo, cuya obra se
caracteriza por el color, el clasicismo, la gracia y la delicadeza; o Juan Valdés Leal, que
trató temas macabros.

También podría gustarte