bras de Vivián Trías
____ Mi . . — ~ - . k- -i A-dÚ. *»b^ .
SELECCION DE OBRAS DE VIVIAN TRIAS
SERIE PATRIA CHICA
TOMO 9
Vivirtn Tríos
BANCA Y NEOLIBERALISMO
EN EL URUGUAY
Hol«u < Irtn y pióloyo do
Albnilo Cotillo!
Cáinnrn de Representantes
República Oriental del Uruguay
Carátula: Villa
©
Ediciones de la Banda Oriental
Gabelo 1582 - Tel. 48.32.06 - Montevideo
Queda hecho el depósito que inarca la ley
Impreso en Uruguay - 1990
COMISION ESPECIAL DE SELECCION DE LAS OBRAS
DE CARACTER DOCTRINARIO DEL PROF. VIVIAN TRIAS
(Resolución de la Cámara de Representantes de 6 de noviembre de 1985.
Diario de Sesiones N” 1855)
José E. Díaz (Presidente)
José Fcli¡>c Bunio
Washington Catnldi
Hebcrt Rossi Pagina
Antonio Hernández (Se< tétano)
ASESORES:
9
María Julia de I/aguirro
Eduardo (laloano
('arlos Machado
Alberto Methol leiié
Uruguay < hliz
Jorge Romí
(.'arlos Tei/nghi
INVESTIGACION Y RECOPILACION:
Ulndya Amalo
Matilde Biaiuhi
SUBCOMISION DI IMPRESION
José E. Díaz
Eduardo < Jale uno
('arlos Tctzaghi
VIVIAN IIIIAS
11
PROLOGO
1. En esta recopilación de ensayos discurre la visión política
de Vivián Trías sobre algunos problemas económicos y financieros.
Surge con nitidez su ideología antiimperialista. Como historiador
y ensayista, Vivián Trías fue un precursor de la corriente de la depen
dencia que tuvo extraordinario auge en la segunda mitad de los se
senta.
Su método de análisis partía de su interpretación de los fenó
menos económicos y políticos, en los países desarrollados, especial
mente en los centros imperialistas. Luego articulaba su funciona
miento con la evolución de los países subdesarrollados, periféricos
y dependientes. Sus ensayos son muy documentados predominando
sus objetivos políticos sobre la rigurosidad de su discurso.
En este tomo se priorizan tres temas de enorme trascendencia
en la actual coyuntura nacional: el papel del FMI, el funcionamiento
de la banca privada y la doctrina neoliberal y sus repercusiones eco
nómicas, sociales y políticas.
2. El FMI es un protagonista relevante en los acontecimientos
económicos de Ja región latinoamericana en las últimas décadas.
Trías lo analiza en diversos artículos, y en especial en la discusión
parlamentaria de la Reforma Cambiaría y Monetaria de 1959. La
historia no se repite, pero las ideologías y las instituciones perduran.
En la década del HO, problema de la deuda externa mediante, reapa-
reco esta institución como actor de primer piano en las sociedades
latinoamericanas. En los cincuenta y sesenta propugnaban la libera-
lización comercial y piioiiznban entro sus objetivos la estabilidad eco
nómica, el equilibrio dol balance do pagos y el pago de la deuda
externa, en aquellos piüsos aba Indos poi esto flagelo. En los ochenta,
la primera prioridad vuelvo a sor la de asegurar el pago di? los servi
cios de in deuda extorna. La inflación pasó u un segundo plano, aun
que sea un problema que alerto con intensidad a muchos países de
la regi¿>n. El equilibrio de la balanza comercial dejó su paso a ia nece
12
sidad de obtener un superávit comercial. Se trata de lograr un exce
dente entre exportaciones e importaciones, para ser destinado al
pago de los intereses de la deuda externa.
En el ámbito económico hay dos temas centrales en la proble
mática de la deuda: la transferencia neta de recursos hacia el exte
rior y las condicionalidades. La transferencia neta de recursos es la
diferencia entre los intereses que se pagan a los acreedores externos
y la entrada neta de capitales. Su monto es de alrededor de 4% del
producto bruto interno, tanto en América Latina como en Uruguay.
Se financia en divisas con el uso de reservas internacionales, cuando
los países cuentan con ellas, y especialmente con el saldo favorable
de la balanza comercial. Por eso ahora se propugna por un superávit
de la balanza comercial y antes solamente por la búsqueda del equi
librio entre exportaciones e importaciones. Este 4% del producto
que se envía al exterior es una elevada proporción del ahorro interno
que no se puede destinar a la inversión interna y que en consecuencia
afecta el proceso de acumulación de capital y las posibilidades de cre
cimiento del producto. Es una nueva forma de explotación, de extrac
ción de excedentes financieros y reales, que van desde la periferia
hacia el centro, desde los países dependientes hacia los países de
sarrollados. Esta transferencia neta de recursos es la causa central
de la crisis económica de los ochenta, que profundiza los problemas
estructurales de la región, que intensifica los problemas de desem
pleo y pobreza, que debilita las condiciones de vida de la población
uruguaya y latinoamericana.
Las condicionalidades son las políticas económicas impuestas
por el FMI para asegurar esta transferencia neta de recursos, para
asegurar la prioridad al pago de los servicios de la deuda externa.
Esta política consiste en la contracción de la demanda interna
para restringir las importaciones. Ello se hace a través do la contrac
ción monetaria, descensos del gasto público para limitar el déficit
fiscal y restricción salarial. Se pone mucho énfasis en el déficit fis
cal y en los salarios como si ellos hieran las causas del elevado endeu
damiento externo, que en el caso del Uruguay es fruto de la elevada
fuga de capitales al exterior y del finamiamionto de la misma a través
de la compra de carteras.
La otra acción de política económica propuesta por el FMI es la
devaluación para asegurar estímulos suficientes al aumento de las
exportaciones. Estímulos a las exportaciones y desestímulos a las
importaciones permiten el superávit que financie el pago de los inte
reses de la deuda externa.
Hoy tenemos claro que esta politica económica, que estas con-
H
dicionalidades las impone el gobierno de Ion EE.UU. y las imple-
menta y ejecuta el FMI. Hoy es muy nítida la representatividad del
FMI, a los países desarrollados y en especial a nu potencia hegomó-
nica, los EE.UU., y a los bancos privados acreedores. Las medidas
de política exigidas por el FMI suponen que Ion únicoN y exclusivos
responsables de la problemática de la deuda externa son las inade
cuadas políticas económicas de Ioh pal non deudores No le asigna
responsabilidad a la elevación de las tasas do interés en el mercado
financiero internacional, que derivan do las políticas de EE.UU.
como consecuencia de sus déficit fiscal y comercial No le atribuye
responsabilidad a la desfavorable evolución de Ion términos de inter
cambio en la primera mitad de Ion ochenta, evolución muy influida
por las políticas cambiarías, de protección y de nubaidíoa di» Ion países
desarrollados. No le atribuye reaponsahilidad al sobrodimoiiBiona-
míenio de los créditos de la banca privada |mh Ion cuales cobraron
comisiones, recargos de intereses que Ion reiteran en las i ( finan
ciaciones, no asumiendo los riesgos correspondiontoK.
En esencia, las condicíonalidades impuoNtaM poi el FMI, asegu
ran la transferencia neta de recursos, suponen la excluaiva re s pon Ha
bilidadde los países deudores y están en el centro do las criáis econo-
micasy sociales con repercusiones políticas <m In mtmd situación de la
región latinoamericana.
3. El tenia de la banca vuelvo n sor do absoluta actualidad por Ih
crisis de la banca privada en los ochenta y poi el mantenimiento de la
plaza financiera en el Uruguay.
En la década de los sesenta con un lógimon político autoritario
se realiza una reforma del sistema finniu iero pmn implantar In plaza
financiera. La libre convertibilidad del peso. In elimimu ión legal del
curso forzoso de la moneda nacional, la lllioralización de los moví
mientes de capital con el exterior, In libertad del morrudo cambinrio
y la liberalización de las tasan de interés «o inarriben entre las prin
c i pales medidas adoptadas para el libre funcionamiento financiero.
A fines de la década del setenta la poNdcn económica lo dio prio
ridad a la entrada de capitales, que en usencia determinaba las resei
vas internacionales, la expansión de Ion nmdion de pago, el nivel de
importaciones y la propia política caminar in Se esperaba unn conver
gencia de las tasas de interés loen Ion con las internacionaloH que no
se logró. Las tasas de interés internan fueron explosivas y abs taren a
los deudores de las actividades prodm Uvas que no pudieron devolver
sus créditos. Ello puso en peligro In estabilidad do Ion bancos priva-
14
dos y en tela de juicio la propia estabilidad de la plaza financiera.
Es entonces cuando el gobierno de la época, en 1982 y 1983, subsidia
al sistema financiero privado a través de la operación de compras de
cartera, con un costo del 13 % del producto bruto interno de esos años.
La política económica le habla dado predominio a lo financiero frente
a lo productivo. El atraso del tipo de cambio y la elevación de las tasas
de interés generaron desequilibrios en las actividades productivas,
que terminaron arrastrando al propio sistema financiero y a la socie
dad en su conjunto, hasta que el Estado salió a cubrir los desequili
brios de los bancos privados.
Aquí estuvo el origen del fuerte endeudamiento externo, que se
duplicó en 1982 con respecto al vigente en 1980 La fuga de capitales
fue relevante y fruto de la inestabilidad económica que originaba el
funcionamiento del sistema financiero. Las compras de carteras con
tribuyeron al financiamiento de estas fugas de capitales, que a cinco
años de la apertura del proceso democrático la sociedad uruguaya
sigue sufriendo en carne propia.
Escribo estas notas, y me imagino el voluminoso libro que hu
biese escrito Vivián Trías sobre la operación “compra de carteras”,
vinculando el papel del sistema financiero internacional, la banca
privada transnacional y la plaza financiera del Uruguay.
4. La vigencia del trabajo de Trias se vuelve a mostrar por la in
fluencia de la doctrina neoliberal en el pensamiento económico de
los últimos años y su propia apticabilidad en la región. Estamos vi
viendo una ofensiva política ideológica de los dreulos de poder de los
EE.UU. que tratan de imponer este modelo neoliberal auspiciado por
las grandes corporaciones transnacionales como el FMI y especiak
mente el Banco Mundial.
La aplicación del modelo es extraordinariamente sencilla, pues
se basa en dos principios básicos: la libcralización y la privatización.
Liberalizar supone que el Estado no interfiera en el libre juego
del mercado, que es el que asigna adecuadamente los recursos. Pa
ra que ello se cumpla se n*quiere liberalismo comercial o sea eliminar
todo tipo de restricciones sobre el intercambio comercial con el ex
terior, como los controles de im¡>ortaciones y reducir sustantivamente,
sin ningún tipo de selectividad, loa aranceles. Junto a la liberaliza-
ción comercial se plantea la financiera, que significa que no haya
ningún tipo de control ni interferencias sobre loa movimientos do ca
pitales.
En esencia la libera lización comercial y financiera determina
15
ría la existencia de un precio único, similar a los internacionales, en
materia de bienes y servicios financieros.
En la realidad los precios internacionales no responden a merca
dos competitivos, con libre entrada y salida, con transparencia, como
los que surgen de los manuales teóricos de economía. No hay tal libre
juego del mercado. Hay mercados oligopólicos, fruto de la acción de
las compañías transnacionales y de organizaciones como la OPEP.
En este marco, los precios internacionales no surgen de la libre con
traposición de oferentes y demandantes. En especial, en los últimos
años, la política económica de los países desarrollados ha sido muy
influyente sobre la evolución de dichos precios. Dentro de estos ins
trumentos de política, que tienden a resolver problemas específicos
de los países desarrollados, destacan la política de protección y de
subsidios que afectan desfavorablemente los términos de intercambio
do la región, y aquellas que generan modificaciones en la evolución
de las tasas de interés y en las paridades cambiarías.
La liberalización comercial dificulta la obtención de objetivos
nacionales, tales como el empleo, la eliminación de la pobreza,
ln sustitución de importaciones y las propias exportaciones. Las
futuras relaciones económicas internacionales serán consecuencia de
ln evolución y los cambios tecnológicos. Estos actualmente se concen-
11 nn en los Centros con fuerte participación del Estado en la investiga
ción científica y tecnológica, y en el uso de diversos instrumentos para
•ni dinumización, tales como la protección, los subsidios, las exen
ciones fiscales, el uso de su poder de compra.
lu» América Latina y el Uruguay, deberán avanzar en la investi
gación científica pero además es necesario contar con avances en las
ramas industriales portadoras del progreso técnico, para mejorar la
• । puridad de adaptación y creación tecnológica. Estas ramas que po
drán aportar nuevas tecnologías a los sectores exportadores, deberán
»untar con el apoyo estatal necesario, incluidos adecuados niveles de
protección.
En el pasado la protección arancelaria fue improvisada, indis-
«t humada, elevada e ineficaz. Esto no quiere decir que deba elimi
na! su toda protección como plantea el modelo neoliberal. En el futu-
to habrá que proteger en forma programada, selectiva, mínima y
efectiva puta atender loa objutivoa nncionnlea.
Ln libetali/a< ihn finan< aun yn fue analizada en cuanto a loa ele
vado* («wIih y notorios iwrluirloa que le molona a la sociedad uru
guaya
Ln política de privalir.a< Uinex BUfame que lodo lo que hace el
bm Coi pilvado vlrUioan y lodo lo que realiza al Estadoea vicioso.
16
La historia del Uruguay, marca con nitidez que no todo lo que
hace el sector privado es virtuoso, como los distintos trabajos de Vi-
vián Trías lo destacan. En 20 de los últimos 28 añ<xs ha habido fuga de
capitales en el Uruguay, lo que afecta las posibilidades de nuevas in
versiones productivas y el propio crecimiento económico.
La continua privatización de ganancias y socialización de pérdi
das que realiza el sector privado tampoco puede considerarse muy
virtuosa. La venta de carteras es un extraordinario ejemplo de socia
lización de pérdidas que afecta al conjunto de la sociedad uruguaya.
La actitud rentista de los empresarios privados tampoco surge
como positiva. No solo cuando aparecen como cortadores de cupones
de títulos emitidos por el Estado, sino sobre todo cuando están más
preocupados de obtener alguna forma de subsidio estatal para mejo
rar sus niveles de rentabilidad, en lugar de atender la mejora del
progreso técnico, la eficiencia, productividad y competitividad de sus
establecimientos.
Por último, las acciones del Estado no tienen por qué ser natural
mente viciosas. Su actual ineficiencia no es inherente a la naturaleza
del Estado, sino (ruto del accionar de los distintos gobiernos. La po
lítica de clientela a todos los niveles, la inadecuada calificación y
remuneración de los cuadros superiores, las distintas formas de sub
sidios a las actividades económicas del sector privado, se ubican en
el centro de los problemas de burocracia, ineficiencia e ineficacia del
actual aparato del Estado.
La transformación del Estado es indispensable para cumplir ade
cuadamente sus funciones. En un país pequeño entre Argentina y
Brasil, la presencia de un Estado conductor y orientador del proceso
económico es esencial, para asegurar la soberanía nacional y el po
der autónomo de decisión que atienda objetivos nacionales. Una im
portante presencia del Estado es la mejor garantía para asegurar mo
delos que combinen dinamismo y equidad, que en el piano político
significa alcanzar simultáneamente libertad y justicia. Un Estado al
servicio de nuevas y amplias alianzas sociales portadoras de los pro
cesos de cambios que el Uruguay está requiriendo, es la mejor ga
rantía de profundizar y consolidar el proceso democrático, rescatan
do los elementos centrales de la identidad nacional.
En ia actualidad, el modelo neoliberal, las recetas del FMI y el
papel de la banca presentan un alto grado de unidad y son temas ex
traordinariamente ligados y articulados.
En el mundo desarrollado se modifican las hegemonías políti
cas y económicas, hay grandes cambios tecnológicos que modifican
las futuras relaciones internacionales, pero el FMI sigue representan
17
do similares intereses. La banca trasnacional alcanzó gran predomi
nio en los setenta y el modelo neoliberal sirve de sustento ideológico
n los intereses dominantes en el mundo capitalista desarrollado.
De ahí la vigencia de los trabajos de Vivián Trías.
Alberto Couriel
AHIK Ul OS I INII RVENCIONES
PARI AMENTARIAS
I | MINDO MONI lAHKHlAII AIA( lll ( A
II I mulo MhiuMhi lo Iiih i iuu lonaI tr < sin conviniendo en
un I» ma poblh o ib i midi mi vlyi n* la I * Impoitmitc y sigmlica-
llvn ipu a*l tía I ii hit punimos im ti t, tiió *1 hípico medular
di 1*1 Vida ||Ni lllllHl I II |lH«U« M MIS ol ll lltll* lolH % SC Vil a discutir
y dm Idli 11 pin*»iih Inim'dlaio ib laltipuldha O se la embarca
mi mivm ib I I MI y i mi • Un ti ti lia tu ftmitfllmiento y se de-
vn ta tu ml*i iln < I t» la i imilm •• a la hii lia h mu a y altiva, por su
llbmm Ion d» la |Uh la ntliauji la y pul mi plan de desarrollo eciv
nómli o Hi» limal V pnpulai Isa n la dltyuutlvn
I luiolaim nial ipo i I piii ldo ten pintagonltln decisorio
• ii tu diluí Idai lím
I <i ..........bpih ii lanía lia** • ud* ii* la la pok*ml< u publica so
Ion e| l'oiido
I *|i ya allm a a tut ib b ntons | ot dd oficio y los otros.
I t ' I i lpa\ap* ipu ln ha pin alo a* Ihu y atffitlvo "I as papas pe
lan y lia lieyado la hola di» |i*M*i»• pala lodos
‘o dh i ipn el I M I mi pluvia .1 la itlslv, tino ipie, por el
.....hallo «\iid i a idm h<naibe < >n* un i - .iin mganismo nor-
Imum ih aiu< tino inh • na* imial v ipn pm emir, su Intromisión
un nhopi lia iilnguna toln iaula
ipo i* nata de un liiMlluli* y* m mtn y pafeinal, capaz de
pulai Int pbilmit di iiuetha l» • iip< la* Ion m unomli a
la pok nili ii ti iA li«iy«« aidh nh y dina Siempre es así,
* liando t* |m na « I di tilín* liltloi I* o di una mu Ion
Nos lia pan । Ido ib evldi nii liiimi t liileivi nli en ella, anali*
ando la ripeilrm lu imimia amaina y doloiosa experiencia—
tullida pm Miilot pnltt t UtllioilHimh anos
I n id mlmeih MHlrilm di I I Sol**, pudo leerse el jugoso
i* "tpoiiap *pn id • nmpani io Hubia hh Irra al presidente brasile
ño tobti * | tema
22
F.n éste, intentaremos sintetizar las andanzas del Fondo en
Chile. Una oportuna encuesta de la Secretaría Internacional del
Partido, nos ha suministrado la documentación imprescindible.
Veamos qué pasó, cuando el FMI se dispuso a bailar la cueca.
Las antesalas del Fondo Monetario Internacional
En 1955 distintas misiones técnicas recorrieron tierras la
tinoamericanas, relevando información económica y proponiendo
soluciones para la depresión que las asolaba.
Estas misiones estaban estrechamente emparentadas con
las orientaciones y la política del F.M.I.
La misión de Julius Klein en Peni, la de Currie en Colombia,
la Edercn Solivia y, filialmente, la Klein - Sacks en Chile.
Son las antesalas del FMI. Es el tameo para la aplicación
de una estrategia, cuyo verdadero filo se iba a apreciar apenas
la crisis “apretara” en EE.UU.
El presidente Ibáñez contrató la misión Klein - Sacks a fines
de 1955. cuando los socialistas abandonaron su gobierno por dis
crepar radicalmente con el golpe de timón, a la derecha, que im
primía a su administración.
Chile se debatía en una difícil situación financiera. Una infla
ción pavorosa —en 1955 el peso chileno perdió más del 80% de
su valor— amenazaba distorsionar todo el mecanismo de precios
y costos. La crisis de estructura supuraba por un agudo disloque
monetario. Ante tal emergencia. se propusieron dos salidas cla
ras y opuestas.
La salida popular y nacional, postulada por el Partido Socia
lista y los sectores progresistas. Y la salida reaccionaria, de la en
trega y la pobreza para las masas. Hacia ésta se inclinó el pre
sidente Ibáñez. “Los Klcin-Sacks” como se les llama en Chile—
presentaron la consabida receta. Congelación de sueldos y sa
larios, restricción de los créditos, disminución de gastos fiscales
y de la inversión pública, supresión de los cambios preferencia les.
líberalización del comercio exterior, estímulos a la empresa pri
vada, etc.; es decir, la neo-ortodoxia liberal de puertas afueras
que Wall Street viene predicando e imponiendo.
23
, I nAl Im « I i i »idl adi i d< i * la < » pi'l h m la?
Su* pmiepti I4lii4 vmlletiin iiitf iniituvu la ilinación, No es
I I» Un ilmpl» im iih amiimio mi illnrn m |O‘.H el I No (le la vida
i ilmnrii mi 1(1% v in lie rh menr- ti iiim lli i Ido* de |9.59,
i |i mi JO%
I Mu liitlgiillli mil» nn|mli ipie ni hpdeia •ipMilt<’<> c.labi-
lliiii imi nimn |mIn, *i pau»i id tl^ul» nt< |in i in
al il 14 mili in I ii di I pi« dm lo btHln pnl liabilanu en un 10%.
111 diwniIiiík Ion i|i>l 1111>*• ’ ii ।o id pnl maliiilado, entre un 2S%
I un MlH
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di i i• • Indi nin Immldidib di 11 d« mu ii|nn Ion
il auimiiltidi i In ipil 1111 • 11 •< l ■! d > । । 11 1111 I /< >1 ‘ o
• lili»- di ndioiiii • < oiimuh hiihhiO I »• pm •. de ‘'lie. K hin -
’iad* pindiu «* mi mi4 V Iva p» a
la iihb di । mi ni luí a ptihilo |i ubi ndl/Ando»» corno un
ltlldi|IH*Hl • nlmpi*» ldn
l'aia illi d- I aioHadi in i I pi> id» n|i Ah nnidii recurre al
I M I
I I piii'hhi । lili» im • niillniia ■ diiiiidu < ii la di •.'".pericimi.
♦ iiiim un 0h|h un un t»‘|adn di Hia i nlh ttli '
/ ii i hi/h da/
I I |M di maco *1 Mlnhlin ib llm leuda d* < hil< Roberto
• । ■1 • 11 • । • ■ i • -i ipil» । । ■ a > । ni» 11 - a i i i h r. i a 11 ru' . se
le i iillni i pul '« I 1111111111 > 1111 tu mu rn Wa’.lmiplmi l<r. con ve
nlo pul lm i mili '♦ «ii pal* n thi I 10 iiilllom * d< unlari's en prés
hnnn4 iiiiuu pml« ib un l’i uní anuí d« I labih/a< Ion Monetaria
V d«» I h «Mitnllol i iiiii'iiiili n
I o . • 16dliiii 4«' dividí ii । n dii' itiiipiPi / I I(HI 000 d< .tinados
i i" lidilll/io loti moni tai la hit i |t» n«l> i‘. pul H |0(l000 del I ■ MI y
I % (MNI (M>0 did 11» pal Imm uto di I 11 mui di II 11| I Otro grupo»
i allHi ado dt d> Hlinllu' di |0U 01X1 000 de dolates, integrado
P«h l millón» । «pn cundid'ttmi mi« • Hniiiir piivudus de New
\ .1» • HUI Olio mimiiP.11a»lt. pm el I uiubnid v un millón y
mmlli pin la i m pm ai Ion Ino i iim Imnd di I ( hibierno de F.E. UU.
24
Estos convenios son el fruto de largas gestiones ante el
Fondo Monetario Internacional y no se firmaron, hasta que el
Ministro de Hacienda suscribió una Carta dirigida al presidente
del mismo, en la que estampa los compromisos económicos y
financieros a que se ajustará Chile en el futuro.
Así opera el Fondo Monetario y en su conducta, se desnuda
su condición de instrumento de Wall Street.
En efecto, los Bancos privados de New York y el Eximbank
no conceden los préstamos, hasta que Mr. Jacobson (Presidente
del FMI) no recibe la Carta prevista.
En una palabra, lo que se afirma es un organismo interna
cional; oficia de agente, de comisionista, de asesor y ejecutor
de la alta finanza norteamericana.
La Carta firmada por el “triministro” Vergara —piedra del
escándalo— fue fechada el 14 de marzo. Es bastante anterior a
la sanción, por el Congreso, de la ley 13.305. Esta fue promul
gada, recién, el 6 de abril y autoriza al gobierno a contratar em
préstitos en el extranjero. Ello significa que los compromisos
implícitos en el documento del 14 de marzo, se suscribieron
a espaldas del parlamento y del pueblo. Se tramitaron y signaron
en secreto, como proceden los ladrones para no ser descubiertos.
Y no debe asombrarnos que así sea. Por esa Carta —que el sena
dor socialista Aniceto Rodríguez, llamó “la carta de la indignidad
nacional’’—, a Chile se le roba su soberanía y las posibilidades
de su prosperidad.
Las ballenas del corset
Después de varias solicitudes infructuosas ante el Poder Eje
cutivo, el Partido Socialista chileno pudo obtener el texto de la
Carta mentada y el compañero Aniceto Rodríguez la leyó en el
Senado; al tiempo que denunciaba su contenido como las pautas
del sometimiento y la pobreza de la nación.
Fue en la histórica sesión del 10 de junio.
En el próximo número de “El Sol” se publicará este docu
mento fundamental. A su texto remitimos al lector. Pero, no está
demás que comentemos algunas de sus cláusulas.
25
En el N° 4, letra b), dice: “El Presupuesto de inversiones
para 1959 será reducido de 155 mil millones de pesos a IOS mil
millones. Sin embargo, si se obtiene Imam (amiento extranjero
que sobrepase lo necesario para iiibin el d<li<u fiscal referido
en el párrafo N° 5, los gastos de iiomsioin * pueden ser aumen
tados en la parte correspondiente a ese en rih im
Expresó el compañero A Rodnym / n eso icspeéto: “Se
ha cometido así el delito de b su patita dr hmiiainos en nuestra
insta aspnaeion de impulsar <1 di miiioIIo rtmiomno, diversificar
mustia economía y salir del alíalo V di I immismo c orno país sub-
driarrollado.
No olía cosa signilii a ndmli «I pn Mipiieslo de inversiones
tu un porccnlii|0 aproximado del II". pma pe?) I sto importa
menos obras publica*, im no* < itmloo ñu nos oblas de riego,
im no. piuitn* v lokaai a la < oipnholóndi I omento" y a sus
♦ mpusas flllalct, in ln Imposibilidad ib llevai adelante sus pla
nes di defea i i olio* *
M l hile d< *t a piosi ynli amm nlindii xu* Inversiones para
pi h|H i tai ib lo i ei m i Ii id i i ( 1111• • i «11 a n|i i o I* o no es el I M I
un o 1,0 ni*1 di I Impri lalIxiimY
I ii • I H' h *• dli i Pal a lo* i Iri |nx deI Pm supuesto de 1959.
Ih« Minada* dt lobie han *ldn i 'ilmuda- । n ll|S 57,5 millones.
Mipmil» ndo un pH > lo o i mlim medio MUI puní e| < obre en 1959
di HlSII M |a Ulna
• ñaiqui» i militada pioMnl< no di I i obre en exceso de aque
lla* ^Miniada* lnlot la ha*» del pie» lo di I cobre dr U$S 0.25
r u Ilion • i .i ib limóla td paan tiluw nial-de Lis deudas en do-
Io i • * di I I loldm im a io i»• don * • • ii an|< i o* y IIa m o < entra I".
I I tompulbio A Uodilam loimnlo esta cláusula, corno
*lgm Pm tilín paib . gaianlbai qm la* mayores entradas del
i obie, i liando *obn pa*t n il pililo di ll$5 0 la libra, serán
destinada* a amoi ll/m limo* ti Imesimli *, Imphi a en definitiva
qm nos van a pn slai mu *Ho* propio* dim ios, nuestros propios
dolares, pagando todavía Inli n *r* pm plata que es nuestra. A
esto, debemos Agregar qm gian paite dr los (réditos deben ser
invertidos en udipnsn imic* en lo* propio* l itados Unidos, cuya
producción de ecpiipos industriales m ha calculado entre un 15%
v un 20% más cara que la <pu oliric el mercado europeo, espe
26
cialmente Alemania e Inglaterra”.
“El Diario Ilustrado” expresó, sobre este tópico. lo siguiente:
“Mientras en los Estados Unidos se nos mida por la capacidad de
pagar con rapidez; para saber si somos buenos o malos vecinos
es obvio que su política será la de convertirnos en buenos pagado
res, sin preocuparse de nuestra capacidad permanente de pago,
o sea. de nuestro progreso”.
En la carta, el Gobierno chileno se compromete a no subir
los sueldos y salarios, a disminuir los gastos presupuéstales
en materia de sueldos (lo que implica, o la rebaja de los actuales,
o despidos de funcionarios) y a restringir los créditos a la industria,
el agro y el comercio.
En un panorama —como el que vive Chile— do agudo de
sempleo, de galopante carestía, de recesión de las actividades
económicas, ello significa pobreza sobre pobreza, miseria para
la miseria y hambre para el hambre.
Pero ésa es la política social del F.M.I.
En un informe sobre la economía chilena de 1950, dice cla
ramente: “...deberá ser financieramente imposible para ellos
aumentar tasas de salarios y deberá producirse cierto mínimo de
desocupación”.
1950 fue año de ocupación plena. El FMI aconseja soluciones,
que se basan en “cierto mínimo de. desocupación”. ¿Qué concepto
de la economía es éste? ¿Qué grado de insensibilidad social y
de deshumanización, se produce en los “cerebros” e ideólogos
del “capitalismo ortodoxo”?
¡Como para no alertar al pueblo uruguayo, cuando vemos a
nuestro gobierno caminar por las rutas de Chile!
Las condiciones analizadas son como las “ballenas del corset’
que “enflaquecerá” -literalmente— a la economía v el pueblo
chilenos.
El zorro libre en el gallinero libre
La fórmula “el zorro libre en el gallinero libre”, da como re
sultado fatal —cualquier criollo o cualquier doña” puede dar fe de
ello— que el zorro extermina las gallinas. Pues bien, ésa es
27
i.i acertada imagen con que un economista chileno explica las
pretcnsiones “libreempresistas” del FMI.
Este exige la libre entrada de las manufacturas extranjeras.
I I senador socialista calificó de “profunda brecha para la libre
importación”, al N° 8 de la Carta. Con ello: “...una desleal
competencia a la industria nacional, que no podrá ser detenida
m siquiera al amparo de algunos impuestos o aranceles aduaneros.
Caeremos, así, bajo el dominio de los grandes mercados
manufactureros internacionales, que ahogarán nuestra incipiente
industria, aún no consolidada y que, por razones explica
bles relacionadas con su crecimiento y desarrollo, no pueden to
davía abaratar sus costos en términos competitivos”.
Pero no siempre el FMI se mueve reclamando “libertades”.
I n determinados casos, postula, precisamente, lo contrario.
I monees deja de ser el campeón de “Libertad Económica” con
mayúscula y se trastoca en el campeonísimo de la “Limitación
y de la Prohibición”.
El art. 1 Io del Convenio que lo creó, establece: “Los miem-
bios se comprometen a no entrar ni a permitir a sus agencias fis-
• des, mencionadas en el artículo quinto, sección uno. a que entren
< n cualquier transacción con un país no afiliado o con personas
i- sidentes en los territorios de tal país, que fuera contraria a las
disposiciones de este Convenio a los fines del Fondo”.
En la práctica tal limitación se traduce en la atadura de los
países subdesarrollados al comercio exterior de los imperia
lismos. Ello se agrava cuando en Cartas, como la que firma el
Ministro Vergara. se prohíben los Convenios Bilaterales, verda-
detas válvulas de liberación para el comercio exterior de los pue
blos,
I ti htcha del \ociuIí\hio ehtleno
I n Chile se está definiendo, en el plano crudo c inapelable de
lo* hrrhos. loque aquí se ira a drhnii en corto tiempo Por un lado
I - directivas entreguistas y p.uipci izantes del FMI y. por el otro,
> I pl.m propuesto por el FRAPtl lente de Arción Popular, integra-
i ■ poi < I P Socialista) al Senado con el nombre de “Nuevo trato a
i' ti aluitadores” Un autentico progtama d< desenvolvimiento
28
económico, enfrentado hacia la liberación del estatuto colonial,
el progreso y la jcrarquización del ser humano.
Además, legisladores del FRAP han solicitado que la Cámara
haga lugar en la acusación al “triministro”, “por infracción de
la Constitución, atropellamiento de las leyes y por haber compro
metido gravemente la seguridad y el honor de la Nación”; de
acuerdo al art. 39, N° 1. letra b) de la C. Política del Estado.
El socialismo se bate en la vanguardia del pueblo chileno.
Su porvenir se confunde con el porvenir mismo de Chile.
“El Sol". 24 dejulio de 1959
INTERVENCIONES SOBRE
LA REFORMA CAMBIARIA Y MONETARIA
SEÑOR TRIAS — Señor Presidente: el papel que vamos a
desempeñar en este debate complementando la elocuente y bri
llante exposición de nuestro compañero de sector el señor Diputa
do Dubra va a ser la de desarrollar particularmente algunos argu
mentos y conceptos que él ha mencionado y esbozado en esquema
general.
Para hacerlo es necesario partir de determinados ángulos
que consideramos fundamentales, como la óptica desde la cual
encarar nuestros problemas económicos, sociales y políticos, y
los caminos para su solución.
Desde hace muchos años el mundo está dividido en los países-
centro, altamente desarrollados, sobre todo en su industriali
zación, en los cuales hay una estructura económica de monopolio
con la imbricación del capital financiero y del capital industrial
que son exportadores de capitales e inversores en las zonas
marginales del mundo, y que además dominan en su provecho los
mercados internacionales. Y en tomo a estos países...
(Murmullos. —Campana de orden).
SEÑOR PRESIDENTE — Hay exceso de murmullos en Sala
v es imposible oír al Señor Diputado que está haciendo uso de
la palabra. Se ruega a los señores Diputados que tomen asiento.
Puede continuar el señor Diputado Trías.
SEÑOR TRIAS — Decía que en las márgenes de estos países
30
centro e imperialistas está la inmensa mayoría, los dos tercios
de la humanidad constituida por las naciones llamadas perifé
ricas, subdesarrolladas o dependientes, caracterizadas por un
standard de vida muy baja con una renta nacional que oscila
entre los cuarenta y cincuenta dólares per cápita y en las que
cada niño que nace tiene el 70% de posibilidades en contra para
subsistir; sin desarrollo industrial, monocultores y vendedores
de materias primas y alimentos en los mercados internacionales,
que operan en su contra; sufriendo las inversiones dél imperia
lismo extranjero que extrae sus recursos y el trabajo de sus hom
bres, lo mejor de sus energías económicas y que impide su capi
talización. *
Países subdesarrollados, dependientes y periféricos que de
penden hipersensiblemente de las alternativas del comercio exte
rior. En los cuales, además, se da una situación de desequilibrio
en virtud de que a través de las dos guerras mundiales y de la
crisis capitalista general del año 1929, han podido, contra las
fuerzas de la opresión imperialista, desarrollar una economía
industrial y urbana, pero sin poder desalojar los trazos semifeu-
dales de su agro que aún sigue viviendo bajo la égida del latifun
dio y de la monocultura.
Y eso ha creado un desequilibrio vivo, sangrante causa de
esta profunda crisis de estructura que ahora los países subdesa
rrollados están viviendo. Nosotros somos uno de esos países.
Y por eso cuando se enfoca un plan de esta envergadura,
que significa la remodelación profunda de toda la economía na
cional. tenemos que preguntarnos con qué filosofía y con qué
doctrina ha sido elaborado, para saber si realmente su óptica
se ajusta a la realidad del subdesarrollo, de sus necesidades y
sus intereses; o si ha sido desarrollado con las ideas, las filoso
fías o las doctrinas de los ideólogos de los países centro, que natu
ralmente no sólo buscan el dominio económico de la periferia,
sino imponer su dictamen ideológico.
Y en este sentido es fundamental decir dos palabras sobre
un debate que está latente en esta discusión, que está —diría
vo en el subsuelo de esta discusión, y que se refiere a la oposi-
«ion entre la intervención del Estado en el desarrollo económico y
। n la solución de los problemas económicos y lo que se ha dado
31
en llamar la libre empresa o economía libre.
Los países imperialistas, en sus respectivos turnos, de gra
vitación industrial, Inglaterra primero y Estados Unidos ahora,
lian sido los más vociferadores propagandistas dr la libre empresa,
del libre cambio, de la economía libre. Pero al mismo tiempo que
hacían de eso su doctrina y sus condiciones para los emprés
titos. practicaban con respecto a sus propias economías, Inglaterra
un moderado proteccionismo y Estados Unidos, en virtud de la
crisis crónica del capitalismo que le ha locado vivir, un agresivo y
violento proteccionismo. Vale decir, proteccionismo para ellos,
para mantener un standard de vida alto en su territorio nacional
y fabulosas ganancias para sus monopolios; libre empresa para no
sotros, .economía libre para el subdesarrollo de la periferia del
mundo, que no significa otra cosa que la hi/ verde permanente
mente encendida para que los consorcios imperialistas hagan y
deshagan, saqueen a satisfacción y paladar las débiles economías,
los recursos naturales y el trabajo sacrificado de nuestro pueblo
Los compañeros chilenos han definido esta doctrina de la
libre empresa, que es la filosofía del proyecto de ley que estamos
estudiando, con una frase muy característica, muv colorida y
muy elocuente. Han dicho: “es la política del zorro libre en el ga
llinero libre’’ y las amas de casa cuidadosas de gallinas, saben
"que el zorro libre en el gallinero libre’’ termina por comerse
a todas las gallinas.
(Interrupciones).
—Señor Presidente: en el desarrollo paralelo de los países
imperialistas y los países dependientes, el Estado ha Ido teniendo
una creciente intervención, pero con significado diferente
A raíz de la crisis de 1929, sobre todo, es (pie el Estado inter
viene en los países capitalistas altamente desarrollados, probando
(oda gama de soluciones, todo un teclado complejo de posibili
dades; desde el “New Deal’’ de Rooscvch en Estados Unidos,
hasta el fascismo en Europa. Intervención del Estado para salvar
al capitalismo en crisis. .
Pero en cambio, en los países subdrsarrollados, en los países
pe i i feríeos y dependientes, como lo es el Uruguav. el Estado ha
32
cumplido una función distinta. Como estos países no pueden
reeditar, como la imagen en el espejo la figura de quien se mira en
él el proceso de capitalización y desarrollo económico e histó
rico de los países capitalistas, el Estado tiene que contribuir
a ese desarrollo e intervenir activamente en él para evitar, pri
mero, que los monopolios extranjeros exploten sus economías y,
segundo para sostener una capitalización muy difícil por los efec
tos de la inversión extranjera y ante el dominio que del mercado
internacional tienen los grandes monopolios imperialistas.
El intervencionismo estatal en la economía de los países sub
desarrollados, el Estado considerado como expresión popular
en una democracia, es el derecho a la vida, es la pelea por un lu
gar en el sol y en la luz, que estos países vienen desarrollando.
—hay que reconocerlo, además, con optimismo y alegría— con
permanente y creciente éxito, sobre todo en esta segunda post
guerra que estamos viviendo.
De manera que cuando aquí señalamos que este proyecto
expresa en la realidad nacional las directivas del Fondo Moneta
rio Internacional, vamos a explicar por qué: porque éste es agente
de opresión imperialista en nuestros días—, no importan las excu
sas ni los desmentidos ni las aclaraciones.
Aquí hay dos doctrinas que se enfrentan, hay dos criterios,
hay dos modos de ver la realidad que se contraponen. Uno. el
de la libre empresa, la economía libre. Y para un país subdesarro
llado, significa desarmarlo, colocarlo en una situación sin defensa
ante la opresión imperialista.
Por eso la teoría de la libre empresa y de la economía libre
la sostienen aquellos que creen que ese es el camino, pero que
quieren en definitiva entregar el destino económico e histórico
de estos países a los avatares del imperialismo y cualesquiera
sean las aclaraciones.
Nos parecía imprescindible esta introducción, porque éstos
no son lugares comunes ni minucias, como decía hoy el señor
Ministro de Hacienda. Lugar común podría ser —si se le puede
dar ese nombre— ese hecho repetido pero no por repetido menos
doloroso, en los cuales se expresa en todo su drama la retracción
d< miseria y de humillación permanente en que viven los dos ter-
< io*. de la humanidad.
B
La verdad es que en los nliimo . tiempos la intervención del
Estado para el sostenimiento del H Minn n capitalista ha sido
acompañada de otros fenómenos en la evolución de la economía
internacional de un enorme ml< i< pata nosotros Se Itala de la
integración del capitalismo mundial < n loi no a I .lados 1 luidos.
Ya ha pasado el tiempo < n qm < o han varias potencias im
perialistas en lucha, disputándose lo meo ados \ las fuentes de
materia prima. Ahora el capitalismo se ha integrado en (orno a
un eje conductor, y aunque hav desavenencias \ luchas internas
—como vamos a demostrarlo (h uiro de unos instantes esc eje
conductor, aglutinante, que ik ne ai cerebro y sus mandos en Wall
Street, es la cabeza vo dina asi del expediente capitalista.
En su aprendizaje y en su experiencia para utilizar el Estado en
su salvaguardia y sostenimiento, ha rebasado sus fronteras.
No es ya el “New Dea I” aplicado a la realidad interna de los
Estados Unidos: es la utilización de los organismos internacionales
como instrumento de los Estados Unidos.
En un libro muy conocido. “Dólares en Latinoamérica”,
de Fcurlcw y Hanna. ya se declara la necesidad de que se aban
donen los créditos y empréstitos que Estados Unidos otorgaba
a Latino-América en la década del 30. a través de su banca pri
vada. La necesidad de que se creen organismos de apariencia
internacional que permitan cobrar los intereses y las amortiza
ciones de esos créditos sin necesidad de emplear la infantería
de marina, buscando elementos más sutiles, más aterciopelados.
Pero evidentemente no es otra cosa que el algodón puesto en torno
d eran garrote que. desde Teodoro Roosevelt, esta potencia viene
maliciando para desdicha de nuestros pueblos.
Y al terminar la Segunda Guerra Mundial se creó un manojo
de estos instrumentos. No es sólo el conjunto de organismos
surgidos de las conferencias monetarias de Bretton Woods. es
decir, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional
de Reconstrucción y Fomento v. más tarde, la Corporación
I mancima. Sino que también es el Gatl. el acuerdo de Ginebra,
qm tu ne que ver con los aranceles y el proteccionismo aduanero,
v olios institutos que Estados Unidos ha venido maliciando de
f m ido .1 las alternativas de su c»«momia v en su provecho.
\si .limos en los últimos anos, a un im remonto do la inllucn-
34
cía de estos organismos, a una intensificación de la vigencia de
estos organismos de la economía internacional. El Fondo Mone
tario Internacional se ha convertido —utilizando las palabras del
señor Ministro Azzini— en un “lugar común’’ desde hace unos
dos años. Pero el Fondo Monetario tiene sus antecedentes y éstos
surgen en las misiones Klein-Saks, como se llama pintorescamente
en Chile a los primeros estudios de relevamiento económico,
y las primeras recetas de 1949, que a raíz de la recesión econó
mica sufrida entonces por los Estados Unidos de Norte América,
empezaron a aplicarse en Latinoamérica.
Tengo aquí algunos antecedentes que es interesante mane
jar a los efectos del proyecto de ley que estamos estudiando.
Me refiero a las recomendaciones que se hacían al Gobierno del
Perú en el año 1949, por parte de estos técnicos norteamericanos.
Me voy a permitir leer las más importantes de ellas, porque les
vamos a encontrar un cierto aire de familia con lo que hoy estamos
considerando.
Primero, notificar al Fondo Monetario Internacional el intento
de abandonar la paridad oficial del sol y dejar el tipo de cambio en
fluctuación hasta que se llegue a la situación estable; asimismo, '
asegurar la adhesión del Perú, en principio, al acuerdo del Fondo
Monetario Intenacional. Segundo: abolir la actual paridad oficial
del sol. Tercero: dar instrucciones al Banco Central de Reserva
para permitir que el tipo de cambio del dólar y de la libra ester
lina encuentre sus propios niveles en término de soles. Cuarto:
conceder a todos los exportadores el producto del 100% de sus
ingresos en moneda extranjera y certificado de divisas, y luego,
de acuerdo a la realidad peruana, también decía que a esto había
que llegar paulatinamente; son las detracciones del Perú en aquel
momento. Décimo: dar instrucciones al Banco Central de Reserva
para emplear las ganancias provenientes de la devaluación como
sigue: el 25% debe ser mantenido en reserva para fines de reajus
te cambiario, y ser empleado solamente con el fin de completar
futuras pérdidas para la venta de divisas o por la devaluación
periódica de divisas y reservas en oro; el 75%, será empleado
para reducir la deuda del Estado al Banco Central de Reserva,
que es la contraimagen del Banco de la República del Perú. Su
primir el control de precios y otros controles de la carne, leche,
35
\ <lt lo*. piodmtus Lii nuil cuín o% <|ti« están actunhnente bajo
< milt ni
I Ja i < • < i a i u m un lili < 11 ni Ii । tpo hov aproba mos.
\ o\ .1 H । otilai la ami il« H .i di mi v n jo caudillo poli 11< o de mi De-
pailaim nlo i|in im vov <i 11 < 1111111.11 pniqm .i I irh mía segura
im im linio । di ti un im nía d< quien se fíala , adversario po-
liiho, pilo n pitido liomlm piildu o de mu11iplcs Incolas y
di mm ial । sin dí a u ion alguna qm vmllo a la ao na do la lucha
polilli a Im po di un lai po osi i ai ismo. en la campana electoral,
no 11 < m 11 lo . i di I I ’ o di I lG *a । m onl l o en el I ci i < h a 11 il con un
nuil < ion di poi o . alio*. ndolcsi < til< (pn cvidi lilemente el no
podía <oiiiH(i in tullid di lo*, altos de alejamiento que tenia
di la a< tividad paitidaiia en el I Aparta minio Pero en olíanlo lo
vio h dqo odio |<* va, Ramiro/?" v el muchacho, sorpren
dido poi la im n< ion pista di I apellido, expreso "¿usted sabe quién
ov ve7 a lo ipn aquel le respondió: "¡( orno no!, tú eres hijo
d( I ulano v I (daña de Tal". Naturalmente que esto abrió la son
ir । amha del moeoton correligionario. Pero cuando el mucha-
। lio .< ba|o di I vagón, un acompañante de este caudillo le dijo:
,< orno hi/o para conocer a esc muchacho, si no lo ha visto
mima?" "No ve que tiene la quijada de los Ramiro/'?", dijo el
। nudillo d< ( andones.
Yo dina que a la •.imple lectura del provecto de lev que hoy
• I । mido de Gobierno nos trac sin mngmi conocimiento, sin nin-
run । ludio del mismo, se podría decir, ionio en esa anécdota:
|i llcm la quijada di I l oado Mon< (ario Internac ional.
, l’oi qm razones estamos asistiendo ii esta ofensiva que
a li.ni . dd I mido Monetario Inlcinai ional estos institutos están
dando । n el mundo7 I s qm en <1 ano IMSM hubo una profunda cri-
i । oiiomii a < n los I stados I luidos, de la cmd no se ha salido.
\ pi ii di qm । n algunos rubros ha habido una notoria recupe-
i lien Noto pm • |< mplo qm ahoia en <*l mes de setiembre,
h dua I (Min dúo v pu o di d<‘hh upados \ di । ia una inlormación
<G lo* .linio di la maiiami di avci qm d Mmislio de trabajo
in jii< ni. i < mi । miln । i o < ii \ ii 1 mi di una apmsfa que había
le Im ton I» • ■ 111 O" ni< . . imlh a l< a q im m s había al inundo (pie
la <l> o* upai leu iba a >< i । liadle ida Niilllfalmcnic que el sómbre
lo Im luí Im di (onllturasdi lime bm n saltot
36
Pero hay un hecho importante que nos interesa mucho y
que está directamente vinculado a este plan monetario y finan
ciero que hoy el Parlamento se dispone a aprobar, y es el siguien
te. Los Estados Unidos, a pesar de tener una balanza comercial
netamente favorable, de alrededor de U$S 3.500:000.000. tiene
una balanza de pagos deficitaria y gravemente deficitaria desde
hace dos años. ¿Por qué? Porque, de acuerdo al análisis que de
la misma ha hecho Douglas Dillon en la reunión del Gatt, realiza
da en Tokio en estos últimos días, Estados Unidos gasta anual
mente U$S 3.000:000.000 en el mantenimiento de sus tropas
y elementos militares en el exterior. U$S 2.500:000.000 por ayudas
y financiamiento de actividades vinculadas directamente con sus
exportaciones, y U$S 2.000:000.000 anuales en inversiones de
los capitalistas norteamericanos en el exterior, lo que totaliza
U$S 7.500:000.000. Comparada esta cifra con el superávit de la
balanza comercial de USS 3.500:000.000. nos da un déficit de
U$S 4.000:000.00. Y este déficit en dólares, se está pagando en los
Estados Unidos con la emigración del oro.
Estados Unidos dispuso en Bretton Woods. al mismo tiempo
que el Fondo Monetario Internacional, lo que colocan como un
acto de piratería; la fijación del precio del oro a USS 35 la onza
troy. a pesar de que entre la preguerra y la posguerra, es decir,
entre 1939 y 1944, en que se realizó la Conferencia de Bretton
Woods. los precios de los artículos en el mundo habían experi
mentado un aumento situado entre el 200 y el 400%. Entonces,
como Europa necesitaba reconstruirse y precisaba bienes de capi
tal para hacerlo, y debía comprarlos necesariamente en la única
nación que los tenía, que eran los Estados Unidos, y como La
tinoamérica había atesorado divisas por la venta de sus productos
básicos durante la guerra, divisas que no había podido gastar
porque la fabricación de los artículos y bienes de capitales estaba
paralizada por los esfuerzos de guerra de los grandes países
industrializados.' se volcó también al único país que tenía esos bie
nes de capital. Entonces, por la enorme y permanente escasez
de dólares, se pagaron esas adquisiciones de bienes de capital
norteamericanos, troy y todos en flete de barcos norteamerica
nos. con oro. v así en el año 1948, Estados Unidos tenía en sus
”< ,r mas del 70% de las reservas mundiales de oro exceptuando
17
a la I Inloti Sov a tu a
, qm tu ni ii ' < )m । .as i< •.< i \ a*, han < mp< vado a disminuir,
\ a iai di isla luían a d< pagos <l< * lav ni ald< . ahora están va
i ii el 0" di la h a i\a miimlial» Aun no son. iialurahmmlc,
una aun na a Imm dial a p< in i ihiMÍIiim n una a inri la/a m 11 v prco-
t iquim ipu ha Ih nado di aurn .lias a los capitales dr industrias
\ a lo. Ideólogos ruminiiiiii*. di los I slados Unidos Y se han lan
a di । । nimio s al si no di los organismos internacionales pidiendo
ipu a abatan las 11 s|i iu iimrs a las importaciones norleameri-
i anas solicitando la apellina dr los caminos para colocar las
un n adi nas noil< aim*n< anas, poique la única solución que tiene
paia cqmlibrai esa balanza de pagos y para evitar una perdida
total de sus reservas de oro. es expoliar mas, vender más y poder
asi lompciii con una Europa que se lia recuperado, que ha comcr-
• lado mt< lisamente con el Este que va no padece la dictadura del
dolai v que esta realizando activa y eficaz competencia en todos
los im it ados a los Estados Unidos.
entonces. timemos la explicación de la política de austeri
dad que va el señor Foster Dulles. con aquella claridad meri
diana brutal a veces, con que se expresaba, dio cuando hizo estas
di < laiaciom-s en el mes de enero de este año. Foster Dulles, dice
la Al P, "declaro que Estados Unidos y el mundo libre deberían
uo plai im regimen de austeridad y de sacrificio, destinado a
din ai poi décadas y quizás hasta por generaciones, si quieren que
• o ideal de paz. fundado en la justicia, se imponga”. Y más ade
lante achira lo que es ese ideal de paz. El Secretario de Estado
qm se dirigía a la ('omisión de Relaciones Exteriores del Se
nado anadio que "si Estados Unidos no emprende este camino
11 .n asai la en la obtención de lodos sus objetivos nacionales".
I ste Im* <1 anuncio de la austeridad, que ya las misiones
k h m Saks venían experimentando en algunos países de Lati-
muim ina Peto luego, como lo atestiguan los recortes de agen-
। 11 vtm idadas notoriamente al capitalismo norteamericano
qm aquí h ngo esta m > csidad ui gente de los Estados Unidos por
iinihiii.il ii- t >ptti tm iones, pot consolidar la condición de
sai< Im o mimiiKu' d< los países siibdcsarrollados que eonstitu-
• t< i pt i ib na \ । tille los i nales son Iumíamentales los de l.ali-
imaim t|i । । d* alfolla en toda su amplitud Y asi por ejemplo.
lo señala esta información de AP. del 4 de noviembre de este año.
que dice: “El Fondo Monetario Internacional ha exhortado enér
gicamente a todos los países a levantar sus restricciones a la
importación de artículos procedentes de los Estados Unidos. Y
en el reciente acuerdo del GATT. mister Douglas Dillon informa
que se han lomado las previsiones necesarias, las medidas per-
l¡nenies, para hacer un nuevo esfuerzo para abatir los aranceles
' poder colocar más mercaderías norteamericanas”.
Y va vamos a ver qué importancia tienen estas resoluciones
que ha adoptado el GATT. en función del proyecto que estamos
considerando.
Fn virtud de estos antecedentes, que no son. para utilizar
las palabras del señor Ministro de Hacienda, ni meras palabras
ni meros lugares comunes, sino hechos contundentes y dolientes
para los pueblos latinoamericanos, es que estamos hoy enfrenta
dos a la realidad que vive el Uruguay. Porque nadie puede dis-
< iilir que este desequilibrio orgánico entre la monocultura y las
formas económicas semi feudales de la economía agraria, y el
desarrollo industrial en las urbes, complementado con el fracaso
de la burguesía liberal en nuestros países, con la aplicación de
una intervención del Estado y de un dirigismo estatal sin direc
ción v sin plan, que ha desvirtuado instrumentos preciosos para
la defensa de nuestras economías, estos países han llegado a una
situación económica de crisis estructural muy profunda, con ba
lanza comercial y de pagos crónica y agudamente deficitaria, con
perdida de sus reservas oro.
(Campana de orden)
SEÑOR PRESIDENTE — Hay exceso de murmullos en Sala.
SEÑOR TRIAS — Señor Presidente: a los muchos atropellos
de esta noche se está sumando permanente c insistentemente
la desconsideración.
(Apoyados. —No apoyados.)
( ontimío. Yo decía que estos antecedentes, estos hechos.
J9
líos pi imili n i xpin .11 nos pnl <|in nos venios enfrentados a este
pimiiio di h \ । I qu< como decía mtiv bien mi compañero
d< । < im । I si ñm Diputado Dubrii, es la receta del Fondo Mone-
l.itin Inb in.K iim.d iiadmida a la realidad urnguava. liste es uno
di lo t aminos es el camino de la oligarquía; camino de clase
qm huía mas ricos a los i icos y mas pobres a los pobres, como de-
। i.i el s< nm Diputado Dubra, pero que fundamentalmente consoli
dara el subdesarrollo y la dependencia del Uruguay. Es el camino
di I sometimiento v de la miseria, como lo vamos a demostrar cir
cunstanciadamente dentro de unos instantes.
llav otro camino del cual también hablaremos en su oportu
nidad.
¿Cómo se recorre y cuál es el plan de visita de este camino?
I I I ondo Monetario Internacional hace eso que algunos llaman
"visitas de rutina” y que no son nada más que la vigilancia
v ahora muy estricta, ahora hecho muy de cerca— a los efectos
de resolver los problemas económicos internos de los Estados Uni
dos. a los electos de realizar un relevamiento de la situación eco-
iiomn a en aquellos países que padecen profunda crisis de estruc-
1 ni a. como el nuestro.
Y entonces conversan con los técnicos y gobernantes de esos
países, a los cuales les indican el rumbo, los puntos, el itinerario
de las recetas. Si el Gobierno se aviene a esas condiciones, hacen
un informe para el Consejo Directivo del Fondo Monetario, en
<1 < nal se dice: "F1 Gobierno de tal país hará tal. tal y tal y cual
cosa’’ Y eso. señor Presidente, es el navicert para los créditos.
• s el aval para los créditos. Lo que indica con más claridad el ca-
rauh i de instrumento imperialista del Fondo Monetario Interna-
। tunal es su indiscutible función de agente de la gran banca pri-
\ jda nmléame» icana
Y.i o mili mos oportunidad de discutir en esta Cámara la
। nmposh ion d< I Fondo Monetario Internacional, como se vola.
• muo .i pioi < d< i nal ha sido su conducta cu el mundo, análisis
qm mi» . p< iimliia demostrar, sin duda alguna, su carácter de
। um | mili uto a los I stados 11nidos
l*« io < .p simple hm ho de <pn consiiiuva una agencia de la
bam a pilvada nm |i aun i n a na va lo esta demostrando. Y eso lo
lia dh ln> < olí Inda < lai nlad uno de los I u i icio na i ios que nos vis i
40
tara hace poco, que manifestó en reportaje publicado en “El
Debate”, que el Fondo Monetario Internacional emite opiniones
de tal importancia y de tal influencia, que constituye el aval y
el camino abierto en los grandes bancos de los Estados Unidos,
estatales y privados, para facilitar empréstitos y créditos a los
países que los solicitan.
Cuando eso ocurre llegamos a la última etapa, en la cual el
Ministro de Hacienda del país de que se trate, en una carta pú
blica, se compromete al desarrollo de un determinado plan.
Es la carta del llamado tri-ministro Vergara, en Chile, es la carta
del Ministro de Hacienda que precedió a Alsogaray en la Argen
tina. Y ya tendremos en el Uruguay la carta del Ministro Azzini.
Ahora estamos en la etapa previa: el Fondo Monetario
Internacional ha enviado sus técnicos —aquí tenemos el informe,
al que vamos a dedicar un capítulo— quienes alertan a su Con
sejo Directivo en esta forma: “Los gobernantes del Uruguay se
disponen a hacer tal y tal y tal otra cosa”. Es decir, se proponen
aplicarla receta imperialista del Fondo Monetario Internacional.
Cuando aquí se haya aprobado este proyecto, como se apro
bó el empréstito de la UTE con el Fondo para Préstamo de De
sarrollo, cuando se haya aprobado el aumento de la cuota del
Uruguay en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco In
ternacional de Reconstrucción y Fomento, que está en el Senado,
en vías de discusión, aumentos de cuota que fueron reclamados
dramáticamente por un mensaje de! Presidente Eisenhower en
una conferencia internacional del Fondo Monetario, entonces
vendrá el momento de los empréstitos, que los tendremos, y
vendrá el momento de la carta del Ministro de Hacienda, que
la conoceremos.
(Murmullos. —Campana de orden).
—Vamos a analizar esa receta imperialista del Fondo Moneta
rio Internacional y vamos a ver cómo punto por punto, coma por
coma, la política económica del Gobierno del Partido Nacional la
repite y la reedita como el espejo la imagen de quien se coloca
ln ule a él. ¿En qué consiste? Economía libre; libre importación
\ libre exportación; tipo de cambio único; desarrollo de las
41
< x portaciones básicas —estas dos exigencias significan supc-
«Iii.ii los precios internos a los precios del mercado internacio-
n.il ; desaliento del desarrollo industrial; restricción del cré
dito; desaliento de la actividad estatal; congelación de sala
rios \ sueldos en un determinado período: eliminación de los
acuerdos bilaterales; devaluación de la moneda; y finalmente cm-
prest itos. Esta fue la receta aplicada en Chile, aplicada en Colom
bia. aplicada en el Paraguay, aplicada en la Argentina, y es la que
esta en vías de aplicación en el Uruguay. No interesa tanto, enton-
c< s. si esta receta traducida en proyecto de ley a iniciativa del
Gobierno que padece el país, fue conocida antes o después en el
extranjero. Lo que interesa es que ésta es la política económica
del Gobierno y ésta, al mismo tiempo, es la receta del Fondo Mo
netario Internacional. Y es importante que la analicemos y vaya
mos encontrando su aplicación en el proyecto de la ley que tene
mos a consideración.
(Murmullos. —Campana de orden).
SINOR PRESIDENTE — Hay exceso de murmullos en Sala,
s poi tal razón la Mesa llama la atención a los señores Repre-
.< litantes. pues se dificulta la toma de la versión taquigráfica.
Puede continuar el señor Diputado Trías.
SI ÑOR I RIAS En sus primeros artículos el proyecto que
nos envía el Poder Ejecutivo señala la libre importación, la libre
<*Npoi(n< ton. el tipo de cambio único, v conviene que estas prime-
i <• <h po-.t< iones que romo la ( amara ve repiten las primeras dis-
poM< iones del I mido Monetario Internacional, las analicemos en
ii ^Ignllh mío
Se luí ilii Im ipn i | Ibuguav adopto el régimen de contralor
di i imbi". di i millup' ules electora, para defenderse de la agre
sión ib hr. imr.miio i «iianji ios del imperialismo extranjero,
peto qm < *.(i i m trmpm.ui" v qm ha llegado el momento de li-
biaiM de esos < milioh • vo me picgtmlo ¿es que lia cesado la
agresión del imperialismo । xliaiqiio* ¿es que lia terminado el
dominio de los nu u .idos mundiales pm pane del imperialismo?
¿es (pie los términos d< l intercambio ahora nos son lavorablcs?
42
¿es que hay una conducta distinta en lo que tiene que ver con las
discriminaciones que el gobierno de los Estados Unidos hace para
con nuestros productos, gravando con un impuesto a las lanas,
impidiendo la entrada de nuestras carnes, no cumpliendo las pro
pias disposiciones del GATT con nuestro comed beef? No. señor
Presidente. Esa política de violento proteccionismo en los hechos,
aunque en las declaraciones y en las doctrinas se postule el más
acérrimo y químicamente puro liberalismo económico, está muy a
la orden del día. en pleno auge y en plena y avasallante ofensiva.
Y por el contrario, en este instante es cuando más necesario y
más importante resulta aislar los precios internos del país de los
precios internacionales, crear entre la economía interna del Uru
guay y el vaivén y las alternativas de los precios internacionales,
pero muy especialmente del vaivén y las alternativas de la zona
dólar, un aparato jurídico y económico que nos permita impulsar
nuestro desarrollo económico de acuerdo a nuestro criterio y de
acuerdo a lo que debe ser nuestro destino histórico. O sea consa
grando un régimen de pleno empleo, de standard de vida crecien
te y de liberación nacional. Y estas disposiciones —libre impor
tación, tipo único de cambio, economía de la libre empresa—
supeditan hipersensiblemente los precios internos a los precios
internacionales, nos atan al carro del dólar, nos transforman en
la cola del dólar de manera determinante y minuciosa. Nuestras
importaciones, lo que compramos, lo pagaremos mucho más caro
y en cambio lo que vendemos relativamente lo venderemos mu
cho más barato.
¿Por qué digo “relativamente”?
(Interrupción del señor Representante Arosteguy).
—Porque no cuento el hecho de que se le entreguen al expor
tador más pesos uruguayos por dólar. Lo que interesa al país
son los dólares, son las divisas, y como los términos del inter
cambio internacional nos siguen siendo desfavorables, tendremos
cada vez con nuestras exportaciones menos dólares, y en cambio
pagaremos mucho más caras nuestras importaciones.
Pero además, en este régimen de la libre empresa uno de
los supuestos del plan financiero y monetario es que la vigencia
43
de un mercado en el cual los precios sean la consecuencia del libre
juego de la oferta y la demanda, provoca el aumento de las pro
ducciones básicas del país y por lo tanto sus exportaciones.
Is decir, el razonamiento de los ideólogos de este plan es el si
guiente: como el cambio libre significa mayores precios por la
lana, y mayores precios por la carne, se va a producir más lana y
más carne, exportaremos más y equilibraremos el déficit de nues
tra balanza comercial.
Ya el señor Diputado Dubra señalaba que para que esto
ocurra, para que realmente se plasmara en una realidad contante y
•olíante, en un país subdesarrollado como el Uruguay, tendría que
haber sido precedido de un plan de desarrollo económico que des
truyera una de las rigideces fundamentales de la economía na
cional. que es la concentración de la tierra en pocas manos. Por
que ya tenemos experiencia abundante en nuestro país de que el
alza, y el alza desmedida de los precios de la lana y de la carne,
no produce el aumento de la producción. En tiempos de la guerra
dr Corea se produjo un alza formidable del precio de la lana,
v aumentaron enormemente los volúmenes de nuestra zafra. Pero
, cmno aumentaron? ¿Por la vía del mejoramiento de las técnicas
di producción, obteniendo mejores rindes por animal, aumentan
do con dimensión realmente señalada el porcentaje de praderas
artificiales? No. señor Presidente. Simplemente aumentaron las
majadas. En los campos según dicen nuestros técnicos, se han
d< |.ido muchos millones de lanares que debieron haber sido sa
lí tinados, simplemente para utilizar su lana y beneficiarse por
lo tanto de los altos precios que esa lana tenía. Y así tengo aquí
un mlormc de los técnicos del Ministerio de Ganadería y Agrícul-
ima qm lo consigan expresamente en las páginas 6 y 7. donde
di<en "I ii conclusión, y sobre este aspecto de la producción
di lana, ella s<' debe a otro aumento del stock, aumento que se
ti.idmi en un desplazamiento del stock vacuno y no a otras cau-
। ionio podtia sri mavor producción per cápita v mavor densi
dad dr anímale*. poi hectárea. sin detrimento del vacuno, merced
d aiim< mu d< la । apaiidad de los campos en base a un mejor
ni un p di lo*, mismos aguadas, división, previsión forrajera.
Utam*|o dr la . pa s|m as •.anidad \ vlri i mn“
\ lo memo dii < । I Inpi nii io Osaba. también destacado toe-
44
nico del Ministerio de Ganadería y Agricultura, refiriéndose no
a la lana sino a la carne y demostrando cómo el alza del precio de
los novillos en determinadas circunstancias de la economía na
cional. no produjo ni mucho menos un mejoramiento en la produc
ción de los mismos.
¿Qué ocurre? Que una gran parte de la producción pecuaria
está en manos de una oligarquía latifundista a la cual no le convie
ne producir más.
SEÑOR ORTIZ — ¿Me permite una interrupción?
SEÑOR TRIAS — Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE — Puede interrumpir el señor Dipu
tado.
SEÑOR ORTIZ — El señor Diputado Trías ha mencionado la
opinión de uno o dos técnicos distinguidos para afirmar su criterio
de que no es con precios altos...
SEÑOR TRIAS — ¡Unicamente!
SEÑOR ORTIZ— ...que se provoca el acrecentamiento de la
producción ganadera.
No sé qué concepto tiene el señor Diputado Trías acerca de
las condiciones técnicas y de la experiencia del Contador Abel
I. Ferrando, pero éste, que para mí es un hombre entendido
en la materia —yo creo recordar que en alguna oportunidad el
señor Diputado Trías en esta misma Sala lo criticó duramente,
cuando era Gerente de los frigoríficos extranjeros, pero sin dejar
de reconocer al mismo tiempo que era un hombre muy capaz
y muy preparado en ese asunto— dijo en la Comisión —a la que
concurrió no como Gerente de un frigorífico extranjero sino como
orientador fundamental de un frigorífico de los trabajadores, y
de los trabajadores uruguayos— haciendo naturalmente la salve
dad de que las consideraciones que iba a hacer podrían parecer
rellanas en boca del representante de una empresa propiedad
di los trabajadores: "Estamos sosteniendo altos precios para los
45
ganados. Ello tiene su explicación y lógica: la producción ganadera
está en franca recuperación. Quiere decir que estamos en vías
de una franca recuperación, la que se ha producido precisamente
por los buenos precios que han adquirido las haciendas. Esos pre
cios. desde luego, son los que han motivado que los productores
hayan tomado por base la repoblación de sus campos”. Y más
adelante dice: “Si nosotros estamos postulando para que se man
tengan altos y buenos precios para el ganado, es a fin de que no
se produzca un desinterés en el productor”. Y termino reafir
mando: ”De manera que los precios interesantes que se están
pagando han determinado esc milagro que yo señalo”. Y final
mente: “Somos ardientes partidarios de que se mantengan ¡os
precios altos”. Este “somos”, este plural es porque estaba dando
no su opinión, no la opinión del Contador Ferrando, sino de Esta
blecimientos Frigoríficos del Cerro Sociedad Anónima y de todos
los trabajadores que lo componen, que son sus dueños y algunos
de los cuales lo acompañaban, asintiendo unos con movimientos
de cabeza y otros con su silencio mientras haría estas afirma
ciones.
De manera que yo, sin afiliarme a esta tesis, he querido
poner la opinicSn de este destacado técnico junto a las que ha
citado el señor Diputado Trías.
SEÑOR TRIAS — Lo primero que quiero destacar es que es
absolutamente cierto que el Contador Ferrando vino acompa
ñado de uno de los representantes de los trabajadores en el Di
rectorio de Establecimientos Frigoríficos del Cerro. Como a mí
me extrañó que ese representante obrero no dijera una palabra
.inte esas declaraciones —porque yo conozco cuál es el pensa
miento oficial de la Federación Autónoma de la Carne a este res
pecto, que ha condenado y sigue condenando una y otra vez la
política de precios altos— le pregunté en antesalas si él estaba
de acuerdo, aunque lucra personalmente, con esas manifesta
ciones, y naturalmente me contestó que no.
SEÑOR ORTIZ — ¡Eso nóvale!
SEÑOR IRIAS — Yo lo dejo aclarado, señor Presidente,
poique conozco personalmente a esa persona, no quisiera que
46
leyendo el acta viera que he dejado de defenderlo, al hacer el
señor Diputado Ortiz esas manifestaciones.
Lo que ha dicho el señor Diputado Ortiz es cierto.El Contador
Ferrando, destacado técnico nacional, opina lo que opina. Yo voy
a señalar que el criterio que vengo sosteniendo no lo voy a susten
tar solamente en la opinión de técnicos, sino en otros razona
mientos y en otros hechos. Pero quiero comparar un poco la opi
nión del Contador Ferrando con estas dos opiniones que yo he
manejado, que son de dos técnicos del Ministerio de Ganadería
y Agricultura, los cuales han hecho un estudio de cómo ha evolu
cionado la crianza del lanar en el país y la producción de lana.
Certificando esos hechos, llegan a una comprobación —no son
opiniones: son constataciones— y dicen: “El aumento de la pro
ducción de lana no se debe al mayor rendimiento por animal’’.
Es notorio que hace muchos años que en nuestro país el rendi
miento por animal no supera los tres kilos y gramos. No se debe al
aumento, a la mayor densidad de animales por hectárea, que está
estancada también desde hace muchos años, sino que se debe
a que se ha seguido el camino más fácil pero también el más anti-
cconómicoy el más antitécnico, es decir, el aumento de las maja
das en detrimento de la producción de corderos, como lo ha sos
tenido recientemente, por otra parte, el señor Consejero Nardone
en el Consejo Nacional de Gobierno, que también acierta algunas
veces y no podemos descartarlo permanentemente.
(Interrupción del señor Representante Arismendi).
—Señor Presidente: quiero señalar que las que he citado no
son opiniones sino comprobaciones de los técnicos nacionales.
Pero además vamos a ir a hechos. ¿En qué medida opera y
qué dimensión tiene esa rigidez del latifundio en la economía
nacional? Mil ciento sesenta y tres títulos de propiedad abarcan
i i 35% de la tierra explotable. Hay un millón doscientas mil hectá
reas en manos de los grandes arrendatarios. Ya lo hemos dicho
en la Cámara: hemos ido a los registros pertinentes para ver quié
nes eran esos grandes arrendatarios, y nos hemos encontrado
- mi los mismos nombres de esos mil ciento sesenta y tres títulos
l< propiedad que acaparan el 35% de la tierra explotable.
47
De manera que tenemos que sumar, en líneas generales, ese
millón doscientas mil hectáreas a los cinco millones y pico de
hectáreas en propiedad de esa oligarquía. Pero también hay más
de un millón de hectáreas en manos de grandes sociedades anó
nimas. cuyos directorios figuran en los antecedentes de algunas
( omisiones de la Cámara que hemos estudiado: y nos hemos
encontrado allí con los mismos nombres de los grandes arren
datarios y propietarios.
De manera que quedándonos cortos, por debajo de la reali
dad. podemos afirmar que más del 40% de la tierra explotable
del país está en manos de un número que oscila entre las qui
nientas y seiscientas familias.
Una de las diferencias señaladas entre la producción neo
/clandesa, que siempre se toma como ejemplo, y la del Uruguay,
en lo que tiene que ver con su rendimiento y su eficacia, es que
mas o menos el 50% de las praderas de aquel país son mejoradas
• • artificiales. En el Uruguay ese porcentaje es del 0.4 por ciento,
pero si lo estudiamos referido a las grandes extensiones de tierras
en manos de esta oligarquía latifundista, ese porcentaje es del
0 2%. 'i aquí no se puede aducir que les ha faltado crédito
qm no han tenido buenos precios: que son hombres del campo
desamparados y que por eso no pueden producir más. Porque
también esos mismos nombres de esa oligarquía latifundista fi
guian en las sociedades anónimas que representan el 3% de las
empresas industriales, que abarcan más del 51% de los capita
les de la industria privada; y sobre todo figuran en los Directorios
de los Bancos, de esos diez Bancos de plaza que acaparan el 80%
del capital invertido en banca del país. No, señor Presidente:
son los Santayana; son los Mailhos; son los Arrarte, son los
OI.iso. etc. ¿Es que no producen mejor porque no tienen crédito
ni recursos suficientes? No. señor Presidente. ¡Es porque no les
conviene producir mas! Y contra esta rigidez del monopolio de
la tierra, en manos de una oligaupna que vive de espaldas a los
intereses del país y qut se ha asonado a las empresas extranjeras
p.iia explotar su trabajo v sus recursos naturales, no pueden los
plañe de desarrollo que no hieren hondamente el problema de
la tenencia de la tierra; que no promueven tapida y drásticamente
la < hminación del latifundio. Planes de desarrollo, además, que
4H
no se pueden hacer en un día. En el Uruguay, allá por 1950, vino
la misión de la FAO. Sobre su informe técnico, técnicos nacionales
elaboraron un plan de desarrollo, sin tocar la tenencia de la tierra,
y necesitaban, para aumentar el 15% de la producción nacional,
doce años, con recursos en dólares y en pesos, que comparando
los precios del año 1951 y los precios actuales eran mucho mayores
que los que ahora por la vía de las detracciones se destinan para
el plan de desarrollo agropecuario.
De manera que este supuesto de que habrá un aumento en
las exportaciones para equilibrar nuestra balanza de pagos, falla
por su base, porque no tiene en cuenta el problema fundamental
de la rigidez que a esos efectos significa el acaparamiento de la
tierra y porque además, en el caso de que se lleve a cabo, se ne
cesitan muchos años para que empiece a dar reducidos rendimien
tos.
Yo recuerdo, además, que esas detracciones son en pesos
uruguayos y que para los planes de desarrollo agropecuario, a
los cuales yo me refería especialmente cuando le planteé el asunto
al señor miembro informante, se necesitan también muchas di
visas extranjeras para importar herramientas, maquinarias,
fertilizantes, semillas, etcétera.
Este supuesto del aumento de las exportaciones para equi
librar el déficit de la balanza comercial, tiene también su correla
tivo: otros supuestos. Que los precios internacionales nos favo
rezcan: que los términos de intercambio nos favorezcan, porque
si no. esos 20:000.000 de dólares que se destinan para fortalecer
la cotización del peso, por la vía directa del mercado de cambios,
o por la vía indirecta del enjuga miento de déficit de la balanza
comercial, no van a durar ni diez minutos.
Hay que tener en cuenta que el Fondo Monetario Internacio
nal. cuando pone en juego sus instrumentos para enjugar los dé
ficit de las balanzas de pago y de las balanzas comerciales de los
países, ha pensado fundamentalmente en los países altamente
industrializados.
l ongo aquí un trabajo de un destacado profesor norteameri
cano. Raymond F. Mikesell, que dice así: “Aun cuando, como
icsullado de las negociaciones llevadas a cabo con otros Gobier
nos se introdujeron diversas modificaciones, las estructuras bá-
49
n as de estos convenios” se refiere a los convenios de Bretton
Woods— “fueron elaboradas poi los técnicos del Gobierno nor
teamericano. Considerando estos convenios en sn conjunto,
constituyen el programa de I stados Unidos para la restauración
del comercio multilateral. I n pian paite, dicho programa se basa
en el supuesto de un mundo < n qur el comercio se canaliza a
través de una iniciativa pilcada exenta de regulación; este pro
grama está proyectado en tal lormii que asegura el adecuado
funcionamiento de los conventos mediante la corrección de las
causas del tipo de d< supiste internacional que caracterizó al
periodo de 1920 a 19 19
¿Qu< dcsapish ' Dos tipos de desajuste: los desajustes cir-
। Hiedan» iah . de la balanza de pagos de un país altamente desa
rrollado. »pn poi algún inconveniente momentáneo tiene un de-
sapistc \ lo puede enjugar rápidamente; y los desajustes más
piolando* di países altamente desarrollados, que por ejemplo
lian ti nido que enfrentar una guerra, como es el caso de Alemania
< >«» idi nial Pero esos son casos y circunstancias muy distintos
a los de los países subdesarrollados. Una de las malformaciones
cslrm luíales que sufrimos es la crónica deficiencia de nuestra
balanza de pagos y el constante y profundo déficit de nuestra ba
lanza comercial, porque somos las víctimas permanentes de los
nu il ados internacionales.
Voy a extenderme unos minutos sobre este tema, porque
esp supuesto sobre el cual funciona el proyecto de ley que te
nemos a consideración, es un supuesto enteramente falso, entera-
nn ule un al. enteramente ilusorio y utópico, es decir, la posi
bilidad del mejoramiento de nuestros términos de intercambio:
< n i calidad, seguiremos teniendo déficit crónicos y más agudos
। intensos, aluna que nos hemos atado al carro del dólar por este
piovctlo cuín pueda que hoy. en el atropello y la arbitrariedad,
apiobaia la ( nmuit a
d N« »P PAV.ADOItl ¿Mr permite una interrupción?
‘J Ni IP I Itl ’o v lioi Diputado
SEÑOR PRESIDENTE — Puede interrumpir el señor Dipu
tado.
SEÑOR PASSADORE — Tengo gran confianza —ya lo había
manifestado en la Comisión de Hacienda— de que al contrario,
este proyecto va a traer fundamentalmente un gran estímulo a la
producción granjera, por ejemplo, solucionando bastante el
problema de falta de divisas.
El estimado señor Diputado Trías, que conoce muy bien la
enorme cantidad de granjas que tiene nuestro país, sabe per
fectamente que ya en este momento está saturado el mercado
interno y que estamos en condiciones de ir a la exportación de
esos productos de granja, especialmente los de fruticultura.
La criticultura de Salto ha tenido sus grandes problemas
recientemente, en este mismo año. por su superproducción de
citrus que en los mercados europeos hubiera encontrado un franco
acogimiento.
En el sur de nuestro país la granja ha estado en condiciones
muy especiales para exportar, y si no lo ha hecho antes y no se
han encontrado mercados para nuestros productos, ha sido espe
cialmente por no contar con este sistema de libre cambio, que
hubiera favorecido las exportaciones.
Yo recuerdo que el año pasado, con motivo de una cosecha
extraordinaria de manzanas se trató de realizar negocios en Euro
pa y en Brasil, y algo se hizo; pero al no haberse podido conseguir
cambios que se adecuaran a los tipos que otros países sudameri
canos otorgaban, no fue posible continuar las gestiones. Si en ese
momento hubiéramos tenido este tipo de cambio con seguridad
que tendríamos mercados abiertos, y eso lo sabe el señor Diputado
Trías, porque hemos conversado con él al respecto.
Hace pocos meses, tuvimos una cosecha extraordinaria
de papas de primavera: después, desgraciadamente, debido a
las continuadas lluvias, se perdió la cosecha de otoño, que era bue
na. Si hubiéramos tenido este tipo de cambio en ese momento,
hubiéramos solucionado casi totalmente el problema de la papa.
Creo que la granja uruguaya va a estar muy pronto en condi-
riones de dar grandes partidas de divisas para el país No serán
divisas baratas, como serán las de la lana: no digo las de la carne.
51
pmqm m imn los diiipintis de liigoidnos del (erro, va a ser
liastunli 11 i I h i I I i i u • i lus di ti m । lom s a la » ai m No seta posible
<pn los piodm los di gian|a las huta • esh n en las mismas con
«lh loto s ipt« la luna pi io ti mío nms dolaies al libio cambio,
v con ellos i .tai । mos । n i ondi< lom s di a<l<piit n materias primas
pata mu sita Induslt la
I ila lamlm 11 la pul l« di h < lu Ha. qm rs una gran liicnti de
< *poi Iai Ion di sulquodm los
H >i upa la l'n -.ídem la । I scUoi Ib po sentante | enana).
Asimismo, contamos con los piodmlos aginólas. con los
। mili s también podremos manfcm*i un míen amblo
I stov scgmocpic, abiertos esos men ados. los 11 iiln nitores y
lo1, gratqcros cu general de nuestro país se verán estimulados para
lontmuai con sus plantaciones, porque en muchos renglones
va st puedo asegurai (pie liemos satinado el menudo interno.
I n lo que respecta a los citrus. las mínimas de Salto v
aquí hay Representantes por esc Departamento que lo saben
se lian cosechado v vendido a menos de % 0 ?0 el kilo
Ademas, están los limones, que se que se han vendido a
im nos de $ 0.10 el kilo, v justamente en el momento en que los
im o ados europeos redamaban esa trilla, que podían pagar diez
\i o-. mas de lo que la pagaba el mercado interno, qm* no absor
bía • sa cantidad
l’oi eso digo, señor Diputado I rías, que se que en el aspecto
pininas hav ochenta mil y pico establecimientos agropecuarios
। n i I par multiplicados y ampliados con estas perspectivas de
। poli n ion de tintas a los distintos países de l uropa y muv es
P< < lahmnlc a Brasil
SI N< )R I PIAS A los electos de no discutir este tema con
। I « Uoi Dipul.ido Passadou lo concedo tazón en el problema de
ln ptniIm i ion giattji i i din - que esta piodm । ton es de I i , llamadas
c poi iiii tone . un pídaos in c| país v i onsl llave un porcentaje
mínimo Pai aqm Ih pm por e|em|>lo. a equipararse o tener cier
ta exldimla ron lo qm slgnilii a a< liialmenlc la lana v la carne.
52
van a tener que pasar muchos años.
No tiene validez el argumento frente al hecho de que el pro
blema del déficit en la balanza comercial y la necesidad de divisas
del país es imperiosa y urgente. ¿Qué quiere decir esto de perma
nente déficit y desequilibrio en los términos de intercambio del
Uruguay como país subdesarrollado? Quiere decir, sencillamente,
que a medida que se valoriza en los mercados internacionales las
manufacturas, las maquinarias, los repuestos, la producción de
los grandes países industrializados se desvaloriza relativamente
el precio de nuestras producciones básicas. Y, por lo tanto, ne
cesitamos cada vez más lana para comprar el mismo tractor o
el mismo motor: como Brasil necesita cada vez más café, o Guate
mala cada vez más bananas, o Chile cada vez más cobre. ¿A qué
se debe eso que tiene repercusión tan grave, que es uno de los
hechos fundamentales en la crisis de estructura que padecen
esos países que nos impide capitalizarnos con el fruto de nuestro
trabajo y de nuestra riqueza, que hace que los aumentos de pro
ductividad en nuestra economía, en gran parte, se trasladen como
ventajas a los países que nos compran nuestras producciones?
Las causas son varias. La principal es que los mercados interna
cionales no son libres; el cuento de la libre empresa es un cuento
que se nos vende con empréstitos para que abramos el camino
de nuestra economía a la expoliación imperialista, pero en los mer
cados mundiales rige el precio de los monopolios de los compra
dores únicos y concertados que aprovechan nuestra desunión
y nuestra incompetencia mutua para pagar precios, que están
por debajo de lo equitativo y razonable, por nuestra producción.
Y en una oportunidad, en 1952, en que un organismo de las Na
ciones Unidas quiso hacer simplemente una declaración en la cual
se dejaba constancia de que por los materiales primarios se pa
garan precios justos y equitativos, votaron en contra todos los
países industrializados del mundo.
Y hay otras razones que voy a extraer de un libro fundamental
para el conocimiento de los problemas económicos de los países
subdcsarrollados. Es el libro de Gunnar Myrdal, “Solidaridad o
Desintegración”. Este es un hombre que ha trabajado intensa
mente en el seno de las Naciones Unidas, y que se ha dedicado
.1 estudiar los problemas de los países subdesarrollados y peri-
53
h ii<o'. mu Li opiau dr los países siibdcsmrollados y periféricos.
I n un ti abalo »11 m publico recientemente en una i ('vista de Chile,
en lo <pu flim ipil \«i < mi la mlei \ । m ion del Istado y la pla-
nilh u Ion pat a e| liiiuio i i onómii o de estos países dice: “El
। amblo ma-. Impoitaiih qm - e ha icpistiado últimamente en la
polilh a e talal di los par.es subdesai rollados es que todos ellos
lian lh nado a la mnvli i ton de que es necesario poseer una po-
hliia na<ioti.il de desarrollo económico. Asimismo se considera
imlisp< usable que c ada uno de estos países cuente con un plan
rimt.d nacional < límpidamente integrado. En vista de ello,
lo*, para •. subdesarrollados, con excepción de unos cuantos
que no han experimentado aún su gran despertar tratan de esta-
blct ei sus correspondientes planes y otros parten del supuesto
d< que os el I stado el que debe contraer la responsabilidad
tanto en la iniciación del plan comoen su ejecución”.
Y un poco más adelante dice: “Hay que reconocer que todo
ello es algo completamente nuevo en la historia del mundo. En
realidad. constituye una tentativa de invertir el orden de lo que
paso en los países que hoy están desarrollados”.
Bien, esto autor, probablemente una de las máximas autori
dades en los problemas económicos de los países periféricos,
dn < Irente a este problema del deterioro permanente de los tér
minos de intercambio para nuestras naciones que las causas,
aparte de la que ya he apuntado, de ese fenómeno, son las si
guientes: “a) que en muchas exportaciones los países subdesa-
rttillados están compitiendo con los países adelantados donde la
productividad ha ido aumentando rápidamente y aun no en pe-
qiicna escala en la producción de materias primas; b) que la mayor
parle do la empresa extranjera y del flujo de capital a los países
ubdcsarrollados se ha dirigido y continúa haciéndolo casi exclu
so ámenle. al desarrollo de sus industrias de exportación: c) que
al mismo tiempo, los países industrialmente avanzados han pro-
l< oído v prestado subsidio” —esa protección y ese subsidio que
no quieren que nosotros prestemos; acoto yo— “a su propia
pioducción de materia prima y particularmente a la agricultura;
• I) cpio un elemento del círculo vicioso del estancamiento econó
mico es ¡a rigidez que obstaculiza los ajustes a los cambios de
previos relativos del mercado internacional que serían necesarios
54
para explotar las ventajas y eludir las desventajas; e) que en todos
los niveles del proceso económico los esfuerzos para la organi
zación monopólica de los mercados tienen que ser mucho más
cfcclivos en los países más industrialmente avanzados que en los
subdesarrollados, y más generalmente” —y aquí viene el caso—
“I) que a causa de la pobreza y lo precario de sus estrechos már
genes de cambio y de su necesidad desesperada de conservar
muchas exportaciones para poder importar productos de pri
mera necesidad para los consumidores, así como bienes del ca
pital por su desarrollo económico, el poder de negociación de los
países subdesarrollados ha sido y sigue siendo relativamente muy
débil”.
A esto le llama Gunnar Myrdal el círculo vicioso de la pobre
za. Es casi el problema fundamental que tenemos que enfrentar.
¿En qué momento se rompe este deterioro permanente de los
términos del intercambio? Se rompe cuando hay incidentes di
plomáticos o políticos internacionales de magnitud que amena
zan con alguna guerra, o cuando alguna guerra estalla y es notorio
que esas posibilidades están descartadas, por cierto, en el mundo
que vivimos, por mucho tiempo.
Es profundamente lamentable y desdichado para estos pue
blos que nuestras oligarquías hayan organizado economías de tal
tipo que sólo le pueden garantizar prosperidad a los pueblos,
pleno empleo y empuje económico, cuando hay guerras, deso
lación y dolor en otros continentes y en otras naciones. Son econo
mías organizadas como la economía de los buitres, que viven de
las lágrimas y de la carroña ajena, pero cuando tienen que enfren
tarse a largos períodos de paz y tienen que sacar solos el carro
del pantano, entonces vienen las profundas crisis de estructura
y vienen también las salvaciones imperialistas del Fondo Mone
tario Internacional.
Ahora, sobre todo después de las conversaciones de alto
nivel en Campo David, la paz del miedo impuesta por las armas
termonucleares, por la inflación que el armamentismo estaba
। icando en las dos grandes potencias en que se divide militar y
políticamente el mundo, esa paz del miedo se ha consolidado,
evidentemente. Y no podemos esperar ni crisis militares parcia-
l< •. ni । iisis militares totales, por suerte para la humanidad, para
55
salir de este hoyo en que está sumido el carro de la economía
nacional. De esta crisis tenemos que salir nosotros mismos, con
nuestra imaginación, con nm'stia capacidad v con nuestro sacri-
ln io lo epte no admitimos lo qm impugnamos y rechazamos
con indignación es <।n« s< postule como un camino para lo que de-
hieta sei nm s(ia aitlodch i mm.u um v el manejo de nuestros pro
pio-. as unios lo qm ha .ido inda ado y dictado por un instrumento
imperialista como « sel I ondo Monetario Internacional.
II.iv ademas un l.n toi esencial que aún no he mencionado
। orno c .iii .i di I dele i loto de los (orminos de intercambio: que en
• ti mundo oipant/ado pot el capitalismo, donde los dos tercios
d< la humanidad padecen hambre, se producen más alimentos y
malí i i.is primas que lo que se consume. Donde hay miles de horn
illos que no conocen el sabor del café, de la leche y de la carne,
hav. sin embargo, más producción de estos productos que consu
mo do los mismos: y lo que ha nivelado en estos años de la pos-
gmna esc desequilibrio entre la producción y el consumo mundial
de materias primas, ha sido las reservas estratégicas que la guerra
lu í, sobre lodo, impuso en Estados Unidos. Y es importante
qm señalemos a la Cámara, para disipar definitivamente la ilu
sión de que con este régimen podemos contar con el supuesto de
un mejoramiento en los precios internacionales y en los térmi
nos del intercambio para el país, lo que la CEPAL nos dice en su
ultimo informe conocido, sobre lo que va a ocurrir en estos años
próximos con respecto a las compras de Estados Unidos y las
grandes potencias occidentales en función de las reservas estra-
tegicas.
I o primero que comprobamos es que estas compras fueron
muy importantes y que justamente en aquellos años en que se
intensificaron, como fueron los años del “boom” coreano, fue
। n imio los precios de la lana estuvieron por las nubes, es decir,
qm el alza de los precios de las materias primas estuvo en función
<1'1 incremento de las compras que. para satisfacer las neccsi-
dades estratégicas, hacían las potencias occidentales.
Pero veamos qué nos dice el informe de la CEPAI. y algunos
< omentarios publicados a ese respecto:
“Los años en que las obligaciones y los gastos lucron mavo-
K s. la demanda de materiales estratégicos v críticos se incre
56
mentó verticalmente y, por ende, subieron sus cotizaciones.
Al terminar 1957. como puede constatarse, quedan muy pocas
obligaciones por completarse en gastos efectivos (apenas
15.100.000 de dólares, 6 o 7 veces menos que lo gastado en 1951
y 52). En 1957 se designó un “Comité Consultivo Especial de Acu
mulación de Materiales”, encargado de revisar la política de
reservas bajo el enfoque de las nuevas concepciones estratégicas
de la guerra nuclear”. Y este Comité aconseja la siguiente polí
tica en esta materia al Gobierno de los Estados Unidos: ”a) las
previsiones deben hacerse para un período de tres años y no de
cinco como antes; b) se le debe otorgar prioridad a los artículos
acabados” —o sea que ya han experimentado su proceso de indus
trialización— “(ante todo, medicinas y artículos necesarios para
preservar la vida humana) que a las materias primas; c) en caso”
—obsérvese bien esto— “de hacer compras de productos pri
marios. solo deben hacerse en condiciones de precios favorables”.
Es decir, de baja en los mercados internacionales.
Finalmente, el Comité reconoce que “las existencias guber
namentales de varios materiales excedían ya estos objetivos”.
Quiere decir, que no se comprará ya más en esos rubros de mate
rias primas.
Lo que informa este Comité gubernamental norteamericano
es que las armas termo-nucleares hacen absolutamente inútil
mantener grandes depósitos de materiales estratégicos y. enton
ces, se revisa la política de adquisición de estos materiales,
que ahora se hará en una dimensión mucho más reducida que
antes, con las restricciones que hemos mencionado, dando pre
ferencia a los productos industrializados y comprando materias
primas a esos efectos sólo en caso de precios favorables, o sea
en baja.
Pero hay más: hay razones de fondo que nos permiten afir
mar que los años próximos van a ser años en los cuales los tér
minos del intercambio van a estar en nuestra contra mucho más
agudamente que hasta ahora. Siempre sigo con el informe de la
< I PAL: “Desde 1957 se consolidan evidentes modificaciones
en la estructura del comercio mundial. Los estudios del GATT
di muestran que las importaciones de los países no industriali
zados a los industrializados, tienden a descender en los últimos
litios I ii |9''O । | ”)"h d< | total di Id expoliado en el mundo,
rol t e .pomlhi a dh ha*. • x pm l h mm •. d< las /mías no industria
ll/iuhpt I n |’f.f» । I pon • iMo|« si lia n dm ido al ?4%” Y se sigue
11 dm •< mío <>iii« ii drill ipn rsla« tilias nos islán indicando
qm < I i mmi < ln iimmlial se mu nía Inula el piodmlo mdusliia-
Ií/ihId, no ha< la la nial< i la pinna, \ es en ese momento, cuando
hls (< ndem las del i mnei । io mundial, según los informes v estu
dios del pmphi (¡Al I, si ilalan <sfi lu í Im, que el Gobierno
me. somete a nucsfia <onsid< ia< ion este proveí lo que es una ver
dadeia lesión n la industria nacional y que, en cambio, arenilla
mu stio subdesarrollo y nuestra condición do productores mo
nm idlmes de materia prima.
Pero estas conclusiones, referidas al conjunto del comercio
mundial, son mucho más graves referidas al comercio de los
I slados Unidos: “En 1950“ —dice la (T PAI “dos quintos de
las importaciones norteamericanas estaban constituidas por ma
nufacturas. En 1956. esc porcentaje asciende al 50%“. Natural
mentí- que esto significa falta de mercado en los Estados Unidos
para las materias primas y producciones clásicas lalinoamcri
ranas.
Por último, señala este informe, que el factor fundamental de
este desmoronamiento de los precios de las producciones basi
cas de los países latinoamericanos es la colocación creciente,
en cotizaciones de “dumping”, de los excedentes agrícolas ñor
teamcricanos, la expresión más refinada y agresiva de su protec-
< tonismo notorio, acompañado de la doctrina de la libre empresa
y de la predica de la economía libre.
A partir de junio de 1955 se ha desatado una verdadera
avalancha de excedentes. En 1952 y 1953 se exporto por
U$S 500:000.000, que pasaron a ser U$S 1.500:(XX).(XX) en 1954
\ 1955, y U$S 2.000:000.000 en 1955, 1956 y 1957. En este año,
constituyen el 43% de todas las exportaciones agrícolas nor
teamericanas.
¿Cómo nos vamos a extrañar, entonces, de que en 1958 las
exportaciones de los países latinoamericanos se hayan deterio-
lado en más de USS 1.000:000.000 y de que su capacidad para
importar se haya reducido en más de USS 500:000.OtXl? Me prc-
runio si ante estas perspectivas se puede sostener con seriedad
58
y responsabilidad, por ejemplo, que estos USS 20:000.000 van a
servir para algo. ¡Ni diez minutos van a durar!
¿Habrá alguna posibilidad de que atándonos a la economía
del dólar, como lo vamos a analizar acabadamente, nuestro país
pueda enjugar, aunque sea en parte, el déficit de su balanza
comercial? Ya señalamos por qué falla el supuesto del aumento
rápido de las exportaciones y ahora señalamos por qué falla fun
damentalmente el supuesto de un mejoramiento en los precios de
los productos esenciales del país. Y esto es rigurosamente exacto
sobre todo para la lana.
Tengo aquí la información de tres orígenes, que señala
que los precios del textil en el mercado internacional no nos per
miten, por cierto, ningún optimismo. Uno es del Cónsul uruguayo
en Gamberra, señor Washington Ríos, que ha sido publicado re
cientemente en “Marcha” y que hace claramente el señalamiento.
El otro es del Agregado Comercial, creo, a la Embajada en
Londres, señor Gustavo Magariños, quien en el informe perió
dico que envía sobre las actividades comerciales en Inglaterra hace
el mismo señalamiento: la caída del precio de la lana en los pró
ximos años en el mercado internacional.
La otra fuente es el Comité especializado de la UN, que ya
en el mes de marzo hacía este señalamiento.
Recapitulando, el proyecto instaura libre importación y cam
bio único, es decir, la libre empresa, la economía libre. Eso su
pone el juego del precio como factor decisivo para el aumento-
de las exportaciones.
Hemos hecho la crítica, a nuestro juicio incontrastable, de
que este supuesto se desmorona por sí mismo, y que el otro
supuesto, correlativo al mismo, mejoramiento de los precios
en el mercado internacional y de los términos del intercambio
del Uruguay, es todavía mucho más irrisorio.
Vamos a analizar las otras consecuencias.
Los representantes de la Asociación Comercial en la Comi
sión de Hacienda preguntaron —me gustaría que se me ratificara
o rectificara en este concepto— si la libre importación y el cambio
uní* o y la cotización de nuestras divisas, de acuerdo al juego de
I.» oferta y la demanda, significaban también libertad de precios
o <1 mercado interno. Es decir que ya no habría más fijación
59
»l« pulios poi decreto o por ley ni más precios sostenidos por
• ubsldim. Al representante de la Asosiación Comercial que hizo
• ••(.! pi< guilla no se le contestó nada. Entonces, supongo que.
naiui almmtr, es una consecuencia lógica.
Si instauramos un régimen de economía libre y de libre em
presa v de mercado libre, no solamente será libre a los efectos
d< I < omercio exterior, sino del comercio interior.
Con mucho gusto concedería una interrupción a los señores
mu mbios informantes para ver si están en condiciones de rec-
tilii ar esc criterio, es decir, si este régimen de libre economía que
se establece para el comercio exterior también va a regir, como
paieco indicarlo la lógica, para el comercio interno. Ofrezco la
interrupción; si no se la utiliza doy por supuesta la contestación,
i omo ocurrió con el delegado de la Asociación Comercial.
Bien, señor Presidente; siendo así es importante decir dos
palabras a este respecto.
I n el Uruguay la producción agropecuaria está, en lo que
tiene que ver con su comercio, en manos de grandes consorcios
imperialistas. Durante largas horas hemos denunciado en el seno
tic esta Cámara las maniobras realizadas por Bunge y Born y
iodo su conjunto de aliados en el trust molinero, con respecto a
los cereales. Hemos analizado las maniobras del trust encabezado
poi Bunge y Born con su fábrica COUSA y con su socio coman
ditario del grupo financiero Benberg. con su fábrica Fabril Uru
guaya. en lo que tiene que ver con la comercialización de los
oleaginosos.
¿En qué han consistido estas maniobras?: en burlar perma
nentemente la fijación de precios mínimos; en burlar a los pro
ductores, sobre todo a los modestos, engañándolos y estafándo
los. Investigaciones realizadas por gobiernos en otros años han
demostrado acabadamente estas estafas y esta permanente
actividad de explotación y de saqueo que de la producción nacional
han hecho estos consorcios.
¿Y cuál es la aspiración máxima de Bunge y Born, del grupo
financiero Benberg y de estos monopolios que regulan y tienen
en sus manos el comercio de la producción agropecuaria, a los
cuales podemos agregar también estos cinco o seis grandes con
sorcios exportadores de lana que hacen el juego de sus estafas
60
a dos puntas, la punta de las divisas en el comercio exterior y
también la estafa del pequeño productor agrario en el comercio
interno? Su reclamo permanente ha sido ese: libre comerciali
zación; nada de subsidios ni de precios mínimos; luz verde per
manentemente encendida para sus maniobras de saqueo.
Y esa es la significación de estos primeros artículos del pro
yecto de ley que hoy la Cámara va a aprobar a raja-cincha, como
decía el señor Diputado Arismendi la otra noche.
Tercera consecuencia: formidable encarecimiento. El señor
Diputado Dubra mencionaba las dos cifras que destacados técni
cos manejaron en la Comisión de Hacienda. Uno de ellos, el doc
tor Acevedo Alvarez, lo estimaba en unos $ 500:000.000 y el con
tador Faroppa en más de $ 1.000:000.000. Encarecimiento que
fundamentalmente se produce en virtud de la fijación del cambio
único, que será fijado por la vía del libre juego de la oferta y la
demanda en el limitado mercado financiero del dólar en nuestro
país, lo que evidentemente va a traer un encarecimiento de los
artículos de primera necesidad, que no va a poder ser frenado,
como lo dice claramente el informe del Fondo Monetario Inter
nacional a su Consejo Directivo, por las detracciones que se uti
lizan para la famosa canasta de las viandas, de las provisiones.
Porque el Fondo Monetario al informar a su Consejo Directivo
con respecto a estos subsidios, en la página 13 dice: “Los elemen
tos impuestos y subsidios que involucren estas medidas serían”
—es el informe que recoge de los técnicos uruguayos— “en una
escala sustancialmente menor y más simple que lo que actual
mente resulta de la práctica de monedas múltiples”. Es decir que
es un atenuamiento que va a ocurrir de la redistribución de ¡a
riqueza.
En la página 14 el Fondo Monetario dice: “Para limitar la
redistribución inicial de la renta”. Vale decir que hay un recono- •
cimiento explícito de que aquí va a ocurrir una redistribución de
la renta en favor de los ricos y en contra de los pobres, puesto que
para limitar esa redistribución se van a aplicar los subsidios
al consumo, aunque en menor escala que antes y como actividad
«i como conducta provisoria.
Además tenemos que tener en cuenta que se van a enca-
K iri formidablemente los costos de la producción interna; in-
61
11«i< bu) di 11i l«i’ pindm idi poi el ru< iiir< imicnto de los combus-
liMi di l<i rni i pin i I* । 11 h n de Li*. maquinal nis, de los rcpucs
111 •» • h < 11 i ii, • 1 • । 1 • • ii
I i«mi ii । .in . in'.i*.i< ule, mguíñenlos sobre el formidable
। tu m i hílenlo qm si dcsalani sobre el pueblo, el señor Ministro
A /im hl/o una tupie utgu mentación. Dijo que el régimen anterior
i daba basado < n monopolios concedidos por ley, en virtud del
teglnu n de । unía individual, vivía, además, en la escasez de di-
\i a ipn < I país lia venido padeciendo en los últimos tiempos y
। l iba basado, también, en la especulación. Los monopolios y
l.i < si ase/ son condiciones que determinan la especulación de
inmediato, ( orno ahora —este es el razonamiento que el señor
Ministro explícito más de una vez en la Comisión de Hacienda—
\a a haber libre competencia entre los importadores —se acaba
la । nota individual: se elimina el factor especulación—, entonces
• va a producir un abaratamiento en los artículos importados, en
higai de encarecimiento.
Vamos a analizar este razonamiento. Empezamos por decir
<pn en el régimen que se ha proyectado no solamente se man
tienen los monopolios, la escasez y la especulación, sino que se
n । ntúan. Porque, ¿de dónde surgen los monopolios de la impor
tación < n el Uruguay? Primero, los monopolios no sólo surgen de
las cuotas. En el Uruguay hay una situación de monopolios de
hecho: por ejemplo, los automotores, los automóviles en más del
Míl"o son importados por las filiales de las fábricas situadas en
los centros industriales que los producen. La yerba está acapara
da «n su importación por cuatro o cinco grandes firmas. Y así
orm re con todas las importaciones fundamentales.
Algunos de estos monopolios fueron consolidados por las
molas individuales; otros fueron creados. Pero ahora los que
lucron creados, los que fueron monopolios jurídicos, se han trans-
lormadoen monopolios de hecho.
¿Qué ocurre en la actualidad en este nuevo régimen con el
lin go de estos monopolios, en la importación? Que las limita
ciones, que el control que en las importaciones dispone este nuevo
istcma que vamos a sufrir —como lo llamo también un técnico
en la Comisión de Hacienda— supondrá un enrarecimiento
por los recargos o por los depósitos que en algunos casos podrá
62
llegar hasta el 300%. ¿Y esto, a quien favorece? ¿Al pequeño
importador que creyendo en esto de la libre importación vaya a
pedir que se le permita importar tal o cual cosa? Todo esto favo
rece a los ricos importadores. El control por el encarecimiento
es la jauja para los ricos importadores. ¿Y quiénes son los ricos
importadores? Son estas casas monopolistas que ya tienen acapa
rada la importación en el Uruguay.
Pero además, en el artículo 4o se dice: “Para el pago de las
mercaderías los importadores podrán adquirir sus divisas en plaza
o recurrir, con las limitaciones que pueda disponer el Poder Eje
cutivo. a los fondos que tengan radicados en el exterior o al uso
del crédito que tengan a esos efectos”.
Vale decir que no solamente se consolidan los monopolios
en este régimen de libre competencia, sino que aquellos monopo
lios que son filiales de consorcios imperialistas obtienen una
utnación de especial consolidación, porque esos obtienen cré
ditos fáciles en el extranjero, y además son dueños de Bancos,
como es el caso de Bungc y Born. Esos, sin operación cambiaría,
como decía muy bien el señor Diputado Dubra, obtienen fácil
mente créditos o certificados de créditos para importar. Ellos
tienen la ventaja de la riqueza y del imperialismo, que son los
dos grandes objetivos que favorece este proyecto.
De manera que el primer argumento, el de ios monopolios,
para explicar por qué este régimen produce abaratamiento, no
tienen ninguna solidez.
SEÑOR ORTIZ — ¿Me permite una interrupción?
SEÑOR TRIAS — Sí, señor Diputado.
SEÑOR ORTIZ — El señor Diputado Trías llega a una con
clusión que aparentemente es razonable, pero parte de una pre
misa a mi modo de ver equivocada. Nos cita el caso de tres o cua
tro artículos cuya importación está o puede estar, según él.
< n manos virtualmente monopolistas. Pero los artículos que entran
al país no son cuatro o cinco; en todo caso son cuatro o cinco mil.
v no sé si el señor Diputado Trías nos podría dar una lista para
d< mostrar que esos cuatro o cinco mil artículos son importados
63
pul • natío o cinco mil firmas monopolistas. Creo que no; conozco
hhk h.r. pequeñas firmas importadoras de infinidad de artículos
qm no están monopolizadas ni tienen grandes capitales y que
pui < j.i lev van a poder importar libremente y establecer la com
pi l< ncia en plaza.
Por otra parte, más que todas las afirmaciones, la experiencia
pi u tica nos dice —como nos lo han dicho en la propia ('omisión
qm en estos últimos meses el Poder Ejecutivo ha estado decía
i.imlo la libre importación de ciertos artículos los (pie. lejos de
• marccersc, se han abaratado. ¿La hojalata no se ha abaratado?
Si ha declarado también la libre importación del carburo de cal
io v yo he tenido la oportunidad personal de comprobar que
< ha ido a ofrecer a $ 2.90 el kilo ante el asombro del lallcrisla
mecánico de autos, quien en mi presencia dijo: “¡Pero si la sema
na pasada me lo ofrecían a $ 5?” Y el vendedor dijo: “Sí. pero
ti mmos siete toneladas, v con el decreto de libre importación
nos van a venir otras cantidades y tenemos que deshacernos d<
lodo esto".
¿Y qué monopolio hay para los cinco mil. seis mil o diez mil
ai tu idos que componen la tercera categoría?
SI ÑOR TRIAS— ¿Y la maquinaria agrícola?
SI-ÑOR ORTIZ — No sé; probablemente en una docena de
mandes artículos puede ser. pero el comercio v el consumo de
l.i ciudad y de todo el país no se limita a cuatro o cinco artículos
ni .i maquinaria agrícola. Las vidrieras de todos los comercios
। dan llenas de artículos importados y no están en manos de mo
impelios. ¡Vamos a no exagerar las cosas!
I a verdad es que es lógico que haya un abaratamiento, porque
ahora hay un encarecimiento por escasez; v cuando hava abun
lamia es de sentido común que se abaratarán las cosas \ habrá
libre competencia.
I’n algunos casos, que quiero creer excepcionales, a pesar
1 la libre importación, puede ser que queden reservadas a pocas
। anos \ esas pocas manos las encarezcan, pero en todo caso de*
lames la puerta franca para que alguien pueda competir si tiene
64
capital y organización para competir: mientras que ahora, aunque
tenga capital y organización no puede competir si no tiene ante
cedentes y cuotas, porque el que no tiene cuota no puede impor
tar y en lo sucesivo no va a precisar cuota ni antecedentes ni ve-
teranía para importar.
SEÑORA FERNANDEZ DE BORGES — ¿Me permite una
interrupción?
SEÑOR TRIAS — Sí. señora Diputada.
SEÑOR PRESIDENTE — Puede interrumpir la señora Dipu
tada.
SEÑORA FERNANDEZ DE BORGES — Señor Presidente:
hemos seguido con recogida atención el discurso muy documen
tado. como todos los suyos, del señor Diputado Trías: con la misma
recogida atención con que seguimos la magnífica pieza del señor
Diputado Dubra. una de esas que la cámara suele oír con la res
petuosa atención que corresponde a un hombre reconocidamente
experto en finanzas como el señor Diputado Dubra.
De los dos discursos, lo que más nos ha preocupado en nues
tra condición de mujeres es la aseveración de que se producirá
un mayor aumento en el costo de la vida.
Nos preguntamos, no ya preocupados sino estremecidos, no
sólo con el pensamiento en nuestra clase media capitalina depau
perada y en nuestra clase obrera capitalina, esa que forma colas
para comprar cada vez menos con tan poco: nos preguntamos,
acongojados con el pensamiento puesto en las clases humildes de
nuestra campaña, esos que vienen sufriendo ya no una miseria
sino una inframiseria. cómo podrán soportar más calamidades
esas clases humildes.
Si los propulsores de este plan de reforma cambiaría y mone-
lana no supieran que tiene puntos vulnerables, sin duda alguna.
< o que con toda intención señalamos les hará pensar con más
65
honda preocupación hacia dónde vamos y cómo vamos
(¡Muy bien!)
SEÑOR TRIAS — Quien tenga en sus manos un cuadro cua
litativo y cuantitativo de las importaciones se data cuenta que
aunque hay una multitud de artículos que se importan, no todos
tienen la misma importancia: que hnv importaciones hmdamcn
tales, necesarias, que son. dinamos, un por o el oxigeno de la vida
económica nacional, ('liando hablo de maquillarlo agrícola v la
contrapongo a la hojalata y al carburo dr calcio rs porque entiendo
que la maquinaria agrícola, conminen de capital pala el desarrollo
del país, es imputación hindamental Asi como muchas materias
primas, como herramientas de trabajo, como automotores, como
algunos artículos de pi mu ra necesidad como el a/m ai y la verba.
SEÑOR ARRAGA ¿Me pcimHe una interrupción?
SEÑOR I RIAS Sí. señor Diputado.
SI ÑOR PRESIDENTE Puede interrumpir el señor Diputa
do.
SEÑOR ARRAGA — He escuchado con la atención que se
merece a nuestro distinguido colega el señor Diputado Irías v
me llama la atención que un hombre de su inteligencia, conoci
miento c información hable de la maquinaria agrícola.
La maquinaria agrícola se va a encarecer dice. Pero pregun
to a mi distinguido colega: ¿es que alguna vez llegó barata la ma
quinaría agrícola en este país para el campesino? Ahora iusta-
mrnte va a poder llegar barata v no egresar del país, como ha ve
nido haciendo hasta este momento, a tal punto que por la cantidad
de implementos agrícolas introducidos a la República podría de
cirse que cada ciudadano podría tener un arado e inclusive el
senos Diputado Trías podría tener algún tractor, si no se hubieran
evadido por las fronteras luego de haberse traído mediante dóla
res baratos en perjuicio de toda la nación.
Me extraña que se hagan argumentos falaces, sin peso, que
66
debilitan la fuerza de convicción de la oratoria del señor Diputado
Trías.
Agradezco la atención del colega en darme esta oportunidad
de destruir su argumento fundamental.
SEÑOR TRIAS — Agradezco esta interrupción coadyuvante
del señor Diputado Arraga. ¡Claro! Es lo que vengo sosteniendo.
La maquinaria agrícola está en manos de un monopolio que ahora
va a tener ventajas increíbles...
(No apoyados).
—...una Comisión de la Cámara hizo una investigación donde
se demostró que la International Harvester estaba robando a
los agricultores. Tiene razón el señor Diputado Arraga: cobraba
por los tractores un precio tal que significaba el 100 y el 150%
de ganancias.
Pero ‘'International Harvester" ahora, con estas disposi
ciones, pudiendo utilizar su inmenso crédito exterior y sus depó
sitos en sus propios bancos, tiene sobre cualquier importador
uruguayo inmensas ventajas.
Agradezco al señor Diputado Arraga su intervención coadyu
vante; era loque venía sosteniendo.
(Interrupciones. —Campana de orden).
—Hemos conseguido una cosa: que se animaran algunos
señores Diputados y se despertaran otros ¡Son las 8 de la mañana!
(Interrupciones. —Campana de orden).
Voy a terminar de analizar el argumento del señor Minis*
no de Hacienda, así lo contesto en su conjunto. No se trata solo
«le ese monopolio manejado por el señor Ministro, sino también
<l< escasez y especulación.
si ÑOR FERREIRA ALDUNATE — ¿Me permite una inte-
11 iqu ion señor Diputado?
67
M ÑOR ARRAGA ¿Mr permite umi Interrupción señor
I )|pulndo?
SI N( IR I RIAS Vov ii emilli dos • mu eptos n este respecto.
V • ti s< Millón < on mm Im gusto les concedo n los .rnmr*. Diputa
ilus hi Itilenupi Ion qm sollcllnn
I SIMM'/ ¿como puede solmmmiisi la es< a .< z ' ( d< dónde
proviene la escasez7 I s que rl país para inipodai me« sita ex por
tai Y entonces, como nuestras exportaciones han • udo en l< r
minos monetarios, radicalmente, de su promedio di lime unos
aflos. de alrededor de 22():(M)O.OOO de dolares a ISO (XX) 000 o
I (»0 tXXI.000 de dolares, eso ha provocado, rundamentalmcnlr*,
la escasez. Sin divisas, no se puede importar.
Pre gunto: ¿de dónde van a sacar las divisas? Pero 4 • , que
esperan que en pocos meses van a tener un plan de rvcupera< ion
agropecuaria, con un porcentaje del 20% o .10% de la lana, । uan
do esta zafra está notoriamente disminuida por la merma « n el
rendimiento del lanar? ¿Qué se espera? ¿un incjoianm uto
di I proceso de la lana con el informe técnico de nuestros ion ules
< n Gamberra y en Londres y con lo que se acaba de leei. cxh.ius
Ir amonte, acerca de lo que dice la CHPAI sobro el futuro d< la
materia prima en el mercado mundial?
¿De dónde van a salir los dólares, para qm no hava mas
escasez?
No; vamos a encararnos con la realidad. I a escasez de divi
as en este país va a perdurar, y justamente porque va a perdu
i o se hacía necesaria una política de selección y disci imina< ion
planificada de las importaciones, para que éstas no estuvieran
i egidas solamente por el arbitrio, la ganancia y el poderío eco
nómico del importador, que a veces gana mucho mas (ravendo
un par de automóviles de lujo para vendérselos a quien tiene
medios para comprarlos, es decir, a la oligarquía nacional, v
no artículos de bienes de capital, fundamentales para la produc-
< ion del país.
I a escasez se va a resolver cuando haya más exportaciones
v mas dólares, pero por ahora la realidad que nos circunda nos
dice claramente que no habrá, por bastante tiempo, ni más divi
68
sas ni más dólares. De manera que la escasez va a perdurar.
Tercer argumento: especulación.
(Interrupciones).
—Es viva, notoria en gran escala; esto de la maquinaria
agrícola es uno de los ejemplos.
Pero ahora, con este dólar, cuyo valor va a surgir de nuestro
limitado mercado financiero, que es el reino de la especulación,
que es el paraíso de los especuladores, ¿es que se limita la espe
culación?
¡Si esto abre el camino a la especulación!; ¡si esto, justa
mente. “aceita** la especulación?
No: el señor Ministro de Hacienda basa su razonamiento en
el monopolio para las importaciones fundamentales, no para
todas; para las fundamentales, porque el país no vive de otras
cosas, que cualquiera que observe el cuadro de exportaciones pue
de constatar.
Se mantienen los monopolios, se consolidan: se mantiene
la escasez y se abren las puertas para una gran especulación.
Le concedo la interrupción al señor Diputado Ferreira Aldu-
nate.
SEÑOR PRESIDENTE — Puede interrumpir el señor Dipu
tado.
SEÑOR FERREIRA ALDUNATE — Señor Presidente: he
venido acumulando tantas interrupciones eventuales, potenciales,
que dudo mucho que el tiempo me alcance para todo lo que de
searía decir.
Comienzo expresando que la mención que hacía el señor
Diputado Trías, en cuanto a que se iban los que estaban muy
cansados, y volvían los que estaban de refresco, en lo que a mí
respecta no es exacto, porque soy de los que he tenido la desdicha
de tener que permanecer despierto toda la noche.
(Interrupción del señor Representante Trías).
Deseo señalar al señor Diputado Trías algo que me parece
f)9
fundamental. Primero, una interrupción que debía haber hecho
hace rato y creyendo que el señor Diputado volvería sobre el argu
mento, no la solicité.
Discrepo radicalmente con su afirmación acerca de la rigi
dez de la producción agropecuaria, sobre la imposibilidad que él
afirmaba existía de incrementar, en lapso breve, la producción
agropecuaria de nuestro país, manteniendo el actual régimen
de tenencia de la tierra. Y si bien es cierto que debe reconocerse,
que es indiscutible que económicamente, modificando el actual
régimen de tenencia de la tierra podemos aspirar a un mayor
aumento de la productividad, también es indiscutible, evidente
mente indiscutible —debo reconocerlo— que aun con este nuestro
actual régimen de tenencia de la tierra puede aumentarse en pro
porciones realmente incalculables la producción agropecuaria,
y a brevísimo plazo, con medidas sencillísimas. Esto es elemental.
(Apoyados).
—Nuestra tierra carece de nitrógeno.
Yo entraría en esta materia si e! señor Diputado Trías me con
cediera dos interrupciones.
Decía que nuestra tierra carece de nitrógeno, y éste es el
abono más caro que existe.
(Interrupción del señor Representante Trías).
Pero el nitrógeno es, además, gratuito, porque está en
el aire.
Las leguminosas cumplen en la naturaleza la maravillosa
labor de fijar a través de bacterias nitrogenantes, el nitrógeno
del aire en la tierra. Nuestros modestos tréboles criollos son los
encargados de crear la riqueza nacional, fijando el nitrógeno
en la tierra y posibilitando el desarrollo de nuestras gramíneas.
Y la manera de desarrollar las leguminosas es sencilla: basta
para ello cualquier abono que aporte a la tierra el potasio y el
fósforo que le falta.
Estos abonos no son caros. Invoco mi experiencia personal
de productor: he logrado hectáreas de campo, a un costo de
70
S 35: con $ 35 un hombre puede duplicar ¡a dotación de una
hectárea de tierra.
SEÑORA FERNANDEZ DE BORGES — Teniendo máquinas,
que son caras.
SEÑOR FERRE1RA ALDUNATE — Teniendo máquinas que
no son proporcionalmente caras, porque en este país hemos vivido
con la obsesión del tractor. El tractor lo tenía el gran productor y
lo tenía el pequeño productor, que no lo precisaba, cuando en
todas las agriculturas desarrolladas del mundo los pequeños pro
ductores utilizan el caballo, como medio de tracción.
La fertilizadora no necesita un tractor: necesita un caballo.
Con el caballo le basta y le sobra.
El tractor, normalmente —y éste es un vicio nacional— es
un medio para ir a la feria, un medio de transporte, además de
un instrumento de trabajo. Este país, quizá, tenga demasiados
tractores.
Pero volviendo a lo que decía inicialmente: a poco costo se
puede duplicar la producción de nuestra tierra, y nuestra produc
ción de lana no es un problema zootécnico, porque afortunada
mente para nuestro país, el problema de nuestra ganadería es
de carácter bromatológico. Nuestra ganadería está a la altura de
cualquier ganadería del mundo en materia de calidad de su stock
lanar y bovino: lo que necesitan nuestras ovejas para producir
más lana no es ser mejores, porque son mejores que ninguna,
sino comer más.
(Interrupciones).
—Esto se logra fácilmente, y para ello lo único que se requiere
es. en primer término, ascsoramicnto técnico y educación.
(¡Muy bien!)
Este es un problema que tenemos que resolver —y 1a
.« nota Diputada Fernández de Borges lo va a entender perfec-
i imrntc en las escuelas rurales.
71
(Suena el timbre indicador del tiempo).
—¿Me permite una nueva interrupción, semu I hputado?
SEÑOR TRIAS — Sí. señor Diputado.
SEÑOR PRESIDENTE— Puede interrumpir el señor Diputa
do.
SEÑOR FERREIRA ALDUNATE Por lauto, creo que a
brevísimo plazo, y sin un esfuerzo nacional desmedido, el Uruguay
tiene señalado el camino de su salvación económica y aunque
sean exactos —como lo son— los argumentos que hace el señor
Diputado Trías, en cuanto que un país productor do matei la prima,
lógicamente, se ve enfrentado con dificultades internacionales
para la colocación de sus productos y para defendí i su eslabi
lidad económica en función, simplemente, de la eolocacion de
i sos productos, nadie puede negar que este país no t< ndiia estas
tremendas dificultades para la importación de lo que precisa
si lograra aumentar, no digo el 100%. que fácilmente podría lo
eraren su producción lanera, sino apenas el o el K)"'»
Esto se consigue —me atrevería a decir de la mu lie a la
mañana con un poco de buena voluntad.
SEÑOR LORENZO Y LOSADA — ¡Apoyado!
SEÑOR FERREIRA ALDUNATE Para scguii con lo otro,
(pieria decir dos palabras respecto al argumento qm . sobro los
monopolios, hacía recién el señor Diputado Irías, a mi jimio,
absolutamente inexacto. Me parece que en su disimso tanto en
lo que coincido, como en lo que discrepo, esto es lo único (pie
encuentro que no es digno del alto valoi mlchdual del señor
I) i pul ado Trías.
Id señor Diputado frías nos dice (pie este lecum n (pie se
va a establecer ahora tiene el tremendo deb i to di qm va a susti
tuir en el Uruguay un monopolio vigente c imlmhbl» por un mono
Idilio eventual. ¿Cómo va a ser argumento en ( onli a decir que aquí
podría surgir un monopolio por delciminadas circunstancias.
72
cuando el régimen vigente condena, necesariamente, al mo
nopolio?
(Apoyados).
—No voy a definir el monopolio, como se ha intentado,
únicamente en función de la rareza, de la escasez de la oferta,
porque para que algo tenga valor, necesariamente debe ser raro;
pero evidentemente, nadie, nadie podrá discutir que la limitación
de la oferta, que la escasez, es el factor que provoca el monopo
lio y que, además —y esto es lo que el señor Diputado Trías
olvida— no es solamente la escasez de la oferta, es la escasez del
número de ofertantes por cuanto menor sea, más cerca estaremos
del monopolio. No hay una diferencia abismal de esencia, entre
el monopolio y la libre comercialización; hay apenas una diferen
cia de grados. Monopolio hay cada vez que el ofertante no recibe,
como en el régimen de la libre comercialización, la condición
del mercado como un hecho externo sobre el cual no puede influir.
El monopolio es el dueño del mercado, y en este país, las merca
derías importadas eran todas propiedad de los monopolistas,
porque los importadores eran los dueños del mercado y de todo
lo que se importaba en la República.
(Apoyados).
—¿Puede negar alguien que el hecho de crear una nueva
serie de importadores eventuales, de abrir la posibilidad a mucha
gente para importar, no requiere mucho dinero? Se podrá precisar
mucho dinero para importar mucho, pero aquí, entra a la compe
tencia hasta el que importa una unidad sola, porque basta uno
que no regule su oferta por la condición del mercado que pretende
implantar el monopolista, para disminuir la posibilidad de con-
labulación, para hacer abaratar los precios. Esto es una ley eco-
nomica. Eso lo dicen todos los tratados de precios; no lo afirmo
so en e .le debate. Esto es tan evidente que ni siquiera puede em-
P« /.ii .1 discutirse.
Vov .1 agregar un argumento final que me parece que remata
1 piohhma I n estas condiciones de hecho que han traído el
71
monopolio al país, nadie puede negar que las compañías que lian
creado el monopolio lo han hecho fundamentalmente en (unción
de la bilateralidad a que la escasez, de divisas ha condenado a
nuestro comercio exterior.
(No apoyados).
Se cita el caso de una gran compañía que importa maquinaria
agrícola —no conozco el hecho concreto dueña de la olería de
determinado sector de maquinarias, controlando absolutamente
el mercado.
¿Pero es que acaso este nuevo régimen de importación no
nos abre la posibilidad de importar de cuakptiei país del mundo?
(Apoyados).
—¿O entrarán también los países productores de maqui
naria agrícola de detrás de la cortina de hierro, en el trust de la
International Harvester? ¿No sera esta la muca posibilidad que
tiene el país de eludir esos monopolios inicnia< ion.des9
(Suena el timbre indicador del tiempo)
SEÑOR TRIAS — Continuo, señor Presidente.
SEÑORA FERNANDEZ DE BORGES ¿Me permite, una
pequeña interrupción, señor Diputado.
SEÑOR TRIAS— Perdóneme, señora Diputada, poro dispon
go solamente de veinticinco minutos y no me alcan/an para ter
minar mi exposición.
Lamento, en virtud del poco tiempo que me queda v por tener
que decir algunas cosas Fundamentales, no poder contestar
en toda su extensión las interrupciones del señor Diputado Fc-
rrcira Aldunatc.
Por lo menos, me voy a referir a la primera, aunque la esen
cia de los argumentos que vo hacía no condenaba la posibilidad
técnica de un aumento inmediato v rápido de las exportaciones
74
por la vía de las praderas artificiales o mejoradas. Es claro que.
técnicamente, eso es perfectamente viable. Lo que ocurre es que
aquí, más del 40% de la tierra está en manos de una oligarquía
a la que no le conviene hacer eso. La solución la dio el señor
Diputado Ferreira Aldunate.
(Interrupción del señor Representante Ferreira Aldunate).
—Ya veo la imagen del futuro, en una escuela rural sentados
a los Martinicorena. a los Santayana. a los Olaso....
(Interrupción del señor Representante Ferreira Aldunate).
—...y al señor Diputado Ferreira Aldunate predicándoles
el valor de las praderas artificiales. Le deseo el mejor de los éxitos
en la enseñanza; en lo que se ha fracasado años y años, deseo a)
señor Diputado el mejor de los éxitos en su nuevo magisterio.
¡Ojalá les inculque esas nuevas directivas y procedimientos
técnicos!
Además, —ya lo he señalado de pasada— este régimen
constituye la posibilidad de una deformación en nuestras impor
taciones, porque la cuota individual que creó muchos monopo
lios —es absolutamente cierto— consolidó monopolios de hecho,
sobre todo los que son compañías importadoras filiales de los
consorcios extranjeros, esos favorecidos por el artículo 4°. a los
cuales se les abren las puertas para grandes maniobras de enri
quecimiento. Con el control del encarecimiento, que encara este
provecto de ley, con los dep¿)sitos, y con los recargos, que pueden
llegar hasta el 300%, en ese régimen de la libre competencia,
se da aquella imagen de los compañeros chilenos: el zorro libre
del gallinero libre.
I se pequeño importador que tiene en la cabeza el señor Di
putado Ferreira Aldunate. cuando se pongan en ejecución algunas
do estas facultades del Poder Ejecutivo—que se van a tener que
poner, necesariamente, en práctica, porque la escasez va a per-
<Iiii.ii . ¿cómo va a competir con la compañía poderosa, con cré
ditos en el exterior y liquidez de capital, ya establecida, cuando
• • np । ipn pagar o solventar recargos o depósitos previos de esta
75
magnitud? No podrá; es una cosa indiscutible, y ademas, como lo
decía hace un instante, puede ocurrir hasta la deformación de
nuestras importaciones y que sigamos en el vicio de gastar mies
(ras divisas en artículos de lujo, porque no es vicio gastar en Irac
lores y maquinarias agrícolas, sino gastar en “colachatas” y
artículos innecesarios para el desarrollo económico y el bienestar
popular.
Además, como se señaló reiteradamente en la ( omisión de
Hacienda, este régimen implica la inflación monetaria v la de
costos; la inflación de costos, por los encarecimientos de los costos
internos, y también, naturalmente, por la vía del cambio único,
del precio para el estímulo de las producciones básicas v del
aumento en los arrendamientos y en el precio de la tierra I so
no se puede negar. El aumento de los precios de ganado en estos
lili irnos meses ha creado la especulación con la tierra en el país,
v no hace mucho, discutiendo el tema de la tenencia de la tierra
en la Cámara, dimos documentalmente los datos necesarios para
certificar cómo algunas grandes sociedades- anónimas, de cono
cidos hombres de negocios del país, algunos vinculados a los
dólares del exterior, estaban comprando a grandes precios, con
dólares en la mano, grandes extensiones de tierra nacional so
brcvalorada por el auge de los precios de ganado I so significa
modificaciones de estructura que luego no se pueden abatir,
ni fácil, ni difícilmente. Pero, además, esto significa como lo
consigna especialmente el informe del hondo Monetaiio Interna
cional— lamento que el tiempo no me va a alcan/ai para decir
dos cosas importantes que deseo señalar la eliminai ion de los
mercados bilaterales, que voy a defender cnccndidamcme para
el I Iruguay como país subdesarrollado.
El informe del Fondo Monetario lnlernaiion.il. nmv clara
mente, en la página 3 dice: “Los funcionarios uruguayos señala
ron que como parte de la ampliación del merendó libre y del esta
blccimiento de un tipo único de cambio se adoptan.i un programa
para la eliminación de los acuerdos bilaterales'* Y luego detalla
este programa. ¿Qué objeción se hace a los a< uerdos bilaterales?
Primero, que encarecen las mercaderías en virtud de los altos
precios que suelen fijarse en algunos de ellos; segundo, que las
encarecen en virtud del sistema de “switch". por el cual con las
76
monedas de convenio se compran mercaderías en los países de
divisa fuerte o dura, como son. por ejemplo, los Estados Unidos
c Inglaterra; tercero, que entorpecen el comercio internacional.
Yo quiero señalar que los acuerdos bilaterales son uno de los ca
minos de la liberación nacional para los países subdesarrolla
dos que quieren escapar a la dictadura del dólar. Se pueden
evitar todos estos inconvenientes, que son reales. Se pueden evi
tar y hacer de los acuerdos bilaterales preciosos instrumentos para
el desarrollo económico del país. Porque en lo que tiene que ver
con el precio de las mercaderías, cuando estas se acuerdan en
los convenios bilaterales, eso depende naturalmente de la capaci
dad de negociación del país y de su voluntad de aprobarlo. En lo
que tiene que ver con el switch, que parece el argumento más
serio, debo preguntar: ¿a qué se debe que se haga el switch?
Cada vez que en el Uruguay se han hecho experiencias de libre
importación como esta, por ejemplo las del año 1950 y 1957,
el comercio de importación se volcó hacia los Estados Unidos;
los números de compra en los Estados Unidos aumentaron sus-
tancialmcnte. ¿Por qué? Los partidarios del comercio con los
Estados Unidos señalan que es 1a preferencia de los consumidores,
y yo digo que no es eso. sino que muchas de las grandes firmas
importadoras del país son filiales de consorcios norteamericanos,
y otras, que no son filiales, están asociadas desde hace largo tiem
po al comercio norteamericano y es su interés su conveniencia,
su organización comercial, el giro de sus negocios, lo que las
lleva a volcar el comercio de importación al mercado norteameri
cano justamente en el instante que el mercado norteamericano
sitúa sus precios entre un 20% y un 30% por encima de los pre
cios del mercado internacional.
lodo el juego de esta ley significa la atadura del comercio
exterior al área del dólar. Pero, además, significa la atadura de
las compras, porque en el régimen de la libre importación volcado
el comercio de importación a Estados Unidos, la necesidad de
los dólares, la angustia por los dólares, la ansiedad por los dóla-
i« s adquiere características dramáticas. Y yo voy a leer aquí
< I informe que el Presidente de la Junta Nacional de Lanas ha
h< < ho sobre las posibilidades de la colocación del textil en los
di untos mercados. Dice con respecto a las ventajas y desventa
77
jas de la colocación de la lana en los Estados Unidos de América:
“Consideramos que a corto plazo constituye el mercado con ma
yores dificultades de penetración, no sólo por razones de política
económica concretada en los tratamientos tarifarios otorgados al
producto, sino también por razones estructurales. En electo, en
las exportaciones de lana a los Estados Unidos de América no
se refleja en los últimos diez años dos determinantes fundamen
tales de la demanda: el aumento de población y el aumento del
ingreso personal disponible”. Luego dice: “l as Linas de finura 46.
mas finas, que corresponden al tipo de la lana uruguaya, desde
el año 1945 indican una importación de tendencias en baja en
forma muy acentuada”. Y luego da las cifras. Más adelante dice:
“Sin embargo, en el mismo período la población de los Estados
Unidos ha pasado de los ciento cuarenta y cuatro millones de habi
tantes a más de ciento setenta millones, v el ingreso personal
disponible pasó de ciento cincuenta mil millones a trescientos
cinco mi! millones de dólares’’ Luego analiza una serie de cifras
importantes, pero yendo a lo fundamental expresa “La zafra
doméstica norteamericana se ha mantenido estabilizada respecto
del año 1950 \ ha disminuido sensiblemente respecto de la zafra
de 1940 y aun de la de 1930.
En cambio recibió un enorme impulso la producción de
fibras artificiales. Esta competencia entre las tibias no naturales,
si bien consideramos que no es tan grnxc como pu< de afumarse,
en el orden de la demanda internacional, lo es en cambio en
el caso concreto de los Estados Unidos, especialmente a partir
del año 1949". Y luego señala que los precios que se pagan por
la ¡ana en aquel mercado —lo dice aquí concretamente - son más
bajos que en el resto del mercado internacional. Como si todo ello
no fuere motivo suficiente para justificar nuestra afirmación de
que el mercado norteamericano es. por lo menos a corto plazo,
impenetrable, debe agregarse un nuevo elemento de juicio: nor
malmente los precios de la lana en el mercado norteamericano
se encuentran por debajo de los precios correlativos del mercado
europeo y asiático.
Luego analiza otros países de divisas fuertes a los cuales nos
ata este régimen comercial de libre importación y la eliminación
de los acuerdos bilaterales, que según el informe del Fondo Mo-
78
notario Internacional viene acompañando estos proyectos de
ley: la receta del Fondo Monetario, por otra parte. “El mercado
británico” —dice— “no puede decirse que sea un mercado de
grandes perspectivas. El consumo de lana por parte de la industria
británica se encuentra prácticamente estabilizado desde los años
posteriores a la última guerra. Por su parte el consumo de fibras
artificiales se mantiene desde 1950 estabilizado. En cambio,
al igual que en Estados Unidos, el incremento de las fibras sin
téticas es muy sensible”. Expresa a continuación que a todas
estas condiciones se agregan las particulares relaciones con sus
propios dominios de ultramar de índole política, que no deben
ser descartadas como elemento de juicio y que. naturalmente,
operan en contra de las posibilidades de colocación de lanas en
este otro mercado de divisas fuertes”. Analiza, a continuación,
los mercados más promisores que son los de Asia y los de Europa
oriental. Son mercados que operan sobre todo en función de acuer
dos bilaterales, porque son mercados de países, la mayoría de
los cuales también está en condiciones de subdesarrollo y que ne
cesitan concesiones mutuas para independizarse de la dictadura
del dólar, de la atadura al carro del comercio exterior en la zona
del dólar, para poder entonces financiar con cierta holgura,
con cierta respiración facilitada mediante los acuerdos bilatera
les. un comercio exterior fructífero.
El Fondo Monetario Internacional propugna por el desaliento
de los acuerdos bilaterales, y. en ese sentido, también cacarea
el imperialismo. Pero es una cosa extraña. Esto es la contrarré
plica del más furibundo régimen bilateral a que los países impe
rialistas han sometido a sus colonias, y en realidad la tan procla
mada multilateralidad entre un conjunto de países débiles y uno
dominante, cuya moneda es permanentemente escasa, y que con
dicionan sus empréstitos a estatutos rígidos de sometimiento,
no es en realidad tal multilateralidad. sino, diríamos así. de “bila-
h validad imperialista multiplicada”. Y justamente, los acuerdos
bilaterales, significan la liberación de esos regímenes de opresión
evonómica para el país.
Nos queda otra cosa importante: desarrollar 1o que tiene que
\< i con la agresión a la industria nacional que significa este ré-
chik n cambiarlo v monetario que el Parlamento va a aprobar
79
en esta jornada exhaustiva, por muchos conceptos, c inolvidable,
por muchos otros.
Lo primero que queremos señalar es que no hay en lodo el
proyecto ninguna disposición que favorezca el desarrollo indus
trial. En los destinos de las detracciones no luiv nada para la
industria nacional, y en cambio hay muchas disposn iones que per
indican notoria y gravemente el desarrollo industrial del país;
por ejemplo, la inflación de costos internos, que ya he analizado,
como consecuencia de la libre importación y el cambio único y
del encarecimiento que él va a acarrear; encarecimiento del
combustible; encarecimiento de la energía; encarecimiento de
la maquinaria para una industria en dcscapitali/arión creciente;
para una industria, además, que está sufriendo una prolunda cri
sis de abastecimientos, todo lo cual va a traer, romo lo señalaba
oportunamente en la Comisión de Hacienda un técnico de notoria
capacidad como lo es el Contador Faroppa. evidente desocupación.
Pero además estas medidas del régimen cambiarlo s mono
tario se acompañan con la restricción de los créditos, que también
afirman los técnicos del Fondo Monetario es política del gobierno
nacional.
En la página 6 del informe le dicen a su Consejo Directivo
que los funcionarios del Uruguay se comprometen a una resfrie
ción en el conjunto del crédito en las actividades mn 1 ñas
Una industria que enfrentará una inflación de costos vertí
ginosa y galopante; y la restricción del crédito signific a que esa
industria está destinada a pasar por las mas graves dificultades.
Está condenada a la merma de sus actividades v a airojai a la
desocupación a miles de obreros. Y no nos extraña que sea así.
cuando el propio Fondo Monetario exalta en su do< tuna la deso
cupación como una de las condiciones de sus recetas, como
queda notoriamente probado en este párrafo que vos a leer,
del informe del Fondo Monetario relativo a ( hile, donde* se aplica
la misma receta que al Uruguay v que dice asi “Para qm* una
restricción de crédito sea efectiva, deberá forzar a los hombres
de negocios a vender bienes a precios mas bajos de los que ellos
habían previsto, a menudo con pérdidas Deberá ser financiera
mente imposible para ellos aumentar lasas de salarios y deberá
producirse cierto mínimo de desocupa» ton” l s decir, que aquí
80
está, descarnada y desnudamente la filosofía del Fondo Moneta
rio Internacional: reordenamiento de las economías de esos países,
en los que deberá producirse cierto grado de desocupación.
Quiere decir que esta reforma monetaria y cambiaría, copia
idéntica de la receta del Fondo Monetario Internacional, significa,
además de una redistribución de la renta en favor de los ricos,
contribuir a resolver las dificultades económicas críticas de los
Estados Unidos, a costa de la desocupación y por ende de la
miseria del pueblo uruguayo.
Esta es la filosofía estampada en los informes del Fondo
Monetario Internacional.
Pero además, como lo decía muy bien en la Comisión de Ha
cienda el Gerente de General Electric señor Elena, a la industria
nacional se la desprotege porque se eliminan los cambios múl
tiples. porque se elimina el aparato cambiarlo que la ha prote
gido hasta ahora, yo reconozco que con evidentes insuficiencias,
favoritismos, negociados y muchas imputaciones que con justicia
se le han hecho a este régimen. Lo reconozco abiertamente y,
naturalmente, no me duelen prendas. Sería necesario ir rápida
mente a la sustitución de este tipo de proteccionismo por el pro
teccionismo arancelario. Pero yo recuerdo que hay otro instituto
hermano siamés del Fondo Monetario Internacional, que es el
GATI, quien está en una campaña furibunda de abatimiento de
aranceles impulsada por Douglas Dillon. representante de los
Estados Unidos, y que no permite ir rápidamente a aumentar los
aranceles aduaneros para sustituir la protección cambiaría de
que hasta ahora gozaba la industria nacional. Si dispusiera de
algunos minutos más podría leer lo que a este respecto se dice
en un magnífico estudio sobre el GATI'. publicado en la Revista
de Economía por dos estudiosos de las realidades económicas
internacionales, señalando cómo la política del GATT también
contribuye al desaliento del desarrollo industrial de los países
subdesarrollados.
Si se piensa sustituir estos instrumentos que ahora nos van
a faltar para proteger el desarrollo industrial, con los créditos
que puedan obtenerse en el extranjero por la vía del Fondo Mo-
uetario Internacional, ¡a buen puerto nos encaminamos! En la
Ain nlina se está haciendo experiencia. Y yo tengo acá una docu
«1
mentación muy importante de una revista gubci insta. que sen.da
la forma cómo maneja el Eximbank los créditos que la Argentina
creyó tener para su desarrollo industrial. ¿A dónde hav que ir
a obtener esos créditos? ¿A dónde hav que ir a negociarlos y a
tramitarlos? Hay que ir a negociarlos no a los Huncos, sino a la
Embajada de los Estados Unidos: y allí se determina tal romo
lo dice esta revista “Mayoría”, que apova al gobierno de la Re
pública Argentina y es partidaria de la rstabili/iK ion dr la econo
mía y de la política que ahora se está apiñando en el Uruguav
por parte del gobierno del Partido Nacional . no si tienen inte
rés para el pueblo argentino y para el porv< mi económico de la
Argentina, sino si puede crear alguna dificultad «onqxtiiiva a
la industria norteamericana.
Si las esperanzas están, entonces, cu el crédito extr;micro,
aquí está el espejo de lo que serán nuestras csp< ran/as concrc
tadas en las realidades, en el que se icllcja el di.una que ahora
vive la República Argentina y en el cual so nos sume con esta
política económica del gobierno.
Es muy grave eso del desaliento del desarrollo industrial
porque si es verdad que el acontecimiento histórico lundamcntal
del siglo XX es la rebelión de los pueblos dependientes y stibde
sarrollados, la infraestructura de esa rebelión es loque podríamos
llamar la segunda revolución industrial. Hav dos revoluciones
industriales en el mundo: la revolución industrial de linos del
siglo XVIII. que dio nacimiento a las grandes naciones industria
lizadas. y esta industrialización de los países subdcsarrollados
que técnica y económicamente tienen el mismo sigmln ado es la
extensión de la economía creada por la mente humana en perma
nente victoria sobre la naturaleza. I.a sustituí ion del < i< lo natural
por la economía de la máquina, creada poi la mente del hombre,
pero que dialécticamente se hace contra la política avasallante de
los imperialismos, que no quieren la industriali/ac ion de los países
periféricos.
Bien, señor Presidente. No había disaiiollo de la p.oducción
agropecuaria ni reforma agraria auténtica sin mdir.ii lah/ación.
porque son líneas paralelas y complementarias; porque así
como la industria nacional necesita de l.i reforma agraria para
ampliar su mercado interno v para tener abundante materia prima
82
para sus fábricas —el 50% de las industrias nacionales elaboran
materia prima que se produce en el agro nacional— la produc-
i-ión granjera, la producción agropecuaria necesita de la industria
nacional para colocar sus productos a buenos precios. Necesita
o» .1 clase obrera con buenos salarios, que consuma leche, mante
ca. queso, huevos y gallinas. Requiere una industria que pueda
pagarle buenos precios por su lana, por su girasol, por su lino y
por su trigo, para luego elaborarlos,someterlos al proceso de in
dustrialización y escapar así a las dictaduras de los mercados in
ternacionales y a los términos de intercambio en permanente de
terioro. Y además necesita fertilizantes, medicamentos, imple
mentos de todo tipo que solamente la industria nacional le puede
dar con responsabilidad y con seguridades, si es reglada de
acuerdo a un plan racional v bien estudiado. Hay experiencia
en lo que ocurre con algunas empresas filiales de los monopo
lios imperialistas, que suministran medicamentos y fertilizantes
al agro nacional. Está el caso de la Du penal, que acaba de provo
car una gran mortandad de ovinos en el país con una fenotiacina
falsificada, como se ha demostrado concluyentemente en el
Senado.
No habrá desarrollo de la agropecuaria nacional ni auténtica
política de reforma agraria, si paralelamente no hay un vigoroso
empuje en el desarrollo de la economía industrial.
Y resulta que con este régimen que se quiere aprobar, sola
mente prosperarán en el Uruguay aquellas industrias que son
filiales de los consorcios imperialistas. Desdichadamente son ya
muy importantes: son la Sudamtex y Alpargatas en el rubro textil:
o el Anglo en el rubro de la carne; o los Gramón en la industria
harinera: o Fabril Uruguaya y Cousa en la aceitera; o la propia
Funsa. adscrita al aparato internacional de la U.S. Rubber.
Estas industrias...
Observo que me queda solamente un minuto... ¿Hay alguna
manera de poder utilizar algunos minutos más?
SEÑORA FERNANDEZ DE BORGES — Pido la palabra.
SEÑOR PRESIDENTE — Tiene la palabra la señora Diputa
da.
Hi
SI NORA I I RNANIH / DI HORGIS S. Bm Presidente:
llevamos \ <i rir 1 ili< i r.u |t lunas si litadas i ii oslas bancas Nos
listan aln di dm di unin horas n qut/a mus de matmia. I I
Iinill। de h slsb in la humaiia id । ansnm in \ a i sla sobrepasado.
o ii HiiM . di I si Bot Pn sld« nb । misulto ii la ham ad.i maso
lilaila oliii l.i । o il I • 11111 <i 11 di mi itih i iludió pata una ve/ qm*
1111 ii 111 < su dlsi m so i I si lloi I *ipn i ai lo lilas
, OlH I olí11 lili I I ll Bol Pl eslib lili ?
SI Ni PRI Sil >1 N 11Yo h । mib sto qm hav unamoción
di I si Bol Inpitladn Atosli puv rn im si nlldnqm vamos a pone»
a i oh .lili i ai Ion api na . |t i mim । I oí adm qm isla lia ruin lo uso
dt la pal dua
Pm d« । mi I mu ai । I st mu Diputado I i tas
SINOR IRIAS Yo decía que solamente podían piospcrai
rn el drsatiollo mdiisiiial del país, ion amplitud v sm ristra
i imu ' las Id la los de los ron sol oíos unpm i.ilistas
la lahiaa Sudamlex es un caso lipa o di osla nm\a moda
Inlad do inversiones del ncoimpci lahsmo. qm es< apando a
las uivi*isimios ( lastras do la producción monocultura o de los sm
v n ios públicos, ha buscado los mercados ptofi gidos do la mdiislt ta
mn tonal pata hacer grandes ganam las Son labtn as qm se msia
lan Unen sus hm iamientas, sus ulihqis v maqumatias de sus
। a.as i mínales, no necesitan dolaros pata tompiai I >< manera
qtl< i| । m ai oí mitonlo do los dolares qm irai el upo unión de
i ambio. para ellos no i nenia; llenen amplio i n dito en el exiran
|i io pm di n impoilai Ln tímeme, poique podían amp.itaisc en
los athiltios del ailioido «I" Son. además, mditsliias qm*. ionio
pi ib mii na । om.on ios lalmlosamenle mullltmllonai t<ts pueden
«apll.di/ni । mi I.h tildad la laluna Sitdanib \ hasta ahora, en
l«e potos tilo- qm lleva en el país ha aeiimidado benelii ios pm
nía- di 1 |H (MUI (MUI \ ion 1 (i (MMI (MM) di । apilal mleriado. en
ai ulllmo < |i n l< lo di । hila ganam las di mas de pesos I (MMI (MM).
(im imhtslila mu Imntl (• xltl osla en i nndh iones de competir
। oh । i l.diiha ' I ii । .ti ii mtm ii qm ahota se \a a instaurar.
। la । mu pi 11 m la a i a 11< i i ■ i\ a \ de ,| i m Im a pata los \ < i (laderos
i apif ih iiai lonah ■
84
Naturalmente, que en esta reseña que venimos haciendo de
la aplicación de la receta del Fondo Monetario Internacional,
y sobre la cual hemos agotado ya casi todos los puntos, nos quedan
dos cosas por considerar, el desaliento de la intervención del
Estado, que está claramente ejemplificado en el régimen de eco
nomía libre que se instaura en el país, y además, tal como lo dice
el informe del Fondo Monetario Internacional, en la política
que se inaugura para los entes autónomos, a los cuales se subsi
diarán sus importaciones provisoriamente y en un grado menor
que antes, pero con la tendencia de que se autofinancien, dejan
do. por lo tanto, de cumplir el rol de orientador, de generatriz
que deben tener en la economía nacional, sobre todo aquellos que
como la UTE. son la fuente de energía para el desarrollo indus
trial del país.
Nos queda el capítulo de los empréstitos, que todavía no han
llegado, que es un capítulo de futuro, pero que ya en las decla
raciones del señor Ministro de Hacienda, tanto en la Comisión
de Hacienda de la Cámara como en la del Senado, se ha dejado
perfectamente esclarecido que es uno de los caminos del gobierno
nacional; y en el plan del señor Consejero Haedo se consignan
con toda claridad inclusive los institutos a los cuales se va a re
currir: el Eximbank. el Fondo para Préstamos de Desarrollo y
la banca norteamericana. Es decir, aquellos institutos ante los
cuales sirve de agenciero, de componedor y de abad el Fondo Mo
netario Internacional.
Termino, señor Presidente: no nos gustan las palabras
fuertes, sino los hechos fuertes, y la verdad es que estos que
hemos venido manejando a lo largo de esta disertación, que se ha
hecho penosa a esta altura del debate y en el clima en que la Cáma
ra viene considerando este asunto, nos permiten afirmar que
esta política económica del gobierno es una política de entrega
descarada al imperialismo extranjero;...
(No apoyados).
—...significa desarmar las defensas del país para el saqueo
de los monopolios imperialistas.
(No apovados).
85
1% lo eslo tu au*, adi iiui*». lililí giavc simdlicoi ion histó
ih । >o «l« ala hllvi unos instaiili s qm <1 ai onhu límenlo lim-
diim nial de esti Mulo XX • s la t< bullón d« los países subdesa
liollaihr \ d» p» mlh'iib s l’als silbdi sai i olhido v ptidciuo que
na bustpn un liiyio d< Im lia rn । su n lu hon. < \ país que osla
• luí nulo a >u propio desllno • s|i plan qm hov la ( Amata va
i ipmb ai < . rl liili uto mu i anda/ y p«'Huloso de los últimos
ih mpM p on aiiebatai al pmblo milMmiVo su Inalienable dere
• Im i i onqm.lai su potveidt con SUS ptophlS manos
I lie*, la । otea-i m m la histórica mas ^i.m la < onse» m neia
luml.om mal la i oirá i uem la mas lum sla di » a» plan, porque
he nh»<tilh ai han s de la estructura e< mmnili a qm el a< ai o a serán
P'idmablt sei a n ob*.| ai idos dille ih । v rígido*. pala una lulura
p' >hl h i I ib» I idni a eil e| III| II| o
\m embaído quienes lian elucubrado • s|os planes \ quienes
mientan esta pollina di tan «tavi s y m Listas h pi t< uslmics no
lian i< nido । n cuenta un hecho esencial v humano, qm < s la ca
piu id id de o u » Ion \ de Im ha del pm Ido ni upuaso
I <i he.tolla |ama*. mena su índole iludí < tu a • I lum ionamiemo
Ultimo di su dial» । Ih a interna qm* asoi la la Inlamia ion la xran
d< a el Immllmimlo «mu < I di sp< i tai v, poi lo tanto, si estos
nina • tiempos t orno lo Imlh aii «Lilimente Ims he» líos que es
tamos dis< mu ndo si ion Ih nipos, pata <1 pm Ido mienlal, di* so
im tlmlvhlii V d« mls(ila seian lambleii tiempos «pie .uiin nan
halan mailmai a< onl« » Imlenlos esi iulahs en el desatiollo
hl luí i< o di I país como la < < lili al I hd< H <h I i aba|adoi os ( < nlral
I bilí i qm ■ »- pliismnrA • II las asambleas loiisidlhas ipie se reali
ni i n la I hllv» i sida d de la Wcpitldh a pin a esi anda lo de muchos
pu han i leído vet slempK allí • I < olo i< servado de los doctores
Ln ot< d» la* empn sas « (han|« las y x • mh palt tas de toda
Ia vil
la । la .• ohi» i i allí va a a< umii su < • nlt al I htu a de I raba
। |.i< > i mido In-t i inmuto d» i» slsl» n» la Seian tiempos, si
■ im llmi» uto v d< mi .»ala p< io Inmlm ii di lucha intensa y
inda \ pollo tanto de ha vleiib s « spci an/a»
I lo qm qma ni iminlli slai
I i Mm bh id I
86
SEÑOR FERREIRA ALDUNATE — Pido la palabra para una
aclaración.
SEÑOR PRESIDENTE — Tiene la palabra el señor Diputado.
SEÑOR FERREIRA ALDUNATE — Señor Presidente: dis
pondré solamente de cinco minutos. Que me agradezca el señor
Diputado Trías que en estos cinco minutos voy a hacer un mon
tón de alusiones que le van a dar oportunidad para hablar otro
ratito más.
Como tengo tan poco tiempo no voy a poder ocuparme de lo
que a nuestro juicio configura un montón de inexactitudes de la
tesis sustentada por el señor Diputado Trías. No voy a tener
tiempo de ocuparme, por ejemplo, de lo que a mi juicio consti
tuye el error fundamental de su planteamiento en cuanto al monto
de los costos de la industria nacional, cuando en este país nadie
ignora que el factor encarecedor, elevador de los costos más tre
mendo que ha estado pesando en los últimos tiempos, ha sido el
desabastecimiento, que da motivo a un argumento que se mane
ja sólo para la industria frigorífica, porque en ella es innegable,
pero que ocurre también en todas las industrias del país. Lo más
grave que le puede ocurrir a una industria, lo que encarece más
vertiginosamente sus costos es que pare quince días por falta de
materia prima, porque el Banco de la República no tiene a su dis
posición estos teóricos dólares baratos.
No voy a decir una sola palabra de la evidentísima contra
dicción que surge de su deseo de que se haga simultáneamente
—son casi sus palabras— una política de control de la inflación
v de expansión del crédito para proteger las industrias. No voy
a decir nada de las críticas que dirige a este sistema que se pre
tende implantar, en función de que asegura va a crear en el país
cierto grado de desocupación. Sería una gran ganancia, porque
nadie ignora que la situación que hemos heredado no es de cierto
grado de desocupación, sino de desocupación desenfrenada.
(¡Muy bien!)
■ No voy a decir nada acerca de su pregunta “¿De dónde van
»7
a saín eso-. dolares7' No voy a d< cu nada rn piuncí hiqar. porque
l< mina <pn « mp< /ai poi picgtmlarlc ol señol Diputado lo si-
Mulrnli > si no ha« irnos r lo ¿de dondi van a salir? ¿Saldrán
dt I plan «h desunidlo7 ; Y no lo podi mos hai 11 nosotros? Le ase
sino qm lo vamos a lia« • t si ñoi Diputado lilas Y los demás
dotan s van a veuii dr donde ya rslan viniendo antes no salía
aii me y aluna está saliendo, antes no se exportaban azulejos y
se van a । xpoitni y mm líos, antes no se espoliaban tejidos, y
Si । stan i spot lando
(Apoyados Inte11 upelones ( a m pana de orden).
In este pequeño lapso de tiempo de que dispongo simple*
mente voy a releí irme, brevemente, v apenas cmimii ando temas,
no desarrollándolos, a los que el señor Diputado llama los defec
tos di este sistema que se implanta de control de importaciones
poi cm aier milenio Yo no vov a defendci un sistema de control
di impoi tai iones poi encarecimiento; lo qm* vov a negar, es que
sea pm encarecimiento. porque, en primer lugar, esto que ahora
se empieza a llamai control de importaciones pm encarecimiento,
¿no es toda la liadh ion mu tonal del país? ¿No Cía el sistema
d< la ley de PH? di pioliciion a las indiisti las, no se elevaba la
laiilo adiiam la pata aquellas mali llas pilmas que se comen
zaran a piodmii in el país? ¿No es el sistema dr las leves de
agosto de 1411, qm son a |uslo Ululo limbii* di* honor para la
bancada qm hov las impugna v qm atilml/aban al Poder Ejecu
tivo a asignai el I 1% a los piodm los de los « líales hubiera produc-
< ion mu lonal *. no es el slsh ma qm hoy se llama de control |h»r
cm aici Imicnlo. v icllrio qm cmisilliivr el timbre de honor de
esa bam ada. n (listísimo titulo?
(lm< 11 iip< Ion di I s« ñm l(i pirscnlaim Aioslcgm Campa
na di mden Ucspiiesla del madm )
1 o que misIim mos nosotros es qm* este es un sistema
di lonlndm pm cm air< imicnlo del costo «le adipiisicion. Y fue
« I piopio si ñm Diputado Ina*. • I qm nos ha dicho cpic funcio-
mibamo- i n un u niim n ib monopolio v os sabido que en un re
88
gimen de monopolio el monopolista trata de obtener el precio
óptimo, que no será el precio más elevado, pero que es el precio
adecuado, de forma tal que permite proporcionar al monopolista
una mayor, una máxima renta neta. ¿Y en esto tiene alguna inci
dencia el costo de adquisición? ¿O alguno de los señores Diputa
dos cree que en las mercaderías que estamos comprando en plaza
de $ 60. $ 70. S 80. $ 100. el dólar, influye para algo el hecho de
que el comprador las haya adquirido con dólares de dos. cuatro o
de diez pesos?
(Apoyados. Interrupciones. Campana de orden).
—A lo sumo lo que podemos ganar es que eso que antes iba
a señores que tenían un escritorio en la calle Sarandí y ganaban
millonadas por teléfono, ahora vaya a inversiones reproductivas
de interés público.
Finalmente quiero hacer un argumento más. Si se trata cíe
suntuarios, el señor Diputado Trías decía que los ricos iban a
poder dotarse de lo que prefirieran a pesar de que ello fuera en
desmedro de la economía nacional. Conste que el proyecto de ley
establece también un sistema de prohibiciones absolutas que
puede ir renovando el Poder I jecutivo cada seis meses.
(Suena el timbre indicador de tiempo).
—Y además, en principio, esta triplicación del recargo —y
ya termino, señor Presidente— equivale prácticamente a una pro
hibición y si no equivaliera, recuérdese lo que dijo con muy buen
criterio el doctor Quijano en la Comisión: que si alguna ríe
dería suntuaria llegara al consumo a pesar del pago de un recargo
tan elevado no se hicieran tantas alharacas en cuanto a la injus
ticia, pues era tan tremendo el recargo que iba a ingresar a las
arcas del Estado que no constituía otra cosa —creo repetir cas
textualmente las palabras del doctor Quijano— que un justí
simo criterio de redistribución de los bienes o de la renta.
Y para terminar, pues veo que está encendida la luz indicado
ra de tiempo, quiero dirigirme a la señora Diputada Fernández de
Borges, porque por tenerle el respeto moral e intelectual que le
89
ii ii mos su discrepancia nos duele. Quiero decirle oslo: cuando
vemos niños en situación que ella calificó de inira miseria nos
duele lanío como a ella: que no votaríamos esto si creyéramos
que iba a determinar una situación de esa naturaleza; al contrario:
i sentimos con tremenda fuerza la necesidad de votai esto de
una vez por todas es porque queremos derogar de una vez por
todas el régimen que creó esta situación.
(¡Muy bien!)
...la arquitectura social y económica que invento islas
dilaciones de tremenda injusticia, y que no es ht|a de esto que
recién vamos a implantar, sino que es hija de todo lo «pie en
este país estuvo ocurriendo durante los últimos |S .oíos
(¡Muy bien! Apoyados.)
SI-ÑOR I RIAS Pido la palabra pura conl<*s||ii una ilusión.
SI ÑOR PRISIDI N I I- I lene la pal alna el -aUoi I hputado
SI ÑOR IRIAS Voy a set. selmi Pn sidem< , un luí muta
dot <le| m< todo empleado poi <1 a iioi Diputado hinna Ahhina
te e- dn n. una i< spm-sla teh'gnifh a, pimío por pimío, a las objr
clones lili gi alh as qm me luí ln « lio
Primero d< sabasb ■ imh uto- Natmahmnle que es cierto
en absoluto ln qm dh < el m Ooi I hputado i n i minio a que las crisis
d< aba-ile* mili uto । h an < m uio Im le utos la biliosos en la industria.
P< io pala sahi d< esa- i tisis lo que a m < < Ua es un ingreso
d* divisa mm Im más glande v la icahdad esta demostiando,
1 pe-ai di los a/ulr|os, di los "veidc|o%” v de los “crlcsKjos
qm no ha o< unido poiqm la*. । días publicadas poi el diario
II Par. , । n o que el ultimo domingo demuestran que en los
oh st » comparados \ es logan que hiera asi. por otra liarle,
poique ademas cu el país han munido. « ntif otras cosas, los
• . - idrnlcs climáticos conocidos se ha exportado, monetaria
mente. por un valor mmoi di dolan s que el ano anterior, que fue
un ano de reducción drástica < n । iiaulo a las divisas obtenidas
90
por las exportaciones.
De manera que esas exportaciones que el señor Diputado Fe
rreira Aldunate mencionaba no dudo que se estén produciendo,
pero la verdad es que en el país entran menos dólares este año
que el año pasado. De manera que el desabastecimiento por esca
sez subsiste en toda su magnitud y es el que da lugar a la especula
ción. Pero yo recuerdo al señor Diputado que el caldo de cultivo
estupendo para el florecimiento de la flora especuladora, es el
de la libre competencia, es el desaliento de la intervención estatal
contra los monopolios y contra la especulación en todos sus gra
dos, en todas sus significaciones y en todos sus planes.
Control de la inflación, dice el señor Diputado Ferreira Aldu
nate, contradictorio con nuestro deseo de que no se limite el cré
dito a la industria. Primeramente debo decir que los países sub
desarrollados emplean un régimen que es, evidentemente, infla
cionario para complementar los distintos recursos a que se ven
obligados a echar mano a efectos de financiar su desarrollo eco
nómico, como es el redescuento. Nosotros somos partidarios de
eso porque a la larga, con las enormes dificultades de capitaliza
ción que estos países tienen, eso redunda lógicamente en bene
ficio del desarrollo económico nacional. Pero no nos referíamos
a eso cuando hablábamos del control de la inflación, sino que nos
referíamos al hecho de que los medios de pago han superado,
en su velocidad de circulación y en su magnitud —además de la
evidente y notoria inflación de costos que hay en el país— el es
tancamiento de la producción física nacional. Cuando nosotros
queremos crédito nos referimos a crédito orientado planificada-
mente para producir, no para especular, no para aumentar el
precio de las mercaderías en los simples trámites intermediarios
de la comercialización y de la especulación. No hay ninguna
contradicción en esto.
En cuanto al grado mínimo de desocupación, debo expresar
que leí la doctrina del Fondo Monetario Internacional referida a
Chile en un instante de pleno empleo, y el Fondo Monetario
decía que tenía que producirse un grado determinado de desocu
pación para cumplir esta “receta”. Eso aplicado a Chile con
pleno empleo; aplicado al Uruguay, con desocupación ya grande,
significará una desocupación tres veces mayor, porque esas son
91
las consecuencias ineludibles, diríamos así. de la '‘receta” del
Fondo Monetario Internacional.
El resto de las objeciones del señor Diputado Ierre ira Aldu
nate eran contra el batllismo de la lista 15 v yo les doy traslado
Diario de Sesiones de la ( ó maní de
Representantes Sesión del 12 de
noviembre de 1959
LASCARIAS DE LA ENTREGA
AL FONDO MONETARIO IN I I RNA( IONAI
El Doctor Cesar Charlotte, .1 su vuelta du Estados Unidos,
declaró, muy ufano, que habí.111 locado el ciclo con las manos
y sin necesidad de firmar ninguna ( arla du Intenciones. Hoy se
sabe que más bien locaron el infierno y. además, firmaron su res
pectiva Carta y en ingles
Lleva fecha de Ib de enero de |96H y está dirigida al Director
Gerente del I MI, Di Pnrre Paul Schweitzer (la transcribimos
en esta misma edición) \ firmada por el Dr. Charlone en su ca
lidad de Ministro du Hacienda y el Cr. Enrique Iglesias como
gobernador ahumó del Uruguay.
En su texto se recurre a un artilugio destinado a la opinión
publica una travesura que podría merecer el calificativo de “in
fantil". si no conllevara un verdadero drama para el país: el pro
grama económico financiero que, en toda Carta de Intenciones,
es la expresión concreta del acuerdo con el Fondo y requisito in-
dispunsablu para acceder al préstamo stand by y al “paquete"
crediticio de la banca privada e internacional, no se incluye
en la ( arla misma, sino que se adjunta como Memorándum.
¡Como si una Carta de Intenciones dividida en dos documen
tos. dejara de ser Carta de Intenciones! ¿A quién podían engañar
con semejante trampita?
Como es más fácil agarrar a un mentiroso que a un cojo, todo
ha quedado al descubierto y hoy sabemos que firmaron su corres
pondiente Carta, en inglés, y —esto sin duda lo más grave—,
comprometiéndose a cumplir una receta mucho más rígida, en-
treguista y pauperizadora que las de 1960 y 1966.
Nos proponemos ensayar un breve análisis comparativo de
los tres documentos y probar, de ese modo, que las imposiciones
del FMI progresan en dureza, son cada vez más colonialistas y
anti-desarrollistas.
94
Las Cartas de Intenciones de 1960. 1966 y 1968
La primera lleva la firma de Juan Eduardo Azzini (M. de Ha
cienda) y Solano Amilivia (Presidente del Banco de la República),
la segunda las de Dardo Ortiz y Julio Solsona Flores y la tercera,
según hemos dicho, las de Charlone e Iglesias.
Veamos cómo en los principales rubros el Fondo imprime
nuevas y más extorsionantes vueltas de tuerca a sus exigencias.
1) Salarios
En 1960 no hay referencias al tema. En 1966 se afirma —pun
to 13—: “Se tiene la intención de que los aumentos de salarios
guarden relación apropiada con los movimientos de precios para
que no constituyan causas adicionales de presiones inflacionarias,
que en definitiva perjudicarán los intereses de los trabajadores".
Se trata de un propósito general y bastante lato.
En 1968 la fórmula alcanza una precisión inequívoca —pun
to 28—: “El Gobierno espera que la fuerte desaceleración del pro
ceso inflacionario que se ha propuesto obtener durante el año pró
ximo le permitirá mantener en los actuales niveles el salario real
en el sector público.
Punto 29: “En cuanto se relaciona con la política salaria! en
el sector privado, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social
instrumentará un ordenamiento de aumentos de los salarios pri
vados, congruente con la política seguida en el sector público”.
(Tal es el origen del proyecto Acosta y Lara).
De modo que es muy diáfana la línea de congelar ios salarios
reales (no nominales como muchos piensan) en el sector público
y privado. Es este un grado de concreción y rigidez que no figura
en las Cartas de 1960 y 1966.
2) Crédito
En 1960 y 1966 —puntos 9 y 12, respectivamente— las li
mitaciones se refieren al crédito del Banco oficial al sector públi
co y a la banca privada, con referencias generales a una política
de encajes.
En 1968—puntos 12. 13. 14 y 15— las restricciones se porme
norizan y endurecen.
95
Se fijan los límites globales de lodo el crédito interno del
Banco de la República y de la banca privada, se estipulan dispo
siciones precisas sobre encajes, selectividad del crédito, etc.
En suma. 1a política crediticia del país se somete mucho más
a la injerencia del Fondo que en 1960 v 1966.
3) Subsidios
En 1960 se dice: “no financiar a los entes con fondos inflacio
narios pero se mantendrán y aun podrán establecerse nuevos sub
sidios o impuestos afectados”.
En 1966: “No aumentarán los subsidios y contribuciones a
esos organismos autónomos y se tratará de reducirlos”.
En 1968: “Han sido eliminados los subsidios directos al con
sumo y las transferencias del fondo de subsidios a 1as empresas
deficitarias bajaron en términos reales para el año 1968. Esto
último conlleva metas claras de mejoramiento administrativo en
los Entes. Más aún, el Gobierno se propone nuevos esfuerzos
para reducir y aun eliminar transferencias en varias categorías
más”.
E's muv evidente la tendencia progresiva al endurecimiento
rn estos textos.
I) A’rxm'ux luom'turius
I n I960 no sr fijan metas cuantifteadas.
I n |9(i6 sr prevé una mejora de 21 millones dr dolares en
I I meses \ so admite un de(ei loro de I millones y medio para todo
1966
I n 1968 se establece que la mejora ha de ser de SO millones
de dolares rn El meses y no se admite ningún tipo de deterioro.
Con estos ejemplos basta para demostrar en qué medida el
hondo ha impuesto nuevas vueltas de tuerca de su opresión.
<l< sde la Carla de 1960 a la de 1968.
I 'n l^olll|>l^lHllixo nuevo
todavía hay que agregar que en esta ultima so registra al
íinal un compromiso nuevo, que no se encuentra en las anteriores.
Dice así: “El Gobierno cree (pie las políticas que adopta son
96
apropiadas para conseguir las finalidades descritas, pero si re
sultaran inapropiadas, está dispuesto a adoptar otras, y si en su
opinión o en la del Director Gerente no se cumplieran los objeti
vos fijados en la balanza de pagos o en la situación fiscal, el Uru
guay consultará con el Fondo para buscar soluciones más apro
piadas”.
O sea. que no sólo el gobierno no ha elaborado su política
económico-financiera, sino que ni siquiera puede estimar, bajo su
exclusiva responsabilidad, el cumplimiento de sus metas. En esta
materia debe consultar al FMI. para que éste dictamine si el
Uruguay está cumpliendo lo prometido, o no.
Según declaraciones expresas del Dr. Charlone, en el Parla
mento como las continuas consultas exigían reiterados viajes a
Estados Unidos, se optó por aceptar que un funcionario del Fondo
(Magalhaes) se instale en el Banco Central y funcione como una
especie de insólito co-gobierno. al margen del texto constitucional
y en flagrante violación de nuestra soberanía.
Esta es una exigencia —lo repetimos— nueva, expresión
del nuevo estilo de rigidez.
La puja del entreguismo
El Diputado Dardo Ortiz repasó las diferencias entre las
Cartas de Intenciones de 1960. 1966. 1968 —sesión de la Cámara
del 21 de mayo— para demostrar que el Partido Colorado era más
entreguista que el Partido Nacional.
A su vez, dicha línea argumental era la réplica a la postura
del Dr. Charlone de negar que hubiera firmado ninguna Carta y.
de esc modo, poner en evidencia que el Partido Colorado es menos
entreguista de lo que lo fue el Partido Nacional.
Es un match por el trofeo del entreguismo, de muy difícil
pronóstico; ambos rivales ostentan parejos méritos en la materia.
En rigor, se alternan en el ejercicio del sometimiento.
Veamos.
1) El Uruguay se afilió al Fondo Monetario Internacional
bajo la dirección de un gobierno colorado.
En un informe del delegado uruguayo —Cr. Mario La-
<)7
gamma— a la Conferencia de Bretton Woods donde Estados
Unidos impuso el plan White para crear el FMI se lee: “porque
esta conferencia involucró importantes directivas políticas y en
tendí. con la unanimidad de los colegas americanos, que nuestro
país no podía disentir con la línea de acción que encabezaban
los EE.UU.”.
O sea, que la dócil Latinoamérica de las oligarquías -Uru
guay inclusive— se alineó tras Míster White en Bretton Woods.
Se ha dicho que en esa época el Fondo no había mostrado sus
unas y que ello justifica el apoyo esperanzado de nuestro gobierno
v la totalidad del Parlamento que ratificó la afiliación— en su
funcionamiento.
Pero en 1956 ya había mostrado las uñas, va se conocían el
contenido y los primeros resultados de las Misiones del Fondo en
algunos países del Pacífico y aun el gobierno quincista de la época
insistió» en elogios al instituto al fundar la solicitud de fondos para
pagar la cuota uruguaya.
Además, en esos años se firmaron los primeros acuerdos
vergonzosos acuerdos— con el Banco Internacional —hermano
gemelo del FMI— y el Partido Nacional —el herrerismo— se
opuso tenazmente a su aprobación.
I I entonces Senador Eduardo Víctor Haedo pronunció un
i «‘cordado discurso, mostrando las evidentes lesiones a nuestra
obeianía que los tratados involucraban.
2) A partir de 1959 se invierten los papeles. El Partido Na-
i tonal cu el gobierno da la espalda a su prédica nacionalista y
se abraza a las soluciones fondomonetariastas y los colorados
en la oposición— se convierten en celosos defensores de la
oherama y en furibundos adversarios del imperialismo explí
cito en aquellas directivas. •
0 I n 11>()7 presenciamos otro turno del proceso.
I I Partido Colorado retorna al poder, borra con el codo su
(csilut .i mu ionalista de la campaña electoral v se echa en el regazo
del I MI
A su vez, el Partido Nacional asume su papel opositor,
aiiiupu ha* < tan poco tiempo de sus entusiasmos por la buró*
। hh ui i xliaiijria qm debí ch gtt un ángulo distinto; sus acuerdos
• mi I i<lil < ti uno '.111111111 di Wall Street, fueron menos duros
96
apropiadas para conseguir las finalidades descritas, pero si re
sultaran inapropiadas, está dispuesto a adoptar otras, y si en su
opinión o en la del Director Gerente no se cumplieran los objeti
vos fijados en la balanza de pagos o en la situación fiscal, el Uru
guay consultará con el Fondo para buscar soluciones más apro
piadas”.
O sea. que no sólo el gobierno no ha elaborado su política
económico-financiera, sino que ni siquiera puede estimar, bajo su
exclusiva responsabilidad, el cumplimiento de sus metas. En esta
materia debe consultar al FMI. para que éste dictamine si el
Uruguay está cumpliendo lo prometido, o no.
Según declaraciones expresas del Dr. Charlone, en el Parla
mento como las continuas consultas exigían reiterados viajes a
Estados Unidos, se optó por aceptar que un funcionario del Fondo
(Magalhaes) se instale en el Banco Central y funcione como una
especie de insólito co-gobierno, al margen del texto constitucional
y en flagrante violación de nuestra soberanía.
Esta es una exigencia —lo repetimos— nueva, expresión
del nuevo estilo de rigidez.
La puja del entreguismo
El Diputado Dardo Ortiz repasó las diferencias entre las
Carlas de Intenciones de 1960, 1966. 1968 —sesión de la Cámara
del 21 de mayo— para demostrar que e! Partido Colorado era más
entreguista que el Partido Nacional.
A su vez. dicha línea argumental era la réplica a la postura
del Dr. Charlone de negar que hubiera firmado ninguna Carta y.
de esc modo, poner en evidencia que el Partido Colorado es menos
entreguista de lo que lo fue el Partido Nacional.
Es un match por el trofeo del entreguismo, de muy difícil
pronóstico; ambos rivales ostentan parejos méritos en la materia.
En rigor, se alternan en el ejercicio del sometimiento.
Veamos.
I) El Uruguay se afilió al Fondo Monetario Internacional
bajo la dirección de un gobierno colorado.
En un informe del delegado uruguayo —Cr. Mario La-
^7
gamma ii Li < otdcrenchi di' Biciion Woods donde listados
Unidos impuso el plan Whm para erial el I MI se Ice: “porque
esta conhtemüi involucro importantes directivas políticas y en-
l< mil con l.i umimmidad de los < oleras americanos, que nuestro
país no podía disrntii <on la linca de acción que encabezaban
los I I Ull.",
() sea, que la dócil I al moamerica de las oligarquías —Uru
guay im lusive so alineo iras Mister White en Bretton Woods,
Se ha dicho que en esa época el Fondo no había mostrado sus
unas \ que ello justifica el apoyo esperanzado de nuestro gobierno
y la totalidad del Parlamento que ratificó la afiliación— en su
limcionamiento.
Pero en 1956 ya había mostrado las uñas, ya se conocían el
contenido y los primeros resultados de las Misiones del Fondo en
algunos países del Pacífico y aun el gobierno quincista de la época
insistió en elogios al instituto al fundar la solicitud de fondos para
pagar la cuota uruguaya.
Además, en esos años se firmaron los primeros acuerdos
vergonzosos acuerdos— con el Banco Internacional —hermano
gemelo del FMI— v el Partido Nacional —el herrerismo— se
opuso tenazmente a su aprobación.
I I entonces Senador Fduardo Víctor Hacdo pronunció un
recordado discurso, mostrando las evidentes lesiones a nuestra
soberanía qm* los tratados involucraban.
2) A partir de 1959 se invierten los papeles. Fl Partido Na
cional en el gobierno da la espalda a su prédica nacionalista y
se abraza a las soluciones lómlomonetariastas y los colorados
en la oposición— se convierten en celosos defensores de la
soberanía v en furibundos adversarios del imperialismo explí
cito en aquellas directivas.
0 I n 19(>7 presenciamos otro turno del proceso.
I I Partido Colorado retorna al poder, borra con el codo su
tesitura nacionalista de la campaña (‘lector.d v se echa en el regazo
del I MI.
A su vez. el Partido Nacional asume su papel opositor,
aiimpie hace tan poco tiempo de sus entusiasmos por la buro-
< i ai ia । t|ianjera que debe elegir un ángulo distinto; sus acuerdos
con el celebérrimo síndico de Wall Street, fueron menos duros
98
que los que ahora firma el Partido Colorado.
En suma, blancos y colorados son expresiones políticas de
la oligarquía nativa y es ésta la que apoya al FMI como socia
menor del imperialismo norteamericano.
El juego de oposición —gobierno y nacionalismo— entre
guismo. compadece los intereses oligarcas con la necesidad de
convencer a los pobres de que voten por 1os ricos; arte en que la
gerencia polít ica del régimen es verdadera maestra.
Creciente rigidez
El progresivo endurecimiento de la receta del Fondo, su cre
ciente e implacable rigidez, responden a necesidades propias
del Imperio.
A medida que la crisis del dólar se agudiza, que el desba
lance de su cuenta de pagos se ahonda, debe imprimir nuevas
vueltas de tuerca a las fórmulas de la explotación económica que
practica en su reducto privado latinoamericano.
La ofensiva inicial del Fondo Monetario Internacional al sur
del Río Bravo se organiza, defmidamente, en 1958 —luego de
las primeras y anteriores experiencias de tanteo— y ello no es
fruto de ninguna casualidad.
En ese año las naciones del Mercado Común Europeo aprue
ban la libre convertibilidad de sus monedas con respecto al dólar
y comienza a manifestarse el deterioro de la divisa yanqui que no
cesará de intensificarse en adelante.
La política de! imperialismo consiste en descargar el peso
de sus contradicciones internas sobre nuestros oprimidos y pau-
perizados pueblos. Por eso las recetas del Fondo son cada vez
más expoliadoras y el cipayismo vernáculo más desvergonzado.
'‘Izquierda”. 14 dejunio de 1968.
J % I <» I S UN ASAI IO!
I o . mil mbin dr hi Misión uruguaya que gestionó en New
\ml Ih i• Imam im hhi d< la «l«mili externa. estaban exponiendo
ii । i/om *i । liando un banquero interrumpió para preguntar, no
in t i. ।i i nmiiu < unió es posible que se afanen tanto para re-
Hmim m l mlllonr d< dolares (de ese arreglo se trataba en ese
imm« iiini • liando hav muchos más dólares de uruguayos en los
liam os mu l< aun i n anos?
I । imidoij (ionio hace unos meses, pero no se le otorgó
mui oí fi iv.iendónela.
Hoy ha llegado a Montevideo la publicación oficial del De-
pm lamento del l esoro de los Estados Unidos, donde se regis-
lian algo mas de 130 millones de dólares de uruguayos deposi-
lado*. en los bancos de Wall Street.
Y eso no es lodo.
( mi mloimariones procedentes de otros centros financieros
iipln ando a nuestro país las fórmulas de cálculo usadas para
oda k publicas latinoamericanas (Chile, por ejemplo), técnicos
i h yantes han arribado a la conclusión de que la suma de dólares
dr ungen uruguayo colocados en la Unión, en Bahamas, Panamá,
‘mi/.i v algunas otras plazas, es superior a los ¡300 millones!
/ / <n/nco despiadado de ht economía nacional
I s una cifra que si peca, es por lo baja y no por lo exagerada.
d« n m ido a cómo nuestros técnicos llegaron a estimarla
Para tener una noción de su importancia, conviene que la
t< du/i amos a pesos uruguayos v la comparemos con algunas
magnu mies d< nuestra economía.
I qnivalun a 775 mil millones de pesos.
I(M)
A casi dos años de exportaciones.
A casi el 25% de la renta nacional (de acuerdo al último cálcu
lo del CIAR).
A más del 60% del total de la deuda externa a corto plazo.
Estas cifras comparadas muestran hasta qué punto increíble,
la oligarquía nativa saquea los recursos naturales y el trabajo de
nuestra patria.
¿Quienes son los dueños de tales colocaciones en el extran
jero?
Latifundistas, banqueros, industriales monopolistas, grandes
comerciantes, especuladores; la flor y nata de la clase dominante
que exhibe, así. impúdicamente, en cipayismo sórdido, su actitud
traidora ante los destinos de la nación, su insensibilidad culpable
ante los padecimientos del pueblo.
Pero hay algo todavía más grave.
Algunos de los créditos obtenidos por el gobierno en el exte
rior—y de acuerdo a nuestros informes— no son otra cosa que dó
lares uruguayos invertidos en la banca extranjera y que ésta, a
su vez, coloca ganando intereses en nuestro país.
Obsérvese bien lo que esto significa.
No sólo la rapaz oligarquía nacional saquea implacablemente
nuestra economía y se lleva el fruto de su rapiña fuera de fron
teras. sino que lo deposita, ganando intereses, en manos de los
voraces banqueros internacionales que para pagar esos intereses
y beneficiarse ellos con la colocación de ese dinero, conceden
préstamos al Uruguay a intereses más altos (de modo que cubran
los intereses del depósito y dejen un margen de ganancia para
el banco).
¿Quién paga, en definitiva, esos prestamos y sus respectivos
intereses?
Los paga el pueblo uruguayo con su trabajo y sacrificio.
De manera que éste es explotado a dos puntas. Lo explota la
oligarquía para obtener los capitales que luego invierte en el
extranjero y lo explotan los bancos imperialistas que le prestan
esos capitales, a elevados intereses, al gobierno uruguayo. Pero,
aún, la madeja es más enredada y aviesa.
Esos créditos son parte de nuestra agobiante deuda externa
que no estamos en condiciones de pagar. Como no podemos
101
pngiiiln h immuí qm frlhinnclnrlu v puní irlmamiatla se nos
obliga n oí« plm las < omití Iones rmpobirccdoi as del l’ondo Mo
ni Indo Inh non Ion til < orno estas in c ni lian nuestro snbdrsanollo
v d< p< mb m In iiilonlal ib btmos teinrih a más picstamos en el
••Mei loi
I <ii is la noria ni la qm se ha aliapatlo a la soberanía na*
i Ion id v si h itslt a i I destino de niteshn país
) । n esa nnila la entii fnir.ia ohgiuqimi mu lomd juega, como
v lime. । I papel de 11 li siina entrega, espióla y cobra comisión.
(l sin si qm- es un asalto!
/ ii /ev </<7 eiiibmlo
II gobierno conoce cabalmente esta situación.
¿Qué hace frente a tan descarado y antinacional proceder?
Crea l etras de Tesorería u otros valores nacionales de alto
interés y pagaderos en dólares (en una palabra, “blanquea capi
tales'’) para atraer los dólares emigrados a nuestra plaza.
O sea. les ofrece más beneficios, mejores frutos por su
acción especuladora e inmoral, para ver si logra que retornen
.1 su lugar de origen.
De modo que el gobierno no sólo es complaciente con quienes
saquean la riqueza nacional, sino que se complica con su inde
cente tráfico al ofrecerles mejores condiciones de inversión.
Pero, ¿quien pagará esos más altos intereses y seguridades ofre
cidos, sino el sufrido pueblo uruguayo?
Se dirá que es imposible obligar a sus dueños a repatriar
los dólares.
No es cierto.
No es difícil individualizar, por medios directos e indirectos,
a los depositantes y estos poseen tierras, bancos, industrias,
comercios, etc., en nuestro país.
El gobierno que disolvió partidos políticos y se incautó de
sus bienes por una simple resolución, que allanó las facultades
desconociendo los fueros universitarios, que ordena el encarce
lamiento de miles de personas sin razón alguna en muchísimos
casos, etc.; ¿acaso no puede intervenir las propiedades, bloquear
I(M
los fondos, incautarse de los bienes de quienes están especulando,
a mansalva, con la suerte del país?
Pero ni ha intervenido el negocio de nadie, ni se ha incau-
lado de la propiedad de nadie, para obligarlos a repatriar los dó
lares arrancados al patrimonio nacional. La causa es simple: el
gobierno gobierna para esa misma oligarquía que explota al pue
blo y se burla de la soberanía nacional.
Es más. No sólo no practica contra los de arriba, lo que de
rrocha contra los de abajo, sino que, todavía, ofrece a los especula
dores soluciones atractivas para que, en gesto de encendido pa
triotismo, retornen los dólares que se llevaron.
Si hay una ley que este gobierno acata, es la que Martín
Fierro llamaba “del embudo”: muy ancho arriba y muy angosto
abajo.
Descapitalizución y excedente económico
Los desarrollistas afirman que los países subdesarrollados
carecen de capitales para iniciar su despegue, su arranque hacia
el desarrollo. De ahí su solución típica: el financiamiento externo,
el crédito, o la ayuda extranjera.
Es sabido que dicha solución es una falacia tramposa. Los
créditos, insersiones y ayudas de procedencia metropolitana
no solo no financian el desarrollo, sino que se otorgan y se proce
san de tal modo que lo traban, que lo embretan en la ortopedia
del neoliberalismo fondomonctarista.
Pero si nuestras sociedades son incapaces de engendrar la
capitalización de su crecimiento económico, ¿qué otra solución
existe?
Una falsa premisa puede, como en este caso, conducir a
un artificial callejón sin salida.
Paul A. Baran ha probado, concluyentemente, que las na
ciones subdesarrolladas no son pobres, sino empobrecidas.
Poseen un excedente económico real apreciable y un excedente
económico potencial bastante alto, pero quedan atrapadas en la
esponja del sistema oligarco-imperialista.
Veamos lo que ocurre en el Uruguay.
101
liini pulí* i m luí ilil cvrdmb económico nacional (real
\ pop ih l<il) • •» ii |i nido । ii Iiiihih dr ln ih ln ios, pm los (erratc-
nh nh s thimpii ios InduMi liih* monopolistas, umndi's comer
। hml< । ti , I ii ipn lo i mplciin?
I'tiiii siisliiiH luí de ln irxpm sin. sr ritcurnlni en esa sinics
Ha illra d« los ton millones dr dolares dr uruguayos colocados
। n । I r«lian|< lo Ahí t< ih mus muy impmtanlcs capitales escamo
leudos al desmintió mu tonal v escurridos. por los desagües
dr un skIrniM pi iy ihgistn v alienado, hacia los bancos de Wall
Street, las Ihdiamas o Berna.
Según liaran el excedente económico potencial de los países
subdesm rollados es. aproximadamente, el 20% de su renta na-
»«mal v aplicado al desarrollo puede dar un crecimiento del ingre
so del 7% al 8%.
I I Uruguay, en 1967. vio caer su ingreso per cápita en idén
tica cilra que Haití. Pero una cifra de dólares superior a su exce
dente económico potencial, está engordando a los bancos imperia
listas y sirviendo para que éstos sigan enfeudando nuestras
Imanzas a sus espurios intereses.
Reflexionando en estos hechos, es que se comprende, ca
balmente. por qué es necesario perseguir, encarcelar, reprimir
\ mentir para defender un régimen tan oprobioso, injusto y anti
nacional.
' ‘Izquierda'23 de agosto de ¡968.
"II TIBURON Y I AS SARDINAS"
I I Ihhh'.i» ha sido d K siiliado persistente y reiterado de las
uhnmr. Icntativiis poi conciliai los intereses de las potencias
• l« -.in iolladas v las naciones subdesarrolladas; mejor, y en el cáus-
iiio v directo lenguaje de Lcnin, entre las naciones opresoras y
las naciones oprimidas.
Primero fue el "mendrugo” que la "rueda Kennedy” arrojó
al forcer Mundo (así lo calificó el insospechable "The Econo-
mist ”) y luego el estrepitoso fiasco de UNCTAD en Nueva Delhi.
Pero tal vez nunca se había expresado, con tanta crudeza y
desenfado, que la división internacional del trabajo significa la
renuncia al desarrollo por parte de los países dependientes y
periféricos, como en el discurso que pronunciara en la Asam
blea conjunta del F.M.I. y del B1RF. el Presidente de este último.
Mr. Robert MacNamara.
No crecer, ni multiplicarse
Cuando el Papa Paulo VI condené) el control de la natalidad
como política general de la sociedad en su explosiva "Humanac
Vitae”. una estridente y plural campaña de resistencia ametra
lló al Vaticano con sus críticas y protestas.
No fue difícil advertir la mano del Imperio en la orquesta
ción de aquélla.
En efecto. Paulo VI no expuso una doctrina rígida e inape
lable. incapaz de contemplar los múltiples casos específicos que
requieren una adecuada planificación familiar para evitar des
dichas graves e innecesarias. No por cierto; expuso una tesis
general que coincide, desde siempre, con la actitud de los marxis-
tas ante el problema.
106
En suma; que en un mundo rico en recursos naturales como
para alimentar y ofrecer condiciones materiales de abundancia
para la proliferación irrestricta de la vida humana, condenar a
no nacer a seres cuyo derecho a la vida es irrefutable, significa
sencillamente un atentado criminal.
Es verdad que actualmente el hambre cobra millones de víc
timas diarias y la presión demográfica agobia a muchas comuni
dades humanas. Pero ello no es la consecuencia de la carencia de
recursos en la naturaleza, sino de la organización económica,
que dirige la distribución de dichos recursos y el grado de su ex
plotación.
Es, en una palabra, el capitalismo, el fenómeno imperialista,
con sus dramáticos contrastes de privilegios insólitos y miserias
angustiantes, con su peculiar mecanismo para empobrecer a la
mayor parte de las sociedades en beneficio de un puñado de
ellas, el responsable directo de que la inmensa mayoría de las
veces nacer sea una desgracia y no un feliz azar.
Es el capitalismo el que lleva el maltusianismo en la entraña
de sus leyes esenciales. La solución no es restringir el juego y
los frutos del amor, sino transformar radicalmente un orden in
justo. inhumano, que organiza la miseria de los más para garan
tizare! goce de los menos.
Las grandes potencias empezaron insinuando la necesidad
del control de la natalidad a las naciones proletarias. Ocho países,
con EE.UU. a la cabeza, fundan la “Federación Internacional de
Planificación Familiar” con sede en Londres, las Fundaciones
Ford y Kockefcller iniciaron el entrenamiento de científicos
del Tercer Mundo para orientar la práctica de los anticonceptivos,
se creó el Departamento Latinoamericano del Population Rcfe-
rence Bureau. etc.
Las oligarquías nativas del sur pronto se alinearon en esa po
lítica y empezaron a pulular las organizaciones destinadas a fre
nar el crecimiento demográfico.
En l%5, Colombia inaugure) su Comité Operativo de la Po
blación. Venezuela creó la Dirección de Población del Ministerio
de Sanidad, Honduras un departamento de Planificación Fami
liar. en igual sentido actuó el gobierno de Nicaragua, etc.
La filosofía del imperialismo, a este respecto, es simóle:
107
para que la prosperidad de las metrópolis subsista, para que el
sistema sea preservado, es imprescindible la existencia de una
vasta área de .ubdcsaiTollo colonial; ahora bien, el crecimiento
dcmogi Un <> en e||j es impresionante y, a la larga, deriva en una
tremend i presión revolucionaria que amenaza hacer añicos
a todo e| edita lo de la explotación de los más por los menos.
( orno • I imperialismo no sólo no puede consentir en el de-
s.n tollo d< ir. colonias y semicoionias, sino que debe impedirlo
। toda « osla, el único medio a su alcance para evitar que la explo-
lon demográfica devenga en revolución, es contenerla, plani-
lii aila
Hasta ahora sólo se trataba de insinuaciones, sugerencias,
consejos, discursos, fundaciones con fines de asesoramiento.
Robert MacNamara camina un largo paso hacia adelante en
esa política malthusiana, con su discurso en la Asamblea con
junta del F.M.I. y del BIRF en Washington.
Se puede decir que es la respuesta del Imperio a la “Huma-
nae Vitae”.
Empezó por culpar a la “explosión demográfica” por “au
mentar la diferencia entre los ricos y los pobres”. Como si la explo
tación imperialista fuera ajena a ello.
Reconoció que, desde 1960, los países ricos han agregado
400.000 millones de dólares a sus ingresos anuales reales y que
esa suma —que mide el enriquecimiento de las metrópolis en
ocho años— es muy superior a la suma de los ingresos anuales
totales de Asia, Africa y América Latina.
Es muy claro que si esto sigue así, sólo puede terminar de
una manera: una magna y avasallante sublevación de los mise
rables contra los opulentos.
Por eso hay que impedir que los miserables crezcan y se mul
tipliquen.
De ahí que Mr. Robert MacNamara —ex Presidente de Ford
y ex Secretario de Defensa— anunciara que sólo recibirán cré
ditos de! Banco Mundial aquellos países que se preocupen por
controlar su natalidad.
El imperialismo asistirá financieramente a los que obedezcan
y frenen el crecimiento de sus pueblos. Hay demasiados la
tinoamericanos en el mundo, demasiados africanos y asiáticos;
108
tantos que ya incomodan, con sus insatisfechas necesidades, a
las prósperas potencias que los han sumido en la pobreza para
nutrir su riqueza.
Dijo, por fin, que es “falso” que los países pobres requieren
más población para impulsar su desarrollo económico.
¿Por que el imperialismo pasa, ahora, de las palabras a los
hechos, de las sugerencias a las imposiciones en esta materia?
Porque su crisis interna lo acucia implacablemente. Porque
el futuro del dólar es sombrío, como lo reconoció el Presidente
del Fondo Monetario, Pierre Paul Schweitzer. en las vísperas
de la Conferencia.
Coincidiendo con el final de la misma, el Senado de la Unión
aprobó la cifra de 1.900 millones de dólares como monto total des
uñado a la “ayuda” exterior durante el año fiscal. Es la cifra más
□aja de la historia y su anuncio movilizó a los Embajadores lati
noamericanos en Washington, que estudian la presentación de
ina protesta conjunta.
Se van agostando los tiempos del “soborno”, hay que en
ligar el déficit en la balanza de pagos y. por ende, restringir
a salida de dólares fuera de fronteras.
De ahí que los escarceos desarrollistas de la Alianza para el
*rogrcso hayan caducado y ahora es esgrimida la siniestra reali-
lad de conformarse a una situación de perenne estancamiento,
’ara que sea así. estancamiento y no dinamismo revolucionario,
s que se torna imprescindible el control de la natalidad.
7 destino es tu agropecuaria
Roben MacNamara declaró que la primera prioridad en
i concesión de créditos será para la producción agropecuaria
no para la producción industrial.
La cifra de dólares para los créditos agropecuarios se multi-
licará por cuatro en los próximos cinco años.
O sea, que no se trata meramente de frenar el crecimiento
ola población, sino, también, el crecimiento industrial.
Fs diáfano que una política va de la mano con la otra.
Sólo la industrialización puede garantizar ocupación plena
109
al continente meridional en su futuro inmediato, porque sólo la
industria puede absorber su ascenso demográfico. Industriali
zar es casi sinónimo de desarrollar en nuestros países y desaíro
llar es la única vía de resolver la tragedia de la indigencia.
Pero sólo se puede industrializar enfrentando al imperta
lismo. en el marco de la liberación nacional de la opresión extran
jera.
Es natural, pues, que el Imperio se oponga a la industria
lización (a la industrialización liberadora, por supuesto) al sur del
Río Bravo y como ello significará acrecer riesgosamente el vigor
del embate demográfico, éste debe ser detenido a cualquier
precio.
El discurso de MacNamara es, por lo tanto, una formulación
coherente de la política imperialista ante el subdesarrollo: mante
nerlo y limar las filosas aristas de sus posibilidades revoluciona
rias. Esto último se procura por más de un camino. El control de
la natalidad es uno; la planificación de la guerra antisubversiva
es otro.
El “tiburón se reunió con las sardinas” —dijera Juan José
Arévalo— para resolver ambos extremos. En Washington manejó
la batuta Robert MacNamara y en Río de Janeiro —en la VIII Con
ferencia de Ejércitos Americanos— el Gral. Westmoreland.
Es una aviesa y significativa jugada del destino, que los dos
sean los grandes derrotados en Vietnam.
' 'Izquierda ". / / de octubre de ¡968.
DESPOJO AL PUEBLO URUGUAYO
El Ministro de Economía. Cr. Moisés Cohén, utilizó ayer la
cadena de radio y televisión en medio de una ansiosa expectativa
v luego de entrevistar, por mandato del Poder Ejecutivo, al
Senador Ferreira Aldunate y al Gral. Líber Seregni. Los medios
políticos convulsionados, la calle inquieta y asombrada. El Minis-
Ho pintó color de rosa el año de 1973. Merced, ante todo, a los
precios récord de nuestras materias primas (carnes y lanas);
lo (pie. naturalmente, no es mérito de la acción gubernamental.
Como dicen en mi pueblo y por el bien del país: ¡Ojalá se le
haga!
Pero el auspicioso anuncio no debe esconder, ni enturbiar
l.i rom prensión de la gravísima revelación que le precedió.
Entre junio y el 22 de diciembre de 1972 y por decisión
<h I Presidente Bordaberry. el Ministro de Economía. Sr. F. For-
tr/a. v la autoridad monetaria, e! país vendió en el mercado inter
mu ional algo más de un millón de onzas de oro. aproximadamente
I ?()"<• (la quinta parte) del total de sus reservas metálicas.
S«- vendió a un promedio de 67 dólares la onza, de modo
pi- se obtuvieron 58 millones de dólares. ¿En qué se invirtieron?
, I n financiar la represa de Palmar? ¿En adquirir maquinaria
moderna para la industria nacional, o maquinaria agrícola para el
.irlo? ¿Acaso en montar lo necesario para extraer el hierro de
\ ih mines, o en mejorar nuestra deteriorada ilota mercante?
Ni por asomo. Del total, 31 millones se emplearon para
parai compromisos de la deuda externa y el resto. 37 millones.
• n pagar atrasos comerciales, importaciones realizadas y no paga
das.
I I pueblo uruguayo ha perdido la quinta parte de su oro y
nada h lia quedado, ni el edificio de una lejana escuela rural.
112
Se nos fue de las manos para tapar agujeros, para eubrir el cntram-
pamicnto económico-financiero en que nos dejara el nefasto go
bierno pachequista.
Es esencial saber que las reservas de oro de un país, hov en
día. son el sustento principal de su soberanía económica, de su
independencia económica. Es loque garantiza que el país subsista
si se abaten sobre él calamidades incontrolables como las que
desata la naturaleza, o las que derivan de una guerra.
I ’n negocio anti-nacional
Pero hay más y peor. Ante el propio Ministro Cohén y el Pre
sidente del Banco Central. Sr. Amestov. califiqué de “anti-na-
cional” a la operación.
En efecto, el Uruguav se ha desprendido del 20% de su oro
en plena v endémica crisis monetaria internacional, cuando las
tendencias evidentes, notorias, exultantes, son a la suba incon
tenible del oro en e! mercado internacional.
Veamos lo que dicen las cifras.
Al iniciarse 1972 el oro se cotizaba a 40 dólares, aproxima
damente. la onza troy. En los primeros días del mes de mayo
estaba a 51 dólares: o sea. un aumento de más del 25%. Pero el
17 v como un síntoma de la corrida que afectaría a la libra ester
lina a mediados de junio, se cotizaba a 58 dólares la onza troy
(despacho de AFP). F1 20 de junio el gobierno británico decidió
dejar flotar libremente la libra. Vale decir, que la devaluó de
hecho. Fl oro superó los 60 dólares la onza en el mercado de Lon
dres.
A mediados de diciembre de 1972 —despacho de France
Press— se cotizo a 66.44 dolares.
Desde principios a fines de 1972. el precio del oro subió
un 44%.
Pm’ último, el 22 de febrero —despacho de AFP— el oro se
cotiza en todos los mercados europeos a 87 dólares la onza troy
y los primeros días de marzo ¡estuvo a 9| dólares! para oscilar
luego entre 80 y 90.
De modo que de enero a mavo de 1972 el precio del oro aseen-
113
dio un 25%. Pero de diciembre de 1972 al 22 de lebrero de 1973.
subió ¡un37%!
I ntre enero de 1972 y febrero de 1973 trepe') un 8| %.
¿(orno el gobierno pudo ignorar esta tendencia imparable
\ visible? ¿Cómo es posible que se atuviera a los “asesores lon
dinenses” —vitalmente interesados en apaciguar la crisis mone
taria que expresaron su opinión, en mayo de 1972 de que el
oro podría cotizarse a 85 dólares la onza recién en 1980?
Ignora el gobierno, ignoran sus asesores que los “expertos”
ingleses y yanquis —cuvas monedas son las más afectadas por
el caos monetario— es natural que no expresen opiniones que
reflejan los hechos, porque eso perjudica sensiblemente a sus di
visas v. por el contrario tienden a sugerir que la crisis se atenúa,
que el alza del precio del oro se aquieta?
¿Acaso el National Citv Bank no “predijo” en setiembre de
1972 que las perspectivas eran promisorias para el dólar y 5 meses
después Nixon tenía que devaluar de nuevo la divisa norteameri
cana?
¿Es que nuestros representantes diplomáticos no informan al
gobierno lo que pasa en la economía mundial? ¿Es que los técni
cos oficialistas son incapaces de interpretar los datos, al alcance
de cualquiera, del proceso económico internacional?
Lo último que dehe hacer un gobierno en una época en que
el precio de! oro sube vertiginosamente y por causas estructura
les. es vender y. por ende, malbaratar sus reservas oro.
Ese oro que vendimos a 67 dólares promediales, en marzo
se cotizaba a 91 dólares la onza. Un millón de onzas a esc precio
son 91 millones de dólares. Palmar cuesta 120 millones de dolares.
¿Cuántos equipos industriales de primera calidad pudimos com
prar con 91 millones de dólares? El Uruguay consume, promedial
mente alrededor de 60 a 65 millones de dólares de petróleo por
año. Con 91 millones pudo financiar el consumo de un año v medio.
Todo esto lo decimos para que se comprenda la magnitud
del despojo que ha sufrido la economía nacional, con la medida
adoptada por el gobierno de enajenar el 20% del oro que es pro
piedad de la nación v de su pueblo.
Preguntado el Ministro Cohén por qué en lugar de venderlo,
no se prendó el oro. contesto que conviene prendar cuando los
114
intereses de la prenda son inferiores al porciento de aumento del
precio del oro. Por ejemplo, si en un año los intereses de la
prenda son del 10 y el oro aumenta un 20% su precio, conviene
prendar.
Pero si el oro aumentara un 8% su precio, conviene vender;
porque luego, se le recompra, sin haber pagado en intereses
más de lo que subió el precio del metal amarillo. Bien, pero en
un año el precio del oro subió más del 80%; ¿a quién se puede en
gañar afirmando que los intereses por la prenda del oro son supe
riores al 80 anual?
Por qué sube el oro
Se nos dice. En abril v mayo de 1972 la República estaba en
ruinas, en cesación de pagos y no hubo más remedio que recurrir
al oro para que funcionara.
Esto significa que el gobierno informa, ahora, que heredó
del ex presidente Pacheco un país en ruinas y endeudado hasta
los ojos. Pero nada se dijo de ello en la campaña electoral para
ungir presidente al Sr. Bordabem'.
Y si el Uruguav está en ruinas al iniciar su gestión la adminis
tración Bordabcrry. ¿cómo es que no se fiscalizó a los frigorífi
cos cuando, con maniobras fraudulentas, nos escamotean las di
visas de las exportaciones de carnes? ¿Acaso el P.E. no acaba de
intervenir al F. Comargcn por sus trapisondas con las divisas?
Es decir, que interviene cuando va los dólares no vuelven
más.
¿Porqué si el Uruguay estaba endeudado hasta los ¡jares, el
gobierno, siguió endeudándose? ¿Por que se contrató el lesivo
crédito del BID a la Universidad del Trabajo? ¿Por qué se pidió,
por un artículo presupuesta!, anuencia al Parlamento para contraer
nuevos empréstitos por decenas de millones de dólares?
¿No era mejor recurrir a la moratoria de la deuda externa
—como se hizo, en 19.31— que vender el oro de la nación?
Se nos dice que nadie podía prever que el precio de! oro
subiera tanto.
Despacito por las piedras. ¿A que se debe que el precio de!
115
oro. haya subido más de un 80% en un año?
Io) A que la producción mundial de oro apenas cubre el 30%
di las necesidades monetarias de la economía internacional
¿No sabe eso el gobierno?
2°) A que los acuerdos de Bretton Woods establecen que
limio al oro. el dólar y la libra serán monedas de reserva y como
dichas divisas se han desmonetizado ininterrumpidamente los
Bancos Centrales tratan de constituir sus reservas en oro. aban
donando a la libra y al dólar. La esterlina ya está fuera del juego.
De modo que podemos afirmar rotundamente, que cuanto más
se agudice la crisis del dólar más subirá el precio del oro.
¿Y el gobierno no se ha enterado de la incesante intensifi
cación de la crisis del dólar entre diciembre de 1971 y marzo de
1973?
En los famosos acuerdos del Instituto Smithsoniano del 18 de
diciembre de 1971. se hundió) la arquitectura monetaria de Bretton
Woods y USA se avino a devaluar su moneda (no lo haría desde
1934) de 35 a 38 dólares la onza trov.
Pero a cambio de la re valorización del yen y del marco y
de arreglos comerciales para enjugar el déficit de su balanza de
pagos.
En 1971. por primera vez desde fines del siglo XIX, EE.UU.
tuvo déficit en su balanza comercial. Se esperaba que en 1972.
mediante los acuerdos smithsonianos. lo convirtiera en superávit.
I n cambio resultó que su balanza comercial arrojó un desbalahee
de 6.900 millones de dólares. Este dato se pudo obtener mes a
mes. Así lo hicieron los Bancos Centrales de casi todo el mundo,
menos del Uruguay. De modo que era de esperar nuevas corridas
sobre el dólar y nuevas y verticales subas del precio del oro.
En efecto, en febrero de 1973 los acuerdos smithsonianos
se desmoronaron y USA volvió a devaluar el dólar de 38 a 42.22 la
onza troy.
El capitalismo sufre la más grave crisis monetaria de la his
toria. El “Financial Times” de Londres afirma —avalado por
varios expertos de Europa— que el dólar está sobrevaluado y
ipie su paridad real es de ¡ 150 dólares la onza troyl
116
¿F1 gobierno no se dio cuenta de todo esto que sucedía a
su alrededor? Con estos hechos, ¿fue incapaz de deducir que
era inevitable un ascenso sustancial del precio del oro?
¿ Por qué se levanté) el secreto ahora?
F.l Poder Ejecutivo vendió el oro a la callada. Se lo ocultó
al Parlamento y se lo ocultó al pueblo. Cuando el Ministro Fortcza
informó sobre deuda externa a ambas Cámaras, simplemente
nos engañó, nos escamoteó la verdad.
¿Por qué ahora la verdad sale a luz? De lo deliberado en la
Comisión de Hacienda del Senado ayer, nosotros extraemos,
por nuestra cuenta, la siguiente impresión; el país se entera
ahora de la verdad merced a la existencia del COSENA.
Si a raíz de la crisis de febrero no hubiera habido COSENA.
¡quien sabe cuándo nos hubiéramos enterado de que habían ven
dido el oro!
Es más, el 22 de diciembre no se interrumpió la venta de oro.
solo se suspendió). Se habían comprometido cantidades de oro que
aún no se conocen.
Es ahora, recién ahora, (/ue se ha resuelto no vender más
oro.
Nos queda algo menos de 4 millones de onzas de oro. Dos mi
llones y medio en el país y un millón y medio fuera del país, pren
dado.
Fn 1973 los compromisos de la deuda externa son de 100 mi
llones de dólares.
Tales los hechos, los porfiados hechos diría Lcnin.
¿Hubo delito?
El Uruguay no supo que se vendía su oro. Pero sí se enteraron
los grandes bancos extranjeros que controlan el mercado inter
nacional del oro y donde no se realiza la mínima transacción sin
que ellos lo sepan y calibren.
Los uruguayos ignoramos, pero los extranjeros saben.
117
¿Y los balances del Banco Central correspondientes a 1972?
¿Im Inven las ventas de oro. o fueron falseados? Porque si fueron
falseados, eso es un delito v los antecedentes deben pasar a la
justicia.
I I 7 de febrero el Gra!. Seregni reclamo la renuncia del
Si Bordaberry. Hoy los hechos le dan completa ra/on. Bordabenv
debe renunciar.
"Ultima hora ". 15 de marro de 1'171.
LAS TRANSNACIONALES Y LA INEI ULNCIA 1)1 I A
“ESCUELzA DE CHICAGO" EN AMERICA I A UNA
La historia contemporánea se caracteriza por tres rasgos esen
ciales:
1. El proceso histórico tiende a unificarse cada vez mas inti
mamente. Antes de la irrupción del capitalismo en el siglo XVI
c podía hablar de "historias". cursos históricos independientes
< ñire sí. o con muv escasas conexiones.
Pero desde la creación del mercado mundial —sustento ma
terial de la integración de la historia— los procesos autónomos \
desligados tienden a convertirse en subprocesos con múltiples
intercomunicaciones y determinantes influencias mutuas, que con
lorman el discurrir unificado de la historia universal.
2. Los cambios históricos son cada vez más veloces, como
consecuencia de los prodigiosos avances científicos aplicados
Itecnología) a las fuerzas de producción v a los medios de comu
nicación.
3. El curso histórico es crecientemente desigual. En el sigl 1
XIX el desarrollo desigual se erige en una de las leyes fundamen
tales de la historia. Se “organiza" en favor de un puñado de na
iones industriales y en perjuicio de la inmensa mayoría de las
ociedades subdesarrolladas y periféricas, cuya pobreza nutre la
prosperidad de aquellas. Samir Amin explica esa manifestación
trascendente de la desigualdad con una idea de fecundas posibi
lidades analíticas: la acumulación internacional del capital. (I)
.i economía mundial funciona de tal manera que se prodm < un
(instante trasiego de excedente económico de la periferia a los
centros. El subdesarrollo de los más enriquece al desarrollo de
los menos. Es lo que A. Günder Frank llama “el desarrollo del
subdesarrollo". (2)
(I) Samir Amin: “La acumulación en escala mundial" lid Siglo XXI. 1975. Rué
■ios Aires.
(2) Andró Günder Frank: “Capihdisino y subdcsnrrolto en América Latina'*. F.d.
Signos, 1970. Buenos Aires.
120
Hegemonía política imperial y teoría económica,
como condiciones de la acumulación internacional de! capital
Gran Bretaña fue. desde la Revolución Industrial hasta avan
zado el siglo XX. la principal beneficiaría de la acumulación inter
nacional del capital.
La economía mundial se rige por una división internacional
del trabajo que atribuve a las naciones industriales —en especial,
al Reino Unido— el monopolio de la producción de manufacturas
y a la periferia la proveeduría de materias primas y alimentos ba
ratos.
Inglaterra exporta el 70% de las mercancías industriales
que produce, pero importa tal cantidad de materias primas y ali
mentos no sólo pani su consumo, sino como árbitro y agente pri
mordial del comercio universal, que su balanza comercial resulta
idénticamente negativa. Lo que se compensa generosamente con
una balanza de pagos positiva alimentada por las “exportaciones
invisibles”: seguros, comisiones, fletes, intereses v beneficios
de las inversiones en el exterior.
El ágil y eficaz juego de este sistema exige libre comercio
multilateral, libre transferencia de pagos y capitales y libre con
vertibilidad de todas las monedas a oro. El mundo debe asumir
la teoría del liberalismo económico. Las ideas de Adam Smith
— sobre todo en su versión manchcstcriana— deben regir la po
lítica económica de todos los Estados. ¿Cómo lograr la univer
salización del laissez taire? Por medio de la hegemonía política
del Imperio Británico a escala mundial. Pieza crucial de la cual es
la estrecha alianza entre burguesía británica y las oligarquías
nativas de colonias y semi-colonias. constituidas por terratenien
tes. empresarios mineros, banqueros, dignatarios, altos oficiales
militares, etc... Las oligarquías son intermediarias entre sus so
ciedades y la metrópoli, asociadas a ella: y de tal conmixtión
derivan sus fortunas, encumbramiento social y poder político.
Son. pues, tan entusiastas abanderadas del laissez taire como la
propia City.
En suma: la acumulación internacional del capital requiere
tres supuestos o condiciones básicos:
a) División internacional del trabajo según las normas arriba
121
descritas.
b) Asociación íntima entre la clase domina me de la Gran
Bretaña y las oligarquías hegemónicas de la periferia.
c) Vigencia universal del liberalismo económico manchcs-
loriano (salvo en ciertos ámbitos del Imperio, como la India).
De cara a los pueblos periféricos dicha doctrina se presenta
como el rumbo óptimo para lograr el bienestar y el progreso.
Se enseña que la economía está sujeta a sus propias leyes y que
siempre tiende al equilibrio, corrigiendo desajustes circunstan
ciales y favoreciendo, equitativamente, el desarrollo económico
de todos los países. Las naciones proveedoras de materias primas
alcanzarán, con el tiempo, la misma prosperidad de los emporios
industriales. Sólo deben cumplir con la racionalidad natural de
la división internacional del trabajo y no perturbar con inter
venciones del Estado el libre fluir de las transacciones mercantiles
\ financieras. A esta altura no es necesario explicar la falacia de
tal teoría que. para las economías subdesarrolladas, se tradujo
en lo que G. Mvrdal designa como “el círculo vicioso de la pobre
za’’. (3)
Lo que no puede negarse es el gran servicio que prestó al
Imperio Británico.
I a integración mundial de la economía capitalista y
las corporaciones transnacionales
El desarrollo desigual encumbró a los Estados Unidos, en
la segunda post-guerra. a una posición de omnímodo poder eco
nómico y político-militar. Lo situó, a la vez. ante la propicia
oportunidad de integrar a la economía internacional en su torno
y provecho, y frente al deber de preservar al sistema capitalista
del desafío socialista y del embate descolonizador del Tercer
Mundo en plena ebullición. Así fue como se produjo la “interna-
rionalización” de la economía norteamericana desde un ángulo
v la “norteamericanización” de la economía internacional desde
(3) Gunnar Myrdal: "Solidaridad o desintegración". luí Fondo de Cultura Econó
mica, 1956. México.
122
el otro. En el primer año de los soaring sixties las inversiones di
rectas norteamericanas en el extranjero sumaban 31.838 millo
nes de dólares. En 1975 ascendían a 133.168 millones (4) y consti
tuyen más del 50% del total de las inversiones directas extran
jeras en el mundo. (5) La mayor parte se radica en las otras po
tencias industriales —49.621 millones de dólares (6), donde se
apoderan de los sectores más avanzados tecnológicamente,
“de punta”, y claves del funcionamiento de cualquier economía
moderna. Es lo que Enrique Ruiz García llama el sector cuater
nario (7). que. según el mismo autor, es “prácticamente todo nor
teamericano”. Las empresas transnacionales, que ya existían,
se convierten en el encuadre de la economía “internacionalizada”,
en las protagonistas principales de la integración.
Las filiales de las transnacionales americanas eran, en 1950.
7.000 y pasan a 23.000 en 1966. (8)
¿Qué es una empresa transnacional? Juan Antonio Diez (9)
ha acertado, a nuestro juicio, con la definición más ceñida. La
caracteriza por tres rasgos sobresalientes: a) gran tamaño, b)
extensión de sus actividades productivas—en un amplio sentido—
a varios países y c) dirección única y perspectiva global de sus ope
raciones.
Elegimos el nombre de “transnacionales” propuesto por Gal-
braith —no a capricho, sino para disipar el equívoco de que con
ellas el capital pierde su nacionalidad y se organiza en entidades
multinacionales o piurinacionales: especie de “capitalismo sin
bandera”. Nada más falso. La mayoría de las potencias indus
triales son países de origen y. a la vez. receptores de las inver
siones de las transnacionales. En cambio, afirma el Informe,
ya clásico, de las Naciones Unidas “la simetría se rompe en el
(4) Enrique Ruiz García: “La Era de Cárter”. “Las transnacionalcs, fase superior
del imperialismo”. Ed. Alianza Editorial, 1978. Madrid.
(5) Naciones Unidas: “Las corporaciones multinacionales en el desarrollo mundial”.
1973.
(6) Ob. cil. en 4.
(7) Ob. cit. en 4.
(8) Ob. cil. en 5.
(9) Juan Antonio Diez: “Un plan conjunto de la empresa multinacional”, en
“información Comercial Española”, N° 476, Madrid
123
caso de los Estados Unidos, que es principalmente país de
origen...”. (10) De las 10 mayores. 8 son americanas (II). luiré
>50 y 300 transnacionales estadounidenses acaparan el 70% de
la inversión extranjera. (12)
El grueso de la economía ‘‘internacionalizada” es dominado
por 350 corporaciones y sus 5.000 filiales. (13) Es lo que las
Naciones Unidas llaman ‘‘el sistema corporativo interna
cional. (14) Es lo que podemos designar como la ‘‘transnaciona
lidad”.
La producción de las transnacionales sumó, en 1971,
330.000 millones de dólares. De modo que superó al comercio
exterior de la economía capitalista medido por sus exportaciones:
310.000 millones. (15)
J.N. Beherman y Pierre Uri estiman el producto bruto de la
“transnacionalidad”, para 1978. superior a los 430.000 millones
de dólares: del 22 al 23% de la suma de los P.B.l. de todas las
naciones capitalistas del orbe. (16) Si seleccionamos las 100 enti
dades jurídicas mayores del mundo, incluyendo naciones medidas
por su P.B.L y empresas por su cifra anual de ventas: 59 son
Estados v 41 transnacionales. (17) La ‘‘transnacionalidad” es la
sustancia del “imperio informal” instituido por los EE.UU.
Sus 298 empresas más grandes extraen el tercio de sus benefi
cios netos de sus sucursales en el exterior (1970). Las utilidades
de 122 de sus transnacionales obtenidas en el extranjero, superan
.i las conseguidas en la Unión. (18) En 1974 las filiales de las cor
poraciones americanas vendieron por valor de 437.700 millones
de dólares: cifra superior al P.B.l. de Alemania Federal. (19)
La primera potencia industrial de la tierra son los Estados Unidos.
(¡0) Ob. cit. en 5.
(11) Ob. cit. en 5.
(12) Ob. cit. en 4.
(13) Ob. cit. en 4.
(14) Ob. cit. en 5.
(15) Ob. cit. en 4.
(16) Ob. cit. en 5.
(17) "Multinacionais no Brasil", en "Opiniao", de 10/XÜ/1973. Brasil.
(18) Ob. cit. en 4.
(19) Ob. cit. en 4.
124
la segunda la U.R.S.S. y la tercera las filiales norteamericanas
en el exterior. (20)
En 1971 las transnacionales estadounidenses generaron un
Ilujo neto de capitales fuera de fronteras de 4.800 millones de
dólares y una corriente de entrada de 9.000 millones de intereses,
dividendos, regalías y derechos de administración. (21) Ejemplo
rotundo de la acumulación internacional del capital.
Después de las potencias desarrolladas, el principal receptor
de inversiones de la Unión es América Latina. En 1960 sumaban
7.481 millones de dólares y en 1975 ascendieron a 22.223 millo
nes. (22) En 1973 hay acumulados 58.000 millones de dólares
de los centros en la periferia; el 44% en América Latina. (23)
En 1967 los dos tercios de la inversión extranjera directa al sur del
río Bravo, son de origen norteamericano. (24) En 1973 el 50% es
del mismo origen, 25% proviene de Europa y el 22% del
Japón. (25) Los dos tercios se concentran en Brasil, Argentina
y México. Las subsidiarias de las transnacionales norteamerica
nas en el continente sur eran 452 en 1945. 856 en 1955 y 1.924 en
1967. (26) El 39% del total de la inversión directa extranjera se
concentra en las manufacturas (1971). el 28% en el petróleo
(ha bajado mucho por la nacionalización en Venezuela) y el 10%
en servicios públicos. (27)
Las filiales estadounidenses vendieron por 51.600 millones de
dólares en 1975; entre tanto las exportaciones globales latinoame
ricanas sumaron 47.400 millones. (28) Lo que equivale al 17.8%
del P.B.N. de la región. Pero mientras en Europa el 77% de sus
venias son locales y el 23% exportaciones, en la periferia sólo
el 40% son locales. (29) Hav una evidente tendencia a concen-
(20) Vivián Trias: “luí Crisis del Imperio", Ed. Cimarrón, 1974. Buenos Aires.
(21) Ob. cil. en 5.
(22) Ob. cit. en 4.
(23) Ob. cit. en 5.
(24) Ob. cil. en 5.
(25) Ob. cit. en 5.
(26) Octavio lanni: "Estado Nacional y < kgnnizac iones Multilaterales", en “Comercio
Exterior”, XI, 1973. México.
(27) Ob. cit. en 5.
(28) Ob. cit. en 4.
(29) Ob. cit. en 4.
125
liarse en sus exportaciones.
En América Latina no sólo afluyen mayoritaria mente hacia
las manufacturas, sino que 1o hacen selectivamente: sectores
de tecnología más sofisticada, claves del futuro económico del
arca. Cuando producen para el mercado interno lo hacen en con
dición de oligopolio o monopolio. Pero su expansión tropieza con
la estrechez de la capacidad consumidora de los latinoameri
canos. Por ende, se aprecia una progresiva orientación hacia las
actividades exportadoras. Es lo que Gonzalo Martner llama "in
dustrialización para exportar”. (30) La "sustitución de impor
taciones” es suplantada por la "sustitución de exportaciones”,
como anota, inteligentemente, el Cr. Enrique Iglesias. (31) En
1967 las exportaciones manufactureras de las transnacionales
fueron el 38% de las exportaciones brasileñas. Su participación
ascendió al 43.3% en 1969 y en sectores como el de maquinarias
v automotrices, al 75%. (32)
Parte muy importante de ellas se realiza dentro de ALALC;
desde los países mayores a los menores. No en balde las (ransna-
cionalcs fueron las más anhelosas promotoras de la "Asociación
1.atino-Americana de Libre Comercio”. Los acuerdos de comple-
mentación industrial y sectoriales han favorecido extraordina
riamente su dominio de la región. Constantino lanni escribe:
"Los verdaderos acuerdos de complementación —su sustancia
económica— son aquellos, no conocidos por el público ni por
los gobiernos...” (33). que conciertan los delegados de las subsi
diarias de una o unas pocas transnacionalcs. "...por detrás del
acuerdo arancelario, que los gobiernos suscriben pensando que
van a crear un mercado competitivo mayor o ampliado, se encuen
tran los acuerdos privados entre las compañías...”. (34) Es la
(30) Gonzalo Martner: “Economía Política del Tercer Mondo”, Id. Aliar, 1976.
Caracas.
(31) CEPAL: “El desarrollo económico y social y las relaciones externas de Amé
rica Latina”. Presentado al decimoséptimo período de sesiones en ciudad de Guatemala,
del 25 de abril al 5 de mayo de 1977.
(32) Constantino lanni: “La Crisis de Al ALC y las Corporaciones Transnaciona
les” en “Comercio Exterior”, XII, 1972. México.
(33) Ob. cit. en 32.
(34) Ob. cit. en 32.
126
“integración dependiente”, merced a la que los centros de
decisión efectivos son “exportados” por los Estados nacionales
a las empresas matrices. La trama complementa la estrategia
de subimperios y satélites mayores y menores en la que Brasil
ha desempeñado papel preponderante. Su más lúcido geopolí
tica». Gral. Golbcry do Couto e Silva, “racionalizó” el esquema
de ‘‘dependencias superpuestas” con sus tesis de la “barganha
leal” entre su país y los EE.UU.
Una nueva división internacional del trabajo se va confor
mando. Las metrópolis se reservan las industrias “llaves” de la
actual revolución tecnológica y desplazan a la periferia aquellas
que exigen mayor densidad de mano de obra, o poseen peores
efectos ecológicos —incluso mctalmecánicas y petroquímicas—
aprovechando los bajos salarios y abundantes recursos naturales.
Desde allí exportan a otras naciones subdesarrolladas, o a los
propios centros que obtienen, así. insumos semielaborados (ma
quila) o manufacturas a precios irrisorios.
También los bancos transnacionales han convertido el conti-
nenle en su “coto de caza”. En 1%0 sólo ocho bancos america
nos poseían sucursales en el exterior con 3.500 millones de dó
lares de activo. En 1976. 100 bancos poseen sucursales con
IX | .000 millones de activos. (35)
Sus filiales en América Latina pasaron de 49 en 1950 a 134 en
|967. (36) Los bancos transnacionales manejan 1a abrumadora
liquidez internacional de euro-dólares, euro-monedas, petro-
dólarcs. etc. Son. por supuesto, los agentes principales del verti
ginoso endeudamiento externo de los países del sur. Para aquellos
no exportadores de petróleo, la deuda externa creció de 8.700 mi
llones de dólares en 1965 a 40.000 millones en 1973 y 79.240 mi
llones en 1976. sin contar las deudas con el Fondo Monetario In
ternacional. ni con proveedores. (37) De los 14.000 millones de
(35) Karin Lissakers: “La deuda internacional, los bancos y la política exterior de
los Estados Unidos”. Informe del “Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los
EEUU.”.
(36) Vivián Trías: “Imperialismo y rosca bañe aria en el Uruguay”. Ed. Banda Orien
ta!, 1971. Montevideo.
(37) Daniel Mato: “La deuda externa de América Latina”, en "Comercio Exterior”,
XI, 1977. México.
127
dólares que afluyeron a esas naciones en 1975 y 1976. sólo
2.000 millones fueron inversiones directas. (38) El resto es endeu
damiento externo, del cual el 80% se contrae con bancos priva
dos en 1975, a plazos cada vez más largos e intereses progresi
vamente en ascenso. Esa deuda significa el 20% del P.B.l y su
servicio absorbe el 30% de las exportaciones en 1974 y 1975.
Pero para algunos países como Brasil, cuya deuda supera los
30.000 millones, se requiere entre el 40 y el 50%. (39)
No hay dudas, pues, de que América I mina es el área del Ter
cer Mundo que más profunda y sistemáticamente se ha integra
do a la "transnacioiiídidad.
¿Por qué? Tal vez por las mismas razones que se llama “la
clase media” de aquel. Lo que no se debe, solamente, a que esté
“demasiado lejos de Dios y demasiado cerca de los Estados Uni
dos”. Es que en América Latina el capitalismo periférico se ha
desarrollado mucho más que en Asia o A frica. Con lo cual no sólo
nos referimos a cifras sectoriales —puesto que la India, por ejem
plo. puede exhibir altos niveles en su siderurgia—. sino a que el
capitalismo dependiente ha integrado, en profundidad y exten
sión, mucho más al resto de la sociedad bajo su férula. ¿Por qué?
Tema esencial y casi virgen. Desde nuestro punto de vista hay que
indagar la respuesta en las mismas raíces precoloniales y colonia
les. En nuestras comunidades la gravitación del “modo de pro
ducción asiático” ha sido escasa. Al revés de lo que acaece en
Asia y Africa. La historia demuestra que no hav desarrollo capi
talista. donde no ha habido un definido pasado feudal. El pasado
feudal de los Estados Unidos es el de Inglaterra. Nosotros prove
nimos de la sociedad ibérica donde el feudalismo tuvo un curso
atípico y laxo y donde surgió, tempranamente, un poderoso Esta
do nacional, como el que crearon los Reves Católicos en España.
Tales las líneas maestras para una investigación apasionante;
un incitante desafío para el analista.
(38) Ob. cit. en 37.
(39) Ob. cit. en 37.
128
/ a ‘ ‘escuela de Chicago ’ v la apertura de A mérica Latina
a la economía “Internacionalizada"
Durante la larga crisis que incluvc los años 30 y la Segunda
Guerra Mundial, la dependencia de la periferia se debilitó, lo
que favoreció las irrupciones populares, nacionalistas y liberado
ras en el Tercer Mundo. Los “populismos” iberoamericanos se
inscriben en ese encuadre. Las condiciones que posibilitaron la
acumulación internacional del capital tradicionalmente, fueron se
riamente cuestionadas. Un nuevo ‘‘bloque de poder” desplazó
a las oligarquías dominantes, aunque sin destruirlas, en el que
ascienden al primer plano la burguesía nacional, el proletariado
y sectores muy numerosos de las clases medias. Se orientan por
nuevas fórmulas ideológicas —nacionalistas, estatizantes, dis-
tributivistas, anti-imperialistas— que lesionan gravemente el
predominio del liberalismo económico de cuño manchesteriano.
Si estas experiencias hubieran perseverado e impulsado sus ten
dencias hasta las últimas consecuencias, la integración del conti
nente en la economía mundial integrada habría sido muy difícil.
O. incluso, imposible, como en aquellas naciones tercermundistas
donde se realizaron revoluciones hondas c irreversibles (salvo
Cuba, todas en Asia y Africa donde el capitalismo periférico
es mucho más débil). El neo-imperialismo integrador necesitaba
nuevas clases dominantes y nuevas ideologías en los países aus
trales, para reinsertarlos en la ‘‘transnacionalidad” en marcha.
El agotamiento del populismo no sólo fue el fruto amargo de
sus ambigüedades, inconsecuencias y limitaciones, sino de la
presión directa y casi siempre violenta del imperialismo (caída
de Perón, suicidio de Vargas, asesinato de Villarroel, etc.). El po
pulismo no resistió los acuciamientos y dejó tras suyo una doble
crisis. Por un lado, parálisis de la industrialización sustitutiva
de importaciones, inflación, crecientes tensiones socio-políticas.
Por otro, una crisis de “reinserción” en el nuevo entorno inter
nacional que algunos países, como Argentina, nunca han podido
superar.
Una nueva ideología vino a recrear las condiciones impres
cindibles para la acumulación internacional del capital. Es el
“neo-liberalismo” estabilizador, atendiendo a su obsesión anti
129
inflacionaria.
La crisis de los 30 abrió el camino al triunfo de las ideas de
Kcynes. Robert Lekachman (40) sostiene que el “New Dcal”,
la política rooseveltiana durante la guerra y la que aplicaran
Kennedy y Johnson en los 60. constituyen los éxitos más notables
de la “revolución keynesiana”. También la política económica
del populismo—aunque muy influida por CFPAL— puede consi
derarse parte de la “era de Kcynes”.
La crisis capitalista de los 70 es, sin duda, el fin del auge key-
nesiano, marca la falla incuestionable de sus medidas anticí-
dicas. Acierta, pues, el Dr. Ramón Díaz (41) cuando denomina
al “neo-liberalismo” la “contrarrevolución monctarista”.
El apogeo de Milton Friedman y su “escuela de Chicago”
coincide con la caducidad de Keynes en los primeros años de la
presente década, aunque ninguna potencia industrial la ha asu
mido para encarar la crisis. Pero, en cambio, ha adquirido vigo
rosa influencia en América Latina. Sin embargo, la frustración
(Populista es un fenómeno de la segunda mitad de los 50, lo que
abre una larga experimentación “neo-liberal”, singularmente
a cargo de los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional.
Se pueden distinguir varias fases.
Su antecedente más remoto es la misión del Dr. Julius Klein
para asesorar a la dictadura del Gral. Odría en Perú (en el año
de 1949).
Pero la primera fase discurre entre mediados de los 50 y
comienzos de los 60. En 1954 la misión Currie en Colombia inau
gura lo que podemos designar como la “fondomonetarización"
del continente. Le sigue la misión Klein-Saks en Chile, en 1955,
la misión Eder en Bolivia, en 1956, los acuerdos del Presidente
argentino Frondizi con el F.M.l. en 1958, el primer convenio
"stand by” y la primera Carta dé Intenciones del gobierno uru
guayo en 1969 y la aceptación de las mismas recetas por el Pre
sidente Janio Quadros del Brasil, después que su antecesor,
(40) Robert Lekachman: “La Era de Keynes*’. Ed. Alianza Editorial, 1970. Madrid.
(41) Dr. Ramón Díaz, Director de la revista “Búsqueda’*, que expresa las ideas de
i "Escuela de Chicago’’ en Uruguay, catedrático uní versilai i< > y ex Subsecretario de Estado.
130
J. Kubischek hubiera rechazado al Fondo por considerar sus reco
mendaciones lesivas para los intereses nacionales.
De 1958 a 1960 el F.M.I. concede 48 créditos y suscribe
10 convenios “stand by” al sur del Río Bravo. (42)
Todas estas tentativas fracasaron estrepitosamente, pese
a lo cual se abre una segunda fase coincidente con la gran expan
sión de la economía norteamericana en los soaring sixties. Se
trata de experiencias mucho más rígidas y ortodoxas que las
anteriores y en el marco propicio de regímenes autoritarios pro
ducto. en general, de golpes militares. En Brasil en 1964, luego en
Bolivia y Argentina.
Con la excepción de Brasil, donde el suceso fue significativo
y en que la crisis demoró varios años en irrumpir, las demás,
después de breves resultados iniciales, desembocaron en nuevas
y rotundas frustraciones. Son ellas las que repercuten en la ines
tabilidad política de la región, en las agudas tensiones sociales que
la conmueven. Es en estos años que se sufren los peores efectos
de lo que Raúl Prebish llama “crisis inflacionaria”. (43) Tanto es
así. que en los setenta —inaugurando la tercera fase— se crean
varias situaciones revolucionarias condicionadas por la gestación
de la crisis mundial. Transitoriamente asistimos a trascendentes
triunfos populares como la revolución militar y nacionalista en
Perú (44). el gobierno de Salvador Allende en Chile, el del
Gral. J.J. Torres en Bolivia y el regreso apoteósico del Gral. Juan
D. Perón a la Argentina. Un proceso similar se desenvuelve en
Asia y Africa. Pero los frutos finales son muv diferentes. Victorias
revolucionarias en Vict Nam, Camboya, Laos. Guinea (Bissau),
(42) Vivián Trías: "El Plan Kennedy y la revolución latinoamericana”. Ed. El Sol,
1961. Montevideo.
(43) Raúl Prebish: "Crítica al capitalismo periférico”, en "Revista de CEPAL”,
primer semestre de 1976.
(44) El acceso al poder de las Fuerzas Armadas ocurrió en I96X, pero a partir del
70 se afirman las reformas estructurales. Bajo la Presidencia del Gral. Morales Bermúdez
se ensaya la experiencia "neo-liberal” mediante un acuerdo muy severo con el F.M.I.
Mas ha tropezado con resistencias mucho mayores que en las demás naciones australes.
Tal vez la hondura de los cambios revolucionarios y la movilización popular que desa
taron —pese al grave error del régimen velasquista al negarse a crear un partido de ma
sas— y, aun, en oposición a la conducción militar, expliquen esas dificultades.
m
Angola. Mozambique. Etiopía, etc...: los '•eslabones débiles”
del capitalismo periférico. En cambio, la correlación de luerzas
concluye por inclinarse hacia la contrarrevolución en las naciones
latinoamericanas donde el capitalismo dependiente es mucho
más fuerte, sus estructuras políticas más vigorosas y dinámicas y.
por ende, ofrecen asideros mucho más viables para su reinser
ción en la ‘‘transnacionalidad”. (45) Las tentativas ‘‘neo-libera
les” de la tercera fase son. no sólo más maduras e implacables,
sino que poseen un entorno político autoritario y represivo mucho
más eficaz.
¿A qué se debe esa contumaz persistencia en llevar a la prác
tica el "neo-liberalismo” después de tantos fracasos y de correr
riesgos muy serios por parte de las clases dominantes? Creo que
hay una razón esencial: luego del fracaso del populismo con sus
ensayos de capitalismo estatista y burgués-nacional, dentro de
los marcos del capitalismo periférico no hay otra opción que e!
"neo-liberalismo” v la consiguiente apertura a la economía
"transnacionalizada”.
Pruebas al canto. Entre 1960 y 1973 los grandes partidos tra
dicionales uruguayos se alternan en el poder: de 1960 a 1966 los
blancos, aliados al ruralismo. intentan vanamente las directivas
neo-liberales y estabilizadoras con la oposición firme y estentórea
de los colorados. En 1967 el Partido Colorado retorna al poder y
antes del año inicia la aplicación más rígida de las orientaciones
del F.M.I. hasta entonces.
En Argentina, al quedar descartada la concreción de las vagas
pero alentadoras referencias de Perón al "socialismo nacional”,
y. sobre todo, luego de la renuncia del Dr. Cafiero al Ministerio
de Hacienda, se asumen las pautas "friedmanistas”. que provo
can agudas resistencias populares y conducen al país al tembla
deral en medio del cual las Fuerzas Armadas asumen el poder
en marzo de 1976.
(45) Es un proceso complejo donde el factor apuntado, aunque decisivo, no es el úni
co, ni mucho menos.
132
Frtedman: monetarism o. Iibre- empresa
v apertura a ¡a "transnacionalidad’
Su punió de partida es la concepción monctarista de la in-
llación: "...la inflación siempre v en todas partes es un fenómeno
monetario que se produce v sólo se puede producir con un aumento
más acelerado de la cantidad de dinero que de producción”. (46)
Friedman prescribe para los países subdesarrollados: "unificar
la moneda con ¡a de algún otro país grande, desarrollado y relati
vamente estable con el cual tengan estrechas relaciones económi
cas, y no tender ninguna barrera al movimiento de dinero, precios,
salarios y tasas de interés. Esta política requiere que no haya un
banco central”. (47) Pero en la realidad no sólo existen los bancos
centrales, sino que debe operarse sobre la inflación en pleno vuelo.
Fricdman distingue entre inflación reprimida e inflación libre.
Fn la primera el Estado fija precios, salarios, tasa de interés
y tipo de cambio. Es “un remedio peor que la enfermedad”.
Aconseja inflación libre', “una situación en la que el gobierno
permite que los precios suban al nivel que requiera para equili
brare! mercado”. (48)
En la práctica se traduce por tipo de cambio único y libre.
Hay dos tratamientos posibles: a) de “shock”, que supone la
devaluación drástica de la moneda, con sobrevaluación de la divi
sa extranjera a la cual se liga la propia (devaluación “Colchón”);
para poder disponer de un aceptable lapso sin presiones mone
tarias v b) Gradualismo. mini-dcvaluaciones (mecanismo
“crawling peg”). que permite ligar la moneda propia a la ajena
con menos sobresaltos.
La tesis del Fondo, de cuño friedmanista. es que el exceso
de dinero proviene: I) Del defectuoso manejo del tipo de cambio
(lo que se corrige con las medidas reseñadas; “la moneda unifi
cada asegura un grado máximo de integración del país en cuestión
(46) Millón Friedman: "Moneda y desarrollo económico*'. Ed. Ateneo, 1976. Bue
nos Aires.
(47) Ob. cil. en 46.
(48) Ob. cil. en 46.
133
con el resto del mundo” (49) ), 2) Cuantiosos gastos del Estado
que originan déficit fiscales a cubrir con emisiones. Por lo que el
presupuesto debe equilibrarse y financiarse con impuestos, 3) (re
ditos excesivos al Estado y particulares, por lo que deben restrin
girse, y 4) Salarios demasiado altos, por lo que deben congelarse
o mantenerse por debajo de la tasa inflacionaria (caída del salario
real). Cuando Friedman habla de “liberar los salarios”, se refie
re, por lo tanto, a la libertad de los empresarios.
Tal política, naturalmente, produce recesión de la economía.
Friedman explica: “No hay manera de detener la inflación sin
provocar retracción”. (50) Obtenida la “verdad monetaria”,
la “salud monetaria”, el desarrollo queda a cargo de la empresa
privada nacional y extranjera. Escribe: “La buena política mo
netaria no puede producir desarrollo de por sí. El desarrollo eco
nómico depende en esencia de fuerzas mucho más básicas...”.
El primer paso: “el problema básico es terminar la inila
ción...”. (51) En esas condiciones “deben dejar que la enorme
fuerza, iniciativa y empuje de la gente libre, que contrata volun
tariamente y se dedica a actividades económicas produzca real
mente un desarrollo saludable”. (52) Dejar vía libre a la inversión
extranjera. En Chile expuso su criterio: “Una vez haya pasado el
período de transición y dadas señales evidentes de que Chile
es un lugar seguro donde invertir, no habrá escasez de inver
siones extranjeras”. El canadiense Harry Johnson, profesor tam
bién de la Universidad de Chicago, es más explícito. Hay que
ajustarse a la “nueva división internacional del trabajo” y adoptar
una nueva actitud “frente a la inversión directa de las corpora
ciones transnacionales”: “abandonar el esfuerzo encaminado a
imponer políticas de autosuficiencia local y de sustitución de im
portaciones en favor de la integración de la actividad local a las
(49) Ob. cit. en 46.
(50) Millón Friedman: “Respuestas a la crisis”. Foro que siguió a la conferencia
dictada en el Edificio Diego Portales, Santiago, el 20 de marzo de 1975. l.n "Búsqueda”.
N° 46, Montevideo.
(51) Ob. cit. en 50.
(52) Ob. cit. en 50.
134
actividades mundiales de la compañía”. (53)
En suma: se trata de recrear el proceso de desarrollo capita
lista en las potencias de hoy. Concentrar el ingreso en una clase
dinámica, emprendedora, eficaz que con sus inversiones impulse
el desarrollo. Lo que supone, por lo menos en una primera fase,
la “redistribución regresiva” del ingreso a favor de la élite em
presarial más activa y en desmedro de las masas populares.
Alejandro Végh Villegas —discípulo latinoamericano de Friedman
y de los más talentosos, lo explica: “es conveniente y hasta indis
pensable una mayor concentración de la renta en el grupo de altos
ingresos que es el que posee mayor coeficiente de ahorro. Dicho
de otra manera, la desigualdad de la renta es la que genera el
ahorro”. (54)
En una segunda fase el crecimiento del P.B.I. permitirá
elevar el ingreso de los trabajadores y sectores más humildes,
que se irán incorporando, gradualmente, a la “sociedad consu
mista”. El grupo empresarial elegido para esc papel es el que pro
duce para exportar y promueve la “reinserción” en la economía
mundial. Ultimamente se trata de los empresarios exportadores
de manufacturas, de acuerdo con la nueva división internacional
del trabajo en curso. De ahí el papel fundamental asignado a las
subsidiarias de las transnacionales, por su superior tecnología,
capacidad financiera y acceso a sus propios circuitos en la econo
mía “internacionalizada”. La apertura al mercado internacional
determinará el mejoramiento de la productividad, sin la cual no
habrá suficiente capacidad competitiva. ¿Y el Estado? Friedman
responde: “número uno: proveer para la defensa nacional: número
dos: proteger a los individuos de coerción por parte de otras per
sonas dentro de la comunidad; número tres: proveer un dinero es
table. no un dinero en el cual los precios suben 300% al año.
Un dinero que mantenga su valor de año en año. y década tras
década; número cuatro: proveer el marco de referencia básica
(53) Harry Johnson: “Políticas que pueden estorbar el comercio y el desarrollo”,
en “Economía del comercio y desarrollo”. Ed. Amorrortu, 1969. Buenos Aires.
(54) Alejandro Ve'gh Villegas: “Brasil: los problemas del crecimiento”, en
"Búsqueda”, N°35, Montevideo.
135
dentro del cual la gente pueda, en forma voluntaria, convenir
—una con otras— y cooperar voluntariamente en un mercado
libre y competitivo”. (55)
El Estado debe elaborar planes desarrollistas. solo “basados
en el propósito de eliminar obstáculos". (5(>) ¿Qué obstáculos?
Las propias experiencias “neoliberales" lo dictan. I) Encargarse
de obras de infra-cstructura imprescindibles para la empresa
privada y que no son rentables para ella: carreteras, puertos,
energía e incluso ciertas industrias. El Estado se asocia a las trans
nacionales. Es la versión dependiente del capitalismo monopolice
estatal. 2) Legislar para atraer la inversión extranjera equilibran
dola con la de origen nacional, garantizando las remesas de uti
lidades en divisas fuertes, comprometerse a no nacionalizar com
partías foráneas, otorgarle privilegios impositivos, etc... y 3) Ase
gurar la estabilidad política y social, condición que las transita
dónales consideran fundamental para elegir sus áreas de mvci
sión. Johnson se refiere al punto al explicar cómo la pugna de
los diferentes sectores por apropiarse de una porción mayor del
ingreso, genera presiones inflacionarias irresistibles; por lo que
el Estado debe imponer, “la solución del conflicto político en
favor de uno de los contendientes”. (57) ¿Cuál? No podemos
equivocarnos si seguimos leyendo: “aplicar políticas monetarias
y fiscales conservadoras”. (58)
Contradicciones del nuevo “modelo " de
"desarrollo - dependencia - subdesarrollo "
1) Se propone concentrar el ingreso en el sector empresarial
más dinámico y mejor integrado a la “transmu ionalidad". Lo
que no supone reconstituir el modelo de desarrollo de Europa
y los Estados Unidos, porque aquí esa clase emprendedora no
es la “burguesía nacional” que realiza la acumulación capitalista
(55) Ob. cit. en 50.
(56) Ob. cit. en 50.
(57) Ob. cit. en 53.
(58) Ob. cit. en 53.
1 16
en favor del capitalismo nacional. ¿Cuál es esa clase dominante
que debe asumir la teoría económica "neo-liberal”? Jorge Gra-
ciarena apunta que no se trata, va. de las tradicionales oligarquías
de base agraria. (59) Para diferenciarla v. a la vez. aludir al hecho
de que la antigua oligarquía se incorpora a ella, propone la deno
minación de "élite oligárquica”. (60) ¿Quiénes la integran?
Agentes de las transnacionales, burguesía nativa asociada a
aquellas, tccnócratas de alto y mediano nivel, intermediarios,
sectores militares, políticos c intelectuales.
Es muy relevante la función de los tecnócratas, porque in- .
legran la "tecnocracia internacionalizada”. Hay. pues, usando
la expresión de Galbraith. una "tecnoestructura dependiente”.
Unos desempeñan sus tareas en los centros y otros en la peri
feria. y otros en los organismos internacionales —como el F.M.I.,
BIRF. BID, etc.—. pero todos sirven a la acumulación interna
cional del capital. Es conocido el flujo en las tres direcciones;
tccnócratas que pasan de las instituciones internacionales a los
Ministerios de Economía y de ahí a los directorios de las transna
cionales y a la inversa. Se intercambian los cargos: la función es
la misma. En la "élite oligárquica” moderna se recluta el "bloque
de poder” que desplazó al que dirigió las experiencias populistas.
Son intermediarias entre la periferia y los centros y actúan en
beneficio de estos. Cuentan con una amplia "clase de apoyo”
en numerosos sectores mesocráticos emergidos de la crisis que
ha fragmentado a las clases medias en Iberoamérica. Víctimas
esenciales de la "crisis inflacionaria”, ya que los obreros, peones,
etc... siempre han vivido en niveles más bajos de consumo. Los
estamentos medios no sólo perdieron bruscamente su estándar
de vida. sino, lo que es peor, su status social, verdadero drama
del white collar. Pequeños agrupa míenlos se radicalizaron hacia
la "izquierda ultra” y nutrieron el terrorismo foquista; capas más
vastas se ligaron a los trabajadores en los "frentes amplios”
de izquierda democrática y otros también, muy numerosos, se
incorporaron a la "sociedad de consumo” como tecnócratas
(59) Jorge Graciarena: "Poder y clases sociales en el desarrollo de América Lati
na". Ed. Paidós, 1972. Buenos Aires.
(60) Ob. cit. en 59.
137
de nivel medio, profesionales de diferentes especialidades, empre
sarios proveedores de insumos a las transnacionales, oficiales
militares de rango, políticos e intelectuales “modernizadores”.
etc...
Los que constituyen el mercado ávido para los implementos
eléctricos y electrónicos de confort, automóviles, etc... Sus ingre
sos se han elevado sustancialmente y son los prosélitos más afano
sos y consecuentes del “efecto contagio”.
La “élite oligárquica". apoyada por los mencionados grupos
mesocrá ticos, y la teoría económica “neo-liberal", son las nuevas
condiciones de la acumulación internacional del capital al caducar
los populismos.
El cuadro siguiente es muy elocuente.
CUADRO N° 1
Período 1950-1965
(en miles de millones de dólares)
Europa Canadá A. Latina Otros
Flujos de inversiones
directas de 1os USA 8.1 6.8 3.8 5.2
Ingresos sobre este capital
transferidos a los USA 5.5 5.9 11.3 14.3
Saldo neto61- +2.6 +0.9 -7.5 -9.1
Otros: Asia, Africa y
Oceanía.
Las transferencias de la periferia nutren las inversiones
americanas en las economías desarrolladas.
El pago neto de factores de América Latina por concepto de
intereses de la deuda externa y utilidades de la inversión foránea
—salvo Venezuela— pasó de 2.000 millones de dólares en 1970 a
6.500 millones en 1976. (62)
La suma de servicios de la deuda externa, más remesas de
utilidades, etc., es un porcentaje muy alto de las exportaciones.
(61) Ob. cit. en 20.
(62) Ob. cit. en 31.
138
sobre todo en las naciones más grandes y “semi-industrializadas”
como las califica CEPAL; en Brasil pasa del 46.3% en 1970 al
50.4% en 1975. en Argentina del 32.4 al 33% y en México del 44 al
50%. (63) Las transnacionales realizan el 49% de las exportaciones
jxir medio de transacciones intra-compañías. que fluyen por sus
propios circuitos. En 1972 ese porcentaje sube al 73% en Brasil
y al 82% en México. Lo que se presta a toda clase de fraudes
(subíaduración de exportaciones, manejos para cobrar reinte
gros. etc.); vía oblicua para acrecentar la acumulación interna
cional de! capital. La subvaluación de ciertas exportaciones en
Argentina. Brasil. México y Venezuela se estima en un promedio
del 40 al 45% más bajo que los precios del mercado abierto. (64)
De 1968 al 70. México duplicó sus pagos por tecnología impor
tada (llegando a la cifra de 200 millones de dólares). Brasil pagó
42.5 millones en 1965 y 90.8 millones en 1969. (65)
Otro mecanismo de la acumulación internacional del capital
es el deterioro de los términos del intercambio. Con índice 100 en
1970. el coeficiente, para los no exportadores de petróleo, bajó
de 105.8 en 1974 a 96.7 en 1975. repuntando levemente en 1976,
a 96.7. (66) Es sugestiva la respuesta de Friedman a la pregunta
de cómo resolver e! problema del comercio desigual en la larga
|M?rspcctiva. a expensas de la periferia: '‘...supongamos que los
términos del intercambio empeoran. Eso significa que ustedes
son más pobres. No hay como evitarlo...". (67) (¿Habrá oído
hablar de la OPF.P?). La acumulación internacional del capital
en desmedro de América Latina puede demostrarse con más dra
mática elocuencia. De 1950 a 1975 cuadruplicó su P.B.I., quin
tuplicó su producción industrial, multiplicó) por 8 su producción
energética, por 6 la de cemento y por 15 la de acero. ¿En provecho
de quién? En 1960 el 50% más pobre de la población recibió el
13.4% del ingreso y en 1970 el 13.9%. E1 70% de la población
recibió el 27.5% y el 27.8%. En cambio, el 30% de ingresos más
(63) Ob. cit. en 31.
(64) Ob. cit. en 31.
(65) Ob. cil. en 31.
(66) Ob. cit. en 31.
(67) Ob. cit. en 50.
139
altos, incorporado a la “sociedad consumista” y articulado con
la “transnacionalidad”, recibió el 72.5% y el 72.2%. (68) En esa
década el ingreso per cápita del 50% más pobre subió 30 dólares
al año y el del 5% más rico (la “élite oligárquica”) 325 dólares;
más de 10 veces. (69) En 1972 el 43% de los latinoamericanos
(110 millones) vive en condiciones de “grave pobreza” y el
27% (70 millones) es “indigente”. La mitad consume unas
2.250 calorías diarias; por debajo del mínimo indispensable
de 2.400. (70) Vale decir, el crecimiento económico nutre, esen
cialmente. a los centros y a las clases privilegiadas asociadas a
ellos.
2) El “neo-liberalismo” sostiene que la redistribución re
gresiva del ingreso es sólo temporaria: una fase del proceso.
Luego las masas se irán incorporando, gradualmente, a la “so
ciedad de consumo”. Pero, en rigor, la baja constante del salario
real es una pieza vital del nuevo modelo. El papel principal del
desarrollo corresponde a las inversiones de las transnacionales y
éstas seleccionan sectores de elevada densidad de mano de obra,
atraídas por su baratura. Tanto si la producción abastece al mer
cado interno y mucho más si se destina a la exportación, cuya
compctitividad en el mercado internacional depende, en gran
parte de los menores salarios relativos. En Argentina 16 de las
20 mayores empresas exportadoras de manufacturas son subsi
diarias de aquellas. La incidencia de las transnacionales es, aún.
mayor en las exportaciones manufactureras de Brasil y México.
El bajo salario en la periferia por un trabajo tecnológicamente no
menos calificado que en los centros, es el engranaje esencial de
la nueva división internacional del trabajo. En las operaciones
de la General Motors (1972) el costo relativo de la hora media de
trabajo en México es de 35% del de Estados Unidos, el 18% en
Brasil y el 16% en Argentina. (71) En ('hile el salario es 30 veces
(68) Ob. cit. en 31.
(69) Ob. cit. en 31.
(70) Ob. cit. en 31.
(71) Ob. cit. en 31.
140
interiora] norteamericano. (72)
La periferia fue antaño, principalmente, exportadora de ma
terias primas; hoy tiende a exportar trabajo humano de buen
nivel tecnológico y precio vil.
3) El friedmanismo propone un mercado regido por la ley
de la oferta y la demanda, con un alto nivel competitivo real.
Pero las transnacionales que abastecen el mercado interno del
país huésped lo hacen en condiciones de monopolio u oligopolio
y obstruyen el desarrollo de otras empresas competidoras. In
terrogado sobre esta realidad el economista de Chicago contesta:
“Eliminar los monopolios es la verdadera solución”. (73) Mas.
¿quién “le pone el cascabel al gato”?
4) La teoría “neo-liberal” asegura que el nivel de empleo y
el estándar de vida mejorarán con el crecimiento económico
Pero si este lo protagonizan las transnacionales que operan con
tecnología adaptada a economías de salarios elevados y. por
ende, orientada a eliminar mano de obra, a ahorrar trabajo hu
mano, en los países subdesarrollados aumentan el desempleo
y la “reserva” de trabajadores parados que presionan los salarios
a la baja.
5) Los “neo-liberales” arguyen que sin libertad económica
es imposible la supervivencia de la democracia y de la libertad
política. Libertad económica y política fueron de la mano en la
Europa del siglo XIX. ¿Cuál es la experiencia latinoamericana
a este respecto? La larga, inestable, convulsa experimentación
del neo-liberalismo desde la segunda mitad de los 50 en adelante
ha demostrado, inapelablemente, la incompatibilidad entre la de
mocracia pluralista y el respeto a los derechos humanos con la
ortodoxia friedmanista en la economía.
Entre tanto subsistieron sindicatos obreros en libertad de
acción y partidos populares en la escena, las resistencias a la po
lítica de “austeridad” y a las repercusiones recesivas de las medi
das anti-inflacionarias monetaristas, provocaron agudas ten
siones socio-políticas. ¿Cómo puede funcionar el pluralismo po-
(72) Miguel Chossudusky: "La acumulación de capital en Chile”, en "Comercio
Exterior”, II, 1978. México.
(73) Ob. cit. en 50.
141
lítico-ideológico y un auténtico sindicalismo en una sociedad
donde la baja persistente del salario real y la consiguiente contrac
ción del consumo popular son piezas cruciales de su conducción
económica? Sólo mediante el autoritarismo y la represión, puede
llevarse adelante la praxis del “neo-liberalismo” I sa lúe la ense
ñanza primordial que la “élite oligárquica” extrajo de esos anos
de transición y tanteos. En la fase de madurez de la ortodoxia
friedmanista se aprecia que aquella no fue echada en saco roto
Regímenes instaurados en nombre de la “democracia”. no pne
den ejercitarla en tanto apliquen la teoría “neo liberal”, lal es
una de las causas decisivas del autoritarismo represivo en varias
naciones australes, aunque no la única. La ineficacia v aun corrup
ción de los partidos democráticos tradicionales, la acción dis
ruptiva y provocadora del foquismo terrorista, errores serios
de las izquierdas, etc., crearon un “vacío de poder” que concu
rrió al encumbramiento de gobiernos autocráticos cu los (pie han
gravitado esencialmente los cambios en la correlación de fuerzas
dentro de las fuerzas armadas en favor de la derecha v como con
secuencia del complejo desarrollo político-social
6) Los regímenes afiliados al friedmanismo se proclaman
“nacionalistas” y su vigoroso “anti-comunisino” se explica por
el carácter “extranjerizante” del mismo.
Sin embargo, la política inspirada en la “escuela de Chic ago”
es una grave amenaza contra el Estado nacional y las (radie iones
nacionales de los países latinoamericanos, por mas de una razón:
1) Las “transnacionales” desnacionalizan la economía al
desplazar al capital nacional —privado o estatal de sus sectores
claves.
2) Los centros de decisión fundamentales, se trasladan de
los Estados nacionales a las empresas matrices, que resuelven
lo que deben producir, cómo y para qin*
3) Las sociedades tienden a dcsarlh ulaisc por la creación
de un sector urbano, integrado orgánicamente a la economía
mundial “internacionali, ada”, que desempeña el papel de sub
metrópoli con respecto a vastas regiones en que perduran las
anticuadas y primitivas técnicas productivas \ condiciones de vida
infrahumanas (el sudeste brasileño es un hiten ejemplo). El
desarrollo desigual se profundiza.
142
F.s iin rasgo estructural del nuevo modelo, ya que las regiones
atrasadas son la “reserva” de mano de obra barata y de productos
agrícolas a muy bajo precio para las subsidiarias extranjeras.
Fsos sectores pauperizados no se incorporan a la “sociedad de
consumo”, como lo auguran los ideólogos de Chicago, ya que
la desigualdad es primordial para la reproducción de las leyes
inherentes al modelo.
Lo que. naturalmente, atenta contra la integración interna
de las sociedades periféricas y deteriora los apoyos básicos de
la nación.
Fstas no son todas las contradicciones del nuevo modelo,
pero sí las más importantes.
La crisis del nuevo modelo
La integración en la “transnacionalidad” impone la involun
taria “solidaridad” de la periferia con los centros en el ciclo eco
nómico. Al estallar la crisis 1974-75. los países dependientes
“pagan los platos rotos”. En definitiva su función es apuntalar,
a sus expensas y con el sacrificio de sus pueblos, los esfuerzos
de la metrópoli por aliviar su crisis. Las exportaciones de América
Latina cayeron veri ¡cálmente como efecto de la contracción de
los mercados de las potencias y de que los términos del intercam
bio se tornaron bruscamente desfavorables. En esa coyuntura
tropezaron con la dificultad de no poder restringir sus importa
ciones de modo que su balanza de pagos no se desfondara. Ine
lasticidad de las importaciones, derivada del propio modelo que
obliga a efectuar compras imprescindibles de insumos, combus
tibles. etc., para que funcionen las nuevas industrias, en su mayor
parte en manos de subsidiarias extranjeras.
F1 P.B.l. cavó a la tasa del 2.2 por debajo del crecimiento de
la población. Las importaciones caveron sólo un 6%. mucho menos
que las exportaciones: lo que produjo un déficit en la balanza de
pagos de 16.400 millones de dólares. (74) ¿Cómo reaccionaron las
(74) Ob. cit. en 31.
141
“élites oligárquicas”? ¿Interpusieron barreras proteccionistas
para defenderla actividad económica interna? ¿Trataron de pros
cindir de rubros importados que provienen de los centros? Nada
de eso: recurrieron al masivo endeudamiento externo para soste
ner, en lo posible, la capacidad de sus mercados para importar v
de esa manera ayudaron a las exportaciones de las imtiopolis
y desahogaron su banca de la abrumadora liquide/ monetaria in
tcrnacionaL La crisis mundial se desenvuelve en medio de acucian
tes temores por el porvenir c intensifica de tal modo las contra
dicciones del modelo periférico que. de no mediar cambios días
ticos de coyuntura de los cuales no existe el mcnoi mdi< 10 L» pie
cipita. inexorablemente, a su caducidad.
El fracaso del “neo-liberalismo” asumo propon •iones d< ra
lástrofe en aquellos países donde ha aplicado con mas «cuida
ortodoxia y a los que más les ha costado la reinsereion en la “trans
nacionalidad”. Es el caso de Argentina v (hile (poi su rdafi
sámente alto estándar de vida v la vigencia de Im ites moví
mientes populares). El régimen de Santiago inchivo en sus “de
duraciones de principios del gobierno chileno”, la traducción
íntegra de la obra de Friedman “Capitalism and I iccdom”
II desempleo en el Gran Santiago pasó del |X.7"« en 1975 al |9%
en NTS.
La caída del salario rural fue tan brutal que, a fines de 1976,
el salario mínimo apenas alcanzaba para compra i tres kilos
de pan. (75) El P.B.I. descendió, en 1975, un 12.9%. .inte lo cual
el alza del 3.5% en 1976 no significa ningún éxito I a deuda
externa pasó de 3.069 millones de dólares en 1972 a 4.260 en 1976.
En 1971 la tasa inflacionaria fue la más baja de los últimos anos:
22.1%. (76)
En 1974 subió al 375.9%. en 1975 fue del 310.7% v en 1976
del 174.3%. Recientes cifras oficiales revelan que el P B I. de
Argentina ha descendido en el primer trimestre de |97K a ra/ón
de! 7,2%. la inversión fija cayó un 16.6%, las importaciones
subieron el 4.1 % y las exportaciones bajaron un 9.4%.
(75) Ob. cit. en 72.
(76) CEPAL: “Estudio Económico de Amerita I nimti. 1976". Nncioncs Unidas.
144
La tasa inflacionaria es la más alta del mundo; proyectada
a todo el año es de 213.7%. Récord en 30 años, con excepción de
1976. (77) El derrumbe del salario real es pavoroso. El fracaso de
la política monetarista en la contención de la inflación merece
alguna reflexión, por ser el “caballito de batalla” del friedma
nismo.
Tres factores, por lo menos, inciden en él: 1) Las reiteradas
devaluaciones monetarias, son verdaderos ajustes de la dependen
cia y no sólo empujan hacia arriba el precio de lo importado,
sino que “internalizan” la inflación internacional. 2) Las ganan
cias exorbitantes de ciertas empresas, sobre todo foráneas, y
.3) Las dificultades para eliminar el déficit fiscal, por los enormes
gastos que absorbe la represión del descontento popular.
El proteccionismo de las potencias industriales en pleno
ascenso, constriñe las posibilidades de las exportaciones de ma
nufacturas desde América Latina. La deuda externa ha subido
a tal magnitud, que empieza a generar inquietudes en la solven
cia de nuestros países. El Senado norteamericano investiga el
punto y ya ha publicado el explosivo “Informe Liesakers”. Hasta
el propio Brasil, cuyo suceso al reinsertarse en la economía
“internacionalizada” ha sido tan comentado, está sumido en un
arduo debate interno acerca de la frustración del modelo y el pro
pio conductor de la política económica, Mario Henrique Simon-
sen (78), ha expresado públicamente su desacuerdo con Friedman.
La ventaja inicial de asimilar a la industria millares de trabaja
dores provenientes de las áreas atrasadas o los suburbios sumer
gidos, quienes pasaron a disfrutar de una vida mejor por bajos que
fueran sus salarios, se ha ido desvaneciendo rápidamente. Es
que la nueva condición proletaria los pone al alcance de los medios
de comunicación de masas—TV, cine, radio— y expone al “efecto
contagio”. Ahora viven lo que suele llamarse la “revolución de
las expectativas”.
La crisis del modelo “neo-liberal” desnuda la condición
dialéctica del mayor desarrollo capitalista dependiente de Amé-
(77) Despacho de UPI, 10/V/1978.
(78) “El Día", 30/1/1978.
145
rica Latina dentro del Tercer Mundo. Si. por un lado, explica la
más profunda y duradera integración de sus economías a la
“transnacionalidad”; por otro, explica el mayor nivel educativo
de sus pueblos, las mejores posibilidades de organizar grandes
partidos de masas y amplios movimientos sindicales. Al revés
de Asia y de Africa, la vigencia de prolongados períodos de
efectiva democracia pluralista, es parte indesligable de nuestra
experiencia histórica. Factores todos que se oponen a que el
nuevo modelo sea irreversible. Estas contradicciones discurren
en el transfondo del actual proceso de restauración democrática
y explican tanto sus tropiezos, como sus avances. En un tiempo
incierto, no debemos olvidar aquella idea de Marx que la experien
cia ha convalidado porfiadamente: la historia jamás se plantea
problemas que no pueda resolver.
Revista ‘ ‘Nueva Sociedad'' N° 38,
Caracas, set./oct. 1978
LAS IDEAS ECONOMICAS DE MILTON FRIEDMAN
EN AMERICA LATINA
Cuando el profesor Millón Friedman —cabeza visible de la
llamada “Escuela de Chicago” v. sin duda, su exponento más
prestigioso— fue agraciado con el Premio Nobel de Economía
en una de las decisiones más polémicas en la historia de ese
preciado galardón académico, su nominación fue cuestionada
ásperamente en los medios universitarios norteamericanos v
en los círculos universitarios y periodísticos de América Latina.
El cucstionamiento se funda en el talante conservador v un tanto
despiadado para con el “factor hombre” de sus ideas, según sus
detractores. Pero también su personalidad y concepciones fueron
calurosamente elogiadas por otros medios y desde otras tiendas.
Lo que no puede extrañar, cuanto que el “friedmanismo” inspi
ra. hoy en día. la políticas económicas oficiales de varias v muy
importantes naciones del sur.
De lo que no cabe duda es de que las ideas de Friedman
han encontrado en América del Sur un amplio cauce para su expe
rimentación y que. por ende, su discusión está en la misma
médula de la problemática continental actual.
I
/ 7 condicionamiento histórico de la política friedmanista
Sin prejuicio de que más adelante profundicemos el análisis
de las principales pautas de las propuestas del profesor Friedman.
(ligamos, para ubicar el tema, que se trata de una nueva versión
del liberalismo económico (de ahí la corriente denominación de
I4H
“neo-liberalismo”). radicalmente contrario a la intervención del
Fsiado en la vida económica, profesando un culto insobornable
en la fecundidad de la libre empresa y haciendo del combate de
la inflación su principal caballo de batalla (de ahí. también, el
rótulo de “estabilizadoras”. para las políticas inspiradas en
la “escuela de Chicago”).
Fn América Latina su adopción ha discurrido rápida y exito
samente. a través de los acuerdos Firmados por distintos gobiernos
con el Fondo Monetario Internacional, quien ha asumido como
propio su recetario.
Pero su irrupción en la historia contemporánea de nuestras
Repúblicas no puede deslindarse de la coyuntura histórica en que
se encuentran inmersas sus experiencias y en la cual hay que pes-
qtiisar sus raíces.
La larga v convulsa época que comprende la crisis de los años
30 \ de la Segunda Guerra Mundial debilitó los lazos de la depen
dencia v facilitó el desarrollo de movimientos nacionales y popu
lares. económicamente estatistas, industrializadores (es la fase
de la industrialización sustitutiva de importaciones) y distribu-
tivistas, sobre todo en favor de la clase obrera y de los agriculto
res. Son los llamados “populismos”: el peronismo en la Argen
tina. el getulismo en Brasil, el velazquismo en Ecuador, el
batllebcrrismo en Uruguav. el ibañismo en Chile. etc.
Marcan el auge de las “burguesías nacionales”, con su rela
tivo anti-imperialismo v su nacionalismo económico. No hay duda
de que las experiencias populistas significan crecimiento econó
mico. mejor distribución del ingreso, progreso, acceso de las ma
sas a la vida pública. Pero también es evidente que no lograron
erradicar las malformaciones del subdesarrollo, ni destruir los
rígidos lazos de la dependencia. Eso las hizo fundamentalmente
covunturalcs. hijas de un condicionamiento internacional en que
los grandes centros industriales —debilitados por la crisis y la
guerra— no pudieron impedir el limitado, pero indudable, pujo
liberador populista.
Al promediar los años 50 —cuando languidece el boom eco
nómico provocado por la Guerra de Corea—. esa covuntura
internacional cambia profundamente. Los países centros han re
cuperado su poder e. incluso —como en el caso de los Estados
149
Unidos— lo han multiplicado. La economía mundial es ahora
insoslayablemente determinada por ellos v en el marco de tina
sorprendente “revolución tecnológica”, se produce un acelerado
c incontenible proceso de integración económica a nivel interna
cional. Se puede decir que la economía norteamericana se “inter
nacionaliza” y tiende a estructurar en torno suvo a toda la econo
mía mundial: tanto a los demás centros, como a la periferia
del Tercer Mundo. Ha llegado la hora protagónica de las gigan
tescas y omnipotentes transnacionales, la penetración del capital
extranjero en las sociedades subdesarrolladas se profundiza v
sistematiza; la dependencia se vuelve mucho más rígida y acu
ciante.
Ello motiva la crisis irreversible de los populismos. I a caída
de los precios de las materias primas, el ascenso de los precios
de los bienes que exportan las grandes potencias (deterioro de
los términos del intercambio), provocan déficit comerciales v
financieros crecientes, las incipientes industrias montadas no
pueden competir con el formidable poder de las transnacionales,
etc. El resultado es la inflación, la parálisis económica, la inquie
tud social v la inestabilidad política. A la crisis interna derivada
del agotamiento de las experiencias populistas, se suma una crisis
de reinserción en la nueva realidad económica internacional.
Friedman y el Fondo Monetario Internacional
Acosados por la crisis v los déficit en la balanza comercial
v de pagos. 1os países australes necesitan urgentemente créditos
del exterior. Para obtenerlos se requiere el aval del F.M.I.. pero
este no lo otorga si antes no recibe la promesa formal (“cartas
de intenciones”) de que se van a asumir sus recetas para “sa
ín ar” la economía. Así se difunden las ideas de Friedman en el
continente. Son el resultado de la crisis del populismo por un lado:
por otro, son el medio para tratar de lograr una reinserción exi
tosa en el nuevo entorno de la economía mundial integrada.
\ALA\
150
II
Friedmany la "contrarrevolución monetarista"
El nacionalismo económico, industrializador. distributivis-
ta. afanoso por el pleno empleo de los populismos vigentes desde
fines de los 40 hasta promediar los 50. en América del Sur. está
visiblemente influido por las concepciones de Keyncs.
No creo exagerar al afirmar que las experiencias populistas
latinoamericanas son parte de la “revolución keynesiana”.
De ahí el indudable acierto del uruguayo, prof. Ramón Díaz
(Director de la revista “Búsqueda”), al designar las ideas de Mil-
ton Friedman como la “contrarrevolución monetarista”.
Desde su ángulo, el friedmanismo es una saludable reac
ción contra las secuelas perniciosas de las experiencias keyne-
sianas: es un hecho inconmovible que el auge de las recetas de
la “escuela de Chicago”, entre nosotros, está vinculado a la crisis
irreversible que padecen los populismos hacia la mitad de la déca
da de los 50.
Fs sabido que su incorporación a la gama de políticas econó
micas gubernamentales en nuestro continente se produce mer
ced a los acuerdos signados con el Fondo Monetario Internacional
que ha asumido su ortodoxia.
Su antecedente más remoto es la Misión del profesor Julius
Klein en el Perú y en 1949. Le siguen la Misión Currie en Colom
bia (1954). las Misiones Klcin-Sacks (1956) cu Chile y la Misión
Eder en Bolivia (1956).
Entre 1957 y 1960 asistimos a un alud de convenios con el
F.M.I.: este concede 48 préstamos “stand-by” y firma 10 conve
nios.
El aval del Fondo permite el acceso a los créditos de la banca
internacional y de organismos internacionales como el Banco Mun
dial. etc. Su contrapartida es el compromiso de “sanear” la eco
nomía mediante políticas neo-liberales v estabilizadoras de corte
friedmanista.
151
Frieihnan y Id inflación
La inflación es el legado más negativo que deja la crisis de
los populismos. Se dice que el terrorismo urbano v la inflación
son azotes de origen y estirpe latinoamericano Con lo que se
está mostrando la gravedad del fenómeno inflacionario en nues
tros países.
La concepción del F.M.l. (v del profesor Friedman) de la
inflación es ortodoxamente monetarista.
La inflación es el fruto bastardo de un en cimiento desorbitado
de la demanda, por exceso de dinero en el mercado
Esta superabundancia de moneda reconocí tu s orígenes
(siempre siguiendo al Fondo y a la “escuela de ( lu< aeo")
a) Gastos excesivos del Estado financiados con emisión de
moneda y manejo artificial del tipo de cambio S< mantienen
subvaluadas las divisas fuertes extranjeras (dólares) para facili
lar las importaciones.
b) Gastos excesivos de las empresas v de los particulares
merced a una política generosa de créditos fáciles.
c) Poder adquisitivo desorbitado de los trabajadoics por
una política de constantes aumentos salariales sm limdamcnlo
real en la economía. De ahí las medidas clasicas, rcilviadas en
un país tras otro, para combatir la inflación v “estabilizar" l.i eco
nomía:
1) Restricción de los gastos estatales (climinai ion do subsi
dios, etc.) y presupuestos financiados con impuestos
2) Devaluación monetaria: o sea. tipo de cambio realista v
único (“La verdad monetaria”).
3) Restricción crediticia.
4) Contención y en los casos más agudos, congelación de
salarios.
Naturalmente que estas soluciones estabiliza loras v anti
inflaciones, son. también, depresivas, provocan recesión econó
mica al desestimular la inversión v restringir la capacidad adqui
sitiva del mercado interno
¿Cómo resuelve el neo liberalismo este problema?
152
friedman v el desarrollo
Una de las causas del estancamiento económico en nuestros
países es la carencia de capitales, de modo que la apertura de
la economía a la entrada —regulada por legislación atractiva—
de la inversión v del crédito extranjero son el principio básico del
friedmanismo para lograr el desarrollo. Pero no el único; el rol
del desarrollo queda en manos de la empresa privada en un medio
de total libertad económica.
Por un lado, se trata de incorporar la inversión y la tecnolo
gía avanzada de las transnacionales a las economías paralizadas
por las medidas estabilizadoras. Por otro, se busca recrear en
nuestras sociedades las condiciones que explican el desarrollo
capitalista de los países hov ricos y poderosos.
La clave es una clase, una elite dinámica y emprendedora
en la que se concentre el ingreso. De ese modo, munida de capita
les esa elite —la burguesía en los capitalismos tradicionales— in
vierte. impulsa el crecimiento económico y protagoniza el desa
rrollo. Por eso en la receta friedmanista se postula una política
de libertad v estímulo a los empresarios más dinámicos y moder
nos de nuestros países (generalmente los vinculados a la expor
tación) y una distribución del ingreso en su favor v en perjuicio
de los sectores más humildes. Es Jo que llaman el “costo social”
del proyecto. Confían en que el desarrollo acrezca la ocupación
y permita, más adelante, mejorarlos salarios.
[ALA]
III
Mihmi Friedman: la crisis del “modelo"
I as ideas de Friedman. el recetario económico de la “escuela
<lc Chicago”, han encarnado en realidades vivas, han tenido el
privilegio de ser ampliamente experimentadas v confrontadas
con la realidad.
153
Su concepción del desarrollo confía plenamente en la vía
capitalista y. consecuente, trata de recrearen los países de la peri
feria las condiciones que explican el desarrollo de las grandes
potencias.
Un clima de libertad económica, concentración del ingreso
en una élite empresarial dinámica y emprendedora que. atraída
por el beneficio, invertirá, creará empresas, batirá récords de
producción, extenderá la expansión económica: en suma, será
el motor del desarrollo.
En los países subdesarrollados el “modelo” exhibe una va
riante importante: la presencia masiva del capital extranjero que
compensa la descapitalización: según esta corriente de pensa
miento. clave del atraso.
A lo que se agrega el combate implacable contra la inflación,
sin el cual la atmósfera para el desenvolvimiento de la libre em
presa se enrarece y termina por asfixiar y distorsionar la inicia
tiva privada.
La crítica del friedmanismo
Desde el punto de vista teórico y. lo que es mucho más im
portante, a la luz de la vivida experiencia del neo-liberalismo
practicado en nuestras sociedades, han surgido una serie de crí
ticas. muy fundadas, que conviene resumir.
I) En primer lugar, las elites económicas de los países sub-
dcsarrollados no son equiparables a las pujantes burguesías
europea o norteamericana.
Los hechos demuestran que al concentrarse el ingreso en sus
manos, lejos de invertirlo en el desarrollo, lo usan para especular
a más y mejor, o lo colocan en las plazas financieras internacio-
nalcs más prometedoras (Panamá. Suiza. New York, etc.: los lla
mados “paraísos fiscales”). Hay miles de millones de dólares
de banqueros, empresarios, latifundistas latinoamericanos in
vertidos en esas plazas y sustraídos al desarrollo de sus países.
I s que las utilidades son mayores y los problemas menores;
la pura lógica del sistema capitalista.
Por otra parte, el sector de la elite que realmente invierte
154
el ingreso concentrado en sus manos son agentes del capital
extranjero, subsidiarias de las transnacionales. Sus ganancias,
en general, se traspasan a las matrices v no fertilizan el desarro
llo de la propia economía. De modo que. en muy buena medida,
la política de atraer a la inversión extranjera es un mecanismo
de acumulación y enriquecimiento de los centros y de empobre
cimiento de la periferia.
2) A lo dicho se suma, dicen los críticos de Friedman. un
indudable proceso de desnacionalización de las economías donde
rige el neo-liberalismo. Las transnacionales se apoderan de los
sectores claves c imponen su propia política al país, se erigen en
Estados dentro del Estado. Lo que no solo se traduce en empo
brecimiento y en saqueo de los recursos y del trabajo de la socie
dad explotada, sino en una grave lesión de su soberanía y autode
terminación.
3) Por otra parte, en un clima de libertad económica, sin que
el Estado nacional proteja al empresario nacional, a los intereses
nacionales, estos no pueden resistir la competencia de las transna
cionales y son absorbidos o barridos. Es lo que en Chile se llamó
la “política del zorro libre en el gallinero libre”.
4) El pronóstico de que la caída del salario real es solo un
aspecto temporario de la estrategia económica resulta falso al
ser confrontado con los hechos. Como lo demuestra el caso de
Brasil, donde el “modelo” friedmanista ha recogido los mejores
éxitos, es elocuente. Después de trece años de experiencia neo
liberal la masa de la población sigue tan o más sumergida que al
comienzo. Los críticos de 1a “escuela de Chicago” dicen que su
propuesta no genera desarrollo, ya que no se puede hablar de
verdadero desarrollo si no hay un paralelo mejoramiento del nivel
de vida del pueblo. Pero van más allá: la caída constante del sa
lario real es, explican, un factor teórico del “modelo”. En efecto,
para acrecer las exportaciones debe venderse a precios muy bajos
cu los mercados internacionales, por efecto del rigor implacable
del deterioro de los términos del intercambio en perjuicio de la
periferia. Esc precio bajo se obtiene con salarios bajos; de modo
que la pobreza del trabajador es indispensable para el crecimien
to de las exportaciones.
5) Tampoco son duraderos los éxitos en la contención de la
155
inflación. Es lo que prueba el proceso brasileño: de niveles que
significaron triunfos resonantes—un 15% en 1973 se ha pasado
a tasas superiores al 50% anual.
Es que las utilidades desmedidas de los empresarios, la pre
sión de la inflación internacional en economías abiertas e inde
fensas. etc., no puede menos que acelerar la tasa inflacionaria.
6) Por último, la dependencia del crédito internacional que
tanto facilita las cosas al principio, se vuelve más v mas agobiante.
En Brasil la deuda externa ronda los 30 mil millones de dólares;
nada menos que el 25% del Producto Bruto.
En resumidas cuentas, el “modelo” neo liberal cumple
sí —y lo hace a las mil maravillas— con el rol de reinsertar las
economías latinoamericanas en el nuevo orden económico mun
dial. Pero al precio de acentuar la dependencia v profundizar el
subdesarrollo.
AMERICA LATINA; CRISIS Y PROTECCIONISMO
La economía mundial no atina a salir de la encrucijada en que
la sumió la grave crisis de 1974-75. Así lo demuestra el reciente
informe anual del Fondo Monetario Internacional (F.M.I.). Los
tiempos de 1as tasas record de crecimiento, de desempleo insig
nificante. de inflación controlada v petróleo barato, parecen cosa
de! pretérito, una especie de edad añorada e irrecuperable.
La situación es preocupante. Pero más para ciertos Estados
y menos para otros. Hay quienes tienen eficaces medios de de
fensa y pueden trasladar lo más gravoso sobre otras espaldas.
Los grandes países industriales determinan la historia, pero la
periferia subdesarrollada la padece.
Fl proteccionismo comercial se propaga alarmantemente en
las decisiones de las potencias y es el Tercer Mundo. América
Latina en primer plano, la víctima de esa consecuencia de la crisis.
/ a preservación de un orden económico internacional injusto
En una reciente ronda de connotados economistas realizada
en New York, se llegó a la conclusión de que estamos ante una
ola proteccionista muy distinta de la que asoló al mundo en
los años 30. “Entonces —advirtió Jan Tumlir— era todos contra
iodos y cada uno para sí. Actualmente, por el contrario el protec-
• tonismo se aplica, sobre todo, contra los recién llegados. Por
ejemplo, los competidores del Tercer Mundo”.
la Secretaria del “Acuerdo General Sobre Aranceles Adua-
ih ros \ de Comercio” (GATT) ha formulado severa advertencia.
“II proteccionismo —sostiene— es el suceso más impor-
taule en la actualidad de la economía internacional. No es di
158
fícil —agrega— localizar las fuentes de donde provienen las pre
siones a favor de un mayor proteccionismo. Entre 1973 y 1976
la producción industrial de los países desarrollados se paralizó,
mientras que en los países en desarrollo continuaron aumentando
la capacidad de producción industrial y la exportación de la
misma”.
F1 panorama se clarifica. Desde el punto de vista histórico
hay dos revoluciones industriales. La que ocurre en las poderosas
naciones capitalistas; arranca en Inglaterra a fines del siglo XVIII
y culmina su primera fase a mediados del XIX. Luego ha vivido
varias revoluciones tecnológicas.
La segunda revolución industrial es la de los países subdesa
rrollados y. en general, se puede decir que se trata de un fenóme
no esencial del siglo XX.
El traído y llevado tema de un nuevo orden económico inter
nacional no es. en rigor, más que la posibilidad de abrir paso a
este impulso industrial de las sociedades periféricas. De la boca
para afuera las naciones centro admiten la justicia del anhelo
tcrccrmundista. pero en los hechos y más cuando las papas
queman le ponen en el camino cuantas piedras pueden. Preser
van un status injusto, desigual: un puñado de países ricos y prós
peros y una muchedumbre de países pobres y atascados en la di
ficultad de crecer.
En la reciente Asamblea de las Naciones Unidas se oyeron
airadas voces latinoamericanas al respecto.
El Canciller colombiano. Dr. Indalecio Lievano Aguirre de
nunció que la persistencia de la desigualdad económica en el
mundo se debe “a la constante oposición que ha ofrecido la den
sa red de instituciones y de prácticas que custodian un orden eco
nómico cuyos mecanismos originan y mantienen una distribución
internacional de la riqueza excesivamente desigual”.
’ 'Haz lo que digo. pero no lo que hago"
l as grandes potencias han insistido para que las naciones
periféricas abran sus economías al mercado internacional asu
miendo políticas neo-liberales inspiradas por las pautas de la
159
“escuela de Chicago”, cuyo maestro es el laureado Millón
Friedman. En el Cono Sur de América se ha seguido esc rumbo.
Las presiones del F.M.I. han sido insistentes. A tal punto. que
se condicionan sus créditos y avales a la adopción de tales rece
tas.'Así es como, con grandes sacrificios, limitando salarios,
constriñendo créditos, luchando contra la inflación. transfiriendo
ingresos al sector industrial exportador se lian levantado intere
santes parques industriales en calzados, prenda . de cuero y
textiles.
Pero estos hoy ven con asombro c indignación que Europa
no renueva el acuerdo sobre importacitm de textiles, porque aduce
que los del Tercer Mundo han originado medio millón de descm-
plcados. Estados Unidos restringe sus compras de calzado v de
prendas de cuero. Gran Bretaña hace lo propio Anisan a Uruguay
y Argentina de subsidiar sus industrias. O sea. de imilai la po
lítica seguida puntualmente por sus gobiernos Neo liberalismo
para el Tercer Mundo, libertad económica en Amerita latina.
Pero no en sus propios mercados. Es el “zorro libre en el galli
nero libre”.
IMPERIALISMO Y
ROSCA BANCARIA
EN EL URUGUAY
(*) Primera Edición. E R O., Monitvldco, 19/!
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I a ham .» pih ada v Ih Ih% si lian i om « i |ido rn topi
। ii i|tn mi lili di I I h iimia > i mili mpoiam o I * mil ni lo ipn la banca
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mu iin *<iihd- iiinllii i ipn bis liampnios lum plisado a im upar
Hio litio । ii bu pi luí Iptili s im । anlsmo- di di । Islmi jpibcr
naim iiiid
| ir t mdlb lia un mlab ih i • i<lin di la । i mimiua lian
idipiliidn mui । 11 । h iih mili Ha» ion < n • I i oii|iiiiIo de las contra
db । lum ib । la <• s di I país * lian Ido asiimli mío pautas < ada ve/
ma dma* i i lob nías
I .1 tihl • lia manlli'Miido i n cspci laculaies estallidos
di nli o di I ml>mo amlilln II iiaili liam ai lo di Iel colapso
di I • • np I i nía । I । m ándalo di I liam o M« i। unid. son solo
blhl'i nbll allí lili । di Hll |llm • o illllco i|IH Cilla IIHIV (Hollín
diMiii nli i n l«i i HH'iN I» di s di at|m Ha
I m Impoiiam la • n a << • uso di la haiu a en el Ihuguav. es,
• o ilimi un b mmn mi lallumiini i h aun Sh ndn nm s| in < onlinrnlr
im i'>iii nli lil imito di o i minado v ib |n mili ule dr nn centro
Impi ihd di ii ihiIiiiiiiIi । *< pi illm nli prn*ai <pic las molivacionrs
limtd i d> it|ii> II । l< im ih «Imilbolmi Infima ion ludios ocurrí
ib । n i I ■ no di la ♦'• । momia mu l« unir i Ii ana 11 na breve inda y a
। hm pim Im । om Im • nii nn nh ipn la snposh ion es acertada.
I ii urna puta • nh mb i la i<ploslún hamufla latinoanieru ana
di la d । ada di lo lili i lmpn si Indihli rt huí una oleada, aun
ii mlod> pa|fiio i loipn <n h 11 । on hi Imm n mipctinlisfa.
166
/ 7 retorno de los banqueros
I as causas del auge bancario de nuestros días operan en
dos planos:
I) Cambios estructurales en las metrópolis, por los cuales
«I capital financiero ha retomado las riendas de los mecanismos
del sistema capitalista.
?) Fl reflejo de dichos cambios en los países dependientes y
<1 rol específico que la banca asume en ellos.
Fl primer ha/ de causas es el determinante, por allí empe
zaremos. pues, nuestro análisis.
Al escribir su “Fl imperialismo fase superior del capita
lismo**. en 1MI6. I enin expresó (1): “La operación fundamental
\ primordial de los bancos consiste en servir de intermediarios
para los pagos. Fn relación con ello, los bancos convierten el
capital monetario financiero inactivo en activo, esto es. que
rinde beneficio: reúnen toda clase de ingresos metálicos y los
ponen a disposición de la clase de los capitalistas.
“A medida que van desarrollándose los bancos y que va
acentuándose su concentración en un número reducido de esta
blecimientos. de modestos intermediarios que eran antes, se con
vierten en monopolistas omnipotentes que disponen de casi todo
el capital monetario de todos los capitalistas y pequeños patro
nos. así como de la niavor parte de los medios de producción
\ de las fuentes de materias primas de uno o de varios países.
I sta transformación de los numerosos v modestos intermediarios
en un puñado de monopolistas constituvc uno de los procesos fun
damentales de la transformación del capitalismo en imperialismo
capitalista, v por eso debemos examinar, en primer termino, el
problema de la concentración de los bancos”.
Fstos lúcidos conceptos leninistas reflejan un fenómeno
nuevo v característico de todo el régimen capitalista, pero espe
cialmente las realidades de Alemania v de los EE.UU.
Fntre fines del siglo XIX v la década de los 20. la trustifi-
(1) Lenin: ’*EI imperialismo fase superior del capitalismo”. Ediciones en lenguas
extranjeros. Moscú.
167
caí ion d< ln ■ rommmi vanqni se iicchra piodiuinsa mcnlc v el
biimpn tu lux« imh es qiidn iihimnla \ dmaim/a ese proceso.
I । el rvlmido v c| esplendor di I I* Moimm
I ih en ih la crisis di l‘iHi ,i piodmi lo qm* Succ/x llama
I I OI a O di I I «0 IH | II' I O I n X • I SOI ( ' I
I a mamh i nipoiai Iones mn Idas en las d< < mías nnlcrio
ii \ । । i,oi mu olldad r \ lum otininl/ildo sus piopias limnies
llnam ha as (i ompnnia . di .i mu «i llnam h i a • i» > I lio siuni
Ih a ipn il hanqmao liisti ni xa im i *. Iim mi osario Pul otra
pai|i loima mimas di Un un lamh nlo (scmiios linmu icras.
ImMlnm • h I । di iniollan Indi pi ndhnh nn nh X no ll.in el
। ampo de inpn I
\ n m । I I linio Inmdaiim nh a patlh d« I N« xx Peal
ii illiisi i mui ion m ntnlii almimr. di lo*. loh piimipalcs de
la Imm ii di lio i i 'don
Pilo i lo* mollar । i nmpitidmtii ion olio liind.imenl.il,
pula । «pllim <1 iiplh mu di mpn lia «I ln no en la expansión
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la di i iidii di lo* III
ln di lliillha si mln %nn "i I oí aso di la banca m
Vi i oí a di ln । i a H Ib m do i n mili nn dida a la al i olía de sus 11111
i lum ' I h
la ‘o moni a limita Mundial la Inh m .n ton mundial del
• ipil di - mo • n mino a lo II PII lian slnnllh mío la icvilah/a
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la i an a pilmlpal ladhN • n la loimldable expansión d<*l
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nall a 1 imli|i ii la huma mu h aun i n ana •• " inh i n.n mnah/a"
' la ham i inh i mu lonal n mu lea nn i Ii anl/a
lh I <>> | .> • M|.o.«li .ih>» •• mi|>< onllhiH<• n>>il< mm ihuno” I il Jingo Alva
• lliifno* Alma
t h i Ih « II «H J
168
Aunque parezca paradoja!, la crisis del dólar ha dado nuevos
bríos a este fenómeno. El profesor suizo Perlmutter ha profeti
zado. a raíz de un seminario internacional recientemente reali
zado. que para 1971 “la economía occidental estará dominada por
trescientas empresas gigantes”. (4) Casi todas ellas serán nor
teamericanas y financiadas por bancos norteamericanos.
Fl Prof. Perlmutter divide a las grandes compañías interna
cionales en dos categorías:
a) policémricas; cuyas sucursales extranjeras llevan a cabo
actividades de producción, y b) geocéntricas; que operan a es
cala mundial con filiales autónomas y cuya dirección está en manos
de ejecutivos de varias nacionalidades.
L as corporaciones yanquis suelen presentarse como si fueran
geocéntricas, pero su conduela invariablemente adicta al interés
de la Dnión desmiente esa pretendida imagen. Más bien son
“transnacionales” (según Galbraith) o multinacionales (según
l ilicmhal); es decir, con accionistas dispersos por todo el universo,
pero controladas y dirigidas por el grupo norteamericano.
Los bancos son. precisamente, los encargados de hacer afluir
el ahorro mundial hacia estas gigantescas corporaciones de Wall
Street.
Fn Washington, la Subcomisión de la Cámara de Represen
tantes dedicada a los asuntos bancarios ha realizado un sugestivo
estudio (julio de 1968).
Según el documento. (5) “el papel desempeñado por los
bancos estadounidenses constituye un peligro para la economía
del país”.
Fl jefe de la Subcomisión. Wright Palman, ha solicitado al
Secretario de Justicia una investigación al respecto.
Según el estudio, el 60% de la industria norteamericana
está controlada por los más importantes bancos del país.
Pero, por otra parte, el proceso está en pleno impulso. Dice
el Informe: “la tendencia a las fusiones parece haber alcanzado
(4) Citado en: Vivían Trías “La Crisis del Imperio”. Ediciones de la Banda Orien
tal Montevideo, 1970.
(5) Despacho de AFP.
169
el nivel más alio en la historia"
Y no se Hala de “fusiones horizontales" (empresas compe
tidoras) o “Insumes ventrales" (ahsoxion de las empresas pro
veedoras poi sus i líenles) sino “lusioms conglomeradas". o
sea compañías qm piodllccn Im m s distintos. qm no compilen
< uln i pi i o q m si lu-lonan poi motivo*. Imam icios. porque
im bam o pimiim\i la lnslmi pata niimenlai <1 capital social del
i on|imlo
I ’ modo qm H as • I < m omínenlo i 11 cu usía m tal de los años
IH I • Itam । lia s m lio i d< scmpcn.n < I iol que I cmn le atribuía,
mnqm natin ihm nti adaptado a las nuevas paulas del capi-
lall nm
I la son la . causas esirm finales de la ofensiva desatada
poi los hamos mu tcamci ii anos, norteamericano-europeos v
• inopcos olti< los países subdcsarrollados.
I i । conmina mundial capitalista constituye un solo e in-
h piado organismo v la Banca debe cumplir en todo su ámbito
ii po pomlt lanh papel, aunque éste no sea idéntico en la metró
poli*. \ t u las < olomas s scmicolonias.
\ lo di< ho ba\ que sumarle los juegos especulativos que ha
desalado la crisis monetaria del imperialismo (ver nuestro
libio la crisis d<l dólar v la política norteamericana") v de los
i indi lo*, mío dolares son solo un ejemplo.
I io son los dolares, singularmente de bancos vanquis.
qm Imam tan negocios en I ’uropa. I n 1965 —según un estudio
• 1*1 Moiran (oiaiantx liusi" ((>) la corriente de curo-dólares
nm iba uiHt mil millones Asciende a casi dos mil millones en
l',,t • • ah ida un mínimo de dos mil quinientos millones
pm .i |
I una pimbi mas del im ontcniblc poderío de la Banca
Impi i l ili la • ti nm sii a • pin a
(6) < )htn <itit<Im cu 1
170
/ </ Henea en los países subdcsarrollados
Es natural que estas tendencias en las estructuras del capi
talismo metropolitano se difracten, con su propio ángulo, en
las sociedades sojuzgadas.
Fl subdesarrollo —limitación y deformación del desarrollo—
es una estructura subsidiaria, refleja, atornillada a los centros
fmancieron dominantes.
No es comparable el subdesarrollo al atraso que exhibía
un país hoy industrializado, hace un par de siglos.
Entre ese atraso, simple etapa en la evolución de una econo
mía. y el subdesarrollo, existe, en cierto modo, la diferencia
que distingue a un niño de un enano. Ambos son seres insufi
cientemente desarrollados. Pero el primero conserva intactas
todas las potencialidades del crecimiento. Crecer, para él. sólo
es una cuestión de tiempo. El enano, en cambio, es un monstruo
que no puede crecer, que no está organizado para crecer. Lo
mismo ocurre con la semicolonia subdesarrollada; ha sido orga
nizada para que no pueda crecer económicamente, para que nutra
la prosperidad y el desarrollo de su opresor.
Ello surge del dinamismo de su estructura y en él la Banca
cumple rol primordial. Veámoslo a través del ejemplo uruguayo.
Nuestro país es pobre e infradesarrollado no porque ca
rezca de capitales —como dicen los desarrollistas—. sino porque
su excedente económico es atrapado por los poros del subdesa
rrollo.
I a tierra produce un gran excedente económico, pero como
está acaparada por 500 familias queda absorbida en sus manos.
Su interés no radica en reinvertir sus beneficios en el desarrollo
del campo, sino en volcarlos en el consumo suntuario y en la
especulación. Así se desvía del desarrollo y es la Banca la que
encarrila ese desvío, la que lo agiliza y dirige.
La comercialización de la producción agropecuaria también
produce un gran excedente económico, pero está monopolizada
por un puñado de trusts extranjeros. Por esa razón tampoco se
puede invertir en el desarrollo, sino que se transfiere a las casas
matrices radicadas en la metrópoli. Es la Banca, precisamente.
< I \ «-Im ido deesas transferencias.
I. i)U I II 1111*1110 i l l | II • PIO >| I «III P «| mu P «IIP«| P| »|« IH i|
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uopiq uipui) pHp a mippiiiup’ «p i.modsip i qmd mi «p pi ipi upp
P| im i llil/.qdnil sp x mu su ipi iipisiii ip pppi . । «.ni i'| \ i pl * <p|
ris.i iia siiduiUA *. umi ni uní in > siq «p s «pupi .iq mu m| im « u ।
piiiip । ii h i uuy im i p. oí ul su| qj.m iq «m| mi
s<q iHo.mi qp> mbmd imdP| |.i im । x o «dmn | iiuiim > npn h
p im i mq uq.ii u.i nij i.u| pq 1q 11^ uq i.i|x । । i u । s nmp i । xiq •
so|spW *.m. iyik».l| ii m| | | i’ oprniippi ui| iiqop | ip -.p.n i p |
i. ip'imi HUI i «im <m| ipi m«mi
si 11 ii. «i u 11 1.111 u * ip mhu|||h Mij »p /ii| p| p ri mi'i miliui pxi nii'Hil
uajapilipp s.isiml '.uiis uiii iii imiip|| P| «p . «iin| iuii| Pp ।
mu ip.p. । ip im| ni i.upi ii iimilir. uili .P|| ml»p «p ii| ip| ip1
a Piu ip.p. p* u ni i| xiu11 iiih ■■ mnr i ixii| sp| i i ipi| npp h i | i d i
ii.um .ip P| ipupil iim >iiii| p| p|xnpii| iru hHp mli xpi| u|| । \
• iu mi ip|p ipplui| । • • i < |« «i 1111 ।«>| uili x ni «|ui i|* ।
opi.iiiiii ' H"|| । ip imiix p pp' "| mli p|pnlii|m p । uu i||m I «p
siimI uii p i|i.nmdiii| piihI u||iiiip । ipippi |i ii ui'ip pii d i ii ul
ui.is.ip it mi*|| ii| mi» । ullid | i ip| m «p| x • liiml p/UP qn ni| «|p u |
n mh11 i‘| ip
s.i.irpdpi sip.px si'| md Pip.ui ii u ippiii i m|ii| i u|<imm « ।
sinuiul sP|i.ipmi '.ip «p 1111 p e i«111111 i ipim| «pii i «pi| n|.m ii"'
s<q ap Miiiimi u.। ppi H lis ip . «|p|u iiiihI «pin|mdm| ipi qd pul
<U)s.mu pmH|s ip ni > i mm । I ip pll| ip u • nplm <| » nm|l|H II11
IZI
172
CUADRO N° 1
Número de países que tienen filiales de bancos norteamerica-
nos fuera de USA (7)
1918 1939 1950 1955 1960 1967
América Latina 10 11 10 10 13 22
Europa 5 3 4 4 4 10
Africa 0 0 0 3 1 3
Cercano Oriente 0 0 0 0 3 3
Extremo Oriente 0 6 7 6 8 12
Territorios ultramarinos
de los EE. UU. y bajo
su custodia 1 2 3 3 4 5
Total 16 22 24 26 33 55
CUADRO N° 2
Número de sucursales bancarias norteamericanas
fuera de EE.UU. («)
1918 1939 1950 1955 1960 1967
América Latina 31 47 49 56 55 134
Europa 26 16 15 17 19 59
Africa 0 0 0 4 1 4
Cercano Oriente 0 0 0 0 4 7
Extremo Oriente 0 18 19 20 23 63
Areas ultramarinas de
EE. UU. y fideicomisos 4 8 12 14 22 31
. ■■ — ■■ —■ ■ "— — ™
61 89 95 111 124 298
Dos conclusiones primordiales se desprenden de estos cua
dros: a) América Latina es el área principal para la expansión
bancaria de Wall Street v b) la zancada de siete leguas se produce
en la década de los 60. Es el efecto directo del boom Kennedy -
Johnson y del desbordamiento imperialista que lo acompañó.
(7) Harry Magdoff: “La era del imperialismo**. Ed. Monthly Review en castellano.
(K) Oh. cit. en 7.
173
I i । pi tu H>u Ion <li In Imm ii vtinqul • n los mcn ados Ajenos
Si pHH « |HH ll» A vlns
ll l'in hi ib imnn Ion ib Imm os i <ti ihi|i ios ionio iones
poli* ll» ‘>11 lililí lililí < l Olisi'di II lll lllillli |lll lllS transacciones
ili idti mnm <i nonilm d» Ins Imm os mu le nmei Ii mms
'I II i stnldi । imh uto ili smmsnlis i|in । lililí n (mío el
• ■ piiiio ilt la. opi i tu Iones i m nluslmi ii lo Ii uislm ion viHcnte
• it lo* pnl m lim spi des
I ) l'oi In liedilin Imi tli • mpiesns Imm oí Ins v limimiei.is
ni» lillailm inpmisdi ndipililt in iloiies tli Imm os । slioni» los.
himliii । ompiimn*» Imm nt ins \ limón i» i ir- • n । I । 'I’ i loi < invertir
। n iimi amplia \ variopinta a mi ni ib m noi los no lino m leí os
I ii In pi moma limón li i o de USA । n lo ei mutulla mundial es
In । pai aldi di su dominio monetario, de In vími m in del "(»old
Standard I m limiMr" creado eti Ihellon Woods. de In dk Indnrn
di I dolm
No hn\ ipn olvidmsc ipn lodo el ilniilnnle de In ri onmnín
llih imnlomd si n spnldn en reservas oto o dolm m ipm el pnn
। Ipio de qm mío sol» tanto ionio el olio Om el dolm es pim fi
■ nuil nli । I llnli o mi dio di pupo ni i pindó en lodos los t indines
di I । ||i un \ ipn USA In i mili n < npili Im qm paun sus lleudas
• mi • mi'lom di dotan s qm lio i opado los Mítines i Inves
ti» In mommiln Imlnslilnl Inpomsn v enmpea ton dolmen emití
dn* pm *>n Hmn o di lh si i va I edi i ni
In di llnllhn In mn fi mm i Ii nnl/m Ion" de Ins linnn/ns
llih i nm Ininih se di In n Ins nlunli nles i nnsns
il Ii • ’bnslnn di I pndi i mllllm nm tenmei h mm n todos
lie i Im om s di I mIn
h) I a In in nmnlii Indnsltlnl v h < imlouli n di In Union n osea
la nn111 i snl
illa ' m* m In de| pniimi dolm en el sislmin nmnetano in-
n i mn lonnl
d) II desenvoh Indenlo di Ins i oipoim iones '‘multinacio
nales < n In esleía Imm mln
illa t tisis del dolm ipie Im oldiundo n los banqueros de
Wall Street a rnsliem el nlnnio lo< ni en los más recónditos luga-
n para manlmim en Inm lonmnn nto su formidable aparato
174
industrial fuera de fronteras.
Estados Unidos es. hoy. el centro monetario y financiero del
régimen capitalista. Dicho en los términos de! Prof. Schumpeter,
es su •'cuartel general”. (9)
(9) Cit. en Ob. cit. en 4.
< api i ni mi
I VIH III ION IH I A IIA Ni A I N I A I < ONOMIA NACIONAL
II i n uní ham iiln d< %<li un punió de vista teórico— debe
l«i« ii im impmhiuli mi dr inh i m< <ha< ion en el conjunto ríe la
• । munida
Pm nn lado, iihsothr el aliono nacional, lo concentra y lo
• ti iitlmxi nu dninh <1 crédito que fecunda el crecimiento de la
tmlie.hta del agio d< I comercio, ele. Paya un interés al ahorris-
ia poi su deposito v cobra un interés algo mavor al prestatario
pm o todito; la diferencia nutre sus gastos v sus beneficios.
\de nía poi supuesto, un Banco cuenta con su capital propio
qm ha di iisai racionalmente en sus operaciones: o sea. que no
■olo m no< ta < <m el ahorro ajeno.
Sh nipro .postándonos a este modelo abstracto, un banco gana
i l.i economía se expande, si el dinero circula, si la producción
atimt nía De modo que la prosperidad banca ría se sincroniza a
la pm .peí idad general. F.l banco, en una palabra, sigue los avata-
i< • di I desarrollo económico.
I a simple explicación teórica del funcionamiento de la Banca
n di lo que debiera ser la Banca—, sirve para constatar la mons-
tim .1 d< formación de sus funciones que deriva del subdesarrollo
s di la tutela colonial.
I s lo que nos proponernos demostrar en relación con el
I 'i liguas.
/ a navecioria dr la Ranea en el Uruguay
I n lo que va del siglo XX. se pueden distinguir seis etapas
en l.i evolución déla Banca uruguaya.
Io) Se extiende desde la creación del Banco de la República
176
en 18%. hasta su definitiva nacionalización en 1911.
Es un período de transición entre el Uruguay modelado como
satélite del imperio inglés y 1a fase creadora del Batllismo. que
procurará el desarrollo nacional con activa intervención del
Estado.
El Banco de la República es. en estos años, una institución
mixta —capitales públicos v privados— y abierta a la inversión
foránea.
En la plaza actúan fuertes bancos extranjeros —el Banco
de Londres en primer lugar— y privados autóctonos —como el
Banco Comercial—. bajo la presidencia del hamburgués don
Augusto Hoffman.
2o) Transcurre desde 1911 hasta la crisis de 1930.
El eje de este período es el Banco de la República integral
mente estatizado y en próspero ascenso: factor del moderado
desarrollo económico general que promueve el reformismo
batllista.
En el Mensaje del 13 de mayo de 1911. don José Batlle
explica los fundamentos de la nacionalización del Banco de la
República: (I)
“La expansión de las operaciones de nuestra gran institu
ción de crédito, los amplios v benéficos resultados que ha propor
cionado en el primer período de su desarrollo, que puede ser
considerado como de observación, estudio y de arraigo en la opi
nión. la necesidad de convertirla en el más activo propulsor de
la riqueza y de las fuerzas vivas de la nación .. imponen modifi
caciones importantes en su carta orgánica...”.
La expansión del Banco de la República en los años siguien
tes. justificó rotundamente las previsiones del Presidente, (cua
dro Nü 3)
3o) Corresponde a los años de la crisis capitalista mundial,
en que la solidez del Banco de la República fue pilar esencial en
la salvaguardia de los intereses nacionales.
Es. también, una etapa de tránsito hacia un proceso de de-
(1) Roberto B Giúdice y E. González Conzi: “Batlle y el Batllismo'*. Ed. imprenta
Nacional Colorada. Montevideo.
177
CUADIIO N* 3
(I.N PritON UHUatiA YO!<)
(’npllnl • w n 11 n n <11» Util, liquidas
IUI 1 ll 947 ono un 1 400 700.00
10 10 14 IIII4 ti 7II «u 1 2»! 789 00
n» ♦ t SI 7711 174 97 2 80» 788 00
iwao Jh 911 030 03 2:371.856 00
1U17 Iti un 7 /7u no 2:275 396 00
sanolhi ma mrliiado que se inscribv en la crisis general del
lM< ma lmp> iinliia Iniciada con el “crack” de 1929 y continua
da । mi In nambí < im i1 a Mundial de rrdnision colonial.
I ) < unía n/a i on la guerra y se prolonga hasta los prime-
im - ni ion ni di la i i isis de estructura de 1955.
I I tilmo d« I dcsaitollo uruguayo se agiliza, pero no sobre
los su o uto. nacionalistas del reformismo batilista, sino merced,
lundaim iilahmnte, a la presión de factores exágonos.
I a nligaiqm.i agio exportadora, restaurada en el poder en
mai mi di |9nl aprecia ionio la caída vertical de los precios de
he muti inr. pilma*, consecuencia de la depresión del 29— ame-
mi...... la mn Ion con una verdadera bancarrota financiera.
Adopta । monees. medidas para contener las importaciones
ti "unnlm di । amblo*, prohibiciones, conlingenciaciones. etc.)
• mi • I pioposHo di rv itat < I hundimiento de la balanza de pagos.
I lio i.lunlhi a impln llámente, organizar un mercado interno
ptoti nido pitia la Industria v In (ovuntura es aprovechada por
latlInmllMii*. a\l» ido. pul HHeiMiH's extranjeros (especialmente
huí ti inm i ii mm*d
An| । i om Ii Imlirtna biim i ambiciosamente hacia ade-
liinh I n rito habla solo 7 MUI culposas industriales; en 1936
si han । miv< nido • n I I I 'II
Al so< alH di la gmiia mundial. la*, circunstancias tavora-
Idi id di nioll.. । m«iiimin notable im nh I I desabasleci-
mb uto । n ipn la < pulí m ln< bi ligi nuiles mantienen al país.
i h । >i< ni mi i
176
en 189b. hasta su definitiva nacionalización en 1911.
Es un período de transición entre el Uruguav modelado como
satélite del imperio inglés y la fase creadora del Batllismo. que
procurará el desarrollo nacional con activa intervención del
Estado.
El Banco de la República es. en estos años, una institución
mixta —capitales públicos v privados— y abierta a la inversión
foránea.
En la plaza actúan fuertes bancos extranjeros —el Banco
de Londres en primer lugar— y privados autóctonos —como el
Banco Comercial—. bajo la presidencia del hamburgués don
Augusto Hoffman.
2o) Transcurre desde 1911 hasta la crisis de 1930.
El eje de este período es el Banco de la República integral
mente estatizado y en próspero ascenso; factor del moderado
desarrollo económico general que promueve el refomiismo
batUista.
En el Mensaje del 13 de mayo de 1911. don José Batlle
explica los fundamentos de la nacionalización del Banco de la
República: (I)
“La expansión de las operaciones de nuestra gran institu
ción de crédito, los amplios v benéficos resultados que ha propor
cionado en el primer período de su desarrollo, que puede ser
considerado como de observación, estudio y de arraigo en la opi
nión. la necesidad de convertirla en el más activo propulsor de
la riqueza y de las fuerzas vivas de la nación .. imponen modifi
caciones importantes en su carta orgánica...”.
La expansión del Banco de la República en los años siguien
tes. justificó rotundamente las previsiones del Presidente, (cua
dro N° 3)
3o) Corresponde a los años de la crisis capitalista mundial,
en que la solidez del Banco de la República fue pilar esencial en
la salvaguardia de los intereses nacionales.
Es, también, una etapa de tránsito hacia un proceso de de-
(1) Roberto B Giúdice y E. González Conzi: “Batlle y el Batllismo". Ed. Imprenta
Nacional Colorada. Montevideo.
177
CUAhno NV 3
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CmiHImI i t<Mtlfn<io Util. Intuidas
tul 1 ii «47 tino mi 1 4(15 700.00
IUIII 14 111)4 nuit au 1 281 789 00
1 ti 11 lll iUII 174 87 2 800 788.00
1 Mari un asa 0.1(1 os 2 371.850 00
Í U il 711 0«7 770 no 2:275 396 00
Ht illit mu m 0 indo que se inscribe en la crisis general del
l’ i« mu tmp* ibdhta um tuda <on <1 “crack" tic 1929 y continua
da « un la *.< imnda < ¿ti» 11 a Miindi.il de redivisión colonial.
I ) ('nmlrn/n mu la guerra y se prolonga hasta los prime-
m -mimiiu d< ln i i tsis de estructura de 1955.
I I ilimw del desm rollo uruguayo se agiliza, pero no sobre
ln». '.u.|i ni<<. nacionalistas del rclormismo hablista. sino merced.
liimlatiK tihdmrnir. a la presión d< factores exógcnos.
I a ultgiuipmi agio exportadora, restaurada en el poder en
mui o dr |9M aprec ia como la caída vertical de los precios de
Lr nuil» lias ptim.r- ionsci uem i a de la depresión del 29— ame-
mi/a । la mu hm । nn una verdadera bancarrota financiera.
Adopta iiihmirs medidas para contener las importaciones
lioiiiiidoi d« < nublos, prohibiciones, contingeneiaciones. etc.)
• im • I piMposilo de rvitaf < I hundimiento de la balanza de pagos.
I lln slguub «i impln llmivnic. organizar un mercado interno
ptoii iiid i pala la induitia v la coyuntura es aprovechada por
hillhoidlMH ii\hndm« pm invcisorrs extranjeros (especialmente
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•»• han । imvi i lldn • n || I 'ti
Al sin ulii ib la guilla mundial, las cii iiinstancias favora-
bh ni di ..iiiiilln i iiiuimin mtiubh im ule II desabastecí-
mli uto । n qm las poh ih lie b» ||g< taiilrs iminlicnen al país.
ti i i H. .ii un i
178
se combina con la abundante afluencia de divisas por las exce
lentes ventas de lanas, carnes y cueros a los aliados. El boom
se prolonga con la guerra de Corea y es incentivado por la polí
tica proteccionista de Luis Batlle.
En 1956 ya hay 28.349 establecimientos industriales y una
tangible expansión agrícola complementa la imagen general de
prosperidad.
Es claro que no se trata de un verdadero y liberador desarro
llo. Era. simplemente, el aprovechamiento diligente de la brecha
abierta en el sistema imperialista por la crisis económica primero
y por la guerra de redivisión después.
En la entraña de este transitorio crecimiento, alentaban las
causas profundas de la posterior y grave recesión.
Por lo pronto, y al revés de lo ocurrido en tiempos de don
José Batlle, el desarrollo de los años 40 y 50 se apoya esencial
mente en la empresa privada (nacional y extranjera) y no en el
Estado.
La tendencia a constituirse una clase dominante única y
acaparadora de la tierra, la industria, el comercio y la Banca es
ostensible y ya veremos los agrios frutos que ha rendido a la Re
pública.
Es en este lapso, precisamente, que la Banca privada arre
bata al Banco de la República el control del crédito nacional.
Es lo que demuestra el cuadro N° 4.
En 1940 ya la Banca privada aventajaba al Banco de la Re
pública en los depósitos, como lo supera en las colocaciones a
partir de 1943 y en capital y reservas a partir de 1949.
Así se completa el ciclo en el cual el Banco oficial pierde la
supremacía en la plaza y deja de ser el principal orientador del
crédito.
En el proceso de su supeditación a la Banca privada, tuvo
incidencia primordial el uso del redescuento.
Regulado por normas legales de 1948 y 1959. pronto fue
desvirtuado como mecanismo útil y efectivo para financiar el de
sarrollo con una cierta inflación controlada. En efecto, en esencia
el redescuento consiste en lo siguiente: un cliente solicita un cré
dito en un banco privado, o en el entonces Departamento Ban
cario del Banco de la República para fundar una fábrica, o po-
179
<UAnno N9 4
(I N Mil I i »Nt h DK MKMOn) I”
»-H|<ll«*l colocaciones
V «{•ptalloa («ii «Imutn publica)
1640 ti NopuhHiM mi ,i 102 n 104 2
tlwm »i pi i vh4h 66 i LUI 4 144.9
IU4 1 11 llupulOO ii Ull
II ll 7 ttili. 5
1 Ih||< h pl 1 VhiIh MIII 219 4 179 5
IIH4 ll IIwpiildh <i U27 124 5 190.4
Hhih h ihIvhJh 709 345 5 301.4
1H 4U ii H*tmhlh h unii 106 -1 445.0
IIhihh pilvmln ion4 126 0 430.6
1UIH II llvplllilliN too ' 166 0 597.0
Ilion H pl IVAitu mu n 808 8 677.2
Mino II lli'pulilli ii 106.2 453.6 833.2
llalli m pi Iviidii 204 ll 800 8 1.005.9
tuna II Hliplllllll'd LIO Ii 518.6 1.292 3
IIhih h piivnda 8.4 1.258.2 1.625.6
Idiii im * inipo, i> ( uliivar trigo, etc.
I I imtiluto se lo concede al 18% —era el interés corriente
. ii • ',ns du liosos tiempos y luego presenta los documentos res-
pi ino. < n el Departamento de Emisión del Banco de la Repú-
14b । dmidi se emite la cantidad necesaria para redescontar al
I pul । u nto.
I I instituto prestamista gana la diferencia entre 18% y el
r y tu.indo se efectúa la devolución del préstamo, se retira
• I dim io < nniido de circulación. Entre tanto aquél ha servido
pm .i montar una empresa productora, o poner en marcha un ne-
gm lo agiopeeuario. etc.
I n manos de la Banca privada el redescuento se fue convir-
ih mío rn un artilugio especulativo, para obtener beneficios
in is bem lirios. Es cierto que buena parte del mismo se empicó
pui .i los usos productivos que señala la ley, pero otra muy buena
p.ti< iun si invirtió en gastos suntuarios y operaciones especulad
v i de diferente riesgo.
l l) lidilun preparadas por el Cr. Luis ZalTaroni.
180
Veamos la evolución del redescuento en años claves de su
auge.
CUADRO N? 5
Redescuentos al 31-XII
(en millones de pesos) <4>
Banca privada Dep. Bancario
1956 191.7 110.0
1957 192.6 160.0
1958 290.4 210.0
1960 378.6 70.9
1961 341.0 398.0
1962 442.1 144.0
Hasta aquí, la expansión de la Banca privada coincide con
tasas relativas de crecimiento económico general. Pero a partir
de 1955 (aproximadamente) la producción industrial y agrope
cuaria se estancan o m ohteionan. de modo que. normalmente,
aquélla debió de haber sufrido las consecuencias de la crisis
estructural.
Andró Gtinder Frank ha demostrado que cuando el imperia
lismo restaña las heridas de sus contradicciones, cesa la coyun
tura favorable al desarrollo ocasional de los países dependientes.
La metrópoli retoma, firmemente las riendas del sometimiento
y de la explotación v la tendencia profunda al subdesarrollo
reaparece con todo su vigor. Es que. en rigor, el subdesarrollo
no ha dejado nunca de ser (concebido como desarrollo limitado
y deformado) ¡a clave de las sociedades colonizadas. Sólo ha expe
rimentado un circunstancial impasse, efecto de las contradic
ciones del sistema y no del empuje de un eventual capitalismo
nacional endógeno.
Veamos cómo evoluciona el producto bruto interno por habi
tante y a costo de factores de 1963.
(4) Informe de CIDE.
IHI
CUADRO N* n
1101 p««M utiiyuayHa) 1*1
MhhiiI y dentlft Mor vicíoa
luán 1 IM 1 1 <nn 3 7111
lililí 1 INH 1 J74 .1 7110
1044 uno 1 440 4 007
Binu un 1 1 04.1 4 050
luna 1 1411 p nía 5 004
lima l on 11 y <11111 4 8B4
l loo II .110 4 #37
liai 4 uun U mo 4 000
IIHII 1 mi a all í 4 5H3
lila 4 1 044 U Ut) 4 (150
I n i- mil n> bi al i< iiu< । mi ii pnrlli IOAS, <s mus < laia, el
hImIi uti.ilhi < ubi ai n mi enrula < n « I Uiiigiiav dr poM^arna
Nh pit'H • unís linios s< • ios para pmlimKiii la snir hasla hoy.
p« in la 1I<<I11111<1011 luí pu<s< guillo impri luí hnblr Srguii 1 liras
ib | 1 IAI* pina |‘I67 rl ptodiulo bruto iiilnnu poi hgldtanle
<I1111<1<<1111111 I P*'« ru rl I h ugiiav.
Pm «ih I.hik 111< 11 luí wal<ipil 11 Ir espiral i 111bu luna 1 ia luí corroído
iiik .11 ii r< mamila luis la los hit* I a líos.
I . lo <pi< se aprrria en la evolución del costo dr la vida.
< <m una basr |00 pai a |OSS. (6)
CUADRO NV 7
1959 200 6
1960 273.4
1961 3*11 1
1962 3711 3
1963 450 5
196*1 653 1
1965 1.022.4
1966 1 773 7
1967 3 357.3
0) I uii A l amppa: "El desarrollo económico del Uruguay" Ed C’eniro de Es-
♦<<■!«.<•<!«' de ( i< ih ias l .conómiciis y de Adininislnición Montevideo.
(6) I difonal de "Marcha", N" 1*120. Montevideo
182
Es interesante cotejar este cuadro con otro correspondiente
a la evolución de los medios de pago generales.
CUADRO 8
(en miles de pesos uruguayos) P)
1954 1:902.613
1955 1:979.851
1956 2:140.924
1957 2:359.352
1958 2:832.690
1959 3:687.332
1960 5:040.297
1961 6:035.826
1962 6:164.300
1963 8:012.002
1964 11:295.641
1965 20:198.389
1966 25:487.000
1967 28:501.000 (a marzo)
En este contexto la evolución de la Banca privada es la si
guiente:
CUADRO N° 9
(en miles de pesos) (•>
capital y reservas Total de Banca privada (nac. y exir.)
depósitos colocaciones
1959 348.270 1:643.934 2:531.360
1960 450.720 2:019.269 3:025.241
1961 601.460 2:438.913 3:522.338
1962 731.617 2:546.173 4:183.076
1963 880.636 3:418.803 4:783.630
1964 1:038.699 4:946.257 7:456.559
1965 1:167.687 1:849.439 12:879.263
1966 1:898.000 8:181.000 14:703.000
1967 (marzo) 1:550.000 9:475.000 16:021.000
(7) Boletín del Banco de la República.
(8) Ob. cit. en 7.
181
I - l o ll <l< «<l • lili nmi i «pn|| Imi luí mhliibl» ||« lil Bltnetl |>l ’
ul . pe mitniln Ih o mi- m Ih ilil ptmlm lo binto interno
I' <» linbitHim pi ♦ • ♦ «Inm In। ni i • 11» ib In IniIm huí
i ............ । ipil <i jm । I ni mi uiiii Inli i mi illm in il< I ilhu'ro
P»..- p* ♦♦ n pl» n i < ihh «♦ mm n «I* In i• Isla'h i m l»pn/» n míen
pm > I pm Pl.. In nm Im» mtillolnm < n ‘ hi m i/mnM e* illa
r HoOmhhhh fililí Mh i ptpw n/m MH
i « mn । i mi tl> mpio ■ ii ipil lus bnm ie. ptiillb tmi < otilo
ImhUH- I I «Itillli lili i limll ll Ih pl m Im (9)
i «IAIUK» N7 II)
l•l•lllm’lml«« llnm mina imana ranlraloa
Ham na nam na Ca|aa
huí h«HNl«a 1. a Ii mi|. PtipnlNina Total
IIHIH M II un 72
ton? 411 II Ul 72
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IIHIH 40 II 20 77
IIHI1 0(1 10 10 70
IIHI4 nj III 21 113
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1 H 1 1 1 imlnmlii « nana ।« nlinh s, smnisnli s v nu< netas,
linbln H| । ,i m bnin mina i n Inm Iminmleiibi
I h pm dniillliii mui hIIi Inn buniniln i mln *1 MM) hubihinles;
♦m \ < m < m In Im iimi i mln I » 900 \ i n Aty» nllmi mm i mln I 1.000.
In .i.ihbiil pm Imh n iiummihH. Miimim Ins »pn In llanca
i >pi । iilnil» n ptnpmiliimi pmlil|i» linio Upo di IiiryiilArídndcs
i । minp« inm a • ii । I pin Inmlm Iminl ih Ins nuevos Imnros.
I lo <pn <h 1110<1I1<< In < nml.lmi pm Inmenlai'la «pie investí
Mu Ins hi Ih hlmb '< »li I H11111 o Imlmiii Inl । 11 PM»5
‘op» । mu In iiiiii •. mn nn m nlmli m pnne>m ni Ministro (le
llm h mln 1I1 In < pm n < 1 I ilnnido A//lnt (I<>>
CP Intimne ilc < II >r
l |(J) liilnniir de In < 'imihlóii Im -lipii.loin <l< *<ignmt« poi In < ’iliiuuii ib Representantes.
IM
En resumen expresan: a) Iniciación irregular del trámite,
por no haber existido la exigencia del depósito simultáneo que
prescribe la Ley 9.756.
b) Omisión del Ministerio de Hacienda, al no actuar ante
denuncias del Departamento de Emisión del Banco de la Repú
blica.
c) Omisión del Ministerio de Hacienda ante denuncias fun
dadas de que la empresa empleaba medios indebidos de propa
ganda.
d) Pasividad del Ministerio de Hacienda ante solicitud de
la Inspección de Hacienda de pasar los antecedentes del caso a
la justicia.
e) Después de señalar otras omisiones, la Comisión resalta
las conclusiones de otro informe del Departamento de Emisión
donde se dice textualmente: “Los promotores de esta empresa
bancaria han venido actuando desde el comienzo de su gestión
con intolerable burla y escarnio de la legislación aplicable...’’.
Tales son los hechos esenciales de la 5a etapa que se prolon
ga desde 1955 (aproximadamente) hasta el “crack” bancario
de 1965.
La debacle de 1965 fue la consecuencia directa de la desen
frenada especulación de la fase anterior. A partir de 1965 se inicia
una 6a etapa. Sus rasgos principales son:
a) Concentración de la Banca en pocas manos.
b) Extranjerización de la Banca.
c) Mantenimiento de los mecanismos especulativos anterio
res. pero con un mayor énfasis en los negocios con moneda extran
jera.
d) Afirmación de la Banca como factor dominante de la eco
nomía nacional.
Esta sexta etapa se prolonga hasta el decreto de congelación
de precios y salarios del 28 de junio de 1969.
A partir de entonces, se inicia una 7a etapa en la que una
nueva crisis conmueve hondamente a la banca privada en el Uru
guay y en la que tiende a identificarse, a confundirse, con la crisis
estructural que lo afecta cada vez más gravemente.
Conviene profundizar las etapas correspondientes al desa-
185
। • lln il<- la inflación y la que se desenvuelve en el llamado período
h 'estabilización”. El primer objetivo lo encaramos de inme-
JLiht. el segundo más adelante.
/ / tiempo de la inflación y la Banca
II invalorable análisis realizado por el Instituto de Econo-
ima en su obra “El proceso económico del Uruguay”. (11) aporta
• l< mcnlos de juicio inapreciables para inteligir la evolución de
la banca en la economía nacional y. especialmente, en los años
< n que es hondamente distorsionada por la inflación.
II Instituto señala que el limitado y deformado desarrollo
económico del Uruguay se produce mediante un mecanismo de
circulación ampliada para la agropecuaria primero y de circula-
i ton ampliada para la industria, después; hasta mediados de
hi década de los 50, en que, prácticamente, toda la economía
entra a funcionaren un régimen de circulación simple.
I n efecto, mientras la agropecuaria tuvo oportunidades de
crecimiento, la plusvalía engendrada por la misma se convirtió
• ii capitales que fueron reinvertidos en la ampliación de su pro
pia producción. Pero llega un instante en que, por motivaciones
c uuclurales, la producción agropecuaria se estanca y, aun. in-
\oluciona. Entonces dicho sector entra en una fase de circula-
< ion simple. Ya no admite reinversión de capitales por ella misma
pesiados, puesto que el rendimiento de los mismos tiende a cero.
O c.i, que para que resulte rentable una inversión agropecuaria.
• h be salir del sector un monto de capitales equivalente.
¿Hacia dónde se dirige, entonces, la plusvalía generada
poi la explotación del agro? Preferentemente hacia la industria
qm lum iona, activamente, en un régimen de circulación amplia-
• l.i No solo recibe capitales provenientes del campo y de empresas
loi im is sino que la plusvalía gestada por la actividad industrial
r H iirciiida en su propio crecimiento. El proceso se prolonga
ill) Insumió de Economía: “Proceso económico del Uruguay”. Ed. Universidad
.1. ln Kcpublica. Montevideo.
186
hasta mediados de la década de los 50, en que, también, se estan
ca la producción industrial, repitiendo el ciclo de la agropecuaria.
Es decir, entra en una fase de circulación simple.
Es el momento en que las manifestaciones de la crisis estruc
tural empiezan a hacerse ostensibles. Estas etapas de la evolu
ción económica nacional coinciden con las etapas 1, 2, 3 y 4. re
lativas a la evolución de la banca más arriba reseñadas.
A partir de entonces, toda la economía uruguaya entra en
un mecanismo de circulación simple y la inflación es su fenómeno
dominante. Años que coinciden con las etapas 5 y 6 de la evolu
ción de la banca periodizada por nosotros.
El Instituto de Economía caracteriza a lo que podemos llamar
el “tiempo de la inflación en el Uruguay”, (12) “como una etapa
histórica de su desarrollo capitalista y dependiente. En esa
óptica la inflación aparece como un proceso resultante de las alte
raciones producidas en las relaciones de dependencia de nuestro
país con el capitalismo internacional y en sus consecuencias sobre
las oportunidades internas de inversión y de captación de
plusvalía”.
Ya vimos como en la post-guerra se agudiza la explotación
imperialista del país, cuando el imperialismo supera la larga
crisis que lo afectara desde 1929 hasta el fin de la conflagración
bélica.
Bajaron los precios de nuestras materias primas (a partir
de 1951), la industiia nacional se vio enfrentada a la expansión
de los monopolios extranjeros, crece vertiginosamente el endeu
damiento externo y, finalmente, el país capitula ante las exigen
cias del Fondo Monetario Internacional para que adopte sus re
cetas neo-liberales. “En el plano nacional —expresa el Instituto
de Economía—, (13) la ausencia de oportunidades de inversión
lucrativas y seguras en el complejo agro-industrial alteró la circu
lación de los capitales, que impulsados por la usura y la especula
ción se orientaron hacia activos improductivos o hacia moneda
extranjera”.
Aquí asoman, pues, con nitidez, algunas de las causas pro-
(12) Ob. cit. en 11.
(13) Ob. cil. en 11.
187
Ihh'I> ih l.i aceleración de la espiral inflacionaria.
\d« huís. la inflación se convierte en un método para redis-
llllmli Li plusvalía existente —c incluso para acrecentarla,
'i... . । I I de E., a costa de los salarios reales— en favor de
li o i mtmidos sectores de las clases dominantes (aquellos en que
hi iiiii.i v banca son sus intereses preferenciales. aunque no
lililí 0*1
Pm ultimo, la inflación permite a la oligarquía nativa mante-
iii i ii política de conciliación de clases transitoriamente. Alza
di salarios y de precios inician su loca carrera, lo que anuncia
। I । m .timiamicnto definitivo del sistema, ya que ese frágil equi-
libim social no se puede sostener más allá de la frontera en que el
nm lidio inflacionario amenace gravemente la supervivencia de
la । oniumdad.
l odo (dio nos lleva a una conclusión fundamental: las causas
piolundas de la inflación hay que indagarlas en la crisis estruc-
luial, vale decir, en el “desarrollo del subdesarrollo” y en la
inii osificación de la dependencia colonial.
Pero el Instituto distingue mecanismos diferentes en el modo
en que la crisis de estructura determina la inflación, según las
chipas que pautan su incontenible expansión. En un primer
periodo de “inflación declarada” y que se prolonga de 1954 a
PH>|. las presiones de ganaderos y exportadores, que pretenden
aumentar sus beneficios pese a la caída de precios de las mate-
i ias primas en el mercado mundial, adquieren gravitacifm deci-
si\ a en el impulso inflacionario.
En efecto, la baja de las cotizaciones de los productos expor-
labks se compensa con sucesivas devaluaciones —especial
mente a partir de la Reforma Cambiaría y Monetaria de 1959—
\ aumento de la emisión.
I n estos años el promedio anual de ascenso de los precios
• s de un 20% y la cotización del dólar se eleva de poco más de
$ LOO en 1954 a $ 11.00 en 1961. (14) Los precios de las materias
piiinas exportadas, en cambio, bajan de un índice de 160 en 1951
.i Kt> en 1957. (15)
(14) Ob. cit. en 11.
(15) Ob. cit. en 11.
188
El Instituto de Economía señala que estos años son de extraor
dinaria expansión para la banca privada. Entre 1955 y 1959 la
tasa de aumento del número de empleados bancarios fue del 5,9%
anual acumulativo y la de creación de nuevas instituciones fue
de 9,4%. La mayor expansión se produjo en el interior; de 1955
a 1960, a él corresponde el 80% de las nuevas entidades bancarias.
Por otro lado, la banca extiende sus funciones a nuevos
ámbitos de la economía no estrictamente bancarios: compra,
venta y administración de propiedades, preponderante partici
pación en la financiación y gestión del comercio exterior (ampa
rada por la política gubernamental), colocación destinada a de
pósitos previos de importación, creciente compra y venta de di
visas. Alguien denominó a este ascenso y diversificación de la
gravitación de la banca en el conjunto de la economía, como “ban
ca bazar’’.
Por último, la actividad bancaria empezó a convertirse en
el más lucrativo negocio del país. Ello se debe, en primer lugar,
al alza vertical de los intereses y al consiguiente distanciamiento
entre el interés pagado al depositante y el cobrado al deudor.
En segundo lugar, a la financiación del movimiento especulativo
que empieza a primar en la vida económica nacional.
El alza de la tasa de interés se debe, evidentemente, a un
aumento en la demanda del crédito. Y esta deriva, en parte, de
la clientela que se transfiere de la banca estatal a la privada,
pero también de las tendencias especulativas de la plaza: reten
ción de la lana por los barraqueros especulando con las devalua
ciones monetarias, almacenamiento de stocks de mercaderías
para provocar escasez artificial y ascenso de precios, etc. Todo
ello configura un tipo de negocio de enorme rendimiento que per
mite, justamente, financiarlo pagando altos intereses y a plazos
cortos.
El segundo período de la inflación, de acuerdo al criterio
del Instituto, transcurre de 1962 a 1968 y se singulariza por su
carácter explosivo. El factor determinante de la espiral inflacio
naria pasa a ser la especulación. El promedio anual de alza de
precios trepa al 60%. Veamos cómo asciende dicha tasa a partir
de 1962:
189
CUADRO N° 11
Precios a nivel de consumidor
Tasas anuales a diciembre de cada año 0®)
1962 11,2
1963 43,6
1964 35,4
1965 88,0
1966 49.4
1967 136,0
1968 66,3 (hasta el 28 de junio)
I I dólar se cotizó a algo más de $ 11.00 en 1962 y $ 250.00
poi lia devaluación del 29 de abril de 1968. De 1962 a 1967 in-
Ih-.im . se produce una fuga de capitales de 246.4 millones de
ihihiH I n el mismo lapso el endeudamiento externo total aumen-
ln • n I 18.3 millones de dólares.
I I sistema bancario. en ese marco, continúa su expansión
Im i.i < I crack de abril de 1965. Luego decrece por el cierre de
nr nim hhk’s quebradas en esa oportunidad v por el estímulo
n I i conce ntración de la banca en pocas entidades que pone en
...... tu .i el gobierno. El 10% de los bancos acapara entre el 50%
• I 60% de las colocaciones y depósitos totales.
I I siguiente cuadro lo demuestra.
CUADRO N? 12
(a diciembre de cada año) (17>
Funcionarios Casas Dependencias (incluye
centrales casas centrales)
IU62 9.581 60 515 (a junio)
111(13 9.764 60 564
IIMI4 10.007 56 519
1005 9.830 50 411
1066 9.290 46 396
19(17 9.092 42 491
(16) <M» cil. en 11.
(17) (>b cil. en II.
190
Por otro lado, se registra un crecimiento espectacular de las
financieras. Empresas colaterales de los bancos, que realizan
sus mismos cometidos, pero sin el control legal que regla la fun
ción de aquellos. Rinden pingües beneficios v son el mecanismo
ideal para la luga de capitales.
I a masa de capital trasvasado a las financieras puede esti
marse por el índico de liquidez bancaria (relación entre el total
del dinero de origen bancario circulante v el monto del producto
interno), por el índice de créditos (créditos - producto) v por el
de depósitos en moneda nacional (depósitos - producto).
Fl primero fue 17.0 en el lapso 1956-61 v descendió a 12.4 en
1967; cj segundo bajó, en el mismo período, de 42.0 a 26.0 v el
tercero de 26.0 a 15.0. Filo prueba en qué medida el negocio
bancario empezó a escurrirse hacia la red capilar parabancaria
dr las financieras.
Es muv importante, en estos años, el incremento de las ope
raciones en moneda extranjera. El porcentaje de los créditos
«n moneda extranjera con respecto al total de créditos, fue del
10 1”n en el lapso 1954-61 v subió a 41.7% en 1967.
Por ultimo. es esencial observar los cambios cualitativos
ocurridos en la orientación del crédito de la banca privada. En to
dos estos años de la “inflación explosiva”, algo más del 50% del
crédito se dirigió hacia la intermediación: o sea. hacia las maqui
naciones especulativas.
En suma: en esta fase la conversión del conjunto de la eco-
mniiía nacional en un mecanismo de circulación simple —o sea,
hi ausencia de oportunidades pura la inversión lucrativa en el
agro v la industria— deriva hacia la evasión de capitales v la
especulación. En el centro de las mismas está la banca privada.
1 ello es factor decisivo de la inmensa gravitación que pasa a
ocuparen la estrucl tira económica del subdesarrollo uruguaya
। apiiuioiii
IOS MALABARISTAS DEL DOLAR
I I । .ipímln anterior contiene suficientes elementos de juicio
• •••• para probar, sin apelaciones, que la banca privada ha pros
i • idn al socaire de la crisis v de la inflación. Analizamos, incluso.
• ' principales líneas del negocio bancario que más rendí doras
- uliaron para los banqueros.
i ii el presente capítulo v en los dos siguientes, estudiaremos.
• ■ p o m ular, algunos de esos mecanismos de voraz cnriqucci-
mi« nio ( omenzamos con la especulación con el dólar en su plu-
• «I il' • nh • • de posibilidades y artilugios.
/ ■ sprndml huiicarid y dcvdltiacionen
< milinuación analizaremos algunos cuadros (pie exponen
tu "im nm de la capitalización y de los beneficios do un grupo
i- pmh insns bancos de plaza. •
Im luimos dos rubros decisivos* patrimonial (capital v reser
> । utilidades, en pesos.
CUADRO N° 13
BANCO COMERCIAL (D
Patrimonial Utilidades
11)50 15:000.000 1:458.619.99
11)51 28:850.000 1:862.320.00
1U52 23:550.000 2:176.814.83
11)53 25:800.000 2:300.625.73
11)54 32:393.000 2:505.547.27
11)55 36:999.100 3:134.801.11
111 tu im v Balance dd Banco Comercial, 1969.
192
1956 40:000.000 3:023.089.88
1957 42:250.000 3:733.812.96
1958 44:650.000 4:010.611.80
1959 51:950.000 4:504.474.82
1960 69:100.000 5:621.999.73
1961 82:850.000 6:226.771.25
1962 117:350.000 7:789.891.88
1963 120:500.000 7:782.353.76
1964 133:150.000 8:731.833.78
1965 152:000.000 9:866.523.93
1966 307:000.000 20:753.459.90
1967 492:650.000 24:267.701.73
1968 522:300.000 31:773.283.00
CUADRO N? 14
BANCO DE COBRANZAS <2)
Patrimonial Utilidades
1950 3:951.908.84 376.085.34
1951 4:629.195.00 475.901.62
1952 5:784.629.07 600.032.13
1953 5:847.946.92 680.251.46
1954 6:013.912.66 793.170.54
1955 6:923.053.79 900.871.87
1956 7:436.114.59 936.498.20
1957 7:618.967.57 1:012.755.96
1958 8:608.529.72 1:059.612.16
1959 10:028.172.45 1:322.172.68
1960 10 036.190.29 1:523.983.36
1961 15:173.836.11 1:837.563.57
1962 18:625.518.35 4:166.546.66
1963 20:863.542.89 3:533.330.36
1964 31:234.408.96 3:350.602.33
1965 32:344.605.25 4:485.512.78
1966 44:220.855.22 11:304.149.36
1967 113:997.995.01 5:561.369.65
1968 182:132.633.21 12:464.244.17
(2) Memoria y Balance del Banco de Cobranzas, 1969.
19 3
CUADRO N9 15
BANCO DE CREDITO <3)
1950 6:550.000.00 906.853.97
11)01 7:350.000.00 1.006.318.15
11)02 7:850.000.00 1:135.752.75
1053 10:600.000.00 1:212.040.88
1951 10:850.000.00 1:506.253.18
1955 11:100.000.00 1:510.725.69
1956 12:650.000.00 1:717.464.26
1957 13:650.000.00 2:234.320.70
1958 16:000.000.00 2:720.870.00
1959 19:800.000.00 3:225.103.56
1960 20:736.308.69 5:023.238.56
19111 34:600.000.00 5:140.181.64
1902 38:250.000.00 6:744.383.32
1963 52:500.000.00 5:338.793.41
1994 52:750.000.00 5:355.957.12
1 995 80:500.000.00 7:031.922.80
1999 170:000.000.00 22:864.027.47
1997 274:000.000.00 33:502.811.42
CUADRO N° 16
BANCO POPULAR W
1952. 7:809.266.15 708.520.52
1953 8:385.626.08 782.832.81
1054 8:468.283.57 842.615.18
1955 9:584.986.17 938.610.84
1956 9:701.479.62 976.807.16
1957 9:843.141.04 981.407.64
1958 11:212.874.05 1:045.711.83
19.59 16:397.415.20 3:281.976.90
1960 22:497.438.86 3:610.283.38
1961 26:858.467.20 5:536.692.45
1962 31:874.694.03 2:580.887.08
H lo ejercicio se computa sólo de 3-12-62 a 31-3-63, por cam-
l'io <5 lecha en el balance).
(’» ...... y Balance del Banco de Crédito, 1968.
< I) M- hkhih y Balance del Banco Popular del Uruguay, 1969.
194
1963 39:088.370.40 4:696.325.98
1964 42:932.891.25 11:009.358.53
1965 54:756.290.53 6:148.051.09
1966 56:508.919.26 21:225.706.75
1967 140:870.912.43 10:682.323.43
1968 152:620.000.00 10:825.128.54
Tomando como fuente su “Memoria y Balance General’’,
ofrecemos la serie correspondiente a Sociedad de Bancos. El Pa
trimonial se divide en Capital y Reservas. (5)
CUADRO N° 17
Capital Reservas Utilidades
1952 1:031.000.00 730.61 7.396.08
1953 1:060.245.00 15.383.67 46.440.56
1954 1:362.575.00 30.437.50 50.538.33
1955 1:703.541.00 58.395.42 79.579.25
1956 2:000.000.00 88.099.93 147.045.08
1957 2:000.000.00 122.770.02 196.700.90
1958 2:554.357.00 167.792.27 250.222.51
1959 4:007.106.00 268.107.80 503.155.33
1960 4:510.761.00 953.107.33 894.012.41
1961 5:626.720.00 1:117.435.71 1:043.960.11
1962 7:568.050.00 3:293.732.07 1:459.797.21
1963 8:163.533.34 3:579.438.82 1:807.317.00
1964 10:461.000.00 3:883.842.58 1:957.314.16
1965 10:500.000.00 5:021.170.35 3:598.019.65
1966 14:175.000.00 29:615.418.54 5:003.320.66
1967 24:746.385.00 43:593.418.54 7:361.902.50
1968 32:936.850.00 52:354.430.29 8:574.360.68
Antes de entrar en el análisis de estas series, aclaremos que
el capital está constituido por las acciones emitidas y colocadas.
No siempre significan desembolsos en dinero de los accionistas,
pues muchas veces los bancos efectúan repartos de acciones sin
percibir nada a cambio de ellas. No todo el capital integrado de
un banco, corresponde a dinero efectivo invertido por sus accio
nistas.
(5) Memoria y Balance General de Sociedad de Bancos, 1969.
1%
11 i M iM MUI kuh L) . imialim lili di la-. qamilirtas
ii ilhihiMHb i > ll.i hp । o|i • spotidli n(i • .1 "lírscivas
hpp 10 h »h A* qm Jullllli illl Hlltm tilo'. contables
■ ptll ht I* I I ililii lili । ■ p 11 । i om pi ir a i la । Ii s\ a lo
Ii 1111110 ibl I Ii 1 • I ■* 11 i
ii lllipillll Mil Putl lllliltil.il
11 Ih »ilHll H Ml| • f 11 H> ,1, las । i |i i । pm .tas son
(i 'o o • । । i. >1 tilmos ih' • i• । lml< uii»s en los bancos
। • i . । • . । m . Iiiin imidi tildo Inrdu l')S? \ b) otro que
o ti । h i ii pou । I tOm nl« i p ii Mi di im alio
\ i . . . iL hI< tpiodmilhns i I signirirado de dicha
HHPihtbii hm
I । l> ।. ni ni 11 i.i I । oi| iliiplii a ,n palt i mol ño de 1951 (boom
। . ........... I 1 ' । inh lo tli l,i i i e.i I \ lo misino ocurre con sus ga-
........... I . m.i i. d< l'hda |9nX nías que cuadruplica el patri-
..... olí । i I । ii uii nplii a los hi n< lirios
I । i' ■ |i । o dito ,ii n i < rl patrimonio en más del 50%
• । I । ..... । >pnnqm uto a balado \ lo mismo ocurre con las utili-
• • n i l'» " । IbhM । p 1111111 p I i< a r| primero v sextuplica las sc-
toilnhis
l l l’ ni • • di ( obian/as aumenta el patrimonio en un 50%
i ltipli> । I r । anam ias en el primer quinquenio. Pero muhi-
। i. . «a pul । is el patrimonio v casi por cuatro las ganancias
। n • I 11 im m lo
I I l' H» o ropnl.it aumenta en un 30% el patrimonio de 1952
• t . ln o- \ aíro menos los beneficios en el mismo lapso,
i । . a । ni । qm triplica el patrimonio v mantiene los bencft-
. i., .1. |9n I a |ñnX
। I i<l dr Batiros acrece el patrimonio en un 50% de 1953
iMiihiplua por más de tres los beneficios (no tenemos
• ■ ui i I'» ' pot set nn año anormal para la institución).
«i mas qm- sextuplica el patrimonio de 1964 a |96K
। । n । M idi nplii a las utilidades rn el mismo lapso.
I m i ti los años de agravamiento de la crisis v de galope
iiiii.i
ti । unto los bancos remontan el vuelo de su prosperidad.
i I r । titas s< ñalan. sobre todo para el tiltimo cptimpienio.
1%
un escamoteo de las verdaderas utilidades. En efecto, a las
declaradas hay que agregar gran parte de las reservas y en algu
nos casos el propio capital, ya que serían inexplicables ventas
de acciones masivas con dividendos situados entre el 9% y e!
20% aproximadamente (en años en los que el interés de las colo
caciones superan fácilmente el 30. el 40 y aún, el 50%). Lo que sig
nifica sustraer dividendos a los accionistas modestos y recursos
fiscales al Estado. Mientras las disponibilidades del Banco crecen
espectacularmente para que el grupo financiero dominante las
use en su provecho (mediante el crédito v otras formas).
Aun teniendo en cuenta la índole contable de la “Revalua
ción de Activos", los beneficios del último quinquenio resultan
astronómicos.
Por ejemplo, en el Balance de 1968 (30 - IX). el Banco de
Cobranzas incluye $ 40.762.889.86 de reservas revaluadas, sobre
un total patrimonial de más de 182 millones.
El Banco Comercial, que es un caso extremo, declara reser
vas revaluadas por algo más de 259 millones (30-IX de 1967);
pero sobre un patrimonio total de más de 492 millones y medio.
Como la revaluación se puede realizar cada dos años, no corres
ponde en 1968 v en el ejercicio transcurrido el patrimonio crece
en 28 millones más; entre tanto declara beneficios por 31 millo
nes 700 mil pesos.
En suma, las utilidades declaradas son muy inferiores a las
reales. Hecho que se comprueba fácilmente teniendo en cuenta
exclusivamente el crecimiento del capital y de las reservas y sin
considerar otros tipos de ocultaciones, fraudes, etc.
3) ¿Qué fenómenos pueden explicar la prosperidad verti
ginosa del último quinquenio? Creemos que la respuesta es sim
ple: las devaluaciones monetarias son un factor decisivo de
aquella.
Sólo entre fines de 1965 y principios de 1968. a ojo de buen
cubero, hubo una devaluación del 100% ($ 34 a $ 64. por dólar)
en octubre de 1965; otra de alrededor del 10% en setiembre
de 1966. varias hasta noviembre de 1967 que llevaron el dólar
a $ 100 v de nuevo otra corrección del 100% en ese mes (de S 100
a $ 200). Por último, la celebérrima de abril de 1968: 25% (de
197
I MM» .1 t ’SO)
i l,i ptodticción está estancada, si el comercio languidece
h ll m»> ,i prospera alegremente al misino tiempo que la moneda
. l< dita una v otra vez ¿se nos puede tildar de malpensados
l. Im linos que los bancos han especulado descaradamente
• • I dolm v que en cada devaluación se han embolsado millo-
■• millones de pesos?
I «lleudemos (pie los hechos son contundentes v acusadores.
I i todavía. concurren a afianzar esta explicación algunos
ob di nú -, «pie conviene tener en cuenta.
/ / un m v /os liamle^ en /</s exportaciones
I n la interpelación realizada a los Ministros de Hacienda,
i m ol. n i \ Agricultura v Relaciones Exteriores sobre los nego-
n i. lam ros. el 3 de abril de 1961, el Diputado V. Trías acusó
• i........ . la República de ocultar un informe que probaba la
."plf idad de fraudes bancos de plaza con los fraudes en las
i 11 n mm s de cueros pelados v peludos.
I I mipeu «le la denuncia fue el informe Terra - Arlifeulillc
• • «I mismo asunto v la intervención de los bancos se puede
< imm । i l icitas firmas exportadoras ocultaban al Banco de
1 lt pnblh i las reales ventas cumplidas en el exterior v. por ende.
• ni rn iImii a su control importantes cantidades de dólares,
qm norman en el exterior, o traficaban en el mercado libre.
• i. m idi utas ganancias. Para ello necesitaban la complicidad
t di un banco de plaza que. naturalmente, “pellizcaba” su
• ii na i i| ida cu la maniobra.
I I llam o de la República jamás entregó al citado legislador
l h i. imr solicitado (según se le explicó, confidencialmente.
। <ipi । i i deudor de cuantiosas sumas a los infractores), pero
। Jim nn pudo probar su acusación en la sesión del 8 de mavo
d l mi tno ano. Para ello manejó el Informe del Dr. Zabalcta
i ni h ido poi la Asesoría l etrada del Contralor de Exportaciones
ti p il u mués) I n su texto constata la intervención fraudulen
ta II.im o para el Comercio\ la Industria de Francia v del Banco
i । i . nhp ia I stos recibieron el total de los dólares obtenidos
198
• ’n las operaciones de exportación de varias firmas, pero dividieron
la cucnia respectiva v sólo entregaron una parte al Banco oficial
(\ iolando el decreto de 3-VIII-1956). (6)
/ a Henea privada: esta laitmutiirga de las devaluaciones
En el Acta N° 256 del Consejo Nacional de Gobierno (1965).
correspondiente a la sesión en que se consideró la clausura del
Banco Transatlántico, consta que el Consejero Dr. A. Abdala
señaló, inequívocamente, las especulaciones de la Banca con
dolares.
Dice así (7): “Oportunamente presentó (el C. Abdala) un
pedido de informes para demostrar la especulación de dólares
que realizaban algunas instituciones bancarias privadas, lo cual
habrá de colocar oportunamente al Consejo en situación de en
frentar con valentía...*’.
Coraje que. por cierto, nunca asumió ni ése. ni ningún go
bierno en los últimos tiempos.
Por último, es útil recordar la lista de bancos que adqui
rieron la mavor cantidad de dólares al Banco de la República
<n los días claves del 22 al 26 de abril de 1968 y previos a la deva
luación del 29.
CUADRO N° 18
En miles de dólares (8)
(Fuente: Actas del Senado)
Banco de Montevideo 218
Banco Mercantil 214
Sociedad de Bancos 214
Banco La Caja Obrera 68
First N. Bank 231
Banco Comercial 450
(6) Acta de la sesión de la Cámara de Representantes del 5 de abril de 1961.
(7) Acta N° 256 del Consejo Nacional de Gobierno.
(8) Citado en: Vivián Trías, “Economía y política en el Uruguay contemporáneo”.
Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo.
19*1
1 tunco de Cobranzas 50
1 tunco de Crédito 291
1 tunco dr Londres 360
1 tonco Popular 126
UBUK 117
I linios Incron los que más lucraron con la escandalosa
a > almu Ion dr abril.
I . । «pli sado hasta aquí, no deja lugar a dudas: gran parte
.1. l.i por.pt । ni.id bancaria de los últimos años se debe a la cspccu-
l-o h>n i oh < I dolar
■ ai In । hos. hechos porfiados diría Lenin. los que abonan tal
>dli tuin Ion
< \ ri i tu o iv
Ii\l \N( I S FALSOS Y GANANCIAS TURBIAS
I N I A BANCA PRIVADA
I i Banca privada ha perfeccionado el arte de falsificar ba-
lnm v escamotear beneficios, hasta los refinamientos del vir-
t ituse.mo.
I I lector habrá podido vislumbrar cómo las utilidades reales
i» in i\ores que las declaradas, que asoman en diversos datos
I I».dance como las enaguas largas desbordan las polleras cor*
limas.
I I < n i ¡miento del capital v de las reservas denuncia, en que
i n dida exagerada, los bancos han abatido sus beneficios reales
• I. • Icelos de esquivar el celo fiscal v defraudar a los modestos
■i» । iiinislas.
\hora nos ocuparemos de otros aspectos de este problema
i'.n । ello recogeremos información y algunas denuncias insertas
• i lo excelentes artículos de .losé .Jorge Martínez (1) publicados
n II Popular” y que han diseñado una verdadera radiografía
l< I 11 u ncia de la furca bancaria en el Uruguav”.
/ .n no/zi/in/rs htmcurias y sus secretos
I >< acuerdo a los balances del segundo semestre de 1967 y
ptlim i semestre de 1968 (17 casos), el cuadro completo de las uti-
h<lndi 1 declaradas por los bancos es el siguiente (el cuadro fue
pnbh> ido en “El Popular” del 22-XL63 y reproduce fielmente
. documentos oficiales de las propias instituciones según lo
pudimos constatar: nosotros nos limitamos a sustituir los balan*
di I n ' por los del 68 que hemos podido obtener y que corres*
I indi n al semestre):
11) I • > ni líenlos de J.J. Martínez fueron recogidos en su libro “La telaraña bancaria
u • I Hoigiinv". Ed. Pueblos Unidos. Montevideo.
202
CUADRO N* 19
En millones de pesos y en cifras redondeadas (2)
Utilidades
. declaradas
1) B. de Londres .................................................... 75.315
2) B. de Crédito .................. .*................................ 39.102
3) B. Comercial .............................................. 31.773
4) B. de Pan de Azúcar .......................................... 23.705
5) F. N. City Bank .................................................. 19.914
6) B. Internacional .................................................. 18.349
7) B. Holandés ......................................................... 13.250
8) B. de Cobranzas ................................................. 12.464
9) B. de Montevideo ............................................... 11.289
10) B. Mercantil ........................................................ 11.262
11) B. Popular ........................................................... 10.825
12) B. La Caja Obrera ............................................. 9.900
13) B. Cacilsa ............................................................. 9.352
14) UBUR ................................................................. 8.457
15) B. Palestino .............................. ......................... 7.894
16) B. de Pando ......................................................... 7.440
17) Sociedad de Bancos ......................................... 7.362
18) B. del Litoral ...................................................... 6.353
19) B. del Plata ........................................................ 5.846
20) B. Aldave y Martínez ........................................ 5.519
21) B. del Este ..................................................... 4.890
22) B. de San José .................................................... 4.554
23) B. de Salto ......................................................... 4.215
24) B. de la Nación Argentina ................................ 4.093
25) B. de Durazno .................................................... 3.555
26) B. Financiero Sudamericano ............................. 3.311
27) Discount Overseas B.......................................... 3.128
28) B. de Paysandú .................................................. 3.075
29) B. Francés e Italiano ......................................... 2.436
30) B. de Río Negro ................................................ 2.121
31) B. de Florida ....................................................... 2.111
32) B. del Norte ........................................................ 1.994
33) Foreign Trade B................................................. 1.964
34) B. Valdense ......................................................... 1.550
35) B. de Flores ........................................................ 1.402
36) B. de Treinta y Tres .......................................... 1.362
37) B. de Soriano ...................................................... 912
38) B. do Brasil ....................................................... —16.843
(2) Balances y Memorias anuales correspondientes a las distintas instituciones.
203
ni lando este cuadro con el publicado en “El Popular”,
i ni ih । ipil los pequeños ajustes realizados provocan algunas
t i* • . ........ n el “ranking” respectivo.
Vi poi < p inplo. el Banco de Cobranzas pasa del 19° lugar
*' I ii .qa Obrera del 13° al 10°.
i l loiid di beneficios declarados es de 358 millones de pesos
ih o dundas, sobre algo más de 1.000 millones de capital
ii i ti II ñu .i Privada).
I I Martínez observa que el “ranking” de utilidades no
i>i <hi el de patrimonios, lo que resulta muy sugestivo.
I 10 pi uñeros bancos de acuerdo a su patrimonio son (3):
CUADRO N° 20
i ii nilllone* de pesos Patrimonial
Ii ll Comercial ......................................................... 522.300
H II dr Crédito ........................................................ 273.999
। ll Mercantil .......................................................... 241.763
ti H Ldi Caja Obrera ............................................... 234.472
l II de Cobranzas .................................................... 189.038
l । Popular ............................................................. 152.620
o ll de Londres ...................................................... 137.600
Ih IIHIIR ..................................................................... 103.022
in '.mirdad de Bancos .............................................. 83.733
Im H Internacional ..................................................... 66.938
\ ronlinuación incluimos otro cuadro para comparar con el
i. Hm v para que el lector reflexione.
I • I “ranking”. según patrimoniales, elaborado por la firma
l'ti Waterhousc Peat & Co. en julio de 1964. o sea en vísperas
i, I i h l bancario de abril de 1965. (4)
111 । Un cits. en 2.
' Ii liilnimo de la Tirina Pricc Waterhouse Peat & Co. de julio de 1964.
204
CUADRO N? 21
En millones de pesos Patrimonial
1) B. Comercial ............................................................ 120.500
2) B. Transatlántico del U............................................ 69.734
3) B. La Caja Obrera .................................................. 63.602
4) B. de Crédito ........................................................... 50.814
5) B. Regional .............................................................. 45.975
6) B. Popular ............................................................... 42.933
7) B. de San José. .•........................... 34.011
8) B. Rural ................................................................... 29.580
9) B. do Brasil ............................................................. 26.618
Los tres cuadros ofrecen sabroso material a la especulación.
No sólo es muy extraño que los bancos aparentemente más
sólidos (más alto patrimonial) y de más aflatada organización
no sean los que exhiben mavores utilidades (sobre todo, por
cent ualmente consideradas).
Ese hecho va está indicando que es muy probable que nos
encontremos ante balances “arreglados” con el fin de esquivar
el pago de impuestos v restar beneficios efectivos a los accionistas
pequeños, para ponerlos a disposición de los grupos dominantes
en cada institución.
Además, el tercer cuadro muestra que tres bancos, dentro de
los 10 primeros, fueron intervenidos menos de un año más tarde
(Transatlántico. Regional y Rural: también La Caja Obrera atra-
ves<> por notorias dificultades) porque no podían mantener sus
puertas abiertas. ¿No prueba ello que los balances publicados no
ofrecen mayor confianza, ni mucho menos?
Falsificaciones. ocultaciones v birlibirloques
I as utilidades pueden esconderse de varias maneras. Las
mas Irecuentes son:
a) alteraciones amañadas en el balance: b) disfraz de benefi-
» ios tras el capuchón de otros rubros v c) desviación de los mismos
hacia otros destinos aparentes.
I ntre las primeras L.L Martínez denuncia un mecanismo
205
sumamente rendidor: cotizar arbitrariamente las tenencias en
dolares del banco, a un tipo de cambio inferior al vigente.
No existe ninguna disposición que. a los efectos del balance,
ohlmuc a las instituciones bancarias a cotizar sus dólares al cambio
ical.
De ahí que La Caja Obrera hava contabilizado 1.611.(XX) de
dolares a $ 165 (Balance de 1967). cuando la divisa norteamcri-
< ana estaba a $ 200. Eso significa S 51.552.000 sustraídos a las
días del balance publicado v sobre una ganancia declarada de
11»< ñas 8 millones de pesos.
Según el mismo denunciante, el Banco de Crédito posee
I HXLOOO cotizados a $ 124.30: Jo que significan $ 136.270.000
• .camoteados (dólar a S 250) contra un beneficio declarado de
dgo más de 39 millones de pesos.
Veamos, ahora, cómo se disfrazan las utilidades.
Siempre según las denuncias de .L.l. Martínez, el Banco del
I de incluye como “previsión por fluctuaciones de cambio” (son
i m pachequistas que seguramente creen en la re valorización
di I peso uruguavo) $ 6.400.000 v 7.954.063 como “castigos por
• olocaciones*; entre tanto declara una utilidad de S 4.890.000.
I I Banco Mercantil con un rubro “Deudores en Gestión”
di apenas $ 5.990.04. infla “castigo por colocaciones” a
• I I (>72.706.40 v declara beneficios por $ 11.262.00.
Seguramente la forma más manoseada para encubrir uti
lidades. es la distribución de las llamadas “acciones liberadas”:
mi valores regalados a los accionistas, en proporción a sus tc-
m ih ias reales de acciones y sin ningún desembolso monetario.
I I Banco Comercial, en el ejercicio correspondiente al segun
do semestre de 1967, distribuvó 80.000 acciones de esc tipo.
\ l.i cotización de Bolsa (5 160), significan $ 12.800.0ÍX). contra
' I ’ 15.000 declarados como utilidades.
I s corriente que los bancos se hagan cargo del impuesto a
la o ma. o adicional al patrimonio, correspondiente a los dividem
du (obrados por sus accionistas. Filo implica un modo de cncu-
l»i n ranancias reales. ,
I ii cuanto a la desviación de beneficios hacia otros deslinos
i|iii«mes. existo una vasta gama de recursos a disposición
• I. los banqueros.
206
El famoso “sobre”, en que anualmente se retribuye al per
sonal superior y adieto, con sumas millonarias. es un “secreto
bancario” y un buen antifaz para las ganancias efectivas.
.L.L Martínez denuncia que el Banco Francés e Italiano gra
tificó a 7 gerentes con $ 6.239.000. mientras declaraba utilidades
por sólo $ 2.436.000.
El pago de viáticos y cuentas de gastos suculentos a su per
sonal superior y Directores, la compra de casas, automóviles, etc.,
para aquellos, son, también, modos de desviar beneficios. El Bank
of America (dueño del Banco del Este) compró dos autos para sus
gerentes (ver la misma fuente de las anteriores denuncias) en
$ 6.640.000 y. como va lo puntualizamos, declaró beneficios
por sólo $ 4.890.000.
El Banco de Crédito pagó a Mr. Santiago Ham (Presidente del
Directorio) y Sra., $ 3.750.000 por un viaje a EE.UU.
También la compra y construcción de inmuebles es otra for
ma de desviar ganancias.
En este campo la enumeración de ejemplos podría ser inter
minable, pero tal vez una de las más importantes transacciones
inmobiliarias ocurridas, últimamente, en la esfera bancaria. haya
sido la adquisición de la Compañía Nogaró por el Banco de Co
branzas.
Un par de reflexiones, a modo de conclusión:
a) Lo dicho basta para constatar la sinrazón de los argumen
tos esgrimidos por la Asociación de Bancos para no pagar el
38% de aumento a sus trabajadores, de acuerdo al dictamen de
la Comisión Técnico - Económica respectiva de fines de 1968.
b) Queda en evidencia la burla grotesca que ha significado
la zarandeada congelación de beneficios estipulada en el decreto
del 28 de junio de 1968.
El Banco de Cobranzas dice, por ejemplo, en su “Memoria
y Balance General”: “...incluve un dividendo del 12% que cum
ple la norma de congelación establecida por el decreto del
28-6-68”.
Pero este banco y los demás, nada expresan, en sus balances
del birlibirloque financiero por el cual esconden, minuciosamente,
sus verdaderas utilidades.
Ahí radica, precisamente, uno de los motores más activos
207
• I ■ mil.irion que corroe al país. El gobierno agregó a las “esiruc-
im didas <lc seguridad, la reglamentación sindical de
• n|‘U|N para mantener. coactivamente, la congelación de sa-
P< io ii.ida hizo para frenar la desorbitada especulación
l.im ii i.।
I । mM« ridad v los sacrificios son para los peones, obreros.
• i l i-lo cp para los banqueros es la luz verde de la expió
la. inh । o pM ¿dista.
• \ri i ni o v
I A II I arana de las financieras
I । financieras son sociedades que se dedican, en rigor.
I • .... lo bancario. pero sin soportar las cargas fiscales, ni los
■ i dlim utos legales que traban a los bancos. En los siete años
। piiiidicmn al crack de 1965. se crearon más de 500 finan*
• i • • el país. Su funcionamiento ha demostrado que son
■ nltid. ros motores de la especulación v del galope inflaciona-
• • '-m poi ende, fenómenos típicos de lo que hemos llamado
• I tu ñipo de la inflación”.
' 1 ilu J, las disposiciones legales
l .i proliferación de las sociedades financieras está, natural-
। mii mi unamente ligada al ininterrumpido ascenso del costo
i I dim io al continuo aumento del interés bancario. Más arriba
■ •• In mus referido a algunas de las causas que explican dicho
< mui uto. A lo expresado es necesario agregar lo que sigue.
iill período 1965 - junio de 1968. se caracteriza porque la
♦ •I i di • •.lindura se manifiesta en un diagrama cíclico. (I) Es
i pn di signamos “conmociones periódicas”. En líneas gencra-
• I । .quema de cada conmoción se ajusta al siguiente diseño:
• • mil.o ion incontenible provoca el aumento incesante de los
!•• d< producción, hasta que se arriba a un nivel en que entre
iih lio v el tipo de cambio se produce un dcsfasamicnto muy
। Miim i.ido I os exportadores reciben por cada dólar que obtie-
" H • H । I mercado internacional, un monto de pesos uruguayos
111 Vivinn I iíhs: "Economía y política en el Uruguay contemporáneo”. Ediciones
•U u llmuln Ooentnl. Montevideo.
210
flipo de cambio) que no compensa sus inflados costos de produc
ción o. lo que es más probable, que no contempla sus expecta-
I ivas de lucro. •
Entonces las exportaciones se paralizan v se inicia una per
sistente presión dcvaluacionista por parte del comercio expor
tador. Al detenerse el flujo de ventas al exterior, escasean las
divisas \ ello redunda en la parálisis de las importaciones. Lo
que. a su vez. crea dificultades serias de abastecimiento a la
industria que enlcntecc su ritmo de producción, para secciones,
suprime turnos o. en casos extremos, entra en un real receso.
Vale decir, que el conjunto de la economía se atasca en un
rsirangidamicnto. en un cuello de botella. Las consecuencias
acentúan la hondura de la crisis. Por un lado la carencia de divi
sas provoca el no cumplimiento con las obligaciones de la deuda
externa v ello origina presiones desde el exterior, cada vez más
acuciantes.
Desde el Fondo Monetario Internacional que se suma al
coro dcvaluacionista de la Cámara de Comercio, la Cámara de
Industrias y la Federación Rural, a los hostigamientos de los sub
imperios vecinos que se alarman, públicamente, de la situación
uruguaya y propalan sus aprensiones por la “suerte de sus insti
tuciones”.
Por otra parte, al dejar de latir el conjunto de la economía,
se reducen verticalmente las recaudaciones fiscales y el Estado
se atrasa en el pago de sueldos y pasividades. El resultado es una
creciente agitación entre los funcionarios públicos, los pasivos,
los obreros afectados por el desempleo total o parcial. Como estos
episodios se producen en las vísperas de la zafra lanera (octubre),
coinciden con el trámite parlamentario de la Rendición de Cuentas
que es rodeado de una atmósfera de descontento y de protesta
popular.
En tales circunstancias la plaza es afectada por una grave
iliquidez, por una aguda carencia de dinero derivada del alza
de los costos de producción y de la carencia de divisas. Se nece
sita mucho más capital del que puede disponerse, para mover
los circuitos económicos en tales condiciones.
Escasez de circulante equivale a alza en el costo del dinero,
i suba en la tasa de interés. La coyuntura culmina en crisis po
211
Im i i n estridentes divergencias entre los distintos sectores del
i< lindo dr gobierno y en la vigencia de medidas de seguridad
poi o contenerla marejada popular.
|>« estos cuellos de botella se puede salir de dos modos:
o |ini .eluciones de fondo, que calen hondo en las causas estruc-
tii। nh di* la crisis y b) por una devaluación drástica de la moneda
■ in* vuelva jugoso el negocio del exportador y desahogue por un
Ib nipo .1 l.i economía asfixiada.
Ni tpic decir, que las clases dominantes siempre optaron por
I egtindo camino. Así ocurrió en octubre de 1965. en noviembre
d. |‘M»7 v en abril-junio de 1968. El lapso entre estallido y esta-
llldo < acorta, puesto que cada vez se parte de un ritmo inflacio-
miilo mas acelerado por la devaluación. Es decir, las conmociones
i i indicas t ienden a convertirse en “conmoción permanente”.
I ii dedo, a partir de junio de 1968 el país entra en una nueva
i im di su crisis y el régimen de medidas de seguridad, la polí-
lu । i< presiva del gobierno, se erigen en parámetros constantes
■ Indispensables para el mantenimiento del statu quo.
I n la época de las conmociones periódicas, la banca privada
r oi.ib.i .i dos puntas. Mientras duraba la iliquidez atesoraba dó-
hm . v ,mmentaba los intereses de los créditos, mientras se su
maba .i las presiones devaluacionistas.
( liando la devaluación era decretada, embolsaba benefi-
■ lo*, astronómicos y la tasa de interés, por cierto, no se rebajaba
ni un centesimo.
h) Otro motivo esencial del alto costo del dinero es la activa,
di .piadada competencia desatada por el ahorro, en una plaza
. mi demasiados bancos dedicados a la especulación. (A lo que se
iini.i la competencia de los prestamistas particulares, escriba
mos. etc.)
( orno se sabe, las leyes nacionales ponen límites a la tasa
• I. interés, más allá de las cuales se incurre en el delito de usura.
I'm mas que los bancos burlan estas limitaciones con mil subter-
lugios (comisiones, etc.), siempre existe un límite de hecho, de
in .go. Esa es la frontera que une y separa, a la vez, al banco con
ii . Imancieras. Cliente que demanda intereses muv altos por su
deposito, es cliente que el grupo dominante del banco no pierde
dt jándolo a alguna de sus financieras.
212
Por otro lado las financieras realizan sus colocaciones con
posibilidades de utilidades que el banco no puede pretender.
En cambio no están sujetas a la red de controles que por lo
menos teóricamente, envuelve a los bancos.
Estos deben mantener un porcentaje de las colocaciones —el
encaje— como respaldo. El Banco Central prescribe topes y orien
taciones en las inversiones. Además, se paga un impuesto del
7,2% sobre las mismas.
La financiera actúa libre de polvo y paja; es como un bergan
tín pirata. O sea, que se trata de un recurso ideal para trans
vasar al grupo dominante un importante cuantum de los benefi
cios bancarios.
El crack del 65 puso al rojo vivo la cuestión de las financieras.
Tan es así, que la ley 13.330, con la cual se pretendió resolver la
crisis, instituye una serie de disposiciones para impedir la desca
rada acción de aquéllas.
El art. 5 dice: “Los Bancos y Cajas Populares no podrán:
a) Participar en empresas u operaciones comerciales,
industriales, agrícolas o de otra clase ajenas al giro bancario.
b) Efectuar inversiones en acciones, obligaciones, y otros
valores emitidos por empresas privadas.
c) Tener bienes inmuebles que no fueran necesarios para
el uso justificado de la institución y sus dependencias”.
Esta disposición es violada abiertamente, sin que, hasta
ahora, el Banco Central se dé por enterado.
El art. 14 establece la prohibición para Directores, geren
tes o asesores de los bancos, de ocupar cargo de directores, admi
nistradores, asesores, etc., en empresas que mantengan rela
ciones económicas con aquéllos (créditos, avales, garantías).
La violación de la norma se castiga con el art. 238 del Código
Penal (delito de falsificación ideológica).
Pero la muy previsora ley presupuestal aprobada en 1968
derogó (art. 504) el fastidioso artículo. Como para dudar de la
influencia de los banqueros en los medios oficialistas.
El art. 16 va mucho más allá: “Prohíbese la instalación de
sociedades financieras, bancos y cajas populares, salvo las que
resulten de la fusión de las entidades existentes o adquisición
de sucursales.
213
'las actuales sociedades financieras, dentro del plazo de
i- meses siguientes a la promulgación de la presente lev cesa-
mn rn las actividades financieras reservadas a los bancos y
i h|iis populares.
”Sc consideran actividades financieras, a los efectos de
• tu lev, a las establecidas en el art. 73 (incisos, a. b, c, d, c, g)
I. Li I cy 12.804, modificativas y concordantes”.
I sos incisos expresan: a) Recepción del público de toda clase
dr d< iwisitos en dinero; b) Emisión de títulos de ahorro; c) Prés-
d) Inversiones en otras empresas; g) Operaciones de
i umbio.
Desde el 30 de abril, en que se promulgó la Ley 13.330,
pn-.iin mucho más de seis meses y las financieras siguen viento
rn popa y el Banco Central sordo, ciego y mudo. Al punto que
pm decreto del 14 de abril de 1966 el gobierno reiteró las mismas
notmas del art. 16 mencionado. Una ley y un decreto para prohi
bí! las financieras y los banqueros que no acatan ni el uno. ni la
oii n Esc es el Uruguay actual.
/ Imancieras en los mercados de capitales internacionales
Hemos explicado que la Banca privada ha seguido en la
ruda de la especulación desaforada después del crack del 65,
P< io que ha ido desplazando el mayor volumen de las operaciones
especulativas hacia los negocios con el exterior y con divisas
r granjeras.
No nos puede llamar la atención, entonces, que la mayoría
dr los bancos poderosos que actúan en el Uruguay hayan estable
cido. en los últimos tiempos, sociedades financieras en estos
"santuarios del lucro” bancario que son las plazas de Panamá.
B.ihamas, Canadá, Suiza, etc.
No olvidemos que en ellos la oligarquía nativa ha colocado
unos 300 millones de dólares (según lo denunciara el periódico
"Izquierda” con datos del Boletín del National F. City Bank) y
ipic. anualmente, desde nuestro país se trasiegan unos 40 millo
nes de dólares a título de intereses, beneficios, royalties. etc.
de las inversiones foráneas. Los mecanismos creados por los
214
bancos de plaza para que este suculento tráfico se realice con
agilidad y eficiencia, requerían la instalación de sociedades vin
culadas a ellos en dichos mercados y mediante las cuales se
obtienen pingües comisiones y utilidades por diversos conceptos.
También hemos aludido a los malabarismos con el dólar que
la Banca privada ha llevado a cabo impunemente y entre los
cuales se cuentan los fraudes con las exportaciones, etc.
Es otro rubro en que esas filiales en el exterior prestan
invalorables servicios.
Aun. se han podido tipificar tres o cuatro modos de utilizar
las para especular con divisas extranjeras. Veamos algunos
de ellos.
Supongamos que un cliente deposita en el Banco A 100.000
dólares al 6%. El banco A. por medio de su financiera Aa. sita
en Bahamas o Canadá, o Panamá puede invertirlos en un banco
de su plaza al 10% y ello le deja un beneficio neto del 4%.
Hay otros artilugios más complejos y rendidores.
Un cliente montevideano deposita en el banco A 100.000 dó
lares al 6%. entonces su financiera en el exterior. Aa, le abre
un crédito al banco A por los mismos 100.000 dólares al 12% y
el banco A se los presta, en Montevideo, a otro cliente al interés
del 14%. Desde el punto de vista bancario. el banco A sólo ganó
la diferencia entre el crédito obtenido fuera de fronteras al 12%
y el interés cobrado en nuestra plaza del 14%. Pero, en rigor,
se ha embolsado la diferencia entre el 6% que le paga al primer
cliente y el 14% que le cobra al segundo; todo ocurre sin sacar
los 100.000 dólares de sus arcas y sólo mediante manipuleos
contables.
En este campo el lector puede aguzar la imaginación e in
ventar otras combinaciones posibles. Lo que no deja la mínima
duda es que las financieras extranjeras facilitan a los bancos
ganancias cuantiosas.
Es otro recurso para derivar beneficios de la institución hacia
el grupo financiero que la domina, y estafar, de esa manera,
a los modestos accionistas y al fisco.
215
/ /. >indtilo de Monty S.A.
l una breve e insólita historia. El viernes I4 de febrero
I» i'MiO vísperas del carnaval, el Comando “Líber Arce” asalta
• I ' pho del edificio del Banco de Crédito, donde desarrolla
•mu a< il\ id.ules la financiera Monty S.A. Se llevan 18.000 dólares,
• »* ' 0 i»- sos argentinos y 1.889.600 cruzeiros. Además, sustraen
. i lilmr de contabilidad y tres paquetes de acciones. Se estima
I Pial del bolín en $ 6.000.000.00.
ru.an las horas y los días y los titulares de Monty S.A.
Im midan denuncia alguna ante la policía. Sin duda piensan
• Hpi o । 1 silencio sobre la documentación con los seis millones
d> |h sos.
r< io <1 punto de vista del Comando “Líber Arce” es muy
H imin I I domingo hacen público el “golpe” y sus resultados
» mm. hiidc entregan los documentos a la Justicia. Se ubican los
• • in us di I hecho y el martes 18 la policía publica un comuni-
. J d< alindando responsabilidades, ya que no se registró denun-
* Ih idmma
i I a'.unto pasa a la justicia y el 27 el Fiscal reclama el proce-
-i. uto d< I |)r. Ham Manini. de su primo Ham Risso y de Juan
I”■ . • ih/. principales de la sociedad asaltada. Los acusados son
I» »• nidos v procesados y el 28 ocurren dos hechos sorprendentes,
i i li.i anurior el Directorio del Banco de Crédito realiza una se-
«i ni i- oía para la que fueron convocados incluso los miem-
h»..... .. gozaban de licencia—: discutió hasta la madrugada y
i» -i iu ,n .o del local de Monty S.A. libros y documentos muy
mpimmh'dorcs y trasladarlos a la casa matriz.
I I se incendian las oficinas de la sociedad y no hay nadie
im no suponga que se trata de un siniestro intencional, para
di ti ipn la documentación se ha perdido entre las llamas
i • H »iiiui । ,i.i va a buen recaudo).
I I mismo día Monty S.A. publica un comunicado asombroso.
• o niiiin i.il I. dice textualmente: “Financiera Monty S.A.
• ■ li । i'lu \ n luna de ningún acto delictivo”.
III de marzo los peritos del cuerpo de bomberos confirman
i " •' H in popular: el incendio ha sido intencional.
l l <i di marzo el i’oder Ejecutivo dicta —lloviendo dos veces
216
sobre mojado— un decreto reiterando las normas de la ley 13.330
de 1965 y del decreto del 14 de abril de 1966. prohibiendo las finan
cieras y otorgando un plazo de seis meses para su cumplimiento.
A esta altura las financieras llevan más de tres años descono
ciendo la ley, más de tres años de fraudes, ilegalidad y delito.
El 30 de marzo el Fiscal deniega el pedido de libertad antici
pada para los procesados. En su fundado dictamen el Dr. Bayardo
Bcngoa expresa, entre otros considerandos (2): “Que el encau
sado Dr. Ham es preguntado textualmente a solicitud de su De
fensa: «Si los fondos radicados en el Uruguay debieron pagar
impuestos en su país de origen y eventualmente no los pagaron,
y si el conocimiento del hecho ocurrido en el Uruguay podía
acarrearles sanciones fiscales a aquellos inversores; y si es este
uno de los peligros que previo el declarante*’’. Contesta: “Es una
de las posibilidades previstas “ya que eran sociedades que hacían
financiaciones en el Uruguay con fondos provenientes del exte
rior”.
No pasaron muchos meses de tan graves sucesos, cuando los
defensores de los imputados recusan a los magistrados que inter
vienen en el trámite judicial y logran la libertad bajo fianza de
aquellos; fines de mayo de 1969.
Y, por cierto, la banca privada siguió ignorando una ley y
dos decretos de la Nación. Las financieras siguen operando
abiertamente.
Más adelante incluimos un pormenorizado análisis de las
mismas. Para finalizar este capítulo y a título de prueba, publi
camos el esquema de la red de financieras y colaterales del Banco
Comercial extraído de la documentación de la Comisión parlamen
taria designada, a solicitud del Diputado Batalla, el 7 de mayo
de 1969, para entender en lo relativo al funcionamiento de socie
dades financieras y colaterales de los bancos privados de plaza. (3)
Las cifras en miles de pesos corresponden a los balances
de 1968. (Véase pág. 217)
(2) Publicado en "El Popular" el 30 de marzo de 1969.
(3) Actas de la Comisión designada por la Cámara de Representantes el 7 de mayo
de 1969.
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CAPITULO VI
CONCENTRACION Y EXTRANJERIZACION
DELA BANCA
La crisis bancaria de 1965 abrió un período de acelerada con
centración bancaria estimulada por el Banco Central. El gobier
no y los más poderosos banqueros de plaza se aliaron para desen
volver un proceso en que las entidades pequeñas y medianas
fueron desapareciendo, absorbidas por las grandes instituciones.
En 1969 se celebró un acuerdo (1) entre el Banco Central y la Aso
ciación de Bancos del Uruguay, para imprimir un nuevo impulso
a la concentración de la Banca. El siguiente cuadro ilustra sobre
su evolución desde las vísperas del “crack” de 1965 hasta 1971. (2)
CUADRO N? 23
Comparativo total, Casas Centrales y Sucursales a enero de ca
da año.
Bancos 1964 1965 1966 1SS7 1968 1369 1970 1971
Oficiales 113 116 117 117 117 117 117 115
Priv. Nac. Montevideo 404 354 248 247 256 302 297 261
Priv. Nac. Interior 133 139 140 126 116 73 52 43
Extranjeros 27 26 23 23 29 29 29 30
Cajas Populares 26 28 28 27 22 11 4 2
Casas Bancarias 1 1 1 1 1 1 1 1
Totales 704 664 557 541 541 533 500 456
Totales Sec. Priv. <591 548 440 424 424 416 383 341
(I) Remitido de la Asociación de Bancos del Uruguay del 16 de mayo de 1971.
(2) <)b. cit. en 1.
219
I I cuadro requiere algunas precisiones para su cabal com-
pn nsion.
I) l.a banca oficial permanece estacionaria. 2) La conccn-
hHion se produce, esencialmente, a expensas de los bancos
r qmiios y medianos y de las Cajas Populares del interior del
i1 h O Pese a que este cuadro no computa como extranjeras a
Inútil liciones que funcionan con apariencia de nacionales, pero
im < n rigor, están controladas por el capital foráneo, es vi-
< il • h । I crecimiento de la banca imperialista.
los episodios y trampas de la concentración son notorios.
P* i<> \ «h la pena repasar algunos ejemplos muy significativos.
I I Banco de San José fue vendido a la Caja Obrera por
• |h ooo (>()().00 en momentos en que esa cifra coincidía, más o
m. «m con su capital, pero además poseía $ 9.396.000.00 de
• • • • r.. local propio para su casa matriz y para sus |4 sucur-
vd. | n rigor, no se movió ni un centésimo en la transacción:
• hm <pi« se cambiaron dos acciones de la Caja Obrera por una
• i ii m, o d< San José. Un simple manipuleo de papeles.
Algo parecido realizó la misma Caja Obrera con el Banco
d i’nulo v con la Caja Popular de Dolores. A los accionistas
I» I pi mu ro les trocó tres acciones propias por una del Banco
• i piii ido \ a los accionistas de la segunda, 3.2 por I.
■ lorge Martínez anota con entera razón (3): “...estos
. ..........I* situación nada deficiente, son comprados prácticamente
i»» • mi un centesimo, pues al Banco comprador le basta elc-
» •• • I miimro de sus acciones, pagando con ellas lo comprado y
unir oído a los pequeños accionistas, como única retribución,
' •• i indos dividendos que. en el caso de La Caja Obrera.
« mil.... .i un 16%". El Banco Central “ayudó" el operativo
•• ni. mu linca de redescuento para el Banco La Caja Obrera
pin l h millones de pesos. Es sugestivo que durante el lapso que
•Im ».<h • Im trámites, la Comisión de Planeamiento y Presu-
rm > • • o pi< adida por Alejandro Végh Garzón, quien accedió
•♦ 1 iHtp .ii.mi< cargo público nada menos que desde el propio
pu • i.aiodi I Hamo La Caja Obrera. Por otra parte, su padre, el
•• •• Mniiim:/. “Iji tcLiraña bancaria en e! Umguay”. Ed. Pueblos Uní
* • i H h 11 d» • « •
220
Ing. Carlos Végh Garzón, ocupaba entonces la presidencia del
Directorio interventor del Banco de la República.
El Ing. Carlos Végh Garzón está vinculado a numerosas
empresas extranjeras y nacionales. Entre ellas al Banco Interna
cional. de cuyo Directorio ha sido miembro desde la época que lo
integraba el Dr. César Charlone. (4)
Alejandro Végh Villegas fue miembro del Directorio de Mon
tevideo Refrescos S.A. (embotelladora y distribuidora de Coca
Cola) y miembro de Comisiones del Banco Interamericano de
Desarrollo que asesoraron a los gobiernos del Gra1. Castelo
Branco en Brasil y del Tnte. Gral. J.C. Ongam'a en la Argen
tina. (5)
La Caja Obrera adquirió, además, las Cajas Populares de
l as Piedras y Sauce. La Sociedad de Bancos absorbió las Cajas
Populares de Sarandí Grande, de Lescano. de Young, la de
Ahorro y Crédito de Rodríguez, la de San Ramón, la de Crédito
y Ahorro Popular de Paysandú y la de Ahorro y Prestamos para
la Vivienda de Maldonado.
El Banco de Cobranzas deglutió la Caja Popular de Artigas,
el Banco Financiero Sudamericano, la de Sarandí del Yí, el Banco
Comercial la de San Carlos, el UBUR la de Fomento Agrícola
de Salto, la Agropecuaria de Mercedes y la de Fomento Interbal
neario. el Banco del Plata la Caja Popular y Financiadora Salteña
y la del Río Uruguay. El Banco Valdense compró la de Santa Lu
cía y el Banco Comercial la de San Carlos.
La misma suerte que las Cajas Populares, han corrido los
pequeños o medianos bancos de Montevideo y del interior.
El Banco de Crédito absorbió al Banco Industrial y Comer
cial de San José, el Banco de Cobranzas se fusionó con el Banco
Continental, el Banco de La Paz y el Banco de Treinta y Tres.
El Banco Comercial compró el Banco de Las Piedras. En el UBUR
se unieron el Banco Territorial, el Banco Español, el Banco de
Cerro Largo y buena parte del Banco del Norte.
El Banco Mercantil absorbió al Italo-Belga, al Banco del
(4) Vivían Trías: "Economía y política en el Uruguay contemporáneo". Edición**
de la Banda Orienta!. Montevideo.
(5) Ob. cit. en 4.
221
I. i. nm v a las sucursales del Banco del Sur. El Banco del Litoral
• tic imio con el Banco de Soriano. En la Sociedad de Bancos se
• mi...... el Banco del Trabajo Italo-America no y el de Galicia;
im । • adquirieron al Banco de Casupá.
I I Banco de Londres compró agencias del Banco Interna-
• i. md v d< l Banco del Sur.
I I Banco de Pan de Azúcar absorbió al Banco de Canelones,
la • qa Agraria de Pando y al Banco Americano-Israelí. El
^-Mlomd ( it v Bank abrió agencias como parte del arreglo y autori-
• . ...... . . Banco Central para fusionar al de Cobranzas y a! de
I • < liihi v I ros.
l I HA NI I I) (Banca Federada del Interior) es el resultado
• In unión del Banco Cacilsa, Banco de Durazno, Banco de Flo-
• Iimeo de Flores, Caja Popular de Cerrillos y Caja Popular
I • illlílMO.
Upunas de estas fusiones son tablas de salvación para ban-
• it oí' di.mos que intentan evitar su absorción por los gigantes,
i1 o 'ii su mayoría son la simple consecuencia de que el pez
> "Oíd । traga al chico. En estos casos es frecuente que el Ban-
• h i । mial apuntale a los voraces banqueros con la apertura de
In» । lim as de redescuentos.
/ a • nmu/cn ’urión
' un । niración y extranjerización de la banca van de la mano.
• - da \c/ mas difícil sobrevivir al banco chico o mediano y
1 I .... d< capitales nacionales. El proceso de extranjerización
■ dnidt t u dos lases: 1) desde 1963 hasta la crisis bancaria
1 im d< 1970 y primeros meses de 1971 y 2) la que corres
...... I- • la « tisis bancaria antedicha.
i o । « I primer período basamos nuestro análisis en el docu-
i' i- I- ido al Parlamento por la Asociación de Bancarios en
• • ii otras fuentes que se indican en el texto. Estudiamos
Hp-'ii' lo In mn del Banco Mercantil con el Banco Popular y su
1 * 11 <m|« 11 -m ton.
\ .i < pluamos algunas de las causas de este rápido copa
" 1 d. I.. bancos de plaza por los banqueros yanquis y euro
222
peos. La más importante radica en la crisis monetaria del sistema
capitalista.
Los agudos déficit en la balanza de pagos de EE.UU. y I
Gran Bretaña —cuyas monedas, junto con el oro, sostienen el |
aparato dinerario mundial— son una de las manifestaciones I
esenciales del “crack” del “Gold Standard Exchange”. Como I
resultado de los mismos, tanto Wall Street como la City, han I
tenido que restringir, en lo posible, la salida de dólares y libras
fuera de fronteras.
Tales restricciones son más drásticas en relación con el
Tercer Mundo y ello ha originado el grave problema de cómo I
atender financieramente las cuantiosas inversiones —especial- I
mente norteamericanas— que allí poseen las metrópolis.
La solución consiste en absorber el ahorro local mediante I
la instalación de una red bancaria propia y poner ese ahorro I
al servicio de las empresas imperialistas.
De ahí el alud de adquisiciones y traspasos de acciones de 1
casas bancarias nativas por parte de los grandes bancos ínter-
nacionales, singularmente yanquis, que se ha desatado en los
últimos años desde México a la Argentina. En efecto, la banca
de las potencias sin desbalance de pagos ha tenido que seguir
la corriente para no quedar en inferioridad de condiciones.
Por otra parte, la constelación de devaluaciones monetarias
que azota a nuestras castigadas economías, facilita la operación.
En efecto, con puñados de dólares en la mano los banqueros
extranjeros pueden permitirse el lujo de controlar a 1as más sóli
das y fuertes instituciones bancarias autóctonas.
Las cifras del documento más arriba aludido, son impresio
nantes. (6)
Veamos cómo evolucionan los patrimonios, depósitos y coloca
ciones de la banca extranjera desde 1963 a 1968, en millones de
pesos y porcentajes. (7)
(6) Memorándum elevado por la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay
(AEBU) al Poder Legislativo en 1968 (mimeografiado).
(7) Ob. cil. en 6.
223
CUADRO N? 24
1963 o/
/o 1968 %
Pulí llllonio*
Itmirnn nacionales 796 90,35 1.619 54,02
ti «ilion extranjeros 85 9,65 1.378 45,98
1 ln|i/i«|los
M»«t H'i m nacionales 3.128 91,49 13.077 57,55
i Ihiici ih extranjeros 291 8,51 9.659 42,45
i IhIhi m tonos
l’im u*i nacionales 4.341 90,74 17.305 55,92
llnnroH extranjeros 443 9,26 13.641 44,08
i ii • imu años la banca extranjera se expandió más de un
....... ton un porcentaje, en desmedro de la banca nacional,
i- I anual.
A • • ritmo, para 1975 toda la banca nacional se habrá
• o >iii|i i l/ndo.
i I Martille/ anota con acierto, desde “El Popular”, (8) que
i. i., o iones de los bancos foráneos cubren, aproximada
. ...... I.i untad del circulante en el país por esa fecha.
f i olía parte, estos cuadros excluyen del rubro “extranje-
• .d lt im <» Comercial y al Banco de Crédito.
r io tal como lo expresara “Izquierda” (N° 13), existen múl-
I o miadas razones para pensar que el Banco Comercial
• o । ' .miniado por el Chase Manhattan de Nueva York (grupo
H i l. Ih i ) y el Banco de Crédito por un grupo financiero de
Hh'iIhii
I ii . .< < aso las cifras se alteran abruptamente.
lo patrimonios de la banca nacional descienden a 823 mi
li ii d. pi sos y los de la banca extranjera ascienden a 2.174 mi-
I ta cubre, por lo tanto, el 72% del total. Quiere decir que
i mui di cuatro años, a este ritmo, toda la banca uruguaya
•...... Ii,iii|« ra (para 1972).
i , x. in ul" . recogidos en: J.J. Martínez, “La telaraña bancaria en el Uniguay”.
i l I n l.l -^ |liud<»s Montevideo.
224
La Banca extranjera
El documento citado de la Asociación de Bancarios del
Uruguay incluye el siguiente cuadro sobre los bancos 100 por
100 extranjeros (balances de 1967).
CUADRO N? 25
Depósitos en moneda nacional. Colocaciones en moneda
nacional y extranjera. En millones de pesos. (3)
patrimonios depósitos colocaciones
Banco de Londres....................... 166 1.354 1.923
Banco Internacional................... 67 . 80 168
First N. City Bank .................... 61 521 705
Banco Francés e Italiano........... 59 453 679
Banco Holandés Unido .............. 42 426 800
Banco del Plata........................... 40 155 871
The Foreing T. Bank.................. 25 36 195
Banco de la Nación Argentina . 22 75 116
Banco Do Brasil......................... 22 61 227
Banco del Este............................ 17 29 83
Discount Bank............ . .............. 7 34 70
Veamos un rápido “quien es quien” de esta lista.
Es notoria la pujante ofensiva que ha desatado el Banco de
Londres a la caza del ahorro. Ha multiplicado sus agencias y
sucursales, planteado despiadada competencia con las otras
casas bancadas, etc.
Detrás de este asalto a las posiciones bancarias uruguayas
opera la bancarrota del “Gold Standard Exchange” y, de un modo
más inmediato, la organización de un poderoso consorcio inter
nacional el 26 de setiembre de 1967: el Intercontinental Banking
Service. Lo constituyen el Banco de Londres y América del Sur,
el Barclays Bank Ltd., el Lloyds Bank, el National Bank de N. Ze
landia. el N.B. de Australia y el New Zeland Bank. Son 980 mi
llones de dólares de capital, ocho mil filiales esparcidas por todo
el orbe (3.000 en América Latina. Africa y Oriente) y tiene a su
(9) Ob. cit. en 6.
?25
u «I dinámico SirGeorge Bol ton.
Pero ahí no termina la historia. Así como no es oro todo lo
m« btllhi. no es inglés todo lo que parece. “The Economist”
.1.1 • • di cm ro de 1969 informa que el Mellon Bank de Pittsburg
hu miccido su participación en el Banco de Londres y America
i l .ni del 14% al 25%: osea, está muy cerca del control efectivo.
\ su vez. el Banco de Londres controla al Balfour Williamson,
ih..... . muv poderosa de estatura internacional, y junto con
I ii.mi <d Montreal, con filiales en diez plazas latinoamericanas
, uno activo en Bahamas (como vemos, el circuito se cierra por
। h Hunco).
Poi otro lado, se ha asociado con el grupo financiero Bonzano
•tiim.iiM n para crear un banco de inversiones en Brasil: el Banco
i» ti. oh. ‘timonsen de Investimento S.A.
II I irst National City Bank of New York es el tercer banco
ti» ni os financieros de Wall Street y pertenece al grupo finan-
■ 1.1.. '.illlnuin - Rockcfeller.
i I Banco del Este fue adquirido en abril de 1968 por el Bank
i Ahí* ii» .i dt California. Fundado por Amadeo Gianini a comien-
.... d. rM< siglo, hubo de luchar duramente para levantar cabeza
• «i mi condición de advenedizo. Fue pieza articulante con el
<i>iiti| Imanciero italiano y apoyo fiel de Benito Mussoimi.
\l Iniciarse la década de los 60 es el primer banco yanqui
ti omisos (10.000 millones de dólares). Posee 600 sucursales
. i. h i Inion y una vasta red internacional.
I I Banco Internacional fue adquirido por Aaron Tausher
I. I li.ini o <lc Comercio de Rosario (Argentina). Pero “Confir-
..... lo ha informado que. recientemente, el Banco de Comer
lo Im adquirido, también, pore! Bank of America.
I I Banco Francés e Italiano pertenece a los intereses cruza-
i dr la Banca Comerciale de Roma, la Banque de l’lndochine
। • I I irnch Banking Corp. New York.
Ih» loieign T. Bank es controlado por el Banque pour le
i mom m- Suisse- Israelien. El Discount Bank es de origen suizo.
I i Humo <lcl Plata pertenece a un grupo financiero que controla
d IIhih o de Madrid.
I I Banco de Madrid está vinculado al Banco Catalán de
h. oí olio y exhibe en su dirección a conspicuos personajes de
226
las finanzas españolas, como Jaime Castells Latorre. (10)
El Banco del Plata ha absorbido varias Cajas Populares. El
Banco Holandés Unido pertenece al Holandeschke Bank Unie.
Los nombres del Banco do Brasil y Banco de la Nación Argentina,
están denunciando su filiación.
Los bancos controlados por capital extranjero
Del mismo estudio de la Asociación de Bancarios extraemos
el siguiente cuadro sobre bancos controlados por capital foráneo,
pero no integralmente.
CUADRO 26 (en millones de pesos)
patrimonio depósito* colocación**
Caja Obrera ..................... -... 234 1.953 1.973
Banco de Cobranzas .................. 120 869 612
U. B. U. R......... . ........................ 103 963 2.439
Banco de Montevideo ................... 60 514 572
Financiero Sudamericano ............ 21 129 199
Veamos a vuelo de pájaro, el correspondiente “quien es
quien”.
El Banco Exterior de España es el accionista extranjero de
gravitación en La Caja Obrera.
Del estudio “La banca”, publicado por “Cuadernos para el
diálogo” (Barcelona) extraemos la siguiente información (12):
“...el grupo Bilbao - Vizcaya cuenta con vinculaciones familiares
muy estrechas... con el grupo Hispano - Urquijo que. a su vez.
se halla vinculado con el Banco Exterior de España. Este último
tiene también importantes conexiones familiares con el Banco
(10) "La banca". Ed. Cuadernos para el diálogo. Barcelona,
(t I) Ob. cil. en 6.
227
» I > tullí • Industrial, con el Banco de Valencia y Banesto y. por
hihki ton el Banco Popular. De esta forma, los cinco grandes
luí..... । t.m interrclacionados entre sí...”.
I*n guipo financiero de las Bahamas controla el Banco Po*
pIllHI
l l Hunco Montevideo fue vendido al holandés Algemene
|l»od N< dciland. Luego éste se fusionó con el Holandeschke que
| i i propietario del Banco Holandés Unido, y por ello lo ven-
.n d Dciilsehe Ucberseeiche Bank, de Alemania Occidental.
I -di . mi banco especializado en la financiación de exportaciones
. i. kki < I guipo del Deutsche Bank. Quien, junto con el Dresdner
ii । I ( ommer/bank, constituyen la cumbre financiera de la
\ l> 10 a n ln capitalista.
\ pi it de que los aliados trataron de desbaratar su poderío
m pmnlo este fue reconstituido con el apoyo de Wall Street.
I I' del Banco de Cobranzas pertenece a un grupo finan*
• ui. .111/11 alemán (Hanfag).
UllUH es controlado por la Banque Nationalc de París y
। u >nu h ro Sudamericano también gira en la órbita de capitales
Ii huí -,cs (('redil Foncier).
l I Banco Francés e Italiano ha absorbido al Banco de Río
i - .<i I a ( aja Obrera al Banco de San José y al de Pando. Co-
•....... I de I a Paz y al de Treinta y Tres. UBUR al Banco del
11 uc < .cgun va lo vimos. Así se extiende la telaraña del capi-
। <1 Im.... trio extranjero en el Uruguay.
* i" r< numiu drifíancoMercantil
। / m/c/cxcs Rockcfellrr
I I proceso de concentración se acentuó en 1969 —año de
• । ।' del acuerdo entre el Banco Central v la Asociación de
también se agudizó la penetración del capital extran-
I» inni la banca.
i ii lo* primeros meses de l%8 el Banco Mercantil aumentó
• pii.d «I $ JJ millones a S 120 millones. Los S 87 millones
hl । tu i.i fueron aportados por la “ Merca nti le Rivcr Plato
228
Trust Lid.”, sociedad financiera del banco radicada en Canadá.
De ese monto S 67 millones se repartieron entre los accionistas
del banco (en buen romance, la familia Peirano) y los otros
$ 20 millones derivaron de un nuevo accionista: la financiera
Balboa S.A. Los informes recogidos en plaza, indican que dicha
sociedad sirvió de intermediaria para la introducción de intereses
del Chase Manhattan de New York en el Mercantil y en pleno pro
ceso de su ascenso al sitial de institución hegemónica en el ámbito
bancario nacional.
En el mismo período la familia Strauch vendió su paquete
accionario del Banco Popular a un consorcio de Bahamas y, de
inmediato, la corresponsalía y la línea exterior de créditos de
dicha entidad pasaron a la órbita del Chase Manhattan.
A principios de l%9 la financiera principal del Banco Popular
retiró del país su reserva de dólares.
La culminación de este complejo proceso es el inicio, el 13 de
marzo del mismo año. de las gestiones oficiales del Banco Mer
cantil, ante el Banco Central, para adquirir al Banco Popular.
Absorción que se consumó rápidamente. (13)
En ese momento el Presidente de! Banco Central era Carlos
Sanguinetti. hermano de Jorge Sanguinetti. ex-vice-Presidente
del Banco Mercantil, y tío del Gerente de la Sección Negocios con
el Exterior de! mismo instituto. La Dirección de Planeamiento
estaba en manos del Dr. Ramón Díaz, ex Subsecretario del Dr.
Jorge Peirano en el Ministerio de Industria y Comercio y notoria
mente vinculado a su grupo financiero.
No es de extrañar que el Banco Central concediera una mul-
timillonaria línea de redescuentos al Banco Mercantil para fi
nanciar la compra del Banco Popular.
Desde ese momento los intereses Rockefeller. ligados al
Banco Comercial y al complejo Banco Mercantil - Banco Popular,
pasaron a ejercer evidente predominio en la banca privada del
Uruguay. No hay que olvidar que el grupo Peirano posee
38.000 acciones del Banco Comercial. En mayo, a su vez. el Ban
co de Londres inició gestiones para la adquisición del Banco de
(13) El "National Bank of New York” es el encargado del conjunto de las finan
rieras extranjeras del Banco Mercantil.
229
s Jt loqm sr produjo no mucho después.
I». modo que. en 1970. aproximadamente, el 80% de la banca
i . o < ln m iiMiiava estaba en poder de capitales foráneos.
Al i.omar los primeros síntomas de una nueva crisis ban-
•..... mundo terminaba ese año. comienza una nueva fase de
m o oi|i n/aeión. La estudiamos en un próximo capítulo.
♦ M'l IIII O Vil
i ii \N< A Y I A ESTRUCTURA DEL SUBDESARROLLO
I I Imperialismo—según quedó explicado— es un fenómeno
• < d dlrohmiico; metrópoli y colonia o semi-colonia. La relación
• luí. m» .i e indcsligable metrópoli - colonia, puede expresarse
i. .no modo más prolijo y exacto: metrópoli desarrollada - colonia
hIhI. mu rollada.
I que —lo reiteramos— el subdesarrollo es la manifesta-
i.-ti .1. I imperialismo en la intimidad de la sociedad sometida y
• * plolildll.
I nal m al. entonces, que a cada fase del imperialismo.
...... la modalidad del imperialismo, corresponda una imagen,
..... .. < i ion correlativa del subdesarrollo.
Desde la Revolución Industrial aquel ha atravesado por
i<> .hipas. La frontera histórica entre cada una de ellas está
ii-i.ada por una profunda crisis, que ha obligado al régimen a
omhhu sus estructuras y sus mecanismos de funcionamiento
i..... sobrevivir. Esas etapas son:
ll Desde la Revolución Industrial hasta fines del siglo XIX
lavóla miento marcado por las tremendas crisis de la década
l hM) ’O). discurre la vigencia del imperialismo liberal. Es la época
.1. I pi cdominio británico, del patrón oro, del mercado autorre-
। uhidor de precios, de la empresa individual, del capitalismo
. ompditivo.
?) Desde fines del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mun-
.Ind (agotamiento marcado por la larga crisis del sistema que se
mi. i.i con el crack de 1929, continúa con la recesión de 1937 y
< ulmma con la guerra 1939-45), rige el imperialismo monopo-
li i.i disecado, magistralmente, por Lenin en su célebre ensayo.
D Desde la Segunda Guerra Mundial a nuestros días, se
dr .< nvuclve una tercera forma del fenómeno imperialista: la
los< monopólico-estatal y de integración mundial en torno a
232
Estados Unidos.
A cada uno de estos tres “modelos”, corresponde un diseño
distinto y específico de subdesarrollo. No vamos a detenernos
en la descripción de cada uno de ellos. Baste decir, a los efectos
del Uruguay, que en los dos primeros el eje de la estructura del
subdesarrollo era el latifundio.
La estructura actual del subdesarrollo
¿Cuáles son los rasgos esenciales de la imagen del subdesa
rrollo correlativa a la fase del capitalismo monopólico-estatal y
de integración mundial en torno a USA?
I) La penetración profunda del capital extranjero y, en es
pecial. yanqui en nuestras economías.
2) La inversiem imperialista se orienta hacia la industria
(incluyendo los sectores básicos de la siderurgia, petroquímica,
etc.) y 1a banca. La clásica inversión en la minería, en la explo
tación agrícola y en los servicios, pasa a un segundo plano.
3) F.1 rasgo definitorio de la nueva estructura puede sinte
tizarse así (I): “El predominio de las grandes empresas, filiales
de las corporaciones multinacionales que protagonizan la “nor-
tcamericanización” de la economía internacional. Ello supone
una aguda concentración capitalista y el predominio del sector
acaparado por las omnipotentes corporaciones multinacionales,
que se convierte en el nuevo eje de la constelación del subdesa
rrollo”.
4) De esa manera nuestras economías se integran orgánica
mente a la “norteamericanización” de la economía internacional,
se convierten en piezas minuciosamente ajustadas a sus engra
najes.
5) Lo que significa el dominio de nuestros mercados inter
nos. en condición monopolista u oligopolista.
6) En “La crisis del Imperio” nos referimos a otro rasgo
(I) Vivían Trías: “La crisis del Imperio”. Ediciones de la Banda Oriental. Monte
video, 1970.
233
himl.immlal del nuevo tipo de subdesarrollo (2): “Lo dicho no
implh .1 un mero cambio cuantitativo, simple profundiz.ación
<l< l.i ■ < onomía colonial: se trata, sin duda alguna. de una transfor-
imn ion cualitativa en aquella. En la primera imagen del subde-
Hiiilli) predominan los mecanismos exógenos de la explotación
impi ii.dista: compra de materias primas baratas y venta de mano-
luí im as caras. Las áreas sojuzgadas se proyectan hacia el mercado
Inh i nacional y se organizan en función de sus requerimientos.
I । mvcr.iones extranjeras coadyuvan a este croquis. La segunda
hmm< n acentúa la inversión directa foránea y empieza su diver-
llh ación: pero el significado sustancial de las colonias y semi-
olmiias sigue vinculado al comercio exterior en uno y otro sentido.
I ii l.i estructura actual el imperialismo monta mecanismos de
dmmnación “desde adentro”, endógenos: empresas que explo-
nm recursos nativos, trabajo nativo v venden en el mercado na-
iho. pero son piezas de una arquitectura internacional dirigida
d« de USA. y allí acumulan el fruto de su actividad. La dicoto
mía me trópoli-colonia o semi-colonia. bifurcación, es cierto, de
mi solo fenómeno histórico, se esfuma, se borronea. La tendencia
• .i constituir una orgánica y estrecha unidad ajustada a un nuevo
upo de di \ isión del trabajo”.
7) La corporación multinacional inyecta en las sociedades
oju/gadas su alta tecnología y su política de implacable control
monopolista del mercado. Ello, en la metrópoli, intensifica la
acumulación capitalista. Pero en el ámbito atrasado de la colonia
genera efectos muy diferentes.
a) La alta tecnología expulsa trabajadores de las fábricas
.nimenta el endémico desempleo típico del subdesarrollo.
b) El control monopolista del mercado agudiza la explotación
del país v las empresas tienden a desinteresarse de ampliar
la capacidad adquisitiva de aquel, ya que fijan los precios y las
consiguientes tasas de beneficio a su antojo. Ello impulsa la cares-
lia de la vida y destruye a amplios sectores productivos nacionales
<pic no resisten la competencia de sus gigantescas rivales.
c) Se acentúa el trasiego del excedente económico nacional
al exterior y la absorción del ahorro interno por la banca imperia
(2) Ob. cit. en 1.
234
lista y en su beneficio.
En suma: se acentúa el subdesarrollo, se genera más subde
sarrollo. Las antiguas estructuras coloniales —latifundio, etc.—
se consolidan, aunque su gravitación disminuye frente a las fi
liales de las grandes corporaciones. La nueva inflexión de sub
desarrollo se superpone, convive y combina con los anteriores.
8) La nueva estructura madura dentro de las coordenadas
delineadas por el Fondo Monetario Internacional, cuyas recetas
se erigen en la política común e insoslayable de todas las Repú
blicas latinoamericanas.
9) Todo ello engendra nuevas superestructuras políticas.
La explotación de las masas se profundiza en términos generales
(aunque algunos sectores se benefician) y amplias capas de pro
ductores manufactureros y agrícolas, así como de comerciantes
nativos, son arruinados. El descontento social se acrecienta y
sólo regímenes represivos pueden sostener el funcionamiento de
la nueva versión del subdesarrollo. La violencia de la represión
genera respuestas igualmente violentas y nuestras sociedades
tienden a convertirse en comunidades progresivamente conflic-
tlíales y convulsas.
10) El desenvolvimiento de estas pautas se rige por la ley
del desarrollo desigual. En Brasil. México y Argentina se dan
los ejemplos más acabados y nítidos de sus nuevas estructuras.
En Centro América el fenómeno se mueve a un ritmo mucho
más lento.
En el Uruguay, y para mediados de la década de los 50.
las estadísticas señalan que el 40% de la inversión norteame
ricana se orienta a la industria. (3) Desde entonces el porcentaje
ha aumentado. Pero la industria uruguaya es muy débil y allí
no puede organizarse el eje de nuestro subdesarrollo actual.
Es la banca, en cambio, el sector elegido para la profundización
y mayor sistematización de la penetración imperialista.
(3) Ob. cit. en 1.
235
/’».«/«« th ti df fus mitroconstclacioiics
I I "(i.u k" bancario de 1965 y la investigación del Banco
11 au .atlántico del Uruguay, puso al desnudo el nuevo rol de
I.i l> un .1 rn la estructura del subdesarrollo uruguayo.
< .ida banco importante tiende a transformarse en el centro
• i una microconstelación económico-financiera. Bajo su control
• lilia to posee una serie de empresas colaterales, principalmente
linamKias e inmobiliarias, pero también agropecuarias, etc.
\ n \cz. sus principales accionistas controlan o participan, cada
uno d< ellos, de series de empresas de muy diferentes ramos que
s« \ im ulan financieramente al banco. Este actúa como una bomba
■ l dicción del ahorro público, que luego desvía por varios, pero
«untados canales, hacia sus propias empresas colaterales y las
• I» iis principales accionistas, que son sus más conspicuos
। Ih'lites.
Poi otro lado, mediante financieras instaladas en el extran-
|< io o vinculaciones con bancos internacionales, articula el giro
«Ii todos sus negocios con la arquitectura imperialista dominante.
I n el Cuadro 27 vemos el ejemplo del Banco Transatlántico
tomo primer modelo revelador de un tipo de esquema que han
.i muido los principales bancos de plaza. En una columna regis-
it míos sus colaterales, distinguiendo las financieras e inmobi-
Ii.hi.is. las agropecuarias y las de otra naturaleza con el rótulo
di "varias”. A la cabeza de dicha columna, (en el caso del BTU)
uu luimos los nombres de altos jerarcas y ejecutivos del banco que
administran sus colaterales. En otras columnas registramos
la . empresas que se vinculan al banco por medio de sus principales
ac< lonistas. A su vez, señalamos, en columna aparte, los enlaces
drl Banco con la banca extranjera. (4)
En los cuadros 28 y siguientes vemos los principales bancos
d< plaza antes de la crisis bancaria de fines de 1970 y 1971. Junto
a las empresas de los principales accionistas de los bancos.
m< luimos los grupos financieros principales que se enlazan.
< n sus directorios, con ellos.
(4) Documentación extraída de las actas de la Comisión designada por d Senado de
In República, para entender en el crack bancario de 1965.
CUADRO N? 27
VINCULACIONES INTERNACIONALES
American Union International Corp.
Monada? Picanee de Iirth
Gilbert McCouid end Co de Hamburgo
American Euprett ol New York
Etna and Sont Inc. of. New York
M< Lean Inierama»¡can Co.
Inn llland O edil
Maye' and Co
New Bank de Suiza
Bank vnn Duueldcxf
Francfort Bank
Mar diñe Midland Bank
Feat FideTny FUadelita Benk
EDUARDO AUANEU MAC COU.
A gropácete iet
El Aguda 5. A.
COLATERALES Monte Blanco $ A
Eit. loi M«ollot S. A.
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fttr.inátz Dellazopa P. Angel 5. A
Edmundo Dupelrt Primea S. A
Jorge lutrich Ride S. A.
Roben Martínez Ródano 5. A JUAN A OCRLERG
Rcdatur S. A Agropecuaria!
Agropeeo«Lit ElPorvenir S A
Rydenco S. A
Caorta S A. Nifra S. A
Pyngo S. A.
Colynta $ A. £1 Lego 5 A.
Surmex S A
Darr.o S A Ett la Horran»,t S. A
Afirola S A.
Dente S. A
Altar S A.
Diaria S A
Anabo S A.
El Roncal ( A
Bonu» S A.
Gan«derla de Aria» S A
turma $ A
Monterrey S. A
Caí toé S A
Proba $. A
Cetped S. A.
Operación Becerro Bengoa
Dominium 5 A
Ródano S A.
Doric» S A
Edarco S. A.
Dylmar S. A
Alda 5. A.
Edanco S.- A
Financiara» o iawjbil tatito Edarco S. A,
Nuria S A Gienreit S. A.
Nifiia S A. Lexingfon S. A
MLlaga S. A- J3RUE LUSSICN
35 a® e-ú»
CGitíVCSSa.
Oria Maznaran "xit'rK »irw Un l^aa
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Ñt^ubtv 5 A Agropa<»a> aa
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Varia» Eli. San Lola S A.
Sentó di Cobranzai Eli. Pardo Sanlayana $ A
Soc. Uruguaya de Ct'bón y Sal S A £t< El Toboao S. A.
.Marcufo S A La Gondara S. A.
Agropecuaria del <4orf( $. A
Eal, Manguera» $ A.
Eat 'Santander S. A.
GRUPO GAU1NA1 <<£ia
BANCO COMERCIAL* la Caoteilana S. A.
no soo aldorta») Eat. la Mac vena S. A.
Albulo Gallina) »<ab»r
(35 M». «n P diré.' Varia»
Parlar Gal: ral MeMr C<a. Salu» S. A.
119 507 M» en n 4l»«cra luí» Mar»u»
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(19.710 7t». en p d • CQtAIERAlEJ FUGA
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H^a’Ut'M» x A
(Peirano de lAiguat.
Arruíne* C. A.
AlCRESA Vignaie de Pairarte y
lAUélAttC ■ Soctet«nir)
CradHe. Contarc!5>l S. A Pairado de Peirano)
Coma'dal InveMmtnt» 5. A. 38 (NO erclonM
grupo garcía CArime Hr,andera Ayrlcsl» ¡rwnu&lliari» I Ver Banco Mercantil
Varia» S. ‘A.
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limeta iliar>e«
Varia»
EdualiO 5 «
(vaneo, y Cía.
GBUPO IRUrUlA «OVINA San Cristóbal S A
'10.200 ecclem) Ed-guey S. A.
C*>vc»rro farin S. A GRUPO ARAMEHDIA
! t.38 Mi fn n dásela
lo>7 Pudro Aremand*»
GRUPO AM1GUQ Ag< aparvarla»
Mftzíhen CaM-envl 13 9'6 Ma. en p data»
Fu i» Macarena S. A
ÍgbupO toPtvvttui Varia»
!<iór.«cl£r> tolat en tierra»; XX 000 M» Andrfa Dev» S, A.
| SCO etc km»» »y Banco ¿a AUytavr&ol
Impresora Uruguaya ColomG.no
Atn» S A.
CUADRO N? 29 (•)
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(JoM Aldea)
Sanee Aldave y Martínee 3 A loea«PMM ero el eleeUr
CARIOI MtC OAVIRS Sociedad de Bonce» 3 A C«noov« S. A. ClPSAPenenU
Apapa<ee*>M JmI Aldeo y CU. (mayorera) Renca en BtmII
Agremán S. A. C»o<k«(*IUr) Rlrer Píele fien* ttd*. .
fu $ A JrlgcrJuo Cree del S*x ■ RlnUa 3. A ll^aaloefalo S. A. Banca de América lóeme
CIPA S. A. Ag*opecve»la del Norte S- A Mantyeur S. A. - S». A».
tu II Ajwle 3 A (Eduardo Alheñe* Mae te* San tola S- A. Safemar S. A. * Panamé
Ced, e» juendente del 8 T U > Cf toldería» del Urv|jueY S- A. Garraman S. A.-lahaanM
Realdeni lee ParvarrU
rana. *•* # Cerne** i»l) ImanotoM
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Mamy S. A
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Maieeied S A.
HUMANA
TrlMta S. A.
GALTO flNANOUO O£ BOSTON Mayeeath S A
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(43.000 KmJ Geera*» S. A.
Alameda S A
ftytvtM 5. A. Múñate* 3 A.
AUrnport S. A.
MeoMvrdeene S A. Beymeet S. A
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S. financiera MeMeeilMe Mura ItMIS
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Moma S. A.
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Bahamet A^o * A. • Bahemre
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4* Prodvbr^e 5 A
CMUPO OUJ ^NAAtt le Pregue»'* a f í0OfM««PO*> (Rotterdam^
lIrene bad.no Co. Mde Bebamaa
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P'odtxilve SA'C Be A»
MATta FauCCMt INA/EGA Aiv*<»ón de' Paraos»**
UnerroMínenrol $ A - Aw-vd’
Cartea Co»redo S. A • ParoQve*
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Oreoc'ei da1 Banco Qik lo raer» 0<Kie $ a
del 0/«erario! tontvt Csnarenr.n Ganchera* Oral tnierp>nee Corpo.<e>ian
tí.0U Me en o 4 b *«•«•! 0« Sediterlo S A
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Agrepeceerit 3 *
BANCO OF MONTEVtOEO • Ajrep oeeariea
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lecvarl S A
fin elounaa de airea aociedadei pe*
Ver lee tiyiaba •’ gtupo demborq. no aa
M^merldeo C>e de • irmiaa 3 A Vee«M
bemoa a» te h« iotl*odol Mournzi G'emon 3 A. y red de eeo-
Nu»«> idee! 5 A <11. II »«n<ho 3. A • ) <?« Me
Mmfu ’.0v«»--e £ A. p<o (te han retwaóo del marcado
■év itm» S A I 7G9 641 Wipve-o en 1970 contar»ando adío
Banco Come-e'»! Ciu rimb’e • «v»« «n míi
$ A . 20 710 ble •ariorwl baleneaedMl
Pncin de Ice lepet 3 A 3 3<6 Me COUSA
Ser. SebKhx S A. . JW Mi • abril Urvpveye S A. (Con «al» en
A/pamar 3 A.
Cit Sin Partiendo S A. «54 Mi píete t le entérica controla el 70?»
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tí Ornbu 5 A • ó «49 Mi del mercado Acelere)
CÍA U O» Materiales de CorlI'H
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Sm Juan del v Kiiee S A 1 K9 Mt IMSA (con tare ampraia y le emeeior
.11 * .Mv"ei S ttda 10 63o Me correcta el mercado a» iwt>produc
। Caldca 3. A.
le Colmena 3 A 59* Me •oí del meía)
I Serado J A
lineMU*«e y hddUgi Sel Perrln
Cíe CnmerVal y "inentrare 3 A Gran a Sacro
Hepebl 5. Be oble a
Crédito •nrr.ítbdn VitHv< 3. A C «oce S A
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Meclmier r Ctxii Pable ai 3 A í .rete 5 A Cwlmicai del Six 3 A
3 A le Aecedie 3 A Chuy 5 A
Nulle Cerón 5 A t. », de PacvaM X A IIMCAl
le Irwti»» 5 A
' «¡er.toe 3 A • Nocloeel ríe ArpUlwee 3 A
la Aleteóte 3 A
i mbo S A 7insZ S A Cíe de Co>mm S A
Smtl-O’9 Cor je do S A M«de» S a
Cvtreim S A ‘rrrrnoi del GoH 3 A
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!-»<»'» b A Cernearle! Union Aturren»
S»»>dT<K.I«l 3 *
'/•con» S A Arenera 5 A
. *ontem*r Me«C*ori| 5 6
%trv d> X A Ajenia Meriltaae ?•« de la Cine 3 A
•isa ¥«fl» k A C-e-er 3 A
«USO Cera S A Mr/ieM 3 A.
CdU» i A
rcl» 3. A. AmUes S A
rWvcU' j M-xTra^ne i. a
60 000 H»> 5enW M«r¡« 3 A 9»mp» o S A
¥ari<pa»a S A
Cet imia» le 9 »S S A
CUADRO M’ 82 «
CUADRO N? 33 (W)
BANCO MERCANTIL - BANCO POPULAR •
Muro PttBANO • BAJIO COI ATES ALtS
fl 70,000.000 en ecc.)
Financieras
Agropecuarias
Alfa 8. A.
Alerto Peirano (3.731 héa. en p. d) GRUPO JANGUINÍUI
Adepa S. A,
Dante Peirano (3.859 hit. en p d) (Carlos y Jorge Sengv motil)
Artmar 5. A.
Peirano tinos. (2 56a há< en p. d) Territorial Harinea 3. A.
Héctor Feireno '3'84 Ms en p. d) Agropecuarias
Martin 3. A.
Ai»n M Peeano (3.9IC Mi. en p. dj Carlos S.sngvmetti • 1.956 Mi en p d
ti Levante 5 A,
ti Atx S. A. (Alberto Bulo inte Saca S. A. • 3 022 Ma
Porto fino 3 A.
gra su Directorio vht mtegrsdo Mimb'ei 5. A
Chiani 8. A.
•1 del 8. do Crédito)
Milord 8. A. r -Suf< 3 A. • A. I De Ptdder
de Sanguinetti • 2.791 bis. -
Varías Nativo 3. A
Monpar 5. A.
Mercantil Administradora 3. 3
Domingo Bino S A, Yavisa S. A
Avece 3. A. Organización Volca 3 A
Soc Danto Peeano Cambio Bhe,ar Varias
French and Belgian Co. Savia Investmeni 3. A. The Atlantic 3. A
D-jmbar 'nvestment 3 A. Tales Corp. S. A. Soca S. A.
AJAX 3. A. Inversora Balboa 3. A. - Otese Marwiarten
Industria Madarer* 3. A
Agroquimica Briso S. A. (U$S 20 000.000)
Grupo tungo Definía S. A.
Automotora Sarao S. A Buncrofl S A,
Fiasncíerae en el exterior y Born.
F Nal. de Papal l A. Bolsa da Comercio 5. A.
French Trcrst Co. • Be. Ai.
Unión Industrial y Comercial San Juan S. A
The Mercantil ínter Píate Co. • Canadá
Productora Urunueys He Medias Unión Fiduciaria 3. A
Jalón Invtstmenl 3 A. • 8a. Al.
Bolla de Comercio 5. A, Sbaliway Invettment Corp. (B Popular) • Safotna 3. A.
t! Trébol 3 A £1 Ombú Hilados y Te-dos 8. A
Panamá
Nuguasú S A. Gnl. inmobiliaria S. A. - Grvpo lomare
Avian 3 A Fábrica Nal. de Pape! S A
Morete Torrendeli S A Sociedad Fine, del Uruguay S A
Arbaa 5. A. Vesania S. A.
Aim S A ■Cerámicas del úur S A
Berna S. A Sabl S A
Canco Comerc'.’l Estimación en tierras: J200M bis. Cía. General de Fósforos Momevaáiana
244
Respecto al cuadro 31. el memorándum de A.E.B.U. citado
más arriba, informa que el Banco de Ultramar de Hamburgo
adquirió el 60% de las acciones del Banco de Montevideo y que
el grupo Bunge y Born fue desplazado del mismo. En rigor, el
estudio atento de la composición de su Directorio y Asamblea de
Accionistas prueba que el suplantado no fue el grupo Eunge y
Born quien sigue poseyendo cuantiosos intereses en dicha institu
ción bancaria, sino, muy probablemente, el grupo Bemberg
que se ha retirado, prácticamente, de plaza, salvo del negocio
cervecero. La presencia de Bunge y Born en el Banco de Monte
video implica un cambio en la estructuia de la microconstelación
(5) Respuesta a un pedido de imoiin s ei Senador José Pedro Cadozo a lu Direc
ción de Catastro.
Respuesta a un pedido oe infonnos dei Rcpruseiitante Nacional Vivían Trías al Mi
nisterio de Hacienda (26-1-60).
Informe sobre las sociedades anónimas suministrado por 1a oficina recaudadora del
Impuesto a las Ganancias Elevadas .. la ám ra de Representantes.
Vivián Trías: "Reforma Agraria en el Uruguay". Ed. El Sol. Montevideo, 1962.
Bolsa de Valores: "Panorama de! Mere: ! > Bursátil’ ;*ublicac5 n anual, se han uti
lizado las entregas que van de 1960 a 1969 inclus’ve.
"Izquierda" del ¡4 do marzo de I9o9.
Informe de la Comisión Preinvcs igadou sobre h a t.i ación de la Banca Nacional
(31 de octubre de 1968).
Todos los materiales utilizados corresponden a la d xada 1960-1970, pero ello no im
pide el desliz de numerosos errores; peí sonas fallecidas, empres. que han cambiado de
propietarios, desplazamiento de grupos de accionistas ñor otros, etc. En la medida de lo
posible estos errores han sido corregidos, pero no abrigarnos la menor duda de que mu
chos de ellos han escapado a nuestro control -Lo que no invalida el valor científico de
los cuadros expuestos en su conj mío, ya que su sc .udo es servir de indicadores —y no
de reflejo minuciosamente exacto— de uui estructura t* onómica determinada. Esta ob
servación es aplicable a todos los cv- - .labor idos
(6) Obs. citadas en 5.
Informe de los Cdores. Helios E. Artegoiti Juan A. León i s y Amol Franco a so
licitud del Banco Central y dvl Juzgad de Instiuc'; m de Tercer Tumo. Publicarlo en
"Ya" del 11 de noviembre de 1969.
(7) Obras citadas en 5. Informe esp a! s< hre el Grupo Ferré» elaborado por Ettore
Pierri y Federico Ferbcr. Publicado en "Ya" del 24 de setiembre de 1969.
(8) Obras citadas en 5.
(9) Obras citadas en 5.
(10) Obras citadas en 5.
(11) Obras citadas en 5.
245
n n ii.hmIii h|i vii que las sociedades financieras v holdings no
m । m . uní i ohilciidrs del banco, sino como empresas de la
। itiidm liimpc \ llorn directamente.
I .• tuitihoa 27 ¡i I-I requieren algunas conclusiones v consi-
< । । inm 11 nmplemcnlnrías.
11 I Im il dedm ir <lc los mismos que un puñado muy peque-
m. h mi>iu i oír h la< ion< s. dispuestas funcionalmente en torno
। mi úhiiio intimamente vinculado al capital imperialista, abar-
• .o । I pim •• de la economía nacional y. sin duda alguna, sus
• • i .i i llaves I lio significa que ese manojo de microconstela-
ii . ...... nsiiluvc la médula de la estructura del subdesarrollo
• i. h Ir.» miital de la historia uruguaya. En su urdimbre se
Nilhidu la oligarquía nacional con los engranajes del capital
• ti mpio \ subordinante. Dicha oligarquía —asociada al impe-
• ii» nm pu /a del sistema oligarca-imperialista— acapara, apro
......... nt( < I 50% de la tierra explotable, el 74% del capital
Ihh nulo rn la industria y más del 80% del invertido en la bañ
en 11 h
'I I t< nuevo dispositivo de la estructura de nuestro subde
...... lio se corresponde, según quedó expresado, a la fase
.... Hupulh o estatal y de integración mundial en (orno a EE.UU.
I. I mqu tialismo. Fs. pues, la consecuencia directa, la expresión
. ti l । intimidad de la sociedad uruguaya, de la “norteamericani-
mhikii de la economía internacional, de la penetración siste-
in <i । .ida v mucho más profunda de la inversión yanqui en América
i .• iiii.i , Por qué en nuestro país dicho fenómeno discurre por
. imuh % bancarios? ¿Por qué asume las pautas de la extranjeriza-
im v concentración de la banca? Ya hemos visto que en las
n.ii iones más desarrolladas relativamente —v dentro de la depen-
.!• m i.i del continente, el nuevo eje del subdesarrollo es la fi-
Ind de la gran corporación multinacional norteamericana. En
I Umgiiav la inversión de Wall .Street en la industria supera
• I 10 del total de la misma en el país, pero se trata de un parque
indusiiial débil, sin suficiente mercado, con equipos envejecidos.
(I) Vivían Trías: “Economía y política en el Uruguay contemporáneo''. Ediciones
i- I ■ i inda Oriental. Montevideo, 1968. El porcentaje del 80% para la banca surge de
h propios elementos de juicio ofrecidos en el presenil ensayo.
246
etc. Ello es, evidentemente, un factor para que los nuevos flujos
de penetración imperialista busquen otros segmentos de la eco
nomía.
¿Por qué la banca?
Sin pretender agotar el estudio de la respuesta, podemos
enumerar las siguientes causas:
a) La política norteamericana en el sur —en la década de
los 60— está signada por el integracionismo, la organización de
un gran mercado latino-americano (Mercado Común Latinoameri
cano) y la racionalización de la dependencia en dimensión conti
nental. Las directrices integracionistas se han programado por
etapas y en el presente transitamos la que corresponde a los pla
nes de integración regional con un nuevo reordenamiento de la
“división continental del trabajo’’ dentro de cada zona. La cuenca
del Río de la Plata es uno de esos ámbitos regionales, como el
Grupo Andino o el Mercado Común Centroamericano. Los docu
mentos revelados por organismos internacionales a este res
pecto, (13) muestran que el Imperio ha programado un sistema de
satélites mayores y menores, en que Brasil jugará el rol de sub
imperio y en que el complejo industria! yanqui-paulistano tendrá
a su cargo el monopolio de las industrias básicas y de la más alta
tecnología. En ese planteo, al Uruguay se le asigna el doble papel
de proveedor de productos agropecuarios y de plaza financiera
para la región. Es notorio, por ejemplo, el esfuerzo por monopo
lizar la economía de carnes de la cuenca platense por parte del
consorcio ADELATEC (al que nos referimos más adelante), cuyas
conexiones con el Chase Manhattan son estrechas y se establecen
a través de los comunes intereses Rockefeller. (14)
b) Otra causa deriva del ahondamiento de la crisis de estruc
tura y del hecho de que, prácticamente, toda la economía uru
guaya haya pasado a moverse con un mecanismo de circulación
simple. Tal como 1o explicamos más arriba, tal coyuntura ha con
vertido a la especulación financiera y comercial y a la colocación
de capitales en el extranjero en los negocios más lucrativos del
(13) Vivián Trías: "Imperialismo y geopolítica en América Latina". Ed. El Sol. Mon
tevideo.
(14) Ob. cil. en 1.
247
। ■ l mío < hilo que l.i banca es el centro de dichas actividades
» । ... < t c natural que sea la receptora de la inversión oli-
nm •• • hup» iInlhla
l I*- lo a parlii de la política de estabilización iniciada con
i >niu • onnd.H lonista del 28 de junio de 1968. una nueva
. mi । mi rsiena. El estudio preparado por el Instituto de
♦ m mi.i ionjuntanicnte con el Instituto Latinoamericano de
1'1 - ili in Ion I conómica y Social, lo expresa con riguroso acier-
rl corle especulativo a partir de 1968 no se produce
iih.......... de un examen de las condiciones del funciona-
• । imi hnnriitio. sino de una necesidad de la estructura econó-
। u । \ política existente de abatir el esquema especulativo. En
.... i-• m n< i.i la necesidad de que la banca no especule es un
i u qm inf<n ma la concentración, y que ios banqueros asocia-
I " • lo política de congelación aceptaron como solución transi-
i ii.i I n consecuencia la concentración monopólica de la banca
i >niii im modo de operar no apoyado sobre la especulación
ii or Imillas comerciales y financieras). Eliminada la especu-
I ii del ludio de aplicaciones posibles del capital financiero.
, mili m an los objetivos a que podía conducir la concentración?
• mi posibilidad sería la de que esa nueva forma de acumulación
li iipil.de . financieros llevase a un empleo productivo de éstos.
. bi indo a partir de un proceso acumulativo de inversiones exter-
m. । n * « ríos sectores. La concentración monopólica de la banca
o muiría <1 preludio de una fase expansiva (monopólica y de-
। mlu ntc) de la producción, la que llevaría a una normalidad ban
• ai i.i « n.il siria la disminución de empleos especulativos del capital
I • iblcmcnte la baja de la tasa de interés, adecuándola a la ren-
inbdulad productiva. En definitiva esta posibilidad debe ser des-
m.id । parcialmente, por cuanto entre otros elementos no se pro-
ph m ninguna fase expansiva de la producción, no hubo un proceso
■ uniulativo de inversiones externas y tampoco la tasa de interés
i pisto a los niveles de la rentabilidad bancaria. En una palabra,
11 banca no se normalizó) según las necesidades de un proceso de
i< < ¡miento económico. No obstante, se estima que la concentra-
(15) Estudio elaborado por el Instituto de Economía y el Instituto Latino-Americano
■i- Planificación Económica y Social, 1971.
248
ción monopólica de la banca pudo sí haber representado un
modo más acabado de completar una fase monopólica y depen
diente de la producción, al integrar en un grupo restringido los
capitales financieros, productivos y comerciales. En ese caso,
la banca constituye el centro de operaciones que en una etapa
transitoria de relativa estabilidad cambiaría permite buscar ga
nancias por otros medios que no fuesen los especulativos. En este
caso cabe pensar en mecanismos de ganancias obtenidos a partir
de las ventajas monopólicas financieras, a las que necesariamente
hay que agregar las logradas por e! poder monopolice obtenido
desde el Estado hacia los propios bancos e inclusive más allá
por el radio de acción de los banqueros a nivel de los aspectos
operativos del Estado”. Es un largo párrafo, pero muy rico en su
gerencias. La actual estructura de micro-constelaciones diseñadas
en torno a los bancos extranjerizados y frutos de una aguda con
centración, corresponde a una fase de intensificada y sistemati
zada dependencia y de agotamiento del subdesarrolío como meca
nismo funcional, a lo que podríamos llamar “la fase de descompo
sición definitiva del subdesarrollo”. En ella la presencia del
Estado semi-colonial en los esquemas de rentabilidad en favor de
las clases dominantes y de los monopolios imperialistas, es im
prescindible. Es la forma monopólico-estatal a nivel de las áreas
dependientes. Tal enfoque es ampliamente confirmado por el
estudio de la actual crisis de la banca, que emprendemos más
adelante.
d) Es obvio que también explica la concentración y extran-
jcri/ación de la banca en el Uruguay, la crisis del dólar. O sea.
que lo ocurrido entre nosotros no escapa a las determinantes de
un fenómeno financiero-monetario de proyecciones latinoame
ricanas. según quedó dicho.
3) Las relaciones entre las diferentes micro-constelaciones
se ajustan a lo que el marxista alemán Talheimer llamaba “coope
ración antagónica”. La oligarquía se constituye como clase domi
nante y asociada al imperialismo, mediante una compleja red de
vínculos: económico-financieros, familiares, políticos, sociales,
culturales e ideológicos. Su integración es cada vez más orgánica
y profunda. Responde, así. a las tendencias integradoras gene
rales que caracterizan la fase actual del imperialismo. Esc tipo
249
il I- ■ i< la< iones es evidente cón un mero cotejo de los dife-
H io> - • inultos expuestos. Veamos algunos ejemplos.
I • ho i i ion imperialista es. sin duda, uno de los más pode-
i ■ Ifim. . aglutinantes. Los intereses Rockefellcr se asocian
• nm < mm icial por funciones de corresponsalía (Chase
H '"i* «u mi pero también se vinculan a uno de sus grupos de
< udlinal Heber— a través de Hiperfosfato y Agromax
। i’t l Sil < i I n estas empresas figura el grupo Ham. accio-
i 1 m • I Hunco de Crédito y. por su parte, el Chase Manhattan
ei • i • • huía mn el Banco Mercantil cuvo principal accionista
i- l giupo reiiano (también accionista del Banco Comercial) y
• • 1 Han o I i arn és e Italiano en cuyos circuitos opera el grupo
I ....... 11m < mitróla al UBUR,
I' । olio lado, es intrincado el entrecruzamiento do intereses,
•i i» • d« impresas comunes, entre los diversos grupos locales
r..... olhulan en las distintas micro-constelaciones. El grupo
*i n t i. Ih < s accionista del Banco Comercial y del Banco de
Mi.nii lili o. donde se enlaza con Bunge y Born. Este se relaciona
.... * I inpo Sanguinetti en Cerámicas del Sur, que a su vez es
•o • • ni i i d< I Banco Mercantil donde se vincula al grupo Peirano
iim ni amista riel Banco Comercial, donde se asocia al grupo
hii una qm . a su vez. se enlaza con Frick Davics en varias
-••■' luí' agropecuarias, quien es accionista del Banco de
i ti dliii
I I (oupo Ierres es accionista del UBUR y del Banco de
• • dn.i I n upicl se relaciona con José Martínez Reina que.
p< ' ii paiti se asocia a Mateo Frugoni en ILDU y éste con el
.... .. M hIIios en Ests. Julio Mailhos S.A.: pero el grupo Mailhos
• i i milm n accionista del Banco Popular fusionado con el Banco
' i ■ miil por donde se relaciona con el grupo Peirano que se
- i । • mi los Santayana en el Banco Comercial y estos con Frick
l • । . । n \ iritis agropecuarias y éste con los Ferros en el Banco de
• o «Uto con lo que se cierra el círculo.
I I Ii < im puede entretenerse un buen rato ensayando estos
11» i • ii«. rn los plurales . sinuosos vasos comunicantes que
• । nl« ,m entre los diferentes grupos oligarcas y el imperialismo.
i o- pm otro lado, las micro-constelaciones compiten entre
i • - I im n ado de divisas, por el mercado consumidor para
250
sus productos, por el apoyo estatal, especialmente importante
en la actual fase de nuestra evolución económica, etc.
Ejemplos de estas rivalidades, sórdidas e implacables, pese
a los múltiples lazos que sustentan la cohesión económico-finan
ciera de la oligarquía como clase, abundan. El grupo Peirano ha
desplazado al grupo Bunge y Born de la economía triguera,
la crisis del grupo Ferrés, el crack del Banco Transatlántico o
del Banco Mercantil, etc., son episodios de esas pugnas a las que
nos referiremos, con cierta minuciosidad, más adelante.
4) Los bancos —ejes de cada micro-constelación— son bom
bas de succión que hunden sus tentáculos absorbentes en la entra
ña de! ahorro nacional y lo transfieren, en forma de crédito con
centrado. hacia sus colaterales y hacia las empresas de sus grupos
CUADRO N° 34 bis
Colocaciones de la banca privada, en millones de pesos (16>
Concepto* 3l|Xll| 1969 30l Vil 1970 31|Xll|1970
$ en mili. % $ sn mili. % $ «n mili. %
Distribución to
tal en mon. nac. 13.339 44,1 21.408 45,9 25.969 51,6
En m. extranj. 23.222 55,9 25.211 54,1 24.324 48,4
Total .............. 41.561 100 46.619 100 50.293 100
Las cien empres.
mayores en mo
neda nacional . 2.994 7,2 3.660 7,9 3.873 7,7
En m. extranj. 9.293 22,4 11.675 25,0 11.793 23,4
Total ............ 12.287 29,6 15.335 32,9 15.666 31,1
Las diez mayo-
res empres. en
moneda nac. .. 608 1,5 281 0,6 309 0,6
En m. extranj. 3.964 9,5 5.252 11,3 5.369 10,7
Total ............ 4.572 11,0 5.533 11,9 5.678 11,3
(16) Daniel Rodríguez Larrcta. Mirador Económico. ”E1 País” de 14 de marzo do
1971.
251
• . i.ml.his II jubilado que deposita su premio de retiro,
♦ I ni ano o modesto industrial que coloca sus magros benefi-
• • • .... d. r| productor que invierte el fruto de una buena co-
-.. h < . n todos ellos concurren a constituir la masa de ahorro
• i l. I im os (Impan en beneficio del haz de microconstelaciones
* i < mili sirven La aguda concentración del crédito es un fenó-
• • .. ilpho de la fase de descomposición del subdesarrollo y
•Ii I-i «I' pi mlcncia.
(i . .1 que 100 empresas acaparan el 31.1% del crédito total
ion «lulo poi la banca privada al 31 de diciembre de 1970 y de
m ’l I ?3,4 corresponde a moneda extranjera (dólares, sus-
l ’tn lidmcide).
\ ln misma fecha, diez empresas monopolizan el 11% del
। >• jh . ini.d v el 10,7% en moneda extranjera.
I I Ih Daniel Rodríguez Larreta expresa que abriga espe-
Mirador Económico” del 14 de marzo de 1970. “El
de «pie las medidas adoptadas por el Banco Central el
•i J- I. buró de ese año, corrijan tendencia tan perniciosa. Espc-
• oo" l.dhdas, como lo demuestran las cifras del Cuadro35. (17)
I un > uadro realmente explosivo.
I "ii< las empresas beneficiadas están: EFCSA (intervenida
l '• II -.lado en función de sus deudas y caótica situación finan-
c • • ih I grupo Forres). SAMAN (del grupo Ferrés. cuyo crack
"""» unió a la plaza). Frigorífico Sudamericano (sancionado
i * < I l Jado poco tiempo después del 31 de marzo y sus prin-
h d- internados en el marco de las medidas de seguridad por
nni’Ui ir.< h s serias irregularidades) y Pedro Ferrés y Cía. (del
ni upo I ei iés).
I'- < .i lodos los propósitos y reiteradas circulares del Banco
• •"lid pretendiendo, en apariencia, orientar el crédito hacia
hm pioductivos y satisfaciendo las necesidades de medianos y
... I. lo*, empresarios, se ha acentuado su monopolización y
l ici especulativo de su empleo. Ante tan flagrante distor-
• i- " 11 aciitud del Banco Central ha sido la de los tres monos
.1 ln l.dml.r sordo, ciego y mudo. En las próximas páginas com-
i • mi u nios cabalmente las causas de la misma.
Hllnnco Central.
252
CUADRO N° 35
Mayores colocaciones de la banca privada al 31|III|1971
con garantía y sin garantía. — En moneda nacional y ex
tranjera (contabilizada con el dólar a $ 250) en miles
de pesos uruguayos. — Incluye Aldave, Cobranzas, Mer
cantil y Sociedad de Bancos
sin gtía. con gtía. total mon. nal. mon. «xr.
EFCSA .... 15.679 2.114.701 2 .130.380 1.216.395 913.885
SAMAN (Mo
linos Arroce
ros Naciona.) 198.468 615.214 723.682 20.000 703.682
Frig. Sudame
ricano ......... 30.626 642.006 672.632 148.202 524.430
Paycueros .. 475.982 169.762 645.744 179.440 466.304
Rinfex - Firg.
Cruz del Sur 12.660 615.871 628.531 26.995 601.536
Frig. y Matad.
Carrasco ... 161.770 360.712 522.482 67.116 445.366
RAUSA .... 365.496 126.189 491.685 111.792 379.893
Frig. Canelo
nes Ameglio 55.826 394.856 459.682 28.585 422.097
Pedro Ferrés
y Cía............ 141.923 268.776 410.699 14.000 396.699
Totales ... 1 .392.129 5.843195 7. 235.324 1.812.525 5.422.799
Porcentajes 19,2% 80,8% 100% 25,0% 75,0%
Huncos v frigoríficos
Más arriba explicamos cómo la deformación estructural del
sitbdcsarroHo atrapa el excedente económico real y frustra el
potencial, desviándolo hacia el extranjero, o hacia objetivos que
nada tienen que ver con el desarrollo.
Fn 1970 las exportaciones de carnes batieron cifras récords,
licuando a las 170.000 toneladas v abarcando el 67% del total:
con un valor de 88.713.000 dólares.
Según el informe rendido al gobierno por los técnicos extran-
I i»- i (óntiv. Somer v Scherts. los frigoríficos exportadores
। o iIh (>9 dolares por tonelada. Loque significa casi I? mi
ll m d. dolares en cifras redondas.
• < ii.r \ merced a la llamada reestructuración de la in
despojó al Frigorífico Nacional del monopolio del
"•i * -i- Montevideo y se distribuyó (sumándole más tarde el
• • ■ o Inm-d entre las empresas privadas.
I i han lucrado con el abasto — si no renunciarían a su
। mi • o pciiiva. que es optativa— porque el Poder Ejecutivo
..... ilnii ndo repelidas subas de precios de la carne, en conso-
iiii' । mi I.i cotizaciones internacionales y el precio del ganado.
I ii i mío de 1968 el precio subió de $ 62.60 el kilo a $ 83.42
ll " le tiim< uto). Se autorizaron nuevas alzas en noviembre
1 i 1 duil de 1970. noviembre de 1970. enero de 1970 y julio
। i ' I I i» oes años el kilo de carne subió $ 79.69. Pese a todo.
1 i ii frigorífica privada inicia el año 1971 en situación.
................ ule. de quiebra. El 7 de enero el gobierno la auxilia
• o i........ di.o de 3.200 millones de pesos para pagar deudas a
Lim • \ ganaderos. El 11 de febrero Ja industria privada
i1 * । uu i emitido en la prensa, por el cual declara que la asis-
hr ' i iiicdida no es suficiente v paraliza sus adquisiciones
। i < das I I 15 de mavo el gobierno les asigna 2.000 millo-
II 14 de junio la industria dirige un memorándum a
i i 'n Rural y Federación Rural en que se declara inca
, tioid.i p ira seguir operando. Por decreto del 30 de junio el
i । I l i divo le otorga una asistencia crediticia por monto inde
.......... ... \ suida a ciertas medidas de control financiero.
• ’..... di »puós se conocen los detalles de las deudas de los
•' ni...... \. por ende, el total de créditos que se otorgarán por
l । । n. del 30 de junio. (18)
Mnulnt’', N° 1554. Montevideo.
¿54
CUADRO N° 36
Deudas de la industria frigorífica privada al
30 de junio de 1971, en millones de pesos
A los bancos en moneda nacional ....... 5.700
A los bancos en moneda extranjera (17.1
millones de dólares a $ 250) ................ 4.275
A los ganaderos ..................................... 4.000
A los proveedores de insumos ............. 1.200
Total ........................................................ 15.175
O sea. que en los primeros seis meses de 1971 la industria
ha recibido —pese a sus cuantiosos beneficios— 20.375.000.000
de pesos en créditos para pagar sus deudas, especialmente, a
los bancos.
De modo que estos han sido los verdaderos usufructuarios
del negocio de la carne.
Fs interesante saber a quiénes pertenecen los principales
frigoríficos.
FFCSA gira en la órbita de la Productiva S.A. del grupo
Ferrés que. a su ve/. posee el Frigorífico San Jacinto. Frigorí
fico Cruz del Sur - Rinfex. pertenece al grupo Aldao • Abadie
Sardos v al grupo Hendcrson. (19) Juan Carlos Hcnderson regis
tra 21.061 has. en propiedad directa v los otros miembros del
grupo casi 22 mil has.; además son accionistas de Paycueros
S.A. \ Paylana S.A. Fl Directorio es presidido por Horacio Abadie
Santos.
Frigorífico v Matadero Comargen pertenece a un grupo grie
go encabezado por el Sr. Jorge Angelópulos. (20)
Fl Frigorífico Sudamericano a los Cristiani.
Fl Frigorífico y Matadero Carrasco al grupo Ovenard. aso
ciado a ADELATEC. (21) Preside el Directorio Carlos María
Ovenard Lizaso.
(19) Nota del Frigorífico Cruz del Sur al Banco de la República. (22-IX-197O).
(20) Nota del Frigorífico y Matadero Comargen al Banco de la República
(25-VI-1970).
(21) Nota del Frigorífico y Matadero Carrasco al Banco de la República (29-X-I96X)
255
I I I ri gurí fleo Canelones al grupo Ameglio. asociado a ADE-
I A I H ( ’’) ADEI ATEC es el resultado de la fusión del grupo
। • MH.mi» vanqui DELTEC v de ADELA (“Grupo de la Comuni-
• ..i Nmadantica para el Desarrollo de América Latina"). Esta
uhitM.i i una asociación de inversores internacionales, con pri-
t.HM.i dt los Rockefeller. fundada en 1963 por el llamado “cón-
lt llildrrberg" (reunión de ejecutivos corporativos interna-
। d< •. realizada, por primera vez. en el Hotel Bildcrbcrg de
• •■■•nilHik para concertar la política mundial de la “haute fi-
hhih t 1) ( ? I)
A DI I A es inversora en F. v M. Carrasco v ADELATEC ab-
iI'íii a I.i International Packers que poseía importantes intereses
• I « «melones; de modo que ADELATEC se mueve detrás de
• i- I I Presidente de ADELATEC es Ernst Keller. En Uruguav
iihn < t.lit mas en Montevideo, calle 25 de Mavo596. 6o piso. (24)
I tumos, ahora, en posesión de todos los hilos de la madeja
• I i>< etii lado frigorífico. Las empresas derivan sus beneficios,
hmdnim nialmente. hacia los bancos mediante créditos a corto
el • t. < on intereses astronómicos. Parte de esos préstamos se
• mpli amn, en 1970. en acondicionar las plantas según las exi-
• n ia- inglesas, aunque Gran Bretaña no nos compra, en rigor.
i un kilo de carne: pero no ocurrió así en |97|. La mavor parte
' lf ’() 175 millones concedidos en el primer semestre de 1971
I.i hiponlicos. fueron trasvasados esencialmente a cuatro ban-
II Mercantil. B. Aldave v Martínez. UBUR v Banco Holán*
d' I hddo.
Primera observación: los dueños de los frigoríficos v de los
h.mio '.mi. en lincas generales, los mismos grupos. Chase
* i.mh iit.m se vincula a la dupla Mercantil - Popular v a través de
'MI I \ II < controla F. v M. Carrasco v F. Canelones. Fl grupo
|J> • Hi «ii en I. Alicia Melgar. Edda Peguero y Cesar Lavagnino, sostienen en
M i • • Uní* < imito “El Comercio Exportador del Uruguay”. Período 1962-68 (publicado
• * InMdoi.Mlc I ionumía), que EFCSA. F. y M. Cairascoy F. Canelones son “empresas
m* hikI> « «.m financiación externa’*.
I MI i )|i «ii en I
. Ii Al I I A IIX STAFF D1RECTORY. Octubre de 1969.
256
Aldao - Abadie Santos controla F. Cruz del Sur - Rinfex y posee
intereses importantes en el B. Aldave v Martínez. El grupo Fo
rres controla el UBUR v a FFCSA v F. San .Jacinto.
Segunda observación: B. Mercantil v B. Aldave y Martínez
fueron incautados por el gobierno dada su situación de colapso.
¿A dónde fueron a parar, pues, las ganancias de los frigoríficos?
Se puede contestar: a los bancos. Pero dos de ellos se hundieron
\ el grupo Forres protagonizó un ruidoso crack en plaza (el
B. Holandés Unidos es extranjero). Hav una sola respuesta
posible: esos beneficios fueron sacados del país y colocados en
el exterior. El Estado uruguayo, con dinero uruguayo, exprimien
do al pueblo uruguavo. ha alimentado crediticiamente a empre
sas que rinden suculentos dividendos. Las empresas los trans
fieren a los bancos v por eso necesitan asistencia financiera
para funcionar. Pero los bancos quiebran v el Estado los adquie
re \ se hace cargo de sus deudas. ¿No es evidente que esos miles
de millones han sido trampeados a la República por estos rapaces
grupos económicos, que invierten sus siderales lucros en el extran
jero?
Fs un ejemplo exultante, luminoso, casi cegador, de cómo
las estructuras tergiversadas del subdesarrollo capturan en sus
poros, nuestro excedente económico v nos condenan al estan
camiento v a la crisis.
OHmirquíu v política
Lo expresado hasta ahora prueba la coherencia estructural
de la oligarquía nacional en el plano económico-financiero, su
íntima asociación con el imperialismo y su rol clave en el diseño
de nuestro subdcsarrollo.
Pero la oligarquía uruguava —nos referimos a su composi
ción tal como se generó a partir de la crisis de 1929 y pasando
por el hilo fundamental de la Segunda Guerra Mundial— no sólo
posee congruencia económica. Es también una clase dominante
con un maduro v eficiente oficio político. Su habilidad para ejer
cer el dominio político del país, en el contexto de las instituciones
domo-liberales, es relevante y expresa una sagaz concepción de
257
l. 111 l,n i«111 de clases \de sus intereses.
|n di (pie tiende a constituir una sola clase propietaria v
l , tm.lina los mecanismos de su dominio político, los artihi-
i i • <pn ,n mpre le permitieron “convencerá los pobres para que
. m mili poi los neos” (supremo arte de los reaccionarios, según
ih ni in Ih van) (25) pueden sistematizarse de la siguiente ma
in i ti
11 Poli tica social de conciliación de clases: manejo do la eco
............Ii i.d modo que garantizara la expectativa de beneficios
t, I tipil,d extranjero v del privilegio nativo, pero suficiente
ii .ii'ii.dad para suministrara las clases populares una cuota de
i...... tu na< tonal que las mantuviera en un estado de crónico “re-
III llegar a los niveles de la rebeldía. En el próximo ca-
। mil h mostraremos cómo la actual estructura de nuestro subde
..... .tilo t también, la fase de su descomposición, de su crisis
। ht iii a I lio se ha traducido en el fracaso de la política de con-
tli b hm do clases —pieza maestra de la superestructura polí-
ii । d< I istema— v ha conducido al agotamiento v a la quiebra
• i <aio', expedientes que salvaguardaron el poder oligarca por
l<m|o- tilos. I líos son:
'I I I mantenimiento de una arquitectura bipartidaria. cuando
mili» p.titidos tradicionales expresaban, ya. una sola clase
* hil Ih lo cual no se puede dudar, puesto que los últimos go-
• i iii'i Illancos v colorados han puesto en práctica la misma
i i económica: la del Fondo Monetario Internacional. ¿Por
|i> una sola clase dominante y dos partidos para expresarla
|i illlh ámenle? Simplemente porque el desgaste en el gobierno
• • lino di < líos, permitía volcar el deseo popular de cambio hacia
I ... sin que. en rigor, el poder cambiara verdaderamente de
in I n las elecciones de 1958 el pueblo festejó estrepitosa-
ib nl< la victoria del P. Nacional y la derrota del P. Colorado:
• b ir m el pueblo había perdido v sólo habían ganado los ban-
<l ■ i- industriales, latifundistas, etc. En 1966 las masas se
i in at<m a la calle para vitorear el triunfo del P. Colorado y la
inda <l< I P Nacional. En rigor, habían sido derrotados de nuevo
I । oligarquía era. una vez más. la vencedora. Así es como las
, ) AiK iitin llevan: “En lugar del miedo". Ed. Renacimiento. Buenos Aires.
258
elecciones nacionales no ofrecían alternativas de poder a las
clases oprimidas: siempre las ganaban los explotadores y las per
dían los explotados. Este mecanismo está agonizando y por eso
miembros conspicuos de la oligarquía —como Alberto Gallina!
Heber— se afanan por unir a los dos partidos tradicionales en
una sola fuerza política.
3) Otro procedimiento para embretar la opinión política po
pular ha sido la ley de lemas. Un espectro infinito de matices
ideológicos dentro de cada lema —desde la ultraderecha hasta
la izquierda anti-imperialista— para que nadie dejara de sentir
se representado al sufragar, pero la suma de votos favorece a
los sectores rígidamente controlados por la oligarquía dentro del
partido. La ley de lemas, a su turno, se ha agrietado a tal punto,
que importantes sectores progresistas de ambos partidos han
roto sus ligaduras con aquellos para integrarse al Frente Amplio.
4) También el “reformismo constitucional” fue diestra
mente manipuleado para hegemonizar políticamente a las masas.
Desde la crisis del 30 —entonces el país estaba regido por un ré
gimen colegialista— se ha venido culpando a las formas consti
tucionales de las graves consecuencias del subdesarrollo y de la
dependencia. En 1934 se sancionó una reforma presidencialista
del Poder Ejecutivo. Pero su eficacia duró hasta los síntomas
alarmantes surgidos al despejarse el boom coreano en 1951.
Entonces se retornó al sistema colegiado, hasta que el agrava
miento de la crisis estructural los indujo a impulsar, de nuevo,
una Constitución presidencialista en 1966. Cuatro veces se le
explicó al pueblo uruguayo que cambiando la forma del Poder
Ejecutivo resolvería sus acuciantes problemas. Cuatro veces fue
engañado. También este tipo de “reformismo para que todo
quede como está” (al mejor estilo del noble siciliano), ha llegado
a su ocaso en un período en que la República es gobernada fuera
de los marcos constitucionales.
5) Por último, ha sido sutil maniobra política gobernar me
diante políticos profesionales. Constituyen, hoy por hoy. el sector
más desprestigiado de 1a sociedad uruguaya. La oligarquía los
ha usado y desgastado a su servicio, hasta que la protesta popu
lar ascendió a tal temperatura v la crisis económica caló a tal pro
fundidad. que tuvo que dar la cara directamente v ocupar los caí
259
lall" gubernamental con hombres extraídos de sus
b l lio pi ucba que también este recurso se ha agostado.
' uno- un resumen de los altos puestos oficiales ejercidos
< ñipo anos \ sobre todo, banqueros, durante el gobierno
• l mii i ido «I I" de marzo de 1967.
tim n i io d< Relaciones Exteriores:—Sr. Venancio Flores—
I । ■ 1 I niiih.o mente al grupo Ferros.
1 ni........tana Joaquín Secco García— Banco de Cobranzas:
I • l\ ulino I ario. Banco Mercantil.
Ifmii no de I conomía y Finanzas —Carlos Végh Garzón—
• i । mitin ansas empresas nacionales v extranjeras y a los
II hm imu mnal v del Plata (luego fue Presidente interven-
i. .i. I ll . ..... de la República). Dr. César Charlone. ex Director
i i1 •<. o |ni< i nacional v vinculado a Sociedad de Bancos. (Como
h i» < । i.iim di I Dr. Armando Malet. actuó el Dr. Jorge Eche-
nn I nmhi Banco do Cobranzas, luego Director - Interventor
I II oh o ( । nlral).
hnim im de Obras Públicas —/4rQ. Waher Pintos Risso—
i o b I.i impresa constructora que lleva su nombre v ha figu-
i .... Vicepresidente deTorrendcll S.A.
lim n im de Ganadería y Agricultura —Carlos Frick Da-
ll uno de Crédito; Juan M. Bordaherry. integra el grupo
H ».i I" n\ que registra miles de has. en propiedad directa
111 n S A
Inulmio de Industria y Comercio —Dr. Horacio Ahadie
ll.un o Aldave v Martínez v Sociedad de Bancos: Dr. Jor-
... omm Banco Mercantil.
Iinrmiio de Trabajo v Seguridad Social —Dr. Enrique
Vi*» u Banco Mercantil: Jorge Sapedi. del grupo Sapclli y
l uto । on rl grupo Forres.
Imi i< im de Comunicaciones v Turismo —Ing. José Scrra-
i i im integrante de los Directorios de Fcrrosmalt v Cris-
• di i ir di I Ui uguav S.A.
(Ilniiia di Planeamiento —Ing. Alejandro Végh Villegas—
lili- ioi di I Banco La Caja Obrera: Cdor. Juan Rodríguez
Sociedad de Bancos - UBUR: Dr. Ramón Díaz. Banco
Mu mili
|i un o ( < nlral - Presidente —Carlos Sanguinetti— Banco
260
Mercantil.
La privanza de los banqueros en los cargos clavos de la con
ducción económica, no es otra cosa que o! reflejo, en el ámbito
político, de la gravitación de la banca en las nuevas estructuras
de nuestro subdcsarrollo v. a la vez. la necesidad que tiene la
banca de la intervención estatal en su apovo.
/ n oligarquía v su mundo
I a cohesión de una clase dominante no sólo deriva de su
comunidad de intereses, de su articulación en estructuras que
en los países dependientes ajustan prolijamente en el sistema im
perialista. de sus técnicas de dominio político sobre la sociedad
que explotan, de sus múltiples lazos familiares, sino también de
sus pautas culturales c ideológicas, de sus hábitos sociales, de
los escenarios donde desarrollan su vida v se relacionan continua
mente entre sí. Los “clubs selectos”, de escasos y privilegiados
asociados, son un índice muv revelador de las vinculaciones que
se entrecruzan en la urdimbre que sustenta la consistencia his
tórica de una oligarquía.
Las modernas investigaciones sociológicas sobre el tópico
se preocupan especialmente de ello v así lo ha hecho José Luis
Imaz. por ejemplo, en sus trabajos, realizando investigaciones
sobre las listas de asociados del “Círculo de Armas”, del “Yacht
Club”, del “Buenos Aires Rowing Club”, del “Club del Progre
so” v de la “Sociedad Rural” en la Argentina.
Fn nuestro país no existen investigaciones profundas sobre
el lema. A los efectos de complementar todo lo expuesto sobre
la “rosca” bancaria nacional v de ofrecer documentación útil
para jóvenes estudiosos, incluimos el siguiente cuadro elaborado
con las nóminas de asociados del “Club de Golf de Montevideo”
v del “.lockcv Club” de la misma ciudad. La segunda correspon
de a abril de 1960 y la primera es bastante más reciente. (26)
O sea. que corresponden a la década de los 60, en que nuestra
(26) Jockey Club: Nómina de Socios 1960, Montevideo, 1960. Golf Club, Nómin<«
de Socios, mimeografiada, sin fecha.
261
•...... i«ih) >i había sedimentado su actual posición.
\.h mi de incluir los nombres de los ejecutivos v banqueros
। ■ hm idus en las micro-constelaciones, agregamos los nom-
। । i. linporianles dientes do determinados bancos con refe
o i ni aun ih .1 a sus intereses v de políticos, periodistas, aboga-
•o. • •' II i- ihsIio de la persona en la nómina de asociados de
i m iiim ion lo señalamos con un *.
CUADRO N? 37
Jock»y Club
Club Golf
Almi m ñn. Amoldo D. *
Ai din, Domingo — 7.389 hás., dos S. A. agrope-
• .ni.. y una financ.; grupo Abella 29.697 has. *
n n ( i ..ir L. (Banco de Montevideo) *
'«uliie, Leonel H. (“El País”) *
AtmlriP. Aureliano (“El País”) * *
d.hm Junó (Banco de Crédito) * *
\.... Hilo, .Fosé (ADELATEC) •
a .»| • ihh liridt, H. Raúl (UBUR) *
........... idíii. José Pedro (Banco Comercial) *
A- im । Capurro, Diego (Frig. Modelo y Funsa) • *
m""ii, Federico (Banco de Crédito) • •
• •mi.iiii, Guillermo (grupo Barreiro) •
i .o..... Alberto (grupo Barreiro - Banco La Ca
ín I Hit eln) . * *
ii. i* lujimo, Alberto (Banco Mercantil) *
• i <.)n Storace, Roberto (Fábrica Nacional de
• i । vem S. A. — 4.698 hás.) * *
Ihum, Podro
|i mbiliei i y, Juan M. *
H , . .'.nlvañac, Antonio (Bancos Comercial y
>bi < .iln unzas) ’ *
o * । .nlvañac, Julio (Banco Comercial)
.. i uii her (CICSSA) * *
impnnuu, Miguel A. (Campomar y Soulas) *
i hlimililno, M. Elias *
inuhmo, César (Banco Comercial) *
luí.lie, Jumes D. (F. U. de Alpargatas) * *
iiinlmi, Juan V. (Banco de Cobranzas) *
le iiiiin, Juan A. (Banco de Cobranzas) •
• hiIhh luíena, José M. (20.627 hás.) *
I HiKuiriuy, Carlos (4.036 hás.) *
260
Mercantil.
I.a privanza de los banqueros en los cargos claves de la con
ducción económica, no es otra cosa que el reflejo, en e! ámbito
político, de la gravitación de la banca en las nuevas estructuras
de nuestro subdcsarrollo v. a la vez. la necesidad que tiene la
banca de la intervención estatal en su apovo.
/ ¡i oli^uniuía v s// inundo
I a cohesión de una clase dominante no sólo deriva de su
comunidad de intereses, de su articulación en estructuras que
en los países dependientes ajustan prolijamente en el sistema im
perialista. de sus técnicas de dominio político sobre la sociedad
(pie explotan, de sus múltiples lazos familiares, sino también de
sus pautas culturales c ideológicas, de sus hábitos sociales, de
los escenarios donde desarrollan su vida v se relacionan continua
mente entre sí. Los “clubs selectos”, de escasos v privilegiados
asociados, son un índice muv revelador de las vinculaciones que
se entrecruzan en la urdimbre que sustenta la consistencia his
tórica de una oligarquía.
Las modernas investigaciones sociológicas sobre el tópico
se preocupan especialmente de ello v así lo ha hecho José Luis
Imaz. por ejemplo, en sus trabajos, realizando investigaciones
sobre las listas de asociados del “Círculo de Armas”, del “Yacht
Club”, del “Buenos Aires Rowing Club”, del “Club del Progre
so” v de la “Sociedad Rural” en la Argentina.
Fn nuestro país no existen investigaciones profundas sobre
el lema. A los efectos de complementar todo lo expuesto sobre
la “rosca” bancaria nacional v de ofrecer documentación útil
para jóvenes estudiosos, incluimos el siguiente cuadro elaborado
ron las nóminas de asociados del “Club de Golf de Montevideo”
v del “Jockev Club” de la misma ciudad. La segunda correspon
de a abril de 1960 v la primera es bastante más reciente. (26)
O sea. que corresponden a La década de los 60. en que nuestra
(26) Jockey Club: Nómina de Socios 1960, Montevideo, 1960. Golf Club, Nómina
de Socios, mimeografiada, sin fecha.
261
...... iulti । había sedimentado su actual posición.
' 6 tu । «Ii incluir los nombres de los ejecutivos y banqueros
> «i i. idos en las micro-constelaciones, agregamos los nom-
• • !• Impoitantes clientes de determinados bancos con refe-
• la luh tii a a sus intereses v de políticos, periodistas, aboga
....... i II K gistro de la persona en la nómina de asociados de
i luMiiin ion lo señalamos con un *.
CUADRO N? 37
Jockey Club do
Club Golf
Mittimón, Arnaldo D. •
Ai . ll.। Domingo — 7.389 hás., dos S. A. agrope-
. .i.ul.m y una financ.; grupo Abella 29.697 hás. *
Auuim, Criar L. (Banco de Montevideo) •
AdUlrir, Leonel H. (“El País”) •
Uuln0. Aureliano (“El País”) * •
i ¡tino, Jomó (Banco de Crédito) • •
Uin-glm, José (ADELATEC) •
1nri’iiurliridt, H. Raúl (UBUR) *
a. uncndía, José Pedro (Banco Comercial) •
A...... i.i Capurro, Diego (Frig. Modelo y Funsa) • ♦
Ah hi.h, Federico (Banco de Crédito) • •
Huiriio. Guillermo (grupo Barreiro) *
i .tirirú, Alberto (grupo Barreiro - Banco La Ca
ja Obrera) * *
ii...... Stajano, Alberto (Banco Mercantil) *
H Ih h-hs Storace, Roberto (Fábrica Nacional de
• m veza S. A. — 4.698 hás.) * *
IImiTíj, Pedro *
Hiudabcrry, Juan M. *
ih ir । Stdvañac, Antonio (Bancos Comercial y
fin (’obranzas) ’ *
lli ngu Salvañac, Julio (Banco Comercial) •
Ibuwn, Lutcher (CICSSA) *
• unpornar, Miguel A. (Campomar y Soulas) *
i Ulumbino, M. Elias *
i lint lime, César (Banco Comercial) •
। luritir, James D. (F. U. de Alpargatas) * •
i'lilmmo, Juan V. (Banco de Cobranzas) *
• hhuino, Juan A. (Banco de Cobranzas) •
Ihimboriarena, José M. (20.627 hás.) *
Donugeray, Carlos (4.036 hás.) •
262
Dayviere. Luis ♦
Deambrosis, Alfredo (Grupo Deambrosis Montevi
deo Refrescos) ♦
Deus, Andrés (Banco Comercial) *
Díaz Aznarez, Alejandro (RAUSA . B. Popular)
Etchegorry, Fernando (B. de Crédito) o *
Fabricio, Héctor M. (B. de Cobranzas) *
Fernández de la Sierra, Julio (BTU) e
Fernández Dellazoppa, Raúl (BTU) *
Fernández Dellazoppa, Carlos (BTU)
Fernández Goyechea, Carlos (B. La Caja Obrera) *
Ferrés, Pedro
Ferrés, Bernardo (UBUR) *
Ferrés, Carlos (UBUR)
Fierro Vignoli, Saverio (B. Aldave y Martínez) «
Frick Davies. Carlos ÍB. de Crédito) *
Frugoni, Mateo (UBUR) «
Fullgraif, Mario (Director del B. de la República
destituido cuando el crack del BTU)
Gallinal Heber. Alejandro (B. Comercial) « «
Gari, Juan José •
García Capurro, Federico • «
Gorlero, Juan A. (BTU) »
Gerona, Héctor •
Gortchacow, Constantin (B. de Montevideo)
Güelfi, Gastón (B. de Cobranzas) «
Ham, Juan J. (B. de Crédito) •
Ham, Santiago (B. de Crédito)
Ham, Arturo (B. de Crédito)
Hughes, Conrado (Abogado de la Embajada Norte
americana) • *
Irureta Goyena, Juan F. (B. Comercial) •
Irureta Goyena, José (B. Comercial) «
Jiménez de Aréchaga, Secundino ♦ •
Jiménez de Aréchaga, Justino *
Jiménez de Aréchaga, Daniel ♦
Jiménez de Aréchaga, Jorge *
Jones, John (F. N. de. Alpargatas, varias S. A.
agropecuarias, etc.) » «
Lavista, Carlos (18.458 hás.) «
Luisi, Héctor A. (Ex-Ministro, Embajador en USA) « *
Mac Lean, Jorge (Ests. y Colonias Uruguayas 29.370
grupo Vestey) ♦
Mailhos, Horacio «
Mailhos, Luis *
Mailhos, Arístides (Grupo Maihos - B. Popular ♦
Martín, Enrique (B. Mercantil) «
263
Moiuu ■ Rcyna, José (UBUR)
•• in Rodolfo (B. Mercantil)
• • <• < ll.irraz, Juan Carlos (2.641 hás.)
' nod Julio (F. y M. Carrasco)
>'<"•> Vllnró, Miguel (F. N. de Cerveza, Ferrosmalt)
• o «< Reyes, Héctor
l << Amurre, Américo
• ■■ A gii u ro, Eduardo
r- • mu Eduardo (Grupo Peirano)
Huno Fació, Juan C. (B. Mercantil)
i । mo 1‘acio, Jorge (B. Mercantil)
। . n. । Harriague, Jorge (representa al poderoso
। nipo latifundista Harriague - Castaños)
rinloH Risso, Walter
i • o Eduardo (8.212 hás. grupo Pons - ex-minis-
tio blanco)
i idas Belgrano, G. de (ILDU, Montevideo Re-
íh ¡eos, Nifra S. A. 7.696 hás, etc.)
I'mg harravide, Alberto (UBUR) >
• Jungliotti, Juan C. (Grupo Quagliotti)
Rodríguez Larreta, Eduardo
Rodt íguez Larreta, Aureliano
Kodi iguez Larreta, Daniel
Rodríguez Ramos, Julio (2.672 hás.)
•acnz Narbondo, Pedro (Grupo Sáenz - S. Fer
nandez
Salomón, Abelardo (B. de Crédito)
«anguinetti, Carlos (B. Mercantil)
Santayana, José L. (B. Comercial)
'uintayana, Pablo (B. Comercial)
Santayana Canaveris, Pablo (B. Comercial)
Sapelli, Carlos (Grupo Sapelli - 2.535 hás)
< eco García, Joaquín (B. de Cobranzas)
Scremini, Jaime (B. de Crédito)
Serrato, José
' i o race Arrosa, Nicolás
Strauch, Elbio (Grupo Strauch - Strauch y Cía.,
13 423 hás.)
Strauch, Arturo (Grupo Strauch)
Strauch, Guillermo (Grupo Strauch)
Supervielle, Bernardo (B. de Montevideo)
Supervielle, Jorge (Grupo Supervielle)
Superviene, Daniel (Grupo Supervielle)
Vargas Garmendia, Eduardo (B. Comercial)
Viteíli, Alberto (F. N. de Cerveza. ex-B. Italiano)
Zerbino, Roberto (Grupo Zerbino ligado a Bunge
y Born)
264
Esta lista es un mero muestren, dispuesto en orden alfabéJ
tico, extraído de nóminas que abarcan varios centenares de so
cios de distintas categorías v que se componen de estancieros,
empresarios, ejecutivos, políticos, profesionales de alta clase
media, etc. Sin embargo, alcanza como dato indicativo, a los efec
tos de configurar una imagen veraz de la coherencia interna de
las clases dominantes uruguayas.
• mm uno viii
I \ ( R ISIS DI I A BANCA Y LA CRISIS DEL SISTEMA
1.1 crisis de la banca expresa la fase final, la fase de descom-
i « i ion del sistema oligarca-imperialista en el Uruguay.
I lio implica un nuevo tipo de relaciones entre la banca v el
I i hL> Así como en el período actual el capitalismo monopolis-
i । ha h nido que imbricarse, orgánica e íntimamente, con el Estado
ihi que continúen funcionando los mecanismos acumulativos
n hr. metrópolis —por eso se designa capitalismo monopólico-
• lai.d en las colonias v scmi-colonias el Estado ha tenido que
iqninlnlar urgentemente al régimen, ha tenido que intervenir
arijamente para que la economía conserve un cierto mínimo de
Inm tonalidad, dentro de los marcos del subdesarrollo v de la de-
I» ndencia.
Pot cierto que el Estado de una sociedad oprimida ni posee
l*i un .ni.i naturaleza, ni juega un rol similar a los que caracterizan
il I stado de una potencia opresora. El Estado colonial, como el
apUalismo colonial, es una entidad subsidiaria, satelizada,
mi' i mediaría entre las exigencias de las corporaciones imperia-
li i.i'. \ la comunidad en la cual desenvuelve sus funciones Es
..... herramienta política al servicio de la clase dominante autor
' h.i oloa medias: va que la clase que lo instrumenta no es deter
minante. sino determinada por la burguesía imperialista que la
ii .1 como socia menor v mecanismo imprescindible para explo-
liii la*, riquezas y la fuerza de trabajo de las colonias y semi-
• olomas Siendo la oligarquía nativa una clase profundamente
dn nada a los intereses de la burguesía imperialista, su I stado
• • ulia. también, radicalmente alienado a los mismos intereses
I n suma: que no puede entenderse el papel del Estado en
una sociedad dependiente, sino como tina pieza, como un engra-
H in di la dependencia.
I lio es muv claro en el I h timiaN del présenle.
266
Una vez que la agropecuaria y la industria pasaron a mo
verse en un régimen de circulación simple —mediados de la déca
da del 50—. la especulación v la evasión de capitales se convir
tieron en los negocios más lucrativos del país. En el epicentro de
los mismos funciona la banca v va hemos explicado cómo ésta se
fue erigiendo en la viga maestra de la nueva estructura del subde
sarrollo.
Pero para desempeñar ese rol de agente especulativo y de
canal para evasión del excedente económico, requirió, progresi
vamente. la participación o la complicidad del Estado.
Asistimos a un doble proceso transformativo: a) el que tiene
que ver con la imagen del subdesarrollo y b) el que afecta a los
esquemas de hegemonía política sobre las clases populares.
En ambos la presencia del Estado es imprescindible y su in
tervención en ellos significa, a la vez. su propia transmutación.
Fs una entidad cada vez más desnacionalizada, más divorciada
del interés nacional: se abre un abismo cada vez más ancho entre
Estado y nación.
Mientras en la economía uruguaya persistieron esquemas de
circulación ampliada, hubo desarrollo, limitado y deformado,
pero desarrollo, crecimiento económico. El Estado pudo, entonces,
asociarse a ciertas tentativas de progreso como la protección
industrial o los subsidios, precios mínimos y distintos estímulos
a la agricultura, o medidas para ampliar el mercado consumidor
interno que significaron elevar el poder adquisitivo de los traba
jadores como la lev de consejos de salarios, asignaciones famila-
res. etc. En ese caso el Estado expresaba v servía, en cierto grado,
intereses nacionales v populares. Pero cuando toda la economía
pasa a un régimen de circulación simple y la especulación y el
trasiego de capitales al exterior se erigen en los objetivos claves
de la oligarquía v de los monopolios imperialistas, no sólo nece
sitan del Estado para consumarlos como objetivos puramente
económicos, sino que lo necesitan para reprimir la rebeldía po
pular que es la consecuencia de la ausencia total de desarro
llo. de la profundización de la crisis estructural.
El Estado se situará en el centro de la especulación con la
moneda extranjera —devaluaciones reiteradas—. en el eje de la
especulación con el comercio exterior, financiamiento de las ope-
267
■ - lom •. \ reglamentación anti-nacional de las mismas: facilita-
til < I ii \ venir de los capitales extranjeros, congelará salarios.
i in । .1 los bancos en dificultades y a las empresas que arrojan
I» i dulas, ele.
P.iralelamcntc. trastocará sus modalidades institucionales
। molibrralcs por formas represivas y violentas: las fuerzas po
li i il< . \ los servicios de inteligencias adquirirán creciente gra-
« ii i ion en sus cuadros v decisiones, etc.
I os banqueros y empresarios acceden a los Ministerios y
d i.ill" gubernamental, no sólo porque el uso de políticos pro-
I tonales resulta obsoleto, sino porque les es imprescindible
■ I manejo de la maquinaria estatal para la concreción de sus ne-
i ni ios especulativos.
lodo lo dicho impone la consideración de la política estatal
mu it lación a la banca, como capítulo introductorio al estudio
• I la crisis de aquella.
/ / / \ fado y la banca
I os autores del ya citado trabajo realizado por el Instituto
• I» I conomía y el I.L. de Planificación Económica y Social. (I)
dividen la política bancaria del Estado en tres fases, a partir de
mediados de la década de los 50 (tiempo en que toda la economía
m ugiiava pasa a mecanismos de circulación simple).
I) De 1955 a 1964: política bancaria liberal.
2) De 1965 a 1968: política bancaria intervencionista.
3) Desde 1968 en adelante: política bancaria monopolista.
Dicen los autores mencionados (2): “La trascendencia que
• I I stado asume, a nuestro modo de ver. en la circulación de los
। apílales financieros en el país en los últimos 15 años, adquiere
ruiido desde el momento que nos enfrentamos a una etapa del
proceso económico que se caracteriza por modos incambiados de
h umulación capitalista: en particular su general transformación
(I) Trabajo sobre la banca realizado por el Instituto de Economía y e! Instituto La
tinoamericano de Planificación Económica y Social. Copia mimeografiada.
(2) Ob. cit. en 1.
2W
en capital no productivo”.
“A partir de esa realidad, la circulación financiera provoca
condiciones que hacen crisis v dificultan su continuación sin inte
rrupciones. Fn esos cortes y en las modalidades que el ciclo de
empleo improductivo de capitales encuentra en el país, el papel
del Estado se vuelve importante. Su participación facilita la rei
niciación regular de esc modo de acumulación, expresando por
su intermedio los intereses de ciertas clases sociales. Visto así.
la definición del papel del Estado en cada etapa traduce las mo
dalidades que la permanente circulación improductiva de capita
les exige a lo largo de los años”.
Los rasgos principales de la fase liberal son:
a) Crecimiento de la red física bancaria. motivado por la alta
rentabilidad de dicha actividad. Ello se debe: a que se ensancha
la diferencia entre el interés pagado al depositante y el cobrado
al deudor, al desarrollo de la colocación en dólares en una época
de frecuentes devaluaciones, a las transacciones especulativas
en el comercio exterior. Estas dos últimas causas explican el
aumento do la demanda de crédito v la suba de los intereses.
b) El Estado no interviene en los circuitos bancarios. lo que
aceita el manipuleo libre \ lucrativo del negocio.
Apenas existen exigencias mínimas vinculadas al capital,
al nivel de receptividad de depósitos y al margen de encaje. El
carácter liberal de la política estatal es una condición de la expan
sión bancaria. Sólo cuando quiebra el Banco Italiano, se registra
alguna preocupación por limitar las actividades de los bancos.
Fl organismo encargado de su fiscalización era. según la
lev de 1935. el Departamento de Emisión del Banco de la Re
pública. Este se regía por un Consejo Honorario integrado por
el directorio del Banco de la República (5 miembros elegidos de
acuerdo a las normas del famoso 3 v 2 v reclutados, con escasas
excepciones, entre políticos profesionales al servicio de las cla
ses dominantes, un delegado de los bancos nacionales privados,
otro de los bancos extranjeros v dos más en representación del
agro \ la industria v el comercio, elegidos por el Directorio del
BROI’ de ternas elevadas por las asociaciones patronales más
iidluvcntcs (Federación Rural. Cámara de Comercio y Cámara
de Industrias).
269
Así se explica que varios intentos por mejorar la capacidad
competitiva del BROU o de acrecer las facultades punitivas
de la autoridad, fueran vetadas por el C. Honorario: firme de-
h nsor del liberalismo en la conducción de la política bancaria.
El crack bancario de 1965 abre la nueva etapa: el Estado pone
• n práctica una política bancaria intervencionista. Las sucesi
vas quiebras de bancos no pueden deslindarse de la crisis en la
balanza de pagos provocada por el vertiginoso endeudamiento
• a torno: alrededor de 500 millones de dólares, con fuerte peso
de obligaciones a corto plazo, y que afectaban fundamentalmente
। la Banca Oficial (débitos de origen comercial y financiero),
pero también a la banca privada. En esa cifra no se tiene en cuen-
la la deuda interna en moneda extranjera. La situación de “cese
d< pagos" con el extranjero, en que entró la banca precipitó la
■ tisis, pero paralelamente se había producido un descenso de la
i risibilidad del negocio bancario que impulsó a las instituciones
। riesgos especulativos de tono aventurero (y que tiene su cuota
p.ulc en el ascenso vertical de la deuda externa).
El espectro especulativo abarcó distintos rubros, “novillos
dr papel". (3) fraudes en las exportaciones laneras, etc., pero
ais extremos exultantes fueron los malabarismos con la moneda
■ xlrunjera (dólares) y la inversión inmobiliaria.
I a especulación en dólares absorbió gran parte del aparato
bancario. pero también se canalizó fuera de él en el crecimiento
* \liberante de una red para-bancaria constituida, esencialmente,
por financieras y otras sociedades colaterales de los bancos.
I a multiplicación de entidades bancadas se detiene, práctica-
m< ule. en 1964. pero ello se debe a que su cauce se bifurca en
i.i telaraña de las financieras cuyos roles principales, en esos
mos. son los manejos con dólares en el mercado interno y la fuga
d. capitales fuera de fronteras.
I os autores del trabajo elaborado en el 1. de Economía y
■ III de P. Económica y Social, afirman que los graves sucesos
di 1965 demuestran que la circulación financiera de capitales
I 1) Se llamó "novillos de papel" a una tropa de ganado que era vendida y revendida
ni m*. veres en las ferias ganaderas de un banco de plaza, con la consiguiente operación
i..... non en cada ocasión y el formidable encarecimiento de la carne que ello suponía.
270
improductivos en una economía subdesarrollada tropieza con
límites infranqueables (4): “Estos límites están dados por los
márgenes que un país dependiente puede poseer en materia de
reservas y endeudamiento externo, en tanto el empleo improduc
tivo de los capitales se liga al comercio exterior. Cuando el en
deudamiento hace crisis se desplaza desde lo externo a lo interno.
Se requiere en esc caso un nuevo ordenamiento financiero capaz
de hacer posible la rciniciación del ciclo de empleo de capitales y
las relaciones externas”.
Esc reordenamiento interno se produjo mediante la clausura
de varios bancos y una política intervencionista por parte del Esta
do. Veamos los puntos primordiales en que esta última se mani
fiesta:
1) Se asignan nuevas funciones a la autoridad monetaria,
se acrece su facultad fiscalizadora v se disminuyen las funciones
do los bancos privados. Por otra parte, se intenta suprimir el auge
de las financieras. Los principales instrumentos jurídicos de tal
intervencionismo, son la Ley de 1965 (a la que nos hemos refe
rido más arriba) y la creación del Banco Central en la Constitu
ción plebiscitada en noviembre de 1966.
2) Se procura dotar de mayor seguridad al sistema bancario.
Por ejemplo, se permiten sobregiros en cuenta corriente a aque
llos bancos que vieran evaporarse sus encajes por retiro de depó
sitos. con un interés situado entre el 9 y el 9 1 /2 %. el Estado ga
rantiza los depósitos hacia ciertos niveles, etc.
3) En tercer término se trata de mantener la rentabilidad
del negocio bancario. Ello se logró merced a las sucesivas deva
luaciones que facilitaron la obtención de enormes utilidades a
los bancos. Ya hemos explicado que la constelación de devalua
ciones es el fruto de coyunturas muy complejas y de carácter cí
clico. pero no debe pasarse por alto que se decretan, casi siem
pre. en fechas próximas al cierre de los balances bancarios.
En rigor, el intervencionismo estatal en la banca fue más
aparente que real, más “progreso manuscrito” que efectivo.
Así lo demuestra el ascenso de las financieras pese a su prohi
(4) Ob. cit. en 1.
271
bición decretada tres veces, como quedó dicho.
En 1967 el parabancario absorbe el 25% de la actividad fi
nanciera nacional. (5) La ineficacia de los controles legales so
bre la banca se emparenta con otro fenómeno que empieza a
desarrollarse en esta época: la presencia de prominentes ban
queros privados en los organismos de dirección estatal que tienen
que ver con las finanzas. Ejemplos vivos de ello son el Dr. .fose
Pedro Aramendía en la Presidencia del Banco de la República y
el Dr. Bernardo Supervielle en su Departamento de Emisión.
I a intervención directa de los banqueros en la maquinaria estatal
en lugar de los tradicionales políticos profesionales— se hace
lauto más necesaria, cuanto son más frecuentes los acuerdos entre
el Estado y la banca privada nacional y extranjera. Expresan los
autores del trabajo reiteradamente citado, que la misma se rela
ciona —es otra cara del mismo prisma— con la participación de
los banqueros en los directorios de las empresas relacionadas,
de una u otra manera, (colaterales, clientes, etc.) con sus bancos
(prohibida infructuosamente en la ley de 1965).
Por otra parte, el Estado requiere el auxilio de los banqueros
para las ininterrumpidas misiones rcfinanciadoras de 1a deuda
• x lerna que se envían al exterior, dado que aquéllos están orgá
nicamente conectados con la banca internacional. Fueron prover
biales los viajes del Dr. Aramendía a USA, donde cuenta con tan
buenos apoyos en la Chase Manhattan.
Algo parecido ocurre con “los arreglos de cuentas” con el
I mido Monetario Internacional. En especial, los acaecidos en
<h labre de 1965 y noviembre de 1967. La fase considerada llegó
■i mi fin cuando el remolino de la especulación financiera, verte
brada en la seguidilla de devaluaciones, condujo a un galope in-
Ihu mnario (ya hemos hablado del mismo) que amenazó la propia
np< r\ ivcncia del sistema. Entonces se inicia la tercera fase:
• l I si ado auspicia la tendencia monopólica en la banca v ésta se
i< mu pasa con una progresiva extranjerización de la misma.
I I Estado y los grandes bancos se coaligaron para acelerar
11 concentración bancaria (hemos aludido al acuerdo de 1969).
Mas allá nos hemos referido —citando largamente el trabajo
i*») Oh. cil. en 1.
270
improductivos en una economía subdesarrollada tropieza con
límites infranqueables (4): “Estos límites están dados por los
márgenes que un país dependiente puede poseer en materia de
reservas y endeudamiento externo, en tanto el empleo improduc
tivo de los capitales se liga al comercio exterior. Cuando el en
deudamiento hace crisis se desplaza desde lo externo a lo interno.
Se requiere en ese caso un nuevo ordenamiento financiero capaz
de hacer posible la reiniciación del ciclo de empleo de capitales y
las relaciones externas”.
Esc rcordenamiento interno se produjo mediante la clausura
de varios bancos y una política intervencionista por parte del Esta
do. Veamos los puntos primordiales en que esta última se mani
fiesta:
1) Se asignan nuevas funciones a la autoridad monetaria,
se acrece su facultad fiscalizadora v se disminuyen las funciones
de los bancos privados. Por otra parte, se intenta suprimir el auge
de las financieras. Los principales instrumentos jurídicos de tal
intervencionismo, son la Ley de 1965 (a la que nos hemos refe
rido más arriba) y la creación del Banco Central en la Constitu
ción plebiscitada en noviembre de 1966.
2) Se procura dotar le mayor seguridad al sistema bancario.
Por ejemplo, se permiten sobregiros en cuenta corriente a aque
llos bancos que vieran evaporarse sus encajes por retiro de depó
sitos. con un interés situado entre el 9 y el 9 1 /2 %. el Estado ga
rantiza los depósitos hacia ciertos niveles, etc.
3) En tercer termino se trata de mantener la rentabilidad
del negocio bancario. Ello se logró merced a las sucesivas deva
luaciones que facilitaron la obtención de enormes utilidades a
los bancos. Ya hemos explicado que la constelación de devalua
ciones es el fruto de coyunturas muy complejas y de carácter cí
clico. pero no debe pasarse por alto que se decretan, casi siem
pre. en fechas próximas al cierre de los balances bancarios.
En rigor, el intervencionismo estatal en la banca fue más
aparente que real, más “progreso manuscrito” que efectivo.
Así lo demuestra el ascenso de las financieras pese a su prohi-
(4) Ob. cit. en 1.
271
bición decretada tres veces, como quedó dicho.
En 1967 el parabancario absorbe el 25% de la actividad fi
nanciera nacional. (5) La ineficacia de los controles legales so
bre la banca se emparenta con otro fenómeno que empieza a
desarrollarse en esta época: la presencia de prominentes ban
queros privados en los organismos de dirección estatal que tienen
que ver con las finanzas. Ejemplos vivos de ello son el Dr. .José
Pedro Aramendía en la Presidencia del Banco de la República y
el Dr. Bernardo Supervielle en su Departamento de Emisión,
l a intervención directa de los banqueros en la maquinaria estatal
—en lugar de los tradicionales políticos profesionales— se hace
tanto más necesaria, cuanto son más frecuentes los acuerdos entre
el Estado y la banca privada nacional y extranjera. Expresan los
autores del trabajo reiteradamente citado, que la misma se rela
ciona —es otra cara del mismo prisma— con la participación de
los banqueros en los directorios de las empresas relacionadas,
de una u otra manera, (colaterales, clientes, etc.) con sus bancos
(prohibida infructuosamente en la ley de 1965).
Por otra parte, el Estado requiere el auxilio de los banqueros
para las ininterrumpidas misiones refinanciadoras de 1a deuda
externa que se envían al exterior, dado que aquéllos están orgá
nicamente conectados con la banca internacional. Fueron prover
biales los viajes del Dr. Aramendía a USA, donde cuenta con tan
buenos apoyos en la Chase Manhattan.
Algo parecido ocurre con “los arreglos de cuentas” con c!
fondo Monetario Internacional. En especial, 1os acaecidos en
octubre de 1965 y noviembre de 1967. La fase considerada llegó
.i su fin cuando el remolino de la especulación financiera, verte
brada en la seguidilla de devaluaciones, condujo a un galope in-
llacionario (ya hemos hablado del mismo) que amenazó la propia
supervivencia del sistema. Entonces se inicia la tercera fase:
< I I stado auspicia la tendencia monopólica en la banca y ésta se
acompasa con una progresiva extranjerización de la misma.
El Estado y los grandes bancos se coaligaron para acelerar
I.i concentración bancaria (hemos aludido al acuerdo de 1969).
Más allá nos hemos referido —citando largamente el trabajo
(5) Ob. cil. en 1.
272
que venimos glosando— a la significación profunda del proceso
de concentración y extranjerización de la banca. Es natural que
los bancos nativos más poderosos y asimilados a circuitos finan
cieros internacionales y los bancos extranjeros sólidamente
respaldados desde el exterior, fueran los beneficiarios directos
de la efectiva diligencia estatal por apresurar las tendencias mo-
nopólicas (con exenciones tributarias, apertura de línea de re
descuento, gestiones concretas, etc.) en el ámbito bancario.
El siguiente y sencillo cuadro, complementa los ya expuestos
a este respecto para demostrar el grado de concentración alcan
zado y la velocidad con que se logró. (6)
CUADRO N9 38
Bancos y Cajas Populares
ano numero
1962 82
1965 65
1968 45
1971 32
(Con cuatro bancos en situación muy especial, puesto que han
pasado bajo la tutela estatal: Banco de Cobranzas, Sociedad de
Bancos. Banco Mercantil y Banco Aldave y Martínez).
El intervencionismo efectivo del Banco Central para impul
sar la concentración se combina, armoniosamente, con su pres-
cindencia. con su “laissez fairc, laissez passer” ante la rapaz
captura de la banca privada autóctona por el capital extranjero.
Sólo se registra una tentativa de tímido control sobre la adqui
sición libre de acciones de los bancos nacionales. Se trata de la
circular del Banco Central del 11 de julio de 1968. que lleva la
firma de su Gerente General Cdor. Mario Buchelli.
Dice así: “A partir de la fecha de notificación de la presente
resolución, los directorios de los bancos privados nacionales,
sus miembros y los síndicos y/o fiscales de tales empresas debe
rán comunicar a este Banco Central toda información que conozcan
(6) Ob. cit. en 1.
273
sobre la tenencia actual de las acciones del respectivo banco (can
tidades y titulares) y las negociaciones de paquetes accionarios
que se efectúen en el futuro, susceptibles de producir alteraciones
en la estructura de accionistas de tales bancos”.
El siguiente episodio parlamentario, sucedido en la Comi
sión de Hacienda del Senado el 24 de marzo de 1971, prueba
que la circular firmada por el Cdor. Buchelli (que ya no es Ge
rente del Banco Central) fue absolutamente inútil. (7)
"Sr. Subsecretario de Economía y Finanzas —¿El señor se
nador tiene alguna prueba de que el Banco de Cobranzas está
en manos de extranjeros?
Sr. Gil— Yo creo que no soy yo quien debe contestar eso:
vo solamente expreso que el 51% de sus acciones está en manos
de extranjeros. Creo que es el Presidente del Banco Central quien
nene que decir si yo estoy equivocado o no.
Sr. Subsecretario de E. y Finanzas — Las acciones no son
nominativas; no existe ningún control en cuanto a las acciones
de los bancos". (El subrayado es nuestro).
Es interesante recordar las circunstancias en que se produjo
• I diálogo. Los representantes del P. Ejecutivo argüyeron, como
una de las motivaciones para incautarse del B. de Cobranzas, en
bancarrota, el hecho de que estaba a punto de ser adquirido
por el Banco Holandés Unido. Es decir, una demostración del
n lo oficial por frenar la desnacionalización de la banca. Pero
< iiando el Senador Felipe Gil les señala que el Banco de Cobranzas
>a pertenecía a un banco extranjero, el Subsecretario de Econo
mía y Finanzas afirma que eso no puede probarse puesto que
no existe ningún control sobre las acciones de los bancos. ¿A qué
•c reduce, entonces, la supuesta preocupación gubernamental
pot impedir la extranjerización de la banca? ¿Cinismo o frivoli
dad?
Más adelante nos ocupamos, in extenso, de la fase abierta
( n 19(>8 que, por otra parte, se corresponde con la última eta
pa de la evolución de la banca según la periodización que hemos
propuesto más arriba.
(I) Boletín del Senado N° 308, Tomo 274.
274
/•7 crack de 1965
El año de 1965 es el epicentro de un proceso crítico que co
mienza antes y que termina después. Sus principales sucesos
son: cierre del Banco Minorista y Agrario (1962), del Banco Ita-
1iano(1963). del Banco Regional (1964). de ios Bancos Transatlán
tico. Rural. Atlántico. Uruguayo de Administración y Crédito;
Producción y Consumo (1965). del Banco del Sur (1966) y del Ban
co Americano Israelí (1967).
Aunque ya hemos señalado las líneas generales del proceso
causal de aquel tremendo colapso, conviene internarse en la pes
quisa de algunos pormenores muy significativos. ¿Cuándo se
produce la quiebra de un banco? Cuando el banco no puede de
volver los depósitos que ha recibido. ¿Y cuándo se encuentra
sumido en un atolladero de esa índole? Cuando le ha sido impo
sible cumplir con los requisitos generales a los cuales se ajusta la
actividad bancaria. para evitar situaciones de iliquidez irremedia
ble. Esos requisitos o principios son: a) Liquidez; es decir, corres
pondencia entre la recuperación de los créditos concedidos y
la atención de los retiros de los depositantes; b) Seguridad en las
colocaciones; c) La rentabilidad de los negocios.
Esta última, especialmente, depende de dos factores: 1) la
diferencia entre la tasa de interés pagada a los depositantes y
la lasa de interés cobrado por los préstamos otorgados: y 2) el
volumen de las operaciones bancarias.
En el cuadro siguiente se exhibe la evolución de las respec
tivas tasas de interés. (8)
CUADRO N? 39 (en %)
año in*. cobrado in*. pagado brecha
1956 12,4 3,7 8,7
1969 17,2 4,6 12,6
1963 24,4 6,6 17,8
1965 26.7 7,0 19,7
1967 39,8 9,6 30,2
(8) Ob. cit. en 1.
275
El cuadro muestra que las tasas abonadas a los ahorristas
están muy por debajo de las tasas inflacionarias correspondien
tes a esos años. Ello es profundamente desalentador para el de
positante, que prefiere invertir su dinero en comprar bienes que
se valoricen o en orientarlo a negocios especulativos.
Por otro lado, la brecha fue creciendo incesantemente con
el lin de mejorar la rentabilidad de los bancos, hasta que en 1968
la política congelaciónista puso coto al desarrollo de dicho meca
nismo.
En la cuestión de la rentabilidad también influyó el creci
miento de los costos operativos. Cada vez se va haciendo mayor
la relación entre costo y volumen conjunto de depósitos y coloca-
< iones. Vale decir, que cada vez se fue haciendo más difícil cu
ín ir los costos con altos beneficios por parte de los bancos. (9)
CUADRO N° 40 (en millones de pesos)
O/
año costo dep. más coloc. /o costo dep. y
colc. aumento
1961 385 6.823 5,6 100
1965 1.157 15.680 7,4
1968 5.464 59.531 9,2 164
I sta disminución de la rentabilidad pudo compensarse
•«. irt undo el monto de las operaciones, pero, en rigor, estas dc-
iivaion hacia el parabancario. Por otra parte, los acuerdos con
- I I mido Monetario Internacional significaban topes crediticios
• pn Hinque vulnerados reiteradamente, dificultaron la situación
• I. los bancos. Es natural que los más débiles se vieran más afcc-
iidos lo dicho más arriba y complementado en este capítulo,
mi i mi ven el telón de fondo, el marco en e! cual estalló el crack
ham aiio de 1965.
P< ro el mismo se borda en un diseño singular, en una peri-
i । Min nombres y apellidos, en una anécdota sórdida de ban-
im hr. tramposos que ofrece sugestivo interés. En la sucia his
cn < >l» cit. en 1.
27b
toria de la banca privada uruguaya durante la última década,
existe un “escándalo del Banco Transatlántico del Uruguay”
en 1965 y un “escándalo del Banco Mercantil del Río de la Plata”
en 1971. Entre uno y otro hay apreciables diferencias, que luego
consideraremos, pero también hay evidentes similitudes que po
seen un alto valor pedagógico sobre los menesteres especulativos
y delictuosos de la oligarquía nacional, convenientemente asis
tida por la banca imperialista.
En ambos casos se afirmó, oficialmente y por parte de la
banca mayor, que las empresas quebradas habían llegado a ese
extremo por embarcarse en especulaciones alocadas. En
ambos casos se afirmó, con engolado acento, que “hay bancos
y bancos”; vale decir, que se trazó una divisoria entre los “pira
tas” y los “serios”, entre los aventureros que viven merodeando
el delito y los sólidos, tradicionales y honrados.
Es cierto que hubo espeluznante especulación tanto en 1965,
como en 1971; pero, como muy bien lo dice J.J. Martínez, (10)
ni el Banco Transatlántico, ni el Banco Mercantil cayeron por
especular, sino pese a especular. Especular, especulaban todos,
sin distinciones, sin pudor. Pero unos lo hicieron, no tanto con
más habilidad, como con más y mejor respaldo político interno
y financiero exterior. Esos no cayeron. No es lo mismo moverse
por los riesgosos vericuetos de una audaz financiera de New York
que no integra la “haute finance” de Wall Street, que transitar
los pasillos alfombrados del Chase Manhattan.
En rigor, y como lo expresamos en páginas anteriores, sólo
hay piratas en la banca uruguaya de los últimos años. Eso sí;
“hay piratas y piratas”. Por un lado, “los piratas del rey”, con
el aval de políticos profesionales bien ubicados y de los Rocke-
feller, o los Gianini. o los Morgan y por otro, los filisbusteros
recién llegados, “parvenus”, arribistas que pretenden disputar
el botín a los primeros. En la jungla bancaria. como en todas las
junglas, el más poderoso devora al más débil. Todo esto es,
en el Uruguay, historia repetida.
(10) JJ. Martínez: “La telaraña bancaria en el Uruguay’*. Ed. Pueblos Unidos. Mon-
(cvideo.
277
El BTU fue adquirido a la Sucesión Gorostiza por el Sr. Oscar
Fernández Sierra y su grupo, el 14 de noviembre de 1%1. por el
simple manipuleo de hacerse cargo de deudas que por $13.500.000
aquella mantenía con la institución. Es notorio que entre el Sr.
Fernández Sierra y la Sucesión Gorostiza existía estrecha relación:
de modo que todo se redujo a un birlibirloque contable.
El banco remontó vuelo y en las vísperas de su caída una
‘ prestigiosa” auditoría extranjera lo situaba en sitia! de privi
legio —según quedó dicho— en el “ranking” de la banca na
cional.
Ya el 30 de junio de 1963 el Departamento de Emisión del
Banco de la República, donde actuaban el Dr. Bernardo Super
viene y Roberto Mailhos (el primero accionista de los Bancos
de Montevideo y Comercial y el segundo del Banco Popular),
había notado que concentraba sus colocaciones en muy pocos
clientes, sin tomar ninguna medida. Ante persistentes rumores,
se le vuelve a investigar en enero de 1965. Los resultados son
alarmantes; excesiva proliferación extrabancaria, deuda en
dólares muy alta, préstamos inmovilizados en sus propias colate
rales. imposibilidad de enfrentar los retiros de dinero, etc. Nada
ocurre, salvo que e! BTU empieza a demandar fuerte ayuda al
BROU. Ante denuncias periodísticas sobre un inminente colapso,
se designa un fiscalizador a Tines de octubre.
El 7 de abril el Presidente del Directorio del BROU. Dr. Jo
sé Aramendía (accionista del Banco Comercial) informa a! Con
sejo de Gobierno que la situación de la entidad cuestionada es
muy grave. Pero el 20 de abril, torna a informar afirmando que
la crisis ha sido felizmente superada.
A esa altura la “corrida” ya está en marcha. En dos días
se retiran 40 millones de pesos de las acosadas arcas. Pese a
lo cual, en la mañana del 21 de abril, el Ministro de Hacienda,
Sr. Martins. declara: “No hay motivos para falsas alarmas”. (11)
Sin embargo, a la noche Aramendía y Supervielle plantean
il Consejo de Gobierno, en un viraje espectacular, la situación
de bancarrota y se resuelve la intervención y suspensión de acti
vidades del BTU.
(11) Citado en Ob. cit. en 10.
27H
Así empezó a girar el torbellino del pánico financiero y del
escándalo político. Otros bancos cerraron sus puertas definiti
vamente. algunos banqueros fueron a la cárcel (por poco tiempo),
se abrieron las célebres “cajas negras” de cuyo interior emanó
el hedor de la corrupción política y el país vivió tensamente,
en feriado bancario hasta el 17 de mayo.
La investigación del BTU demostró que poseía 9 estancias,
controlaba el 90% de los terrenos negociables de las orillas de
Montevideo. 75 sucursales, ómnibus “bancarios” que recorrían
barrios y pueblos recogiendo ahorro, formalizando operaciones,
todo el conjunto de colaterales más arriba reseñadas y meses
antes del naufragio habían comprado “La Industrial Francisco
Piria S.A.”. (12)
Su magno circuito especulativo era la propiedad inmobilia
ria. Jugó a la valorización de los terrenos. Ese fue su gran error.
Los banqueros avezados jugaron a la especulación con el dólar
en una época de devaluaciones seguras. Era un juego con naipes
marcados. La especulación con la moneda va de la mano con el
galope inflacionario y éste frustra la especulación con los solares.
En suma: el BTU se endeudó por 3 mil millones de pesos
y de ellos, 28 millones en dólares cuando la constelación devalúa-
cionista fulguraba con sus ígneos resplandores. Los ahorristas
serían arrastrados con 300 millones de pesos. Cuando el agua
llegaba al cuello, se tramitó la venta del 50% de las acciones al
íntra Bank del Líbano. También se intentó capturar el ahorro
con la venta de “Valores Pina” que redituaban el 16%. Pero todo
fue en vano.
El advenedizo había cometido otro pecado capital: no vincu
larse a la banca extranjera tradicional (como se lo enrostrara el
Dr. Supervielle en el Parlamento). En cambio operaba a través
de una serie de instituciones financieras (más arriba enumeradas)
que no forman parte de la “haute finance” de Wall Street.
Todo indica que en la reunión de banqueros realizada en
Punta del Este por ese tiempo. Rockefeller precipitó su caída.
Los “piratas del Rey” salvaban el “honor” y descartaban a
im atrevido competidor.
(12) < )l>. cil. en 10.
279
El Banco Central y la banca privada
Hemos explicado las razones por las que la banca ha ido
infiltrando prominentes ejecutivos en los puestos claves de la
conducción económica gubernamental. También hemos afirmado
que el intervencionismo estatal —en lo que a fiscalización y con
troles se refiere— ha sido mucho más ficticio que real.
Es fácil de comprender que ambas cosas se relacionan ínti
mamente. Nos proponemos demostrar, en este subcapítulo, las
complicidades y corruptelas que han convertido al Banco Central
en un instrumento de la banca privada. Nada más fácil, en la me
dida que se manejen, objetivamente, unos pocos, pero elocuentes
hechos.
1o) El 26 de diciembre de 1969 un comando asaltó la casa
central del Banco Francés e Italiano en Montevideo —filial del
banco europeo del mismo nombre y donde se anudan los intereses
financieros de la “Banca Comerciale Italiana”, el “Banque
de París y des Pays Bas” y la “Unión de Banques Suisses”—
y se llevó copiosa documentación, cuyas fotocopias puso en manos
de la prensa poco después. (13) En ellas se prueban gruesas
irregularidades y maniobras fraudulentas realizadas impune
mente. sin que el Banco Central indagara, ni inspeccionara
nunca las tortuosas actividades de esta institución bancaria
extranjera. En primer lugar, puso en evidencia el funcionamiento
de varias financieras colaterales en nuestro territorio, pese a la
reiterada legislación que las prohíbe. Ellas son: Sacofi S.A.,
Quirino S.A.. Fiduciaria Reverly S.A.. Financiera Montecarlo
S.A. Estas sociedades se enlazan con otras dos instaladas en el
extranjero—Panameris S.A. en Panamá e Inagrico Ltda. de San
tiago de Chile— y por medio de los circuitos así hilvanados,
se procesa la evasión de capitales y se articulan manipuleos
anti-nacionales de distinta índole. En nota enviada desde París
el 28 de agosto de 1969. se explica que se instalará en Santiago
la Sociedad Financiera y Comercial las Araucarias Ltda. y que.
de acuerdo a las normas chilenas, el Banco Francés e Italiano
(13) Copias transcriptas y comentadas por el diario “De Frente" en febrero de 1970.
280
no puede figurar como accionista de la misma, por lo que se dan
instrucciones para que la Reverly integre el capital de aquella
con 20.000 escudos. Los documentos prueban que el instituto
lleva dos contabilidades: una “oficial” que se exhibe a los orga
nismos públicos a los efectos impositivos, etc., y la otra “real”.
En el primer semestre de 1969, el “resultado real” arroja una
pérdida de $ 16.455.552 y el “resultado oficial” una pérdida de
$ 25.378.552. Hay constancia de que en octubre se realizaron
“brillantes operaciones de cambio”, merced a las cuales se obtuvo
un beneficio de $ 25.052.691. Por lo que el “resultado real” arro
ja utilidades por $ 10.351.926, pero el “resultado oficial” apenas
llega a $ 161.926. Una descarada ocultación de ganancias. Surge
muy claramente una repetida maniobra para escamotear benefi
cios en operaciones de cambio. Por ejemplo, el Banco compra
700 millones de pesos argentinos por 2 millones de dólares y a
los pocos días vende los 700 millones por 1.820.000 dólares. Es
decir, que 180 mil dolares aparecen como pérdida en la operación,
pero en rigor son trasegados a la casa matriz por la colateral
Panameris S.A.. con la cual se ha concertado la “desacertada”
operación.
Tal tipo de manipul os nunca se realiza por grandes sumas,
sino que se repite en montos pequeños. Cuando se procesaba la
absorción del Banco de Río Negro por el Banco Francés e Italiano,
el Presidente del Banco Central, Sr. C. Sanguinetti. dijo que el
primero adquiría al segundo y. por ende, una entidad extranjera
pasaba a ser nacional y a operar bajo las normas legales que rigen
a la banca autóctona. Los documentos demuestran lo contrario.
En el negocio participa el Presidente del Directorio del Banco
Francés e Italiano, Dr. Arturo Lcrena Acevedo, quien aprovecha
la fusión para reclamar se aumenten los topes de ambas institu
ciones a 600 millones de pesos. El Dr. Arturo Lerena Acevedo no
sólo es el asesor letrado de la Asociación de Bancos, sino que inte
gra el Directorio de FUNSA. conectándose, orgánicamente, con
el poderoso grupo Sácnz - Saturnino Fernández.
2o) En junio de 1969 se presentó, por nota. (14) ante el Di
rectorio del Banco Central. Mr. Henry Drath. banquero interna-
(14) “De Frenle’’ del 7 de octubre de 1969.
2HI
cional —aunque de origen alemán— en representación de un
grupo de acreedores extranjeros del Banco Transatlántico (posee
dores de 70% de las deudas externas de aquel) y por medio de
una gestión del Dr. Bernardo Ferrés, solicitando la constitución
de una sociedad financiera que se haría cargo del BTU y de toda
su red de colaterales a cambio de garantizar el pago de las deudas
con los acreedores oficiales y privados nacionales. El Directorio
del Banco Central aceptó la propuesta el 7 de agosto. Este “reflo
tamiento” de un grupo financiero con directa e inexcusable
responsabilidad en el crack bancario de 1965. no se produjo por
que. según el diario “Ya” del 6 de noviembre de 1969, el propio
Presidente de la República intervino para impedir que el Banco
Central accediera, pese a que su Directorio, presidido por Carlos
Sanguinetti. se había pronunciado favorablemente.
3o) En enero de 1970. el Senador Wilson Ferreira Aldunate
(15) formalizó dos denuncias de indisimulable gravedad contra
el Directorio del Banco Central, en una comisión senaturial.
Por la primera, resulta que aquel autorizó, precariamente, el fun
cionamiento de la financiera Velox en Punta del Este. A esa
altura se había decretado la prohibición de las financieras por tres
veces. Lo peor, es que al frente de la misma figuran el hijo del
Presidente del Directorio del Banco Comercial. Carlos Sanguinetti,
y el yerno de uno de sus vocales, el Dr. Daniel Rodríguez Larreta.
Por la segunda, se puso en evidencia que el Banco Central
está en conocimiento del funcionamiento, en Montevideo, de una
filial del Deutsche Sudamerikanische Bank de Hamburgo sin el
permiso legal correspondiente y sin cumplir los requisitos exi
gidos en tales casos. Según el mencionado Senador, el Deutsche
Sudamerikanische posee el 80% de los swaps del Banco de la
República por 46 millones de marcos. Con ellos obtiene pesos uru
guayos y los presta a interés por medio del holding Crédito Ger
mánico.
Sus beneficios se convierten en divisas en el Banco Cen
tral. para ser transferidos a Alemania y no sólo se le han con
cedido aquellas, sino que no se le ha cobrado un solo peso de im
puestos por operaciones indiscutiblemente bancarias.
(15) Versión de “De Frente” de! 21 de enero de 1970.
282
Estos ejemplos alcanzan y sobran para desnudar las conni
vencias de la dirección del Banco Central con la banca privada
nacional y extranjera.
El escándalo del Banco Mercantil del Río de la Plata
La quiebra del Banco Transatlántico fue el eje de una aguda
y prolongada crisis bancaria. Se inició antes de que ello ocurriera
a fines de abril de 1965 y fue eventualmente superada después
de transcurrir algún tiempo. El colapso produjo una nueva norma
jurídica en materia de bancos, que impulsó la concentración y
extranjerización de los mismos: la ley de 1965.
También la intervención y adquisición del Banco Mercantil
por el Estado el 2 de abril de 1971. es el epicentro de otra crisis
que comienza antes, el 14 de noviembre con la intervención y
adquisición de los Bancos de Cobranzas y Sociedad de Bancos
y con el decreto, en el marco de las medidas de seguridad que,
en el mismo mes, instituye el monopolio de los créditos hipote
carios. a más de tres años, para el Banco Hipotecario y una mo
ratoria para los préstamos registrados, en el mercado paraban-
cario, esencialmente por las escribanías, mayores a los S 100.000
y hasta el 31 de diciembre de 1971. Se continúa, más tarde, con
la intervención y adquisición del Banco Aldave y Martínez, el
28 de mayo de 1971.
También este nuevo episodio de la crisis bancaria produce
una nueva norma jurídica: el decreto de principios de junio de
1971. que acelera el proceso de concentración y extranjerización
de la banca.
Ambos cracks, ambas crisis exhiben indiscutibles simili
tudes. Son válidas para la procesada en 1970-1971. muchas de
las causas que explican la de 1965: especulación desenfrenada,
descenso del rendimiento del negocio bancario. inseguridad de
las operaciones, iliquidez, etc.
Pero hay, también, diferencias sustanciales entre una y otra.
En rigor, la de 1970-71 es el fenómeno característico de una
nueva etapa en la evolución de la banca privada en el Uruguay;
la que. según la periodización propuesta más arriba, se abre con
283
la política congelacionista y anti-especu1ativa iniciada con el de-
ercto del 28 de junio de 1968.
Es imprescindible, pues, considerar, aunque brevemente,
los rasgos principales de esta fase.
En la etapa anterior, la de la inflación galopante, la econo
mía y la sociedad se enfrentaron de boca con el caos y el subsi-
•iiimte derrumbe. La oligarquía debió imponer un freno drástico
.i la espiral especulativa, si quería salvar la pcrvivencia del statu
quo. Ello implicó mermas en la rentabilidad de muchos de sus más
pingües negocios, pero la nueva política gubernamental obtuvo
< I efectivo respaldo de sus grupos más encumbrados y poderosos.
I s natural que así fuera. En ello se jugaba la propia existencia
(k I sistema y las ganancias a las que se renunciaba circunstan-
* Gilmente, eran compensadas por ventajas a obtenerse en más
largo plazo.
Entre noviembre de 1967 y junio de 1968. la moneda fue de-
v.tinada un 125% y el costo de la vida subió un 100%. En julio
I.i mayor parte de los gremios debían formalizar sus respectivos
ajustes salariales y en vista de ellos los empresarios remarcaron
los precios en los primeros meses. De modo que cuando la clase
obrera y gran parte de las clases medias sufrieron la congelación,
de sus remuneraciones a fines de junio. 1o hicieron teniendo que
enfrentar una brutal carestía y. por ende, una rebaja radical de
ii nivel de vida. Esta política, rígida aplicación del recetario fon-
domonetarista, no podía ser puesta en práctica sin correlatos
represivos y dictatoriales que el país ha padecido desde entonces.
La represión y persecuciones de la clase obrera y de las
izquierdas, es uno de los resultados políticos favorables que la
oligarquía obtuvo de las soluciones que el gobierno puso en prác
tica sobre el eje de la estabilización.
Con respecto a los banqueros (o sea, aquellos grupos oli
garcas cuyo énfasis operativo radica en la banca) y en su actitud
• n la coyuntura aludida, dice el Instituto de Economía (16): “De
todos los grupos quizás el de los banqueros sea aquel cuya acti-
\ idad estuvo más estrictamente determinada por consideraciones
ideológicas y/o de beneficio a largo plazo (concentración bancaria.
(16) “Estudios y coyuntura”, Julio de 1970. Instituto de Economía.
284
reducción del número de funcionarios, etc.) y cuya conducta eco
nómica haya sido decisiva para fortalecer la política de estabi
lización. En efecto, la especulación desatada en los meses ante
riores sobre el mercado de cambios había tenido por protagonista
principal a la banca privada, cuya posición estratégica le permite
incidir decisivamente en dicho mercado, obteniendo mediante
la especulación con moneda extranjera ingentes ganancias de
capital. Durante los meses siguientes a junio —y sobre todo hasta
setiembre— los bancos privados tuvieron sus créditos relativa
mente congelados, pero es evidente que no presionaron sobre el
mercado cambiarlo como lo habían hecho en otros períodos.
La mantención del tipo de cambio será fundamental para
mantener la estabilización. La razón es también clara: solidaria
con la orientación general del gobierno y representada directa
mente en el gabinete, la patronal bancaria jugó consistentemente
la carta política de la cohesión de clase, anteponiéndola —en el
corto plazo— a la satisfacción de sus niveles habituales de ganan
cia”. (El subrayado en el texto).
El mismo Instituto analiza la conducta de la patronal ban
caria durante el año 1969. (17) "La especulación en el mercado
cambiarlo, prácticamente desapareció a partir del segundo se
mestre de 1968, y salvo leves vaivenes en el año 1969 elfenómeno
se repitió". “...El papel de los bancos volvió a ser esencial en el
año 1969 en estos aspectos. Los banqueros se vieron enfrentados
a una dura huelga de sus empleados en el tercer trimestre del
año y en ella fueron totalmente apoyados por la acción del go
bierno. Especular en el mercado de cambios, como lo habían
hecho en el pasado, significaba debilitar considerablemente
no sólo la política económica del Gobierno (tendiente al logro de
la estabilización de precios) sino debilitar también políticamente
al Poder Ejecutivo. Es por ello que las fluctuaciones del tipo de
cambio a que estábamos acostumbrados en la década del 60,
prácticamente desaparecieron, a partir de la nueva etapa del pro
ceso político uruguayo”. (Los subrayados en el texto).
Es evidente que tal conducta de los bancos, dictada por una
(17) Ob. cit. en 16.
285
imperativa necesidad, coadyuvó a su languidecimiento financiero
y es un factor nuevo en el manejo de causas de la crisis bancaria,
que no incidió en la de 1965.
La banca tuvo que enfilar en otras direcciones sus rumbos
operativos y en ello fue firmemente respaldada por el gobierno.
Esas nuevas líneas de acción tendían a paliar la situación que les
creaba el corte especulativo y el adormecimiento del empuje
inflacionario. Las principales son:
a) Intensificación de la concentración y extranjerización.
lo que contribuyó a acrecentar el poder económico y el privilegio
monopólico de los grupos más relevantes.
b) El Poder Ejecutivo le concedió una nueva expansión de
los medios de pago, lo que les permitió aumentar sus coloca
ciones a los mismos y siderales intereses de la época de la infla
ción.
c) Las autoridades monetarias cumplieron más estrictamente
que antes, el pago de sus deudas en moneda extranjera con la
banca privada.
d) El Banco Central dio “luz verde” a las financieras (pese
a todos los textos prohibitivos sancionados), lo que facilitó el
ensanchamiento del campo de maniobras con los créditos, opera
ciones con moneda extrajera, etc.
e) El decreto de noviembre de 1970. que impuso una morato
ria para los créditos anudados en ciertos sectores del mercado
parabancario (escribanías), tendió a encauzar toda esa masa de
ahorro hacia la banca privada.
No hay que olvidar que a fines de 1969 se calcula que la acti
vidad parabancaria abarca, como mínimo, un 25% de las opera
ciones financieras del Uruguay. Lo que significa una cifra no
inferior a los 18 mil millones de pesos. (18)
En 1968-69 la fuga de capitales tendió a estabilizarse y ello
contribuyó a que se volcara, en especial hacia las escribanías
por el alto interés que abonaban, un importante torrente de
ahorro nacional. (19)
(18) Ob. cit. en 16.
(19) Ob. cit. en 16.
286
Ninguna de estas ventajas pudo, salta a la vista, enjugar
el golpe recibido por la banca al perder el formidable negocio
de la especulación con el dólar, jugada en la ruleta magnética
de las infalibles devaluaciones periódicas.
En rigor, y como lo explicamos más arriba afiliándonos a la
tesis del I. de Economía y del I.L. de Planificación Económica
y Social, la banca buscó en el afianzamiento de su condición
monopólica y en la extensión de su control a importantes seg
mentos de la economía nacional (micro-constelaciones), la salida
para su crítica situación. De ese modo los bancos succionan el
ahorro nacional y lo derivan, en forma de concentración del cré
dito, hacia sus colaterales, o a las empresas y estancias de sus
principales accionistas, o hacia los mercados financieros interna
cionales.
Todo hace suponer que este último recurso ha vuelto a re
montar vuelo en los últimos tiempos.
En síntesis, podríamos decir que la banca, concentrada y
extranjerizada, se aforra, para sobrevivir, al control monopolice
de nuestra economía y a nuevos tipos de especulación basados en
ese control.
La banca, cuando el conjunto de la economía uruguaya se
mueve en un régimen de circulación simple, se erige en la clave
de la búsqueda del lucro por las clases dominantes y los monopo
lios imperialistas. Se convierte, lo hemos demostrado, en el epi
centro de la nueva estructura de nuestro subdesarrollo.
Cumpliendo tales funciones decisivas ha logrado un altí
simo grado de control monopolice sobre el grueso de la economía
nacional y sobre el mismo ha montado sus martingalas especulati
vas y sus atajos para la evasión de capitales.
Es un instrumento de saqueo, de “vaciamiento” de los recur
sos naturales y del trabajo de la nación. Sólo así podía subsistir
el sistema oligarca - imperialista en nuestras actuales condiciones.
Pero resulta que la rígida aplicación de la receta fondomone
(arista, ha provocado una incontenible recesión. El monopolio
de los bancos opera sobre una economía deprimida, cada ve/
más deprimida y exhausta. Por ende, especular con ella y sangra i
su ya pronunciada anemia, es cada vez menos redituable. Fisto
es una causa esencial de la crisis bancaria de 1970-71.
2Q7
Pero, además, es la demostración tangible, irrefutable de
que el régimen todo ha entrado en su fase de descomposición
definitiva, ha comenzado el penoso calvario de su agonía.
El escándalo, la descarada prisa en el fraude y el riesgo de
beneficios aventureros, que caracterizan a la clase dominante y
a los agentes del imperialismo en los últimos tiempos, no es más
que el síntoma de su irremediable agotamiento.
Todo ello queda al descubierto, se transparenta en el reso
nante “affaire” del Banco Mercantil, develado en la memorable
lomada parlamentaria de! 15 al 16 de abril de 1971. En ella el
Senador Wilson Ferreira Aldunate puso al desnudo. (20) no sólo
los entretelones de una estafa gigantesca y de una inmoralidad
impúdica en la conducción de la cosa pública —y esa fue la visible
intención de su notable denuncia—. sino también los cimientos
carcomidos, putrefactos, caducos de todo el sistema que asfixia
ti país (aunque ello no contara entre sus propósitos políticos).
Conviene, pues, que consideremos el punto en cierto dete
nimiento.
Ya explicamos que las micro-constelaciones más arriba di-
< nadas se vinculan estrechamente entre sí. pero también riva
lizan. y lo hacen con furia piratesca, por acaparar el mercado,
los mejores negocios, las más prometedoras oportunidades. El
proceso del auge y caída del Banco Mercantil lo demuestra irreba-
liblemcnte.
Cabeza del grupo Peirano —principa! accionista de la insti-
llición— es el Dr. Jorge Peirano Fació y en sus manos estuvieron,
pt micro el Ministerio de Industria y Comercio y luego (a pesar de
qm- fue destituido por una aplastante censura parlamentaria)
< I Ministerio de Relaciones Exteriores, cuando éste había sido
dotarlo de una Dirección de Comercio Exterior que permite con-
11 <»!.ir “gran parte de las exportaciones de! país”. (21)
Otro grupo de accionistas importantes del Banco Mercantil
• el grupo Sanguinetti y su principal. Carlos Sanguinetti, ha sido,
hasta el episodio parlamentario del 14-15 de abril, Presidente del
( Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores. Tomo 274, 15 a 16 de abril de
19/1
i ' I) Ibidem.
288
Directorio interventor del Banco Central.
Pero, como si esto fuera poco, el Dr. Ramón Díaz —íntima
mente vinculado a la institución y al grupo Peirano— fue Subse
cretario de Industria y Comercio y Director de Planeamiento.
Posiciones claves en el gobierno, influencia determinante
en el Poder Ejecutivo, que la micro-constelación organizada en
torno al Banco Mercantil aprovechó ávidamente para sacar apre-
ciablcs ventajas a sus rivales.
Veamos la evolución de rubros claves del balance del Banco
Mercantil del Río de la Plata, a partir de 1967 (en diciembre de
dicho año inició su gestión el Presidente Jorge Pacheco Are-
co). (22)
CUADRO N° 43 bis
(Los balances cierran al 30 de junio en pesos uruguayos)
1967 1968 1969 1970
Patrimonial 133:664.433.16 241:764.433.16 390:561.353.00 419:462.101.56
Capital inte
grado 33:000.000.00 120:000.000.00 127:200.000.00
Cuentas en
el exterior 1.454:690.624.23 3.994:011.539.90 7.200:346.361.00 8.952:253.932.01
Utilidades 5:453.445.40 11:394.295.40 17:947.670.40 19:882.500.00
Comparemos, ahora, ciertas cifras de los balances del Banco
Mercantil y del Banco Comercial (cierra a setiembre), preferido
por el grupo Rockefeller en la pugna interbancaria uruguaya,
ya que el Chase Manhattan retiró su línea de créditos al primero
y ello incidió, decisivamente, en su bancarrota. (23)
CUADRO N? 41 (en pesos uruguayos)
Bco. Mercantil Bco. Comercial
Préstamos en mon. extr. 6.248:784.040.12 2.618:466.739.00
Otras colocaciones .......... 41:200.757.28 940:606.042.00
Cuentas en el exterior ... 8.952:253.932.01 3.032:589.371.00
Utilidades ...................... 19:882.500.00 35:347.942.00
Patrimonial ................... 419:462.101.56 663:451.247.00
(22) "Panorama del Mercado Bursátil", 1968 y 1969 y Memoria y Balance del Ban
co Mercantil, 1970.
(23) Oh. cit. en 22 y Memoria y Balance del Banco Comercial, 1970.
289
Estos cuadros ofrecen muy sugestivo materia! de observa
ción.
a) A partir de 1968 la paridad del dólar se mantuvo estable
hasta 1971. en que. de hecho, se ha modificado. Desde el balance
cerrado al 30 de junio de 1968 hasta el cerrado al 30 de junio de
1970. el patrimonial se multiplicó casi por dos. las cuentas en el
exterior por más de dos y las utilidades pasaron de un índice
100 a algo más de 172- Es un crecimiento realmente espectacular.
b) La comparación con ci Banco Comercial, no es menos in
teresante. Con patrimonial y utilidades muy superiores a las del
Banco Mercantil, registra cuentas en el exterior y colocaciones
en moneda extranjera, casi tres veces menores.
Ello prueba en qué medida este último ha volcado su acti
vidad en el comercio exterior y en el flujo de capitales hacia los
mercados financieros internacionales. Pero lloviendo sobre lo
mojado, el Presidente de su Directorio, Dr. Juan Carlos Peirano
Fació, publica el 12 de abril —cuando ya se ha decretado la inter
vención y adquisición del banco por el Estado— una carta (24)
en la que informa que las exportaciones cursadas a través de la
institución totalizaron, en 1969. 23.200.000 de dólares y ascen
dieron en 1970 a 40.600.000. Estimándose para 1971. 48.500.000.
Lo que significa que el 18% de las exportaciones globales del
país discurren por los circuitos del Banco Mercantil. ¿Es que no
hay ninguna relación entre este ascenso vertiginoso y 1a presen
cia del Dr. Jorge Peirano Fació en el Ministerio de Relaciones
Exteriores?
Además, señala la citada carta que el patrimonial cifra pe
sos 691:782.000.00. Es decir, que desde junio de 1970 a abril
de 1971. ha crecido en $ 272:309.899.00. En rigor, era un globo
hinchado.
El 20 de marzo de 1971. el Poder Ejecutivo decreta que el
Banco Central prestará asistencia financiera a la banca privada,
“hasta la concurrencia del 100% de todos los depósitos radicados
en los Bancos Privados. (25) Fue. dijo el Dr. Maggi. asesor del
(24) Nota remitida a la prensa por el Dr. Juan Carlos Peirano Fació el 12 de abril
de 1971.
(25) Versión del decreto publicada en "La Mañana".
290
BROU, en una comisión senaturía!, un envite “psicológico”. (26)
A esta altura equivalía a tapar el cielo con un harnero. El 3 de
abril el Poder Ejecutivo dispuso la intervención, y posterior
compra por el Banco de la República, del Banco Mercantil del
Río de la Plata.
Según el Senador Ferreira Aldunate varios factores concurrie
ron al hundimiento del instituto. Expresó en sala: “no había
mal negocio que no estuviera en la órbita del Mercantil”. (27)
Los ejemplos son contundentes:
a) crack del grupo Ferrés.
b) estafa con las exportaciones laneras de la firma Fuhrman.
c) fracaso en la colocación de la cosecha de arroz.
d) financiación de la industria frigorífica.
e) cierre de las líneas principales de su crédito exterior
(cierre político, selectivo, ejecutado por el Chase Manhattan en
primer lugar).
¿Qué nos dice este manojo de factores? Que el banco se mo
vía. peligrosamente, en la doble vía de la monopolización de ne
gocios y en operaciones especulativas temerarias. Es decir, en
el ámbito de lo que es hoy la actividad financiera común a toda
la banca privada. Pero, además, prueba hasta qué punto la so
brevivencia de la banca uruguaya, en las actuales condiciones de
su funcionamiento, depende de la actitud de la gran banca impe
rialista.
A ello hay que sumar la compra del Banco Popular. Esta se
planeó contando con una asistencia financiera del Banco Central
(presidido por el principal de uno de los grupos accionistas del
Banco Mercantil) por S 1.500:000.000 y la promesa de que el pri
mitivo edificio sería adquirido por el segundo. La prensa oposi
tora puso el grito en el cielo: la asistencia se redujo a
S 6:000.000.00 y la compra del edificio quede) en aguas de borra
jas. El Mercantil contaba Con este negocio, redondo como una O,
para salvarse y su fracaso, sin duda, precipitó la caída.
Pero si el Banco Central no pudo apuntalarlo, a la medida
de su necesidad, en dicha emergencia, no deje) de hacerlo, contra
(26) Ob. cil. en 7.
(27) Ob. cit. en 20.
291
viento y marea e ininterrumpidamente, violando la ley. la Consti
tución y sus propias reglamentaciones, traspasando todo recato,
despojándose hasta de la última hoja de parra de su pudor admi
nistrativo y político, hasta el mismo punto final. Este es un capítulo
que requiere la consideración previa de la intervención del Banco
Mercantil en la asistencia crediticia de la industria frigorífica.
Ella se cursó, especialmente, por dos tipos de operaciones
corrientes en plaza: el preanticipo y el anticipo.
El primero consiste en lo siguiente: un exportador necesita
pesos para financiar el proceso económico que culmina en una
exportación y no los puede obtener en un banco privado porque
estos tienen limitadas sus colocaciones y. por otra parte, porque
los intereses son astronómicos. Entonces solicita el préstamo en
dólares —que hasta abril de 1970 no tenía restricciones— y el
banco se los convierte en pesos, cargando el deudor con el riesgo
de una devaluación. Esos dólares se obtienen de las líneas de cré
ditos que la institución bancaria posee en el extranjero. En general
la operación se hace a seis meses. El anticipo es la continuación
de la anterior o. bien, se realiza aisladamente. Consiste en que
ya registrada la exportación, el exportador obtiene el crédito en
pesos mediante la entrega, por el banco prestamista, de los dóla
res correspondientes a la banca oficial.
Son excelentes operaciones para la banca, porque permiten
colocar moneda extranjera a intereses muy superiores a los co
rrientes. Pero es un negocio ruinoso para el país, no sólo porque
aquella se endeuda en dólares con el exterior y ello acrece el
total de la deuda externa nacional, sino porque el destino de los
créditos se desvirtúa frecuentemente.
Por ejemplo, su pide para pagar novillos y se emplea para
importar bienes de capital que no pueden financiarse más que
con préstamos a largo plazo.
Lo cierto es que el Banco Mercantil, si bien no intervino en
operaciones de crédito para la importación de maquinarias, etc.
financió largamente a la industria frigorífica mediante los pre
anticipos y los anticipos.
Ya vimos lo que ocurrió con esta industria y cómo el negocio
resultó un caso típico de especulación v evasión de capitales en
perjuicio de la República.
292
Cuando los frigoríficos entraron en una situación de virtual
cese de pagos, esos créditos se tornaron irrecuperables. La cade
na especulativa se había roto irremediablemente. El Banco Mer
cantil empezó a incumplir con la clara y terminante norma legal
que obliga a entregar los dólares provenientes de las exporta
ciones. en un plazo no mayor de 30 días posteriores a la solicitud
de embarque. La retención de divisas llegó a 7:400.000.00 dólares
Y ello fue consentido por el Banco Central en momentos de caren
cia angustiosa de aquellos, cuando hubo que solicitar facilidades
a Brasil por una deuda ¡de un millón de diñares!
Al no entregar los dólares, tampoco pudo recibir los montos
correspondientes en pesos uruguayos lo que fue decisivo en el
estado de asfixiante iliquidez que lo empujó al abismo.
Pero no sin que antes el Banco Central, y detrás suyo el
Poder Ejecutivo, se complicaran hasta los tuétanos en sus tor
tuosos manipuleos.
Varios informes de funcionarios del Banco Central alertando
a su Directorio sobre el grave deterioro, fueron despachados con
expeditivo: “Enterado. Archívese”. Y eso que las divisas rete
nidas ilegalmente superan el total de exportaciones de lanas la
vadas.
El Banco Central debe inspeccionara los bancos privados, por
lo menos una vez cada tres meses. El Banco Mercantil no fue
inspeccionado ni una sola vez desde el fin de la huelga ban
caria de 1969 hasta principios de 1971. En una oportunidad lle
garon a sus oficinas un grupo de inspectores, pero fueron retira
dos por orden directa del Presidente del Banco Central, Carlos
Sanguinetti. Otra vez. segunda y última, la inspección duró ape
nas una hora —de las 13 a las 14 horas— y fue conminada a aban
donar el local.
El Subsecretario de Economía afirmó en la Comisión sena-
turial ya aludida —sesión del 24 de marzo— que el Banco Mer
cantil estaba “virtualmente intervenido” desde hacía dos meses.
Pero en el curso de la interpelación se supo que jamás fue inter
venido. que sólo actuó allí, en los últimos tiempos, una comisión
inspectiva permanente y que sus informes —tremendamente
acusadores— fueron ocultados por el Banco Central al Ministerio
de Economía y Finanzas.
291
Es curiosa la respuesta del Directorio del Banco Central en
su comunicado público recogido en la prensa. (28) Dice que la
facultad para intervenir, no lo obliga a intervenir si no existen
causas que lo justifiquen. Despampanante; ¿si no había motivos
para intervenir al Banco Mercantil, por qué lo hizo posterior
mente el Poder Ejecutivo? Entre tanto, cuando el banco retenía
ilegalmente millones de dólares provenientes de las exportaciones
s la corrida sobre sus depósitos se aceleraba, el Banco Central
comienza a prestarle asistencia financiera a raudales.
Según lo declaró el Ministro Charlone en el Senado, al 30 de
octubre de 1970 el monto de la misma era de S 250:000.000.00.
el 18 de marzo de 1971 ascendía a $ 2.000:000.000.00 y al 31 del
mismo mes $ 2.976:000.000.00; es decir, S 975:000.000.00 desde
el 18 al 31. Recibió asistencia diaria, con la sola excepción de los
l< l iados. Asistencia que se le negó) a otros bancos igualmente
intervenidos ulteriormente; lo que demuestra las ventajas que
una micro-constelación puede sacarle a las demás, cuando ha
miado a sus hombres en posiciones claves de gobierno. El in-
t< rpclante probó extremos muy graves en este punto.
El 26 de febrero se delegaron funciones en la Gerencia Ge
ne ral para otorgar asistencia financiera. Es más, como la asisten-
< ia prestada supera los 2.900 millones de pesos y el capital y
las reservas suman casi 700 millones —es decir, la primera
npera en cuatro veces los segundos—, los créditos sólo podían
i « solverse por mayoría de cuatro votos en el Directorio.
Buena parte de las autorizaciones se dieron telefónicamente
d< sde Moscú, según el Senador Ferreira Aldunate. Y la rectifi-
«ación del Cdor. Nilo Márquez es inefable; expresa que no fue
desde Moscú —¡qué horror,—, sino desde otra ciudad de Europa
bou lo cual el negociado adquiría cierto tinte de “occidental y
< i isiiano”).
En una oportunidad se le otorgan S 625:000.000.00 para que
adquiera dólares en el Banco Central y allí los entregue, porque
los debía; lo que significaba, lisa y llanamente, que le convierten
una deuda de dólares en pesos. Vale decir, el sueño de todo
(2X) Comunicado Oficia! del Banco Central publicado en la prensa. Se recoge el in
Hado en “Marcha’*.
294
deudor en el Uruguay. Pero lo más grave es que para asistencia
de tipo ordinario se exigen garantías muy especiales y sólidas,
con más razón si se trata de casos extraordinarios. Sin embargo,
Lis garantías presentadas por el Banco Mercantil fueron do
cumentos relativos a la financiación de la cosecha arrocera; o
sea. prácticamente incobrables.
Y. peor todavía, uno de esos documentos es de SAMAN S.A.
del grupo Forres y otro de Arrozal 33 cuyos principales son los
señores Carlos y Eduardo Sanguinetti. del grupo accionario del
banco.
El 17 de marzo le conceden 500 millones de acuerdo a una
resolución que dice (29): “a efectos de posibilitar que dicha
institución realice colocaciones al sector privado en el marco de
las medidas de política que el Banco Central le hará conocer
oport u namente”.
El interpelante realizó puntualizaciones explosivas con res
pecto a este crédito. Se le concede en función de una política
que aún no se ha enunciado, puesto que se “le hará conocer opor
tunamente’’. Primero la plata, luego la política. En segundo
término, la Circular N° 39 del Banco Central establece que no
se podrá otorgar asistencia ordinaria a un banco, para que éste
preste a sus clientes.
El Senador denunciante supone que si ello se prohíbe en
casos de asistencia ordinaria, mucho más debe prohibirse en
casos de asistencia extraordinaria. Pero se equivoca, la prohi
bición no juega cuando se trata de una emergencia, según lo acla
ra el Banco Central en su comunicado público ya citado.
Lo que es realmente inaudito: el Banco Central ha dictado
una Circular por la cual una institución bancaria al borde del co
lapso. puede recibir créditos para seguir operando. La compli
cidad no fue. pues, una violación legal circunstancial, sino que
está institucionalizada.
La publicación oficial del Banco Central agrega otro elemento
de juicio jugoso. El Ministro se quedó corto al dar la cifra de la
asistencia total que, en realidad, sumó, al 2 de abril de 1971,
(lecha de la intervención) $3.176.500.000.00.
(29) Ob. cil. en 20.
295
Por otra parte, ofrece respuestas de indiscutible interés.
Prueba que durante el gobierno blanco 1963-1967, la banca
privada, en dificultades, recibió asistencia financiera mtillimi
llonaria. De modo que ni uno, ni otro de los partidos tradicionales
dejaron de proteger sus privilegios.
Demuestra que el Ministerio de Economía recibió 27 comuni
caciones del Banco Central sobre la situación del Mercantil.
En suma: en el Senado el Ministro y el Subsecretario de
Economía responsabilizaron al Directorio del Banco Central y
en su réplica, esteles devuelve la pelota. La verdad: ambos tienen
razón.
Si fulminantes fueron las denuncias del Senador Ferreira
Aldunate, no le van a la zaga las del propio Ministro de Hacienda.
No debe olvidarse que en la gestión para vender unos terrenos,
el Banco Mercantil presentó el certificado Nu 40.378. expedido
por la Oficina del Impuesto a la Renta, donde consta que dicha
institución no paga impuesto al patrimonio porque su pasivo es
mayor que su activo.
En el marco de esa situación, el Dr. César Charlone revela
que la deuda del instituto con sus corresponsales del exterior
< ra. al 31 de enero de 1971. de 18:200.000.00 dólares: vale decir,
¡el 20% del total de la deuda de la banca privadci con no resi
dentes! (30)
Su negocio consistía, fundamentalmente, en el manipuleo
con tales líneas de crédito y su concentración en un manojo de
colocaciones especulativas.
Más del 85% de las colocaciones en moneda extranjera se
concedieron a solo 50 firmas. (31) Al fusionarse con el Banco Po-
(30) Ob. cit. en 20.
(31) A continuación exponemos las veinte empresas que son los principales deudores
. n moneda extranjera del Banco Mercantil al 30 de junio de 1971. Sus créditos están in
di* míos en miles de pesos uruguayos. Como el lector podrá apreciar sus principales deu-
doi son empresas fraudulentas: las del grupo Ferrés, frigorífico Sudamericano, Furh-
mniin, etc.
E F.C.S.A. 725.970
S. A. Molinos Arroceros Nacionales 392.292
Frig. Sudamericano S, A. 243.324
S. A. F. C. Furhmann Ltda. 130.024
op. Agrop Arrocera Ltda. (Tacuarembó) 281.137
2%
pula*- se pierden 11 millones de dólares de crédito en moneda
extranjera, dado que los corresponsales de ambos bancos eran
las mismas entidades: en primer término el Chase Manhattan.
Fn el plazo de 5 meses el Banco Mercantil debió cancelar esos
11 millones. Por otra parte, desde la fusión con el Banco Popu
lar. le retiran depósitos por 893.000 dólares.
Las exigencias planteadas por aquella cancelación y los re
integros correspondientes a estos depósitos, fueron atendidos
con dólares provenientes de la exportación. De ahí la indebida
retención de los mismos.
Lo expresado prueba hasta qué punto, en la actual coyun
tura. los bancos dependen de sus corresponsales internacionales
y cómo la corresponsalía implica un rígido estatuto de depen
dencia. Desde sus despachos en New York los directivos de la
banca imperialista determinan la suerte del sistema bancario
uruguayo: encumbran o precipitan a una institución en el abismo,
orientan el crédito, deciden sobre la producción y el comercio.
El cierre de créditos de parte del Chase Manhattan fue letal para
el Banco Mercantil y evidentemente favorable al Banco Comercial.
P. Ferrés y Cía. Consorcio Coplata
Productiva S. A. Intercontinental S. A. 159.020
Fng. Canelones S. A. - Ameglio
Estab. Colonia S. A. 175.893
Lestido Rep. Autom. 164.750
Rinfex S. A. 138.347
Nirea S. A. 125.257
Aceiteras Artigas S. A. 124.981
Coop. Prod. Arroz 70.841
Frig. Matadero Carrasco 91.272
Atma S.A.I.C. (Argentina) 73.693
Fuca Ltda. 41.017
R.A.U.S.A. 68.901
Mimpex S. A. 64.351
Rodilfa S. A. 62.629
Angel Freire S. A. 47.120
Cía. Industrial de Prod. Agrícola S. A. 52.939
M ñera del Oeste S. A. (Bs. As.) 48.647
Azucarera del Litoral 48.629
Cía. Financ. de Exp. Ind. S. A. (España) 45.313
A. Coop. Agrop. del Norte Urug. 44.224
Compralana S. A. 43.115
O.N.P.U.S.A. (Pesca) 42.837
Cascada S.A.I.C. (Bs. As.) 37.199
Frig. Tacuarembó S. A. 37.135
Arrozal 33 S. A. 35.586
Ganadex S. R. L. (Bs. As.) 35.470
I xlos dnins fueron extractados de Informes del Banco Central enviados al Mercantil.
297
Se trató de una resolución de política bancaria, dictada por los
intereses Rockefeller. Es una situación que atañe a toda la banca
y no sólo a ciertos bancos. Así lo demuestra el siguiente cua
dro. (32)
CUADRO N° 42
(activos y pasivos de la banca privada con no residentes
en millones de dólares)
activos pasivos activos netos
1957 17,6 33,6 —16,0
1959 49,2 44,2 — 5,9
1961 35,7 45,7 —10,0
1963 28,8 57,0 —28,0
1965 24,3 97,3 —73,0
1967 19,7 72,6 —52,9
1968 20,0 88,1 —68,1
1969 34.1 111,8 —17,7
1970 18,6 98,7 —80,1
Veamos hasta qué grado el endeudamiento de la banca pri
vada con la banca imperialista, agudiza la dependencia global
del país.
En 1970 la deuda externa del Uruguay puede clasificarse
de acuerdo al siguiente cuadro. (33)
CUADRO N° 43
(en millones de dólares)
BROU y Banco Central .................................... —178:0
Sector Público ..................................................... —127:4
Deudas con prov. y Bonos y Letras de Tesorería — 52:8
Eanca Privada ..................................................... — 98:7
Crédito con proveedores(importaciones)............ —104:0
Total —561:7
(32) “Estudios y coyunturas” correspondiente a 1970. Hemos consultado el borra
dor, por gentileza de los compañeros del Instituto de Economía.
(33) Ob. cit. en 31.
296
El calendario de pagos para 1971 es el siguiente: (34)
CUADRO N* 44
(en millones de dolare*)
Intereses y amortizaciones:
BROU y Banco Central ............................................ — 80:7
Sector Público ............................................................... — 21:4
Bonos y letras de Tesorería ................................. — 31:0
TOTAL de Intereses y Amortizaciones ............... —133:1
Créditos con proveedores:
A la vista ....................................................................... — 20:0
Vencimiento en 1971 .................................................. — 50:0
TOTAL de Créditos con Proveedores ............... — 70:0
Las tenencias en oro son las siguientes: (35)
CUADRO N° 45
(1971 — en millones de dólares)
En el Tesoro ..................... ,........................................ 76:1
Custodia en el exterior ............................................ 21:8
Afectados en el exterior .......................................... 53:6
TOTAL ......................................... 151:6
Las tenencias de oro disponibles para enfrentar la deuda ex
terna son, pues, de 97:9 millones de dólares. Es decir, una canti-
■ dad menor que la deuda de la banca privada con el extranjero
(ver Cuadro 43).
¿Que ocurre con las deudas de un banco de plaza con sus
corresponsales extranjeros, cuando pasa a manos del Estado?
Que este se hace cargo de las mismas. En efecto, luego de la
(34) Ob. cit. en 31.
(35) Ob. cit. en 31.
299
adquisición de los bancos de Cobranzas. Sociedad de Bancos y
Mercantil se envió una misión a Estados Unidos para refinanciar
las líneas de créditos de aquellos y se produjeron enojosas nego
ciaciones por el apetito que nuestro escaso oro despierta en los
banqueros de Wall Street.
También el Ministro de Economía reveló que desde el 15 al
24 de marzo, se retiraron depósitos del Banco Mercantil por pesos
1.067.000.000.00. Según su Subsecretario, la mayoría de los mis
mos fueron a parar a manos de otros bancos.
La investigación (36) del instituto debe dejar muy en claro
este turbio trasiego de dinero, en fechas tan estratégicamente
ubicadas con respecto al día de su intervención.
Lo expuesto pone al desnudo las dimensiones del escándalo
que envolvió la bancarrota del Banco Mercantil.
Pero lo ocurrido con los otros bancos intervenidos y com
prados no es muy diferente. El Presidente del Banco de la Re
pública. Dr. Pena, afirmó en la tan mentada reunión de comisión
del 24 de marzo, que el Banco de Cobranzas no había recibido
ninguna asistencia oficial y que la Sociedad de Bancos había
recibido 103 millones de pesos.
Pero en la interpelación se reveló que entre ambas entida
des recibieron más de 800 millones desde el decreto interventor
y que el Banco de la República demandó (al parecer, en la total
ignorancia de su Presidente) 2.274 millones más al Banco Central
para atender su giro.
Todo este proceso ha generado cambios importantes en la
gravitación de los diferentes grupos financieros foráneos que se
mueven en nuestra plaza. La Banque Nationale de París invirtió
sumas muy importantes en el UBUR, cuando De Gaulle desatara
ii ofensiva anti-norteamericana. Todo indica que el grupo Ferrés
usó y abusó de las divisas aportadas por el Banco Nationale.
(36) El senador Fcrrcira Aldunale solicitó como información imprescindible un de-
''dle de las empresas nacionales que realizaron los mayores retiros del Banco Mercantil,
< n ¡os días previos e inmediatos a su quiebra. Nada se ha sabido al respecto pero nosotros
•" vamos a ayudar: el más importante retiro lo hizo Esso, filial uruguaya de la Standard
’ >il quien se llevó 600:000 de pesos. Es una empresa Rockefeller y su actitud condice
uní la del Chase Manhattan que cortó su linca de créditos al Banco Mercantil
300
Lo cierto es que cuando se vio claro que USA no sería conmovida
por la arremetida gaullista. aquella entidad se retiró del
UBUR. (37)
También se ha retirado del Banco La Caja Obrera, el Banco
Exterior de España. Ahora la corresponsalía exterior la ejerce,
preferentemente, el Bank of America. Hay una sensible tenden
cia al desplazamiento de la influencia europea por la americana.
Los tres bancos imperialistas que dominan el aparato bancario
en el Uruguay son: el Chase Manhattan, el Bank of America y
el National City Bank.
La “norteamericanización” de la banca uruguaya, se acom
pasa con la alienación del Estado que actúa al servicio —ahora
descaradamente— de los intereses imperialistas y de la oligar
quía nativa asociada.
Así lo demuestran dos hechos de suma importancia.
Por un lado, las revelaciones del Dr. Daniel Rodríguez La-
rreta sobre lo que cuesta al país la intervención y adquisición
de bancos en quiebra. (38) En junio de 1970 no se había emitido
un peso destinado a apuntalar los bancos intervenidos (no los
había entonces). Pero al 30 de noviembre de ese año se regis
traron 1.253 millones, al 11 de diciembre 2.337 millones y al 30 de
junio de 1971 3.552 millones. En seis meses la asistencia ha cre
cido un 50%. Pero esa cifra queda muy por debajo de la realidad.
En sesión del 9 de julio el Banco Central decidió emitir 3.975 mi
llones por requerimientos del Banco de la República (de los
cuales 3.401 millones corresponden al Banco Mercantil), para
cubrir la ayuda a la banca privada bajo su administración. Lo que
significa que en tres meses bajo la gestión del BROU, el Mercan
til ha insumido una suma mayor que la prestada a sus dueños
antes de la bancarrota y durante siete meses. Por otra parte,
ha acrecentado su deuda por retención indebida de divisas. Las
mismas ascendían a 5.6 millones de dólares al 2 de abril y suben
a 11.3 millones al 2 de julio.
En segundo término, los alcances del decreto del 8 de junio
(37) “Los gangsters de la banca” II. "El Oriental”, N° 93. Montevideo.
(3R) Dr. Daniel Rodríguez Larreta: "Mirador Económico". "El País” del 11 de ju
lio de 1971.
301
de 1971. por el cual se elevó considerablemente la responsabili
dad patrimonial mínima de la banca privada. Se otorgó) un plazo
de 30 días a los bancos para ajustarse a sus exigencias y luego fue
extendido por 45 días más; de ahí que no estemos en condiciones
en este ensayo, de estudiar prolijamente las consecuencias del
mismo. Pero su sentido es acelerar el proceso de extranjerización
y concentración de la banca.
Según expresiones del Ministro de Economía, sólo cuatro
bancos aparentemente nacionales están en condiciones efectivas
de seguir operando en el marco de las nuevas normas: Banco
Comercial. Banco de Crédito. UBUR y Banco La Caja Obrera.
A los que deben agregarse las filiales de la gran banca interna
cional.
Un ejemplo de cómo opera el decreto, es el que tiene que ver
con la exigencia de que aquellas instituciones que posean un 50%
más de colocaciones en moneda extranjera que en moneda na
cional deben cumplir con mínimos muy superiores de capital.
El Banco Financiero Sudamericano, por su peculiar modo de ope
rar, se encuentra en el primer caso y ello le significa que, con un
patrimonial próximo a los 50 millones de pesos, necesita elevarlo
a 270 millones (20 corresponden a dos pequeñas agencias). En
cambio el Banco de Crédito, con colocaciones en moneda extran
jera muy superiores en cifras absolutas, sin embargo, no sobre
pasa el 50% estipulado por el decreto en relación con las coloca
ciones en moneda nacional. Por lo cual, sólo requiere un aumento
de capital de 150 millones de pesos, siendo mucho más poderoso
que aquél. En una palabra, el Banco de Crédito no tendrá difi
cultades para sobrevivir, pero sí las tendrá, y desmesuradas,
el Financiero Sudamericano. (39)
La prensa ha anunciado e! cierre de 7 sucursales por parte
del Banco Comercial y de varias por parte del UBUR. Los rumores,
jior otra parte, acerca de posibles fusiones y absorciones de en
tidades pequeñas o medianas por los gigantes extranjeros se muí
t i plican desde el 8 de junio.
(39) “Los gangslcrs de la banca” I. “El Orientar*. N® 92. Montevideo.
302
La nacionalización de la banca
Todo lo expresado en el presente trabajo lleva a una con
clusión ineludible; la reforma estructural clave para la liberación
del Uruguay es la nacionalización de la banca. No es nuestro
propósito estudiar el tema en profundidad. Las formas y condi
ciones concretas en que la banca debe ser nacionalizada, es asun
to que compete al poder político popular y liberador y dependen
de las circunstancias en que se adopte la medida. Teorizar sobre
la misma en abstracto, es casi ocioso.
Eso sí: entendemos por nacionalización de la banca su
expropiación por el Estado, su funcionamiento posterior en el
marco de los planes generales de desarrollo y su gestión adminis
trativa por parte de sus trabajadores.
El tópico de si se paga o no indemnización por la expro
piación, es algo que sólo puede resolverse en función del poder
real del gobierno popular. Creemos que la conducta óptima en
esta materia, es la seguida por el régimen peruano con la Inter
national Petroleum Co. Se descuentan del monto de la indemni
zación las sumas adeudadas al Estado por evasión de impuestos,
fraudes, violaciones legales de todo tipo, negociados, etc. El re
sultado es contundente; 1a expropiación se convierte en el simple
cobro de una deuda (muy superior al monto de indemnización
fijado) garantizada por los bienes y pertenencias de las empresas
deudoras. Es decir, de un problema situado en el ámbito de los
litigios internacionales, se pasa a un acto de soberanía interna
en el cual nadie tiene derecho a inmiscuirse.
Mientras se realiza el trámite pertinente, la banca debe ser
intervenida por el Estado para impedir su “vaciamiento” (en el
caso uruguayo, puede ocurrir que la Asociación de Bancarios de
ba hacerse cargo del asunto, antes de que un gobierno popular
pueda asumir la iniciativa).
No vamos a desarrollar aquí Jas razones que tornan insosla
yable la nacionalización de la banca en cualquier sociedad sub
desarrollada y dependiente, que pretenda desarrollarse y liberarse
(caras de un mismo proceso). Surgen por sí solas de iodo lo dicho.
Pero sí deseamos subrayar la singularidad del caso uruguayo.
Por las dificultades que las estructuras uruguayas oponen
303
a la adaptación de nuestro subdesarrollo a las nuevas paulas del
imperialismo (en que las filiales de los grandes monopolios in
dustriales pasan a ser el eje del subdesarrollo), la banca ha asu
mido el rol medular en la deformación de nuestra economía, en
su fase de descomposición como versión de capitalismo colonial.
Lo hemos probado sin vuelta de hoja.
Por eso la crisis de la banca es la crisis del sistema.
Por eso no puede haber revoluciém liberadora sin naciona
lización de la banca.
INDICE
Prólogo ...............................................................................................
ARTICULOS E INTERVENCIONES PARLAMENTARIAS . 19
El Fondo Monetario baila la cueca................................................ 21
Intervenciones sobre la reforma cambiaría y monetaria........... 29
Las cartas de la entrega al Fondo Monetario Internacional ... 93
¡Esto es un asalto! ............................................................................ 99
“El tiburón y las sardinas” ........................................................... 105
Despojo al pueblo uruguayo.......................................................... 111
Las transnacionales y la influencia de la “Escuela de Chicago”
en América Latina .................................................................... 119
Las ideas económicas de Milton Friedman
en América Latina .................................................................... 147
América Latina: crisis y proteccionismo..................................... 157
IMPERIALISMO Y ROSCA BANCARIA EN EL URUGUAY 161
Introducción ....................................................................................... 163
I — El imperialismo y la banca.................................................... 165
II —Evolución de la banca en la economía nacional.............. 175
III —Los malabaristas del dólar..................................................... 191
IV —Balances falsos y ganancias turbias en banca privada .. .201
V —La telaraña de las financieras.............................................. 209
VI —Concentración y extranjerización de la banca.................... 218
VII —La banca y la estructura del subdesarrollo....................... 231
VIII —La crisis de la banca y la crisis del sistema................... 265
307
SELECCION DE OBRAS DE VIVIAN TRIAS
Plan de la colección
SERIE ENSAYOS HISTORICOS
Tomo 1
Los caudillos, las clases sociales y el Imperio.
(Prólogo de José E. Díaz).
Tomo 2
El Imperio Británico en la cuenca del Plata
(Prólogo de Carlos Terzaghi)
Tomo 3
Juan Manuel de Rosas.
(Prólogo de Alberto Methol Ferré).
Tomo 4
Historia del Imperialismo Norteamericano (2 volúmenes).
(Prólogo de Carlos Machado).
SERIE PATRIA CHICA
Tomo 5
Las vísperas de la dictadura.
(Prólogo de José E. Díaz).
308
Tomo 6
Aportes para un socialismo nacional.
(Prólogo de Manuel Laguarda).
Tomo 7
La crisis agraria y el socialismo en el Uruguay.
(Prólogo de Martín Buxedas).
Tomo 8
Uruguay y sus claves geopolíticas.
(Prólogo de Rubén Cotelo).
Tomo 9
Banca y neoliberalismo en el Uruguay.
(Prólogo de Alberto Couriel).
Tomo 10
Imperialismo en el Uruguay.
(Prólogo de Guillermo Chifflet).
SERIE PATRIA GRANDE
Tomo 11
Imperialismo y geopolítica en América Latina.
(Prólogo de José E. Díaz).
Tomo 12
La rebelión de las orillas.
(Prólogo de Carlos Machado).
Tomo 13
La crisis del Imperio.
(Prólogo de Eduardo Galeano).
Tomo 14
i a crisis del dólar y la política norteamericana.
(Prólogo de Carlos Terzaghi).
309
Torno 15
Personajes y episodios de nuestro tiempo.
(Prólogo de José Barrientos).
Torno 16
Tres fases del capitalismo. (Epocas críticas y épocas de expansión).
(Prólogo de Danilo Astori).
Político, ensayista y legislador. VI
VIAN TRIAS (Las Piedras. 1922-1980)
fue una de las personalidades más origi
nales y creadoras del pensamiento unigua-
yo de la segunda mitad del siglo XX.
La producción de Trías se despliega
en múltiples facetas: teórico del fenóme
no imperialista, estudioso apasionado de
los problemas de América Latina, analis
ta de cuestiones geopolíticas y de econo
mía.
En este tomo 9 de la Serie “Patria
Chica” —que incluye su libro “Impe
rialismo y rosca bancaria en el Uruguay"
y artículos aparecidos en publicaciones
periódicas del Uruguay y del exte
rior— discurre la visión política de Vivián Trías sobre algunos problemas eco
nómicos y financieros. Surge con nitidez su ideología antimperialista. Como
historiador y ensayista. Trías fue un precursor de la corriente de la dependencia.
En este material, que reunimos bajo el título de “Banca y neoliberalismo
en el Uruguay", se priorizan tres temas de enorme trascendencia en la actual
coyuntura nacional: el papel del F.M.I.. el funcionamiento de la banca pri
vada y la doctrina neoliberal y sus repercusiones económicas, sociales y po
líticas.
La importancia de estos trabajos queda destacada por la influencia de la
doctrina neoliberal en el pensamiento económico de los últimos años y su pro
pia aplicabilidad en la región. En la actualidad, el modelo neoliberal, las re
cetas del F.M.I. y el papel de la banca presentan un alto grado de unidad y
son temas extraordinariamente ligados y articulados. De ahí la vigencia de
los trabajos de Trías.
La Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, al
promover la publicación de una selección de obras de Viviin Trías, rinde ho
menaje al ex-parlamcntario.