CFE/Prof.
Verónica Leone
LAS ARTES PLÁSTICAS
BREVE PANORAMA DE LA HISTORIA DEL ARTE DEL URUGUAY
Para poder hablar de las Artes Plásticas, debemos reconocer sus diferentes manifestaciones
artísticas: dibujo, pintura, escultura, arquitectura, grabado, fotografía, cine, instalaciones, entre
otras.
También debemos tener en cuenta los géneros artísticos dentro de la pintura clásica como son: el
retrato, la marina, la composición y naturaleza muerta, el género histórico militar, y el género
religioso.
En esta reseña nos centraremos en el dibujo, la pintura y la escultura que comienza con artistas
extranjeros hasta que empiezan a desarrollar su obra los primeros artistas nacidos en nuestro país.
EL SIGLO XIX
Si pensamos en el siglo XIX y la Historia del Arte Uruguayo tenemos que situarnos en la primera
mitad del siglo, donde encontramos a los llamados “Precursores”. Estos artistas eran viajeros que
dejaban sus dibujos, acuarelas, grabados, litografías. En general provenían de España, Italia,
Inglaterra, Francia y Alemania, que, en su pasaje por nuestro país, dejaban su visión de las personas
y sus costumbres. Uno de los géneros más desarrollados fue el retrato y entre los artistas podemos
destacar a los pintores italianos Baltazar Verazzi, Pedro Valenzani, Cayetano Gallino y el francés
Amadeo Gras.
“Vinculada a la tradición de los cronistas gráficos extranjeros en Montevideo, pero con la diferencia
de que se trataba de un extranjero afincado y arraigado espiritualmente desde 1809 (fecha en que
llega de España) a la vida social y política de nuestro país se destaca la presencia de Juan Manuel
Besnes e Irigoyen … Sus pequeños dibujos y acuarelas son pequeños y exquisitos comentarios
gráficos de paisajes, retratos (a veces también caricaturas) y costumbres que traducen sinceridad y
verdadera preocupación testimonial.” (Gabriel Peluffo Linari, 1999. Historia de la pintura uruguaya.
Tomo, 1, 1830-1930, p. 6)
Estos artistas contribuyeron a la formación de los llamados “Primitivos”, artistas nacidos aquí de los
cuales no ha quedado ningún nombre de destacar, pero que fueron preparando las distintas
manifestaciones artísticas nuestras.
El proceso esperado de mejoramiento lento y paulatino de la calidad artística de los uruguayos
cambia cuando surge la figura de Juan Manuel Blanes (1830-1901) cuyos primeros triunfos
artísticos los podemos encontrar ya en 1863. Juan Manuel Blanes, de pintura académica, se rige
por las normas de la Academia Italiana del Ottocento, ya que se forma en Florencia. Era retratista,
costumbrista y pintor de historia y marca el comienzo de la Pintura Uruguaya y es denominado
como “el pintor de la patria”.
Entre los géneros desarrollados en la pintura, el género “marina” fue iniciado por autores
extranjeros, se ve destacado por Manuel Larravide. El género histórico militar se destaca con
Diógenes Héquet (1866-1902). La Naturaleza Muerta la jerarquiza Carlos Rúfalo. El paisaje lo
desarrollan Enrique Estrázulas, Horacio Espondaburu, Carlos de Santiago y Ernesto Laroche (1879-
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1934). Respecto de la temática religiosa, no hubo ningún artista que se dedicase específicamente,
sino que lo hacían a modo de ensayo.
El artista que cierra el capítulo de la pintura clásica en el Uruguay es Domingo Laporte (1855-1928)
pintor y grabador.
Hacia fines de 1911 se creó el Museo Nacional de Bellas Artes (hoy llamado Museo Nacional de
Artes Visuales) y Domingo Laporte fue elegido con su primer director. Ocupó dicho cargo hasta su
fallecimiento en 1928 y fue sucedido por Ernesto Laroche.
La Escultura Uruguaya del siglo XIX en la primera época más allá de las labores realizadas en el
Cementerio Central, tienen en general un carácter celebratorio con temas de héroes, civiles,
mitológicos en su mayoría realizados en mármol y piedra.
Se puede destacar a Giovanni Livi (1830-1890) quien realizó la estatua a “la Paz de Octubre” de
1851 (a la Libertad) en la Plaza Cagancha. Estos precursores no logran liberarse del academismo y el
naturalismo, aunque vale la pena nombrar a Domingo Mora (1840-1911) y a Federico Escalada
(1888-1960).
El primer gran escultor uruguayo fue Juan Manuel Ferrari (1874-1916) con su conocida obra
“Prometeo encadenado” y el otro gran naturalista a destacar es José Belloni (1882-1965), autor de
gran cantidad de obras, entre ellas “el Entrevero”, “la Carreta” y “la Diligencia”.
FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
A finales del siglo XIX, lo clásico empieza a perder fuerza expresiva y comienzan a manifestarse
otros estilos. En Europa se producen grandes controversias y surge una pintura con la finalidad de
ya no representar a los grandes temas sino captar los sentimientos, lo cotidiano y luego el paisaje al
aire libre, con gran interés por los fenómenos ópticos, lo complejo del color y la geometría
compositiva del cuadro, y eso se traduce a nuestros artistas, ya que Carlos Federico Sáez (1878-
1901) anuncia en su obra esta nueva etapa en el arte nacional. Esta renovación pictórica es
continuada por Carlos María Herrera (1875-1914).
Entre principios de 1900 y finales de la década del 20, se suceden en el Uruguay, Instituciones como
el Círculo de Bellas Artes y la Ley de Becas de 1907, que hacen que se formen muchos artistas en el
extranjero. Milo Beretta (1875-1935), Pedro Blanes Viale (1879-1926), Carlos Alberto Castellanos
(1881-1954), Domingo Bazzurro (1886-1962), Guillermo Laborde (1886-1940), José Cúneo (1887-
1977), Carmelo Arzadum (1888-1968), Andres Etchebarne Bidart (1889-1931), Manuel Rosé (1882-
1961), César Pesce Castro (1890-1977), Humberto Causa (1890-1925), Petrona Viera (1895-1960)
viajan a Europa y se nutren de las vanguardias. Van a Europa en momentos de dominio del
Impresionismo, pero acentuando el carácter simbólico del Expresionismo. También se encuentran
con el Cubismo y el Surrealismo.
El ambiente espiritual de algunos artistas uruguayos de los años 20, llevó el nombre genérico de
“nativismo” y su propósito era revalorizar lo nuestro. Por eso el paisaje es el género que más se
destaca, pero también acá debemos hablar de Pedro Figari (1861-1938) personaje fundamental
dentro de la concepción de formación en artes y oficios, intelectual que gravitó en la política
cultural de su época y que decide comenzar a pintar recién en 1921 y sus obras son una forma
ejemplar del nativismo en la Pintura Nacional.
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Cúneo, Laborde, Causa, Arzadun y Petrona Viera, entre otros, desarrollan una pintura “planista”. El
último artista de la escuela planista es Rafael Barradas (1890-1928).
Debemos nombrar aparte a Rafael Pérez Barradas por trabajar exclusivamente fuera del país,
aunque reivindicamos su obra como nuestra.
Respecto de la Escultura, José Luis Zorrilla de San Martín (1891-1975) es uno de los artistas más
creativos que ha dado nuestro país con sus obras como el monumento al Gaucho o el Obelisco. Es
nuestro exponente del barroquismo renacentista. Y debemos nombrar a Bernabé Michelena (1888-
1963) con obras como el monumento “al Maestro” y el Monumento “a la Confraternidad de los
pueblos” en la rotonda del Aeropuerto de Carrasco, con una obra más moderna e intimista.
Siglo XX
En el segundo cuarto de siglo, podemos nombrar a artistas como Carlos Rivello. Miguel Ángel
Pareja, Vicente Martín y Oscar García Reino, con una reacción hacia el formalismo; a Norberto
Verdía y Felipe Seade inspirados en el muralismo mexicano; a Amalia Nieto y Carlos Prevosti.
En 1934, regresa al Uruguay Joaquín Torres García transformando profundamente lo que es el arte
nacional, llegando así a desarrollar el Universalismo Constructivo. Funda además el Taller del Sur,
con discípulos como: Augusto y Horacio Torres, Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca, Alceu Ribeiro, Manuel
Pailós, Francisco Matto y José Gurvich entre otros.
En el período entre 1930 y 1950 hay un gran número de artistas importantes cuya obra no está
referida a ningún grupo, como Alfredo De Simone (1892-1950) y Manuel Espínola Gómez (1921-
2002).
En los años 50 se consolidan los pintores “abstractos” con ejemplos como María Freire, José Pedro
Costigliolo, Julio Verdié, y Antonio Llorens entre otros. En 1959, se forma el “Grupo 8” con Lincoln
Presno, Carlos Paez Vilaró, Raúl Pavlotsky, Oscar García Reino, Américo Spósito, Julio Verdié, Miguel
Ángel Pareja y Alfredo Testoni.
Sobre la década del 60, no solo abandona el tema literario, sino que también abandonan la llamada
“pintura informalista y matérica” de superficies con materiales rústicos, técnicas mixtas, sin
intención precisa, como la pintura no figurativa y diversas modalidades de “abstracción figurativa”
caracterizan esta época. Estos años se caracteriza por la pluralidad y el eclecticismo, y un descrédito
por cualquier doctrina estética, que se quisiera imponer. Los artistas que se destacan son: Nelson
Ramos, José Gamarra, Hilda López, Jorge Damián, Anhelo Hernández, Américo Spósito, Dumas
Oroño, Manuel Espínola Gómez, Luis Solari y Oscar García Reino entre otros.
Cuando en la década del 70 hace crisis el sistema democrático uruguayo, la pintura uruguaya debe
comenzar una nueva etapa aportando técnicas vinculadas con los medios audiovisuales y las
instalaciones. Adquieren particular relevancia las obras de Tola Invernizzi, Hugo Longa, Miguel
Battegazore, Clever Lara, Ignacio Iturria, en pintura, y respecto de las otras técnicas e instalaciones
podemos nombrar a Hugo Nantes, Lacy Duarte, Ana Sakovsky, Águeda Di Cancro, Silveira y
Abbondanza, entre otros.
La escultura de principios del siglo XX sigue produciendo artistas interesados por una estatuaria
figurativa, entre los cuales está Pablo Mañé (1880-1971) con su “Monumento al Barón de Río
Branco” ubicado en Av. Brasil y Libertad.
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“Recién a comienzos del siglo XX la escultura dejó de ser sinónimo de objeto mnemotécnico o
celebratorio, ecuestre o pedestre, de cabezas o bustos. Así eran aún los monumentos que poblaban
nuestros parques, plazas y museos, los de Juan Manuel Ferrari, José Luis Zorrilla de San Martín, José
Belloni, Bernabé Michelena y los de Edmundo Prati. Así, hasta 1938 se produjo un solitario giro con
el “Monumento Cósmico”, de Joaquín Torres García, emplazado en el Parque Rodó, mientras que
en los años cincuenta ha de ingresar el modernismo que encontró sus más osados cultores en
Eduardo Díaz Yepes, María Freire, Nerses Ounanián y Germán Cabrera.
Envuelta en la aventura “modernista” la escultura exilió de su repertorio los héroes, civiles,
mitológicos y de los otros. Dejo de ser estatua para comenzar a se escultura. Se dejaron de plantear
proposiciones de imagen para plantear preposiciones de espacio. Pero no sólo se abandonó la
iconografía. También se desterraron los materiales otrora identificados con la estatuaria: mármol,
piedra, arcilla, asumiendo -aunque con infinito retraso- los materiales de la Revolución Industrial y
el desarrollo tecnológico habilitaron: hierro, hormigón, acrílicos, resina, etcétera. Como
consecuencia de ello cambiaron las técnicas
Los escultores acuden a una variedad de materiales: la piedra (Germán Cabrera, Gonzalo Fonseca,
Manuel Pailós, Pablo Atchugarry, Guillermo Riva Zucchelli, Rafael Lorente), la madera (Francisco
Matto, Salustiano Pintos, Wilfredo Díaz Valdéz, Ricardo Pascale, Pablo Damiani, Juan José Núñez,
Mariví Ugolino, Roberto Píriz, Pablo Bruera, Nora Kimelman), el hormigón armado (Enrique Silveira
y Jorge Abbondanza), el hierro (Mabel Rabellino, Octavio Podestá, Mario Lorieto), el acrílico (María
Freire).” (Arte Uruguayo de los maestros a nuestros días, Tomo: Los escultores, pp. 6-7)
Es de destacar la obra de Eduardo Yepes, español esposo de Olimpia Torres, que residió en el
Uruguay, cuyas obras conocemos bien; entre ellas está el “Monumento a las víctimas del mar” en la
Plaza Virgilio, y el “Cristo” de la Iglesia del Atlántida construida por Eladio Dieste. Gonzalo Fonseca,
y las obras en chapa y hierro de Octavio Podestá, que se descubren por todo Montevideo.
Bibliografía y fuentes para arte nacional
Arte uruguayo de los maestros a nuestros días, Colección El País, varios tomos: De Simone a los
Planistas, El Taller Torres García, Joaquín Torres García, José Cúneo y Carmelo de Arzadun, Juan
Manuel Blanes, Los Escultores, Los Expresionistas, Los Geométricos, Los Matéricos, Los nuevos
lenguajes, Los Surrealistas, Pedro Figari, Rafael Barradas, Románticos y Modernistas. (los tiene la
Profe.)
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Blanes dibujos y bocetos.
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Efímero/permanente: pugnas por la conservación del arte público, 21.
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