La educación de la sensibilidad
Las contribuciones teóricas empíricas de la sociología figurada de Nobel Elías
junto a la de la sociología constructivista de bordium nos aproximan a un enfoque
de comportamiento humano que requiere pensar los procesos sociogenéticos y
psicogenéticos en simultáneo. Por lo consiguiente, los procesos de construcción y
transformación educativa solo pueden ser aprendidos en mutua conexión, ligando
los cambios de lo largo alcance de la estructura social y la estructura psíquica o
emotiva.
El corazón de la obra de norbert Elías el autor que sigo muy de cerca late alrededor
de la organización de las emociones desde su perspectiva de lo largo de duración
mientras que devolvió otro autor que me acompaña en mis reflexiones los efectos
subjetivos del ejercicio de la dominación simbólica operan sobre los sentimientos
de la autovalía social. Los sujetos tendemos a sentirnos subjetivamente excluido
de aquello que la objetividad no marca como fronteras. Los límites se internalizan
como autolimitaciones no puedo no me siento capaz no espere nada de mí.
Significa asumir que para lograr una comprensión integral y una intervención
profunda sobre los fenómenos educativos resulta impredecible la incorporación
de la vivencia afectiva en los análisis de intercambios e interacciones que
mantienen los actores en el encuentro escolar. Se destaca el carácter procesal,,
antisesialista y constructivista de los procesos emotivos involucrados en
educación escolar. La educación de la sensibilidad no enciende lo conectivo
académico del afectivo vincular a la hora de comprender e intervenir sobre los
procesos educativos.
Pues bien qué sucede con la dimensión emocional en el campo científico acaso
sienten las sociedades qué relaciones existen entre los estados afectivos
subjetivos y las condiciones materiales de vida. Mucha agua debió correr para
reivindicar la necesidad de construir una sociología de las emociones en el campo
educativo. Si bien la relación entre los estados emocionales y sociedad fue
desarrollada en grandes urbes y la vida del espíritu donde da cuenta cómo la
lógica social que imperaban la moderna metrópolis tenía en consecuencia de los
estados de ánimo de la Urbina ha sido un texto bastante marginal.
Mientras que el paradigma moderno y positivista de la ciencia y racionalidad
cognitivo instrumental mantuvo intacta su legitimidad y homogénea, las
emociones fueron literalmente desterrada del análisis sociológico. Solamente los
movimientos contracturales que emergieron en los años de 60 del siglo XX, así
como el subcuente giro cultural posmodoro de los 80, sembraron las condiciones
de una reivindicación del papel fundamental de las emociones desempeñan en
todos los fenómenos sociales y por ende de la necesidad de incorporar análisis de
las emociones en cualquier estudio social.
La sociología de las emociones ha reventado tanto intrínseca naturaleza social de
los sentimientos como la naturaleza emocional de todos los fenómenos sociales
se ha elaborado un amplio robusto abanico de teoría sociológica de las
emociones, se han analizado sociológicamente sentimientos como el miedo, la
vergüenza, la rabia, la confianza, la simpatía, entre otros y han enriquecido la
compresión de muchos campos de estudios sociológico entre ellos del género,
del trabajo, de las organizaciones, de los movimientos sociales entre otros,
incorporando en ellos análisis de su estructura afectivas y dinámicas
emocionales.
Para conocer a las sociedades importante comprender qué y cómo sentimos los
sujetos nos recuerda que en todo conocimiento incluso en el autoconocimiento
no hay ni entera subjetividad ni entera objetividad sino movimiento dialéctico que
mezcla la personalidad con materialidad interioridad con extremidad. En lugar de
objetividad versus subjetividad propone términos de compromiso y
distanciamiento con lo que evita pensar a los atributos sociales y psicológicos
como entidades separadas y dicotómicas. Destaca que incluso quien busca
comprender una realidad social toma partido emocional e intelectual por los más
débiles los oprimidos los routers y los explotados.
Podemos afirmar entonces que el término de compromiso emocional intenta
establecer el grado en el cual las personas nos sentimos afectadas por el mundo
exterior. La disposición emotiva de un individuo para encontrarse implicado en su
conexión con el mundo exterior es un proceso de incorporación social. La
disposiciones para sentir son producto del aprendizaje y se interiorizan bajo la
forma de inconsciente social que lleva impreso las marcas de la memoria y los
signos de la época.
Es preciso poner de relieve el carácter socialmente construido de los estados
afectivos de su manifestación sobre una base biológica que nunca es un fin pero
siempre es la materia prima sobre la que se traman las sociedades.
Es decir que para abordar la emotividad es un proceso de asumir una mirada
dietética entre biología y sociedad.
Un enfoque socio psíquico e histórico cultural de las emociones desde situó mis
reflexiones no separa los procesos de pensar y del sentir a la vez del contexto en
las transformaciones sensibles de la cultura escolar.
Una teoría social de las emociones en el campo educativo preciso reivindicar la
realidad emocional de los seres sociales concretos y a la realidad emocional de
las sociedades.
Tal como afirma muturona los humanos se constituye en entrelazamiento de lo
emocional con lo racional.
Somos seres sentí pensantes la geometría de las emociones supone asumir un
enfoque que nos separe los procesos de pensar y del sentir del contexto relacional
y sociohistórico.
Las emociones atañen la cuestión pública y posibilitan la construcción de
comunidades más justas todas las sociedades deben tramitar dos emociones
muy inquieteantes la la afición (entendida como tristeza y profunda que nos
produce la pérdida) y el asco.
La primera tiene que encausarte a través de la vía que fomenten la reciprocidad y
se extiendan la compasión la segunda tiene que ver contenida a fin que no puede
convertirse en un impedimento para interés de otros en general causa emoción en
otros algo que corresponde con las cosas o personas a quienes conferimos cierta
importancia en nuestro pensamiento explícito o implícito un uso político público
de la emoción consiste en volver estar el interés por lo demás. La empatía sería
esa disponibilidad para imaginar la situación del otro y tomar consideración su
punto de vista.
Nos va un sostiene que no se trata simplemente del conocimiento de los estados
del otro tampoco es lo mismo que pensar cómo sentiría uno en el lugar de la otra
persona si bien en ocasiones es difícil establecer esa distinción. La empatía no es
un mero contagio emocional requiere de nosotros que no introduzcamos en el
problema o dificultad del otro y eso precisa a su vez tanto distinción entre ello
nosotros y el otro como desplazamiento imaginativo. Detengámonos ahora en que
entiendo por emoción. Tal vez conviene comenzar planteando que no es. La
emoción no es una sustancia ni un estado inmutable sino que es más bien una
tonalidad afectiva que se extiende como una mancha de aceite sobre el conjunto
de comportamiento y no deja de moda modificarse en todo momento cada vez
que la relación con el mundo se transforma y los interlocutores cambian de
emoción no es un objeto poseído o que posee en el sentido del trance de posición
a un individuo tributario de los particulares de la especie en experiencia afectiva
corriente la emoción o el sentido no son jamás de un solo color a menudo está
mezclado y mezclado por la ambililencia oscilan de una totalidad a otra.
Los seres humanos estamos conectados con el mundo por una red de emociones.
Su registro se da en la primera persona del singular pero se ancla en un contexto
social. Las emociones y los sentimientos no son sustancias transferibles de un
sujeto a otro sean individuos o grupos o no son solo procesos fisiológicos. Son
relaciones es preciso recordar la palabra emoción viene de latín en mover que
refiere mover moverse. Se trata de una relación entre movimiento y vínculo.
Por tanto las emociones son producto de una contribución social y cultural y se
expresan en un conjunto de signos que el hombre siempre tiene la posibilidad de
desplegar incluso si no la sienten. Lo que sí se puede transferir y por tanto
transmitir es la disposición sensible para comprender las perspectivas del otro.
De allí la importancia de aprender a percibir y comunicar las experiencias
emocionales. Para que un sentimiento ante ciertos acontecimientos se ha
expresado e interpretado como tal el individuo debe compartir el repertorio
cultural de una comunidad en particular. Las emociones establecen nuestra
afiliación a lo colectivo sentimos los acontecimientos a través de repertorios
culturales diferenciados que pueden ser similares pero nunca identificó dada
nuestra singularidad.
Incluso un sentimiento individual necesita ser interpretado en la producción de un
lado social. Por eso la efectividad alude a la estructura común a la vez de
particular.
Los intercambios afectivos son situados y varían en su manifestaciones e
intensidades en virtud de la singularidad de cada persona. Nuestro mundo
afectivo es entonces imbricadamente individual y colectivo. Lo que cada quien
siente es un problema social y colectivo en tanto las emociones no reciben y el
sujeto ni los objetos sino que se construyen en relaciones interpersonales de la
intersubjetividad.
Lo social y el psiquismo se brincan de manera permanente e indisociable en la
Constitución de la subjetividad de allí que los comportamientos de los sujetos
tengan una rain socio kit psíquica.
Los rasgos emotivos de los sujetos tienen una Génesis y una historia que lo social
por tanto resulta apropiado considerar la transformación en psíquicas en
relaciones dialécticas con la transformaciones sociales la diversidad en la paleta
de los colores que se expresan nuestros sentimientos se marcan en la
transformaciones históricas de la sensibilidad. Las emociones humanas son
modeladas por el hecho de que somos criatura perceptiva su rica textura se
origina en nuestra capacidad de sensoriales.
Sentir significa estar implicado en algo o con alguien. La implicación no
acompaña la acción o el pensamiento sino que es constictiva de ellos. Es el factor
constructivo e inherente del actuar y el pensar. Acción pensamiento y sentimiento
caracterizan a toda la manifestaciones de la vida humana y solo pueden separarse
funcionalmente. Los sentimientos no puede diferenciarse sin conceptualización.
Al mismo tiempo no podemos asustarnos y reproducirnos sino en el seno de un
entorno social determinado. El sentimiento no puede ser preparado de la
situación y del conocimiento.
La implicación no es sino la función regularizadora del organismo social en su
relación con el mundo.
Eso es lo que guía la preservación de la coherencia y la continuidad del mundo
subjetivo la extensión del organismo social.
Cómo aprendemos a sentir. El el hombre interactúa con el mundo y los aspectos
de esa relación son interiorización de la objetivación y la autoexpresión. Los tres
son simultáneamente acción pensamiento y sentimiento. En este marco las
potencialidades del hombre se diferencia y al mismo tiempo se reintegra en el
desarrollo del sujeto. Durante este proceso de diferenciación y reintegración es
sujeto aprende a sentir. El sentir el hecho de que el sujeto sienta no es adquirido
pero que cada sentimiento particular se relaciona de algún modo con el
aprendizaje. El acceso al proceso de diferenciación de los sentimientos aún de los
sentimientos impulsivos de base predominantemente biológica supone un
aprendizaje. Al ser ese guiados por instinto debemos aprender a diferenciar qué
sentimos. La identificación de los sentimientos suele darse conjuntamente con su
comprensión e interpretación.
Para Helen el aprendizaje de los objetos de nuestros afectos es exclusivamente
humano. Como parte del mismo proceso debemos aprender a leer reconocer los
afectos de los demás este aprendizaje se inicia antes de la verbalización en el
conocimiento de gestos y expresiones en el rostro de los demás resaltándose la
importancia del lenguaje para la una lectura más precisa de los afectos de otros.
Solo la verbalización hace posible la identificación de la expresión del otro con
nuestro propio sentimiento comprender que sentimos el mismo efecto de algo
similar los componentes sentimentales del sujeto siempre sentimientos
orientados y emociones que totalmente has aprendido.
Cada una de estos sentimientos es consecuencia de la reintegración del
conocimiento y de la acción en el sentimiento.
El lenguaje verbal resulta un hito de aprendizaje de los sentimientos. La
diferenciación de los sentimientos preverbal se completa con la verbalización. A
diferencia de otras especies que sostienen o se ven guiadas por los instintos del
hombre se ve arrojado al mundo y da a conocer sus impulsos y necesidades a otro
a través de la expresión. No puede satisfacer dichas necesidades por sí mismo y
entonces si grita o llora. A medida casé del lenguaje verbal en sujeto encuentra
otro modo de simbolizar y comunicar sus sentimientos. El reconocimiento de las
emociones y la disposiciones emocionales son es un proceso largo que nunca
termina de completarse. El descubrimiento de dichas emociones no es paralelo a
sentirla de nuestro mismo las personas pueden saber de la existencia de ciertas
emociones sin vivenciarlas, por ejemplo el odio o la envidia. Para poder
manejarlos y responder en espacios sociales debemos conocer sobre la
existencia de tipo de emociones conocer que existe la envidia o el peligro resulta
El punto de partida para los aprendizajes que luego se Irán sintiendo en el devenir
de la vida.
El contenido del concepto emocional que podemos anticipar siempre se modifica
con la aparición del sentimiento.
Un sentimiento que hemos identificado o interiorizado se comprende de modo
diferente a uno que nunca hemos sentido. Por lo general solemos interpretar o
juzgar la expresión emocional de los otros en función de nuestro concepto
emocional. Las emociones son situaciones las situaciones es la que no permite
sentirlas o disfrazarlas.
El designar de los sentimientos procurando expresarlo el proceso en encajar el
sentimiento con el concepto emocional supone una toma de conciencia
progresiva de las cualidades de dicha emoción proceso que forman parte es
inherente la propia emoción. Esta toma de conciencia favorece la diferenciación
del sentimiento y la reintegración de conocimiento de los sentimientos.
La formación de los afectos deriva de la experiencia.
El sujeto aprende a organizar sus afectos en función al contexto cultural en el que
se inserta. El proceso de vincular ciertos afectos a situaciones específicas es en sí
mismo creador de emociones.
En el proceso de civilización Elías destaca que el dominio de las emociones
espontáneas y la contención de los afectos son los motores de la civilización de la
sociedad moderna occidental. Sentimientos como el poder la vergüenza es miedo
y el desagrado operan como mecanismo de control social y contribuyen a la
modelación de los comportamientos.
La civilización de los afectos es uno de los aspectos centrales de la
modernización compulsiva. Lo que en un principio se regula por coacción externa
paulatinamente se convierte en autoacción en una costumbre automática
perfectamente natural de regulación de instinto y contención de afectos.
Aprendemos a sentir inmersos en la cultura esto significa que los vínculos
afectivos se anclan en forma de de la estructura social. El compromiso afectivo
con los otros muestra el valor humano del proceso de socialización escolar. Es
preciso reconocer una relación dialéctica entre la estructura sociocultural y la
experiencia subjetiva de lo emocional.
Conviene aquí hacer una serie de precisiones en principio explicitar que el
distancia de las perspectivas que mercantiliza la emoción es decir de aquella que
conciben al afecto como un viernes de mercado. Más que seguir la lógica de la
competencia individualismo la educación para la sensibilidad que vengo
sustentando implica un proceso de transmisión cultural que construye relaciones
en cooperación. Así las emociones son públicas y colectivas en el sentido que
permiten reconocer la humanidad de los demás.
Una educación humanizadora no se rige por las leyes del mercado. No obstante
ellos considerando que los sentimientos están enraizados en la estructura del
poder una de las preguntas centradas a propósito del mundo social es el saber de
cómo perpetúan el objeto de las relaciones del orden que contribuye. A los fines
de intervenir sobre estos mecanismos de conservación es preciso visibilizar cierta
forma de mercantilización de la vida sentimental en el marco de las relaciones de
la transformaciones del capitalismo salvaje y la estructuración socio psíquica de
los individuos y grupos.
La escuela necesita educar para ser sensible frente al sufrimiento del otro. Lemos
yo no de refiere a la trama infinitesimal y capilar en que se articulan los vínculos
pedagógicos.
Si bien no se puede enseñar un sentimiento en tanto aquello que se debe sentir en
términos normativo sí se puede asumir el compromiso ético político de educar
para construir aprendizajes escolares que promuevan la interiorización de
relaciones de reciprocidad y reconocimiento mutuo.
La emoción no es acción sino que la energía interna que nos impulsa un acto. Las
emociones son significados culturales y relaciones sociales que están muy
fusionados y que es esa estrecha fusión de los que confiere su carácter energético
y por lo tanto prerreflexivo y a menudo semi consiente. Las emociones son
aspectos profundamente internalizado e irreflexivos de la acción pero no porque
no conlleven suficiente cultura y sociedad, sino porque tienen demasiado de
ambas. Por ese motivo una sociología hermenéutica que pretenda entender la
acción social desde dentro no puede hacerlo de manera adecuada si no presta
atención al color emocional de la acción y a lo que impulsa al mismo tiempo es
preciso considerar que buena parte de la disposiciones sociales son también
disposiciones emocionales.
Por tanto una perspectiva sociosílica e histórica cultural no considera las
emociones como esencias ni sustancias y mucho menos como innatas. Podemos
sostener la hipótesis de la disposiciones para sentir son aprendidas en la
interacciones sociales y portan elementos de la memoria biográfica. La modalidad
es singulares de expresión sensible forman parte de un proceso sociohistórico
que genera disposiciones subjetivas para sentir. La vivencias emocionales
precisan ser observadas e interpretadas en el devenir de dinámica procesual. No
existen los lazos afectivos de forma aislada se trata más bien de un afecto situado.
Además teniendo en cuenta que las emociones se expresan en el cuerpo este no
escapa la condición que hace toda cosa propia del hombre el efecto de la
construcción social y cultural en el interior de los límites infinitamente variables.
Se trata siempre de un cuerpo socializado.
No existe una naturaleza del cuerpo sin una condición del hombre que implica una
condición corporal que cambia de un lugar y un tiempo a otro. Ante la mirada de
los otros resulta dificultoso que podamos disimular las emociones que irrumpe en
nuestra existencia corporal respecto a la idea de que aquello se conforma es un
entramado trama de las instituciones educativas me interesa plantear aquí que en
lugar de concibir los sentimientos como sueltos es importante tener en cuenta
que los mismos se entrecruzan por lo tanto convendría referirse a una red
sentimental situada.
Existe una variedad y diversidad de Estados emocionales se entrelazan en la
sociodinámica de la interacción escolar. Las emociones tales como el miedo la
vergüenza y la humillación se vinculan a ciertas prácticas de violencia y modos de
conflictividad escolar que tienden a resignificar las relaciones sociales de poder
en la sociedad.
En ciertas perspectivas ha advertido que se hace referencia a emociones positivas
y negativas buenas y malas quizá discutiría esta clasificación o relativizaría. Por
ejemplo conectar al miedo de emoción negativa o mala no haría perder de vista el
temer a veces operas como mecanismo de defensa frente a algo amenazante.
Estoy más inclinada a pensar que las vivencias sociales subjetivas de tu estado
emocionales las que pueden darnos pistas para comprender su impacto. La
negatividad podría establecerse en todo caso a partir de la herida emocional.
Por caso el sentimiento de exclusión que vivencia en ciertos estudiantes debido al
ejercicio de poder que se establecen al interior de cada grupo escolares se suelen
traducir en daño emocional. El temor y el peligro de ser rechazados y hasta
eliminados pera en un sentido inconsciente en los vínculos sociales de los
conocidos con los extraños.
En las relaciones humanas sean cuales sean el poder está siempre presente y se
encuentra en distintos niveles bajo formas distintas. Es decir son relaciones de
poder cambiante reversibles e inestables lo cual significa que puede modificarse
no se dan una vez y para siempre. En todo caso la negatividad podría establecerse
como efecto de daño es decir como construcción de un sentimiento de auto
exclusión o inferioridad.
Cenet plantea que la sociedad de capitalista atravesada por proceso de
desigualdad y exclusión social es muy difícil expresar sentimientos de respeto
hacia los demás. La desigualdad de clase étnicas y género constituyen uno de los
mayores obstáculos para las expresiones de cuidado mutuo. La desigualdad
ASUME muchas formas y provocas múltiples efectos simbólicos la humillación el
racismo la sujeción la discriminación la falta de confianza en uno mismo
sustracción de oportunidades vitales sentimiento de inseguridad.
La desigualdad social y educativa es una de las características más persistentes
de la sociedad de latinoamericanas que nos toca habitar. La desigualdad no es un
concepto unívoco. Se trata de un fenómeno relacional y multidimensional referido
a la distribución diferencial de poder recursos y oportunidades entre los individuos
y grupos en una trama social. Significa una violación de un derecho humano
elemental que es el derecho a la dignidad. La desigualdad no es solo económica
aunque obviamente lo es de ingreso y de riqueza sino que es también un
ordenamiento sociocultural que para la mayoría de nosotros reduce nuestra
capacidad de funcionar como seres humanos.
Seamos conscientes quienes estamos comprometidos con lo escolar que las
infancias y la juventud acarrean una historia expuesta a cadena de generaciones
de exclusión.
En sociedades desiguales donde trabajo ha dejado de ser un organizador en tanto
que la experiencia cultural cotidiana de muchos hogares el único despertador que
suena es que la alerta sobre la hora de ir hacia la escuela. El tiempo escolar es
casi con exclusividad el de la estructura de la vida personal y del hogar para varias
generaciones atravesadas por condiciones materiales y simbólicas de exclusión.
Se trata al mismo tiempo que de describir y denunciar la desigualdades e
injusticia desde comentar e imaginar qué papel tiene la escuela en la formación
de una ciudadanía solidaria y fraterna.