0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas26 páginas

Tema 1

Cargado por

Ana Belén Ledo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas26 páginas

Tema 1

Cargado por

Ana Belén Ledo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Facultad de Lenguas y Educación.

Educación
Profesor D. Abelardo Cordero Jiménez
Máster en Formación del Profesorado
Educación, Sociedad y Política Educativa
4 ECTS

Tema 1: Las relaciones de escuela y


sociedad ante una perspectiva cultural

Versión Fecha Motivo de modificación Elaboración Revisión Aprobación


Abelardo Cordero Jiménez

INTRODUCCIÓN 3

Objetivos 4

Contenidos 5
1. ¿De qué hablamos cuando hablamos de educación? 5
2. Educación y sociedad 6
2.1. Identidad, enculturación y aculturación 9
3. Acción de la sociedad educadora 12
3.1. Comunidades de aprendizaje 12
3.2. La ciudad educadora 14
3.2.1. La Asociación de Ciudades Educadoras 16
3.3. El Aprendizaje y Servicio 17
4. La escuela y los procesos culturales 18
4.1. La educación como reproducción: Pierre Bourdieu 19
4.2 Dewey y el papel transformador de la escuela
4.3. La pedagogía del oprimido: Paulo Freire 23

BIBLIOGRAFÍA 26

Educación, Sociedad y Política Educativa [2] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

INTRODUCCIÓN
Hablar de educación y sociedad significa, a grandes rasgos, plantear una relación secular causa-
efecto ya que no se puede entender el acto de educar (que no aprender) sin un sentido social en
tanto que servicio o acción encaminada a un grupo. Es preciso marcar la distinción entre las
funciones individuales y grupales que tiene la educación, mecanismo dialéctico que hace que
ambas partes se necesiten para darse significado.
La LOMLOE, en su título preliminar establece que una buena educación es la mayor riqueza y el
principal recurso de un país y de sus ciudadanos y ciudadanas, haciendo ver claramente la
función trascendental de la educación para con la sociedad. Esta concepción de servicio social
para el mantenimiento de esta podemos encontrarlo en el ya lejano concepto de paideia acuñado
en la Grecia clásica.
Poner la educación al servicio de la sociedad nos hará viajar por diferentes rutas cargadas de
significado. Valoraremos tanto la función reproductora de la educación, como factor de
mantenimiento de la sociedad y como factor generador de cambio social. Pensar en educación
y sociedad es pensar en la puesta en servicio de uno de los ejes que definen al ser humano en
tanto que grupo social, la capacidad de transmitir conocimientos, valores e ideas, haciendo de
éstas el cimiento de una civilización.
En resumen, la educación es un proceso complejo y multidimensional que va más allá de la mera
transmisión de conocimientos. Implica la formación integral de las personas, la adquisición de
habilidades y valores, y la reflexión crítica sobre la realidad social. La sociedad, la familia, el
entorno y la escuela son factores interrelacionados que influyen en este proceso.

Educación, Sociedad y Política Educativa [3] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Objetivos
• Conocer a qué se refiere el concepto de “sociedad educadora”.
• Estudiar las características de los procesos de enculturación y aculturación.
• Entender la manera en la que la sociedad educadora influye en la cultura, valores y
mentalidades de los distintos grupos humanos a lo largo de la historia.
• Entender el concepto de “ciudad educadora”.
• Reflexionar en torno a las distintas teorías acerca de la función de la escuela en la
conformación de las mentalidades sociales.
• Conocer, valorar y reflexionar en torno a los objetivos de la educación

Educación, Sociedad y Política Educativa [4] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Contenidos
1. ¿De qué hablamos cuando hablamos de educación?

En su preámbulo, la LOMLOE establece una declaración muy marcada de intenciones,


señalando su concepto de educación:
Mientras que para cualquier persona la educación es el medio más adecuado para
desarrollar al máximo sus capacidades, construir su personalidad, conformar su propia
identidad y configurar su comprensión de la realidad, integrando la dimensión
cognoscitiva, la afectiva y la axiológica, para la sociedad es el medio idóneo para
transmitir y, al mismo tiempo, renovar la cultura y el acervo de conocimientos y valores
que la sustentan, extraer las máximas posibilidades de sus fuentes de riqueza, fomentar
la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, promover la
solidaridad y evitar la discriminación, con el objetivo fundamental de lograr la necesaria
cohesión social.(BOE, 2020)

Nos situamos en un paradigma que entiende a educación no solo como aquella acumulación de
saberes o destrezas por parte de una persona, sino también todo el conjunto de usos sociales,
costumbres y demás que vayan en beneficio del desarrollo de la sociedad. Entendemos entonces
la educación no como un acto meramente individual, sino también, como una responsabilidad
colectiva que redunda en el beneficio de la sociedad. Este apartado evolucionará con el tiempo
hasta el planteamiento de la sociedad educadora, asumiendo el rol de agende de cambio y
mantenimiento de valores y principios que debe conocer todo ciudadano, además de actuar como
seña de identidad.

Educación, Sociedad y Política Educativa [5] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Ilustración 1. La Escuela de Atenas. Rafael Sanzio. Fuente: https://academiaplay.es/academia-platon-liceo-


aristoteles/

Platón consideraba que la educación debía ser integral y moral, y que


el objetivo principal era formar ciudadanos virtuosos. Aristóteles, por
su parte, enfatizaba la importancia de la educación como desarrollo
de las facultades humanas y la adquisición de conocimientos
prácticos.
Por estos motivos, al hablar de educación nos moveremos permanentemente en la alteridad
individuo-colectivo, donde ambas fuerzas se alimentarán mutuamente. Así, la educación
queda al servicio de la sociedad, siendo ésta la responsable de formar los ciudadanos más
capaces que permitan su conservación y desarrollo.

2. Educación y sociedad
Desde tiempos inmemoriales, como civilización, el ser humano se ha preocupado de conservar
y mantener determinados ritos y costumbres que aseguren la supervivencia del gran grupo, y a
su vez, la del propio individuo dentro del mismo. Al hecho de perfeccionar el procedimiento se le
conoce como educación, acto que se institucionaliza y vehicula a través de escuelas (colegios,
institutos y universidades).

Tomando a los clásicos como punto de partida, será Platón el primero que entenderá el carácter
reproductor de la educación situándola como elemento perpetuador de valores e intereses

Educación, Sociedad y Política Educativa [6] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

sociales (Barreiro, 2011). Así, la educación debe estar al servicio del Estado formando
ciudadanos adaptados y en consonancia con los principios que rigen y definen a la polis.

La educación en la República correrá a cargo del Estado, en ningún caso a cargo de las
familias, para evitar las influencias negativas que suponen las narraciones que las
madres y las nodrizas cuentan a los niños pequeños. Los niños deben comenzar su
proceso educativo a través de actividades lúdicas, para lo cual los educadores de la
ciudad ideal elegirán aquellos juegos que consideren adecuados para desarrollar en los
niños la comprensión de las normas de los juegos y, con ello, un primer acercamiento al
valor y sentido de la ley. Las primeras enseñanzas que recibirán se centrarán en torno a
la poesía y la música. Corresponderá a los educadores de la ciudad ideal determinar qué
tipo de poemas se deben estudiar: aquellos adecuados para suscitar el amor a cualquier
manifestación de la virtud» (Platón, 2009)

Manifiesta así, anticipándose a legislaciones educativas modernas, los principios educativos


básicos que deben tener los ciudadanos de una sociedad ideal para que se favorezca su
desarrollo. Concibe, además una función adaptativa entre educación y sociedad, donde es
posible hallar un lugar para cada individuo en función de su desempeño:

A lo largo de este proceso educativo algunos niños y niñas tendrán tendencia a


abandonar sus estudios, que les resultarán difíciles y aún odiosos, mientras que otros
irán desarrollando un entusiasmo cada vez mayor en torno al conocimiento. Los primeros
pasarán a formar parte de la clase de los artesanos, habiendo mostrado una mayor
inclinación hacia el contacto con lo material; los que persistan en sus estudios pasarán
a formar parte de la clase de los guardianes o auxiliares.

Abundando en este término encontramos a Aristóteles, donde en su obra La Política, indica que
el gobierno debe ser función de los más capaces. En este sentido, la educación juega un rol
decisivo en tanto que reproductora y mantenedora de los privilegios, valores, sabiduría y virtudes
de la polis. A pesar de que esta afirmación pueda resultar, a ojos del siglo XXI, clasista y elitista,
la visión del estagirita busca ser lo más eficiente posible, destinar los mejores recursos
educativos para capacitar a los mejores gobernantes posibles, con la única finalidad de preservar
la polis.

«Para Aristóteles la educación del carácter es algo natural al ser humano porque es
natural su sociabilidad, y entiende que sólo mediante la relación del individuo con otras
personas se pueda hacer hombre: si esa relación es cualificada puede llegar a ser un
buen hombre.» Bernal (1997)

Educación, Sociedad y Política Educativa [7] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

A su vez, se encuentra aquí el germen de la concepción de ciudad educadora, asumiendo ésta


el rol de educar a sus ciudadanos, teniendo la responsabilidad de ofrecer el entorno y condiciones
adecuadas para llegar a estimular adecuadamente la aparición de las artes y cultivar el
pensamiento de sus futuros gobernantes. Todo en la configuración de la ciudad estado tiene un
sentido educador, de formación para con los ciudadanos.

Encontramos entonces la primera teoría de la educación puesta al servicio del Estado, ya que
no se concibe una educación verdadera si ésta no sirve como mejora de la sociedad y del Estado.
En su obra La República refleja fielmente que el Estado ideal es el de los más capaces, los más
educados y los más preparados. La educación debe funcionar como una herramienta eficiente
que forme a los individuos no por un placer personal, sino por una obligación para con la
sociedad, a la que el individuo debe su razón de ser. Este concepto participa de una dialéctica
entre individuo y grupo que se retroalimente persistentemente.

Hasta llegar a nuestros días, este discurso clásico sobre la función educadora y su papel crucial
en el desarrollo de la sociedad se observa que se mantiene la esencia de este. Ya en el Informe
Delors (1996) se puede apreciar la importancia de la educación de cara al mantenimiento de la
vida en sociedad, su desarrollo y perfeccionamiento, y a su vez, de la garantía del desarrollo del
individuo. Entre muchas apreciaciones, podemos destacar esta:

Se ha podido evocar a este respecto la necesidad de dirigirse hacia «una sociedad


educativa». Es verdad que toda la vida personal y social puede ser objeto de aprendizaje
y de acción. Grande es entonces la tentación de privilegiar este aspecto de las cosas
para recalcar el potencial educativo de los medios modernos de comunicación o de la
vida profesional, o de las actividades culturales y de esparcimiento, hasta el punto de
olvidar por eso algunas verdades esenciales. Porque, si bien hay que aprovechar todas
estas posibilidades de aprender y perfeccionarse, no es menos cierto que para poder
utilizar bien ese potencial la persona debe poseer todos los elementos de una educación
básica de calidad. Mas aún, es deseable que la escuela le inculque más el gusto y el
placer de aprender, la capacidad de aprender a aprender, la curiosidad del intelecto.
Imaginémonos incluso una sociedad en que cada uno sería alternativamente educador
y educando.

Los procesos educativos siempre suceden en ámbitos sociales como


la escuela, la familia o los amigos, quienes, por su parte, son influidos
por una cultura común vinculada a la sociedad de la que forman
parte.

Educación, Sociedad y Política Educativa [8] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Llegados a este punto encontramos a dos principios generales que se enfrentan en una función
dialéctica, como es la educación individual y la social, o siguiendo a Trilla (2000), heterogeneidad
y homogeneidad. La educación es un proceso heterogéneo, donde el individuo se ve influenciado
de multitud de factores (familia, colegio, amigos, entorno, medios, etc.) que componen una
variedad inmensa de agentes educadores. A su vez, entendiendo esta heterogeneidad, se
encuentra igualmente necesaria una visión global de la realidad, que sea conducente a una
determinada homogeneización, entrando en valor el poder reproductor de la educación. Como
resultado queda el individuo que ha asimilado toda la complejidad de estos procesos y su choque
dialéctico, dando como resultado la persona en sociedad.

Por tanto, toda sociedad tiene una función educadora que se hace visible de una u otra forma,
determinando a su vez el progreso de sus ciudadanos y de ella misma mediante los múltiples
agentes que participan de este proceso. La manera que tiene una sociedad de hacer visible estos
movimientos en los individuos se dan en los procesos de aculturación y enculturación,
presentando un choque de fuerzas de transmisión cultural.

2.1. Identidad, enculturación y aculturación

En este proceso de transmisión cultural se dan una serie de fenómenos que van a marcar de qué
manera de realiza dicho traspaso y marca su direccionalidad.
La primera referencia a la identidad es la individual, enmarcada en el personalismo, que hace
que cada persona sea única e irrepetible, siendo imposible que existan dos seres humanos
idénticos. Esta identidad no está exenta de participación colectiva, ya que es resultado de la
interacción (y la calidad de esta) que se produce con otros, compartiendo un juego de
pertenencias e identidades desde el momento del nacimiento. En sociedad se hablará más
delante de identidad colectiva, que es aquella que atribuye a un grupo determinado una serie de
características que fomentan el sentimiento de pertenencia colectivo.

Besalú (2000) entiende esta identidad colectiva de esta manera:


Se construye sobre la base de experiencias no directamente racionales y actúa como
refugio y soporte afectivo, como fuente de seguridad y protección. Estas identidades, de
origen incierto, tienden a solidificarse y a sacralizarse en símbolos, hábitos, mitos,
costumbres, valores y tradiciones, que acaban esencializando lo que antes habían sido
elementos coyunturales o propios de algún subgrupo.

En la enculturación se dan los procesos de aprendizaje dentro de una misma cultura, mediante
este proceso, los miembros más jóvenes de una sociedad van interiorizando y asimilando
determinadas pautas culturales, usos sociales y demás aspectos significativos de su sociedad.

Educación, Sociedad y Política Educativa [9] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Este proceso tiene como finalidad garantizar la permanencia de dichos rituales o procesos
culturales de generación en generación desarrollando, además, una identidad cultural
diferenciadora respecto a otras. En este proceso intervienen todos los agentes de la sociedad
(familia, escuela, grupos humanos, medios, etc.) donde se comparten rituales, artefactos
culturales y costumbres que hacen posible el mantenimiento de aquellas señas de identidad que
distinguen a la sociedad.

En el contexto escolar, la enculturación juega un papel crucial, ya que la escuela no solo


transmite conocimientos académicos, sino que también socializa a los estudiantes en
los valores y normas de la sociedad en la que se encuentran. A través de la educación,
los estudiantes aprenden a interactuar y participar en la vida social, desarrollando su
identidad cultural y su sentido de pertenencia.

Ilustración 2. Diversidad Cultural. Fuente: https://orbitadiversa.wordpress.com/2013/12/17/encrucijada-de-


caminos-el-taller-sobre-diversidad-cultural/

El papel que desempeña la escuela en estos procesos es el de reproductora cultural,


estableciendo un currículum (entendido éste como un conjunto de saberes y costumbres
socialmente aceptados) visible y oculto que se debe reproducir con determinada precisión. En
palabras de Matallana y Torres (2003) se puede ver así:

Se entiende como el proceso de asunción de las funciones básicas que deben ser
realizadas para asegurarla preservación del sistema social. Una de las funciones
sociales básicas para dicha preservación es la educación de niños y jóvenes de cara a
una correcta integración en la sociedad. Tal función ha ido progresivamente

Educación, Sociedad y Política Educativa [10] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

institucionalizándose, hasta llegar al sistema escolar que es propio de las sociedades


desarrolladas.

En la aculturación, sin embargo, encontramos el movimiento opuesto al anterior, ya que se


entiende como el proceso, a través del cual, una cultura o sociedad, adquiere determinados
valores ajenos a su tradición cultural. Esto viene dado principalmente por los movimientos
migratorios y la consecuente mezcolanza cultural, así como por la creciente globalización
cultural, que permite el asentamiento de determinados valores o usos culturales en cualquier
punto del planeta (véase, por ejemplo, el Black Friday). Por norma general, este proceso suele
darse de forma pacífica, ya que se produce paulatinamente ayudado por el empuje de la cultura
dominante y todas las estrategias comunicativas y de mercado de que dispone. También puede
darse de forma violenta, como sucede en los conflictos armados u ocupaciones de territorio.

La aculturación se refiere al proceso mediante el cual los individuos entran en contacto con una
cultura diferente y adoptan elementos de dicha cultura en su propia forma de vida. Es un proceso
de cambio cultural que ocurre cuando dos culturas interactúan y se influyen mutuamente.

En el contexto escolar, la aculturación puede manifestarse en situaciones en las que los


estudiantes provenientes de diferentes culturas interactúan y se ven expuestos a nuevas
formas de pensar, actuar y relacionarse. La escuela, como espacio de encuentro
multicultural, puede fomentar la comprensión y el respeto hacia las diferencias culturales,
promoviendo la aculturación como un proceso enriquecedor y de aprendizaje mutuo.

Estos procesos pueden verse en multitud de esferas de la sociedad, desde hábitos de consumo,
moda, lenguaje o gastronomía. Se caracterizan por ser dinámicos y acompañar a los
movimientos de grupos humanos.

Podemos concluir que ambos fenómenos son complementarios a la par que opuestos, conviven
en un intento de equilibrio de fuerzas en la sociedad. Todo grupo social procura mantener su
acervo cultural a la par que busca integrar (de una manera más o menos invasiva) determinados
usos culturales y valores que se integran poco a poco en el grupo social. Esto genera una
inevitable tensión social entre el impulso de proteger y salvaguardar la identidad como sociedad
frente a la pérdida de determinados valores en función de otros nuevos.

Reflexionando el papel que desempeña la escuela en estos procesos, podemos concluir


que ésta intenta, por todos los medios, mantener el equilibrio entre la salvaguarda de
determinados valores o señas de identidad (cultura escolar) frente a los movimientos de
innovación académica y cultural que buscan la introducción de nuevos valores y usos
culturales. Sobre la escuela recaen los papeles de reproductora de conocimientos y

Educación, Sociedad y Política Educativa [11] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

valores de la cultura dominante a la par que el de transformadora de la realidad social y


abanderada del cambio.

Veremos ambas dimensiones de la sociedad y la escuela en conjunto a lo largo de los epígrafes


siguientes.

3. Acción de la sociedad educadora


3.1. Comunidades de aprendizaje
Entendiendo el papel que desempeña la sociedad como elemento educador, es preciso
mencionar las formas que ésta tiene para ejercer dicho papel en los individuos, a veces, de una
forma directa, y otras, indirectamente. Esto se articulará tanto a través de las instituciones, de
una manera formal y reglada, como a través de las formas de gobierno, costumbres y espacios,
de manera informal dentro de los procesos culturales y sociales.

El concepto de comunidad de aprendizaje viene de la mano del voluntariado y la


participación social. Recientemente, la participación de la comunidad y las interacciones
de todos sus miembros se considera un elemento clave para el enriquecimiento educativo
y la creación de las comunidades de aprendizaje, poniendo en solfa todo el potencial
educativo de la sociedad.

Las comunidades de aprendizaje son un enfoque educativo que busca transformar los entornos
educativos en espacios de participación, colaboración y aprendizaje compartido. Se basan en la
idea de que el aprendizaje no solo ocurre en el aula, sino también en el contexto social y cultural
más amplio.

En una comunidad de aprendizaje, se promueve la participación activa y la implicación de todos


los miembros de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, familias, personal no docente y
miembros de la comunidad local. El objetivo principal es romper las barreras entre los diferentes
actores y crear un entorno en el que todos se sientan valorados y contribuyan al proceso de
enseñanza-aprendizaje. Para ello, se desarrollará un marco de aprendizaje dialógico, en el que
cada miembro de la comunidad debe ser capaz (y sentirse en disposición) de aportar sus ideas
para el desarrollo óptimo de la misma, abierto a la resolución de conflictos y planteamiento de
situaciones constructivas.

Educación, Sociedad y Política Educativa [12] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Ilustración 3. Esquema de comunidades de aprendizaje. Fuente:


https://www.iessanjuanbosco.es/index.php/centro/proyectos/comunidades-aprendizaje

Las comunidades de aprendizaje se configuran en aquellos núcleos sociales deprimidos donde


se trata de prevenir, fundamentalmente, el fracaso escolar y se busca revitalizar la zona mediante
la participación social de todos los agentes próximos al centro educativo. Es la forma de hacer
partícipe a la sociedad de la realidad educativa y abrir las puertas del centro a la sociedad,
elevando significativamente la potencialidad educadora del entorno. Como indica la Consejería
de Educación de la Junta de Andalucía en su web 1:
Una Comunidad de Aprendizaje es un proyecto de transformación social y cultural de un
centro educativo y de su entorno, encaminado a la mejora de los resultados escolares y
de la convivencia, y a lograr el éxito educativo de todo su alumnado. Su rasgo distintivo
es ser un centro abierto a todos los miembros de la comunidad en el que se contempla
e integra, dentro de la jornada escolar, la participación consensuada y activa de las
familias, asociaciones y voluntariado, tanto en los procesos de gestión del centro como
en los del desarrollo del aprendizaje del alumnado.

Las comunidades de aprendizaje se basan en principios pedagógicos


como el diálogo igualitario, la participación democrática, la
colaboración y el aprendizaje dialógico. Se fomenta la interacción
entre los miembros del grupo, el respeto por las diferencias y la

1 Comunidades de aprendizaje - Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional.


(s. f.). https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/escuela-
familias/participacion/experiencias/comunidades-de-aprendizaje

Educación, Sociedad y Política Educativa [13] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

valoración de los conocimientos y experiencias de cada individuo.


Se pueden observar múltiples ejemplos de comunidades de aprendizaje en los que se consigue
crear una comunión entre entorno y centro educativo que permite reforzar los valores e identidad
de los grupos sociales que la conforman, estrechando significativamente los lazos de unión entre
los miembros de la comunidad.

3.2. La ciudad educadora

Tomando las palabras de José Antonio Marina, “para educar a un niño hace falta una tribu entera”
se puede entender con mucha profundidad la capacidad educadora de la sociedad, así como la
responsabilidad que tiene para cada uno de sus individuos. Veremos cómo la sociedad, en lo
que a agrupamiento humano localizado se refiere, juega un papel determinante en la educación
del individuo, ejerciendo una presión como grupo superior a la que pueda ejercer la propia
escuela o la familia.

Ilustración 4. Ciudades Educadoras. Fuente: https://www.edcities.org/rece/

La mayor parte de la población mundial vive en ciudades. Es un hecho que va a más y configura
la realidad del ser humano como especie y grupo social. Esto es clave para estudiar de qué
manera el medio urbano es una comunidad cultura capaz de influir en el desarrollo y crecimiento
de sus individuos. Indudablemente, es un entorno que favorece el intercambio cultural y social
entre sus miembros, dando lugar a la generación de valores, creatividad, identidad cultural, etc.
Por tanto, la ciudad tiene una dimensión socializadora y educadora ineludible que es conveniente
repasar en este punto. En palabras de Navarro (2018):

La ciudad es educativa per se, ya que es incuestionable que la planificación urbana, los
centros educativos, los deportes, las cuestiones medioambientales y de salud, las
económicas y presupuestarias, las referidas a movilidad y viabilidad, a la seguridad, a
los distintos servicios, las correspondientes a los medios de comunicación, etc., engloban
diversos conocimientos, destrezas y valores, y generan diversas formas de educación
que emana de la ciudad.

La ciudad educadora se define como un espacio donde se fomenta la educación a lo


largo de toda la vida y se promueve la participación activa de la comunidad en el
proceso educativo. Según Díaz (2008), la ciudad educadora "se concibe como un

Educación, Sociedad y Política Educativa [14] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

proyecto colectivo que busca el desarrollo integral de las personas en todas las etapas
de la vida".

El concepto de ciudad educadora aparece en torno a los años 60 del siglo XX, cuando se empieza
a hablar de pedagogía urbana y analizar la importancia que juega la ciudad, no solo como
elemento físico, sino como punto de encuentro e intercambio cultural, en la educación de sus
ciudadanos. Se entiende, en definitiva, el medio urbano como agente educador que hay que
cargar de contenido y significado, la ciudad es educadora por naturaleza.

Será labor de los gobernantes canalizar adecuadamente esta riqueza cultural y la potencia de
sus interacciones para desarrollar un proyecto de ciudad adecuado y acorde a las demandas de
sus ciudadanos. En esta línea, aparece el Proyecto Educativo de Ciudad, volviendo a Navarro:

El Proyecto Educativo de Ciudad es un espacio de encuentro y dialogo entre la


ciudadanía y las administraciones; es un terreno fructífero en donde analizar problemas
complejos y elaborar soluciones desde las políticas y las prácticas sociales, con el
principal objetivo de que no solo sea la escuela la que eduque, sino que se construya
una red educativa en las ciudades. Se entiende así, que la educación de los niños y los
jóvenes es una responsabilidad compartida entre administraciones e instituciones y otros
agentes sociales.

¿Qué elementos entran en juego aquí? Evidentemente, todos aquellos que componen la realidad
urbana: planificación urbanística, dotación de servicios, comunicación de la ciudadanía con los
órganos de gobierno, seguridad, equipamientos educativos y deportivos, etc. Todos los servicios
que se configuren de cara a al desarrollo de la ciudadanía entran en juego a la hora de definir el
carácter educativo de la ciudad, no solo su existencia, sino el sentido que se le dé a su uso.

La ciudad educadora promueve la participación ciudadana como un componente esencial de la


educación. Los ciudadanos, tanto jóvenes como adultos, son considerados agentes activos en
la construcción y transformación de su entorno. Como afirma Tonucci (2015), "la ciudad
educadora es aquella en la que todos pueden y deben participar activamente en su
construcción y transformación".

Esta participación implica el compromiso de la comunidad en la toma de decisiones, la


colaboración en proyectos colectivos y el fomento de la responsabilidad cívica. Así, la ciudad
educadora promueve la formación de ciudadanos críticos y comprometidos, capaces de actuar
en su entorno y de contribuir a la mejora de la sociedad.

Educación, Sociedad y Política Educativa [15] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

En conclusión, el concepto de la ciudad educadora plantea una visión integral de la


educación, donde la ciudad en su conjunto se convierte en un espacio de aprendizaje y
desarrollo personal. La participación ciudadana, el aprendizaje activo y el
aprovechamiento de los recursos urbanos son fundamentales en este enfoque.

3.2.1. La Asociación de Ciudades Educadoras

En 1990 se celebró en España, en la ciudad de Barcelona, el I Congreso Internacional de


Ciudades Educadoras (“La ciudad educadora para niños y jóvenes”). En él, un conjunto de urbes
representadas por sus correspondientes gobiernos municipales se reunió para plantear un
trabajo conjunto en torno a distintos proyectos de mejora de la calidad de vida de sus habitantes.
Este Congreso y sus posteriores trabajos dieron lugar a la fundación, en 1994, de la Asociación
Internacional de Ciudades Educadoras (AICE), cuyos objetivos declarados en su página oficial
son los siguientes:

• Proclamar y reclamar la importancia de la educación en la ciudad.


• Poner de relieve las vertientes educativas de los proyectos políticos de las ciudades
asociadas.
• Promover, inspirar, fomentar y velar por el cumplimiento de los principios recogidos en la
Carta de Ciudades Educadoras (Declaración de Barcelona) en las ciudades miembro, así
como asesorar e informar a los miembros sobre el fomento e implantación de estos.
• Representar a los asociados en la ejecución de los fines asociativos, relacionándose y
colaborando con organizaciones internacionales, estados, entidades territoriales de todo tipo,
de manera que la AICE sea un interlocutor válido y significativo en los procesos de
influencia, negociación, decisión y redacción.
• Establecer relación y colaboración con otras asociaciones, federaciones, agrupaciones o
Redes Territoriales, en especial, de ciudades, en ámbitos de acción similares,
complementarios o concurrentes.
• Cooperar en todos los ámbitos territoriales en el marco de los fines de la presente
Asociación.
• Impulsar la adhesión a la Asociación de ciudades de todo el mundo.
• Impulsar la profundización del concepto Ciudad Educadora y sus aplicaciones concretas en
las políticas de las ciudades, a través de intercambios, de encuentros, de proyectos
comunes, de congresos y de todas las actividades e iniciativas que refuercen los lazos entre
las ciudades asociadas, en el ámbito de las delegaciones, Redes Territoriales, Redes
Temáticas y otras agrupaciones.

Actualmente, casi 500 ciudades de los cinco continentes forman parte del proyecto, siendo
España con 208) el país del mundo con más ciudades asociadas, entre ellas Madrid, Barcelona,
Bilbao, Valencia, Zaragoza, Málaga, San Sebastián o La Coruña, pero también Lucena, Quart
de Poblet, Dos Hermanas, Rivas, Móstoles o Roquetas del Mar.
Esta asociación ha publicado, desde 2009, seis obras monográficas acerca de la ciudad y su
relación con distintos aspectos como la juventud, el deporte, la convivencia, el urbanismo o la

Educación, Sociedad y Política Educativa [16] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

educación. Además, publica la revista “Cuadernos de debate” y organiza bianualmente un


Congreso cuyas últimas ediciones se han celebrado en Barcelona (2014), Rosario (2016) y
Cascáis (2018).

Como vemos, este proyecto pretende, partiendo de la idea de que la ciudad se configura como
un agente educativo de primer orden para sus habitantes, trabajar en conseguir ciudades más
igualitarias, solidarias, pacíficas, participativas, y educadoras.

3.3. El Aprendizaje y Servicio


Cuando planteamos la potencialidad educadora de la sociedad, también debemos analizar cómo
le misma educación (sistema educativo, escuela, etc.) hacen mella en la sociedad y trabajan para
mejorarla. En este sentido hablamos de la metodología del Aprendizaje y Servicio que se postula
como un elemento diferenciador en lo que educación del entorno se refiere, tomando elementos
propios del voluntariado, las prácticas profesionales y la educación reglada.

Ilustración 5. XV Encuentro Estatal de Aprendizaje Servicio. Red APS. Fuente:


https://www.aprendizajeservicio.net/xv-encuentro-estatal-de-aprendizaje-servicio/

La metodología del Aprendizaje y Servicio (AyS) es un enfoque pedagógico que combina la


adquisición de conocimientos y habilidades con el compromiso y la participación activa en la
comunidad. Se basa en la idea de que los estudiantes pueden aprender de manera significativa
al tiempo que contribuyen al bienestar de su entorno.

Educación, Sociedad y Política Educativa [17] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

El AyS se fundamenta en tres pilares principales: el aprendizaje académico, el servicio a la


comunidad y la reflexión crítica. Los estudiantes, a través de proyectos y actividades diseñadas
en colaboración con la comunidad, tienen la oportunidad de aplicar lo que han aprendido en el
aula para resolver problemas reales y responder a necesidades concretas de la sociedad.

El objetivo principal del AyS es fomentar el compromiso cívico, la


empatía y la responsabilidad social en los estudiantes, al tiempo que
se promueve su desarrollo académico y personal. Al participar en
actividades de servicio, los estudiantes pueden adquirir habilidades
sociales, aprender a trabajar en equipo, desarrollar el pensamiento
crítico y fortalecer su sentido de pertenencia a la comunidad.
La metodología del AyS se puede emplear en diferentes niveles educativos, desde la educación
primaria hasta la educación superior. Al diseñar proyectos de AyS, se busca establecer una
conexión clara entre los contenidos curriculares y las necesidades de la comunidad, de manera
que los estudiantes puedan aplicar y ampliar sus conocimientos en un contexto real.

En resumen, el Aprendizaje y Servicio es una metodología que combina el aprendizaje


académico con el servicio a la comunidad. Se emplea para promover el compromiso cívico, el
desarrollo de habilidades y el sentido de responsabilidad social en los estudiantes. Al participar
en proyectos de AyS, los estudiantes aplican sus conocimientos en un contexto real,
contribuyendo al bienestar de la comunidad y fortaleciendo su propio aprendizaje. Se cumple así
el viejo anhelo de romper las barreras que separan la escuela de la comunidad y ponerse al
servicio de esta.

4. La escuela y los procesos culturales


La escuela desempeña un papel fundamental en los procesos culturales de una sociedad. No
solo es un lugar de transmisión de conocimientos académicos, sino que también es un espacio
donde se forman y moldean los valores, actitudes y comportamientos de las nuevas
generaciones.

En otra dimensión de la escuela en combinación con la sociedad encontramos el papel de los


procesos culturales, cómo interviene ésta en el mantenimiento o transformación de determinados
hábitos, usos o rutinas culturalmente aceptadas. Para tratar de dilucidar el rol que juega la
escuela en dichos procesos, analizaremos esta realidad desde diferentes perspectivas, tomando
como referencia las voces del pensamiento contemporáneo más autorizadas para situar el
término.

Educación, Sociedad y Política Educativa [18] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

4.1. La educación como reproducción: Pierre Bourdieu


De un tiempo a esta parte vivimos con cierta intensidad cómo se pretende proteger o inmunizar
a la escuela de la contaminación ideológica, sea desde una perspectiva a o de ora, son los
tiempos del pin parental. En esta línea, cabe plantearse si la escuela legitima y transmite
determinados valores o creencias, o, por el contrario, es una herramienta para combatir
desigualdades o formar personas críticas.

En la primera línea de pensamiento encontramos al brillante sociólogo francés Pierre Bourdieu


(1930-2002) al que podemos incluir en el materialismo cultural. Sus postulados vienen derivados
de la conclusión de que el carácter igualador que se le había conferido históricamente a la
escuela era poco más que una quimera. La ilusión de la consecución de objetivos en función del
logro (nuestra querida meritocracia) es una ilusión. Realmente, la escuela es una maquinaria
eficaz encargada de reproducir situaciones y, por tanto, la desigualdad entre los individuos. La
perspectiva de la escuela, como sistema, previa a la visión de Bourdieu, según Carreño (2000)
es la siguiente:

El sistema educativo se convertía entonces, desde esta creencia, en árbitro y distribuidor


de las posiciones sociales al seleccionar el mérito y traducirlo en títulos escolares. La
posesión de estos títulos reflejaría, fundamentalmente, dos cualidades: un alto nivel de
inteligencia y capacidad de esfuerzo.

Los trabajos de Bourdieu vienen encaminados a eliminar la visión de la escuela como agente
democratizador e igualitario. Analizará el papel de la escuela como elemento transmisor de
valores y cultura de la clase dominante, fijando, inicialmente, el concepto (y más que concepto,
el contenido) de la cultura de la clase dominante. Entiende esto como una mediada de opresión
y dominación por parte de las clases dominantes sobre los oprimidos, estableciendo su propia
cultura como la cultura que ha de conseguir una clase oprimida para que se considere apta para
la sociedad, legitimada por el órgano legitimador (valga la redundancia) de que dispone la
sociedad, la escuela. Además, supone un acto de menosprecio significativo sobre la (o las)
cultura oprimida, ya que se excluyen sus usos y contenidos de la escuela oficial.

Educación, Sociedad y Política Educativa [19] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Ilustración 6. Pierre Bourdieu. Fuente: https://www.bloghemia.com/2019/04/pierre-bourdieu-campo-de-


poder-campo.html

Según Bourdieu, la cultura se convierte en una forma de capital simbólico que puede ser utilizado
para obtener ventajas en la sociedad. Algunas personas tienen más acceso y dominio de la
cultura legítima, es decir, la cultura valorada y reconocida por las instituciones dominantes. Esto
les brinda una ventaja social sobre aquellos que no tienen el mismo nivel de dominio cultural.
Sostiene que la escuela no es un espacio neutral de igualdad de oportunidades, sino que refuerza
y legitima las divisiones sociales existentes.

Introduce el concepto de "habitus", que se refiere a las disposiciones


duraderas e internalizadas que adquieren los individuos a través de
la socialización. Estas disposiciones son producto de la interacción
entre la estructura social y las experiencias individuales. El habitus
influye en las elecciones educativas, las aspiraciones y el desempeño
académico de los estudiantes.

En su teoría, nos hablará inicialmente del concepto de capital cultural, que se refiere a los
recursos culturales que una persona posee y que pueden utilizarse como una forma de capital
en la sociedad. Estos recursos culturales incluyen conocimientos, habilidades, actitudes, valores,
prácticas y códigos culturales adquiridos a través de la socialización y la experiencia.

Bourdieu sostiene que el capital cultural no se limita a las formas institucionalizadas de


educación, como los títulos académicos, sino que también abarca la cultura informal y el
conocimiento transmitido en el entorno familiar y social. Esto significa que las experiencias,

Educación, Sociedad y Política Educativa [20] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

prácticas y aprendizajes en el hogar, la comunidad y otros espacios sociales pueden tener un


impacto significativo en la acumulación de capital cultural de una persona.

Es importante tener en cuenta que el capital cultural no es igualmente distribuido en la sociedad


y está vinculado a las desigualdades sociales. Bourdieu argumenta que las familias de clase alta
tienen más recursos culturales y, por lo tanto, pueden transmitir un mayor capital cultural a sus
hijos, lo que les proporciona ventajas en el sistema educativo. Esto contribuye a la reproducción
de las desigualdades sociales a través de la educación.

Tomando como referencia el concepto de capital cultural, en el desarrollo de su planteamiento


de la escuela como reproductora, Bourdieu señalará dos conceptos básicos sobre los que
sostener su teoría, como son:

• Arbitrariedad cultural: la cultura académica es arbitraria, no tiene una validez objetiva en sí


misma, puesto que deriva de la cultura, usos y rituales de las clases dominantes, y ésta ha
sido impuesta a la sociedad como la cultura legítima, atribuyéndole, además, un valor
trascendente cuantificable en la escuela. Esto condiciona, además, el desarrollo social de los
individuos tras su paso por la escuela, clasificando cuantitativamente el éxito o fracaso
(asimilación o no de la cultura dominante), legitimando así la arbitrariedad cultural.

• Violencia simbólica: es la acción pedagógica que impone significaciones como legítimas


cuando no lo son. Se trata de actuar como filtro, haciendo patente cuándo un individuo
adquiere o no, determinadas formas de cultura. En la escuela se perciben las “formas suaves”
expresadas en calificaciones numéricas, castigos académicos o desprestigio, que han
sustituido a las “formas duras” como castigos corporales, represión o aislamiento. De cualquier
modo, la violencia simbólica conlleva al desprestigio y desvalorización de cualquier otra forma
de cultura que no sea la dominante, logrando, finalmente, la sumisión de los individuos
pertenecientes a esta cultura.

La acción pedagógica selecciona, además, el currículo y la transmisión de contenidos y valores


que se consideran adecuados tanto para la sociedad como para el individuo. Es evidente que se
trata de una selección arbitraria que tiene como finalidad perpetuar a la clase dominante y sus
costumbres. Esta arbitrariedad hará que el currículum cambie en la medida que cambian los
gustos y orientaciones de la clase dominante, presenciado así la verdadera actualización de la
escuela como institución.

En resumen, la escuela no produce las diferencias, sino que éstas son anteriores, están en cada
capa de la sociedad. La escuela se encarga de mantenerlas, fortalecerlas y reproducirlas. Las

Educación, Sociedad y Política Educativa [21] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

clases están representadas en la escuela en forma de éxito o fracaso escolar, acceso a estudios
superiores, abandono, etc.

4.2. Dewey y el papel transformador de la escuela


A caballo entre los siglos XIX y XX encontramos a uno de los grandes representantes del
pragmatismo norteamericano, John Dewey (1859 – 1952) y fundador del instrumentalismo
filosófico. En sus postulados, Dewey entiende que son las instituciones las que crean al individuo,
siendo necesario mirar las relaciones entre instituciones e individuos. La persona se forma con
la ayuda de los elementos culturales y la sociedad, por tanto, es trabajo de ésta aportar al
individuo los mimbres necesarios para que pueda encontrar su camino.

Ilustración 7. John Dewey. Fuente: https://www.psicoactiva.com/biografias/john-dewey/

Dewey argumentaba que la escuela no debería ser simplemente un


lugar donde se transmiten conocimientos y se prepara a los
estudiantes para futuros roles profesionales, sino que también
debería ser un espacio donde se fomenta la participación ciudadana,
el pensamiento crítico y la formación de individuos comprometidos
con el bienestar colectivo. Para Dewey, la educación debía estar
vinculada a la vida real y responder a las necesidades y
preocupaciones de la sociedad.
En su concepción de la escuela como transformadora social, Dewey destacaba los siguientes
aspectos (Dewey, 2004):

Educación, Sociedad y Política Educativa [22] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

• Aprendizaje basado en la experiencia: Dewey sostenía que el aprendizaje es más efectivo


cuando se basa en la experiencia directa y relevante para los estudiantes. Abogaba por una
educación activa en la que los estudiantes participen en proyectos, investigaciones y
actividades prácticas que les permitan comprender y aplicar los conceptos en contextos
reales.
• Aprendizaje democrático: es fundamental el desarrollo de una educación democrática que
fomente la participación activa de los estudiantes en el proceso de aprendizaje y en la toma
de decisiones. Entiende que la escuela debe ser un microcosmos de la sociedad, donde los
estudiantes aprendan a colaborar, a respetar diferentes perspectivas y a participar en la
construcción de una comunidad democrática.
• Conexión entre la escuela y la comunidad: Dewey enfatizaba la necesidad de que la escuela
se conectara estrechamente con la comunidad en la que se encuentra. Consideraba que la
educación no debería ser aislada y separada de la vida cotidiana, sino que debe estar
arraigada en las preocupaciones y desafíos de la comunidad. Esto implica que los
estudiantes deben tener la oportunidad de aplicar sus conocimientos y habilidades para
abordar problemas reales y contribuir al cambio social.
• Educación para la resolución de problemas sociales: Dewey abogaba por una educación
orientada a la resolución de problemas sociales y a la formación de ciudadanos críticos y
comprometidos. Creía que la escuela debería fomentar la reflexión ética, el análisis social y
el desarrollo de habilidades para abordar los desafíos y las injusticias de la sociedad. De
esta manera, la escuela se convierte en un agente de cambio social y en un espacio para la
construcción de una sociedad más equitativa y democrática.

Entre otras cosas, Dewey entiende el aprendizaje como experimentación y búsqueda de lo


desconocido, asociando los intereses del alumno con la realidad y su papel en la comunidad, a
lo que la escuela, como herramienta transformadora de la sociedad (y ascensor social) debe dar
respuesta. Rechaza de plano la presencia de una cultura dominante en la escuela y una relación
unidireccional entre maestro y alumno, done el primero es el poseedor de los conocimientos, y
el segundo, un receptor pasivo de contenidos que ha de reproducir la lección.

4.3. La pedagogía del oprimido: Paulo Freire

Los movimientos pedagógicos de finales del siglo XX se caracterizan por una corriente crítica
que pretende dar a la educación un carácter emancipador, buscando siempre, la manera de crear
un mundo más justo y humano, solidario y crítico. Este movimiento critica profundamente los
planteamientos pedagógicos previos y cuestiona, a su vez, la pertinencia de determinados
grupos sociales que actúan como clases dominantes o representación del poder.

Como adalid de este movimiento encontramos a Paulo Freire (1921 – 1997), máximo exponente
de la pedagogía de la liberación, dentro de un enfoque crítico en el que se entiende que la
educación ha de dotar al oprimido de las herramientas necesarias para que tome conciencia de
clase y se rebele contra la clase dominante que impone su cultura (rescatando los postulados de
Pierre Bourdieu) y sea capaz de alzarse con una voz propia en el mundo. Freire busca generar
conciencia crítica en los estudiantes y promover su participación activa en la transformación de
la sociedad.

Educación, Sociedad y Política Educativa [23] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Ilustración 8. Paulo Freire. Fuente: https://upaninews.com/un-pedagogo-critico-paulo-freire-1921-1997/

Freire exige el cuestionamiento político de la realidad en al que se desarrolla la acción educativa.


La práctica pedagógica es considerada como un elemento de la práctica política orientada al
logro del cambio democrático. (Carreño, 2000).

Para poder llegar a la liberación, el proceso crítico debe pasar por varias fases, a saber: diálogo,
concientización, educación para la práctica liberadora y la praxis, por último, la superación de la
relación opresor-oprimido:

• A través del diálogo auténtico, se crea un espacio de intercambio y reflexión donde tanto el
educador como los estudiantes son agentes activos en la construcción del conocimiento.
Este diálogo horizontal permite que los estudiantes desarrollen su capacidad crítica y
participen en la transformación de su realidad.
• La concientización es un aspecto fundamental de la pedagogía de Freire. Él afirma que "La
educación debe comenzar por la superación de la cultura del silencio y de la opresión"
(Pedagogía del Oprimido). Freire busca que los estudiantes tomen conciencia de la realidad
social y política en la que viven, comprendiendo las estructuras de poder y opresión que los
afectan. A través de la concientización, los estudiantes adquieren una visión crítica de su
situación y se convierten en agentes de cambio.
• La educación debe ser una herramienta de liberación y emancipación. Freire busca que
los estudiantes se involucren en una práctica educativa que promueva la reflexión crítica y la
acción transformadora. La educación se convierte así en un medio para superar la opresión y
construir una sociedad más justa. En este sentido, aboga por la lectura crítica del mundo, es
decir, el análisis de las situaciones y problemáticas que afectan a los estudiantes en su
contexto. A partir de esta problematización, se busca generar un aprendizaje significativo y
una acción transformadora.
• Como colofón, la pedagogía de Freire busca superar la relación de opresión y
dominación entre el educador y los estudiantes. Él propone una relación horizontal y de
respeto mutuo.

Educación, Sociedad y Política Educativa [24] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

Es decir, los seguidores de Freire acusarán a la escuela pública de configurarse únicamente


como una palanca de defensa de la ideología dominante, negando cualquier posibilidad de
desarrollo de concepciones pedagógicas democrático-populares en su seno.

Educación, Sociedad y Política Educativa [25] 2023-2024


Abelardo Cordero Jiménez

BIBLIOGRAFÍA
Carreño, M. C. et al. (2000). Teorías e instituciones contemporáneas de educación.

Ciudades Educadoras. (s. f.). AICE. Recuperado 28 de julio de 2023, de


https://www.edcities.org/

Besalú, X. (2002). Diversidad cultural y educación. Sístesis Educación.

Bernal, A. B. (s. f.). 20th WCP: la noción de educación del carácter o moral según Aristóteles y
Rousseau. PAIDEIA. Recuperado 28 de julio de 2023, de
https://www.bu.edu/wcp/Papers/Educ/EducBern.htm#:~:text=Para%20Arist%C3%B3teles%20la
%20educaci%C3%B3n%20del%20car%C3%A1cter%20es%20algo%20natural%20al,a%20ser
%20un%20buen%20hombre

Bourdieu, P. et al. (2022). La reproducción: elementos para una teoría del sistema educativo.

Dewey, J. (2004). Experiencia y educación.

Freire, P. (2000). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Ediciones.

Larrauri, M. (2017). La educación según John Dewey.

López, M. et al. (2003). La sociedad educadora. Psychosocial Intervention, 12 (2): 153-161

Platón. (2009). La República. Ediciones AKAL.

Marina, J. A. (2021, 19 mayo). La Sociedad Educadora. José Antonio Marina. Recuperado 28


de julio de 2023, de https://www.joseantoniomarina.net/articulos-en-prensa/la-sociedad-
educadora/

Martínez, M. P. (2021). Análisis de la LOMLOE. Dialnet. Recuperado 28 de julio de 2023, de


https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7721049

Morales, G., & Mezquita, R. (2018). The importance of the educational context: Educating cities.
DOAJ (DOAJ: Directory of Open Access Journals). https://doi.org/10.23824/ase.v0i29.612

Trilla, J. (2000). La cultura y sus mediaciones pedagógicas. La sociedad educadora, Fundación


Independiente Madrid 2000

Comunidades de Aprendizaje. (s. f.). Consejería de Desarrollo Educativo y Formación


Profesional. Recuperado 28 de julio de 2023, de
https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/escuela-
familias/participacion/experiencias/comunidades-de-aprendizaje

Marina, J. A. (2010). La función educadora de la sociedad. Educación y futuro.

De Ciudades Educadoras, A. I. (2008). EDUCACION Y VIDA URBANA 20 AÑOS DE


CIUDADES EDUCADORAS SANTILLANA.

Tonucci, F. (2015). La ciudad de los niños. Grao.

Educación, Sociedad y Política Educativa [26] 2023-2024

También podría gustarte