Contexto Histórico
El batllismo surge en un contexto de transformación y modernización en Uruguay a principios
del siglo XX. José Batlle y Ordóñez, perteneciente al Partido Colorado, fue una figura central en
este movimiento. Su liderazgo y visión progresista impulsaron una serie de reformas que
buscaban mejorar las condiciones de vida de los uruguayos y establecer un Estado más justo y
equitativo. El batllismo abarca varios periodos en la historia de Uruguay, principalmente bajo
el liderazgo de José Batlle y Ordóñez y sus seguidores dentro del Partido Colorado. Los
periodos clave del batllismo son:
Primer Periodo Presidencial de José Batlle y Ordóñez (1903-1907)
Durante este primer mandato, Batlle comenzó a implementar sus políticas reformistas, aunque
muchas de las reformas más significativas se concretaron en su segundo periodo. En esta fase,
Batlle enfrentó la Revolución de 1904, consolidando el poder del Estado frente a las rebeliones
del Partido Nacional (Blancos).
Segundo Periodo Presidencial de José Batlle y Ordóñez (1911-1915)
Este fue el periodo más destacado del batllismo, durante el cual se implementaron muchas de
las reformas sociales, laborales y económicas que caracterizan el movimiento. Las reformas
incluyeron la jornada laboral de 8 horas, el descanso semanal obligatorio, la reglamentación
del trabajo de mujeres y niños, y la nacionalización de empresas de servicios públicos. También
se promovió la separación Iglesia-Estado y se impulsaron políticas de educación laica, gratuita
y obligatoria.
Consejos de Administración (1919-1933)
Después del segundo mandato de Batlle, se introdujo el Consejo Nacional de Administración
(CNA) mediante la reforma constitucional de 1918, que funcionó desde 1919 hasta 1933. Este
órgano colegiado compartía el poder ejecutivo con el presidente y fue una idea promovida por
Batlle para evitar la concentración de poder. Durante este periodo, continuaron algunas de las
políticas y principios del batllismo.
Periodos Posteriores de Influencia Batllista
El legado del batllismo perduró más allá de la vida de Batlle y Ordóñez. Líderes como Luis
Batlle Berres, sobrino de Batlle y Ordóñez, continuaron con las políticas batllistas durante su
presidencia (1947-1951 y 1955-1956). La influencia del batllismo se mantuvo en el Partido
Colorado y en la política uruguaya, con énfasis en el bienestar social, la educación, y la
intervención estatal en la economía.
Estos periodos marcan la influencia directa e indirecta del batllismo en la política uruguaya,
destacándose por sus reformas progresistas y su impacto duradero en la sociedad uruguaya.
Principales Reformas y Políticas del Batllismo
1. Reformas Sociales y Laborales
- Jornada Laboral de 8 Horas: Batlle implementó la jornada laboral de 8 horas, convirtiendo a
Uruguay en uno de los primeros países en adoptar esta medida.
- Descanso Semanal Obligatorio: Se estableció el derecho a un día de descanso semanal para
todos los trabajadores.
- Reglamentación del Trabajo de Mujeres y Niños: Se introdujeron leyes que protegían a
mujeres y niños en el ámbito laboral, prohibiendo el trabajo infantil y regulando las
condiciones de trabajo para las mujeres.
- Seguridad Social: Se desarrollaron las bases del sistema de seguridad social, incluyendo
pensiones para los jubilados y seguro por enfermedad.
2. Estatización de Servicios Públicos
- Nacionalización de Empresas: Batlle promovió la nacionalización de empresas de servicios
públicos como la electricidad, el agua y el transporte. Esto buscaba evitar la explotación por
parte de monopolios privados y asegurar la provisión de servicios esenciales a toda la
población.
- Creación de Entes Autónomos: Se crearon empresas públicas para gestionar estos servicios,
como UTE (Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas) y ANCAP
(Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland).
3. Educación y Cultura
- Educación Laica, Gratuita y Obligatoria: Se promovieron reformas que garantizaron el
acceso a la educación para todos los niños, sin influencia religiosa y financiada por el Estado.
- Fomento de la Cultura: Se impulsó la creación de bibliotecas, museos y teatros, y se
promovieron actividades culturales para enriquecer la vida de los ciudadanos.
4. Separación Iglesia-Estado
- Laicismo: Una de las políticas más destacadas del batllismo fue la separación de la Iglesia y
el Estado. Esto se reflejó en la eliminación de símbolos religiosos de los espacios públicos y en
la laicización de la educación.
- Matrimonio Civil y Registro Civil: Se introdujo el matrimonio civil obligatorio y el registro
civil de nacimientos, matrimonios y defunciones, que antes estaban bajo control eclesiástico.
5. Economía Mixta
- Intervencionismo Estatal: Batlle creía en una economía mixta donde el Estado tenía un
papel activo en la regulación y gestión de sectores estratégicos, coexistiendo con la iniciativa
privada.
- Protección de la Industria Nacional: Se implementaron políticas para proteger y fomentar el
desarrollo de la industria nacional, buscando reducir la dependencia de las importaciones.
6. Reforma Constitucional
- Consejo Nacional de Administración: Durante su segundo mandato, Batlle promovió una
reforma constitucional que introdujo el Consejo Nacional de Administración, un órgano
colegiado que compartía el poder ejecutivo con el presidente. Esta reforma buscaba evitar la
concentración de poder y promover una gobernanza más equilibrada y democrática.
- Democratización del Sistema Político: Se realizaron cambios para fortalecer las instituciones
democráticas, garantizando una mayor participación ciudadana y transparencia en la
administración pública.
- El batllismo dejó una profunda huella en la historia de Uruguay. Las políticas implementadas
durante los gobiernos de Batlle y Ordóñez sentaron las bases de un Estado de bienestar que se
consolidó en las décadas siguientes. Uruguay se destacó en la región por su avanzada
legislación social, su sistema educativo inclusivo y su estructura institucional moderna y
democrática. El legado del batllismo perdura en muchos aspectos de la sociedad uruguaya
actual, y José Batlle y Ordóñez es recordado como uno de los líderes más influyentes y
visionarios de la historia del país.