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Dussel La Idea de Modernidad

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-La idea moderna de Europa es una invención.

Lo que actualmente es el territorio ocupado por


Europa eran provincias o regiones de Asia y África que los pensadores antiguos calificaban como
“no civilizadas”, “no humanas”. No coincidía con el mundo “grecorromano”. “Lo que será la Europa
“moderna” (hacia el norte y el oeste de Grecia) no es la Grecia originaria, está fuera de su
horizonte, y es simplemente lo incivilizado, lo no-político, lo no-humano. Con esto queremos dejar
muy claro que la diacronía unilineal Grecia-Roma-Europa es un invento ideológico de fines
del siglo XVIII romántico alemán; es entonces un manejo posterior conceptual del “modelo ario”,
“racista”.

-Hasta el siglo XV la Europa latina es una cultura periférica, aislada y secundaria. Nunca fue centro
ni siquiera de la historia del continente euro-afro-asiático. La única universalidad existente era la
musulmán. La Europa latina está sitiada por el mundo musulmán, se ubica geográficamente en el
extremo occidental del continente euro-afro-asiático, es periférica y secundaria.

-La ideología “eurocéntrica” del romanticismo alemán que remonta la Europa moderna a los
antepasados helénicos y romanos data del renacimiento. Allí se fusiona lo “occidental latino” con lo
“griego oriental” para enfrentar al mundo turco, olvidando el origen helenístico-bizantino del mundo
musulmán. Ello permite la siguiente ecuación falsa. Occidental = helenístico + romano + cristiano.

-En esa ideología eurocéntrica late una secuencia que se considera “unilineal”; va de Grecia a la
Europa Moderna donde la historia de Asia es la prehistoria de Europa, de ahí se pasa por el mundo
griego, el mundo romano pagano y cristiano, el mundo cristiano medieval y el mundo europeo
moderno. Es ideología porque es una “evidencia” (aparece así en una multiplicidad de
reconstrucciones. Dussel cita La fuentes de la identidad de Charles Taylor). Nadie piensa que es
una “invención ideológica”, que “secuestra” a la cultura griega como exclusivamente
“europea” y “occidental”, y que pretende que desde la época griega y romana dichas culturas
fueron “centro” de la historia mundial. Esta visión es doblemente falsa: en primer lugar porque no
hay, fácticamente todavía, historia mundial, sino historia de ecúmenes yuxtapuestas y
aisladas (la romana, la persa, los reinos hindúes, del Siam, de la China, del mundo
mesoamericano o inca en América, etc.). En segundo lugar, porque el lugar geopolítico le impide
poder ser “centro” (el Mar Rojo o Antioquía, lugar de término del comercio del Oriente, no son el
“centro” sino el límite occidental del mercado euro-afro-asiático).

-Dussel convoca a cuestionar la interpretación hegemónica de la modernidad europea, no a


desconsiderar el problema como ajeno a la cultura latinoamericana. Sostiene que hay dos
conceptos de modernidad. 1) Uno es eurocéntrico, provinciano, regional. Aparece planteado en la
obra de Max Weber (“racionalización” – “desencanto”) y en Habermas (que habla del discurso
inacabado de la modernidad). La modernidad se piensa como una emancipación, una salida de la
inmadurez por un esfuerzo de la razón como proceso crítico, ese proceso se cumpliría en Europa,
en el siglo XVIII. El espacio y tiempo de ese proceso lo describe Hegel y lo comenta Habermas en
“El discurso filosófico de la Modernidad”. Dice Habermas que “Los acontecimientos históricos
claves para la implantación del principio de la subjetividad [moderna] son la Reforma, la Ilustración
y la Revolución francesa”. La secuencia es espacio-temporal: se acepta el Renacimiento italiano, la
Reforma, la Ilustración alemana y francesa y Ricoeur agrega el parlamento inglés. Italia (s. XV),
Alemania (s. XVI-XVIII), Francia ([Link]), Inglaterra (s. XVII).

-2) Para el segundo concepto de modernidad resulta central la idea de “centro” de la historia
mundial. Nunca hubo, desde el punto de vista empírico, sino hasta el descubrimiento de América,
“historia mundial”. Con anterioridad a 1492 los imperios o sistemas culturales coexistían entre sí.
Quién instaura la etapa de “centralidad” de la Europa latina es la moderna “nación” española, con
ella se inaugura la primera etapa “moderna” del “mercantilismo mundial”. Para nosotros, la
“centralidad” de la Europa latina en la Historia Mundial es la determinación fundamental de la
Modernidad. Las demás determinaciones se van dando en torno a ella (la subjetividad
constituyente, la propiedad privada, la libertad del contrato, etc.). El siglo XVII (por ej. Descartes,
etc.) son ya el fruto de un siglo y medio de “Modernidad”: son efecto y no punto de partida. Holanda
(que se emancipa de España en 1610), Inglaterra y Francia continuarán el camino abierto. La
Modernidad, como nuevo “paradigma” de vida cotidiana, de comprensión de la historia, de la
ciencia, de la religión, surge al final del siglo XV y con el dominio del Atlántico. El siglo XVII es ya
fruto del siglo XVI; Holanda, Francia, Inglaterra, son ya desarrollo posterior en el horizonte abierto
por Portugal y España. América Latina entra en la Modernidad (mucho antes que Norte América)
como la “otra cara” dominada, explotada, encubierta.

La segunda etapa se abre en el siglo XVIII con la revolución industrial y la ilustración. Inglaterra
reemplaza a España como potencia hegemónica hasta el 1945, y tiene el comando de la Europa
moderna, de la Historia mundial (en especial desde el surgimiento del Imperialismo en torno a
1870). Esta Europa Moderna, desde 1492, “centro” de la Historia Mundial, constituye, por
primera vez en la historia, a todas las otras culturas como su “periferia”.

-Aunque toda cultura es etnocéntrica, el etnocentrismo europeo moderno es el único que puede
pretender identificarse con la “universalidad-mundialidad”. El eurocentrismo de la Modernidad es
haber confundido la universalidad abstracta con la mundialidad concreta hegemonizada por Europa
como “centro”.

-Para Dussel la Modernidad, al igual que para los autores de la Escuela de Frankfurt, entraña un
mito. Lo piensa no en un sentido intra-europeo sino a nivel del sistema mundo. La modernidad
supone la salida de la inmadurez, pero tal proceso se cumple “hacia afuera” mediante la violencia
irracional. Entonces la modernidad entendida según el primero de los conceptos que da Dussel (el
de Kant de ¿Qué es la Ilustración?) juega como justificación de la praxis irracional de la violencia.

La “otra-cara” oculta y esencial a la “Modernidad” es el mundo periférico colonial, el indio


sacrificado, el negro esclavizado, la mujer oprimida, el niño y la cultura popular alienadas, etcétera
(las “víctimas” de la “Modernidad”) como víctimas de un acto irracional (como contradicción del
ideal racional de la misma Modernidad).El mito se enuncia de la siguiente manera: Europa se
auotocomprende como más desarrollada, superior. Tal superioridad le obliga a desarrollar a los
más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral. El desarrollo que se debe cumplir es
unilineal, a la europea (está en la “falacia desarrollista”). Como el bárbaro se opone al proceso
civilizador la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para
destruir los obstáculos de la modernización. La modernización produce víctimas, la violencia es
interpretada como un acto inevitable. El héroe civilizador inviste a sus víctimas de la condición de
ser holocaustos de un sacrificio salvador. Para el moderno, el bárbaro tiene la culpa por oponer
obstáculos al proceso de civilización. Por el carácter civilizatorio de la modernidad se interpretan
como “inevitables” ciertos sacrificios o sufrimientos infligidos a los “otros” (los “costos” de la
modernización).

- La Modernidad se definió como “emancipación” con respecto al “nosotros”, pero no advirtió su


carácter mítico-sacrificial con respeto a “los otros”. Montaigne lo vio de alguna manera cuando
escribió: Así, podemos llamarlos bárbaros con respecto a nuestras reglas de la razón, pero no con
respecto a nosotros, que los rebasamos en toda especie de barbarie
-Dussel no llama a negar la “razón” en cuanto tal, sino la razón violenta, eurocéntrica, desarrollista.
La “realización” de la Modernidad no se efectúa en un pasaje de la potencia de la Modernidad a la
actualidad de dicha Modernidad europea. La “realización” sería ahora el pasaje trascendente,
donde la Modernidad y su Alteridad negada (las víctimas), se co-realizarán por mutua fecundidad
creadora. El proyecto trans-moderno es una co-realización de lo imposible para la sola
Modernidad; es decir, es co-realización de solidaridad, que hemos llamado analéctica, del
Centro/Periferia, Mujer/Varón, diversas razas, diversas etnias, diversas clases, Humanidad/ Tierra,
Cultura occidental/Culturas del Mundo Periférico ex-colonial, etcétera; no por pura negación, sino
por incorporación desde la Alteridad.

- De manera que no se trata de un proyecto pre-moderno, como afirmación folklórica del pasado; ni
un proyecto anti-moderno de grupos conservadores, de derecha, de grupos nazis o fascistas o
populistas; ni un proyecto post-moderno como negación de la Modernidad como crítica de toda
razón, para caer en un irracionalismo nihilista. Debe ser un proyecto “trans-moderno”.

-La cultura que producirá la Modernidad creció formalmente en algunas ciudades de la


Europa medieval. Pero la modernidad realmente pudo nacer cuando se dieron ciertas
condiciones históricas: 1492, su empírica mundialización, la organización del mundo colonial, el
usufructuo de la vida de sus víctima tanto en un sentido pragmático como económico.

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