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El Barroco: Arte y Cultura (1600-1750)

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El Barroco fue un periodo de la historia en la cultura occidental que produjo obras en el

campo de la literatura, la escultura, la pintura, la arquitectura, la danza y la música, y que


abarca desde el año 1600 hasta el año 1750 aproximadamente. Se suele situar entre el
Renacimiento y el Neoclásico, en una época en la cual la Iglesia católica europea tuvo que
reaccionar contra muchos movimientos revolucionarios culturales que produjeron una
nueva ciencia y una religión disidente dentro del propio catolicismo dominante: la Reforma
Protestante.

Como estilo artístico el barroco surgió a principios del siglo XVII y de Italia se irradió
hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII y XIX) el término
barroco tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, desmesurado e
irracional, hasta que posteriormente fue revalorizado a fines de siglo XIX por Jacob
Burckhardt y luego por Benedetto Croce y Eugenio d'Ors.

La palabra barroco fue inventada por críticos posteriores, más que por los practicantes de
las artes en el siglo XVII y principios de siglo XVIII, es decir, los artistas que plasmaban
dicho estilo. Proviene de la palabra portuguesa "barroco" (en español sería "barrueco"),
que significa "perla de forma irregular", o "joya falsa". Una palabra antigua similar,
"barlocco" o "brillocco", es usada en el dialecto romano con el mismo sentido. También se
le llama "barro-coco". Todas ellas significan lo mismo. Otro interpretación lo deriva del
sustantivo "Baroco", usado en tono sarcástico y polémico para indicar un modo de razonar
artificioso y pedante. En ambos casos el término expresa el concepto de artificio confuso e
impuro, de engaño, de capricho de la naturaleza, de extravagancia del pensamiento.

El término "barroco" fue después usado con un sentido despectivo, para subrayar el exceso
de énfasis y abundancia de ornamentación, a diferencia de la racionalidad más clara y
sobria de la Ilustración (siglo XVIII ). Fue finalmente rehabilitado en 1888 por el
historiador alemán de arte Heinrich Wölfflin (1864-1945), quién identificó al Barroco como
oponente al Renacimiento y como una clase diferente dentro del arte "elaborado".

Contenido
[ocultar]
 1 El Barroco como movimiento cultural
o 1.1 Arquitectura

o 1.2 Escultura

o 1.3 Pintura

o 1.4 Literatura

o 1.5 Teatro

o 1.6 Música

o 1.7 Formas vocales


o 1.8 Formas instrumentales

 2 Véase también

 3 Enlaces externos

[editar] El Barroco como movimiento cultural

Fachada de San Carlo alle Quattro Fontane, de Borromini.

El Barroco realmente expresó nuevos valores; en literatura es abundante el uso de la


metáfora y la alegoría. Representa un estado de ánimo diferente, más cerca del
romanticismo que del renacimiento, aun cuando es un movimiento que nace al mismo
tiempo que este último en algunos países.

El dolor psicológico del hombre, en busca de anclajes sólidos, se puede encontrar en el arte
barroco en general. El virtuosismo fue investigado por los artistas de esta época junto con el
realismo. La fantasía y la imaginación fueron evocados en el espectador, en el lector, en el
oyente. Todo fue enfocado alrededor del Hombre individual, como una relación directa
entre el artista y su cliente. El arte se hace entonces menos distante de las personas,
solucionando el vacío cultural que solía guardar.

Cada una de las Bellas Artes tiene representantes en este movimiento cultural:

 En música sobresalen Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich


Händel
 En literatura española se encuentran Luis de Góngora y Francisco de Quevedo y
Villegas. En la literatura en español americano destaca principalmente Sor Juana
Inés de la Cruz.
 En pintura italiana están Pietro da Cortona, Caravaggio, y los Carracci
 En la escultura italiana el exponente más célebre del barroco es Bernini. En la
escultura mexicana, destacó Jerónimo de Balbás.
 En la arquitectura Bernini y Borromini.

Tras la mesura del Renacimiento y el retorcimiento estético del manierismo, en la Roma de


los Papas se advierte la necesidad de un arte nuevo. La independencia de las repúblicas
italianas no es la de antaño, tras dos siglos de pugnas entre las potencias europeas por
controlar su floreciente mercado centrado en el Mediterráneo. Por otro lado, el
descubrimiento de América desplaza el polo económico hacia el Atlántico, cuyas rutas son
dominadas por españoles, portugueses e ingleses. Esto provoca que las repúblicas italianas
se reagrupen bajo un poder más fuerte y las que no caen bajo control extranjero (España y
Francia) se someten a la influencia mayoritaria de Roma, más concretamente de los Estados
Vaticanos, al más puro estilo de una teocracia que logra su máximo esplendor a mediados
del Siglo XV.

Pero la corrupción se estaba introduciendo, y para mejorar el ejercicio de este gobierno, las
altas esferas eclesiásticas dominantes en Roma hubieron de depurar su cúpula. Voces de
descontento ya había desde hacía cincuenta años, y la Iglesia Católica se vio escindida por
la Reforma luterana, cuyos teólogos, Juan Calvino, Ulrico Zuinglio y otros personajes, la
acusaron de nepotismo y simonía. La necesidad de reformar las estructuras del mundo
católico es lo que conduce al Concilio de Trento y a la mal llamada Contrarreforma, en
realidad, una Reforma católica, que no va contra algo sino en busca de una adaptación a los
nuevos tiempos.

La traducción de este estado de cosas sobre el arte trae importantes consecuencias desde el
primer momento. Los teólogos reunidos en el concilio, mayoritariamente españoles,
proclaman ciertos dogmas que han de ser representados dignamente por los artistas al
servicio de la Iglesia: la virginidad de María, el misterio de la Trinidad, entre otros, pasan a
protagonizar los lienzos. La Iglesia, antes que las monarquías absolutistas que
posteriormente ejercieron un poder paralelo al Vaticano, fue la primera en comprender el
poder ilimitado del arte como vehículo de propaganda y control ideológico. Por esta razón
contrata grandes cantidades de artistas, reclutando por supuesto a los mejores, pero también
a muchos de segunda fila que aumentan los niveles de producción para satisfacer las
demandas de la gran base de fieles. Se exige a todos los artistas que se alejen de las
elaboraciones sofisticadas y de los misterios teológicos, para llevar a cabo un arte sencillo,
directo, fácil de leer, que cualquier fiel que se aproxime a una iglesia pueda comprender de
inmediato. Los personajes han de ser cercanos al pueblo: los santos dejan de vestir como
cortesanos para aparecer casi como pordioseros, con rostros vulgares. El énfasis de la
acción ha de colocarse sobre el dramatismo: la consigna fue ganar al fiel a través de la
emoción. Las escenas se vuelven dinámicas, lejos del hieratismo intemporal de los estilos
anteriores. Las composiciones se complican para ofrecer variedad y colorido. Las luces, los
colores, las sombras se multiplican y ofrecen una imagen vistosa y atrayente de la religión y
sus protagonistas. Fuera del patrocinio de la Iglesia, los mecenas privados se multiplican: el
afán de coleccionismo incita a los pintores a llevar a cabo una producción de pequeño o
mediano formato para aumentar los gabinetes de curiosidades de ricos comerciantes y alta
nobleza.

En la época de los filósofos Descartes, el arte se colecciona como los objetos científicos o
los exóticos bienes importados de las Indias y América. La secularización de esta época
propició que se revalorizaran géneros profanos, como el bodegón o el paisaje, que empieza
a cobrar una autonomía inusitada. Las complejas composiciones del Barroco, la diversidad
de focos de luz, la abundancia de elementos, todo, puede aplicarse perfectamente a un
paisaje, tal y como puede verse en la Recepción del Embajador Imperial en el Palacio
Ducal de Canaletto. El Barroco como estilo general es tan sólo una intención de base. Las
formas que adopte en la praxis serán tan variadas como se pueda imaginar. Sin embargo,
dos polos predominan, agrupados en torno a dos grandes figuras rivales en la época:
Michelangelo Merisi da Caravaggio, que aglutina a los pintores del naturalismo tenebrista;
y Annibale Carracci, que trabaja con su hermano y con su primo en un estilo clasicista.

[editar] Arquitectura

Artículo principal: Arquitectura barroca

La arquitectura barroca se desarrolla desde el principio del siglo XVII hasta dos tercios
del siglo XVIII. En esta última etapa se denomina estilo rococó. Se manifiesta en casi todos
los países europeos y en lo que eran por aquel entonces los territorios de España y Portugal
en América, hoy países independientes. El barroco se da también en otras artes, como
Música, Literatura, Pintura y Escultura. El interés que sustenta la arquitectura es el de hacer
marketing y urbanizar. Juega un papel muy importante, un ejemplo de ello, sin irnos más
lejos, la plaza Mayor de Madrid. Sigue una armonía y su monumentalidad crea un ambiente
propicio de una ciudad rica, justamente la pretensión de los artistas barrocos. Hace falta
aclarar que el paradigma de este estilo se halla en la megalomanía de Luis XIV, con las
reconstrucciones de Versalles. Los materiales propicios de construcción en la arquitectura
barroca son los materiales pobres sin ningún valor aun así viendo la sensación de
monumentalidad y majestuosidad sinuosa de la arquitectura barroca. Se juega un poco con
la falsedad, aunque eso no quiere decir que no se emplearan materiales ricos. De hecho
surgieron las Manufacturas reales donde se manufacturaron productos de calidad como el
vidrio de carrá, las alfombras pérsicas, las cerámicas u otros. Los elementos constructivos
no presentan ninguna novedad, ya que siguen los órdenes clásicos del Renacimiento; la
diferencia es que en el Barroco se contraponen elementos arquitectónicos utilizándolos con
cierta libertad e individualidad. No se pierde la armonía sino la perspectiva renacentista,
que abarca el espacio del espectador. La grandiosidad es una cualidad típica Barroca que
está claramente reflejada en la Plaza de San Pedro. De hecho, al situarse justamente en la
entrada de la plaza se puede observar la altitud del obelisco, pero al adentrarse en dirección
a la basílica de San Pedro aparecen las inesperadas columnatas que rodean el perímetro de
la Plaza. Los arcos se utilizan de formas variadas y las cúpulas son el elemento por
excelencia del arte Barroco.

Altar barroco

"Collegiata" en Catania, Sicilia.

Catedral de Santiago de Compostela (España).

Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini.


[editar] Escultura

Artículo principal: Escultura barroca

La escultura barroca se desarrolla a través de las creaciones arquitectónicas, sobre todo en


estatuas, y también en la ornamentación de ciudades en plazas, jardines o fuentes. En
España también se manifestó en imágenes religiosas talladas en madera, en la llamada
imaginería que esperaba despertar la fe del pueblo.

[editar] Pintura

Artículo principal: Pintura barroca

Durante el Barroco la pintura adquiere un papel prioritario dentro de las manifestaciones


artísticas. Siendo la expresión más característica del peso de la religión en los países
católicos y del gusto burgués en los países protestantes.

Se desarrollan nuevos géneros como los bodegones, paisajes, retratos, cuadros de género o
costumbristas, así como se enriquece la iconografía de asunto religioso. Existe una
tendencia y una búsqueda del realismo que se conjuga con lo teatral y lo efectista.

Caravaggio, Crucifixión de San Pedro.

Rembrandt van Rijn, La ronda de noche.


Velázquez, Las Meninas.

Fresco barroco en San Ignacio de Roma.

[editar] Literatura

Artículo principal: Literatura del Barroco

[editar] Teatro

Artículo principal: Teatro barroco

[editar] Música

Retrato de Bach, por Elias Gottlob Haussmann.


Artículo principal: Música barroca

La música barroca es el estilo musical relacionado con una época cultural europea, que
abarca desde el nacimiento de la ópera en el siglo XVI (aproximadamente en 1585) hasta la
mitad del siglo XVIII (aproximadamente hasta la muerte de Johann Sebastian Bach, en
1750).

Se trata de una de las épocas musicales más largas, fecundas,revolucionarias e importantes


de la música occidental, así como la más influyente. Su característica más notoria es
probablemente el uso del bajo continuo y el monumental desarrollo de la armonía tonal,
que la diferencia profundamente de los anteriores géneros modales.

[editar] Formas vocales

 Ópera
 Oratorio
 Cantata
 Pasión

Oboe barroco. Durante el barroco el oboe fue frecuentemente un instrumento solista.

[editar] Formas instrumentales

 Fuga
 Suite

BibliografíaRococó
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El Petit Trianon, «apartamento» que Madame de Pompadour, amante de Luis XV y


promotora del Rococó, se hizo construir para alejarse del ambiente palaciego de Versalles.
El columpio, obra maestra de Fragonard, donde se recoge el espíritu refinado, exótico y
sensual propio del Rococó.

El Rococó es un movimiento artístico nacido en Francia, que se desarrolla de forma


progresiva entre los años 1730 y 1770.

El Rococó se define por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros. Predominan las
formas inspiradas en la naturaleza, en la mitología, en la belleza de los cuerpos desnudos,
en el arte oriental y especialmente en los temas galantes y amorosos. Es un arte básicamente
mundano, sin influencias religiosas, que trata temas de la vida diaria y de las relaciones humanas.
Es un estilo que busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.

Contenido
[ocultar]
 1 Historia de la palabra
 2 Contexto histórico y social

 3 Historia
o 3.1 Del Barroco al Rococó

o 3.2 Desarrollo y extensión

o 3.3 Declive

 4 El Rococó aplicado al arte


o 4.1 Mobiliario y objetos decorativos durante el periodo Rococó

o 4.2 Arquitectura

o 4.3 Pintura
o 4.4 Escultura

o 4.5 Música

 5 El Rococó en Francia
o 5.1 Mobiliario

o 5.2 Arquitectura

o 5.3 Escultura y objetos de porcelana

 6 El Rococó en Italia
o 6.1 Arquitectura

o 6.2 Pintura

o 6.3 Escultura

 7 El Rococó en España
o 7.1 Arquitectura y retablos

o 7.2 Pintura

 8 El Rococó y la Iglesia católica


 9 Bibliografía
 10 Véase también

 11 Enlaces externos

[editar] Historia de la palabra


Según Étienne-Jean Delécluze el término «rococó» fue inventado en torno al año 1797
como una broma por Pierre-Maurice Quays, alumno de Jacques-Louis David;
supuestamente se trataría de una asociación de las palabras francesas "rocaille" y "baroque"
(barroco), la primera de las cuales designa una ornamentación que imita piedras naturales y
ciertas formas curvadas de conchas y mariscos. El término rococó tuvo durante mucho
tiempo un sentido peyorativo, antes de ser aceptado a mediados del siglo XIX como un
término propio de la historia del arte.

[editar] Contexto histórico y social


Su precedente se sitúa en los inicios del siglo XVIII coincidiendo con la regencia de Felipe
de Orleans, cuando empezaron los tímidos cambios que anunciaban el final del estilo tardo
barroco y su evolución hacia la expresión de un gusto más contemporáneo, independiente y
hedonista, contrapuesto al arte oficial, inflexible y ostentoso del reinado de Luis XIV. La
transición del Rococó, también conocido como el «estilo Luis XV», a nuevas formas y
expresiones artísticas, empezó hacia el 1720.

Este estilo, llamado en su tiempo «del gusto moderno», fue despreciado por sus críticos y
detractores neoclasicistas con la palabra Rococó, que es una composición de «rocaille»
(piedra) y «coquille» (concha marina), puesto que en los primeros diseños del nuevo estilo
aparecían formas irregulares inspiradas en rocas marinas, algas y conchas. Otras versiones
buscan el origen en rocaille, un tipo de ornamentación de los decoradores de grutas de los
jardines barrocos y que se distinguía por su profuso ensortijamiento. A pesar de la intención
peyorativa de esta denominación, que pocos historiadores actuales todavía apoyan, el
Rococó es un ejemplo de cómo el arte es la inmediata expresión de la vida social y de cómo
un estilo se hace a medida del individuo, de cómo las viviendas y los objetos se diseñan
para los hombres y no sólo para dioses y monarcas.

El estilo se expresa sobre todo en la pintura, la decoración, el mobiliario, la moda y en el


diseño y producción de objetos. Su presencia en la arquitectura y la escultura es menor,
puesto que su ámbito fundamental son los interiores y, en menor grado, las composiciones
monumentales.

Las excavaciones entre 1738 y 1748 de Pompeya y Herculano y su divulgación despertaron


una verdadera fascinación por el «gusto a la griega», embrión del que, una vez
consolidado, conoceríamos como Neoclasicismo y que coincide con el reinado de Luis
XVI.

[editar] Historia
[editar] Del Barroco al Rococó

La basílica de Ottobeuren (Baviera): los espacios arquitectónicos confluyen y se dispersan,


como si tomasen vida.

Durante el reinado de Luis XV, la vida de la corte se mantiene en el palacio de Versalles,


extendiendo el cambio artístico del palacio real y permiten su difusión a toda la alta
sociedad francesa. La delicadeza y la alegría de los motivos Rococó han sido vistos a
menudo como una reacción a los excesos del régimen de Luis XIV.

Si lo Barroco estaba al servicio del poder absolutista, el Rococó está al servicio de la


aristocracia y la burguesía. El artista deja de ser un servidor del poder y trabaja con más
libertad y se inicia el mercado del arte. El Rococó se presenta como un arte al servicio de la
comodidad, el lujo y la fiesta. Las escenas de su pintura recogen este nuevo estilo de vida.

Con respecto a la vertiente social, se inicia un cambio en el papel de la mujer, que se


convierte en organizadora de reuniones para hablar de literatura, política, juegos de ingenio
o para bailar. Este entorno de alta actividad social dentro la alta burguesía es el lugar
adecuado para que los artistas se promocionen y hagan clientes. Los motivos del Rococó
buscan reproducir el sentimiento típico de la vida aristocrática, libre de preocupaciones, o
de novela ligera, más que batallas heroicas o figuras religiosas.

[editar] Desarrollo y extensión

Interior de estilo Rococó del palacio de Gatchina, cerca de San Petersburgo, en Rusia.

En el desarrollo y extensión del nuevo estilo dentro la sociedad francesa, jugó un papel
clave la influencia de Jeanne Antoinette Poisson, marquesa de Pompadour y amante del
rey. Su interés por el arte que, como aficionada, practicaba asesorada por François Boucher
o Quentin de La Tour, se transmitió a las clases acomodadas de París. 1730 fue el periodo
de mayor vitalidad y desarrollo del Rococó en Francia. El estilo se inició en la arquitectura
y llegó al mobiliario, la escultura y la pintura (de entre los trabajos más significativos,
encontramos los de los artistas Jean-Antoine Watteau y François Boucher). El estilo
Rococó se difunde sobre todo gracias a los artistas franceses y a las publicaciones de la
época.

Fue rápidamente acogido en la zona católica de Alemania, Bohemia y Austria, donde se


fusiona con el Barroco germánico. En particular al sur, el Rococó germánico fue aplicado
con entusiasmo en la construcción de casas y palacios; los arquitectos a menudo adornan
los interiores con «nubes» de estuco blanco.

En Italia, el estilo tardobarroco de Francesco Borromini y Guarino Guarini evoluciona


hacia el Rococó en Turín, Venecia, Nápoles y Sicilia, mientras el arte en la Toscana y en
Roma se mantiene todavía fuertemente ligado al barroco, pero con sus características
básicas muy marcadas.

En Inglaterra, el nuevo estilo fue considerado como «el gusto francés por el arte». Los
arquitectos ingleses no seguirían el ejemplo de sus colegas continentales, a pesar de que la
platería, la porcelana y las sedas sí estuvieron fuertemente influenciadas por el Rococó.
Thomas Chippendale transformó el diseño del mobiliario inglés mediante el estudio y la
adaptación del nuevo estilo. William Hogarth contribuyó a crear una teoría sobre la belleza
del Rococó; sin referirse intencionadamente al nuevo estilo, afirmaba en su obra Análisis de
la belleza (1753) que la curva en S presente en el Rococó era la base de la belleza y de la
gracia presente en el arte y en la naturaleza.

[editar] Declive

El fin del Rococó se inicia en torno al 1760, cuando personajes del nivel de Voltaire y
Jacques-François Blondel extienden la crítica sobre la superficialidad y la degeneración del
arte. Blondel, en particular, se lamentó de la «increíble mezcla de conchas, dragones,
cañas, palmas y plantas» del arte contemporáneo. En 1780 lo Rococó deja de estar de
moda en Francia y es reemplazado por el orden y la seriedad del estilo Neoclásico
impulsado por Jacques-Louis David.

El Rococó se mantuvo popular fuera de las grandes capitales y en Italia hasta la segunda
fase del Neoclásico, cuando el llamado estilo Imperio se impone gracias al impulso del
gobierno napoleónico.

Un renovado interés por el Rococó aparece entre 1820 y 1870. Inglaterra es la primera en
revalorar el estilo Luis XIV, que es como se denominaba erróneamente al comienzo. Con
esta moda, se llegaron a pagar cifras importantes para comprar objetos Rococó de segunda
mano que se podían encontrar en París. En Francia, sólo artistas importantes como
Delacroix y mecenas como la emperatriz Eugenia redescubren el valor de la gracia y de la
ligereza aplicada al arte y al diseño.

[editar] El Rococó aplicado al arte


[editar] Mobiliario y objetos decorativos durante el periodo Rococó

Diván de estilo Rococó.


La temática ligera pero intrincada del diseño Rococó se adecúa mejor a los objetos de talla
reducida que a la arquitectura y a la escultura. No sorprende por lo tanto que el Rococó
francés fuera utilizado sobre todo en el interior de las casas. Figuras de porcelana, platería
y, ante todo, el mobiliario incorporan la estética del Rococó cuando la alta sociedad
francesa quiere arreglar las casas con el nuevo estilo.

El Rococó aprecia el carácter exótico del arte chino y, en Francia, se imita este estilo en la
producción de porcelana y vajilla de mesa.

Los diseñadores franceses, como François de Cuvilliés y Nicholas Pineau, exportan el estilo
a Múnich y San Petersburgo, mientras el alemán Juste-Aurèle Meissonier se trasladó a
París, si bien hace falta considerar a Simon-Philippe Poirier como el precursor del Rococó
en París. El Rococó inglés tiende a ser más moderado. El diseñador de muebles Thomas
Chippendale mantiene la línea curva pero menos ampulosa que la del mueble francés. El
mayor exponente del Rococó inglés fue, probablemente, Thomas Johnson, un escultor y
proyectista de muebles ubicado en Londres a mediados del 1700.

[editar] Arquitectura

Palacio Solitude (Stuttgart), un exponente de la arquitectura Rococó en la Alemania


meridional.

Una de las características del estilo Rococó será la marca de diferencia entre exteriores e
interiores. El interior será un lugar de fantasía y colorido mientras la fachada se
caracterizará por la sencillez y la simplicidad. Se abandonan los órdenes clásicos y las
fachadas de los edificios se distinguirán por ser lisas, teniendo, como mucho, unas
molduras para separar plantas o enmarcar puertas y ventanas. La forma dominante en las
edificaciones rococó era la circular. Un pabellón central, generalmente entre dos alas bajas
y curvas y, siempre que era posible, rodeado de un jardín o un inmerso parque natural.
Otras edificaciones podían tomar la forma de pabellones encadenados, en contra del típico
edificio «bloque», propio de la etapa anterior.

En este momento la ventana aumenta progresivamente de medida, hasta la puerta-ventana o


«ventana-francesa», obteniendo una interrelación entre interior y exterior que consigue la
ideal fusión con la naturaleza, con el paisaje y el entorno. Se descartan los marcos en
ángulo recto, demasiado rígidos y se adoptan ventanas arqueadas. Se elimina o reduce el
uso de esculturas monumentales, limitándolas a la ornamentación de los jardines.

En cualquier caso, el aspecto más destacable de los interiores rococós es la distribución


interna. Los edificios tienen estancias especializadas para cada función y una distribución
muy cómoda. Las habitaciones se diseñan como un conjunto que, con una marcada
funcionalidad, combinan la ornamentación, colores y mobiliario.

Por su misma naturaleza, estas tendencias arquitectónicas tuvieron muy poco reflejo en las
construcciones oficiales, fueran laicas o eclesiásticas. En cambio, el nuevo estilo fue
perfecto para las residencias de la nobleza y la alta burguesía, las clases más ansiosas de
cambiar según los nuevos cánones y las más dotadas de medios económicos para
conseguirlo.

Palacio de Sanssouci, Potsdam.

En Alemania, especialmente en Baviera, el Rococó entra con mucha fuerza y supera las
fórmulas barrocas. Destaca, a diferencia de Francia, la capacidad de adecuar el estilo a
construcciones religiosas que consiguió el Rococó alemán. Entre los autores de las obras
más destacadas encontramos a artistas franceses y alemanes como François de Cuvilliés,
Johann Balthasar Neumann y Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff, que realizaron la
preparación de Amalienburg cerca de Múnich, la residencia de Wurzburgo, Sanssouci en
Potsdam, Charlottenburg en Berlín, los Palacios de Augustusburg y Falkenlust en Brühl,
Bruchsal, el Palacio Solitude de Stuttgart y Schönbrunn en Viena.

[editar] Pintura

Artículo principal: Pintura rococó

Peregrinación a Cythera de Jean-Antoine Watteau (1721, Louvre).


A pesar de que el Rococó debe de su origen puramente a las artes decorativas, el estilo
mostró su influencia también en la pintura, llegando a su máximo esplendor en la década de
1730. Esta pintura debe llamarse propiamente como Pintura Galante y no como Pintura
Rococó, pues este término engloba el contexto estético en que se encontraba. Los pintores
usaron colores claros y delicados y las formas curvilíneas, decoran las telas con querubines
y mitos de amor. Sus paisajes con fiestas galantes y pastorales a menudo recogían comidas
sobre la hierba de personajes aristocráticos y aventuras amorosas y cortesanas. Se
recuperaron personajes mitológicos que se entremezclan en las escenas, dotándolas de
sensualidad, alegría y frescura.

El retrato también fue popular entre los pintores rococós, en el que los personajes son
representados con mucha elegancia, basada en la artificialidad de la vida de palacio y de los
ambientes cortesanos, reflejando una imagen amable de la sociedad en transformación.

Jean-Antoine Watteau (1684–1721) es considerado el más importante pintor rococó,


creador de un nuevo género pictórico: las «fêtes galantes» (fiestas galantes), con escenas
impregnadas con un erotismo lírico. Watteau, a pesar de morir a los 35 años tuvo una gran
influencia en sus sucesores, incluidos François Boucher (1703–1770) y Jean-Honoré
Fragonard (1732–1806), dos maestros del periodo tardío. También el toque delicado y la
sensibilidad de Thomas Gainsborough (1727–1788) reflejan el espíritu rococó.

[editar] Escultura

Cupido de Edmé Bouchardon (1750).

La escultura es otra área en la cual intervinieron los artistas rococó. Étienne-Maurice


Falconet (1716–1791) es considerado uno de los mejores representantes del rococó francés.
En general, este estilo fue expresado mejor mediante la delicada escultura de porcelana,
más que con estatuas marmóreas e imponentes. El mismo Falconet era director de una
famosa fábrica de porcelana en Sèvres. Los motivos amorosos y alegres son representados
en la escultura, así como la naturaleza y la línea curva y asimétrica.

El diseñador Edmé Bouchardon representó a Cupido tallando sus dardos de amor con el
garrote de Hércules, un símbolo excelente del estilo Rococó. El semidiós es transformado
en un niño tierno, el garrote que rompe huesos se transforma en flechas que golpean el
corazón, en el momento en que el mármol es sustituido por el estuco. En este periodo
podemos mencionar a los escultores franceses Jean-Baptiste Lemoyne, Robert le Lorrain,
Michel Clodion y Pigalle.

[editar] Música

El estilo galante fue el equivalente del Rococó en la historia de la música, situado entre la
música barroca y la música clásica, y no es fácil definir este concepto con palabras. La
música rococó se desarrolló al margen de la música barroca, particularmente en Francia.
Puede ser considerada como una música muy intimista realizada de forma extremadamente
refinada. Entre los máximos exponentes de esta corriente se puede citar a Jean Philippe
Rameau y Carl Philipp Emanuel Bach Johann Christian Bach George Philipp Telemann .

[editar] El Rococó en Francia


Francia es la cuna del estilo y desde aquí se extiende al resto de Europa, especialmente a los
países de lengua germánica donde adquiere una fuerza extraordinaria, debido a las fuertes
relaciones de Federico II de Prusia con la corona de Francia.

[editar] Mobiliario

El diseño de muebles es la principal actividad de toda una dinastía de ebanistas parisienses,


alguno de los cuales había nacido en Alemania, que desarrollan un estilo de línea curva en
tres dimensiones, donde las superficies embarnizadas se completaban con marquetería de
bronce. La factura de estas obras corresponde, mayoritariamente, a Antoine Gaudreau,
Charles Cressent, Jean-Pierre Latz, Françoise Oeben y Bernard van Risen Burgh.

En Francia el estilo se mantiene muy sobrio, puesto que los ornamentos, principalmente de
madera, eran menos macizos y se presentaban como composiciones de motivos florales,
escenas, máscaras grotescas, pinturas e incrustaciones de piedra.

La tapicería fue un capítulo importante para conseguir comodidad en el mueble. Los


asientos llegaron a cotas de comodidad inimaginables pocos años antes. La tendencia
general a favor del lujo y del confort hizo que los cortesanos y los asiduos asistentes a los
salones pudieran ahora sentarse (e incluso reclinarse y estirarse) en las reuniones, a
diferencia de la época anterior, en la que había sido obligatorio permanecer de pie por
cuestiones de protocolo. Este nuevo concepto de la comodidad y una actitud más
despreocupada respecto al cuerpo humano (al cual se permitía en momentos de intimidad
evadirse y librarse de rígidas posturas), la inquietud por desarrollar actividades intelectuales
y lúdicas en los espacios privados, propicia el desarrollo de nuevos diseños de muebles.
[editar] Arquitectura

Con el alejamiento de la cultura de los palacios de la corte, las construcciones


características de esta época fueron las casas alejadas del centro de ciudad o en medio del
campo: «folies», «bergeries», «bagatelles» o «ermitages». En residencias urbanas, el
«hôtel» o mansión en la ciudad, la planta se divide en unidades espaciales relativamente
pequeñas con lo cual se obtienen ámbitos especializados, de diferente medida según su
función: salón, comedor, cuarto, antecámara, galería, gabinete.

De esta forma apareció una distribución más práctica que el anterior de «enfilade», ahora
las habitaciones serían independientes y con acceso individual. Se cortaron oblicuamente
las esquinas de las habitaciones para colocar escaleras secundarias en los espacios ganados
y estos se comunicaron entre sí mediante pasillos, corredores y galerías.

Entre los representantes más destacados encontramos a Jean Courtonne y a Robert de Cotte,
nombrado arquitecto de la corte, y que intervino en la casi totalidad de las obras
importantes que se hicieron en Francia durante 30 años.

Mesa de la factoría de Sèvres de Martin Carlin. 1772.

[editar] Escultura y objetos de porcelana

Francia ocupó un lugar importante a la producción de porcelana durante el siglo XVIII. Se


fabricó en Ruan, Estrasburgo, Saint-Cloud, Mennecy, Chantilly y en la Manufactura Real
de porcelana de Sèvres.

Después de unos inicios difíciles (1741) en Vincennes, la Manufactura Real se trasladó a


Sèvres en 1756. La porcelana de Sèvres se caracterizaba por sus dibujos rodeados de
ornamentación de rocalla sobre fondo blanco, aunque este blanco pasó rápidamente a
colores de tonos muy vivos como el bleu de Roi (posterior al Rococó), el amarillo vivo, el
azul turquesa, y el rosa Pompadour (a partir de 1757), de moda durante diez años y que se
denominó así como reconocimiento al interés personal de Madame Pompadour en el
desarrollo de las Manufacturas.

A partir de la década de 1750 se puso de moda la colocación de placas de Sèvres como


decoración de muebles pequeños o accesorios. Bernard van Risen Burgh fue el primero
ebanista conocido que decoró sus obras con placas de porcelana, una práctica que
rápidamente se hizo popular. Fueron muy utilizados por los ebanistas Martin Carlin y
Weisweiler.

[editar] El Rococó en Italia

El palacio de Stupinigi.

Las Guerras Italianas tuvieron como resultado la hegemonía del poder español sobre Italia.
Aunque muchos estados, como por ejemplo Venecia, no pertenecieron a la corona
española, Italia dependió de España para recibir protección de las agresiones externas. El
control de España fue reemplazado con la hegemonía austriaca en el siglo XVIII a
excepción de algunos pocos estados que permanecieron bajo el control español.

También en Italia, siguiendo el ejemplo francés, creó el Rococó una notable renovación,
sobre todo en el sector de la decoración de interiores y en la pintura. Se dio sobre todo en la
región del norte (Liguria, Piamonte, Lombardía y Véneto), mientras que en la Italia central,
por la influencia de la iglesia, el estilo no se desarrolla de forma sensible.

En cambio en Sicilia se desarrolló una evolución del barroco de carácter propio, de gusto
más españolizante, muy similar al plateresco.

[editar] Arquitectura

Salón central de Stupinigi.


Los mayores representantes estilo rococó en la arquitectura italiana son Guarino Guarini,
muy activo en el Piamonte y en Mesina, y Filippo Juvarra que trabaja mucho en Turín
como arquitecto de la casa de Saboya.

Las obras más importantes de Guarino Guarini son: la iglesia de San Filippo, la iglesia de
los Padres Somaschi y la casa de los padres teatinos, todas en Mesina, la capilla del Santo
Sudario de Turín y el palacio Carignano también en Turín.

Entre las realizaciones más importantes de Filippo Juvara existen: la cúpula de la Basílica
de San Andrés en Mantua, la cúpula de la catedral de Como, el campanario de la catedral
de Belluno, la basílica de Superga cerca de Turín, el castillo de Rívoli, el palacete de caza a
Stupinigi, el Palacio Real de Venaria Reale y el palacio Madama en Turín.

[editar] Pintura

Plaza de San Marcos, Canaletto (1723).

En el campo de la pintura, los mayores intérpretes del Rococó se pueden considerar los
artistas que trabajaron en la República de Venecia, destacando los grandes paisajes
detallistas con representaciones de los principales espacios de la ciudad: los canales, la
plaza de San Marco y el Palacio Ducal, siguiendo la corriente llamada veduta.

Entre las figuras más importantes a considerar encontramos: Giovanni Battista Tiepolo de
quien destaca el Retrato de Antonio Riccobono, San Rocco y Hércules sofoca a Anteo.
Tiepolo pasó cuatro años en Wurzburgo antes de volver a Venecia y finalmente fue a
trabajar en Madrid, a la corte de Carlos III, ciudad en la que murió finalmente. Giovanni
Antonio Canal, conocido como Canaletto, que realizó obras entre otras: Plaza de San
Marcos, San Cristobal, San Miguel y Murano, Los caballos de San Marcos en la plaza, El
campo de Rialto en Venecia y Paseo fluvial con columna y arco de triunfo. Canaletto
también trabajó en Inglaterra pero sin llegar al esplendor de los paisajes de su ciudad natal.
Francesco Guardi, con un estilo al toque, representa con sus paisajes más difuminados y
oscuros la República que se hunde, realizando cerca de ochocientos sesenta obras entre las
cuales destacan Milagro de un santo dominico, Concierto en el Casino de los Filarmonici y
La Caridad.

[editar] Escultura
En el sector de la escultura, el más pobre en este periodo, se distingue Giacomo Serpotta
que, sobre todo en Palermo, realizó obras para varias iglesias de la ciudad, entre las que
podemos citar los oratorios de Ciudad Santa, de San Lorenzo y del Rosario en Santo
Domingo y la iglesia de San Francisco de Asís. Se puede considerar que algunos escultores
que realizaron fuentes en Roma y en el palacio de Caserta se inspiraron en el estilo Rococó.

[editar] El Rococó en España

Interior de la basílica pontificia de San Miguel, en Madrid.

En el siglo XVIII, el barroco español camina hacia un estilo mucho más ornamentado. La
escultura, la pintura y la talla se funden con la arquitectura, en ocasiones para animar los
clásicos esquemas arquitectónicos que continúan vigentes en plantas y alzados. Frente a los
exteriores, por lo general austeros, se crean interiores vibrantes. Este barroco tardío -que
emplea con profusión motivos ornamentales como la hoja de acanto, de raíz clásica-
comienza a impregnarse en la década de 1730 de la influencia del rococó francés,
ejemplarizada fundamentalmente en la difusión de un nuevo motivo ornamental: la rocalla
(del francés rocaille), consistente en complicados juegos de "C" y "S" que generan formas
asimétricas y que también recuerdan a formas marinas. La rocalla comenzó a conocerse en
España a través de tres vías fundamentales: su difusión a través de los pattern books o
libros de patrones, la importación de mobiliario y otras artes decorativas de Europa y su
directa traída de mano de arquitectos foráneos, caso del portugués Cayetano de Acosta.

De este modo, para el caso español es difícil hablar de la existencia de un rococó puro sino,
más bien, de un barroco tardío que toma prestados elementos del rococó francés. La
genérica denominación de rococó para el arte español del siglo XVIII obedece a una
trasnochada tendencia de considerar el rococó como la lógica evolución del barroco. Hay
que tener en cuenta que el estilo nace en Francia, país en el que el arte del siglo precedente,
conocido como el Grand Siécle, fue sustancialmente diverso al caso hispano, por su
carácter más clasicista. Por tanto, el estilo nace más como reacción que como evolución del
XVII francés. Por otra parte, el rococó es un arte eminentemente burgués y profano,
difícilmente conciliable el arte religioso, el más abundante del barroco español. A esta
tradicional confusión terminológica ha contribuido la presencia en el XVIII español de
arquitectos italianos y soluciones traídas del barroco italiano (más movido en planta),
ajenas al rococó pero confundidas con éste.

Con todo, al margen de la discutible huella del rococó en el arte religioso español del siglo
XVIII, es posible rastrear algunos ejemplos del rococó en España, fundamentalmente en las
tipologías civiles y, sobre todo, en el ámbito cortesano, al calor de la nueva dinastía
borbónica.

[editar] Arquitectura y retablos

Fachada del Palacio del marqués de Dos Aguas, en Valencia.

En en el ambiente cortesano de Madrid encontramos los más hermosos ejemplos del rococó
español. En el Palacio Real de Madrid, mandado construir por Felipe V en 1738, se halla el
soberbio Salón de Gasparini y el Salón de Porcelana. En el mismo palacio encontramos el
Salón del Trono, un impresionante conjunto con muchos ejemplos de mobiliario rococó
como los doce espejos monumentales acompañados de sus correspondientes consolas y el
trono real. En Aranjuez, también en Madrid, encontramos una pieza única en el Salón de
Porcelana del Palacio Real, verdadera joya profusamente decorada en tiempos de Carlos III
con motivos chinescos muy del gusto por lo orientalizante y exótico del rococó. También
en la capital de España se encuentran algunos templos que acusan la influencia del rococó,
como la basílica de San Miguel, trazada por el arquitecto italiano Santiago Bonavia en
1739.

En Valencia destaca el Palacio del marqués de Dos Aguas (1740–1744), con fachada
diseñada por el pintor y grabador Hipólito Rovira y ejecutada por Ignacio Vergara y Luis
Domingo, sin duda uno de los edificios claves del Rococó español.

Respecto a la arquitectura de retablos, algunos de los retablistas que se dejaron seducir por
la rocalla fueron Narciso Tomé y Cayetano de Acosta, siempre trabajando bajo una
tipología tan característica del barroco español como es el retablo.

[editar] Pintura
Como pintores españoles del siglo XVIII, cercanos al rococó pero de tendencia
academicista, destacan Luis Meléndez y Luis Paret; también el italiano Giovanni Battista
Tiepolo, que trabajó en España junto a Mengs.

También destacar la obra pictórica de Antoni Viladomat i Manalt y de Francesc Tramulles


Roig, discípulo de Viladomat y menos conocido debido al carácter efímero de su obra.
Francesc Pla, conocido como «el Vigatà», mostró una leve influencia del rococó en las
pinturas del Palacio Moja de Barcelona, si bien el resto de su obra hay que ubicarla dentro
de un lenguaje barroco.

[editar] El Rococó y la Iglesia católica

La basílica de Superga.

Una visión crítica del Rococó en el contexto eclesiástico fue sostenida en la Enciclopedia
católica. Para la iglesia, el estilo Rococó se podía asimilar a la música profana,
contrapuesta a la música sacra. La carencia de simplicidad, la exterioridad y la frivolidad
tenían el efecto de distraer del recogimiento y de la plegaria.

Con todo, eliminada su exterioridad más explícita, el resultado pudo ser aceptado como en
consonancia con un ambiente dedicado al culto. En el desarrollo del Rococó, encontramos
una decoración compatible con el aspecto sagrado de las iglesias.

Capitel rococó en Steinhausen.

Los artistas franceses parecen no haber considerado nunca la belleza de la composición del
objeto principal, mientras que los alemanes hacen de la potencia de las líneas su
característica principal. En el interior de las iglesias, el Rococó pudo ser tolerado, dado que
los objetos eran pequeños como un vaso, una mesita de un corazón, una luz, una barandilla
o una balaustrada y no eran demasiado evidentes a la vista. Resulta estar más en
consonancia en la sacristía y en ambientes no propiamente de culto, más que en la iglesia
propiamente dicha. El estilo Rococó se adapta muy mal al oficio solemne de la función
religiosa, con el tabernáculo, el altar o el púlpito.

En el caso de grandes objetos, la escultura rococó resulta bella, pero a la vez se encuentra
un parecido con el barroco. Los elementos fantasiosos de este estilo no se adaptan a las
grandes paredes de las iglesias. En cualquier caso, todo tiene que ser según la situación
local y las circunstancias. Hay piezas del Rococó auténticamente bellas, mientras que
algunas otras no responden a los cánones e intentan asimilarse a objetos sacros.

Entre los materiales utilizados en el estilo Rococó figuran la madera tallada, el hierro y el
bronce, utilizado en la construcción de balaustradas y portales. Un elemento distintivo es el
dorado que cubre los fríos materiales metálicos, más aceptables para la implantación en
ambientes no profanos.

[editar] Bibliografía

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