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MI AUTOBIOGRAFÍA

Hola, mi nombre es Setsi Citlaly Velázquez Güemes soy una persona feliz (aunque
a veces puedo ser muy callada). Tengo trece años, actualmente estudio en la escuela
secundaria General “Héroe Antonio Reyes” ESGHAR para abreviar. El día de hoy le
vengo a contar a mi querido lector mi historia de vida, así que iniciemos por lo primero.
Todo empezó aquella noche del 12 de abril del año 2010, a las 10:15 de la velada
nocturna, en el seguro social de mi querida Huejutla de Reyes Hidalgo, cuando por
primera vez mis ojos pudieron ver la luz de éste mundo y en ella se empezaron a
escribir las páginas del libro de mi vida. Soy hija de Azucena Güemes Cruz (una gran
persona y excelente maestra) y Gelacio Velázquez Hernández (un hombre muy
trabajador). Mis padres cuentan que desde que nací fui una niña muy tranquila, casi no
lloraba, me gustaba dormir mucho. A los cuatro meses de edad, mi mamá, tuvo que
dejarme por un tiempo al cuidado de mi papá y demás familia debido a que su trabajo
quedaba fuera de Huejutla, por lo que solo podía verme los fines de semana, algo que
según ella fue muy difícil ya que aún era demasiado pequeña, pero, por suerte, meses
después logró conseguir un lugar de trabajo más cerca de casa.
Resulta que cuando tenía seis meses presenté mucha temperatura y una serie de
convulsiones, ya se imaginan tenía preocupada a toda mi familia, mis papás buscaron
diversas alternativas, fueron con varios doctores e hicieron que tomara varios
tratamientos, me hicieron varios estudios, afortunadamente todo salió bien y poco a
poco fui mejorando hasta que dejé los tratamientos. Después de eso jamás volví a
convulsionar, aunque todo eso tuvo consecuencias psicológicas en mis papás porque
desde ese momento, no dejaron de cuidarme en extremo (hasta la fecha).
Siguiendo con mi historia les cuento que hubo un lapso de tiempo en el que
estuve al cuidado de mis abuelitos, en ese tiempo mi abuelo Erasto (papá de mi mamá)
me enseñó a caminar y de igual manera aprendí a decir mis primeras palabras. Mis dos
y tres años pasaron volando, fueron años de curiosidad y experimentación, dice mi
mamá que me gustaba que me cantaran a la hora de dormir, jugaba mucho, me
llevaban a los parques a divertirme, también veía una sola caricatura muchas veces al
día (eso no les agradaba a mis papás, pero no tenían opción). Bueno en fin sin que
nadie se diera cuenta llegaron los cuatro años (momento en que todo niño debe ir al
kinder), mis papás me inscribieron en el preescolar “Daniel Lara Salguero” de la colonia
Chacatitla, ahí, conocí a mis maestras y a varios compañeritos (literal para mí eran
demasiados que no pude aprenderme el nombre de todos) los días del jardín de niños
eran muy divertidos, hasta que un día, cuando tenía cinco años mi mamá me dijo “hoy
vamos a ver las vocales” y a partir de ese día comenzaron mis clases de lectura y
escritura que más tarde rindió frutos haber aprendido a leer ya que el día de mi
clausura yo leí las palabras de despedida. Bueno y hasta esta parte ya tenía seis años,
¡wow¡ que rápido pasa el tiempo, pero dejándonos de chistes se aproximaba la
primaria.
Y bueno empecemos la parte de la primaría, por razones de trabajo, mis papás me
inscribieron en la escuela primaria “20 de Noviembre” de la localidad de El Pintor.
Cuando llegué por primera vez a esa escuela me gustó mucho pues tiene un gran
campo en el que podía correr mucho, conocí a nuevos compañeros, nuevos maestros y
así comienza la carrera de los seis años.
Del primer grado puedo decir que seguí practicando la lectura y escritura.
Mientras tanto en casa seguía jugando y disfrutando de las cosas buenas de la vida (no
existían tantas presiones como ahora) puedo contar que ahí mi papá me llevaba a la
escuela todos los días y recuerdo la anécdota de haberme ido en chanclas un día (lo
recuerdo porque al final recibí una buena regañada) pero bueno tal vez decirlo me
servirá de terapia.
Cuando pasé a tercer grado seguí siendo una buena estudiante, o al menos
siempre fui responsable en cumplir con todas mis actividades, de ahí lo que recuerdo
fue haber participado en un concurso de cuenta cuentos, aunque no gané me sirvió
para enfrentar mis nervios ya que hasta ese momento me daba mucha pena participar
frente a público.
Cuando pasé a cuarto grado me tocó con una maestra que hacía muchas
actividades, de ahí lo que recuerdo fue que preparé una exposición por muchos días y
cuando me tocó participar me puse muy nerviosa que no quise pasar, ese día la
maestra habló con mi mamá, ella enseguida puso manos a la obra en trabajar esa parte
y hacerme sentir que podía enfrentar mis miedos, a partir de ese momento fui más
valiente, mostré mayor seguridad.
Cuarto grado iba transcurriendo tan bien hasta que se vino el famoso
coronavirus, si, si, ese virus que nos obligó a estar encerrados, al principio parecía ser
muy divertido, que felicidad estar en casa y levantarse tarde, hacer las actividades
escolares, jugar, ver la tele, hasta que llegó un momento en que me di cuenta que no
podía salir a ningún parque o acompañar a mi mamá en un paseo de fin de semana, ahí
ya no fue divertido, la vida se volvió muy rutinaria y escuchar en los noticieros sobre
esa enfermedad me generó un poco de incertidumbre, así que empecé a escribir varios
poemas (por ahí mi mamá los tiene guardados) mi mamá me empezó a enseñar a
cocinar cosas sencillas como una sopa y un arroz y también empecé a ocuparme de
hacer el aseo de algunas partes de la casa, era divertido porque mientras limpiaba la
casa mi mamá ponía su música a todo volumen a tal grado que me empezaron a gustar
sus canciones, de pronto bailábamos.
Y bueno lo que pensé que sería un mes de vacaciones se convirtió en casi dos
años por lo tanto surgió en mí la parte creativa, empecé hacer manualidades, puse en
práctica mis habilidades para el dibujo, inicié clases de piano y así poco a poco fui
usando mi tiempo libre en aprender otras habilidades.
Puedo decir que cuarto grado lo terminé en línea y parte de quinto grado
también. Hasta que llegó el momento de regresar de manera presencial a la escuela,
recuerdo que regresamos unos días si y otros no, pero bueno al menos ya podía salir de
casa y estar en mi escuela que me gustaba mucho, podía sentirme libre.
De quinto grado no puedo hablar demasiado porque también pasó como
desapercibido sin embargo mis papás aun estando en casa siempre estuvieron al
pendiente de que aprovechara también mi tiempo en el estudio, puedo decir que ahí
aprendí a buscar información, ver videos de temas que no entendía, leer mis libros sin
necesidad de que alguien estuviera al pendiente de mí, mi papá dice que me volví
autónoma.
Y así llegué a sexto grado, ahora sí por fin ya de manera presencial. Seguí con mis
clases de piano, en la escuela continué echándole muchas ganas y trabajando con
responsabilidad, ello me permitió vivir una gran experiencia, el haber obtenido el
primer lugar de zona en el examen de la olimpiada de conocimiento infantil, lo cual me
permitió representar a la zona escolar en la etapa regional en donde también obtuve el
primer lugar, de ahí se vino una gran experiencia (que de pequeña lo viví con otros
alumnos de mis papás) participar en la etapa estatal, era un gran reto y sentía una alta
responsabilidad pues estaba representando a mi región a nivel estado, por lo tanto
seguí preparándome y llegó el momento de presentar mi examen a nivel estado, el
resultado fue muy positivo pues logré pasar a la convivencia nacional, y obtener una
beca que hasta la fecha me ayuda con mi formación académica.
De premio tuve un viaje a la ciudad de México una experiencia que pude vivirla al
lado de mi mamá, eso me puso muy feliz ya que pude disfrutar con ella de este gran
logro, aparte de recorrer lugares culturales muy bonitos. Cuando fue mi clausura de
sexto grado pude participar en mi escuela tocando el piano. Por cierto, piano es otra
historia que al final he disfrutado mucho, aprender de música también me ha
permitido vivir agradables momentos como el participar en un festival en el centro de
Huejutla, y bueno puedo decir que poco a poco he logrado enfrentar mis temores y ser
valiente.
En el 2022 entré a secundaria, con ello se vinieron una serie de cambios
habituales, nueva escuela, muchos maestros, demasiados compañeros, al principio me
resultó caótico pues todo era nuevo, poco a poco me he ido adaptando, me he dado la
oportunidad de tratar y conocer a mis compañeros, trato de seguir siendo una alumna
disciplinada y cumplida. Debo decir que estoy en una etapa de cambios emocionales,
me gusta mucho escuchar música, cantar.
Puedo pasar horas escuchando y cantando mi música favorita, también me gusta
dibujar anime, estoy aprendiendo a dibujar cabellos, ojos y cuerpo y aquí seguimos
dándole continuidad a mi vida.

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