0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas4 páginas

Fundamentos de Terapia Familiar Sistémica

Cargado por

Miguel Alamo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas4 páginas

Fundamentos de Terapia Familiar Sistémica

Cargado por

Miguel Alamo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

FACULTAD DE MEDICINA HUMANA

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

RESUMEN: FUNDAMENTOS DE LA TERAPIA FAMILIAR


SISTÉMICA

CURSO:

Fundamentos de Psicoterapia

ESTUDIANTES:

Vicente Ruesta Gonzalo


Maza Ancajima Jesus Gabriel
Vilela Araujo Daniel

DOCTORA:

Mg. Oscar Omar Morales Sandoval

PIURA - PERÚ

2024
Se analizan conceptos relacionados directamente con la terapia familiar sistémica,
lo cual nos brinda un entendimiento complejo y relacional de estos problemas
familiares y del tratamiento a seguir. Brindándonos en primer lugar, uno de los
conceptos más importantes que viene a ser el concepto de “sistema terapéutico”,
con el cual se nos plantea que la relación entre el terapeuta y la familia se convierte
en un sistema en sí mismo. En este sistema, estos dos factores se ven afectado el
uno al otro de forma recíproca a través de una interacción continua, en la cual se
construye una narrativa conjunta sobre todos los problemas y las posibles
soluciones a estos que se le pueden dar. Este enfoque también permite que el
proceso terapéutico se configure como un espacio compartido de significado, en el
cual podemos estar en sintonía y podamos dar una interpretación común a los
conflictos presentados, además de establecerse posibles dinámicas que puedan
llevar al cambio. Desde el constructivismo, se propone que estas dos variables, es
decir el terapeuta y familia, crean juntos la realidad terapéutica sin jerarquías,
eliminando el modelo tradicional de "experto" y "paciente". Esto abre una relación
horizontal y de mutua colaboración, generando mayor vínculo entre ambas partes,
en la que ambas partes contribuyen con sus perspectivas, historias y conocimientos
para construir alternativas de solución, lo que convierte al proceso terapéutico en
una co-construcción activa.

El enfoque transgeneracional agrega una dimensión histórica al análisis, ya que


entiende que los comportamientos y emociones individuales están influenciados por
patrones que se han transmitido a lo largo de generaciones dentro de la familia. La
presencia de síntomas o problemas en un individuo puede interpretarse como un
reflejo de ajustes que la familia necesita para alcanzar un nuevo equilibrio. Así, en
lugar de tratar al individuo de forma aislada, el terapeuta considera al grupo familiar
en su totalidad, buscando cambios que afecten positivamente la estructura
emocional y el funcionamiento de todos sus miembros. De igual forma, se resalta la
relevancia de lograr un equilibrio emocional entre cercanía y distancia en las
relaciones familiares. Este concepto implica que cada persona debe poder mantener
una identidad propia sin dejar de estar conectada emocionalmente con los demás.
Si los miembros están demasiado próximos, corren el riesgo de perder su
individualidad; si están demasiado alejados, pueden experimentar soledad. La
terapia sistémica busca promover una distancia saludable que permita tanto la
autonomía como el apoyo mutuo dentro del grupo familiar.

En conjunto, estos principios conforman una metodología sistémica y colaborativa,


orientada a entender y transformar las dinámicas familiares de manera integral y
contextual, priorizando las relaciones y la co-construcción de significados en el
proceso de cambio terapéutico.

En la sección La angustia, el texto analiza cómo este sentimiento, crucial en la


formación del yo, surge de la tensión entre la necesidad de cercanía y la necesidad
de distancia en las relaciones personales. Según la teoría de Bowen, cada individuo
busca un equilibrio entre estos dos polos para mantener su identidad sin perder el
vínculo con los demás. Cuando esta tensión se intensifica, las personas suelen
recurrir a una “triangulación”, involucrando a una tercera persona para reducir la
ansiedad. Esta triangulación cumple el propósito de aliviar la angustia, ya sea al
reducir la distancia emocional entre dos miembros o al mediar en conflictos, pero
también puede reforzar patrones disfuncionales en el sistema familiar. La relación
que el niño desarrolla con sus padres juega un papel fundamental en esta dinámica,
ya que influye directamente en su desarrollo de autonomía emocional y en su
capacidad para manejar la ansiedad en las relaciones. En los Aportes de Alice
Miller, se presentan las observaciones de Miller sobre cómo los vínculos familiares,
especialmente en la infancia, moldean el desarrollo del yo. Miller afirma que cuando
los padres imponen sus necesidades no satisfechas en sus hijos, estos desarrollan
un “falso yo”, una identidad construida para obtener la aprobación y el afecto de los
padres, a menudo a costa de sus emociones y deseos auténticos. Este falso yo
implica que el niño reprime partes esenciales de sí mismo para encajar en el
sistema familiar, lo que lo lleva a actuar de acuerdo con las expectativas de los
padres en lugar de sus propias inclinaciones. Miller describe esto como una
“compulsión de repetición”, un ciclo en el que el individuo repite inconscientemente
los mismos patrones emocionales y relacionales de sus padres en sus propias
relaciones, lo que dificulta el desarrollo de una identidad auténtica y autónoma.
El término ética tiene sus raíces en el latín y el griego. Desde el latín, se vincula con
la filosofía moral, relacionada con los hábitos y costumbres de una persona. En
griego, el concepto se refiere al "lugar habitual" o carácter propio de alguien. En este
capítulo, se destaca la importancia de la ética en la práctica terapéutica, que guía
las acciones del terapeuta. La autora explica que la ética se basa en estas raíces y
en la filosofía moral, señalando que en la terapia sistémica se entiende como una
reflexión sobre la “buena manera de vivir,” con el fin de generar condiciones
favorables tanto para el terapeuta como para el cliente.

La ética en psicoterapia se enfoca en las acciones del terapeuta, quien debe asumir
una responsabilidad consciente y voluntaria. Esto incluye sus creencias sobre el ser
humano, las teorías de base que sustentan las técnicas utilizadas y la equidad en el
intercambio de servicios. La autora desarrolla una serie de principios éticos a partir
de su experiencia personal como terapeuta y formadora, enfatizando que estos
deben ser prácticos y coherentes con su desempeño. Entre los principios expuestos,
se incluye el Humanismo, que subraya el respeto al otro y la importancia de
construir una relación terapéutica en la que ambas partes se vean como sujetos
valiosos. Además, se explora la Ética Relacional de Iván Boszormenyi-Nagy, que
sugiere un equilibrio entre el dar y el recibir, tanto en el contexto familiar como en el
terapéutico.

Finalmente, se mencionan temas adicionales como la responsabilidad del terapeuta


hacia sus estudiantes, el manejo de los arreglos económicos y la veracidad en la
publicidad de servicios. La autora concluye esta reflexión con una invitación a los
terapeutas a vivir plenamente la vida y a reconocer la humanidad en cada cliente.

También podría gustarte