3 ¿Qué es el bullying?
El bullying o acoso escolar es una agresión física o verbal de un grupo de niños o
adolescentes a un individuo de edad similar. Se repite durante un periodo de tiempo
determinado y debe haber un desequilibrio de poder entre las personas implicadas.
Los signos de que un niño está sufriendo bullying variarán en función de factores como su
edad o su personalidad. Sin embargo, existen varios que aparecen casi siempre que se da
una situación de acoso escolar.
No siempre es sencillo saber cuándo un niño está siendo víctima de bullying. Diversos
factores pueden hacer que los afectados por este problema decidan no hablar sobre él.
Síntomas del bullying
Heridas inexplicablesEs habitual que los niños presenten todo tipo de cortes, moretones o
pequeñas heridas. En algunos casos esto no tiene por qué preocuparnos, ya que pueden
haber sido producidas por juegos al aire libre, caídas o pequeños percances cotidianos sin
mayor importancia.
Si un niño presenta gran cantidad de pequeñas heridas o moretones, y es incapaz de
explicar por qué se han producido o se pone a la defensiva cuando se le pregunta, puede
que esté siendo víctima de bullying físico.
Pérdida o ruptura de objetos personales
Otro de los síntomas más frecuentes del bullying físico es la pérdida de objetos, como
aparatos electrónicos, libros, estuches, entre otros. Otro signo relacionado es la ruptura
de sus efectos personales, como por ejemplo, su ropa o sus materiales escolares.
Es frecuente que los niños pierdan o estropeen sus pertenencias, pero si esto ocurre muy
a menudo o si los pequeños se niegan a dar una explicación, podría tratarse de un síntoma
claro de acoso escolar.
Malestar físico o intentos de fingirlo
Cuando un niño está sufriendo acoso escolar, su malestar al pensar en ir a clase tenderá a
ser muy alto. Es posible que presente problemas como dolor de estómago, de cabeza o
mareos, síntomas que son comunes en situaciones de alto estrés o miedo.
Por otro lado, incluso si el niño no siente este tipo de malestar físico, es posible que
intente fingirlo para no tener que acudir a su centro escolar.
Cambios en el apetito
Si un niño comienza a no tener hambre al llegar a casa o, por el contrario, come mucho
más de lo habitual, podría estar siendo víctima de acoso escolar.
Por otro lado, algunos acosadores roban la comida a sus víctimas o no les permiten comer,
por lo que esto también podría explicar el aumento del apetito de un niño.
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Problemas para dormir
El alto estrés provocado por una situación de bullying puede impedir que la víctima
duerma correctamente.
En algunas ocasiones, esto se traduce en una gran dificultad para conciliar el sueño. En
otras, en pesadillas recurrentes, que frecuentemente estarán relacionadas con el colegio.
Falta de autoestima y estado de ánimo negativo
Los niños que sufren acoso se pueden ver a sí mismos como poco válidos. Además, sus
emociones acaban volviéndose muy negativas con el tiempo, pudiendo incluso desarrollar
problemas como depresión o ansiedad si la situación de bullying es muy grave.
Empeoramiento de los resultados escolares
Debido a todos los problemas que acarrea el bullying, muchas de las víctimas son
incapaces de concentrarse correctamente en sus clases. Por eso, su rendimiento escolar
tiende a bajar.
Pérdida de amistades o incapacidad para formarlas
El bullying suele implicar que la víctima pierda su red de apoyo. La mayoría de niños evita
relacionarse con quienes están sufriendo acoso escolar, para evitar que este también se
extienda a ellos.
Debido a ello, este problema suele acarrear también aislamiento y falta de amistades.
Causas del bullying
No se sabe exactamente qué lleva a algunos niños a hacer bullying a otros, aunque existen
muchas teorías al respecto.
Algunos de los factores que más parecen influir son una personalidad agresiva, una baja
autoestima por parte del acosador, problemas familiares, y la necesidad de ser el centro
de atención.
Ser diferente
Cualquier niño que se diferencie significativamente de sus compañeros en algún aspecto
tiene más probabilidades de acabar siendo víctima de bullying. Esto ocurre incluso si la
diferencia no es mala en sí, y las posibilidades aumentan cuanto más marcada sea.
Algunas de las diferencias típicas que presentan las víctimas de acoso escolar son las
siguientes:
– tener un peso corporal distinto (sobrepeso o extrema delgadez),
– no ser heterosexual (o no parecerlo),
– ser más o menos inteligente que el resto,
– llevar aparato dental o gafas,
– ser más alto o más bajito que los demás.
No tener apoyo social
Si un niño no tiene un círculo de amigos estable, o si le cuesta mantener relaciones
cordiales con sus compañeros, es mucho más probable que acabe sufriendo bullying. Las
causas para esto pueden ser variadas: timidez, falta de habilidades sociales…
Ser percibido como débil
Los niños físicamente muy fuertes rara vez sufren bullying. Por el contrario, la mayoría de
las víctimas son aquellos percibidos como incapaces de defenderse, débiles o “cobardes”.
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Por desgracia, en muchos casos los niños que tienen estas características también tienden
a ser diferentes al resto y a estar aislados socialmente, por lo que el problema se agrava.
Tipos de bullying
El bullying psicológico puede ser igual de dañino o más que el físico
En función de cómo se produzca el acoso, normalmente se suelen distinguir tres tipos
diferentes de bullying: físico, psicológico y ciberbullying.
Bullying físico
El bullying físico suele ser el más evidente. Incluye todo tipo de acciones de carácter
violento, como puñetazos y patadas, empujones, pellizcos o zancadillas. También
implicaría todas aquellas acciones destinadas a destruir los objetos de la víctima.
Este tipo de acoso suele darse a la vez que el psicológico, pero por sí solo puede provocar
todo tipo de problemas a corto y largo plazo.
Bullying psicológico
El bullying psicológico incluye todas las acciones directas o indirectas destinadas a atacar
la autoestima de la víctima. Algunas de ellas son muy evidentes:
– insultos,
– motes,
– comentarios racistas u homófobos.
Otras tienen una naturaleza más indirecta. Las agresiones verbales son también conocidas
como bullying verbal.
Entre estas últimas, podemos encontrar, por ejemplo:
– mentiras y rumores sobre la persona,
– animar a los compañeros a excluir a la víctima,
– tratar de dañar su reputación o gastarle bromas para humillarle delante de los demás.
Ciberbullying
El ciberbullying es un tipo de acoso de reciente aparición, que tiene que ver con el uso de
las nuevas tecnologías, principalmente las redes sociales, los ordenadores y los
smartphones.
Entre otras acciones, el ciberacoso puede incluir:
– envío de mensajes hirientes,
– exclusión online de grupos o redes sociales,
– difusión de rumores a través de medios digitales,
– suplantación de identidad en una de estas plataformas.
Consecuencias del bullying
El bullying provoca efectos negativos tanto en el acosador como en la víctima, además de
en aquellos que viven la situación en tercera persona. Sin embargo, las consecuencias más
graves son las sufridas por quienes han sido acosados, y afectan su salud física, mental y a
su rendimiento escolar.
Consecuencias físicas
A nivel físico, los niños que han sufrido bullying pueden acabar padeciendo heridas serias,
o incluso algunas enfermedades debido al debilitamiento de su sistema inmune a causa
del estrés.
A nivel escolar, sus notas pueden disminuir, y son más propensos a saltarse clases y a
abandonar los estudios por completo.
Consecuencias psicológicas
Es a nivel psicológico donde más se ven las consecuencias del bullying. Los niños que lo
sufren tienen más tendencia a sufrir depresión y ansiedad, a sentirse solos, a tener baja
autoestima y a perder el interés en todo tipo de actividades.
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Estos efectos negativos, además, suelen permanecer también en la vida adulta.
Prevención del bullying
Tolerancia 0
Desde el colegio o instituto se debe informar a padres, profesores y alumnos de manera
clara que no se tolera el maltrato a otros estudiantes.
Mantener vías claras de comunicación
Los centros educativos deben tener formas claras y fáciles en las que los estudiantes
comuniquen cuándo están siendo víctimas de bullying o cuándo lo observan. Es
importante que se anime a los alumnos a denunciar.
Educar a los maestros o profesores
Los maestros o profesores son figuras de autoridad para niños o adolescentes. Además,
son ellos las figuras adultas que más pueden observar los casos de bullying en las escuelas
o institutos. Deben conocer cómo prevenir y cómo actuar en caso de que observen
maltrato.
Informar a los niños
Es necesario enseñar a los niños qué es el bullying, además de cuáles son las
consecuencias negativas que tiene para todo el mundo. En este sentido, dar talleres en las
aulas sobre el acoso y cómo luchar contra él puede ser de mucha ayuda.
Educar a los niños en comunicación
Los niños o adolescentes deben saber cómo parar el maltrato de otros estudiantes. Deben
conocer cómo decir “para”, “no” y en algunos casos a defenderse físicamente, siempre sin
mostrar violencia.
Educar en respeto y otros valores
Enseñar a los niños a respetar a los que son diferentes, a ponerse en su lugar y a entender
otros puntos de vista puede ser extremadamente útil para prevenir las situaciones de
bullying.
Planificación escolar
Es importante que cada colegio o instituto tenga un plan de prevención del bullying, en el
que se detallen acciones para evitar que surja y para actuar en caso de que se conozcan
casos. Los maestros o profesores deberán conocer el plan y cómo actuar.
¿Qué hacer si existe un caso de bullying?
Si existe un caso de bullying, el maestro o responsable debe ponerse en contacto con
todas las partes: maltratadores, maltratado, padres y maestros/profesores.
Deberá explicar cuál es la situación, dar a entender que el maltrato no es admitido en el
centro escolar y preparar acciones en caso de que continúe.
Las acciones dependerán de cada caso y del grado de maltrato que existe. En casos
extremos será necesario expulsar a maltratadores reincidentes o cambiar al
niño/adolescente de centro.