¿Qué es el realismo?
El realismo fue un movimiento estético que aspiraba a la semejanza o la correlación más exacta
posible entre la representación y la realidad. Esta tendencia valoraba la identificación de
la obra de arte con el mundo real y se manifestó en pintura, escultura, literatura y teatro.
El realismo surgió formalmente en Francia en el siglo XIX como reacción a la subjetividad
individual del Romanticismo. Recibió, en cambio, influencia del racionalismo, el positivismo y
la tradición de la Ilustración francesa, que privilegiaba el intelecto humano y el conocimiento
de la realidad por encima de las emociones y el mundo subjetivo.
Sin embargo, el interés por representar la realidad tal como es ha estado presente en las
formas artísticas de casi todas las épocas, desde la prehistoria. Esta forma suele oponerse a
tendencias como el abstraccionismo o el idealismo.
El realismo procura representar la realidad de la manera más verosímil posible, y prefiere las
situaciones cotidianas frente a las idealizaciones heroicas, así como los temas apegados a lo
mundano y lo común. En muchos sentidos se considera la búsqueda de objetividad del
realismo como una forma de comprender y hacer crítica de las situaciones sociales de una
época.
Aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse al uso de descripciones detalladas por
parte de algunos de sus novelistas, mientras que pintores románticos tardíos llevaban a sus
lienzos sencillas escenas de la vida cotidiana; enseguida se aplicó el vocablo a las obras
literarias, animadas de un propósito análogo de recoger fieles testimonios de la sociedad de la
época.
Hacia 1827, en Francia, una serie de escritores y críticos presentan ya al realismo como una
nueva estética alejada u opuesta a la romántica. En 1856 aparece una revista titulada
precisamente Realismo, que en uno de sus números dice:
El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la
época en que vivimos. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos la
comprendan.1
El Realismo surgió en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX, tras la revolución burguesa
de 1848. Sus autores pioneros fueron Honoré de Balzac y Henri Beyle "Stendhal", y se
desarrolló plenamente con Gustave Flaubert. Pero ya hacia la mitad de siglo publican grandes
obras maestras de esta estética también escritores ingleses como William M.
Thackeray, Charles Dickens y el alemán Gustav Freytag, al que seguirá al poco Wilhelm Raabe.
En España, el inicio realista fue algo posterior y coincidió con acontecimientos históricos
capitales. Surgió hacia 1870, después de que se reprodujese la tardía revolución
burguesa en La Gloriosa de 1868, y tuvo su apogeo en la década de 1880 con autores
como Pérez Galdós, Leopoldo Alas y Emilia Pardo Bazán. Finalmente decayó en la década de
1900. Aunque salvando las distancias, debe tenerse en cuenta que la literatura española
arrastraba una corriente realista que algunos estudiosos como Menéndez Pidal o Dámaso
Alonso han retrasado hasta el mismísimo Cantar de mio Cid, y que tendría en La Celestina y en
el Quijote sus máximos representantes. Tal vez, por esto, no se implantó el realismo con tanta
rapidez, pues la tradición ya existía desde antaño.
El realismo es la tendencia a presentar las cosas tal cual son en realidad, sin adornos ni
idealizaciones. Esta palabra se compone por el adjetivo real y el sufijo -ismo, que indica
‘escuela’, ‘movimiento’ o ‘tendencia’.
El realismo surge en el siglo XIX y se manifiesta en el arte y en la literatura, donde se trata de
reflejar fielmente la realidad. También está presente en otros ámbitos como la filosofía y el
derecho.
Como movimiento artístico, rompió con la tendencia anterior, el Romanticismo, abandonando
sus elementos representativos. El sentimentalismo, la idealización del pasado y la exaltación
del individuo dieron paso a la realidad y a la colectividad, con sus crudezas e injusticias
sociales.