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FINANZAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
DOCENTE:
SANDRA LORENA TOVAR GASCA
ESTUDIANTES:
NICOLLE GABRIELA HUANILO VELÁSQUEZ
ANDRÉS GUILLERMO RUGE SANABRIA
DAVID GUZMÁN ROJAS
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES
UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA
ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
BOGOTÁ 2024
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UNIVERSIDAD GRAN COLOMBIA
MÓDULO DE FINANZAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
TALLER - U2
1. ¿De qué manera la depreciación de la libra esterlina afectó la inflación y el gasto de los
hogares en Reino Unido tras el referendo del Brexit?
De acuerdo a la lectura, la depreciación de la libra esterlina generó un impacto significativo en
la economía británica, especialmente en la inflación y el gasto de los hogares. Una vez realizado
el referendo del Brexit, el valor de la libra esterlina cayó considerablemente, lo que resultó en
un aumento de los precios de los bienes importados. Esto llevó a una elevación generalizada de
la inflación en el país, ya que los consumidores comenzaron a enfrentar precios más altos en
productos básicos y otros bienes de consumo. Como resultado, el poder adquisitivo de los
hogares se vio afectado, lo que limitó su capacidad de gasto. La inflación en aumento, junto con
la incertidumbre económica, provocó que muchos hogares redujeran sus gastos, priorizando
necesidades básicas sobre bienes y servicios discrecionales. Esta reducción en el gasto de los
hogares contribuyó a una menor demanda en la economía, lo que, a su vez, afectó el crecimiento
económico en general. Así, la depreciación de la libra no solo impactó los precios, sino que
también alteró el comportamiento de consumo de los hogares, generando un ciclo de menor
actividad económica.
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2. ¿Por qué la depreciación de la moneda británica no impulsó las exportaciones del país,
según los economistas de Standard & Poor's?
Según los economistas de Standard & Poor´s, a pesar de que la depreciación de la moneda
generalmente podría esperarse que impulsara las exportaciones, la realidad en el contexto del Brexit
fue diferente, la incertidumbre generada por el proceso de Brexit disuadió a muchas empresas,
tanto británicas como europeas, de incrementar sus transacciones comerciales. Aunque la
depreciación de la libra esterlina debería haber hecho que los productos británicos fueran más
atractivos para los compradores extranjeros debido a su menor precio en términos de otras
monedas, las empresas europeas mostraron desconfianza a aumentar sus compras de bienes y
servicios del Reino Unido. Esta falta de interés se debió a la percepción de riesgo asociado con la
inestabilidad política y económica en el Reino Unido. Las empresas estaban preocupadas por la
posibilidad de cambios en los aranceles, regulaciones y otros obstáculos comerciales que podrían
surgir tras el Brexit. Por esta razón y a pesar de la depreciación de la moneda, las condiciones de
incertidumbre limitaron el crecimiento de las exportaciones, contradiciendo la teoría económica
convencional que sugiere que una moneda más débil debería incentivar las ventas al exterior.
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3. ¿Qué posibles consecuencias a largo plazo se mencionan para la economía de Reino Unido
si el país pierde el acceso preferencial al mercado único de la Unión Europea?
De acuerdo al texto, la pérdida del acceso preferencial al mercado único de la Unión Europea podría
tener consecuencias significativas y duraderas para la economía del Reino Unido, se observa que
muchas empresas están considerando reubicar sus operaciones fuera del Reino Unido si no están
satisfechas con el acuerdo final del Brexit. Esto podría resultar en la deslocalización de la
producción y en la reducción de inversiones en el país, lo que a su vez afectaría el empleo y la
capacidad productiva de la economía británica. Además, la falta de acceso al mercado único
implicaría que las empresas británicas enfrentarían mayores aranceles y barreras comerciales, lo
que podría disminuir su competitividad en el mercado europeo. La incertidumbre sobre las
regulaciones y las condiciones comerciales también podría desalentar a los inversores, provocando
un estancamiento en el crecimiento económico. En un contexto más amplio, esto podría traducirse
en un deterioro de las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la UE, afectando no solo el
comercio, sino también la cooperación en otras áreas como la investigación y la tecnología. Las
consecuencias a largo plazo podrían ser una economía más débil y menos dinámica, con un impacto
negativo en el bienestar de los ciudadanos británicos.