Universidad del Valle de México
Título:
Exploración del abdomen
Materia:
Sistema Gastrointestinal y Endocrino
Docente:
Dr. Zuemi Cuevas Diaz
Integrantes:
Cruz Siqueiros Alison Esmeralda
Mosqueda Encinas Ana Sophia
Rios Echeverria Genesis Nicole
Fecha:
02 de octubre del 2024
Hermosillo, Sonora.
INTRODUCCIÓN:
Los lípidos son biomoléculas esenciales para el metabolismo y la estructura de las
células. Se caracterizan por ser insolubles en agua y solubles en solventes
orgánicos debido a su naturaleza apolar. Comprenden una amplia gama de
compuestos, incluyendo triglicéridos, fosfolípidos, esteroides, ceras y otros, cada
uno con funciones específicas en el organismo. Los lípidos desempeñan un papel
clave como reserva de energía, componentes estructurales de las membranas
celulares y precursores de hormonas y vitaminas liposolubles (Lehninger, Nelson, &
Cox, 2017).
Una de las propiedades más notables de los lípidos es su capacidad para formar
estructuras hidrofóbicas que les permiten desempeñar un papel vital en la
impermeabilidad de las membranas celulares. Además, los lípidos son necesarios
para la absorción de nutrientes liposolubles y para la protección y aislamiento
térmico de los organismos. Sin embargo, debido a su naturaleza hidrofóbica, el
manejo y estudio de los lípidos requiere técnicas específicas que permitan su
identificación y análisis (Harwood et al., 2008).
Durante siglos, los químicos han desarrollado métodos para la identificación y
caracterización de lípidos. Uno de los procesos más importantes es la
saponificación, que permite descomponer los triglicéridos en glicerol y ácidos grasos
mediante el uso de una base fuerte, como el hidróxido de sodio (NaOH). Esta
técnica no solo es crucial en la producción de jabones, sino que también facilita el
estudio de las propiedades químicas de los lípidos. La prueba de tinción con Sudán
III, un colorante lipofílico, es otro método importante, ya que permite la visualización
de grasas al teñirlas de rojo (Gurr, Harwood, & Frayn, 2008).
El reconocimiento de lípidos en el laboratorio incluye varias pruebas cualitativas que
demuestran la solubilidad de los lípidos en solventes orgánicos, su reacción frente a
bases fuertes y su interacción con colorantes específicos. Estas técnicas son
esenciales no solo para entender las propiedades físico-químicas de los lípidos, sino
también para estudiar su comportamiento en sistemas biológicos, industriales y en
la producción de cosméticos y alimentos (Voet & Voet, 2011).
MATERIALES:
• Tubos de ensayo
• Gradilla
• Varillas de vidrio
• Mechero
• Cocina eléctrica
• Rejilla de asbesto
• Vasos de precipitados de 250 mL
• Pipetas
SUSTANCIAS:
• Solución de NaOH al 20%
• Solución de Sudán III: En 50 mL alcohol etílico 70° agregar 0.5 g
colante Sudan III. Calentar suavemente en baño maría a 50°C.
Enfriar. Filtrar. Guardar
• Acetona 2 mL
• Tinta china roja
• Aceite de cocina.
SAPONIFICACIÓN
Es el proceso químico mediante el cual las grasas o aceites
(triglicéridos) se convierten en jabón y glicerina al reaccionar con
una base fuerte como el hidróxido de sodio (NaOH).
PASOS:
1. Colocar en un tubo de ensayo 2mL de aceite y 2mL de NaOH al
20%.
2. Agitar enérgicamente y colocar el tubo al baño María de 20 a 30
min.
3. Pasado este tiempo, se pueden observar en el tubo 3 fases: una
inferior clara que contiene la solución de sosa sobrante junto con
la glicerina formada, otra intermedia semisólida que es el jabón
formado y una superior lipídica de aceite inalterado.
RESULTADO:
Al agregar 2 mL de aceite y 2 mL de NaOH (al 20%) en el tubo de
ensayo, lo que ocurre es que el NaOH comienza a reaccionar con
los triglicéridos del aceite. El NaOH rompe las moléculas de grasa y
libera ácidos grasos.
Agitación y calentamiento:
Al agitar y calentar la mezcla en un baño María, se acelera la
reacción de saponificación. El calor ayuda a que el NaOH
reaccione más rápidamente con los triglicéridos. La agitación
también asegura que ambos componentes se mezclen bien.
Formación de fases (tres capas):
Después de 20 a 30 minutos, se observan tres fases:
Fase inferior clara: Aquí se encuentra la solución de NaOH
sobrante y la glicerina (subproducto de la saponificación).
Fase intermedia semisólida: Este es el jabón que se ha formado
a partir de la reacción entre el NaOH y los ácidos grasos del aceite.
Fase superior: Es el aceite no saponificado (el que no reaccionó
con el NaOH), que queda flotando por su menor densidad.
TINCIÓN
En esta práctica observamos cómo diferentes sustancias
interactúan con el aceite. El Sudán III es un tinte que se usa para
teñir grasas, mientras que la tinta roja, es una solución que no se
disuelve en el aceite.
PASOS:
1. Disponer en una gradilla 2 tubos de ensayo colocando en ambos 2
mL de aceite.
2. Añadir a uno de los tubos 4-5 gotas de solución alcohólica de
Sudán III.
3. Al otro tubo añadir 4-5 gotas de tinta roja.
4. Agitar ambos tubos y dejar reposar.
5. Observar los resultados: en el tubo con Sudán III todo el aceite
tiene que aparecer teñido, mientras que en el tubo con tinta, ésta
se irá al fondo y el aceite no estará teñido.
RESULTADO:
1. Tubo con Sudán III: El Sudán III es un colorante lipofílico, lo que
significa que tiene afinidad por las grasas, como el aceite. Cuando
agregas el Sudán III al aceite y lo agitas, el tinte se mezcla
completamente con el aceite, tiñéndose por completo. Al reposar,
todo el aceite permanece teñido de color.
2. Tubo con tinta roja: La tinta roja, al ser soluble en agua y no en
aceite, no se disuelve en el aceite. Cuando agitas el tubo, la tinta
se dispersa en el líquido, pero al dejarlo reposar, la tinta se separa
y se va al fondo del tubo, porque es más densa que el aceite. El
aceite, al no tener afinidad con la tinta, no se tiñe y se mantiene
separado.
Esta práctica demuestra la solubilidad selectiva de los colorantes y
cómo interactúan con diferentes tipos de sustancias, en este caso,
las grasas (aceite) y las soluciones acuosas.
SOLUBILIDAD
En esta práctica estás observando la solubilidad del aceite en
diferentes líquidos: agua y un disolvente orgánico como la acetona.
PASOS:
1. Poner 2mL de aceite en dos tubos de ensayo.
2. Añadir a uno de ellos 2 mL de agua y al otro 2mL de acetona.
3. Agitar fuertemente ambos tubos y dejar reposar.
4. Observar los resultados: Se verá cómo el aceite se ha disuelto en
el éter y no en el agua por lo que el aceite subirá debido a su
menor densidad.
RESULTADO:
Tubo con agua: El aceite es no polar, mientras que el agua es
polar. Estas dos sustancias no se mezclan debido a la diferencia en
sus propiedades químicas (la regla básica de la solubilidad es que
"lo similar disuelve a lo similar"). Al agitar el tubo, el aceite y el
agua no se mezclan y, después de dejar reposar, el aceite flota
encima del agua porque es menos denso.
Tubo con acetona:
El éter, al igual que el aceite, es una sustancia no polar, por lo que
el aceite sí se disuelve en el éter. Al agitar el tubo, ambos líquidos
se mezclan y el aceite se disuelve, formando una solución
homogénea.
Resultado final:
Tubo con agua: Se observa que el aceite no se disuelve y se
separa, formando una capa flotante sobre el agua.
Tubo con éter: El aceite se disuelve completamente en el éter,
creando una solución homogénea sin separación de fases.
Esta práctica demuestra la solubilidad selectiva de las sustancias,
donde el aceite no se disuelve en agua (polar) pero sí en un
disolvente no polar como el éter.
CONCLUSIÓN:
En esta práctica "Reconocimiento de lípidos", realizamos diversas
pruebas para identificar y estudiar las propiedades de los lípidos.
La saponificación nos permitió observar la descomposición de los
triglicéridos en glicerol y jabón, mostrando las fases resultantes tras
la reacción con NaOH. Por otro lado, la tinción con Sudán III
demostró la afinidad del colorante por las grasas, mientras que la
tinta china no interacciona con el aceite, evidenciando la naturaleza
no polar de los lípidos. Finalmente, el experimento de solubilidad
reafirmó que los lípidos no se disuelven en agua pero sí en
solventes no polares como la acetona, lo que está relacionado con
la estructura química de estas moléculas.
Estas pruebas nos proporcionaron una visión clara sobre la
naturaleza y comportamiento de los lípidos, tanto en términos de
reactividad química como de solubilidad. El conocimiento de estos
principios es fundamental para aplicaciones industriales y
científicas, como la producción de cosméticos, alimentos y
medicamentos, así como para la comprensión de procesos
biológicos clave, como el transporte de lípidos en el organismo.
REFERENCIAS :
● Lehninger, A. L., Nelson, D. L., & Cox, M. M. (2017). Principios de
Bioquímica (7a ed.). Omega.
● Gurr, M. I., Harwood, J. L., & Frayn, K. N. (2008). Lipid
Biochemistry (5a ed.). Wiley-Blackwell.
● Voet, D., & Voet, J. G. (2011). Biochemistry (4a ed.). John Wiley &
Sons.